Texto de la Nácar-Colunga.
Evangelios de San Lucas y San Juan.
— Para Usos Internos y Didácticos Solamente —
ADAPTACION PEDAGOGICA: Dr. CARLOS ETCHEVARNE, Bach. Teol.
Contenido:
Introducción. Los datos personales. San Lucas, autor del tercer Evangelio sinóptico. Fecha de composición. Destinatarios y finalidad. Valoración literario-estructural. Las Fuentes del Evangelio de Lc. La temática estructural. Esquema redaccional.
Prólogo, 1:1-4. La anunciación del Precursor, 7:5-25. La anunciación de Jesús, 1:26-38. La visitación de Maria a Isabel: el "Magníficat," 1:39-56. El "magníficat" (v.46-56). Se han propuesto cuatro soluciones. Nacimiento del Bautista: el "Benedictas," 1:57-80. El "Benedictos."
Nacimiento de Cristo, 2:1-7. Los pastores, 2:8-20. La circuncisión, 2:21. Presentación y purificación en el templo, 2:22-40. El niño Jesús en el templo, 2:41-52. El "Midrash" base de los dos primeros capítulos de Lucas. Una especie característica de "midrash": las "anunciaciones." Historia y "midrash" en estos relatos de Lucas. El nacimiento en una gruta, el fajarlo y reclinarlo en un pesebre.
Ministerio del Bautista, 3:1-17 (Mt 3:1-6; Mc1:1-6). Cf. comentario a Mt 3:1-6. Prisión del Bautista, 3:18-20 (Mt 14:3; Mc1:14; 6:17). Cf. comentario a Mt 14:1-12. Bautismo de Cristo, 3:21-22 (Mt 3:13-17; Mc 1:8-11). Cf. comentario a Mt 3:13-17. Genealogía de Cristo, 3:23-38 (Mt 1:1-17).
La tentación de Cristo, 4:1-13 (Mt 4:1-11; Mc1:12.-13). Cf. comentario a Mt 4:1-11. Cristo en la sinagoga de Νazaret, 4:14-30 (Mt 4:12-17; 13:53-58; Mc1:14-15; 6:1-6). Cristo en la sinagoga de Cafarnaúm, 4:31-37 (Mc 1:21-28). Cf. comentario a Mc1:21-28. Curación de la suegra de Pedro, 4:38-39 (Mt 8:14-15; Mc1:32-34). Cf. comentario a Mt 8:14-15. Nuevas curaciones, 4:40-41 (Mt 8:16-17; Mc1:32-34). Cf. comentario a Mt 8:16-17. Cristo sale de Cafarnaúm, 4:42-44 (Mc 1:35-38).
La pesca milagrosa y vocación de los primeros discípulos, 5:1-11 (Mt 4:18-22; Mc1:16-20). Cf. comentario a Mt 4:18-22. Curación de un leproso, 5:12-16 (Mt 8:2-4; Mc1:40-45). Cf. comentario a Mt 8:2-4. Curación de un paralítico, 5:17-26 (Mt 9:1-8; Mc2:1-12). Cf. comentario a Mt 9:1-8. Vocación de Leví, 5:27-32 (Mt 9:9-13; Mc 2:13-17). Cf. comentario a Mt 9:9-13. Los discípulos de Cristo no ayunan, 5:33-39 (Mt 9:14-17; Mc 2:18-22). Cf. comentario a Mt 9:14-17.
Sobre la cuestión del sábado, 6:1-11 (Mt 12:1-14; Mc 2:23-28; 3:1-6). Cf. comentario a Mt 12:1-14. La elección de los Doce, 6:12-19 (Mt 10:1-4; Mc 3:13-19). Cf. comentario a Mt 10:1-4. Las bienaventuranzas y las imprecaciones, 6:20-26 (Mt 5:3-12). Cf. comentario a Mt 5:3-12. El amor a los enemigos, 6:27-38 (Mt 5:38-48). Cf Comentario a Mt 5:38-48; 7:1-2. El espíritu de benevolencia, 6:39-46 (Mt 15:14, 10:24). Cf. comentario a Mt 15:14 y 10:24. Conclusión, 6:47-49 (Mt 7:24-29). Cf. comentario a Mt 7:24-29
El centurión de Cafarnaúm, 7:1-10 (Mt 8:5-13). Cf. comentario a Mt 8:5-13. La resurrección en Naín, 7:11-17. El mensaje del Bautista, 7:18-23 (Mt 11:2-6). Cf. comentario a Mt 11:2-6. Panegírico del Bautista, 7:24-28 (Mt 11:7-15). Cf. comentario a Mt 11:7-15. Actitud farisaica ante la misión del Bautista, 7:29-35 (Mt 11:16-19). Cf. comentario a Mt 11:16-19. La pecadora arrepentida, 7:36-50. Un Problema Evangélico de Identificación de Personas y Escenas.
Las proveedoras de Cristo, 8:1-3. La parábola del sembrador, 8:4-8 (Mt 13:1-19; Mc 4:1-9). Cf. comentario a Mt 13:1-19. Razón de las parábolas y explicación de la anterior, 8:9-15 (Mt 13:10-23; Mc 4:10-20). Cf. comentario a Mt 13:10-23. Parábola dirigida a los discípulos, 8:16-18 (Mt 13:12; Mc 4:21-25). Quiénes son hermanos de Cristo, 8:19-21 (Mt 12:46.-50; Mc 3:31-35). Cf. comentario a Mt 12:46-50. La tempestad calmada, 8:22-25 (Mt 8:23-27; Mc 4:35-40). Cf. comentario a Mt 8:23-27. Curación de un endemoniado, 8:26-39 (Mt 8:28-34; Mc 5:1-20). Cf. comentario a Mc 5:1-20. Curación de la hija de Jairo y de la hemorroísa, 8:40-56 (Mt 9:18-26; Mc 5:21-43). Cf. comentario a Mc 5:21 -43.
La Misión de los Apóstoles, 9:1-6 (Mt 10:5-15; Mc 6:7-13). Cf. comentario a Mt 10:5-15. Juicio de Antipas sobre Cristo, 9:7-9a (Mt 14:1-12; Mc 6:14-16). Cf. comentario a Mt 14:1-12. Regreso de los apóstoles y primera multiplicación de los panes, 9:9b-17 (Mt 14:13-23; Mc 6:30-46; Jn 6:1-15). Cf. comentario a Mt 14:13-23 y Jn 6:1-15. La confesión de Pedro, 9-18-21a (Mt 16:13-28; Mc 8:27-39). Cf. comentario a Mt 16:13-28. Primera predicción de su pasión, 9:2I-22 (Mt 16:21-23; Mc 8:31-39), Cf. comentario a Mt 16:21-23. Necesidad de seguir a Cristo 9:23-27 (Mt 16:24-28; Mc 8:34-38). Cf. comentario a Mt 16:24-28. La transfiguración, 9:28-36 (Mt 17:1-13; Mc 9:2-14). Cf. comentario a Mt 17:1-13. Curación de un epiléptico, 9:37-43a (Mt 17:14-20; Mc 9:14-19). Cf. comentario a Mt 17:14-20. Segunda profecía de su pasión, 9:43b-45 (Mt 17:21-22; Mc 9:29-31). Cf. comentario a Mt 17:21-22. Quién sea el mayor, 9:46-48 (Mt 18:1-5; Mc 9:32-36). Cf. comentario a Mt 18:1-5. La invocación del nombre de Jesús por un extraño, 9:49-50 (Mc 9:37-40). Cf. comentario a Mc 9:37-40. 1) Hostilidad samaritana, 9:51-56. M) Varias vocaciones, 9:57-62 (Mt 8:18-22). Cf. comentario a Mt 8:18-22.
Misión de los setenta y los discípulos, 10:1-20 (Mt 9:37; 10:5-16; Mc 6:8-11). Cf. comentario a Mt 9:37; 10:5-16. Revelación del Hijo, 10:21-24 (Mt 11:25-30). Cf. comentario a Mt 11:25-30. La parábola del samaritano, 10:25-37 (Mt 22:34-40; Mc 12:28-34). Cf. comentario a Mt 22:34-40. Marta y María, 10:38-42.
El Padrenuestro, 11:1-4 (Mt 6:9-13). Cf. comentario a Mt 6:9-13. Parábola del amigo importuno, 77:5-73 (Mt 7:7-11). Cf. comentario a Mt 7:7-11. El Poder Sobre los demonios, 11:14-26 (Mt 12:43-45). Cf. comentario a Mt 12:43-45. Elogio de la Madre de Jesús, 11:27-28. Juicio sobre la generación presente, 11:29-32 (Mt 12:38-42). Cf. comentario a Mt 12:38-42. Cristo, luz del alma, 11:33-36 (Mt 6:22-23). Cf. comentario a Mt 6:22-23. Reprensión de fariseos y escribas, 11:37-54 (Mt 23:1-36). Cf. comentario a Mt 23:1-36
Advertencias a los Discípulos, 12:7-72 (Mt 10:26ss). Cf. comentano A Mt 10:26ss. La avaricia, 12:13-21. Abandono a la Providencia, 12-22-34 (Mt 6:25-33). Cf. comentario a Mt 6:25-33. Exhortación a la vigilancia, 12:35-48 (Mt 24:42-51; Mc 13:33-35). Exigencias de la doctrina de Cristo, 12:49-53 (Mt 10:34-36). Los signos del tiempo mesiánico, 12:54-59. Cf. comentario a Mt 16:1-3.
Exhortación a la penitencia, 13:1-9. Curación en sábado de una mujer encorvada, 13:10-17. Dos parábolas sobre el reino: el grano de mostaza y la levadura, 13:18-21 (Mt 13:31-33). Cf. comentario a Mt 13:31-33. Reprobación de Israel, 13:22-30. Maniobra de Antipas, 13:31-33. Vaticinio sobre Jerusalén, 13:34-35 (Mt 23:37-39). Cf. comentario a Mt 23:37-39.
Un hidrópico curado en sábado, 14:1-6. Exhortación a la modestia, 14:7-11. No buscar recompensas terrenas, 14:12-14. Parábola de los invitados a un gran banquete, 14:15-24 (Mt 22:2-14). Cf. comentario a Mt 22:2-14. El auténtico discípulo de Cristo, 14:25-35.
Censura de los fariseos, 15:1-2. Parábola de la oveja perdida, 75:3-7 (Mt 18:12-14). Cf. comentario a Mt 18:12-14. Parábola de la dracma perdida, 15:8-10. Parábola del hijo pródigo, 15:11-32.
Parábola del administrador astuto, 16:1-9. Apéndices parabólicos sobre las riquezas, 16:10-13. Reprensión a los fariseos, 16:14-18. Parábola del rico y el pobre Lázaro, 16:19-31.
El escándalo, 17:1-3a (Mt 18:6-7; Mc 9:42). Cf. comentario a Mt y Mc. El perdón del prójimo, 17:3b-4 (Mt 18:15 y 21 y 22). Cf. comentario a Mt 18:1521-22. Eficacia de la Fe, 17:5-6 (Mt 17:19; 21:21; Mc 11:22-23). Parábola de lo que es el siervo, 17:7-10. Los diez leprosos, 17:11-19. La venida del reino de Dios, 17:20-21. La venida del Hijo del hombre, 17:22-37 (Mt c.24; Mc c.13; Lc 21:5ss).
La parábola del juez inicuo, 18:1-8. Parábola del fariseo y el publicano, 18:9-14. Los niños vienen a Cristo, 18:15-17 (Mt 19:13-15; Mc 10:13-16). Cf. comentario a Mt 19:13-15. La enseñanza a propósito de un joven rico, 18:18-27 (Mt 19:16-30; Mc 10:17-31). Cf. comentario a Mt 19:16-30. El premio de los apóstoles, 18:28-30 (Mt 19:27-30; Mc 10:28-30). Cf. comentario a Mt 19:27-30. Tercer vaticinio de la pasión, 18:31-34 (Mt 20:17-19; Mc 10:32-34). El ciego de Jerícó, 18:35-43 (Mt 20:29-34; Mc 10:46-52). Cf. comentario a Mt 20:29-34.
Zaqueo el publicano, 19:1-10. Parábola de las minas, 19:11-28 (Mt 25:14-30). Cf. comentario a Mt 25:14-30. Entrada mesiánica en Jerusalén, 19:29-40 (Mt 21:1-9; Mc 11:1-10; Jn 12:12-29). Cf. comentario a Mt 21:1-9. Llanto sobre Jerusalén, 19:41-44. Expulsión de los mercaderes del templo, 19:45-48 (Mt 21:12-13; Mc 11:15-19; Jn 2:13-22). Cf. comentario a Jn 2:13-22.
Origen de los poderes de Cristo, 20:1-8 (Mt 21:23-27; Mc 11:27-33). Cf. comentario a Mt 21:23-27. Parábola de los viñadores homicidas, 20:9-19 (Mt 21:33-46; Mc 12:1-12). Cf. comentario a Mt 21:33-46. El tributo al César, 20:20-26 (Mt 22:15-22; Mc 12:13-17). Cf. comentario a Mt 22:15-22. Sobre la resurrección de los muertos, 20:27-40 (Mt 22:23-33; Mc 12:18-27). Cf. comentario a Mt 22:23-33. Sobre el origen del Mesías, 20:41-44 (Mt 22:41-46; Mc 12:35-47). Cf. comentario a Mt 22:41-46. Avisos sobre los escribas, 20:45-47 (Mc 12:38-40; Mt 23:6-7).
El óbolo de la viuda, 21:1-4 (Mc 12:41-44). Discurso escatológico. Anuncio de la destrucción del templo, 21:5-7 (Mt 24:1-3; Mc 13:1-4). Cf. comentario a Mt 24:1-3. Tiempo de angustia y persecución, 21:8-19 (Mi 24:4-14; Mc 13:5-13). Cf. comentario a Mt 24:4-14. La ruina de Jerusalén y la venida del Hijo del hombre, 21:20-27 (Mt 24:15-31; Mc 13:14-27). Cf. comentario a Mt 24:15-31. Señales de la proximidad del reino de Dios, 21:28-33 (Mt 24:32-35; Mc 13:28-31). Cf. comentario a Mt 24:32-35. Necesidad de vigilancia, 21:34-36 (Mt 24:36-44; Mc 13:33-37). Epílogo histórico, 21:37-38.
La conspiración de muerte contra Cristo, 22:1-6.4 (Mt 26:1-5; 14-16; Mc 14:1-2). Cf. comentario a Mt 26:1-5; 14-16. Preparación de la última cena, 22:7-13 (Mt 26:17-19; Mc 14:12-16). Cf. comentario a Mt 26:17-19. Institución de la Eucaristía, 22:14-23 (Mt 26:20-29; Mc 14:17-25). Cf. comentario a Mt 26:20-29. Discusión sobre la primacía, 22:24-30 (Mt 20:24-28; Mc 10:41-45). Cf. comentario a Mt 20:24-28. Vaticinio sobre la caída y confirmación de Pedro, 22:31-34 (Mt 26:31-35; Mc 14:27-31; Jn 13:36-38). Cf. comentario a Mt 26:31-35. La gran prueba que se les acerca, 22:35-38. La agonía en Gefsemaní, 22:39-46 (Mt 26:36-46; Mc 14:32-42). Cf. comentario a Mt 26:36-46 y a Jn 18:1-12. La prisión de Cristo, 22:47-53 (Mt 26:47-56; Mc 14:43-49; Jn 18:2-11). Cf. comentario a Mt 26:47-56. Las negaciones de Pedro, 22:54-62 (Mt 26:57-75; Mc 14:53-72; Jn 18:15-27). Cf. comentario a Mt 26:57-75. Cristo es escarnecido, 22:63-65 (Mt 26:67-68; Mc 14:65). Cf. comentario a Mt 26:67-68. Cristo ante el Sanedrín, 22:66-71 (Mt 27:1; Mc 15:1). Cf. comentario a Mt 26:57-66; 27:7-2.
Acusación ante Pilato, 23:1-5 (Mt 27:11-14; Mc 15:1-5; Jn 18:28-38). Cf. comentario a Mt 27:11-14 y a Jn 18:28-38. Cristo es enviado a Herodes Antipas, 23:6-12. Continuación del proceso ante Pilato: condenación 23:13-25 (Mt 27:15-26; Mc 15:6-15; Jn 18:39-40; 19:1-16). Cf. comentario a Mt 27:15-26 y a Jn 18:39-40; 19:1-16. Camino del Calvario, 23:26-32 (Mt 27:31-32; Mc 15:20-22; Jn 19:16-17). Cf. comentario a Mt 27:31-32. La crucifixión y muerte, 23:33-46 (Mt 27:33-50; (Mc 15:33-40; Jn 19:18-30). Cf. comentario a Mt 27:33-50 y a Jn 19:18-30. Glorificación de Cristo por el centurión y asistentes, 23:47-49 (Mt 27:54-56; Mc 15:37-41). La sepultura, 23:50-56 (Mt 27:57-61; Mc 15:42-47; Jn 19:38-42). Cf. comentario a Mt 27:57-61 y Jn 19:42-47.
Las mujeres van el sepulcro, 24:1-11 (Mt 28:1-8; Mc 16:1-8; Jn 20:1-10). Cf. comentario a Mt 28:1-8. Pedro visita el sepulcro, 24:12 (Jn 20:3-10). Los discípulos de Emaús, 24:13-35 (Mc 16:12-13). Aparición a los apóstoles, 24:36-43 (Mc 16:14; Jn 20:19-23). Ultimas apariciones e instrucciones a los apóstoles, 24:44-49. La Ascensión, 24:50-53 (Mc 16:19-20; Act 1:9-12).
Datos biográficos. Juan el Apóstol es el autor del cuarto Evangelio. Testimonios externos. Análisis interno del Evangelio de San Juan. Juan el Apóstol y Juan el Presbítero. Finalidad del Evangelio de San Juan. Destinatarios. Lengua original en que fue escrito. Fecha de composición. Historicidad del Evangelio de San Juan. Mas en concreto 24 se ven estas diferencias:. 1) Referente a la vida de Cristo. 2) Topografía. 3) El medio histórico. 4) Imagen de Cristo. 5) El acuerdo con los sinópticos. Simbolismo del cuarto Evangelio. La "escatología" en San Juan. División del Evangelio: diferentes planes propuestos.
Prólogo, 1:1-18. El Verbo en sus relaciones con Dios, con el mundo y con los hombres. 1) En sus relaciones con Dios (v.1-2). 2) En sus relaciones con el mundo (v.3). 3) Relaciones del Verbo con los hombres (v.4-5). El Bautista como Precursor, anunciando la Encarnación del Verbo (v.6-8). Manifestación del verbo (v.9-11). El Gran Don de la Filiación Divina de los Hombres dado por el Verbo Encarnado (v.12-13). Se Proclama Explícitamente la Encarnación del Verbo (v.14) y se añade un doble grupo de Testimonios sobre esta Obra de la Encarnación (v.14c). 1) Primer testimonio (v.14b). 2) Segundo testimonio. Toda Gracia viene del Verbo Encarnado (v.16-17) reflexión final del evangelista (v.18). Finalidad del "prólogo" del Evangelio de Jn. Segundo testimonio oficial mesiánico del Bautista ante un grupo de sus discípulos, 1:29-34. Recluta de los primeros discípulos de Cristo, 1:35-51. 1) Andrés y "otro" Discípulo (v.35-40). 2) Simón Pedro (v.41-42). 3) Encuentro del "Apóstol" Felipe (v.43-44). 4) la "Vocación" de Natanael (v. 45-51). Valoración histórica de estos relatos.
Primer milagro de Cristo en las bodas de Cana, 2:1-11. El Intento de la Petición De María. ¿Cuál Es el Significado de la Respuesta De Cristo: "Que A Mi y A Ti"? (Τι Έμοι Χαί Σοι). La Conclusión que parece más probable en función de los datos analizados. valor simbólico de este milagro. Estancia circunstancial de Cristo en Cafarnaúm, 2:12. Expulsión de los vendedores del templo, 2:13-22 (Mt 21:12-13; Mc 11:15-17; Lc 19:45-46). La Situación Histórica de este relato. Reacciones ante Jesús en Jerusalén, 2:23-25.
Visita y conversación con Nicodemo, 3:1-21. Continúa la exposición de Cristo. El Hijo del Hombre es Autor de la Revelación, 3:1 1-13. El Hijo del Hombre es Autor de la Salud, 3:14.-15. Reflexiones del evangelista, 3:16-21. El Fin de la Obra de Cristo es la Salvación de los hombres, 3:16-18. Hay un Juicio Condenatorio que se Realiza, 3:18-21. Tercer testimonio del Bautista sobre Cristo, 3:22-36. Reflexiones del evangelista con este motivo, 3:31-36. Cristo, por su Origen Divino, Comunica la Revelación (v. 31-34). Sólo La Fe En Cristo da la Vida Eterna, 3:35-36.
Transición introductoria, 4:1-3. Conversación de Cristo con la Samaritana, 4:4-45. La conversación sobre "el agua viva." 4:9-15. Cristo se revela como Mesías, 4:16-26. Conversación de Cristo con sus discípulos: el Cuerpo místico del apostolado, 4:27-38. Cristo se queda entre los samaritanos y luego parte a Galilea, 4:39-45. Curación del hijo de un cortesano, 4:46-54:4.
Narración del milagro, 5:1-9. Discusión con motivo de haberse hecho esta curación en sábado, 5:10-16. Discurso apologético-dogmático de Cristo, 5:17-47. 1) El Hijo obra en todo en unión del Padre, 5:17-30. 2) El testimonio del padre sobre la misión del Hijo (v.31-47).
Primera multiplicación de los panes, 6:1-15 (Mt 14:13-23; Mc 6:30-46; Lc 9:10-17). Deambulación milagrosa de Cristo sobre las aguas, 6:16-21 (Mt 14:22-23; Mc 6:45-52). Cf. comentario a Mt 14:22-33. Transición histórica, 6:22-24. Discurso sobre la diferencia y necesidad de un alimento espiritual, 6:25-34. Primer discurso de Cristo "Pan de vida," 6:35-47. Segundo discurso de Cristo, "Pan de vida." 6:48-59. Efecto producido por el discurso en los "discípulos" y "apóstoles," 6:60-71. 1) Efecto producido por el discurso en los "discípulos," 6:60-66. 2) Efecto producido por el discurso en los "apóstoles," 6:67-71.
Diversos pareceres sobre Cristo en Galilea por sus hermanos y en Judea, 7:1-13. Jesús defiende su posición por la curación hecha en sábado, 7:14-24. La Verdad de la doctrina de Cristo (7:14-18). Cristo Justifica una Curación hecha en "Sábado" con un Caso de la ley (7:19-24). Origen verdadero del Mesías, 7:25-30. Desaparición misteriosa de Jesús, 7:31-36. La gran promesa del "agua viva," 7:37-39. Diversos pareceres sobre Cristo en Jerusalén, 7:40-53.
La mujer adúltera, 8:1-11. Tres cuestiones sobre este pasaje. Cristo, luz del mundo, garantizada por un doble testimonio, 8:12-20. Consecuencias para los judíos en desconocer a Cristo, 8:21-30. La oposición de dos filiaciones, 8:31-59. La Libertad y el verdadero linaje de Abraham (v.33-40). La Obra del diablo en esta Hostilidad Judía (v.41-51). La Eternidad de Cristo (v.52-59).
Narración del milagro, 9:1-7. Discusión popular sobre la curación, 9:8-12. Discusión del milagro por los fariseos, 9:13-34. Primer testimonio del ciego ante los fariseos (v.13-17). Testimonio de sus padres ante los "fariseos" (v.18.-23). Segundo testimonio del ciego ante los fariseos (v.24.-34). La Ley y la ceguera espiritual, 9:35-41.
La parábola del Buen Pastor, 10:1-21. 1) Cristo es la "Puerta." 10:7-10. 2) Cristo es El "Buen Pastor." 10:11-18. Valoración originaria de esta parábola alegorizante. 3) Diversas reacciones ante estas enseñanzas de Cristo, 10:19-21. Enseñanza en la fiesta de las Encenias, 10:22-39. Cristo se retira hacia el Jordán, 10:40-42 (Mt 19:1.-2; Mc 10:1).
La resurrección de Lázaro, 11:1-44. Vuelta de Cristo a Betania, 11:1-16. Conversación de Cristo con Marta y María, 11:17-37. 3) Resurrección de Lázaro, 11:38-44. La resolución que se toma de dar muerte inminentemente a Cristo, 11:45-57. La reacción ante este hecho, 11:45-46. Caifas y los dirigentes judíos condenan a Cristo, 11:47-53. Reacciones de Cristo y de Jerusalén, 11:54-57. Historicidad del relato de la resurrección de Lázaro.
La unción en Betania, 12:1-8 (Mt 26:6-13; Mc 14:3-9). Cf. comentario a Mt 26:6-13. La entrada mesiánica en Jerusalén, 12:9-19 (Mt 21:1-11; Mc 19:29-44). Cf. comentario a Mt 21:1-11 Cristo anuncia su glorificación al ir a la muerte, 12:20-36. 1) Unos griegos quieren ver a Cristo, 2:20-22. 2) Cristo anuncia su glorificación por su muerte, 12:23-36. La Enseñanza De Cristo Sobre Su Muerte (v.23-26). La Turbación De Cristo Ante Su Muerte (v.27). Cristo Pide la Glorificación Del Padre (v.28-33). Desconcierto en la muchedumbre ante estas palabras (v.34-36). La incredulidad judía ante la obra de Cristo, 12:37-43. Necesidad de creer en Cristo, 12:44-50.
"Prólogo" teológico introductorio a la pasión, 13:1-3. El lavatorio de los pies, 13:4-20. Sentido de este rito del lavatorio de los pies en el intento de Cristo. Anuncio de la traición de Judas, 13:21-30. Cf. comentario a Mt 26:26-35. Comienzo de los discursos de despedida, 13:31-35. Anuncio de la triple negación de Pedro, 13:36.-38 (Mt 26:31-35; Mc 14:29-31; Lc 22:31-34). Grave divergencia en la cronología de la pasión.
Lo que significa para los apóstoles la "ausencia" de Cristo, 14:1-3. Cristo, "camino." 14:4-6. El reconocimiento recíproco del Padre y del Hijo, 14:7-11. Frutos de la fe en Cristo "ausente." 14:12-26. Grandeza de obras (v.12). Efecto de Su oración dirigida a Cristo y al Padre (v.13-14). Promesa de una triple "venida" (v.15-26). Promesa de la "venida" del paráclito (v.15-17, 25-26). Promesa de la "venida" del mismo Cristo (v.18-21). Promesa de la "venida" del Padre (v.22-24). Palabras finales de despedida y aliento, 14:27-31.
Problema literario de los capítulos 15 y 16. Alegoría de la vid, 15:1-11. El precepto de la caridad, 15:72-77. El odio del mundo a los discípulos, 15:18-21. La testificación que Cristo ofrece de su verdad, 15:22-27.
Anuncio de la persecución a los discípulos 16:1-4. Significado de la venida del Paráclito, 16:5-15. Tristeza y gozo que tendrán los discípulos a causa de Cristo, 16:16-22. Anuncia nuevas promesas, 16:23-33.
Cristo ora al Padre por sí mismo, 77:7-5. Cristo ora al Padre por los apóstoles, 17:6-19. Cristo ruega por la Iglesia apostólica futura, 17:20-24. Epílogo, 17:25-26.
La prisión de Cristo en Getsemani, 18:1-12 (Mt 26:47-56; Mc 14:43-51; Lc 22:47-53). Cf. comentario a Mt 26:47-56. Cristo es llamado a presencia de Anas, 18:13-14. Primera negación de Pedro, 18:15-17 (Mt 26:58-70; Mc 14:54-68; Lc 22:55-57). Cf. comentario a Mt 25:58-70. Cristo ante Caifas, 18:19-24. Segunda y tercera negación de Pedro, 18:25-27 (Mt 26:71-75; Mc 14:69-72; Lc 22:58-62). Cf. comentario a Mt 26:71-75. Cristo ante Pilato, 18:28-40 (Mt 27:1; 11-21; Mc 15:1-11; Lc 23:1-7.13-20). Primer tanteo judio de acusación ante Pilato, 18:28-32. Pilato interroga a Cristo sobre su realeza, 18:33-38 (Mt 27:11; Mc 15:2; Lc 23:2-3). Expediente para librarle, 18:39-40 (Mt 27:15-18.20; Mc 14:6-11; Lc 13:13-19).
Expediente de Pilato para librar a Cristo, 19:1-7 (Mt 27:26-31; Mc 15:15-20; Lc 23:22). Cf. comentario a Mt 27:25-31. Nuevo interrogatorio de Pilato sobre el Hijo de Dios.19:8-12ª. La condenación de Cristo, 19:12b-16a (Mt 27:26c; Mc 15:15c; Lc 23:24-25). Cf. comentario a Mt 27:26ss. La crucifixión de Cristo, 19:16b-24 (Mt 27:32-50; Mc 15:20b-36; Lc 23:26-45). Cf. comentario a Mt 27:32-50. "Mujer, he ahí tu hijo," 19:25-27. La muerte de Cristo, 19:28-37 (Mt 27:45-50; Mc 15:33-37; Lc 23:44-46). Cf. comentario a Mt 27:45-50. La Sepultura de Cristo, 19:38-42 (Mt 27:57-66; Mc I5:42-47; Lc 23:50-56). Cf. comentario a Mt 27:57-61.
Magdalena va al Sepulcro, 20:1-2 (Mt 28:1; Mc 16:1-8; Lc 24:1-11). Cf. comentario a Mt 28:1. Pedro y Juan van al sepulcro, 20:3-10. Aparición de Cristo resucitado a Magdalena, 20:11-18 (Mt 28:8-10; Mc 16:9-11; Lc 24:1:11). Cf. comentario a Mt 28:8-10. Apariciones a los discípulos, 20:19-29 (Lc 24:36-42). Conclusión, 20:30-31. Un problema de divergencia de Jn-Lc con Mt-Mc. Valoración Exegética de la Resurrección de Cristo. Cristo Murió y fue Sepultado. Cristo Resucitó Corporalmente. La resurrección corporal de Jesucristo. La Proclamación de esta Verdad en los Pequeños "Símbolos" o "Confesiones" de Fe. La enseñanza y argumentación sobre la Resurrección corporal de Cristo en los Evangelios. Las "Apariciones" de Cristo Resucitado, ¿No Pudieron ser Efecto. La elaboración progresiva de los relatos evangélicos de la resurrección de Cristo. Diversas consideraciones conceptual-redaccionales sobre el cuerpo resucitado de Cristo. La resurrección al "tercer día." Resucitó Cristo con su cuerpo.
Aparición de Cristo junto al lago y pesca milagrosa, 21:1-14. Valor"simbolista" de esta narración. La colación a Pedro, 21:15-19. Profecía de la Muerte de Pedro (v.18-19). El "discípulo amado." 21:20-23. Epílogo, 21:24-25.
Por Manuel de Tuya. O. P.
Como el objeto principal de esta Biblia Comentada es la exposición doctrinal del Texto Sagrado, los lugares paralelos de los evangelios sinópticos son tratados en el comentario al evangelio de San Mateo. De este modo se evita, bastantes veces, la repetición de conceptos equivalentes.
Junto con el enunciado de cada pasaje, a la cabeza de cada narración, se indica
n en letra negrita los lugares paralelos correspondientes de los otros evangelistas y, en letra cursiva, el lugar preciso del Comentario en el que se han estudiado los elementos necesarios para la inteligencia del relato evangélico contenido en la misma.
El nombre de Lucas puede ser abreviatura de Loukanós. Así, algunos códices latinos le prefijan el título de "secundum Lucanum."
1 Otros lo derivan de Loúkios (Lucio), ya que en inscripciones del templo de Men, en Antioquía de Pisidia, aparece el nombre de Loukas inscrito como Loúkios l.Lucas nació en Antioquía de Siria, como explícitamente lo dicen los Prólogos mona
rquianos y el Antiquior, Eusebio de Cesárea2 y San Jerónimo 3. No procede, pues, del judaísmo, sino de la gentilidad (Col 4:10-11). Vienen a confirmarlo los Hechos de los Apóstoles, al verse a Lucas tan versado en las cosas de la Iglesia de Antioquía.San Epifanio dice que fue uno de los setenta y dos discípulos de Cristo
4. Pero no sólo lo niegan el Fragmento Muratoriano, San Jerónimo 5, los Prólogos y San Ireneo 6, sino que es lo que dice el mismo Lucas en el "prólogo" de su evangelio, al distinguirse de los que fueron "testigos oculares" de la vida del Señor (1:2). No consta ni el lugar ni el tiempo de su conversión. Si se admitiese la lectura del códice D en Hechos (11:28) — "estando congregados" — , Lucas sería cristiano poco después del año 40 7.Lucas se hace discípulo de Pablo probablemente en Antioquía
(Act 11:20-26; cf. 11:28 del códice D). Le acompaña en casi todos los viajes. Le sigue a Macedonia (Act 16:10-17), y a la partida de Pablo y Silas se queda en Filipos (Act 16:19-40). Lc acompaña de nuevo a Jerusalén (Act 21:1ss). Está con él cuando Pablo está en prisión en Cesárea (Act 21:18-26), aunque no se sabe si permanece con él en esta ciudad todo el tiempo de la prisión de Pablo. Lucas va a Roma con Pablo cuando éste apela al Cesar (Act 27:2-28:29; Col 4:14; Flm 24). También está con Pablo en la segunda cautividad romana (2 Tim 4:11). Lucas, desde primera hora, ha sido uno de los principales colaboradores (συνεργοί),de Pablo (Flm 24).Después de la muerte de éste no se sabe dónde fue Lucas, ya que son muchas las trad
iciones o leyendas que le hacen predicar en sitios muy diversos.De Lucas se dan dos datos especiales. El primero es que fue médico. Lo testific
an ya el Prologus Antiquior, el Fragmento Muratoriano, Eusebio 8 y San Jerónimo 9. El mismo San Pablo lo llama "médico querido" (Col 4:14). Se quiere ver esto en los términos que usa 10. Sin embargo, los términos que usa son los que usan otros autores de la antigüedad que no eran médicos; aparte que parece que los médicos de aquella época no tenían un lenguaje técnico.También se le quiere presentar como "pintor." Según una tradición originaria de Jerus
alén, Lucas habría sido pintor. Teodoro Anagnostes cuenta que la emperatriz Eudoxia (t 460) había enviado a su hija Pulquería, a Roma, un icono de la Virgen pintado por San Lucas 11. Hay muchas imágenes de la Virgen que se le atribuyen. Pero todas las imágenes que se le atribuyen son de época bizantina. Esta leyenda tardía, ¿supone un fondo de verdad? Lagrange lo enfoca por el hecho de que su evangelio contiene las grandes pinturas descriptivas de la Virgen en la infancia de Cristo 12.San Lucas, autor del tercer Evangelio sinóptico.
La tradición asegura firmemente que Lucas es el autor del tercer evangelio sinó
ptico.Ya lo testifica explícitamente el
Prologus Antiquior. De Lucas, San Ireneo dice: "Lucas, compañero de Pablo, lo que éste predicaba, él lo escribió en un libro" 13. Igualmente lo testifica Tertuliano 14, destacando que Lucas refleja fundamentalmente la predicación de Pablo. Siguen esta testificación, con el Fragmento Muratoriano, Clemente Alejandrino 15, Orígenes 16, insistiendo en que es reflejo de la predicación de Pablo, Eusebio de Cesárea 17 y San Jerónimo 18. A esto se añade la observación de J. M. Creed: Lucas no era figura preeminente en la Iglesia Apostólica: ni apóstol, ni testigo presencial de la vida terrestre de Cristo. Por eso sería difícil, de no ser el autor fundamental del evangelio, que se le hubiese atribuido.El análisis interno del libro confirma los criterios externos de la tradición.
1) El autor aparece bien versado en la lengua griega; su estilo no es clásico, pero llega a lograr elegancia en ciertas frases. Especialmente el "prólogo" está redactado en un griego bueno. Elementos de griego clásico se aprecian en ciertos pasajes (8:15; cf. Mc 6:7; 18:18; Mc 10:17; 8:27; Mc 5:2, etc.). También utiliza términos griegos para designar los magistrados y cosas mil
itares; v.gr., ηγεμονεύοντος (2:2), στρατηγοί (22:4.52). En cambio, prescinde de voces griegas de uso vulgar usadas por otros evangelistas: v. gr., χράβατον (Mc 2:4.11), Lucas pone χλινη y χλινίδιον (5:18.19.24; 9:5, cf. Mc 6:11).Usa hebraísmos. En los dos primeros capítulos, por ser traducción de fuentes semitas; y otras palabras: σάερα (1:15), Βεελζεβουλ (11:15.18), χορός (16:7), etc., o frases semitas (1:7; cf. Gen 18:11; 10:6, etc.), se explican por las fuentes que usa.
En cambio, evita vocablos aramaicos, tan conservados en Marcos, v. gr. abbá (padre; Lc 23:42; cf. Mc 14:36); boanerges (Lc 9:54; cf. Mc 3:17); effatá (cf. Mc 7:34); hosanna (cf. Mc 11:9; Mt.21:9; cf. Lc 19:38). En lugar del hebreo rabbi, Lc ρrefiere διδάσκαλε (maestro) οέταστατα (señor); lo mismo que da el significado v. gr. de κράνιov (calavera) en lugar de golgothá y frecuentemente evita palabras y frases semitas, como se ve confrontándolo con los lugares paralelos, y en su lugar usa palabras y frases griegas; v. gr., diábolos por Satanás (8:12; cf. Mc 4:15), αληθώς λεϊω υμiν (9:27; 21:3; cf. Mc 9:1; 12:43), etc.
También se
encuentran latinismos usados en todo el Imperio romano; v. gr., δηνάρίον, λέγε ων, σουδάριον; lo mismo que frases latinas grecizadas; v.gr., δίέταΕεν αύτη δοβηναι = iussit illi daré (8:55; cf. 12:58; 7:4; 14:18; 22:41, etc.1). Sin embargo, Lucas usa estos términos mucho más raramente que Marcos (Lc 20:22; cf. Mc 12:14; 15:39; Lc 23:47, etc.). Estos latinismos eran efecto de la dominación romana, de la Koine, y no los evitaban ni los mismos aticistas que cultivaban la pureza del griego.2) El autor parece reflejar en los relatos algo de su arte medica. Sobre todo, presenta a Cristo como el gran Médico que cura almas y cuerpos.
Usa los términos que emplean los famosos médicos de la antigü
edad Hipócrates (c.460-430 a.C.) y Dioscórides (del tiempo de Nerón; 4:38; cf. Mc 1:30; 5:18.24; 2:3-10; 14:2; 18:24; 2:3-10, etcétera). Se puede decir que Lucas describe con más precisión el origen, duración, modo de la curación, cesación de la enfermedad, mientras Marcos no insiste tanto en esto (4:38ss; 8:27-29; 8:43-47). Y, sobre todo, juzga mucho más benévolamente de los médicos que Marcos (Lc 8:43; cf. Mc 5:26).Cristo aparece como Médico divino. Una vez se viene a llamar a sí mismo "médico" (4:23). Es el único evangelista que destaca que Cristo curaba imponiendo a cada enfermo las manos (4:40); en El hay poder para "sanar a todos" (5:17; 6:19).
Varios autores hacen ver que los términos que se dicen técnicos fueron tomados ya por Hipócrates y Dioscórides del uso vulgar, por razón de claridad y fácil comprensión 18. Pero el conjunto de todos los datos parece venir a confirmar lo que dice la tradición: que era "médico." 19 De aquí se ha hecho la siguiente hipótesis: "Como los médicos eran ordinariamente de condición servil, sería posible que Lucas fuese un 'liberto', y hasta se piensa que del noble Teófilo, al que dedica el libro." 20
3) El autor es discípulo y compañero de San Pablo, pues aparece gran afinidad entre su evangelio y las epístolas paulinas en lo relativo a la lengua, conceptos y doctrina. Es el "paulinismo del tercer evangelio."
Así hay muchos vocablos comunes a Lucas y Pablo, que son propios de ellos en el Nuevo Te
stamento. Se enumeran 103.Hay frases comunes o muy semejantes (Lc 4:22; cf. Col 4:6; Lc 12:42; cf. 1 Cor 4:2; Lc 21:24; cf. Rom 11:25).
En conceptos tienen especial interés, por tener el mismo sentido:
πίστις: fe teológica (Lc 18:8; 22:32; cf. Rom 4:5; 1 Cor 13:13); σωτηρία: salud mesiánica (Lc 1:69-77; cf. Rom 1:16; 10:1-10); σωτηρον: saludable (Lc 2:30; 3:6; cf. Ef 6:17); σωτήρ: salvador (Lc 2:11; cf. 2 Tim 1:10; Flp 3:20); χαρτόω: agraciar (Lc 1:28; cf. Ef 1:6); χάρις: gracia (Lc 1:30; 2:40-52), la cual no se encuentra en Μt-Mc, y es frecuente en Pablo.Igualmente se ven semejanzas en cosas tales como en el relato de la institución de la Eucaristía (Lc 22:19ss; 1 Cor 11:23-25), en la aparición de Cristo resucitado a Pedro (Lc 24:34; 1 Cor 15:5), lo mismo que en llamar a Cristo el Κύριος, término familiar a Lucas y Pablo.
