Comentada.
Texto de la Nácar-Colunga
. Para Usos Internos y Didácticos Solamente
ADAPTACION PEDAGOGICA: Dr. Carlos Etchevarne, Bach. Teol
Contenido:
Introducción a los Sapienciales.
Introducción. 1. Job, Varón Recto y Justo, Probado por la Adversidad. 2. Nuevas y Terribles Pruebas de la Virtud de Job. Primer Ciclo de Discusiones (c.3-14). 3. Lamentos Desgarradores del Inocente Job. 4. Discurso de Elifaz. 5. Inutilidad de Rebelarse contra las Vías de la Providencia. 6. Respuesta de Job a Elifaz. 7. La Vida de Job es un Cumulo de Amarguras. 8. Discurso de Bildad. 9. Respuesta de Job a Bildad. 10. Suplica a Dios para que sea mas Comprensivo con la Obra de Sus Manos. 11. Discurso de Sofar. 12. Respuesta de Job a Sofar. 13. Job quiere defender su Causa ante Dios. 14. La miseria de la Vida Humana. Segundo Ciclo de Discusiones (c.15-21). 15. Segundo Discurso de Elifaz. 16. Respuesta de Job a Elifaz. 17. La Proximidad de la Muerte. 18. Segundo Discurso de Bildad. 19. Respuesta de Job a Bildad. 20. Replica de Sopar. 21. Respuesta de Job a Sopar. Tercer Ciclo de Discusiones (c 22-31). 22. Replica de Elifaz. 23. Respuesta de Job. 24. Las Demasías de los Impíos. 25. Nueva Replica de Bildad. 26. Respuesta de Job. 27. Respuesta de Job a Bildad. 28. El Poema de la Sabiduría. 29. Respuesta a Job. 30. Triste Situación Actual. 31. Confesión Negativa de Job. Los Discursos de Elihu (c. 32-37). 32. Intervención de Elihu. 33. Reproches a Job. 34. Segundo Discurso de Elihú. 35. Tercer Discurso de Elihú. 36. Cuarto Discurso de Elihu. 37. Prosigue el Cuarto Discurso de Elihu. Los Discursos de Yahvé. 38. Intervención de Dios. 39. Los Maravillosos Instintos de los Animales. 40. El Poder de Dios. 41. Prosigue la Descripción del Cocodrilo. 42. La Rehabilitación de Job.
Introducción. Libro Primero. Salmo 1. Las dos Sendas: La del Justo y la del Impío. Salmo 2. El Ungido de Yahvé. Salmo 3. Seguridad del Justo en la Persecución. Salmo 4. Oración del Justo Perseguido. Salmo 5. Oración Matinal del Justo contra los Impíos. Salmo 6. Deprecación de un Justo enfermo. Salmo 7. Deprecación del Justo Calumniado. Salmo 8. Himno al Creador. Salmo 9. Dios, Juez Supremo. Salmo 10 (Vg 9). La Conducta Perversa de los Impíos. Salmo 11 (Vg 10): La Confianza En Dios. Salmo 12 (Vg 11): Deprecación Contra los Impíos. Salmo 13 (Vg 12): Suplica de Auxilio del Justo Atribulado. Salmo 14 (Vg 13): Corrupción General de la Sociedad. Salmo 15 (Vg 14): El Huésped de Yahvé. Salmo 16 (Vg 15): Ansias de Intimidad con Yahvé. Salmo 17 (Vg 16): Confianza del Justo en el Juicio de Dios. Salmo 18 (Vg 17): Canto Triunfal de Liberación. Salmo 19 (Vg 18): La Gloria de Dios, Manifestada en el Cosmos. Salmo 20 (Vg 19): Oración por el Rey que va a la Guerra. Salmo 21 (Vg 20): Canto de Acción de Gracias por Haber Protegido al Rey. Salmo 22 (Vg 21): El Justo Doliente y Perseguido. Salmo 23 (Vg 22): Dios, Pastor del Justo. Salmo 24 (Vg 23): Canto Procesional. Salmo 25 (Vg 24): Confianza del Justo en el Señor. Salmo 26 (Vg 25): Oración Confiada del Justo. Salmo 27 (Vg 26): Confianza del Justo en Medio del Peligro. Salmo 28 (Vg 27): Suplica a Yahvé Para que Manifieste Su Justicia. Salmo 29 (Vg 28): Manifestación Majestuosa de Yahvé en la Tempestad. Salmo 30 (Vg 29): Acción de Gracias después de una Enfermedad grave. Salmo 31 (Vg 30): Plegaria de un Justo Angustiado. Salmo 32 (Vg 31): La Confesión de los Pecados y la Reconciliación con Dios. Salmo 33 (Vg 32): Yahvé, Creador del Universo y Protector de los Fieles. Salmo 34 (Vg 33): Yahvé, Protector de los Justos. Salmo 35 (Vg 34): Plegaria del Justo contra los Perseguidores. Salmo 36 (Vg 35): La Impiedad del Malvado y la Bondad de Dios. Salmo 37 (Vg 36): Los Caminos de la Providencia sobre los Hombres. Salmo 38 (Vg 37): Oración de un Pecador Arrepentido. Salmo 39 (Vg 38): Deprecación del Justo Atribulado. Salmo 40 (Vg 41): Acción de Gracias por el Auxilio Recibido y Petición de Nueva Ayuda. Salmo 41 (Vg 40): Oración de un Enfermo Grave. Libro Segundo. Salmos 42-43 (Vg 41-42): La Nostalgia de la Vida Litúrgica en el Templo. Salmo 43 (Vg 42). Salmo 44 (Vg 43): Lamentación y Suplica por la Nación Ultrajada. Salmo 45 (Vg 44): Canto Nupcial. Sentido Mesiánico del Salmo. Salmo 46 (Vg 45): Dios, Protector de Su Pueblo. Salmo 47 (Vg 46): Invitación a las Gentes a Reconocer la Soberanía de Yahvé. Salmo 48 (Vg 47): Himno a la Gloria de Jerusalén. Salmo 49 (Vg 48): El Enigma de la Providencia. Salmo 50 (Vg 49): El Culto Aceptable a Dios.
Salmo 51 (Vg 50): Sincera Confesión de los Pecados y Suplica de Perdón. Salmo 52 (Vg 51): Dios Castiga al Malvado. Salmo 53 (Vg 52): Perversión General en la Sociedad Israelita. Salmo 54 (Vg 53): Oración Contra los Enemigos Insolentes. Salmo 55 (Vg 54): Suplica del Justo Perseguido. Salmo 56 (Vg 55): Firme Confianza en Dios en Medio de la Tribulación. Salmo 57 (Vg 56): Oración Confiada del Justo en Peligro. Salmo 58 (Vg 57): Imprecación Contra los Jueces Injustos. Salmo 59 (Vg 58): Suplica de Auxilio de un Justo Perseguido. Salmo 60 (Vg 59): Petición de Victorias después de Una Derrota. Salmo 61 (Vg 60): Oración de un Exilado. Salmo 62 (Vg 61): Solo En Dios Hay que Esperar. Salmo63 (Vg 62): La Sed de Dios. Salmo 64 (Vg 63): Castigo de los Calumniadores. Salmo 65 (Vg 64): Himno de Acción de Gracias a Dios por Su Munificencia. Salmo 66 (Vg 65): Acción de Gracias por Una Liberación. Milagrosa. Salmo 67 (Vg 66): Conozcan a Dios todos los Pueblos. Salmo 68 (Vg 67): Canto Triunfal: Las Gestas de Yahve. Salmo 69 (Vg 68): Suplica del Justo Perseguido. Salmo 70 (Vg 69): Ardiente Petición de Socorro. Salmo 71 (Vg 70): Oración de un Justo Perseguido. Salmo 72 (Vg 71): Los Días Venturosos del Mesías. Libro Tercero. Salmo 73 (Vg 72): El Enigma de la Felicidad de los Malvados. Salmo 74 (Vg 73): La Desolación del Templo Destruido. Salmo 75 (Vg 74): Dios, Juez y Arbitro Supremo. Salmo 76 (Vg 75): Canto Triunfal Después de la Victoria. Salmo 77 (Vg 76): Las Antiguas proezas de Yahve en Favor de Su Pueblo. Salmo 78 (Vg 77): La Historia de los Padres, Enseñanzas para los Hijos. Salmo 79 (Vg 78): Oración por la Restauración de la Nación. Devastada. Salmo 80 (Vg 79): Oración por el pueblo Perseguido. Salmo 81 (Vg 80): Exhortación a Celebrar Dignamente la Pascua. Salmo 82 (Vg 81): Declaración Divina contra los Jueces Inicuos. Salmo 83 (Vg 82): Deprecación Contra los Enemigos de Israel. Salmo 84 (Vg 83): Anhelo de la Presencia de Dios en el Templo. Salmo 85 (Vg 84): Oración por la Salvación del Pueblo. Salmo 86 (Vg 85): Petición de Auxilio Divino. Salmo 87 (Vg 86): La Gloria de la Jerusalén Mesianica. Salmo 88 (Vg 87): Oración de un Afligido en Peligro de Muerte. Salmo 89 (Vg 88): Quejas por la Humillación del Rey. Libro Cuarto. Salmo 90(Vg 89): Meditación Sobre la Vida Humana. Salmo 91 (Vg 90): A la Sombra del Todopoderoso. Salmo 92 (Vg 91): Alabanza de la Providencia Divina. Salmo 93 (Vg 92): Yahvé, Rey de la Creación. Salmo 94 (Vg 93): Invocación a Dios como Juez. Salmo 95 (Vg 94): Exhortación a la Alabanza y Obediencia de Yahvé. Salmo 96 (Vg 95): Alabanza al Señor, Único Dios y Rey del Universo. Salmo 97 (Vg 96): La Manifestación Gloriosa de Yahvé. Salmo 98 (Vg 97): Canto de Alabanza a Dios después de la Liberación. Salmo 99 (Vg 98): Gloria del Señor en Su Santo Monte.
Salmo 100 (Vg 99): Invitación a la Acción de Gracias al Señor. Salmo 101 (Vg 100): Normas de Vida de un Principe Ideal. Salmo 102 (Vg 101): Suplica de Restauración de Sion. Salmo 103 (Vg 102): Alabanza de la Misericordia Divina. Salmo 104 (Vg 103): La Gloria de Dios en la Creación. Salmo 105 (Vg 104): Fidelidad de Dios a la Alianza. Salmo 106 (Vg 105): Confesión de las Rebeldías de Israel. Libro Quinto. Salmo 107 (Vg 106): Benignidad de la Providencia Divina. Salmo 108 (Vg 107): Petición de Auxilio Divino Contra los Enemigos. Salmo 109 (Vg 108): Oración Imprecativa Contra los Impíos. Salmo 110 (Vg 109): El Mesías, Rey y Sacerdote. Carácter Mesiánico del Salmo. Salmo 111 (Vg 110): Grandeza de las Obras de Dios. Salmo 112 (Vg 111): Bienandanza del Justo. Salmo 113 (Vg 112): Benignidad De Dios con los Humildes. Salmos 114-115 (Vg 113): Las Maravillas del Éxodo. Salmo 116 (Vg 114-115): Acción de Gracias. Salmo 117 (Vg 116): El Aleluya de Todos los Pueblos. Salmo 118 (Vg 117): Himno Triunfal. Salmo 119 (Vg 118): Excelencias de la Ley Divina. Salmo 120 (Vg 119): Los Enemigos de la Paz. Salmo 121 (Vg 120): Seguridad del Protegido de Dios. Salmo 122 (Vg 121): Salutación a Jerusalén. Salmo 123 (Vg 122): Ferviente Petición de Auxilio Divino. Salmo 124 (Vg 123): Acción de Gracias por el Auxilio Recibido. Salmo 125 (Vg 124): La Seguridad de los que Confian en Yahvé. Salmo 126 (Vg 125): Petición de la Plena Restauración de la Nación. Salmo 127 (Vg 126): El Abandono a la Divina Providencia. Salmo 128 (Vg 127): Felicidad del Justo. Salmo 129 (Vg 128): Imprecaciones Contra los Enemigos de Israel. Salmo 130 (Vg 129): Imploración de la Divina Misericordia. Salmo 131 (Vg 130): Confesión de Humildad. Salmo 132 (Vg 131): La Promesa de Bendición Sobre la Dinastía Davídica. Salmo 133 (Vg 132): Deleitosa Comunión de los Santos. Salmo 134 (Vg 133): El Adiós y Bendición Final de los Peregrinos. Salmo 135 (Vg 134): Canto de Acción de Gracias. Salmo 136 (Vg 135): Canto de Acción de Gracias. Salmo 137 (Vg 136): El Amor Nostálgico de los Cautivos por Sion. Salmo 138 (Vg 137): Canto de Acción de Gracias. Salmo 139 (Vg 138): La Omnisciencia y Omnipotencia Divinas. Salmo 140 (Vg 139): Oración de un Calumniado y Perseguido. Salmo 141 (Vg 140): Oración del Justo en Peligro. Salmo 142 (Vg 141): Oración del Justo en Medio de Peligro. Salmo 143 (Vg 142): Humilde Suplica del Auxilio Divino. Salmo 144 (Vg 143): Acción de Gracias por la Victoria. Salmo 145 (Vg 144): Majestad y Bondad de Dios. Salmo 146 (Vg 145): La Providencia de Yahvé. Salmo 147 (Vg 146-147): Las Maravillas de la Divina Providencia. Salmo 148 (Vg 147): Alabanza Cósmica A Yahvé. Salmo 149: Grito de Guerra Santa. Salmo 150: Sinfonía Final.
Introducción. 1. Primeros Avisos y Exhortaciones. Primera Parte. Exhortación al Estudio y Practica de la Sabiduría (1:8-9:18). 2. Diversos Efectos de la Sabiduría. 3. Mas Beneficios y Excelencias de la Sabiduría. 4. Exhortación Paternal a Conseguir la Sabiduría. 5. Fidelidad Conyugal. 6. Advertencias Sobre Temas Varios y el Adulterio. 7. Como la Adultera Seduce al Inexperto. 8. Origen y Excelencia de la Sabiduría. 9. Invitaciones de la Sabiduría. Segunda Parte. Primera Colección de Proverbios de Salomón (10:1-22:16). 10. El Justo y el Impío. 11. Diversas Sentencias Sobre la Justicia y la Misericordia. 12. Justicia. Buen Uso de la Lengua. Laboriosidad. 13. Frutos de la Corrección, de las Riquezas y de la Justicia. 14. Sabiduría, Prudencia, Religión y Estado. 15. La Palabra, la Felicidad, Cosas Gratas y Odiosas a Dios. 16. Providencia, el Rey, Humildad, la Palabra Sabia. 17. Bondad, Justicia, Sabiduría. 18. Necedad, Prudencia, Pleitos (18:1-5). 19. Amistades, Prudencia, Misericordia, Corrección. 20. La Ira del Rey, Gobierno. 21. Virtudes y Defectos. 22. Consejos de Sabiduría, Prudencia y Justicia. Tercera Parte. Sentencias de los Sabios. 23. Educación, Docilidad, Corrección, Castidad, Temperancia. 24. Bondad, Sabiduría, Caridad, Impiedad, Pereza. Segunda colección de los sabios (24:23-34). Cuarta Parte. Segunda Colección de Proverbios de Salomón (25:1-29:27). 25. El Rey, Fidelidad, Caridad con el Enemigo. 26. Necedad, Pereza, Odio Enmascarado (26:1-12). 27. Virtudes y Defectos, El Cuidado de los Ganados. 28. Justicia e Impiedad, el Mal Principe, Riquezas y Pobreza. 29. Buen y Mal Gobierno, Educación, Mansedumbre y Humildad. Quinta Parte. Proverbios de Varios Autores. 30. Proverbios de Agur. 31. Lemuel, la Mujer Fuerte. Epílogo.
Introducción. 1. Preliminares, Vanidad de la Ciencia. Consideración Preliminar. Cuerpo de la Obra (1:12-12:8). Primera Parte (1:12-2:26). 2. Vanidad de los Placeres y de la Ciencia. Conclusión. 3. Vanidad de los Esfuerzos Humanos. 4. Diversas Anomalías y Sentencias Varias. 5. Deberes Para Con Dios. Mas Anomalías. 6. Mas Sobre la Vanidad de las Riquezas y Fatigas por Conseguirlas. 7. Reglas de Buena Conducta. Reflexiones. 8. Mas Sobre la Sabiduría y la Sanción Moral. 9. Incertidumbres y Anomalías, Actitud Practica. 10. Consejos y Constataciones Sapienciales. 11. Consejos Relativos a la Audacia y a la Alegría. 12. La Vejez, Epilogo. Epilogo.
Introducción. Poema Primero (1:5-2:7). Diálogo del Esposo y de la Esposa. Poema Segundo (2:8-3:5). Poema Tercero (4:1-5:1). Poema Cuarto (5:2-6:3). Poema Quinto (6:4-12). Poema Sexto (7:1-14). Poema Séptimo (8:1-7). Apéndices (8-14).
Introducciοn. Parte Primera. La Sabiduría, Fuente de Felicidad E Inmortalidad (1:1-5:23). 1. Exigencias de la Sabiduría y Origen de la Muerte. 2. Razonamientos de los Impíos y Juicio del Autor Sagrado. 3. Contrastes Entre la Suerte de los Justos y de los Impíos. 4. Contrastes Entre la Suerte de los Justos y de los Impíos. 5. El Justo y el Injusto Ante el Juicio Final. Parte Segunda. Naturaleza de la Sabiduría (6-9). 6. La Sabiduría y los Reyes. 7. Salomón Elogia la Sabiduría y Describe sus Propiedades. 8. Actitud de Salomón Ante los Beneficios de la Sabiduría. 9. Oración de Salomón para Alcanzar la Sabiduría. Parte Tercera. La Sabiduría en la Historia de Israel (10-19). 10. La Sabiduría, Guia del Pueblo Escogido. 11. Castigo de los Egipcios. 12. Castigo de los Gánameos. Sección 2. La Idolatría, Pecado Opuesto a la Sabiduría. 13. La Idolatría, Necedad Ridicula. 14. Mas Ironías de los Ídolos y Consecuencias de la Idolatría. 15. Dicha de los Israelitas y Necedad de los Idolatras. Sección 3. La Suerte de Israel y la de Sus Opresores. 16. Dios Provee a Israel y Castiga con Plagas a los Egipcios. 17. Las Tinieblas de Egipto. 18. Los Hebreos Gozan de Luz. Mortandad en Egipto. 19. El Mar Rojo, Los Sodomitas, Conclusión.
Eclesiástico o Libro de la instrucción de Ben Sirac.
Introduccion. Prologo del Traductor Griego. Parte Primera (1-23). Naturaleza, Preceptos y Beneficios de la Sabiduría. Sección 1. (1:1-3:11). 1. Dignidad, Principio y Frutos de la Sabiduría. 2. Actitud Frente a la Tentación. 3. Piedad Filial y Humildad. 4. Deberes Con los Pobres y Nuevo Elogio de la Sabiduría. Sección 2. (4:12-6:17). Elogio de la Sabiduría. 5. Temeridad y Sinceridad. 6. Orgullo, Amistad, Sabiduría. Sección 3. (6:18-14:19). Elogio de la Sabiduría. 7. Evitar el Mal y Practicar el Bien con el Prójimo. 8. Normas de Prudencia en las Relaciones Sociales. 9. Prudencia con las Mujeres y Ciertas Clases de Hombres. 10. El Orgullo y la Verdadera Gloria. 11. Es Dios Quien Dispone Todas las Cosas. 12. Normas de Comportamiento con el Prójimo. 13. Las Amistades y las Riquezas (13:1-29). 14. La Codicia, Hacer el Bien, la Sabiduría. Sección 4. (14:21-16:23). Elogio de la Sabiduría. 15. La Sabiduría y el Pecado. 16. Virtud, Justicia, Sabiduría. Sección 5. (16:24-23:37). Elogio de la Sabiduría. 17. Dios, Creador del Hombre y Misericordioso. 18. Dios y el Hombre, Moderación. 19. Prudencia en el Hablar, Sabiduría en la Conducta.
20. Hablar Prudente y Sentencias Varias. 21. Pecado y Sabiduría. 22. Pereza, Ineducación, Necedad, Amistad. 23. Oración Frente a los Pecados de Lengua y Sensualidad. Parte Segunda. Excelencia y Postulados Sociales de la Sabiduría. Sección 1. (24:1-33:6). 24. Elogio de la Sabiduría. 25. Cosas Laudables y Cosas Detestables. 26. La Mujer Virtuosa y la Mujer Mala. 27. Avisos Para las Relaciones Sociales. 28. Ira y Maledicencia. 29. Obras de Misericordia. 30. Los Hijos y la Salud. 31. Las Riquezas y los Banquetes. 32 Mas Sobre los Banquetes, La Ley. 33. La Ley, La Sabiduría, Consejos al Padre de Familia. Sección 2. (33:7-39:15). Elogio de la Sabiduría. 34. Los Sueños. Principios Para una Conducta Sabia. 35. Mas Sobre los Sacrificios, La Oración de Israel. 36. Implora la Restauración de Israel. Elección de Mujer. 37. Amigos, Consejeros, Sabios. 38. El Medico, los Muertos, el Artesano. 39. El Escriba, Canto a las Obras de Dios. Sección 3. (39:16-42:14). Elogio de la Sabiduría Divina.
40. Miserias y Cosas Útiles. 41. Mas Cosas Desagradables. 42. Falsa Vergüenza, las Hijas, las Obras de Dios. Parte Tercera. La Sabiduría en la Naturaleza y en la Historia de Israel. Sección 1. (42:15-43:37). Himno a la Sabiduría Divina. 43. La Sabiduría de Dios en la Naturaleza. Sección 2. (44:1-50:28). 44. Israelitas Ilustres, los Patriarcas. 45. Moisés y Aaron. 46. Caudillos. 47. Los Reyes del Periodo Áureo. 48. Elías y Elíseo. Ezeqoias e Isaías. 49. Otros Reyes y Profetas. 50. Elogio de Simón, Sumo Sacerdote. 51. Apéndice.
Introducción a los Sapienciales.
Nombre.
Bajo esta denominación se comprende una serie de libros líricos, epitalámicos y didácticos englobados en el Canon judaico con el nombre de Ketubim o "escritos" que surgieron principalmente dentro de los círculos de "sabios" y "piadosos" que constituían el núcleo más fiel del yahvismo en los tiempos posteriores al exilio babilónico. Son los siguientes, según la enumeración del Tridentino: "Job, Salterio davídico de 150 Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría y Eclesiástico." 1
Estos libros difieren por su contenido y forma de los Libros Proféticos, pues mientras en éstos prevalece el oráculo la comunicación directa de Dios al profeta para transmitir un mensaje a la comunidad religiosa de Israel , en los Sapienciales se destaca el "consejo," la reflexión sapiencial, la efusión afectiva espiritual, la dramatización lírica, la formulación aforística o gnómica y la exposición didáctica; todo ello es fruto de la reflexión teológica sobre el acervo cultural religioso de la tradición israelita y sobre las enseñanzas prácticas de la vida. El "sabio" del Antiguo Testamento es el equivalente al "teólogo" actual, que, sin recibir revelaciones especiales directas de Dios como era el caso de los profetas , deduce consecuencias prácticas para conseguir la verdadera "sabiduría," que se basa en el "temor de Dios." 2 Son, en realidad, los "sustitutos" de aquellos colosos del espíritu que llamamos "profetas," cuyos oráculos conmovieron la sociedad israelita durante seis siglos. El salmista declara con nostalgia: "lam non est propheta"; han desaparecido los confidentes de Dios para resolver los problemas del pueblo escogido. Para llenar este vacío espiritual surgieron los círculos de "sabios," que con sus esfuerzos procuraron mantener viva la antorcha de la fe en la comunidad religiosa después de la cautividad babilónica.
En Jer 18:18 se distingue bien entre los componentes de la clase sacerdotal, de la profética y de la de los sabios: "La Ley (Toráh) no faltará en los sacerdotes, ni el consejo ('etsáh), en los sabios, ni la palabra (dabar) en los profetas." Así, pues, lo característico del sacerdote era enseñar la Ley mosaica; la de los sabios, dar el consejo, y la de los profetas, transmitir la palabra u oráculo recibido de Dios directamente. Esto prueba que ya en tiempos anteriores a la cautividad existían "sabios" o intelectuales que tenían su influencia directiva en la masa del pueblo. Los profetas muchas veces reaccionan contra los consejos de los "sabios" autosuficientes que juzgaban los acontecimientos desde el punto de vista del puro oportunismo humano y político 3. Pero en estas afirmaciones proféticas sólo se quiere condenar la sabiduría humana nacida del orgullo, no la procedente de Dios, como es la de los "sabios" que después del exilio dirigen la vida espiritual del pueblo judío. Reiteradamente afirman los profetas que la "sabiduría" es un don de Dios4 y que se manifestará de un modo desbordante sabiduría, ciencia e inteligencia sobre el vastago de Jesé, el Príncipe ideal de los tiempos mesiánicos 5. Los "sabios" religiosos del A.T. basan su ciencia en la revelación la tradición religiosa de Israel, de la que formaban parte las comunicaciones proféticas y en la experiencia iluminada por la ciencia revelada. La "sabiduría" sólo tiene valor en la medida en que conduce a Dios, pues el "temor de Dios es el principio de la sabiduría."
La noción de
"sabiduría."La "sabiduría" en cualquiera de sus manifestaciones fue considerada como un don de Dios. Así, José en Egipto, por su interpretación de los sueños y su buena administración, fue considerado por el faraón como "el hombre más sabio"6. Besalel, constructor del tabernáculo del desierto arquitecto y joyero , para realizar su maravillosa obra "fue llenado del espíritu de Dios, de sabiduría, de entendimiento y de saber."7 Los tres términos son sinónimos para designar la extrema sagacidad y destreza en el oficio. Lo mismo se dice de los encargados de confeccionar las vestiduras sacerdotales: "Te servirás para ello de los hombres diestros que ha llenado el espíritu de sabiduría." 8 De Josué se dice que "estaba lleno del espíritu de sabiduría" después de haberle sido impuestas las manos de Moisés para sucederle 9. Pero esta "sabiduría" se manifestó especialmente en el rey Salomón por su sagacidad política 10, su habilidad en la administración de la justicia, en la solución de los enigmas 12 y en el conocimiento de los secretos de la naturaleza 13. Aunque estas manifestaciones de la "sabiduría" son propiamente humanas, sin embargo, en la estimación religiosa de la antigüedad tenían su origen en el mismo Dios. Dada la concepción teocéntrica y teocrática de la vida, todas las cosas aparecen directamente vinculadas con lo divino. Por eso no es fácil deslindar los conceptos de una "sabiduría" profana y religiosa. Los griegos, con sus disquisiciones filosóficas, buscaban ante todo la relación de causa a efecto en la órbita natural. Los hebreos, como los semitas en general, dan explicaciones teológicas a todos los fenómenos: todo ocurre porque Dios lo quiere, sin buscar las influencias inmediatas de las causas segundas, y menos las concatenaciones profundas dentro de ese proceso causal. Por ello, no se puede hablar de una "filosofía" propiamente tal en las antiguas culturas orientales: lo mítico y lo religioso sustituyen al esfuerzo mental del pensador; todo ocurre porque una fuerza superior lo quiere. En la tradición israelita, esta fuerza superior es un Ser único personal y trascendente, del que todo depende, pues su providencia universal se extiende a lo más profundo y particular de las acciones humanas.
Con todo, nosotros podemos distinguir en la literatura bíblica del A.T. diversos estadios de sabiduría, pues al lado de la estrictamente profana por su contenido está otra netamente religiosa, que trata de las cosas y de las acciones humanas en cuanto se relacionan con Dios. Podemos establecer el siguiente esquema:
A) Sabiduría humana:
1. Subjetiva:
a) Práctica.
b) Teórica.
2. Objetiva.
B) Sabiduría divina:
1. Atributiva (atributos divinos).
2. Personificada14.
La "sabiduría" humana tiene siempre alguna relación con el propio Dios, que es, en realidad, la fuente de la sabiduría. Sólo Dios posee el esquema completo y la explicación plena de la concatenación de causas y efectos y de las acciones secretas de los hombres. Bajo este aspecto, la "sabiduría," aun humana, es inasequible al hombre. Querer apropiársela es atentar contra los derechos exclusivos divinos 15. Por eso sólo Dios conoce el camino secreto que a ella conduce 16. Según Bar 3:15-38, "no se ha oído hablar de ella en Canaán, ni los hijos de Agar, ni los mercaderes de Teman 17, ni los intérpretes de las fábulas, ni los buscadores de inteligencia, ni los gigantes antiguos 18 han descubierto el camino de la sabiduría... Porque nadie ha subido al cielo, ni la ha captado, ni la ha hecho descender de las nubes."19
El hombre ha hecho esfuerzos inauditos por conseguir esta clave que dé la explicación de los misterios del universo, y también la clave del misterioso obrar del corazón humano. Y así no ha escatimado fatigas en su prosecución. Pero esta sabiduría teórica (conocer los secretos del universo) tiene menos importancia para los hagiógrafos que la practica: el arte de conducirse en la vida conforme a la ley divina, lo que concilia al hombre la protección y la benevolencia del Omnipotente. Los autores sagrados mezclan constantemente las diversas formas de sabiduría práctica en su dimensión profana y religiosa: es la habilidad en el trabajo 20, el conocimiento de los enigmas secretos 21, el arte de conducir los negocios comerciales 22 y políticos 23; es la prudencia en la vida 24; el sentido común en el discernimiento del bien y del mal 25; es la maestra que enseña el camino de la virtud 2Ó, la reflexión 27, la paciencia 28, la castidad 29; recomienda evitar el vicio y el exceso por sus malas consecuencias. Así, previene contra el adulterio 30, la pereza 31, la embriaguez 32. En Job 28:23 se define la sabiduría moral práctica:
"El temor de Dios, ésa es la sabiduría; apartarse del mal, ésa es la inteligencia."
Sólo así es posible ser dichoso y prosperar en esta vida 33.
Esta sabiduría práctica se consigue con la experiencia personal y con las enseñanzas reiteradas de la tradición, que ha acumulado la ciencia de generaciones 34. Los "sabios" no apelan a revelaciones ni a vivencias sobrenaturales personales, como ocurre en los oráculos profetices; por eso, sus consejos llevan siempre el sello de lo humano.
La sabiduría popular ha tenido su reflejo en formulaciones proverbiales; de ahí que la fórmula gnómica o aforística representa el primer estadio en la especulación "sapiencial," y así la encontramos en el libro de los Proverbios. Los "consejos" de los "sabios" suelen formularse generalmente en forma rimada sentenciosa para captar la atención del lector y facilitar su retención memorística. Los proverbios pasan así de boca en boca, y llegan a formar un cuerpo doctrinal a través de las generaciones. Se ha definido el proverbio como "la sabiduría de muchos y el ingenio de uno," pues se convierte en patrimonio del vulgo, que lo utiliza con destreza 35. Juntamente con el proverbio va el enigma, el acertijo 36, la fábula, el apólogo 37 y la parábola 38. Todos estos géneros literarios se encuentran en los libros sapienciales, que recogen la sabiduría popular, si bien la elevan y completan con admirables consideraciones religiosas y morales.
Superada esta primera base gnómica de la "sabiduría" en Israel, aparece el discurso didáctico, el diálogo. El libro de Job es el mejor ejemplo de este maravilloso género literario, que encuentra paralelo en las antiguas literaturas orientales, pero las supera en vigor de expresión y, por supuesto, en profundidad religiosa. El libro del Eclesiastés se desarrolla también en forma medio gnómica, medio discursiva. La procedencia de esta sabiduría es múltiple: las enseñanzas de la experiencia propia o de las generaciones pasadas, la reflexión natural y los preceptos de la Ley en el Eclesiástico y la Sabiduría 39. "Bajo la influencia de la revelación mosaica y de la predicación profética, la "sabiduría" tomará una tendencia religiosa y moral muy acentuada." 40 Así, se convierte en sinónima de piedad y de vida virtuosa, mientras que el vicio y la impiedad son considerados como necedad41. Aunque en estos libros sapienciales excepto el de la Sabiduría no encontremos una moral sobrenaturalizada basada en la creencia de la retribución en el más allá , sin embargo, comparando con la de otros pueblos, tiene un alto nivel relativo. En general, predomina el ideal de la "áurea mediocridad": la vida religiosa basada en el temor de Dios atraerá sus bendiciones, con lo que se logrará una larga y tranquila vida, junto con una posteridad numerosa42. La perspectiva no trasciende a ultratumba.
Al lado de esta sabiduría subjetiva en cuanto conocida y participada por el hombre en su dimensión práctica y teórica está la objetiva, tal como se manifiesta en Dios. Para los hagiógrafos, "toda sabiduría viene de Dios"43; y por ser su fuente única, sólo El puede comunicarla a los hombres44. En realidad, esta sabiduría es un atributo del mismo Dios, por el que gobierna y dirige todo lo creado. Todo es obra de su sabiduría y bondad, y las cosas son un reflejo de su naturaleza trascendente como Ser viviente y activo45. Los hagiógrafos la presentan como el arquitecto que preside la obra de la creación, señalando el módulo de cada ser dentro de sus términos, pues Dios creó todas las cosas "en número, peso y medida."46 Así, la describen con bellísimas personificaciones poéticas:
"Yo salí de la boca del Altísimo,
y como nube cubrí toda la tierra;
yo habité en las alturas,
y mi trono fue columna de nube.
Sola recorrí el círculo de los cielos,
y me paseé por las profundidades del abismo,
por las ondas del mar y por toda la tierra.
En todo pueblo y nación imperé,
en todos busqué descansar,
para establecer en ellos mi morada.
Entonces el Creador de todas las cosas me ordenó,
mi Hacedor fijó el lugar de mi habitación;
y me dijo: Habita en Jacob
y establece tu tienda en Israel."47
En este texto maravilloso se mezclan las concepciones del atributo divino de la sabiduría actuando en las obras de la naturaleza y en la historia de la humanidad. En Sab 7:22-24 se la define como "espíritu inteligente, santo, ágil, inmaculado..., amante de los hombres, omnisciente...; es un hálito del poder divino y una emanación pura de la gloria de Dios omnipotente... Es el resplandor de la luz eterna, es el espejo sin mancha del actuar de Dios... Y siendo una, todo lo puede, y permaneciendo la misma, todo lo renueva, y a través de las edades se derrama en las almas santas." Estas expresiones han de entenderse como personificaciones poéticas del atributo divino de la sabiduría, idéntico con la naturaleza divina, y manifestándose en la creación y en la sensibilidad religiosa de las almas selectas a través de la Ley 48.
"Es presentada como el espíritu activo de la creación y del gobierno del mundo, y la función que antes se atribuía al espíritu de Yahvé es ahora atribuido a la Sabiduría49... Es un espíritu omnipotente en Dios que alcanza todas las cosas en el mundo 50, que, comunicado a los hombres, se convierte en educador de la humanidad, de los individuos y de los reyes 51; guía a Israel52... Es considerada como un don semejante a la Alianza, la Ley, con las cuales se identifica 53. Se convierte en la sabiduría enciclopédica en Dios y en el mundo, principio de toda inteligencia y de todo bien54. Esta identificación de la Sabiduría con el espíritu de Yahvé, la Ley o la Alianza, por estrecha que sea, no será jamás absoluta." 55
La literatura sapiencial.
El acervo cultural religioso de Israel se fue acrecentando a través de los siglos de un modo empírico. Los ancianos son los representantes de la sabiduría popular, que se transmite a través de las generaciones56. En tiempos de Salomón se formaron círculos de "sabios" en su corte, los cuales se hacían eco de la gran sabiduría del monarca de Jerusalén. En Re 4:195 se dice de él: "Dio Yahvé a Salomón sabiduría y un gran entendimiento y anchura de corazón como la arena que está a orillas del mar. La sabiduría de Salomón sobrepasaba a la de todos los hijos de Oriente y a la sabiduría de todo Egipto. Fue más sabio que hombre alguno..., y su fama se extendió por todos los pueblos en derredor. Profirió tres mil refranes, y sus cantos fueron mil cinco; disertó acerca de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en las paredes, y acerca de los animales, de las aves, de los reptiles y los peces. De todos los pueblos venían para oír la sabiduría de Salomón, de parte de todos los reyes de la tierra, a los que había llegado la fama de su sabiduría."
En Jer 18:18 se habla ya del consejo de los "sabios," que constituyen una clase social dirigente junto a los sacerdotes y a los profetas. Esto prueba que antes del exilio, en los tiempos gloriosos de la monarquía, existía ya la especulación "sapiencial" en el sentido más amplio: profana y religiosa. Estos "sabios" trabajan con la reflexión sin hacer especiales alusiones al mesianismo de Israel, sino predicando una moral natural, no desvinculada de las principales exigencias de la Ley mosaica, si bien sin urgir el formalismo religioso de la misma. Ante todo buscan la orientación ética para educar a las nuevas generaciones dentro del ideal de la "áurea mediocridad." Bajo este aspecto constituyen una institución paralela a la existente en otros pueblos de la antigüedad, como Egipto y Mesopotamia. Las reformas religiosas de Ezequías y de Josías debieron de forzar a estos círculos de "sabios" a relacionarse con el elemento estrictamente religioso, como los sacerdotes y los profetas. Así, su "sabiduría" se fue "sacralizando," con lo que se preparó la plena eclosión del ideal "sapiencial" en los tiempos postexílicos, una vez que desaparecieron los profetas. La gran tragedia del 586 sirvió para dar una dimensión más personalista a las almas israelitas. Después del colapso nacional, las conciencias se repliegan sobre sí mismas y buscan resolver los grandes problemas personales que afectan al hombre como individuo, no como ciudadano de una comunidad teocrática. "El exilio destruyó el cuadro tradicional de las instituciones, cambiando las condiciones de vida y haciendo desaparecer las divergencias entre las diversas clases sociales. Trajo la supresión del culto, la penetración de las influencias paganas y la disminución del espíritu legalista... En estas condiciones surgió la necesidad de un impulso de vida, una reagrupación de todas las creencias y de todas las tradiciones, y de una unificación de los espíritus y de los corazones. Esta obra ha sido realizada por los escribas de esta época, herederos del pasado."57
En estos círculos toma gran incremento la literatura "sapiencial," que sustituirá a los antiguos escritos proféticos y que abrirá nuevas perspectivas de universalismo al considerar los problemas no desde el ángulo nacional, sino en su dimensión estrictamente humana. Así surgen los libros que hoy llamamos sapienciales: el libro de Job se plantea el gran interrogante de los sufrimientos del justo y de los secretos caminos de la Providencia; el de los Proverbios recoge toda la sabiduría gnómica de la tradición israelita; el Eclesiastés estudia la vanidad de las cosas humanas, que llevan todas el sello de la muerte y de la insatisfacción al alma; el Eclesiástico da consejos prácticos sobre la vida para ordenarla conforme a la ley divina; el de la Sabiduría razona filosóficamente sobre los grandes enigmas que torturan el corazón humano, dando su verdadera solución: la retribución en ultratumba, idea a la que no habían llegado los "sabios" anteriores de Israel ni los profetas. Las argumentaciones en este último libro son prosaicas, en contraposición a los diálogos poéticos, llenos de colorido, del libro de Job. Al lado de estos libros propiamente sapienciales o didácticos surgen otros de carácter lirico-religioso, representados por las composiciones salmódicas y el drama epitalámico del Cantar de los Cantares. Lo discursivo cede a lo afectivo, conforme al diverso módulo literario; pero el fondo religioso es el mismo en todos estos libros del A.T.
La forma literaria.
Cada uno de los siete libros tiene su género literario propio, como se verá en la introducción especial a cada uno de los libros; pero hemos de hacer notar que muchas veces se entremezclan los distintos módulos de expresión. Así, en el libro de Job encontramos fragmentos en prosa y en poesía, secciones didácticas y diálogos poéticos. No falta tampoco en estos libros el llamado estilo antológico, a base de imitación de ideas selectas tomadas de la tradición profética o sapiencial anterior. Esta literatura "posee una forma esencialmente concreta, imaginativa; está constituida por procedimientos de exposición vivos y sencillos: el ejemplo, la comparación, el hecho tomado al vivo. Se diversifica en formas variadas de dichos, sentencias, proverbios, epigramas satíricos, fábulas... Posee particularidades del estilo oral: medios mnemotécnicos diversos, repeticiones, paralelismo, paranomasia, proverbios numéricos58, duplicados más o menos parciales59. Todas estas formas literarias que conservan la primera experiencia humana tienen algo de prosa, en cuanto expresan más o menos directamente una enseñanza. Sin embargo, están desprovistas de conexiones lógicas, que permitirían el desarrollo orgánico. La búsqueda de la ornamentación, la tendencia a expresarse en unidades más amplias que el simple axioma, los han conducido poco a poco a la poesía. Para ello han procedido por agrupamiento de sentencias sinónimas, sintéticas y antitéticas, apropiándose el procedimiento poético del paralelismo."60
Las primeras manifestaciones de la literatura humana llevan el sello de la poesía, más o menos marcado: "La poesía en los tiempos primitivos representaba la expresión normal de la actitud del hombre ante la naturaleza, ante la humanidad y ante Dios, patente en sus obras. La épica es su historia; la didáctica, su filosofía, y la lírica es la expresión de su mundo interior y de los complejos sociales. Así es la poesía bíblica. Lo que la sophía es para los griegos, lo es para los hebreos la poesía; es el cauce de toda su vida espiritual."61 La épica y el drama aparecen en la Biblia con carácter embrionario.
La "Sabiduría" bíblica y las "sabidurías" de los pueblos antiguos orientales
En la misma Sagrada Escritura se alude con frecuencia a la "sabiduría" de los pueblos gentílicos62. Se habla de los "hijos de Oriente" como de los grandes representantes de la sabiduría antigua63. Los amigos de Job representan esta tradición sapiencial64. Todos los pueblos de la antigüedad tenían una filosofía de la vida conforme a su mentalidad y módulo religioso. Lo mágico, lo filosófico y lo religioso se confunden en las primeras manifestaciones "sapienciales" de los pueblos mesopotámicos, y aun de Egipto, las dos grandes culturas de la antigüedad.
En Egipto se citan varias composiciones didácticas que tienen no poca analogía con los libros sapienciales de la Biblia:
a) La Sabiduría de Ptahhotep (v dinastía: principios del tercer milenio antes de Cristo). Son las recomendaciones de un jefe político a sus hijos.
b) La Sabiduría de Kagemni (también de principios del tercer milenio a.C.). Tema similar al anterior.
c) La Sabiduría de Ani; obra de un escriba de la VIII dinastía. Recomendaciones generales sobre la educación, dirigidas a su hijo.
d) La Sabiduría de Merikare; atribuida a su padre, rey de la IX dinastía (2300 a.C.). Testamento político sobre el método de gobernar.
e) La Enseñanza de Dwawf a su hijo Pepi (principios del segundo milenio). Exaltación de la profesión de escriba.
f) Las Instrucciones de Amenenmhat, fundador de la dinastía XII (s.XIX a.C.). Una lección de política real, recomendando prudencia a su hijo Sesostris.
g) Los Proverbios de Amenenope (de época incierta: fluctúa entre el s.XI y el VII a.C.). Enseñanzas muy similares a las del libro bíblico de los Proverbios.
h) Papiro Insinger (s.I a.C.). Instrucciones generales sobre la vida.
Se han discutido las posibles concomitancias de estos escritos con los libros Sapienciales de la Biblia. Únicamente los Proverbios de Amen-en-ope plantean un problema serio literario, pues el contenido de Prov 22:17-24:22 tiene gran parecido con el libro egipcio. No pocos autores católicos admiten dependencia respecto de la obra de Amen-en-ope 65; pero, mientras no se resuelva el problema cronológico de composición de esta obra, no se pueden sacar conclusiones seguras. Quizá ambos dependan de una fuente común anterior.
En Babilonia encontramos algunas composiciones de índole sapiencial:
a) El Poema del Justo doliente. Encontrado en la biblioteca de Asurbanipal (s.VII), refleja un original mucho más antiguo. En este bello poema se canta la suerte desdichada de un justo que tiene que sufrir a pesar de no haber cometido falta alguna. Bajo este aspecto encuentra su paralelo en el libro de Job, aunque no se puede probar dependencia literaria directa.
b) El llamado Eclesiastés babilónico: exposición pesimista de la vida al estilo del libro bíblico.
c) Colecciones de Proverbios de diversas épocas 66.
d) La Sabiduría de Ajikar, encontrado entre los papiros de Elefantina (s.V a.C.), pero que parece ser una traducción aramea de un original babilónico. Contiene alusiones al libro de Tobías. Son consejos a un hijo adoptivo. Esta leyenda tuvo gran difusión en todo el antiguo Oriente 67.
Al estudiar los distintos libros habrá ocasión de concretar las posibles concomitancias y dependencias de los libros bíblicos respecto de estos escritos gentílicos. Con todo, podemos adelantar que falta en ellos el sentido monoteísta estricto que caracteriza las composiciones bíblicas y les da grandeza. Los dioses son representados al modo humano, con sus virtudes y vicios, lo que es incomprensible para un autor hebreo. Las mismas divinidades surgen de las fuerzas caóticas primitivas.
Respecto de la vida humana, se estudian sus inquietudes y angustias, sus ansias de liberación del mal y de la muerte. La felicidad consiste en un cierto dominio de sí mismo, lo que se consigue por la educación. Bajo este aspecto se asemeja al ideal de la "áurea mediocridad" de la literatura sapiencial bíblica. Debe el hombre mantener ciertas renuncias ascéticas para superar el placer y el dolor y no ser decepcionado en sus deseos. Los amigos son necesarios; deben evitarse los hombres viciosos y violentos. El respeto a los padres es algo fundamental; y de especial interés para la felicidad es dar con una esposa de buenas cualidades morales. Se predica el peligro del adulterio y la necesidad de educar bien a los hijos. En las relaciones sociales se proclama una ética de convivencia. En realidad, en todas estas formulaciones y consejos hay un fondo de moral natural común a todos los pueblos. Bajo este aspecto es común con las enseñanzas de los "sabios" de Israel. La revelación del A.T. no ha suprimido los valores espirituales y morales de orden natural, sino que los ha completado.
Siguiendo a Renard, podemos caracterizar la literatura sapiencial de la Biblia con las siguientes modalidades:
a) Profundamente humana. Basada en el raciocinio y en las exigencias de la ética natural, descubre las relaciones y exigencias del hombre como tal, aunque siempre supeditado a algo superior, a Dios y a su Ley. Pero bajo este aspecto ha huido del legalismo y formulismo para ir a lo básico de las relaciones humanas.
b) Es universal. No se alude apenas a las esperanzas nacionalistas de Israel, sino que considera al hombre en sus relaciones religiosas con el Dios creador y providente. Se dirige al hombre en general, sin limitaciones étnicas.
c) Profundamente moral. Se predica la virtud, el justo medio, la sujeción al "temor de Dios," que es el principio de toda sabiduría. Los deberes familiares y sociales derivan de esta concepción eminentemente religiosa de la vida.
d) Esencialmente religiosa y monoteísta. Toda la religión y moral del A.T. gira en torno a la idea de un Ser trascendente, misericordioso y justo, que se muestra a la vez providente para con el hombre.
Estas ideas fundamentales destacan la altura moral de la literatura bíblica sapiencial, que se mueve dentro del esquema general de la tradición religiosa de Israel, si bien con una nueva dimensión menos particularista, dando de lado al legalismo rígido y al formulismo religioso estéril.
Poesía hebraica bíblica.
Podemos decir que la manifestación poética en la literatura bíblica se canaliza a través de dos corrientes principales: lírica y didáctica.
La poesía lírica refleja las emociones íntimas del alma, sus intuiciones y sus afectos personales. Se distinguen dentro de este género: a) Himno: declaración solemne de las alabanzas divinas68; b) Cántico (shír): efusión plácida de los afectos íntimos; c) Elegía (quinan): expresión de los afectos dolorosos del espíritu 69.
La poesía didáctica, exposición de doctrinas morales y religiosas de un modo deductivo o dialogado. Primitivamente tenía un carácter gnómico o proverbial (máshál). Estas formulaciones aforísticas abundan en el libro de los Proverbios y en el Eclesiástico, mientras que en el Eclesiastés prevalece la exposición deductiva, y en el libro de Job la forma dialogada.
La poesía bíblica es eminentemente religiosa, pues considera todas las cosas en cuanto son un reflejo de Dios o en cuanto conducen a Dios.
Sobre la técnica métrica externa de la poesía hebraica (paralelismo de miembros y artiñcios externos), véase la introducción especial al libro de los Salmos.
1 Cf. Denz 784; EB 43. 2 Prov 1:7. 3 Cf. Is 51:21; 20:14; 44:25; Jer 4:22; 8:9; 9:23. 4 Cf. Is 33:6. 5 Cf. Is 11:2. 6 Gen 41:39- 7 Ex 35:31-35. 8 Cf. Ex 28:3. 9 Dt 34:9. 10 Cf. Re 5:12. 11 Cf. Re 3:28. 12 Cf. Re 10:14. 13 Cf. Baumgartner, Israelitische und altor ientalische Weisheit (Tubinga 1933) 29. 14 Véase A. Vaccari: "Gregorianum," (1920) 218. 15 Cf. Job 15:8. 16 Cf. Job 28:12-27; 9:45; 12:135; 21:22. 17 Famosos por su sabiduría: cf. Jer 49:7; Abd 1:8; Job 2:11. 18 Cf. Gen 6:4. 19 Los profetas exaltan esta sabiduría teórica de Yahvé: cf. Is 28:29; 31:2; 40:13; Dan 2, 20-23; Is 19:11-15; 28:93; 29:14; 31:2; Jer 10:2s; Dan 2:20-23. 20 Cf. Eclo 9:17; Is 3:3; 40:20; Jer 10:9. 21 Cf. Prov 1:2-6. 22 Cf. Eclo 7:18-28; Ez 28:1-10; 27:28. 23 Cf. Prov 11:11; 21:1; Eclo 10:5. 24 Cf. Prov 20:21; 1:10-19; 2:1-22; 4:10-19. 25 Cf. piov 16:18; 26:27; Eclo 13:1; 7:36. 26 Cf. Prov 23:1-3; 25:6-7; Eclo 31:12-31; 32:1-13; 35:1s. 27 Cf. Prov 2:10-11. 28 Ecl 7:8-9. 29 Prov 5:1-20. 30 Prov 6:20. 31 Prov 26:13. 32 Prov 23:29-35. 33 Job 28:28. 34 Eclo34:9s; 8:8s. 35 Cf Sam 10:12; 19:24; 24:13; Jue 8:21. 36 Jue 14:14. 37 Jue 9:8-15. 38 2 Sam 12:1-6. 39 Eclo 39:1-8; 24:233. 40 H. Renard, Les livres Saplentiaux: "La Sainte Bible" de Pirot-Clamer, VI (1941) 9. 41 Cf. Os 4:6; 14:10; Sal 19:8; 27:30; Is 11:12; Jer 4:22; Prov 4:2; 12:8; 15:21; Eclo 6, 42 Cf. Prov 29:13; 11:1; 17:15; 22:2-4. 43 Prov 1:7; Eclo 1:11-30; Job 28:28. 44 Cf. Prov 2:6. 45 Cf. Sal 104:24; Prov 3:19-20; Sab I3.I-9- 46 Sab 11:21. 47 Eclo 24:33. 48 véase F. Ceuppens, Theologia Bíblica II (Roma 1949) 41-43. 49 Cf.. Is v43.11-14; Sab 10:15; Jer 10:12; Sal 104:24; Prov 3:19; Job32-37. 50 Cf. Sab 7:24-28. 51 Cf. Prov 16:10-1:4; Sab c.6-7; Eclo 0.44-50. 52 Cf. Sabe, 10-12. 53 Eclo 24:22-31. 54 Eclo 1:1-10; Sab 1:6-8; 715-30. 55 H. Renard, o.c., 9-10. 56 Cf. Job 8:8; 15:10; 12:12; 22:6.26:12. 57 H. Renard, o.c., 12. 58 Cf. Prov 30:11-31; 6:16-19. 59. Prov 10:2; 11:11; 10:6. 60 D. Gonzalo Maeso, Manual de historia de la literatura hebrea (Madrid 1959) 125. 61 H. Renard, o.c., 15. 62 Cf. Is 19:3-11; 36:2; 44:25; Jer 50:35; 41:57. 63 Cf. Re S.Q-io. 64 Job 4:1. 65 Cf. P. Mallon: Bi 8 (1927) 3-30. 66 Véase DBS I 831. 67 Sobre estos textos véanse: P. Dhorme, Choix des textes religieux assyro-babyloniens misis); Gíí·jean' Le milieu bibliwe av. J.-Christ: II. La littémture (París 1923); DBS Ufebylone et la Bible) I 7135; art. Egypte II 8703; Erman, Die Literalur der Aegypter (Leipzig 1923); H. Gressmann, Altorientalische Texte zum A.T. (Leipzig 1923); Meissner, Ba-oyiomenund Assyrien II (Heidelberg 1925); Langdon, Babylonian Wisdom (Londres 1923); vaoylomaca VI (1923) 1-14; Pritchard, Ancient Near East Oriental Texis (Princeton 1950). 68 Cf. cántico de Moisés: Dt 31:30-32; cántico de Ana: Sam 2:1-10. 69 Cf. lamentación de David sobre Jonatán y Saúl: 2 Sam 1:17-27.
Argumento y contenido del libro.
Este maravilloso libro poético-didáctico gira en torno a la tragedia de un justo no israelita que se supone vivió en Edom entre "los hijos de Oriente" y que fue sometido a terribles pruebas por Dios para aquilatar su virtud desinteresada. En realidad, el problema teórico que se plantea en esta obra es el del sufrimiento del justo en esta vida, cuestión que ha sido planteada en las diversas literaturas de la antigüedad. Él hagiógrafo, en lugar de plantear el problema en abstracto, prefiere presentar la historia de un justo irreprochable, el cual, a pesar de su acrisolada virtud, sufre las más terribles penalidades: pérdida de la hacienda, de la familia y de la misma salud. Con todo, acepta resignado la prueba, pues todo viene de Dios: lo bueno y lo malo.
La tesis tradicional en la sociedad israelita era que Dios premia en esta vida la virtud y castiga el vicio. A los cumplidores de la ley divina les están reservados toda clase de bienes temporales longevidad de vida, prosperidad material, numerosa posteridad1 , mientras que a los pecadores les espera la muerte en plena juventud, la pérdida de sus bienes y la esterilidad 2. Por otra parte, se establecía una relación causal entre el pecado y el sufrimiento, de forma que todo el que sufría contrariedades de orden físico o moral tenía por causa indefectible el pecado. La historia del justo Job será la prueba irrefragable de que esta tesis, comúnmente aceptada por la sabiduría tradicional, no tiene validez en todos los casos, y, por tanto, no se debe atribuir necesariamente la desventura y la enfermedad al pecado como causa.
Los designios de la Providencia son misteriosos, y, por tanto, no deben aventurarse juicios temerarios sobre la culpabilidad del que sufre. Esta es la conclusión del libro, puesta en boca de Dios. En el prólogo se declara que Dios permitió a Satán atormentar a Job para que resplandeciera más su virtud. La fidelidad del paciente y resignado varón de Hus no da pie para sostener que sus sufrimientos son debidos a su culpabilidad moral. El enigma del sufrimiento del justo queda, sin embargo, sin explicar, pues no se da la verdadera clave del misterio: los sufrimientos de esta vida encuentran su compensación en los premios y gozos de la eterna. Esta perspectiva es desconocida del autor del libro de Job, y no la encontramos en la Biblia hasta el siglo II a.C., en el libro helenístico de la Sabiduría 3.
División del libro.
Se pueden distinguir tres partes netas:
I. Prólogo En Prosa (c.1-2): Perfecta piedad de Job; es probado por Satán, que supone que su virtud es interesada; admirable paciencia y resignación de Job al perder sus bienes, su familia y su salud.
II. Diálogos Poéticos (3:1-42:9):
A) Tres amigos de Job le van a visitar, y, atónitos ante su situación lastimosa, suponen que éste sufre por pecados ocultos anteriores; y por ello le invitan a volverse a Dios y a arrepentirse de sus faltas, como único medio de recuperar la amistad divina y, en consecuencia, su prosperidad y salud perdidas (3:1-3:140a). Ellos representan la tesis tradicional de la ecuación entre la virtud y el premio en esta vida, el pecado y el sufrimiento. Esta idea se desarrolla en tres ciclos de discusiones, en las que intervienen por orden los tres amigos: Elifaz, Bildad y Sofar:
a) Primera disputa (3:1-14:22). Los sufrimientos provienen necesariamente de pecados cometidos anteriormente. Dios es justo y conoce y castiga todos los pecados.
b) Segunda disputa (15:1-21:34). Aplican el principio anterior: Si Job sufre, es porque ha sido infiel a Dios, conculcando los derechos del prójimo. Por tanto, ahora es justamente castigado.
c) Tercera disputa (22:1-31:40a). Se repiten las antiguas argumentaciones, sin que avance nada el pensamiento.
B) Intervención de Elihú, que representa a la nueva generación (31:40a-37:24): Después de encararse con los tres interlocutores amigos de Job por no haber sabido defender la justicia divina frente a sus arrogancias, aporta una nueva idea: los sufrimientos son para purificar la virtud, para probar hasta dónde llega la fidelidad del justo hacia Dios.
C) Intervención de Yahvé (38:1-42:9). El hombre no debe hacer juicios sobre la Providencia divina, porque no conoce sus misteriosos designios. Su omnipotencia y sabiduría brillan en los instintos de los animales y en las maravillas de la naturaleza. Al hombre, pues, no le queda sino aceptar sus misteriosos juicios y encomendarse a su providencia.
III. Epílogo Histórico (42:10-17): Job recupera la salud, la hacienda, y se ve de nuevo rodeado de una numerosa posteridad. Rehabilitado públicamente ante la sociedad, vive muchos años bendecido y protegido de Dios.
Índole literaria: historicidad del relato.
En la tradición bíblica encontramos un personaje llamado Job, modelo de santidad y amigo de Dios, citado junto a Noé y Daniel 1, el cual es relacionado por los críticos con el mitológico personaje del mismo nombre que aparece en los poemas de Ugarit (Ras Shamra). En Eclo 49:9 se le vuelve a citar como "fiel en los caminos de la justicia." En el libro que lleva su nombre aparece como un jeque nómada, modelo de rectitud moral y de piedad religiosa, a pesar de no ser israelita. Por ello, Dios nunca es llamado por él Yahvé nombre privativo del Dios de Israel , sino con el genérico de Eluhim o Eloah, que expresa la idea de divinidad entre los semitas.
Los críticos modernos se plantean la cuestión de la historicidad de los relatos del libro de Job. Es decir: lo que aquí se relata sobre la vida y pruebas de Job, Ώes una historia real o una ficción literaria en torno a un personaje legendario de la tradición? La tradición judaico-cristiana, en general, ha mantenido la realidad histórica del relato 2; pero las pecualiaridades literarias del drama parecen más bien insinuar que nos hallamos ante una composición didáctica estructurada artificialmente en función de una tesis teológica. En efecto, abundan las inverosimilitudes de muchos hechos relatados en el libro. Así, en el prólogo hay muchos detalles que no pueden tomarse al pie de la letra: el consejo de Dios con los ángeles en el cielo, con asistencia de Satán 3; la sucesión automática de las calamidades que sobrevienen a Job, salvándose de ellas sólo uno para dar la noticia 4; el silencio de siete días y siete noches de los tres amigos de Job sentados a su lado antes de emprender un ciclo de discursos que se suceden artificialmente 5, y, conforme a un plan prefijado, la intervención de Dios desde el torbellino 6. Finalmente, el epílogo responde a las exigencias del prólogo: a Job se le devuelven los bienes duplicados, y lo mismo sus hijos, siendo el héroe plenamente rehabilitado ante la sociedad7. Todo esto da a entender el carácter convencional del relato, que se desarrolla escénicamente como una composición dramática redactada en función de la demostración de una tesis: no hay conexión necesaria entre el pecado y el sufrimiento.
Composición del libro.
Como ya hemos indicado, el libro de Job tiene dos fragmentos en prosa (prólogo y epílogo) 8, y el resto está escrito en poesía: los diálogos sobre la justificación de los sufrimientos de Job 9 y los discursos puestos en boca de Yahvé para confundir las arrogancias de Job 10. Los modernos críticos discuten la unidad literaria del libro. En él se distinguen bien cuatro fragmentos literarios: a) prólogo y epílogo 11; b) ciclo de discursos de Job y de los tres amigos: Elifaz, Bildad y Sofar 12; c) discursos de Elihú 13; d) intervención de Dios 14. Ahora bien, estas diversas secciones, Ώconstituyeron unidad literaria aislada antes de formar parte del conjunto del drama actual? En realidad, es difícil concebir esta vida independiente de cada fragmento sin tener en cuenta el marco general del libro. Se invocan como razones para la distinción de los fragmentos: el uso diverso de los nombres de Dios y la redacción en prosa del prólogo y del epílogo, en contraposición a los diálogos poéticos.
En efecto, el nombre de Yahvé está reservado a las secciones escritas en prosa, mientras que en la parte poética encontramos los nombres de El, Eloah y Shadday. Esto se explica teniendo en cuenta que Job y los interlocutores no son israelitas, y, por tanto, no conocían el nombre sagrado de Yahvé, propio de la religión judía.
La parte poética parece un desarrollo lógico de la narración de la parte escrita en prosa del prólogo. Así, no pocos autores suponen que primitivamente existió un relato en prosa sobre la tragedia del justo Job, el cual sirvió de base para un desarrollo posterior en forma poética, en la que se contrastan las razones sobre el problema de los sufrimientos del justo. De hecho, el espíritu conformista y paciente del Job del prólogo contrasta con sus desahogos destemplados y casi blasfemos por sufrir injustamente, tal como se relatan en los diálogos poéticos 15.
La intervención de Elihú 16 resulta fuera del marco general, ya que no se le nombra entre los amigos que intervienen en el diálogo, ni en el prólogo ni en el epílogo. Su estilo es diferente del de los otros personajes que dialogan, y en su lenguaje abundan los arameísmos. Todo lo cual parece probar su carácter adicional tardío al conjunto del drama.
También los discursos puestos en boca de Dios 17 parecen ser ajenos al primitivo drama del libro, ya que no se plantea en ellos el problema del sufrimiento del justo, y la conexión con la situación de Job resulta artificial. Otro tanto habrá que decir del discurso sobre la sabiduría del c.28, que tiene todos los visos de adición redaccional.
Supuesto esto, podemos suponer que primitivamente existió un relato popular en prosa sobre la historia trágica de Job, el cual sirvió de tema y ocasión para que un "sabio" poeta expusiera las teorías tradicionales sobre el origen del sufrimiento, destacando sus inconsistencias y su falta de base real a la vista del caso concreto del irreprochable Job, que sufre sin haber cometido falta alguna. Redactores posteriores añadieron las argumentaciones de Elihú representante de una nueva generación intelectual, que aborda el problema con ánimos de añadir nuevas luces y los discursos puestos en boca de Yahvé para cantar las maravillas de la creación, obra del Omnipotente. El elogio de la "Sabiduría" del c.28 parece también ser una incrustación "sapiencial" posterior al drama original del Jibro. Desde el punto de vista de la inspiración, nada se opone a esta formación progresiva de la obra por yuxtaposición de nuevos elementos, ya que todos los fragmentos son igualmente inspirados.
Autor y fecha de composición.
No conocernos el nombre del autor de este maravilloso libro sapiencial, pero sin duda es un judío que conoce las leyes mosaicas 18, aunque tiene cuidado en presentar a su héroe como fuera de los límites del judaísmo. Los autores antiguos suponían que había sido redactado por Moisés19, por el mismo Job20 o por Salomón 21. Sin embargo, hoy generalmente los críticos creen que el libro fue redactado en los tiempos posteriores al exilio, y refleja las inquietudes de las escuelas de "sabios" que se preocupaban de los problemas personales del individuo como tal, revisando las tesis conformistas tradicionales 22. El autor tiene una amplia cultura, y parece conocer el ambiente "sapiencial" egipcio. "El drama de Job refleja la crisis intelectual, religiosa y moral que sufrían muchas almas del judaísmo postexílico. Esta crisis era provocada por la irrupción del individualismo religioso, del pesimismo y aun de cierto escepticismo... Por mucho tiempo, el yahvismo había permanecido como una religión sobre todo colectiva y nacional. Este carácter no excluía la piedad personal, pero impedía que ésta tomara el primer lugar en la expresión del sentimiento religioso. Con el drama de Job, la preocupación de la comunidad, de la raza, del pueblo, ha disminuido. Jeremías es el primero que ha osado hacer intervenir su caso personal en un mensaje profetice. El pesimismo que va en aumento en los últimos escritos del A.T., tiene otro tono que las maldiciones de los profetas de la monarquía. Se discute el valor de la vida humana. El autor de Job no teme poner en cuestión la existencia de la Providencia divina. Se interroga sobre el sentido del mundo y del destino... Esta crisis del pensamiento bíblico es sobre todo una crisis de la "sabiduría.," la actitud práctica sobre el gobierno de la vida... Singularmente audaz, el autor del libro de Job, igual al más sutil de los sofistas de Atenas, denuncia con aspereza el punto muerto a que había llegado la sabiduría tradicional." 23
Doctrina teológica del libro.