En cuanto a capítulos de doctrina, se encuentran muchos comunes a ambos. Se pueden destacar los siguientes:
La universalidad de la salud mesiánica, no sólo en lo étnico, sino destacando también la salvación para los pecadores, en las parábolas de la "misericordia." Hasta llamársele, por excelencia, el "evangelio de las gentes" y el "evangelio de los pecadores" (Rom 1:16; 1 Tim 2:4; Tit 2:11; Act 13:38ss.46ss).
San Pablo destaca que uno de los frutos del Espíritu Santo es el gozo, y exhorta a los fieles a gozarse siempre en el Espíritu (Flp 4:4; 1 Tes 5:16; 2 Cor 13:11). También se llamó el evangelio de Lucas el "evangelio del gozo." Es el gozo que aparece en el Magníficat, en Zacarías (1:68-79) y Simeón (2:29-32). El gozo que se anuncia a los pastores. Los discípulos vuelven de su misión "con gozo" (10:17). Cristo los exhorta al "gozo" de que sus nombres estén escritos en el cielo (10:20). Y en otros varios pasajes destaca Lc este "gozo" (13:17; cf. 18:43; 15:7; 19:37; 24:52ss).
Igualmente es tema destacado en Pablo y Lucas el valor y necesidad de la oración (Flp 1:3-6; 2 Tim 1:3; Gal 1:5; Rom 7:25; 9:5, etc.). Lc expone insistentemente este tema. Cristo enseña el valor y la necesidad de la oración a sus discípulos con su ejemplo y con su palabra. Cristo ora en el bautismo (3:21); después de un milagro se retira al desierto para orar (5:16); permanece la noche en oración antes de la elección de los apóstoles (6:12), y antes de la confesión de Pedro (9:18) y en la Transfiguración (9:29); en Getsemaní llega en su oración, en el relato de Lc, al máximum (22:41-44); oró por Pedro para garantizar su fe (22:32), y por sus enemigos en la cruz (23:34), y ora al expirar (23:46). Igualmente lo hace con sus exhortaciones: a los discípulos (11:1-4) hace ver la necesidad de la perseverancia en la oración con la parábola del amigo importuno (11:5-13), del juez inicuo (18:1-8), lo mismo que la necesidad de la humildad en la oración con la parábola del fariseo y el publicano (18:9-14).
Otro tema característico y común a Pablo y Lucas es la pobreza. Esta era despreciada por judíos y romanos. Pero Pablo la exalta y sitúa en el plan de Dios. Precisamente elegió gentes socialmente desconocidas para confundir a los poderosos y engreídos (1 Cor 1:26-29; 16:1-4; 2 Cor 8ss; Rom 15:26-28).
Lc destacará este tema. También se le llamó por Rohr el "evangelio de los pobres." La Virgen, socialmente desconocida, es elegida para Madre de Dios. Cristo nace en un pesebre. Los pastores son los primeros adoradores.
Cristo fue "enviado a evangelizar a los pobres" (4:18). Alerta a los ricos (6:24ss), que ya recibieron su consolación. Se enriquece el que atesora y no es rico en Dios (12:16-21). Exalta la pobreza de Lázaro y el castigo del rico epulón (16:19-31) 21.Por estos datos se puede ver que en el libro está reflejado el ambiente y la persona de Lc, a quien la tradición atribuye ser el autor del tercer evangelio sinóptico 22.
La tradición asegura que el evangelio de Lc es cronológicamente el tercero de los canón
icos. Así lo afirman el Fragmento Muratoriano, Orígenes 23, San Jerónimo 24, San Ireneo, que, sin decirlo expresamente, cita el evangelio de Lc en tercer lugar, después de los de Mt y Mc25.Tratando de precisar más las fechas de composición, los autores dan las si
guientes:Sobre la fecha del 95. La razón es ver en él dos afinidades literarias que serían depende
ncias de Flavio Josefo, que escribe sus Antiquitates judaicae sobre el año 95, y de San Juan. La primera es rechazada por los críticos. Las afinidades se deben, probablemente, a la procedencia de ambos del griego de la koiné y por usar la versión de los Setenta. Hay quien sostiene que ambos habían leído a Tucíclides, y que en sus relatos se habrían dejado influenciar, en ocasiones, por su estilo histórico. En cambio, se admiten varias afinidades entre Lc y Jn. Pero éstas no exigen una dependencia literaria de Lc respecto de los escritos de Juan; sugieren sólo contactos entre tradiciones parciales, es decir, un mismo medio ambiente 26.Después del 70. Se basa en que Lc dice que "muchos" escribieron vidas de Cristo antes que él. Esto supone un lapso de tiempo suficientemente amplio para la composición de esas obras. Y Lc escribe su evangelio aún de
spués.Pero esta razón es inconsistente. Pues ni se sabe cuándo se comenzaron a escribir esas obras ni en qué relación de tiempo está Lc con ellas. En cambio, es muy probable que se hayan comenzado a componer muy pronto. Benoit da para la fecha de la composición del evangelio aramaico de Mt el 40-50. Es muy probable q
ue muy próximos a los acontecimientos se hubiesen compuesto va estos ensayos, para afirmar, divulgar e instruir más a los convertidos. Tal es la finalidad que Lc da a su evangelio (1:3.4).Esto mismo se quiere confirmar con la descripción de la destrucción de Jerusalén. Sería una descripción "post eventum." Lc, en lugar de hablar, como Mt-Mc, de la "desolación de la abominación," dice: "Cuando veáis a Jerusalén rodeada por los ejércitos" (21:20), lo mismo que la descripción de "caer al filo de la espada,"
"ser llevados cautivos," y Jerusalén "ser hollada por los gentiles" (21:24). Así, v.gr., Wikenhauser.Sin embargo, esto pudiera no bastar. Son sencillos clisés de tipo paleotestamentario para describir este tipo de catástrofes. Bastaría la inspiración en la toma de Jerusalén en tiempo de Sedecías (2 Re 25:1ss), que no eran más que los procedimientos usuales de entonces (Ez 4:2-3). Por otra parte, parecería probable que, de haber sido escrito este evangelio "post eventum," la descripción hubiera sido más ex
acta, con datos precisos, y no se hubiera dejado de hacer un comentario sobre el vaticinio del Señor, de tanto interés para los gentiles, que veían así abolido el culto judío y universalizares el mesianismo.Antes del 70. Las razones anteriormente expuestas harían ver que la composición del evangelio de Lc está hecha antes de la destrucción de Jerusalén, en el año 70. Pero, tratando de precisar más, hay dos hipótesis, debidas a dos divergencias en los datos de la Tradición.
San Ireneo dice que Mc y Lc escribieron sus evangelios después de la muerte (έξοδοv) de San Pedro y San Pablo 27. Esto haría fijar la fecha de la composición después del año 67. Algunos autores (Grapin, Levesque) interpretan la palabra "éxodo," no de la muerte de San Pedro y San Pablo, sino de su "salida," sentido fundamental de la palabra, de Palestina. Sin embargo, la palabra parece referirse a la muerte. Así es usada por Lc en su evangelio (Lc 9:31; 2 Pe 1:15). Varios son los autores que admiten esta fecha, 67-70. Así Schanz, De Bruyne. Con todo, el testimonio de San Ireneo no se ha de forzar, pues ya, a propósito del evangelio de Mt, utilizó una frase vaga, que indica una mala información.
Tradicionalmente se admite otra fecha. El evangelio de Lc está escrito antes de los Hechos de los Apóstoles, y éstos están escritos antes del 63-64. El otro dato que entra en juego es que Lc es el tercero de los evangelios sinópticos. Pero ya no es fácil señalar la fecha precisa de Mc para poder situar con exactitud la de Lc. Si se da como probable la fecha del 55-62, Lc habría compuesto su evangelio sobre el 58-61.
De todo lo expuesto se pueden hacer las siguientes observaciones, que puedan sugerir, en el estado actual, la posible fecha de la composición del evangelio de Lc.
1) No se impone la fecha tope de la composición de los Hechos de los Apóstoles, el 64. La finalidad del autor no se sigue que sea la simple historia de Pablo, que al estar en prisión — 61-63 — había que suponer que al componerse este libro Pablo aún estaba en ella. La finalidad de los Hechos sobre esto puede ser hacer ver que el cristianismo se difundió, llegando a Roma, centro del Imperio. Además, esta frase de Lc (Act 28:30.31) "implica un término técnico de la jurisprudencia romana referente a un caso indiscutido, en que al acusado se le permite marchar libre. Actos, en consecuencia, no establece una fecha precisa para la composición de las obras lucanas" (C. Stuhlmueller).
2) No parece decisiva la descripción del asedio de Jerusalén el año 70. Se explica por d
escripción de clisé. Se esperaría una descripción más detallada y haberse sacado las consecuencias que se seguían para el cristianismo del vaticinio de este hecho cumplido.3) Más decisivo es que Lc conoce a Mc, y éste escribió su evangelio algo antes del 70. Ha de s
uponerse, pues, un amplio margen para que Mcllegue a conocimiento y utilización por Lc.4) En cambio, Lc no parece conocer a Mt. Señal de que su aparición no fue muy anterior ni dio lugar a divulgarse. Mt pudo aparecer sobre el 80, por las razones que se aleg
aron en la introducción a Mt.Por eso, a Lc se le puede, normativamente, asignar una fecha semejante sobre el año 80.
Lc, acaso, compuso su evangelio en Roma. Otras tradiciones, lo que acusa su falta de seguridad, lo suponen compuesto en Grecia, Acaya y Beocia (San Jerónimo en unos escritos, San Gregorio Nacianceno), o en Cesárea, Alejandría, Roma (San Jerónimo en otros escritos) 28.
Lc lo destina a Teófilo, persona noble e histórica, como se ve por la costumbre de dedicar libros a personas destacadas por su valor y méritos realizados. Tal hace el célebre médico Di
oscórides (del tiempo de Nerón) al dedicar su obra de medicina al personaje histórico Areo. Y Dioscórides era de Anazarbos, en Cilicia; por geografía y cronología, afín y contemporáneo de Lc. La finalidad que le asigna en el "prólogo" es garantizarle la información histórica del relato de la vida del Señor, "para que conozcas la firmeza de la doctrina que has recibido" (1:4).Pero ya los testimonios de la tradición le
dan una amplitud mayor: directamente se afirma su destino para los cristianos provenientes del paganismo. Los Prólogos dicen que lo escribe para los "griegos fieles" (cristianos). Y Orígenes, que fue escrito en gracia de los "gentiles." 29 Esto mismo se confirma por el análisis interno del texto.Explica costumbres judías (22:1.7), lo que supone lectores no judíos. Omite cuestiones específicamente judías, que no entenderían sus lectores o que no les interesarían (Lc 16:18; cf. Mt 5:32; Lc 6:29; cf. Mt 5:3
9ss; Lc 6:27ss.32ss; cf. 5:44-47; Lc 11:38; cf. Mc7:1-23 y Mt 15:1-20). Omite cosas que eran duras para los gentiles (Mt 10:5; Mc7:24-30; Mt 15:21-28; Mc15:16-20; Mt 27, 27-31) o las suaviza (Lc 6:33; cf. Mt 5:47).En cambio, destaca las cosas que son elogiosas para los gentiles (3:14; 7:2-10; 10:30-37; 17:11-19). También se quiere ver como un dato confirmatorio de esto el que Lc destaca con respeto las narraciones en que intervienen mujeres, pensándose sea debido a realzar su dignidad, tantas veces bendecidas o perdonadas por Cristo en un ambiente en el que la mujer era frecuentemente despreciada.
En conexión íntima con los destinatarios está la finalidad que Lc se propone en su eva
ngelio: resaltar que Cristo es el Salvador de todos los seres humanos, no unicamente los de origen judio.Por eso se destacan dos acusados rasgos: la universalidad de la salud y el espíritu de misericordia.
Lo primero se ve ya en el comienzo con los ángeles anunciando la paz, no a solos los judíos, sino a los "hombres de buena voluntad" (2:14); Cristo niño en el templo es proclamado por Simeón "luz para la manifestación de las gentes" (2:32). El Bautista anuncia que verá la
salud mesiánica "toda carne": todo hombre (3:6), expresión de Isaías (40:5), pero que, en contraposición con la ausencia de la misma en los otros dos sinópticos, lleva a ver un intento de este universalismo. La "genealogía" mesiánica de Cristo la lleva hasta la creación de Adán; no la trae sólo desde la limitación judía de Abraham (Mt). El endemoniado de Gerasa, una vez curado, es enviado como "misionero" a los suyos (8:39). Los judíos serán rechazados, y vendrán al reino desde los cuatro puntos cardinales todas las gentes (13:28ss). Y, ya resucitado, hará ver a sus discípulos que estaba escrito que "se predicase en su nombre (de Cristo Mesías) la penitencia para remisión de los pecados a todas las gentes, comenzando por Jerusalén" (24:46ss). En íntima conexión con esta idea temática está el destacarse el fuerte espíritu de misericordia. El Mesías viene "para hacer misericordia" y "para remisión de los pecados" (Lc 1:72.77). La mujer pecadora es recibida misericordiosamente y perdonada (7:36-50). Es Lc el que trae las incomparables parábolas de la oveja perdida, buscada por el Buen Pastor, y el gozo que habrá en el cielo por un pecador que se convierta (15:1-7; véase el otro matiz que le da Mt 18:12-14); la parábola del hijo pródigo (15:11-32); el premio salvador que da hospedándose en casa de Zaqueo el publicano (19:1-10), llegando en el Calvario a perdonar a los que le crucifican, "porque no saben qué hacen" (23:34), y prometer al buen ladrón el paraíso (23:39-43) 30. Y mientras Mt pone "sed perfectos como vuestro Padre" (Mt 5:48), Lc pone "sed misericordiosos" (Lc 6:36), etc. De ahí el llamársele también "Evangelio de la misericordia."Valoración literario-estructural.
El griego de Lc es el mejor de los tres sinópticos. Tiene trozos casi clásicos; v. gr., el prólogo; otros pasajes son de un buen estilo de la koine. Pero otros, en cambio, son traducciones serviles de sus fuentes semitas. Tiene 151 palabras o expresiones propias suyas (Kawkins). Para Cadbury, el vocabulario de Lc es auténticamente clásico. Según San Jerónimo, Lc, "entre todos los evangelistas (que escribieron) en griego, fue eruditísimo."
31 Sin embargo, si Lc tiene pasajes redactados en griego clásico o bueno, tiene otros en un griego vulgar 32.El análisis de su evangelio refleja en Lc un espíritu sumamente delicado. La finura d
escriptiva de algunos relatos, el espíritu de destacar la misericordia y la bondad, descubren en él un alma exquisita. Sabe, en contraste con otros evangelistas, omitir lo que pueda ser molesto para las personas (v.gr., reproches hechos a Pedro), lo mismo que ciertas escenas de brutalidad o villanía (v.gr., la flagelación y coronación de espinas). El hecho de insistir ampliamente en las parábolas, dedicadas, de la misericordia, reflejan en él este espíritu 33.Lc, con relación a los otros sinópticos, tiene manifiestas divergencias. Osty las ha r
educido, en un estudio amplio y muy detallado, al que se remite 34, a cuatro categorías. Conocía el evangelio de Mc. o Froto marcos común a ambos. De los 661 versículos de Mc, Lc incorpora a su evangelio un 60 por 100. Los pasajes de Mc constituyen un tercio de los 1149 versículos de Lc. Hay 15 narraciones en las que Lc sigue a Mc paso a paso. En cambio, prescinde de otras secciones: 6:20-8:3; 9:15-18:14; tampoco depende de Mc en la pasión y resurrección. Lc tiene 373 palabras que se encuentran sólo en su evangelio.Las Fuentes del Evangelio de Lc.
Lc no fue testigo directo de la vida de Cristo. El mismo lo dice en el "prólogo" al distinguirse de los que fueron testigos directos (v.2). Es un historiador que busca las fuentes para su relato. El garantiza además la escrupulosidad (v.3) con que lo ha hecho. Se informó directamente de los que "fueron testigos oculares y ministros de la palabra" (v.2), pero hecho ya desde los "orígenes" (άνωθεν). Este término lo mismo puede significar desde tiempo atrás, lo que indicaría una larga y ya "antigua" investigación de Lc, o que su investigación se refiere a los orígenes del cristianismo. Y esto es lo que está más en situación, ya que cita a los que "desde el principio" fueron "testigos oculares," máxime incluyéndose en el mismo los dos capítulos de la infancia. Esta fuente de información podría ser doble, ya que Lc se informa de algunos apóstoles, pero probablemente también de otros que, sin ser los apóstoles, fueron "testigos oculares y ministros de la palabra," término técnico este último de la Iglesia primitiva para expresar el Evangelio.
Lc también dice que, utilizadas esas fuentes escrupulosamente, quiere escribir los hechos de la vida de Cristo "ordenadamente" (
χαθεξης). Este orden de Lc no es cronológico. Es un orden suyo. Lc, lο mismo que los otros evangelistas, no escribe una biografía de Cristo al modo moderno. Son libros histórico-teológicos. Interesa la historia, porque es la base de la verdad, pero junto con ella interesa la teología, porque es la finalidad didáctica de la literatura evangélica. Por eso los evangelios, que son auténtica historia, tienen una relación especial: no es historia al modo moderno. Se seleccionan pasajes históricos — si otros faltan puede ser debido a las diversas fuentes que los evangelistas usan, y que, por causas diversas, los omiten — en orden a resaltar el contenido y enfoque teológico especial que se propone cada evangelista. Así, Lc, con unas fuentes históricas abundantes, da un enfoque teológico especial, por lo que ese "orden" con que él dice que escribe su evangelio está condicionado por su intento, en función del cual redacta el esquema literario del mismo.La fuentes que Lucas utiliza para componer su evangelio son dobles: orales y escritas.
1) Orales. — Los autores suelen señalar las siguientes: a Pedro sería improbable que el antioqueño Lc lo desconociese; lo mismo que debió de conocer a Santiago el Menor (Act 21:18) ya San Juan, ya que esta ida de Lc a Jerusalén debe de ser sobre el año 57-58, y el 49 Juan estaba en Jerusalén.
Es probable que se informase también de ciertas piadosas mujeres que cita en su obra, Marta y María (10:38-42), Juana, "mujer de Cusa, administrador de Herodes" (Antipas), Susana y Magdalena (8:3).
Lo mismo se piensa de discípulos del Señor que nombra explícitamente (24:18; 19:2.8). Entre ellos cita a Manahen, "que era hermano de leche del tetrarca Herodes" (Antipas; Act 13:1), y que pudo muy bien informarle del proceso ante Antipas cuando le envió Pilato (23:8-12). También es el único que cuenta la escena de los leprosos
de Samaría (17:1-19) y cierta hostilidad de los samaritanos (9:52-56). En sus viajes hubo de encontrarse con diversos testigos directos o indirectos que le sirviesen de información para su obra (cf. Act 24:22-27; 21:16).2) Escritos. — Estos manifiestamente son varios. Probabilísimamente utilizó alguna de las "vidas de Cristo" que "muchos" habían escrito y que cita en el "prólogo."
Fuentes semitas son los dos primeros capítulos de la infancia. En cambio, no tiene por fuente de esto a la Virgen, ya que, si así hubiese sido, Lc hubiese redactado esos dos capítulos según su estilo. Y aun literariamente, la frase "María guardaba todas esas cosas, confrontándolas en su corazón," hubiese tenido la estructura griega de Lc.
Tuvo fuentes literarias para la "genealogía" de Cristo. Las tuvo para varias secciones de su relato. En concreto, para los viajes.
También utilizó una "fuente" (Q), que usó Mt
35. Pero es muy discutido si utilizó al mismo Mt 35.A pesar de presentarse Lc en su obra como historiador, no viene a distinguirse de los otros sinópticos en lo biográfico de Cristo. El centro de su intento es lo teológico: lo cristológico 36.
1) La persona de Cristo. — La estructura teológica del evangelio de Lucas está centrada en el tema de Cristo Salvador. Este título, que nunca sale en Mt-Mc, aparece citado 17 veces en su evangelio y 13 en los Hechos. En Pablo, al que Lc acompañó, sale 31 veces. Es la obra de Cristo; la salvación.
Pero este Cristo Salvador aparece ya, dado el medio ambiente helenista, en que los dioses y emperadores eran los "salvadores," situado en la esfera divina.
Por eso Lc denomina a Cristo en su evangelio con el título de Kyrios. Los LXX traducen con esta expresión el nombre de Yahvé. Y Lc lo usa frecuentemente, como Pablo, ya que era la expresión más común con que la comunidad cristiana primitiva confesaba la divinidad de Cristo
37.También usa el título de
"Hijo de Dios." Con él, la Iglesia primitiva confesaba la divinidad de Cristo. Pero Lc, en contraste con otros evangelistas, lo evita varias veces. Probablemente por causa de sus lectores helenísticos que, imbuidos por las mitologías, podrían dar una mala interpretación a esta expresión.También utiliza el título de
"Hijo del hombre" unas 25 veces. Pero si unas veces puede significar sólo el mesianismo, ya en el momento histórico de Cristo ciertas fracciones judías lo habían interpretado en un sentido personal y trascendente 38. Como así lo usa a veces Lc.En cambio, el título de
"Cristo" (Mashíah) se encuentra más raramente en Lc, siendo, con todo, frecuente en Pablo. Cristo no lo usa expresamente; manda callar ordinariamente cuando se le llama así; pero lo acepta en los momentos solemnes: en la confesión de Pedro y ante el sanedrín, lo mismo que en su entrada mesiánica en Jerusalén 39.2) El reino de los cielos. — La obra de Cristo se centra en el ingreso en su reino. Lc le da amplitud a este tema; precisamente tenía que presentarlo con el sentido de universalidad a él inherente. Así de él, en su fase histórica, hace ver su inauguración, su universalidad; también las condiciones para su ingreso y su práctica moral; así como la organización del mismo. Lc presenta, en ocasiones, el reino en su fase escatológica celeste 40.
3) Otros temas destacados. — En Lc, y ya se habló antes a propósito del "paulinismo" del tercer evangelio, hay una serie de temas que seguramente resalta por sus contactos con Pablo. Estos principalmente son: el Espíritu Santo 41, la universalidad de la salud, el gozo cristiano, la oración, la misericordia, la pobreza, la dignificación de la mujer 42. También Lc tiende a "desescatologizar" la tensión parusiaca existente en la cristiandad primitiva.
Lc tiene una construcción especial en su esquema. Después del evangelio de la infancia (c.l y 2) y de la preparación al ministerio público (3-4:14), tiene dos grandes secciones: la primera es
el ministerio galilaico de Cristo (4:12-9:50), y la segunda es su proyección hacia Jerusalén. Aunque tiene ministerio en Galilea, de la perspectiva literaria de Lc ya se está en su viaje, único y definitivo, que se orienta a Jerusalén (9:15-19:28), y que Lc introduce con una solemnidad especial: "Y como se aproximaba el tiempo en que debía dejar este mundo, Jesús toma resueltamente el camino de Jerusalén" (9:51) 43. Luego expone su ministerio en Jerusalén (19:29-21:38). Finalmente, la narración de la pasión, muerte, resurrección y ascensión (22:1-24:53).1 G. Mercati, Lucas or Lucanusf: The Jour. of Theol. Studies (1905) 435. 1 A. Strobel, Z. N. Wiss. (1958) p.131-134. 2 MG 20:220. 3 ML 23:619. 4 MG 41:908. 5 ML 26:18; 23:629.621 (650ss). 6 MG 7:913ss.
7 San Agustín: ML 34:1295. 8 MG 20:220. 9 ML 26:18, etc. 10 Harnack, Lukas der Arzt (1906) p.122-137; Hobart, The medical language of St. Luk. (1882). 11 MG 36:165; Nlcéforo C.: MG 145:876; Simeón Metafrastes; MG 115:1136. 12 Lagrange, Évangüe s. St. Lúe (1927) p.XVIII-XIX. 13 MG 7:844ss; 7:913-918. 14 ML 2:366 (395ss). 15 MG 8:884. 16 MG 20:581; 13:1802ss. 17 MG 20:220. 18 ML 26:18; 23:629.621 (650ss). 18 En contra, cf. H. J. Cadbury, The Style and Literary Method of Luke, en H.T.S. (1919) y en J.B.L. (1926) p.190-209. 19 Harnack, Lukas der Arzt. (1906) p.9ss.!22-137; Hobart, The medical language of St. Luke. (1882); Fenner, Die Kranheit im Ν. Τ. (1930) p.107-110. 20 Marchal, Evangüe s. St. Lúe (1946) p.10; Godet, Introduct. au Ν. Τ. (1900) II p.448-449. 21 Hσpfl-Gut, Introduct. spedalis in Ν. Τ. (1938) p. 100-105. 22 Bleiben, The Cospel of Luke and the Gosbel of Paul: νourn. Theol. Studies (1944) 134-140. 23 MG 20:581. 24 ML 26:18. 25 Adv. haer. 3:1.1 26 Léon-Dufour, Introduction a la Bible (1959) p.256; Feuillet, Lc quatñeme évangile: o.c., p.678, donde se exponen estas afinidades Lc-Jn. " MG 7:845; cf. Eusebio C., Hist. eccl. V 8. 28 Mangenot, 5. Lúe., en Dict. Bibl. IV 394. 29 Mg 20:581. 30 Hópfl-Gut, Introduct. spec. m λτ. Γ. (1938) ρ. 108-111. 31 ML 22:378. 32 Lagrange, Evang. s. St. Lϊe (1927) p.XCV-CXXVIII; Cadbury, The style and literary method of Luke (1919); Antóniadis, L'Évangile de Lúe. Esquisse de gram-maire et de style (1930). 33 Soubigau, Sous le charme de l'evangile selon S. Lúc (1933). 34 Osty, L'Évangile s. St. Lúe, en La Sainte Bible de Jérusalem (1948) p.9-17. 35 Lagrange, Les sources du troiswme evangile, en Évangile s. St. Lúc (1927) p.XLVIII-XCIV; Wlnter, On Luke and lukan Saurces: Zeitschr Ν. Τ. Wissens. (1956) p.217-242; Rehkopf, Die lukanische Sonderquelle (1959); Schlatter, Das Evangelium des Lukas aus seinen Quellen erklαrt (1931); A. M. S Alazar, Questions about St. Luke's Saurces: Nov. Test. (Leiden 1958) 316ss. 35 Carroll Stuhlmueller, Evang. s. S. Lucas (1972) p.302-303. 36 Stonenhouse, The Witness ofLuke to Christ (1951) p.63-67. 37 Cerfaux, Kyrios, en Dict. Bibl. Suppl. V 200-228; Dupont, Messie et Seigneur datis la foi des premien chrétiens: Vie Spirit. (1950) 385-416; Daniélou, Christos Kyrios: Rev. Se. Relig. (1951) 338-352. 38 Βενόιτ, La divinité de Jesús dans les evangiles synoptiques: Lum. et Vie (1953) 63-71. 39 Sobre el valor del "secreto mesiánico," cf. introducción al evangelio de San Marcos. 40 Marchal. L'Evangik s. St. Lúc (1946) p. 18-20; Leon-Dufour, en Introduct. a la Bible (\959) d.242-243. 41 Leon-Dufol R, L'Évangile s. St. Lúc, en o.c. p.243-244. 42 Leon-Dufour, o.c., p.244-249; Hopfl-Gut, o.c., p.104-105. 43 Girard, L'Évangile des voyages de Jesús au la section 9:51 a 18:14 de Saint Lúc (1951).
E
stos dos primeros capítulos de Lc, excepto el "prólogo," proceden de fuentes semitas. La traducción original griega lo patentiza. En ellos, el Evangelista quiere hacer ver, por una esquematización en "dísticos," la grandeza y misión de Cristo y el Bautista, para resaltar la grandeza del primero. Pero también, en otro plano, se ve la diferencia y grandeza de sus padres; especialmente la figura de María está muy destacada.En ellos utiliza con verdadera abundancia el procedimiento de "alusión," remitiendo a pasajes del Antiguo Testamento, en cuyo pleno conocimiento logra el autor todo el propósito de su intento. Para no interrumpir la lectura expositiva se estudian en un "excursus" al final del capítulo 2 sus diversos problemas.
1
Puesto que ya muchos han intentado escribir la historia de lo que ha sucedido entre nosotros, 2 según que nos ha sido transmitido por los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, 3 me ha parecido a mí también, después de informarme exactamente de todo desde los orígenes, escribirte ordenadamente, óptimo Teófilo, 4 para que conozcas la firmeza de la doctrina que has recibido.Lc se presenta como un historiador escrupuloso. Reconoce que muchos (πολλοί) intentaron escribir la vida de Cristo. Esta palabra "muchos" debe de tener el valor de "algunos" (Dibelius), pues no se comprende fácilmente que un gran número hubiese intentado, ya entonces, escribir la vida del Señor, y la floración apócrifa es posterior, aparte de que estaría contra lo que dice luego: que esas historias escritas tuvieron por fuente los que "fueron testigos directos y ministros de la palabra." Fueron los apóstoles y los primeros discípulos (Act 1:21). Como ministros de "la palabra" (λόγου), término técnico de la Iglesia primitiva para expresar el Evangelio "(cf: 8:13:15; Act 4:4;6:4;8:4; 11:19), narraron enseñanzas y obras de Cristo. El término significa todo esto. Estos testigos lo fueron "desde el principio" (νωθεν), desde "atrás," o desde el "principio." Se refiere manifiestamente a los testigos de la vida pública de Cristo (Act 1:21-22) y de los orígenes mismos de la infancia del Señor. Lo que nos ha sido "transmitido" (παρέδοσαν) por estos ministros, tanto por el contexto como por la filología, se refiere preferentemente a la transmisión oral.
Lc quiere también referir lo que ha sucedido "entre nosotros" conforme a la tradición de esos testigos. Aunque los hechos sucedieron en el pueblo judío, pero afectan a todos; aparte que la expresión es usada con esta extensión por otros autores 1.
Lc protesta su lealtad de historiador escrupuloso, garantizando la "muy cuidadosa" investigación de las fuentes escritas, y de esas otras orales. Y pretende escribir esto "ordenadamente" (καθεζης). Posiblemente habría narraciones sueltas, sea escritas — v.gr., la infancia de Cristo — , sea, en la predicación, ciertos esquemas muy concretos, como se ve en los Hechos de los Apóstoles. Lc quiere poner "ordenadamente" toda la vida de Cristo. Incluyendo el período de su infancia. Aunque es historiador, no siempre utiliza el orden cronológico; mezcla el histórico y el lógico. Pero da una vida de Cristo más o menos "ordenada," en función de su intento y conforme el concepto ambiental de la historia.
Dedica el libro a un tal Teófilo, que debía de ser persona de relieve, dado el título que le prefija (
χράτιστε), óptimo, noble, clarísimo, y que es el título que se da a los procuradores de Judea en los Hechos. Debe de ser una persona histórica. La razón es que era costumbre dedicar los libros a personas ilustres, buscando su valimiento. Así dedica el médico Dioscórides su libro de medicina al "óptimo Areo." Y Dioscórides, por tiempo y geografía, es muy próximo a Lc. Aunque muchísimo más sobrio que los prólogos de los historiadores griegos, v.gr., Dioscórides, Diodoro de Sicilia, Lc busca aquí darle una mayor ilustración de la verdad cristiana, cuya fe ya posee. Si no le da el título de "hermano," acaso se deba "a la forma prescrita por el uso, en un escrito dirigido a la publicidad" (Hauck). Si falta este título en Actos (1:1) puede ser debido a que es la segunda parte de su evangelio. En las Recogniliones clementinae 2 se cita un tal Teófilo, persona noble de Antioquía, patria de Lc, que transformó su gran palacio en Iglesia, y luego fue obispo de allí3.La anunciación del Precursor, 7:5-25.
5
Hubo en los días de Heredes, rey de Judea, un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, cuya mujer, de la descendencia de Aarón, se llamaba Isabel. 6 Ambos eran justos en la presencia de Dios, e irreprensibles, caminaban en los preceptos y observancias del Señor. 7 No tenían hijos, pues Isabel era estéril y los dos ya avanzados en edad. 8 Sucedió, pues, que, ejerciendo él sus funciones sacerdotales delante de Dios según el orden de su turno, 9 conforme al uso del servicio divino, le tocó entrar en el santuario del Señor para ofrecer el incienso, 10 y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la oblación del incienso. 11 Apareciósele un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. 12 Al verle se turbó Zacarías, y el temor se apoderó de él. 13 Dijóle el ángel: "No temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, al que pondrás por nombre Juan. 14 Será para ti gozo y regocijo, y todos se alegrarán en su nacimiento, 15 porque será grande en la presencia del Señor. No beberá vino ni licores, y desde el seno de su madre será lleno del Espíritu Santo; 16 y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor su Dios, 17 y caminará delante del mismo en el espíritu y el poder de Elias para reducir el corazón de los padres a los hijos, y los rebeldes a los sentimientos de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto," 18 Dijo Zacarías al ángel: "¿Y qué señal tendré de esto? Porque yo soy ya viejo, y mi mujer avanzada en edad." 19 El ángel le contestó, diciendo: "Yo soy Gabriel, que asisto ante Dios, y he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena nueva. 20 He aquí que tú estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto se cumpla, por cuanto no has creído en mis palabras, que se cumplirán en su tiempo." 21 El pueblo esperaba a Zacarías y se maravillaba de que se retardase en el templo. 22 Cuando salió no podía hablar, por donde conocieron que había tenido alguna visión en el Templo. El les hacia señas, pues se había quedado mudo. 23 Cumplidos los días de su servicio, volvióse a casa. 24 Y después de algunos días concibió Isabel, su mujer, que se ocultó durante cinco meses, diciendo: 25 He aquí lo que ha hecho conmigo el Señor, acordando quitar mi oprobio entre los hombres.La escena la sitúa Lc en "los días de Herodes, rey de Judea." Es Herodes el Grande, que reinó sobre toda Palestina del 37 a. C. al 4 d.C.
En esta época vivía el sacerdote Zacarías (Yahve se acordó), del "turno" sacerdotal de Abías. Este era el octavo de las veinticuatro clases sacerdotales que volvieron a estar vigentes en esta época. Estaba casado con una mujer llamada Isabel (Dios juró, o fue fiel a sus promesas), que pertenecía a la descendencia sacerdotal de Aarón. Esto es destac
ado honoríficamente por Lc, ya que los sacerdotes no estaban obligados a casarse con mujeres de tribu sacerdotal. Pero iban a ser los padres del Precursor.Ambos eran "justos" auténticos, pues lo eran "en la presencia de Dios" y cumplían i
rreprensiblemente los "preceptos" (έντολατς) y las "observancias" (διχοκώμασίν). La frase aparece con valor pleonástico (Dt 4:40; 6:1ss. 17.25; 7:11; 10:13; 2 Re 17:13, etc.); pero lo primero indica los mandamientos o preceptos, y lo segundo acusa la idea de costumbre establecida.A pesar de todo, no tenían hijos; ambos eran viejos e Isabel estéril. Como Sara (Gen 16:1ss), Rebeca (Gen 25:21), Raquel (Gen 30:22), la madre de Sansón (Jue 13:2) y la madre de Samuel (1 Sam 1-2). Y como Abrahán y Sara eran mayores y sin esperanza de familia. Y la esterilidad se consideraba oprobio en Israel y castigo (v.25). Sin embargo, eran fieles a Dios. El evangelio de Lc va a comenzar y terminar en el templo (Lc 24:53).
Los sacerdotes de las veinticuatro castas se sucedían regularmente en el servicio del te
mplo. Todas las mañanas se "sorteaban" las diversas funciones que correspondían a cada grupo que estaba de turno. Sobre las nueve de la mañana y sobre las tres de la tarde se ofrecía el "sacrificio perpetuo" preceptuado en la Ley (Ex 29:38; Núm 28:3; 4:8) 4. Se inmolaba un cordero; pero, antes de ponerlo en el altar de los holocaustos, cinco sacerdotes se acercaban al Sancta desde al atrio de los sacerdotes y, penetrando en el Sancta, renovaban las brasas. Uno de los sacerdotes llevaba un incensario de oro, y otro un vaso de oro con brasas encendidas, tomadas del altar de los holocaustos. Después de adorar la divina Presencia, se retiraban, excepto el que estaba en el centro. Este era Zacarías. Al darse desde fuera la señal para ofrecer el incienso, lo esparcía sobre el altar de los perfumes. En este momento, el pueblo oraba fuera, uniéndose así el humo del incienso con la plegaria del pueblo, que aquél significaba. Por eso se exigía que el rito fuese rápido 5. Luego debía salir y, unido con los oficiantes, se adelantaba hasta el atrio de Israel, donde daba la bendición que se lee en el libro de los Números (6:24-26) 6.Cuando Zacarías se queda solo en el Sancta es el momento de la aparición del ángel. Se le aparece a la "derecha" del altar, signo de dignidad (Dt 33:2; Sal 110:1 etc.), por lo que venía a quedar entre éste y el candelabro de oro. La reacción natural fue la de turbación: tuvo "temor." En Israel se pensaba que la visión del ángel de Dios, como su representante, podía causar la muerte. Acaso pasó
todo esto por él. Pero el ángel le tranquilizó; pues, como dirá luego, es portador de la "buena nueva" (εύαγγελισασθοκ). Comienza el prologo del evangelio.Su oración fue oída. Por lo que tendrá un hijo, que se llamará Juan. ¿Qué oración fue ésta? No es fácil pensar que en la senectud y esterilidad pida el milagro. Se pensó si, a la hora de la oblación del incienso, el pueblo rogaba por la pronta venida del Mesías, ya que ésta se podía adelantar, según se creía, por la oración 7, y Zacarías sería como el representante oficial de la misma a la hora del sacrificio. Pero no consta que el pueblo orase oficialmente por esta intención, aunque no faltaban almas que querían y esperaban la "Consolación de Israel," el Mesías. Debieron de ser los planes de Dios, que oyó entonces la oración que seguramente había hecho tantas veces a lo largo de su vida de esperanza paterna.
Y el ángel describe la misión de este niño. Se llamará Juan, que corresponde al hebreo Yehohanan en su forma abreviada de Yohanan es decir, Yahvé hizo gracia o favor.
Su nacimiento será motivo de júbilo para muchos, pero no por lo que significa de gozo familiar o por haber sido quitado el oprobio de la esterilidad, sino por lo que este nacimiento te
ndrá de repercusión religioso-mesiánica. Es lo que dirá en el Benedictus. Precisamente el motivo de este gozo es porque "será grande en la presencia del Señor." No es el valor familiar, sino el religioso. De él dijo un día Cristo: "No hay entre los nacidos de mujer ningún profeta más grande que Juan" (Lc 7:28).Y destaca su santidad de vida: "no beberá vino ni bebida fermentada" (
σιχερα). Con esta palabra griega, del hebreo shekar, se significa toda bebida embriagante que no proceda de la vid (Núm 6:3-4; 1 Sam 1:15) 8. Y con esta frase se indica el estado de consagración a Dios: como los sacerdotes, que durante su ministerio no podían beber vino, o como el estado de consagración a Dios de los "nazireos." Aunque no se cita no cortar el cabello, elemento también característico, es que a veces no se citaba (Jue 13:14). Es la pintura de su consagración a Dios, hecha con elementos del A.T.Pero su mayor santidad de vida se acusa en que "ya desde el seno de su madre será lleno del Espíritu Santo." Con un vocabulario del A.T., el Espíritu Santo aquí parece ser la acción de Dios "ad extra." Así se comunicaba a varios personajes del A.T. Aquí la partícula que usa, "aun (
έτι) desde el seno," indica que se realiza ya en él (Jue 13:4-5). Muchos pensaron en su santificación antes de nacer. De ahí el celebrar la liturgia, por este motivo, la fiesta de su "natividad." 9 En absoluto, acaso pudiera referirse a su consagración para su misión de Precursor, como se dice de Jeremías (Jer 1:5).Su acción apostólica va a consistir en que "convertirá" a muchos de los hijos de Israel al Señor, su Dios. La apostasía o frialdad de Israel sólo puede repararse "convirtiéndose," vo
lviéndose a la ley de Yahvé. Es lo que tantas veces proclamaron los profetas. Si no es el pueblo como nación, sí lo son masas del pueblo, como dicen los sinópticos. Así "preparará" la venida del Mesías, que, según los profetas, a su venida debía encontrar un pueblo — masas en él — preparado para recibirle.Pero, además, será el Precursor del Mesías. Este versículo es de gran valor dogmático. Es una cita de Mal
aquías (3:1; 23:24); que se le aplica al Bautista. El cual:"A muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor, su Dios, y caminará delante del mismo (αυτού = el Señor, su Dios) en el espíritu y poder de Elias" (Mal).
Según la interpretación rabínica, antes del Mesías vendría el profeta Elias a preparar su venida, ungirle y presentarle al pueblo 10. Pero el ángel dice que el Bautista, el Elias espiritual, como el mismo Cristo enseña en otros pasajes, preparará al pueblo, convirtiéndolo al "Señor, su Dios," y así "caminará delante del mismo" (αυτοί). Υ como el Bautista camina en su preparación "delante de Cristo, y éste es "el mismo" que acaba de decirse, "el Señor, su Dios," en la perspectiva de Lc, Cristo es Dios.
El Bautista apareció en el "espíritu y poder de Elias," el gran defensor del yahvismo. Elias tuvo el celo — "espíritu" — contra el culto de Baal, y el "poder" en su lucha contra las idolatrías de Jezabel (1 Re c.18 y 19). El Bautista aparece con este "espíritu," el celo por el cu
mplimiento de su misión de Precursor del Mesías, y su "poder" en la lucha contra el adulterio de Antipas. Pues el Bautista no hizo milagros (Jn 10:41).La frase "para reducir los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a los sentimientos de los justos," para preparar así al Mesías, en su venida, un pueblo "bien dispuesto" (Mal 3:24), significa, teniendo en cuenta la frase correlativa de Malaquías, aquí modificada por matizarla al decir: "y los rebeldes a los sentimientos de los justos," que la misión del Bautista consiste en lograr ese "retorno," esa "conversión" del Israel "rebelde," al que se dirige, para que "el corazón de los hijos se vuelva al de los padres," es decir, a los rectos sentimientos de los mayores patriarcas, profetas, justos, y así los sentimientos de éstos vendrán a estar en su descendencia en este momento histórico de la instauración mesiánica. Con lo que el Mesías encontrará en su venida, conforme a los profetas, "un pueblo bien dispuesto" a recibirle.
Ante este anuncio, Zacarías pide una señal al ángel. No duda del poder de Dios, pues es sacerdote y conoce estas maternidades milagrosas (Gen 17:17; 18:10; 11:12; 1 Sam 1:5-6), pero insiste en la vejez de ambos. Acaso teme una ilusión en la visión. En otras ocasiones, los pe
rsonajes pidieron, en casos semejantes, un signo, y no hubo castigo (Gen 15:8; Jue 6:37; 2 Re 20:8), y en otras se ofrece el signo sin ser pedido (Ex 3:12; 7:11), y poco después María lo pedirá, recibiéndolo del ángel. Pero algo hubo en él que trae el castigo.Este se presenta: es Gabriel, "que asisto ante Dios." El significado preciso del nombre ha sido discutido. Se le suele traducir por "fortaleza de Dios." En los papiros de Elefantina significa sólo "hombre." Es el equivalente bíblico de "hombre de Dios" (Jue 13:6:8), su mensajero. El que "asisto ante Dios" está tomado de las cortes orientales; es uno de los validos de Dios (Tob 12:15). Gabriel había sido enviado a Zacarías para darle esta "buena nueva" (εύαγγελι'σασθοκ; Is 40:9; 52:7), por la relación que tendrá el Bautista en esta obra. Son los albores del Evangelio. Pero por su incredulidad a sus palabras, quedará "mudo." Así, el "signo" pedido se obtiene por otro concepto.
Como el rito del ofrecimiento del incienso tenía que ser muy breve, "para no inquietar a Israel," que oraba fuera, temeroso de que estas cercanías con la divinidad pudieran traer algún castigo 11, al ver su tardanza el pueblo, ya que, al salir de allí, tenía que ir al atrio de Israel y dar con los otros cuatro acompañantes la bendición al pueblo, se extrañó. Y al salir y ver que no podía hablar, y acaso por su aspecto y señas que hacía, comprendieron los presentes que había tenido una visión.
Terminada la semana de servicio, en la que los sacerdotes tenían que guardar castidad y vivir en el recinto del templo (Lev 15:16), volvió a su casa. Una tradición, no muy segura, señala su residencia en la actual 'Ain Karim, a unos siete kilómetros de Jerusalén. Y cuando Isabel se vio fecundada, se "ocultaba" durante cinco meses. Es un rasgo de exquisitez. No era el pudor de una concepción tardía, cuando era "quitarle el oprobio"; era la gratitud a Dios.
La anunciación de Jesús, 1:26-38.
26
En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte dé Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret. 27 A una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Entrando le dijo: Alégrate, llena de gracia; el Señor es contigo. 29 Ella se turbó al oír estas palabras, y discurría qué podría significar aquella salutación. 30 El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, 31 y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 3: EL será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, 33 y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin. 34 Dijo María al ángel: ¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón? 35 EL ángel le contestó y dijo: EL Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios. 36 E Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el mes sexto de la que era estéril, 37 porque nada hay imposible para Dios. 38 Dijo María: He aquí a la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y se fue de ella el ángel.La anunciación a María tiene lugar en el "sexto mes" con referencia a la concepción de Isabel (v.24). Para ello es enviado de parte de Dios el ángel Gabriel, "hombre de Dios." Cuál fuese su valimiento ante Dios, ya lo dijo al presentarse a Zacarías (v.19; Tob 12:15)
12. La escena va a tener lugar en la región cié Galilea y en el villorrio de Nazaret. La Galilea de entonces era una región mixtificada de razas dedicadas al comercio. La frase de Isaías "Galilea de los gentiles" (Is 8:23) tenía valor en este tiempo. Los judíos de la provincia de Judea los despreciaban como a judíos no puros, por su mistificación de razas y de costumbres, y en esta región casi "universalizada" se realizo la encarnación redentora de Cristo. La Nazaret actual (en-Nasirá) no da idea de lo que fue en los tiempos de Cristo. Su nombre probablemente significa "retoño" o "vigía." No es citada nunca en los documentos extrabíblicos hasta el siglo VIII d.C. 13.María era "virgen" (
παρθένος). La palabra significa una joven virga, como se ve en la parábola de las vírgenes necias. Mas el contexto hace ver que se trata de una virginidad en sentido estricto. Pero estaba "desposada" (έανηστευμενην) con José. El verbo usado lo mismo puede significar desposorio que matrimonio (Lc 2:5). Algunos autores sostienen que aquí se trata ya del matrimonio, pero lo ordinario es entenderlo como desposorio 14. La edad para contraer matrimonio o casarse en Israel se realiza para las jóvenes entre los doce y los trece años, y para los jóvenes entre los dieciocho y los veinticuatro, y el matrimonio al año de la edad para casarse . El desposorio tenía características especiales: si la desposada en el intervalo de su desposorio era infiel, se la consideraba adúltera; si el prometido moría, se la consideraba viuda, con los derechos del "levirato"; el prometido no podía anular los esponsales sino con el "derecho del rechazo y del repudio "; y el hijo concebido después de los esponsales era considerado legítimo 15.El nombre de José significa "añadir" (yasaf). Se lee en el Génesis: "Le llamó José, pues dijo: Añádame Yahvé otro hijo" (Gen 30:24). Posiblemente esté abreviado y en su forma plena fuese "Josef-EÍ" o "Josef-Yah," añádame Dios o Yahvé.
Para la interpretación del nombre de María se han propuesto más de sesenta etimologías. Científicamente en hebreo solamente se podrían admitir las procedentes de la raíz ma
rah, ser rebelde; mará, ser bella, o miryam, como el nombre de la hermana de Moisés (Ex 15:20), que se la llama profetisa, de la raíz ra'ah, ver, ser vidente I6. Pero el Evangelio da la transcripción aramea de! nombre Maryam. Su etimología responde a la raíz maryman, señora. Maryam es abreviatura de Mariame o Mariamme, nombre muy usual en la época desde los días de los asmoneos. El Talmud da como equivalente del nombre de Maryam, hija del que fue sumo sacerdote, Boethos, los nombres de Martha (maestra, señora) y Sara (señora). Es la etimología que sin duda le corresponde: Señora 17. Otras etimologías propuestas más recientemente son: Zorell la quiere derivar del egipcio merit-Yam amada de Yahweh. Pero él mismo la rechazó posteriormente. E. Vogt la ha querido poner en función del verbo rum, exaltar. Así María sería igual a la Exaltada. Respondería al hebreo marón — alto, exaltado.El evangelista destaca quejóse era "de la casa de David." Esto es porque legal mente los derechos dinásticos venían al hijo por el padre. Pero que María era de la casa de David es una enseñanza de la tradición cristiana
18.La aparición del ángel es en su casa. Por los datos arqueológicos del viejo Nazaret, debía de ser una especie de cueva o excavación, de una habitación sola, y te
niendo delante un relleno de piedras, que la cerraban, como fachada 19.El saludo que le dirige es: "Alégrate, agraciadísima; el Señor está contigo," El "bendita entre las mujeres" es interpolación proveniente del saludo de Isabel
20.La palabra hebrea de saludo era Shalom lak: "la paz contigo." Pero podría ser la palabra griega una traducción idiomática. Sin embargo, por la estilística de los profetas, donde hay el clisé: "No temas., alégrate," y porque en Lc se traduce en otros pasajes la "paz" como saludo por ειρήνη, parece que aquí χαίρε tiene el sentido de alegría 21. Es la alusión a la alegría mesiánica que comienza.
El gratia plena está redactado en griego por la palabra
χεχα-ριτομένη. Es palabra tan rara, que este verbo (χαριτόω) sólo sale doce veces en toda la literatura griega desde el siglo u a. C. hasta el siglo V después de Cristo 22. Aparece con seis sentidos diferentes. La elección de esta palabra tan rara indica ya una intención muy especial en el autor: se diría algo inusitado. Por el solo análisis exegético no cabría deducir una plenitud absoluta de gracia, ya que los verbos en -óo son "factitivos"; pero no se probó satisfactoriamente que sean también de "plenitud." Lc dice del Bautista y de San Esteban que estaban "llenos del Espíritu Santo" (1.15; Act 7:55). Por eso, el uso aquí de esta palabra inusitada hace ver que se trata de indicar una plenitud de "agraciamento" por parte de Dios para ser su madre.Para esta obra, "el Señor está contigo." Esta expresión no se dice de personas en circu
nstancias normales, aunque puede haber casos (Rut 2:4), sino que se dice del pueblo de Dios o de alguna persona a la que Dios ha impuesto un oficio arduo de realizar. La preposición meta (μετά) importa la presencia eficaz de Dios, que dirige esta persona a la finalidad propuesta 24.Ante este saludo del ángel, inesperado, y sin decirle la finalidad estricta, María, en su humildad, se turbó, y pensaba a qué se podrían referir estas palabras. Pero el ángel la tranquiliza y le transmite el mensaje. En él se le dice que va a ser ella la madre del Mesías, por una si
ngular elección de Dios. Y todo el discurso está trazado con alusiones a profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. Con ello se quiere conectar el cumplimiento de ellas con este niño cuyo nacimiento — encarnación — se anuncia.La primera parte: "concebirás y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús," es referencia literaria a la profecía de la concepción virginal del Mesías, de Isaías (7:14). Si no pone aquí "la virgen," es porque no lo pide la situación del diálogo, pero ya la presentó antes como la "virgen." Como en Isaías, ella le pondrá el nombre propio, ya que en Isaías el nombre de Emmanuel es el nombre profético. Es profecía que estaba para probar esta finalidad en el amb
iente neotestamentario (Mt 1:18-25)."Le dará el Señor Dios el trono de David, su padre." Desde la profecía de Natán (2 Sam 7:12-14) se sabía que el Mesías procedería de la casa de David.
Tanto que "Hijo de David," como se ve en los evangelios, es el título más usual del Mesías. Pero por la expresión que aquí se lee, "su padre," se ve. la dependencia literal del vaticinio de Natán."Reinará en la casa de Jacob." Es el universalismo mesiánico reuniendo
las doce tribus. Era obra del Mesías volver otra vez el judaísmo a la unidad primitiva e ideal (Is 49:6; Eclo 48:10). Era un tema que preocupaba hondamente al rabinismo 25."Su reino no tendrá fin." En forma positivo-negativa se anuncia la eternidad de e
ste reinado. La duración del reinado del Mesías era tema que preocupaba a los apócrifos, a los targumin y al Talmud. Era un tema muy frecuente en los profetas (Is 9:6; Jer 30:9, etc.). El libro apócrifo Apocalipsis de Baruk (7:31) es el único que lo proclama eterno, pero es más en apariencia que en realidad. Mas aquí, con su forma "no tendrá fin," se acusa bien esta eternidad del mismo. Al tiempo que acusa un mesianismo trascendente, ya que las cosas temporales están limitadas y tienen fin 26.María, como cualquier israelita, comprendió al punto que se le anunciaba la maternidad del Mesías. Pero esto le hace presentar una "objeción," que podría interpretarse como una simple exclamación de sorpresa (Lagrange). Hay para ello una dificultad: "no conoce varón,
" hebraísmo por las relaciones conyugales. La forma "no conozco varón" y la forma futura "¿cómo será esto?" no se explican en una casada o "desposada," si no se ve en ella el propósito de virginidad. Pensar que ella entiende que estas relaciones, estando "desposada," han de celebrarse antes de cumplirse el año de desposorio (Hahn, Gunkel, Haug, Gaechter), es una posición gratuita, basada en que María, como hija de su tiempo, no podía soñar en la virginidad: el matrimonio era ansia en Israel por razón del Mesías. Pero la pregunta de la Virgen al ángel es que "no conozco (ου γ(νώσχιο) varón," y tiene valor de un propósito indefinido. Es, sin duda, la traducción de un presente-futuro semita. ¿Por qué habría que entendérselo de un "futuro inminente"? Si estaba "desposada" y no pretende "conocer varón," de no suponerse gratuitamente que esta negativa se refiere a una relación "inminente," en plenos "desposorios," es que el propósito de virginidad en ella es claro. Ni se puede tampoco negar la evolución que había habido en Israel sobre la excelencia de la virginidad. Basta citar los casos del celibato de Jeremías y del Bautista y el impacto que tuvieron que causar en Israel las comunidades de 4.000 esenios y las comunidades célibes de Quníran. Y, sobre todo, no se puede pensar en que la Virgen era una "hija de su tiempo" en lo sobrenatural, porque en este orden fue siempre "la excepcional." Además, en el ambiente judío la castidad era exigencia para el contacto cultual en el templo, para las relaciones con Yahvé. La virginidad de María es exigencia también máximamente ambiental, en orden a la maternidad divina 26.Pero el ángel calma su inquietud, al anunciarle que su fecundidad será sobrenatural por obra del Espíritu Santo
, es decir, en este vocabulario del Antiguo Testamento, es la obra de Dios ad extra. La acción del Espíritu "vendrá sobre ti" para fecundarte. Pero el texto añade luego una frase de una gran portada teológica:"El Espíritu Santo vendrá sobre ti;
y el Poder (δύναμις) del Altísimo
te cubrirá con su sombra" (επισκιάσει).
¿Qué significa aquí la expresión "cubrir co
n su sombra"? (επισκιάσει). Los diversos significados con que aparece usada — oscurecer, cubrir de tinieblas, cubrir, velar, proteger, defender — no convienen a este propósito, pues aquí no se trata de "proteger" ni de "velar" o "cubrir," sino fecundar. Sólo cabría pensar que el autor le daba un significado nuevo. Pero éste, si no se lo explica, ¿cómo saberlo? Máxime en un vocabulario que tiene sus "alusiones" constantes al A.T. y con cuyas citas o alusiones están elaborados estos dos primeros capítulos de Lc.En efecto, en el A.T. se lee que en el tabernáculo se hacía sensible la presencia de Dios en forma de nube. Era la teofanía de lashekina, y cuando los Setenta traducen esta "nube," sí
mbolo de la presencia de Dios en el tabernáculo, lo traducen por este verbo επισκιάζω (Ex 40:34; Núm 9:18-22). Así se lee:"La nube cubría (
έπεσχιάζεν) el tabernáculo,y la gloria de Yahvé llenaba la morada" (Ex 40:34).
Y Lc mismo dice, en el pasaje de la transfiguración, que "mientras estaban hablando (los apó
stoles) apareció una nube, y los cubría con su sombra (επεσκιάζεν), y quedaron atemorizados al entrar en la nube" (Lc 9:34), porque era símbolo de la presencia de Dios. Además hay que notar que la "virtud (Poder) del Altísimo" significa Dios. En Lc, en el proceso por el sanedrín, dice que Cristo se sentará a la derecha "del Poder de Dios" (δυνάμεος του θεού; Lc 22:69). "Poder de Dios" es sinónimo de Dios.Por tanto, esta frase del ángel significa que el Espíritu Santo — la acción divina — f
ecundará sobrenaturalmente a María; que por esa fecundación la "virtud del Altísimo" — Dios — "bajará" a ella, "estará" en ella, corno en el tabernáculo. Pero al presentar así a María como templo, es decirle que el que en ella va a morar es Dios; que su Hijo, por el que ella va a ser tabernáculo y templo, es el Hijo de Dios 27."Por eso (διό χαι), lo nacido santo será llamado Hijo de Dios." La construcción de esta frase da lugar a varias lecturas. Fundamentalmente no cambian. De suyo, bíblicamente, por el hecho de ser uno creado por Dios, puede ser llamado hijo suyo. Así Adán en su creación (Lc 3:38). Pero aquí es el contexto el que hace ver bien por qué por esa "concepción" será reconocido públicamente por lo que es: como el Hijo de Dios; porque Dios tomó carne en María. Divinidad de Cristo que aquí se confirma por el hecho de que Lc ya en él v. 17 presentó a Cristo como Dios. La lectura "Santo" e "Hijo de Dios son lecciones, críticamente, seguras. ¿Acaso Lc añadió — completándolo o explicitándolo — el "Hijo de Dios." Porque también se dice que Dios creó a Adán y no se dice por ello que Adán sea santo. Aquí está, sin duda, por la "encarnación." Pero también "Santo" es título mesiánico (cf. Act 3:14) aunque aparece con artículo (cf. Mc1:24; Jn 6:69).
El ángel da a María una señal de la verdad de todo el anuncio. Isabel, su "parienta", la anciana estéril, también concibió milagrosamente, porque para Dios nada hay imposible, y ya está en el mes sexto de su esperanza ¿Por qué Lc dice que Isabel era "parienta" (σοΎενίς) de la Virgen, y no "hermana," como es el término usual hebreo para expresar estas relaciones familiares? El texto original de estos capítulos 1-2 de Lc son hebraico-aramaicos. En el substractum debió de estar la palabra ordinaria. Pero el "traductor" griego debió de traducirla por "parienta" para no inducir a equivocación a sus lectores griegos, al no darle éstos una mayor amplitud de cognación familiar. Lo que no es lo mismo en Mt al hablar de los "hermanos" de Jesús = primos, por ir destinado a un público judío, que valoraba esta expresión en sus justos límites.
Siendo ésta de la familia de Aarón, es decir, de estirpe sacerdotal, se han preguntado varios autores si María, por este parentesco, pertenecería también a familia sacerdotal. Así correría por el Mesías sangre real y sacerdotal. Bella hipótesis, ambientada desde la época de los macabeos y asmoneos. Así lo recoge uno de los apócrifos 28.
Ante la voluntad de Dios, María no tenía más que una respuesta: aceptarla. Y proclamándose "esclava del Señor," frase usual en el ambiente oriental para hablar con un superior, acepta sus designios, que es una muestra de confianza (fe) en la Palabra de Dios y de sus efectos: humildad y obediencia. En la antigüedad, en época de esclavos, es donde hay que valorar esta expresión. El esclavo no tenía voluntad propia ni querer fuera del de su amo. Así María, ante Dios, no tenía otro querer que el suyo 28.
La visitación de Maria a Isabel: el "Magníficat," 1:39-56.
39
En aquellos días se puso María en camino y con presteza fue a la montaña, a una ciudad de Judá, 40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Así que Isabel oyó el saludo de María, exultó el niño en su seno, e Isabel se llenó del Espíritu Santo, 42 y clamó con fuerte voz: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque así que sonó la voz de tu salutación en mis oídos, exultó de gozo el niño en mi seno. 45 Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que se le dijo de parte del Señor: 46 Dijo María:Mi alma magnifica al Señor
47 y exulta de júbilo mi espíritu en Dios, mi Salvador,48
porque ha mirado la humildad de su sierva; por eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada, 49 porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo. 50 Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. 51 Desplegó el poder de su brazo, y dispersó a los que se engríen con los pensamientos de su corazón. 52 Derribó a los potentados de sus tronos y ensalzó a los humildes. 53 A los hambrientos los llenó de bienes, y a los ricos los despidió vacíos. 54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia. 55 Según lo que había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre. 56 María permaneció con ella como unos tres meses, y se volvió a su casa.Muy próximo a los días de la encarnación, como se ve por el "sexto mes" de Isabel y los tres que allí permanecerá María, ésta "se levantó" (
άναστδσα), hebraísmo con el que se indica el comienzo de una escena, y se puso en camino "con presteza." No eran motivos de curiosidad. Más lo serían de caridad por atender a su anciana pariente. Pero, sobre todo, debió de ser la comunicación del gozo de felicitarla. No obstante esta solicitud y "presteza," le hicieron esperar la oportunidad de unirse a alguna caravana de las que iban con frecuencia a la Ciudad Santa, sea con motivo de fiestas de "peregrinación" o por motivos comerciales. Se ve la ausencia de San José; si no, no hubiera sido necesario el informe que le dará el ángel sobre la concepción milagrosa de su "prometida" (Mt 1:18-21).Isabel vivía en la región montañosa de Judea, en un pueblo que no se cita. Una tradición que llega hasta el siglo VI lo localiza en el actual Kain Karim, a siete kilómetros al oeste de Jer
usalén, aunque no es muy segura. Otros han propuesto otras localidades 29. Para ir entonces de Galilea a Jerusalén se empleaban tres o cuatro días 30.Llegada María a casa de Isabel, la saludó primero. El parentesco debía de ser próximo o de relaciones muy cordiales. El saludo hubo de ser al modo oriental, con reiteradas muestras de afecto
31. Acaso María, con un gesto de delicadeza, se daría por enterada del hecho de su gozosa maternidad. Es en esta atmósfera de exquisitez espiritual donde se desarrollaban estas escenas.Al oír Isabel el saludo de María, el Evangelista relata que suceden dos hechos: el Bautista "saltó en su seno" de gozo, y ella "fue llena del Espíritu Santo," y bendijo a María y al Niño qu
e guardaba en su seno.La bendición de María la hace con "fuerte voz." Es frecuente en Lc para expresar em
ociones vivas (4:33; 8:28, etc.). Y la proclama "bendita entre las mujeres," que es el modo oriental de suplir la carencia de superlativos (Jue 5:24-27; Jud 13:18). Pero Isabel, por revelación del Espíritu Santo, sabe que se halla ante la madre de "mi Señor." Es la proclamación de hallarse ante el Mesías. Pero después de la escena de la anunciación es el Κύριος divino del cristianismo primitivo.¿Qué significa que el Bautista "saltó de gozo" en el seno de Isabel "cuando sonó la voz de tu salutación en mis oídos"? Esto último no es más que un conocido semitismo por oír. Isabel atribuyó a la voz de María que el niño "saltó" en su seno. Estos movimientos fetales son muy conocidos, máxime ante emociones muy fuertes en la madre. Ya en el Génesis se hablaba de Esaú y Jacob, que "chocábanse en el seno" de su madre (Gen 25:22), con lo que se quería inte
rpretar, etiológicamente, el futuro de ambos. Pero el "gozo" por el que, según Isabel, saltó el niño, ¿qué valor tiene? En el texto es una atribución que hace Isabel. Podría ser todo ello un género literario, con el que se quisiera indicar el privilegio de hallarse el Precursor ante el Mesías. Así se dice en los Salmos que "los montes saltaron. como corderos," y el contexto pide de gozo (Sal 114:4). Algunos teólogos han pensado que en este momento fue la santificación del Bautista, y se plantearon problemas sutiles y gratuitos relativos a su libertad y conocimiento por razón del gozo 32.Y nuevamente beatifica Isabel a María: "dichosa la que creyó, porque (
ότι) se cumplirá lo que se le ha dicho de parte de Dios." La frase puede tener un doble sentido. La partícula griega ότι puede tener sentido causal, "porque," o recitativo, "que." Según se adopte una u otra significación, el sentido cambia. Los latinos y coptos la han traducido con sentido causal. En este caso se beatifica a María por los misterios que se realizarán en ella. Los autores griegos y sirios han valorado esta partícula en analogía con otros casos semejantes (Mc 11:23; Jn 6:69; Act 27:25, etc.) y le han dado valor recitativo-copulativo. Se elogia a María, "que creyó," por lo que se realizarán en ella los misterios anunciados de parte de Dios. Con ello se exalta la fe de María.El Magníficat responde a una explosión de júbilo en Dios, incubada desde que se había realizado en ella el misterio de la encarnación. "El himno de María no es ni una respuesta a Isabel ni propiamente una plegaria a Dios; es una elevación y un éxtasis" 33, y una profecía. Tal es el sentido de su inserción aquí. El que algún códice lo atribuye a Isabel es críticamente nulo 34. Literariamente considerado, aparece como una composición métrica. El ritmo interno del verso acusado por el "paralelismo" hebreo es totalmente perceptible. Los autores discuten el número de estrofas de que consta. La redacción literaria está hecha en su mayor parte con elementos literarios del A.T. De 102 vocablos, en 60 se ven vestigios del A.T. (Nestlé).
Se ven en él tres partes bien marcadas: 1) alabanza de María a Dios por la elección que hizo de ella (v.46b-50); 2) reconocimiento de la providencia de Dios en el mundo (v.51-53); 3) con esta obra se cumplen las promesas hechas a los padres (v.54-55).
1. Alabanza Que María Hace A Dios Por La Elección Que Hizo De Ella (v.46b-50). — María comienza "engrandeciendo" (μεγαλώνει) a Dios. El "paralelismo" del verbo siguiente, que ella se "exultó" (ήγαλλί'ασεν), da el mismo sentido de alabanza. Por razón de este mismo "paralelismo" sinónimo hebreo vienen a tener el mismo sentido los dos sujetos "alma" (ψυχή) y "espíritu" (πνεύμα). El primero significa, de suyo, el principio de la parte sensible, el hombre sensitivo, y el segundo el principio de la vida espiritual. Ambos vienen aquí a ser sinónimos, usados sólo por razón de variación literaria. Es, pues, María la que "alaba" y se "exulta" profundamente en Dios, lo que es, agradecida, bendecirle, celebrarle (1 Sam 2:1).
En una primera lectura extraña el que los dos verbos estén en tiempos distintos: "engra
ndece" y se "exultó." Parecería como si esta exultación puesta en aoristo respondiese a un momento histórico pasado, en concreto al momento de la encarnación. Pero este segundo no es más que la traducción servil de un futuro "conversivo" (wayyitol) hebreo, que ordinariamente tiene valor de pretérito, y que después de un presente, como aquí, puede tener sentido también de presente 35. Por eso su traducción ha de ser: se "exulta."Este gozo de María es en Dios
"mi Salvador." Dios Salvador es fórmula bíblica, pero no significa sólo el liberar de algún mal, sino que significa también la concesión de bienes y bendiciones (Sal 132:16; 2 Crón 6:41).Nunca como aquí cobra esta expresión el sentido mesiánico más profundo.
Ese Dios Salvador es el Dios que ella lleva en su vientre, y que se llamará Jesús, Yehoshúa, es decir, Yahvé salva. Y ella se goza y alaba a Dios, su Salvador.María atribuye esta obra a
la pura bondad de Dios, que miró la "humanidad" (ταπεινωσιν) de su "esclava." Fue pura elección de Dios, que se fijó en una mujer de condición social desapercibida. No es la virtud de la humildad a la que alude, que incluso filológicamente se suele expresar con otra palabra (ταπεινακρροσυνη) 36, sino a una joven socialmente desconocida, residente en un villorrio desconocido, y, aunque de la casa de David, venida a menos. No escogió para madre del Mesías, triunfador y socialmente victorioso y esplendoroso que se esperaba, a una reina, sino a una "esclava" desconocida.Pero por esa mirada de elección de Dios, "desde ahora" (
από του νυν), es decir, en adelante, después de estos momentos, principalmente por su uso en Lc, sobre todo a partir de la vida pública de Cristo, la van a llamar "bienaventurada todas las generaciones." En Israel la madre se llama dichosa con el nacimiento de un niño (Gen 30:13). Lc mismo dirá que, con el nacimiento del Bautista, "sus vecinos y parientes se congratulaban con Isabel" (Lc 1:58). Pero aquí no es el motivo de regocijo familiar. Es la universalidad de las "generaciones." Es la eterna bendición a la Madre del Mesías. Esta afirmación parecería entonces una hipérbole oriental si no hubiese sido una profecía cumplida ya por veinte siglos. Y todo es debido a eso: a que hizo en ella "maravillas" (μεγάλα), cosas grandes — la maternidad mesiánica y divina en ella — , el único que puede hacerlas, Dios. Pero no pone el nombre divino, acaso más que por evitar las prohibiciones rabínicas de pronunciar el nombre inefable, por variación literaria.Lo hizo el "Poderoso" (ó
δυνατός). Esta obra sólo podía ser obra de la omnipotencia de Dios. Y "cuyo nombre es Santo." En los semitas, el nombre está por la persona. Es, pues, obra también de la santidad de Dios. Para el semita, la santidad nace genéticamente de la incontaminación. Dios es santo porque está incontaminado de la tierra, porque está separado por ella (άγιος:), en el cielo; por lo que es trascendente y tiene poderes trascendentes. De ahí el temor reverencial de la criatura ante él. "Su nombre es santo y terrible" (Sal 111:9). Por eso, este concepto se entronca con el concepto de poderoso. Pero esta "santidad" no excluye, sino que incluye aquí también la perfección moral, que está postulada en el Magníficat por la justicia de su providencia (v.51-53) y por la misericordia que tiene para todos (v.50-55).El pensamiento progresa, haciendo ver que todo este poder es ejercido por efecto de su misericordia. Esta es una de las "constantes" de Dios en el Antiguo Testamento. Ya al descubrir su nombre a Moisés se revela como el Misericordioso (Ex 34:6). Y ninguna obra era de mayor misericordia que la obra de la redención. Pero se añade que esta obra de misericordia de Dios, que se extiende de generación en generación, es precisamente "sobre los que le temen." Era el temor reverencial a Dios. Así, en el A.T., cuando el pueblo pecaba, Dios lo castigaba; pero, vuelto a él, Dios lo perdonaba. No deja de extrañar aquí esta frase de tipo "sapiencial," cuando la obra mesiánica de la encarnación abarca a todos y es' independiente del mérito o temor de cada uno. Esto puede ser debido a que, con una frase "sapiencial," se quiere expresar su actitud personal de veneración y temor a Dios, es decir, por lo que en ella hizo esta "misericordia," hasta el punto de vincularla, como Madre del Mesías, a la obra de la salvación.
2. Reconocimiento de La Providencia de Dios en El Gobierno del Mundo (v.51-53). El segundo grupo de ideas con unidad propia lo constituyen los versículos 51-53. Literariamente aparecen expresados en forma "paralelística," sintética y antitética. Su redacción plantea un problema previo de interpretación. Los verbos aparecen formulados en aoristo: "desplegó," "dispersó," etc. ¿Qué se indica con todos estos tiempos pasados?
Se han propuesto cuatro soluciones.
1) Valor histórico: se referiría a la providencia de Dios en la historia de Israel (Faraón, Antíoco, Saúl., José, Moisés, Daniel, etcétera); son alusiones demasiado concretas. 2) Valor profético: el aoristo puede equivaler a un pasado profético = futuro. Se aludirá a la futura transformación que se experimentará, en los hombres, en los días mesiánicos. Pero no es compatible con los aor. anteriores y posteriores (v.48-49 y v.54) en que se halla encuadrado. 3) Sentido gnómico: sería forma "sapiencial," atemporal, de exponer la providencia de Dios. El aor. con sentido gnómico no es seguro que exista en la koiné 37. 4) Valor de presente: estos aor. estarían condicionados por los aor. de los v.48 y 49. Cantaría la providencia ordinaria de Dios, encuadrándose en ella, y quedaría la siguiente redacción literaria condicionada por los aor. anteriores.
Y celebra esta providencia divina con tres imágenes. La primera hace ver cómo Dios utiliza su poder, antropomórficamente su brazo, para dispersar a los que "se engríen con los pensamientos de su corazón." Es un modo de hablar conforme a la psicología judía, para quienes el corazón era considerado no sólo como sede de las emociones, sino también de los pensamientos. Estos enemigos que así se ensoberbecen no son ni los enemigos de Israel, pueblo de Dios, ni los paganos. Son personalmente los "sabios" que se guían por la sabiduría de este mundo. Son aquellos a quienes les falta aquella sabiduría que viene de Dios, cantada en los Sapienciales (Prov 2:1-9, etc.). A éstos no se los considera como un cuerpo de ejército, sino idealmente reunidos, coincidiendo en la necedad y orgullo de su vida.
Frente a esta sabiduría, Dios realiza sus obras con la suya, totalmente opuesta. "Voy a hacer (dice Yahvé) nuevamente con este pueblo extraordinarios prodigios, ante los que fallará la cie
ncia de los sabios, y será confundida la prudencia de los prudentes" (Is 29:14; 55:8-9; Sal 5:7-8).Tal es el caso de María: a una virgen, la hace madre milagrosamente; y a una "esclava," madre del Mesías.
La segunda imagen celebra cómo Dios quita a los "poderosos" de sus tronos y "ensalza" a los que no son socialmente poderosos. Es la teología de la providencia divina, que la Escritura en tantos casos enseña (Job 5:11; 12:19, Sal 147:6; Eclo 10:17; 1 Sam 2:4 y 7-8). Por "poder
osos" usa la palabra δυνάστας, que lo mismo puede significar un gobernador o régulo de un territorio que un rey.No sería improbable que se sugiriese lo que flotaba en el ambiente: que el Mesías "d
estronaría a los reyes de sus tronos" 38; y en los Salmos de Salomón se dice que muchos usurpadores habían invadido el trono de David, y Dios debía deponerlos para reemplazarlos por el Mesías 39. Herodes era entonces el gran usurpador. El trono de David estaba ocupado por un tirano e idumeo. El Mesías lo destronaría, no tanto en el aspecto político cuanto "heredando el trono (verdadero) de David, su padre."El tercer cuadro parece tomado de una corte oriental. En ella los "ricos" son admitidos a la presencia del monarca, al que, según costumbre, le ofrecen regalos; pero el monarca, e
n cambio, para no dejarse vencer en opulencia — ya que ésta es una tónica de las cortes orientales — les hace presentes mayores (1 Re 10:2 y 13). Los "pobres" no son admitidos ni reciben estos dones.Pero en la obra divina esto no cuenta. Los ricos, como tales, no cuentan con su influjo ante Dios. El los castiga y empobrece (Sal 34:11; 1 Sam 2:6), mientras que los pobres son socorridos y enriquecidos (Sal 107:9). No se trata de una revolución social. El gobierno del mundo está en sus manos, y él ejerce su justicia sabia y libremente.
En este canto estos bienes no son específicamente los bienes o pobreza materiales. Se trata de los bienes mesiánicos. Se ve por el tono general del canto. A María la elige para enr
iquecerla "mesiánicamente." Es lo mismo que cantará luego: los bienes prometidos a Abraham, que eran las promesas mesiánicas. Al fin, todo el Antiguo Testamento giraba en torno a estas promesas.3. Con Esta Obra Cumple Dios las Promesas, hechas a los Padres. (v.54-55). — El tercer pensamiento fundamental lo constituyen estos dos últimos versículos. Se confiesa que esas "maravillas" que Dios obró en María son el cumplimiento de las promesas mesiánicas hechas a los padres.
Se presenta antropomórficamente a Dios, "acordándose." Después de tantas vicisitudes pasadas en la historia de Israel, parecería como si Dios lo hubiese olvidado. Pero las va a cumplir ahora. Y las va a cumplir para la época que las señaló y cómo las anunció. No el mesianismo racial, sino el mesianismo espiritual. En realidad, ya las comenzó a cumplir, pues ya está el Mesías en su pueblo. Por eso ya "acogió" a Israel.
Este Israel es el Israel universal, el que se prometió a Abraham, ya que en él serían bendecidas todas la gentes de la tierra. María no es ajena a esto, cuando se reconoce que esta "marávilla" es la prometida a los padres — Abraham, Isaac, Jacob, David. — y cuando, por ello, la llamarán bienaventurada "todas las generaciones," que se beneficiarán, como enseñaban los profetas, del mesianismo.
La expresión "a nuestros Padres" es un inciso, incluso sintácticamente considerado, ya que el régimen gramatical cambia: "a nuestros padres, a Abraham." La construcción gramatical lógica sería: "según prometió. a Abraham." Algunos lo traducen teniendo en cuenta el h
ebraísmo, al que posiblemente responda (Miq 7:20), de la siguiente manera: "según había prometido a nuestros padres, mirando a Abraham y su descendencia." 40 La promesa resalta la perennidad de la misma: "para siempre." Es el mesianismo espiritual y eterno (v.33) 41.El evangelista termina diciendo que María permaneció con Isabel "como unos tres meses," y se volvió a su casa. ¿Esperó el nacimiento del Bautista? Los Padres latinos generalmente se inclinan por su permanencia. En cambio, los Padres griegos, buenos conocedores del ambiente, se inclinan por la negativa 41. Porque, según los usos de Oriente, no era aquella circunstancia el lugar más conveniente para una joven virgen 42.
Nacimiento del Bautista: el “Benedictus,” 1:57-80.
57
Le llegó a Isabel el tiempo de dar a luz, y parió un hijo. 58 Habiendo oído sus vecinos y parientes que el Señor le había mostrado la grandeza de su misericordia, se congratulaban con ella. 59 Al octavo día vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarle con el nombre de su padre, Zacarías. 60 Pero la madre tomó la palabra y dijo: No, se llamará Juan. 61 Le decían: ¡Si no hay ninguno en tu parentela que se llame con ese nombre! 62 Entonces preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamase; 63 y pidiendo unas tablillas, escribió: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. 64 Y abrió al instante su boca y habló bendiciendo a Dios. 65 Se apoderó el temor de todos los vecinos, y en toda la montaña de Judea se contaban todas estas cosas, 66 y cuantos las oían, pensativos, se decían: ¿Qué vendrá a ser este niño? Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. 67 Zacarías, su padre, se llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo: 68 Bendito el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, 69 y levantó en favor nuestro un poder de salvación en la casa de David, su siervo, 70 como había prometido por la boca de sus santos profetas desde antiguo, 71 salvándonos de nuestros enemigos y del poder de todos los que nos aborrecen, 72 para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su alianza santa, 73 del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, darnos; 74 para que, sin temor, libres del poder de los enemigos, le sirvamos 75 en santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. 76 Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues tú irás delante del Señor para preparar sus caminos, 77 para dar la ciencia de la salud a su pueblo, para remisión de sus pecados; 78 por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, en las cuales nos visitará naciendo de lo alto, 79 para iluminar a los que están sentados en tinieblas y sombras de muerte, para enderezar nuestros pies por el camino de la paz. 80 El niño crecía y se fortalecía en espíritu, y moraba en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.La narración del nacimiento del Bautista es sobria. Los familiares y vecinos se "congratulaban" con Isabel por su maternidad, que revestía para ella, y para todos, aun desde el punto de vista familiar, una bendición, al quitarse a Isabel el "oprobio" de la esterilidad.
Al octavo día se hacía la circuncisión. Era el rito por el que un judío se incorporaba a I
srael. Se le podía practicar por cualquier persona, hombre o mujer, y dentro de casa 42, y dispensaba del reposo sabático. Aunque primitivamente no se hacía así, en la época neotestamentaria se ponía el nombre el día de la circuncisión 43. Se solía poner el nombre del abuelo 44, y aunque era raro ponerles el nombre de sus padres, había casos en que se hacía así en el judaísmo tardío 45. Por eso, dada la avanzada edad de Zacarías, querían llamarle con su nombre. Pero Isabel interviene. Ni Isabel ni Zacarías se podían haber ocultado los prodigios de Dios en ellos. Por eso declara que se llamará Juan. Extrañó este nombre por no haber nadie en la familia que se llamase así. Ante esta pequeña disputa interviene Zacarías. Como sordo y mudo, le hacen señas para que responda. Pero pidió una "tablilla" recubierta de cera y escribe que ha de llamarse Juan. Y al punto recobró su voz.El hecho causó su impacto, y por toda la región montañosa de Judea pensaron en los de
stinos providenciales de aquel niño: concebido en una vejez estéril y acompañado su nacimiento de prodigios.Lc presenta a Zacarías "lleno del Espíritu Santo," por lo que va a "profetizar." El Espíritu Santo es aquí la acción de Dios ad extra, como se ve por el vocabulario del A.T. Otra cosa sería si Lc le vinculó ya a este clisé paleo-testamentario el sentido de persona divina. Es la acción divina la que le va a mover a "profetizar." Esta palabra no exige de suyo el anuncio de un futuro, sino el hablar movido por la acción de Dios, o hacer exhortaciones religiosas (Act 15:32). Au
nque aquí se juntan ambas cosas.Los autores discuten ampliamente sobre el posible número de estrofas de que conste. Tiene dos partes bien marcadas: 1) la obra de la redención está comenzada; 2) su hijo será el Pr
ecursor del Mesías.1) La obra de la redención está comenzada. — El Dios de Israel, si visitaba a su pueblo con castigos, también tenía "visitas" de bendición. Esta fue la gran "visita." Porque con ella ha traído a su "pueblo" la "liberación." Esta tenía por tipo la liberación de su pueblo de Egipto; aquí es la gran λύτρωσις ο redención. ¿A qué "pueblo" se refiere? El vocabulario es del A.T., diciéndose, además, que se hizo esta obra "en favor nuestro." Pero, al entroncarse esta "redención" con la promesa hecha a Abraham (v.73), esta "visita" redentora se extiende así a todos.