El contenido teológico de este maravilloso libro refleja bien las preocupaciones religiosas del ambiente "sapiencial" en el orden dogmático y en el orden moral. El esquema teológico tradicional de los profetas se repite en lo sustancial, pero con fuertes implicaciones individualistas. Su panorámica, sin embargo, abarca mucho más que el marco israelita: considera las relaciones de Dios con el hombre como tal, sin concreciones ni alusiones a las vinculaciones históricas de Yahvé con Israel. En este sentido, el autor del libro de Job se coloca en el plano universal el planteamiento de un problema escuetamente humano , como lo hace el autor del Eclesiastés. Por eso sus protagonistas están fuera del área judía, lo que refleja las preocupaciones universalistas religiosas de la época sapiencial postexílica. Trata del problema de la Providencia en general respecto del hombre. Los protagonistas del drama de Job "representan en principio, no la 'Sabiduría' que tenía curso entre los descendientes de Abraham, de Isaac y de Jacob, sino la 'sabiduría de las naciones'... Sin embargo, ciertos indicios nos revelan que los amigos de Job, y Job mismo, razonan generalmente según los principios de la tradición judía y con una conciencia formada en la escuela de Israel" 24. Esto prueba que el autor del libro es un judío, aunque se esfuerza por dar de lado a lo específicamente israelita. Por eso el esquema general teológico es fundamentalmente judaico. Así, encontramos las ideas recibidas tradicionales sobre el monoteísmo estricto, la angeología, la idea de creación y, sobre todo, la afirmación de una providencia divina sobre los hombres y los pueblos.
a) Monoteísmo estricto. Aunque en los labios de Job y de los tres amigos no aparece el nombre de Yahvé lo que hubiera sido incongruente en el supuesto de que los protagonistas del drama no son israelitas , sin embargo, en toda la narración y diálogos se refleja la idea de un Dios creador y providente, Señor de todo. Por exigencias literarias de arcaísmo aparecen los nombres divinos de la época patriarcal: El, Elohim, Shadday, los cuales designan al Ser divino en general, sin concreciones judaicas de índole mosaica. Sin embargo, las doxologías que aparecen en los diálogos tienen perfecta aceptación en labios de un israelita. Así, se cantan las maravillas de la naturaleza como obra de Dios 25. Las reminiscencias salmódicas y aun proféticas de algunas frases prueban el fondo israelita 26. Todo el libro de Job está dominado por la idea del Dios único 27. Las alusiones a concepciones mitológicas populares no empañan este monoteísmo elevado, característico de la religión israelita. Son recursos literarios que encontramos en no pocos pasajes bíblicos 28.
b) Angelologia. En el prólogo se menciona la corte divina, formada por seres misteriosos, a los que se les llama "hijos de Dios" 29. Son su escolta de honor, sus consejeros y mensajeros 30, pero no son de la misma categoría divina, ya que Dios puede encontrar en ellos imperfecciones 31. Entre ellos hay uno que tiene por misión tentar a los hombres y acusarlos ante Dios 32. Es Satán, el "enemigo" por excelencia, el fiscal, el acusador, que no cree en la sinceridad de la virtud de Job 33. c) El hombre. La vida viene de Dios, como la luz 34. Dios es el que modela el embrión en el seno materno. Puesto que la vida viene de Dios, la permanencia en ella depende también de su poder: "tiene en su mano el alma de todo viviente y el espíritu de toda carne del hombre." 35 Por eso Dios es también el autor de la muerte; de ahí que en la boca de Job nunca aparece la idea del suicidio, a pesar de maldecir de su triste situación 36. Pero la muerte puede considerarse como un bien, en cuanto que representa la cesación de los dolores 37. Los muertos van a la región tenebrosa de la que no es posible salir 38.
d) Dios y el hombre. Todo viene de Dios: la alegría y el dolor, la enfermedad y la salud, la riqueza y la pobreza 39. Job acepta con resignación oriental y aun fatalista su triste situación: "Dios lo ha dado y Dios lo ha quitado... Si de El recibimos los bienes, Ώpor qué no los males?"40 El profundo sentimiento religioso de la vida le hace ver la mano de Dios en todo.
La mirada de Dios se extiende a todas las acciones del hombre41, al que vigila despiadadamente para darle el merecido42. El hombre, frente a Dios, es un ser imperfecto, indigno de presentarse ante El, como también lo son los mismos ángeles, pues en ellos encuentra manchas el Omnipotente 43. Las relaciones entre Dios y el hombre están presididas por las exigencias de su justicia. Dios es el Juez que vigila por mantener el derecho y la equidad 44, y, como tal, pesa las acciones de los hombres en balanza justa45. El mismo protagonista, después de desahogar sus dudas sobre la justicia divina46, la reconoce como algo esencial, y por eso tiene firme esperanza de recuperar su salud y de ser rehabilitado en la sociedad 47.
El hombre, por estar vinculado a Dios en su ser y en su existencia, le debe un temor reverencial48, que es la verdadera "sabiduría"49. Ello implica el apartamiento sistemático del mal, que se opone a Dios 50. La oración es el medio eficaz para conseguir la benevolencia divina51. El pecado, en sus múltiples manifestaciones, aparta de Dios 52. Los malvados son contrarios a la justicia exigida por el Creador53. Se recrimina el robo54, el adulterio55, el asesinato 56, la opresión de los pobres 57; se proscribe la astrolatría58. Todo esto refleja la predicación profética y la teología de los Salmos59. La sociedad es así dividida en dos mitades: la de los que siguen la ley divina y la de los que se olvidan de Dios, entregándose a sus concupiscencias.
La tesis tradicional de la sanción.
Es un hecho que la Ley mosaica establece un pragmatismo utilitarista en la conducta del israelita. En efecto, Dios promete premiar en esta vida con toda clase de beneficios temporales a los que sigan sus leyes, otorgando longevidad de vida y numerosa descendencia que perpetúe la memoria del justo 60. En las prescripciones mosaicas no encontramos la esperanza de la retribución en ultratumba. Por eso la historia de Israel, en frase del P. Lagrange, se reduce a un pragmatismo de cuatro tiempos: "pecado, castigo, penitencia y liberación"61. Con la crisis nacional del 586 se reavivó el individualismo y se planteó al vivo el problema de la justicia divina: cada cual debe pagar por sus propios pecados 62. Es lo que el propio Job desea en uno de sus desahogos destemplados63. Sus amigos reflejo de la opinión tradicional declaran paladinamente que el pecador recibe su merecido en esta vida64, y, al contrario, el justo se verá colmado de felicidad. Es lo que esperaba el desventurado varón de Hus en otro tiempo65; pero su triste realidad le ha movido a reconsiderar el problema, y de su experiencia y reflexión ha deducido que los impíos prosperan en esta vida, mientras que a los rectos les espera la desventura66. Consciente de su inocencia y de la injusticia de su situación, reacciona contra la tesis tradicional y la autosuficiencia de sus amigos, que le invitan al arrepentimiento 67.
No obstante, no desespera en su situación, y, sabiendo que Dios es justo, espera confiado en su rehabilitación total68; pero insistentemente declara que es inocente; lo que implica que la tesis tradicional sobre la retribución no tiene aplicación en su caso particular 69. Es preciso, pues, acatar los misteriosos designios de Dios sobre los hombres. Esta es la solución que se desprende de todo el drama del libro de Job. No aparece la clave de la solución en el sentido de retribución en el más allá, como la encontramos en el libro de la Sabiduría70; pero la perspectiva del autor del libro es un avance sobre la posición tradicional: el justo puede sufrir sin haber pecado.
Las posibles fuentes bíblicas del libro de Job.
Sin necesidad de buscar inspiración literaria extrabíblica, podemos rastrear los elementos sustanciales del drama en diversos libros del A.T. La presentación del héroe en su calidad de jeque oriental encuentra su paralelo en la historia de los tiempos patriarcales. La conducta de Job fuera del cuadro judío se acerca a las historietas de los patriarcas, que, guiados por la inspiración de su Dios, llevan una vida sencilla y honesta, conforme a las exigencias de una moral puramente natural. La legislación mosaica no se refleja en los diálogos del drama, y los particularismos judaicos están sistemáticamente excluidos. La perspectiva universalista del hagiógrafo empalma, pues, con el ambiente semibeduino patriarcal y no con el exclusivismo israelita de los tiempos de la monarquía, y aún menos con los de la sociedad de los tiempos de Esdras. La literatura sapiencial ensancha los horizontes, y el hagiógrafo encuentra más respirable la atmósfera monoteísta sencilla de los tiempos patriarcales, fuera de los cerrados encasillados del judaísmo postexílico. El autor del Eclesiastés se mueve también en esta atmósfera de libertad que da la perspectiva de la pura ley natural.
A pesar del ropaje literario externo, que nos presenta al héroe en un ambiente social extraisraelita y aun árabe-edomita, el libro es eminentemente israelita. El problema que plantea el sufrimiento del justo y la felicidad de los impíos encuentra su paralelo en no pocos textos bíblicos, muchos de ellos anteriores a la composición del libro de Job. Este "refleja las ideas y, a veces, las expresiones de los principales libros históricos y profetices del A.T."71 El problema del mal ha tenido diversos planteamientos y explicaciones en los diversos libros viejo-testamentarios. La tesis tradicional relacionaba mecánicamente el sufrimiento físico y moral con el pecado, y la felicidad con la virtud. Antes del exilio, el sentido de solidaridad prevalece en los escritos bíblicos, mientras que después se acentúa el individualismo: cada uno sufre por sus pecados y es premiado por sus actos virtuosos, sin vinculación a la sociedad y al pasado. El autor del libro de Job reacciona contra esta visión simplista de la vida, y prueba plásticamente cómo puede sufrir un justo sin haber cometido infracción alguna.
El Justo doliente "Siervo de Yahvé" de la segunda parte del libro de Isaías expía por los pecados ajenos de la colectividad; la ira divina se ceba en él sin haber cometido pecado personal alguno72. Job, en cambio, sufre por una causa misteriosa, pero sin sentido expiatorio manifiesto. Pero es interesante hacer notar que es posible sufrir sin ser personalmente culpable. Y, al contrario, en Jer 12:1-3 se declara la prosperidad del impío en esta vida. Los términos en que se expresa el profeta son muy similares a los de Job 21:75. Una semejanza más sorprendente la encontramos en las maldiciones de Jer 20:14-18 contra el día en que fue concebido y las de Job 3:355. Comparando ambos textos, los críticos se inclinan por considerar las expresiones de Job como una amplificación de las del profeta73. El profeta Habacuc, contemporáneo de Jeremías, protesta también enérgicamente contra la prosperidad del impío 74. El autor del libro de Job parece que conoce estos escritos y se inspira en ellos para dramatizar literariamente la situación trágica de su héroe.
Los salmistas protestan no pocas veces contra la paradoja de la prosperidad del malvado y el sufrimiento del justo75. Siguiendo la tesis tradicional sobre la retribución, suponen que la prosperidad del impío es sólo momentánea. Es la opinión de los amigos de Job 76.
Finalmente, hay no pocas concomitancias ideológicas y literarias entre el libro de Job y el de los Proverbios11. Todo esto prueba que el autor del drama de Job trabaja con una amplia tradición literaria bíblica, si bien da al desarrollo de su tesis un sello original, que se caracteriza por el vigor de expresión y la belleza de la idea.
El libro de Job y la antigua literatura oriental.
En todos los tiempos y latitudes, el hombre se ha planteado el problema de la razón del dolor físico y moral. En la literatura del Antiguo Oriente encontramos bellos poemas sobre la tragedia del hombre que sufre sin encontrar explicación racional de ello. En primer lugar el poema, del Justo paciente babilonio nos describe las angustias morales de un personaje de alta posición que, a pesar de haber cumplido sus deberes para con los dioses y el prójimo, ha perdido su salud, sus bienes y su tranquilidad espiritual:
"He venido a ser como un hombre aturdido... En otro tiempo yo me comportaba como un príncipe, pero ahora me he convertido en esclavo... El día es el suspiro, y la noche las lágrimas. El mes es silencio, y el año duelo... He gritado a mi Dios y no ha mostrado su faz... La oración era mi meditación; el sacrificio, mi ley... Yo enseñaba a mis gentes a honrar el nombre de la diosa... No obstante, la enfermedad se ha apoderado de mi mano; la muerte me persigue y recubre todo mi cuerpo. Todo el día me persigue el perseguidor "78
Los críticos han encontrado algunas expresiones paralelas con el libro de Job79, pero no hay fundamento para encontrar una dependencia literaria directa del poema babilonio 80. Las expresiones semejantes se explican por la analogía del tema.
En el "Diálogo sobre la miseria humana entre un afligido y su amigo" se plantea también el problema de un huérfano que está abandonado de todos y sometido a no pocas calamidades. Apesadumbrado, declara la suerte triste del justo:
7
"Los que no buscan (al dios) caminan por un camino de felicidad, mientras que los que piadosamente oran (a la diosa) se hacen pobres y débiles. En mi infancia (he examinado) el espíritu de dios, con humildad y piedad he buscado a la diosa. Y, sin embargo, yo he soportado un trabajo sin provecho, como un yugo. El dios me ha reducido a la penuria en lugar de la riqueza."Y su amigo le replica:
8
"En realidad, ‘oh espíritu vivo! lo que tienes en el alma no te es propio. Se ha rechazado la verdad, tú has despreciado el secreto de dios. No observar las órdenes del dios era el deseo de tu alma. Has abandonado las purificaciones convenientes de la diosa... Busca el hálito bueno de los dioses, y lo que has perdido este año lo recuperarás al instante... 24 Tu corazón se devora a sí mismo al tratar a Dios injustamente. El corazón de dios, como el centro de los cielos, es lejano. Su conocimiento es difícil; los hombres no pueden comprenderlo...Y, finalmente, el justo afligido exclama suplicante:
27
"Piedad, ‘amigo mío! Escucha mi queja. ‘Sálvame! ‘Mira mi miseria y compréndeme bien! Yo soy un esclavo prudente y suplicante. No he encontrado un solo instante ayuda y confortamiento. Yo iba tranquilamente por las plazas de la ciudad. Mi voz no era jamás ruidosa, mi palabra era dulce. Yo no levantaba la cabeza, sino que miraba a la tierra. Como un esclavo, yo no me glorificaba en la asamblea. ‘Que el dios Ninurta me asista, que la diosa Istar tenga piedad de mí! ‘Que el pastor, el sol del pueblo, se muestre clemente!" 81De la lectura de estos fragmentos se deduce la semejanza de algunas expresiones del "afligido" babilonio y su interlocutor82. Sin embargo, éstas son puramente tangenciales y no afectan al armazón ideológico del libro de Job. No se puede hablar tampoco de una dependencia literaria del poema babilónico (más de mil años anterior al poema bíblico). Dhorme afirma a este respecto: "No son más que rasgos exteriores y dispersos en el conjunto de la composición. Pueden provenir de que el problema del mal ha sido planteado al espíritu del poeta mesopotámico. En ninguna parte se constata una influencia directa sobre el libro de Job." 83 Se trata, pues, de identidad de tema y de similitud literaria. El vigor de expresión de los diálogos del libro de Job sobresale con mucho sobre las formulaciones cansinas del diálogo del poema babilonio. Sobre todo, el monoteísmo del poema bíblico trasciende sobre las concepciones politeístas mesopotámicas.
También a orillas del Nilo y a principios del segundo milenio a.C. los poetas y sabios se planteaban el problema del sufrimiento en sus más profundas dimensiones. Hacia mediados del siglo XVIII a.C. fue compuesto el Diálogo del desesperado con su alma. Es la explosión escéptica del que no encuentra sentido a su vida:
"Los compañeros son malignos; los amigos diarios, desprovistos de afección; los corazones son envidiosos; cada cual atrae hacia sí los bienes del prójimo. El hombre valiente está perdido; el arrogante encuentra acceso por todas partes. El bien es descuidado. Se entrega al pillaje; cada cual roba a su prójimo. El picaro es el hombre de confianza; el hermano, con el que se vivía, se ha cambiado en enemigo. No hay justos; el país está entregado a los malhechores... Estoy colmado de miseria, en la ausencia de todo confidente. La justicia que domina el país es infinita... La muerte está ante mí..."84
De la lectura de este bello fragmento se desprende que no hay concomitancias literarias apreciables entre éste y el drama de Job. Únicamente algunos capítulos, en los que se reflejan los sentimientos de depresión del varón de Hus, encuentran algún parecido en cuanto al tema y situación psicológica con los del Diálogo del desesperado egipcio 85.
En el poema titulado Quejas del campesino se describe la miseria de las gentes humildes86; y en el Canto del harpista se describe escépticamente la vida de los difuntos:
"Nadie viene de allí abajo (la región de los muertos) a decirnos cómo están, a comunicarnos lo que necesitan, ni a calmar nuestros corazones. Hasta que vayamos a donde se han ido, alegra tu corazón para que te olvides de que algún día serás dichoso." 87
Otro harpista, en cambio, del siglo XIV a.C. proclama la felicidad de los difuntos:
"Este país no tiene enemigo; nuestros parientes, desde el origen, están en reposo... La duración de lo que se hace sobre la tierra es el momento de un sueño, pero se declara 'bienvenido y salvo' al que llega al Oeste (región de los bienaventurados)." 88
No se puede establecer dependencia literaria del libro de Job respecto de estos poemas egipcios; las semejanzas son fortuitas, y se explican por la similitud del tema. Tampoco hay relación directa entre la "confesión negativa" del Libro de los muertos y las protestas de inocencia de Job 89.
El libro de Job y la literatura trágica griega.
En los tiempos áureos de la literatura helénica surgió el género literario de la tragedia, que originariamente empalma con la celebración de los "misterios." Simplicísima al principio en su escenificación, termina por multiplicar los actores. En ella se plantea el problema del sufrimiento humano con toda crudeza, sin dar una solución de ultratumba, ya que, en la concepción primitiva del hades reflejada en los escritos homéricos , el difunto lleva una vida sombría y triste, que no se parece en nada a la luminosa de la tierra. Aquiles declara a Ulises que prefiere ser pastor entre vivos que rey entre muertos 90. En este sentido, la perspectiva es similar a la del sheol hebreo región de los muertos , en la que el difunto lleva una vida lánguida, desprovista de toda alegría, aunque sin sufrimientos físicos; y sólo bajo este aspecto es preferible a la del viviente que sufre sin esperanza de rehabilitación. Es el caso del desventurado Job, que en algunos momentos desea ir a la región tenebrosa para verse libre de los sufrimientos presentes 91.
En el Prometeo encadenado, de Esquilo, encontramos expresiones desesperadas similares a las del desventurado varón de Hus:
"‘Ojalá me hubiera precipitado (Zeus) en lo profundo de la tierra, más abajo que el hades, el acogedor de los muertos, en el impenetrable Tártaro, sujetándome sin piedad con indestructibles cadenas, para que ningún dios ni ningún otro ser pudiera gozar de mis males; mientras que ahora, desdichado de mí, juguete de los vientos, estoy sufriendo para regocijo de mis enemigos!" 92
El desventurado héroe responde al coro de las Oceánidas, que le aconseja confesar su error:
"Es fácil al que no tiene el pie sumergido en plena miseria aconsejar y reprender al desgraciado." 93
Y el Océano como los amigos de Job aconseja a Prometeo:
"Conócete a ti mismo y, sometiéndote a los hados, cambia tu conducta... Si continúas lanzando, como hasta ahora, palabras duras e insultantes, pudiera que llegaran a oídos de Zeus... Deja tu cólera, ‘oh desgraciado! y procura librarte de tus miserias... Si te ves en este estado, es por culpa de tu lenguaje altanero. Y, a pesar de todo, no has aprendido aún a ser humilde, no sabes ceder a los males, y a tus sufrimientos presentes quieres unir otros nuevos... No olvides que se trata de un soberano duro y que a nadie ha de dar cuenta de sus obras... Sosiega tu ánimo y no dejes llevarte de la violencia y a proferir palabras ofensivas... La lengua imprudente se atrae los castigos..." 94
A pesar de ciertas semejanzas ideológicas y aun de expresión, sin embargo, la perspectiva teológica del autor del drama de Job es totalmente diferente a la del autor de la tragedia griega, pues en ésta Prometeo es inmortal, y Zeus, que le castiga, es injusto y de "corazón inflexible" 95, mientras que los amigos de Job mantienen siempre por encima de todo la justicia divina.
Como el desventurado Job, el rey Darío declara en Los Persas:
"No es fácil abandonar el infierno... Entre los muertos, la riqueza no sirve de nada." 96
En las tragedias de Sófocles encontramos también expresiones similares a las de los protagonistas del drama de Job, si bien la perspectiva teológica es totalmente diferente. En Edipo Rey, el coro saluda al infortunado protagonista, desconocedor de la falta que se le imputa:
"ΏQué locura, infortunado, ha caído sobre ti? ΏQué divinidad ha colmado tu fatal destino, acumulándote males que sobrepasan al humano dolor?" 97
Hércules, condenado a vergonzoso suplicio, clama a su hijo:
" ‘Mirad, mirad todos este cuerpo miserable, contemplad mi sufrimiento y el estado lamentable en que me hallo! ‘Desventurado de mí! Un nuevo espasmo desgarrador acaba de quemarme, me ha abrasado los costados; no quiere dejarme un momento de descanso este horrible mal que me devora. ‘Rey Hades, recíbeme! ‘Oh rayo de Zeus, hiéreme! Me roe de nuevo el mal, se recrudece, me abrasa." 98
Los trágicos griegos destacan el placer sádico de los dioses en el sufrimiento de los hombres, de cuya felicidad están celosos. Esta idea no tiene cabida en la literatura bíblica, y, por consiguiente, en el drama de Job. El Dios bíblico es esencialmente justo, y, por tanto, no puede complacerse en el mal; pero sus designios son misteriosos e inaccesibles a la inteligencia humana. Sólo bajo este aspecto puede establecerse algún paralelo con la literatura helénica.
Platón arremete contra los poetas, porque con sus mitologías exaltan las injusticias y pasiones inconfesables de los dioses." En el diálogo con Sócrates, Glauco describe al justo y al pecador: el primero es abofeteado, torturado, encadenado y, finalmente, empalado, mientras que el segundo prospera en su vida privada y pública 100. Esta es una experiencia de todos los tiempos, ya que la virtud no es reconocida y premiada en esta vida. Las declaraciones de Job en este sentido encuentran paralelo en la literatura universal, sin que ello implique dependencia literaria. Para Platón, la felicidad estaba en el conocimiento de la idea de bien, y, por tanto, en el más allá sólo podrían ser felices los que tuvieran la fuerza dialéctica para captar el Bien como ideal. En la perspectiva bíblica, Dios es principalmente una realidad que llama a todos, pues es el origen de todo; pero hasta el siglo II a.C. no se llegó a la noción de vida feliz en el seno de la divinidad, lo que es la clave para resolver el enigma del mal en esta vida. El autor del libro de Job destaca sólo el misterio de los designios divinos: el Dios justo a veces permite que los justos sufran, sin darles razón de su modo de obrar.
Canonicidad del libro.
Los apóstoles utilizan este libro como escritura inspirada 101, y comúnmente fue aceptado por la Iglesia cristiana, como lo fue por la comunidad judía 102. Únicamente Teodoro de Mopsuestia negó en el siglo VI su carácter inspirado, y, por ello, su opinión fue condenada en el concilio Constantinopolitano II (año 553) 103. Los Santos Padres admiten comúnmente su carácter inspirado 104. No obstante, al leer el libro hay que tener en cuenta su género literario dialogado: muchas de las afirmaciones de los protagonistas no implican que sean aceptadas por el hagiógrafo, ya que expresan puntos de vista especiales que no se ajustan a la ortodoxia judía. Así, Job dice palabras indiscretas 105, y sus amigos son amonestados por Dios por "no haber hablado rectamente" de El106. Las diversas opiniones, pues, son transcritas para resaltar después la solución del hagiógrafo sobre el problema del sufrimiento de Job.
1 Cf. Dt 11:133. 2 Gen 12:2; Ex 20:12; Dt 7:13; 8:6-18; 0.27-30. 3 Cf. Saba.is. 1 En Ez 14:14 se dice de Judá: "Aunque en ella hubieran estado Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia hubieran salvado su vida." Y en el v.20: "Aunque en medio de ella estuvieran Noé, Daniel y Job, por mi vida, dice Yahvé, no se salvarían un hijo ni una hija; por su propia justicia escaparían ellos, y salvarían la propia vida." 2 Cf. Sant 5:11. Sobre el problema de la historicidad del relato del libro de Job véase A. Beel, De histórica existentia personae lob: "Coll. Brugenses," 33 (1933) 321-326; id.: "L'Ami du Glergé," 53 (1936) 131-133; N. Peters, Das Buch Job (Münster 1928) 14-16. 3 Job 1:5-12. 4 Job 1:13-19- 5 Job 3:1-31:403. 6 Job 38:1-42:9- 7 Job 42:10-17. 8 Job 1:1-2:13 y 42:10-17. 9 Job 3:1-37:24. 10 Job 38:1-42:9. 11 Job 1:1-2:13 y 42:10-17. 12 Job 38:1-42:9 13 Job 31:40b-37:24. 14 Job 3:1-31:403. 15 Job 3:1-31:403. 16 Job 32:40b-37:24- 17 Job 38:1-42:9- 18 Cf. Job 24:2-11 y Ex 22:21-26; Lev 19:9; 25:23; Dt 19:14; 24:10-22. 19 Cf. Baba Bathra I4b. 20 San Gregorio M., Moralia, Praeph. i: PL 75:515-517. 21 Así opinan, Fr. Delitzsch, J. Knabenbauer, Cornely-Hagen; San J. Crisóstomo: PG 56:362. 22 Cf. Peters, Das Buch Job (Münster 42-46). 23 J. Steinmann, Le lime de Job (París 1955) 21-22. 24 Ρ.- Dhorme, Le livre de Job (París 1926) p.lxxxix-xc. 25 Cf. Job 5:8-18. 26 Cf. Job 9:6 e Is 13:13; Job 9:8 y Am 4:13; Job 9:9 y Am 5:8; Job 12:13 e Is 11:2; Job 12:21.24 Y Sal 107:40; Job 11:7-9 Y Sal 139:7-12; Job 25:1-6; 26:5-14 Y Sal 26:55; 104:25. 27 Cf. Job 5:9; 9:10; 37:5; 12:13; 23:8-9. 28 Cf. com. a Job 3:8; 7:12; 9:13; 26:12; 10:9; 28:31-32. 29 Cf. Job 1:6; 28:7. 30 Cf. 5:1; 33:23-24. 31 Cf. 4:17-19; 5:2; 15:14-16; 25:4-6. 32 Cf. 1:6s; Jue 9:23; Zac 3:1-2. 33 Cf. 1:73; Par 21:1. 34 Cf. 3:4-5.20. 35 10:8-12. 36 Cf. 3:1s. 37 Cf. 3:11-12; 6:8-9; 10:18-19. 38 Cf. 14:7-12.18-22. 39 Cf. 5:18; 22:18. 40 1:21. 41 Cf. 7:12.17-20; 10:3-7.13-15; 13:25-27. 42 Cf. 4:17-19; 15:14-16. 43 Cf. 25:4-6. 44 Cf. 9:14-16; 10:13-15; 17:23. 45 Cf. 31:6. 46 Cf. 9:14-16.30 47 Cf. 19:25-27. 48 Cf. 1:1.8; 2:3. 49 Cf. 28:28. 50 Cf. 1:1.8; 2:3; 28:28. 51 Cf. 8:5-7; 11:13-15; 27:8-10. 52 Cf. 8:13; 21:14-16. 53 Cf. 1:22; 2:10; 8:22; 10:3; 16:11. 54 Cf. 24:14- 55 Cf. 24:15- 56 Cf. 24:14. 57 Cf. 31:13-15. 58 Cf. 31:26-28. 59 Cf. Jer 8:1-2; Is 45:8; Dt 4:19. 60 Cf. Ex 20:4-7; 23:20-33; 34:6-7; Lev 26:35; Dt 5:9-10; 28-33. 61 M. J. Lagrange, Les livres des Juges p.xxv. 62 Cf. Jer 31:29-30; Ez 18:2. 63 Cf. 21:19-20. 64 Cf. 5:7-8. 65 Cf. 29:26. 66 Cf. 31:7-13.23-24. 67 Cf. 22:21; 5:18-26. 68 Cf. 19:25-27. 69 Cf. 19:6-8. 70 Cf. Sab 3:18. 71 P. Dhorme, Le lime de Job (París 1926) cxxn. 72 Cf. Is 42:1-4; 49:1-6; 50:4-5; 52:13-53:12. Véanse expresiones paralelas en Job 22, 12-14 e Is 40:26-27; Job 14:2 e Is 40:6-8; Job 30:21 e Is 63:10. 73 Cf. Job 6:15 y Jer 15:18; Job 9:19 y Jer 49:19; Job 19:24 y Jer 17:1. 74 Hab 1:13. 75 Cf. Sal 73.ISS. 76 Cf. Job 21:27-28. 77 Cf/ Job 18:5-6 y Prov 13:9; 24:20; Job 5:17 y Prov 3:11-12; Job 15:7 y Prov 8:25. 78 Traducción de Pfeiffer en Anden Near East Oriental Texts (p.434-437), donde se encuentra el texto completo. Parcialmente puede leerse en P. Dhorme, Choix des textes reí. assyro-babiloniens (París 1907) p.372-379- 79 Cf. Driver-Gray, A critical and exegetical commentary on the book of Job (Edimburgo 1921) p.XXXI-XXXII; H. Duesberg, Les Scribes Inspires... (París 1939) p.72-74; J. Stein-Man, Le livre de Job (París 1954) p.37s. 80 Cf. P. Dhorme, o.c., p.lxxxv; cf. RB (1952) p.239-250; Driver-Gray, O.C., P.Xxxni. 81 Véase la versión de R. H. Pfeiffer en Anclent Near East Oriental Tvxts p.438-440. Asimismo véase el estudio y traducción de P. Dhorrne en RB (1923) is. 82 Dhorme, en su artículo Ecclésiaste ou Job de RB (1923) iss, estudia los posibles puntos de concomitancia entre el poema babilónico y el drama de Job. Así encuentra parecido de Job 22:15-16 con la estrofa 6 del poema babilónico; lo mismo Job 12 y estr.7 del Diálogo; Job 22:6 y Diálogo 8; Job 21 y Diálogo 24; Job 19:21 y Diálogo 27. 83 Dhorme, Livre de Job p.LXXxvn. 84 Véase la traducción de J. A. Wilson en Anci
ent Near East Oriental Texts ρ.485; 407; Υ P. Gilbert, La Poιsie égyptienne (Bruselas 1943) P-87-89. 85 Véanse las posibles semejanzas en P. Humbert, Recherches sur les sources égyptiennes de la littérature sapientiale d'hrael (Neuchátel 1929) p.75· 86 Véase el poema en G. Lefébvre, Romans et Contes égyptiens de l'époque pharaonique (París 1949) P.41-69· 87 Véase P. Gilbert, o.c., p.61. 88 Véase el texto en P. Gilbert, o.c., p.66. 89 Cf. Job 6:2; 31:6. 90 Odisea XI 488-491. 91 Cf. Job 3:13-19- 92 Ν.152-158. 93 V.263-264. 94 V.315-32S. 95 V.33-34. 96 V.842. 97 V.1297S. 98 Traquinias v. 1079-84. 99 Repϊblica 39id. 100 Ibid., 361b-362c. 101 Cf. Sant 5:11; Cor 3:19 (Job 5:13). 102 Cf. Baba Bat. I4b. 103 Véase PG 66:6975; Mansi, 9:223-5; cf. RB 38 (1929) 389-393-554· 104 Cf. Melitón De Sardes, en Euseb., Hisí. Eccl 4:26:14: PG 20:397; San Atanasio, Ep. fest. 39: PG 26:1177.1437; San Cirilo Jerosolim., Catech. 4:35: PG 33:500; San Gregorio Nacianceno, Carm. theol. 1.12:15: PG 37:473; San Jerónimo, Pro! gal.: PL 28, 553 (599). 105 Cf. Job 39.34Í 38:2. 106 Job 42:7.
1. Job, Varón Recto y Justo, Probado por la Adversidad.
L
a historia del justo Job, probado por tantas adversidades, resulta inverosímil, y por eso el autor, para hacer frente a posibles objeciones, procura situarla en un lugar lejano, fuera del control fácil de sus lectores allá hacia el misterioso "oriente" , lo que, por otra parte, contribuía a rodear de misterio al personaje protagonista, por aquello de Tácito: "maior e longinquo reverenda," y también para presentar a los exclusivistas judíos de su tiempo un dechado de virtud fuera de la órbita israelita. El libro de Job es revolucionario en su tesis y en sus apreciaciones, y ello se refleja en detalles como este de presentar al justo por excelencia desconectado de la tradición judaica. La doctrina del "universalismo" y las preocupaciones por los problemas personales, desconectados de la vinculación nacional hebraica, van tomando relieve en las especulaciones "sapienciales." Los problemas humanos sustituyen a los clasistas y nacionales a medida que Israel se abre al contacto con otros pueblos.Situación próspera y feliz de Job (1-5).
1
Había en tierra de Hus un varón llamado Job, hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Naciéronle siete hijos y tres hijas; 2y era su hacienda de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y siervos en gran número, siendo grande aquel varón entre todos los orientales. 3Acostumbraban sus hijos a tener banquetes en sus casas, cada uno en su día, invitando a sus tres hermanas a comer y beber con ellos. 4 Cuando se completaba el ciclo de los días de convite, los convocaba para purificarlos; y levantándose de madrugada, ofrecía por ellos holocaustos, según el número de todos ellos, pues decía Job: 5 "No sea que hayan pecado mis hijos y hayan maldecido a Dios en su corazón." Así hacía Job siempre.Para establecer un contraste vivo entre la situación actual de prosperidad de Job y su familia con su próxima desventura, el autor sagrado carga la paleta, presentando a su protagonista como uno de los más ricos entre todos los orientales. Esto parecía responder a la bendición divina, que correspondía a su conducta intachable de hombre íntegro y recto, conforme a la tesis tradicional de la ecuación entre virtud y prosperidad material. Precisamente la nueva tesis del libro es que esta convicción comúnmente aceptada está contra la experiencia cotidiana, ya que Dios permite que muchas veces los más justos y ejemplares sufran las mayores calamidades, mientras que los impíos prosperan insolentemente en sus negocios, disfrutando de buena salud, de larga vida y de muchas riquezas. Ello prueba que no hay conexión necesaria entre la prosperidad y la virtud ni entre la desgracia y la impiedad.
La narración empieza dando el nombre del protagonista y su lugar de origen fuera de los límites de la Tierra Santa. El nombre Job (en heb. 'iyób) encuentra su paralelo en el de Aiab, rey de Pella (TransJordania) de los textos de Tell Amarna l, y es de tipo semita occidental2. En Ez 14:14.20 aparece el justo Job, juntamente con Noé y Daniel, como modelos de rectitud que pueden "salvarse por su justicia" 3. Esto indica que en la tradición hebrea existía el recuerdo de un personaje modelo de virtud que podía parangonarse con los otros dos, famosos también por lo mismo. El autor del libro de Job, pues, utiliza el nombre de este justo, que flotaba en el ambiente tradicional, para presentarlo como protagonista del drama teológico que va a desplegar ante sus lectores.
Dechado de virtud bajo todos los aspectos, es presentado como íntegro en sus costumbres, recto en su proceder y apartado del mal, como consecuencia de vivir bajo el temor de Dios. Su patria, Hus, se halla enclavada en territorio de los "hijos de Oriente," designación que en labios de un israelita cisjordano designa TransJordania o la zona esteparia poblada de nómadas al este del Jordán o del mar Muerto. En otros textos bíblicos se coloca esta región de Hus en la zona de Edom 4, la región de Seir de las cartas del Tell Amarna, es decir, la franja montañosa semiesteparia que se halla al este del Araba o depresión que se extiende del sur del mar Muerto al golfo de Elán5.
En recompensa a su virtud, Dios había otorgado al justo Job siete hijos y tres hijas. El número de hijos es el ideal de perfección, siete. Las hijas son menos, pues si hubiesen sido muchas, sería ello una señal de castigo de parte de Dios, según la mentalidad oriental. En 42:13 se dice que Dios le devolvió doblado el número de hijos, mientras de las hijas sólo le volvió a dar tres. La fecundidad familiar era una señal manifiesta de bendición divina en la tradición israelita6. A Job, pues, no le faltaba nada de lo que podía contribuir a su felicidad.
La hacienda del jeque oriental es fabulosa: 7.000 ovejas, 3.000 camellos, 500 puntas de bueyes, 500 asnas y sierros sin número. Las cifras son hiperbólicas para resaltar la opulencia del que había sido bendecido por la Providencia en consonancia con su virtud intachable y fuera del común. Es el cumplimiento de la tesis tradicional de la ecuación entre la virtud y la abundancia de bienes temporales. La historia posterior del justo Job será el mentís sangriento a esta convicción comúnmente admitida en la sociedad israelita. El autor, pues, va preparando la dramatización de los hechos para crear crudos contrastes en un convencionalismo dialéctico que se continúa a través de la distribución literaria de toda la narración. Todos sus hijos y sus bienes los perderá el jeque intachable en un solo día, para impresionar más al lector tradicionalista.
La virtud de Job llegaba hasta preocuparse de las posibles faltas de sus hijos, que durante toda la semana se entregaban por turno a convites familiares, a los que asistían también sus hijas como invitadas. Cada hijo tenía su casa, mientras que las hijas vivían con el padre. Job no era sólo padre de familia, sino también conforme al régimen patriarcal era sacerdote, y, como tal, ofrecía diariamente sacrificios, holocaustos, a Dios en expiación de las posibles faltas de sus hijos. Estos, al amor del vino, es fácil que se olvidaran de los preceptos divinos, y por eso Job en calidad de padre y sacerdote les convoca para purificarlos (lit. en heb. "santificarlos"), es decir, someterlos a las purificaciones rituales para hacerlos entrar en relaciones normales con Dios7. No cabía más perfección en la conducta. El hagiógrafo destaca estos detalles para mostrar que las calamidades que le han de sobrevenir no las merecía bajo ningún concepto, ya que hasta en los más nimios detalles procuraba amolelarse a las exigencias de la santidad divina.
Consejo en la corte celestial (6-12).
6
Sucedió un día que los hijos de Dios fueron a presentarse ante Yahvé, y vino también entre ellos Satán. 7 Y dijo Yahvé a Satán: "ΏDe dónde vienes?" Respondió Satán: "De dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella." 8 Y dijo Yahvé a Satán: "ΏHas reparado en mi siervo Job, pues no lo hay como él en la tierra, varón íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?" 9 Pero respondió Satán a Yahvé diciendo: "ΏAcaso teme Job a Dios en balde?" 10 ΏNo le has rodeado de un vallado protector a él, a su casa y a todo cuanto tiene? Has bendecido el trabajo de sus manos, y sus ganados se esparcen por el país, 11Pero extiende tu mano y tócale en lo suyo, (veremos) si no te maldice en tu rostro. 12 Entonces dijo Yahvé a Satán: "Mira, todo cuanto tiene lo dejo en tu mano, pero a él no le toques." Y salió Satán de la presencia de Yahvé.La preparación escénica continúa acentuándose, si bien sobrepasando las lindes de la verosimilitud. Una vez descrita la prosperidad desbordante del gran jeque oriental confirmación de la tesis tradicional sobre la retribución de la virtud excepcional en esta vida , el hagiógrafo finge un coloquio en la corte celestial al que asisten los hijos de Dios o ángeles escolta de honor del Soberano del universo y un misterioso personaje llamado Satán, que significa "enemigo," y que por el contexto se deduce que es como el fiscal que tiene Dios para probar la virtud de los suyos. En Re 22:19-22, el profeta Miqueas de Yemla presenta a Yahvé rodeado del ejército celestial, interrogando a sus ángeles sobre quién será el encargado de ir a inducir a Acab para que ataque a Ramot de Galaad. La escena es muy similar, pues aparece un "espíritu de mentira" que se ofrece para engañar al rey impío: "He visto a Yahvé sentado sobre su trono y rodeado de todo el ejército de los cielos, que estaba a su derecha y a su izquierda; y Yahvé decía: ΏQuién inducirá a Acab para que suba a Ramot de Galaad y perezca allí? Unos respondieron de un modo, y otros de otro; pero vino un espíritu a presentarse ante Yahvé y dijo: Yo le induciré. ΏCómo? preguntó Yahvé. Y él respondió: Yo iré y seré espíritu de mentira en la boca de todos los profetas. Yahvé le dijo: Sí; tú lo inducirás, y saldrás con ello. Ve, pues, y haz así." En ambos textos se trata de escenificaciones literarias que no han de tomarse al pie de la letra. En Zac 3:1-2 aparece Satán junto al ángel de Yahvé, dispuesto a acusar al sumo sacerdote Josué, que está en trance de ser purificado de sus pecados para inaugurar el sacerdocio digno en el templo reconstruido en Jerusalén.
En el texto que comentamos, Satán no es todavía abiertamente el "espíritu del mal," enemigo del reino de Dios, el "diablo," que trajo la muerte y el pecado al mundo 8. Aquí es el "adversario" jurídico, el "acusador" que tiene por finalidad aquilatar la virtud de los servidores de Dios, enviando calamidades para que renieguen de El. Este carácter de "adversario" de los derechos divinos se acentuará en la tradición israelita, terminando por ser el enemigo declarado de los intereses de Dios, el instigador al mal 9. Los hijos de Dios, al contrario, parecen ser seres angélicos que tienen por finalidad glorificar y acompañar a Dios, colaborando con El en el gobierno del mundo. En 38:7 aparecen en paralelo con las "estrellas de la mañana." Según Sal 89:7, habitan en los cielos y constituyen el "ejército celeste" 10. Así, pues, se concibe a Dios como un rey oriental rodeado de una esplendorosa escolta de honor. Los LXX y el Targum traducen el término "hijos de Dios" por ángeles 11. Satán, en cambio, en el contexto es el instrumento de Dios para probar y enviar castigos a los hombres. Esta concepción teológica tiene su razón de ser en el deseo de salvaguardar la trascendencia divina, pues el Ser bueno por excelencia no debía tener contacto directo con los males que sufren los hombres, y así se crea un intermediario encargado de enviar calamidades a la humanidad para probarla.
La escenificación adquiere su punto álgido en el diálogo antropomórfico de Dios con Satán. Al llegar éste a la tertulia celeste, Dios le pregunta por sus andanzas sospechosas, ya que tiene por misión molestar a los demás. La respuesta de Satán está en conformidad con su misión exploratoria: ha dado una vuelta por la tierra y no ha notado nada especial; por eso, al dar cuenta a Dios según costumbre del cumplimiento de su misión específica, declara que no tiene nada especial que comunicar: ‘Sin novedad por el mundo! En Zac 1:11 se presenta a cuatro caballeros instrumentos de la Providencia, que van de inspectores por los cuatro ángulos del globo declarando a Dios que no hay novedad por el mundo, pues todo está en paz. Los hagiógrafos, como orientales, tienen preferencia por estas escenificaciones teológicas a base de diálogos entre múltiples personajes. Es un artificio literario para mantener en suspenso la atención del lector, que tiene también propensión a lo concreto y colorístico.
Dios se extraña de que Satán no haya reparado en su paseo explorador por la tierra en su siervo Job, dechado de virtud, del que se sentía justamente orgulloso: no lo hay como él en la tierra (v.8). Las alabanzas divinas coinciden literalmente con las del narrador: varón íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Irónicamente responde Satán, diciendo que esa virtud de su protegido Job es sospechosa, ya que le ha bendecido desmesuradamente, otorgándole riquezas de toda índole 12. Buena cuenta le tiene a Job ser temeroso de Dios, ya que es el precio de su rica hacienda. Con ello da a entender que Dios es un tanto ingenuo al sentirse orgulloso de la virtud de su protegido. Que cambien las cosas, y la experiencia dirá que Job no podrá soportar el infortunio, y entonces se desmoronará el edificio artificial de su virtud; terminará por maldecir el rostro del mismo Dios, ya que le ha retirado su protección (v.11). "Satán es escéptico sobre la virtud humana. Es un filósofo que no cree en la moral sin obligación y sanción." 13 Job no teme de balde (v.10), pues sabe que su integridad religiosa es la condición para prosperar.
La respuesta de Satán era una petición implícita para poder probar la virtud del honorable jeque oriental. Si le permitiera Dios quitarle el vallado protector de su hacienda..., entonces sería el momento de probar los quilates de su virtud, que hasta ahora tiene poco de desinteresada. Dios accede a esta insinuación, permitiéndole que le toque en lo suyo (su hacienda), pero no metiéndose con su persona (v.12). Tiene, pues, poder para quitarle sus bienes, aunque por ahora no debe atentar contra su salud y persona.
La primera prueba de Job: la pérdida de sus bienes e hijos (13-19).
13
Y sucedió un día en que estaban sus hijos y sus hijas comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano primogénito, 14 que llegó un mensajero a Job y le dijo: "Estaban arando lo bueyes y pacían cerca de ellos las asnas, 15 y se echaron sobre ellos los sábeos y los tomaron hiriendo a los siervos a filo de la espada. Yo solo he podido escapar para darte la noticia." 16 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro, que dijo: "Ha caído del cielo fuego de Dios, que abrasó a las ovejas y a los mozos, consumiéndolos. Sólo he escapado yo para darte la noticia." 17 Todavía estaba éste hablando, cuando vino otro, que dijo: "Los caldeos, divididos en tres tropeles, han dado sobre los camellos, apoderándose de ellos, y a los siervos los hirieron a filo de la espada. Yo solo he podido escapar para traerte la noticia." 18 Mientras hablaba éste todavía, llegó otro, que dijo: "Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano, el primogénito, 19 y vino del otro lado del desierto un torbellino y conmovió las cuatro esquinas de la casa, que cayó sobre los jóvenes, y han muerto. Yo solo he escapado para darte la noticia."Una vez conseguido por Satán el permiso para probar a Job, no tardó en sentirse su siniestra actuación, pues al punto las mayores desgracias se abatieron sobre la familia del virtuoso jeque oriental: en un solo día perdió toda su hacienda y, sobre todo, lo que más quería, sus propios hijos. No cabía mayor tragedia. Los hechos se suceden con celeridad inverosímil y coniforme a un clisé literario estereotipado según el convencionalismo estructural del libro. Todo se desarrolla como en una pieza de teatro: las calamidades se suceden según el orden de gravedad, y sólo queda uno para contarlo. Primero sobreviene una inesperada razzia de los nómadas los sábeos o moradores de la región de Sabá, cerca de Medina, al sur de la tierra de Hus, lindando con la Arabia meridional14 , los cuales se apoderan del ganado mayor, matando a los siervos encargados de ellos. Sólo uno se salvó de la carnicería para transmitir la noticia del desastre. Cuando aún no ha terminado de hablar éste, sobreviene otro con la triste nueva de que en una tormenta ha perecido todo el ganado menor. También ahora se salva un criado para dar la noticia al amo. Apenas ha terminado de comunicar la nueva calamidad, cuando llega otro criado con otra infausta comunicación: los caldeos los nómadas llamados kaldim de los textos cuneiformes, que se movían desde el golfo Pérsico por el desierto hasta los límites de Arabia 15, y que, por tanto, para los moradores de Hus procedían del este, mientras que los sábeos venían del sur se han apoderado16 de los camellos, matando a los sierros encargados de guardarlos. Sólo uno se salvó para contarlo al dueño. Por fin, llega la más terrible noticia cuando aún éste tenía la palabra en la boca: un torbellino el terrible simún del desierto ha derribado la casa de su primogénito, en que estaban todos sus hijos de fiesta según el turno convenido, y les ha causado la muerte. Todas sus esperanzas familiares se han venido abajo después de haber perdido todos los bienes. Su situación es desesperada; la mano de Dios le ha tocado de modo inexplicable, pues no tiene conciencia de culpabilidad; sin embargo, su reacción está a la altura de su virtud reconocida.
Fidelidad de Job (20-22).
20
Levantóse entonces Job, rasgó sus vestiduras, rasuró su cabeza y, echándose en tierra, adoró, 21 diciendo: "Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo tornaré allá. Yahvé lo dio, Yahvé lo ha quitado. ‘Bendito sea el nombre de Yahvé! 22 fui todo esto no pecó Job ni atribuyó a Dios insipiencia.Lejos de dejarse llevar de la rabiosa desesperación, el primer acto del probado justo fue reconocer el dedo de la Providencia en todo, haciendo actos externos de duelo por la pérdida de los seres queridos. Conforme a las prácticas usuales de duelo, se rasgó las vestiduras (el manto, signo de honor, que llevaba sobre la túnica) l6 y rasuró su cabeza 17, prosternándose en tierra en signo de humillación y de adoración y acatamiento de los designios secretos de Dios respecto de su vida.
La resignación de Job es total y perfecta: ninguna protesta, sino aceptación total de la voluntad divina: Desnudo salí del vientre de mi madre... La frase juega con la doble maternidad, la que le dio la vida, y la tierra, que recibirá su cuerpo, también desnudo. Las sombras del seol estaban desnudas en la región de los muertos 18. La muerte es como un nacimiento al revés, ya que el difunto, aunque sobrevivía en la región subterránea del Seol, sin embargo, desprovisto de todo vigor, en un estado como de ectoplasma, llevaba una existencia que no merece el nombre de vida 19.
Job tiene conciencia de que ha venido a este mundo desprovisto de todo bien, y se resigna a volver a la tierra sin el acompañamiento de sus riquezas. Ni siquiera tendrá la satisfacción de unas honras fúnebres fastuosas, como era de esperar de su condición social. En realidad, nada tenía suyo, pues todo lo había recibido del Dios que bendecía su trabajo: Yahvé lo dio, Yahvé lo ha quitado. Esta frase, de profundo sentido religioso, tiene su aire de fatalismo oriental, de resignación ante lo irremediable. Es inútil, pues, toda protesta. Siguiendo sus hábitos de acendrada virtud, prorrumpe en una solemne bendición del nombre de Yahvé. La expresión tiene un sabor litúrgico, y aparece en Sal 113:2, resultando extraña en labios del jeque oriental, que, por no ser judío, no conocía el nombre de Yahvé; pero el autor lo hace deslizar inesperadamente en la narración. El hagiógrafo resalta que Job, en medio de su amargura, no lanzó ninguna queja ni impertinencia contra Dios, que le había enviado tales calamidades. Por ello sobrellevó la prueba sin pecar en lo más mínimo, con lo que queda desmentida la hipótesis de Satán de que su virtud era un puro cálculo de mercader: Job es virtuoso en la prosperidad y en la adversidad; los hechos lo prueban. Ha terminado el primer acto del drama: la virtud ha salido triunfante de la prueba; pero la experiencia del rectísimo Job muestra que la tesis tradicional de la ecuación entre el pecado y la adversidad es falsa; el hombre puede sufrir calamidades sin ser culpable ante Dios.
1 Véase-,Thureau-Dangin. "Rev. d'Assyriologie" (1922) p.92. 2 Cf. P. Dhorme, Le livre de Job (París 1926) p.2. 3 Según no pocos autores, el "Daniel" de Ez 14:14.20 es el "Danel" de los textos de Ras Shamra-Ugarit. Véase J. Steinmann, Le livre de Job (París 1955) p.?9. 4 Cf. Gen 36:28; Lam 4:21. 5 Véase Abel, Géographie de la Palestine I p.284. 6 Cf. Sam 2:5; Rut 4:15. 7 El TM lee "bendecir" en lugar de maldecir, que pide el contexto; pero es el conocido cambio de palabras para que no aparezca el término "maldecir" junto al nombre divino. Cf. Job 1:11; 2:5.9; Sam 3:13. 8 Cf. Sab 2:24. 9 Cf. Par 21:1.
10 Re 22:193. 11 Sobre el sentido de la expresión "hijos de Dios" en Gen 6:1-4 véase Biblia comentada 5 I ρ. 126-128. Tomαs, ante los problemas que plantea la presencia de Satαn en la corte divina, comenta: "Hoc symbolice... et sub aenigmate proponitur, secundum consuetudinemS.Scripturae, quae res spírituales sub figuris rerum corporalium describit." Es un modo de ] decir que se trata de una dramatización literaria sin realidad efectiva. 12 Cf. Gen 1:22.28; 27:27-28; 49:22-26. 13 J. Steinmann, o.c., p.84. 14Cf. RB (1910) p.196. 15 Cf. ibid, p.525. Estos caldeos eran de raza aramea. 16 Sobre este rito cf. Job 2:12; Gen 38:34; Jos 7:6; Esd 9:3-5; Est 4:1; Me 14:63. Véase M. J. Lagrange, Études sur les religions sémitiques p.320s. Tito Livio (I 13) menciona este rito de duelo entre las sabinas. César rasgó su manto al pasar el Rubicón (Suetonio, Div, M. 33). 17 También el rito de rasurarse la cabeza como señal de duelo es corriente en la antigüedad. Cf. Jer 7:29; Miq 1:16. En los Anales de Sargón (1:204) se dice que Merodac Bala-dán II "se echó en tierra, rasgó sus vestidos y tomó la rasuradura." En la Ilíada (XXIII 45S) se dice que Aquiles juró rasurarse el cabello en señal de duelo por su amigo Patroclo. En los trágicos griegos, Príamo aparecía siempre con la cabeza rasurada por sus muchos duelos. Véase M. J. Lagrange, o.c., p.322; P. Dhorme, o.c., p.n. 18 Istar, al descender a la región de los muertos, tiene que quitarse su vestido (P. Dhorme, Choix des textes religieux assyro-babyloniens p.326-341). Sobre la "madre tierra" véase M. J. Lagrange, Les mystéres: l'Orphisme (París 1937) P-I38. El hombre está formado del polvo de la tierra; luego ésta es su madre y a ella hemos de volver (Gen 3:19). Cf. Sal 139" 13.15; RB (1920) p.468; Eclo 40:1. Suetonio (Div. luí. 7): "térra quae omnium parens ha-beretur." Virgilio llama a la tierra "omniparens." La frase de Job encuentra paralelo en Ecl 5:14*. "Como desnudo salió del seno de su madre, desnudo se tornará, yéndose como vino, y nada podrá tomar de sus fatigas." Cf. i Tim 6:7. 19 Véase nuestro artículo La vida de ultratumba según la mentalidad popular de los antiguos hebreos: "Salmanticensis" (1954) I p.343-364.
2. Nuevas y Terribles Pruebas de la Virtud de Job.
A
quilatada la virtud del justo Job con las calamidades múltiples narradas pérdida de toda la hacienda y de los hijos , no queda sino probarlo de nuevo atacando a su persona, lo que antes había sido prohibido a Satán; la pérdida de la salud sería una nueva prueba a la que no podrá resistir, según los cálculos malignos del "adversario" de la humanidad. El hagiógrafo siguiendo su escenificación dramática va a mostrar que tampoco la enfermedad tiene necesariamente por causa el pecado, como comúnmente se creía en la sociedad israelita.Nuevo consejo en la corte celestial (1-6).
1
Y sucedió que vinieron (otro) día los hijos de Dios a presentarse ante Yahvé, y vino también Satán entre ellos, presentándose ante Yahvé. 2 Y dijo Yahvé a Satán: "ΏDe dónde vienes?" Respondió Satán a Yahvé: "De dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella." 3 Y dijo Yahvé a Satán: "ΏHas reparado en mi siervo Job, que no hay como él en la tierra, varón íntegro y justo, temeroso de Dios y apartado del mal, y que aún persevera en su perfección a pesar de que me incitaste contra él para que sin razón lo arruinara?" 4 Respondióle Satán a Yahvé, diciendo "‘Piel por piel! Y todo cuanto el hombre tiene lo dará gustoso por su vida. 5 Si extendieses tu mano y tocaras su hueso y su carne, (veríamos) si no maldeciría tu rostro." 6 Yahvé replicó entonces a Satán: "Ahí lo tienes a tu disposición, pero guarda su vida."De nuevo una escena en el cielo: Yahvé rodeado de sus ángeles, y entre ellos el fatídico Satán. Como en el fragmento de 1:6-8, también aquí Dios se siente orgulloso de la integridad intachable de Job. Irónicamente pregunta a Satán si ha reparado en la virtud del jeque edomita, la cual ha permanecido intacta aun después de la terrible prueba a que injustamente le ha sometido Satán. La expresión de Yahvé es antropomórfico, ya que le echa en cara a Satán el haberle incitado injustamente contra Job. Los hagiógrafos no distinguían, como nuestros teólogos, entre voluntad positiva y permisiva, y por eso se lo aplican globalrnente a Dios, de quien todo depende y todo proviene en el mundo.
Satán no está todavía convencido del desinterés de la virtud de Job, y dice que lo que le ha ocurrido no tiene importancia en comparación con el valor de la vida: ‘Piel por piel! está dispuesto a dar el hombre por salvarla. La expresión es proverbial, y parece que significa que el hombre estaría dispuesto a entregar su propia piel por salvar su piel o vida, si fuera posible. La frase misma de Satán parece ser una explicación del proverbio: Todo cuanto el hombre tiene (incluso su piel) lo dará gustoso por su vida (v.4)l. Para calibrar la virtud de Job, pues, es necesario poner en peligro su propia vida, que es el don más precioso. Así, Satán insinúa que, si le permitiese tocar el hueso y la carne enviándole una dura enfermedad , Job terminaría por desesperarse y aun maldecir a Yahvé. Es la prueba decisiva de su virtud. Sólo entonces quedará probado su desinterés en la vida.
La respuesta de Yahvé es concesiva: se le permite a Satán atentar contra la salud de Job con tal de que no le quite la vida (v.6) 2.
La enfermedad ulcerosa de Job (7-10).
7
Salió Satán de la presencia de Yahvé e hirió a Job con una úlcera maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza. 8 Rascábase con un tejón y estaba sentado sobre la ceniza. 9 Díjole entonces su mujer: "ΏAún sigues tú aferrado a tu integridad? ‘Maldice a Dios y muérete!" 10 Pero él le replicó: "Como mujer necia has hablado. Si recibimos de Dios los bienes, Ώpor qué no también los males?" En todo esto no pecó Job con sus labios.Inmediatamente de recibir la permisión para atentar contra la salud de Job, el espíritu maligno de Satán envió una úlcera que afectó a todo el cuerpo del probado edomita. Sin concretar en qué consistía la enfermedad, parece que era una especie de lepra, caracterizada por manifestaciones purulentas, por las que el paciente se hacía impuro desde el punto de vista legal 3. Por ello, Job abandona su morada para instalarse a las afueras del poblado, en el lugar de las inmundicias o residuos, la "mazbala" de las actuales aldeas palestinianas. Es el lugar donde pululan los mendigos para buscar algo comestible entre los residuos. El hagiógrafo contrapone este triste estado al que ha llegado Job a su anterior opulencia para poner más de relieve su virtud; desde la más alta capa social ha caído a la situación de mendigo y leproso, despreciado de todos, cuya compañía no se soporta en la vida social.
Sin embargo, Job permanece resignado a la nueva situación enviada por Dios, sin dar muestras de impaciencia ni desesperación. Esto exacerba a su mujer, que no tenía los quilates de virtud del varón de Hus. Y con toda impudencia le invita a maldecir a Dios, pues ya no le queda nada que esperar sino la muerte, y, por tanto en su mezquina mentalidad , nada tiene que agradecerle; al contrario, Dios es el responsable de esta injusta situación. La reacción de Job fue digna de su conducta: su mujer no sabe lo que dice y se muestra como necia, ya que no sabe valorar las diversas situaciones de la vida. El "sabio" descubre los caminos de la Providencia y acepta de ella lo bueno y lo malo. Todo viene de Dios, y si se aceptan los bienes por El enviados, Ώpor qué no los males y calamidades? Sin hacer disquisiciones filosóficas sobre el origen del mal, el jeque edomita declara que todo lo que ocurre por voluntad positiva o por mera permisión tiene su origen en la omnipotencia divina, que gobierna misteriosamente al mundo.
La respuesta sabia de Job confirmaba su probada virtud; ni siquiera en la enfermedad más cruel desplegó los labios contra su Dios. El hagiógrafo registra enfáticamente el hecho para destacar su tesis de que los males físicos y morales no suceden siempre por la culpabilidad moral del paciente. La posición tradicional, por tanto, debe ser revisada; y de esto se trata en su libro, que no es sino la exposición dramatizada del problema de los misterios de la Providencia en la vida.
Los amigos de Job intentan consolarle (11-13).
11
Tres amigos de Job se enteraron de todas las desgracias que le habían sobrevenido, y se llegaron cada uno de su lugar Elifaz, de Teman; Bildad, de Suaj, y Sofar, de Naamat , que se habían convenido juntarse para darle el pésame y consolarle. 12 Ya de lejos alzaron sus ojos, sin reconocerle, y, levantando su voz, empezaron a llorar a voz en grito, al par que rasgahan sus vestiduras y esparcían al aire polvo sobre sus cabezas. 13 Estuvieron con él sentados en tierra siete días y siete noches, y ninguno habló palabra viendo cuan grande era su dolor.Los tres amigos de Job son edomitas: Elifaz, de Teman, coincide con lo que se dice en Gen 36:11.15 sobre la posteridad de Esaú: Elifaz y su hijo Teman. En los textos bíblicos, Teman es localizada en territorio idumeo4, y era famosa por su "sabiduría"5. Era la Atenas de los semibeduinos orientales. Estaba cerca de Petra, no lejos, pues, del país de Hus, patria de Job6. Bildad es de Suaj, que en Gen 25:2-3 es nombre de un jeque. Se supone que está cerca de la región de Medina, al este de Hedjaz. Sofar es de Naamat, cerca del desierto de Nefud7.
Enterados de las desgracias del amigo Job, deciden hacerle una visita para interesarse por su salud y consolarle. Pero el estado en que le encontraron es tan lamentable, que no le reconocieron. Impresionados terriblemente, hacen los tradicionales ritos de duelo: rasgar las vestiduras y esparcir polvo sobre la cabeza, tirándolo antes hacia el cielo en signo de desaprobación8. Después, en silencio, permanecieron los siete días y siete noches del ritual 9 acompañando al infortunado. Este silencio largo e impresionante sirve para que cada uno reflexione atentamente sobre la situación y las causas del infortunio del amigo; el resultado de esta larga meditación son los discursos que cada uno va a lanzar por turno, respondiendo a las objeciones del propio Job. En su mentalidad todo lo ocurrido es un misterio, pero para ellos es una tesis intocable el supuesto de que las desgracias y enfermedades se deben exclusivamente a pecados cometidos por el paciente. Es el eco de la "sabiduría" tradicional contra la que reaccionará Job, convencido de su inocencia. Cumplidos los duelos rituales, durante los cuales, por respeto al infortunado, ninguno de los tres desplegó los labios, empieza el diálogo en verso entre los diversos protagonistas, y todo conforme a una distribución convencional literaria.
1 Otra interpretación erudita seguida por Calmet y Duhum: la piel es la moneda de cambio entre los beduinos (cf. pecus y pecunia del latín); así aquí se daría a entender que Job había hecho buen negocio al perder todo, conservando la vida; lo daba por bien empleado: entregaba la piel (símbolo del valor de su hacienda) por salvar la piel propia: "Supone que Job ha hecho un trueque con Yahvé, cambiando sus hijos y bienes por su vida." Steinmann, o.c., p.8g, Es el sentido del proverbio español: "Con tal de salvar el pellejo..." 2 Tomás comenta el fragmento en sentido espiritual: "Non enim totaliter Deua suram convenientem." El refrán es- servos suos voluntan Satán exponit, sed secundum men pañol expresa lo mismo: "Dios aprieta, pero no ahoga." 3 Cf. Lev C.I3-I4; Job 7:51 19:171 38:17·38. 4 Cf. Jer 49:7; Ez 25:13. 5 Cf. Abd 8.9; Jer 49:7; Bar 3:22-23. 6 Véase P. Dhorme, o.c., 19. 7 Cf. Abel, Géog. I p.278 11.4. 8 Cf. Act 22:23; Jos 7:6; 2 Sam 13:19; Sam4:12; Ez 27:30; Lam2:10; Riada XVIII 235. 9 Cf. Lam 2:10; Gen 50:10; Sam 31:13; Eclo 22:12.
Primer Ciclo de Discusiones (c.3-14).
3. Lamentos Desgarradores del Inocente Job.
U
na vez presentados los personajes y narrada la tragedia, el hagiógrafo aborda el problema de la justificación de los dolores de un inocente. En primer lugar, el poeta concede la palabra al paciente, que ha sabido recibir de un modo tan ejemplar la prueba enviada por Dios. No pocos autores pretenden que la parte poética del libro los diálogos no pertenece a la misma mano literaria que los dos capítulos del prólogo y el epílogo (42:7-17). Las razones lingüísticas no prueban diversidad de autor 1. Generalmente se considera la obra poética actual como una refundición de una tradición anterior en prosa: "En esta transcripción el autor de Job ha respetado el aire popular de la narración, adaptando su estilo al de los relatos de la biografía de los patriarcas. Ha conservado la psicología ingenua de los personajes y mantenido el doble aspecto de la decoración, tan pronto campesina y seminómada, tan pronto real y celeste." 2Es un poema moral con fondo profundamente psicológico, basado en una antigua tradición con alguna proyección histórica. El estilo es incisivo, y las expresiones de Job, radicales y extremosas, encuentran su paralelo en los desahogos psicológicos de Jeremías 3.
Job maldice el día de su nacimiento (1-10).