Para ello levantó el gran poder salvador ("cuerno" = fuerza) en la casa de David. Aquí el Mesías, pues con esta locución se designaba también al Mesías
46. Y en un paréntesis (v.70) evoca la promesa hecha por los profetas, ya "desde antiguo." La frase podría abarcar, no sólo las enseñanzas proféticas posteriores al davidismo de Natán, sino, acaso, a toda la historia previa de Israel, con su promesa a Abraham, Isaac, Jacob. que se concreta en la casa de David.Con este "poder," el Mesías levantado en la casa de David, se cumple la promesa hecha por Yahvé a Abr
aham y su "alianza" (Gen 12:3).Con esta obra mesiánica los salvará de los "enemigos" y del poder de los que aborrecen a Israel
47. Se piensa en los romanos y en la dinastía herodiana, que quitaba la libertad teocrática a Israel, lo cual era, conforme a la ley, castigo (2 Sam 7:14). Por eso buscan esta "liberación" por obra del Mesías, para poder más libremente "servir" a Dios en "santidad" (disposición interior del alma) y "justicia" (cumplimiento de los preceptos legales) siempre: "todos nuestros días."En el cuadro pintado, con elementos tradicionales, se está enseñando la acción de "rede
nción" espiritual del Mesías. El liberará, conforme a las promesas bíblicas, del castigo enemigo, por el poder del Mesías: siempre por él y en función de él, como por él aun a siglos de distancia — las catástrofes de Israel — tenían que ser episodios. Entonces Israel será santo y libre, y podrá servir en plenitud nacional a su Dios. Pero en esta formulación "nacionalista" se está cantando, en su fondo, la providencia espiritual de esta obra mesiánica: liberación de castigos, por liberación espiritual de pecado y enemigos, según los planes de Dios hecha por el Mesías.2) El Precursor del Mesías. — Zacarías, dirigiendo el pensamiento a su hijo, le anuncia lo que va a ser, conforme el ángel le dijo en el templo.
"Será llamado," hebraísmo con el que se indica lo que se es y el reconocimiento en que todos le tendrán, "profeta del Altísimo." El Bautista tan "profeta" fue del Altísimo, nombre con que los gentiles conocían al Dios de Israel (Strack-B.), que lo presentará a Israel. Por eso, "irás delante del Señor." Es la alusión ambiental a Malaquías. Este pasaje, puesto en función del v.16, hace ver que el evangelista presenta a Cristo como Dios.
La misión del Bautista era "preparar" la venida del Mesías, logrando un pueblo "di
spuesto" a recibirle. Esto es lo que dirá en su predicación en el desierto: "convertios" (μετανοείτε). Por eso, su misión es enseñar la "ciencia de la salud" a su pueblo, para "la remisión de sus pecados." Es la preparación espiritual del pueblo para recibir al Mesías en su mesianismo espiritual.Todo ello es obra de la "misericordia" de Dios. Del cielo nos visitará: "Oriens ex alto" es el Mesías en la literatura rabínica. El viene del cielo, como Lc narró antes, en la encarnación. Su misión es "iluminar" con la luz de la verdad a los que "están sentados en tinieblas y sombras de muerte" (Is 9:2). A su luz se podrá caminar verdaderamente "por el camino de la paz." Esta (shalóm) no es el fruto de la justicia, sino que para el judío expresa todo tipo de bienes, aquí mesiánicos.
El evangelista cierra el pasaje preparando la escena del Bautista en su acción de Precursor en el desierto o en "lugares desiertos."
Ya niño, no sólo "crecía" físicamente, sino que se fortalecía en la vida de austeridad y penitencia en "los desiertos" (έρήμοις), hasta el día de su manifestación a Israel. Momento que Lc precisará con una solemnidad literaria cronológica especial. Acaso no sea improbable que hubiese podido recibir de los esenios (Qumrán) algunas lecciones sobre la Ley. Por Josefo se sabe que éstos recibían niños para educarlos 48, aunque después podían salir.
Naturalmente el niño no pudo ir al desierto hasta una edad oportuna, ni se lo presenta en él morando, v. gr., de pastor, como Amos (Am 1:1; 7:12-15), sino que se lo sitúa en él como en lugar de "preparación," para su misión. La frase "moraba en los desiertos. hasta el día de su manifestación a Israel" (Lc 1:80) ¿supone su ausencia del culto del Templo y sinagogas? Si esto fuese así no habrá que olvidar que era esto una característica también de los esenios de Qumrán. Y si el "fortalecerse en espíritu" en el desierto, ha de entenderse de una vida de tipo monacal/solitaria, ¿no parecería, en este contexto desértico y de geografía esenio-qumránica, que se ejercitase, temporalmente, en esta vida cenobítica? Y también su misma predicación con que aparece en Israel de inminencia "escatológica," ¿no podría ser otro de los puntos de contacto de sus relaciones temporales con Qumrán? Además, que aquí y en Lc hay un "profeta precursor·. (1QSB; cf. Lc 9:19).
1 San Justino, Dial. Lxxx 4. 2 Mg 1:1453; 1:1049; 10:71. 3 Holzmeister, En Verb.
Dom (1930) P.6-4; Ii Prologo Dew Evangelo Di S Lúea· Pal. Cler (1957) P.40-44.76-86.115-124.167-176.210-218; J. B. Bauer, "Polloi" Lk 1:1: Nov. Test. (Leiden 1960) 263-266. 4 Josefo, Antiq. XIV 4:3. 5 Strack-B., Kommentar. II P.77. 6 Strack-B., Kommentar. II P.71-79; Schürer, Geschichte. II P.286-357; Edersheim, The Temple P. 157-171. 7 Bonsirven, Ii Judaismo Palestinese Al Lempo Di Gesü Cristo (1950) P. 3 23-124. 8 San Jerónimo, M 9 Buzy, S. Jean Baptiste A-T-Il Ete Sawtifie Dans Lc Sein De Sa Mere? (1913) P.680-689; Sussarelli, De Praevia Sanctifaatione Praecursoris: Stud. B. Franc. Líber Annus (1953) P. 37-110; León XIII, Ene Lucunda Semper. 10 Strack-B., Kommentar. Iv P.779ss. 11 Eab. Yoma 52.A; Strack-B., Kommentar. Ii P.77. 12 Sobre El Arcángel Gabriel En La Teología Judia, Cf. Strack-B., Kommentar. Ii P.89-98. 13 Abel, Geographie De La Palestine (1938) Ii P.395. 14 Cf. comentario A Mt 1:18-25; X. Glzzi, // Significaío Delle Parole "Ad Virginem Desponsatam" (Lúe 1:27): Diss. Instituti Mariologiae (Roma 1961). 15 Strack-B., Kommentar. Ii P.303-398; Bonsirven, Textes. Índice Sistemático, Palabra "Fiancailles." 16 Bardenhewer, Der Ñame Maña: Biblische Studien (1895). 17 J. B. Bauer, Mar. (1957) P.231-234; R. Laurentin, Β (1957) P.1-23; Cf. Leal, Y El Nombre De La Virgen, María: Lumen (1953) 24-37. 18 Rom 1:3; 2 Tim 2:8; San Ignacio A., Ad Eph. 18:2; Ad. 1:1; Ad Trall. 9:1; San Ireneo, Mg 7:921; San Justino, Mg 6:567; Tert., Mg 2:378; 2:834. 19 Lagrange, L'évonguedej.-Ch. (1930) P.16. 20 Nestlé, Ν. Τ. Graece Et Latine, Ap. Crit. A Lc 1:28. 21 M. De T., Valoración Exegético-Teológica Del "Ave, Gratia Plena": La Ciencia Tomista (1956) 4-8; F. Baurassa, "Kediantomene," Lúe 1:28: Scienc. Ecclésiastiques (Montreal 1957) 313-316; E. Marchisano, L'interpretazione Di "Kejañtoméne" Fino Alia Meta Del Sec.Xiii (Diss. Gregoriana 1957s); I. Rodríguez, Consideración Filológica El Mensaje De La Anunciación (Lucl,26ss): Helmántica (1957) 223-256; P. Della M. De Dio, "Gratia Plena" (De"Jarís" Virginis"Kejaritoméne" Et Opere R. Laurentin): Eph. Carm. (1960) 75-126; M. Zérwick, .". Quoniam Virum Non Cognosco": Verb. Dom (1959) 212-223 (Crítica De Opiniones Recientes). 22 Ábside (1954) P.405-406. 23 Fulgens Corona, Cf. Doctrina Pontificia (Bac, Madrid 1954) N.850 P.707; M. De T., Valoración Exege'tico-Teológica Del "Ave, Gratia Plena": La Ciencia Tomista (1956) 9-27. 24 Holzmeister, Dominas Tecum, Lc 1:28: Verb. Dom (1943) 232-237.257-262.360-361. 25 Bonsirven, Lc Judaisme Palestinien Au Temps Dej.-Ch. (1934) I P. 134-136. 26 Lagrange, Lc Messianisme. (1909) P.198; M. De Tuya, En El Relato De La Anunciación, ¿Está Expresada La Divinidad Del Mesías?: La Ciencia Tomista (1955) 384-387.400-403. 26 M. Vlllanueva, Nueva Controversia En Torno Al Voto (Lc Virginidad De N.A S.A: Est. Bíbl. (1957) 307-328; P. Della M. Di Dio, "Quomodo Fiel Istud,.": Eph. Cann. (1957) 277-314; S. Del Páramo, La Anunciación (Lc La Virgen. 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(1940) P.33-34. 32 Buzy, S.Jean Baptiste (1922) P. 84-96; Susarelli, De Praevia Sanctificatione, Praecursoris: Stud. B. Franc. Lib. Annuus (1952-1953) 37-110. 33 Prat,Jesus-Christ (1947) I P.66. 34 Nestlé, Iv. T. Graece Et Latine, Ap. Crít. A Lc 1:46. 35 Joüon, Évangüe. (1930) P.289. 36 Zorell, Lexicón. Col. 1300-1302. 36 Graechter, Mana En El Evang., Vers. Del Al. 1959) P.238. 37 Blass-Debrünner, Grammatik des neotest. griechisch. (1931) § 333. 38 Libro de Henoc, Parábolas, XLVI 5. 39 Sal. de Salom. XVII 8. 40 Joüon, UÉvangile. (1930) h.l. 41 Lagrange, Évang. s. st. Lúe (1927) p.51. 42 R. Sciammannini, // cántico della Visitazione: CiVit (1958) 265-273; Μ. Βαlagué, El Magníficat: Cult. Bíbl. (1957) 158-164; J. T. Forestell, OT Background of the Magníficat; Marian Studies (N. Y 1961) 205-244; S. Garofalo, The Magníficat (Dayton, Ohío 1963); K. Sullivan, His Lowly Maid (Lk 1:46-55; Worship 1962) 374-379. 42 Strack-B., Kommentar. II p.107. 43 Bonsirven, Textes. n. 1342.2213.694. 44 Libro de los Jubileos ll,14ss. 45 Josefo, Antiq. XIV 1:3; BI V 12:2; Antiq. XX,9:1; cf. Tob 1:1.9. ). 46 Strack-B., Kommentar. II p.HOss. 47 Bonsirven, Salutem ex irúmicis nostris: Verb. Dom. (1921)114ss; J. Gnilka, DerHymnus des Zachanas.: Biblische Zeitschr. (Paderborn 1962) 275-238. 48 Geyser, The youth of John Baptiste: Nov. Test. (1956) p.70-75.
1
Aconteció, pues, en los días aquellos, que salió un edicto de Cesar Augusto para que se empadronase todo el mundo. 2 Fue este empadronamiento primero que el del gobernador de Siria, Girino. 3 E iban todos a empadronarse, cada uno en su ciudad. 4 José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, 5 para empadronarse, con María, su esposa, que estaba encinta. 6 Estando allí se cumplieron los días de su parto, 7 y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón.El nacimiento de Cristo en Belén tiene una circunstancia humana inmediata. Cesar Augusto dio un edicto para que "todo el mundo," es decir, el ecumenismo romano, se empadronase. De A
ugusto se conocen varios censos parciales y tres totales. Uno de éstos fue el 746 de Roma, que corresponde a unos ocho años antes de la fecha actual del nacimiento de Cristo 1.Este empadronamiento crea una dificultad clásica. Se dice de él que "fue el primero" (
πρώτη έγένετο), siendo gobernador de Siria Quirino. Josefo dice que Quirino fue gobernador de Siria del 6 al 12 después de Cristo, y que el 6 d. de C. hizo un censo de Judea 2. Pero el empadronamiento bajo el cual nace Cristo, se hace siendo rey Herodes el Grande. Y no consta que Quirino fuese también prefecto de Siria reinando Herodes.Además, Tertuliano parece excluirlo, pues dice, tomando los datos de los archivos de la Iglesia romana, que este censo se hizo siendo prefecto de Siria Sentio Saturnino (9 a 6)
3.Para solucionar esta dificultad se han propuesto varias soluciones:
1) Quirino, sobre el año 9, dio principio al empadronamiento que llevó a cabo Sentio Sa
turnino (9 a 6 a. C.)· Pero no consta positivamente de otra prefectura de Quirino, y habría además que adelantar acaso demasiado la fecha del nacimiento de Cristo.2) Se sabe que se simultaneaban a veces los legados imperiales en la misma región. Así, el 73 d. C. había en África un legado al frente de las tropas y otro tenía la misión de hacer el censo. Cabría suponer una simple legación de Quirino simultaneada con la de S
aturnino.3) Siendo Quirino prefecto de Siria, Aemilius Secundus, "duxmilitum," hizo por mandato de Quirino el censo de Apamea y combatió a los itureos del monte Líbano. Los legados tenían frecuentemente adscritos como "epítropos" (procuratores) otros sujetos. Hay varios casos. Cabría que hubiese sucedido esto con uno de los prefectos de Siria que hubiese tenido adscrito a Qui
rino, ya que la frase (ηγεμονεύοντος) puede tener cierta amplitud 4. De hecho, del 10 al 6 a. C. estuvo en Oriente en una campaña en Cilicia.4) Otra interpretación que parece lógica es la de dar al numeral "primero" el sentido de "antes" (
πρώτη), como lo tiene en muchos casos. Así, el sentido de la frase es: que este empadronamiento, bajo el que nace Cristo, es anterior al que hizo el año 6 d.C. Quirino, siendo gobernador de Siria. Este censo fue sumamente famoso por las revueltas que hubo en Judea con su motivo. Y de él, por lo mismo, se hacen eco los Hechos de los Apóstoles (5:37) 5. Sería preciso diferenciar bien estos censos, y hacer ver en qué relación estaba éste, bajo el que nace Cristo, con el otro, tan famoso en Judea.Como Roma solía respetar las costumbres locales, este empadronamiento se hace al modo judío, yendo a censarse al lugar de origen. Por eso José, que era de la casa de David, sube a Belén, unos 140 kms.
5 ,.lugar originario de la familia davídica. El texto dice que por ser de "la casa y familia de David." La frase puede ser simplemente un pleonasmo, para indicar que José era verdaderamente de esta estirpe, o acaso por proceder estos informes de fuentes literariamente distintas. Algunos entendieron "casa" como equivalente a tribu, y por "familia" el ser de la misma estirpe davídica.Para ello "sube," frase consagrada para ir de un lugar de Palestina a Jerusalén o cercanías de ésta, ya que topográficamente es siempre una subida. Pero va a "empadronarse con María, su esposa" (γυναικι),.Gramaticalmente, la frase es dudosa: sea que sube para que se empadrone también María, máxime si era hija única y heredera, o simplemente que María le acompaña, pues se ve que pensaban abandonar definitivamente Nazaret (Mt 2:23) 6. Pero el primer caso también estaba en las costumbres, como se ve por el decreto censal del prefecto de Egipto, Cayo Vibio Máximo, en 104 d. C., en el que las mujeres casadas tenían que presentarse también en su lugar de origen. Y María era de la casa de David 6. Por eso, si el verbo μνηστεύω puede significar "desposar" o "casar," es el contexto, aquí casada, el que decide. "Si María hubiera sido entonces sólo la. prometida (contra Mt 1:24), hubiera supuesto una clara violación de las buenas costumbres el hecho de emprender juntos el viaje a Belén y convivir allí (José) con ella" (Schmid).
Y estando en Belén (Bethlehem: casa de pan, por su fertilidad agrícola) sucedió el nacimiento de Cristo. Es notable la sobriedad con que lo describe el Evangelista.
"Dio a luz a su hijo primogénito"
(πρωτότοχος). El poner "primogénito," siendo Cristo unigénito, nada dice en relación a la perpetua virginidad de María. Es término "legal," con el que Lc prepara la escena de la presentación en el Templo. En un principio eran los "primogénitos" los que ejercían el sacerdocio. Pero, cuando este privilegio se adjudicó a la tribu de Leví, quedó la obligación de "rescatar," simbólicamente, a los "primogénitos" (Núm 3:12-13; 18:15-16; cf. Ex 13:2; 24:19). En 1922 se descubrió en Egipto una estela sepulcral en Tell el-Yeduieh, del año 5 a. C. En ella se dice que una judía de la Diáspora, llamada Arsinoe, murió entre los dolores maternos al dar a luz a su hijo "primogénito." 7 Como se ve, el término "primogénito" no se dice por relación a otros hijos, sino por el sentido "legal" de la expresión.Lo "fajó" (
έσπαργάνωσεν) y le acostó en un pesebre. Este debió de ser como los que se utilizan en las grutas de Belén. Unas piedras apiladas junto a la pared, y en cuyo recipiente se echa forraje para los terneros y ganados. Allí fue acostado el Hijo de Dios. El hecho de que ella misma lo faje y atienda podría incluso ser un índice, muchos lo piensan así, del milagroso parto virginal indoloro. Este hecho de fajarlo prepara el "signo" de la escena de los pastores. Pero el motivo que se da para recostarlo allí, es que "no había sitio para ellos en el mesón" (χαταλύματι) Este "mesón" (κατάλυμα) corresponde al actual tipo de "khan," un patio cuadrangular, a cielo descubierto; en el centro se deposita el bagaje, y en los cobertizos se acomodan los viajeros. Por eso es extraño que no hubiese sitio para ellos, ya que en Oriente la hospitalidad es sagrada, máxime para una mujer que acusaba los signos de próxima maternidad. Además no es creíble que todos los descendientes de David coincidiesen para empadronarse en aquellos mismos días, ya que el empadronamiento podía durar hasta más de dos años 8. Ni sería improbable que hubiese familiares que le ofreciesen allí hospedaje. Ni es creíble (Gaechter) que María fuese rechazada de todas partes por impurificar "legalmente" todo lo que tocaba después que diese a luz. Por encima de todo esto está la ley natural de convivencia social, más que sagrada en Oriente, máxime ante el caso de parientes, en el momento de su maternidad. Hecho que no contaba en los alumbramientos en el hogar. Todo esto hace ver que el motivo es otro. Se piensa en la pobreza. Esta era una realidad, y con riqueza hubiesen obtenido un hospedaje adecuado. Por eso, la frase "no había lugar para ellos" debe de tener un valor enfático. Eran razones de pureza exquisita. María no podía evitar en su parto las asistencias que otras mujeres le iban a prestar. Y esto es lo que desea evitar. Si no es que sabía que su parto iba a ser virginal, por lo que esta reserva se imponía por un doble motivo 8.La localización del lugar del nacimiento de Cristo está arqueológicamente bien lograda. Ya habla de ella San Justino, nacido sobre el año 100 en Palestina, señalándola y llamándola "cueva" (
σπήλαιον). El emperador Adriano, para profanarlo, instaló un "bosquecillo" sacrílego. Y con ello vino a lograr la perpetuidad de su identificación 9.Cristo debió de nacer en la "noche," pues se ve relación entre el anuncio del ángel a los pastores y el nacimiento del Niño. En cuanto a la fecha, hay un error en el cálculo. El monje e
scita Dionisio el Exiguo (t 544), basándose en la "plenitud de los tiempos," que dice San Pablo de la venida de Cristo (Gal 3:19), dividió la cronología de la Historia universal en dos épocas: antes y después del nacimiento de Cristo. Y fijó éste en el año 754 de la fundación de Roma. Pero por Josefo se sabe que Herodes murió en la Pascua del año 750 10. Y Cristo nació bajo Herodes. Es ya un error de unos cuatro años. Pero como, en la escena de los Magos, Herodes, teniendo en cuenta la fecha del nacimiento de Cristo, da orden de matar a todos los niños de dos años para abajo, y, sobre todo, no muestra señales de su grave y larga enfermedad que lo alejó de Jerusalén; habrá que suponer aún unos dos años antes o más. Por eso, la fecha del nacimiento de Cristo debe de estar entre el 747 y 749 de la fundación de Roma. Sobre unos seis años de la fecha actualmente fijada.En Oriente se fijaba esta fecha el 20 de mayo, el 20 de abril o 17 de noviembre (Clemente R.). Pero llegó a prevalecer el 6 de enero la fiesta de las "Epifanías" (manifestaciones) del Señor: conmemoración de su nacimiento, Magos y el bautismo. Esto vino a ser bastante general en el siglo IV. Las iglesias de Occidente no conocían en un principio la fiesta de las "Epifanías," aunque se va introduciendo posteriormente. Pero en 336, en la Depositio Martyrum filocaliana, se cita la Navidad de Cristo en 25 de diciembre (VII Callan.). ¿Por qué Roma fijó esta fecha? Aún no se sabe.
Como hipótesis muy probable, dentro de la pedagogía de la Iglesia primitiva para desa
rraigar los restos paganos 11, está que el 25 de diciembre se celebraba la fiesta pagana "Natalis Invicti," del Sol que nace. Son los cultos de Mitra, que tanto influjo tuvieron en aquella época. Así se sustituiría esta festividad pagana del Sol por la de Cristo, como "luz del mundo." En Roma, en ocasión parecida, para desarraigar las fiestas paganas robigalia, del 25 de abril, se sustituyó el cortejo que iba al puente Milvio por un cortejo cristiano que iba al Vaticano, para celebrar la misa en el sepulcro del Apóstol 12.8
Había en la región unos pastores que moraban en el campo y estaban velando las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9 Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió con su luz, y quedaron sobrecogidos de temor. 10 Díjoles el ángel: No temáis, os anuncio una gran alegría que es para todo el pueblo: 11 Os ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David. 12 Esto tendréis por señal: encontraréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. 13 Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, alabando a Dios, diciendo: 14 "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad." 15 Así que los ángeles se fueron al cielo, se dijeron los pastores unos a otros: Vamos a Belén a ver esto que el Señor nos ha anunciado. 16 Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre, 17 y viéndole, contaron lo que se les había dicho acerca del Niño. 18 Y cuantos les oían se maravillaban de lo que decían los pastores. 19 María guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón. 20 Los pastores se volvieron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según se les había dicho.Belén se llamaba antes Efrata, la fértil, y Bethlehem, casa de pan, por sus cereales. La pequeña ciudad es un oasis en aquella región desértica.
Había allí unos pastores "acamp
ados" (άϊραυλουντες), que guardaban sus ganados de ladrones y animales de rapiña. El texto dice que "estaban velando las vigilias de la noche sobre sus rebaños." Al modo militar, los judíos dividían la noche en cuatro vigilias.Estos pastores no eran de Belén, sino trashumantes, ya que los ganados de las gentes de los pueblos los volvían a la noche a sus establos 13, mientras que los de los trashumantes suelen estar allí hasta las primeras lluvias, que pueden venir de mediados de noviembre a mediados de enero. La temperatura puede ser suave. El 26 de diciembre de 1912 había, a la sombra, 26° sobre cero 14.
Los pastores no gozaban de buena fama, pues se los tenía por "ladrones"
1S. Un fariseo temería comprarles lana o leche por temor a que proviniesen del robo. Pero, si éste era el concepto, real o ficticio, debía de haber también entre ellos almas sencillas, como las de estos pastores.Inesperadamente, se les apareció "un ángel del Señor." La frase griega usada (
επέστη) indicaría que el ángel quedó cercano a ellos, pero suspendido en el aire.Al mismo tiempo, el evangelista dice que "la gloria del Señor" (
δόξα Κυρίου) los rodeó iluminándolos" (περίλάμπω). Es una teofanía. Alude a la presencia de Dios en el tabernáculo, sensibilizada en forma de una nube (Ex 16:10-20; Núm 14:10) o de fuego (Ex 24:17). Por eso aparece aquí, en la noche, luminosa (Mt 17:5). Al rodearlos de su luz, es por lo que "temieron grandemente." Era el temor ante la presencia de Dios, que así acreditaba al ángel y su anuncio: el hallarse encarnado en Belén.El anuncio del ángel es el Evangelio: la Buena Nueva (
ευαγγελίζομαι). Es la palabra que se usa en los Setenta para comunicar dichas, y, sobre todo, la Buena Nueva mesiánica. Les anuncia a ellos esta nueva, pero "es para todo el pueblo." El "pueblo" que aquí se considera es directamente Israel. Es el vocabulario del A.T., y el pueblo a quien se había prometido que en él nacería el Mesías."Hoy os ha nacido en la ciudad de David," Belén, donde según Miqueas (5:2), había de nacer el Mesías, un niño, que lo va a describir con los siguientes rasgos; es:
"Un Salvador" (σωτηρ). Aunque va sin artículo, está referido a Cristo. Es el Salvador, pues, por antonomasia. Es la traducción conceptual griega de Jesús: "Yahvé salva." Este título sólo es usado por Lc para aplicarlo a Cristo. Salvador/salvación es uno de los temas principales de Lc. Es el único de los sinópticos que emplea este título y el concepto de sotería. Utiliza el verbo "salvar" (σώζω) treinta veces en el evangelio y Actos: más que Mt y Mc juntos 15. En el A.T. generalmente se aplica sólo a Dios, sobre todo en los Salmos y Profetas, aunque puede aplicarse en algún sentido a aquellos a quienes Dios confía una misión liberadora (Jue 3:9-15). Este nombre responde al uso de las dinastías griegas, que tomaban este nombre acompañado de la apoteosis. También se llamaban así los dioses gentiles en la época helenística, y a los héroes de la República 16. Pero ya dentro del judaísmo, en la literatura mesiánica, es título que se reserva a Dios. En los Hechos de los Apóstoles tiene también sentido divino (3:15). San Pablo también lo usa en este sentido (Ef 5:23; Flp 3:20), como se ve en los contextos. Después que Lc relata la anunciación, en la que dice que el Mesías se llamará Jesús — Salvador — y expresando en aquel pasaje su divinidad (v.35b; cf. v.17), esta expresión está evocando también la divinidad. Y para precisar bien quién sea, se lo identifica:
Es el "Cristo" (Χριστός), es decir, el "Ungido," el Mesías. Y este Cristo es "el Señor" (Κύριος). Se duda si es original o una posible glosa cristiana, por ser la única vez — se dice — que salen unidos así estos nombres en el Ν. Τ. Lo cual, en el fondo, tampoco es cierto (Act 2:36). Por eso querían algunos entenderlo por el "Cristo del Señor" (v.26). Pero críticamente la lectura primera es cierta. En la época helenística se ponía este nombre delante de los emperadores divinizados. San Pablo lo usa frecuentemente como expresión de la divinidad de Cristo. Era la palabra con que en el A.T. se traducía el nombre de Yahvé 17. Su aplicación ahora a Cristo por el procedimiento de "traslación" hace ver su divinidad. San Pablo, en Filipenses, después de decir que Cristo es Dios, lo proclama, en síntesis, como el Κύριος (2:11). Es la expresión con la que la primitiva comunidad cristiana profesaba la divinidad de Cristo 18. San Pedro, después de decir de El que está sentado en los cielos a "la diestra de Dios," dice que Dios lo hizo "Señor y Cristo" (Act 2:34-36) 19.
Los pastores comprendieron que el Mesías había llegado. "Los pobres son evangel
izados." Y se les dio una "señal" para encontrarlo. Era necesidad, pero era garantía. Es la descripción que antes hizo: un niño fajado y reclinado en un pesebre. El "signo" es frecuentemente usado en la Biblia. El "signo" no es para que encuentren al Niño, sino para garantía de la comunicación sobrenatural (Ex 3:12). Posiblemente hubo otras indicaciones para señalarles el lugar donde se hallaba. Pero ya esto era suficiente. El Mesías no había nacido en un palacio, ni con el esplendor humano y pompa esperados. Y el hecho de estar reclinado en un "pesebre" les indicaba que no había que buscarlo entre gentes de Belén, ya que allí habría nacido en su casa. Acaso supieron de esta familia llegada hacía poco, y ella con los signos de la maternidad, a la que acaso habían visto y sabían que se guardaban en una gruta; allí podían encaminarse.Terminado el anuncio del ángel, se juntó con él, allí en el campo de los pastores, "una multitud del ejército celestial," es decir, de ángeles.
Ya en el libro de Daniel (7:10) se habla de una multitud casi infinita de ellos, lo mismo que aparecen en la Escritura "alabando a Dios" (Sal 148:2; Job 38:7). Todo este coro entona allí una alabanza a Dios, diciendo:"Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad."
Discuten los autores sobre la división de este cántico. Para algunos tiene tres miembros:
"Gloria a Dios en las alturas,
en la tierra paz,
buena voluntad a los hombres" (de parte de Dios).
Por crítica textual se impone la primera lectura, ya que la expresión "buena voluntad" (
ευδοκίας) está en genitivo en los mejores códices 20, lo que supone afectar a hombres. Además, haría falta la conjunción (χαι) en los dos miembros últimos, o que faltase al comienzo del segundo. Lo mismo que la "buena voluntad" (ευδοκίας) después de hombres afecta a éstos, y "debe entenderse de un sentimiento humano, según el sentido más ordinario de un genitivo de cualidad; si se refiriese a Dios (la buena voluntad que Dios causase en los humanos), hubiese sido preciso añadir αύτσυ 21. Por eso no parece probable la hipótesis de Vogt, basada en los documentos de Qumrán, según la cual esta "buena voluntad" sería la de Dios sobre los seres humanos que El ha elegido 22.Al menos tal como está en el texto. Si el substractum es otro, cabría. Se puede percibir en este dístico un terceto, pues se ven las contraposiciones: gloria-paz / en las alturas en la tierra / Dios-hombres. Si ei substractum fuese "paz a los hombres," entonces éste sería:
Gloria / a Dios / en las alturas
Paz /.../ en la tierra
/…/ a los hombres.
En lo que hay que suponer algo en la frase "Paz ... en la tierra. "Y en "a los hombres" hay que suponer que esta ευδοκία es de Dios a ellos. ¿Quiénes son éstos? "Los del beneplácito divino": su pueblo, Israel. ¿Acaso se modificó en la versión griega esto por razón del tema universalista de Lc?
El sentido del cántico es la glorificación que tiene Dios 23, que se lo supone viviendo en el cielo, al comenzar la obra redentora, con el Mesías en la tierra, y por lo cual se sigue la "paz," que para el judío es la suma de todos los bienes 24, y aquí es la suma de todos los bienes mesiánicos, que se van a dispensar a los hombres de "buena voluntad." 25 para aquellos que van a tomar partido por Cristo cuando aparezca en su vida pública, como "señal de contradicción."
Los pastores fueron con presteza 26. A media hora de camino estaba Belén. El "signo" se cumple al encontrar lo que los ángeles les anunciaron. Los pastores, aquellos días fuertemente impresionados, lo divulgaron, y la gente se "maravilló." ¿Los creyeron? ¿Cómo compaginar aquel relato con la creencia de un Mesías de padres desconocidos y presentado ostentosamente por el profeta Elías? Los pastores glorificaron a Dios por la obra que les hizo. ¿Acaso fueron de los primeros cristianos? ¿O fue una impresión que se desvaneció con el tiempo al volver a sus lugares? (cf. Mc 5:19-20).
Lc, en todo caso, destaca la firmeza de "todas estas cosas" en el corazón de María, "confrontándolas," (συμβάλλουσα) "comparándolas," "meditándolas." Era María que observaba, admirada, el modo como Dios iba preparando y realizando la obra de su Hijo, el Mesías.
21.21
Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al Niño, le dieron por nombre Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido en el seno.La circuncisión era el signo de incorporación al
pueblo de Israel 27. Tenía lugar al octavo día del nacimiento y dispensaba el reposo sabático 28. El rito no era de oficio sacerdotal y podía realizarlo cualquier persona (Ex 5:25; 1 Mac 1:63; 2 Mac 4:16). Podía realizarse en casa o en la sinagoga, ante diez testigos. Al hacerse la circuncisión se pronunciaba una fórmula, ya hecha, de bendición a Dios 29. En la época neotestamentaria solía imponerse en este día el nombre al niño (Gen 17:5-15). Era la incorporación real y nominal a Israel 30. José, de acuerdo con María, debió de ser el que le impuso el nombre. Ya el ángel lo había anunciado. Y se le llamó Jesús, forma apocopada de Yehoshúa: "Yahvé salva." Era la misión salvadora que tenía (Mt 1:21). Y con la dolorosa circuncisión, Cristo derramó ya la primera sangre redentora. n en el templo, 2:22-40.22
Así que se cumplieron los días de la purificación, conforme a la ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23 según está escrito en la ley del Señor que "todo varón primogénito sea consagrado al Señor," 24 y para ofrecer en sacrificio, según la ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones. 25 Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la Consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor. 27 Movido del Espíritu Santo, vino al templo, y al entrar los padres con el Niño Jesús, para cumplir lo que prescribe la ley sobre él,28 Simeón le tomó en sus brazos, y, bendiciendo a Dios, dijo: 29 Ahora, Señor, puedes dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra; 30 porque han visto mis ojos tu Salud, 31 la que has preparado ante la faz de todos los pueblos, 32 luz para iluminación de las gentes, y gloria de tu pueblo, Israel. 33 Su padre y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de El. 34 Simeón los bendijo, y dijo a María, su Madre: Puesto está para caída y levantamiento de muchos en Israel y para blanco de contradicción; 3S y una espada atravesará tu alma, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones. 36 Había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, muy avanzada en años; casada en los días de su adolescencia, vivió siete años con su marido, 37 y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y día. 38 Como viniese en aquella misma hora, alabó también a Dios, y hablaba de El a cuantos esperaban la redención de Jerusalén. 39 Cumplidas todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a la ciudad de Nazaret. 40 El Niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en El.Según la Ley, la madre que daba a luz quedaba "legalmente" impura por cuarenta días si lo nac
ido era hijo, y ochenta si era hija (Lev 12:28). No podía en este tiempo tomar parte en los actos religiosos públicos. Cumplido este período, debía ir al templo y, en el atrio de las mujeres, recibir la declaración de estar "legalmente" pura, por el sacerdote de turno. Por su purificación debía ofrecer un cordero de un año y una tórtola o paloma; pero, si era pobre, se podía sustituir el cordero por una paloma o una tórtola (Lev 12:8). Este es el caso de María; era pobre 31. Estas ofrendas, una era sacrificada en holocausto de adoración, y la otra por el "pecado" (Lev 12:6-8; 5:7-10). Este no es "pecado "mortal, sinolegal, por el hecho del alumbramiento (Lev 12:5; ct. Lev 5:1ss.) en donde se habla de estos sacrificios de expiación por haber transgredido algo prohibido "legalmente" (ritualmente), v.g. tocar un cadáver o un reptil prohibido, y si lo hiciese incluso "sin darse cuenta" (Lev 5:2.4) "confesará su pecado" (Lev 5:4-5).Aunque no era obligatorio, María aprovechó para llevar consigo al Niño y hacer que José, seguramente, pagase allí el "rescate" por el mismo, consistente en cinco siclos. Como en un pri
ncipio los "primogénitos" estaban destinados al culto (Ex 13:2.12.15), cuando más tarde se sustituyó este sacerdocio por la tribu de Leví (Núm 3:12ss; 18:2ss), quedó establecido el simbólico "rescate" de estos primogénitos (Núm 18:15.16). Para ello no hacía falta ir al templo. Nada había legislado sobre esto. Bastaba pagar los cinco siclos de plata, después del mes (Núm 18:16), a un sacerdote del distrito, excepto si se tenía alguna deformidad corporal "legal." 32Pero el texto, para indicar esta "purificación," pone textualmente: "Así que se cumplieron los días de la purificación de ellos (
αυτών)." ¿Α qué se refiere este plural? Aunque se dice que sus "padres" le llevaron a Jerusalén, los que están en situación son el Niño, al que hay que "rescatar," y su madre, que va a obtener la declaración "legal" de su purificación. Por eso, el plural para la "purificación de ellos" se ha de referir a ambos. Ya Lc, para hablar de la "purificación" de María, no usa la palabra que usan los Setenta como término técnico para esto (χάταρσις), sino otra (χαταρσμός), que tiene mucha mayor amplitud. Por eso, con ella quiere abarcar tanto la "purificación" de María como el "rescate" del Niño como "primogénito." 33El término usado para "presentarlo (
παραστησαι) al Señor" es término usado en los actos culturales, sacrificiales; término litúrgico-sacerdotal para llevar las víctimas al altar.Lc presenta en escena un hombre 34 santo: "justo" (δίχαιος), que cumplía los preceptos de Dios, y "piadoso" (ευλαβής), hombre de fe viva, religioso. Estos adjetivos acusan esmero por cumplir los deberes morales (cf. Act 22:12). Vivía en Jerusalén, y se llamaba Simeón, nombre usual judío. Era un hombre que debía de pertenecer a los "círculos" religiosos jerosolimitanos, que animaban su esperanza con la próxima venida del Mesías, tan acentuada por entonces en aquel medio ambiente. El Espíritu Santo estaba "sobre él" (π'αυτόν): gozaba de carismas sobrenaturales. Debía de ser de edad avanzada. Y tenía la promesa del Espíritu Santo — el texto griego pone χεχρηματισμένον, hebraísmo que lo mismo puede significar responder que recibir una comunicación — de que no moriría sin haber visto al Cristo del Señor, al Mesías, es decir, la "consolación" de Israel, que él esperaba 35.
Impulsado por el Espíritu, vino al templo cuando los padres traían al Niño. Nada se dice, como en los apócrifos, de que fuese sacerdote. Era un hombre s
anto, que gozaba de carismas. Y tomándolo en sus brazos, "bendijo" a Dios con el cántico Nunc dimittis 36.Los rabinos tomaban a los niños en brazos para bendecirlos (Strack-B. 11:131).
Conforme a la revelación tenida, Simeón ha visto al Mesías.
Su vida sólo aspiró a esto: a gozar de su venida y visión, que era el ansia máxima para un israelita. Por eso lo puede dejar ya ir "en paz," es decir, con el gozo del mesianismo, en el que estaban todos los bienes cifrados. El Mesías es "tu salvación" (το σωτήρίόν σου), la que Dios envía: Jesús (Is 40:5).Pero este Mesías tiene dos características:
es un Salvador universal: "para todos los pueblos"; es el mesianismo profético y abrahámico; y es un mesianismo espiritual, no de conquistas políticas, sino "luz" para "iluminar a las gentes" en su verdad. Pero siempre quedaba un legítimo orgullo nacional: el Mesías sería siempre "gloria de tu pueblo, Israel," de donde ha salido. También San Pablo, en Romanos, mantendrá este privilegio de Israel 37.Sus padres se "maravillaron" ante esto. Era la admiración ante el modo como Dios iba revelando el misterio del Niño, y la obra que venía a realizar. De nadie sino del Espíritu le podía venir este conocimiento profético.
Simeón los "bendijo." Con alguna fórmula, invocó la bendición de Dios sobre ellos. No es extraño este sentido de "bendición" en un anciano y un profeta. Pero, dirigiéndose especialmente a su madre, le dijo proféticamente: el Niño "está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel." Pensaron muchos autores que aludiría aquí a la "piedra" isayana de tropiezo para Israel (Is 8:14, 28:16). Pero aquí se habla también del levantamiento de muchos en Israel. Va a ser "signo" (Is 8:18) de contradicción. La vida de Cristo ha sido esto: desde tenerlo por endemoniado hasta confesarlo por Mesías. Como dirá San Pablo, su doctrina fue "escándalo" para los judíos (1 Cor 1:23) 38.