1
Después de esto abrió Job su boca para maldecir su día, 2 y, tomando la palabra, dijo: 3 Perezca el día en que nací y la noche en que se dijo: "‘Ha sido concebido un varón!" 4 Conviértase ese día en tiniebla, no se cuide Dios de él desde lo alto, no resplandezca sobre él un rayo de luz. 5Apodérese de él oscuridad y sombras de muerte; encobe sobre él negra nube, llénelo de terrores la negrura del día. 6 Hagan presa de aquella noche las tinieblas, no se junte a los días del año ni entre en el cómputo de los meses. 7 Sea noche de tristeza, no haya en ella regocijos. 8 Maldíganla los que saben maldecir el día, los que saben despertar al Leviatán. 9Háganse tinieblas las estrellas de su alborada; que espere luz y no le venga, y no vea los parpadeos de la aurora, 10 por no haberme cerrado las puertas del seno materno y no haber sustraído a mis ojos tanta miseria.Las exclamaciones del doliente Job rompen ex abrupto el silencio ritual de siete días y siete noches de sus amigos: "Después de siete días y siete noches estalla una especie de rugido infernal de bestia herida. En lugar de gritar sus sufrimientos o de hacer oír sus lamentos de una qina (elegía), Job encuentra en el repertorio literario semítico el género poético más áspero y casi más bárbaro, impregnado aún de la antigua magia: la maldición, que resucita las prácticas de los viejos brujos... Infernal, la maldición como llamada al seol subterráneo es lo más horrible que los hebreos podían evocar. Ciertamente que Job no maldice a Dios con lo que decepciona a Satán , sino la obra de Dios, la vida, su vida."4
En un arranque poético, el autor juega maravillosamente con las personificaciones del día y la noche, y establece un paralelo antitético entre la luz y las tinieblas, la noche y el día, que sirven de fondo literario a sus vehementes maldiciones. Las expresiones son vigorosas y fuera de serie en la literatura universal.
Job evoca trágicamente el día de su nacimiento, que es el principio de sus desdichas; y enfáticamente declara que hubiera preferido que no hubiera tenido existencia la noche en que se consumó su concepción y el día en que vio la primera luz. Personificando el día y la noche, las considera responsables de sus desventuras, ya que le dieron existencia en el tiempo (ν.3). El nacimiento de un varón siempre fue señalado como suceso memorable y gozoso; sin embargo, en su caso debía haberse celebrado con luto su aparición en la tierra; y, en consecuencia, la claridad del día de su nacimiento debía haber sido sustituida por la negra tiniebla; los rayos de luz debían estar ausentes de ese siniestro día, e incluso la Providencia debiera haberse desentendido de él (v.4). La oscuridad y las sombras de muerte 5 y el eclipse o negrura del día deben suplantar a la luz radiante, de forma que, al carecer de la iluminación, no merezca el nombre de día, y, en consecuencia, no debe ser computado entre los días del año ni formar parte de los meses. Y la noche de su concepción debe ser no lúcida como es normal en el cielo estrellado oriental , sino llena de tristeza y opacidad, empalmando así con la oscuridad del día maldito de su nacimiento.
Y, no contento con lanzar sus maldiciones personales contra la noche de su concepción, invita a los que por oficio se dedicaban a maldecir el día, provocando los eclipses, es decir, los magos y brujos, expertos en provocar días nefastos o dichosos. Estos expertos en la magia tienen poder para despertar al Leviatan, monstruo marino que, según la leyenda, provocaba los eclipses solares y lunares tragándose el sol y la luna 6. El poeta, pues, invita a los astrólogos y magos a que hagan uso de sus poderes para hacer surgir al Leviatán símbolo del desorden y del caos para que haga desaparecer la noche en que fue concebido y el día en que nació. El hagiógrafo, pues, juega con estas leyendas para expresar poéticamente sus ideas, acomodándose a la mentalidad popular de su tiempo 7.
Volviendo de nuevo al día, Job desea que no aparezca la luz ni sus signos precursores, las estrellas de la alborada (Venus) y los parpadeos de la aurora8, es decir, los primeros rayos luminosos. El día del nacimiento de Job y la noche de su concepción son los responsables de la existencia trágica que le espera, y por eso les reprocha el no haber cerrado las puertas del seno materno, substrayendo así sus ojos de tanta miseria (v.10).
Deseos de reposo con los muertos en el
"seol" (11-19)11
ΏPor qué no morí al salir del seno y no expiré al salir del vientre? 12 ΏPor qué hallé rodillas que me acogieron y pechos que me amamantaron? 13 Pues ahora descansaría tranquilo y dormiría en reposo 14 con los reyes y los magnates de la tierra, que se construyen mausoleos, 15 o con príncipes ricos en oro, que llenan de plata sus moradas. 16 O ni hubiera existido, como aborto secreto o como los niños que no vieron la luz. 17 Allí cesan de perturbar los impíos y descansan los extenuados. 18 Allí están tranquilos los cautivos y no oyen la voz del capataz. 19 Allí son iguales grandes y pequeños, y el esclavo está libre de su amo.Después de haberse desahogado contra el día del nacimiento y la noche de su concepción, corno responsables de haber dado principio a sus desventuras, Job arremete contra los que le recibieron amorosamente al nacer, brindándole los primeros cuidados de la lactancia (v. 11-12) 9. La muerte hubiera sido lo más deseable, dado su trágico destino, pues al menos habría encontrado el reposo en la región subterránea del Seol; allí podría codearse con los reyes y magnates de la tierra 10. En ella todos son iguales niños abortivos y reyes opulentos , y, por tanto, sólo allí se da la ansiada nivelación social. Todos allí encuentran reposo, pues los impíos no pueden ya perturbar a los demás; los cautivos pueden descansar, ya que no oyen la voz del capataz que vigila sus trabajos inhumanos (v.18), y el esclavo encuentra su libertad frente a su odiado amo. Todos en la región de los muertos llevan una existencia más tranquila y deseable que la del desventurado Job. En el Seol, los difuntos estaban libres de toda clase de dolores, aunque llevaban una vida lánguida, de "sombras," sin vigor físico ni alegrías positivas. Pero esta situación era preferible a la trágica del varón de Hus. Por no tener luces sobre la retribución en ultratumba, como se declarará en el libro de la Sabiduría n, el hagiógrafo no coloca en los labios de Job palabras más esperanzadoras. En realidad, la clave para resolver el problema del sufrimiento está en la supervivencia y retribución en ultratumba; pero esta perspectiva sólo aparece en los últimos libros del A.T. (Sabiduría y Macabeos).
ΏPor qué dar la vida al desdichado? (20-23).
20
ΏA qué dar la luz al desdichado, dar la vida al amargado de alma, 21 a los que esperan la muerte y no les llega, y la buscan más que exploradores de tesoros; 22 los que saltarían de júbilo y se llenarían de alegría si hallasen un sepulcro; 23 al varón cuya ruta está oculta y a quien cierra Dios (toda salida)?Con toda crudeza se plantea la razón de la existencia de los que no les espera más que amarguras en esta vida, a los que no les queda otra liberación que la propia muerte. La vida viene de Dios; pero Ώqué sentido tiene para estos desgraciados? ΏPor qué los lanza a la existencia, si no pueden gozar de ella dignamente? Los interrogantes son agudos y desafiadores y plantean al vivo el problema del sufrimiento del hombre. Hay algunos seres a los que parece que Dios persigue, pues les cierra todas las salidas de felicidad (v.23). Las expresiones de Job parecen un eco de los desahogos del atribulado profeta Jeremías:
‘Maldito sea el día en que nací; el día en que mi madre me parió no sea bendito! ‘Maldito el hombre que alegre anunció a mi padre: "Un niño, tienes un hijo varón," llenándolo de gozo. Sea ese hombre como las ciudadas, que asóla Yahvé sin compasión, donde por la mañana se oyen gritos, y al mediodía alaridos. ΏPor qué no me mató en el seno de mi madre, y hubiera sido mi madre mi sepulcro, y yo preñez eterna de sus entrañas? ΏPor qué salí del vientre de mi madre para no ver más que trabajos y dolor y acabar mis días en la afrenta? 12
Las frases del profeta son lacerantes y plantean el mismo interrogante angustioso que el varón atribulado de Hus.
La triste existencia de Job (24-26).
24
Son los suspiros mi comida y se derraman como aguas mis rugidos. 25 Lo que temo, eso me llega; y lo que me atemoriza, eso me coge. 26 No tengo tranquilidad ni descanso; se ha adueñado de mí la turbación.El espíritu turbado de Job siente venir sobre él todas las desgracias. Es tanto lo que tiene que sufrir, que su vida está amasada en lágrimas; unas calamidades se suceden a otras. Experto en desdichas, cuando presiente que otra le viene encima, ya la tiene a su lado. Sufre no sólo por las aflicciones presentes, sino por las que le esperan y ya ve de antemano (v.25). Por ello no encuentra sosiego a su espíritu, que está dominado obsesivamente por la turbación y la angustia.
Para valorar moralmente todas estas frases aparentemente teñidas de desesperación, hay que tener en cuenta el género literario oriental, que se expresa en términos extremosos y radicales para impresionar al lector. En todas las lenguas, la poesía tiene sus licencias, pero mucho más en la literatura oriental. El hagiógrafo, pues, quizá inspirado en los escritos de Jeremías, pone en boca del inocente y angustiado Job frases lacerantes para reflejar su íntima tragedia espiritual.
1 Según Delitzsch, "la narración en prosa está escrita en un bello y puro hebreo, mientras que la lengua del poema está muy cargada de arameísmos." Dhorme sale al paso de tales suposiciones, manteniendo, por razones estilísticas y lexicográficas, la unidad de autor. Véase su obra ya citada, p.Lix. 2 J. Steinmann, o.c., p.gs. 3 Cf. Jer 20:14.
4 j. Steinmann, o.c., ρ·93· 5 La palabra hebrea (tsalmawet segϊn la puntuación masorética) que traducimos, siguiendo a la Vg, "sombras de muerte" o mortales, es hoy día kída tsalmut, y se traduce simplemente por "sombra," siguiendo al árabe tdalama y al asirio ísaímu. Véase P. dhorme, o.c., p.24. 6 En Is 27:1 se mencionan tres monstruos marinos: el Leviatán, serpiente huidiza, la serpiente tortuosa, y el Tanín o cetáceo. También Rahab aparece como monstruo marino (Job 9:13; 26:12). En Job 40:255 (como en Sal 74:14), el Leviatán se identifica con el cocodrilo. 7 En los textos de Ras Shamra-Ugarit encontramos un texto paralelo al de Isaías sobre el Leviatán: "Tú has herido a Lotan, serpiente huidiza; has destruido la serpiente tortuosa, Shalyat de siete cabezas." Véase J. steinmann, o.c., 99. 8 Cf. Job 38:7; 41:10. Sófocles habla del "parpadeo de un día dorado" (Antigona 103). 9 Algunos autores suponen que aquí se alude al rito de adopción (Gen 30:3; 50:2.23) al hablar de rodillas que me acogieron. Este rito de recibir al recién nacido en las rodillas del padre estaba extendido en el antiguo Oriente. Pero en el contexto no parece que se aluda a él, al menos en sentido de adopción. 10 Cf. Ez 32:21. 11 Cf. Sab3:1s. 12 Jer 20:14-18.
D
espués de los desahogos rugientes de Job, empiezan los discursos rimados de sus amigos, que tratan de dar luz al infortunado apelando a los principios de la sabiduría tradicional. Entre ellos está Elifaz, que puede ser saludado, por su edad y experiencia sapiencial y por su procedencia de la "sabia" Teman, como el "decano" de los tres contertulios de Job. No está conforme con los conceptos expresados por el paciente varón de Hus, y con toda delicadeza le quiere invitar a la reflexión. Respeta su situación, pero, precisamente debido a su estado, no tiene la inteligencia lúcida para hacer juicios sobre los valores de la vida. Su espíritu está preso de angustia y de dolor, y en este sentido no tiene libertad para el discurso.Sorpresa de Elifaz por las quejas desmesuradas de Job (1-11).
1
Tomó la palabra Elifaz, de Teman, y dijo: 2 ΏTe molestará que te dirijamos la palabra? pero Ώquién es capaz de guardar silencio?2. 3 He aquí que enseñaste a muchos, confortaste muchas manos débiles. 4 Con tu palabra sostuviste a los vacilantes y fortaleciste a rodillas que se doblaban. 5 Pero ahora, que ha venido sobre ti, Ώdecaes? Cuando te ha tocado, Ώte turbas? 6 ΏNo es ya tu piedad tu confianza? ΏNo es la rectitud de los caminos la esperanza tuya? 7 Recuerda bien: ΏQué inocente pereció? ΏQué justos fueron exterminados? 8 Por lo que siempre vi, los que aran la iniquidad y siembran la desventura, la cosechan. 9 Bajo el aliento de Dios perecen, desaparecen al soplo de su nariz. 10 Los rugidos del león, los bramidos de la fiera, los dientes de los cachorros de león, son quebrantados. 11 Perece el león falto de presa, y se dispersan los cachorros de la leona.Con toda delicadeza pide permiso para intervenir Elifaz. Hubiera preferido callar, acompañando y llorando en silencio la tragedia del amigo; pero éste se ha permitido hacer juicios desmesurados y fuera de propósito, y se ve obligado a hacer un llamamiento a la cordura. Oriundo de la patria de la "sabiduría," Teman, se cree con derecho a iniciar un diálogo que ponga los términos en su debido punto. Con acento pausado y bien convencido de lo que dice, invita, no sin ironía, a que Job mida un poco más sus palabras.
En primer lugar muestra su extrañeza porque su amigo, que antes repartía consejos a todos, procurando confortar a los oprimidos y débiles, se sienta ahora desfallecer ante la adversidad. Con toda delicadeza recuerda a Job su pasado honroso, repartiendo "sabiduría" a todos con el ánimo de enseñarles los caminos de la vida dentro del temor de Dios. Pero ahora, que le ha tocado la adversidad, no sabe sobrellevarla, pues protesta rabiosamente contra su destino (ν.5). Esto prueba que su piedad ("temor de Dios") ya no es el móvil de su vida, y, por tanto, ya no mantiene la rectitud de los caminos como en otro tiempo. Su virtud debiera probarse y mostrarse en la actual adversidad para ejemplo de los que antes eran aleccionados por él. Pero está visto que no tenía raíces profundas, ya que vacila y protesta a la hora de dar señales de sus convicciones en el camino de la vida.
Por otra parte, se muestra muy imprudente, desahogándose de modo desmesurado, porque está tocando los misterios de la justicia divina. La experiencia dice que el inocente tiene la protección de Dios, y, por tanto, nunca perece; y los justos terminan por salvarse sin ser exterminados (ν.7). Elifaz aquν se hace eco de la tesis tradicional sobre la retribuciσn. Dios es justo, y la justicia divina debe cumplirse en esta vida, premiando al justo con bienes materiales y castigando al impío. Por tanto, el que sufre es porque ha pecado contra Dios. Precisamente contra esta posición sofística tradicional reacciona el autor del drama de Job al presentar a un inocente tocado por la mano colérica del Omnipotente 3. Pero la argumentación de Elifaz es impecable desde el punto de vista de la "sabiduría" tradicional. Esta está confirmada por su propia experiencia, ya que ha visto que los que aran la iniquidad cosechan la desventura (v.8).
Las manifestaciones coléricas de Dios al soplo de su nariz aplastan al impío y hacen desaparecer al pecador como se agostan las plantas por el turbión del desierto. La miseria y la desgracia son la lógica secuela de sus malas obras. El pecado irrita a Dios, que termina por vengarse y castigar al pecador; por tanto, las manifestaciones de su ira prueban que el desventurado es pecador. Los v.10-ii son considerados por algunos autores como fuera de lugar, pero sus metáforas pueden ser una continuación de la idea anterior: la ira divina lleva por delante a todo el que se oponga, incluso al rey de la selva, el león. Dios puede hacerle morir quebrantándole los dientes o privándole de su sustento. Así, los pecadores desaparecerán indefectiblemente en el momento de la manifestación justiciera del Omnipotente. Por tanto, es necio oponerse a sus decisiones e intervenciones punitivas. Sólo queda acatarlas humildemente, esperando que pase el vendaval de su ira.
Visión nocturna (12-21).
12
Llegóme calladamente un hablar; mis orejas percibieron sólo un murmullo, 13 al tiempo en que agitan el alma las visiones nocturnas, cuando duermen los hombres profundo sueño. 14 Apoderóse de mí el terror y el espanto, temblaron todos mis huesos; 15 un viento azotó mi rostro, erizó el pelo de mi carne. 16 Se paró (ante mí), pero no reconocí su semblante; estaba ante mis ojos un fantasma, y oí una voz que tenuemente murmuraba: 17 ΏPodrá el hombre presentarse como justo ante Dios? ΏSerá puro el varón ante su Hacedor? 18 Mira: aun a sus ministros no se confía, aun en sus ángeles halla tacha. 19 ‘Cuánto más los que habitan moradas de barro y del polvo traen su origen! Que son aplastados como polilla, 20 de la mañana a la tarde son pulverizados, desaparecen para siempre por falta de salvador4. 21 ΏNo es arrancada la cuerda (de su tienda)? Mueren faltos de sabiduría.El sagaz Elifaz quiere dar nuevos argumentos para callar las demasías de Job, pero con toda delicadeza atribuye sus reflexiones a un fantasma nocturno que se le apareció, y, calladamente, como en susurro, le dio una nueva clave sobre los misterios de la Providencia divina. Aunque Job se sienta inocente, sin embargo, Dios es tan puro y santo, que ningún ser humano puede considerarse justo y puro, ya que hasta en sus mismos ángeles halla tacha.
La descripción de la aparición nocturna no puede ser más bella e insinuante. Los intérpretes antiguos veían aquí una revelación, pero es mejor considerarla como ficción literaria del hagiógrafo, que hace hablar a los interlocutores conforme a las exigencias del diálogo. Elifaz, obsesionado por la tragedia de Job, se ha dormido, y de noche se le ha revelado una clave del misterio del sufrimiento humano: todos los hombres son pecadores en mayor o menor grado, y, por tanto, las desgracias les vienen muchas veces inesperadamente y sin justificación aparente. ΏNo será éste el caso de Job? La nueva argumentación trata de atenuar la suposición expuesta anteriormente de que el que sufre es necesariamente por sus pecados. Esto resulta muy duro para Job, que no tiene conciencia de transgresión grave ante su Dios; por ello hay que buscar otra solución al misterio del dolor: la pureza, santidad y trascendencia de Dios se sienten afectadas por la imperfección de sus criaturas, y, por eso, los sufrimientos enviados por la Providencia responden a imperfecciones y pecados ocultos de los que apenas se tiene conciencia.
Esta visión vaporosa, este murmullo tenue, este susurro insinuante del fantasma, apenas reconocido en sus contornos, es la mejor metáfora para describir psicológicamente la penetración lenta y sugerente de un pensamiento que progresivamente se va apoderando de una mente inquieta que busca la solución a un enigma angustioso. Es el caso del "sabio" Elifaz, que ha meditado mucho en estos días de silencio junto a Job, sumido en la mayor tragedia.
La nueva revelación tiene su importancia, pues da a entender que ningún hombre tiene derecho a protestar por los sufrimientos que le sobrevengan, ya que de algún modo los ha merecido por su imperfección. Hasta los ángeles resultan indignos de su santidad. La frase aun a sus ministros (angeles) no se confía se ha de entender como expresión hiperbólica de un poeta que quiere destacar la trascendencia y pureza de Dios, del que son indignas sus más excelsas criaturas. Por tanto, no se plantea aquí el problema del pecado de los ángeles, del que no se hace mención en los libros del A.T. Están, pues, fuera de propósito las disquisiciones de los teólogos y antiguos exegetas, que se preguntaban si aquí el no confiarse se refiere a los ángeles antes o después de pecar. En todo el libro de Job no se alude para nada a estos problemas de angelólogía, y, por tanto, no hay razón para introducirlos en este pasaje.
Si en los espíritus angélicos Dios halla tacha, cuánto más en los hombres, formados del polvo y moradores de una casa de barro (ν.19), es decir, el cuerpo humano! 5 Por ello, la vida del hombre es efímera y desaparece, sin que nadie le libre cuando llega la hora del destino. Contra las decisiones de Dios no hay salvador (ν.21). El que se oponga a sus designios serα aplastado como la polilla, desapareciendo para siempre. La vida del hombre es, en definitiva, como una tienda cuyas cuerdas son arrancadas para apenas dejar huella sobre el solar en que estaba. El tiempo terminará por borrar su recuerdo. Pero, sobre todo, lo más trágico es morir falto de sabiduría, es decir, sin comprender ni acatar los misteriosos designios del Omnipotente, que decide la suerte de cada uno conforme a módulos que se escapan a la humana inteligencia. Oponerse a Dios es de "necios," mientras que el "sabio" sabe sorprender el lenguaje de la Providencia en los acontecimientos de la vida de cada uno. Job, pues, debe callar y acatar humildemente su destino, pues desconoce los designios del que todo lo sabe.
1 Dhorme traduce: "ΏTe dirigiremos la palabra? ‘Estás deprimido!" Bib. de Jér.: "Si se te dirige la palabra, Ώlo soportarás?" 2 Dhorme: "ΏQuién podría contener sus palabras?" Bib. de Jér.: "Ώcómo guardar silencio?" 3 Contra esta opinión de que las enfermedades tienen su origen en los pecados de los pacientes o de sus antepasados reacciona Jesús a propósito del ciego de nacimiento (cf. Jn 9:15). Los malteses, al ver a Pablo mordido por una víbora, creen que lleva la maldición de los dioses (cf. Act 28:4). 4 Así, siguiendo a Dhorme. Bib, de Jér.: "Desaparecen para siempre, sin que nadie se acuerde de ellos." 5 Cf. Job 10:9; 33:6; Is 64:7; Gen 2:7; 3:19.
5. Inutilidad de Rebelarse contra las Vías de la Providencia.
P
rosiguiendo sus razonamientos, Elifaz se muestra más incisivo, recomendando a su afligido amigo resignación y acatamiento humilde de las calamidades, pues es de necios enfrentarse contra el Omnipotente. En realidad, la justicia divina termina por rehabilitar al que se acoge a él, mientras que los perversos y recalcitrantes son aplastados. Dios envía pruebas, pero al fin termina por curar la llaga que El mismo ha causado. Los pensamientos nobles y ponderados son característica del "sabio" de Teman, la Atenas de los "hijos de Oriente." Como representante y "decano" de los amigos cultos de Job, lleva la mejor parte en las argumentaciones del interminable diálogo del libro.Sólo los culpables son castigados (1-7).
1
Ya puedes gritar. ΏHabrá quien te responda? ΏA cuál de los santos vas a apelar? 2 Porque al insensato le mata el enojo, y al necio la cólera. 3 Vi al insensato echar raíces, pero al instante maldije su morada: 4"‘Que sus hijos sean privados de salvación y sean aplastados en la puerta sin (que tengan) defensor" 5 Devoran los hambrientos sus cosechas, y aun entre las espinas las recogen, y el sediento chupa su jugo. 6 Que no brota del polvo la iniquidad, ni es el suelo el que produce el infortunio. 7 Pues es el hombre quien engendra la desventura, los hijos del relámpago levantan el vuelo 1.El ν.1 encuentra su lugar propio antes del v.8, donde se habla de la conveniencia prαctica de refugiarse en la Providencia divina, que es el sostι
n del hombre y de todo lo que existe. Es inútil y necio oponerse a sus caminos, pues fuera de Dios nadie le puede prestar ayuda. Ni siquiera los santos o ángeles a los que Dios no se confía, porque encuentra tacha en ellos, según lo expresado en 4:18 pueden prestarle ayuda2. Las heridas causadas por Dios sólo las cura el mismo Dios. Es inútil buscar otra ayuda fuera de El. Elifaz afirmará después que tiene experiencia de que, confiando en Dios, todo se arregla.El v.2 sigue normalmente a 4:21, y explica por qué los pecadores son quebrantados: sus propios fracasos, el enojo y la colera, terminan por arruinarlos. Job, por tanto, no debe dejarse llevar del enojo y la desesperación, pues se consumirá inútilmente a sí mismo.
Elifaz insiste en que los impíos no pueden prosperar en esta vida, pues aunque de momento parecen triunfar y echar raíces como árbol robusto, sin embargo, llega el turbión y lo seca de modo inesperado. Un revés de fortuna les echa por tierra sus falsas ilusiones; por ello Elifaz maldice esta aparente prosperidad, y, como sabe que sus bienes son mal adquiridos, desea al impío que sus hijos no tengan éxito en los litigios en la Puerta de la ciudad lugar tradicional para hacer los juicios públicos, como el "agora" de los griegos o el "forum" de los romanos 3 y que en los tribunales no tenga defensor que le facilite la salvación (ν.3).
Sus mismas riquezas son usufructuadas por los hambrientos y necesitados, que se apoderan de ellas furtivamente (v.5). En resumidas cuentas, poco es el fruto de su falsa prosperidad. El "sabio" de Teman vuelve a su antigua idea: el mal y las desventuras tienen un origen de orden moral en el paciente. El hombre tiene como una propensión atávica hacia la desviación moral: como los hijos del relámpago levantan el vuelo. El águila es el ave de las tormentas, y aquí parece que se alude a ellas, que instintivamente levantan el vuelo 4. El mal no germina espontáneamente del polvo, como las plantas, sino que surge del corazón humano, y, por tanto, es el ser humano quien engendra la desventura.
Invitación a volverse humildemente a Dios (8-16).
8
Yo que tú, me volvería a Dios y en Dios pondría mi causa. 9El que hace cosas tan grandes e insondables, maravillas sin número; 10 que derrama la lluvia sobre la tierra y manda las aguas sobre los campos. 11 Ensalza a los humildes, hace prosperar a los afligidos. 12 Aventa las tramas del astuto para que sus manos no realicen sus cálculos. 13 Sorprende a los sabios en su astucia y frustra los designios del malvado. 14 De día tropiezan con tinieblas, y van a tientas en pleno día, como si fuera de noche. 15 Y salva al arruinado de su boca 5, y de la mano del prepotente al necesitado, 16 y sostiene la esperanza del desdichado, teniendo que cerrar su boca la injusticia.La "sabiduría" enseña que hay que someterse a la voluntad divina, y en la adversidad sólo queda volverse a Dios, implorando su protección para salir de ella. Para apoyar su tesis expone la grandeza y providencia divinas, que se manifiestan tanto en la naturaleza como en la historia de los hombres. Su omnipotencia está probada por las maravillas y cosas insondables que realiza. Si las cosas creadas nos resultan inasequibles a nuestra inteligencia, ‘cuánto más lo será su Hacedor! Entre las manifestaciones de su bondad está el envío periódico de lluvias sobre la tierra y los campos (v.10). En las regiones esteparias de Edom y TransJordania, las lluvias a tiempo son el gran don de Dios, pues gracias a ellas puede existir algo de vegetación para sustento de sus sufridos moradores 6.
Paralela a su obra beneficiosa sobre la naturaleza está su protección de los humildes y afligidos al exaltarlos, apartando las tramas del astuto y frustrando sus injustos cálculos contra los desvalidos, haciéndoles caer en sus propias redes. Dios los ofusca, de forma que en pleno día andan como ciegos, según la amenaza de Dt 28:29: "Tú serás en pleno día como el ciego, que va a tientas en la oscuridad." Dios, pues, es el que deshace agravios y procura que brille la justicia en la sociedad, dando esperanza al desdichado. Estas palabras tienen particular sentido en el caso del desventurado Job. Su amigo le invita a reconocer la mano providente de Dios para ser rehabilitado en su salud y sus bienes.
La fidelidad a Dios es fuente de bienestar y prosperidad (17-27).
17
‘Dichoso el hombre a quien corrige Dios! No desdeñes, pues, la corrección del Omnipotente. 18 Pues El es quien hace la herida y la venda, el que hiere y la cura con su mano. 19 De seis tribulaciones te salvará, y a la séptima no te alcanzará el mal. 20 En (tiempos de) hambre te redimirá de la muerte, y en (tiempos de) guerra, del poder de la espada. 21 Te preservará del azote de la lengua, no temerás la desventura si viniere. 22 Te reirás de la devastación y del hambre, no temerás a las bestias de la tierra. 23 Harás alianza con las piedras del campo, y paces con las fieras salvajes. 24 Probarás la paz de tu tienda; nada echarás de menos al inspeccionar tu morada. 25 Sabrás que tu posteridad es numerosa, y tus retoños (brotarán) como hierba de la tierra. 26 Llegarás en madurez al sepulcro, como a su tiempo se recogen las gavillas. 27 Mira: esto es lo que he observado" ‘Así es! ‘Atiende y sábelo (para tu bien)!.
Si Dios es la esperanza de todos los desgraciados, no lo ha de ser menos para el desventurado Job. Pero éste debe reconocer antes su posible culpabilidad y no insolentarse contra el único que puede ayudarle. El reconocimiento de sus faltas producirá automáticamente la rehabilitación del afligido varón de Hus. Lo que ahora le sucede es una lección correctiva, que debe aprovechar para su bien espiritual; por eso le llama dichoso, ya que en el futuro será más fiel a su Dios, evitando todo lo que pueda ocasionar nuevas desgracias. Dios castiga por amor7, como Padre que se interesa por su hijo. Por eso, después de hacer la herida, la venda y la cura con su mano 8. Sus castigos tienen una finalidad medicinal, ya que son un correctivo, una llamada a volverse a El.
Esta consideración debe dar seguridad de salvación al desventurado Job; en frase proverbial declara Elifaz que, por muchas veces que esté en aflicciones, siempre le salvará Dios de ellas 9. En los momentos críticos de peligro de muerte (espada, hambre, guerra...) encontrará siempre un salvador en su Dios. Todos los agentes de destrucción son impotentes ante la fuerza del que todo lo puede. Le librará del azote de la lengua, es decir, la calumnia, la maledicencia, el deshonor ante la sociedad, que matan civilmente a la víctima, como el hambre y la espada quitan la vida fisiológica10.
Hasta se verá libre de las incursiones y devastaciones de las bestias de la tierra o fieras del campo. La paz edénica será su patrimonio, pues hasta las fieras perderán sus instintos salvajes, haciendo una alianza con él. Es el eco del vaticinio mesiánico de Oseas 2:18: "En aquel día haré en favor de ellos concierto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra, y quebrantaré en la tierra arco, espada y guerra." En el libro de Job se dice, además, que éste hará alianza con las piedras del campo, para que no invadan los terrenos cultivables, pues los terrenos pedregosos son estériles 11. Uno de los medios empleados para devastar una tierra era llenarla de piedras 12. Así, pues, las piedras y las4fieras son consideradas como un azote. En Ez 14:21 se enumeran los cuatro azotes siguientes: espada, hambre, fieras y peste. Más o menos, el autor del libro de Job juega con estas ideas tradicionales de la literatura profética. Bajo la protección de Dios, el justo se verá libre de todos estos flagelos.
Como consecuencia, Job podrá disfrutar de una paz total en su tienda, sin miedo a que nada le falte. Había perdido todos sus bienes por efecto de las incursiones de los beduinos y por el efecto de las tormentas; pero en el futuro Dios le librará de todo. Y, sobre todo, volverá a tener una posteridad numerosa en sustitución de la tan trágicamente perdida 13, cerrando al fin los ojos como fruta madura, lleno de días y rodeado de sus retoños 14. Es el "in senectute bona" de los tiempos patriarcales 15. Tal es el resultado de las reflexiones de Elifaz, que representa la "sabiduría" tradicional del país más sabio de los "hijos de Oriente": el sufrimiento físico tiene siempre una causa moral; nace de una infracción de la ley divina, consciente o inconsciente; es el castigo por el pecado. Por consiguiente, Job debe reconocer esto y hacer examen de conciencia sobre sus andanzas para, después de implorar perdón, emprender una vida en conformidad total con las exigencias de la ley divina. Con ello se atraerá la bendición del Omnipotente, y la prosperidad será una lógica consecuencia de ello.
1 Así siguiendo a Dhorme. La Btb. de Jér. lee: "como el vuelo de las águilas busca la altura." Lit. el TM dice: "y los hijos de Reshef (dios de la tempestad) se elevan volando." 2 Sobre los "santos" y ángeles protectores véase Zac 14:15; Dan 8:13. 3 Cf. Job 29:7; 31:21; Dt 25:7; 29:21; Prov 22:22: "No aplasté al pobre en la Puerta." 4 Plinio se hace eco de las tradiciones populares que relacionan al águila con la tormenta: "negant unquam solam hanc alitem fulmine exanimatam, ideo armigeram lovis consuetudo iudicavit." Véase dhorme, o.c., p.só. 5 Lit. el TM: "salva de la espada, de su boca." Leyendo majorab en lugar de rnejereb (de la espada), tenemos la traducción de "arruinado," 6 Cf. Sal 104:10; 147:8. 7 Cf. Prov 3:12. 8 Cf. Is 30:26. En Dt 32:39 se dice: "Yo hago morir y yo hago vivir; yo hiero y yo curo." Y Os 6:1: "Pues El desgarra, pero nos cura; hiere, pero nos venda." 9 La frase "de seis aflicciones... a la séptima" es una expresión proverbial para indicar multitud; es un mashal numérico. Cf. Am 1:353; Is 17:6; 2 Re 13:19; Prov 6:l6· 10 Cf. Sal 56:5; 63:4.
11 Cf. Mt 13:5. 12 Cf. 2 Re 3:19.25. 13 Cf. Sal 72:16; Is 44:3; Job 21:8. 14 La traducción en madurez es problemática', pues la frase heb. bekelaj es oscura. Seguimos la versión de Dhorme. 15 Cf. Gen 15:15; 35:29; Jue 8:32.
E
l infortunado paciente responde a los sabios consejos del amigo: es fácil dar consejos cuando se goza de buena salud; pero Ώqué va a decir el que sufre sin esperanza de rehabilitación, cerrados todos sus caminos en la vida? En lugar de serle un sedante, las palabras del amigo Elifaz no han servido sino para agudizar su terrible dolor. Se considera herido por Dios, y sólo aspira a morir pronto para no ser víctima de tantos sufrimientos físicos e incomprensiones. Esperaba otro tipo de consuelo de sus amigos, pero en realidad no han hecho sino poner ajenjo en su copa de tragedia. Las expresiones de Job son bellísimas y reflejan la amargura y decepción de su alma.Los
"terrores" del Omnipotente sobre Job (1-4).1
Entonces replicó, diciendo: 2"‘Oh si mis quejas pudieran pesarse y a un tiempo se pusiera mi desdicha en una balanza! 3 ‘Luego ésta pesaría más que las arenas del mar! Por eso han sido destempladas mis palabras, 4pues se han clavado en mí las saetas del Omnipotente, cuyo veneno bebe mi espíritu. Los terrores de Dios están alineados contra mí,Ante la exposición fría de la "sabiduría" tradicional, incapaz de comprender la tragedia del varón de Hus, éste reacciona violentamente, pues ve que son sin fundamento sus hipótesis. En realidad, sus amigos no saben valorar la profundidad de su tragedia: sus quejas y su desdicha son tales, que sobrepujan a las arenas del mar si se pesaran en una balanza. En Prov 27:3 se dice: "pesada es la piedra, pesada es la arena; pero la ira del necio es más pesada que ambas cosas." Los pesares de Job sobrepasan toda medida; y sólo el que los sufre puede medir sus efectos morales y psicológicos; por tanto, tienen explicación sus destempladas palabras.
Se siente preso de las saetas mortíferas del Omnipotente. El salmista emplea el mismo símil para reflejar su situación angustiada: "tus flechas se han clavado en mí" l. En 16:12-13, Job se compara a un blanco contra el que Dios lanza sus proyectiles. Las calamidades enviadas por Dios son como saetas envenenadas que tiene que absorber el espíritu turbado de Job (v.4) 2. Dios el Omnipotente, designación que destaca la desproporción de El con el pobre paciente es como un arquero que implacablemente lanza los dardos que traen la enfermedad y la aflicción 3. Y Job se ve obligado a beber la cólera del Omnipotente, porque los terrores de Dios están alineados frente a él como un ejército dispuesto a la batalla4. Job se siente en un duelo desigual con el Omnipotente, y su derrota es segura. Se declara vencido de antemano, porque no tiene armas para medirse con El. Por ello no ansia sino que termine este combate desigual, cerrando los ojos a la vida.
La razón de las quejas de Job (5-12).
5
ΏRebuzna el onagro junto a la hierba? ΏMuge el buey ante su pesebre? 6 ΏSe come lo insípido sin sal? ΏSabe bien la clara de huevo? 7 Lo que ni tocar quiere mi alma, eso se ha convertido en mi alimento. 8 ‘Quién me diera se cumpliese mi petición y que Dios me otorgara lo que espero, 9 y se dignara Dios aplastarme, soltando su mano para acabar conmigo 10 Ese sería luego mi consuelo; me alegraría en la amargura, por no haber ocultado los secretos del Santo. 11ΏCuál es mi fortaleza para esperar todavía? ΏCuál mi fin para aliviar mi alma? 5. 12ΏEs mi fortaleza la de las piedras, o es de bronce mi carne?Cuando Job se queja, es porque sufre, pues nadie protesta cuando se siente a gusto, como no rebuzna el onagro o asno salvaje cuando tiene hierba, ni muge el buey cuando está ante el pesebre bien abastecido. Las expresiones son proverbiales para significar la situación incómoda e insoportable del desventurado Job. No se halla precisamente en una situación agradable para callar; su comida es insípida como la clara de huevo, y, sin embargo, tiene que tragarla. Su naturaleza se rebela contra esta su comida insípida y repugnante.
No le queda otra esperanza sino que Dios ponga fin a sus lastimosos días. No se atreve a atentar contra su vida; por eso quiere que Dios tome la iniciativa, eliminándolo de una vez. Su única esperanza es dejar de existir. Pero, con todo, no quiere hacer frente a los decretos del Santo, los designios misteriosos de la Providencía divina (v.10). La grandeza de su alma se muestra en estas reacciones que tiene en sus mismos desahogos y lamentaciones descarnados.
Con todo, él no tiene la fortaleza de la piedra o del bronce para soportar indefinidamente tanto dolor (ν.12). No le queda paciencia para esperar el fin de sus desolados días6.
Decepción ante la incomprensión de los amigos (13.-21)
13
No hay para mí ayuda alguna; todo socorro me ha sido negado. 14 Rehusar la piedad a su prójimo es rechazar el temor del Omnipotente7. 15 Mis hermanos me han decepcionado como arroyo (seco), cual lecho de torrentes que pasan. 16 Estaban cubiertos de hielo, sobre ellos se acumulaba la nieve; 17pero apenas viene el calor, se derriten, a los primeros ardores se extinguen en su lugar. 18 Desvían las caravanas su ruta, avanzan por el desierto y se extravían 8. 19 Divísanlas las caravanas de Tema, las comitivas de Sabá suspiran por ellos; 20 pero quedan avergonzadas de haber confiado, y confusas al llegar hasta ellos. 21 Así sois ahora vosotros para mí: al verme, os espantáis y sois sobrecogidos de temor.La reacción de los amigos ha decepcionado a Job, pues no saben comprender su trágica situación, permitiéndose valorar fríamente su estado conforme a gastados modos de discurrir. Antes de insinuar juicios peyorativos sobre su conducta, debieran ser más comprensivos con su trágica situación. Se siente solo en el dolor, pues se le ha negado hasta la comprensión de sus más íntimos amigos; sus confidentes de antaño se permiten hacer juicios desfavorables sobre su supuesta conducta de pecado.
El ν.14 es generalmente considerado como una glosa marginal de νndole "sapiencial" para enjuiciar severamente
la conducta poco piadosa de los amigos de Job.Los amigos de Job le han traicionado en sus esperanzas como arroyo que inesperadamente aparece seco. Los hombres de la estepa, las caravanas, avanzan ilusionadas esperando encontrar agua en determinado arroyo o torrentera localizada en otros viajes; pero la realidad triste es que al llegar se encuentran con que está seco (ν.15). Job esperaba otras palabras más confortadoras que, como arroyo de agua fresca, dieran frescor a sus fauces resecas; pero a la hora de la verdad no hacen sino aumentar su amargura, pues no comprenden su situación desesperada. En la literatura profética, el arroyo que no lleva agua es llamado "arroyo falaz" 9, porque engaña al caminante que suspira ilusionado por él. Es el caso de los amigos de Job: esperaba palabras de confortamiento, y resulta que le punzan más con insinuaciones malignas.
Los ν.16-17 tienen el carαcter de frase proverbial para explicar el fenσ
meno de los "arroyos falaces," que decepcionan al caminante: tienen agua mientras se derrite la nieve, pero en los meses ardorosos del verano se secan totalmente.Siguiendo el símil del ν.15, se presenta a las caravanas cambiando sus rutas habituales para dar con el esperado arroyo fresco, y expuestas a extraviarse, siempre con la ilusiσn de encontrar el agua necesaria para continuar la marcha. Particularmente las caravanas de Tema y Sabá procedentes de terrenos esteparios y resecos, como son los de las zonas que lindan con Medina 10 ansian dar con los torrentes de aguas, y por ello con todo cuidado otean el horizonte para dar con el lugar esperado (v.19); pero, al llegar al lugar del supuesto arroyo fresco, quedan decepcionados y avergonzados, pues de nada les ha servido el penoso rodeo en busca de agua, ya que el lecho del torrente está totalmente seco (v.20).
Ninguna comparación más gráfica e inteligible para las gentes de países esteparios; los amigos de Job le han resultado como el arroyo seco, que niega su agua cuando más se necesitaba. Al verle en estado tan lastimoso, lejos de ayudarle, se espantan y sobrecogen, porque le consideran maldito de Dios (ν.21).
Profesión de inocencia y petición de justicia (22-30).
22
ΏOs he dicho yo: Dadme, y de vuestra hacienda haced soborno en mi favor u, 23 y libradme de la mano del opresor, y rescatadme de las manos del tirano? 24 Enseñadme vosotros, y yo me callaré; y si he errado, hacédmelo ver. 25 ‘Cuan persuasivas son las palabras de rectitud!12 Mas Ώqué prueba vuestra alegación? 26 ΏPretendéis censurar mis palabras, siendo puro viento los dichos del desesperado? 13 27 Hasta sobre un huérfano echáis suertes y traficáis sobre vuestro amigo. 28 ‘Y ahora dignaos volveros hacia mí, pues no puedo mentiros a vuestra cara! 29 ‘Volveos, y no seáis injustos; volveos, pues la justicia está conmigo! 30 ΏHay en mi lengua iniquidad? ΏEs que mi paladar no sabe discernir el infortunio?El infortunado varón de Hus exige ponderación en los juicios y espíritu de justicia en las valoraciones de su vida. No pide nada de lo que no tenga derecho; no apela al soborno para comprar defensores, ni les pide favores a ellos para que le proporcionen valedores. Sólo exige visión serena de la realidad y reflexión sobre su actual situación y su vida honrada pasada. En su vida anterior nunca les pidió favores, sino que les fue un amigo desinteresado.
Con todo, está dispuesto a una discusión serena de su problema, y de buena gana aceptará sus juicios si son reales y ponderativos. Está pronto a reconocer su error si se lo demuestran (v.24). Pero es preciso llegar al fondo del problema, pues las reflexiones anteriores de Elifaz no han tenido en cuenta las circunstancias que han creado su injusta situación actual. En realidad, las palabras y afirmaciones, cuando están basadas en la rectitud, resultan persuasivas y agradables, y esto espera de sus amigos (v.25). Pero la alegación de Elifaz no prueba nada, pues ha querido reprochar a Job sus palabras desmesuradas, que en realidad son expresiones de un desesperado, las cuales, como tales, las lleva el viento (v.26). Elifaz debiera haberse fijado, no en la crudeza de las frases de Job reprobables por su formulación externa , sino en el fondo que traslucían, la desesperación de un hombre al que se le han cerrado todos los caminos en la vida.
En realidad, han hecho juicios ligeros, decidiendo la suerte de un huérfano indefenso, especulando y traficando frivolamente sobre la situación de un amigo (v.2y). Si hubieran sido verdaderamente sus amigos, no se habrían atrevido a expresiones tan superficiales, como si se tratase de una mercancía sin valor la vida y fama de Job (v.27). Por eso les invita a volver a reconsiderar sus juicios sobre su persona y situación, estudiando más a fondo el problema de sus sufrimientos. Está seguro de que le acompaña la justicia, ya que no tiene conciencia de pecado. Los sufrimientos que pesan sobre él tienen que tener otra fuente que la de su supuesta culpabilidad. Un examen más atento de su situación les dará luz para buscar otras explicaciones más razonables y más equitativas. Quizá se ha excedido en sus palabras por la amargura de su espíritu, pero en el fondo de su alma sigue fiel a su Dios.
Job sabe distinguir bien entre el bien y el mal, como su paladar sabe distinguir lo que le conviene y lo que le es nocivo, y está dispuesto a entablar una discusión sobre el problema del sufrimiento, pero en términos más razonables que los hasta ahora empleados.
1 Sal 3.8.3. 2 Las flechas envenenadas eran conocidas de la antigüedad. Cf. virgilio, Eneida IX 773; Ovidio, Panucas I 2.173. 3 Los fenicios hablan del dios de las tormentas como el "Reshef de la flecha." Cf. M. J. La-Grange, Études sur les religions sémitiques p 456 n.2; Apolo lanzaba sus flechas para promover la peste en el ejército helénico (cf. Ilíada I 435). 4 No hay motivos para ver aquí una alusión a los monstruos auxiliares de Tiamat del Poema de la creación babilónico (I tab., v.H4s). 5 Lit. el TM: "ensancharé mi alma." 6 Sobre el símil de la fortaleza de la piedra o del bronce véase Job 41:16; 20:24; 28:2; 40:18; Jer 1:19; 15:20. 7 Verso oscuro, muy diversamente traducido. Nuestra traducción se acomoda a la de la Bib. de Jér. 8 Así, según Dhorme y Bib. de Jér.
9 Cf. Jer 15:18; Miq 1:14. 10 Véase com. a 1:15. 11 Así según Dhorme y Bib, de Jér. 12 La palabra heb. del TM nimratsü es diversamente interpretada: "son fuertes," "duras," "eficaces." Comparando con Sal 119:103 (y leyendo nimlatsu), tenemos la versión propuesta. La Bib. de Jér.: "ΏSe soportan sin pena discursos equitativos?" 13 La Bib. de Jér.: "propósitos del desesperado que lleva el viento.
7. La Vida de Job es un Cumulo de Amarguras.
P
or propia experiencia declara el infortunado varón de Hus que la vida está sometida sobre todo a la ley del dolor. No hay en este mundo felicidad, y, por tanto, es inútil hacerse vanas ilusiones. Después de haber respondido a las argumentaciones de su amigo Elifaz, ahora Job va a dirigirse al mismo Dios, que es el responsable de todo lo que le pasa. Su caso no es más que uno de tantos de la miserable vida humana. Las argumentaciones son elocuentes; y llenas de vigor.La vida humana está sujeta a la ley del dolor (1-10).
1
ΏNo es milicia la vida del hombre sobre la tierra, y son corno los del jornalero sus días? 2 Como el siervo anhelando la sombra, como el jornalero esperando su salario, 3 así he pasado yo meses de desencanto y me han tocado noches llenas de dolor. 4 Si me acuesto, digo: ΏCuándo me levantaré? Si me levanto: ΏCuándo llegará la tarde? l Y me harto de divagar hasta el crepúsculo. 5 Mi carne está cubierta de gusanos y de escamas terrosas, mi piel se arruga y se deshace supurando; 6 mis días corrieron más rápidos que la lanzadera, pasaron sin dejar esperanza. 7 Acuérdate de que mi vida es un soplo, mis ojos no volverán a ver más la felicidad. 8 No me verán más ojos (de hombre); me mirarán tus ojos, y ya no seré. 9 Como se deshace una nube y se va, así el que baja al "seol" no sube más; 10 no vuelve más a su casa y no le reconoce ya su lugar.La vida está amasada con dolores y fatigas, como la del enrolado en la milicia. Por eso, la existencia del hombre se parece a la del soldado, que está sujeto a una terrible y despiadada disciplina y no tiene reposo. Epicteto dirá también: "La vida de cada uno es un servicio militar" 2. El hombre se halla sometido como a un régimen de trabajos forzados, y sus días son duros como los de un jornalero. El soldado aguanta, lo mismo que el jornalero, esperando una retribución, y por ello sus ilusiones están siempre puestas en el día en que se le paga el salario.
Job se siente también anhelante y ansioso de que todo termine, como el siervo, que, expuesto a los crueles rayos del sol, ansia ponerse a la sombra, o como el jornalero, que espera su salario (v.2). Durante meses ha sido preso de la decepción y del desencanto, pues los encuentra vacíos y sin sentido para su vida; ha esperado mucho tiempo que su condición mejorara, pero en vano; y esto llena de amargura su alma. Particularmente en las noches largas de insomnio y meditación se ha visto preso del dolor y de la melancolía. El Eclesiástico dirá: "Los dolores del día y de la noche son el lote de la humanidad." 3
Como enfermo, inaguantable a sí mismo, ansia que la noche pase pronto para levantarse, y, una vez que viene la aurora, se le hace interminable el día (v.4). Mientras tanto, su espíritu se agita y divaga hasta el crepúsculo. Las pinceladas descriptivas son maestras y reflejan bien la psicología del que sufre sin esperanza de sanar.
A estas inquietudes de índole psíquica se unen sus terribles dolores físicos: una enfermedad ulcerosa consume su cuerpo, siendo pasto de los gusanos. La vida del hombre es como el tejido que se va formando en manos de la tejedora, pero sus días corren más aprisa que la misma lanzadera (v.6). Ezequías, en su lecho de muerte, declara gimiendo: "Mi morada es arrancada, llevada lejos de mí, como tienda de pastores. Como el tejedor, corta el hilo de mi vida y la separa de su trama."4 El pensamiento de Job parece ser que los días del hombre que constituyen el hilo del futuro tejido van más aprisa que la lanzadera, y así, los días no llegan a tiempo para hacer el tejido normal. Su vida, pues, ha quedado tronchada y sin rematar.
Después el paciente se dirige a Dios, recordándole que la vida depende de un soplo5, y, por tanto, su felicidad es totalmente pasajera. La felicidad no volverá a presentarse a sus ojos, ya que la vida en ultratumba no merece el nombre de verdadera vida, pues no hay retribución ni satisfacciones dignas del hombre6. En el libro de Job no encontramos todavía la esperanza de una vida dichosa en el más allá, como la hallamos en el libro de la Sabiduría 7. En su perspectiva, Job piensa sólo en la felicidad relativa que se puede conseguir en esta vida, y para él todo ha terminado. La muerte es el fin de su existencia: nadie volverá a verle (v.8).
La vida del hombre es pasajera como una nube que se va para no volver. En el cielo claro de Oriente, las nubes desaparecen con gran facilidad, pues son efecto del ligero rocío de la mañana evaporado. El hombre al morir se va al Seol, la morada subterránea de los muertos, para no volver más. Allí le espera una existencia sin luz ni esperanza, en la que el tedio y el aburrimiento son su característica 8. Al marcharse el hombre de esta vida, su recuerdo en su propia casa se desvanece, de forma que ni el mismo lugar en que se desarrolló su existencia le reconocerá.
Quejas de Job por su trágico destino (11-21).
11
Por eso no reprimiré yo mi boca, hablaré en la angustia de mi espíritu, me quejaré en la amargura de mi alma, 12ΏSoy yo el mar o un monstruo marino para que me hayas puesto guardia? 13 Cuando me digo: "En mi cama hallaré consuelo, el lecho aliviará mis dolores," 14 tú me aterras con sueños, me espantas con visiones. 15 Por eso preferiría ser estrangulado, la muerte a estos tormentos9. 16 Me consumo" No viviré eternamente. Déjame, que mi vida es un soplo. 17 ΏQué es el hombre para que en tanto le tengas y pongas en él tu atención, 18 para que le visites cada mañana y a cada momento le pruebes? 19 ΏHasta cuándo no apartarás de mí tu mirada sin dejarme tragar mi saliva? 20 Si pequé, Ώqué daño te inferí, oh protector de los hombres? ΏPor qué me haces blanco tuyo, cuando ni a mí mismo puedo soportarme? 10 21ΏPor qué no perdonar mi transgresión y pasar por alto mi culpa? Pues pronto descansaré en el polvo, y si me buscas, ya no existiré.Las angustias y sufrimientos fuerzan a Job a desahogar su espíritu con quejas amargas, ya que no ve la razón de su situación desesperada. ΏQué razones tiene Dios para acumular tantas desgracias y miserias morales? Resulta extraño que el Omnipotente se preocupe de las acciones de un ser tan insignificante como el hombre. Su existencia es efímera, y sus faltas, explicables.
ΏEs que Job es un ser peligroso como el mar o los monstruos marinos, para que monte guardia sobre sus actos? Según la leyenda hebrea similar a la de los fenicios y babilonios , el mar era el símbolo del caos tehomtiamat , en el que vivían los grandes monstruos, como el Leviatán, Rahab y Tannin. Estos dos simbolizan el mar Rojo n. La creación de las cosas en el relato del Génesis es una victoria sobre el caos. Dios, en su providencia, procura evitar que las cosas vuelvan al caos primitivo. Con esta idea juega Job al presentarse sin peligro para Dios. Resulta ridículo que el Omnipotente le tenga custodiado como a las fuerzas caóticas del mar, que amenazan con anegar la tierra y destruir la vida (v.11).
Ni siquiera cuando duerme se siente tranquilo, pues le atormentan visiones terroríficas y fantasmas espectrales (ν.14). Su imaginaciσn agitada y apesadumbrada trabaja tambiιn de noche, y por ello Job ni siquiera encuentra un aliado que le haga compañía en el lecho. Atormentado de día y de noche, el paciente prefiere ser estrangulado y desaparecer. Sabe que la muerte le espera (no viviré eternamente), pero quiere se acelere la hora de su llegada (ν.16).
El hombre es un ser frágil, y su vida es efímera; por ello es extraño que Dios le dé tal importancia, como para preocuparse de sus acciones. ΏPor qué le está probando a cada momento? El salmista dice que Dios prueba al hombre como el orfebre la plata en el crisol 12. Job se queja de la atención excesiva que Dios le presta; ni siquiera le da un respiro para tragar la saliva. La expresión proverbial refleja bien la ansiedad del paciente, que se siente bajo los ojos inquisitivos y justicieros de Dios.
Por otra parte, si ha delinquido, Ώqué daño le causa al Omnipotente,· que es saludado irónicamente como guardián de los hombres, aludiendo a·lo expresado en el v.12 de que ha montado una "guardia" en torno a él para que no se desmande? (v.20). En 22:2-3, Elifaz insistirá en que la vida virtuosa aprovecha al hombre y no a Dios. Aquí la argumentación es al revés: Ώqué daño puede causarle el pecado de un ser tan débil y efímero como el hombre? Por otra parte, resulta ridículo que Dios tome a Job por blanco de sus saetas mortales la enfermedad, la peste , cuando ya ni él mismo puede soportarse, o, siguiendo la versión de los LXX, ni él es "carga" ni molestia para Dios.
No merece la pena que se preocupe de una existencia que está a punto 'de desaparecer; y por ello le pide que le perdone sus transgresiones y le deje morir en paz, sin ser de nuevo atormentado. Su próxima morada es el polvo, y ya no podrá en adelante ser objeto de sus iras.
1 Así Dhorme. 2 Epicteto, Coloquios III 24. 3 Eclo 2:23. 4 Is 38:12.
5 Cf. Gen 2:1s. 6 Véase nuestro artículo La vida de ultratumba según la mentalidad popular en los antiguos hebreos: "Salmanticensis," (1954) 0.343-364. 7 Cf. Sab 3:1s. 8 Cf. P. Dhorme, Le séjour des morís chez les babyloniens et les hébreux: RB 16 (1907) P-59-6? id., L'idée de l'au-dela dans la religión hebraíque: "Rev. Hist. Reí.," 123 p.1 13-42). 9 El TM "mis huesos." 10 Así según el TM. Dhorme, siguiendo a los LXX: "ΏPor qué te resulto cargoso?" 11 Cf. Job 27:12; Sal 74:13. 12 Cf. Sal 26:2; 66, 10.
E
l segundo interlocutor, Bildad, de Suaj, abunda en las mismas ideas tradicionales de Elifaz: Dios obra siempre con justicia; por tanto, las calamidades vienen por algún pecado. En primer lugar, en el caso presente, Dios castigó los pecados de los voluptuosos hijos de Job. Los impíos no pueden prosperar. Al contrario, si Job se vuelve a Dios y concilla su amistad, volverá a nadar en la prosperidad en proporciones superiores a la anterior pérdida. El razonamiento, pues, de Bildad apenas da un nuevo enfoque del problema; es todo lo que da de sí la sabiduría antigua sobre el problema, como él mismo declara. El lenguaje de este amigo de Job es más vehemente que el del anterior y tiene menos consideración con el dolorido Job. Las palabras desorbitadas de éste le han impulsado a hablar con demasiada crueldad.Dios es siempre justo (1-7).
1
Tomó la palabra Bildad, suhita, diciendo: 2 ΏHasta cuándo vas a hablar así y serán las palabras de tu boca cual viento impetuoso? 3 ΏAcaso tuerce Dios el derecho? ΏPuede el Omnipotente pervertir la justicia? 4 Si pecaron tus hijos contra El, ya han pagado por sus faltas. 5 Pero tú, si recurres a Dios e imploras al Omnipotente, 6 si fueres puro y recto 2, desde ahora velará sobre ti, y restaurará la morada de tu justicia, 7 y la anterior fortuna resultará pequeña, pues grande ha de ser tu futuro.Los desahogos de Job son intolerables, fruto de su vehemencia, y, por tanto, debe ser más comedido, ya que está poniendo en entredicho la justicia del mismo Dios. ΏPuede Dios torcer el derecho, El que es la rectitud misma? El patriarca Abraham, al pedir perdón por los sodomitas en razón de los justos que había en la ciudad maldita, arguye de este modo: "El Juez de la tierra toda, Ώno va a hacer justicia?"3 Es justamente la base de la argumentación de Bildad: el Omnipotente no puede pervertir la justicia (v.3). Una de las ideas más básicas en la teología del A.T. es que Dios gobierna el mundo no como una fuerza ciega, sino conforme a los módulos de justicia y misericordia 4. No puede sobreponerse a estas sus exigencias connaturales con su esencia misma de Dios santo.
Despiadadamente, Bildad le declara a Job que sus hijos han muerto por sus pecados, pero que a Job le resta volverse suplicante a Dios para que le releve de la angustiosa situación actual. La bendición de Dios recaerá sobre él en tal forma, que llegará a ser más próspero que antes. Volverá Dios a velar sobre él, haciendo objeto de una especial providencia protectora, de modo que sea compensado de sus anteriores infortunios, que es justamente lo que ha de ocurrir al cerrarse el drama del libro de Job.
Los impíos no pueden prosperar de modo definitivo (8-19).
8
Pregunta, si no, a las generaciones precedentes, atiende a la experiencia de los padres. 9 Nosotros somos de ayer y no sabemos nada, porque son una sombra nuestros días sobre la tierra. 10 ΏNo te enseñarán ellos, no te hablarán y de su corazón sacarán palabras? 11 ΏPuede crecer el papiro fuera de las lagunas? ΏPuede el junco prosperar donde no hay agua? 12Verde aún, sin que nadie le corte, se seca antes que cualquier otra hierba. 13 Tal es la suerte de los que se olvidan de Dios, y la esperanza del impío se desvanecerá. 14 Su confianza no es más que un hilo 5, y tela de araña su seguridad. 15 Se apoya sobre una casa que no se sostiene, se agarra a ella, sin que tenga consistencia. 16 Por lleno de jugo que estuviere a la faz del sol, extendiendo sus retoños en el huerto, 17 y sus raíces entrelazadas sobre un montón de piedras, viviendo en una casa de piedra, 18 en cuanto se le arranca de su sitio, éste le renegará: "‘Nunca te vi!" 19 Helo aquí podrido sobre el camino, mientras otros brotan en su lugar 6.Bildad habla al exponer su tesis, no tanto por propia experiencia cuanto haciéndose eco de una probada tradición; las generaciones precedentes, con sus ricas experiencias de la vida, son las maestras de las nuevas que surgen en la sociedad. Por ello invita a Job a que se documente en el sentir del pasado, que siempre ha dicho que las calamidades proceden de las transgresiones contra la ley divina. Como la vida del hombre es efímera somos de ayer , la experiencia de la generación presente no basta para gobernarse en la vida, y por ello debe interrogar a las pasadas (ν.9).
Conforme a la ciencia de los antiguos, expresada en frases proverbiales, nadie puede vivir fuera de su ambiente, como el papiro no puede crecer fuera de la laguna. Le es tan necesaria el agua, que, aunque aparezca jugosa y verde, es el que menos resiste a los ardores del sol (v.12). Es el caso de los impíos, que pretenden prosperar en la vida sin recibir la protección benéfica de Dios (ν.1s). En realidad, todo su éxito actual pende de un hilo, y es tan tenue y frágil como la tela de araña. No hay consistencia en la casa que tiene edificada (ν.15).
El impío que prospera fuera de la ley de Dios es como una planta que toma fuerza y echa raíces hasta entre las piedras; pero si se la arranca violentamente, no la reconoce ni el lugar donde estuvo: ‘nunca te vi! (ν.18). Abandonada en el camino, se pudre, mientras otras retoñan en su lugar. Tal es la suerte del impío.
Conclusión: Dios protege al justo y castiga al impío (20-22).
20
Así, pues, Dios no rechaza al íntegro ni toma de la mano a los malvados. 21 Aún llenará tu boca de sonrisas y de júbilo tus labios. 22 Cubriránse de confusión tus enemigos, y no subsistirá la tienda de los malos.De todo lo dicho se desprende que Dios gobierna con sentido de equidad a los hombres, protegiendo al justo y abandonando al malvado. Esto se puede colegir de la experiencia de la vida, como declaran las antiguas generaciones. Para Job, pues, hay esperanza de rehabilitación, ya que podrá aún enfrentarse con un sonriente porvenir. La amargura actual es pasajera, si sabe acatar los designios del Omnipotente y se vuelve a El con espíritu suplicante y compungido. Es la misma tesis de Elifaz. No hay más salvador que el mismo Dios, que le ha castigado. Si logra captar de nuevo la benevolencia del que todo lo puede, será de nuevo honrado ante la sociedad, mientras sus enemigos, que ahora le consideran como maldito de Dios, serán llenos de confusión.
1 Lit. el TM: "Los ha entregado a la mano de su transgresión." 2 Esto es considerado como glosa, porque recarga el ritmo. 3 Gen 18:25. 4 Véase P. Van Imschoot, Théologi
e de Γ Anden Testament I (Tournai 1954) P-65-7I- 5 Asν según la Bib. de Jér. 6 Así siguiendo la corrección de Dhorme y la versión de la Bib. de Jér.
L
as argumentaciones de Bildad son reconocidas en parte por el paciente Job, y éste sabe muy bien que no puede justificarse ante su Dios, que es omnipotente, y el hombre no puede encontrar valedor ni abogado contra lo que El determine. Domina las fuerzas de la naturaleza y decide la suerte de los hombres, la de los justos y la de los pecadores. Al que sufre no le queda sino suplicar que aparte el flagelo que sobre él pesa. La omnipotencia de Dios es absoluta, y, por tanto, el hombre no es quién para pedirle cuentas de su actuar. Los módulos de su oculta sabiduría están sobre los cálculos puramente humanos.La omnipotencia divina (1-13).
1
Respondió Job, diciendo: 2 En verdad, yo sé que es así: ΏCómo justificarse un hombre frente a Dios? 3 Si quisiera contender con El, de mil cargos no podría responder a uno. 4 El es sabio de corazón y robusto de fuerza: ΏQuién se le opondrá y saldrá ileso? 5 El desplaza los montes sin que se den cuenta, y en su ira los trastorna. 6 El sacude la tierra en su sitio, estremécense sus columnas. 7 El manda al sol, y éste no brilla, y guarda bajo sello las estrellas. 8 El solo tiende los cielos y camina sobre las crestas del mar. 9 El creó la Osa, el Orion y las Pléyades y las cámaras del cielo austral. 10 El obra cosas grandes e insondables, maravillas sin cuento. 11 Si pasa ante mí, yo no le veo; se desliza, y yo no lo advierto. 12 Si coge una presa, Ώquién se la arrebatará? ΏQuién podrá decirle: ΏQué es lo que haces? 13 Dios no reprime su cólera: bajo El se encorvaron los auxiliares de Rahab.Job sabe muy bien todo lo que le dicen, y particularmente reconoce lo que la visión nocturna le comunicó a Elifaz 1, ya que Dios es santísimo, y nadie puede medirse con El. En plan jurídico, el hombre no tiene defensa posible, pues de mil cargos que se le hagan, no sabrá responder a ninguno. Dios es el más fuerte, y el ser humano no puede justificarse ni conseguir abogado defensor que pueda medirse con el que todo lo puede y lo sabe (v.4) 2.
En el v.5 se inicia una verdadera doxología en la que se canta la omnipotencia divina, manifestada sobre las fuerzas de la naturaleza. Los montes inconmovibles son desplazados tan de repente y con tal facilidad, que ellos no se dan cuenta. Los terremotos son una prueba manifiesta del poder omnímodo divino. El hombre no puede hacer nada cuando la tierra se conmueve en sus cimientos. La misma tierra concebida como un edificio asentado sobre columnas se estremece y conmueve en los cataclismos sísmicos, como una casa que se viene abajo cuando se mueven sus basamentos 3. Incluso en los cielos existen trastornos periódicos. El mismo sol, destinado a alumbrar a los hombres, a una orden divina se eclipsa o oculta bajo las nubes 4, y también su voluntad pone un sello a las estrellas para que no brillen 5. Los astros, pues, lejos de estar fuera de la órbita divina, son plegados y sellados con la facilidad con que el escriba sella y pliega un libro (v.7).
Dios tiende los cielos como la tela de una tienda 6, y camina sobre las crestas del mar, las olas del océano. Su dominio se extiende no sólo a los cielos, sino también a los tenebrosos mares. Su poder llegó hasta crear las constelaciones astrales: la Osa, el Orion, las Pléyades y las cámaras o constelaciones del cielo austral (v.9) 7. Estas según la mentalidad de la antigüedad sostienen la bóveda celeste. Las maravillas y portentos de Dios no pueden contarse; por eso al hombre no le queda sino reconocer su ignorancia y adorar el misterio.
Pero el poder y presencia del Omnipotente no se extienden sólo a las fuerzas del cosmos, sino que intervienen misteriosamente en la vida de los seres humanos sin que se les perciba: si pasa ante mí, yo no le veo... (v.11). Es impenetrable en sus designios misteriosos, y por ello nadie puede decirle: Ώqué es lo que haces? (ν.12). Bajo su cσlera se encorvan hasta las fuerzas caσticas, los auxiliares de Rahab, el monstruo marino. Quizá en esta expresión aluda a los monstruos legendarios creados por Tiamat símbolo del caos para luchar contra el ejército de Marduk, según se narra en el poema de la creación babilónico 8. Rahab en la Biblia aparece formando trilogía con los monstruos marinos Leviatán y Tanin 9. Simboliza el mar, sobre todo el mar Rojo, y por ello designa a Egipto 10.
Es inútil luchar con Dios (14-21).
14
‘Cuánto menos podría yo responderle y rebuscar razones contra El! 15 Aun teniendo razón, no podría responderle, y habría de implorar gracia para mi causa. 16 Y aunque le hablara yo y El me respondiese, no osaría creer que había oído mi voz. 17 El es quien por un cabello me aplasta π y multiplica sin motivo mis heridas; 18 que ni respirar me deja y me harta de amarguras. 19 Si quisiera acudir a la fuerza, el robusto es El; si al juicio, Ώquién podrá emplazarle? 20 Si soy justo, mi boca me condena; si me creo inocente, me declara perverso. 21 Si me declaro inocente, es que no me conozco. Yo desprecio mi vida.Si las fuerzas cósmicas tienen que plegarse ante el poder divino, resulta ridículo que un hombre como Job pretendiera medirse con El. Es inútil buscar razones para justificarse ante el que todo lo sabe. Es necio oponerse a la cólera divina. Aunque se sintiera totalmente justo, no podría contender con Dios, pues aun entonces habría de implorar su gracia (ν.15). Y Dios es tan trascendente y elevado, que, aunque le respondiese favorablemente, Job no osarνa creer que le había oído.
Por otra parte, no sabe qué pensar de las razones que tenga Dios para castigarle y probarle por un cabello, es decir, por cosas que Job estima nimias; de ahí que las heridas recibidas de El las estima sin justificación posible (ν.17). Está tan agobiado bajo el peso duro de la mano de Dios, que ni le deja respirar; las amarguras son su pan cotidiano.
Pero no tiene posibilidad de defensa, ni por la fuerza ni en el juicio, porque Dios es el más fuerte, y nadie puede emplazarle a juicio (v.19). Aunque él personalmente se considera justo, sin embargo, ante el tribunal divino no puede justificarse, y entonces más vale declarar de antemano la propia culpabilidad: mi boca me condena (v.20). En realidad, al declararse a sí mismo inocente, prueba que no se conoce a sí mismo. Por eso su ν ida es un enigma, y por ello la desprecia.
El dolor es patrimonio de justos y pecadores (22-31).
22
‘Todo es uno! Por eso digo: "‘Consume al íntegro y al culpable!" 23 Guando de repente una plaga trae la muerte, El se ríe de la desesperación de los inocentes. 24 La tierra es entregada a las manos de los impíos, y vela el rostro de sus jueces. Si no es El, Ώquién va a ser? 25 Mis días pasaron más veloces que un correo, huyeron sin ver la felicidad. 26 Se han deslizado como lancha de papiro, como águila que se lanza sobre la presa. 27 Si me digo: "Voy a olvidar mis cuitas, cambiaré mi semblante y me pondré alegre," 28 temo todos mis dolores, sabiendo que tú no me declaras inocente. 29 Si soy culpable, Ώa qué fatigarme en vano? 30 Aunque me lavase con agua de nieve y purificase mis manos con lejía, 31 todavía me hundirás en el lodo 12, y mis vestidos me aborrecerían.Apesadumbrado por el dolor, Job declara que no hay en esta vida trato diverso para el justo y el pecador: ‘todo es uno! Frente a las teorías de sus amigos, que suponen que los impíos no pueden prosperar en esta vida y que los justos son rehabilitados, está la realidad de su trágica existencia: en esta vida los premios y los castigos no dependen de los valores morales del sujeto, como pretendía la tesis tradicional sobre la retribución. Cuando llega un flagelo, se lleva por delante a todos, buenos y malos. Esta afirmación responde a las argumentaciones de Elifaz de que el justo se ríe de la devastación y del hambre y que los inocentes no perecen 13. Dios, en los momentos de exterminio, parece reírse de la desesperación de los inocentes, pues no sale en su favor (v.23). Las expresiones son duras, rayando con la blasfemia; pero expresan bien la situación amargada del desesperado Job, que no se aviene a admitir teorías que están en contradicción con hechos flagrantes.
Dios permite que los impíos se apoderen de la tierra, y parece como si velara el rostro de los jueces para que no vean sus demasías, Tantos son los atropellos que se cometen a diario en la sociedad impunemente! Job no distingue entre voluntad positiva y permisiva de Dios, y por eso todo lo que ocurre lo atribuye al que puede evitarlo: Sí no es El, Ώquién va a ser? (v.24). En definitiva, siendo Dios omnipotente, todo lo que sucede tiene su última razón en El.
Después de hacer estas afirmaciones generales sobre hechos que están al alcance de todos, Job vuelve al caso concreto de su existencia personal. Sus días pasan velozmente como el correo, pero no ha podido gustar de la felicidad. Con dos bellos símiles expresa la rapidez con que transcurren sus días sin felicidad: la de la lancha de papiro en el libro de Job hay muchas alusiones a los medios ambientales egipcios , que se desliza suavemente por el Nilo, y la del águila, que con toda celeridad se lanza sobre la presa.
Aunque quisiera cambiar de semblante y ponerse alegre, una pena interior le corroe, ya que sabe que Dios no le declara inocente (v.28). Y si realmente es culpable, Ώpara qué fatigarse en vano buscando aparecer alegre, cuando el pesar domina su interior? Ante Dios no puede aparecer limpio, aunque se lavara con agua de nieve y se purificara con salitre o lejía; para Dios estaría aún sórdido, como si se hundiese en el lodo, en una situación que hasta sus mismos vestidos le aborrecerían para no contaminarse con la inmundicia.
No hay arbitro entre Dios y Job (32-35).
32
Que no es hombre como yo para responderle: ‘Vamos juntos a juicio! 33 No hay entre nosotros arbitro que ponga su mano entre ambos. 34 Que retire su vara de sobre mí, que no me espante su terror. 35 Yo hablaré sin temor, porque no soy tal a mis ojos 14.No es posible entrar en litigio con Dios, ya que no hay proporción entre él y su Hacedor, que no es hombre. El ser humano no puede emplazarle ante un juicio por la superioridad divina y porque no hay arbitro posible a quien apelar, pues Dios no puede someterse a nadie fuera de El mismo; nadie tiene jurisdicción sobre el que todo lo puede. No queda sino que Dios, por su iniciativa, retire la ν ara de castigo que pesa sobre el infortunado varσn de Hus, víctima del terror punitivo de la divinidad (v.34). Quizá en una situación más desahogada de su espíritu pudiera encontrar el paciente argumentos para justificar la intervención justiciera de Dios. Job, pues, pide un "alto el fuego" en sus propios sufrimientos, para, en una especie de tregua con Dios, reconsiderar su triste situación y entonces reconocer su culpabilidad. Pero, mientras tanto, quiere hablar sin temor, seguro de que ante su conciencia ante sus ojos es inocente mientras no se le demuestre lo contrario. En esta situación de disgusto, sus desahogos destemplados tienen una justificación muy humana.
1 Job 4:17. 2 La expresión sabio de corazón se explica en el supuesto de que el corazón es la sede de la sabiduría según los hebreos. La frase es corriente en la literatura sapiencial (cf. Job 8:10; 37:24). 3 Cf. Job 38:4-6. 4 Cf. Ex 10:21-23. La palabra para designar sol es heres, que se relaciona con Horus, hijo de Ra, dios solar egipcio. Cf. E. drioton y J. vandier, Les peuples de l'Orient méditerra-néen: II. L'Egype (París 1028) p.Ó3. 5 Cf. Is 34:3. 6 Cf. Is 40:22. 7 La identificación de las constelaciones está generalmente admitida según la nomenclatura expuesta: la Osa es la gran constelación septentrional. Orion, en heb. kasil ("loco"). Las Pléyades; algunas versiones traducen "Arcturus." Algunos autores, como Driver-Gray lo identifican con Sirio. Las cámaras del sur parecen ser un grupo de estrellas: Argo, el Centauro y la Cruz del Sur. Véase P. dhorme, o.c., p.iiq; S. R. driver-g. B. gray, A critica! and exegetical Commentary on the book of Job (Edimburgo 1921) p.86-8g. 8 He aquí el texto del poema de la creación, llamado Enuma elish: "(Tiamat) creó la hidra, el dragón-rojo, el gran león, el lobo espumante, el hombre-escorpión, las tempestades furiosas, el hombre-pez, el Capricornio; portadores todos de armas inexorables y sin miedo al combate. Sus órdenes son poderosas: son irresistibles. En total, creó once monstruos" (tableta I, v. 140-145). Véase R. Labat, Le poéme babylonien de la création (París 1935). 9 Cf. Job 3:8 (véase coment.); 7:12. 10 Cf. Sal 74:13; Is30:7- 11 Así según la corrección de Dhorme. Lit. el TM: "en la tormenta aplasta." 12 Así según los LXX y Vg ("leyendo beshuiot en lugar del TM, bashajat: "en la fosa"). 13 Cf. Job 4:7; 5:22. 14 La última frase es algo enigmática y diversamente traducida. Nuestra versión sigue a la de la Bib. de Jér.
10. Suplica a Dios para que sea mas Comprensivo.
E
n un vigoroso discurso, Job vuelve a protestar por su inocencia, pero utiliza un nuevo argumento ante el Omnipotente que le hiere: ΏEs digno de Dios meterse tan a fondo y despiadadamente con el hombre, que al fin y al cabo es obra de sus manos? Sus designios, como Dios, tienen que ser mucho más elevados que los de un simple mortal, y, por tanto, no debe ser tan cicatero, escrutando las debilidades del hombre, que es una pobre criatura suya propensa al mal.ΏEs decoroso para Dios desdeñar la obra de sus manos? (1-13).
1
‘Estoy hastiado de mi vida! Voy a dar curso libre a mis quejas, a hablar con la amargura de mi alma. 2 Quiero decir a Dios: "‘No me condenes, dame a saber por qué te querellas de mí!" 3 ΏEs decoroso para ti hacer violencia, desdeñar la obra de tus manos y complacerte en los consejos de los malvados? 4 ΏTienes tú acaso ojos de carne y miras como mira el hombre? 5 ΏSon tus días los de un mortal, son tus años los años del nombre, 6 para que tengas que inquirir mi culpa y andar rebuscando mi pecado, 7 cuando sabes que no soy culpable y nadie puede librarme de tus manos? 8 Tus manos me hicieron y me formaron, Ώy vas a aniquilarme después? 9 Acuérdate que me modelaste como el barro,Ώy vas a tornarme al polvo? 10ΏNo me exprimiste como leche, no me cuajaste como queso? 11 Me revestiste de piel y de carne, y con huesos y músculos me consolidaste. 12Me diste vida y me favoreciste y tu solicitud guardó mi espíritu. 13ΏY me guardabas esto en tu corazón? Bien veo que esto entraba en tus designios 2.De nuevo desahoga con toda libertad y con frases irónicas y destempladas su espíritu agitado. No comprende Job por qué Dios le trata así siendo quien es. Sabe que no puede llevar a juicio a Dios, pero no puede menos de expresar sus quejas sobre su triste situación. En su vida parece que Dios se complace en hacer violencia a los justos, dando así ocasión a que los impíos se rían y consideren triunfadores.
Se siente hastiado de su amarga existencia, y sus palabras reflejan este desesperado estado de ánimo 3. Empleando términos jurídicos, Job se presenta a Dios como un condenado, pero que quiere saber la causa de la sentencia condenatoria dada contra él: ΏPor qué te querellas contra mi? (v.2). Sabe que Dios conoce a fondo sus actos más íntimos, más que él mismo; pero quiere saber el grado de culpabilidad que pueda haber en ellos.
Por otra parte, el condenado quiere conciliar la benevolencia del terrible Juez, apelando a su carácter de Creador: el hombre es obra suya, y, por tanto, debe sentir amor hacia ella; pero parece que la desdeña4, como si sintiera cierta propensión a hacer daño, conformándose así al consejo de los perversos. Por otra parte, por el hecho de conocer Dios hasta lo más íntimo del corazón humano no debe actuar por las apariencias, como hacen los hombres: ΏTienes ojos de carne y miras como el hombre? (v.4). No puede Dios engañarse como el hombre, ya que "el hombre mira al rostro, mientras que Dios mira al corazón."5 En consecuencia, debe valorar debidamente la profunda amargura del corazón de Job, incomprendido de los hombres y despreciado de todos. Dios es eterno, y, por tanto, no es como el hombre, que tiene los días contados y no puede hacer un estudio a fondo de los problemas. Además, no es propio de la dignidad divina andar inquiriendo las culpas de los hombres (v.6), Y Job vuelve de nuevo a declarar que es inocente a pesar de ser presa de la cólera de Dios (ν.7); con todo, ya sabe que nadie puede librarle de sus manos. Pero es obra de Dios, y por ello, después de haber mostrado su amor modelándolo de la arcilla, no es lógico aniquilarlo; esto es contradecir a sus mismos designios creadores 6. Con diversos símiles declara Job cómo Dios le ha formado cuidadosamente en el seno materno, describiendo las diversas fases de la formación del feto, primero amasado como algo líquido como leche , después como un queso, para revestirle, finalmente, de carne, huesos y músculos7. Esta obra preparatoria del cuerpo se ordenaba a recibir la vida el supremo don ·, que debía estar constantemente bajo la solicita guarda de su providencia. Todo esto no tiene sentido si iba a dejarle al fin desamparado y sumido en la mayor amargura de su alma: ΏMe guardabas esto en tu corazón? Sus designios, al principio benévolos, se convirtieron después en justicieros y punitivos hasta la crueldad.
Deseo de rehabilitación antes de morir (14-22).
14
Si peco, tú me vigilas, y de mi falta no me disculparás. 15 Si prevarico, ‘ay de mí! Si soy inocente, no podré levantar la cabeza, harto de ignominia y ebrio de penas8. 16 Y si la levanto, tú me cazarás como león, y contra mí vuelves a hacer ostentación de tu poder 9. 17 Renovarás tus pruebas contra mí como tropas de refresco. 18 ΏPor qué me sacaste del vientre de mi madre? Muriera yo sin que ojos me vieran. 19 Fuera como si nunca hubiera existido, llevado del vientre al sepulcro. 20 ΏNo son pocos los días de mi existencia? 10 Retírate de mí para que pueda alegrarme un poco 21 antes de que me vaya, para no volver, a la tierra de tinieblas y de sombras, 22 tierra de negrura y desorden, en la que la claridad es como la oscuridad.Nada se oculta a los ojos avizores de Dios; por tanto, si Job peca, al punto el acto es registrado por la vigilancia continua del Omnipotente, y aquél lleva el estigma del condenado: ‘ay de mi! Pero, si es inocente, tampoco puede levantar la cabeza, yendo con ella erguida, porque Dios descubre culpabilidad hasta en los ángeles. Dios parece, en todo caso, que está al acecho como un león para cazarlo. Es el blanco contra el que Dios hace ostentación de su poder. Constantemente está dando pruebas condenatorias contra él, que llegan sin cesar como tropas de refresco (ν.17).
En esta situación, cercado por Dios en todas direcciones, Job vuelve a desear no haber existido; la muerte en el seno materno hubiera sido para él una felicidad, pues no se habrían abierto sus ojos a tantas desdichas n; y la tumba le habría recibido sin haber pasado por la amarga vida. Pero ya que está lanzado a la vida, y ésta es corta, pide Job a Dios que le dé un respiro para poder alegrarse en ella antes de ir a la región de los muertos el seol donde reinan la oscuridad y las sombras mortales; el viaje es sin retorno. En esa región subterránea no hay alegrías ni esperanzas, sino tedio y debilidad física total. Allí los difuntos en estado de "sombras" andan vagabundos, sin encontrar nada que les infunda alegría 12.
1 El TM lee: "juntamente" (yajad); leyendo 'ajar con los LXX, tenemos "después." 2 Lit. "Yo sé que esto está contigo" (presente). 3 Cf. Job 9:35; 11:9.
4 Cf. Gen 31:42. 5 Saín 16:7. 6 Cf. Sal 139:13-16. El autor juega con las ideas de la creación inicial (Gen 2:7) y la formación de cada uno en el seno materno. 7 Tomás distingue en estos tres actos de la formación del feto humano: "seminis resolutio, compactio massae corporae in útero mulieris, distinctio organorum." 8 Así según una corrección seguida por Dhorme y la Biíb. de Jér. 9 Así la Bib. de Jér. Dhorme: "Tú no cesas de distinguirte gracias a mí." 10 Así según una corrección basada en los LXX y Sir. 11 Cf. Job 3:11. 12 Sobre la morada de los muertos entre los hebreos véase R. Criado, La creencia popu-ir del Anticuo Testamento en el más allá, el seol: "XV Semana Bíblica Española" (Madrid 1955).
V
iolentamente, el tercer amigo arremete contra las verbosidades indiscretas del arrogante Job. Es preciso responderle para que no se crea que tiene el monopolio de la verdad. En realidad, toda su tragedia se debe a pecados, aunque no lo quiera reconocer. Si Dios le comunicara algo de su sabiduría, pronto se daría cuenta que le había condonado muchas faltas. Es inútil oponerse a El. La salvación de Job está en reconocer su culpabilidad, pues así volverá a atraerse las bendiciones del Omnipotente, siendo plenamente rehabilitado en su salud y en su antigua prosperidad. Así que lo primero que debe hacer Job es abandonar su arrogante dogmatismo, poniendo en tela de juicio los designios divinos. En el fondo es un ignorante y orgulloso, pues no quiere reconocer la justicia de Dios en su vida.Introducción: las arrogancias de Job (1-6).
1
Replicó Sofar de Naamat, diciendo: 2 ΏLa multitud de las palabras no va a tener respuesta? ΏVa a ser el hombre verboso el que tenga razón? 3 ΏTus charlatanerías van a hacer callar a los hombres? ΏVas a burlarte sin que nadie te confunda? 4Tú dices: "Mi doctrina es pura y estoy limpio a tus ojos." 5 ‘Ojalá hablara Dios y abriera sus labios contigo 6para descubrirte los secretos de la sabiduría (pues son ambiguos para el entendimiento), y conocerías que Dios te ha condonado parte de tus culpas!La locuacidad de Job no ha de quedar triunfante, pues no ha dicho más que insolencias impertinentes, algunas casi blasfemas; su actitud es intolerable, pues sus afirmaciones chocan con toda la sabiduría recibida de la tradición. Al declarar taxativamente su inocencia, no hace sino mostrar su ignorancia. Si Dios le comunicara algo de su sabiduría, pronto se daría cuenta de que son muchas las faltas que generosamente le ha condonado sin enviarle el correspondiente castigo.
La grandeza infinita de Dios (7-12).
7
ΏPodrás descubrir tú el misterio de Dios? ΏLlegarás hasta la perfección del Omnipotente? 8 Es más alto que los cielos. ΏQué harás? Es más profundo que el "seol." ΏQué entenderás? 9 Es más extenso que la tierra, más ancho que el mar. 10 Si pasa, aprisiona y cita a juicio, Ώquién podrá contrarrestarle? 11 Pues conoce a los hombres falaces y ve la iniquidad sin mucho reflexionar. l2 Así, el necio se hace discreto, y como pollino de onagro nace el hombre 1.La petulancia de Job es inconcebible, ya que se atreve a discutir los designios del que es todo misterio. Dios es insondable en su vida y perfecciones. Por su inmensidad llena todo el orbe, desde la altura de los cielos a lo profundo del Seol, o región tenebrosa de los muertos; sobrepasa a la tierra y al mar. ΏCómo va a conocer, pues, el hombre la esencia secreta de Dios y sus misterios? Toda la creación le está sometida: el cielo, la región de los difuntos, la tierra y el mar. Esta doctrina sobre la inmensidad del único Dios es propia y exclusiva de la religión hebrea 2.
Como omnipotente, dirige la historia humana y actúa sin dar cuentas a nadie: aprisiona y cita a juicio y nadie puede oponerse (v.10) 3. En realidad, esto no lo hace por capricho, sino que con su ciencia superior escudriña las intenciones de los hombres falaces y sin esfuerzo ve la iniquidad de ellos. Conforme a esta ciencia superior, envía correctivos a los hombres. Es el único medio de que el necio se haga discreto, pues el hombre al nacer es rebelde e incipiente como el onagro o asno salvaje; pero con los castigos se domestica.
Invitación al arrepentimiento (13-20).
13
Si tú dispusieras tu corazón y extendieras a El sus manos; 14 si alejaras de tus manos la maldad y no dieras acogida en tu tienda a la iniquidad, 15alzarías ciertamente tu rostro sin tacha, te sentirías seguro y no temerías. 16 Te olvidarías entonces de las penas, o, si de ellas te acordaras, sería como de agua que pasó. 17 Y más radiosa que el mediodía surgiría tu existencia, y la oscuridad sería como la mañana, 18 y vivirías confiado de lo que te esperaba, y, sintiéndote protegido, te acostarías tranquilo 4. 19 Reposarías sin que nadie te inquietase, y muchos adularían tu rostro. 20 Pero los ojos de los malvados se consumirán, faltándoles el refugio, y su esperanza será el último suspiro.Abundando en los mismos conceptos que los anteriores amigos, Sofar invita a Job a que reconozca humildemente su culpabilidad y se dirija suplicante al único que puede auxiliarle y rehabilitarle. La fuente de la prosperidad está en la amistad con Dios; para ello debe tener manos puras, limpias de toda mácula; sólo así puede levantarlas en oración buscando la protección divina. Sofar no tiene dudas sobre la supuesta culpabilidad de Job, ya que, de lo contrario, no se explican sus actuales acerbos sufrimientos. Por eso debe alejar de sus manos la maldad y no dar acogida en su tienda a la iniquidad; la expresión es bella y muy conforme al género de vida del semibeduino jeque edomita. Job había dicho que, aunque justo, no podía levantar la cabeza5. Sofar, al contrario, le declara que, una vez reconciliado con su Dios, podrá ir con la cabeza erguida, sintiéndose seguro (ν.15). Pero tiene que presentarse sin tacha moral, pues de lo contrario no es posible captar la benevolencia divina.
Reconciliado con Dios, volvería al estado de prosperidad, y sus actuales penalidades no quedarían en él sino como un recuerdo lejano, como el rumor del agua que ha pasado ya (ν.16). La amistad con Dios produce indefectiblemente segϊn la tesis tradicional la prosperidad material: la salud y la abundancia de bienes. Las penas no volverán a la tienda de Job, como no vuelve el agua que pasó. La existencia de Job volverá a iluminarse radiante como el mediodía, viviendo confiado en la protección divina (ν.18). Y de nuevo volverá a recuperar su alta posición social, de tal forma que no pocos vendrían a adular su rostro en busca de beneficios como en los tiempos de su antigua prosperidad.
La suerte de los malvados, al contrario, no puede prosperar, pues les falta la protección divina; la vida para ellos será breve sus ojos se consumirán y no podrán tener esperanza.
1 Verso muy oscuro y muy diversamente traducido: "Así el necio se hace sabio, y este onagro impetuoso se domestica." Dhorme: "como el pollino, se convierte en onagro sabio." 2 Entre los babilonios se distinguían diversas divinidades según las diversas regiones: Anu, dios del cielo; Bel-Enlil, dios de la tierra; Ea, dios del mar, y Nergal, dios de la región de los muertos, el "arallu," que es el paralelo del seol hebreo. 3 Cf. Job 9:11-12. 4 Bib. delér.: "Lleno de esperanza vivirás en seguridad, protegido vivirás tranquilo." 5 Cf. Job 10:15.
E
l primer ciclo de las discusiones se cierra con un largo discurso del infortunado Job, el cual comprende los tres capítulos siguientes. Su lenguaje es mordaz e irónico, pues también cree que sus amigos se han desmandado en sus apreciaciones sobre su verdadera situación. Todas sus argumentaciones tradicionales se las sabe él muy bien, pero precisamente su situación echa por tierra sus hipótesis: él sufre a pesar de ser inocente. Todo esto es un misterio, pues Job sabe muy bien hasta dónde se extiende la omnipotencia divina, para atreverse a oponerse a ella.Introducción: al inocente le toca sufrir (1-6).
1
Respondió Job, diciendo: 2 Cierto que sois vosotros la humanidad toda i, y con vosotros va a morir todo el saber. 3 También tengo, como vosotros, algún seso, y no cedo ante vosotros. Esas cosas, Ώquién las ignora? 4 Ludibrio para su amigo soy yo, que clamo a Dios para que me oiga. ‘Objeto de mofa es el justo y el íntegro! 5 ‘Desprecio al desgraciado! Así piensa el dichoso,‘Una zancadilla para aquel cuyos pies están para resbalar! ó Paz gozan las tiendas de los devastadores, y están seguros los que provocan a Dios, como si todo lo hubiera puesto Dios en su mano 2.Irónicamente, Job les echa en cara a sus interlocutores que pretenden hablar como si tuvieran el monopolio de la verdad acumulada a través de las generaciones por la humanidad toda. Ellos se presentan como portavoces de la opinión general, pero con tanta petulancia, que dan la impresión de que con ellos va a morir todo el saber. Un poco de modestia no les vendrá mal para moderar sus afirmaciones, ya que también Job tiene algún seso y su parte de sabiduría. En realidad, las afirmaciones que ellos hacen son patrimonio común de todos: Ώquién las ignora? (v.3). Poca originalidad, pues, muestran en sus argumentaciones desconsideradas. No ven nada más que lo superficial del problema, pues su tragedia es una prueba de que el enigma del sufrimiento humano tiene raíces más profundas. Por otra parte, la experiencia le dice que los justos e inocentes son los que llevan la peor parte en esta vida, mientras que los pecadores triunfan en la vida.
Al menos él, que se considera inocente, se da cuenta de que es el ludibrio de sus amigos. Cuando éstos debieran prestarle ayuda y reconfortarle, no hacen sino aumentarle el dolor; por eso sólo le queda el dirigirse a Dios para que le oiga (v.4). Pero es una ley en la vida que los justos e íntegros son objeto de mofa por parte de los impíos. Los que se sienten dichosos desprecian al desgraciado, incapaces, en su egoísmo, de valorar la situación del que sufre. En realidad, en vez de ayudarle a sostenerse en medio de la adversidad, le ponen la zancadilla al que está ya a punto de resbalar (v.5). Es el caso de Job: apesadumbrado y en una situación de abandono total por sus sufrimientos, en vez de ser fortalecido, es despreciado y empujado hacia el abismo de la desesperación. Sus amigos, en su prosperidad, se atreven a hacer juicios fáciles sobre el problema del dolor humano, pero no saben por experiencia de qué se trata.
En realidad, su caso es uno de tantos en la vida, ya que generalmente los malvados y devastadores prosperan y tienen paz en sus tiendas, a pesar de que provocan a Dios abusando insolentemente de los bienes que les otorga (v.6).
La naturaleza proclama la sabiduría de Dios (7-12).
7
Pregunta a las bestias, y te instruirán; a las aves del cielo, y te lo comunicarán; 8 a los reptiles de la tierra, y te enseñarán 3, y te lo harán saber los peces del mar. 9ΏQuién no ve en todo esto que es la mano de Yahvé quien lo hace, 10de cuya mano depende el alma de todos los vivientes y el espíritu de todos los hombres?4 11ΏNo distingue el oído las palabras, como el paladar gusta la comida? 12 En los ancianos está el saber y en la longevidad la sensatez.La contemplación de la naturaleza y la observación de los animales da la pista para encontrar la sabiduría divina, pues son obra de la mano de Dios y de El dependen en el ser todos los vivientes, particularmente el espíritu del hombre. San Pablo dirá que lo invisible de Dios se muestra en sus criaturas visibles 5. Los "sabios" del A.T. construían también su teodicea a base de la observación de la naturaleza. Como el paladar gusta normalmente y distingue los sabores de los alimentos, así el oído sabe discernir la voz de las obras de Dios, que le proclaman como sapientísimo Hacedor (v.11).
Y, sobre todo, la experiencia de las generaciones anteriores ha sabido captar el mensaje de sabiduría de la creación y el sentido de la vida, ya que la experiencia de los ancianos otorga saber, y los muchos años dan sensatez para discernir los misteriosos designios de Dios (ν.12).
Todo lleva el sello de Dios en las manifestaciones de la vida (13-25).
13
Pero en El están la sabiduría y el poder; suyo es el consejo, suya la prudencia. 14 Lo que Él destruye no puede reconstruirse; al que El aprisiona nadie le liberta. 15 Si retiene las aguas, todo se seca; si las da suelta, devastan la tierra. 16 En El están la fuerza y la sabiduría, de El son el engañado y el 'engañador; 17 El hace andar descalzos a los consejeros, y a los jueces los hace necios; 18 desciñe la cadena de los reyes 6 y les ata una cuerda a su cintura; 19 hace andar descalzos a los sacerdotes y abate a los poderosos; 20 quita el habla a los sinceros y priva a los ancianos del discernimiento; 21 arroja sobre los nobles el desprecio y suelta el cinturón de los fuertes; 22despoja a las profundidades de sus tinieblas y saca a luz la sombra; 23eleva a las naciones y las arruina, dilata a los pueblos y los suprime7; 24quita el sentido a los gobernantes del país i y los hace errar en un desierto sin caminos; 25caminan a tientas en las tinieblas sin luz, y hace que como beodos vacilen.Este fragmento es un canto a la Providencia divina, que gobierna a los hombres de un modo misterioso, sin depender nada de ellos; la omnipotencia divina brilla por doquier, pues nadie se puede resistir a sus exigencias. Dios gobierna el mundo y a los hombres conforme a las exigencias de sus atributos superiores: sabiduría, poder, consejo y prudencia. El Dios de los hebreos no es una fuerza ciega que aplasta y crea el caos, sino que todo lo hace en "número, peso y medida"8, porque todo responde al módulo de una sabiduría y equilibrio superiores.
En frases antitéticas se va expresando el poder y sabiduría divinas: si Dios destruye, es inútil querer reconstruir, y si El aprisiona, no hay libertador posible (ν.14). Los elementos de la naturaleza estαn tambiιn sometidos a su arbitrio (ν.15). Los designios de los hombres estαn bajo su férula: el engañador y el engañado (ν.16). Humilla haciendo andar descalzos poniéndolos en evidencia ante el pueblo a los consejeros y a los jueces (ν.17). Las clases representativas de la sociedad nada son sin la permisiσn del que todo lo puede. Tambiιn está sobre los reyes, a los que, si están cautivos, les desciñe las cadenas, y, al contrario, si están libres, los hace prisioneros (ν.15). Con la misma libertad humilla a los sacerdotes, haciιndoles ir descalzos, y abate a los poderosos. Nadie se escapa a su control.
A los que parecen tener el don de sabiduría, como los ancianos, les quita el elemental discernimiento, haciéndolos aparecer como necios (v.20); desecha despectivamente a los nobles y liberta a los que se creen fuertes (ν.21).
El v.22 parece fuera de contexto, ya que no se trata en él de la acción de Dios en las manifestaciones de la vida social, sino en la naturaleza. Alude al poder que tiene Dios para llevar la luz a la región tenebrosa del seol, pues que hasta a aquellas profundidades se extiende su poder 9.
Dios dirige el hilo de la historia, no sólo de la vida de los individuos, sino también de las naciones; y así permite que se eleven y crezcan para después abatirlas y humillarlas (v.23). Para ello quita a sus gobernantes el discernimiento y los deja andar errantes como caravanas perdidas en el desierto, fuera de toda ruta (v.24); Por eso van como beodos, caminando a tientas y vacilantes (v.25).
Las pinceladas de Job son maestras y muestran que también él tiene algo de "sabiduría" frente a sus arrogantes amigos, que pretenden saberlo todo y en exclusiva. Pero, con todo, su problema personal es un misterio inasequible a una observación superficial, y sobre él va a hacer reflexiones profundas.
1 Litaseis vosotros el pueblo," es decir, la colectividad de los hombres. 2 El último estico es oscuro y diversamente traducido. La Bib. de Jér.: "y que ponen a Dios en su puño." Dhorme: "al que ha llevado Dios en su mano." 3 El TM: "o habla a la tierra." El paralelismo del contexto exige un ligero cambio de letras para leer reptiles de la tierra. Así Dhorme, Bib. de Jér. 4 Lit. en heb. "espíritu de toda carne humana1). 5 Rom 1:20. 6 El TM "corrección de los reyes"; pero leyendo mosar (lazo), siguiendo al Targ. y a la Vg., tenemos una versión más adaptable al contexto. 7 Suprime es corrección. 8 Sab 11:21.
9 Cf. Job 26:6; Prov 15:11; 27:20.
13. Job quiere defender su Causa ante Dios.
L
as afirmaciones de los amigos resultan hueras, y su posición, no exenta de petulancia al querer ponerse como defensores del Omnipotente. En realidad, Dios no necesita defensores, y menos de la categoría de los tres importunos interlocutores. Sus defensas de Dios, basadas en argumentos falsos, resultan ridiculas; son "defensas de barro," que no resisten al primer argumento serio. Lo mejor que pueden hacer es callarse, pues Job se basta para presentar su causa ante el tribunal divino. Las expresiones vuelven a ser duras y lacerantes, transidas de autenticidad. Los convencionalismos de la sabiduría tradicional nada tienen que ver con la cruda realidad de su trágica vida. Por eso, sólo Job puede expresar la hondura de su tragedia y sólo Dios puede comprenderle.La sabiduría de los tres amigos es estulticia (1-6).
1
Ciertamente todo esto lo han visto mis ojos, lo ha oído mi oído y lo entendió. 2 Lo que vosotros sabéis lo sé yo también, no soy menos que vosotros. 3 Pero yo quisiera hablar al Omnipotente y venir a cuentas con Dios; 4 pues vosotros sois inventores de falacias, sois médicos que nada curáis 1. 5‘Quién diera que al menos callarais por completo; sería para vosotros contado como acto de sabiduría! 6Oíd, pues, os ruego, mi querella, atended a las razones de mi defensa.De nuevo declara que no tienen que adoctrinarle sobre los caminos de la Providencia conforme a los módulos de la sabiduría tradicional, ya que sus ojos y su experiencia le han mostrado la grandeza del poder divino en las distintas manifestaciones de la naturaleza y de la vida social, como acaba de declarar con toda nitidez. No se halla, pues, Job en situación de inferioridad respecto de sus presuntuosos interlocutores (v.2). Pero las consideraciones generales sobre las relaciones de Dios con los hombres tienen poca fuerza para resolver su caso personal, y por eso quiere abordar el problema directamente en una querella con el Omnipotente (v.3). La pretensión es inaudita, ya que desea nada menos que pedirle cuentas por la conducta que para con él tiene, a pesar de que ya declaró que querellarse ante Dios es una osadía fuera de serie, ya que de mil cargos no podría responder a uno 2.
Los tres amigos no han hecho sino basar sus argumentaciones en falacias, sin llegar al fondo del problema; son como médicos que pretenden aplicar remedios, pero que resultan inútiles e ineficaces (v.4). Lo mejor que podían hacer ante su caso es callar; al menos esto sería un signo de sabiduría, pues reconocerían que se hallan ante un problema que no se puede resolver con los tópicos de la tradición sobre la remuneración en esta vida. Supuesta la ignorancia sobre el problema de su vida, les invita a que oigan su querella, expuesta con toda valentía ante Dios.
Dios no necesita de defensas falsas (7-12).
7
ΏQueréis, para justificar a Dios, usar de falsedad, defenderle con mentiras? 8 ΏQueréis mostraros como parciales suyos, ser los abogados de su causa? 9 Sería bueno que Ellos sondease. ΏQueréis poder engañarle como se engaña a un hombre? 10 El ciertamente os reprendería con severidad, si secretamente pretendéis aparecer como parciales suyos. 11 Su majestad, Ώno os aterrará, no os llenará de espanto? 12 Vuestros apotegmas son verdades de polvo, vuestras réplicas son respuestas de barro.Con toda crudeza les echa en cara que sus argumentaciones son sofísticas, y, por tanto, inadecuadas para defender la conducta de Dios para con los hombres (ν.7); por otra parte, resulta ridνculo que ellos quieran mostrarse parciales para ayudar al Omnipotente (v.8). Además, al emplear argumentaciones falaces corren el peligro de ser sondeados por el que es veraz por esencia, y entonces quedarán en evidencia por sus frágiles posiciones mentales. A Dios no se le puede engañar (v.9); su santidad y veracidad terminarían por acarrearles una severa reprensión por haber querido justificar su providencia con fundamentos falsos (v.10). Que piensen lo que significa abordar la majestad del Omnipotente (v.11). A la hora de la verdad ante el juicio de Dios, sus afirmaciones solemnes y apotegmas resultarán pulverizadas y menos consistentes que el barro.
Apelación solemne a Dios (13-19).
13
Callad y dejadme que hable yo, y venga sobre mí lo que viniere! 14 ‘Yo tomo mi carne en mis dientes y coloco mi vida en las palmas de mis manos! 3 15 Aunque El me matara, no me dolería, con tal de defender ante El mi conducta4, 16Y esto me servirá de salvación, pues el impío no se atrevería a comparecer en su presencia5. 17 ‘Oíd atentamente mis palabras, prestad oído a mi razonamiento! 18 He aquí que he preparado mi proceso, consciente de que he de tener razón. 19 ΏQuién pretende litigar conmigo? Porque si, resignado, callara, moriría.Con toda audacia, Job va a presentar crudamente su problema ante el tribunal divino, consciente de su responsabilidad, que asume con arrogancia; pero sabe que Dios no desecha la justicia, y él se considera justo; y esto es ya una prenda de absolución ante el tribunal divino.
Midiendo su resolución, invita a callar a los amigos, aceptando lo que Dios quiera enviarle (ν.13). Sabe que se expone a un peligro: tomo mi carne en mis dientes...; la expresiσn, que aparece en otros lugares bνblicos, tiene el sentido de exponer la vida al peligro 6. El símil parece tomado de la fiera que lleva su presa en la boca sin soltarla, aun exponiéndose a todos los peligros de sus perseguidores7. Job, aunque se expone al peligro de ser muerto al enfrentarse con la majestad divina, sin embargo, su conciencia de inocente le da fuerzas para defenderse ante su faz (ν.15). En tealidad, comparecer ante Dios en este estado de αnimo es una garantía de salvación, ya que el impío, con sus remordimientos de conciencia, no osaría presentarse a un juicio abierto ante Dios (ν.16). En estilo profético, Job pide atención para lo que va a decir, pues va a comenzar su defensa, que tiene cuidadosamente preparada para el proceso que se va a entablar; y la fuerza de su argumentación está precisamente en la conciencia de no ser culpable; y, por tanto, está seguro de que el Dios justo le ha de dar la razón (ν.18). En este estado de ánimo desafía al que pretenda litigar con él. Siente ansias de mostrar su inocencia oficialmente en un proceso; en caso contrario, no siente ilusión por seguir viviendo (v.19).
ΏCuáles son las razones de Dios para castigar a Job? (20-28).
20
Sólo dos cosas no hagas conmigo, y entonces no me esconderé de tu presencia. 21 Aleja de mí tu mano y no me espante tu terror. 22 Después convoca (al debate), y yo responderé, o hablaré yo y tú me replicarás. 23 ΏCuántos son mis delitos y pecados? Dame a conocer mi transgresión y mi ofensa. 24 ΏPor qué esconderme tu rostro y tenerme por enemigo tuyo? 25 ΏA una hoja que arrebata el viento infundes terror y a una paja seca persigues, 26 dictando contra mí sentencias de amargura e imputándome las faltas de mi mocedad? 27 Pones en el cepo mis pies, acechas todos mis pasos, señalas las huellas de mis pies. 28 Me deshago como leño carcomido, como vestido que roe la polilla 8.Para presentar su querella pide dos cosas: que no le aterre la presencia divina ni le castigue antes de oírle; es una garantía mínima para exponer con libertad las pruebas de su inocencia. Garantizada su libertad de expresión y su seguridad personal, Job está dispuesto a acudir al debate y a responder a lo que se le pregunte, o, en caso contrario, a preguntar él para que Dios responda. La disyuntiva es atrevida, y responde bien al desparpajo con que Job se despacha en todas sus afirmaciones.
Con toda franqueza pide a Dios que le presente los cargos que contra él tiene: Ώcuantos son mis delitos?. (v.25). Se siente tan seguro de su inocencia, que pide se le diga en qué consiste su transgresión (v.23). ΏPor qué está irritado contra él y esconde su rostro? 9 ΏQué le ha hecho para que le trate como un enemigo? Y si ha cometido alguna falta, Ώhay proporción entre ella y los sufrimientos que le ha impuesto? En realidad, es extraño que se meta tan a fondo con una cosa tan frágil e insignificante como el ser humano. Job, ante su presencia, es como una tenue hoja arrebatada por el viento, y parece indigno de Dios el perseguirle despiadadamente (v.25).
Por otra parte, la requisitoria de Dios contra Job está fuera de lugar, ya que parece pedirle cuenta de culpas antiguas de su juventud (v.26), que son propias de todo ser humano y frágil10.
Dios tiene a Job como a un prisionero con sus pies en el cepo; y si le deja algún tiempo libre, le acecha y señala inquisitorialmente las huellas de sus pies (v.27).
El v.28 parece fuera de lugar, y encuentra su lugar más propio después de 14:2, donde se habla de la debilidad humana. El ser humano es una cosa sin consistencia que se deshace como leño carcomido o como vestido roído por la polilla. El símil tiene especial aplicación al cuerpo de Job, que por momentos se descompone bajo los efectos de una enfermedad purulenta.
1 Lit. "sois unos médicos vacuos todos vosotros."
2 Cf. Job 9:3. 3 El TM dice: "ΏPor qué voy a tomar mi carne entre mis dientes y exponer mi alma en mis palmas?" Nuestra versión sigue a los LXX, y es aceptada por la Bib. de Jér., Dhorme, Robín, Steinmann. 4 Así siguiendo una corrección propuesta por Dhorme, La Bib. de Jér.: "El puede matarme; yo no tengo otra esperanza que justificar delante de El mi conducta." 5 Bib. de Jér.: "Esta audacia anuncia mi liberación, pues un impío..." 6 Cf. Sam 19:5; 28:21; Sal 119:109. 7 En egipcio la expresión tiene el mismo sentido, Véase Q. Holscher, Pas Buch Hiob (Tubinga 1952) p.57. 8 Lit. el TM: "él como cosa podrida..." Dhorme cree que este estico debe ponerse después de 14:2, donde encuentra excelente contexto. 9 La expresión esconder Dios su rostro de αίςιιηο significa que le retira su protecciσn; cf- Is 54:8; Sal 28:9. 10 Cf. Sal 25:7.
14. La miseria de la Vida Humana.
S
iguiendo la consideración de la fragilidad humana, Job destaca el carácter efímero de la vida del hombre, su propensión al mal y su fin sin esperanza. En sus ansias de pervivencia desea ir al Seol hasta que pase el furor desencadenado de Dios. Pero su destino es desaparecer para siempre. Generalizando su caso, Job traslada su perspectiva a la del hombre en general; la suerte del ser humano es peor que la del árbol, pues éste, una vez cortado, reverdece, mientras que el ser humano no vuelve a recuperar la vida.La brevedad de la vida humana (1-6).
1
El hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de inquietudes, 2 brota como una flor y se marchita, huye como sombra sin pararse. 3 ΏY sobre un tal abres tus ojos y le citas a juicio contigo? 4 ΏQuién podrá sacar pureza de lo impuro? Nadie" 5 Si sus días están determinados, si es conocido de ti el número de sus meses, si fijaste su límite, que no ha de traspasar, 6 aparta de él tu mirada y déjale hasta que como mercenario cumpla su jornada.La vida del hombre es efímera y llena de miserias. Nacido de un ser frágil, la mujer 2, tiene contados los días de su existencia, y éstos están amasados en lágrimas e inquietudes (ν.1). Su vida es tan inconsistente como una flor que brota tímidamente y con los primeros rayos solares se marchita y agosta; todo en él es cambio como la sombra pasajera. No pueden emplearse símiles más apropiados para reflejar el carácter efímero de la vida humana.
Supuesta esta fragilidad, resulta extraño que el Omnipotente, que permanece por siempre, ponga los ojos sobre él, citándolo a juicio (v.3). Por otra parte, el hombre, nacido de mujer, lleva ya una mácula de impureza, no sólo física, sino moral, por proceder de un ser que también lleva el sello de lo impuro. Los teólogos antiguos han visto en este versículo una alusión al pecado original, I pero nada en el contexto avala esta interpretación. En la literatura bíblica del A.T. es corriente la idea de que el hombre es propenso al mal y que recibe una naturaleza contaminada en cuanto que está inclinada desde el nacimiento al pecado 3; pero no se relaciona esto con el relato del pecado original4. La doctrina de la transmisión del pecado original encuentra su base primera en la argumentación de San Pablo en la Epístola a los Romanos 5.
Habida cuenta de la vida efímera del hombre, parece que Dios debiera dejarlo en paz para que como mercenario cumpliera su jornada, sin hacerle sufrir más de lo que implica ya su vida agitada y en constante tensión espiritual (v.6).
La suerte del hombre, peor que la del árbol (7-12).
7
Porque para el árbol hay esperanza: cortado, puede retoñar, sin que cesen sus renuevos; 8 aunque haya envejecido su raíz en la tierra y haya muerto en el suelo su tronco, 9 al olor del agua rebrota y echa follaje como planta nueva. 10 Pero el hombre, en muriendo, queda inerte, y expirando, Ώdónde está? 11 Se agotarán las aguas en el mar, secaráse un río y se consumirá; 12 pero el hombre, una vez que se acuesta, no se levantará jamás. Hasta la consumación de los cielos no se despertará, no surgirá de su sueño.El árbol cortado vuelve a retoñar y sus renuevos surgen con nuevo vigor. En cambio, el hombre, una vez muerto, desaparece, sin volver a surgir sobre la tierra. Se secarán los ríos, desaparecerán las aguas del mar, se consumarán los cielos, pero el hombre no vuelve a aparecer, sino que seguirá en su sueño eterno. En estos versículos se echa de ver cómo en el libro de Job no hay perspectiva de supervivencia dichosa en ultratumba. La vida en el seol no merecía el nombre de tal, porque los difuntos llevan allí una existencia sin vigor ni consistencia, entregados a una especie de sopor de "sombras." Sólo en el libro de la Sabiduría se encontrará la idea de la vida en Dios en un sentido más perfecto que la actual sobre la tierra 6.
Deseos de ocultarse en el seol mientras duren sus sufrimientos (13-17).
13
‘Quién me diera que me escondieses en el "seol" y allí me ocultaras hasta que se aplacara tu ira, fijando un término para volver a acordarte de mí! 14 Si, muerto, el hombre reviviera, esperaría que pasara el tiempo de mi milicia hasta que llegara la hora del relevo. 15 Llamaríasme entonces, y yo te respondería, y te mostrarías propicio a la obra de tus manos. 16 Y, en vez de contar, como ahora, mis pasos, no espiarías más mis pecados. 17 Sellarías como en un saco mi transgresión y borrarías mi iniquidad.En su deseo de supervivencia, Job ansia ser escondido temporalmente en la región de los muertos mientras se aplaca su ira. No quiere vivir en enemistad con su Dios, pues resulta insoportable su terrible cólera; sería feliz si pudiera temporalmente sustraerse a ella, aunque tuviera que vivir en la región tenebrosa de las sombras. Pero eso sólo en el supuesto de que fijara Dios un término para que de nuevo se acordara de él. Tiene ansias de vivir, pero reconciliado con Dios y disfrutando de los beneficios que otorga su amistad, como en otro tiempo de su próspera vida.
La esperanza de volver a la vida alegraría su existencia en el seol, y tomaría este lapso de tiempo en la región tenebrosa como el de su milicia, duro, pero que al fin se termina a la hora del relevo (ν.14), que serνa la hora de la reconciliaciσn con Dios, El Creador volvería a recuperar su criatura y mostrarse propicio a la obra de sus manos, y entonces, en lugar de andar espiando sus pasos para castigarle, como hace ahora, se mostraría benevolente, cancelando sus transgresiones y sellando sus pecados para que no apareciesen a su vista, como cuenta ya pasada y saldada.
Pero no hay esperanza de salir del
"Seol" (18-22).18
Pero ‘ay! que el monte se desmorona, y se remueve de su lugar la roca, 19 y el agua corroe las piedras, y se lleva la inundación los terrones, y por modo semejante destruyes la esperanza del hombre. 20 Tú le asaltas, y se va para siempre; cambia su rostro, y lo despachas. 21 Tengan honores sus hijos, él no lo sabe; sean despreciados, él no lo advierte; 22 sólo él siente los dolores de su carne, sólo sobre sí llora su alma.La esperanza, antes expresada, de volver a la vida después de la muerte, es una vana ilusión, pues la vida del hombre se desgasta paulatinamente como el monte que se desmorona. Los elementos materiales más duros y estables, como los montes y las rocas, se desgastan; hasta las piedras son corroídas lentamente por la acción persistente del agua que cae. Del mismo modo, la esperanza de vivir en el hombre se va evaporando a medida que pasan los días (v.19). Por fin llega el momento en que el ser humano recibe el asalto de Dios, que le arrebata el aliento vital, y se va para siempre; se convierte en cadáver (cambia su rostro) y desaparece de la escena de este mundo para entrar en la región tenebrosa del seol. Y todo porque Dios lo ha determinado así. Después el olvido oculta su recuerdo; el difunto no sabe nada de lo que pasa sobre la tierra, ni a sus mismos hijos (ν.21). En la regiσn de los muertos, el difunto piensa sólo en su triste suerte (v.22).
Con estas palabras se cierra el primer ciclo de discursos de Job y sus amigos. Elifaz invita a Job a volver a Dios en nombre de una revelación especial que ha recibido; Bildad supone que los hijos de Job han pecado, e invita a reflexionar sobre la experiencia de las generaciones pasadas; por fin, Sofar canta la grandeza de Dios y muestra que sólo el arrepentimiento de los pecados puede hacerle recuperar la felicidad pasada, y aun sobrepasarla. Job responde a estas argumentaciones, que son puras falacias y que, lejos de reconfortarle, no han hecho más que abrirle más la herida. En vista de que no le dan luces sobre su tragedia, él mismo va a tratar de esclarecerla ante el tribunal divino.
1
Así Dhorme y Bib. de Jér. TM: "que descanse*. 2 Cf. Lev 15.195; 12:28. 3 Cf. Is 48:8: "Tu nombre es prevaricador desde el seno"; Sal 58:4: "los pecadores son pervertidos desde el seno." 4 Cf. Gen 3:1s. Sobre el pecado original en estos textos véase A.-M. Dudarle, Le peché originel dans V Ecriture (París 1958) p.22s. Véanse, además, W. Eichrodt, Theologie des Alten Testament III (1935) p.81-118; Procksch, Theologie des Alten Testament (1950) p.640. 5 Cf. Rom 5:12-21. 6 Cf. Sab 3:1s.
Segundo Ciclo de Discusiones (c.15-21).
15. Segundo Discurso de Elifaz.
C
on este capítulo se abre un nuevo ciclo de discusiones, que se cerrará en el c.21. Las argumentaciones vuelven a repetirse, sin que se abran nuevas perspectivas: Job es pecador y debe reconocer sus faltas antes de esperar la rehabilitación. Los pecadores reciben su castigo en este mundo. Es la tesis tradicional, que ya hemos visto en los capítulos anteriores.Elifaz ataca violentamente a Job por sus declaraciones insolentes, rayanas en la impiedad. En realidad no sabe nada, pues desprecia la sabiduría y experiencia de las generaciones pasadas. El ser humano es por naturaleza pecador, y Job no va a ser una excepción. Por otra parte, los impíos son severamente castigados, y al fin tienen una muerte desastrosa, siendo pasto de las aves de rapiña. Sus hijos serán estériles, y su casa pasto del fuego.
Reproches al pretencioso Job (1-6).
1
Entonces replicó Elifaz de Teman, diciendo: 2 ΏEs de sabios responder con vanos razonamientos y llenar su vientre de viento solano, 3 arguyendo con palabras vanas y con razones inconsistentes? 4 Pero es más: tú destruyes la piedad y socavas la meditación ante Dios. 5 Pues tu falta inspira a tu boca, y adoptas el lenguaje de los astutos. 6 Es tu boca, no soy yo, quien te condena; son tus labios los que atestiguan contra ti.Elifaz representa, dentro de los interlocutores, la moderación, pues procede de la patria y capital de la sabiduría, Teman. Sus afirmaciones son siempre graves. Con toda delicadeza había insinuado a Job que hiciera examen de conciencia sobre su vida para reconocer sus faltas y volverse a Dios; pero el infortunado varón de Hus reacciona con violencia y se niega a admitir culpabilidad en su conducta, y, en consecuencia, considera su situación actual como totalmente injusta. Por eso ahora las palabras de Elifaz son más duras y punzantes, no exentas de sangrante ironía. Los razonamientos de Job son vanos y son nocivos como el viento solano, que todo lo agosta (v.2). El hombre debe tener dentro ideas serias. Las razones hasta ahora expuestas son inconsistentes (ν.3).
Pero Job ha hecho afirmaciones tajantes que comprometen la piedad para con Dios, ya que pone en duda la justicia de su providencia. Esto es socavar los cimientos de la meditación religiosa sobre Dios (v.4). Las declaraciones de Job son falaces, pues trata de querer salvar su responsabilidad negando su culpabilidad; y para ello adopta un lenguaje de astutos, que no está en consonancia con las exigencias de la justicia. Por su propia boca se condena, según él mismo había declarado: "si soy justo, mi boca me condena." l
El hombre es por naturaleza pecador (7-16).
7
ΏEres tú por ventura el primer nacido? ΏHas sido concebido antes que las colinas? 8 ΏHas oído las confidencias de Dios, y acaparas para ti la sabiduría? 9 ΏQué sabes tú que nosotros no sepamos? ΏQué entiendes tú que no entendamos nosotros? 10 También hay entre nosotros ancianos encanecidos de más edad aún que tu padre. n ΏTienes en poco los consuelos de Dios y las blandas palabras que te dirigimos? 12 ΏCómo te arrastra tu corazón y por qué centellean tus ojos? 13 Pues vuelvese contra Dios, y salen de tu boca injurias contra EL 14 ΏQué es el hombre para creerse puro, para decirse justo el nacido de mujer? 15 Si ni en sus santos se confía ni los cielos son bastante puros a sus ojos, 16 ‘cuánto menos un ser abominable y corrompido, el hombre, que se bebe como agua la impiedad!Las afirmaciones de Job resultan pretenciosas y arrogantes, como si estuviera él por encima de todas las especulaciones sapienciales de la antigüedad. Sus argumentaciones están en contra del común sentir de las generaciones pasadas, y, por tanto, es un engreído al querer resolver el problema del sufrimiento por nuevos caminos, diversos de los comúnmente aceptados, ΏEs que se halla por encima de los demás mortales, participando de las confidencias de la inasequible sabiduría divina? Sólo Dios posee la sabiduría en su plenitud 2. Si Job es hombre como los demás, no tiene unos conocimientos especiales que sus amigos no tengan (v.9). Ha invocado la sabiduría de los antiguos para confirmar sus puntos de vista 3, pero también sus amigos han tratado con ancianos encanecidos de más edad que su padre; y, por tanto, tradición por tradición, tanto vale la de ellos como la de Job, o más. Por otra parte, es un desagradecido, pues ha despreciado los consuelos de Dios las revelaciones nocturnas de que hablaba Elifaz4 y las blandas palabras que le habían dirigido al principio. Job las desprecia con toda insolencia5.
En los ojos se nota una animosidad que refleja los pensamientos de su corazón, y de su boca salen dicterios blasfemos contra Dios (ν.15). Esto es intolerable, pues no quiere reconocer su culpabilidad. En realidad, no hay ningϊn hombre inocente ante Dios. Los v.14-15 reproducen las palabras de Elifaz pronunciadas en el primer discurso 6. El hombre, por naturaleza, es pecador 7, pues nace ya de una mujer pecadora; no tiene nada de particular, pues, que Dios castigue sus faltas, ya que hasta en sus santos los ángeles no se confia, ni los cielos con su firmamento azul purísimo son dignos de la santidad de Dios (ν.15). Mucho menos lo serα el hombre, que por debilidad y costumbre prevarica y bebe como agua la impiedad. El sνmil es vigoroso, y refleja bien la naturaleza humana pecadora, que se deja llevar siempre por lo más difícil; y lo más fácil es apartarse de Dios. Aunque no se aluda en estas argumentaciones al hecho del pecado original, no obstante, se da por supuesto que la naturaleza del ser humano está radicalmente inficionada y es propensa al mal8.
Los impíos son inexorablemente castigados en esta vida (17-35).
17
Voy a explicarte, escúchame, y voy a contarte lo que vi, 18 lo que enseñaron los sabios, lo que no ocultaron (recibido) de sus padres, 19 aquellos a quienes sólo fue dada la tierra, sin que pasara el extranjero por medio de ellos. 20 Todos los días sufre tormento el perverso, y están contados los años reservados al tirano. 21 Suenan a sus oídos gritos de espanto, en tiempo de paz se ve asaltado por el devastador. 22No confía escapar de las tinieblas, y (se considera) destinado a la espada. 23 Es dado en pasto a los buitres9, sabe que su ruina es inminente10. 24El día tenebroso le aterra, la ansiedad y la angustia le acometen como rey pronto al asalto, 25 porque extendió su mano contra Dios, y se hizo fuerte contra el Omnipotente, 26 y corrió contra El con erguida cerviz, protegido por sus espesos escudos. 27Porque tenía su rostro * abotagado de gordura, y de grosura sus lomos; 28y habitaba ciudades derribadas, casas deshabitadas, destinadas al montón de ruinas. 29No se enriquecerá ni se mantendrá su opulencia, ni su sombra se extenderá sobre la tierra11. 30 No escapará a las tinieblas; sus renuevos los desecará la llama, y su flor será arrebatada por el viento 12. 31 No se fíe de su tallo elevado, pues sabemos que es vanidad13; 32 antes de tiempo se marchitarán sus sarmientos, y su ramaje no reverdecerá. 33 Dejará caer, como la viña, su agraz, y, como el olivo, dejará caer sus flores. 34 Pues la casta de los impíos es estéril, y el fuego devora las tiendas del soborno. 35 Concibe maldad y engendra desventura, y nutre en su seno el desengaño.Haciéndose eco del sentir de la tradición, Elifaz va a demostrar que el impío recibe su merecido en esta vida por sus transgresiones. Aunque tiene su propia experiencia sobre el particular, quiere reforzar sus afirmaciones presentándolas a la luz de la sabiduría tradicional. Los sabios recibieron su ciencia de sus padres, y ellos representan una edad de oro dentro de la historia de Israel, pues se remontan a los tiempos en que eran dueños de su tierra en Canaán, sin que entrara y pasara por medio de ellos el extranjero (v.19). Después del exilio, la tierra santa fue contaminada por la presencia de los extranjeros, y por ello la "sabiduría" del pueblo de Dios se mixtificó; pero hubo tiempos anteriores, más gloriosos, en los que imperaba la ley de Dios en su pureza. Y de esa época arrancan las observaciones que va a formular. Esta introducción enfática es una invitación a Job para que entre en razón y acate la voz de la más antigua tradición.
El perverso lleva una vida de angustia continua, y el tirano tiene sus días contados (v.20). El reproche de la conciencia es un aguijón que le espolea constantemente, y el temor de los males futuros le da espanto (ν.21); particularmente se halla expuesto a la incursión del bandido devastador. Su vida se desarrolla triste y tenebrosa lejos de la luminosidad que proporciona la tranquilidad de conciencia y la felicidad (v.22). Vive en constante sobresalto, pues sabe que está destinado a la espada. Prevé su fin desastroso, y se considera ya entregado como pasto a las aves de rapiña (v.23). Vive en continua ansiedad, como el rey que tiene que lanzarse al asalto en el campo de batalla. Negros presagios oscurecen su mente (v.24).
Toda esta situación de inquietud y de angustia tiene por origen su conducta fuera de la ley divina: extendió su mano contra Dios, despreciando sus leyes, manteniendo una actitud de desafío contra el Omnipotente (v.25); en su ceguera, se ha aprestado a atacar a Dios, creyéndose seguro en sus espesos escudos, es decir, en sus éxitos momentáneos. La prosperidad actual ciega sus ojos, creyendo que puede impunemente prescindir de la Providencia; pero todo esto es un castigo y efecto de su vida desordenada. Preocupado sólo de darse buena vida, se ha embrutecido y tiene un rostro abotagado y un cuerpo bestializado (v.27)14. Sembrando la devastación y la ruina, el tirano vive en ciudades derribadas, imperando sobre la miseria y el caos (v.28).
Pero su éxito será momentáneo, pues, llegada la hora del castigo, no escapará a las tinieblas de la muerte, y sus retoños no reverdecerán, y aunque tengan un tallo elevado y vigoroso, su base es vanidad, y se marchitará antes de tiempo, como la vid que deja caer los racimos en agraz, y como el olivo que deja caer sus flores sin dar fruto.
Dios castiga al impío negando fecundidad a su descendencia y haciendo que pierdan sus mal adquiridas riquezas a base de soborno , pues, en definitiva, el que concibe maldad, engendra desventura; aunque de momento parece prosperar, sin embargo, se engaña a sí mismo: nutre en su seno el desengaño (v.35). Es la conclusión general que se deduce de la experiencia de la vida, tal como la formulan los mejores representantes de la "sabiduría" tradicional.
1 Job 9:20. 2 Cf. Prov 8:22-31. 3 Cf. Job 12.125. 4 Cf. Job 4:12s. 5 Cf. Job 16:2b; 21:34. 6 Job 4:17-19.
7 Job 7:17; 13:26. Véase coment. 8 Gen 6:5. 9 Así siguiendo a los LXX. Aceptada por Dhorme y Bib. de Jér. 10 Corrección según los LXX. 11 Así según los LXX. 12 Corrección siguiendo a los LXX. 13 Corrección seguida por Dhorme y Bib. de Jér, 14 Cf.Jer 5:28; Sal 64:7.
16. Respuesta de Job a Elifaz.
E
l desventurado varón de Hus siente su corazón lacerado al ver la incomprensión de sus amigos. Si ellos estuvieran en su situación, también él pudiera hilvanar fáciles discursos, dando consejos al paciente. Pero su situación es trágica, ya que se siente abandonado no sólo de sus amigos, sino del mismo Dios, que le envuelve con su furor; pero, con todo, sabe que tiene un Abogado en el cielo y que, al fin, se le hará justicia. Su espíritu se debate entre la desesperación al verse a las puertas del sepulcro y la esperanza lejana de ser rehabilitado por el que es la Justicia misma.Los vanos discursos de los tres amigos (1-5).
1
Respondió Job, diciendo: 2 ‘He oído ya muchos discursos semejantes! ‘Funestos consoladores sois todos vosotros! 3 ΏTendrán término los vanos discursos, o qué es lo que a responder así te incita? 4 También podría yo hablar con vosotros, si vosotros estuvierais en mi lugar. Podría hilvanar palabras a costa vuestra y mover mi cabeza sobre vosotros. 5 Os alentaría con mi boca y daría rienda suelta a mis labios.En realidad, para Job sus amigos no han hecho sino enunciar tópicos e ideas vanas, sin consistencia racional alguna. Sus consuelos son tan fuera de lugar, que, lejos de aminorar su dolor, lo aumentan. Parece que sienten necesidad mórbida de decir despropósitos; y resultaría fácil componer discursos tan falaces y hueros si ellos estuvieran en su triste situación, y aun mover la cabeza sobre ellos en señal de compasión (v.4). Es fácil alentar con palabras cuando se goza de buena salud, pero no tanto soportar la adversidad en su total crudeza.
Situación desesperada de Job (6-14).
6
Si hablo, no se calma mi dolor; si callo, ‘qué se va a apartar de mí! 7 Ciertamente ahora la malquerencia me ha extenuado, toda su banda se apodera de mí *. 8 Se levanta contra mí como testigo de cargo y depone contra mí con calumnias 2. 9Su furor desgarra y me persigue, rechinando contra mí sus dientes. Mi adversario aguza sus ojos contra mi. 10 Abren su boca contra mí, abofetean con afrenta mis mejillas, todos a una se apretujan contra mí. n Dios me entrega a los impíos, me arroja en manos de los perversos. 12 Estaba yo tranquilo, y El me sacudió, me tomo por el cuello y me estrelló. Púsome por blanco suyo. 13 Cércanme sus proyectiles, me traspasa mis ríñones sin piedad, derrama por tierra mi hiél. 14 Abre en mí brecha sobre brecha y corre contra mí como un guerrero.Job se presenta como un acusado contra el que es lícito desahogar todas las calumnias y malquerencias. Sumido en aflicción extrema, no sabe si debe hablar, ya que esto no alivia su dolor, y, si calla, se consume interiormente en la meditación. Con toda franqueza declara su triste situación, y presenta a sus enemigos como una banda de forajidos enfrentados en juicio contra él, sin darle respiro y acumulando acusaciones y calumnias, sin que pueda defenderse (v.8). Son como una fiera que se lanza sobre la presa, desgarrándola y rechinando con sus dientes, lanzándole miradas desafiadoras (v.9). Todos los acusadores se permiten atacarle impunemente y aun abofetearle sin compasión (v.10) 3.