El v.34c es, sin duda, un paréntesis. El v.34d se entronca con la finalidad que va a s
eguirse de esa "contradicción" de Cristo: que "se descubran los pensamientos de muchos corazones." Habrá de tomarse partido por El o contra El: hay que abrir el alma ante la misión de Cristo.De todo ello se va a seguir para su madre algo muy trágico: "Una espada de dolor atrav
esará tu alma." No será sólo para ella el dolor de una madre por la persecución, calumnia y muerte de su hijo. En el texto debe de haber más. ¿Por qué no se dirige a San José (Lc 2:27; cf. v.33.48), que, sin duda, está allí presente, pues "Simeón los bendijo, y dijo a María" (v.34.35), y también ha de sufrir luego, cuando el Niño se quede en el templo? También a él le debería afectar el dolor "paterno" de Cristo. El Evangelista, después del plano en que presentó en el evangelio a María, esta profecía, dirigida personal y exclusivamente a ella, debe de tener un mayor contenido. Se diría que se ve a la Madre especialmente unida al Hijo en esta obra. ¿No podría pensarse que el concepto de la "maternidad espiritual" de María, que Jn consignará en su evangelio (Jn 19:26-27), y que había de estar divulgado en los "círculos" joanneos, y por ellos a su vez divulgada — con contactos en el ambiente literario de Lc — , se intentaba reflejar en este anuncio la "compasión" maternal de María? Si María es presentada en estos capítulos de Lc como la "Hija de Sión," entonces lleva dentro de sí el destino espiritual de su pueblo, destacándose aquí el dolor de sus entrañas por lo que significaba Cristo, signo de contradicción. Se expondrá esto en Jn 19:26-27.Lc también cita en esta escena a una "profetisa," es decir, mujer inspirada por el Espíritu Santo (Ex 15:20; Jue 4; 2 Re 22:14). Se llamaba Ana. Y da una nota genealógica sobre ella, lo que indica su tradición histórica. Después de siete años, mantuvo siempre su viudez, hasta los ochenta y cuatro. Su vi
da estaba totalmente dedicada a Dios: no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con oración y ayuno. Moriría a los 104 años, teniendo en cuenta la época ambiental de casarse, los años que estuvo casada y los de su viudez (cf. Jdt 16:23). Esta viudez religiosa estaba en gran estima, tanto en Israel (Strack-B. II, 141) como en el cristianismo primitivo (1 Tim 5:9ss).También esta mujer se encontraba en el templo en esta hora. La frecuencia con que asistía a él, sin ser necesario interpretarlo de tener su morada en alguna cámara del mismo, no explica, en la perspectiva de Lc, este encuentro providencial. También ella tuvo revelación de aquel Niño y de su misión mesiánica. Este encuentro le hizo alabar a Dios por el privilegio incomparable de encontrarse en l
a presencia del Mesías, y "hablaba" (λαλεί) de este Niño a cuantos "esperaban la redención de Jerusalén" (Is 52:9; 40:2). Jerusalén está por Israel, como capital. El vocabulario hace pensar directamente en una liberación de la opresión herodiana y romana, pero por obra de este Niño Mesías. En el fondo late el mesianismo espiritual, ya que esta opresión es por castigo a la conducta moral de Israel, y la liberación es por obra del Mesías, ejerciendo una purificación. Es ya tema-eje en el A.T. En Jerusalén debía de haber no sólo almas aisladas con estas aspiraciones, sino "círculos" en los que se cultivaban y activaban estas esperanzas. La obra apostólico-mesiánica de Ana no se debe de referir sólo al momento del encuentro, sino que "hablaba" de ello a todas estas personas y "círculos" en otros momentos. Simeón y Ana son representantes del "resto" fiel de Israel: a caso eran anawim.El relato termina diciendo que, cumplidas estas obligaciones, la Sagrada Familia se fue de Jerusalén a Nazaret, en Galilea. Se omite el tiempo que están en Belén, unos dos años, y la estancia en Egipto (Mt). Esto se debe a que en la fuente de Lucas faltaba el relato de Mateo, o a que en su esquema le interesa unir este relato con la estancia en Naz
aret.Preparando el relato siguiente, sólo dice, como con un clisé, que el Niño crecía y se fort
alecía en su cuerpo, al tiempo que aparecía lleno de sabiduría. No sólo la que pudiera obtener por su ciencia "experimental," sino por la manifestación, paralela y proporcionada a su edad, de toda ciencia sobrenatural. Por eso se veía que la "gracia de Dios," todo don de Dios, "estaba en El."El niño Jesús en el templo, 2:41-52.
41
Sus padres iban cada año a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 42 Cuando era ya de doce años, al subir sus padres, según el rito festivo, 43 y volverse ellos, acabados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo echasen de ver. 44 Pensando que estaba en la caravana, anduvieron camino de un día. Buscáronle entre parientes y conocidos, 45 y al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en busca suya. 46 Y al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. 47 Cuantos le oían quedaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas. 48 Cuando sus padres le vieron, se maravillaron, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? Mira que tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. 49 Y les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? so Ellos no entendieron lo que les decía. 51 Bajó con ellos y vino a Nazaret, y les estaba sujeto, y su madre guardaba todo esto en su corazón. 52 Jesús crecía en sabiduría y edad y gracia ante Dios y ante los hombres.Este episodio histórico es una "historia de proclamación." Los varones judíos tenían obligación de "subir" a Jerusalén en las tres fiestas de "peregrinación": Pascua, Pentecostés y Tabernáculos (Ex 23:14-17; 24:23; Dt 16:16). Aunque en la práctica, estando lejos sólo solían asistir a una. Las mujeres no estaban obligadas a ell
o, ni los niños hasta los trece años, aunque a los doce se los solía hacer cumplir las prácticas de la Ley, para acostumbrarlos 40.José y María subían "cada año" a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Era costumbre en ellos. Y esto puede ser un índice de la virginidad de María. Pues si hubiese tenido más hijos p
equeños, no hubiese podido subir "cada año" a Jerusalén; sus cuidados la hubiesen retenido.Cuando el Niño tenía doce años, subió con sus padres; probablemente era costumbre el llevarlo antes. Term
inados los ritos pascuales — aunque no era obligatorio quedarse toda la semana pascual, era obligatoria la estancia allí los dos primeros días — , se vuelven.Ya de vuelta con la caravana nazaretana, no se dieron cuenta de su ausencia hasta que transcurrió el primer día de viaje. Un niño de doce años en Oriente tiene gran libertad de movimientos. Era natural que fuese entre alguno de los grupos, un poco desordenados y distanciados de la caravana. La aglomeración en Jerusalén era grande. Josefo da una cifra fantástica, 2.700.000 personas, para hacer ver la aglomeración que se reunía y lo nutrido de las caravanas. "Pensaron que estaría en la caravana." Al notar su ausencia "al cabo de un día," retornan a buscarlo, preguntando, sin duda, por todas partes. Al cabo de tres días, probablemente contados a partir del comienzo de su retorno, le encontraron en el templo. Estaba en "medio" de los doctores, "sentado," y estaba "oyéndoles y preguntándoles."
Los doctores solían enseñar en alguna cámara que daba a los atrios o en los atrios mismos. A veces había reunión de varios doctores, para discutir puntos de la ley, y se admitían a ellas discípulos u oyentes, y se permitía el interrogarles. Enseñaban sentados en un escabel, y los discípulos también estaban "sentados" en torno suyo (Act 22:3). El que estuviese en el "medio" indica sólo "entre ellos." Conforme, a las costumbres, no sólo oía las explicaciones, sino que también podía preguntar. El evangelista destaca que los que le oían se maravillaban de "su inteligencia y de sus respuestas." Rabí Kananya, escuchando un día una sabia respuesta de su discípulo Gamaliel, le besó, y le anunció que sería un oráculo en Israel 41.
Cuando María y José le encontraron, se "maravillaron" del hecho de estarse entre los doctores, y a
caso escucharon alguna de aquellas respuestas "maravillosas" que daba a las preguntas de un rabí. María, llevada por el impulso afectivo de madre, le manifestó la pena que tenían por ver su ausencia e ignorar su paradero. Pero su respuesta es de una dificultad clásica y de un gran contenido teológico."¿Por qué me buscabais?" Se sobrentiende por las casas de los parientes y amigos en la ciudad
42. "¿No (ουκ) sabéis que debo ocuparme.?" La interrogación negativa (ούχ) supone en ellos respuesta afirmativa. Ellos, pues, sabían que El, aunque niño, debía ocuparse. ¿En qué? El texto griego pone: εν τοις του πατρός μου. De esta frase se han dado dos interpretaciones:1) "En la casa de mi Padre." Así en los Setenta (Est 7:9; Job 18:19).
2) "En las cosas de mi Padre." Tal se ve en varios casos (Mt 16:23; 20:15; Mc 8:33; 1 Cor 7:32-34; Jn 8:29; 9:4; 14:31).
El primer sentido es el que pide el contexto, ya que Cristo está en el templo, donde lo encontraron. Aparte que el templo es un tema caro a Lc en todo su evangelio (Lc 2:22; 19:45). Allí es donde debían, sin más, haberle buscado. Pero, si está allí, este sentido se entronca con el segundo: está ocupado en las cosas de su Padre, aunque en el contexto no se destaque esto.
Pero, en cualquier caso, Cristo se presenta llamando a Dios "su Padre" — mi Padre — con una propiedad y una exclusividad únicas. María le dice que "tu padre y yo te buscábamos," y El responde que ellos deben saber, saben, que su obligación es estar ocupado en las cosas y misión de "mi Padre." Por eso estaba en el Templo, porque allí moraba Dios, su Padre. Es un pasaje sinóptico que entronca con las enseñanzas del evangelio de Jn, en donde Crist
o se muestra como el Hijo de Dios. Por lo que los judíos querían matarle, porque "decía a Dios su Padre, haciéndose igual a Dios" (Jn 5:18).El evangelista resalta que "ellos (sus padres) no entendieron lo que les decía." Pero Cristo les dice, aunque en forma interrogativa, que sabían que tenía que ocuparse — era su misión — en las "cosas" — templo — de "su Padre." Después del relato de la anunciación, de Lc, esto sería incomprensible. Esta ignorancia se refiere al desarrollo de la obra mesiánica: al plan
concreto cómo Dios lo iba realizando, y que ellos ignoraban.Pero, sabiendo ellos, como se ve en Lc (c.l), que su hijo era el Hijo de Dios, esta respuesta de Cristo, llamando en forma tan excepcional a Dios "su Padre," es la proclamación que Cristo hace a sus "padres," con un motivo circunstancial y concreto, que El es el Hijo de Dios 43.
Dupont destaca que este "es preciso" (δει) de la respuesta de Cristo, las otras seis veces que sale esta expresión en Lc (13:33; 24:26; 24:44, etc.) está siempre en relación con la Pasión, como complemento de profecías. Por lo que Laurentín cree que aquí también significa esto. Y traduciendo la frase "con mi Padre," indicaría Cristo el retorno al mismo, a través de su pasión y resurrección. Ve una confirmación en lo que encuentran "después de tres días" (Lc 24:7), con su alusión parcial. Y cómo, "perdido," lo "encuentran" (a los tres días), que sería como un "aparecérseles" de nuevo. A esto se une el pasaje de Jn, cuando anunciando a los apóstoles su ida al Padre, les dice: "Y sabéis (οΐδατε) a donde voy. Dícele Tomás: No sabemos (οΓαμεν) a dónde vas" (Jn 14:4.5). En Lc el Niño dice: "¿No sabíais (ουκ ήδειτ); el ούχ. supone respuesta afirmativa) que me debo de ocupar en la casa (cosas) de mi Padre?" Y en Jn se dice que va a la casa de su Padre (Jn 14:2). Esto sería, precisamente, lo que sus padres no entendieron 44.
Vueltos a Nazaret, el Niño, que había manifestado su conciencia divina, les estará "s
ujeto." Era el plan de su Padre hasta su aparición pública.Otra vez Lc hace saber que María "guardaba todo esto en su corazón," confrontándolo, meditándolo, viviéndolo. A la luz de la teología mariana se comprende bien toda esta actitud de María (Lc 2:19). ¿Fue María la fuente directa de todos estos conocimientos a Le? Probablemente no. Si por razón de coincidencias cronológicas sería posible, Lc utiliza fuentes semitas. Y esta afirmación tiene, no el estilo de Lc, sino la estructura literaria semita de los dos primeros capítulos.
Lc termina con una frase que prepara la hora de la presentación de Cristo a Israel.
"Crecía en sabiduría" (ciencia "experimental" y en la manifestación de su misma sabiduría sobrenatural proporcional a su edad), en "edad" o "estatura," ya que ambas cosas si
gnifica la palabra griega usada (ήλιχία), ο mejor aún, todo lo que implicaba su desarrollo físico (Lc 1:80), y "gracia," todo favor divino, "ante Dios y ante los hombres." Todo esto se manifestaba externamente, y proporcionalmente, para con Dios y para con los seres humanos. Esta descripción evoca la niñez de Samuel (1 Sam 2:26), y el tema de la Sabiduría en los libros sapienciales 44.El "Midrash" base de los dos primeros capítulos de Lucas.
Los dos primeros capítulos de Lc, aparte de su redacción en forma de "dísticos," para d
estacar paralelamente con ellos la superioridad de Cristo sobre la del Bautista, y la de María sobre los padres del mismo, están redactados desde 1:5 en forma de midrash haggádico.La línea fundamental de su redacción es la profecía de Malaquías (3:1ss; 4:1. 5-6). Y luego sobre este tema-base se elaboran las diversas partes de estos capítulos con nuevas estru
cturaciones midráshicas. Todo este procedimiento enriquecerá la línea general de estos capítulos y sus diversas partes con un contenido teológico excepcional.Malaquías anuncia una venida escatológica de Yahvé a su pueblo. Pero antes enviará su Mensajero (Mal 1:4-5), que tiene la misión de preparar el "camino delante de mí" (Mal 3:1). Este Mensajero en la creencia judía, era el profeta Elias (Mal 4:5). Y luego
de esta "preparación," pero "en seguida," vendrá a su templo el Señor a quien "buscáis" (Mal 3:1). Con ello comenzará una nueva era de santidad.Sobre este esquema fundamental están redactados los dos primeros capítulos de Lc. No solamente en Lc se citan pasajes de Malaquías (Lc 1:17), sino que el ángel le dice al padre del Bautista que su hijo "caminará delante del Señor (Cristo) en el espíritu y poder de Elias" (Lc 1:17; Mal 4:31 = 4:5; cf. Lc 17:10-12:13). Después que el Bautista apareció preparando al
pueblo para recibir al Mesías, apareció Cristo en su ministerio público. Pero Lc lo retrotrae para hacer ver esto también en las escenas de la infancia de Cristo. El nacimiento e infancia del Bautista tenía la misión de Precursor del Mesías. Y luego de presentar la misión del Bautista, aparece, en la infancia, Cristo-Dios, viniendo dos veces al templo, en el que tiene una doble "epifanía": la primera, en su "presentación" en el templo, y en el que proclaman su grandeza mesiánica Simeón y Ana, y la segunda, al hallarlo a los doce años en el templo, entre los doctores, y proclamándose él mismo el Hijo de Dios.Las diversas escenas que tejen los relatos intermedios de este tema-eje están confecci
onados también con elementos y redacción midráshica, prestándoles así una riqueza doctrinal incomparable. Se destacan los más importantes.Los relatos sobre el Bautista. Estos son un midrash "post facta," para engrandecer al Bautista como Precursor de Cristo. Pero su historicidad está muy comprometida. Pues si los hechos hubieran sido así, el Bautista tenía que haberlo sabido, y tener ya un conocimiento fami
liar de Cristo como Mesías. Pero, en los evangelios se ve, ignora el hecho de que Cristo es el Mesías. Desde la cárcel le envía un mensaje exponiendo su "duda" sobre su mesianismo; y siendo su misión el preparar al pueblo para "recibirle" como Mesías, ni él ni sus discípulos se pasan al grupo de Cristo, sino que siguen con su propio bautismo. De ahí la necesidad de valorar determinados pasajes, en los que Cristo habla con el Bautista, y la "paloma" y otras "escenografías" que se ponen en juego en su exacto valor didáctico. Véase esto en los lugares correspondientes del Comentario (Mt 1:1ss y par.; Jn 1:29ss; 3:25ss; 4:1-2).En la anunciación a Mana el ángel tiene dos discursos a ella. El primero está todo él r
edactado por el procedimiento de "alusión"; con él se remite a las profecías mesiánicas del A.T. más características, como se puede ver en el Comentario a Lc (1:31-33). En el segundo hay, por el procedí miento "alusivo," una referencia al A.T. sobre las "teofanías" de la Sheqinah en el Tabernáculo y en el Templo, en las que Dios sensibilizaba su presencia (επισκιάζω), como Tabernáculo, Arca o Templo (cf. Comentario a Lc 1:35), en el que Dios mora. María, pues, es templo, por lo que Cristo es Dios.Este pasaje está también mezclado en su redacción con elementos proféticos, concret
amente de Sofonías (3:14-17; cf. Lc 1:28.33).El ángel dice a María:
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Lucas 1:28-33 Alégrate, llena de gracia... (v.28). No temas, María, porque has hallado. (v.30).Concebirás en tu seno ( εν γ άστρι) y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús (=Salvador; v.31).… le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y rein ará. (v.32-33). |
Sofonías 3:14-17. Exulta, hija de Sión. (v.14). …. El. rey de Israel, Yahvé, está en medio de ti (qereb; v.15).En aquel día se dirá a Jerusalén: No temas, Sión. …Que está en medio (q ereb) de tiYahvé como poderoso Salvador (=Jesús; v.16) |
La semejanza esquemática y conceptual es acusada. La palabra usada por Sofonías para expresar "en medio (qereb) de ti," lo mismo puede significar "en medio" que "en (tu) seno." Aquí por el procedimiento de "traslación" se dice de Cristo en el seno de María lo que se dice de Yahvé en medio de Sión. María, la nueva Hija de Sión, guarda en su seno a Yahvé, a Dios; C
risto es Dios.La visitación a Isabel (Lc 1:39-45) está trazada con elementos "alusivos" al traslado del Arca desde la casa de Obededón, en Gat, hasta Jerusalén (2 Sam 6:9-15).
Se ponen en sinopsis los conceptos de ambos relatos.|
Lucas 1:39-45 María "va a una ciudad de Judá" (v.39). María, nueva Arca, "entró en casa de Z acarías" (v.40)."María permaneció con ella (en casa de Zacarías) como unos tres meses" (v.56). La llegada de María a casa de Isabel se acoge con exultación del Niño y de su madre (v.41.42. 44).La presencia de María en casa de Z acarías trajo la bendición sobre Isabel (v.41.44), sobre el Bautista (v.41.42) y sobre su casa.Isabel, ante la presencia de María, que lleva en su seno a Dios encarnado — Arca del Ν. Τ. — , dice: ¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? (v.43).El Bautista, en el seno de Isabel, al oír la voz de María, Arca que traía en el suyo al Dios encarnado, exultó de gozo (v.44) ante Cristo en el seno de María |
2 Samuel 6:9-15 "Sube el Arca. a la ciudad de David (= Jerusalén; v.6), en Judá. El Arca se llevó "a casa de Obededón" (v.ll). "Estuvo el Arca de Yahvé tres meses en casa de Obededón" (v.ll). La subida del Arca a Jerusalén se realiza con júbilo de cortejo y pueblo (v.12.14.15). La presencia del Arca en casa de Obededón hizo que "Yahvé le bendijo a el y a toda su casa" (v.ll. 12). David se pregunta a sí mismo • ante el proyecto de llevar a su palacio el Arca: ¿Cómo voy a llevar a mi casa el Arca de Yahvé? (v.9). "David danzaba con toda su fuerza delante de Yahvé" (v.14), en homenaje religioso, en el traslado del Arca |
En este relato midráshico por "alusión" se ve cómo el autor está presentando a María como Arca del
Ν. Τ. y a Cristo como Dios, en paralelismo con el Arca — aquí, María —, en la cual Dios habitaba. Y esto sólo es un cuadro sobre la líneaeje del midrash de Malaquías, en el que Cristo es Dios.La salutación de Isabel a María está tomada del libro de Judit.
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Lucas 1:42. "Bendita (ευλογημένη) tú entre las mujeres y bendito (ευλογημένος) es el fruto de tu seno" (v.42). |
Judit 13:18. "Bendita tú. sobre todas las mujeres de la tierra y bendito ( ευλογημένος) es el Señor Dios" (v.18). |
El "Bendito" en Judit es Yahvé, que ahora por el procedimiento de "traslación" se lo predica de Cristo, con procedimiento "sustitutivo": aquí el "Señor Dios" (Jdt) = al "Fruto de tu seno" (Lc). Cristo es Dios; aparte de exigir esto el midrash de base de Malaquías.
El Magníficat está todo él redactado con elementos literarios del A.T. Por su situación en estos capítulos ha de valorarse dentro de la unidad midráshica de estos capítulos de Lc. De ahí el valor de interpretación que cobra con esta perspectiva. En su situación literaria, se piensa que María habla como la Hija de Sión — Jerusalén — , que tiene en ella el templo, las μεγάλα — la gran maravilla — que Dios hizo en ella.
En la narración del nacimiento hay también un importante elemento midráshico:
la "gloria del Señor" que rodeó a los pastores con su luz. Es una teofanía que "alude" o "traslada" aquí el símbolo de la presencia de Dios en el tabernáculo, sensibilizado en forma de nube (Ex 16:10-20; Núm 14:10) o de fuego (Ex 24:17). Ella indica aquí que Dios está encarnado, muy cerca de ellos (Lc 2:9). No en vano lo presenta el ángel a los pastores como el Cristo-Señor (Κύριος), título este último con que el cristianismo primitivo proclamaba la divinidad de Cristo.Presentación del Niño en el templo. Esta escena cumple, terminalmente, el midrash de Malaquías, Dios "viene" a su templo. Es la primera "epifanía" de Cristo en el mismo. Simeón y Ana son los que proclaman al Niño como Mesías (Lc 2:29-32.38); Mesías que en el contexto, al que hay que valorar sobre el midrash base de Malaquías, aparece como Mesías-Dios.
En este relato acaso haya otros elementos midráshicos. Podrían ser Lc 2:27.28 = Mal 3:1; Lc 2:25 = Mal 3:17; Lc 1:78 = Mal 3:12. Pero estos contactos midráshicos son más discutibles.
En este pasaje de la presentación hay otra frase utilizada por el procedimiento de "al
usión." Simeón hace una profecía a María sobre su hijo. Literariamente está en dependencia conceptual midráshica de Isaías.|
Lucas 2:34 "Puesto está (Cristo) para caída y leva ntamiento de muchos en Israel y para signo de contradicción." |
Isaías 8:14 "El (Yahvé) será piedra de escándalo y piedra de tr opiezo para las dos casas de Israel, lazo y red para los habitantes de Jerusalén." |
A propósito de la guerra siro-efraimita, Yahvé vendrá a ser "tropiezo" y "escándalo" para Israel, a causa de la desconfianza protectora, por su mala conducta, en El. La vida de Cristo también fue "escándalo" para muchos. Pero al equiparar "alusivamente" estas situaciones se identifica el s
ujeto Yahvé = Cristo. Cristo es Dios, máxime con todo el Midrash de fondo de Malaquías.El Niño hallado en el templo
es la segunda "epifanía" terminal del Midrash sobre Malaquías. Viene a los doce años a su templo, y en él se proclama, abiertamente, el Hijo de Dios (Lc 2:49). Dios "niño" viene a su templo, Dios Niño está en su templo.Y hasta hay un dato lexicográfico de interés. Malaquías dice que "vendrá a su templo el Señor (Dios) a quien buscáis" (Mal 3:1). Y en Lc se destacará cuatro veces la palabra "buscar": sus padres, angustiados, Lc "buscan." En Malaquías, Dios, al que "buscan," viene a su templo. María y José "buscan" en su temp
lo a su Hijo-Dios.Naturalmente esta estructuración midráshica en nada afecta a la historicidad de estos capítulos. Los enriquece por "alusión" o "traslación" de expresiones del A.T., de las que recoge su contenido. El midrash no es por necesidad ficción. Es la evocación de un pasaje o tema del A.T. sobre un hecho actual, para ver la aplicación, adecuación o virtualidad del mismo sobre un dato presente. En cada caso se ha de matizar la intención del autor y la valoración del tipo co
ncreto de midrash.Sentada en Lc la línea-eje de Malaquías con el Mensajero precursor y Yahvé, en equivalencia aljiautista y Cristo-Dios, el resto de los elementos midráshicos se desenvuelve, aparte de su valor autónomo de adecuación Cristo-Dios, complementariamente, en esta línea de la divinidad de Cristo. Máxime a la hora de la composición de los Evangelios, sería increíble no darle esta interpretación, con una redacción tan calculada.
Es tema de gran importancia el valorar en Lc, como se hizo a propósito de los c.1-2 de Mt, el valor histórico-midráshico que puedan tener en Lc sus dos primeros capítulos, exceptuados los v. 1:1-4, que son el "prólogo" del evangelio.
Valoración del "midrash." — Procede, etimológicamente, del hebreo da-rash, en el sentido de investigar, penetrar, buscar. Es una narración libre y adornada generalmente con fondo histórico, y con la que se explana y comentan pasajes del A.T., ordinariamente, en orden a actualizarlos, en función de un propósito determinado. No es un tema que esté por los autores totalmente investigado. Tiene diversas formas. Pero ciertamente no exige, de suyo, ser ficción o fábula. Puede tener un fondo, núcleo o determinados puntos históricos, que son amplificados, ornamentados, rellenados. El midrash, si es doctrinal, se llama haggádico; si es legal, halákico, y si profético, pesher. Unas veces se realiza por un procedimiento "antológico," en el que se reúnen citas bíblicas, con trazos de unión y hasta de amplificación y comentario; a veces resulta casi un mosaico; otras se hace a partir de un texto bíblico, comentándolo. Varios autores también admiten el midrash hecho sobre libros no canónicos. Hay multitud de procedimientos, en reglas para realizarlos, algunos increíbles; todo ello debido a ciertos conceptos — a veces de tipo cabalístico — que se tenían de la Biblia. Su florecimiento aparece, sobre todo, en la literatura postexílica (Bloch).
La lectura del "evangelio de la infancia" en Lc da la impresión de que más que depender directamente de un esquema midráshico preciso, como se expondrán algunos casos, parece ser un reflejo o reminiscencia ambiental, sin basarse específicamente en ningún ca
lco concreto.Una especie característica de "midrash": las "anunciaciones."
Genero literario de "anunciaciones": el esquema de Lucas. Al leerse los c.1-2 de Lc se ve una redacción hecha en "dísticos" sobre la "anunciación" del Bautista y Cristo, lo mismo que se establece un paralelo contrapositivo sobre el "nacimiento" de ambos. El esquema es igual. Después de presentar a los personajes (Lc 1:5:7; 26-27) se ve la continuación de este paralelismo así:
1) Aparición de un ángel (Lc 1:8; 1:28).
2) Turbación que experimenta la persona a quien el ángel se aparece (Lc 1:13; 1:29) y palabras tranquilizadoras del ángel (Lc 1:13;1:30).
3) Mensaje del ángel: anuncio de la concepción, del nombre del niño y de la misión a la que está destinado (Lc 1:13-17; 1:31-33).
4) Objeción del que recibe el mensaje (Lc 1:18; 1:34).
5) Respuesta confirmatoria del ángel y concesión de una señal prodigiosa como prueba (Lc 1:19-20; 1:35-36).
El paralelismo es manifiesto en la estructura sólo del esquema fundamental, pues hay otros el
ementos intermedios y de amplitud entre estas líneas maestras. Pero lo más interesante es el ver que este esquema no es exclusivo de esta binaria anunciación lucana, sino que aparece en la Escritura al hablar de "anunciación" de personajes importantes que en ella se refieren. Se citan los siguientes:a) Anunciación de Isaac (Gen c.17-18). — Basta leer estos capítulos para percibir en ellos este esquema indicado de cinco puntos. Como elementos de interés a este propósito se citan además los siguientes:
Cambio de nombre de Abraham y Sara.
Imposición divina del nombre del niño — Isaac — que nacerá de la anciana Sara.
Diversas expresiones que muestran el agrado de Dios a los padres: "hallar gracia a los ojos de Dios."
La omnipotencia divina que interviene en esta obra: "¿Acaso hay para Dios cosa i
mposible?" (Gen 18:4).b) Anunciación de la "misión" de Moisés (Ex c.3-4). — Incluso en el anuncio de una "misión" se percibe este esquema:
1) Dios se aparece a Moisés en la zarza (Ex 3:1-6).
2) Moisés reacciona con gran temor: "se cubrió el rostro, pues temía mirar a Dios" (Ex 3:6).
3) Yahvé Lc anuncia su determinación de enviarle (mensaje) para sal
var a Israel. (Ex 3:7ss).4) En el "diálogo" que sigue Moisés opone hasta cinco objeciones a Yahvé (Ex 3:11; 3:13; 4:1; 4:10; 4:13).
5) Yahvé responde confirmando su propósito — "estaré contigo" — y le ofrece un signo (Ex 3:12). Y aún más adelante en el relato le mandará realizar tres signos confirmatorios ante una nueva objeción de Moisés (Ex 4:9ss).
c) Anuncio de la "misión" de Gedeón (Jue c.6):
1) Aparición a Gedeón del "ángel de Yahvé," que le dice: El Señor contigo, valiente héroe (Jue 6:12).
2) Hay algo parecido a la "turbación" (Jue 6:22ss).
3) El ángel le propone claramente el objeto de su venida (Jue 6:14).
4) Objeción de Gedeón ante la propuesta (Jue 6:15).
5) El ángel le confirma en su misión y le ofrece, a petición de Gedeón, un signo (Jue 6:17.21). Este signo es muy complicado y no tiene la menor relación con el relato de la narración de Lc. Sólo al comenzar se dice: "Si he hallado gracia a tus ojos" Que 6:17), frase, por otra parte, usual.
Es en este relato en el que se aprecian, aparte del esquema general de los cinco puntos, más semejanzas con el relato de Lc.
La descripción de la aparición del ángel a Gedeón se hace con palabras equivalentes a la descripción de la aparición del ángel a Zacarías (Jue 6:12 = Lc 1:11). Incluso, contra
los LXX, Lc, conforme al texto hebreo, pone ángel sin artículo.El saludo del ángel no nombra a Gedeón, sino que le da un título: "Yahvé contigo, val
iente héroe" (gibor hehayil). El ángel saluda a María sin citar su nombre, sino con "Alégrate, llena de gracia" (χεχαριτωμένη), y le dice también: "El Señor contigo" (Lc 1:28). A Gedeón se le da este apelativo en vista de su futura misión. Además, un sustantivo con un adjetivo de la misma o semejante raíz, o dos sustantivos sinónimos, pueden ser equivalentes a un superlativo hebreo (Joüon). Por tanto, el título sería el de o "Valerosísimo" o "Fortísimo." Y hasta se piensa, como hipótesis, si el traductor griego del original semita de Lc no habría encontrado en el original una frase binaria semejante y la hubiese traducido por un participio de un verbo de plenitud (Muñoz Iglesias). De ahí el χεχαριτωμένη. Sin embargo, los verbos en -oo son factitivos, pero no es seguro que sean por naturaleza de plenitud.En ambos relatos — Gedeón y Lc — se dice que "hallaron gracia" (Jue 6:17). Pero el
χατρε en Lc parece depender de clisé profético (Sof 6:17-21; Jl 2:21-27; Zac 9:9). Las palabras con que el ángel tranquiliza a Gedeón (Jue 6:23): "no temas," aparecen en Lc: "no temas, María" (Lc 1:30), mas en Jueces están en un contexto muy raro. Pero hay el clisé contrapuesto en los profetas de "alégrate no temas."d) Anuncio del "nacimiento" de Sansón (Jue c.13):
1) La aparición del ángel en este relato es doble (Jue 13:3.9).
2) No hay turbación. Aunque más tarde los padres futuros temen por haber "visto a Dios."
3) El mensaje del ángel se repite tres vec
es:a) Eres "estéril," pero vas a concebir., y le anuncia que el hijo será "nazireo" (Jue 13:3-5).
b) Lc manda a la madre que ella no beba licor ni coma nada inmundo, porque el hijo será "nazireo" (Jue 13:6ss). Y lo será "desde el vientre de su madre hasta el día de su muerte" (Jue 13:6ss).
c) Cuando el ángel habla con el padre le repite lo mismo que a la mujer: que ésta se a
bstenga de lo dicho, porque su hijo será "nazireo" (Jue 13:13ss).4) La madre no pone objeción (Jue 13:8.12).
5) El ángel confirma su anterior mensaje y, tras una señal prodigiosa, desaparece (Jue 13:19-21).
Esta narración tiende a expresar que Sansón será "nazireo" (Núm 6:1-21), hombre esp
ecialmente consagrado a Dios. Tenían prohibido tomar bebidas embriagantes, cortarse el cabello y tocar cadáveres. Para la descripción, como se ve en otros pasajes, basta citar alguna de estas condiciones.Lo será "desde el vientre de su madre.," con lo que significa que es una segregación y dedicación a Dios, pero sin que se incluya, de suyo, una santificación personal. Así Jeremías (1:5), el "Siervo de Yahvé" (Is 49:1), San Pablo (Gal 1:15), el Bautista (Lc 1:15).
La manifestación del Espíritu Santo en Gedeón es la acción de Dios "ad extra." Es el v
ocabulario del A.T. sobre los profetas. Probablemente tiene el mismo valor en Lc 1:15 (Isabel); 1:67 (Zacarías); Act 4:8 (Pedro); 4:31 (fieles reunidos con Pedro y Juan); 9:17 (Pablo); 13:9 (Pablo). Es el sentido de una efusión carismática.e) El anuncio del nacimiento de los doce patriarcas. — No se ve en estos relatos un paralelo directo con Lc en las "anunciaciones" y "nacimientos" de los patriarcas. Pero hay motivos literarios y alusiones semejantes a algunos puntos de estos capítulos de Lc. Es debido, posiblemente, a un cierto paralelismo interno por tratarse de los personajes más importantes de Israel. Los puntos destacables a este propósito son los siguientes:
1) Esterilidad de las madres (Gen 29:31; 30:1.22; 29:35; cf. Gen 30:17-20).
2) Lía, gozosa de su fecundidad frente a la esterilidad de R
aquel, dice: εiδεν μου Κύριος την ταπει'νωσιν (Gen 29:32; LXX).3) Cuando la esclava Zilpa da a luz a Aser, Lía dice:
μαχαρίζουσιν με al γυναιχες (LXX).4) Cuando Raquel da a luz a José, después de prolongada esterilidad, manifiesta los mi
smos sentimientos que refleja Isabel en Lc (Gen 30:23): άφεΐλεν ó θεός μου το όνειδος (LXX); Lc pone: επεΤδεν άφελεΤν όνειδος μου. La falta de artículo en Lc refleja una traducción del texto hebreo.Historia y “midrash” en estos relatos de Lucas.
Los relatos de las "anunciaciones" del Bautista y Cristo en Lc. — Es conveniente, antes de tratar de valorar históricamente estos pasajes del "evangelio de la infancia" en Lc, hacer unas observaciones previas:
1) No parece baste para garantizar la historicidad de estos relatos la garantía que de todo el evangelio ofrece Lc como "historiador escrupuloso" en el "prólogo" del mismo (Lc 1:1-4), ya que estos dos primeros capítulos son probablemente incrustación de mano ajena a Lc, excepto el "prólogo"; y aun de haberlos insertado él, cabe en su historicidad, por el género que reflejan, toda la amplitud que puedan tener los diversos géneros literarios, incluido aquí preferentemente el midrash.
2) Se advierte en ellos que casi todo lo relatado es verosímil y que el "maravillosismo" es muy sobrio. Lo cual puede abonar la historicidad o como hechos maravillosos de excepción — el milagro no se niega — , o como elementos ornamentales y didácticos que resalten más los valores estrictamente históricos.
3) Es moralmente cierto que la infancia de Cristo no pudo ser indiferente ya desde primera hora a los fieles cristianos. Es una interrogante que surge espontánea por justo deseo informativo y por contraste con el Mesías ambiental "oculto." Máxime en círculos familiares — primeros obispos de Jerusalén eran familiares del Señor — , en los círculos apostólicos, máxime San Juan, que tiene el cuidado temporal de María, y en otros círculos especialmente piadosos o críticos.
4) La frase de Lc repetida dos veces: "María guardaba todas estas cosas confiriéndolas en su corazón" (Lc 2:19), y "su madre (de Jesús) guardaba todas estas cosas en su corazón" (Lc 2:51b), hace ver que María fue "fuente" de algunas de estas noticias.
El relato de la "anunciación" del Bautista (Lc 1:5-25). — Dejando a un lado diversas teorías sobre el posible origen de estos relatos-fuente — hipotéticos — , lo que se percibe es el esquema clásico indicado. Los datos, salvo algunos, son verosímiles y ambientales. Ciertamente se nota un desarrollo midráshico en paralelo literario con el "nazireísmo" del Bautista y su misión descrita con elementos literarios de Malaquías (3:1; 4:6). Parece que pueda considerarse como histórica, pues era cosa controlable, la concepción del Bautista en la senectud de su madre, lo mismo que la mudez temporal de su padre. En cambio, es extraño — "maravillosismo" — la aparición del ángel en el Sancta a la hora del culto. Burrow cree que hay contacto literario con las setenta semanas de Daniel. De él podría provenir el nombre de Gabriel, pues sólo sale en el profeta citado, y cuyo nombre falta en el pasaje del anuncio a San José en Mt. Para el autor citado habría una cronología precisa "alusiva" intentada por el redactor de estos capítulos. Setenta semanas irían simbólicamente, con una cronología precisa, desde la "aparición" del ángel a Zacarías hasta la "purificación" de María (Laurentin, p.49). Y Laurentin ha subrayado semejanzas de interés entre Dan 10:7.12 (LXX) y Lc 1:12.13; Dan 9:20.21 (LXX) y Lc 1:19; Dan 10:16.17 (LXX) y Lc 1:64.65, que responden al "temor" que cae sobre ambos ante una visión; la descripción de Gabriel como cortesano de Dios; sobre el fin de la mudez de Zacarías. Pero también otro pasaje es de importancia: Gabriel se aparece a Daniel "a la hora del sacrificio de la tarde" (Dan 9:21), y Gabriel se aparece a Zacarías cuando éste fue "a poner el incienso. a la hora del incienso" (Lc 1:9.10). Que acaso es en ambos a la hora del sacrificio de la tarde. Si la aparición así descrita es elemento midráshico, la mudez de Zacarías debería ser elemento de este tipo. Aunque dada la importancia que luego tiene, acaso haya un fondo histórico, que no se precisa, que podría ser controlable, y que fue relacionado y todo ello plastificado en esa escena. Varios datos de esta narración deben de proceder de los círculos familiares y de los "círculos" bautistas, ya que éste tuvo "discípulos" (Mt 11:2; Lc 7:18; Jn 1:35; 3:25.28; Act 18:25; 19:3).
Pero si esto hubiese sido historia, el Bautista tendría que haberlo sabido por información familiar; pero no se explicaría entonces que el Bautista, estando ya en la cárcel, "dude" del "mesianismo" de Cristo (Mt 11:2-6; par.), y, sobre todo, que no se hubiese pasado con sus "discípulos" al grupo de Cristo, cuando su misión era preparar la recepción de Cristo en el pueblo, sino que seguía con sus "discípulos" y su bautismo contra el bautismo de los discípulos de Cristo (Jn 3:22ss). ¿Acaso es esta escena una plastificación, conforme a los gustos ambientales, de magnificar los orígenes del Precursor del Mesías, con visión "post facta" y ya cristiana?
El relato de la "anunciación" a Maria (Lc 1:26-38). — De máxima importancia es este relato, porque en él juegan incluso datos dogmáticos. ¿Cuál sería el mínimum de historia que en él ha de admitirse? ¿Qué es lo probablemente histórico — fuera de lo dogmático — y lo probablemente midráshico?
a) Datos históricos prelucanos en este relato. — Antes de tratar de valorar el pasaje hay que dejar asentados una serie de datos históricos prelucanos. Recuérdese lo que se dijo al valorar el "Evangelio de la infancia" en Mt. Estos datos son aquí los siguientes:
una virgen de nombre María;
desposada (o casada) con un varón de nombre José;
de la estirpe de David;
concibió milagrosamente, virginalmente, por obra del Espíritu Santo un hijo;
éste se llamó Jesús;
éste es el Mesías y verdadero Hijo de Dios;
residían en Nazaret;
y nacerá en Belén.
La coincidencia de estos datos "entre los evangelios de la infancia" de Mt-Lc, que son independientes entre sí en la composición de sus obras, y confirmados luego por el resto de la narración de los evangelios, hacen ver que son hechos provenientes de una tradición anterior a ambos, y que es histórica.
b) La anunciación por el ángel Gabriel. — El nombre del ángel Gabriel puede provenir del pasaje de Daniel, que es el único autor que lo cita. Este "anuncio" a María exige históricamente una comunicación sobrenatural y acaso una aparición angélica. Se ha de recordar la evolución angelológica en la teología judía. Ángel significa "enviado." En el A.T. estos "anuncios" unas veces los hace "el ángel del Señor" (cf. Mt), otras Yahvé mismo, o el ángel citado como personificación de Yahvé, u otro ángel. Incluso en el libro apócrifo de la Ascensión de Isaías (c. 100:50), el Hijo de Dios y el E.S. son llamados "ángeles" en sus manifestaciones. Cuando en el A.T. se dice que se aparece Dios mismo, esto ha de tener otra valoración. En la angelología judía ha habido una gran evolución por obra de los apocalípticos y literatura midráshica. Se percibe bien en los libros de Tobías y Daniel. La intervención de los ángeles con los hombres vino a ser una cosa casi natural, frecuente; casi normal. Pero la personificación de Dios por un ángel ya se distingue; éste se individualizó. Y una moción — iluminación o revelación — divina se personificó, frecuentemente, en un ángel. Respondía a la psicología judía imaginativa, que usa de la imagen en lugar de la idea abstracta. Prefiere la "plastificación" de la idea. Por eso, en principio, no repugnaría el que la comunicación a la Virgen del mensaje angélico hubiese sido una comunicación sobrenatural interna, íntima, y que se plastificase, conforme a los gustos ambientales, en un ángel, y en concreto en Gabriel, si en el esquema de Lc hay influjos del libro de Daniel, como lo parece, ya que además en Daniel tiene este ángel una misión "escalólogica." Sin embargo, se puede notar que las gentes, ante actuaciones sorprendentes, piensan en esta época en intervenciones de ángeles (cf. Jn 5:4; 12:29; Act 12:15; 23:9). Si en este ambiente la presencia de un ángel se va a tomar como realidad, ¿intentaría aquí el autor sólo personificarlo? El nombre de Gabriel y su relación "escatológica" con el libro de Daniel es otra cosa.