Y Dios permite esta burla, entregándolo en sus manos (v.11). Guando más tranquilo estaba, gozando de su fortuna y paz familiar, Dios le sacudió, y, en lucha personal cuerpo a cuerpo, le cogió por el cuello y le estrelló, convirtiéndolo en blanco de sus saetas mortíferas. Como un implacable guerrero, abre brecha en su ciudadela familia, fortuna y salud corporal y se abalanza contra él.
Declaración solemne de inocencia (15-22).
15
He cosido un saco sobre mi piel, he revuelto mi frente en la ceniza; 16 está mi rostro enrojecido por el llanto, y sobre mis párpados hay un velo sombrío, 17 aunque no hubo violencia en mis manos y fue pura mi oración. 1S No cubras, ‘oh tierra! mi sangre, y no haya lugar para mi clamor. 19 Ahora, pues, en los cielos está mi testigo, y allá arriba está mi fiador. 20 Mi clamor ha llegado hasta Dios4, las lágrimas de mis ojos corren ante El. 21 ‘Oh si hubiera arbitro entre Dios y el hombre, como lo hay entre el hombre y su prójimo! 22 Pues están contados los años que me restan, y es sin vuelta el camino por do voy.A pesar de la situación deplorable en que se halla, tiene conciencia de ser inocente ante Dios, aunque no lo reconozcan los hombres. Consciente de haber sido tocado por el dedo justiciero de Dios, se ha vestido de atuendo de duelo, arrojándose en el suelo para revolcarse en la ceniza en señal de depresión moral y humillación ante Dios 5. Sumergido en el más profundo dolor, sus ojos están enrojecidos por el llanto, y sus parpados están cubiertos por espeso velo de tristeza y amargor. Sin embargo, a su entender, esta situación no está justificada, porque su conducta fue irreprochable, ya que nunca empleó la violencia y la opresión, y, por otra parte, su oración ha sido pura y sincera (ν.17).
En un arranque de inocencia, pide a la tierra que al morir no cubra su sangre, para que ésta clame al cielo como la de Abel, pidiendo justicia y rehabilitación de su nombre ante la sociedad6. En Is 26:21 se dice de los muertos que han de resucitar para incorporarse a la teocracia mesiánica: La tierra hará aparecer la sangre que ha bebido, no encubrirá mas sus muertos. Job quiere que su grito de inocencia resuene en todo lugar, aun en lo más recóndito.
Abrumado por el dolor, en un desahogo genial, declara que el único que puede hacer valer sus derechos de inocente es el testigo que está en los cielos. Del Dios verdugo pasa aquí Job al Dios justo. Estas paradojas psicológicas se repiten a menudo en el drama de Job. Es el misterio del dolor y la certeza de que Dios es justo y providente; por tanto, aunque momentáneamente parece abandonar al justo, sin embargo, a la postre le ha de hacer justicia. Job, consciente de la justicia divina, espera, contra toda actual apariencia, que al fin se le reconozca como inocente, pues en lo alto está su fiador, que ha de salir por sus derechos, como en efecto ocurrirá al final del drama del libro: Dios rehabilitará a Job, amonestará a sus importunos amigos y declarará que los caminos de la Providencia son misteriosos e inasequibles al hombre.
Job siente cierta satisfacción íntima en medio de la incomprensión general al ver que su clamor ha llegado a Dios (v.20). Inesperadamente ha sentido cierta íntima seguridad de que al fin se le hará justicia. En 19:25 volverá a repetir esta luminosa confianza en la recuperación de la amistad divina. Como en Seol, vuelve a expresar el deseo de que hubiera un arbitro para dirimir el litigio entre Dios y él mismo. Sería el mejor modo de hacer brillar al punto su inocencia, ya que Dios está lejano, y en sus misteriosos designios puede aún retrasar su intervención en su favor. Sabe que le quedan pocos años, y le urge la pronta rehabilitación antes de emprender -el viaje sin retorno a la región de los muertos (v.22).
1 Texto oscuro. Siguiendo una corrección propuesta por Dhorme y seguida por la Bib. de Jér., creemos que el sujeto de los verbos es la personificación de la rna{querencia o del adversario en un juicio. Algunos autores, sin embargo, prefieren poner como sujeto de estos verbos a Dios, que aparece por primera vez en el v.u. 2 Así la Bib. de Jér. 3 Cf. Sal 22:14. 4 Así siguiendo a los LXX. El TM: "mis amigos son mofadores." 5 Véase coment. a 1:20. 6 Cf. Gen 4:10-11.
17. La Proximidad de la Muerte.
S
iguiendo la idea de que su vida se acaba, Job vuelve a resaltar sus dolores en medio de la incomprensión de sus amigos. Es el ludibrio de las gentes; la vida se desvaneció, y sólo queda el sepulcro como próxima morada, donde serán los gusanos su madre y sus hermanos.La incomprensión de los amigos (1-6).
1
Mi espíritu se extingue, mis días se acaban, sólo me queda el sepulcro. 2ΏNo soy objeto de mofa, y mis ojos no pasan entre amarguras la noche? 3Depositada, pues, mi fianza junto a ti, Ώquién entonces habría de tocar mi mano? 4Has cerrado su mente al conocimiento1, pero no dejarás que prevalezcan. 5‘Invita uno a sus amigos a la presa, mientras desfallecen los ojos de sus hijos! 6Me ha hecho la fábula de las gentes, soy como aquel a quien se le escupe en la cara.Urge la venida de su Defensor, pues su vida se consume por momentos, y apenas queda ya esperar, pues sólo le queda si no interviene Dios milagrosamente el sepulcro. Entre sus amigos no encuentra apoyo moral, ya que más bien es objeto de desprecio y de mofa; por esto, en las noches largas se consume en la triste meditación y en la amargura (v.2). Nadie quiere garantizar la rectitud de vida de Job; en consecuencia, su única fianza es su propia vida doliente y extenuada; pero, con todo, suplica a Dios que la tome como fianza de su rectitud para que actúe en su favor. No hay nadie que quiera tocar su mano, ofreciéndole apoyo y garantía. Entre los hebreos, el acto de tocar la mano de alguno equivalía a salir garante de éste ante la sociedad 2. Job no encuentra a nadie que responda por él, y por eso presenta a Dios como fianza sus dolores y miserias, esperando moverle a compasión.
En realidad, sus amigos hablan así porque no entienden el sentido profundo de sus sufrimientos; se han limitado a aplicar a su caso sus teóricas concepciones. Dios, pues, les ha negado la sabiduría, cerrándoles la mente al conocimiento (v.4). En este actuar desprovisto de toda inteligencia se parecen a los que invitan a sus amigos a la presa o banquete, mientras que a los hijos se les deja desfallecer de hambre (v.5). La prodigalidad con los primeros contrasta con la mezquindad para con los que tienen particular obligación. Los amigos de Job, antes de dar consejo a los demás, deben primero curarse a sí mismos y ver si sus teorías sobre la correspondencia entre el sufrimiento y el pecado son verdaderas.
Job se encuentra, pues, no sólo abandonado de los suyos, sino que es objeto de befa, convirtiéndose en la fábula o caso proverbial entre todos los de su tierra. Es el castigado por Dios, y, en consecuencia, aquel a quien se le puede impunemente despreciar, escupiéndole en la cara (v.6).
La tristeza invade el espíritu de Job (7-12).
7
Mis ojos se consumen de tristeza, y mis miembros se desvanecen como la sombra 3. 8 Y pásmanse de ello los rectos, y los inocentes se indignan contra el perverso; 9 pero el justo persevera en su camino,y el que tiene las manos limpias redobla su energía. 10 Mas vosotros todos volved y llegaos, que no hallaré un sabio entre vosotros. 11Pasaron mis días, se desvanecieron mis proyectos, los deseos de mi corazón. 12 La noche me la convierten en día, y de las tinieblas (prometen) próxima luz 4.Los sufrimientos agotan la resistencia física del infortunado varón de Hus, y sus ojos empiezan a cerrarse, corno si estuviera ya en avanzada vejez; la fuerza de sus miembros se desvanece con la celeridad de la sombra que pasa (ν.7). Ante su triste situaciσn se escandalizan los rectos, indignándose ante la prosperidad y buena salud del perverso; pero la conducta del justo ultrajado sigue perseverante por el camino de la virtud. La conciencia de ser inocente, de tener las manos limpias en su actuación cotidiana, le da ánimos y energía para continuar en su intachable conducta. Pero los amigos de Job no han sabido apreciar su virtud en el sufrimiento, y los invita a reconsiderar su caso (v.10) para buscar una nueva solución, aunque tiene el presentimiento de que no va a encontrar un sabio entre ellos.
De nuevo declara Job la brevedad de su vida: todas sus ilusiones se han desvanecido, y con ellas los vanos deseos. Las agitaciones de su espíritu y los proyectos optimistas le han convertido muchas veces la noche en día y las tinieblas en luz (v.12). Pero en el fondo todo ha sido vana ilusión; la realidad de su existencia tiene más de tinieblas que de luz, más de noche que de día.
Sólo queda la morada del sepulcro (13-16).
13
ΏQué puedo yo esperar? El sepulcro será mi morada, en las tinieblas he extendido mi lecho. 14 A la fosa grité: "‘Tú eres mi padre!" Y a los gusanos: "‘Mi madre y mis hermanos!" 15 ΏDónde está mi esperanza? Y mi dicha, Ώquién la divisa? 16 ΏVan a bajar a mi lado al sepulcro? ΏNos vamos a hundir juntos en el polvo?En la situación actual si Dios no interviene milagrosamente en su favor, sobre lo que tiene alguna ilusión ya no le toca esperar otra cosa que el sepulcro como morada definitiva; allí tendrá su lecho" de muerte, y por compañía familiar tendrá a la fosa y los gusanos. Las expresiones son enérgicas: los seres queridos le son arrebatados, y ahora tiene que sustituirlos por lo más abierto de la tierra. Con él bajarán al sepulcro su esperanza y su dicha para hundirse tristemente en el polvo (ν.16).
1 Lit. el TM: "Has privado nú corazón de raciocinio'). El corazón es el asiento de las acciones intelectuales según la mentalidad hebrea. 2 Cf. Provó.1; 17:18; 22:26. 3 Así según una corrección comúnmente admitida, leyendo kalim en vez de kulam. 4 Dhorme: "la luz es más próxima que las tinieblas."
18. Segundo Discurso de Bildad.
B
ildad, en tono agresivo, confirma los puntos de vista de Elifaz sobre la triste suerte reservada al malvado: perderá sus bienes, será presa del terror, la enfermedad se apoderará de su cuerpo, y, por fin, le espera la muerte más vergonzosa, perdiéndose su recuerdo para siempre, sin que deje descendencia.Preámbulo: insensata presunción de Job (1-4).
1
Replicó Bildad, suhita, diciendo: 2ΏHasta cuándo pondréis trabas a las palabras? Reflexionad, y después hablaremos. 3ΏPor qué nos tomas como bestias, pasamos a tus ojos por estúpidos?1 4Tú, que en tu furor te desgarras a ti mismo, Ώacaso por ti será abandonada la tierra y se trasladarán las rocas de su lugar?El discurso de Bildad empieza exigiendo la atención del auditorio para exponer sus consideraciones. Primero deben callar, si quieren saber lo que piensa. Por otra parte, las declaraciones de Job han sido insolentes y ofensivas, ya que, al negarles toda intelección en el problema personal suyo, los ha tomado por bestias estúpidas (ν.3). Respondiendo a las palabras irónicas de Job, expresadas en 14:18b, declara Bildad que su falta de conformidad con la voluntad divina y su pretensión de inocencia no hacen sino aumentar su dolor y desgarrarle cruelmente. Por otra parte, debe mantener un tono más modesto, ya que su caso personal no afecta para nada a la marcha de la sociedad, y menos al curso de la naturaleza. Job cree que Dios está obligado a hacer un milagro en favor suyo para mostrar su inocencia, como si al desaparecer él quedase abandonada la tierra... (v.4). La frase es irónica y cruel, mostrando el grado de acritud a que ha llegado la discusión.
La suerte ignominiosa del malvado (5-21).
5
Sí, se apagará la luz de los perversos, no brillará su ardiente llama. 6 La luz se apagará en su tienda, y su lámpara se extinguirá encima de él. 7 Se recortan sus pasos vigorosos, y su propio consejo le hará tropezar 2; 8 pues ha sido arrojado por sus pies a la red, y caminará sobre una trampa; 9 un lazo le atará los tobillos y le aprisionará el cepo; 10 oculta está en la tierra su cuerda, y su trampa sobre el sendero. 11 De todas partes le asaltarán terrores, le seguirán, pisando los talones. 12 Su opulencia se tornará en hambre, y la desgracia está presta a su lado. *3 La enfermedad roerá su piel 3, y devorará sus miembros el primogénito de la muerte. 14 Será arrancado de su tienda, en la que se sentía seguro, i y tú puedes conducirle al rey de los terrores. 15 Podrás habitar en su tienda, ya no suya; se esparcirá azufre sobre su morada. 16 Secaránse sus raíces por debajo, se marchitará por arriba su ramaje. 17 Desaparecerá de la tierra su recuerdo, y no tendrá ya nombre sobre la faz del desierto; 18 se le empujará de la luz a las tinieblas, y se le expulsará del mundo; 19 no tendrá familia ni parentela en su pueblo, ni sobreviviente en sus moradas. 20 De su destino se asombrarán los occidentales y se horrorizarán los orientales. 21 ‘Esta es la suerte del malvado 4, y éste el lugar del que no reconoce a Dios!La suerte del impío no puede ser buena, pues no tiene la protección divina; su luz o prosperidad momentánea se extinguirá, y en su tienda se apagará la alegría. La lámpara doméstica alegra la tienda del nómada, pero en la del impío se extinguirá pronto. El vigor físico se debilitará, y los pasos, antes decididos y largos, se recortarán, tropezando no pocas veces a causa de sus torvos designios. Su vida está montada sobre terreno inseguro, y terminará por caer en las redes que tiende a los demás (v.8-10). Los remordimientos de conciencia le perseguirán, y verá peligros y terrores por doquier (v.11). Terminará por perder su mal amasada fortuna, y a su opulencia actual sucederá el hambre más vergonzoso (ν.12). Incluso su salud se verá comprometida, y terminará víctima del primogénito de la muerte, es decir, la peste, que era la delegada según la mentalidad popular mesopotámica del rey de la región de los muertos, encargada de poblar su reino con nuevas víctimas 5. El poeta hebreo, pues, presenta al flagelo de la peste personificado en un personaje que en el folklore asiro-babilónico designa al enviado del príncipe de la región tenebrosa. El malvado será arrancado de su tienda y entregado al rey de los terrores, que es la misma muerte, que infunde espanto con su presencia (ν.14), o el extremendus de Virgilio 6, es decir, el jefe del reino infernal, el Nergal de los babilonios, el Moloc de los cananeos 7. El hagiógrafo juega, pues, con concepciones ambientales legendarias para expresar poéticamente sus ideas.
La tienda del impío quedará desierta, y otro la podrá habitar; y hasta se esparcirá azufre en ella para desinfectar y arrancar toda huella posible de su morador anterior (ν.15). Como un αrbol al que se le secan las raνces, desaparecerá irremisiblemente (ν.16). Ya Elifaz había dicho que sus renuevos se secarán 8. Al no tener descendencia, se perderá su recuerdo (ν.17). Perderα la luz de la vida, para entrar en las tinieblas de la muerte (ν.18) 9. No quedará nadie en su descendencia para resucitar su nombre (v.19). Su desaparición súbita y total será objeto de asombro para las generaciones de su época, las orientales y las occidentales (v.20). Todos los que oigan hablar de su trágico destino, reflexionarán sobre la suerte del impío. La experiencia de siglos dice que ésta es la suerte del malvado por haber vivido fuera de la órbita de la ley divina (ν.21). La prosperidad, la salud y la larga descendencia son un don de Dios, que no otorga a los impíos. Es la lección que Bildad quiere dar al desesperado y presuntuoso Job.
1 Lit. el TM: "Ώhemos de ser impuros a vuestros ojos?" Dhorme, siguiendo a los LXX, corrige, dando la lección arriba propuesta. Así también la Bife, de Jér. 2 Así según los LXX. 3 Traducción conforme a los LXX, seguida por Dhorme y Bib. de Jér. 4 Lit. el TM: "Estas son las moradas del malvado." 5 Entre los babilonios, el dios de la peste se llamaba Namtaru, que es el lugarteniente de Nergal. Véase P. Dhorme, Choix des textes religieux assyro-babyloniens p-333 n.67. 6 Cf. Georg. IV 469. 7 P. Dhorme, Le livre de Job (París 1926) p.241; véase M. J. Lagrange, Eludes sur les teligions sémitiques p.ioys. 8 Job 15:50. 9 Job 3:20; 17:13.
19. Respuesta de Job a Bildad.
L
a exposición de Bildad es despiadada, ya que da a entender que el que sufre es por su maldad, y entonces Job debía su situación a su supuesta impiedad. Job le replica que, en todo caso, si hubiera pecado, debieran ser más comprensivos con él. En realidad, Dios le ha herido de muerte, desatando todos los poderes destructores contra su persona y atentando cruelmente contra su salud. Le parece que Dios le persigue sin razón. Pero, con todo, consciente de su inocencia, tiene la firme esperanza de que el Dios justo le ha de hacer justicia, rehabilitándole en la vida social después de haber recuperado su salud. Está tan firme de esta convicción, que desearía grabar sus palabras en bronce o en piedra para que quedara el recuerdo de su firme esperanza. La inocencia de Job es un mentís a la tesis tradicional sobre la ecuación entre la virtud y la felicidad, el pecado y la desgracia.Reacción indignada de Job (1-5).
1
Respondió Job, diciendo: 2ΏHasta cuándo afligiréis mi alma y me majaréis con vanos discursos? 3 Ya me habéis afrentado diez veces, y me maltratáis sin avergonzaros. 4 Aun siendo verdad que yo haya errado, sobre mí recaería mi yerro. 5 ΏEs bien cierto que os insolentáis contra mí y que me reprocháis mi oprobio?Las observaciones de los amigos son, en realidad, ultrajes y afrentas contra el indefenso paciente de Hus. Así, éste les apostrofa y echa en cara su falta de comprensión y caballerosidad, pues están tratando con un indefenso paciente al borde del sepulcro. La suposición de que es culpable le hiere en lo profundo del alma, ya que no tiene conciencia de pecado ante su Dios; y, por otra parte, la insinuación es más dolorosa por provenir de sus antiguos amigos, de los que podía esperar comprensión. Le han ultrajado muchas veces (diez veces, reiteración continuada), y no sienten vergüenza en atacar a un desvalido e indefenso (v.3). Aun suponiendo que hubiera errado pecando contra Dios, esto sería un negocio personal suyo, en el que no debían inmiscuirse sus amigos, y menos tomar pie de él para exponer ideas ya gastadas, sin valor real en su caso concreto (v.4). Sus falacias son una insolencia contra el desventurado Job (v.5).
Las desgracias de Job son desproporcionadas e injustas (6-12).
6
Sabed, pues, que es Dios quien me ha oprimido y me ha envuelto en sus redes. 7 Si grito: "‘Violencia!" no obtengo respuesta; aunque clame, no hay equidad. 8 Ha vallado mi camino y no puedo pasar, y sobre mis senderos ha puesto tinieblas. 9 Me ha despojado de mi gloria y arrancó de mi cabeza la corona. 10 Me ha demolido en derredor, y perezco, y descuajó como árbol mi esperanza. 11Encendióse contra mí su cólera y me contó entre sus enemigos. 12 A una llegaron sus milicias, se atrincheraron contra mí en su camino y han acampado en torno de mi tienda.Es inútil buscar causas secretas a su tragedia, pues es Dios quien le ha oprimido, sometiéndole a sufrimientos inhumanos. Son tantas las calamidades sufridas, que parece que Dios le ha envuelto en sus redes por todas partes, de forma que no puede salir de ellas. Todos los caminos le están cerrados al desventurado Job; pide equidad judicial contra la violencia injustamente sufrida, y no hay quien responda a su legítima súplica (v.7). Dios le ataca implacablemente como un enemigo que le cierra los caminos vallándolos 1, y, al mismo tiempo, sembrando oscuridad en sus senderos. El espíritu de Job está sumido en la perplejidad, pues no sabe la razón de esta despiadada conducta de Dios.
Públicamente le ha despojado de su gloria y corona, que no son otra cosa que el buen renombre que de su conducta intachable tenía en la sociedad (v.9). La vida de Job es como una casa demolida sistemáticamente hasta los cimientos o como un árbol que ha sido arrancado de cuajo. Por eso le ha quitado toda esperanza (v.10). Dios se ha declarado enemigo suyo y ha encendido su cólera contra él (ν.11). Pero en el ataque no viene solo, sino que le acompaρan sus milicias o tropas de choque las calamidades y aflicciones de todo género , que se atrincheran en el camino de la vida de Job, para caer después en tromba sobre su tienda, en torno a la cual han acampado. El ataque, pues, lo presenta Job como gradual y ordenadamente concebido: primero cubriendo bien las posibles salidas de Job, después cerrando el cerco hasta dar el asalto final.
Job, abandonado de todos (13-22).
13
Alejáronse de mí mis hermanos, y mis conocidos se me han hecho extraños. 14 Desaparecieron mis allegados, me han olvidado mis familiares. 15 Los huéspedes de mi casa y mis criados me consideran como extraño; soy a sus ojos un forastero. 16 Llamo a mi siervo, y no me responde, y tengo que suplicarle con mi boca. 17 Hízose mi aliento repugnante a mi mujer, y yo soy fétido a los hijos de mis entrañas, i 18 Hasta los niños me desdeñan, y murmuran contra mí cuando intento levantarme. 19 Me han aborrecido todos mis confidentes, los más caros amigos se vuelven contra mí. 20 Pégaiise a mi piel y a mi carne mis huesos, y apenas si conservo la piel junto a mis dientes. 21‘Apiadaos, apiadaos de mí siquiera vosotros, mis amigos, porque me ha herido la mano de Dios! 22 ΏPor qué, como Dios, me perseguís vosotros también, y no os hartáis de mis carnes?Con pinceladas maestras describe Job su trágica soledad, pues ha sido abandonado de todos los parientes, criados, amigos. Sus hermanos, o próximos parientes, no le reconocen como de la familia y le tratan como a extraño. Todos los que habitaban con él en casa huéspedes, allegados, servidumbre , ahora le consideran como desconocido. Hasta su mujer huye de él. La expresión hízose mi aliento repugnante a mi mujer aparece en las Máximas de Ani el egipcio. En esta descripción da a entender Job que está morando aún en su casa con su servidumbre, y no sentado en la "mazbala" de las afueras de la villa. También alude aquí a sus hijos supervivientes, que se apartan de él (ν.1y). Son pequeñas inconsecuencias que prueban el carácter artificial de la narración.
Los niños, que en otro tiempo le veneraban y agasajaban como a jeque poderoso que podía hacerles regalos, ahora le desdeñan y se burlan de su estado lastimoso. Y los antiguos confidentes, que le rodeaban ansiosos pidiéndole consejos, ahora se vuelven contra él (v. 19-20).
El estado físico del paciente ha llegado a un extremo tal, que, habiendo perdido toda la carne, tiene los huesos pegados a la piel, y apenas conserva la piel junto a los dientes. Demacrada y esquelética, la figura de Job es la de un espectro. Y en esa situación lanza un grito implorando compasión a sus amigos, pues Dios le ha herido (ν.21). Es la vνctima de la cσlera divina, sin ver la razón de ello. Con todo, acata sus secretos designios; pero, al menos, pide a sus amigos que no secunden esta persecución misteriosa. Con sus declaraciones insultantes, los amigos de Job no han hecho sino perseguirle implacablemente, como la fiera que no se harta de la carne de la presa (v.22) 2.
Esperanza firme de rehabilitación (23-27).
23
‘Quién me diera que se escribiesen mis palabras y se consignaran en un libro, 24 que con punzón de hierro y de plomo se esculpiesen para siempre en la roca! 25 Porque yo sé que mi Redentor vive, y al fin se erguirá como fiador sobre el polvo; 26 y detrás de mi piel yo me mantendré erguido, y desde mi carne yo veré a Dios 3. 27 ‘Al cual yo le veré, veránle mis ojos, y no otros! ‘Se consumen mis ríñones en mi interior!4Después de declarar que está agotado, convertido en un esqueleto demacrado y macilento, el espíritu de Job reacciona ante el pensamiento de la muerte y expresa su deseo y confianza en que volverá a recuperar su salud y de nuevo con su carne sana volverá a ver a Dios. Las expresiones de esta sección son una continuación y confirmación de lo manifestado en 16:18-19, donde dice que su fiador está en los cielos, y por ello pide a la tierra que no cubra su sangre, que clama justicia.
En un supremo arranque de protesta, basada en un instinto de justicia elemental, se rebela contra su muerte, que considera injusta, y reacciona contra la tesis tradicional de que el que sufre es por sus pecados. Dios es justísimo y asiste como abogado y garante en los cielos a su injusta tragedia. Por tanto, ha de terminar por hacerle justicia, cambiando su situación actual por la esplendente de amistad con El, aunque esto suponga la misma aparición del Juez eterno sobre la tierra para declarar públicamente su inocencia, como realmente ocurrirá al final del drama del libro. El hagiógrafo, que ha compuesto su obra para criticar la tesis tradicional sobre la relación del sufrimiento con el pecado, tiene previsto el desenlace, y por eso pone en boca del protagonista frases de esperanza, que al fin se han de cumplir al pie de la letra. No debemos perder de vista esta escenificación literaria para comprender el alcance de las frases y contrastes de los diversos interlocutores.
Job está tan seguro de que al fin se le hará justicia, que desea poner por escrito en bronce o en piedra su íntima esperanza como desafío a las formulaciones rutinarias de sus amigos sobre su presunta culpabilidad. Al fin se le hará justicia en la tierra, incluso con la aparición de su Abogado, que está en los cielos, que, requerido en última instancia, se presentará también como juez. Las palabras que desea esculpir en bronce expresan su esperanza de rehabilitación, pero han sido muy diversamente traducidas e interpretadas 5. Las versiones antiguas trabajaban ya sobre un original oscuro; con todo, el sentido general se trasluce.
El desventurado varón de Hus tiene conciencia de que le ampara un Redentor o defensor de sus derechos. Es el goel encargado de salir por sus fueros ultrajados6. Se aplica este término en la Biblia a Dios, como defensor de los derechos de su pueblo o de los afligidos y oprimidos7. El oficio del goel es, pues, salvar, proteger, tutejar, guardar los derechos conculcados de otro, con el que tiene determinados lazos de parentesco carnal o espiritual. Precisamente este sentido específico y técnico es el que conviene al contexto que comentamos. Para Job, Dios es el abogado de sus derechos conculcados, el sostenedor de su causa, el tutor de su inocencia, el fiador, y, por tanto, el libertador de su triste situación. El desventurado varón de Hus sabe que, aunque sus mismos amigos no reconozcan su verdadera situación, tiene un vengador, un abogado que vela por sus derechos, y ante El protesta oficialmente, como juez en última instancia. En 16:19 decía que tenía un testigo y fiador insobornable en lo alto de los cielos; es justamente este go'el que al fin se erigirá como fiador sobre el polvo en la tierra. Por eso a El acude cuando le fallan todas las amistades y consuelos, pues sabe que vela por sus derechos de justicia, y con El ha tenido particulares relaciones de amistad en sus días venturosos de otro tiempo. Este su antiguo amigo, que parece ahora velar su faz ante su tragedia, no está indiferente a su situación, pues es su abogado y al fin juez insobornable y justo; es el tutor de su inocencia, y, como tal, dirá la última palabra sobre su atormentado caso. Y aunque de momento parece que se desentiende de él, esta situación es pasajera, pues llegará la hora en que hará valer sus derechos, de forma que brille su inocencia esplendorosa para confusión de tanta falsa sabiduría rutinaria; y el mismo Job será testigo de esta manifestación postuma de su vengador, Abogado y Juez.
Tiene la convicción Job de que, aunque su Vengador ahora asiste mudo a su tragedia desde lo alto de los cielos 8 y está sordo a sus súplicas, se mostrará como es, es decir, viviente y dinámico, dispuesto a intervenir, porque vela siempre por los derechos de la justicia, y no puede permitir que ésta sea ultrajada indefinidamente. Y aunque ahora parece mudo e inactivo, en realidad asiste, como viviente que es, a su tragedia personal.
Este Abogado-Juez dirá la última palabra en su causa 9, llevada ya en su última instancia 10; será el último que hable en el juicio sobre su culpabilidad ya con carácter oficial de Juez en última instancia. Y para dar fuerza a su veredicto hará su aparición sobre el polvo o la tierra n. Es un anuncio de la teofanía final del libro, en la que se hará justicia a Job y se recriminará a sus despiadados amigos 12. El go'el de Job, pues, se erguirá solemnemente sobre la tierra para declarar la inocencia de su protegido 13.
El v.26 se presta a diversas versiones, como ya hemos indicado, según el sentido que se dé al verbo heb., que en el TM es níq/ü, que puede significar "rodear," como traducen la Vg y la versión siríaca, o "deshacer, arrancar"14. Así, se puede hablar de "después que mi piel haya sido rodeada" o rellenada de carne, o "después que mi piel haya sido arrancada." Según la correción que hemos seguido en la traducción, el sentido es que Job espera contemplar de nuevo a Dios y ponerse de nuevo erguido revestido de su piel sana, desde la que como desde una ventana 15 le verá.
La versión de la Vg 16 es más bien una paráfrasis que una traducción del pasaje en función de la idea preconcebida de que en el texto de Job se aludiría a la esperanza de la resurrección del cuerpo después de la muerte, como se creía en los medios judíos contemporáneos a Cristo 17. La versión del texto hebreo actual no se opone en realidad a esta interpretación escatológica del fragmento, aunque se traduzca "después que mi piel haya sido rellenada o deshecha" (como es posible en la lección del TM), ya que puede referirse a una recuperación del cuerpo después de la destrucción en el sepulcro. Pero el contexto general del libro parece oponerse a esta interpretación. En realidad, la frase "después que mis carnes hayan sido deshechas" puede entenderse en sentido moral, aludiendo a la situación lamentable en que el cuerpo purulento de Job se halla actualmente. Estaba tan desfigurado, que sus amigos no lo conocían.
La afirmación solemne de Job en cualquiera de las versiones que se utilice parece aludir a su esperanza de recuperar la salud, pues tiene confianza en la justicia divina, que vela por su inocencia. Tiene el presentimiento de que al fin serán reconocidos los derechos de su inocencia. Todo volverá a ponerse en su punto, para que todos reconozcan su inocencia. Si admitimos en este fragmento la idea de la esperanza de la resurrección corporal después de la muerte, todo el libro de Job se hace ininteligible, porque abiertamente proclama Job reiteradamente que desciende a la región de los muertos, de la que no puede volver:
El hombre, muriendo, se acabó. En expirando, Ώqué es de él? Se agotarán las aguas del mar, secaráse un río y se consumirá; pero el hombre, una vez que se acuesta, no se levantará jamás. Cuanto duran los cielos, no despertará; no se levantará de su sueño 18.
Por otra parte, en los capítulos que siguen a esta sección del 19:24-27 no encontramos la esperanza de la resurrección corporal después de la muerte, lo que sería la solución definitiva al gran enigma de los sufrimientos del justo. Las argumentaciones vuelven a repetirse cansinamente, siempre reflejando la rutinaria tesis tradicional de que los sufrimientos proceden de transgresiones morales. Y es psicológicamente inconcebible que, después de haber recibido una revelación especial y definitiva sobre el problema, no la haya traído a colación Job en las discusiones que siguen. El problema de la sanción moral sigue para Job tan oscuro en los capítulos que siguen a 19:24-27 como antes. Como la discusión no avanza y parecen repetirse los mismos argumentos, aparece un nuevo interlocutor, Elihú, dando una nueva posible solución: la tribulación del justo es el medio de acrisolar y purificar la virtud, sin que tampoco aparezca la esperanza de la resurrección como solución al problema. Y, por fin, después que se han agotado todos los argumentos al alcance de los interlocutores, interviene Dios imponiendo silencio a todos, sin revelarles tampoco un horizonte luminoso de ultratumba. Al hombre que sufre no le queda sino acatar los misteriosos designios de Dios, que envía bienes y males sobre la humanidad sin dar la razón de ello.
Cuando, pues, Job afirma que espera ver a Dios en su carne, no se trata sino de la íntima convicción de que el Dios justísimo, que vela por los derechos de los inocentes y afligidos, le reintegrará a su primitivo estado de salud, y que podrá de nuevo tener relaciones de amistad con El. En efecto, la expresión ver a Dios tiene en la literatura sapiencial, principalmente salmódica, el sentido de gozar de la amistad divina. En la literatura oriental, "ver la faz del rey" significa sencillamente tener relaciones especiales de intimidad con él; así, los cortesanos se definen como los que "ven la faz del rey" 19. En los Salmos, "ver la faz de Yahvé" equivale a asistir a las solemnidades litúrgicas 20. Al contrario, del que pierde la gracia y protección divinas se dice que ha sido arrojado de la faz de Dios21. Job considera todos sus infortunios como una consecuencia de haber perdido la antigua amistad con Dios, y con ello su protección y benevolencia; por ello, aquí desea "ver de nuevo α Dios," es decir, experimentar su amistad benevolente, su gracia, y gozar de su comunicación; y esto supone ser reintegrado a su estado de plena salud.
por eso en 42:5 cuando ve ya el fin de su desgraciada situación exclama lleno de convicción y radiante de alegría: Ahora te han visto mis ojos. Es el cumplimiento literal de su deseo y esperanza de 19:27: veránlo mis ojos, y no otros.
Para calibrar bien el sentido posible de las palabras de Job en el fragmento de 19:24-27, debemos tener en cuenta el género literario del libro. Se trata de una composición artificial literaria, de una novela de tipo didáctico dramatizada, en las que de modo escénico y en diálogos se critican las soluciones comúnmente admitidas sobre el problema de la retribución de las acciones humanas. La situación del desventurado varón de Hus es la mejor crítica de la tesis simplista tradicional, que es unilateral e incompleta, puesto que no se puede aplicar a todas las situaciones de la vida del hombre. Y entonces, Ώdónde está la justicia divina? Hay momentos en que Job parece desesperado por lo angustioso de su situación. A través de los diversos discursos de Job podemos ver un continuo vaivén de sentimientos que se entrecruzan, en cuanto que se describen sus diversos estados psicológicos, unas veces de casi desesperación y otras de confianza ilimitada en la justicia divina, que terminará por poner las cosas en su punto. Por eso, llevado de su fe en la Providencia y en la justicia de Dios, parece esperar contra toda esperanza, y, aunque no sabe cómo se arreglará su trágica situación, tiene el presentimiento de que todo lo que le pasa será transitorio, y, puesto que el Dios justísimo está contemplando desde el cielo el curso de su tragedia, espera que al fin saldrá por sus fueros.
No debemos perder de vista que el hagiógrafo, al componer el libro, ya sabe de antemano el desenlace final del drama, y, por consiguiente, hace hablar a los protagonistas del mismo en el supuesto de que al fin se pondrán las cosas en su punto: le restituirá la salud, sus bienes, sus hijos, y será rehabilitado ante la sociedad al mostrarse públicamente su inocencia. En los últimos capítulos, Dios amonesta a los amigos de Job por haber dado un enfoque tan simplista al problema del dolor concretado en el caso de éste, y les impone una satisfacción; pero también corrige al propio Job por haber habíado demasiado a la ligera, sin tener en cuenta los misterios de la divina Providencia, y por ello sus palabras son por lo menos imprudentes y temerarias. Es el acto final que cierra el drama. Job reconoce sus temerarios juicios y se rinde a las exigencias divinas:
Sé que lo puedes todo y que no hay nada que te cohiba. Cierto que proferí lo que no sabía, cosas difíciles para mí, que no conocía. Sólo de oídas te conocía, mas ahora te han visto mis ojos. Por todo me retracto y hago penitencia entre el polvo y la ceniza 22.
No había comprendido lo que Elihú había dicho sobre los infortunios corno instrumentos de la Providencia para enseñar y probar la virtud del hombre. Pero en el epílogo no aparece para nada la idea de la resurrección corporal para solucionar el problema. El enigma queda en la penumbra, sin solución clara alguna dentro del esquema general de la teología viejotestamentaria, antes de las revelaciones del libro de la Sabiduría sobre la vida dichosa en ultratumba en unión con Dios 23 y del libro de los Macabeos sobre la resurrección 24. En el epílogo simplemente se declara que Job volvió a recobrar la salud, la familia y los bienes materiales con creces. De este modo, su virtud quedaba ampliamente recompensada en esta vida, conforme al esquema de la tesis tradicional sobre la ecuación entre la virtud y la abundancia de bienes terrenales. Las teorías de los amigos de Job han sido puestas en evidencia, ya que muchas veces el justo sufre sin haber pecado.
El deseo expresado por Job solemnemente en 19:24-27 queda así completamente cumplido, y en los diversos discursos del mismo se reflejan las distintas reacciones psicológicas, de depresión moral cuando considera únicamente su situación angustiosa sin causa justificada, y de reacción esperanzadora hasta el paroxismo cuando piensa en la justicia divina, que vela siempre por los intereses de los que han sido injustamente atormentados. Este presentimiento íntimo de que al fin se le haría justicia, se cumple en el epílogo del libro.
Por otra parte, para calibrar las expresiones de Job no hemos de olvidar que su lenguaje apasionado y descarnado se amolda al género literario hiperbólico y paradójico para impresionar al auditorio; y así, unas veces se presenta a Dios como complaciéndose en los sufrimientos del desgraciado, mientras que en otras se exalta su benevolencia y providencia sobre los hombres.
Esta perícopa (19:24-27) ha sido muy diversamente interpretada por la tradición cristiana. Clemente Romano dice que, efectivamente, aquí se trata de un "presagio" de la resurrección en sentido literal 25. Orígenes, en cambio, cree que aquí la idea de la resurrección está sólo en sentido alegórico 26. San Ambrosio, que tradujo en una ocasión el texto de Job "suscitabis corium meum quod multa passum est" 27, dice en otro lugar que en el libro de Job no se encuentra ninguna esperanza de resurrección 28. En el mismo sentido abunda San Crisóstomo 29, aunque hay textos en que duda entre el sentido de resurrección corporal o de simple restitución de la salud; pero le parece esto último más probable 30. San Jerónimo, en cambio, sostiene abiertamente el sentido de resurrección corporal, como lo prueba su traducción de la Vulgata, que él mismo comenta: "resurrectionem cor por is sic prophetabat ut nullus de eo vel manifestius vel cautius scripserit" 31. San Agustín sigue esta interpretación 32, y lo mismo Casiodoro 33. No citan el texto de
Job para probar la resurrección Atenágoras (a pesar de que escribió un libro sobre la "resurrección"), San Justino, San Ireneo y Tertuliano. No existe, pues, unanimidad moral sobre la interpretación patrística del fragmento.
Amonestación a los amigos por su ciega. obstinación (28-29).
28
Si decís: "ΏCómo le perseguiremos y qué pretexto encontraremos para acusarle?" 29 temed por vosotros mismos ante la espada, cuando la cólera se inflamará contra las faltas 34, para que sepáis que hay un juicio.Puesto que sus amigos se empeñan en buscar una razón para justificar un proceso que declare la culpabilidad de Job, éste hace apelación a la cólera divina para que les dé una lección por su obstinación en perseguirle. La espada de Dios es el instrumento de sus decisiones punitivas 35. Con ello quiere dar a entender a sus interlocutores que se han excedido en sus juicios y que Dios puede intervenir para imponerles una oportuna corrección.
1 Para el símil cf. Lam 3:7. 2 La expresión "saciarse de carne" en sentido de hacer daño aparece en Sal 28:2. 3 Este misterioso versículo ha sido muy diversamente traducido e interpretado. Nuestra versión es la de Dhorme, basada en una corrección (leyendo nizqaftí en lugar de niqfü-zot del TM). La Bib. de Jér.: "Después de mi despertar, me levantará junto a El, y desde mi carne, yo veré a Dios." Hólscher: "Después que mi piel haya sido destruida, sin mi carne veré a Dios." Así también Steinmann. 4 Lit. "mis ríñones en mi seno." 5 Los LXX traducen: "Yo sé que es eterno el que me ha de librar sobre la tierra para resucitar mi piel que padece esto. Éstas cosas han sido hechas por el Señor, de las cuales yo soy consciente, y mi ojo verá, y no otro. Todas estas cosas se han realizado en mi seno." Versión siríaca: "Yo sé que mi salvador está vivo y aparecerá al fin (de las cosas) sobre la tierra. Y estas cosas han estrechado mi piel y mi carne. Si viesen mis ojos a Dios, verían la luz. Mis ríñones han desaparecido totalmente de mi lugar." La versión árabe depende de ésta. La paráfrasis caldea, en cambio, lee: "Yo sé que mi redentor vive, y después de estas cosas la redención de él se levantará sobre la tierra. Y después que haya sido rellenada m piel serán estas cosas y desde mi carne veré a Dios. Al cual yo veré, y mis ojos le verán,y no otro. Mis ríñones se han consumido en mi seno." 6 En la jurisprudencia primitiva hebrea, el go'el es el encargado de vengar una injuria hecha a un pariente, el vengador de su sangre, el que tiene ex officio el deber de velar por la fama de un pariente, incluso el vengador de su muerte (cf. Lev 25:25; Núm 35:19; Dt 19, 6.12); tiene que libertarle de la servidumbre (Lev 25:48); y también es el que por derecho de parentesco tiene privilegio para adquirir una cosa que se pone en venta antes de que S2 ofrezca a extraños a la familia (cf. Rut 3:13; 4:4.6). 7 Cf. Lam 3:58; Sal 119:154. 8 Job 16:18. 9 La palabra heb. empleada ('ajaron) no tiene el sentido escatológico que le da la Vg ("et in novissimo die"), sino simplemente que es una aposición al sujeto go'elí ("mi abogado" o vengador); y ha de entenderse conforme a Is 48:12, donde se dice de Dios: "Yo soy el primero y el último" ('ajaron); en Is 47:6 se pone en aposición con la palabra go'el. Así. pues, en el texto de Job, la palabra 'ajaron significa simplemente que Dios será el que tome el último la palabra para defender a su protegido inocente. 10 Algunos autores germanos han querido ver en el término 'ajaron el sentido específico de "Hintermann," es decir, el que carga con las responsabilidades de otro en una causa judicial, relacionándolo con el término 'ajarai ("responsable") del hebreo moderno. Véase el diccionario heb. de Gessenius-Buhl, en el término 'ajaron, 11 En el libro de Job, la expresión sobre el polvo significa generalmente "sobre la tierra." Cf. 41:25; 5:6; 8:19; 17:1; 6:4; 19:5.6. 12 Cf. Job 42:7. 13 San Jerónimo, para acentuar el sentido de resurrección corporal en sentido escatológico cristiano, se atrevió a cambiar la tercera persona del yerbo yaqúm ("se levantará, se erguirá"), atestiguada por todas las antiguas versiones, en primera: "surrecturus sum." En realidad, en heb. el término yaqúm tiene el sentido específico técnico de levantarse en un acto judicial para dar testimonio como testigo, como abogado o como juez. Cf. Job 16:8: "Dios se levantó contra mí"; Sal 77:10: "al levantarse (beqüm) enjuicio Dios para salvar a todos los mansos de la tierra." Cf. Sal 27:12; 94:16; Dt 19:16. Este sentido se adapta bien al caso de Job: Dios se erguirá en la causa judicial que se ventila contra Job para dirimir en definitiva el litigio, haciendo brillar su inocencia. 14 Cf. Is 19:1; Sal 48:13; Is 10:34. 15 Cf. Cant 2:9. Véase Dhorme, o.c., 258. 16 "Scio quod redemptor meus vivit, et in novissimo die de térra surrecturus sum, et rursum circumdabor pelle mea, et in carne mea videbo Deum..." 17 El propio San Jerónimo, en el prólogo a la versión del Pentateuco, nos dice que sacrifica algunas veces la literalidad del texto en beneficio de una inteligencia del mismo a la luz de concepciones neotestamentarias:..."ellos traducían antes de la venida de Cristo, pero nosotros, que escribimos después de su pasión y resurrección, estamos escribiendo más bien una historia que una profecía. Lo que se oye, se narra de una manera, mientras lo que se ve, de otra. Luego nuestra inteligencia y exposición es mejor..." Con este criterio traduce Is 45:8: "Rorate caeli desuper et nubes pluant lustum. Aperiatur térra et germinet Salvatorem." El TM dice: "abrios, cielos, que las nubes destilen la justicia, que se abra la tierra y que surja el fruto de salvación." Lo mismo en Is 12:3: "Haurietis... de fontibus Salvatoris," en lugar de "fontibus saíutis." Los textos podrían multiplicarse. Esta obsesión apologética de San Jerónimo resulta algunas veces poco científica, ya que no podemos interpretar textos del A.T. a la luz del N.T., pues corremos el riesgo de trasponer los diversos estratos históricos de la Revelación. Es necesario respetarlos en su manifestación gradual si queremos tener un sentido objetivo de los textos. 18 Job 14:10-12. 19 Cf. 2 Re 25:19; Jer 52:25; Est 1:14. 20 Cf. Sal 42:3; 36:9-10; Sal 13:1; 3i.i?· 21 Sal 31:13. 22 Job 42:1-6. 23 Cf. Sab 3:1-4- 24 Cf. 2 Mac 7:9- 25 Ad Cor. c.26; PG 1:266. 26 In Matth. 22.23: PG 13:1565. 27 Jn Ps. 118 n.i8: PL 15:1336; 16:1334. 2" PL 18:804. 29 Epístola a Olimpiades: PG 52:565; 57:396- 30 Cf. Comentario a Job: PG 64:620. 31 Ep. 53 n.8: PL 22:545; 23:381. 32 PL41.799· 33 Cf. PL 70:1118. 34 Así según una corrección propuesta por Dhorme siguiendo a los LXX y aceptada por la üib. de Jér. 35 Cf. Dt32:41s; Is 34:5-8.
S
in aludir para nada a una supuesta idea de resurrección corporal, el diálogo continúa en los mismos términos y con los mismos tópicos manejados hasta ahora: el malvado no puede prosperar largo tiempo en la vida, porque la justicia divina se abatirá sobre él para destruirle con sus bienes y familia. Es la tesis que hemos oído repetir a Elifaz y a Bildad. "Elifaz describía a un combatiente que era vencido; Bildad, a un criminal que cae presa de emboscadas nocturnas y de monstruos míticos; Sofar va a caricaturizar a un glotón a punto de vomitar."1La felicidad del malvado es efímera (1-14).
1
Replicó Sofar de Naamat, diciendo: 2 Por esto me hacen responder mis pensamientos, a causa de la impaciencia que siento en mí. 3 γο he oído una reprensión afrentosa para mí, y un soplo salido de mi inteligencia me hace responder: 4 ΏNo sabes ya de siempre, desde que el hombre fue puesto sobre la tierra, 5 que es breve la exultación del malvado y dura un instante la alegría de los perversos? 6 Si hasta el cielo subiere su arrogancia y tocare en las nubes su cabeza, 7 cual un fantasma desaparece para siempre; y los que le vieron dirán: "ΏDónde está?" 8 Volará como un sueño, y no le hallarán; huirá como visión nocturna. 9 Los ojos que le vieron no le verán más, su morada no le percibirá ya más. 10 Sus hijos indemnizarán a los pobres, sus propias manos restituirán su riqueza. 11 Sus huesos, llenos aún de juvenil vigor, yacerán con él en el polvo. 12 Aunque la maldad fuera dulce a su boca y la ocultara bajo su lengua, 13 aunque la conservara y no la soltara, reteniéndola en su paladar, 14 su comida en sus entrañas se corrompería, siendo como hiél de áspides en su interior.Ante las frases arrogantes y desafiadoras de Job, el tercer amigo de turno no puede menos de replicar adecuadamente, aunque sus observaciones no añaden nada a las de los anteriores. Se ve obligado a responder, pues siente una impaciencia que le agita en su interior (v.2). Las palabras de Job resultan ultrajantes, pues son una reprensión afrentosa que le causa justa indignación. Además, los razonamientos de éste están en contra de la sabiduría tradicional, pues desde siempre está claro que la prosperidad del impío es efímera. Esto está comprobado por la experiencia de los siglos: desde que el hombre fue puesto sobre la tierra (v.4).
Aunque la situación momentánea del malvado sea próspera y vigorosa, como la de un árbol que extiende sus ramas hasta el cielo, sin embargo, inesperadamente desaparecerá súbitamente como un fantasma y se desvanecerá como un sueño (v.8). Su desaparición es total, de forma que nadie le volverá a contemplar (v.9).
El ν.12 parece desplazado, y su lugar mαs apropiado es despuιs del ν.19. Los hijos del impν
o tendrán que indemnizar a los pobres a los que antes éste había expoliado. Las riquezas inicuamente acumuladas tienen que volver a los que normalmente les pertenecen. El impío ha tenido que abandonar esta vida en plena juventud (ν.11), lo que es considerado como el mayor castigo de parte de Dios.El impío se goza en la maquinación de la maldad como el sibarita glotón, que saborea despacio los manjares; pero al fin sentirá en su interior una desazón que le intoxicará como el veneno o hiél de áspides. Los antiguos creían que el veneno de los reptiles procedía de una secreción del hígado o de la vesícula biliar.
Castigo del malvado (15-29).
15
Devoró riquezas, pero las vomitará, de su vientre se las sacará Dios. 16 Chupa veneno de áspides, y la lengua de víbora le matará. 17 No verá los arroyos de aceite reciente 2, los torrentes de miel y leche cuajada. 18 Devolverá su ganancia sin tragarla3, ni gozará del fruto de su comercio, 19 pues oprimió y desamparó a los pobres, robando casas que no construyó; 20 puesto que no conoció hartura en su vientre, no salvará lo que tanto codició 4. 21Nadie escapaba a su voracidad; por eso su bienestar no será durable. 22En el colmo de la abundancia, todo le es poco; le alcanzarán desventuras de toda suerte5. 23Cuando está para henchir su vientre 6, mandará Dios contra él el ardor de su cólera, haciendo llover contra su carne sus proyectiles7. 24 Si escapa al arma de hierro, lo traspasará el arco de bronce, 25 y un dardo sale de su espalda 8, cual rayo de sus entrañas, llevando terrores sobre él. 26Toda suerte de tinieblas le están reservadas 9; le devorará un fuego no encendido (por hombre), que consumirá lo que reste en su tienda. 27 Los cielos revelarán su impiedad, y la tierra contra él se alzará. 28Una inundación arrastrará su casa10: (aguas) derramadas en el día de su furor. 29Esta es la suerte que al perverso (reserva) Dios, y ésta es la dote que Dios le adjudica.De nada le servirán sus riquezas mal adquiridas, pues las tendrá que dejar de modo súbito como el que devuelve su comida. No puede digerir el malvado tanta rapiña, y por eso Dios se la quitará violentamente (ν.15). Estos mismos bienes son causa de un tormento interior que le corroe como veneno de αspides y le aguijonea como lengua de vνbora (ν.16). Aunque haya llegado a una situaciσn de abundancia extrema arrobos de aceite, torrentes de miel y leche , no podrá usufructuarla (ν.17). Antes de asimilar lo que tiene sin tragarla , tendrá que devolverlo (ν.18). Su opulencia está amasada con las exacciones de los pobres, sin poner término a su voracidad (v.20). Llevado de su avaricia, vive en continuo sobresalto, temiendo perder sus bienes; mientras más tiene, más sufre, pues las riquezas son fuente de ansiedades y temores (v.22). Pero, además, la intervención súbita de Dios terminará por dar al traste con todas sus locas ilusiones: una serie de calamidades instrumento de la justicia divina se abatirán de improviso sobre él (v.23), y, finalmente, un fuego abrasador, encendido por el mismo Dios, terminará con todo lo que reste en su tienda. Esta descripción es justamente lo que aconteció al desventurado Job; por ello, la descripción es sangrante, con vistas a herirle en lo más vivo.
Todo esto no es sino el castigo divino contra la fortuna mal adquirida. Es la respuesta al unánime clamor de los cielos y de la tierra, que declaran las injusticias cometidas para que Dios las castigue (v.27). La conclusión de todo es que al perverso le está reservada una triste suerte, aunque de momento prospere en sus negocios.
1 J. Steinmann, o.c., p.161. 2 Asi según Dhorme y Klostermann. El TM: "las corrientes, ríos de arroyos de..." 3 Así Dhorme, con una ligera corrección. 4 Dhorme: "a su apetito no podía sustraerse." Btb. de Jér.: "sus tesoros no le salvarán." 5 Lit. el TM: "todos las manos de la desventura." 6 Este hemistiquio falta en la versión sahídica y tiene asterisco en la siro-hexaplar. 7 Corrección propuesta por Dhorme, admitida por la Bib. de Jér. 8 Así siguiendo a los LXX. 9 Bib. de Jér.: "Todas las tinieblas le esperan en secreto." 10 Asi según Dhorme, que se inspira en la versión de los LXX, y seguida por la Bib. de Jér.
F
rente a las afirmaciones rutinarias de que la suerte de los impíos es desgraciada en esta vida, Job opone su experiencia, que le dice que,.al contrario, los malvados son los que triunfan en la vida: sus bienes se multiplican, su prole es numerosa, y al fin muere cargado de días y es llevado con todos los honores al sepulcro. Por otra parte, si a su descendencia le afecta el castigo divino, a él esto ya no le duele. El hecho claro en la vida es que mueren los buenos y los malos; y éstos generalmente después de haber tenido una vida más feliz que aquéllos. La muerte los iguala a todos, pero la existencia terrena ha sido muy diversa para ambos.Súplica de atención a los amigos (1-6).
1
Respondió Job, diciendo: 2 ‘Escuchad atentamente mis palabras, dadme siquiera este consuelo! 3 Tolerad que hable, y después que haya hablado, burlaos. 4 ΏEs de un hombre de quien yo me quejo? ΏPor qué no habré de impacientarme? 5 Volveos hacia mí y asombraos, poniendo la mano sobre la boca. 6 Yo, al acordarme, me horrorizo, y mis carnes sienten escalofríos.Los amigos hasta ahora no le han dado ningún consuelo positivo 1, pero al menos que se callen y le concedan el consuelo de poder exponer sus ideas, ya que otra cosa mejor no le ofrecen. Las argumentaciones que hasta ahora han expuesto son bien triviales y no responden a la realidad, como va a mostrar inmediatamente Job. En realidad, él no se queja contra ellos, sino contra Dios, que le envía sin razón tantos males (v.4). Lo que va a decir les va a dejar estupefactos, porque está en contradicción con lo que ellos consideran intangible; pero, precisamente por ello, les pide una especial atención. Las consideraciones que va a exponer sobre la suerte de los impíos en esta vida plantean el problema de la justicia divina en su relación con los hombres; y por eso, al acordarse del problema, el propio Job siente escalofríos, pues compromete los caminos de la Providencia. Los amigos, al oír sus argumentos, quedarán asombrados y mudos de espanto, poniendo la mano en la boca en signo de rendición ante el misterio impenetrable.
La prosperidad de los malvados (7-13).
7
ΏCómo es que viven los impíos, I envejecen y se acrecienta su fortuna? 8 Su prole persiste con ellos a su presencia, y tienen ante sus ojos a sus retoños. 9 Sus casas son paz, no hay en ellas temor y no (cae) sobre ellos la vara de Dios. 10 Sus toros fecundan y no retroceden, y sus vacas paren y no abortan. 11 Sueltan a sus pequeños cual rebaño, y sus niños saltan contentos. 12 Cantan al son de adufes y cítaras y se divierten al son de la flauta. 13 Acaban sus días placenteramente, y en un momento bajan al "seol" 2.En contra de lo que sus amigos sostienen, su experiencia le dice que los impíos tienen larga vida y prosperan en sus negocios (ν.7). Al mismo tiempo, su familia se multiplica, gozando asν de una posteridad numerosa, en contra de lo afirmado por Sofar 3.
Todo en sus hogares parece paz, y la vara punitiva de Dios no hace acto de presencia (ν.9). Los ganados se multiplican (v.10), mie
ntras sus hijos corretean alegremente, bailando y cantando al son de instrumentos músicos. Y, lejos de ser castigados con muerte prematura, colmados de días, bajan con todos los honores y en paz a la región de los muertos, al seol.Los malvados se burlan de Dios (14-21).
14
Y eso que decían a Dios: "Apártate de nosotros, no queremos saber de tus caminos. 15 ΏQué es el Omnipotente para que le sirvamos, y qué provecho sacamos de rogarle?" 16 ΏNo está en manos de ellos su ventura? y el consejo de los malvados, Ώno está lejos de El? 17Pero Ώcuántas veces se apaga la lámpara de los perversos, y viene sobre ellos su desventura, y les reparte suertes en su furor? 18ΏSon como paja (arrastrada) por el viento y como tamo que se lleva el torbellino? 19ΏReserva Dios el castigo para sus hijos? Déle a él su merecido para que aprenda; 20que vean sus propios ojos su ruina 4y beba el furor del Omnipotente. 21Pues Ώqué le importa a él de su casa después de él, cuando fuere cortado el número de sus meses?Los malvados, en su autosuficiencia, han despreciado a Dios y su ley. Conscientemente rechazan sus caminos, porque creen que fuera de la ley divina pueden prosperar con más facilidad. La descripción de la psicología del malvado es magistral. En principio se sitúan fuera de la órbita divina, porque Dios no les resulta de provecho alguno (ν.15). Precisamente la experiencia les dice que prosperan mαs olvidándose de Dios, al dar de lado a los prejuicios morales y religiosos, que les pueden cohibir en sus ilícitos medros. Es justamente lo contrario de lo dicho por Sofar sobre la desventura de los perversos.
Con su conducta despreocupada se labran su ventura, moviéndose siempre a impulsos de su perversa conciencia y de los consejos de los malvados, es decir, los círculos que hacen profesión de vida libertina, sin consideraciones con la ley de Dios (ν.16). La experiencia le dice a Job que prosperan los impνos y que su lαmpara símbolo de su dicha material no se extingue, pues no les alcanza la desventura, como había declarado Sofar. Dios, pues, no parece que les reparte suertes desdichadas en su furor, o manifestación airada, como debiera (ν.17). Lejos de desaparecer llevados por el viento, se afirman en sus caminos, prosperan y no ceden ni ante el torbellino, que lo arrastra todo (ν.18)5. Aunque les alcance el castigo a sus hijos, sin embargo, el malvado, una vez que desaparezca de esta vida, no lo ve, y, por tanto, no sufre lo merecido por sus obras. Según el principio de solidaridad comúnmente admitido entre los israelitas, los hijos sufrían por los pecados de sus padres6; pero esto no es justo, ya que cada uno debe sufrir por sus pecados, conforme a lo que declara el profeta Ezequiel7.
Los impíos son honrados en esta vida (22-34).
22
ΏSe pueden dar lecciones de ciencia a Dios, a El, que juzga a los más elevados? 23Muere éste en su plena integridad, cuando todo florecía y estaba en seguro, 24 cuando estaban sus lomos cubiertos de grosura8 y bien regada la medula de sus huesos. 25Muere aquél en medio de la amargura de su alma, sin haber gozado de bien alguno. 26Juntos yacerán en el polvo y a uno y a otro los recubren los gusanos. 27 Sí, yo conozco vuestros pensamientos y las maquinaciones que sobre mí forjáis. 28 Pues vosotros decís: "ΏDónde está la casa del noble y dónde la tienda en la que moraban los impíos? 29 ΏNo se lo habéis preguntado a los caminantes y no habéis reconocido sus señales? 30Que en el día del infortunio es preservado el malo y es sustraído en el día de la ira. 31ΏQuién le echa en cara su conducta? ΏQuién le da su merecido por sus obras? 32Y cuando es llevado al cementerio, vela sobre su túmulo: 33 ‘dulces le son los terrones del torrente! y todo el mundo marcha tras él, (yendo) delante de él gente sin número. 34 ΏA qué, pues, me dais tan vanos consuelos, si de vuestras respuestas no queda más que falacia?Los designios divinos son secretos y misteriosos, y es ridículo querer darle lecciones sobre la Providencia. Los amigos de Job pretenden imponer sus esquemas teóricos sobre la justicia de Dios acerca de los hombres, dándole lecciones de gobierno. Dios está sobre todos los seres humanos, y a él están sometidos los más elevados de entre ellos (v.22). Lo único que sabemos los hombres es que los designios divinos son inasequibles, y, por tanto, es temerario juzgar sus intervenciones en la vida de los hombres y de las cosas.
La verdad es que mueren buenos y malos después de una vida regalada de unos y miserable de otros (v.24-25); pero el destino los une en el sepulcro para ser presa de los gusanos (v.26) 9.
Job conoce bien los puntos de vista de sus interlocutores, los cuales suponen que la suerte del impío es miserable, pues desaparecen él y su tienda (v.28). Pero ésta es una afirmación gratuita, no confirmada por la experiencia. Pueden preguntar a los caminantes que dejan sus señales y huellas en las inscripciones del camino (v.29), y ellos dirán que los impíos se libran en los días de infortunio (ν.30). Por otra parte, dada su insolencia y libre modo de obrar, nadie se atreve a echarle en cara su desarreglada conducta, y menos darle lo merecido (ν.31). Υ como si fuera poco, al morir, todos se apresuran a rendirle honores fϊnebres, y colocan su efigie sobre su mausoleo, de modo que puede decirse que vela sobre su túmulo (v.32). En las tumbas egipcias y de Palmira, al lado del montículo o túmulo se ponía una estatua del difunto. De este modo, los terrones del torrente que forman su túmulo le resultan dulces "sit ei térra levis," dicen los epitafios latinos , pues contribuyen a su exaltación despues de muerto; lejos de ser un peso, son un adorno (v.33). Un cortejo fúnebre cierra la marcha en su honor; gentes sin número se asocian a las honras del "noble" y poderoso que ha llevado una vida muelle.
Esta es la realidad de la vida; por tanto, los consuelos ofrecidos por los amigos de Job le resultan vanos e inutiles, ya que no responden a los hechos que se ven diariamente.
1 Job 16:2. 2 Así según Símaco, Vg., Targ., sir.
3 Job 20:23. 4 Así Vg, Targum, LXX. 5 Cf. Sal 1:4. 6 Cf. Job 5:4; Ex 20:5. 7 Cf. Ez 18:20. 8 Traducción según las vers. sir. y LXX, seguida por Dhorme y la Bib. de Jér. 9 Cf. Is 14:11.
Tercer Ciclo de Discusiones (c 22-31).
L
a reacción de Elifaz es violenta, y su discurso abre un tercer ciclo de discusiones, que comprende los c.22-31. En esta nueva serie desaparece Sofar como interlocutor; y, por otra parte, las respuestas de Job a partir del 24:18 se acercan más a las tesis de sus amigos y chocan con los puntos de vista antes expresados en sus discursos violentos que hemos visto. Por eso, algunos creen que es el tercer discurso de Sofar, que se atribuye indebidamente a Job 1. La respuesta de Bildad del c.25 es una simple doxología extremadamente breve, en la que se dice que el ser humano no puede ser puro ante Dios 2. Como a continuación habla Job, cortando irónica y apasionadamente las palabras de Bildad, se supone que 26:5-14 corresponde también a Bildad, constituyendo con 25:1-6 su discurso completo. Todo esto sugiere que el texto actual ha sido trastrocado por los copistas.
L
a respuesta de Elifaz incisiva y desafiadora no responde a las argumentaciones de Job expuestas en el c.21. La idea central es que las desgracias proceden de transgresiones morales anteriores. En"realidad, el beneficiado con la virtud es el propio sujeto, ya que a Dios no le reporta utilidad alguna la buena conducta de los hombres. En el caso de Job, no cabe duda que éste ha pecado, y enumera acremente sus supuestos pecados: exacción sobre los pobres, negativa a dar de comer al hambriento, inconsideración a la viuda y al huérfano. Por todo ello debe reconocer sus faltas y buscar la reconciliación con Dios. Con ello obtendrá la paz y una prosperidad mayor que la anterior perdida. Por otra parte, la suerte de los impíos es trágica, ya que al fin reciben el merecido en esta vida.Dios da a cada uno según sus méritos (1-5).
1
Repuso Elifaz de Teman, y dijo: 2 ΏAcaso puede ser útil a Dios el hombre? Más bien, a sí mismo aprovecha la sensatez. 3 ΏTiene algún interés el Omnipotente en que tú seas justo? ΏGana algo en que sean íntegros tus caminos? 4 ΏSerá por tu piedad por lo que El te corrige y entra en juicio contigo? 5ΏNo es más bien por tu gran malicia y por tus faltas sin número?Elifaz, representante de la sabiduría de Teman, destaca ahora una nueva idea: la virtud sólo es útil para quien la practica, según aquello de Prov 9:12: "Si eres sabio, para ti lo serás; si eres petulante, tú lo pagarás." En realidad, el Omnipotente está demasiado arriba para depender de las acciones buenas o malas de los hombres; no saca provecho alguno de ellas, y, por tanto, es una pretensión infantil pensar que tiene interés particular en la virtud del justo.