Es también histórica la aceptación del mensaje por parte de la Virgen. Si no, ¿cómo hubiera sido? Aparecería un día con la concepción de un niño. ¿Había que pensar en la fecundación sobrenatural? Sin duda. Pero era extraño. ¿Qué hubiera pensado la Virgen, sin saber nada, y el mismo San José? ¿Qué explicación le daría la Virgen? ¿Era, así supuesto, creíble? Por ello piensa "abandonarla" (Mt 1:19) y por eso tiene él una comunicación sobrenatural (Mt 1:20.21). Y si José hubiese ido al matrimonio en plan normal, ¿aceptaría aquel nuevo estado que le exigía vivir célibe? Si María, no entonces, sino luego de esa hipotética concepción sobrenatural por sorpresa, hubiese tenido una revelación para decírselo, ¿no era lo lógico que ésta hubiese sido antes? El más elemental buen sentido exige esto. María tenía que saber que iba a ser madre del Mesías-Dios y, en consecuencia, aceptar libremente este anuncio. El concilio Vaticano II lo enseña abiertamente (Lc 56), junto con su adhesión de cooperadora con Cristo a la obra de la salvación. Esto, que es un presupuesto histórico a la obra redaccional evangélica, no pudo faltar en el mismo como proveniente de información histórica. María sabía muy bien todo lo que "guardaba en su corazón" sobre la infancia de su hijo (Lc 2:19.5Ib).
c) Saludo y "turbación" (Lc 1:28-29). — El "saludo" tiene varios aspectos en su redacción literaria. El χαίρε = alegría, como se dijo en la exposición exegética, alude a la alegría de los días escatológicos que van a llegar por medio de su maternidad. El "alégrate no temas" es un clisé de tipo profético ya registrado, y con sentido escatológico.
El χεχαριτωμένη encuentra paralelos redaccionales en Jueces (Gedeón) y en Daniel. Al primero, en lugar de su nombre, se le saluda con el título de "Valiente héroe" o "Fortísimo" (gibor hehayil), y a Daniel (Dan 9, 23; 10:11 = LXX) se lo llama έλεενός = hombre que alcanzó misericordia, hombre favorecido, elegido. ¿Acaso este participio con que saluda el ángel a la Virgen es una redacción influida por estos elementos literarios ambientales en uso, aunque sólo, a veces, en este tipo de esquemas?
La "turbación" aparece en este relato de Lc. En los esquemas aparece igualmente, aunque con motivos diversos: por la aparición sobrenatural; por respeto o adoración a la aparición (d
ivina); libremente elegida por el "redactor"; en Zacarías por ver al ángel (Lc 1:12); en María por el saludo del ángel (Lc 1:29).d) Los "discursos" del ángel (Lc 1:30-33.35). — Manifiestamente estos "discursos" tienen una redacción midráshica. El primero es de tipo "antológico": agrupación de textos de profecías mesiánicas, para expresar con ello que el nacimiento del niño que anuncia es el Mesías. En la exposición exegética hecha antes se expone su contenido; el segundo es de tipo midráshico por "alusión": con él se expresa la divinidad del mismo. Es la alusión a la Sheqinah del tabernáculo, sensibilización de la presencia de Dios en él, y que ahora morará realmente en María-tabernáculo. María es la Madre de Dios. A la hora de la composición del evangelio esto era perfectamente comprensible para sus lectores.
La historicidad fundamental de estos "dicursos" es clara, pues no es más que una formulación paleotestamentaria pospentecostal, y con el cristianismo bien evolucionado, del anuncio y comunicación, acaso íntima, que de la concepción y nacimiento de su Hijo hubo de tener María.
e) La "objeción": el "voto" (Lc 1:34). — Es otro de los puntos puestos a amplia discusión. La "objeción" del "voto" ¿es histórica o responde aquí a un procedimiento redaccional conforme a los esquemas citados? La hipótesis de Audet sobre el valor del ¿πει, que habría que traducirlo por "puesto que (en este caso) no he de conocer varón," no es satisfactoria. Filológicamente se esperaría mejor una forma perifrástica. Supone además que la Virgen iba al matrimonio en plan normal, cuyo curso cambiaría entonces Dios. Supone también ello que la Virgen se acordaría entonces de la profecía de la almah, de Isaías (7:14). Pero esta profecía era casi desconocida en la tradición rabínica de los días de Cristo. Por otra parte, si fuese un simple recurso literario correspondiente a uno de los elementos normales del esquema de las "anunciaciones," ¿por qué utilizar un motivo — propósito de celibato — prácticamente (salvo esenios, Qumrán) desconocido en el ambiente judío? La concepción virginal no tiene tampoco paralelos bíblicos ni extrabíblicos asequibles a este ambiente. Si sólo se admite un recurso literario, se puede no exigir una lógica verdadera (pasajes de Moisés y Gedeón), pero queda lo insólito de este motivo en aquel ambiente judío. En cambio, la castidad, en general, era exigida para las proximidades o consagraciones a la divinidad, v.gr., los sacerdotes en los días de su ministerio debían observar castidad; rabí Natán comentará que Moisés dejó a su mujer Séfora a causa de la presencia de Dios en la zarza ardiendo; la leyenda del sacerdote Nir, que se separó de su mujer cuando Dios le hizo sacerdote.
A todo esto se han de hacer algunas preguntas: Si María está "desposada" o "casada" — según opiniones -, ¿cómo presenta esta "objeción"? ¿Cómo va en esta situación al "desposorio" o "matrimonio"? Y si ella tiene hecho este "voto," ¿qué pensar de San José, que va con ella, en esa situación, al "desposorio" "matrimonio"? Gran parte de la tradición y, hoy mismo, exegetas de nota — Lagrange, M. Zerwick, S. Lyonnet — , sostienen que María había hecho "voto" de perpetua virginidad. Que José y María históricamente están animados de este propósito matrimonial, es innegable. Y la perpetua virginidad de María es doctrina de fe. El problema teológico de esta armonización es previo y al margen, estrictamente, de la exégesis.
La solución que parece, exegéticamente, más lógica es contemplar el género literario de "anunciaciones" en el que este tema está encuadrado. Son los "discursos" midráshicos del ángel, el primero, de tipo "antológico alusivo" y el segundo, de tipo "alusivo"; más el elemento "o
bjeción," clásico en este género bíblico de "anunciaciones." Admitido esto, en esos "discursos" va el contenido histórico, literariamente enriquecido, del anuncio histórico o metahistórico, que se le hizo a María de que iba a ser Madre del Mesías-Dios.Pero la "objeción" que se pone del "voto" — histórico o literario — lleva, igualmente, una riqueza histórica de contenido "virginal." Aparte de lo que ella y José hayan podido comunicar a este propósito a gentes íntimas o en "círculos" íntimos — pues era una necesidad saberse el verdadero y total origen de Cristo — , había un hecho histórico a todos perceptible: María no tuvo más hijos, y Cristo era el "primogénito."
Por eso, conociéndose — no se olvide lo que "María guardaba en su corazón" (Lc), y que para saberse lo que "guardaba" hubo de abrirse, y ya estaba abierto antes de la composición de este evangelio, aparte que la concepción y parto virginales son ya prelucanos, — y siendo su virginidad "post partum," patente y controlable, ¿podría pensarse que en esa "objeción" iba, por parte de Lc — o del autor hebraico/aramaico de estas secciones — un simple recurso literario para preparar un nuevo desarrollo conceptual, y no una total condensación histórica — "no conozco varón," frase de tipo indefinido — de su perpetua virginidad?
La "señal" que suele darse en estos esquemas es varia: espontáneamente por el mensajero o a petición del vidente (Zacarías), y cuya petición va o no acompañad
a de castigo. Es como garantía (Ex 3:12; Jue 6:16; Ex 4:1.10.13-16). Se les suele responder que "yo (Dios) estaré contigo" (Ex 3:12; Jue 6:16), y que "para Dios no hay nada imposible" (Gen 18:13ss; Lc 1:3ss).Observaciones. — Ante este pasaje de la "anunciación" — y dígase proporcionalmente de los otros de la infancia — tan importante, reflejando un esquema literario tradicional y de gusto ambiental, y tratando de precisarse su posible valorización histórica, cabe hacer algunas observaciones conjugadas con lo anteriormente expuesto, para contribuir a un mayor conjunto de elementos positivos de juicio.
1) En absoluto, no repugnaría el que este relato sea un marco literario para encuadrar art
ificiosamente, conforme a estilos ambientales, una serie de verdades históricas antes indicadas.2) Pero ¿no pesará en su interpretación puede verse en estos pasajes una inmensa riqueza de la verdad.
3) La infancia de Cristo y la "anunciación" de María no pudieron ser — ya se dijo — aj
enos al interés de los "círculos" familiares, entre los que se citan "los hermanos" y "hermanas" (parientes) del Señor (Mt 13:55.57), a "Santiago, el hermano del Señor" (Gal 1:19), y al grupo apostólico con San Juan, que tiene la custodia de la Virgen. Los orígenes de Cristo es algo que no podía menos de interesar y buscarse por la primera generación cristiana.El concepto ambiental del Mesías reclamaba una explicación sobre los orígenes de Cri
sto.4) El que "María guardaba todo esto en su corazón" (Lc 2:19.51b) es índice del valor fo
ntal de María en el relato de muchos de los episodios de la infancia de Cristo.5) En esta época la creencia en la existencia de ángeles
era un hecho. Un lector del evangelio de Lc iba a recibirlo probablemente como un hecho histórico, máxime tratándose de la vida de Cristo-Dios. El autor del relato, ¿habrá abstraído de esto? Las gentes de este ambiente piensan siempre en el hecho de haber "hablado" un ángel (Jn 12:29; Act 23:9).6) La teología mariana tiene hoy una valoración de la Virgen que no se puede olvidar. En concreto, la creencia en la dedicación virginal perpetua de María. También es verdad que el autor del relato no tenía esta actual valoración y podía dar una visión no errónea, pero sí más r
estringida, de su grandeza. Pero conociendo, a la hora de la redacción de este relato, por la tradición prelucana la concepción y nacimiento virginales de Cristo, ¿podría presentar en esa "objeción" un simple recurso literario?La "visitación": el "Magníficat" (Lc 1:39-56). — La escena de la visitación es histórica. Es sumamente verosímil ante la concepción de Isabel. María pudo saber esto al tiempo de su r
evelación (Lc 1:36) o por comunicación familiar. No tiene tampoco un paralelo que haga ver en él una posible imitación. El midrash, ya expuesto, del traslado del arca no puede crear este relato. En cambio, siendo histórico, se ve la utilización midráshica que ha podido tener.El saludo de Isabel y la "profecía," con la que se da por enterada de la concepción m
esiánica de María, puede ser debida a la atmósfera sobrenatural que debió de haber en aquellos sucesos íntimos. También Isabel podía saber la concepción de María por comunicaciones familiares o vecinales, y ser desarrollado midráshicamente a la hora de la redacción de los evangelios y a la luz de los hechos posteriores.El salto fetal del Bautista se puede explicar históricamente como una reacción orgánica ante una emoción fuerte de su madre. También podría tener un valor redaccional para expresar el gozo por la presencia escatológica del Mesías (cf. Sal 114:4). Aparte de lo histórico, la r
edaccción está hecha en época y con perspectiva cristiana. Como elemento ambiental está el caso de Esaú y Jacob (Gen 25:22) luchando en el seno de su madre como recurso literario de expresión etiológica sobre sus pueblos.El "Magníficat" (Lc 1:46-55). — Es un tema muy discutido su origen mariano. En su forma actual es un midrash "antológico" elaborado con pasajes del A.Τ. ο con "reminiscencias" del mismo. Nestlé hace ver en su edición crítica del Ν.Τ. que de 102 vocablos de que consta, en 60 se ven vestigios del A.T. Se pueden citar por versículos:
v.47; cf. Sal 33:4; 94:1; 1 Sam 2:1; Sal 94:1; Hab 3:18.
v.48; cf 1 Sam 1:11; Sal 30:8; Gen 30:13.
v.49; cf. Dt 10:21; Sal 70:19; Is 57:15; Sal 110:19; Sal 98:3.
v.50; cf. Sal 102:7.
v.51; cf. Sal 117:16; Sal 88:11; Sal 128:11
v.52; cf. Eclo 10:17-18; Sal 146:6.
v.53; cf. 1 Sam 2:5.
v.54; cf. Miq 7:20; Sal 110:5.
Esta elaboración "antológica" hace ver una redacción no original. Además, el canto es incoloro. Se esperaría de la Virgen una "elevación" muy concreta. Ya Lagrange advierte que la calidad literaria del "Magníficat" ha sido frecuentemente exagerada. C. Stuhlmueller dice: "Este empleo masivo de alusiones escriturísticas ha producido una pieza de escasa originalidad o imaginación. Sin embargo, expresa una profunda emoción y un fuerte convencimiento." Además el análisis del mismo lleva a ver en él un canto colectivo más que individual. De ahí que sus expresiones se refieran a María en un sentido diverso del original del A.T. de donde se toman o inspiran. Sin olvidar que era usual poner cánticos artificiosos en boca de personajes, v.gr. Moisés, Ana.
El grupo de versículos que habla de la providencia de Dios (v.51-53) es debido a la "vinculación tradicional, que exigía que se tocara esta contrapropuesta acción divina respecto a las diversas categorías de hombres"
Harnack sostiene que el "Magníficat" es obra de Lc, lo mismo que los dos capítulos primeros. Pero esta tesis no es posible, ya que estos capítulos son hebreo-árameos. Si algún término griego pudiera ser lucano se explica por efecto de la versión.
Para otros autores es un canto judío precristiano adaptado (Hillmann, Hilgenfeld, Spitta). Sería un canto compuesto por un judío piadoso para agradecer a Dios algún beneficio, y adaptado, luego, a esta circunstancia. Parece además "incrustado." Si se suprimiese del contexto, empalmaría perfectamente el v.56 con el 45. P. Winter (Magníficat and Benedictus Machabean Psalms), en "Bull. J. Ryland's Library" (1954) p.328-347) lo quiere hacer — al igual que el "Benedictus" — un salmo macabeo, de los que componían para entrar en batalla (1 Mac 4:29-33) o para dar gracias después de ellas (cf. 2 Mac 15:28ss). Cantos de este tipo son conocidos en la literatura bíblica en abundancia, v. gr. Cántico de Moisés, etc., diversos salmos, Ap 15:3; 4:11; 11:17; 19:1-2.5-7 (son fragmentos); lo mismo que se conocen extrabíblicamente: Qumrán, "Guerra de los hijos."; Cantos macabaicos "colectivos"; cf. Filón, De vita contemplativa XI,79-80:83-84; De agricultura XVII,79; cf.4 Esd 10 (20) 21-23; 2 Bar 10:6-11. Sobre todo parece que está influenciado por el "Cántico de Ana" (1 Sam c.2).
Otros piensan en un canto cristiano. Mas, en este caso, la elaboración del mismo, aun en ambiente y estructura judía, hubiese sido otra, insistiendo y destacando — y aquí apenas se percibe — la persona del Mesías. Ni hubieran faltado probablemente, conforme al uso, profecías mesiánicas puestas en boca de María, para hacer ver su cumplimiento.
Algunos autores (Ladeuze, Gaechter) admiten el origen mariano, pero dicho el canto en otra circunstancia, v. gr. en Belén (Gaechter) o en una asamblea cristiana litúrgica (Ladeuze).
La tradición lo refiere como genuino de María. Pero parece no ser otra cosa que una si
mple afirmación de lo que materialmente se dice en el texto (v.64).¿Qué se puede decir a todo esto? Lo primero, que tal como está escrito, no es de María. Esto, exegéticamente, es claro. Todas las posiciones, tanto de un exclusivo canto judío o judeo
cristiano, todas tienen el gran fallo conceptual de su estructura incolora, sin acusar, destacadamente, el punto central del Mesías, y el impacto insoslayable en ella de "eso" único que era la maternidad divina, la llegada del Mesías.Esto lleva a dos cosas o complementarias o sustitutivas. Aquellos días de la "enca
rnación" — amplio período — tuvieron que tener un reflejo psicológico-religioso profundísimo en María. Probablemente no pudo faltar externamente alguna "elevación" a Dios en casa de Isabel. Aquella "elevación" — aquella "suite" de "elevaciones" marianas — aun sin ser recogidas "in situ," sí se trasmitirían — la noticia con algo de su contenido — a aquellos "círculos" cristianos de primera hora, que deseaban saber los orígenes humanos del Mesías-Jesús. Y en ello se hallaba implicada María. ¿Alguien, luego, quiso aludir a esto con un "canto"? Sería lógico. Pero dada la estructura, incoloramente cristiana, y asépticamente mariana del mismo, se piensa que se "incrustó" en el pasaje un canto, ya hecho, acaso algo adaptado, y puesto en boca de María, con el que se quería evocar, y sintetizar aquellas horas-período de "elevaciones" de María, para hacerla proclamar a ella, su Madre — ¿quién sino ella podía entonces saberlo? — , que el Mesías estaba en el mundo.También parece percibirse en la "profecía," que se pone en su boca (v.48), de que todos la "llamarán bienaventurada," la veneración y culto a la Madre de Dios, en la Iglesia primitiva, en una hora — composición de estas "fuentes" prelucanas — en que María ya estaba "asunta" en el cielo.
El nacimiento del Bautista: el "Benedictus" (Lc 1:57-79). — El pasaje en su línea fundamental es un relato histórico, que procede seguramente del "círculo" familiar y probablemente recogido más tarde también de los "círculos" bautistas.
Del "Benedictus," con dos partes muy marcadas: v.57-75 y v.76-79, se ha de decir algo análogo al "Magníficat." Literariamente se encuentra elaborado artificiosamente con manifiestas resonancias bíblicas del A.T. y, en ocasiones, calcadas sus expresiones sobre plegarias judías, que se pronunciaban especialmente en la ceremonia de la circuncisión (Cf. Th. Maertens, Lc Messie Est La [1954] P.94) Y En La
Oración "Shemoné Esré" (Cf. J. Schmid, Ev. S.S.Luc [1973] P.87). Aparece además "incrustado" en su contexto. Si se omitiese en el mismo, se uniría, lógicamente, el v.80 con el v.66. Tiene dos partes muy marcadas: a) v.68-75; y b) v.76-79, por contenido y gramática. En la primera se "bendice" a Dios por un beneficio, acaso guerrero, y en la otra, se celebra al Bautista como "preparador" del pueblo a la vía de la santidad, pero sin precisarse una situación histórica concreta. Ni se dice explícitamente claro que será el Precursor mesiánico, pues el v.76 podría tener, en absoluto, dos interpretaciones. Es el amplio contexto de este relato el que concretamente lo determina a favor de Cristo.La primera parte (v.68-75) está compuesta con una mentalidad y literatura paleotestamentaria y rabínica. Es un himno con el que se dan gracias a Dios por un beneficio determinado ya pasado (aoristos), y acaso de tipo nacional, pues se destacan mucho las promesas hechas a Abraham y a la casa de David; y acaso también guerrero, pues se habla de la "liberación de nuestros enemigos." Pero no debe de ser un salmo mesiánico. Pues aparte que en esta hipótesis no habría llegado aún, el rasgo con el que se aludiría a que Dios "levantó un poder de salvación" — sin duda contra esos enemigos parciales del v.74 — , no está puesto en forma perfectamente determinada — determinándole a él como poder (=cornu) por excelencia, el Poder de Salvación =el Mesías — , sino que está puesto en una forma genérica e indeterminada: "un poder de salvación" (ήγεφεν σωτήριας ήμ,Τν). El himno, en absoluto y aislado de este contexto, tiene un valor genérico, sin ningún matiz preciso relativo al Mesías.
Pero por "correlatividad" literaria se lo "incrusta" aquí y se lo "adapta" en orden al Mesías. Y acaso para esa hipotética "adaptación" sufrió en su estructura primitiva algún retoque. De esta manera, y "post factum," se puede ver en él, con una concreción gratuita, un himno de gratitud a Dios por la venida mesiánica de Cristo.
Si se admiten algunos retoques cristianos para su "adaptación" han de ser de una hora cristiana muy primitiva, por falta de más explícitas concreciones cristianas, como puede compararse con los primeros capítulos de Actos de los Apóstoles. En esta hipótesis, ¿acaso procedería de "círculos" judeocristianos jerosolimitanos de anawím? (cf. Lc 2:38).
La segunda parte debe proceder de "círculos" bautistas cristianos (!). Esta parte está añadida a la primera, sean todos sus versículos 76-78, sean especialmente los v.76-77 (Dibelius, Bultmann, Benoit), puesto que no tienen una conexión lógica conceptual-literaria con lo anterior. Aparte que se repiten conceptos — filológicamente están en contraste con los aoristos, una ación pasada y terminada — de la primera parte, con los tiempos de la segunda, que están en futuro. Ni los v.78-79, con un futuro (v.78) tienen relación real ni con la primera ni con la segunda parte. Ni parece suficiente pensar en esta redacción futura por querer situárselo, literariamente, en su momento histórico. Los v.76-77 evocan en su estructura literaria una misión profética en Israel, sin más. Es lo que acusa una redacción original primitiva de "círculos" bautistas, en los que se consideraba a éste con la grandeza que tuvo en Israel, y que hasta el mismo Josfo recoge (cf.Jn 1:19ss;par.) Sin duda, proceden ambas partes de "fuentes" distintas, y son acopladas — y acaso retocadas aquí — por el redactor judeocristiano de estos capítulos.
El nacimiento de Cristo (Lc 2:1-20). — Se aprecian en el relato hechos históricos y una amplificación haggádica. Como elementos históricos están:
La cronología del censo de Quirino, que es propio de Lc o del "redactor."
El nacimiento en Belén. Al hablar del midrash de la infancia de Cristo en Mt se notó que no puede ser elaboración nacida de la profecía de Malaquías (5:2), y que, además de pertenecer a la tradición cristiana prelucana, está testificada extrabíblicamente, v.gr., por el Protoevangelio de Santiago (s.II) y la Ascensión de Isaías (s.I), que es una apocalipsis judeo-cristiana.
El nacimiento en una gruta, el fajarlo y reclinarlo en un pesebre.
La escena de los pastores, que además no tiene paralelo ni prejuicio coactivo para su creación. Una cierta analogía que Laurentin quiere establecer con Miqueas (5:1-5) no puede producir la escena de los pastores. Sólo supuesta la escena histórica, podría establecerse un cierto midrash "alusivo."
Desde un punto de vista puramente hipotético y natural cabría pensar si el fondo estricto de esta escena no pudiera ser así: Los pastores de aquel contorno conocían a aquel matrimonio venido al "censo," que llevaban allí una temporada, pues no iban a ponerse en camino con un parto inminente, y que se albergaban en una cueva. Hablarían con ellos en varias ocasiones, y veían la maternidad de María que cada vez se acusaba más. Cuando esto sucedió fueron a visitarlos. Con la cordialidad de los pobres y orientales, les llevaron obsequios. Y hasta incluso, ¿no podrían albergarse algunos pastores en cuevas próximas o contiguas? Esta escena como producto de sensibilidad humana es muy verosímil. A la hora de la redacción del evangelio, ¿no pudo redactársela con los matices y enriquecimientos de un midrash? Así se cumpliría de una manera acusadamente plástica el que "los pobres son evangelizados," que cita Lc en su evangelio (Lc 7:22). Además, dada la valoración especialísima, en esta mentalidad, de "causa" y "efecto," se podía atribuir sin más a Dios aquella ida de los pastores a la gruta, que el ángel les anuncia.
Pero de que todo esto, en estos procedimientos judeo-literarios, sea posible, no se sigue que sea cierto. Parece que resolvería muchos problemas. Pero sólo se lo presenta como una hipótesis.
Posiblemente hay que admitir una comunicación sobrenatural de "anuncio" a ellos, y probablemente angélica. Era ya creencia clara la existencia individual de los ángeles. La "synkatábasis" podría jugar aquí un papel oportuno. Si se admite la historicidad de la escena, aun quitados ciertos elementos midráshicos, ¿cómo podrían saber si no el nacimiento del Mesías?
Pero ¿es fácil admitir esta revelación angélica tan clara, aunque no fuese más que mesiánica, a aquellos pastores, de los que no se sabe más, ni de lo que ellos pudieron creer/obrar con aquel mensaje, cuando Cristo va revelando su "misterio" tan lentamente, y lo van captando tan paulatina y casi tan confusamente, en su vida pública? (cf. Jn 1:49, donde hay un adelanto de este tipo).
Como ya se repitió tantas veces, la transmisión de estos datos probablemente se debe a María (Lc 2:1.19), que se la cita, parece que como fuente, al término de este pasaje; a los mismos pastores — en lo que valiese su testimonio — , y luego al "círculo" de familiares y otros, ya citados. "Una evidencia que nos impone el estudio del judeo-cristianismo original es el lugar excepcional ocupado por los parientes de Jesús en la comunidad primitiva. Los primeros obispos de Jerusalén son familiares" de Cristo (Daniel 11, p.65).
Los elementos midráshicos, son:
La descripción del "ángel del Señor" que se aparece a los pastores (Lc 2:9).
La descripción paleo testa mentaría de la "gloria del Señor" (δόςα Κυρίου).
La palabra "evangelizar" (εύαγγελίτομαί; ν. 10), del vocabulario isaiano (Is 60:6; 61:1), de Lc (1:19; 4:17-19) y eclesial.
La redacción literaria del "mensaje" a los pastores: la "alegría" mesiánica (Is 66:10; cf. Lc 1:14).
El nacimiento "hoy" (cf. Lc 23:43) con sentido enfático-escatológico.
La expresión "Salvador" (σωτήρ; Lc 2:11), tan ordinaria en Lc, y del vocabulario también de Pablo (Tit 1:3; 2:13; 3:6; 2 Tim 1:10) y de la comunidad primitiva (Act 5:31; 13:23).
Lo es también el título de "Cristo-Señor." En el A.T. aparece el "Cristo del Señor" (Lam 4:20), lo mismo que en Lc (2:26). La transformación de la frase en el "Cristo-Señor" (Χριστός Κύριος) se debe seguramente a la comunidad cristiana, en evocación del Kucaoc,-Yahweh, para evitar confusiones en sus lectores gentiles y proclamar con ello — era forma ordinaria el Κύριος — la divinidad de Cristo.
Sin duda también lo es el v.13: "la multitud de ángeles que alababan a Dios. y (luego) se retiran al cielo" (Lc 2:13.15). Qumrán ha aportado datos de interés a este propósito: el tema de la participación de la alabanza de la comunidad a Dios y la alabanza de los ángeles. Se querría e
xpresar con ello una presencia de Dios en la comunidad que alaba. Sería un modo de expresar la presencia de Dios en la "cuna" del Niño: la corte de los ángeles está donde está Dios; por eso ellos alaban en aquel contorno celestial al Dios nacido, allí presente (K. L. Schmidt). ¿Quién los vio?También lo es el himno que se pone en boca de los ángeles. Era un modo de traducir la alabanza a Dios ante el hecho escatológico. El "Gloria" (Lc 2:14) encuentra alguna semejanza en otro pasaje (Lc 19:38b). También en Qumrán se encuentra algo parecido. Naturalmente, estas cosas no están tomadas en magnetófono. Se piensa
provengan aquí de la liturgia, de las plegarias de la comunidad primitiva. El final "a los hombres de buena voluntad" o "a los hombres del querer (del beneplácito) divino" — que sería Israel — es discutido. En esta forma última aparece en Qumrán (1:9 VIII 6). También puede ofrecer la forma en tres miembros. Se piensa por algunos que ésta fuese la forma original y que corresponde a un targum de Isaías (6:3), sobre el trisagion de los serafines (David Flusse). En la redacción griega en Lc se impone "a los hombres de buena voluntad."María guardaba todas estas cosas (Lc 2:19.5I). Dos veces aparece citada esta frase — aunque no con igual matiz — estratégicamente en dos perícopas, probablemente por traerlas en ellas sus "fuentes." Pero no sólo se dice que María "conservaba" (συνετήρει) estos hechos de Cristo, sino que también los "confrontaba" (συμβάλλουσα), los "comparaba," para valorarlos y, con ello, ver el cursus del desenvolvimiento histórico de su Hijo. Y también se podría pensar, salva su historicidad, si no pueden estar influidas literariamente por algunas expresiones — remotas, pero significativas — del A.T., v.gr., Ex 13:9:10.16; Dt 6:6; Dan 7:28; etc., y muy especialmente por Dan 7:28. En estos textos lo que se "conservaba" eran palabras, visiones, de Yahvé. ¿Podría haber aquí una sugerencia intentada para indicar que estos hechos habían de valorarse como las palabras-obras (ρήματα) de Yahvé? En este caso, ¿no sería una sugerencia de la divinidad de Cristo?
Como antes se dijo, no parece que María sea la "fuente" directa de estos informes de la infancia de Cristo a Lc. Tienen una estructura literaria semita que Lc no iba a intentar — ni posiblemente lograr — como se ha sostenido. María fue "fuente" primera, y acaso José también. Pero Lc lo recoge de otras "fuentes." Basta ver el fuerte contraste literario de estos capítulos con el resto de su evangelio, y aquí mismo, con su "prólogo" (Lc 1:1-4).
La "Circuncisión" (Lc 2:21-40). — El v.21, la "circuncisión," es un hecho histórico redactado en función del nombre de Jesús, anunciado por el ángel. El nombre es máximamente oportuno: con él aparece en la historia evangélica. Se piensa que posiblemente pertenezca a la comunicación sobrenatural a María (cf. Mt 1:21-23). Es dato ciertamente de la tradición prelucana.
La "Purificación" (Lc 2:22-24). — La escena de la "purificación" es histórica. Toda mujer debía realizarla. Pero hay elementos midráshicos, aparte del midrash de base de Malaquías, antes estudiado, y otros históricos en esta escena. Toda mujer, después del alumbramiento, debía realizar su purificación en el templo (Lev c.12). También había de "redimirse" al hijo varón "primogénito" (Ex 13:1.12-15). Pero no se decía que hubiese que "redimir" al "primogénito" llevándole al templo; bastaba pagar dos siclos de plata (Núm 18:16) al sacerdote del distrito (Strack.). Es histórica la ofrenda de "pobres" que hacen por la "purificación" (Lev 12:8) de María. El hecho de estar en Belén como transeúntes explica bien históricamente el que no dejen al Niño solo y lo lleven con ellos. Lc dice que lo "trajeron a Jerusalén, conforme a la Ley de Moisés, para presentarle al Señor" (v.22). "Y para dar la ofrenda" de la mujer que había alumbrado (v.24). E "introdujeron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer con él conforme a la costumbre de la Ley" (v.27). Y el v.22 pone: "como se cumplieron los días de la purificación de ellos (αυτών)." La lectura en plural es dudosa, pero es la mejor sostenida críticamente (Nestlé). Lc por "purificación" de ellos — de María y de Jesús — no pone el término técnico de χάθαρσις, sino καθαρισμός, que tiene mayor amplitud. Con ello quiere englobar la "purificación" de María y el "rescate" del Niño pagado en el templo. No es, pues, fallo histórico. Sobre estos datos históricos, el redactor quiere darle un especial valor. Por "presentar" pone el verbo παραστησαι, al Señor. Es término usado en el A.T. (LXX) a propósito de los sacerdotes que ministran en el templo (Dt 17:12; 18:5). Acaso quiera aludir a Cristo sacerdote-víctima, pues designa también este término la presentación de una ofrenda (Rom 12:1).
Simeón (Lc 2:25-35). — Personaje histórico. Qumrán tiene algo muy parecido. El Maestro de Justicia tuvo una "revelación" (?) y su grupo vivía de ella, y esperaba al Mesías "inminentemente." Así, el Pesher sobre Habacuc. Simeón era "piadoso" (ευλαβής) y "esperaba la Consolación de Israel," término del judaísmo tardío (Eclo 48:27b) para expresar la venida escatológica del Mesías. Son dos rasgos que caracterizaban la espiritualidad sadocita de Qumrán. Los "círculos" jerosolimitanos esperaban y animaban esta venida. ¿Acaso Simeón pertenecía o estaba en contacto con ellos? Lc lo presenta como hombre "carismático." A. Cutler ha sostenido recientemente que este Simeón fuese el hijo del gran maestro Hillel, del que se sabe esperaba esta venida escatológica del Mesías "inminentemente." Y ciertas tradiciones judeo-cristianas favorecen esta identificación.
Pero hay en esta escena elementos histórico-midráshicos. El hecho de que Simeón "bendiga" a José y María no sería inverosímil en un anciano, pero otra cosa es en el Templo. Sobre todo aquí aparece como gesto litúrgico, acaso prestado por la comunidad; como el vocabulario, en general, es litúrgico. Presentado como "profeta" (Act 13:1, etc.), se explica el oráculo que va a pronunciar.
El "Nunc dimittis." — Este himno parece reflejar una elaboración litúrgica. El contexto del mismo parece acusarlo. El "tomar" al Niño y "bendecir" en el Templo son gestos litúrgicos, y el primero, de ofrenda.
Se piensa que Lc lo tome de la tradición y lo ponga en boca de Simeón, como en género literario usual. Debe de ser un himno literario judeo-cristiano arcaico, algo adaptado, pero que acusa en su contenido — no se olvide el "género profetice" con sus características difuminadas — la fe de la Iglesia pospentecostal. Es además himno típico de los midrashim judeo-cristianos (Daniélou). Está redactado con expresiones o influjos del A.T. (Is 40:5; 40:1; 3-5; 49:6; Is 62:2), y más en concreto con textos profetices que describen la salud escatológica. La elaboración acusa un carácter muy "universalista," y una época cristiana desarrollada con proyección apostólica muy abierta. Es un himno de acción de gracias por la "visita" escatológica de Cristo.
La escena de Simeón con María, con el desarrollo y elaboración posteriores, tiene un núcleo histórico; pero, de no ser así, no se vería el porqué se dirigiese a María, y exclusivamente a ella, ya que tan oculta está en los evangelios en la vida pública de Cristo, excepto en estos "evangelios de la infancia." En todo caso, ¿por qué se d
irige a María sólo y no también a José, allí presente, si sólo se tratase de dolores paternos? El texto dice que los bendijo (a sus padres) y luego sólo se dirige a María. En el Comentario se expuso el porqué.La "profecía" es un midrash de tipo casi "antológico," o mejor, "alusivo." La "caída" y el "levantamiento" podría evocar lo primero la "piedra de escándalo" (Is 8:14). En Isaías es Yahvé; acaso esta "alusión" o "traslación" sea una alusión a la divinidad de Cristo. Esto fue la vida de Cristo: una div
isión de actitudes ante él. Puede la historia evangélica reflejarse en la redacción.La profecía de la "espada" que traspasará el alma de María tendrá por finalidad el que se pongan de manifiesto "los pensamientos de muchos corazones." ¿En qué relación están estos e
xtremos? El alma de María va a ser víctima del dolor, por su amor de madre, ante la actitud de Israel ante su Hijo. Los corazones del pueblo se manifestarán ante él, partidarios u hostiles, hasta llevarlo a la muerte. El corazón de su madre será eco y tendrá "compasión" en todo ello. Si hay influjos recordatorios de Jn-María (Jn 19:26-27), se piensa en un mayor alcance soteriológico en este dolor. En realidad, la profecía de la "espada" es un inciso entre el v.34b-e y el 35b.Esta "espada" puede aludir a Ezequiel (14:17): "Una espada pasará a través de la tierra (Israel)." Simeón miraría a Israel a través de María, símbolo de Israel, por presentársela como símbolo de la Hija de Sión (Stahlin, Black). "Pero se duda ante tanta sutileza" (Laurentin). En el sentido de espada que destruye y discierne (cf. Sab 18:15; Ap 19:15).
Ana, "la profetisa" (Lc 2:36-38). — Lc da de ella datos precisos familiares. Sin duda, es figura histórica. La misma misión "borrosa" con que aparece no tendría razón de introducírsela si no fuese figura histórica. Pertenece a los "círculos" jerosolimitanos. Es "profetisa," es decir, mujer, acaso mejor que con este específico carisma, dada a la piedad y a la animación de estos días escatológicos. Este "profetismo" caracteriza el medio apocalíptico tipo Qumrán y los "Pobres de Israel." Su viudez parece un "celibato consagrado" con paralelos también en Qumrán (Regla de la Comunidad). Su obra no fue al menos exclusivamente, en el templo, pues ella "hablaba" (έλάλει) a todos — sin duda "círculos" — que esperaban la "liberación" por obra mesiánica. Debió de recibir un fuerte impacto en aquel episodio del templo. Los "círculos" familiares del Señor, los apostólicos y cristianos, debieron de ser la "fuente" del relato, junto con la divulgación que le prestaron en otros "circuios" expectantes (Lc 2:38b).
El Niño en el templo (Lc 2:41-50). — Escena histórica y completamente verosímil. Pr
ocede de las "fuentes" ya indicadas. Precisamente al terminar este pasaje (Lc 2:51b) se dice que María "guardaba" todos estos recuerdos, lo mismo que se dijo al terminar la escena del nacimiento de Cristo (Lc 2:19). Las objeciones contra la historicidad no tienen razón de ser: las leyendas de Buda, de Ciro o de Alejandro son extrabíblicas, desemejantes y extraambientales, y los midrashim sobre Moisés, Samuel o David no tienen paralelo.La catequesis no sólo recoge este recuerdo como una anécdota, sino también por su po
rtada teológica. Se pueden percibir en el relato diversos motivos a este propósito, aparte de ser la primera palabra que aparece de Cristo en los evangelios, y el tema tan caro a Lc del Templo. Tanto que hasta hay una "inclusión semita" en su evangelio con este tema (Lc 1:5ss.9; cf. Lc 24:53).En primer lugar, es la inteligencia de Cristo sobre las Escrituras. Lc dirá también luego que Cristo crece en "sabiduría." Produce esta escena admiración. Es Cristo Doctor y Exegeta. El género literario, nuclearmente histórico, que se ve en los evangelios de "discusión" de Cristo con fariseos y doctores haciéndoles callar, tiene aquí su preludio y "justificación" al estar demostrando su saber bíblico ante los doctores de la Ley en sus mismas escuelas del templo (Lc 4:32). Ellos le rinden allí, imparcialmente y aun sin prejuicios, homenaje a su saber (Lc 2:46.47).
Un segundo aspecto es su independencia mesiánica ante sus padres como Hijo de Dios. Y, sin embargo, Lc confirmará también su sumisión y obediencia a sus padres al estarles "sujeto" (Lc 2:51).
También la palabra que no entienden sus padres puede tene
r un significado especial, acaso debido o matizado por el redactor. Véase en la exposición exegética. Sería su alusión a estar — retorno — con el Padre por su obra pascual.Esto lleva anejo otro tema que aparece en Lc (9:45; 18:34; 24:25): la incomprensión. Esta forma velada de hablarles justifica bien la incomprensión de sus padres ante su re
spuesta.También es de interés destacar, ya desde los comienzos, la divinidad de Cristo, en estas mismas palabras formulada, contra las tendencias heréticas, como ha
ce Juan en su evangelio, que ponían el origen de la divinidad de Cristo en el bautismo 1.1 S. Muñoz Iglesias, El Evangelio De La Infancia En S. Lucas Y Las Infancias De Los Héroes Bíblicos: Estbibl. (1957); Los Eva
ngelios De La Infancia Y Las Infancias De Los Héroes: Estbibl. (1957). (Estos Artículos, Como Los De A. Ibáñez Sobre Este Tema En Mt, Nos Han Sido De Positiva Utilización En La Aportación Española.) J. P. Audet, L'annonce A Mane: Revbibl. (1956); H. Stahlin, Der Messias Und Das Gottesvolk (1954); E. Bu-Rrows, The Cospel Of The Infancy Ander Other Biblical Essay (1940); R. Bloch, En Dict-Bibl Suppl. 5:1271; A. Robert, Art. Litteraires (Genres): Dictbibl Suppl. 5; B. Brod-Mann, Mariens Jungfraulichkeit Nach Lc 1:34 In Der Ausennandersetzung Von Heute: An-Tonianum (1955); Paul Wlnter, The Proto-Source Of Luke 1: En Novtest (1956); Magníficat Ond Benedictus-Macabean Psalms?: Bulletin Of The John Rylands Library (1954); M. Villanueva, Nueva Controversia En Torno Al Voto De Virginidad De \Uestra Señora: Estbibl (1957); Paul Gaechter, Mana Im Enderleben, V.E. (1959); J. Da-Niélou, Theologie Du Judéo-Christianisme (1958); Les Evangiles De Venfance (1967); R. Laurentin, Structure Et Theologie De Lúe 1-2 (1957); Je'sus Au Temple (Lc 2:48; 1966); Bultmann, Die Geschichte Der Synoptischen Tradition (1957); Herbert Braün, Qumran Und Das Nene Testament (1966); K. Sendahl, Peace Among Men Of Gods Good Pleasure: The Scrolls And New Testament (1958); David Flusser. Sanctus Et Gloria: Abraham Unser Vater (Festschrift Otto Michel; 1963); A. Cvtler,Does The Simeón Of Luhe 2 Referí To Simeón Son Ofhillel?: JBR (1966); Dom Wlnandy, La Prophe-Tie De Simeón: Revbibl (1965); Ρ. ΒΕΝΟΙΤ, Un Glaive Te Transpercera L'ame: Cathbibl-Quart (1963).
Ministerio del Bautista, 3:1-17 (Mt 3:1-6; Mc 1:1-6).