Por otra parte, cuando corrige a alguno y le lleva a juicio, es porque éste no ha sido fiel a los mandatos divinos, alejándose de la virtud de la piedad o temor que le debe (v.4). Si ahora Job sufre, es sin duda porque una gran malicia ha presidido todos sus actos y porque son muchas las faltas que contra Dios ha cometido (v.5). Dios es justo, y, por tanto, si castiga a uno, es porque lo merece. Esta es la tesis tradicional irrebatible, que debe Job ahora considerar para entrar en sí y reconocer su pasado pecaminoso.
Dios castiga a Job por sus graves faltas (6-11).
6
Pues exigías sin razón prenda a tus hermanos, despojabas de sus ropas a los harapientos 3, 7 no dabas de beber al sediento, y al hambriento le negabas el pan. 8 Y de quien tiene mano fuerte, suya es la tierra; y el favorito se instala en ella. 9 Despedías a las viudas con las manos vacías y quebrantabas los brazos de los huérfanos 4. 10 Por eso te rodean los lazos y te sorprende de improviso el terror; 11 y la luz se ha oscurecido y no ves 5, y te inundan aguas desbordadas.Para facilitar el examen de conciencia de Job, Elifaz enumera las posibles faltas de Job según las exigencias de un código altamente social que forma la base de la predicación profética y deuteronomística, pero que ya se encuentran en la primitiva legislación mosaica 6. Según la Ley, debía devolverse por la tarde los vestidos tomados en prenda, para que el menesteroso tuviera con qué cubrirse por la noche 7. Aquí se echa en cara a Job el haberse aprovechado más de la cuenta de su situación de poder, atrepellando los derechos de los miserables: les quitaba los vestidos necesarios a los harapientos, se negaba a dar agua al sediento y el pan al hambriento, con lo que olvidaba las más elementales obras de misericordia (v.8).
El v.8 quizá esté mejor después del v.9: ha abusado de su poder, protegiendo indebidamente a los favoritos para que se instalaran en la tierra. Y al contrario, no se preocupaba de las necesidades de las viudas y huérfanos, que son los predilectos de Dios 8.
Todas estas transgresiones son la causa de que ahora se vea rodeado de lazos que le ahogan por doquier: todas las calamidades se han dado cita para caer cruelmente sobre Job (v.10). La luz de su vida se ha oscurecido, y ahora se halla a merced de calamidades y desgracias que le inundan como aguas desbordadas (v.11).
La triste suerte de los malvados (12-20).
12
ΏNo está Dios en lo alto de los cielos? Mira la cúspide de las estrellas, ‘qué altas están! 13 Y tú dijiste: "ΏQué sabe Dios? ΏPuede juzgar a través de las nubes? 14 Las nubes le cubren como velo, y no ve; se pasea por la bóveda de los cielos." 15 ΏQuieres guardar el antiguo sendero por donde caminaron los hombres inicuos, 16 que fueron arrebatados antes de tiempo, y un río inundó sus cimientos? 17Los que decían a Dios: "Apártate de nosotros. ΏQué puede hacernos el Omnipotente?" 18 Y El llenaba su casa de riquezas, pero el consejo de los impíos estaba lejos de El. 19 Viéronlo los justos y se alegraron, y los inocentes se rieron de ellos. 20 "ΏNo ha sido aniquilada su fortuna, y sus residuos devorados por el fuego?"Elifaz refleja la mentalidad y consideraciones de los impíos, entre los que coloca al propio desventurado Job. En el caso de éste, como en otros, se manifiesta triunfante la justicia punitiva de Dios. Los malvados no se acuerdan de Dios, al que suponen habitando en lo más alto de los cielos, sobre la cúspide de las mismas estrellas, que están altísimas; en consecuencia, creen que no se preocupa de lo que pasó en el mundo, y menos de la vida de los hombres. ΏCómo podría contemplar las cosas de la tierra, si tiene interpuesto un velo de nubes, que le ocultan todo? La vida del Omnipotente está lejos de todo lo que pueda inquietarle, de lo que pasa aquí abajo, y tranquilamente se pasea como Rey del universo sobre la bóveda de los cielos (ν.14). Con estas consideraciones, los impíos creen ponerse a salvo de la justicia divina, y así viven fuera de la ley de Dios, aprovechándose indebidamente para prosperar en sus negocios.
Irónicamente interroga Elifaz a Job sobre su conducta, suponiendo que éste no quiere correr la suerte de los hombres inicuos o gigantes, que, olvidando a Dios, siguieron su sendero antiguo, o conducta depravada atávica la de la descendencia de Caín , pero fueron arrebatados súbitamente por un diluvio que les inundó hasta los cimientos (ν.16) 9. En su insolencia, creían que no podía castigarlos el Omnipotente. No sabían que Dios les estaba colmando de bienes, llenando su casa de riquezas, y así en sus consejos procuraban a apartar se de los caminos del Señor. Pero, a la hora del castigo, los justos se alegran de la manifestación de la justicia divina, que termina por aniquilarles la fortuna, devorando sus residuos por el fuego. El pensamiento de Elifaz se refiere a todas las manifestaciones punitivas de Dios en la historia contra los malvados, desde la exterminación de los gigantes prediluvianos hasta la tragedia de la casa de Job, que desapareció bajo el efecto de un rayo 10.
Invitación a Job para que se reconcilie con Dios (21-30).
21
Reconcilíate, pues, con El y haz la paz, y de ello te vendrá bien. 22Recibe la ley de su boca, pon sus preceptos en tu corazón. 23Si, humillándote, te vuelves al Omnipotente n y alejas de tu tienda la iniquidad, 24tendrás el oro como polvo, y como chinarros del torrente el Ofir12; 25será el Omnipotente tu tesoro, y plata a montones para ti. 26Pues hallarás en el Omnipotente tus delicias, alzarás tu rostro hacia Dios. 27Le invocarás y te escuchará, y tú cumplirás tus votos. 28 Decidirás una cosa y te saldrá bien, y sobre tus caminos brillará la luz. 29Pues El humilla la altivez (de los soberbios) 13, pero salva al que baja los ojos. 30Será libertado el inocente, y tú serás libertado por la pureza, de tus manos 14.Supuesta la culpabilidad de Job, no le queda más que reconocer sus pecados, buscando así la reconciliación con Dios. La paz será la obra de esta reconciliación; el fruto de esto será su bienestar inmediato. Es la tesis tradicional de la virtud utilitaria. Las condiciones para la reconciliación son cuatro: recibir con docilidad los preceptos de la ley divina, guardarla puntualmente con la entrega interna del corazón, humillarse y no volver a cometer iniquidad (v.23). Esta amistad con Dios será de más valor que todas las riquezas terrenas: el oro purísimo de Ofir será de tan poco valor como el despreciable polvo 15. Reconciliado con Dios, podrá suplicarle confiado, pues de seguro que recibirá respuesta; podrá así alzar su rostro a Dios 16. Todas las cosas que proyecte le saldrán bien, y toda su vida será iluminada por una luz radiante, que le dará seguridad y aplomo (v.28).
Pero Dios exige antes compunción y espíritu de humildad, pues detesta el orgullo y la altivez (v.29). Supuesto esto, a Job le queda abierto el camino de la rehabilitación, pero antes debe reconocer sus faltas y mantener la pureza de sus manos (v.29). El discurso de Elifaz ha sido duro, pues supone la culpabilidad de Job, pero dentro de la tesis tradicional es perfectamente lógico.
1 En este supuesto, el discurso de Sofar comprendería 24:18-24; 27:13-23. 2 Cf. discurso de Bildad en 15:14-16. 3 Lit. el TM "desnudos." 4 Traducción según LXX, sir., Targ. 5 Versión calcada en los LXX. 6 Cf. Ex 22:25-26; Is 58:7; Ez 18:8. 7 Cf. Ex 22:25-26. 8 Cf. Ex 22:22. 9 Cf. Gen 6:1-4. 10 Cf. Job i.iós. 11 Así siguiendo a los LXX. 12 Corrección plausible teniendo en cuenta las vers. de Teod., sir., Vg y Targum, y aceptada por Dhorme y la Bib. de Jér. 13 Texto corregido. El TM: "Pues humillan, dices: altanería." 14 Bib. de Jér.: "Que tus manos sean puras, y tú serás salvado." 15 Ofir es localizado en la India y se le consideraba como el lugar donde estaba el mejor oro (cf. Is 13:12; Sal 45:10; Gen 10:29). Las flotas de Salomón y de Hiram de Tiro salían del golfo de Elat hacia Ofir (cf. Re 9:26; 10:1ss). 16 Cf. Is 58:13-14.
D
e nuevo expresa Job el deseo de exponer su causa ante el trono del mismo Dios, ya que no tiene esperanza de que los hombres reconozcan su inocencia. Las palabras de Elifaz le son particularmente acerbas, ya que suponen que ha cometido injusticias y que ha vivido fuera de la ley divina. Como no puede llegar a Dios, que le es inaccesible, le pide que se acerque El mismo y le analice en lo más íntimo para buscar su culpabilidad. Tiene conciencia de ser inocente y de no haberse apartado de la ley de Dios; pero los secretos de su voluntad, que todo lo decide, nadie puede escrutarlos. No cabe más que resignarse a la suerte triste a que ha sido condenado.Deseos de exponer la causa ante Dios (1-9).
1
Pero Job respondió, diciendo: 2 Cierto que son hoy acerbas mis quejas; su mano es más pesada que mis gemidos. 3 ‘Quién me diera saber dónde hallarlo y llegar hasta su morada! 4 Expondría ante El mi causa, tendría la boca llena de recriminaciones. 5 Conocería las palabras que me respondiera y comprendería lo que me dijese. 6 ΏContendería conmigo alegando su gran poder? Seguro que no. Me atendería. 7 Entonces el justo podría disputar con El2, y me libraría para siempre de mi Juez. 8 Si voy al oriente, no está allí; si a occidente, no lo distingo, 9Si le busco al norte, no lo hallo 3; si vuelvo al mediodía, no lo veo.Dios ha hecho pesar su mano sobre él, enviándole pruebas muy acerbas, de las que nos dan idea sus múltiples gemidos (v.2). En su deseo de justificarse y hacer brillar su inocencia, desea acercarse a la altísima morada de Dios para exponer su causa. Según la mentalidad israelita, Dios era un ser trascendente que habitaba en la cúspide de los cielos4 y desde allí tendía su mirada panorámica sobre toda la creación. Job se siente muy alejado de su Hacedor; pero, con todo, como ha proclamado en 16:19, en el cielo está su fiador y testigo, y por ello siente ansias de confiarle su causa e incluso abordarle como juez;. Una vez ante su presencia, Job no titubearía en ordenar sus argumentos para probar su inocencia, y tranquilo esperaría la respuesta de Dios (v.5).
Por otra parte, tiene la convicción de que, ante su tribunal, Dios no haría ostentación de su desbordante poder, sino que benévolamente le atendería, oyendo sus justas razones. En esa atmósfera de comprensión, el justo podría exponer su causa e incluso disputar con él, lo que significaría para Job verse libre de los furores de su juez (ν.7). Pero Ώdσnde encontrar a Dios? Por todos los lados donde mire escrutando los cuatro puntos cardinales , no lo divisa, pues es invisible y trascendente, y en esto radica la gran tragedia del desventurado varón de Hus: el único que puede auxiliarle y reconocer sus derechos parece que se esconde de él.
Los designios de Dios son inescrutables (10-17).
10
Pues que El conoce mi camino 5, que me pruebe al crisol: saldré como el oro 6. 11 Α su paso se adaptσ siempre mi pie, guardando su camino sin apartarme. 12 No me desvié del mandato de sus labios, oculté en mi seno las palabras de su boca7. 13 Pero, cuando El decide una cosa, Ώquién podrá disuadirle? Lo que quiere, eso hace. 14 Porque El cumplirá su decreto, ‘como tantos otros de El!8 15 Por eso me estremezco ante El; si reflexiono, tengo pavor de El. 16 Dios ha debilitado mi corazón, i y el Omnipotente me aterra. 17 Pues no he perecido ante las tinieblas, ni la oscuridad ha cubierto mi rostro 9.Ya que Job no puede acercarse a El, pues no sabe dónde está, queda la solución de que Dios se acerque a examinarle, probándole como el oro en el crisol (v.10). No necesita entablar proceso sobre su vida, pues la conoce a la perfección. Seguro de su inocencia, desea que el Omnipotente le escudriñe a fondo. Está seguro de haber seguido siempre su paso, que es su ley: Job no ha hecho sino poner el pie en las huellas de los preceptos divinos que indican su presencia en la sociedad. Tan aferrado está a sus palabras, que cuidadosamente las ha ocultado en su seno (ν.12).
A pesar de eso, la tragedia se ha abatido sobre la vida de Job. ΏPor qué esto? ‘Misterios de las decisiones divinas! Es inútil oponerse a lo que su voluntad hace, pues siempre termina por imponer su decreto (ν.14); y en el caso de Job, es la prueba a que le ha sometido por medio de las calamidades. Ante este misterio de la Providencia divina, que envνa calamidades sin aparente justificación, siente estremecimiento y pavor (ν.15). Por eso su corazσn se debilita, porque la mano punitiva del Omnipotente le aterra (ν.16). Con todo, se mantiene aϊn en medio de las tinieblas que le rodean, y su rostro se mantiene aϊn fuera de la oscuridad de la muerte. A pesar de las grandes calamidades que sufre, y que son enviadas por Oíos, aún se mantiene aferrado a la vida, esperando la rehabilitación y el reconocimiento de su inocencia: esperando contra toda esperanza.
1 Lit. el TM y los LXX dicen "mi mano." Nuestra versión supone una ligera corrección que se encuentra en algunas antiguas versiones y es seguida por la Bib. de Jér. como más adaptable al contexto. 2 Bib. de Jér.: "reconocería en su adversario un hombre recto"; Dhorme mantiene esta traducción. Nuestra versión es idéntica a la de Driver-Gray y a la de Szczygiel. 3 Busco: así según la versión sir., aceptada por Dhorrne, Driver-Gray, Bib. de Jér. 4 Cf. Ex 19:11.20; Re 22>iQ. 5 La versión siríaca: "todos mis pasos," lo que se adapta bien al contexto. Seguida por la Bit," de Jér. y Dhorme. 6 Así la Bib. de Jér., Driver-Gray, Dhorme. 7 Oculté: corrección propuesta por Dhorme, Driver-Gray y Bib. de Jér. 8 Así la Bib. de Jér. Lit.: "y como éstos muchos conmigo." 9 Btb. de Jér.: "Las tinieblas me ocultan a El, la oscuridad me vela su presencia." Nuestra versión es propuesta por Driver-Gray, Dhorme.
24. Las Demasías de los Impíos.
E
l caso de Job no es más que uno de tantos, pues en la vida social se ve que el mal cunde por doquier: por todas partes, en las ciudades, en los campos, hay miserias, atropellos y exacciones. ΏCómo conciliar esta realidad con la omnipotencia y justicia divinas? Este es el gran interrogante que se plantea Job en esta segunda parte de su respuesta a Elifaz.Los humildes, atropellados en sus derechos (1-17).
1
ΏPor qué el Omnipotente no señala los tiempos, y los que le reconocen no ven sus días? 2 Los impíos retrasan los lindes 2, roban los ganados con su pastor 3; 3 se llevan el asno del huérfano y toman en prenda el buey de la viuda; 4 los pobres se apartan del camino, y se esconden al mismo tiempo los humildes campesinos. 5 Como onagros en el desierto salen a su trabajo, en búsqueda de la presa. La estepa les (proporciona) pan para sus niños 4. 6 Durante la noche recolectan los campos 5 y vendimian la viña del malvado. 7 Pasan las noches desnudos, sin ropa, sin abrigo contra el frío. 8 Se mojan con los aguaceros de los montes, sin más asilo que las rocas. 9 Arrancan de los pechos al huérfano y toman en prenda al pequeñuelo del pobre; 10 van desnudos, sin vestidos, y, hambrientos, acarrean las gavillas. n Entre dos muelas exprimen el aceite 6, y, sedientos, pisan las uvas. 12 Desde la ciudad, los moribundos se lamentan7; clama socorro el alma de los vejados, y Dios no atiende a estos clamores. 13 Forman parte de los rebeldes a la luz: no han conocido los caminos y no se volvieron por sus senderos 8. 14 Al amanecer se levanta el asesino para matar al desvalido y al necesitado. De noche anda el salteador. 15 Espía la oscuridad el ojo del adúltero, diciendo: "Nadie me verá," y se pone un velo a su rostro. 16 En las tinieblas perforan las casas, de día se ocultan, sin conocer la luz. 17 Para ellos el alba es la sombra, el clarear del día les aterra 9.Job se pregunta por qué Dios no tiene señalados los tiempos de castigo a los impíos, de forma que los justos puedan ver sus días (ν.1), es decir, la hora de la manifestación punitiva de Dios, que con su actuar muestra que tiene providencia sobre los hombres.
Después enumera las diversas tropelías de los malvados: cambian los lindes del campo, recortando la propiedad del prójimo lo que estaba severamente prohibido por la Ley y reiteradamente reprochado por los profetas 10 , roban los ganados, despojan al huérfano y a la viuda 11. Como no hay seguridad en el campo, los pobres y labriegos se esconden. Entonces se ven obligados a refugiarse como onagros en el desierto, saliendo de sus refugios en busca de comida, viviendo de la presa ocasional que les proporciona la estepa, con lo que pueden alimentar malamente a sus escuálidos niños (v.4 Gentes míseras, trabajan de noche en los campos como es frecuente en los meses de calor aún hoy en Oriente y las viñas del malvado o rico sin entrañas, que los explota como mercancía (v.6). Ni siquiera los provee de vestidos convenientes contra el frío (ν.7). En esta situación, los miserables campesinos están expuestos a la más cruel intemperie, aguantando los aguaceros, sin más abrigo que las oquedades de las rocas (v.8s).
El v.9 está fuera de lugar, y parece la continuación lógica del v.3, donde se habla de los atropellos de los impíos. No contentos con oprimir a las indefensas viudas, se llevan al huérfano y al hijo del pobre como prenda en esclavitud.
Los v.10-11 continúan describiendo la vida dura del campesino, que trabaja para su exactor. Semidesnudos y hambrientos tienen que acarrear las gavillas, sin poder quedarse con parte de ellas para satisfacer su necesidad, y también deben pisar la uva en el lagar, sin poder probar el mosto y calmar su abrasadora sed.
Esta situación de injusticia en la campiña tiene su contrapartida en las miserias de las ciudades. En ellas, los moribundos y vejados claman a Dios, sin ser oídos. Es el drama del dolor en toda su acritud. Sin embargo, Dios parece que está sordo a reclamos tan lastimeros (ν.13). ΅Gran misterio de la Providencia!
El ν.13 parece debiera ir despuιs del ν.16, y se refiere a los criminales, que, como tales, para facilitar sus fechorνas, son rebeldes a la luz, pues los crímenes suelen ser perpetrados en la oscuridad de la noche. Por eso evitan los caminos y senderos, en los que pueden ser fácilmente descubiertos.
El asesino comete sus tropelías antes de que la luz ilumine la tierra. Criminal de profesión matar por matar , cae sobre los indefensos: el desvalido y el necesitado (ν.14). Como salteador, sus horas preferidas son las de la noche. Es tambiιn el tiempo en que anda libre el adϊltero, amparándose en la oscuridad (ν.1s)12.
El ν.16 parece unirse con el ν.14c, dond
e se habla del salteador, que trabaja intensamente de noche en busca de la codiciada presa. Para conseguir su propósito no duda en perforar las casas construidas con adobes , siempre al amparo de la oscuridad 13. Así, pues, según el hagiógrafo, los enemigos de la luz son el asesino, el adúltero y el ladrón: el alba los aterra, porque inmoviliza su actividad.El castigo del pecador (18-25).
18
Huye rápido sobre la superficie de las aguas; maldita es su posesión sobre la tierra; no se vuelve a pisar el fruto de su viña 14. 19 La sequía y el calor llevan las aguas de la nieve, y el "Seol" al pecador. 20 Le olvida el seno materno, le chupan los gusanos 15; ni se menciona su nombre. ‘Y, como árbol, es arrancada la injusticia! 21 Maltrataba a la estéril sin hijos 16 y no trataba bien a la viuda. 22 Pero el que sujeta con su fuerza a los poderosos se levanta y le quita la confianza en la vida. 23 Le permite apoyarse con seguridad, pero sus ojos están sobre sus caminos. 24 Están en auge un poco de tiempo, pero desaparecen, se inclinan como hierba que se recoge, y se mustian como cabezas de espiga. 25 Si no es así, Ώquién me desmentirá y reducirá mis discursos a la nada?Las ideas expuestas en los v. 18-24 sobre la triste suerte de los malvados son extrañas en boca de Job, que tantas veces declara que más bien prosperan en esta vida; más bien parecen de alguno de los interlocutores de turno. Como falta el discurso esperado de Sofar, se supone que este fragmento le pertenece; y su lugar propio parece debe ser después de 27:13, donde se habla de la desventura que le está reservada al perverso. El desplazamiento del fragmento al lugar actual puede deberse a un folio que se traspapeló en manos del copista. Suponiendo que pertenezca a Sofar, encontramos perfectamente normales los tres ciclos de discursos.
La introducción al fragmento bien puede ser 27:13: "He aquí la suerte que destina Dios al culpable..." Inconsistente, sin base sólida, su vida se desliza insegura y rápida como barquichuela frágil sobre la superficie de las aguas (ν.15). Y su posesiσn lleva el estigma de la maldición; su viña está abandonada, pues nadie se presta a pisar su fruto, idea que es justamente opuesta a lo expresado por Job en el discurso anterior 17. Por otra parte, la vida del pecador está a punto de extinguirse como las nieves bajo la acción del calor: el Seol será su pronta morada. En el sepulcro será pasto de los gusanos, y su nombre será entregado al olvido. Todo lo contrario de lo expresado por Job 21:32, donde declara que aun en su tumba el impío es honrado por las muchedumbres.
Este fin prematuro y trágico del pecador es el castigo de sus tropelías: malos tratos a las mujeres estériles y a las indefensas viudas (ν.21). La intervención súbita del Omnipotente, que tiene en su mano a los poderosos y tiranos, le quita toda esperanza de vivir (v.22). Aunque de momento le permite apoyarse en una cierta posición social, que le da una aparente seguridad, sin embargo, no cierra los ojos a los atropellos que cometen en sus falsos caminos (v.23). Su aparente prosperidad terminará por declinar y mustiarse como la hierba que se recoge. Es el triste fin que les espera.
El v.2 5 es la conclusión del discurso de Job, interrumpido por la sección de v.18-24. Seguro de sus razones, desafía a sus interlocutores a que le prueben lo contrario.
1 Es la versión de Driver-Gray. La Bib. de Jér.: "ΏPor qué Shadday no tiene tiempos ώ reserva, y sus fieles no ven sus días?" Dhorme: "ΏPor qué al Shadday le están ocultos los tiempos, y los que le conocen no han visto sus días?" Basada en los LXX. 2 Los impíos: exigido por el contexto y expresado por los LXX. Así los LXX. El TM: "roban el rebaño y lo pastorean." 4 Así Driver-Gray. Bib. de Jér.: "Empujados por el hambre de sus hijos, buscan presa sobre la árida 'estepa." 5 Durante la noche: corrección propuesta por Dhorme. Driver: "el forraje recolectan en el campo." 6 Así Dhorme y Driver-Gray. 7 Moribundos: corrección según el sir., aceptada por Driver-Gray, Dhorme y Bib. de Jér. 8 No se volvieron: corrección fundada en los LXX, Vg y sir. Aceptada por Dhorme. 9 Versión problemática, propuesta por Dhorme. Bib. de Jér.: "Para todos ellos la maña-a es la hora negra, pues sienten de ella los terrores." 10 Cf. Dt 19:14; 27:17; Os 5:10; Prov 22:28; 23:10. 11 Cf. Dt24:17. 12 Cf. Eclo 23:25; Prov 7:89. 13 Cf. Ex 22:2. Véase Código de Hammurabi § 21s. 14 Traducción problemática. Dhorme: "no vuelve el que pisa a su viña." 15 Así Driver-Gray. 16 Así Driver-Gray, Dhorme, Β
ib. de Jιr., siguiendo la lectura de los LXX y Targ. 17 Cf. Job 24:6.
E
ste breve discurso del segundo interlocutor se limita al enunciado de una doxología sobre el poder divino. No responde a las argumentaciones de Job sobre la reconocida prosperidad de los malvados en esta vida, sino que simplemente destaca la pequenez e imperfección del hombre, indigno de presentarse ante la santidad inmaculada de Dios. Quizá su discurso se continúe en 26:55, aunque en el estado actual este fragmento se atribuya a Job.El poder de Dios y la insignificancia del hombre (1.-6)
1
Y replicó Bildad de Suaj, diciendo: 2 Suyos son el poder y la majestad, y establece la paz en sus alturas. 3 ΏTienen número sus tropas? ΏSobre quién no surge su emboscada? 4 ΏCómo, pues, justificarse el hombre ante El? ΏCómo ser puro el nacido de mujer? 5 La luna misma no brilla, ni son bastante puras las estrellas a sus ojos. 6 ‘Cuánto menos el hombre, un gusano; el hijo del hombre, un gusanillo!La soberanía de Dios es total, y su dominio, avasallador. Consecuencia de ello es la paz total en las alturas. Nadie allí le disputa el poder (v.2). En los cielos, todos están sometidos a su realeza. En 26:5 dirá que hasta los muertos tiemblan debajo de la tierra ante el Señor de los cielos. Como gran soberano, tiene un numeroso ejército a su disposición. Con ellos hace caer a todos en su emboscada (v.2). En 19:12 había declarado Job: "Vinieron contra mí todas sus milicias, se han atrincherado en mi camino y han acampado en torno de mi tienda." Dios rodea al ser humano hasta que le rinde. Por tanto, es inútil oponerse a su poder, pues no es posible salir de sus emboscadas.
Supuesta esta superioridad inaccesible, resulta ridículo que el hombre quiera pedir cuentas a las decisiones de su providencia, y menos justificarse ante El (v.4). Bildad aquí repite las razones que había dado Elifaz sobre la impureza atávica del hombre 2. Como nacido de mujer, es ya un ser pecador e impuro. En su naturaleza hay algo mórbido que le impulsa a apartarse de los caminos de Dios. La justicia humana, pues, no puede sufrir el examen de Dios 3.
Ni los astros con su brillo son dignos de acercarse a la pureza de Dios. Mucho menos el hombre, que como gusano se arrastra sobre la tierra, puede presentarse erguido ante el tribunal divino. La expresión hijo de hombre tiene el sentido de perteneciente a la raza humana, con todo lo que implica de humildad y fragilidad frente al Dios fuerte4.
1 Emboscada: corrección según los LXX, seguida por Dhorme, Bib. de Jér. El TM: "luz." 2 Cf. Job 4:17-19; 15:14-16.
3 Cf. Job 4:17-19,- 35:6-- 4 Sobre la impureza del hombre véase com. a Job 14:4-5; Sal 51:7; Lev 15:19s. Cf. Ez 2:1.
L
a réplica de Job comprende 26:1-4 y se continúa en 27:13. Los v.5-14 parecen pertenecer al discurso interrumpido de Bildad. Al menos sigue el desarrollo de las ideas expuestas en el c.25.Reproches de Job a Bildad (1-4).
1
Respondió Job, diciendo: 2 ‘Qué ayuda das al desvalido, qué socorro al brazo desmayado! 3 ‘Qué bien has aconsejado al ignorante y qué profundo saber has manifestado! 4 ΏA quién Vías manifestado las palabras? Qué espíritu ha salido de tu boca?Irónicamente declara Job que los servicios del amigo han sido muy poco útiles en las circunstancias en que se halla, pues, lejos de animarle y darle fuerzas, le ha llenado de profundo amargor al no comprender su verdadera situación. Esperaba más de su cordura para esclarecer la propia ignorancia sobre su problema personal. En realidad han dado un enfoque trivial al enigma del sufrimiento, y sus argumentaciones de nada sirven al desvalido. Todo lo que ha dicho Bildad no tiene nada que ver con la crisis moral que sufre Job. La sabiduría viene de Dios 1; pero el espíritu de Bildad no lleva el sello de la sabiduría (v.4). Sus palabras son vanas, y, por tanto, están fuera de lugar proferidas delante del que sufre.
La omnipotencia arrolladura de Dios (5-14).
5
Hasta los manes tiemblan debajo de las aguas y sus habitantes 2. 6 El "seol" está desnudo ante El, y sin velos el "abad-dón." 7 El tendió el septentrión sobre el vacío, El, colgó la tierra sobre la nada. 8 Encierra las aguas en las nubes, y las nubes no se rasgan bajo ellas. 9 El vela la faz de su trono 3, extendiendo su nube sobre él. 10 Trazó sobre los mares un círculo, hasta los confines entre la luz y las tinieblas. 11Las columnas del cielo se tambalean y se estremecen a una amenaza suya. 12 El que con pujanza hiende los mares y con su inteligencia hirió a Rahab. 13 A su soplo brillan los cielos; su mano traspasó a la serpiente huidiza... 14 Y esto es sólo la orla de sus obras, ‘Cuan poca cosa hemos oído de El! Y el trueno de su poder, Ώquién lo podrá entender?Dios no sólo domina soberanamente en los cielos, sino que hasta las sombras espectrales de los muertos los manes se sienten sobrecogidas en lo más profundo de la región subterránea, queA también se extiende debajo de los mares. En hebreo, a los habitantes del seol se les llama refaim 4, denominación que aparece con el mismo sentido en los textos fenicios de Sidón. Dios penetra lo más recóndito de la región tenebrosa de los muertos: el seol y el abaddón denominación sinónima de seol y significa "perdición" están desnudos ante su escrutadora mirada a pesar de su oscuridad5. La misma idea se repite en Prov 15:11: "el Seol y el abaddón están delante de Yahvé. ‘Cuánto más los corazones de los hijos de los hombres!" 6
Su omnipotencia se manifiesta en el hecho de encerrar las aguas en las nubes como en odres flotantes sin que éstas se rasguen con su desmesurado peso7. Esto resulta liviano en comparación con el hecho de que haya colgado la tierra sobre la nada y haya extendido el septentrión sobre el vacío, disponiendo las estrellas según la cosmogonía antigua alrededor de un punto septentrional vacío y basando en él su estabilidad (ν.7). La idea del salmista está en relación con la del poeta latino: "Terra pilae similis, millo fulcimine nixa" 8.
La majestad del Omnipotente está velada por las nubes que se extienden en torno a su trono (ν.9), pero desde allν gobierna los elementos de la naturaleza como supremo Soberano: señaló un límite a los mares. Los antiguos creían que la tierra estaba rodeada de un círculo de agua, el apsu o caos tenebroso de los babilonios. Allí estaba el "fundamento de los cielos," que coincidía con el horizonte. Y de allí salía diariamente el sol 9; es la zona de los confines entre la luz y las tinieblas (v.10).
Es tal la majestad de Dios, que las columnas del cielo las montañas, sobre cuya cúspide se asentaba la bóveda celeste se conmueven y tambalean a un gesto amenazador suyo (v.11). Con su poder domina las fuerzas del mar, hendiéndolo, como el dios babilónico Marduk hendió la cabeza de tiamat, símbolo del caos tenebroso 10. No sólo Dios lo domina con su fuerza, sino que lo amansa y domina con su inteligencia. Rahab simboliza aquí el mar inquieto 11. Dios es aquí, pues, el símbolo del principio ordenador frente al caos, como se relata en el primer capítulo del Génesis. Su omnipotencia se despliega en el brillo de los cielos arriba y en la victoria sobre el Leviatán o serpiente huidiza, monstruo marino que está en las profundidades del océano 12. Es la alusión al triunfo de Dios ordenador sobre las fuerzas del caos 13.
Todas estas intervenciones maravillosas divinas son sólo una apariencia, la orla de sus obras, de las que apenas se ha oído hablar. Pero su poder brilla particularmente en el trueno, la manifestación airada de Dios en las tormentas (ν.14). Todo ello invita a callar sobre los secretos designios de su sabiduría.
1 Cf. 27:2. 2 Así según el TM. Por razones métricas, Dhorme lee: "tiemblan bajo la tierra*. 3 Así siguiendo a Driver-Gray. Dhorme corrige: "cubre la faz de la luna llena." 4 Cf. Is 14:6; Prov 9:18. En Gen 14:5; 15:20, se llama también refaim a una raza de gigantes, 5 Cf. Job 10:21-22; 14:13; 17:13. 6 Cf. Sal 139:8; Job 17:13; 10:21-22; 14:13. 7 Cf. Prov 30:4. 8 Ovidio, Fast. VI 269. 9 Véase P. Dhorme, Choix des textes religieux assyro-babyloniens p.6o n.g. 10 Cf. id., ibid., p.55-150. 11 Cf. coment. a 3:8; 7:12. 12 Cf. Is 27:1; Job 3:8; 7:12.
13 Cf. Job 3:8.
27. Respuesta de Job a Bildad.
E
n este capítulo encontramos dos secciones ideológicas totalmente diversas: en la primera (ν.1-12) se declara de nuevo la inocencia de Job, el cual se confía sólo a la justicia divina, ya queden la humana nada puede esperar; en la segunda (v. 13-23) más bien encontramos la tesis tradicional de Sofar: el impío es inexorablemente castigado por Dios en este mundo, mientras que el justo es debidamente recompensado. El ν.13, por otra parte, es la conclusiσn del discurso de Sofar del c.20. Parece que ha habido un desplazamiento en las copias, y este fragmento debe unirse al de 24:18-24, que hemos supuesto de Sofar. Así se completan los ciclos de los discursos de los tres amigos, que alternativamente exponen sus soluciones al problema del sufrimiento de Job.Declaración de inocencia por parte de Job (1-12).
1
Tomó de nuevo Job la palabra y en forma de sentencia dijo: 2 ‘Vive Dios, que me rehusa justicia y el Omnipotente, que me ha colmado de amargura, 3 que, mientras en mí quede un soplo de vida y el hálito de Dios aliente en mis narices, 4 jamás mis labios proferirán falsedad, ni mi lengua musitará una mentira! 5 Lejos de mí daros la razón; hasta que expire no dejaré que me arranquen mi inocencia. 6 Me aferraré a mi justicia y no la negaré; no me arguye mi conciencia por uno de mis días. 7 Que mi enemigo tenga la suerte del impío, y mi adversario la del injusto! 8 ΏEn qué podrá esperar el malvado cuando muera, cuando Dios le reclame su vida? 9 ΏEscuchará Dios sus gritos cuando le llegue la angustia? 10 ΏPodrá complacerse en el Omnipotente, podrá jamás invocar a Dios? 11 Os mostraré la mano de Dios; no os celaré los designios del Omnipotente. 12 Si vosotros mismos lo habéis observado, Ώpor qué, pues, perderos en vanas ilusiones?De nuevo declara Job su inocencia, a pesar de las opiniones comunes sobre la relación entre la desgracia física y el pecado. Había pedido una solemne audiencia a Dios para que estudiara su inocencia, pero no ha recibido respuesta a su angustiada demanda. Pero, con tocio, nombra al Omnipotente como testigo de su sinceridad e inocencia. Dios ha rehusado justicia, rechazando su petición; pero, con todo, confía en su santidad e integridad para hacer valer sus legítimos derechos. Por eso, mientras aliente en su vida el hálito que Dios le insufló en sus narices conforme a la descripción antropomórfica de la formación del primer hombre de la arcilla , reclamará su derecho a ser absuelto públicamente, sin acudir a la falsedad y a la mentira (v.4).
El callarse significaría que sus amigos tenían la razón en el misterioso problema de sus sufrimientos. Nunca puede aceptar la tesis de los amigos sobre su supuesta culpabilidad secreta como causa de sus infortunios. Tiene conciencia de no haberse apartado de Dios ni un solo día de su vida. Se siente orgulloso de su limpio pasado, y no puede conceder las torvas insinuaciones de sus amigos (v.6).
En realidad, los culpables son sus inoportunos interlocutores, y para ellos les desea la suerte del impío. Job sabe que las plegarias de los impíos son vanas ante Dios y jamás son escuchadas; por eso es inútil poner en práctica la invitación de sus amigos para que se acerque suplicante a Dios. Si fuera pecador, de nada le serviría esto, ya que Dios no ayuda al impío en la hora de la angustia. No pocos autores, sin embargo, consideran los ν.7-io como el principio del discurso de Sofar que suponemos empieza en el ν.1β. Los conceptos son similares y pueden encajarse en esta segunda perspectiva dialιctica. Pero quizá mejor se explica suponiendo que habla Job: si es injusto como sus amigos suponen , no puede complacerse en el Omnipotente. El enemigo de Dios no puede acercarse a El ni suplicarle. Por ello, si sus amigos le consideran culpable, son inútiles las exhortaciones a que se vuelva a Dios (v.10).
Job conoce bien la mano de Dios su conducta en sus relaciones con los hombres y, por tanto, está autorizado para mostrarla a sus amigos, que no han entendido nada del enigma del sufrimiento del justo. Estos han afirmado que no hay esperanza para el impío 2. Ello quiere decir que, si Job es pecador, como ellos suponen, tampoco para él hay esperanza de rehabilitación; luego sus ilusiones son vanas, y sus argumentaciones sin consistencia (ν.12).
El castigo y fin trágico del malvado (13-23).
13
He aquí la suerte que Dios reserva al hombre culpable, la porción que del Omnipotente reciben los violentos: 14 si tiene muchos hijos, destíñanse a la espada; su prole no se hartará de pan. 15 A sus supervivientes los enterrará la mortandad; sus viudas no los llorarán. 16 Aunque acumule la plata como polvo, aunque amontone como el lodo los vestidos, 17 los prepara él, pero los vestirá el justo, y su plata la heredará el inocente. 18 Edificó su casa como un nido, como cabana de guarda. 19 Se acuesta rico, pero será por última vez 3; en un abrir de ojos ya no existe. 20 Terrores le asaltan en pleno día 4, de noche le arrebata un torbellino.21 Le arrebata el viento solano y se lo lleva, y le arranca de su lugar. 22 Se le echa encima sin piedad, tratando de huir de la mano (que le hiere). 23 Batirán palmas contra él y le silbarán desde su propio lugar.El ν.13 repite literalmente 20:29, y resulta anσmalo, pero se pone como introducciσ
n a lo que se dice sobre la triste suerte del impío: son las ideas expuestas por Sofar en ese capítulo y en 24, 18-24, que aquí son aplicadas a los hijos de los impíos. Estas ideas resultan extrañas en boca de Job, ya que su tesis es que los pecadores y su descendencia prosperan desmesuradamente en esta vida. Aquí, en cambio, se dice que de nada le sirve al malvado la descendencia, pues está destinada al hambre y a la espada (ν.14). A estos dos flagelos se junta la mortandad o la peste, que siega en flor las vidas de los impíos y acaba con sus esposas, de forma que no podrán ser llorados por sus viudas (ν.15). De nada les servirán sus muchas riquezas, pues las usufructuará el justo e inocente (ν.17). Aunque edificó su casa, ésta resulta tan inconsistente como el nido puesto en el árbol o como cabana de guarda hecha de arcilla y ramaje sobre la viña para pasar la noche (ν.18). Ambos símiles se emplean en la literatura profética para significar algo frágil que se tambalea y amenaza ruina 5. Aquí refleja bien la inconsistencia del que se acuesta rico, pero en un instante pierde lo que tiene (v.19). Su vida es una continua angustia, pues es presa de los terrores en pleno día y del torbellino durante la noche (v.20). Al final es arrebatado como planta por el viento solano. Es entregado a la vindicta pública, sintiéndose entonces todos con derecho a echarse encima de él (v.22). Será objeto de la befa de todos al considerarle herido por la mano de Dios (v.23).1 Gen 2:7.
2 Cf. Job 8:13-15. 3 Lit. el TM: "No volverá (a acostarse)." 4 Así corrigiendo el texto (yomám en vez de kamáyim del TM) con Dhorme, Bib, de Jér.
E
ste bellísimo fragmento de tipo sapiencial es como un paréntesis dentro del ciclo de las discusiones de los tres amigos, y en él no se aborda expresamente el problema del sufrimiento del justo, que es el tema central del libro. Por su tono es similar al fragmento sapiencial de Prov 8:22-31, donde se presenta personificada la "sabiduría" divina, actuando desde la eternidad como consejera del Altísimo antes de la formación de los continentes.Este c.28 parece ser una intercalación adicional de algún escriba posterior a la redacción del libro de Job. Aunque quizá se le podría considerar como obra del autor del libro, que adelanta aquí las excelencias y el carácter misterioso de la "sabiduría" divina, y por ello de sus inescrutables designios sobre los hombres, que será el tema de los capítulos finales como solución al enigma del sufrimiento del justo.
La sabiduría, fuera del alcance de los mortales (1-13).
1
Tiene la plata sus veneros, y el oro lugar en que se acrisola. 2 Se extrae el hierro del suelo, y de la roca fundida sale el cobre· 3 Se pone fin a las tinieblas, se escudriña hasta el límite extremo la piedra oscura y sombría. 4 Se perforan galerías olvidadas del pie; se suspenden y balancean lejos de los hombres. 5 La tierra que produce el pan está debajo trastornada como fuego; 6 sus rocas son la morada del zafiro, y sus terrones contienen oro. 7 Por caminos desconocidos por las aves de presa, impenetrables al ojo del buitre, 8 no pisados por las fieras, inaccesibles al leopardo. 9 Mete su mano en el pedernal y subvierte los montes de raíz. 10 Abre Nilos en las rocas 2 y descubren sus ojos todo cuanto hay de precioso. 11 Explora las filtraciones de los ríos y saca a luz los tesoros. 12 Pero la sabiduría, Ώdónde hallarla? ΏDónde está el lugar del entendimiento? 13 No conoce el hombre su senda, ni se halla en la tierra de los vivientes.Con mano maestra describe el autor los esfuerzos que hace el hombre por obtener los metales útiles y preciosos: la plata, el oro, el cobre y el hierro. No contento con extraer lo que está a flor de tierra fundiendo las rocas metalíferas, se adentra en el interior de la tierra con una lámpara pone fin a las tinieblas y abre largas galerías, en las que no es fácil hacer pie, y por eso los obreros generalmente prisioneros de guerra se suspenden de los salientes de las rocas para trabajar y se balancean en las entrañas de la tierra, lejos de los hombres (v.4). La descripción es maravillosa y coincide con las que nos dan los autores clásicos, como Diodoro de Sicilia, sobre los trabajos en las minas del Alto Egipto 3. En Palestina no existían minas, pero sí en Edom, en la región montañosa que se extiende desde el mar Muerto al golfo de Elán. Aquí estaban las factorías siderúrgicas de Salomón, donde se trabajaba el hierro y cobre de los montes edomitas. El autor del libro de Job, pues, podía haber visto estas minas en explotación o haber oído hablar de ellas, ya que no estaban lejos de la patria de Job.
Bellamente presenta el poeta a la tierra pacífica al exterior con sus productos de pan removida en situación ígnea en su interior (v.5). A sus oídos habían llegado noticias sobre las erupciones volcánicas, y, conforme a la mentalidad antigua, supone que debajo de la corteza exterior hay un horno de fuego que acelera la maduración de los metales y piedras preciosas, como el zafiro, o lapislázuli, y el mismo oro. Los hombres, sedientos de metales preciosos, no ahorran trabajos ni riesgos, adentrándose en las entrañas de la temerosa tierra. Los lugares de acceso están disimulados, y resultan inadvertidos a los ojos avizores de las aves de presa y a las mismas fieras (v.7). La mano del hombre se abre paso a través del pedernal o cuarzo aurífero y penetra dentro, removiendo las piedras y haciéndolas explotar con fuego; así subvierte los montes de raíz (v.9). Dentro abre cauces y ríos, canalizándolos, pues sus aguas llevan partículas de oro o de plata, que el minero descubre cuidadosamente (v.10). Así analiza las filtraciones de los ríos auríferos y separa sus tesoros (v.11) 4.
Grande es, pues, la labor del hombre y no despreciable su resultado cuando se trata de obtener tesoros materiales, pero es impotente para encontrar el verdadero tesoro que le da la clave de la vida: la sabiduría o comprensión sintética de los designios divinos sobre el hombre. ΏCómo hallarla y dónde mora? La ciencia humana se estrella contra la impotencia, ya que está lejos del alcance de los vivientes y es desconocida su senda a los mortales. Esta es la gran tragedia del hombre, que no puede remontarse a las alturas donde se halla la sabiduría expresión de la inteligencia divina, módulo arquitectónico empleado por Dios para la creación del mundo, y esquema práctico de gobierno en la historia de la humanidad como atributo supremo de la divinidad.
La sabiduría es privativa de Dios (14-28).
14
El abismo dice: "No está en mí," y el mar: "Dentro de mí no se halla." 15 No se cambia por oro macizo, ni se pesa plata para comprarla. 16 No se pone en balanza con el oro de Ofir, ni con la cornalina preciosa o el zafiro. 17 No se compara al oro ni al cristal, ni se cambia por vasos de oro fino. 18 No cuentan a su lado corales ni cristales; vale más que las perlas. 19 No puede comparársele al topacio de Etiopía, no entra en balanza ni con el oro más puro. 20 ΏDe dónde, pues, viene la sabiduría y dónde hallar la inteligencia? 21 Se oculta a los ojos de todos los vivientes, y aun a las aves del cielo está vedada. 22 El "abaddón" y la muerte dicen: Sólo de oídas nos ha llegado su fama. 23Dios es el que conoce sus caminos, El sabe su morada. 24Porque con su mirada abarca los confines de la tierra y ve cuanto hay bajo la bóveda del cielo. 25 Cuando dio peso al viento y dispuso las aguas con medida, 26 cuando dio la ley a la lluvia y camino al fragor del trueno, 27entonces la vio y la evaluó, la fundó y la conoció a fondo; 28 y dijo al hombre: "El temor de Dios, ésa es la sabiduría; apartarse del mal, ésa es la inteligencia."Con bellísimas comparaciones, el poeta describe el carácter inaccesible de la sabiduría divina: no está en las profundidades cleT abismo, sobre el que se asienta la tierra, ni en las concavidades del mar (ν.14). Su valor es incalculable y no admite paridad con el oro macizo ni con el mismo de Ofir, lugar legendario del mαs puro metal, que se supone en Arabia meridional o en las costas del Indico 5. Tampoco pueden medirse con la sabiduría las piedras más preciosas cornalina, zafiro ni el topacio de Etiopía, famoso en la antigüedad por su excelente calidad6.
Está fuera del alcance de los vivientes, inaccesible a las aves del cielo, que llegan a los lugares más abruptos e inasequibles. Por otra parte, la región de los muertos el abaddón o seol sólo tiene lejanas referencias de ella (v.22). Sólo Dios está al tanto de los secretos senderos que a ella llegan, porque nada se escapa a su mirada, que llega hasta los confines de la tierra (v.24). Esta omnisciencia divina, en realidad está basada en su omnipotencia como Creador, ya que al establecer los elementos viento, aguas, trueno... lo evaluó plenamente, conociendo sus íntimas complejidades hasta el fondo (v.27). En toda su obra creadora se revela su misteriosa sabiduría, que dirige y articula todo en un orden y medida perfectos. Todas las cosas tienen una finalidad y una misión en el cosmos maravilloso, que es expresión de la inteligencia ordenadora del Creador.
Como conclusión moral de toda la poesía metafísica antes expuesta está que el hombre debe someterse al que todo lo puede: El temor de Dios, ésa es la sabiduría; lo que implica huir del mal y acatar sus leyes providenciales. Es el axioma conocido de la literatura sapiencial: "El principio de la sabiduría es el temor de Dios"7, es decir, la ordenación religiosa y moral de la vida conforme a las exigencias de un sano temor del Dios omnipotente y justo.
1 Dhorme, con una corrección plausible, lee: "un pueblo extranjero perfora galerías." La Bib. de Jér.: "Las gentes de la lámpara perforan minas en las que se pierde el pie." El TM: "un torrente separa del pueblo extranjero." 2 En realidad, la palabra ye'orim, que traducimos por "Nilos," es un término poético para designar "ríos." 3 Cf. E. Erman y H. Ranke, La civilisation égyptienne (París 1952) p.622. 4 He aquí cómo describe Diodoro de Sicilia la extracción del oro de las minas de la antigüedad: "Los pozos seguían las venas de cuarzo y penetraban en las montañas siguiendo una línea sinuosa. Primero se hacía estallar las masas de piedra dura por medio del fuego, y se las extraía en pedazos por medio de picos de hierro. Los hombres que ejecutaban este trabajo, muy penoso, a la luz de pequeñas lámparas, iban acompañados de niños que llevaban hacia afuera los pequeños bloques de piedra. El cuarzo así obtenido era desmenuzado en partículas del tamaño de una lenteja por hombres de más edad, para ser después reducido a polvo en muelas por las mujeres y los ancianos. Se lavaba este polvo sobre losas inclinadas hasta que el agua llevara las partículas más ligeras de la piedra. Las pajillas de oro eran entonces recogidas para ser fundidas durante cinco días en los crisoles de tierra, cerrados con una aleación de plomo, de sal y de otras materias." Citado por E. erman y H. ranke, o.c., 622-623. 5 Cf. Re 9:263; 10:11; Gen 10:29. 6 Véase Punió, Hist. Nat. XXXVII 32; VI 34. Eclo 1:16.
E
n este maravilloso monólogo recuerda el infortunado varón de Hus su felicidad pasada en medio de una sociedad que reconocía su virtud y rectitud de vida. El discurso comprende los c.29-31 y parece como una recapitulación del tema de sus discursos, y en él se refleja la nostalgia de la prosperidad pasada, sus sufrimientos presentes y su convicción de inocencia, y, por tanto, su esperanza en la justicia divina.La Felicidad Pasada (1-10).
1
Y volvió Job a hablar en sentencias, diciendo: 2 ‘Quién me diera (volver) a los meses de antaño, a los días en que Dios me protegía! 3 Cuando resplandecía su lámpara sobre mi cabeza y a su luz marchaba en las tinieblas. 4 A lo que fui en mis días otoñales, cuando Dios protegía mi tienda; 5 cuando el Omnipotente era conmigo y me rodeaban mis niños; 6 cuando lavaba en leche mis pies y me daba la piedra arroyos de aceite; 7 cuando salía a la puerta alta de la ciudad y en la plaza se alzaba mi silla. 8 Los jóvenes, al verme, se escondían, y los viejos se alzaban en pie; 9 los príncipes contenían las palabras y ponían su palma en la boca, 10 y enmudecía la voz de los caudillos y se pegaba su lengua al paladar.La situación desgraciada actual hace surgir, por contraste, la felicidad pasada, que describe con entusiasmo, idealizándola hiperbólicamente conforme a las exigencias de su imaginación oriental, sobreexcitada por el dolor. Bajo la protección de Dios, su vida discurría próspera; y este sentido de vinculación al Omnipotente era para él como una lampara que iluminaba sus pasos en los días sombríos de la vida 1. Su tienda y vida familiar estaban bajo el amparo de Dios, y así sus días otoñales o maduros discurrían tranquilos, sin sobresaltos, en medio del cariño y alegría de sus pequeñuelos; y todo ello era consecuencia de la compañía que le hacía el Omnipotente (v.5).
Como jeque poderoso, podía disfrutar de sus muchos bienes: lavaba en leche sus pies, expresión proverbial que indica opulencia 2. En los lagares, el aceite corría a raudales bajo la presión de la piedra de la muela (v.6). En el cántico de Moisés se dice de Israel que Dios "le dio a chupar miel de las rocas y aceite de durísimo sílice." 3 La frase de Job puede ser también una expresión hiperbólica para destacar su abundancia excepcional, pues hasta las piedras le dan aceite en abundancia. Su posición económica le granjeaba también una alta posición social: a la puerta principal de la ciudad donde la gente se congregaba para recibir las noticias que traían las caravanas y para administrar justicia era Job reconocido por todos, y su sitial ocupaba el lugar de preferencia (v.7). Todo eran honores para el gran jeque opulento, bendecido por Dios. Todas las clases sociales le mostraban sus respetos: los jóvenes, por temor reverencial, se apartaban lejos, mientras que los ancianos respetuosamente se ponían en pie en reconocimiento de su superioridad; los príncipes, o representantes de las familias de abolengo, contenían sus palabras, prestando un silencio obsequioso al que solo era digno de hablar, y hasta los caudillos guerreros ídolos del pueblo enmudecían en su presencia (v.7-10). La descripción es viva y bellísima, no exenta de jactancia e hipérbole; pero refleja bien la nostalgia del que todo lo había perdido después de haber estado encumbrado en los más altos estratos sociales.
Protector de los desvalidos (11-17).
11
El oído que me oía me llamaba feliz, y los ojos que me veían se declaraban en mi favor; 12 porque libraba al pobre que clamaba y al huérfano que no tenía valedor. 13 La bendición del desgraciado llegaba a mí, y el corazón de la viuda se llenaba de gozo. 14 Vestíame de justicia, y ella me rodeaba como vestido, me era mi derecho por manto y turbante. 15 Yo era ojos para el ciego, era para el cojo pies, 16era el padre de los pobres, y examinaba la causa del desconocido; 17 quebrantaba las muelas del injusto, y de sus dientes le arrancaba la presa.La maravillosa descripción de la virtud de Job resulta como un paréntesis inesperado dentro de la general sobre la situación próspera pasada. Los v. 11-17 nías bien encajarían después del v.25, que sirve de transición. Nadie menoscababa su gloria y respeto, pues encontraban justa su alta posición social (v.11), porque estaba siempre al servicio del desvalido, del huérfano, de la viuda y del pobre. Elifaz había insinuado que Job había cometido exacciones contra los desgraciados4. La realidad era todo lo contrario: había socorrido siempre al necesitado 5. Toda la vida de Job estaba presidida por el sentimiento de equidad y de justicia, que eran como su atuendo habitual (ν.14) 6. Era un verdadero padre de los pobres, subviniendo a todas las necesidades: ojo para los ciegos, pie para el rengo; expresiones proverbiales que indican bien su espíritu de ayuda total (ν.15). No sólo se prestaba a salvar los derechos de los conocidos, sino que aun los que no le eran conocidos encontraban en él generosa acogida; y no se contentaba con presentar la querella judicial, sino que exigía la indemnización inmediata, arrancando la presa de los dientes de los opresores (ν.17).
La esperanza de ana vida colmada (18-20).
18
Decíame yo: "Moriré viejo 7, multiplicaré cual la arena los días; 19 mis raíces tendrán acceso a las aguas, y caerá de noche sobre mis ramas el rocío. 20 Renovaráse conmigo mi gloria, y mi arco se fortalecerá en mis manos."Supuesta la conducta de justicia y de equidad que presidió siempre su vida, favoreciendo y amparando a los desvalidos, era de esperar que Dios le recompensara con una colmada y próspera vida: gran longevidad, posteridad numerosa y reconocimiento público de sus buenas acciones. Estas eran las esperanzas de su vida hasta que el infortunio llegó a las puertas de su casa y le desengañó.
Prestigio ante el pueblo (21-25).
21
Para escucharme esperaban, y callaban hasta oír mi opinión. 22 Nadie replicaba a mis palabras; y sobre ellos gota a gota (caía) mi palabra. 23 Me esperaban como se espera la lluvia, y abrían su boca como al agua tardía. 24 Si les sonreía, no osaban creerlo, y no desperdiciaban la luz de mi rostro. 25 Yo les escogía su camino y me sentaba en cabeza, y moraba entre ellos como rey entre sus huestes, y se dejaban llevar a donde yo los conducía 8.Los ν.21-25 continϊan la descripciσ
n interrumpida en el v.11: todos estaban anhelantes de escuchar los consejos y opiniones del gran jeque. Todos estaban conformes con sus sentencias, y nadie osaba replicar, pues en ellas encontraban la solución a sus interrogantes. Una simple sonrisa de sus labios llevaba la felicidad a los que le rodeaban, que estaban sedientos de sus palabras, como la tierra sembrada espera el agua tardía de la primavera, tan necesaria para la maduración de la mies (v.23) 9. La luz de su rostro traía la felicidad a todos, y se entregaban a sus decisiones cuando se trataba de elegir un camino; todos se dejaban llevar por él como las huestes de un ejército conducidas por el rey (v.25).1 Cf. Sal 19:29; Is 60:3.
2 Cf. Job 20:17; Dt 33:24; Sal 59:11· 3 Dt 32:13. 4 Cf. Job 22:6-9. 5 Cf. Sal 73:12. 6 Cf. Is 59:17. 7 Lit. el TM: "Yo expiraré con mi nido." Nuestra corrección sigue a los LXX y es exigida por el contexto. Admitida por Dhorme, Bib. de Jér. 8 Lit. el TM: "como quien consuela afligidos." La corrección, propuesta por Herz y seguida por Dhorme y Bíb. de Jér., está basada en la traducción de Símaco, y sólo exige un ligero retoque de letras hebreas. 9 Sobre la lluvia tardía de primavera véase Jér 3:3; Os 6:3; Jl 2:23; Zac 10:1.
L
os jóvenes que antes le honraban, ahora se burlan de él. Es objeto de befa de parte de lo más despreciable de la sociedad. Y lo peor es que Dios no se acuerda de él a pesar de que reiteradamente le invoca y le suplica le salve de la trágica situación de su vida. Sabe que va hacia la muerte, a pesar de que tiene conciencia de ser inocente. Se siente solo en un ambiente hostil: sus hermanos son "chacales," y el vigor físico de su cuerpo se diluye sin esperanza de recuperación.Los insultos de los indignos (1-10).
1
Y ahora ríense de mí los más mozos que yo, a cuyos padres hubiera desdeñado yo de contar i entre los perros de mi ganado. 2 Aun la fuerza de sus manos, Ώde qué podía "servirme? Su vigor había perecido enteramente. 3 Extenuados por la miseria y por el hambre, roían las raíces de la estepa; el desierto y el yermo eran su nodriza. 4 Recogían bledo entre la maleza, alimentándose de raíces de retama. 5 Expulsados de la sociedad, perseguidos a gritos como a ladrones, 6 habitaban en lo escarpado de los torrentes, en cuevas y entre rocas, 7 rugiendo entre la maleza y reuniéndose entre la enramada. 8 Gente innoble, pueblo sin nombre, arrojados del país. 9 Y ahora a éstos les sirvo de canción y soy objeto de burla! 10 Abominan de mí, me esquivan y no se retraen de escupirme a la cara.En contraste con su honorable situación anterior, reconocida por todos los estratos sociales, ahora los de más baja estofa, la chusma innominada, los jovenzuelos desvergonzados, se ríen de él, haciendo burla de su triste situación. En todos los lugares, los mendigos y necesitados son objeto de befa de los jovenzuelos desalmados y sin educación. En el caso de Job, la situación se agrava, ya que antes había ocupado un lugar de preeminencia en la vida social. Con frase enérgica, Job declara despectivamente quiénes son los que ahora satirizan su situación: gentes de la última laya, que antes apenas habría considerado dignos de alternar con los perros de sus rebaños (ν.1). Por otra parte, dada su baja procedencia social, nunca podían ser útiles a nadie, pues vegetan en la miseria y la impotencia total. Son gentes vagabundas, extenuadas por el hambre, que merodean por las zonas esteparias en busca de algo para alimentarse, pero que, obligados por la necesidad, se dedican al robo, y por ello son perseguidos como ladrones por las gentes que tienen algo. Habitan en cavernas, como expulsados de su país, sin tener patria ni familia determinada. Todo esto hace más dolorosa la situación de Job, ya que es objeto de burla de estas gentes que constituyen la chusma de la sociedad (v.9). Con toda impudencia le escupen a la cara y abominan de él.
Job, perseguido (11-19).
11
El que ha soltado su cuerda me maltrata, y el que de su rostro ha rechazado el freno 2. 12 A mi derecha se alza el populacho, me lanza piedras como proyectiles 3, y preparan contra mí sus caminos perniciosos, 13 Destruyen mis sendas para mi desgracia, cooperan a mi infortunio, sin que nadie me ayude contra ellos. 14 Irrumpen como por ancha brecha, se revuelven debajo de las ruinas. 15 Se han vuelto contra mí terrores; persiguen, como viento, mi dignidad, y como nube pasó mi ventura. 16 Y ahora se derrama sobre mí mi alma y me agarran días de aflicción; 17 de noche mis huesos son taladrados y no descansan mis venas. 18 Con gran fuerza agarra mi vestido, me ciñe como la orla de mi túnica. 19 Me ha arrojado al fango, y he venido a ser como el polvo y la ceniza,No sólo las burlas, sino que también los ataques directos se suceden por parte de estas gentes, que son como bestias que han logrado soltar la cuerda y rechazar el freno que las sujetaba. Antes se sentían sobrecogidos ante la majestad y poder de Job, pero ahora se ven libres de este sentimiento, que los tenía atados, y desaforadamente se alzan contra el que creían su opresor. Se trazan designios perniciosos y destruyen las sendas de la vida del infortunado. Avanzan como un ejército de forajidos, que irrumpen haciendo ancha brecha en las murallas que rodean la vida de Job, y por medio de las ruinas se revuelven hasta llegar a su objetivo (ν.14). El alma del infortunado Job se halla como envuelta en sobresaltos y terrores que por doquier le asaltan. Ni de dνa ni de noche puede dar quietud a su espνritu angustiado.
En el fondo, el causante de su tragedia es ei propio Dios, que le ha sometido a una prueba intolerable: le ha cercado y le sujeta como el adversario que le agarra su vestido y le aprieta ciñéndose a él como la orla de su túnica (ν.18), arrojándole, finalmente, al fango, donde se ha convertido en algo tan despreciable como el polvo y la ceniza (v. 19).
Abandonado de Dios (20-23).
20
‘Clamo a ti, y tú no me respondes;permanezco en pie, y no me haces caso!4 2* Te has vuelto cruel para mi y con todo el vigor de tu mano me persigues; 22 me alzas en alto y me haces cabalgar sobre el viento, y una tormenta me deshace en agua. 23 Bien sé que me llevas a la muerte, a la casa de reunión de todos los vivientes.En la angustia, Job se siente solo, ya que Dios el único que podía prestarle auxilio no responde a sus súplicas; con ello se muestra cruel, pues desahoga su fuerza desproporcionada contra el que no puede defenderse 5. Y parece que se complace en jugar con su víctima, ya que la zarandea y la lleva como nube empujada por el viento, que, al fin, bajo la tormenta, se convierte en agua (v.22). Job no se forja ilusiones y sabe que el final de tanto sufrimiento será la muerte y el Seol, lugar de cita de todos los vivientes (v.23).
La rectitud de Job no merecía estos sufrimientos (24-31).
24
Sin embargo, yo no alcé la mano contra el pobre cuando en su infortunio gritaba hacia mí 6. 25 ΏNo lloraba yo con el afligido? 7 ΏNo se llenaba mi alma de tristeza por el pobre? 26 Y cuando esperaba el bien, sobrevino el mal; cuando esperaba la luz, vino la oscuridad. 27 Mis entrañas se agitan * sin descanso, han venido sobre mí días de aflicción. 28 Ando en torrno enlutado, sin consuelo8, y me levanto en la asamblea para gritar. 29 ‘He venido a ser hermano de los chacales y compañero de los avestruces! 30 Mi piel se ha ennegrecido sobre mí, y mis huesos queman por la fiebre. 31 Has e trocado en duelo mi cítara, y mi flauta en voz de plañideras.El desventurado Job no encuentra explicación a sus sufrimientos, ya que ha procurado hacer bien a todos cuando se hallaba en situación próspera: siempre compasivo, estaba al lado de los desventurados (v.25); sin embargo, cuando esperaba el premio a sus actos virtuosos, le sobrevino la desgracia del modo más cruel e intolerable: en vez de la luz símbolo de los beneficios otorgados por Dios ha recibido oscuridad, alejamiento de la faz radiante y protectora de su Dios (v.26). Su vida, por tanto, es una continua agitación íntima, Se siente solo como en duelo y no encuentra consuelo ni en la asamblea de sus conciudadanos, que no quieren oír ni interesarse por su problema, suponiendo de antemano que es culpable ante Dios. Se siente aislado como en el desierto, viviendo en medio de los chacales y avestruces, a los que puede saludar como hermanos y compañeros. Sus mismos gemidos desconsolados tienen algo de parecido con los aullidos de las fieras y animales de la estepa (v.2Q).
Consumido por la fiebre, tiene la piel ennegrecida y se siente como un esqueleto viviente. Se considera ya moribundo, y sus gemidos son como un canto fúnebre anticipado: su alegría cítara se ha convertido en duelo, y le parece oír ya el cortejo elegiaco de las plañideras que le llevan a la mansión de la muerte (ν.5i).
1 Así según una corrección comúnmente admitida. 2 Así según Dhorme. La Bib. de Jér., siguiendo a la v. siríaca y Targ., traduce: "El ha extendido mi arco y me ha echado a tierra." 3 Así la Bi'b. de Jér., supuesta una problemática corrección. Dhorme: "en el lazo han sido arrojados mis pies." 4 Así según los LXX.
5 Cf. Lam 4:3. 6 Así según Dhorme, corrigiendo ligeramente el TM. 7 Lit. en heb. "con el de día duro." Nuestra versión se basa en los LXX y Vg. 8 Lit. el TM: "ando bruñido sin que tenga sol." Nuestra versión tiene en cuenta la traducción de los LXX y Vg. En el supuesto de que se mantenga la lección del TM, el sentido parece ser que Job se siente ennegrecido por la ñebre, sin haber sentido los rayos solares.
31. Confesión Negativa de Job.
P
ara probar su inocencia, el desventurado varón de Hus pasa revista a las diversas clases de transgresiones, para declarar que no ha tenido parte en ellas. Es un fragmento similar a la "confesión negativa" del difunto egipcio ante Osiris. Su inocencia es manifiesta, pues ha mantenido una integridad moral para con el prójimo y no ha abandonado a su Dios, yendo tras cultos y divinidades extrañas. Puede presentar un libelo justificativo ante el tribunal divino, consciente de no ser culpable.Demanda de justicia (1-6).