Cf. comentario a Mt 3:1-6.1
El año quintodécimo del imperio de Tiberio Cesar, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, tetrarca de Galilea Heredes, y Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de la Traconítíde, y Lisania tetrarca de Abilene, 2 bajo el pontificado de Anas y Caifas, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto, 3 y vino por toda la región del Jordán predicando el bautismo de penitencia en remisión de los pecados, 4 según está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:"Voz que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.
5 Todo barranco será rellenado; y todo monte y collado, allanado; y los caminos tortuosos, rectificados; y los ásperos, igualados. 6Y toda carne verá la salud de Dios. 7 Decía, pues, a las muchedumbres que venían para ser bautizadas por él: Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que llega? 8 Haced, pues, dignos frutos de penitencia y no andéis diciéndoos: Tenemos por padre a Abraham. Porque yo os digo que puede Dios sacar de estas piedras hijos de Abraham. 9 Ya el hacha está puesta a la raíz del árbol; todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.10
Las muchedumbres le preguntaban: Pues ¿qué hemos de hacer? 11 El respondía: El que tiene dos túnicas, dé una al que no la tiene, y el que tiene alimentos, haga lo mismo. 12 Vinieron también publícanos a bautizarse y le decían: Maestro, ¿qué hemos de hacer? 13 Y les contestaba: No exigir nada fuera de lo que está tasado. 14 Le preguntaban también los soldados: Y nosotros, ¿qué hemos de hacer? Y les respondía: No hagáis extorsión a nadie, ni denunciéis falsamente, y contentaos con vuestra soldada.15
Hallándose el pueblo en ansiosa expectación y pensando todos entre sí si sería Juan el Mesías, 16 Juan respondió a todos diciendo: Yo os bautizo en agua, pero llegando está otro más fuerte que yo, a quien no soy digno de soltarle la correa de las sandalias: Él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego. 1? En su mano tiene el bieldo para bieldar la era y almacenar el trigo en su granero, mientras quemará la paja con fuego inextinguible.Lc, al estilo de los historiadores griegos, quiere situar la obra del Precursor en un enmarque geográfico-cronológico que sea orientador del mismo para sus lectores étnico-cristianos. Conforme al estilo de los profetas, "fue dirigida la palabra de Dios a Juan" para que comenzase su obra. Esto sucedió en el año 5 de Tiberio. Este corresponde al 781 de Roma, computándose a partir del 19 de agosto. Algunos pensaron si este cómputo se haría desde que Tiberio fue asociado al Imperio por Augusto (Collega Imperii), lo cual fue entre el 764-765 de Roma. Pero esta asociación no constituía a Tiberio verdadero soberano; sólo quedaba como tal Augusto. Las monedas prueban que Tiberio sólo tomó el título de emperador a la muerte de Augusto; y desde este año comenzaba su cómputo imperial. El año 15 de Tiberio va desde el 19 de agosto de 781 a 19 de agosto de 782 de Roma 1.
Es "gobernador" (ηγεμονεύοντος) de Judea, en nombre de Roma, Poncio Pilato, que gobernó desde el 26 al 36 de Cristo. También correspondía a su jurisdicción Samaría e Idumea. Tenía su capital en Cesárea del Mar.
Herodes Antipas era tetrarca de Galilea. La palabra "tetrarca," en el uso vulgar, no significaba exactamente una cuarta parte de territorio, conforme a la etimología, sino era una forma de denominar a una autoridad menor 2. Era hijo de Herodes el Grande y Malthace. Y era tetrarca de Galilea y Perca. Gobernó desde el 750 de Roma, en que murió su padre. Su gobierno dura desde el 4 a.C. al 34 d.C.
Filipo, medio hermano de Antipas, hijo de Herodes el Grande y de su mujer Cleopatra, era tetrarca de Iturea y de la Traconítide. Pero su tetrarquía comprendía más regiones de menor importancia 3. Gobernó desde el 4 a.C. hasta el 34 d.C.
Lisania era tetrarca de Abilene, en el Antilíbano. Su existencia historie, que había sido puesta en duda, se ha confirmado por dos inscripciones encontradas en esta región, y que hablan del "tetrarca Lisania" reinando Tiberio 4. No se conocen las fechas exactas de su gobierno, excepto el dato general que proporciona la inscripción de su reinado bajo Tiberio.
Bajo el pontificado de Anas y Caifas. Anas fue sumo sacerdote del año 6 al 15 d.C., en que fue depuesto por Valerio Grato. Su yerno Caifas fue sumo sacerdote del 18 al 36 d.C., en que fue depuesto por Vitelio. Pero entre ambos hubo otros tres sumos sacerdotes. Si nombra a estos dos solos sumos sacerdotes es debido a que Caifas lo era en el tiempo en que se presentó el Bautista, y Anas, que ya no era pontífice en la hora de la aparición del Bautista, sin embargo, gozaba de un prestigio excepcional en Israel, hasta ser el mentor de la política judía. A los que habían sido sumos pontífices se los nombraba también con el título de "pontífices" o "sumos sacerdotes."
Situado en este marco geográfico-cronológico, Lc relata que fue el momento de la aparición del Bautista. Juan aparece en el desierto, pero era un predicador "volante." Lc, escrib
iendo para étnico-cristianos, omite la evocación judía que traen Mt-Mc sobre su vestido y alimento. Sólo destaca lo que era más característico de su apostolado: el bautismo de penitencia (μετανοίας) en remisión de los pecados. En la literatura griega clásica μετάνοια es el arrepentimiento después de cometida una mala acción. En los LXX casi siempre traduce a niham = entristecerse, conmoción interior por tristeza o piedad (Jer 18:8; Am 7:3.6). Los traductores griegos posteriores del A.T. (Aquilas, Símaco), y la literatura helenística emplearon μετάνοια para traducir el hebreo shub = volverse, convertirse (Is 31:6; 53:7; Jer 18:8; Ez 33:12; Eclo 48:15; C. Stuhlmueller, Ev.s.S.Luc [1972] p.326). Como los otros sinópticos, cita el pasaje de Isaías, más completo, pero también adaptado. Juan es la voz que clama "en el desierto." Se presenta al modo de los antiguos profetas, que insisten en la "conversión" (shub). Probablemente el dar la cita completa es para acentuar el final "universalista" de la misma con la venida del Mesías: "Toda carne verá la salvación de Dios."Los discursos del Bautista, de valoración ética e intemporal, explicitando el fondo histórico de la predicación del mismo, son efect
o de los "destinatarios" del evangelio de Lc y de su tendencia a "desescatologizar."La primera parte de la narración de Lc (v.7-9) es paralela a Mt. Pero Lc tiene propias tres consultas que le hacen al Bautista los que vienen a su bautismo. El tono de un judaísmo impe
rsonalizado acusa bien los lectores de Lc. Estas consultas las hacen tres grupos.Las "muchedumbres," expresión redonda con la que indica grupos especialmente impr
esionados, dispuestos a una renovación verdadera, le preguntan qué han de hacer "en concreto" para prepararse al reino. La respuesta es la religiosidad verdadera: las obras que acusen un yahvismo verdadero. Era la predicación de los profetas: repartir vestido y alimento: las obras de misericordia. La frase evoca bien un pasaje de Isaías (58:7; cf. Act 2:42ss).También vienen a su bautismo grupos de "publícanos." Estos eran especialmente od
iados, sobre todo si eran judíos, como coautores de la opresión romana del pueblo teocrático. Tenían que cobrar los impuestos exigidos por la autoridad intrusa. Pero frecuentemente pagaban una cantidad alzada de antemano y luego ellos se resarcían en abundancia. Por eso les condena el abuso de estas extorsiones, engañando incluso a los más simples, con unas tarifas no siempre bien precisadas (cf. Lc 19:8-10).Hubo también grupos de "soldados." Los dependientes del procurador eran judíos. Estos estaban exentos allí del servicio militar. Podrían ser tropas de Antipas. Pero, por la censura que les hace, se pensaría (Lagrange, Plummer, I. de la Potterie) en soldados, incluso reclutados entre los judíos, como un cierto cuerpo policial, para prestar ayuda a estos "publícanos." De ahí el p
edirles que no hagan "extorsión" a nadie, en complicidad con "publícanos." Como éstos podían denunciar las infracciones, y en complicidad con estos soldados, que no calumnien, ya que siempre tendrían un especial crédito oficial. Pero, además, que se contenten con "vuestra paga." No eran infrecuentes las exigencias de las gentes de armas mercenarias exigiendo alzas de soldadas. Que se contenten con lo justo y que no apelen al abuso de su fuerza. La elaboración de estas "exhortaciones" es perceptible. Dentro del "cambio de mente," de ser de la μετάνοια, interesaba destacar, a la hora de la composición de los evangelios, y ya antes en el kérigma, algunos abusos. Y éstos pueden ser eco de temas tratados por el Bautista o también, alguno, prestado por necesidad moral de la catequesis.La figura del Bautista causó una fortísima conmoción en Israel. Hasta Joséfo se hace eco de ella, diciendo que Antipas "temió la grande autoridad de aquel hombre."
5 Hubo un momento en que las gentes pensaron, ante aquella figura ascética y profética que anunciaba la llegada inminente del Reino, si él mismo no sería el Mesías (Lc 3:5ss; Jn 1:19ss). Es Lc, de los sinópticos, el único que da la razón de esta confesión de humildad del Bautista ante lo que era Cristo. El mismo Sanedrín de Jerusalén le envió una representación para que dijese si era él el Mesías (Jn 1:19-28). Y éste es el momento, tanto en los sinópticos como en Jn, en que el Bautista declara que él sólo es un "esclavo," pues él no es digno de ejercer con El el oficio de los esclavos: "descalzarle." Además, su bautismo es en "agua," pero el del Mesías es "en fuego." Probablemente la forma primitiva es ésta, en contraposición al bautismo externo de Juan. Por el "fuego," purificador profundo, se decía en la ley, se ejercían las grandes purificaciones "rituales." La forma "Espíritu Santo," en oposición a "fuego," puede ser ya original de Lc, pero posiblemente no lo fue en las primeras fuentes, sino sólo en "fuego."Como Mt, pone la alegoría de la "era,"
con lo que declara la grandeza de Cristo en la obra de su Reino, como juez de los hombres, que da destinos eternos. Esta función de juez de los hombres en el Antiguo Testamento estaba reservada a Dios. Lc presenta, a la hora de la composición de su evangelio, a Cristo como Dios (Lc 3:6) 5.Prisión del Bautista, 3:18-20 (Mt 14:3; Mc1:14; 6:17). Cf. comentario a Mt 14:1-12
.18
Muchas veces, haciendo otras exhortaciones, evangelizaba al pueblo. 19 Pero el tetrarca Herodes, reprendido por él a causa de Herodías, la mujer de su hermano, y por todas las maldades que cometía, 20 añadió ésta a todas las otras, encarcelando a Juan.La prisión del Bautista por Antipas en Maqueronte tiene lugar mucho más adelante, cuando ya Cristo llevaba bastante tiempo de su público ministerio (Jn 3:22ss). Su prisión por Antipas fue debida a la censura del Bautista contra el adulterio del mismo (Mt-Mc), pero Lc añade que
también le "reprendía por todas las maldades que cometía." La predicación del Bautista, si tenía por tema central la preparación para la venida del Mesías, esto exigía una predicación, en muchos casos, concreta. Su acento y su poder, como los antiguos profetas, debió de llegar a Tiberias, en el palacio de Antipas, con la censura clara de su vida de disolución. Por todo ello "encarceló a Juan." Lc ya no volverá a tocar este tema del Bautista, como lo hacen Mt-Mc y Jn. Sólo es citado, incidentalmente, una vez a otro propósito (Lc 9:7). Conforme a su método de "eliminación," y para dejar "cerrado" este tema del Bautista, adelanta esta escena, para dejarla en este contexto lógico, al hablar del Precursor.Bautismo de Cristo, 3:21-22 (Mt 3:13-17; Mc 1:8-11).
Cf. comentario a Mt 3:13-17.21
Aconteció, pues, cuando todo el pueblo se bautizaba, que, bautizado Jesús y orando, se abrió el cielo 22 y descendió el Espíritu Santo en forma corporal, como paloma, sobre El, y se dejó oír del cielo una voz: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco."Lc, como los otros sinópticos, relata el bautismo de Cristo muy brevemente. Destaca que éste tiene lugar "cuando todo el pueblo se bautizaba." Pero la frase sólo tiene un sentido genérico: sucedió en esos momentos. Lc resalta que, cuando después de bautizado Cristo, estaba "orando," tiene lugar la teofanía. Es tema característico de Lc. Suele destacar este aspecto de Cristo antes de tomar graves decisiones (cf. Lc 6:12; 9:18; 11:1; 22:41; 23:46). La proclamación de la voz del Pa
dre, en esta perspectiva de Lc, tiene el sentido de la filiación divina 6. En algunos códices se añade el v.7b del salmo 2. Críticamente es interpolación. La exposición se hace en Mt 3:13-17, donde se expone la problemática actual sobre este tema. gía de Cristo, 3:23-38 (Mt 1:1-17).23
Jesús, al empezar, tenía unos treinta años, y era, según se creía, hijo de José, hijo de Helí, 24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melquí, hijo de Yanai, hijo de José, 25 hijo de Matatías, hijo de Amos, hijo de Nahúm, hijo de Eslí, hijo de Nagai, 26 hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semein, hijo de Josec, hijo de Jodá, 27 hijo de Yoanán, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, 28 hijo de Melquí, hijo de Addí, hijo de Cossam, hijo de Elmadam, hijo de Er, 29 hijo de Jesús, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat, hijo de Leví, 30 hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonam, hijo de Eliaquim, 31 hijo de Melca, hijo de Menna, hijo de Mattata, hijo de Natán, hijo de David, 32 hijo de Jesé, hijo de Jobed, hijo de Booz, hijo de Sala, hijo de Naasón, 33 hijo de Aminadab, hijo de Admín, hijo de Arní, hijo de Esrom, hijo de Pares, hijo de Judá, 34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor, 35 hijo de Seruc, hijo de Ragau, hijo de Falec, hijo de Eber, hijo de Sala, 36 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec, 37 hijo de Matusalá, hijo de Enoc, hijo de Jaret, hijo de Maleleel, hijo de Cainán, 38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adam, hijo de Dios.La "genealogía" de Cristo es transmitida por Lc y Mt. Pero en ellos hay una gran divergencia. La de Mt comienza en Abraham, y la de Lc en José, para terminar con la creación de Adán. El primero es un orden descendente, y el segundo, ascendente. Pero la divergencia fundamental está en el encadenamiento de las personas que citan. De David a Abraham coincide con Mt. Pero e
ntre los dos nombres de Aminadab y Esrom (Mt), Lc pone un nombre nuevo: Arní. Es notable que la lista de Mt está conforme a Paralipómenos (2:9-10). De Abraham hasta Adán es propio de Lc. Sin embargo, toma esta lista del Génesis (11:12-15), aunque introduce el nombre de Cainán, que no figura en el texto masorético de Génesis, aunque sí en los LXX. Pero en el resto de las listas sólo hay dos nombres comunes: Salatiel y Zorobabel. Esto ha planteado el problema, no tanto de la historicidad, con su valor especial, cuanto de la armonización de estas dos listas genealógicas. Y no deja de extrañar la omisión en Lc de personajes tan importantes como Salomón.No solamente el intento del evangelista es histórico, sino que parte de las secciones de la genealogía están tomadas de las listas mismas bíblicas. Ni está el problema en las omisiones, que tanto Mt como Lc hacen de nombres, ya que las palabras "engendrar" y "fue" (hijo de, engendró a; Lc) pueden tener el valor de una ascendencia lejana, sino que el problema está en ver cómo se pueden armonizar dos genealogías de Cristo tan di
stintas.Se ha propuesto que la genealogía de Mt es la de José, y la de Lc la de la Virgen. Sin embargo, las razones alegadas no son convincentes, y se dan interpretaciones violentas. Y, sobre todo, que está contra el ambiente, en el cual, tanto en la antigüedad judía como grecorromana, lo que se busca con las genealogías no es probar la filiación natural, sino la legal La antigüedad cristiana es firme en sostener en ambas genealogías la de José. Ni sería explicable que, siendo la genealogía de Lc la de María, no se la cite a ella en la misma.
Siguiendo a Julio Africano (c.400) 7, se ha propuesto que ambas genealogías se refieren a José. Y que la de Mt es la "natural," y la de Lc es la de José, pero por razón de la ley del "levirato" (Dt 25:5ss). Según ésta, cuando una mujer se quedaba viuda y sin hijos, su cuñado debía tomaría por esposa para obtener descendencia. Así Helí (Mt) y Jacob (Lc) eran "hermanos de madre." Como Helí muriese sin descendencia, Jacob tomó a su cuñada por esposa, y de este matrimonio nació José. Así Mt transmite la genealogía "natural" de José por Jacob, y Lc la "legal," por efecto del levirato, de Helí. Han seguido esta opinión antes muchos. Pero tiene dos serios inconvenientes, aparte de ser una hipótesis. La ley del "levirato" afectaba los hijos de un mismo padre 8, y en esta hipótesis serían sólo de madre. Y habría que suponer lo mismo para otros varios casos de la genealogía. Lo cual parece forzado.
Otro tipo de solución, reconociendo que ambas genealogías son de José, es la hipótesis de la "adopción." Así, Lc habla de la genealogía de José en cuanto le provenía por la adopción de Helí. Pero es muy problemática su existencia. Como caso particular de ésta se propone una forma especial de adopción: el yerno entra a formar parte de la familia del suegro, como hijo, si éste no tiene descendencia. Así, el padre de José sería Jacob (Mt); pero, al tomar José a María por esposa, siendo hija de Helí, José vino a ser considerado hijo de Helí. Así, Mt da la genealogía "natural" de José, y Lc la de José también, pero considerado como hijo "legal" de Helí, lo que, en realidad, era dar la genealogía de Helí.
Otra posición sostiene que las dos genealogías dan la ascendencia natural de José, pero vista con portada distinta. Mt, citando nombres célebres, seleccionados para que no rebasen el número de su cifra davídica, con objeto de probar su genealogía davídica, mesiánica. Lc, en cambio, citaría otros familiares, directos o colaterales, para llegar a una línea de universalidad.
Esto se confirmaría si la lista estuviese confeccionada con 72 nombres, símbolo de la universalidad. Del texto griego se pueden suprimir algunos nombres: dos en el versículo 24 y uno en el versículo 23, ya que Matat y Leví se repiten (v.24.29). Posiblemente se introdujeron por error de algún copista, pues faltan
en varios autores antiguos; v.gr., códice C, Julio Africano, Eusebio, San Ambrosio. De los 74 nombres que restan, se pueden suprimir, por ser principio y término, los de Dios y Jesús. Así quedarían setenta y dos generaciones, que, según el Génesis, son el número total de pueblos — simbólicamente sería universal — a que da lugar la descendencia de Noé (Gen c.10). Sin embargo, no es evidente, pues en el Génesis hay oscilación con relación a esto, y unas veces se citan setenta (Dt 32:8; cf. Gen 46:27), y otras setenta y cinco, en el texto masorético (Act 7:14)9.Naturalmente el problema no está aún resuelto. Acaso por faltar en algunas "listas g
enealógicas," o por haberse suprimido algunos nombres. Parece que no interesaba tanto la sucesión numérica exacta, cuanto nombres orientadores — como piedras miliarias — de la "genealogía" de Cristo. Y hasta en parte "pueden ser un recurso literario (de relleno) para siglos de los que nada se sabía (cf. Gen c.5) o para "prestigiar la propia ascendencia, v.gr. la ascendencia de los patriarcas" (Stuhlmueller). La palabra του = Lc, o el εγέννησεν = Mt, no exigen una ascendencia inmediata. Y hasta "dados estos procedimientos semitas y el querer destacar la ascendencia davídica de Cristo, no habría inconveniente en que se hubiesen seleccionado o entremezclado, por razones diversas, genealogías de parentescos naturales, legales o adoptivos (W. J. Harrington). En esta "genealogía" de Cristo a Adán algunos autores (Lagrange, Hauck, Grundmann) creen percibir, no sólo la universalidad de la Salud, sino la influencia paulina de Cristo como el nuevo Adán (cf. Rom 5:14; 1 Cor 15:22.45-49).1 Holzmeister, Chronologia Vitae Christi (1933) P.55-85. 2 Plut., Ant. 36; Tácito, Ann. XV 25. 3 Schürer, Geschichte. I P.427; Holzmeister, Hist. Ae
tatis Ν. Τ. (1938) P.77-80. 4 Savignac, Texte Complet De Vinscription D'abila A Lysanias: Rev. Bibl (1912) 530-540. 5 Josefo, Antiq. XVIII 5:2. 5 H. Conzelman, Die Mitte Der Zeit. Studien Zur Theologie Des Lukas (1959); Sobre Una Posible Interpretación Distinta Del Bautismo En Agua, Fuego Y E. S., A. Salas, El Mensaje Del Bautista: Estbibl (1970) P.55-72. 6 Nestlé, N.T. Graece (1945) H.L; G. O. Williams, The Baptism In Luke's Cospel Journal Of Theol. Studies (1944) 31-38; L. Legault, Lc Bapteme De Jesús (Spec. Lc 3:22; Jn 1:34, Etc.), Et La Doctrine Du Serviteur Souffrant: Sciences Eccl (Montreal 1961) 147-166. 6 Vogt,Der Stammbaum Christi Bei Der Hl. Evangelisten Mattheus Undlukas (1907); Pous, Líber Generationis I. Ch.: Verb. Dom. (1925) 41-48. 7 Eusebio De C., Hist. Eccl.: Mg 20:89.100. 8 Strack-B., Kommentar. I P.886. 9 Hóphl-Gut, Intr. Spec. In N.T. (1938) P. 136-144; Prat, Genealogie, En Dict. Bibl. Iii 166-171; Holzmeister, Genealogía S. Lucae: Verb. Dom. (1943) 9-18; G. Ogg, The Age Of Jesús When He Taught (Lc 3:23a; Jn 2:20; 8:57): New Test. Stud. (1958) 291-298).
La tentación de Cristo, 4:1-13 (Mt 4:1-11; Mc1:12.-13).
Cf. comentario a Mt 4:1-11.1
Jesús, lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto 2 y tentado allí por el diablo durante cuarenta días. No comió nada en aquellos días, y pasados, tuvo hambre. 3 Díjole el diablo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. 4 Jesús le respondió: "No sólo de pan vive el hombre." 5 Llevándole a una altura, le mostró, en un instante, desde allí todos los reinos del mundo, 6 y le dijo el diablo: Todo este poder y su gloria te daré, pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy; 7 si, pues, te postras delante de mí, todo será tuyo. 8 Jesús, respondiendo, le dijo: Está escrito: "Al Señor tu Dios adorarás y a El sólo servirás." 9 Le condujo después a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; 10 porque escrito está: "A sus ángeles ha mandado sobre ti para que te guarden 11 y te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra las piedras." 12 Respondiendo, díjole Jesús: Dicho está: "No tentarás al Señor tu Dios." 13 Acabado todo género de tentaciones, el diablo se retiró de El hasta el tiempo determinado.El relato de Lc es igual que el de Mt. Lc invierte sólo el orden de las dos últimas tentaciones de Mt, que en éste, por ser un orden más lógico, parece ser el primitivo. Probablemente Lc invierte el orden de las dos últimas tentaciones por razón de un climax místico y de "simbolismo." Así, en Jerusalén triunfa por primera vez sobre Satán, y en Jerusalén, en el Calvario, triunfará defin
itivamente sobre él. Termina su relación diciendo que el diablo se retiró de él hasta el "tiempo," temporalmente; pero, aunque falta el artículo, quiere señalar directamente la pasión, ya que, terminadas las tentaciones, Cristo comienza su vida pública 1.Si en las "tentaciones" se lo presenta como el Mesías auténtico, profético, el triunfo triple sobre Satán lo presenta también como el Mesías vencedor contra Satán, en su lucha contra el r
eino. Pues "si arrojo a los demonios con el Espíritu de Dios es que ha llegado a vosotros el reino de Dios" (cf. Mt 12:28)."¿No será el fondo-núcleo-histórico una ida de Cristo al desierto a prepararse — oración y penitencia — como lo hizo en otros casos, varios registrados por los evangelios, para su misión pública de Salvador? Luego se lo presentaría como midrash en una Déute Vision, para ha
cer ver que él era el auténtico Mesías profético y no el desfigurado Mesías rabínico; el espiritual y ascético, y el vencedor de Satán en su lucha contra el reino. Así se lo presentaba ya en el pórtico de su vida pública como el Mesías auténtico. Para esta exégesis de una Deute Vision, cf. Comentario a Mt 4:1-11. Νazaret, 4:14-30 (Mt 4:12-17; 13:53-58; Mc1:14-15; 6:1-6).14
Jesús, impulsado por el Espíritu, se volvió a Galilea. Su fama corrió por toda la región; I5 enseñaba en las sinagogas, siendo celebrado por todos. 16 Vino a Nazaret, donde se había criado, y, según costumbre, entró el día de sábado en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. 17 Le entregaron un libro del profeta Isaías, y, desenrollándolo, dio con el pasaje donde está escrito: 18 "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperación de la vista; para poner en libertad a los oprimidos, 19 para anunciar un año de gracias del Señor." 20 Y enrollando el libro, se le devolvió al servidor y se sentó. Los ojos de cuantos había en la sinagoga estaban fijos en El. 21 Comenzó a decirles: Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír. 22 Todos le aprobaban, maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? 23 El les dijo: Seguro que me diréis este proverbio: Médico, cúrate a ti mismo; todo cuanto hemos oído que has hecho en Cafarnaúm, hazlo en tu patria. 24 El les dijo: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su tierra. 25 Pero en verdad os digo también que muchas viudas había en Israel en los días de Elias, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y sobrevino una gran hambre en toda la tierra, 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elias sino a Sarepta de Sión, a una mujer viuda. 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Elíseo, y ninguno de ellos fue limpiado, sino el sirio Naamán. 28 Al oír esto se enojaron muchisimo los que estaban presentes en la sinagoga, 29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a la cima del monte sobre el cual está edificada su ciudad, para precipitarle de allí; 30 pero El, atravesando por medio de ellos, se fue.Lc, después de las tentaciones de Cristo en el desierto, lo presenta en Galilea. Pero ya Cristo ha recorrido y evangelizado bastante, pues su fama se había difundido. En esa pincelada general destaca, como empalme de la narración siguiente, que "enseñaba en las sinagogas."
El pasaje que se narra a continuación presenta un problema de cronología y de contenido, por referencia a las narraciones que se hacen de la predicación de Cristo en Nazaret. La segunda parte de Lc (v.22-24) viene a coi
ncidir con los relatos de Mt-Mc.Pero éstos ponen este episodio más tardíamente. Lc se diría que lo adelanta en la perspe
ctiva literaria de su evangelio.Lo que se nota entre la primera y segunda parte del relato de Lc es una oposición ps
icológica: en la primera lo aplauden y en la segunda lo quieren despeñar. Esto hace ver, junto con la ausencia de su primera parte en Mt-Mc, que no pudo pasar esto en un mismo momento. Por eso, la solución que admiten muchos autores es que Lc sitúa, acaso cronológicamente, una estancia de Cristo en Nazaret, posiblemente en la primicia de su venida, ya acreditado como taumaturgo, y donde tiene una acogida favorable. Y en otra segunda venida, acaso por celos de sus manifestaciones taumatúrgicas y ser discutido, y por el hecho mismo de ser de Nazaret, surgió el menosprecio y hasta la hostilidad contra El. Lc, por razón de su procedimiento de "eliminación," no hace más que unir en una varias visitas de Jesús a Nazaret, para prescindir de presentarlo otra vez, retocando, para unirlas, varias escenas.Según costumbre, en sus correrías apostólicas, no sólo asistía los sábados a las reuniones sinagogales, sino que también "predicaba." Uno de los actos sinagogales consistía en la lectura de pasajes bíblicos y su explicación. Después de leer algún pasaje de la Ley, se leía uno de los profetas. El jefe de la sinagoga era quien designaba al que debía hacerlo. Después de leído, la misma persona u otra era invitada a comentarlo. Se hacía la lectura de pie, y el pasaje de los profetas, al menos en esta época, podía ser elegido libremente. Se hacía la lectura y explicación desde un puesto elevado 2.
El sábado fue Cristo invitado a hacer la lectura y explicación del pasaje de los profetas. Para ello se "levantó." Lc dieron el libro de Isaías. Y por indicación previa, o por su deliberada intención, o por providencial casualidad, leyó un pasaje de Isaías (61:1ss). La cita de Lc r
esponde a los LXX, suprimiendo los versículos 1-2 de Isaías e intercalando Lc, antes del 2, otro pasaje de Isaías (58:6): "predicar a los cautivos la libertad." Tampoco estas palabras pertenecen al poema del "Siervo de Yahvé." Es un profeta el que habla. A veces se ha presentado este pasaje como parte del poema del "Siervo de Yahvé." Sin embargo, no reúne éste las características que tiene este poema (Is 61:2b). El sentido literal del texto de Isaías es el de un profeta o mensajero que anuncia a Israel una serie de beneficios. El comienzo del mismo, que Lc omite (Is 61:1), en que dice que Yahvé lo ha ungido, es frase que puede referirse a una misión o consagración profética 3. El significado de estas expresiones metafóricas es indicar una era de todo tipo de beneficios a Israel, que se sintetiza en la última frase: "anunciar un año de gracia del Señor." Esta expresión alude al "año jubilar" de Moisés (Lev 25:10) y se expresa con ella todo el período de bendiciones que se inaugura con Cristo.Después de leído en hebreo, y devuelto al hazzan, hace su comentario en arameo. La te
nsión que había en escucharle era muy grande. Y les dijo que "hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír." Cristo se presenta como un mensajero de Dios, que trae la misión de anunciar grandes beneficios para Israel. Pero no se presenta explícitamente como el Mesías. Esto explica bien la acogida admirada de los oyentes. ¿Lo hubiesen "aprobado" si se presenta abiertamente como Mesías, conociendo ellos a sus padres? Se adivina la reacción ante ello. Tampoco el texto alegado era literalmente mesiánico; lo realizaría de hecho el Mesías, pero entonces sólo se veía en él un anuncio profético de Dios cargado de beneficios para Israel.La segunda parte, con reacciones totalmente opuesta, debe de corresponder a otra estancia posterior de Cristo en Nazaret. Ya había corrido mucho su fama de taumaturgo, y hasta se debió de hablar pensando en su mesianismo. Esto es lo que hace extrañarse a la gente nazaretana que le escuchaba en la sinagoga. Lc reconocía sabiduría y prodigios. Pero ¿de dónde le venían, puesto que ellos conocían a sus padres y familiares? Acaso flotase ya en ellos no sólo la extrañeza aldeana de no concebir a uno de los suyos superior a ellos, sino que latiesen rumores de su mesianismo. Como el Mesías debería ser de origen desconocido, no podía conciliarse con el conocimiento que ellos tenían de sus padres (Jn 7:27.41; cf. Jn 7:3-6; Mt 12:23; cf. Mt 12:18-21).
Sin embargo, los milagros están en primer plano. El recoge la objeción latente con un proverbio popular. La puntuación del texto probablemente debe de ser otra, como parece exigirlo el movimiento psicológico del relato. El sentido de la puntuación parece ser éste: "Y todos le alababan y admiraban la gracia de las palabras que salían de su boca." Lo que sigue: "Y decían: ¿No es éste el hijo de José?" como se ve en Mt-Mc, responde a un desprecio y ataque al mismo, lo qu
e no se compagina con la reacción de las gentes que le escuchan por lo que acaba de decir; Lc, pues, ha yuxtapuesto dos relatos.El proverbio del "médico" es ambiental. Se habían divulgado mucho sus milagros. La cita de haber hecho muchos milagros en Cafarnaúm pudiera llevar anejo el celo de pueblos riv
ales. Pero en el fondo de aquella argumentación late estrechez. Es lo que les responde con el otro proverbio, que "ningún profeta es bien recibido en su patria."Además va a notificarles el porqué de esto. E
l profeta obra en nombre de Dios los prodigios, sin que esté, por lo mismo, sujeto a las exigencias de los hombres. Tal fue el doble caso bíblico que les cita de Elias (1 Re 17:18ss) y de Elíseo (2 Re 5:1ss). Ambos profetas fueron a realizar milagros fuera del mismo Israel: uno para remediar un hambre devastadora va a casa de una viuda en Sarepta, en la región de Sidón, y el otro, para curar de lepra a Naamán, de Siria, a pesar de que la lepra era ordinaria en Israel.Ante esto, la reacción de los oyentes
fue de un hostil tumulto.Veían a Israel pospuesto a gentes no judías, por profetas. Y este rechazo del pueblo escogido, que posiblemente interpretaron como una censura a ellos, les hizo abalanzarse sobre El y sacarle del pueblo para despeñarle. Acaso pudiese influir en ellos, en su excitación, una inte
rpretación sobre los profetas que no lo probasen, que eran dignos de muerte (Dt c.13)4. El lugar señalado ordinariamente, situado a tres kilómetros, no es arqueológicamente admitido por tal. Ha de ser buscado en la misma salida del pueblo. Pero "El, atravesando por medio de ellos, iba." Fue un acto de dominio de Cristo sobre la turba. ¿Acaso un reflejo sobrenatural de lo que él era? Lagrange destaca también cambios extraños de tipo semejante en revoluciones (cf. Ev. s. St. Lúe [1927] p.146). Juan, pendiente en su evangelio de la "hora" de Cristo, se complace en destacar esta grandeza de Cristo, que se impone (Jn 7:30.45-47; 8:59). Si fue efecto de su grandeza sobrenatural, los nazaretanos se encontraron inesperadamente con el prodigio que pedían 5.Cristo en la sinagoga de Cafarnaúm, 4:31-37 (Mc 1:21-28). Cf. comentario a Mc 1:21-28.
31
Bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y les enseñaba los días de sábado, 32 y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra iba acompañada de autoridad. 33 Había en la sinagoga un hombre poseído del espíritu de un demonio impuro que gritaba a grandes voces: 34 ¡Ah! ¿Qué hay entre ti y nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Bien sé que eres el Santo de Dios. 35 Jesús le ordenó diciendo: Cállate y sal de él. El demonio arrojó al poseso en medio; salió de él sin hacerle daño.36 Quedaron todos pasmados, y mutuamente se hablaban diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y poder impera a los espíritus y salen? 37 Por todos los lugares de la comarca se divulgó su fama.El pasaje tiene su paralelo en Mc; lo que sería más normal en Mc, da ciertas descripciones de matices: ante la orden de Cristo, el "demonio arrojó al poseso," del grupo donde se encontraba, al "medio" de la sinagoga, probablemente delante de la tribuna donde Cristo exponía su doctrina; y agrega que "el demonio salió sin hacerle daño." Todo esto tiende a demostrar el pleno poder de Cristo sobre el mundo demoníaco,
lo que es presentarlo en su obra de Mesías.En cambio, omite en el comentario de los oyentes lo referente a que exponía "una do
ctrina nueva y revestida de autoridad" (Mc), para decir sólo que "se maravillaban de su doctrina, porque su palabra estaba acompañada de autoridad," omitiendo también que su enseñanza no era como la de los "escribas" (Mc), temas éstos demasiado locales, y que podrían desorientar en su valoración a los lectores de Lc.Curación de la suegra de Pedro, 4:38-39 (Mt 8:14-15; Mc 1:32-34). Cf. comentario
a Mt 8:14-15.
38
Saliendo de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con una gran calentura, y le rogaron por ella. 39 Acercándose, mandó a la fiebre, y la fiebre la dejó. Al instante se levantó y les servía.La tradición de los tres sinópticos ha recogido este pequeño episodio. Probablemente influyó en ello la figura de Pedro. Lc es el único que al hablar de su enfermedad la diagnostica de una "gran fiebre." Era un término técnico de la medicina de la época y usado probablemente por Lc a causa de sus
aficiones médicas 6. Mientras Mt-Mc dicen que la cura "tomándola de la mano," Lc destaca explícitamente la autoridad de Cristo, diciendo, sin el detalle de los otros, que "mandó" (έπετι'μησεν) a la fiebre dejarla, haciéndose la curación súbita.Nuevas curaciones, 4:40-41 (Mt 8:16-17; Mc1:32-34). Cf. comentario a Mt 8:16-17
.40
Puesto el sol, todos cuantos tenían enfermos de cualquier enfermedad los llevaban a El, y El imponiendo a cada uno las manos, los curaba. 41 Los demonios salían también de muchos gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero EL los reprendía y no los dejaba hablar, porque conocían que era el Mesías.Los tres sinópticos traen este cuadro, aunque no en la misma perspectiva. Es como un clisé histórico con el que pretende cada uno, y a su propósito, de una pincelada, hacer ver la grandeza de Cristo. Mt ve en ello, conforme a su método, el cumplimiento mesiánico de una profecía de Isaías. Mc, ante la curación
de "endemoniados," dice que a "éstos" les prohibía hablar. Lc explica el porqué: los "demonios salían también de muchos gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios." La expresión "el Hijo de Dios," si no es una interpretación posterior cristiana (cf. Mc1:1), ha de ser sólo sinónima de Mesías (v.41b). "Pero él los reprendía y no los dejaba hablar, porque conocían que era el Mesías." La proclamación prematura de su mesianismo, interpretada erróneamente en aquel ambiente, como el Mesías nacionalista esperado, podría traer obstáculos a su obra, posibles tumultos "teocráticos" e intervenciones de Roma. Es la hora todavía del "secreto mesiánico" en su aspecto de repercusión social.Por otra parte, la sospecha de que Cristo fuese el Mesías estaba en la estimación
de muchas gentes (Mt 12:33ss).Lc destacará también que las curaciones las hacía Cristo "imponiendo las manos a cada uno." Es un signo más de su poder, en contraposición a las largas fórmulas de exorcismos que los judíos usaban para expulsar los d
emonios.Cristo sale de Cafarnaúm, 4:42-44 (Mc 1:35-38).
42
Llegando el día, salió y se fue a un lugar desierto; las muchedumbres le buscaban, y, viniendo hasta El, le retenían para que no se partiese de ellos. 43 Pero El les dijo: Es preciso que anuncie también el Reino de Dios en otras ciudades, porque para esto he sido enviado. 44 E iba predicando por las sinagogas de Judea.Lc dirá que todo este trajín de las gentes por buscarle y traerle enfermos fue "llegado el día," — día natural — con lo cual quiere indicar el fin del reposo sabático, por lo que ya les era lícito esto. Así Cristo, "llegado el día," se había retirado a un lugar desierto. Hasta tal punto estaban subyugados por su obra benéfica, que le "retenían" para que no se partiese de ellos. Buscaban s
us curaciones. Pero El se quedó allí para "orar" (Mc). Detalle curioso: lo omite Lc, que destaca el tema de la oración, y lo trae Mc. Mas, a la mañana siguiente, la gente vuelve a forcejear por estar con El, presionándole por medio de Simón y los que "estaban con él," los apóstoles (Mc). Pero el plan del Padre estaba trazado. Tenía que ir a predicar la Buena Nueva por otros pueblos, aprovechando la oportunidad de la enseñanza sinagogal."E iba predicando por las sinagogas de Judea." Mc pone que esta predicación, si el pasaje es absolutamente paralelo, en su perspectiva real o literaria, la hacía por Galilea. En Lc, esta lectura, aunque oscila, críticamente Judea es la lectura más probable 7. La expresión Judea puede equivaler a toda Palestina (Lc 1:5; 6:17; 7:17). Escribiendo para lectores no judíos, es posible que Lc hable vagamente de la geografía de Cristo, indicando así que, saliendo de allí, su predicación quedó entroncada en las sinagogas palestinenses 8. Lo que es comentario del "universalista" Lc a las palabras de Cristo, que transmite inmediatamente antes: "Es preciso que anuncie el reino de Dios en otras ciudades, porque para esto he sido enviado." Es un relato de tipo "sumario." El tema de "enviado" es tema joánico (Jn 4:34; 5:23).
1 Osty,
L'évang. S. St. Lúe, Enla Sainte Bibledejerusaíem(L948) P.18; Feuillet, Lc Recit Lucanien De La Tentation (Lc 4:1-13): Bíblica (1959) 613-631; Schnackenburg, Der Sinn Der Versuchungjesu Bei Den Synoptihen: Theol. Quartalsch. (1952) 297-326; J. Dupont, Les Tentatiow De Jesús Dans Le Recit De Lúe (Lc 4:1-13): Sienc. Eccl. 7 N.L. 2 Megüla 4:4; Felten, Storia Dei Tempi Del Ν. Τ. (1932) IIi P. 113-115 3 Dennefeld, Les Granas Prophetes (1947) P.215-216. 4 Temple, The Rejection At Nazareth: C.B.Q. (1955) 229-242. 5 Holzmeister, Mons Saltus. Et Miraculum: Verb. Dom. (1937) 50-57; R. Schnackenburg, Zum Verfahren Der Urkirche Bei Jesusüberlieferung: Hist. Jes., P.493-453; J. Temple, The Rejection At Nazareth: The Cath. Bibl. Quart. (1955) 229-242; A. Finkel, Jesús Sermón At Nazareth (Lc 4:16-30; 1963) 106-115; H. Conzel-Mann, Theology Of St. Luke 36-37. 6 Hobart, The Medical Language Of St. Luke (1882) P.Sss; L. Dufour, La Guenson De La Belle-Mere De S. Fierre: Étude D'évangile (1965) 125-148; P. Lamarche, La Guerison De La Belle-Mere De Fierre Et Le Genre Litteraire Des Évangiles: Nouv. Rev. Théol. (1965) 115-127. 7 Nestlé, N.T. Graece Et Latine, Ap. Crít. A Lc 4:44; Conzelmann, Die Mitte Der Zeit. (1959) 30-31. 8 Buzy, Lc Premier Sejour De Jesús A Cafarnaúm: Mélang. B. R. 411-419.
La pesca milagrosa y vocación de los primeros discípulos, 5:1-11 (Mt 4:18-22; Mc1:16-2
0). Cf. comentario a Mt 4:18-22.1
Agolpándose sobre El la muchedumbre para oír la palabra de Dios, y hallándose junto al lago de Genesaret, 2 vio dos barcas que estaban al borde del lago; los pescadores, que habían bajado a ellas, lavaban las redes. 3 Subió, pues, a una de las barcas, que era la de Simón, y le rogó que se apartase un poco de tierra, y, sentándose, desde la barca enseñaba a las muchedumbres.4
Así que cesó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro y echad vuestras redes para la pesca. 5 Simón le contestó y dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y no hemos pescado nada; mas, porque tú lo dices, echaré las redes. 6 Haciéndolo, tomaron una gran cantidad de peces, tanto que las redes se rompían, 7 e hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron, y llenaron las dos barcas, tanto que se hundían.8
Viendo esto Simón Pedro, se postró a los pies de Jesús, diciendo: Señor, apártate de mí, que soy hombre pecador. 9 Pues así él como todos sus compañeros habían quedado sobrecogidos de espanto ante la pesca que habían hecho, 10 e igualmente Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Dijo Jesús a Simón: No temas; en adelante vas a ser pescador de hombres. 11 Y, atracando a tierra las barcas, lo dejaron todo y le siguieron.La semejanza y discrepancia de este relato con los de Mt-Mc crea el problema de saber si se refieren a una misma escena. Aunque en Lc esta pesca milagrosa se centra en la escena de Pedro, se hace ver aquí que están presentes también los otros "socios" de Pedro en las faenas de pesca, ya que abiertamente se habla de ellos (v.5.6.7 y 9), y explícitamente de Santiago y Juan (v.10), y sobre todo, lo que se dice al final del relato, que, atracando las barcas a tierra, "lo dejaron todo y le siguieron," está manifiestamente destacando el relato de Mt-Mc sobre la vocación de esta doble bina de apóstoles.
Lo que se destaca fuertemente, dentro de la historicidad del relato, es el "simbolismo" de esta escena, del tipo del "simbolismo" de Jn 1. Pedro es destacado aquí sobre todos y hasta se le llama Simón-Pedro (v.8), hasta destacársele como el que "será pescador de hombres."
Pero lo extraño es que en los pasajes coincidentes con el de Mt-Mc se omita u olvida esta pesca milagrosa, que, por hipótesis, debería estar contigua a estas "vocaciones," cuando se prestaba en sí misma a un simbolismo excelente. Por eso, parece más lógico pensar en una ad
ición de Lc — el relato está grandemente cargado de giros lucanos — , procedente de otra u otras "fuentes," incluso entremezcladas entre sí o por Lc (v.g. Mt 13, y par. Mc) en orden a obtener un plástico simbolismo, sin perder, por ello, el fondo histórico, con una "repetición" o "duplicado" (v.g. la pesca del c.21 de Jn), y arreglado a este propósito. A. Plummer ha insistido precisamente en el arreglo de la "pesca" del c.21 de Jn.Cristo le promete que en adelante "va a ser pescador de hombres," lo mismo que sus compañeros (v.11). Esta frase podría tener, según algunos, basados en ciertos t
extos de la Escritura (Jer 16:16; Am 4:2; Hab 1:14-15; Mt 13:47-49), un sentido "escatológico"; apostolado en orden al juicio premesiánico, que anuncia el Bautista, y la proximidad del reino, que dice Cristo. Pero la perspectiva, y su historia en los evangelios, hace ver que se refiere a ser discípulo de Cristo en orden a extender su Reino. La parábola "en acción" de la pesca milagrosa le dice a Pedro y a los otros lo que va a ser su vida apostólica en adelante en nombre de Cristo. Y no sólo Pedro, sino el que los otros "lo dejaron todo," es la misma vocación que escuetamente relatan Mc-Mt, y que aquí late en todo el fondo del pasaje, y, "dejando todas las cosas," no sólo se fueron con El, sino que el término usado dice mucho más: lo "siguieron" (ήχολούθτραν), que es el término con que en la literatura rabínica se indica la vida de discípulo ante los rabís. La llamada fue eficaz. Aquel día tomó Cristo definitivamente sus cuatro primeros discípulos 2.Todos estos detalles históricos, oportunamente resaltados en la descripción, hablan si
mbólicamente de lo que va a ser Pedro, y los demás, como "pescadores" misioneros de los hombres para el reino."Sacando las naves sobre la tierra, dejando todas las cosas, lo siguieron." Es una forma plástica y realista de indicar el abandono de todo por seguir a Cristo. Es la forma normal totalitaria de expresión en Lc (cf. Mt-Mc). No en vano Lc escribe el "Evangelio de la renuncia absoluta" (C. Stuhlmueller). Aquél en Lc fue el momento decisivo. Pero no excluye el arreglo y convenio oportuno en sus hogares (cf. Mt 4:18.22 compar. con Mt 8:14-15; Mc 1:16 comp. con Mc1:29-31). Pues Pedro tiene su casa (Mt 8:14; 17:25; Mc1:29), familia y bienes (barcas), como se ve en su vuelta a Galilea después de la resurrección de Cristo (cf. Jn 21:3ss).Curación de un leproso, 5:12-16 (Mt 8:2-4; Mc1:40-45).
Cf. comentario a Mt 8:2-4.12
Estando en una ciudad, un hombre cubierto de lepra, viendo a Jesús, se postró de hinojos ante El y le suplicó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13 Extendiendo El la mano, le tocó, diciendo: Quiero, sé limpio. Y luego desapareció la lepra. 14 Y le encargó: No se lo digas a nadie, sino vete y muéstrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio. 15 Cada vez se extendía más su fama y concurrían numerosas muchedumbres para oírle y ser curados de sus enfermedades, 16 pero El se retiraba a lugares solitarios y se daba a la oración.El relato de Lc sobre esta curación no tiene datos especiales sobre los relatos de Mt y Mc. En él, Lc omite la divulgación que el leproso hace de su curación, seriamente prohibida por Cristo, para evitar prematuras conmociones mesiánicas populares. Pero se explica que, en la excitación de su alegría, acaso ni se ac
ordó de la prohibición o lo echó a la parte de modestia. Lc, conforme a su tema, destaca la oración habitual de Cristo — que debía ser larga — , pues para ella se retiraba a lugares "desiertos" (έρήμας).Curación de un paralítico, 5:17-26 (Mt 9:1-8; Mc 2:1-12). Cf. comentario a Mt 9:1-8
.17
Sucedió un día que, mientras enseñaba, estaban sentados algunos fariseos y doctores de la Ley, que habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea, y de Jerusalén, y la virtud del Señor estaba en su mano para curar. 18 Y he aquí que unos hombres que traían en una camilla un paralítico buscaban introducirle y presentárselo; 19 pero, no encontrando por dónde meterlo a causa de la muchedumbre, subieron al terrado y por el techo le bajaron con la camilla y le pusieron delante de Jesús. 20 Viendo su fe, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 2I Comenzaron a murmurar los escribas y fariseos, diciendo: ¿Quién es este que así blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios? 22 Conociendo Jesús sus pensamientos, respondió y les dijo: 23 ¿Por qué murmuráis en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 24 Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder sobre la tierra para perdonar los pecados — dijo al paralítico — : A ti te digo, levántate, toma la camilla y vete a casa. 25 Al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a casa, glorificando a Dios. 26 Quedaron todos fuera de sí y glorificaban a Dios, y, llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.Lc omite el lugar de la escena, que es Cafarnaúm (Mc), ni dice que era en "casa" (Mc), probablemente su casa (Mt 4:13), pues Mc dice además que la gente "no cabía ni junto a la p
uerta." Acaso sea debido a lo dicho en Lc 9:58.v. 17. La "introducción" es propia de Lc, añadiendo un dato omitido por Mt-Mc: que, mientras enseñaba, estaban sentados escuchándole algunos "fariseos y doctores de la Ley, que habían venido de todas las aldeas de Galilea, Judea y de Jerusalén." La intención con que le e
scuchaban se adivina. Esta frase redonda e hiperbólica, tan propia de Lc, con la que expresa esta presencia tan amplia y conjunta de fariseos y doctores, hace pensar en una cruzada de espionaje más que en un simple movimiento de curiosidad ante El. Se está, pues, ya en una época bastante avanzada del ministerio público de Cristo. Ha enseñado por muchas partes y ha hecho muchos milagros. Lc dejó antes registrado (4:44) que "iba predicando por las sinagogas de Judea," término allí sinónimo de Palestina 3.v.17d. Lc pone una frase que es todo un programa de la obra taumatúrgica de Cristo: "La virtud del Señor estaba con El para curar." Tales estaban de manifiestos su
s milagros.v.19. Lc describe la casa al modo helenístico, no palestino dirá que, para bajarlo por el techo, "descubrieron el terrado" (¿
Εορυξαντες) hecho de adobes y follaje; Lc, en cambio, lo describe diciendo que quitaron las "tejas" (δια των κεράμων).v.20. Cristo, dirigiéndose al paralítico, lo trata en forma más impersonal, lo llama "ho
mbre." En Mt-Mc, "hijo." No deja de extrañar este cambio, ya que Lc es propenso a retener estos matices delicados.v.24. Destaca que la curación fue instantánea. Aunque se sigue del contexto, Mt-Mc no lo resa
ltan explícitamente. Quiere acusar más ese poder milagroso que estaba en sus manos.v.26. "Himnos finales," bien destacados por Lc.
Como ya se indicó en el Comentario a Mt 9:2-8, se ven en este relato dos temas: a) perdón de pecados (Mt 9:2-8; Mc 2:2-9; Lc 5:18-23); y b) relato de un milagro (Mt 9:6-8; Mc 2:10-12; Lc 5:24-26). Estos temas ¿son pr
imitivamente unitarios?R. Bultmann, E. Klosterman y otros pretenden que ya Mc había unido dos relatos dife
rentes: a) un relato de milagro (Mc 2:1-5. l0 12=Lc 5:17-20a.24b-26); b) un "apotegma" o relato de controversia (Mc 2:5. 10=Lc 5:20b-24a). A esto añaden que el título de "Hijo del hombre" hubo de ser usado por Cristo mucho más adelante.En cambio, C. H. Turner, M. Dibelius, J. M. Creed sostienen que esta sección tiene una "innegable unidad" (Bonnard). Lo mismo que el que aquí tiene una explicación lóg
ica la expresión de "Hijo del hombre."Ya se ve la no evidencia de la primera posición cuando exegetas de renombre optan por la posición contr
aria.La primera posición es violenta, supone un extraño entresijo en los textos; hubiera sido más fácil redactarlo en forma de un todo. Resulta más lógico — y lo da el análisis del relato — su reda
cción unitaria.Además hacer una afirmación de un efecto invisible — perdón de pecados — en aquel estadio de la vida de Cristo, con sólo él decirlo, ¿resultaría creíble? ¿No se iba a interpretar como una gratuidad? En este sentido, lo más lógico es suponer la unidad primitiva de ambos relatos, junto a la afirmación inaudita, la prueba: el milagro.
Y esto se confirma con otros pasajes de Lc. En uno (Lc 7:36-50), una mujer pecadora pública se arroja y unge los pies de Cristo, y éste le perdona los pecados. Pero en la estructura misma y necesaria del relato, hay dos milagros morales que van a confirmar, como antes, aquel perdón invisible: uno, al descubrir que aquella mujer era "pecadora," pues no por ungirle se sigue que fuese pecadora (Lc v.39); como se ve en la unción de Betania (cf. Jn 12, 1ss); y el otro, por la penetración de los pensamientos de Simón. O sea, en un caso análogo, relatado por el mismo evangelista, se acompaña — garantiza — el perdón de los pecados con dos prodigios.
Es lo mismo que, en el fondo, hace Lc en otro pasaje (Lc 6:6-10). Pregunta, en plena sinagoga, si se puede hacer bien en sábado, y lo prueba con la curación de la mano paralizada de un hombre. Y todo esto es unitariamente primitivo.
Lo que no hay inconveniente en admitir son retoques y matices en el relato primitivo por parte de la Catequesis en orden a resaltar el valor de la "confesión" sacramental, extendido a t
odos los pecados; problema que preocupó en un momento a la Iglesia.Y en cuanto a la expresión
"Hijo del hombre," lo mismo podría ser que este pasaje estuviese adelantado, o que haya sido utilizado por Cristo con la riqueza de matices que encierra, y que más tarde se descubrirían; o que la expresión no sea primitiva, y esté puesta, deliberadamente, aquí, redaccionalmente, por su matiz de evocar al Mesías daniélico-divino, para hacer ver — sugerir — que el poder de perdonar los pecados en Cristo le viene por ser Dios.Vocación de Leví, 5:27-32 (Mt 9:9-13; Mc 2:13-17). Cf. comentario a Mt 9:9-13
.27
Después de esto salió y vio a un publicano por nombre Leví, sentado en el lugar donde se cobraban los impuestos, y le dijo: Sígueme. 28 El, dejándolo todo, se levantó y le siguió. 29 Leví le ofreció un gran banquete en su casa, con asistencia de gran multitud de publícanos y otros que estaban recostados con ellos. 30 Los fariseos y los escribas murmuraban hablando con los discípulos: ¿Por qué coméis y bebéis con publícanos y pecadores? 31 Respondiendo Jesús les dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos, 32 y no he venido yo a llamar a los justos, sino a los pecadores a penitencia.v.27. La topografía de la escena en Lc es sugerida al decir que "salió" camino del Lago (
Mc). A su paso vio un "publicano" (τελώνην). Sólo Lc lo registra. Estos eran gentes despreciadas, por cooperar con la autoridad gentil al cobro de los impuestos al pueblo de Dios. A lo que se unía su abuso en lograr las máximas ventajas económicas. Está en su "telonio," su puesto de recaudaciones. Al tener éste cerca del mar, hace pensar que su función principal, al servicio de Antipas o de Roma, fuese el de cobrar los impuestos más directamente relacionados con las cosas del mar.El nombre es, como en Mc, Leví. En Mt se llama a sí mismo Mateo. Las escenas son las mismas, y el uso de dos nombres no era nada raro. Es ordinariamente admitido que ambas personas se identifican 4.
v.28. Lc es el único que registra que, al llamarle Cristo, "dejó todo" y le siguió.
Es característico de Lc la formulación de las cosas por "totalidad" (Lc 14:39; 18:22, etc.). La fórmula evoca el llamamiento de los cuatro primeros discípulos. Puede haber algo de clisé literario en la redacción.v.30. Se citan "publícanos y pecadores." Por estos últimos ha de entenderse, más que gentes moralmente bajas, gentes que no tenían la pureza "legal," sea por su despreocupación en el trato con gentiles, sea por otros motivos, que así los hacía incursos en la falta de las minuc
iosidades preventivas farisaicas.En el v.32, en que se llama a los pecadores a "penitencia," si tiene el sentido de vocación de ingreso al reino, parece acusarse también, en el conjunto del contexto, el sentido universalista y "moral" de la penitencia. Es adición de Lc, con la que quiere precisar "moralísticamente" el valor de esta expresión de Cristo, y lo que tenía de ironía entre los "justos" — escribas, fariseos (Lc 18:9) — y los "pecadores," publícanos y gentes descuidadoras de la Ley.
Lc y Mc omiten la sentencia de Oseas (6:6), típica de su procedimiento.
La comunidad primitiva encontraba en esta escena y sus versículos finales (v.31-32) una lección oportuna, aparte de "los publícanos y pecadores" del momento histórico de Cristo. Siempre era un problema analógicamente actual.
Los discípulos de Cristo no ayunan, 5:33-39 (Mt 9:14-17; Mc 2:18-22). Cf. come
ntario a Mt 9:14-17.3
Ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos; pero tus discípulos comen y beben. 34 Respondióles Jesús: ¿Queréis vosotros hacer ayunar a los convidados a la boda mientras con ellos está el esposo? 35 Días vendrán en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquellos días, ayunarán. 36 Y les dijo una parábola: Nadie pone un remiendo de paño nuevo a un traje viejo; de lo contrarío, romperá el nuevo, y el remiendo, tomado del vestido nuevo, no ajustará sobre el viejo. 37 Ni echa nadie el vino nuevo en cueros viejos; de lo contrarío, el vino nuevo romperá los cueros viejos y se derramará, y los cueros se perderán; 38 sino que el vino nuevo se echa en cueros nuevos, 39 y nadie que tenga vino añejo quiere el nuevo, porque dice: El añejo es mejor.Las narraciones de los tres sinópticos son bastante afines. Cristo elude la pregunta de los fariseos ante el porqué de no "ayunar" sus discípulos, refiriéndose a los ayunos libres y "oraciones" (Lc) especiales que hacían los discípulos del Bautista y los de los fariseos. Se explica el eludir la pregunta, basada en el espíritu pretencioso
y ostentoso farisaico. Ante el gozo del esposo es hora de alegría. El banquete es símbolo bíblico del reino. Aunque éste perdurará, aquí sólo se considera el aspecto de este momento temporal de Cristo. Acaso se destaque y se explique esta "objeción" para justificar la práctica de los ayunos en la primitiva Iglesia, y el cambio de días.Pero en las comparaciones del "vestido" y del "vino" les hace ver que hay una incompatibilidad con la materialidad de lo pasado, y que hay un espíritu nuevo, al margen de sus exigencias y tradiciones 5.
v.39. La última frase de Lc, exclusiva suya, parecería estar en contradicción con lo ant
erior, donde se elogia lo "nuevo." Dice: "Y nadie que tenga vino añejo quiere el nuevo, porque dice: El vino añejo es mejor." Esta frase debe de proceder de otro contexto. Pero Lc la inserta aquí para indicar el apego de muchos al vino añejo de la Ley. Estos no renuncian al "vino añejo" del A.T. ni a sus tradiciones farisaicas. Es el gusto a lo que estaban fuertemente apegados. Tal fue el caso de los "judaizantes," sin llegar a la irreductibilidad del fariseísmo.Como se dijo en el Comentario a Mt, también interesaba este tema en la Iglesia primitiva, para insistir en la práctica penitencial del ayuno, aunque cambiados los días, para diferenciarse de la práctica judía y vincularlos a los días cristianos hasta llegar a la plenitud del reino (cf. Act 13:2ss; 14:23; Didaje 8). Ya en Mt 6:16 se ve que los judeocristianos practicaban el ayuno.
Se sostiene que el dicho de Cristo, que está en los tres sinópticos — que ayunarán cuando les quiten el "esposo" —
es un prematuro anuncio de la muerte de Cristo (C. H. dodd, Ρarables of the Kingdom [1936] 116-117 n.2). ¿Por qué? Parece una sentencia central que se impone, admitida la alegoría temporal de la boda. Aparte que no habría inconveniente en que pudiera ser un pasaje adelantado. Si fuese posterior la cronología, entonces "contendría unas palabras genuinas de Jesús" (E. J. Mally). Un poco antes o después no afecta a la "genuinidad" de las palabras de Cristo. Lo que sí se ve es que su sola presencia es fuente de gozo escatológico; la venida del reino está relacionada con él, y su ausencia traerá sufrimiento (cf. O. Culmann, Christologie du Ν. Τ. [1966] 48-62).1 Para La Descripción Ambiental, Cf. Wllliam, Das Leben Jesu., Vers.
Esp. (1940) P. 169-175.2 Fokck, Prima Piscatiomiratulosa.-Verb. Dom. (1926) 170-197; Smith, Fishers Of Men: Harward Theology Review (1959) 187-203; Racourt, La Vocation Des Apotres: Rev. Se. Rehg. (1939) P.610-615.
3 Lebreton, La Vida Y Enseñanza., Vers. Del Franc.
(1942) I P.121.4 B. Lindars, Matthew, Lew, Lebbaeus And The Valué Of The Western Text: New Test. Stud. (1957) 220ss.
5 J. Dupont, Vin Vieux, Vin Nouveau (Lc 5:39): The Cath. Bibl. Quart. (1963) 286-304.
Sobre la cuestión del sábado, 6:1-11 (Mt 12:1-14; Mc 2:23-28; 3:1-6). Cf. come
ntario a Mt 12:1-14.1
Aconteció que un sábado, atravesando El por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas, y, frotándolas con las manos, las comían. 2 Algunos fariseos dijeron: ¿Cómo hacéis lo que no está permitido en sábado? 3 Jesús les respondió: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando tuvo hambre él y sus acompañantes? 4 ¿Cómo entró en la casa de Dios y, tomando los panes de la proposición, comió y dio a los que venían con él, siendo así que no es lícito comerlos sino sólo a los sacerdotes? s Y les dijo: Dueño es del sábado el Hijo del hombre. 6 Otro sábado, entrando en la sinagoga, enseñaba; y había allí un hombre que tenía una mano seca. 7 Le observaban los escribas y fariseos para ver si curaría en día de sábado, a fin de tener de qué acusarle. 8 El, que conocía los pensamientos suyos, dijo al hombre de la mano seca: Levántate y ponte en medio. El, levantándose, se quedó en pie. 9 Díjoles Jesús: Voy a haceros una pregunta: si es lícito hacer bien o mal en sábado, salvar un alma o perderla. 10 Y dirigiendo su mirada a todos ellos, les dijo: Extiende tu mano. El lo hizo, y su mano quedó sana. 11 Ellos se llenaron de furor, y trataban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.Lc, como los otros dos sinópticos, agrupa aquí dos sucesos tenidos con motivo del reposo sabático, apuntándose ya, literalmente al menos, los primeros conatos serios de perder a Crist
o.El primer episodio (v.1-5) presenta una dificultad crítica. La lectura es doble: "un sábado"; otra variante lee: un "sábado segundo primero." Sobre esta interpretación segunda se han propuesto diversas opiniones; sería para indicar el sábado siguiente al pascual; una glosa al estilo del calendario de Qumrán; una interpolación
1. Esta segunda lectura fue seguida por lectores antiguos; los modernos, generalmente, la rechazan críticamente 2.El relato de Lc es más sintético que el de Mt, y omite una dificultad clásica que trae Mc sobre el sacerdote a quien le piden los "panes." Pero saca la misma conclusión: si la ley sabática tiene excepciones, incluso en el reposo sabático, tan sagrado, no pueden extrañarse que El obre así, permitiendo que así obren sus
discípulos, pues El es "Señor del sábado" 3. Cristo se pone en la misma línea de la legislación. Siendo este precepto más que mosaico, divino, El se sitúa en esta esfera.Los tres sinópticos concluyen con la frase siguiente para justificar su acción: "Porque señor (
χυριος) del sábado es el Hijo (b dóc) del hombre" (Mt). En Mc le precede que "el sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado" (Mc 2:27). Y, a continuación, se pone la sentencia antes citada. Pero no parece lógico decir: "Si esta sentencia circuló independientemente de este episodio, la expresión Hijo del hombre podría haber sido empleada con toda la carga de un título de exaltación. Pero si la sentencia formó siempre parte de este relato, entonces hijo del hombre sería simplemente un aramaísmo para significar cualquier hombre, cuyas necesidades son siempre más importantes que una prescripción legal" (cf. C. Stuhlmueller, Év. s. S. Lúc [1973] 345-346).Esto no parece lógico. En primer lugar, no dice "hijo del hombre," sino con artículo (ó
υιός του ανθρώπου), frase perfectamente técnica en los evangelios para designar a Cristo (Mc 2:27). Además ese determinado "el hijo" (b υιός) del hombre," es "Señor" (χύρίος) del sábado. Y aunque a χύρίος (Mc 2:27) le falta el artículo — aparece en variantes — queda lo suficientemente expresado con un título, igualmente característico en la Iglesia primitiva, para expresar a Cristo en su formalidad de Dios. Hasta tal punto que San Pablo, en el pasaje de la kenosis, dice: "para que toda lengua confiese, que "Señor (χύριος) es Jesucristo, para" (Flp 2:11); ni aquí se utiliza el artículo para determinar algo que es la gran confesión de lo que es Cristo: Señor. A esto se une el lugar paralelo de Mt en el que se proclama antes a Cristo superior al templo (Mt 12:6). Posiblemente la frase sea independiente, pero, en cualquier caso, no está por "hombre," sino que es término técnico "el Hijo del hombre" de Cristo, máxime con el contexto ambiental de Mt y de la Iglesia primitiva. Ni aquí se trata de demostrar que el sábado cae bajo la jurisdicción del hombre, sino de Cristo, que es a quien le plantean el problema, y el que, interpretativa y autoritariamente, responde a la cuestión.Un pequeño detalle (v. 10) hace ver que esta escena tiene lugar ya pasada la Pascua, pues los discípulos "frotaban las espigas," ya secas, con las manos para comer el grano, si no es un detalle redaccional.
A este episodio se le une otro (v.6-11) también en sábado. Cristo está en los oficios sin
agogales, seguramente explicando su doctrina, lo que permite mejor el hacer la pregunta que dirige a los "escribas y fariseos," que lo espiaban para ver si curaba a un enfermo.La respuesta de Cristo, que "conocía los pensamientos" de ellos, fue hacer el milagro. Para ello le hace salir al medio de la sinagoga, seguramente delante de los primeros puestos que ocupaban los fariseos, y le hace una pregunta de contrastes orientales: "Si es lícito hacer bien o mal en sá
bado, salvar un alma o dejarla perderse.""Alma" ψυχή está por "vida," por la persona. La expresión literaria "hacer bien o mal." suele tener un sentido de exclusividad, v.gr., no hacer nada bueno 4.
Mc acusa muy fuertemente la "mirada airada" que Cristo dirige a aquel grupo, "entristecido por la dureza de sus corazones," ya que "callaban" ante su pregunta. Lc, resaltando escuetamente que los "miró," omite el aspecto de santa "ira" de Mc. Acaso por temor de que sus lectores no lo comprendiesen bien.
La respuesta al silencio fue la curación de aquella mano paralizada. Otra vez más hacía ver que la Ley tenía las excepciones de estar "hecha para el hombre," y El puso, además, la rúbrica d
ivina de sus poderes: era "Señor del sábado."Lc, como Mc, omiten la pequeña parábola de la "oveja caída." Es una añadidura de Mt.
La consecuencia que sacaron los "escribas y fariseos" fue la confabulación para prender a Cristo. Cabría pensar si estas escenas no están adelantadas, ya que la confabulación para hacer morir a Cristo se comprendería mejor más tarde, después de haber ejercido más su vida de público ministerio. Aparte que en Mt-Mc se dice que tomaron contactos insistentes (Mt 12:14; Mc 3:6). Lc omite que para esto se "concertaron con los herodianos" (Mc). Acaso porque a la hora de la redacción de su evangelio y para sus destinatarios esa alusión de una fracción local y pequeña no sería comprensible. Lc no aborda el tema de la muerte de Cristo hasta que relata el viaje a Jerusalén, que terminará en la muerte (Lc 9:20-50).
La elección de los Doce, 6:12-19 (Mt 10:1-4; Mc 3:13-19). Cf. comentario a Mt 10:1-4.
Lc comienza aquí el "Sermón de la Montaña." Su reducción, con relación a Mt, es muy grande. Lc refleja mejor el estado primitivo del mismo, que aparece muy amplificado en Mt, por razón de la "sistematización" de su evangelio, aunque también por probables omisiones de Lc.
12 Aconteció por aquellos días que salió El hacia la montaña para orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Cuando llegó el día, llamó a sí a los discípulos y escogió a doce de ellos, a quienes dio el nombre de apóstoles: 14 Simón, a quien puso también el nombre de Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, 15 Mateo y Tomás, Santiago el de Alfeo y Simón, llamado el Zelotes; 16 Judas de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor, 17 Bajando con ellos del monte, se detuvo en un rellano, y con El la numerosa muchedumbre de sus discípulos, y una gran multitud del pueblo de toda Judea, de Jerusalén y del litoral de Tiro y Sidón, 18que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades; y los que eran molestados de los espíritus impuros eran curados. 19 Toda la multitud buscaba tocarle, porque salía de El una virtud que sanaba a todos.
Mt separó del "sermón del Monte" la elección de los Doce. Igualmente Me; suponiendo el cuadro en el monte, lo presenta como un caso a
islado.Lc es el que destaca que Cristo, antes de esa trascendental elección, "salió hacia la mo
ntaña y pasó la noche orando." Mc, en cambio, destacará más la plena libertad que Cristo tuvo en esa elección. Lc dice que "les dio el nombre de apóstoles." Lc es el que más usa este nombre (Lc 9:10; 17:5; 22:14; 24:10); los otros evangelistas apenas lo usan. Este nombre corresponde al arameo shalihá, y significa el que recibe una misión determinada. Cristo busca un grupo, contrapuesto a las doce tribus. Con él quiere formar los jefes del nuevo Israel. La misión que les confía es triple: que le acompañen (para formarlos bien); para enviarlos a predicar la doctrina del reino, sobre todo después de la gran iluminación de Pentecostés; y para confiarles el poder de expulsar demonios: con ello se demostrará la llegada del Mesías, una de cuyas características sería ésta, y, por tanto, ellos quedarían bien acreditados como "apóstoles" del Mesías para la expansión de su reino.El que Cristo, y allí mismo, los haya denominado "apóstoles," es muy discutible
5. Sólo Lc pone entre los apóstoles a "Judas de Santiago," que Mt-Mc lo denominan Tadeo 6.Lc relata a continuación de esta elección que Cristo "baja" con ellos, mientras Mt pr
esenta el cuadro "subiendo" Cristo y los discípulos a un monte. Son dos perspectivas histórico-literarias distintas, en que se sitúan momentos diversos de la escena. Como Lc no había presentado aún el escenario de este episodio, lo que Mt había hecho antes, tiene que presentar a Cristo "subiendo" a la montaña. Y con él "baja" también una "numerosa muchedumbre de sus discípulos" y las multitudes que habían venido para oírle y ser curadas.Lc destaca que la multitud le apretujaba "porque salía de El una virtud que sanaba a t
odos." Se reconoce este hecho. El curanderismo rabínico nada tenía de esto. Pero el mismo Lc hará ver luego que esta virtud curativa exigía fe en el paciente (Lc 8:46): la fe o confianza que tantas veces relatan los evangelistas que Cristo pedía para curar. Su obra benéfica no era obra de magia, sino de confianza y entrega a El 7: un relacionarse con el reino. También las curaciones eran triunfo sobre Satán, y beneficio del reino, que mira al hombre total.Como en toda "fuente" de la vida de Cristo, el kerygma de este "discurso," en su forma abreviada, se conservó en arameo. Y como siempre Mt-Lc lo "adaptan" a sus fines o lo toman de versiones griegas — ¿ampliadas? ¿seleccionadas? — distintas. El "Sermón del Monte" tiene en Mt 107 versículos; en Lc hay 30/32. Además gran parte del material que sólo aparece en el "Sermón" de Mt aparece en Lc en otros lugares (cf. Lc 9:51-18:14). En cambio, Lc 6:38-45 falta en el "Sermón" de Mt, pero aparecen estos versículos en otros lugares de Mt. Acaso Mt refleje en su total estructura literaria un discurso de catequesis en su iglesia judeo-cristiana, haciendo ver en qué sentido la Ley puede estar vigente en los cristianos. Lc, en cambio, lo abrevia, suprimiendo cuestiones de menos interés para su auditorio, y quita matices judíos, para dar doctrina más "desjudaizada," para destacar el intemporal valor moral de su evangelio "universalista."
Las bienaventuranzas y las imprecaciones, 6:20-26 (Mt 5:3-12). Cf. comentario a Mt 5:3-12.
20
El, levantando sus ojos sobre los discípulos, decía: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que ahora padecéis hambre, porque seréis hartos. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 22 Bienaventurados seréis, cuando aborreciéndoos los hombres, os excomulguen y maldigan, y proscriban vuestro nombre como malo, por amor del Hijo del hombre. 23 Alegraos y regocijaos en aquel día, pues vuestra recompensa será grande en el cielo. Así hicieron sus padres con los profetas. 24 Pero ¡ay de vosotros, ricos, porque habéis recibido vuestro consuelo! 25 ¡Ay de vosotros los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis! 26 ¡Ay cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros, porque así hicieron sus padres con los falsos profetas!Sólo Lc y Mt traen las bienaventuranzas, pero Lc las trae reducidas a cuatro. En cambio, es el único que trae cuatro "imprecaciones," que son como el ritmo negativo de esta estructura hebrea. Estas "bienaventuranzas" en Lc aparecen formuladas en un sentido material, escueto. Acusa ello la forma original judía. Mt matizó y "moralizó" algunas, en orden a una mejor comprensión de sus lectores. Lc, en cambio, con lectores étnico-cristianos, las conservó en su formulación orig
inal. Probablemente respeta las "fuentes."Las tres primeras — pobreza, llanto, hambre — son casi sinónimas. Estos pobres no son los pobres sin más. Los anawím, los pobres, habían tomado ya en el A.T. el sentido del pobre oprimido, pero piadoso y resignado con su suerte ante Dios. De ahí que esos "pobres," por su actitud moral, están ya a las puertas de su ingreso en el reino que Cristo anuncia
. Lo mismo se dice de los que tiene η "hambre" o "lloran" su desventura, pero resignados ante el plan de Dios y piadosos en su vida religiosa.Este estilo "imprecatorio" es conocido en la Ley y en los Profetas (Is 65:13ss). No es creíble que Lc sustituya, deliberadamente, las otras "bienaventuranzas" por estas cuatro "impr
ecaciones"; debió de encontrar en su "fuente" sólo estas cuatro a las que hace corresponder el mismo número de "imprecaciones." Estos esquemas son típicos del estilo de Lc. Parece que son una elaboración "paralelística" de "contraste" hecho por Lc, amigo de los pobres (Schmid).Conforme a una interpretación materialista de la Ley, aún flotaba la idea que los bienes eran premio a los buenos, y los dolores, v.gr., la pobreza, castigo. De ahí la gran panorámica de esperanza que Cristo abre a este tipo de pobreza y dolor. También ellos serán hijos del reino.
La bienaventuranza siguiente (v.22.23), si no está yuxtapuesta a las anteriores, les da un valor "sapiencial" de incorporación al reino y los beatifica.Más aún, cuando por causa del reino, "del amor al Hijo del hombre," su "nombre," el personal, pero en cuanto "cristianizado" (Sant 2:7), sea aborrecido por los hombres, y ellos "excomulgados" de la sinagoga (Jn 9:22, etc.), lo que podía llevar anejo en su último grado todo contacto con la sociedad judía, que se alegren en "aquel día," probablemente el día en que esto suceda (Act 5:41), mejor que el día de la parusía, muy alejado de este contexto, porque será grande la recompensa en el cielo. Y les hace ver que también, a pesar de la santidad de la doctrina y de los profetas, éstos fueron perseguidos por "sus padres": el judaísmo anterior. El pensamiento subyacente son los fariseos y escribas, ya confabulados contra Cristo y su obra (Lc 6:11), por lo que aguardará la misma suerte a sus seguidores 8.
Lc pone a continuación cuatro "imprecaciones." Son el aspecto "negati
vo" del ritmo hebreo de lo anteriormente dicho. Los aquí ricos, pero en contraposición a los anawím, son los ricos irreligiosos y opresores, el rico injusto; por eso, esos que ahora, y así, están "hartos" y "ríen," y, por lo mismo, la adulación popular los lisonjea, que sepan — la forma "sapiencial" en que están formuladas no presenta el problema de su cambio — que tendrán el castigo proporcionado.En el ambiente en que están dichas estas "imprecaciones," se piensa en los fariseos, a los que Cristo en otra sección de Lc dedica fuertes imprecaciones (Lc 11:42-45); en los saduceos, que se aprovechan aquí de los altos puestos y buena vida, y en las grandes familias sacerdotales. Así, Anas era llamado el "hombre venturoso" por sus triunfos, no siempre honrosos
.El amor a los enemigos, 6:27-38 (Mt 5:38-48). Cf Comentario a Mt 5:38-48; 7:1-2
.27
Pero yo os digo a vosotros que me escucháis: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, 28 bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian. 29 Al que te hiere en una mejilla, ofrécele la otra, y al que te tome el manto, no le estorbes tomar la túnica; 30 da a todo el que te pida y no reclames de quien toma lo tuyo. 31 Tratad a los hombres de la manera de que vosotros queréis ser de ellos tratados. 32 Si amáis a los que os aman, ¿qué gracia tendréis? Porque los pecadores aman también a quienes los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os lo hacen, ¿qué gracia tendréis? También los pecadores hacen lo mismo. 34 Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracia tendréis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos igual favor. 35 Pero amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperanza de remuneración, y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque El es bondadoso para con los ingratos y los malos. 36 Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso. 37 No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; absolved y seréis absueltos. 38 Dad y se os dará; una medida buena, apretada, colmada, rebosante, será derramada en vuestro corazón. La medida que con otros usareis, ésa será usada con vosotros.Lc agrupa aquí diversas sentencias del Señor, ya recogidas fundamentalmente por Mt en el se
rmón del Monte.Los versículos 29-30 están en segunda persona, los anteriores y posteriores están en plural. Es Lc que combina "fuentes."
Lc omite la comparación que trae Mt de la conducta de los "publícanos," que responden con el bien al bien; y la conducta con los "hermanos," que son los judíos, y la sustituye por la palabra "pecadores," que, si era sinónimo en el vocabulario judío de "publícanos," se prestaba su uso para sus lectores a una comprensión genérica mejor,
al tiempo que se adaptaba a un sentido más "ético" y universal.Lc añade luego otras sentencias, por contexto lógico, que Mt trae en otro contexto del "sermón del Monte" (Mt 7:1ss). Con ellas insiste en este espíritu de caridad para con el prójimo y anuncia el premio. Toma la metáfora de la "medida," del ambiente. Una medida no escatimada, sino que el grano que en ella se ponga se lo apretará bien para que quepa lo más posible, y hasta se desbordará de la misma medida. Imagen de la generosidad del premio de Dios para con los que aman así al prójimo y a sus e
nemigos. El v.31 está situado en un contexto lógico, no como en Mt, y sin la segunda parte de éste. Es efecto de las "fuentes" y de la libertad seleccionadora de los evangelistas.La "Regla de oro" del v.31 aparece en forma negativa en Tobías (4:15).
espíritu de benevolencia, 6:39-46 (Mt 15:14, 10:24). Cf. comentario a Mt 15:14 y 10:24.39
Les dijo también una parábola: ¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? 40 Ningún discípulo está sobre su maestro; para ser perfecto ha de ser como su maestro. 41 ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo? 42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame quitarte la paja que tienes en el ojo, cuando tú no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo, y entonces verás de quitar la paja que hay en el de tu hermano. 43 Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni tampoco árbol malo que dé fruto bueno, 44pues cada árbol se conoce por su fruto; y no se cogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian racimos. 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca cosas buenas, y el malo saca cosas malas de su mal tesoro, pues de la abundancia del corazón habla la lengua. 46 ¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?Lc ilustra también este pensamiento anterior, destacando el espíritu de benevolencia que ha de tener el discípulo de Cristo. Mt trae también ambas comparaciones primeras — "ciegos" y discípulos — en contextos distintos y con finalidades algo distintas. Aquí son evocados por el juicio que ha de hacerse sobre otros. La frase podría, como algunas de las siguientes, ser un prove
rbio.v.46. La expresión de llamar a Cristo "Señor, Señor" (
κύριε)., debe de ser reflejo de la catequesis primitiva y posiblemente litúrgica para confesar la divinidad de Cristo.Conclusión, 6:47-49 (Mt 7:24-29). Cf. comentario a Mt 7:24-29
47
Todo el que viene a mí y oye mis palabras y las pone en obra, os diré a quién es semejante. 48 Es semejante al hombre que, edificando una casa, cava y profundiza y cimienta sobre roca; sobreviniendo una inundación, el río va a chocar contra la casa, pero no puede conmoverla, porque está bien edificada. 49 El que oye y no hace, es semejante al hombre que edifica su casa sobre tierra, sin cimentar, sobre la cual choca el río, y luego se cae y viene a ser grande la ruina de aquella casa.Como Mt, termina Lc el "sermón de la Montaña" comparando al que "oye" las palabras de Cristo y las "pone por obra" a una persona que cimentó su casa en roca
viva, y a la que no pudieron destruirla las corrientes de un río. Y el que las escucha, pero no las "practica," es comparable al que cementa su casa en sola tierra, y a la que un río desbordado destruye. Mt en su descripción refleja bien el aspecto palestino, en el que la roca no está profunda; Lc la "adapta" a su medio ambiente. La necesidad de las obras está fuertemente acusada.En el medio ambiente rabínico se discutía con calor qué fuese más grande, si el estudio de la Ley o su práctica. Y al que hací
a ambas cosas lo comparaban al que construye su casa "en un cimiento de piedras," que las inundaciones no destruyen 9.1 Belser, En Bibl. Zeistschr. (1903) 58-61; Audet, En Se. Eccl. (1958) 361-383; Vogt, En Bíblica (1959) 102-105; Bover, En Estudios Eclesiásticos (1928) 94-103. 2 Nestlé,
Λγ. T. Graece Et Latine, Ap. Crít. A