1
Había yo hecho pacto con mis ojos de no prestar atención a la virgen. 2 Pero Ώcuál es la porción de Dios (reservada) desde arriba y la heredad del Omnipotente desde las alturas? 3 ΏNo es la desgracia para el inicuo, y el infortunio para los obradores de iniquidad? 4 ΏNo está El mirando mis caminos y contando todos mis pasos? 5 ΏHe caminado fraudulentamente o corrieron mis pies tras el engaño? 6 ‘Péseme Dios en balanza justa, y Dios reconocerá mi integridad!El ν.1 parece que debe unirse al v.7, donde se habla de la integridad moral de Job en materia sexual. Con todo cuidado habνa evitado mirar atentamente a la virgen para no caer e
n la tentación de pecar.De nuevo muestra su perplejidad ante la misteriosa providencia divina, ya que parece debiera ser premiada la virtud y castigado el vicio: ésa debiera ser la porción y la heredad reservada por el que habita en las alturas (v.2). Pero los hechos contradicen esta tesis, exigida por la equidad natural 1, pues, a pesar de que Dios contempla y conoce los caminos de todos los hombres, parece que no ha reparado en que él no ha caminado fraudulentamente en la vida (v.5). Consciente de su inocencia, pide a Dios que pese los actos de su vida en balanza justa, seguro de que ha de ser reconocido en su virtud. Según la mitología egipcia, el corazón del difunto era pesado ante Osiris, siendo la diosa de la verdad, Mat, la que equilibraba la balanza. El difunto entonces pronunciaba su famosa "confesión negativa." 2
Rectitud moral de Job en materia sexual (7-12).
7
Si se apartaban mis pasos de tus sendas y tras mis ojos se fue mi corazón, o si se pegó algo a mis manos, 8 ‘siembre yo y cómalo otro, y sean desarraigados mis retoños! 9 Si mi corazón se dejó seducir por mujer y estuve al acecho a la puerta de mi prójimo, 10‘muela para otro mi mujer y sea entregada a brazos ajenos!3, 11pues maldad grande es ésta, es un gran crimen, 12fuego que devora hasta el "abaddón" y consumiría toda mi hacienda.Job declara que toda su conducta giraba en torno a la ley divina; en su vida, jamás sus pasos se encaminaron fuera de las sendas señaladas por Dios, y para evitar toda prevaricación cohibió sus ojos, para que no se torciera su corazón, que se deja llevar siempre de los sentidos. No tiene conciencia de que nada pecaminoso se haya pegado a las manos (v.4) 4. Por ello se atreve a desear que, en caso contrario, otro se aproveche de su hacienda, por él trabajada, y hasta desenraice sus retoños o plantaciones (v.8).
Con todo cuidado ha evitado el pecado de adulterio como un gran crimen (ν.9). En caso contrario, desea que su mujer se convierta en esclava y concubina del marido ofendido (v.10). Este delito era penado con l
a muerte 5, pues es un gran crimen, que lleva al Seol a abaddón y que es causa de la pérdida de la propia hacienda (v. 12).Comprensión para con los débiles y pobres (13-22).
13
Si desdeñé el derecho de mi siervo y el de mi sierva cuando se querellaron contra mí, 14 Ώqué haría cuando se alzara Dios para juzgar? Cuando me pidiera cuentas, Ώqué respondería? 15 El que me hizo a mí en el materno seno, Ώno lo hizo también a él?ΏNo fue él mismo el que nos formó en el vientre?16 Si negué a los pobres lo que deseaban y dejé desfallecer los ojos de la viuda, 11 si comí solo mi bocado, sin dar de comer de él al huérfano, 18 antes bien, desde mi infancia le criaba como un padre y desde el seno materno le guiaba; 19 si vi al miserable sin vestido y al pobre sin ropas, 20 y si no me bendijeron sus carnes y no se calentaron con el vellón de mis corderos; 21 si alcé mi mano contra el huérfano, por ver en la puerta mi apoyo, 22 ‘despréndase mi espalda de su nuca y arranqúese del hombro mi brazo!Las consideraciones de este fragmento son altamente enternecedoras y comprensivas para con los desvalidos. En primer lugar, Job declara que ha cumplido humanitariamente y con equidad con los siervos de su propia casa, atendiéndoles en las querellas justas planteadas por ellos en defensa de sus legítimos derechos (ν.13). En el código hebraico se determinaban bien los derechos de los amos y de los siervos6. Job se atuvo, pues, a la legislación recibida y a las exigencias de su corazón humanitario. Tiene conciencia de que, de no haber cumplido con los suyos, no podría salir airoso en el juicio que Dios suscita cuando se levanta para dar su inapelable sentencia 7. En realidad, el fundamento para respetar los derechos de los siervos es que éstos tienen el mismo origen que los amos (ν.15).
No sólo ha cumplido y respetado los derechos de los que le están subordinados, sino que se ha preocupado de aminorar el dolor de los pobres y abandonados, como las viudas (ν.16), y ha compartido su comida con el huérfano (ν.17). Desde su más tierna infancia se ha preocupado en criar con la ayuda material y guiar con sus consejos a los que han sido lanzados por la resaca de la vida (ν.18). A todos les ha dado con su alimento vestidos para que cubrieran sus carnes macilentas. Estas, agradecidas, bendecían al que les proporcionaba abrigo contra las inclemencias del tiempo. Consecuente con este espíritu de benevolencia, nunca abusó de su poder e influencia en la puerta símbolo del tribunal judicial, porque en ella se tenía normalmente levantando la mano en signo amenazador contra su contrincante. Tan seguro está de esto, que pide la pena del tallón contra él mismo: que su brazo sea arrancado del hombro y que sea desnucado si ha cometido algún atropello contra el débil.
Reconocimiento de los derechos divinos (23-28).
23
Pues el terror de Dios me invadía8, y no podía resistir a su majestad. 24 ΏPuse en el oro mi confianza y dije al oro fino: "Tú eres mi seguridad"? 25 Ώme gocé en mis muchos bienes y en que mi mano mucho atesoraba? 26Mirando al sol cuando brilla9 o a la luna al caminar resplandeciente, 27Ώfue seducido secretamente mi corazón, y les lancé con la mano el beso de mi boca, 28 que es también criminal delito, pues habría negado al Dios de lo alto?La conducta de Job está presidida por la presencia de la majestad de Dios, que le infunde terror (v.23). Gracias a este sentimiento, ha sabido elevarse sobre el amor de las riquezas, no poniendo en ellas su confianza, como si ellas le proporcionaran la seguridad (v.24). Sabe que sólo Dios es digno de confianza absoluta, y esta creencia la ha mantenido a través de las diversas vicisitudes de su vida. A pesar de su gran fortuna, nunca sintió complacencia desmesurada en ella, pues sabía que venía de Dios, quien, como tal, podría quitársela.
Tampoco se dejó seducir por los cultos astrales, reconociendo al sol y a la luna como seres divinos, dignos de adoración. Entre los asiro-babilonios, Samas era el dios solar, mientras que Sin era el dios lunar. Estos cultos astrales fueron introducidos en el reino de Judá en tiempos de Manases (s.VI a.C.). Los mismos cultos cananeos tenían influencias astrales mesopotámicas y egipcias. El signo externo de adoración entre los babilonios era poner la mano en la boca; y a esto parece aludir Job cuando habla de no haber lanzado besos con la mano en la boca (v.27). Esto hubiera implicado renegar del único Dios que reside en lo alto (v.28), lo que constituiría un criminal delito.
Conducta comprensiva y sincera (29-34).
29
ΏMe alegré del infortunio de mi enemigo y me gocé en que le sobreviniera la desgracia? 30 Pues no di mi lengua al pecado 10 ni conjuré al "Seol" contra su alma. 31 ΏNo decían las gentes de mi tienda: "Quién habrá que no se haya saciado de su carne"? 32 No pasaba la noche fuera el extranjero, pues abría mis puertas al viandante. 33 ΏEncubrí como hombre mi pecado, ocultando en mi seno mi maldad? 34 Porque habría temido de la muchedumbre, me habría aterrado el desprecio de las familias y, callado, no saldría a la puerta.Su espíritu de equidad le ha inducido a no alegrarse de la desgracia de su adversario; y por eso estuvo muy lejos de lanzar imprecaciones contra él, deseándole la muerte o apelando a las fuerzas destructoras del seol epidemias contra él (ν.30). Todos los de su servidumbre, las gentes de su tienda, son testigos de su generosidad, pues los que han llegado a ella han sido saciados con su carne (v.31). La hospitalidad era completa, ya que no permitνa el gran jeque que nadie pasara la noche fuera de su tienda, ni el extranjero que inesperadamente llegaba a aquellos parajes; sus puertas estaban siempre abiertas al viandante (v.32).
Con la conciencia recta, Job no ha tenido necesidad de ocultarse en su casa para encubrir sus defecciones a las murmuraciones de la muchedumbre, sino que ha salido siempre afuera con la cabeza erguida, sin tener que avergonzarse de nada (v.34).
Invitación a que responda el Omnipotente (35-40).
35
‘Quién me diera que se me escuchase! ‘Ahí va mi firma! ‘Respóndame el Todopoderoso! ‘Ahí está el libelo de acusación escrito por mi adversario! 36 Ciertamente lo llevaré sobre mis hombros, me lo ceñiré como corona, 37 le daré a conocer el número de mis pasos y me acercaré a él como un príncipe. 38 Si clamó la tierra contra mí, si a una lloraban sus surcos, 39 si comí su hacienda sin pagarla, si he hecho exhalar el alma de su dueño, 40 ‘názcanme cardos en vez de trigo, y cizaña en vez de cebada!(Se terminaron las palabras de Job.)
Terminada su confesión negativa, Job invita a Dios para que dé su veredicto, y con toda naturalidad estampa su firma a su deposición, en espera de respuesta. En heb. tawí ("mi taw," la última letra del alefato, que se utilizaba como firma de los que no sabían escribir). Job no teme el libelo de acusación que le pueda presentar su adversario; al contrarío, sabe que ha de poner en evidencia su inocencia, y por ello está dispuesto a llevarlo como corona sobre su cabeza. No sólo no se niega a que se le someta a un examen profundo, sino que se adelantará a darle a conocer minuciosamente su conducta: el número de sus pasos (v.37); y, lejos de presentarse cabizbajo como un reo, se acercará con la cabeza erguida como principe que se siente orgulloso de su honor y trayectoria en la vida.
No ha cometido ninguna usurpación de tierra ajena; por ello ésta no puede presentar reclamación contra él, ni sus surcos pueden quejarse de haber sido trabajados por otro fuera de su legítimo dueño (v.38). Con su conducta, Job no ha causado la muerte del dueño al no pagarle lo que le debía (v.39). En caso contrario, pide que su propia tierra se cubra de cizaña y de cardos, con pérdida total de su feracidad natural.
En el TM se añade: Se terminaron las palabras de Job, frase que los LXX colocan al principio del c.32.
1 Cf. Job 21:17.30. 2 He aquí el texto del famoso 0.125 del "Libro de los muertos," donde se detalla la confesión m'gfif/'iM del difunto ante Osiris: "No he cometido iniquidad contra los hombres; no de maltratado a mis gentes; no he cometido pecado en lugar de equidad; no he intentado conocer lo que no existía; no he hecho el mal; no he hecho trabajar, como jefe de hombres, más de la tarea; mi nombre no ha llegado al director de la Barca (de Osiris); no he calumniado al dios; no he puesto la mano sobre el hombre de baja condición; no he hecho lo que detestan los dioses; no he causado daño a un esclavo delante de su superior; no he hecho que alguno enfermara; no he hecho llorar; no he matado; no he dado orden a un asesino; no he causado sufrimiento físico a ninguno; no he disminuido el alimento en los templos; no he dañado los panes cíe los dioses; no he tomado las tortas de los muertos; no he tenido relación sexual coa un niño; no he cometido polución; no he añadido ni sustraído al cedazo; no he disminuido la arura (medida de áridos); no he engañado con media arura; no he añadido al contrapeso de la balanza; no he quitado la leche de la boca de los pequeñuelos; no he echado al ganado menor de sus pastos; no he cogido con la red un pájaro de los dioses; no he pescado los peces de sus estanques; no he detenido el agua en su estación; no he opuesto un dique al agua corriente; he apagado el fuego a su debido tiempo; no he descuidado los días rijos en lo concerniente a las ofrendas de carne; no he mantenido lejos los rebaños de los bienes'del dios; no he detenido al dios cuando salía (en procesión)." Véase pritchard, Ancient Near F^ast Texts p.S4. Del examen comparativo de este texto egipcio y la confesión de Job se deduce que no hay dependencia literaria alguna de parte de aquél, sino que hay cierta coincidencia esencial en algunos preceptos de índole puramente natural. 3 Lit. el TM: "y sobre ella otros se encorven·). 4 Cf. Job 11:14; 16:17; 22:30. 5 Cf. Dt 22:22. 6 Cf. Ex 21:1-11.
7 Cf. Sal 77:10; Job 16:8; 19:25. 8 Así siguiendo una corrección basada en los LXX, sir. y Vg. 9 El TM dice "luz" en vez de sol; pero esta palabra está exigida por paralelismo y está en el texto de los LXX. 10 Lit. el TM: "mi paladar" en lugar de mt lengua. 11 Así opinan Strack, Steuernagel, Driver, Eissfeldt, Holscher, Hoonacker, Dhorme, Steinmann.
Los Discursos de Elihu (c. 32-37).
T
erminado el ciclo de discusiones de los tres amigos de Job y el monólogo de éste, aparece inesperadamente un nuevo personaje que pretende dar nueva luz sobre el misterio de los sufrimientos del justo: los caminos de la Providencia son misteriosos, y, por tanto, el hombre no está capacitado para juzgar sus actos; por otra parte, Dios es soberanamente justo, y, en consecuencia, el hombre no puede dudar de la justicia de sus actos. Es un avance de la solución final, propuesta por el propio Dios en su teofanía; pero, además, se insinúa que la virtud del justo se perfecciona y purifica con el sufrimiento.Los críticos modernos consideran este fragmento de marcada unidad literaria como adición al drama primitivo del libro de Job 11. El estilo es más prolijo; abundan los arameísmos, y, sobre todo, el personaje no aparece mencionado ni en el prólogo ni en el epílogo del libro.
L
os tres interlocutores de Job decidieron callarse, ya que no podían convencer al amigo de su presunta culpabilidad. Elihú representante de la nueva generación había callado por respeto a la ancianidad, mientras aquéllos exponían sus argumentaciones; pero ahora que han enmudecido y que parece que Job queda victorioso, interviene violentamente para convencer a éste de su culpabilidad. Está decepcionado por los argumentos de los que representaban la antigua sabiduría y quiere aportar nuevas luces sobre el problema. No puede reprimir el impulso interior que le obliga a hablar sin acepción de personas.Presentación de Elihú (1-5).
1
Dejaron aquellos tres hombres de replicar a Job, pues se declaraba inocente a sus ojos; 2 pero Elihú, hijo de Barakel, buzita, de la familia de Ram, se encendió en cólera contra Job porque se declaraba justo ante Dios. 3También contra los tres amigos ardió su cólera, porque no hallaban qué responder a Job, y, a pesar de eso, le condenaban. 4 Había esperado Elihú mientras hablaban con Job, porque ellos eran más entrados en días que él; 5 mas al ver Elihú que no había respuesta en la boca de los tres hombres, se encendió su cólera.Job acababa de declarar enfáticamente su inocencia, pidiendo a Dios que diera el fallo definitivo a su querella, sin temer a las acusaciones del libelo que contra él pudiera presentar su adversario judicial. Los tres amigos no encontraron más argumentos para convencer a Job de que era culpable, y decidieron callarse. Pero esto dejaba en mal lugar la justicia divina, ya que parecía que Job, con sus arrogancias, quedaba triunfador indebidamente en la discusión. Y es entonces cuando inesperadamente entra en lid un joven de temperamento exaltado y revolucionario, que se indigna porque los representantes de la sabiduría tradicional no han sabido defender la justicia divina. Elihú de nombre, es de la tierra de Buz, cerca de Teima y Dedán i, en los confines entre Edom y Arabia. Pertenece, pues, al mismo círculo étnico de los otros tres amigos de Job; en todo caso, es también un "hijo de oriente," como Job; un trans-jordano para el judío que habitaba en Canaán.
Pacientemente había esperado que los "ancianos" expusieran sus puntos de vista, pero, como no convencían al arrogante Job, decide Elihú tomar parte en la discusión (v.5).
Explicación preliminar (6-14).
6
Replicó, pues, Elihú, hijo de Barakel el buzita, y dijo: Yo soy joven, y vosotros ancianos; por eso temía y sentía miedo a exponeros mi pensamiento. 7 Me decía: "Hablarán los días, y los muchos años darán a conocer la sabiduría"; 8 pero ésta es en el hombre una inspiración, y es el soplo del Omnipotente el que enseña. 9 No son los ancianos los sabios, ni los viejos los que comprenden lo que es justo. 10Por eso me atrevo a decir: Oídme y daré yo también mi parecer. 11He aquí que he estado esperando vuestros discursos y escuchando vuestras razones; mientras buscabais palabras, 12en vosotros ponía mi atención. Pero he aquí que nadie puede convencer a Job, no hay entre vosotros quien responda a sus dichos. 13Para que no digáis: "Hemos hallado sabiduría; es Dios, no el hombre, quien nos adoctrina."3 14El no me ha dirigido sus palabras4 ni voy a responderle con vuestros argumentos.Llevado de un sentido de respeto a los mayores y también acomplejado ante su supuesta sabiduría de ancianos, el joven Elihú no osaba intervenir en la discusión (v.6). Las palabras del nuevo interlocutor son irónicas y de humildad afectada. Según la mentalidad oriental, la sabiduría era patrimonio de los entrados en años, como fruto de la experiencia; y así lo había declarado el propio Job: "Entre los ancianos se halla la sabiduría, y en los de edad avanzada la inteligencia" 5. Pero Elihú no piensa igual, pues la verdadera sabiduría no la da la experiencia de los años, sino que es un don, una inspiración del Omnipotente (v.8). Los designios de Dios sobre los seres humanos son misteriosos, y sólo puede comunicar sus secretos el propio Dios. Por otra parte, la discusión actual prueba que la sabiduría no es patrimonio de los entrados en días, pues Job sigue en su obstinación, y sus amigos han agotado sus argumentos para convencerle. Esto da ánimos para que un representante de la nueva generación entre en la discusión con nuevas luces (v.10).
Pacientemente ha estado atento a los discursos de los tres interlocutores, esperando que convencieran al arrogante Job; pero ha sido en vano (v.11). Ha estado sopesando sus argumentos, esperando encontrar la razón definitiva; pero el resultado fue negativo. Por ello no tienen derecho a decir que reciben la doctrina de Dios (ν.13), pues con ella ciertamente habrνan convencido al obstinado Job. Elihϊ, por su parte, no va a utilizar los argumentos de ellos, entre otras razones porque Job no ha dirigido contra él sus palabras o argumentaciones (ν. 14).
Elihú se siente impulsado a hablar (15-22).
15
Están desconcertados, no responden ya, les faltan las palabras. 16 Comenzaré yo, pues, ya que no hablan ellos, pues se están ahí sin responder. 17 Replicaré yo también por mi parte, también yo expondré mi parecer. 18 Pues me siento lleno de palabras y me insta el espíritu que hay dentro de mí. 19 He aquí que mi interior está como vino sin escape, que hace reventar los odres nuevos. 20 Hablaré, pues, para desahogarme y abriré mis labios para responder. 21No haré acepción de personas ni adularé a nadie, 22 porque yo no sé adular, y me soportará por un poco mi Hacedor 6.De modo redundante y ampuloso, Elihú justifica su intervención, que resulta humillante para los otros interlocutores, de más edad que él. Estos se han callado, llegando a un punto muerto, y, por tanto, es el momento de intervenir con sus nuevas ideas (ν.17). Se siente lleno de ideas en estado de ebulliciσn, como vino fermentando, que busca salida y que con su presiσn revienta los odres nuevos (v.19). El símil es gráfico y refleja bien la impaciencia de las nuevas generaciones por exponer sus puntos de vista. Pero antes hace profesión de imparcialidad: hablará sin acepción de personas, ateniéndose a las exigencias de la verdad y de la justicia, pues no tiene el vicio de la adulación. Finalmente, pide permiso a Dios para que le soporte por algún tiempo su argumentación (v.22).
1 Cf. Jer 25:23. El nombre de Elihú aparece en Sam 1:1; Par 27:18; 12:20; 26:7. Ram aparece en Rut 4:19; Par 2:9-10.25.27. Buz aparece en Gen 22:21. 3 Así siguiendo una ligera corrección propuesta por Dhorme y seguida por la Bib. de Jér. 4 Dhorme, siguiendo a la V. 511. y a los LXX, traduce: "no alinearé palabras como éstas." 5 Job 12:12. 6 Otros traducen: "en poco tiempo me llevaría el que me hizo." Así Dhorme y Bib. de Jér, En este supuesto, el sentido sería que el Hacedor no soportaría las frases adulatorias de Elihú, que estaría expuesto a su venganza.
E
n estilo directo, Elihú invita a Job nombrándole expresamente, cosa que no había hecho ninguno de los tres interlocutores a reconsiderar su situación y a no jactarse de su supuesta inocencia. En realidad, como hombre no puede entender los caminos de Dios. Conseguida la benevolencia divina, podrá de nuevo rejuvenecer y prosperar en la vida. El hablar de Elihú se caracteriza por su franqueza, no exenta de rudeza expresiva.Exordio insinuante (1-7).
1
Oye, pues, ‘oh Job! mis palabras y apresta el oído a todos mis discursos: 2 He aquí que yo abro la boca, mi lengua articula palabras en mi paladar. 3 Mi recto corazón dicta palabras sabias, y mis labios hablarán claramente. 4 El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Todopoderoso me da vida. 5 Respóndeme, si puedes. ‘Disponte ante mí y mantente firme! 6También yo soy lo que tú ante Dios; también yo fui formado del barro. 7Mira, nada tienes que temer de mí! ni mi mano pesará sobre ti 2.De nuevo reitera su sinceridad y buena voluntad en las afirmaciones que va a asentar para convencer al desventurado Job. El estilo es redundante y recargado, desproporcionado con las revelaciones que va a hacer. Pero parece que el hagiógrafo quiere así destacar la petulancia de las nuevas generaciones, que pretenden enmendar las convicciones de la tradición. Con todo, Elihú quiere destacar su rectitud de intención al hablar y la franqueza con que va a abordar el problema (v.3).
El v.4 parece que está desplazado, y encaja mejor después del v.6, donde se habla de la formación del cuerpo, que es completada por la infusión del soplo de Dios, conforme a la descripción de Gen 2:7.
Job había pedido la intervención definitiva de Dios como juez para resolver su querella; ahora, en cambio, Elihú le invita a hablar con él de igual a igual (v.5), ya que ambos son mortales, pues están hechos del barro, y, en consecuencia, nada debe temer de él (ν.9): ambos proceden de Dios y son mantenidos por su espíritu en la vida. Job había mostrado su terror al verse ante la majestad del Omnipotente 3; pero ahora debe hablar y exponer sus puntos de vista con toda naturalidad ante el que no es más que él.
Los designios secretos de Dios (8-18).
8
Ciertamente has dicho a mis oídos, y escuché el sonido de las palabras: 9 "Puro soy, sin pecado; limpio estoy; no hay culpa en mí. 10 Mas El inventa pretextos contra mí y me toma por enemigo suyo. 11 Pone mis pies en el cepo y espía todas mis sendas." 12 Mira, en esto no tienes razón. Yo te respondo que Dios es más grande que el hombre. 13 ΏA qué querellarte con El porque no responde a todas tus palabras? 14 Pues habla una vez, y dos no lo repite. 15 En sueños, en visión nocturna, cuando desciende sobre los hombres el sopor, mientras duermen en el lecho, 16 entonces abre el oído de los hombres y les aterra con apariciones 4 17 para retraerles del mal y apartar al hombre del orgullo; 18 para librar su alma del sepulcro, y su vida de atravesar el canal.Job se había quejado de que Dios le afligía contra toda justicia. Elihú recoge sus protestas de inocencia expresadas en 13:24 y 27, y abiertamente le dice que en ello no tiene razón, pues Dios, que es mucho mas grande que el ser humano no tiene obligación de responder a las querellas que éste le plantea (ν.12). El mismo Job había declarado que Dios responde una vez por cada mil que se le interrogue 5.
Es inútil querer entablar una disputa con El, ya que no tiene obligación de responder, pues por su trascendencia se halla en una zona superior al hombre. Por otra parte, Dios habla sin apelación posible y no repite una cosa dos veces (ν.14).
Uno de los modos de comunicarse Dios con los hombres es en sueños, como lo había declarado ya Elifaz 6. Por ellos los instruye y aterra para que se aparten del mal, que los llevaría al sepulcro y al canal que de aquél conduce a la región de los muertos (ν.18). "Vemos aquí una alusión al canal vertical, análogo a los pozos de las almas, que permite al espíritu del difunto llegar hasta el seol bajo nuestra tierra. Pasar por el canal equivaldría a descender a los infiernos después de haber pasado por la fosa, es decir, por la tumba. La imagen sería tomada del aspecto de las tumbas fenicias, a las que se desciende por pozos verticales."7
La enfermedad es un medio de volver a Dios (19-26).
19
Le corrige con dolores en su lecho y con el continuo temblor de sus huesos; 20su vida tiene asco del pan, y su alma del manjar más exquisito, 21 y se consume su carne hasta desaparecer, y se trasparentan los huesos, que no se veían. 22Está su alma próxima al sepulcro, su vida junto a los muertos. 23Pero si para él hay un ángel, un intérprete de entre mil, que haga ver al hombre su deber, 24tenga piedad de él y le diga: "Líbralo de descender a la fosa; yo hallé el rescate (de su vida)." 25 Reverdecerá su carne más que en su juventud8, volverá a los días de su adolescencia. 26 Suplicará a Dios, y éste se complacerá en él, y verá su rostro con júbilo, y volverá al hombre su justicia.Una nueva idea teológica se introduce en el diálogo: la enfermedad es un correctivo enviado por Dios para detenerle en la pendiente del mal y hacerle reflexionar para volver al buen camino. Consumido en el lecho, sintiendo disgusto hasta del alimento, el enfermo, ante la perspectiva de la próxima muerte, tiene ocasión de reflexionar sobre su vida pasada, sus transgresiones, y volverse a Dios, proponiendo ser más fiel a sus preceptos. Como antes Satán había intervenido para enviar los infortunios sobre Job, así también ahora aparece un ángel bienhechor que intercede ante Dios por el enfermo. Es un intérprete entre mil como los profetas 9, relacionando a los hombres con Dios, quien revelará al hombre su deber reconocimiento de su culpabilidad pasada y propósito de enmienda, juntamente con la súplica al Dios que puede sanarlo e intercediendo expresamente ante Dios por él: Líbralo de descender a la fosa... Su enfermedad fue como un rescate o compensación por sus culpas que merece la salvación del peligro mortal (v.24).
Como consecuencia de su intervención intercesora, el enfermo recuperará la salud, rejuveneciendo su carne como en los mejores días de la adolescencia (v.25). De nuevo recuperará la benevolencia divina y, en consecuencia, sentirá los efectos de la protección del Omnipotente vera su rostro con júbilo , y el ser humano recuperará su justicia, al ser rehabilitado en la sociedad con el reconocimiento de su inocencia (v.26).
El perdón de Dios (27-33).
27
El entonces repetirá y dirá a los hombres: "Había pecado y torcido el derecho, pero El no me ha tratado conforme a mi falta10. 28Ha liberado mi alma de pasar por el canal, y mi vida ve la luz." 29Mira, todo esto lo hace Dios dos y tres veces con el hombre 30para retraer su alma de la tumba, para alumbrarle con la luz de los vivientes. 31 Atiende, Job; escúchame; calla mientras hablo yo. 32O, si tienes que replicar, respóndeme; habla, que yo deseo que te justifiques. 33Si no, haz por escucharme; calla, y te enseñaré sabiduría.El enfermo entonces será el primero en reconocer su pasado pecaminoso y en dar gracias al Todopoderoso por no haberle dado la muerte, que merecía por sus transgresiones: le ha liberado de pasar por el canal que lleva del sepulcro a la región de los muertos (v.27c). Como consecuencia ha recuperado la salud, viendo de nuevo la luz. La enfermedad, pues, puede ser el camino de volver a la amistad divina y, en consecuencia, para recuperar su protección, disfrutando de la luz de los vivientes (ν.30).
Elihú pide encarecidamente a Job que le preste atención, pues sus palabras le inducirán a reflexionar y emprender el camino del retorno a Dios, que supone reconocimiento del pasado pecaminoso y esperanza de rehabilitación total (v.32). En realidad está deseando que Job se justifique plenamente ante Dios y ante la sociedad.
1 Lít. el TM: "mi terror no te espantará." 2 Así siguiendo a los LXX. Corrección seguida por Dhorme y Bib. de Jér. 3 Cf. Job 9:34; 13:21. 4 Así según una corrección basada en los LXX, Aquila y Símaco. 5 Job 9:2-3. 6 Job 4:12s; Jl 3:1.
7 P. Dhorme, p.c., p-453. 8 Dhorme: "su carne volverá fresca por la juventud." Así también Driver-Gray. Bib. de Jér.: "su carne recobra un frescor juvenil." 9 A los profetas se les llama intérpretes de Dios en Is 43:27. 10 Así siguiendo a los LXX.
34. Segundo Discurso de Elihú.
E
n esta segunda parte de su intervención, el joven interlocutor se dirige a sus contertulios y declara la insensatez de Job al declararse inocente, y su espíritu blasfemo al considerar a Dios como injusto por haberle enviado infortunios indebidos. En realidad, Dios da a cada uno según lo que merece. Dios es el gobernador del universo, y, en consecuencia, tiene que ser justo, pues de lo contrario no podría exigir justicia a los hombres. Castiga inexorablemente al malvado y se muestra misericordioso con el arrepentido.Job con sus arrogancias, injuria a Dios (1-9).
1
Prosiguió Elihú hablando así: 2 Oíd, sabios, mis palabras; prestadme, hombres doctos, vuestro oído, 3 pues el oído discierne las palabras, como prueba los manjares el paladar. 4 Examinemos por nosotros lo que es justo, conozcamos entre nosotros lo que es bueno. 5 Puesto que Job dice: "Yo soy justo, pero Dios me niega mi derecho, 6 y contra mi derecho El miente1; mi llaga es incurable, aunque yo no tengo pecado."2 7ΏQué hombre hay como Job, que bebe la burla como agua, 8 y se va en compañía de los obradores de maldad, y camina con los hombres perversos? Puesto que ha dicho: "No aprovecha al hombreestar a bien con Dios."Enfáticamente y siempre con el mismo estilo ampuloso y afectado , el representante de la "nueva ola" juvenil pide a los amigos de Job que le presten atención a su argumentación, dirigida contra las arrogancias de éste. Para captar su benevolencia los llama sabios, aunque considera sus argumentaciones anteriores como de poco valor para dilucidar el enigma de los sufrimientos de Job. Tomando las palabras de Job 3, indica que es el oído el llamado a discernir los discursos, lo que supone gran atención (ν.3). Como si nada hubieran hecho ellos, Elihú les invita a examinar de nuevo el problema para deducir lo que es justo y bueno o aceptable.
Con toda audacia, Elihú pone en boca de Job afirmaciones que en realidad éste no había formulado sino como hipótesis4: Dios le niega el derecho, aunque es inocente (v.6). Job, al hablar desconsideradamente, se ha burlado de Dios5, asociándose así a los hombres perversos (v.7). Elihú, en sus afirmaciones atribuidas a Job, recalca las insinuaciones de Elifaz6, sacando consecuencias demasiado descarnadas e impías: no aprovecha al hombre estar a bien con Dios (ν.9),
Dios obra siempre con justicia (10-19).
10
Por eso, oídme, cuerdos varones: ‘Lejos de Dios la maldad, y del Omnipotente la injusticia! 11 Pues retribuye al hombre según sus obras, y según su conducta le trata. 12 No, cierto, Dios no obra mal, y el Todopoderoso no tuerce el derecho. 13 ΏQuién le confió la tierra y quién le ha en-4 cargado del universo entero? 14 Si El volviera a sí su soplo 7 y retrajera a sí su aliento, 15 expiraría a una toda carne y el hombre volvería al polvo. 16 Si entiendes, oye esto y apresta el oído al son de mis palabras. 17ΏPodrá gobernar un enemigo del derecho? ΏY quieres tú condenar al justo supremo, 18 al que puede decir al rey: "‘Malvado!" y a los nobles: "‘Perversos!"? 19 ΏAl que no adula a los príncipes ni prefiere el rico al pobre, porque todos son hechura suya?Siguiendo el esquema comúnmente admitido, Elihú vuelve a las argumentaciones de Bildad 8 al proclamar que Dios es justo y retribuye a cada uno según sus obras. Es la doctrina corriente en los libros del A.T. 9 Dios no puede torcer el derecho, porque es el Gobernador supremo del mundo y, en consecuencia, no puede pasar por encima de las exigencias de la justicia, que son el quicio de este gobierno del cosmos. Y ese poder gubernativo lo tiene por derecho propio, sin que nadie le haya delegado (v. 13). Todos los vivientes dependen del soplo o hálito vital que les ha comunicado; por tanto, si lo retira, al punto todos los seres expirarían (ν.15). Dios dirige la historia humana, y, como Juez supremo de los hechos de los hombres, no puede ser enemigo del derecho, pues sería contradecir a su propia naturaleza (ν.17). Está por encima de los reyes y soberanos, y por ello les puede recriminar y llamar al orden. Para El no hay acepción de personas (v.19).
Dios castiga a los opresores (20-28).
20
Mueren de improviso y pasan 10, en medio de la noche se insurrecciona el pueblo y depone al poderoso sin esfuerzo11, 21 pues sus ojos (están fijos) sobre los caminos del hombre y contempla todos sus pasos. 22 No hay oscuridad ni sombra donde puedan esconderse los malhechores. 23Porque El no impone al hombre un plazo para presentarse al tribunal de Dios. 24Quebranta a los grandes sin andar en averiguaciones y pone a otros en su lugar. 25 Conocedor de sus acciones, los derriba en una noche y quedan aplastados. 26 Los abofetea como a perversos en un lugar en que los ven. 27Porque se apartaron de seguirle y no entendieron todos sus caminos, 28hasta hacer llegar a El el grito del desvalido, haciéndole oír el clamor de los pobres.Nada son ante el poder de Dios los magnates de este mundo, que inesperadamente son víctimas de una insurrección nocturna del pueblo. Es el medio que tiene Dios para deponer al poderoso sin intervenir directamente con su mano (v.20). Ante el Todopoderoso no hay simulación posible, pues contempla con su mirada todos los pasos del hombre. No necesita citarle ni ponerle un plazo para que comparezca ante su tribunal (v.23), pues está presente a todos, y, siguiendo y conociendo todas las acciones de los hombres, no necesita hacer averiguaciones sobre su conducta. Los grandes y magnates están a su merced, derribándolos de su posición social o política en una noche (v.26). Se han separado de los caminos conculcando los derechos de los desvalidos, que hacen llegar su clamor angustioso ante el Juez soberano (v.28).
Dios vela por los derechos de la justicia (29-37).
29
Si El cesa de obrar, Ώquién le excitará? Si esconde el rostro, Ώquién le verá? Pues El vigila sobre los pueblos y los hombres 30 para que no reine el hombre perverso, que constituye un lazo para el pueblo. 31Si alguno dice a Dios: "He sido seducido; no haré el mal; 32 si he pecado, adoctríname; si he hecho el mal, no volveré a hacerlo más." 33ΏEs que El ha de retribuir según tu parecer? Ya que has despreciado (mi juicio), ya que eres tú quien eliges y no yo, di tú lo que sepas. 34Hablen los hombres sensatos y escúchenme los varones sabios: 35No habló Job cuerdamente, y sus palabras están fuera de razón. 36 Pero Job será examinado hasta el final por las respuestas de hombre inicuo, 37 pues a su pecado añade la rebelión, bate palmas entre nosotros y multiplica sus dichos contra Dios.Dios es libérrimo en sus actuaciones, y nadie puede pretender acercarse a El: nadie le puede excitar a tomar la iniciativa, y si oculta su rostro, sustrayendo su protección al hombre, nadie puede verle. Su providencia es misteriosa, y en su aparente silencio y mutismo está observando a los pueblos y a los hombres para que no triunfe el opresor del pueblo (ν.30). El que reconoce su pecado y se vuelve a Dios pidiendo luces sobre su camino y arrepintiιndose de sus faltas, encontrarα segura acogida en el Omnipotente. En el caso de Job, esto es muy problemático, ya que no reconoce su culpabilidad, y cree que Dios debe amoldarse en su actuar a su parecer (v.33). Elihú le invita irónicamente a expresar su opinión, ya que desprecia sus propios juicios.
Ante el silencio de Job, Elihú apela a los hombres sensatos para que juzguen de la situación. Job no sólo no reconoce sus faltas, sino que ha proferido palabras fuera de toda razón, por lo que será examinado a fondo hasta el final por los que están a su lado, representantes de la sabiduría tradicional. Es, aparte su culpabilidad pasada, un rebelde que no reconoce la mano de Dios en su castigo, y, por otra parte, bate palmas en son de burla contra sus interlocutores, a los que considera dialécticamente vencidos; y, sobre todo, profiere sentencias inconvenientes contra la Providencia divina.
1 Así según los LXX. Corrección seguida por Dhorme. El TM: "respecto a mi derecho paso por mentiroso," que también hace sentido en el contexto. 2 Mi llaga: corrección comúnmente admitida. 3 Cf. Job 12:11.
4 Cf. Job 9:15; 10:15. 5 Cf. Job is.16b. 6 Job 22:15-17. 7 Corrección basada eh los LXX y sir. 8 Job 8:1s. 9 Cf. Sal 63:13; Prov 24:12. 10 Pasan: trasposición del estico siguiente. 11 Lit. "sin mano."
E
n esta tercera parte de sus argumentaciones, el joven interlocutor prueba a Job que Dios no saca provecho alguno de la buena o mala conducta de Job. En realidad, el efecto de las acciones del hombre lo percibe éste. Es insensata la afirmación de Job de que no le ha reportado ningún provecho el no haber pecado.La conducta del hombre no afecta a Dios (1-8).
1
Tomó Elihú la palabra y dijo: 2ΏTe parece juicioso decir: "Tengo razón contra Dios"? 3pues dices: "ΏDe qué me sirve, qué ventaja he tenido por no haber pecado?" 4Voy a responderte, y a tus amigos contigo. 5Contempla el cielo y mira; considera las nubes; son más altas que tú. 6Si pecas tú, Ώqué le haces? Si se multiplican tus pecados, Ώqué (mal) le causas? 7Y con ser justo, Ώqué le das o qué recibe El de tu mano? 8 A un hombre como tú (afecta) tu maldad, y a un hijo de hombre tu justicia.Las afirmaciones de Job han sido altamente temerarias, pues ha pretendido que Dios ha obrado injustamente con él, pues por considerarse inocente cree que no ha merecido el infortunio que sufre. Otra sinrazón es afirmar que su supuesto inocencia no le ha reportado beneficio alguno (v.3). En realidad, no sabe lo que dice, pues cree empañar con sus afirmaciones al Dios que habita en los cielos. Pero está tan alto, que poco le pueden afectar las acciones de una insignificancia como es el propio Job (v.6). La argumentación se inspira en la expresada ya por Elifaz 1. Sólo el ser humano se beneficia de sus buenas acciones o se perjudica con su maldad (v.8).
Dios exige el reconocimiento de su soberanía (9-16).
9
Gritan por las muchas opresiones, claman (oprimidos) por el brazo de los grandes; 10 pero nadie dice: "ΏDónde está el Dios que nos hizo, que da en la noche cantares de júbilo, 11 que nos instruye más que a las bestias de la tierra y nos hace más sabios que las aves del cielo?" 12 Entonces, aunque griten, El no responde, a causa del orgullo de los malvados. 13 Es inútil ciertamente: Dios no oye, y el Todopoderoso no lo percibe. 14 Menos todavía cuando tú dices que no lo ves, que el proceso está delante de El y que tú esperas, 15 y ahora (al afirmar) que no es su ira la que castiga y que no conoce bien la transgresión2. 16Job, pues, abre vanamente su boca y multiplica insensatamente las palabras.En 24:12, Job había declarado que los oprimidos gritan a Dios. Elihú recoge esta afirmación, pero declarando que, si Dios no los socorre, es porque no piden auxilio a El, reconociéndole como Hacedor y providente. Estas lamentaciones, lejos de ser una plegaria al Todopoderoso, son un mero desahogo natural del dolor. Sin embargo, la presencia de Dios es fácil descubrirla en la naturaleza, particularmente en las noches estrelladas, pues al hombre se le ha dado la inteligencia, por lo que es superior a las bestias de la tierra y a las aves del cielo (v.11).
Dios no escucha los gritos desesperados de los que sufren cuando no se dirigen a El con espíritu de plegaria (ν.12); y mucho menos será escuchado Job cuando, en vez de dirigirse suplicante a Dios, le exige su intervención como si fuera en un proceso en el que necesariamente tienen que dar el veredicto (ν.14), y, por otra parte, no sabe reconocer la mano de Dios, que castiga al pecador, y cree que el impνo obra impunemente, sin que Dios se preocupe de su transgresiσn (ν.15). En realidad, sus afirmaciones son insensatas y ha hablado vanamente.
1 Cf. Job 22:2-5. 2 Transgresión: corrección basada en Sím., Teod. y Vg.
C
ontinuando las argumentaciones tradicionales, Elihú insiste en que Dios castiga al impío y premia al justo en esta vida. Por otra parte, el dolor es el remedio al orgullo secreto del ser humano. En esto hay un avance ideológico sobre las exposiciones anteriores.Dios es justo para todos (1-7).
1
Y prosiguió Elihú diciendo: 2 Espérame un poco y te enseñaré; todavía hay más razones en favor de Dios. 3 Sacaré de lejos mi saber y vindicaré la justicia de mi Hacedor. 4 Cierto, no son falaces mis razones, te habla un perfecto conocedor. 5 Mira, Dios es poderoso y no desprecia al puro de corazón. 6 No deja vivir al impío y hace justicia al desvalido. 7 No quita al justo su derecho 2.Aunque Job no ha replicado a los largos discursos de Elihú, éste insiste en sus puntos de vista, pues está impresionado con el silencio premeditado de aquél. Todavía tiene esperanza de convencerle con nuevas razones que muestren la justicia de Dios en su actuación respecto de los hombres, y en particular en el caso del doliente varón de Hus. Va a profundizar más en el problema del sufrimiento del justo, sacando razones de lejos, es decir, de la más profunda filosofía de la vida. Con toda impudencia se declara perfecto conocedor del problema. En su inexperiencia juvenil, cree que va a dar lecciones a la tradición (v.4).
Aunque Dios es poderoso y trascendente, sin embargo, no desprecia al de corazón limpio y sincero, sino que, al contrario, se muestra benevolente con el desvalido, otorgando al justo su derecho; pero es41nflexible con el impío, al que niega el derecho a la vida (v.6).
El sentido del sufrimiento (7b-14).
7
b Puso a los reyes sobre el trono3 y los hace sentar para siempre. Pero se engrieron. 8Entonces son aprisionados con grilletes y cogidos con lazos de miseria. 9 Después les revela sus obras y transgresiones por haberse insolentado. 10Y se revela a sus oídos, amonestándoles y diciéndoles que se aparten del mal. 11Si le oyen y se le someten, terminarán felizmente sus días, y sus años dichosamente. 12Pero, si no le oyen, pasarán por el canal y expirarán insensatamente. 13Los de corazón protervo, que guardan rencor 4 y no claman a Dios cuando los encadena, 14morirán en plena juventud, y su vida (acabará) entre los infames 5.Dios no sólo se preocupa de los pobres, sino que está también sobre los poderosos y reyes, a los que pone en sus tronos y los mantiene en ellos mientras le son sumisos; pero en cuanto se insolentan y engríen, son derribados y entregados a la prisión (v.8). En la aflicción reflexionan sobre su mala vida, y Dios les revela sus obras, reconociendo su maldad, invitándolos a un cambio de vida y al arrepentimiento (v.10). Si reconocen la mano de Dios en el castigo que sufren y se vuelven a El, volverán a recuperar su situación perdida y a terminar sus días felizmente (v.11). Al contrario, si se obstinan en su rebelión y depravada conducta, serán privados de la vida en plena juventud, viéndose obligados a pasar por el canal que lleva del sepulcro al seol, o región de los muertos (ν.12). Es la tesis expuesta ya por Elifaz 6.
La sumisión a Dios (15-21).
15
Salva al pobre por su pobreza y con la tribulación abre sus oídos. 16 También a ti te apartará de las fauces de la angustia, a lugar holgado, sin estrecheces, en vez de ésta; a mesa llena de suculentos manjares. 17 Pero tú estás lleno del juicio del malvado; el juicio y la justicia te tienen agarrado7. 18 Cuida de que no te seduzca la riqueza y no te haga desviar la cuantía del rescate. 19 ΏPuede acaso sacarte de la angustia tu clamor8 y todos tus vigorosos esfuerzos? 20 No anheles, pues, la noche para que suban los pueblos en vez de ellos. 21 Guárdate de volverte hacia la iniquidad, pues por ésta has sido probado por la aflicción.No sólo los sufrimientos físicos, sino también la pobreza sirve para hacer recapacitar al hombre y salvarle de una definitiva ruina (ν.15). En consecuencia, Job debe disponerse a reconocer su culpabilidad para que Dios le libere de la angustia y lo conduzca a lugar holgado: la abundancia sustituirα a la actual indigencia (ν.16). En realidad, Job está ahora apurando el juicio del malvado, merecido por sus transgresiones pasadas; y, por ello, el juicio y la justicia de Dios han hecho presa en él despiadadamente, sumiéndole en la actual penosa situación (ν.17). Cuando vuelva a la situación próspera, debe tomar una actitud de desconfianza frente a la riqueza, y frente al soborno o rescate cuando tenga que decidir un juicio (ν.18).
Los ν. 19-20 son extremadamente oscuros y muy diversamente traducidos. Segϊn la versiσn que hemos elegido, parece que Elihú aquí destaca la incapacidad de los esfuerzos humanos para sacar al hombre de la situación angustiosa en que se halla (v.19). El v.20 no existía en los LXX, y en el texto griego actual procede de Teodoción. Parece que pertenece a otro contexto; y no se ve conexión ideológica entre los dos hemistiquios, y menos el sentido en el contexto.
La exhortación se termina previniendo contra la posibilidad de volver al camino del pecado, que le ha traído justamente a esta situación de angustia (ν.21).
La omnipotencia divina (22-33).
12
Mira, Dios es sublime en su poder. ΏQué maestro puede comparársele? 23 ΏQuién le ha impuesto su conducta? ΏQuién le ha dicho: "Has cometido injusticia?" 24 Acuérdate que debes ensalzar su obra, de tantos hombres celebrada. 25 Todos los hombres la contemplan y todos la miran de lejos. 26 Mira, Dios es grande, y no lo sabemos; el número de sus años es insondable. 27 El atrae las gotas de agua y diluye la lluvia en vapores 28 que destilan las nubes, vertiéndola sobre el hombre a raudales. 29ΏQuién será capaz de conocer las extensiones de las nubes, los fragores de su pabellón? 30 He aquí que ha desplegado su vapor 9y ha cubierto las profundidades del mar, 31pues por ellas alimenta a los pueblos 10y da de comer abundantemente. 32 Toma el rayo en sus manos y le ordena dar en el blanco; 33 el trueno le anuncia, y el ganado siente la amenaza de la tormenta11.Elihú, para impresionar al silencioso Job, inicia una verdadera doxología en la que se canta la grandeza y poder de Dios. Dado su poder, nadie puede ser su maestro (v.22). Nadie le puede señalar la conducta que debe seguir ni acusarle de injusto (v.23). Job debe asociarse a la glorificación que todos los hombres sabios dedican al supremo Hacedor. Con todo, la obra de Dios sigue siendo un misterio insondable, al que sólo los hombres pueden acercarse de lejos (v.25). Nadie puede contar sus años, pues es eterno (v.26). Su poder omnímodo se muestra en los fenómenos de la naturaleza, particularmente en la formación de la lluvia: la evaporación y formación de las nubes y la destilación consiguiente sobre los hombres es un fenómeno admirable y bienhechor, que muestra a la vez su poder y bondad (v.28). Gracias a ellas se asegura la alimentación de los pueblos (ν.31).
Pero el poder de Dios se refleja, sobre todo, en la tormenta, que se va preparando con la extensión de nubes negras recargadas de vapor y fragorosas (v.29). En ellas habita Dios como en un pabellón, y desde ellas lanza el rayo amenazador contra su blanco. El trueno anuncia su presencia, y el ganado, olfateando el aire, siente la.amenaza de la tormenta. Es lo que dice el vate romano: "aut bucula caelum suspiciens patulis captavit naribus auras."12
1 Corazón: corrección basada en la v. sir. y seguida por Dhorme. 2 El TM lit.: "No quita del justo sus ojos." Su derecho es corrección basada en la traducción de los LXX en el ν.1y. 3 Puso: corrección propuesta por Feries y Dhorme. 4 Guardan: corrección propuesta por Dhorme y seguida por la Bib. de Jér. 5 El TM: "con los hieródulos," los efebos dedicados al vicio sexual pervertido. Por tanto, son símbolo de infamia. 6 Job 22:23-30. 7 Es la versión de Driver-Gray. Dhorme: "Tú juzgarás el juicio del malvado y tus manos cogerán la justicia." 8 Dhorme: "ΏPuede compararse tu grito hacia El en la angustia, y todas las energías de la fuerza?" 9 Su vapor: corrección basada en los LXX y aceptada por Dhorme. 10 Alimenta: corrección propuesta por Houbigant siguiendo al arameo. 11 Versión problemática; Bib. de Jér.: "Su trueno anuncia la venida; la cólera se acerca a la iniquidad." Dhorme corrige: "Advierte al pastor el rebaño que huele la tempestad·." 12 Virgilio, Geórg. I 3703.
37. Prosigue el Cuarto Discurso de Elihu.
C
ontinuando la descripción de las manifestaciones sobrecoge-doras de Dios en la tempestad, Elihú aprovecha esto para invitar a Job a reconocer el poder divino y someterse humildemente al que todo lo puede.Descripción de la tempestad (1-13).
1
Esto hace palpitar mi corazón y le hace saltar fuera de su sitio. 2 Oíd, oíd el estrépito de su voz, el estampido que sale de su boca. 3 Se extiende por todos los ámbitos del cielo y llega su fulgor hasta los confines de la tierra. 4 Y después de él resuena el trueno; brama con voz majestuosa, y nada puede retener el rayo cuando se oye su voz. 5 Truena Dios portentosamente con su voz; hace cosas grandes, que no comprendemos. 6 Pues dice a la nieve: "‘Cae a tierra!"; y a las lluvias copiosas: "Abundad"2. 7 Sobre todo hombre pone un sello para que todos reconozcan que es obra de El. 8 Las fieras se meten en su cubil y se quedan en sus guaridas. 9 Del austro viene el huracán, viene del septentrión el frío. 10 Al soplo de Dios se forma el hielo y se solidifica la extensión de las aguas. 11 El carga de rayos las nubes, y difunde la nube su fulgor, 12 que va todo en torno según sus designios para hacer cuanto El les ordena sobre la superficie del orbe terráqueo, 13 ya para castigar los pueblos de la tierra 3, ya para mostrar piedad le hace alcanzar su fin.No sólo los animales se espantan ante el fragor de la tormenta, sino el mismo hombre se conturba ante una manifestación de tal poder (ν.1): el trueno y los rayos siembran la consternaciσn bajo los cielos hasta los confines de la tierra. Para los antiguos que no sabían que el trueno era una descarga eléctrica , la tormenta era la manifestación airada del Todopoderoso; el trueno es la voz de Dios (v.5). La nieve y la lluvia son un don de Dios y caen sólo cuando se lo ordena. Y mientras tienen lugar los aguaceros y las tempestades, el hombre debe permanecer en su casa, como sellada por Dios, para que descanse de su actividad y reconozca la obra de Dios 4.
Los animales también se ven obligados a recogerse en sus guaridas (v.8) ante las inclemencias atmosféricas. El poder de Dios se muestra en los vientos huracanados del sur, que traen la sequía; en los fríos del norte, que forman el hielo (ν.9), y en los rayos y relαmpagos, que evolucionan conforme a sus designios, ya sea para sembrar la consternaciσn y la ruina, ya sea para mostrar su piedad.
Invitación a Job a reconocer el poder divino (14-24).
14
‘Presta oídos a esto, Job, y detente a considerar las maravillas de Dios! 15 ΏSabes tú los designios de Dios sobre ellas? ΏSabes por qué hace brillar el relámpago en sus nubes? 16 ΏConoces los balanceos de las nubes, los prodigios del que todo lo sabe? 17 Tú, cuyos vestidos están cálidos cuando el viento solano abochorna la tierra, 18 Ώextenderás tú con El las nubes sólidas como espejo de metal fundido? 19 Enséñanos lo que hemos de decirle, pues nosotros no dispondremos de más argumentos a causa de las tinieblas. 20 ΏQuién irá a darle cuenta si hablare yo? Cuando un hombre habla, Ώacaso está informado? 21 Ahora no puede verse la luz, que está oscurecida por las nubes; de pronto pasa el viento y las barre; 22 viene del septentrión áureo resplandor, y se reviste Dios de terrible majestad. 23 Al Omnipotente no le alcanzamos; grande es su poder y su juicio; es mucha su justicia; no oprime a nadie. 24 Por eso han de temerle los hombres, y no mira El al que se cree sabio.Irónicamente, Elihú invita a Job a meditar sobre las maravillas de la naturaleza para hacerle ver lo ridículo de su pretensión de querer juzgar los actos divinos. Todo depende de Dios y todo está maravillosamente ordenado: el relámpago y las nubes, balanceándose en equilibrio desconcertante, responden a los designios del que todo lo sabe (ν.16). El ser humano no puede hacer que, cuando se siente ahogado de calor por el bochorno del viento solano, se extiendan las nubes como un maravilloso quitasol que le preserve de los rayos ardientes del mediodνa (ν.18).
Elihú se declara ignorante para explicar tales portentos divinos e invita a Job para que declare su pensamiento (v.19). El ser humano carece de información suficiente para poder juzgar de las acciones divinas; por otra parte, Dios está demasiado alto para que llegue a su trono lo que hablare el hombre (v.20).
Érente a la impotencia del ser humano está el poder de Dios, que en un momento hace venir las nubes para oscurecer el sol; pero al punto las disipa con el viento. Todo ello constituye como un escenario magnífico para destacar la terrible majestad de Dios (v.22). Pero no sólo es poderoso, sino que obra siempre en justicia, sin oprimir a nadie (v.23). Por ello, los hombres deben temerle, pues la sabiduría humana y la autosuficiencia no es la mejor credencial para ser objeto de su benevolencia (v.24).
1 Rayo: adición exigida por el contexto y propuesta por Budde. 2 Lit. el TM: "Sed fuertes." 3 Verso oscuro. La versión es de la Bib. de Jér., supuesta una vocalización del texto distinta de la del TM. 4 Cf. Homero, Iliad. XVII 5493.
T
erminado el ciclo de discursos de Elihú y el de los tres interlocutores amigos de Job, interviene Dios para dar el fallo al gran problema que trataban de dilucidar. Job había pedido insistentemente que Dios diera su fallo público para que se manifestase su irreprochable inocencia. En está teofanía final, Dios pasa revista a las maravillas de la creación para que Job reconozca su ignorancia. y, por tanto, su incompetencia para enjuiciar la Providencia divina. Las descripciones de las maravillas de la creación son bellísimas. Dios habla a Job desde la tempestad como Yahvé a Moisés en el Sinaí. Como Juez supremo, no se considera obligado a dar cuentas a nadie de sus actos.
E
n tono inquisitorial y para confundir la arrogancia de Job, Dios pasa revista a los grandes enigmas del universo para que aquél dé razón de ellos: la formación de la tierra, las limitaciones de los mares, la aparición de la luz, la formación de la nieve y el granizo, la ordenación de las constelaciones celestes y el aprovisionamiento de comida para los animales.La fundación de la tierra y la delimitación de los. mares (1-11).
1
Y respondió Yahvé a Job de en medio del torbellino, diciendo: 2 ΏQuién es este que empaña mi providencia con insensatos discursos? 3Cíñete, pues, como varón tus lomos. Voy a preguntarte para que me instruyas. 4ΏDónde estabas al fundar yo la tierra? Indícamelo, si tanto sabes. 5ΏQuién determinó, si lo sabes, sus dimensiones? ΏQuién tendió sobre ella la regla? 6 ΏSobre qué descansan sus cimientos o quién asentó su piedra angular 7 entre las aclamaciones de los astros matutinos y los aplausos de todos los hijos de Dios? 8ΏQuién cerró con puertas el mar cuando, impetuoso, salía del seno, 9dándole yo las nubes por mantillas, y los densos nublados por pañales; 10 dándole yo la ley y poniéndole puertas y cerrojos, 11 diciéndole: "Hasta aquí llegarás y no pasarás, ahí se romperá la soberbia de tus olas?"Job ha hablado demasiado audazmente sobre la justicia divina, poniendo en duda sus actos. Ahora Dios, rodeado de majestad, le contesta desde un torbellino o nube tempestuosa, que constituye como su pabellón regio al manifestarse a los hombres l. Las cuestiones planteadas por Dios no tienen nada que ver con el problema concreto de la justificación de los sufrimientos de Job, sino que tienen por finalidad deslumbrarle para que reconozca su ignorancia y falta de capacidad para enjuiciar las obras de Dios. Las afirmaciones de Job empañan los designios de la Providencia divina (v.2), y en este sentido merece una dura reprensión. En realidad, el discurso de Yahvé guarda una unidad literaria propia y no se relaciona con las argumentaciones del discurso de Elihú, que le precede actualmente en el texto del libro.
Puesto que le va a someter a un duro interrogatorio, Dios invita a Job a prepararse ciñéndose los lomos, como el guerrero que se dispone a la lucha o el caminante que se lanza a una larga peregrinación 2. Irónicamente se le invita a contestar para instruir al propio Dios (v.3). En primer lugar, está el enigma de la fundación de la tierra: para conocerlo es preciso haber asistido a la colocación de sus cimientos y a la determinación de sus dimensiones. Sólo así podrá conocerse el designio misterioso que Dios tuvo sobre ella al fundarla. ΏPuede Job gloriarse de haber asistido a tan solemne acto al principio de las cosas? La interrogación es sangrante y humillante para el que pretendía enjuiciar los actos divinos. Dios ha actuado cuidadosamente como un arquitecto al determinar con la regla las medidas del orbe, y sólo son testigos de sus actos los astros matutinos y los hijos de Dios o seres angélicos que forman su escolta de honor. La inauguración de la gran obra de la creación fue solemnizada por el coro angélico, que con sus aplausos y aclamaciones aprobaban el acto fundacional de la tierra (ν.7).
La omnipotencia divina se refleja no sólo en el acto de establecer los fundamentos de la tierra, sino en la delimitación de las fuerzas caóticas del mar, que amenazan anegar la tierra (v.9). De nada hubiera servido la formación de la tierra si Dios no la hubiera defendido contra los ímpetus de las olas del mar. El poeta presenta al mar como un recién nacido al que fue preciso envolver en mantillas, que son las nubes, que le recubren y proveen de agua (v.9). Llegado a edad adulta, Dios le impuso una ley y unas puertas para que no traspasara sus legítimos límites, rompiéndose contra los acantilados la soberbia de sus olas (v.11).
La formación de la luz y el reino de las tinieblas (12-21).
12
ΏAcaso has mandado tú en tu vida a la mañana y has enseñado su lugar a la aurora 13 para que ocupe los extremos de la tierra y eche fuera a los malhechores, 14 modelándose entonces la tierra como el barro bajo el sello y apareciendo vestida, 15 privando a los malvados de su luz y rompiendo el * brazo de los soberbios? 16 ΏHas llegado tú hasta las fuentes del mar; I te has paseado por las profundidades del abismo? 17 ΏSe te han abierto las puertas de la muerte? ΏHas visto las puertas de la región tenebrosa? 18 ΏAbarcas la inmensidad de la tierra? Dilo, si sabes todo esto. 19 ΏCuál es el camino para las moradas de la luz? y de las tinieblas, Ώcuál es su sitio20 para conducirlas a sus dominios y enseñarles los senderos de su casa? 21 ‘Seguro lo sabrás, pues ya habías nacido y era ya grande el número de tus días!Una de las cosas más maravillosas es la aparición de la luz pálida de la aurora, que se va difundiendo poco a poco, venciendo a las tinieblas y extendiéndose por los extremos de la tierra (ν.1β). La tierra va apareciendo paulatinamente con diversos matices de colores, como si se estuviera modelando de nuevo como el barro bajo la acciσn del sello impresor (ν.14). Primero aparece asiluetada esquemαticamente, para despuιs emerger vestida con todos los adornos y detalles de la exuberante vegetación. Es entonces cuando en plena luz desaparecen los malvados, que hacen sus tropelías amparados por la oscuridad, y tiene que retirar su brazo el soberbio, que aprovecha la noche para maltratar al débil (ν.15). La descripciσn del poeta es maravillosa y refleja una sensibilidad estética muy refinada, similar a la de no pocos salmistas, que cantan las maravillas de la naturaleza.
Lugar inaccesible a la mirada humana lo constituyen las fuentes del mar y las profundidades del abismo, que comunican secretamente con la región tenebrosa el seol de los hebreos, el kigallu de los babilonios , con las puertas de la muerte (v. 16-17), Que dan acceso a la región de las sombras.
También la inmensidad de la tierra se escapa a la limitada percepción del hombre; en sus extremos tiene lugar la limitación misteriosa entre la luz y las tinieblas, presentadas aquí como dos fuerzas o sustancias contrapuestas: una brillante y transparente (la luz) y otra opaca y oscura (las tinieblas), que luchan denodadamente todos los días por el imperio de la tierra. Dios ha señalado las horas de dominio de cada una de ellas, según el relato de la creación3, determinando así el día y la noche. Para nosotros, las tinieblas son la carencia de luz. Para los antiguos hebreos, ambas tenían sus propias moradas o receptáculos, en las que se recluían mientras se alejaban de la tierra (v.19). En realidad, sólo Dios conoce los senderos que llevan a sus respectivas moradas.
Irónicamente se declara a Job que no puede conocer estos secretos por la brevedad de sus días (ν.21). Sólo el que es eterno puede escudriñar estos misteriosos caminos de la luz y de las tinieblas y dar la clave de los enigmas del universo.
La formación de la nieve, el granizo, la lluvia y el hielo (22-30).
22
ΏHas ido a los escondrijos de la nieve? ΏHas visto los almacenes de granizo, 23 que guardo yo para los tiempos de la angustia, para el día de la guerra y de la batalla? 24 ΏCuál es el camino por donde se difunde la niebla 4, por donde se echa sobre la tierra el viento solano? 25 ΏQuién abre el camino a la inundación, y la senda al rayo tonante, 26 para hacer llover sobre tierra inhabitada, sobre desierto en que no hay hombres; 27 para empapar las áridas llanuras y hacer brotar la verde hierba? 28 ΏTiene padre la lluvia? ΏQuién engendra las gotas de rocío? 29 ΏDe qué seno sale el hielo? y la escarcha del cielo, Ώquién la engendra? 30 Se endurecen las aguas como piedra y se congela la superficie del abismo.Conforme a la mentalidad antigua, el poeta presenta a la nieve y al granizo como reservados de antemano por Dios en especiales receptáculos para enviarlos como castigo en los tiempos de desdicha y en el fragor de la batalla. La idea parece inspirada en los relatos de las plagas de Egipto 5. El hombre es impotente contra los temporales que Dios envía, y no puede saber dónde guarda las reservas. La formación de la niebla es también un misterio para el antiguo oriental, así como la irrupción del viento solano, que ai punto la disipa, secando la tierra (v.24). Las tormentas e inundaciones son también la manifestación de un poder sobrehumano, ya que el hombre no puede hacer llover sobre zonas desérticas e inhóspitas (v.26). La misma estepa se refresca con las aguas tormentosas, dando lugar a la aparición de hierba verde (v.27). La misma formación de la lluvia y del rocío tienen un origen misterioso, pues no parecen tener conexión directa con las fuentes y los ríos (v.28). El fenómeno de la evaporación y del enfriamiento de la atmósfera no era fácilmente perceptible por las mentalidades de la antigüedad. La misma formación del hielo y de la escarcha no era fácilmente explicable para el hagiógrafo, que pone en boca de Dios estas interrogaciones enigmáticas para confundir al arrogante Job (v.29).
La regulación de las constelaciones celestes (31-35).
31
ΏHas atado tú los lazos de las Pléyades o puedes soltar las ataduras del Orion? 32 ΏEres tú el que a su tiempo hace salir las constelaciones y quien guía a la Osa con sus hijos? 33 ΏHas enseñado tú a los cielos su ley y determinado su influjo sobre la tierra? 34 ΏAlzas tu voz hasta las nubes para que te cubran de copiosas aguas? 35 ΏMandas tú a los relámpagos, y van ellos, diciéndote: Henos aquí?La maravillosa regulación de los astros es inaccesible a la humana inteligencia. Las Pléyades son pequeñas constelaciones, cuyas estrellas parecen atadas unas a otras; y el Orion es como un tahalí formado por tres estrellas sobre una misma línea. Por ello, Orion era el dios de la guerra (Ninib) entre los babilonios 6. Las constelaciones, o "corona," como otros traducen, tienen especial luminosidad y se destacan como la Osa Mayor (v.32). Todas estas estrellas arracimadas tienen su ley propia para no separarse entre sí, ni menos chocar en sus movimientos, y tienen influjo sobre la tierra (v.33), sobre la atmósfera y los diversos elementos de la naturaleza. El hagiógrafo no alude aquí a concepciones astrológicas, ya que el destino de los seres humanos está dirigido exclusivamente por Dios, y los astros son lámparas a su servicio7.
El hombre no tiene poder sobre los fenómenos atmosféricos, como los relámpagos y las nubes, que dependen sólo de la voluntad divina (v.34).
Los sabios instintos de los animales (36-41).
36
ΏQuién puso sabiduría en el ibis, y al gallo quién le dio inteligencia? 37 ΏQuién puede contar las nubes con sabiduría, y quién derrama los odres de los cielos 38 cuando se hace una masa el polvo y se pegan unos a otros los terrones? 39 ΏEres tú quien proporcionas su presa a la leona y sacias el apetito de los leoncillos 8 40 cuando están agazapados en sus cubiles o se ponen en acecho en la espesura? 41 ΏQuién prepara su alimento al cuervo cuando sus polluelos gritan a Dios y andan errantes por falta de comida?El ibis el pájaro dedicado a Tot-Hermes, dios de la sabiduría en Egipto anunciaba, según la creencia popular, las crecidas del Nilo, lo que le daba reputación de sabiduría; y el gallo, por presentir y anunciar la mañana, también parece dar muestras de inteligencia (ν.36). El hagiógrafo, pues, se hace eco de estas concepciones folklóricas y pone en boca de Dios la interrogación sobre la sagacidad de ambos pájaros, que es una de las maravillas de la naturaleza.
La formación de las nubes, que se crecen e hinchan como odres para después derramarse sobre la tierra, humedeciendo el polvo y aglutinándolo en terrones, constituye también un hecho misterioso que no está al alcance del arrogante Job (v.37).
También es un misterio de la Providencia la provisión de alimentos para los animales hambrientos. Los animales tienen un maravilloso instinto para buscar comida para ellos y sus crías (v.39-41). También en esto no tiene parte el ser humano sino que viene directamente del Creador.
1 Cf. Sal 51:3; Ez 1:4; Zac 9:14. 2 Cf. Jer 1:17; Is 45:1. 3 Cf. Gen 1:5. 4 El TM lee "luz" en lugar de niebla o vapor de los LXX, que creemos más propio en el contexto. 5 Cf. Ex 9:22-26; Is 28:17.
6 Cf, Job 9:9. 7 Cf. Gen 1:14. 8 Lit. "la vida de los leoncillos."
39. Los Maravillosos Instintos de los Animales.
S
iguiendo la idea de los últimos versos del capítulo anterior, el hagiógrafo pone en boca de Dios la descripción de algunos de los instintos más portentosos de la fauna de animales que en general dicen relación con el desierto. Son animales exóticos que prueban la erudición del autor: las gamuzas y ciervas, el onagro o asno salvaje, el búfalo, el avestruz, el caballo de guerra, el azor.Los instintos de las ciervas y del onagro (1-8).
1
ΏSabes tú el tiempo en que paren las gamuzas? ΏAsististe al parto de las ciervas? 2ΏContaste los meses de su preñez o conoces el tiempo de su parto? 3Se encorvan, echan su cría y depositan sus carnadas. 4 Se hacen grandes sus crías, crecen en el desierto, salen y no vuelven más a ellas. 5 ΏQuién da libertad al asno salvaje? ΏQuién rompe las ataduras al onagro, 6 al que por casa di el desierto, y por guarida las estériles estepas? 7Se ríe del estrépito de la ciudad y no oye los gritos del arriero; 8 vaga por los montes al pasto, se va tras de toda hierba verde.Las gamuzas o rebecos viven en lugares inaccesibles al hombre, y por tanto lejos de su control (ν.1-4), y el onagro o asno salvaje no puede ser sometido a las faenas agrνcolas, pues no puede ser domesticado; su lugar preferido para habit
ar son los lugares esteparios, alejados de la ciudad y fuera de los dominios del arriero (v.5-7). Son animales ambos de lugares inhóspitos, sobre los que el hombre no tiene dominio. El onagro es en la literatura bíblica el símbolo de la libertad 1.El búfalo y el avestruz (9-18).
9
ΏConsentirá el búfalo en servirte y en pasar la noche a tu pesebre? 10 ΏPodrás atarle el yugo con tus coyundas y hacerle rastrillar los surcos detrás de ti?2 11ΏContarás con él por su gran fuerza y le encomendarás tus labores? 12ΏLe fiarás la recogida de tu grano y el amontonamiento de tus mieses? 13 Agítase bulliciosa el ala del avestruz, pero Ώes acaso pluma piadosa y voladora? 3 u Pues abandona sus huevos a la tierra y los deja que se calienten sobre el suelo, l5 olvidando que un pie puede pisotearlos, puede aplastarlos un animal salvaje. 16 Es cruel con sus hijos, como si no fueran suyos, y no se cuida de que sea vana su fatiga, 17 porque le negó Dios la sabiduría y no le dio parte en la inteligencia; 18 pero al tiempo de levantarse se ríe del caballo y del jinete.Sigue enumerando a los animales que viven fuera del control del hombre, en la estepa. El búfalo es el toro salvaje quizá el "uroc" de la tradición mesopotámica, símbolo de la fuerza y del poder; por ello, sus cuernos se convirtieron en atributo y símbolo de la divinidad , que no puede ser domesticado para las faenas agrícolas, como antes se había dicho del onagro (ν.12).
El avestruz tiene en hebreo un nombre (renanim) que alude al canto alegre del mismo, y por eso aquí el autor sagrado juega con el nombre hebreo, aludiendo a la agitación bulliciosa de sus alas. Pero no se muestra piadoso con sus polluelos, pues abandona en la arena sus huevos para que con su calor se incuben solos, pero expuestos a que el pie del caminante o de las fieras los aplaste (ν.15). En esto se muestra cruel con sus hijos, pues se desentiende de ellos como si no fueran suyos, y, por otra parte, con este modo de proceder hace vana su fatiga al ponerlos (ν.16). Ello es prueba de que Dios le negó la sabiduría (ν.1v); todo lo contrario de lo que se decνa del ibis y del gallo. No obstante, aunque no es pluma voladora en comparación con las otras aves de raudo vuelo, como el águila y el azor , sin embargo, a la hora de levantarse y emprender la marcha deja atrás al caballo y al jinete (ν.18).
El caballo de guerra (19-25).
19
ΏDas tú al caballo la fuerza, revistes su cuello de ondulantes crines? 20 ΏLe enseñas tú a saltar como la langosta, a resoplar fiera y terriblemente? 21 Piafa en el valle y alégrase briosamente, sale al encuentro de las armas, 22 ríese del miedo, no se empavorece, no retrocede ante la espada; 23 cruje sobre él la aljaba, la llama de la lanza y la saeta; 24 con estrépito y resoplido sorbe la tierra, no se contiene al sonido del clarín; 25 cuando resuena la trompeta, dice: "‘Ea!"; y huele de lejos la batalla,el clamor de los jinetes y el tumulto.La descripción del caballo de guerra es realista e impresionante: inquieto, volviendo sus ondulantes crines a derecha e izquierda, ágil como la langosta en el salto, lanza resoplidos de furor. Lleno de fuego y ansioso de entrar en el combate, piafa y se lanza ardorosamente al encuentro de las armas; en la batalla desconoce el miedo y el peligro. El ruido del combate, lejos de intimidarle, le enardece y excita a avanzar entre los enemigos; el sonido del clarín le anuncia la proximidad del choque armado, y, husmeando en tierra y rozándola con los cascos, se lanza a la batalla en medio del estruendo de las armas y la gritería de los jinetes (v.25).
El Azor y el Águila (26-30).
26
ΏSe alza el azor por tu inteligencia4, tendiendo sus alas hacia el mediodía? 27 ΏSe remonta por orden tuya el águila y hace su nido en las alturas? 28 Habita en las rocas y allí pasa la noche, en la cresta de las rocas, en lo más abrupto, 29 Acecha desde allí la presa, que de muy lejos descubren sus ojos; 30 sorbetean la sangre sus polluelos, y donde hubiere cadáveres, allí está ella.También están lejos del control humano las aves de rapiña, que se elevan al cielo con toda celeridad y se lanzan a grandes distancias: el azor, por instinto, emigra hacia el mediodía, sin que el hombre se lo haya enseñado (v.26); y el águila, también llevada de una fuerza ciega innata, construye su nido en los lugares más inaccesibles, desde los que otea el horizonte y localiza la presa (v.29). Sus polluelos beben la sangre de las víctimas que todavía aletean.
Invitación a Job a callarse (31/1-35/5).
31/1
Y apostrofó Yahvé a Job, diciendo: 32/2 ΏQuerrá el censor contender todavía con el Omnipotente? El que pretende enmendar la plana a Dios, responda. 33/3 y Job respondió a Yahvé, diciendo: 34/4 He hablado a la ligera. ΏQué te voy a responder? Pondré mano a mi boca. 35/5 Una vez hablé; no responderé más; dos veces, y no añadiré (palabra).Estos versos aparecen en el TM al principio del c.40, y dan el resultado del examen a que Yahvé ha sometido al pretencioso Job. Los maravillosos instintos de los animales, que han recibido su ciencia directamente de Dios, son una lección de humildad para el que se atrevía enjuiciar los designios misteriosos de la Providencia. Sin abordar expresamente el problema lacerante de Job, éste comprende que no puede contender con la sabiduría y poder divinos. Las maravillas de la creación dan una pista sobre la insondable sabiduría del Omnipotente. Job reconoce que ha hablado con ligereza, sin saber nada de los misterios de la Providencia5. Por ello toma la decisión de no volver a hablar para no equivocarse. La frase del v.5 es una fórmula estereotipada para significar la irrevocable decisión de callarse.
1 Cf. Job 6:5; Eclo 13:23; Sal 104:11. 2 Surcos; según los LXX. Versión de Dhorme y Dib. de Jér. 3 Verso muy diversamente traducido. Dhorme: "Posee pluma graciosa y plumaje." La Bifa. de Jér.: "El ala del avestruz, Ώpuede compararse al plumaje de la cigüeña y del halcón?" En heb. a la cigüeña se llama "piadosa" (cf. Lev ii.iq; Dt 14:18). 4 El verbo heb. 'abar puede tener el sentido de "elevarse" y el de cambiar de plumaje. Así traduce la Vg.: "plurnescit." Así Dhorme; en cambio, prefieren el primer sentido Dri-ver-Gray, Bib. de Jér. y Szczygiel.
E
n los animales antes citados brillaba la sabiduría de Dios, que los dotó de tan maravillosos instintos. Ahora el hagiógrafo lleva su atención hacia los animales excepcionales por su vigor y fuerza: el hipopótamo y el cocodrilo, ambos de la fauna de Egipto.La majestad arrollador a de Yahvé (1/6-9/14).
1/6
Replicó Yahvé a Job desde el torbellino, diciendo: 2/7 Cíñete, cual varón, tus lomos; yo te preguntaré, enséñame tú. 3/8 ΏAún pretendes menoscabar mi juicio? ΏMe condenarás a mí para justificarte tú? 4/9 ΏTienes tú brazos como los de Dios y puedes tronar con voz semejante a la suya? 5/1° Adórnate, pues, de gloria y majestad, revístete de magnificencia y esplendor. 6/11 Distribuye a torrentes tu ira y humilla al "soberbio sólo con mirarle. 7/12 Mira al orgulloso y abátele, y aplasta a los malvados en su sitio, 8/13 Ocúltalos a una en el polvo, encarcela a sus personas en la prisión, 9/14 y yο entonces tambiιn te alabarι, porque tu diestra te dio la salvación.Con la fórmula introductoria, similar a la de 38:1, se invita a Job a dar respuesta a las interrogaciones y enigmas que va a plantear Dios, que está majestuosamente hablando desde el torbellino, en consonancia con su dignidad superior.
Los juicios ligeros de Job han pretendido empañar el fulgor de la justicia divina para buscar una justificación a su situación (v.3/8). En realidad, es ridicula su pretensión, dada su insignificancia en comparación con el Todopoderoso (v.4/9). El poder de Dios se manifiesta en las tormentas y teofanías en las que cruje el trueno, que es su voz. Rodeado de majestad, habla Yahvé desde la tempestad y manifiesta su ira, enviando el rayo tonante contra el soberbio y engreído que se atreve a poner en duda el poder divino (v.6/11). Con sólo su mirada le abate, y después de enviarles la muerte ocultándolos en el polvo , los encarcela en la prisión, la región tenebrosa subterránea de los muertos (v.8/13). ΏPuede Job hacer tales cosas? En ese caso podría alternar con el Omnipotente y aun recibir sus alabanzas y parabienes, pues por su propia mano habría logrado su salvación o justificación de su causa.
Descripción del hipopótamo (10/15-19/24).
10/15
He ahí al hipopótamo, creado por mí, como lo fuiste tú,! que se apacienta de hierba como el buey. 1I/16 Mírale: su fuerza está en sus lomos, y su vigor en los músculos de su vientre. 12/17 Endereza su cola como un cedro; los nervios de sus muslos se entrelazan; 13/18 Sus huesos son como tubos de bronce; sus costillas son como palancas de hierro. 14/19 Es la obra maestra de Dios; a él le entregó la espada su Hacedor. 15/20 Los montes le ofrecen su tributo, mientras retozan allí todas las bestias del campo. 16/21 Echase debajo de los lotos, en los escondrijos y cañaverales del pantano; 17/22 los arbustos le dan sombra, le rodean las mimbreras del torrente, 18/23 Crezca el río: él no se espanta, está seguro, aunque le llegue un Jordán al hocico. 19/24 ΏLe capturarán a sus ojos? ΏTaladrará nadie con el anillo su nariz?El hipopótamo y el cocodrilo son característicos de la fauna de Egipto, como ya lo señala Heródoto 1. En la descripción se presenta al primero como el bruto por excelencia, el animal más vigoroso y fuerte de cuantos Dios ha creado. Su complexión robusta, de macizo paquidermo, y su condición de anfibio excitan la admiración del hagiógrafo: no teme la crecida de las aguas y retoza tranquilo por los juncales de las riberas del Nilo. Por su fuerza y aspecto terrorífico, nadie se atreve a conducirlo por el anillo de la nariz como al toro domesticado. ‘Es la obra maestra de Dios! (v. 19-24).
El cocodrilo (20/25-28/1).
20/25
ΏPuedes tú agarrar con anzuelo al cocodrilo y atarle una cuerda a la lengua? 21/26 ΏLe meterás un junco por la nariz y atravesarás con el anillo sus mandíbulas? 22/27 ΏTe dirigirá ruegos suplicantes o te lisonjeará con palabras? 23/28 ΏHará pacto contigo? ΏLo tomarás a tu servicio? 24/29ΏJugarás con él como con un pájaro, le atarás para juguete de tus niñas? 25/30 ΏTraficarán con él los (pescadores) asociados, se lo repartirán los mercaderes? 26/31ΏLlenarás de flechas su piel y le hundirás el arpón en la cabeza? 27/32 Ponle encima la mano; te quedará recuerdo de la riña y no volverás. 28/1 He aquí que su esperanza queda frustrada: a su sola vista quedará aterrado.Al cocodrilo se le llama aquí "Leviatán" el monstruo marino de la mitología popular 2 para destacar su carácter terrorífico, como al hipopótamo se le llamaba en el fragmento anterior "behemot," también animal monstruoso del folklore bíblico. Irónicamente, el hagiógrafo destaca la inutilidad de los esfuerzos humanos por domesticar y aun capturar como un pez al temible saurio (v.20-25), y menos convertirlo en juguete de los niños (v.24-29). Algún autor ha visto en esta frase una alusión a los juguetes articulados egipcios en forma de cocodrilo 3; pero nada en el contexto insinúa esta interpretación. Son simples frases literarias bellísimas que describen el carácter terrorífico e indoméstico del cocodrilo. Ni siquiera los pescadores pueden sacar provecho de él como de los demás animales acuáticos (v.25-30). No se le puede cazar ni con flechas ni arpones, y menos con red. Por otra parte, nadie puede acercarse y agarrarlo con la mano, pues a sólo su vista quedaría aterrado.
1 Cf. Heródoto, 1, 68-71; Plinio, Hist. Nat. VIII 37-39. 2 Cf. com. a Job 3:8. 3 Véase P. Humbert, Recherches sur les sources égyptiennes de la liltérature sapientiale d'Israél (Neuchátel 1929) p.g8.
41. Prosigue la Descripción del Cocodrilo.
1/2
Nadie se atreve a despertarle, ni puede siquiera estar a pie firme delante de él. 2/3 ΏQuién jamás le asaltó y quedó salvo? No lo hay debajo del cielo. 3/4 No callaré (la forma de) sus miembros; declararé su fuerza incomparable2. 4/5 ΏQuién ha descubierto la parte anterior de su vestido, quién penetró en el reverso de su coraza? 3 5/6 ΏQuién abrió las puertas de su boca? El círculo de sus dientes infunde terror. 6/7 Su dorso está armado de láminas, de escudos, compactas y cerradas como un guijarro4; 7/8 únese una a la otra sin quedar resquicio, y un soplo no entra por ellas; 8/9 están pegadas una con otra; bien trabadas, no pueden separarse, i 9/1° Sus estornudos son llamaradas, sus ojos son como los párpados de la aurora; 10/11 de su boca salen llamas, se escapan centellas de fuego; 11/12 sale de sus narices humo, como de olla al fuego, hirviente; 12/13 su aliento enciende los carbones, saltan llamas de su boca; 13/14en su cuello está su -fuerza, y ante él tiemblan de horror. 14/15 Las papadas de su carne son duras, apretadas, no se mueven. 15/16 Su corazón es duro como el pedernal, duro como la piedra inferior de la muela. 16/17De su majestad temen las olas, las ondas del mar se retiran5; 17/18 la espada que le toca no se fija 6, ni la lanza, ni el dardo, ni el venablo; 18/19 para él el hierro es como paja, y el bronce, cual madera carcomida. 19/20 El hijo del arco no le hace huir, las piedras de la honda son para él estopas; 20/21 la maza le es como paja, y se burla del vibrar del venablo. 21/22 Debajo lleva agudos tejos, que arrastra como un trillo sobre el cieno. 22/23 Hace hervir el abismo como olla y espumar como vasija de ungüentos. 23/24 Deja en pos de sí brillante su camino, cual si fuera el abismo una cana cabellera. 24/25 ‘No hay en la tierra semejante a él, hecho para no tener miedo! 25/26 Mira a todo lo altivo, ‘es el rey de todos los feroces!Herodoto nos ha dejado una ingenua descripción del cocodrilo, que no admite parangón con la realista y admirable del hagiógrafo: "Es el único animal que no posee lengua; no tiene quijada inferior móvil... Tiene fuertes garras y una piel cubierta de escamas, impenetrable por el dorso. No ve en el agua, pero tiene el interior de sus fauces lleno de sanguijuelas."7 Parece que en el libro de Job se conjugan en la descripción rasgos del cocodrilo y del Leviatán fenicio, el dragón que escupe fuego, como el tiamat del "Poema de la creación" babilonio 8. Así se le relaciona con el abismo, del que es el símbolo y el rey. A Tutmosis III se le anunciaba de parte de Amón: "Yo les hago ver tu majestad como la de un cocodrilo, señor del terror en las aguas, al que nadie se puede aproximar" 9. El profeta Ezequiel compara el faraón a un cocodrilo 10.
La descripción del libro de Job destaca la maravillosa contextura defensiva del temible cocodrilo, al que nada pueden hacer los hijos del arco (las saetas) (v. 19-20); al abrirse paso por el río, lanza espumarajos que dan la impresión de que las aguas hierven bajo él, al mismo tiempo que su aliento vaporoso da la impresión de una llamarada de fuego. Detrás de él queda una estela brillante como una cana cabellera (v.23-24). El realismo con que está descrito el cocodrilo prueba que el hagiógrafo lo había visto en las orillas del Nilo, o al menos se hace eco de descripciones fidedignas de viajeros que subían a Canaán de la tierra del faraón. En todo caso, como ya hemos indicado, en estos capítulos del libro de Job hay especial interés por describir los animales exóticos para deslumbrar al atrevido varón de Hus, que ha pretendido enjuiciar los caminos de la Providencia. En realidad, no se aborda el problema concreto de sus sufrimientos, pero se le hace ver la sabiduría y poder de Dios, que ha creado tales maravillas de la naturaleza.
1 Así según una reconstrucción de Gunkel, seguida por Dhorme y la Bib. de Jér. El TM dice: "ΏQuién me adelantó para que yo le pague?" Los LXX: "permanece." 2 Así siguiendo a Dhorme y Bib. de Jér. El TM: "lo referente al vigor y la gracia de su estructura." 3 Coraza: corrección basada en los LXX, comúnmente admitida. TM: "freno." 4 Bib. de Jér.: "su dorso está formado por escudos, que cierra un sello de piedra." Versión basada en los LXX. 5 Verso muy diversamente traducido. Nuestra versión está basada en una corrección del texto sugerida por Budde y seguida por Dhorme y Bib. de Jér. El TM: "cuando se eleva, tienen miedo los héroes, y se retiran ante los quebrantamientos." 6 Así Bib. de Jér. 7 Cf. Herodoto, II 68.
8 Véase el poema Enuma elish v.12-13. 9 Cf. Pritchard, AncientNear East Textsp.374. 10 Cf. Ez 29:3-6; 32:2-8.
E
ste capítulo final constituye el epílogo del libro, y, como el prólogo, está también en prosa. Después del desarrollo del drama, es preciso cerrarlo y volver las cosas a su punto por exigencias convencionales de la tesis del libro. Job ha sido probado por Dios sin que hubiera cometido culpa, y ahora debe ser reconocida su inocencia al serle restituida la salud, la familia y la prosperidad perdida, pero todo en grado superior. Job reconoce sus juicios ligeros; Dios amonesta a los amigos por haber insinuado falsas acusaciones contra el desventurado varón, y les exige pública reparación con sacrificios, siendo ellos perdonados por intercesión de Job. Este recupera su hacienda duplicada, vuelve a tener numerosa familia, y sus allegados celebran su rehabilitación plena ante la sociedad. Así se cierra, conforme a un esquema convencional rígido de una tesis teológica, el drama del libro de Job. La tesis ha quedado perfectamente probada: el justo puede sufrir en esta vida sin haber cometido pecado; el dolor es independiente del pecado. Por tanto, la tesis tradicional de la ecuación entre la virtud y la prosperidad, el pecado y la desventura, es falsa.Respuesta de Job (1-6).
1
Respondió Job diciendo: 2 Sé que lo puedes todo y que no hay nada que te cohiba. 3 (ΏQuién es este que empaña la Providencia sin saber?) Por eso proferí lo que no sabía, cosas admirables para mí, que no conocía. 4(Escucha, pues, y yo hablaré, yo te preguntaré y me adoctrinarás.) 5 Sólo de oídas te conocía; mas ahora te han visto mis ojos. 6‘Por eso me retracto y hago penitencia sobre polvo y ceniza!Estas reflexiones puestas en boca de Job pueden ser obra de un escriba posterior al drama original. Los v.3 a 4 son idénticos a 38:2; 33:31 y 38:3b, y están evidentemente trastrocados, fuera de contexto.
Ante el despliegue de las obras portentosas de la naturaleza obra de Dios , Job reconoce su insignificancia e ignorancia, al mismo tiempo que declara la omnipotencia divina. Hasta ahora sólo había tenido referencias lejanas de ellas sólo de oídas te conocía pero ahora las ha escuchado del propio Dios, y le ha contemplado con sus ojos (v.5). El resultado de su nueva ciencia es un profundo sentimiento de compunción y arrepentimiento (v.6).
Epílogo: Reconocimiento de la inocencia de Job (7-17).
7
Después de haber hablado Yahvé a Job estas palabras, dijo Yahvé a Elifaz, temanita: Se ha encendido mi ira contra ti y contra tus dos compañeros, porque no hablasteis de mí rectamente, como mi siervo Job. 8 Así, pues, tomad siete becerros y siete carneros e id a mi siervo Job y ofreced por vosotros sacrificios; y Job, mi siervo, rogará por vosotros, y en atención a él no os haré mal, pues no hablasteis de mí rectamente, como mi siervo Job. 9 Vinieron, pues, Elifaz, temanita; Bildad, suhita, y Sofar, namatita, e hicieron lo que les mandara Yahvé, y Yahvé atendió a los ruegos de Job. 10 Yahvé restableció a Job en su estado, después de haber rogado él por sus amigos, y acrecentó Yahvé hasta el duplo todo cuanto antes poseyera. n Vinieron a él todos sus hermanos y hermanas y todos sus conocidos de antaño, y comieron con él en su casa, se condolieron y le consolaron por todo el mal que sobre él hiciera venir Yahvé, y le regalaron cada uno una moneda y un anillo de oro. 12 Yahvé bendijo las postrimerías de Job más que sus principios, y llegó a poseer Job catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. 13 Tuvo catorce hijos y tres hijas; 14 a la primera le puso por nombre Yeminá (Palomita); a la segunda, Quesiah (Casia), y a la tercera, Queren-Happuj (Cuerno de afeites). 15 No había en toda aquella tierra mujeres más hermosas que las hijas de Job, y su padre les dio herencia entre sus hermanos. 16 Vivió Job después de esto ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos hasta la cuarta generación, 17 y murió Job anciano y colmado de días.Después de la humillación de Job sigue la amonestación de sus amigos, que habían deducido la culpabilidad de aquél del hecho de sus sufrimientos. En consecuencia, deben ofrecer sacrificios en expiación de sus juicios temerarios. Job, por su parte, vuelve a aparecer como el siervo y amigo de Dios, y, como tal, se ofrece de intercesor por sus equivocados amigos. La humillación no puede ser mayor para éstos. Los tres amigos no habían considerado más que la superficie del problema. Job confió en la justicia divina y esperó en su Libertador l, y ahora se cumplen sus deseos: el Abogado que está en los cielos, y que es a su vez el Juez del universo, le ha rehabilitado plenamente, devolviéndole la salud; y en este sentido, "en su carne vuelve a ver a Dios" 2, es decir, a participar de su protección y benevolencia, recibiendo duplicada la hacienda perdida.
En este epílogo no se menciona a Elihú, cuyos discursos son, sin duda, una adición redaccional al drama primitivo; Elifaz, como primer interlocutor, es nombrado expresamente.
Recuperada la antigua prosperidad, vuelven a aparecer los parientes y antiguos amigos de Job, que le habían abandonado en la adversidad (v.11). En este detalle hay, sin duda, un rasgo irónico del hagiógrafo. No se menciona a la mujer de Job, que aparece en el prólogo. En recuerdo de su rehabilitación le ofrecen un presente de oro (v.11). Los hijos de Job son duplicados, como su hacienda; pero el número de las hijas es el mismo del prólogo, pues darle más hijas en la apreciación oriental antigua hubiera sido un castigo, ya que el signo de la bendición divina son los varones 3. Los nombres de las hijas expresan su singular belleza (ν.15); y cosa singular, Job les dio herencia viviendo sus hermanos 4. Para colmo de felicidad, Job pudo ver a sus descendientes hasta la cuarta generación, y así vivió ciento cuarenta años (cuatro generaciones de treinta y cinco años) 5. José había visto tres generaciones 6, pero Job fue más colmado de días, muriendo en plena ancianidad, conforme a la fórmula consagrada en la literatura bíblica7.
Todas estas cifras reflejan el carácter convencional del libro, que está concebido en función de una tesis teológica bien definida: Dios, aunque pruebe al justo, al fin le hará justicia y le premiará. Y, al contrario, la tesis tradicional sobre la relación entre el sufrimiento y la culpabilidad queda descartada a la vista de la historia personal del paciente y justo varón de Hus, que sufrió para aquilatar su virtud en manos del enemigo del hombre, Satán. No encontramos, pues, en el libro de Job la verdadera solución al problema del sufrimiento del justo, la retribución en ultratumba. Esta perspectiva aparece por primera vez claramente enunciada en el libro alejandrino de la Sabiduría 8. En el drama de Job queda flotando el misterio de la Providencia, que permite que los justos sean probados y que los impíos prosperen en la vida presente.
1 19:24-27.
2 Job 19:26. 3 En i Par 25:5 aparece un personaje, Heimán, con 14 hijos y tres hijas. 4 En Núm 27:8 se ordena dar herencia a las hijas caso de que éstas no hayan tenido hermanos varones. 5 Los LXX leen ciento setenta años. 6 Cf. Gen 50:23. 7 Cf. Gen 25:8; 35:29. 8 Sab 3:1s.
Nombre, número y numeración de los Salmos.
El Salterio es llamado en la tradición judía "Libro de las alabanzas" y, juntamente con Job y Proverbios, constituía la serie de los "hagiógrafos mayores." En el N.T. se le conoce bajo la denominación de "Libro de los Salmos" (βίβλος ψαλμών)2. El nombre de Salmo proviene del vocablo griego ψάλλει ν, que significa originariamente tocar un instrumento de cuerda o cantar al son de dicho instrumento. Es el equivalente aproximado del heb. mizmór (del v. tramar: "tañer," "tocar"). El conjunto de salmos es llamado Salterio, que traduce el heb. nébel (instrumento músico de cuerdas) 3. Las composiciones salmódicas son generalmente de índole lírica, si bien no faltan entre ellas cantos épicos, composiciones didácticas y aun fragmentos oraculares proféticos.
El concilio Tridentino, recogiendo la tradición eclesiástica, incluye entre las Escrituras canónicas Psalterium davidicum 150 Psal-morum4. Son justamente los 150 salmos del texto masorético hebreo, excluyendo así el 151 de la versión griega de los LXX, al que se le califica de "psalmus David idiographus et extra numerum po-situs."5 La expresión Psalterium davidicum del Tridentino no ha de tomarse en el sentido de determinación crítica del autor humano de los Salmos, sino simplemente en el de registrar como canónica la colección de Salmos, que era comúnmente considerada como de origen davídico por la tradición. El concilio trata en su decreto de la canonicidad de los 150 salmos, no de su origen crítico humano. Así lo han entendido comúnmente los comentaristas católicos, y en las determinaciones posteriores oficiales jamás se urge la necesidad de admitir el origen davídico de todas las composiciones del Salterio.
El texto hebreo masorético y el de las versiones griega y latina del Salterio no coinciden en la distribución numérica de los Salmos, fuera de los ocho primeros y los tres últimos. He aquí el esquema de la numeración según la diversa distribución del texto hebreo masorético y la de los LXX y Vg:
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Texto Hebreo Masorético 1-8 9-10 11-113 114-115 116 117-146 147 148-150 |
Texto de los LXX y Vg. 1-8 9 10-112 113 114-115 116-145 146-147 148-150 |
Esta distribución, aunque es la general mantenida en la mayoría de los códices, sin embargo, en algunos se dan otras distribuciones 6. Se admite que, por razones convencionales del culto litúrgico, algunos salmos han sido separados, y otros juntados en uno 7.
División del Salterio.
La colección completa del Salterio se divide en cinco libros, que se terminan, respectivamente, por la doxología: "Benedictus Dominus... Amen, amen."8 Se supone que esta quíntuple división de los Salmos obedece a la tradicional división del Pentateuco la Toráh en cinco libros.
Libro I: 1-41(40). Se le llama libro davídico, porque todos los salmos de esta primera colección se atribuyen a David, excepto los salmos 1.3(2) y 24(23). En estos salmos predomina el nombre divino Yahvé. Se considera como la sección primitiva del Salterio, y, sin duda, muchos de los salmos son de la época davídica o salomónica.
Libro II: 42(41)-72(71). En este libro segundo se incluyen dos colecciones, la de los "hijos de Coré" 42(41)-49(48)1 y la de David 51(50)-70(69)]. Al final del salmo 72(71) se dice: "Se acaban las oraciones de David, hijo de Jesé"; lo que implica que para el compilador eran desconocidas las siguientes colecciones del Salterio.
Libro III: 73(72)-89(88). Tiene una primera colección atribuida a Asaf (73-88). A este mismo personaje se atribuye el salmo 49 del libro anterior. Predomina en este tercer libro y en el segundo el nombre divino Elohim, Por eso ambos constituyen la gran colección de los salmos elohisticos (42-83).
Libro IV: 90 (89)-106(105). Conjunto heterogéneo, en el que se destacan los salmos que celebran el imperio universal de Yahvé (93-100).
Libro V: 107(106)-150. En esta última serie son de notar los llamados salmos "graduales" o de las "subidas" y los del "gran Halleí," porque se iniciaban con el aleluya. Como este libro no se cierra con la conocida doxología "Benedictus Dominus... Amen, amen," no pocos autores consideran el brevísimo salmo 150 como el colofón doxológico del Salterio.
Títulos de los Salmos.
La mayor parte de las composiciones del Salterio tienen unas indicaciones preliminares de índole histórica, musical o literaria 9. No pocos salmos se atribuyen a David o a otros personajes organizadores del culto del templo: a los hijos de Coré y de Asaf, Salomón, Moisés, Ernán, Etán, Iditún.
a) Indicaciones literarias
Mizmór: equivale a nuestra denominación de "salmo" (cántico recitado con acompañamiento de un instrumento de cuerdas). Este título acompaña a 57 composiciones del Salterio; 36 de éstas se atribuyen a David; a Asaf, 9; a los hijos de Coré, 6, y i a los hijos de Coré y Hernán ezraíta (el salmo 89). Sólo en cinco casos no aparece esta indicación literaria vinculada a un nombre propio. La versión de los LXX no siempre traduce mizmór por ψαλμό$, pues en los salmos 4 y 39 traducen φδή; en cambio, en otras composiciones en que no aparece el nombre de mizmσr las califican de ψαλμοί.
Shir: designa propiamente un "cántico," religioso o profano 10. Generalmente, la palabra shir va unida a la de mizmór (en 13 salmos); en el salmo 45(44) aparece sola; en cambio, califica a los salmos "graduales" o de las subidas (Sal 120-134). Los LXX lo traducen generalmente por φδή, y la Vg por canticum." En general tiene el sentido de "cántico" triunfal, festivo, por oposición a la qindh, que equivale a elegía.
Tefilláh: oración, plegaria. Aparece en cinco salmos: 17.86.90. 102.142. Al final del salmo 72 se dice: "Fin de las plegarias (tefillóth) de David, hijo de Jesé." Esto indica que, para el compilador, la palabra tefiláh equivale a tehilláh, que traducimos por "alabanza."
Tehilláh: alabanza. Aparece sólo en el encabezamiento del salmo 145; pero podría aplicarse a gran parte de las composiciones del Salterio. De hecho, entre los judíos, al libro de los Salmos se le llama sefer tehillím ("libro de las alabanzas").
Maskil: generalmente se traduce esta palabra por "didáctico," relacionándola con la raíz ski, que significa "ser prudente," y en forma causativa "instruir." Así, podemos traducirlo por "instructivo," "sapiencial." No obstante, esta calificación sólo conviene a los salmos 32 y 78 de los 13 a que se aplica. La Vg traduce por "intellectus," "sapienter," que a su vez es la versión de συνέσεως y είε σύνεσιν de los LXX. Algunas de las composiciones que llevan esta indicaciσn tienen mαs bien el carácter de plegarias ardientes y lamentaciones angustiosas.
Miklám: aparece en seis salmos y es una palabra de sentido incierto. Los LXX traducen στηλογραφία, y la Vg tituli inscriptio. Quizα leyeran miktáb, y entonces podría traducirse como poema que debe "inscribirse en una estela" o piedra. Sin embargo, Aquila, Símaco y San Jerónimo y el Targum han leído mdktám, y traducen por "humilde" y "sencillo," aplicándoselo a David. Recientemente los autores han relacionado el vocablo misterioso con el arameo kéthém (oculto): poema esotérico; kethém heb.: "oro": "poema aureum," selecto.
Shiggáyón: denominación enigmática, que aparece sólo en el encabezamiento del salmo 7. Los LXX y Vg traducen por "psalmus," pero otras versiones antiguas le dan el sentido de "pecado cometido por ignorancia." Los exegetas modernos más bien traducen por "ditirambo." Pero el salmo 7, en el que aparece dicho término misterioso, es más bien una plegaria penitencial, y entonces se le relaciona con el asirio shegu: delirar, lamentarse violentamente. En Hab 3:1 aparece la expresión (al shighyónoth, que los LXX traducen por μετά φδή$·
b) Indicaciones musicales
Son de diversa índole: alusión al maestro de capilla, a los instrumentos con los que debía ser acompañado el salmo y a la melodía popular conocida según la cual debía cantarse.
Lamnaséaj: se suele traducir generalmente: "Al maestro de coro" u. La Vg, siguiendo a la versión de los LXX (εις το τέλος), traduce por "in finem," sin duda porque leyeron lánésaj. Aquila, Símaco, Teodoción y San Jerónimo traducen "vencedor," "victoria" (sin duda leyendo en heb. mnaséaj). En ese supuesto se trataría de un "pean" o "canto de triunfo." Pero la mayor parte de las composiciones del Salterio que llevan esta indicación no tienen este carácter literario 12.
Lelamméd: aparece sólo en el salmo 6o y se traduce comúnmente "para enseñar." Esta indicación aparece también en la elegía de David sobre Saúl y Jonatás13.
'Al-hashmíníth: se traduce generalmente "pro octava"13, y se interpreta en el sentido de que debía interpretarse con una "octava" baja o con voces graves 14.
1
Al-'alámóth: lit. "a las vírgenes." Y se supone que es una alusión a las voces de soprano.Le 'annóth: aparece en el salmo 88. La Vg traduce: "ad respon-dendum, siguiendo a los LXX: του άποκριθήναι. San Jerσnimo: "ad praecinendum." Generalmente se entiende esta indicación con la significación de "alternancia" de coros.
Séláh: esta extraña palabra la encontramos no en las cabeceras de los salmos, sino en el cuerpo de los mismos. Aparece setenta y una veces en 39 salmos, y tres veces en el cántico de Habacuc 15. Generalmente aparece en la colección del "maestro de capilla." San Jerónimo lo traduce por "semper," y para él es una exclamación semejante a "amen" o "paz." La Vg no la traduce, y los LXX oscilan entre διάψαλμα y αεί (versiσn de Aquila, y algunas veces de Sνmaco y Teodoción, aunque éstos generalmente traducen como los LXX). El sentido etimológico es oscuro. Comúnmente se interpreta como cambio de estrofa o de recitación coral16.
Higgáyón: se suele entender en el sentido de "meditativo" (de la raíz hágdh, "murmurar," "meditar," "musitar").
Bineghínóth: aparece en seis salmos y en el cántico de Habacuc. Se suele traducir por "con instrumentos de cuerdas": arpa, lira...
ΈΙ-nejνlσ
th: "instrumentos de viento": flauta, etc.Al-hagghittith: el Talmud traduce "sobre la cítara de Geth." Los LXX y Símaco: υπέρ των ληνών; y San Jerσnimo: "pro torcularibus," "para los lagares." Quizá se aluda a un cántico que se solía cantar cuando se prensaba la uva o el aceite.
ΆΙ-'ayyι
léth hashshajar: "sobre la cierva de la aurora." Los LXX: υπέρ τή$ αντιλήψεως της έωθινήs. Vg "pro susceptione matutina" (leyendo 'éyálüth en vez de ''ayyéléth." Probablemente se trata del comienzo de alguna canción conocida a cuya melodía debía adaptarse la recitación del salmo.Al-yónath Celera rejoqim: "sobre la paloma muda de las lejanías." Los LXX traducen "sobre el pueblo que ha sido alejado de los santos." Los traductores alejandrinos, en realidad, se ven muy embarazados al traducir estos títulos, que responden a piezas musicales para ellos desconocidas.
΄Al-müth labbén: "sobre la muerte del hijo." Los LXX: "sobre las faltas secretas de los hijos" (leyeron al-alümé(1) -habbén).
ΆΙ-mόth
: "sobre la muerte." Los LXX: εϊ$ τους αιώνας. Vg: "in saecula" (leyendo sin duda 'al-olámoth, que consideran como equivalente a 'al-olámim).Al~majalath: "sobre la enfermedad." Los LXX lo toman como nombre propio: υπέρ Μαελέθ. Asν tambiιn la Vg: "pro Maheleth." Aquila, Símaco, Teodoción y San Jerónimo leen 'al-mejoláth: "para el coro de danza."
ΆΙ-shσshanim
: "sobre los lirios." Al-shüshan leduth: "sobre el lirio (7) testimonio." ΈΙ-shσshannim 'ιdüth: "sobre los lirios-testimonio." Los LXX traducen "por los que son cambiados" (leyendo 'al-sheshshónim).c) Indicaciones litúrgicas
En el texto hebreo masoretico apenas se encuentran estos títulos de significación litúrgica. Únicamente lleva una indicación de esta índole el salmo 92: "Cántico. Para el día del sábado." En cambio, en la versión de los LXX y en la Vg abundan estos títulos litúrgicos. Los salmos se utilizaban en el canto del templo al ofrecerse los sacrificios y las oblaciones 17. La recitación de los salmos por los levitas alternaba con el sonido de las trompetas, manejadas por los sacerdotes 1S. En la versión de los LXX aparecen determinados salmos asignados para los distintos días de la semana 19. Encontramos también indicaciones como éstas: "in dedicationem do-mus" 20, "in rememorationem" 21, que parece ser la traducción del lehazkír del TM, que puede relacionarse con el azkarah o "memorial" de Lev 2:2: una oblación especial conmemorativa, consistente en quemar incienso los sábados sobre los panes de la proposición 22.
Otros salmos llevan el título de lethódah: "para alabanza"; quizá se cantaba con motivo de un sacrificio de acción de gracias. El salmo 30 lleva por título shír janukkatt habbaith: "cántico para la dedicación del templo." Quizá se aluda aquí a la dedicación del segundo templo, reconstruido después del retorno de la cautividad, o a la purificación del mismo en el 164 a.C. por Judas Macabeo 23. El salmo 29 lleva por título "in consummatione tabernaculi," siguiendo a los LXX: έξοδλου σκηνής; posible alusiσn al octavo dνa de la fiesta de los Tabernáculos 24.
La serie de salmos que comprende 120 al 134 lleva por encabezamiento: "Cántico de las subidas o de las gradas": shír hamma 'alóth: φδή των αναβαθμών. Se supone que se cantaba cuando "subían" los peregrinos a Jerusalén o cuando avanzaban por las "gradas" que llevaban al templo 25.
Finalmente, hay otra serie de salmos llamados "aleluyáticos," porque van precedidos de la exclamación Halelüyah ("Alabad a Yahvé") 26. El grupo de los salmos 113(112)-118(117) es llamado el "Gran Hallel," y se cantaba en las fiestas de Pentecostés, de los Tabernáculos y en la cena pascual 27.
d) Indicaciones históricas
Un grupo de 13 salmos atribuidos a David llevan unas indicaciones sobre la ocasión histórica de su composición. En general están tomadas de los libros de Samuel. El compilador ha querido concretar para sus lectores el momento histórico de la vida del gran rey, que dio lugar a determinadas composiciones salmódicas. En nueve salmos se alude a la persecución de que fue objeto David de parte de Saúl 28. En el salmo 3 se menciona la rebelión de Absalón; en el 51 se alude al adulterio de David, y en el 6o a la guerra siroamonita. En la versión griega aparecen otros salmos con indicaciones históricas 29.
En general podemos decir que todos estos títulos de los Salmos son anteriores a la versión griega de los LXX (s.ΙΙΙ-ΙΙ a.C.) 30.
Autores y datación de los Salmos.
El texto hebreo masorético atribuye 73 salmos a David 31, mientras que según la versión de los LXX son 84 los davídicos, 65 en la Vg y 86 en la siríaca. No pocos Santos Padres, siguiendo tradiciones rabínicas 32, sostuvieron que los 150 salmos del Salterio son obra del propio David 33. San Jerónimo rechaza esta opinión 34. Las expresiones "Salmos de David," "Himnos de David," "Libro de los Salmos de David," "Salterio davídico," empleadas en las antiguas colecciones y en los mismos concilios para designar los 150 salmos del A.T., no obligan a sostener que todos los salmos hayan de atribuirse a sólo David 35.
Los críticos modernos son más bien propensos a negar la paternidad davídica de la mayor parte de las composiciones del Salterio. Así, Delitzsch admite sólo 44 salmos davídicos 36; Hitzig, 14 37; Briggs, 13 38. En general hay tendencia a retrasar la época de composición de los Salmos, poniéndolos en la época persa o macabea 39.
En realidad, no es fácil determinar la fecha de composición de la mayor parte de los salmos, pues "las pruebas internas, sean de estilo o de lenguaje, resultan ser una guía precaria. Muchos de los salmos tienen un carácter completamente general: las circunstancias de un período se parecen muchas veces a las de otro; muchos salmos han sufrido adaptaciones y modificaciones, y la datación de un salmo no ha de determinarse por una simple palabra o una frase" 4°. Con todo, hay muchas veces indicios de composición tardía: alusión al templo, a la cautividad, ausencia de alusiones a la idolatría. En cambio, en no pocos salmos se refleja el estado eufórico de los tiempos gloriosos de la monarquía antes del exilio. Por otra parte, sabemos que David se distinguió por su inspiración poética y sus aficiones musicales, lo cual hace muy verosímil que muchas de las composiciones líricas religiosas suyas hayan sido adoptadas en la vida litúrgica del templo, quedando incorporadas al canon judaico. Precisamente por ser David un gran "poeta" el poeta religioso por excelencia , no pocas composiciones del Salterio le son atribuidas por la tradición, como se atribuyen a Salomón la mayor parte de los libros Sapienciales por ser el "sabio" por excelencia de la tradición israelita,
De la exposición de estos apartados se deduce claramente el espíritu moderador de la autoridad eclesiástica en esta cuestión crítica de la autenticidad davídica del Salterio. En realidad, no hay razones críticas poderosas para negar que un núcleo principal del Salterio sea del profeta regio. Muchos salmos reflejan un estilo y léxico de los mejores tiempos preexílicos, y pueden muy bien atribuirse al propio David.
Los autores del N.T. citan no pocas veces salmos atribuyéndolos a David42. En realidad, ni los apóstoles ni el mismo Cristo tratan con estas citas de resolver el problema de la autenticidad crítica humana de los salmos, pues su finalidad es pastoral y apologética; y en sus argumentaciones utilizan los textos acomodándose a la común creencia de los destinatarios judíos, que suponían que dichos salmos eran de David. De esto se deduce que dichas citas no prejuzgan el problema de la autenticidad crítica de las composiciones del Salterio.
Ya hemos indicado antes que en los títulos de los salmos se atribuyen muchos de éstos a diversos personajes, además de David: a Asaf se adscriben 12; a los hijos de Coré, n. El salmo 72(71) es atribuido a Salomón; el 90(89), a Moisés; el 88(87), a Ernán, y el 89(88), a Etán. En la versión griega de los LXX aparecen otros atribuidos a Jeremías, a Ezequiel, a Zacarías y a Ageo. Vemos, pues, que la tradición ha buscado vincular la mayor parte de las composiciones del Salterio a determinados personajes famosos por su carácter regio, profético o levítico 43. La pseudonimia es corriente en la literatura sapiencial del A.T., y, por eso, estas indicaciones de los títulos no han de tomarse al pie de la letra, pues son obra de los escribas y copistas, que han pretendido vincular las composiciones salmódicas a nombres venerados de la tradición bíblica, entre los que descollaba el gran poeta rey de Israel, el legendario David44.
Colecciones de salmos y formación del Salterio.
El actual Salterio se fue formando paulatinamente por yuxtaposición de nuevas composiciones recogidas de distintas épocas. Podemos distinguir en el Salterio tres colecciones distintas que tuvieron vida propia literaria antes de ser incorporadas a la gran colección unitaria actual.
Las composiciones de esta primera serie son de diversa índole: himnos de alabanza o de acción de gracias 45, composiciones didácticas o sapienciales46, profecías mesiánicas 47. Todos los salmos de esta colección son atribuidos a David, excepto los salmos 1:2.10 y 33. El salmo i parece ser de inserción posterior a la primitiva colección yahvista, como introducción sapiencial a esta serie o a todo el Salterio. A Dios se le designa ordinariamente en esta colección con el nombre de Yahvé 48; de ahí la denominación de "yahvista." En general, los poemas de esta colección llevan el sello individual, frente a otros de otras series que reflejan la preocupación nacional. Esta primera colección yahvista es considerada como el núcleo primitivo del Salterio, pudiendo muchos de sus salmos ser obra del propio David.
En esta serie prevalece el nombre divino de Elohim49; de ahí la denominación de elohistica. Este afán de sustituir el nombre de Yahvé por el de Elohim se ve clara en los salmos 53 y 70, que son la repetición de los salmos 14 y 40:14-18, respectivamente, con la diferencia de poner Elohim en vez de Yahvé. Generalmente se explica esta diferencia por el afán de evitar el sacrosanto tetragrámmaton, según las exigencias teológicas de la época, en que se quería salvar ante todo la trascendencia divina. Algunos autores creen que esta colección del Salterio fue compilada para uso de los judíos de la diáspora, y de ahí el cuidado de evitar el nombre de Yahvé en tierras extrañas a la heredad del Dios de Israel50. Pero no hay indicios claros para avalar esta hipótesis.
Esta segunda colección es más heterogénea que la primera, pues en ella encontramos "plegarias de David, poemas de Asaf, composiciones de los hijos de Coré y un salmo atribuido a Salomón."
Los atribuidos a David son de la más diversa índole: penitenciales, invectivos, deprecativos, de acción de gracias y aun himnos procesionales 51.
Los pertenecientes a los "hijos de Coré"52 tienen también una gran variedad literaria: elegías, himnos guerreros, cánticos eucarís-ticos, poemas triunfales en honor del Creador, cantos procesionales, fragmentos cpitalámicos, poemas sapienciales y plegarias mesiánicas. "En cuanto a la forma poética y literaria, el Salterio coraíta constituye una joya única en medio de los esplendores que adornan el gran Salterio. Magnificencia, naturalidad, frescor de imágenes y de comparaciones, profundidad, nobleza, sinceridad de pensamientos y de sentimientos, flexibilidad y sencillez de ritmo métrico y estrófico, nada falta a estas pequeñas composiciones para hacer de ellas obras maestras," 53
La versión de los LXX tiene tendencia a atribuir muchos de estos salmos a David, sin excluir el otro título de los "hijos de Coré,"54
La serie atribuida a Asaf, poeta, profeta y organizador del canto en el tabernáculo en los tiempos de David55, tiene un carácter más sapiencial y aun filosófico, con no pocas reflexiones sobre la historia de Israel56. Pero no faltan las composiciones elegiacas, los oráculos proféticos 57 y las odas triunfales a Yahvé, juez de la historia58. "No se debe buscar en los poemas asáficos la delicadeza exquisita de sentimiento, la melancolía dulce y penetrante de ciertos salmos coraítas, ni la perfección métrica y estrófica. Están escritos en estilo a veces áspero y oscuro. Pero están llenos de vigor y de vida, de un movimiento rápido y dramático. Se diría que sus autores han desdeñado la forma para atenerse sólo al fondo" 59.
En general tienen una proyección nacional. El estilo profético caracteriza algunas de sus composiciones, haciendo hablar a Dios en forma oracular. Por eso se los ha denominado "salmos proféticos."
Es un grupo más heterogéneo que los dos anteriores: 17 salmos davídicos, uno atribuido a Salomón (el 127) y otro a Moisés (el 90), y los restantes son anónimos, y no pocos "huérfanos" o desprovistos de todo título. Desde el punto de vista del contenido, son también de diversa índole: deprecativos60, sapienciales61, me-siánicos62, imprecatorios63, elegiacos64, históricos65, líricos66, himnos 67.
En esta última colección se incluyen los "cánticos de las subidas" o "graduales"68, que se caracterizan por su brevedad y frescor, escritos en lenguaje popular y familiar. Existe en ellos un ritmo "gradual," de forma que las ideas van subiendo como por escalones: se repite una idea y sirve de punto de partida de una nueva idea 69.
También pertenece a esta colección la serie de los salmos ale-luyáticos70. Entre ellos se destaca el "gran Hallel"71, que se recitaba en las grandes fiestas del año 72.
Supuesta esta estratificación de salmos, podemos inferir que el actual Salterio se fue formando paulatinamente por crecimiento gradual, conforme a las exigencias de la piedad judía y las necesidades litúrgicas. Suponiendo que un núcleo primitivo llegue a los tiempos davídicos, los restantes se fueron añadiendo en los tiempos eufóricos de la monarquía bajo Ezequías (s.VIII) y Josías (s.VII), reyes que fomentaron la piedad y la vida de culto en el templo jerosolimitano73. Finalmente, una gran parte pertenece a la época postexílica. La literatura sapiencial floreció particularmente después de la repatriación, y en las escuelas de "sabios" no faltaban poetas que se preocupaban de cantar alabanzas a Dios, expresando las íntimas angustias del fiel incomprendido en la sociedad.
Belleza poética y estructura literaria de los salmos.
Los salmos son ante todo composiciones poéticas, lo que quiere decir que lo intuitivo y afectivo priva sobre lo lógico y didáctico. El poeta se deja llevar de impresiones íntimas difíciles de concretar, de vivencias profundas que no encuentran su encasillado en las estratificaciones frías y calculadas de la razón. "La comunicación de esa vivencia no se puede ahogar en el tecnicismo árido y frío de un análisis y de un examen puramente críticos... El salmo es un poema que se presenta desde dos puntos de vista: la experiencia interna, que es algo real y que tiende a unirse con la forma externa, busca el modo de presentar lo eterno en algo concreto, palpable, viviente y muchas veces pintoresco. La presentación plástica se realiza con imágenes y símbolos. En esa realidad palpable se esconde algo interno... La visión poética se proyecta necesariamente sobre un plano determinado y limitado, pero el plano espiritual se cierne sobre el puramente particular y estrecho... En la poesía de los Salmos, la historia de Israel se abre espontáneamente a un porvenir lejano. Las experiencias de ayer y de hoy se transfiguran de manera radical, y las líneas fundamentales de los hechos salvíficos de Dios en favor de los hombres, que los poetas experimentan tan al vivo, se alargan hacia horizontes que se pierden en un luminoso futuro."74
Como es ley en la poesía hebrea, el salmista establece un constante contrabalanceo de miembros, un movimiento pendular del pensamiento, y así, los versos en dísticos son como los dos platillos de la balanza, que mutuamente se equilibran. El semita va dando las ideas por entregas en círculos más o menos concéntricos, de forma que el pensamiento va gradualmente avanzando, a base de insistir en una idea que se repite, pero que es punto de partida de otra nueva o de la misma bajo otra forma de expresión. Es el estilo concéntrico: "Lo que se dice es una sucesión de comunicaciones plenas, cada una de las cuales abarca la sustancia en su totalidad, pero sin agotarla enteramente. Se añade sin cesar algo nuevo, ora un aspecto, ora otro, y lo que nosotros creíamos haber captado a la primera en su totalidad, pero de manera vaga, aparece de este modo patente y claro a nuestro espíritu y penetra hondo en nuestro corazón. Se trata de un movimiento circular, de un proceso de pensamiento concéntrico. En medio de este flujo y reflujo queda un punto central que nunca se aclara del todo... Este pensamiento es musical y rítmico. Es algo así como una composición musical en la que se repiten sucesivamente motivos con apenas ligeras variaciones, pero que se nos antoja algo enteramente nuevo y con vivencias no percibidas anteriormente. Gracias a estas repeticiones y a esta progresión in crescendo, puede uno asimilar más completa y profundamente el motivo fundamental"75.
No convienen los autores al determinar las leyes convencionales que presiden la expresión externa de la poesía hebraica. Con todo, hay una cosa clara: el ritmo interno conceptual, el contrabalanceo de sentencias. Es el paralelismo de miembros, que, en expresión de los especialistas, es "la ley primera y más cierta de la poesía hebrea"76. Como ya hemos indicado en la introducción general a los libros Sapienciales, el paralelismo de miembros tiene tres formas: sinónimo, antitético y sintético o progresivo.
Paralelismo sinónimo. Es la repetición de la misma idea bajo distinta formulación en las dos partes del verso:
"No te irrites por mor de los malvados ni envidies al que obra inicuamente"77."Oye, Dios mío, mi clamor, atiende a mi oración" 78.
Paralelismo antitético. Contraposición de dos ideas en cada una de las partes del verso para provocar un choque psicológico en el lector y aclarar por contraste su contenido:
"Estos en carros, aquéllos en los caballos, pero nosotros esperamos en el nombre de Yahvé, nuestro Dios"79.
"Muchos son los dolores del impío, pero la misericordia ceñirá al que espera en Yahvé" 80.
Paralelismo sintético. Desenvolvimiento parcial de la idea expresada en el primer estico, mediante una nueva idea o una comparación ilustrativa:
"Como el ciervo las fuentes de las aguas, así mi alma te desea a ti, Dios"81.
"Entonad al Señor un canto nuevo, entonadlo al Señor las tierras todas" 82. "Bocas tienen, mas no hablan; ojos tienen, mas no ven" 83.
Fuera de este ritmo lógico de sentencias, poco es lo que con certeza se sabe de la distribución rítmica y estrófica del verso hebreo. Las hipótesis se multiplican, pues mientras para unos autores la clave del ritmo hebraico está en la cantidad de sílabas largas o breves, como en el latín clásico 84, para otros el secreto está en la distribución de acentos; y no faltan quienes sostengan que la poesía se basaba en el número de sílabas, sin relación alguna con su cantidad 85. Tampoco la división estrófica se puede determinar con claridad. Con todo, hay algunos indicios: el estribillo repetido en el poema86, la inclusión (la misma estrofa empieza y termina con las mismas palabras) 87, la responsión (correspondencia de ideas en dos estrofas sucesivas) 88 y la concatenatio (distribución de ideas o de palabras para encadenar grupos de versos o estrofas). Así, una estrofa empieza con las mismas palabras con que se cierra la anterior. Se llama también "anadiplosis." 89
Un artificio bien conocido en la poesía hebrea es la distribución alfabética o acróstica. Cada verso o cada estrofa empieza con una letra distinta del alefato hebreo y siguiendo su orden 90. Es un procedimiento de la poesía decadente, ya que resulta demasiado artificial, sujetando la agilidad e inspiración del pensamiento. Con todo, las Lamentaciones de Jeremías son una excepción a esta apreciación, ya que poseen un patetismo y aun lirismo inigualables; pero las composiciones acrósticas que tenemos en el Salterio son de inspiración pobre, pues el poeta no sabe moverse con agilidad dentro del encasillado del alefato hebreo.
En la versificación hebrea, y en concreto en el Salterio, encontramos otros artificios literarios:
Anáfora: repetición de una o muchas palabras al principio de muchos versos:
"Ώ Hasta cuándo, Señor, me has de olvidar, hasta cuándo apartas tu rostro de mí?" 91
Epífora: repetición de las mismas palabras al fin de muchos versos:
"Todas las gentes me cercaban, y, confiado en el nombre de Yahvé, las derrotaba. Me rodeaban, me cercaban, y, confiado en el nombre de Yahvé, las derrotaba. Me rodeaban como abejas, y, confiado en el nombre de Yahvé, las derrotaba" 92.
Symploké: repetición de las mismas palabras al principio y al fin de cada verso:
"Diga ahora, Israel, porque es bueno, porque su misericordia es para siempre. Diga ahora la casa de Aarón, porque para siempre es su misericordia. Digan ahora los que temen a Yahvé, porque para siempre es su misericordia" 93.
Estribillo: es un "ritornello" o refrán que se repite después de determinadas sentencias de modo regular. Así, en el salmo 42:6.12 se repite:
"ΏPor qué te abates, alma mía, por qué te turbas dentro de mí?." 94
Estos son los artificios literarios que encontramos en la técnica externa de la poesía hebraica, y que abundan en las composiciones del Salterio.
Mensaje doctrinal de los Salmos.
El libro de los Salmos, como todos los de la Biblia, es eminentemente religioso, pero precisamente la vena poética sirve para resaltar más la inspiración e intuición espiritual de los fieles, que se sentían vinculados a los destinos providenciales de Israel "sacerdocio real y nación santa" 95 en la historia. La poesía hebrea del Salterio es más que un mero desahogo individual, pues está impregnada del sentido histórico-mesiánico de la comunidad teocrática. En la historia sagrada encontramos desde el principio explosiones lírico-religiosas del alma popular israelita con motivo de una intervención milagrosa de Yahvé en favor de su pueblo. Es el caso del paso del mar Rojo cantado por los rapsodas populares, y que ha llegado a nosotros con el nombre del gran caudillo, Moisés.
Después de la organización del culto en el templo, esta inspiración poético-religiosa quedó canalizada a través de los representantes de la familia levítica, especialmente vinculados a la vida litúrgica del santuario. Así, pues, la mayor parte de las composiciones salmódicas surgieron en torno a las exigencias de la vida litúrgica. Almas selectas que vivían con profundidad la vida religiosa en el templo en intimidad con Yahvé fuente de toda vida espiritual ,dejaron sus experiencias espirituales en los Salmos, que aún hoy día son alimento de las almas del N.T.
"El culto de Israel, que alcanzaba su plena vivencia en las grandes fiestas anuales, en los sacrificios cotidianos, en las ceremonias de acción de gracias, en los días de oración, significa la celebración de los hechos salvíficos de Yahvé, el reconocimiento de Yahvé como su Dios. La liturgia es para ellos, como para nosotros, algo más que el simple recuerdo de acontecimientos pasados. La historia de los hechos salvíficos, y en especial la salida de Egipto con todo lo que lleva consigo, no se conmemora simplemente, sino que de alguna manera se actualiza de nuevo, precisamente como actos (y palabras) salvíficos de Dios, y de esta manera pueden los fieles vivir de nuevo estos acontecimientos. Los hechos salvíficos se anuncian en la comunidad, que es el centro donde resuena la palabra de Dios. Y este anuncio auténtico de la palabra de Dios opera algo, opera la salvación... De estas celebraciones litúrgicas traen su origen los Salmos" 9Ó. Los salmistas aluden constantemente a la proyección litúrgica, en la asamblea, de sus propias vivencias espirituales, de sus beneficios alcanzados de Yahvé 97.
De este ambiente cultual litúrgico brotaron las composiciones del Salterio. Según, las exigencias de determinadas fiestas, el poeta componía un nuevo poema religioso, que era después recitado e incorporado a la colección preexistente. Surgieron así diversas familias salmódicas conforme al módulo literario poético exigido por las circunstancias: himno, canto de acción de gracias, oraciones deprecativas, odas epitalámicas, composiciones épicas y aun elegiacas. Los problemas individuales del salmista adquieren así un valor público, pues su salvación milagrosa de un peligro de muerte enfermedad grave, hostilidad de los impíos es una prueba de que Yahvé no abandona a los que le son fieles, y en este sentido su experiencia personal es una lección para la comunidad religiosa.
Es muy importante señalar el módulo literario que preside la conformación de cada salmo, pues sólo así podemos calibrar sus afirmaciones en la debida medida; pero no debemos olvidar que muchas veces en la misma composición intervienen distintos módulos literarios. Así, se mezclan a veces la deprecación, la elegía, la acción de gracias, el oráculo profético, el género sapiencial. "Los exegetas generalmente dividen los salmos en familias, por el contenido de los mismos o por su género literario, para captar mejor su mensaje y sentido. "Cada grupo se caracteriza por su propio ambiente, su propia mentalidad y por su pequeño mundo de ideas. Cada grupo tiene su idea central, y por eso vive su correspondiente actitud de alma."98
Podemos dividir las diversas composiciones del Salterio en las siguientes familias: salmos de alabanza o himnos de acción de gracias, deprecativos, de peregrinación, profesionales, de entronización, regios, mesiánicos. Todos ellos están presididos por la idea obsesionante del Dios providente: "La atmósfera de los salmos es eminentemente teocéntrica. Sus autores están sedientos de divinidad. A sus ojos, Dios es todo... Ni un instante los salmistas apartan de Dios su mirada y su pensamiento. Si exultan, si gimen, si contemplan, si relatan, todo cuanto sale de sus plumas converge en la sumisión, la prosternación, la aclamación o la adoración... Si acaban de obtener una victoria, si están enfermos, si sienten sus almas asaltadas por las dudas, si tienen conciencia de su pequenez y de su pobreza, siempre se vuelven hacia Dios/ que podrá sacarles de sus situaciones difíciles o merece las acciones de gracias... Dios es la trama, no subyacente, sino resplandeciente y viva, de cada uno de los versículos. Cualquier ocasión sirve a los salmistas para repetir que Dios es grande, justo, fiel o misericordioso, y reiterarle la expresión de su fe, su confianza y su amor"
1. Himnos de alabanza.
Las invitaciones a alabar a Yahvé por sus proezas arrancan de los tiempos del Éxodo100. En el canto de Débora se enaltece el poder del Dios de Israel, que ha vencido a los enemigos de su pueblo 101. En la visión inaugural del ministerio profético de Isaías se hace exclamar a los serafines: "Santo, santo, santo, Yahvé de los ejércitos; llena está toda la tierra de su gloria."102 Toda la creación es la manifestación gloriosa de su poder y magnificencia. En los esplendores litúrgicos del templo, el salmista entona himnos de alabanza y de admiración al Dios de la creación y al Dios de la historia de Israel. Se cantan las antiguas gestas y se glorifican las nuevas "salvaciones" de Yahvé en favor de su pueblo. Algunas veces estos cánticos tienen un aire de responsorio, en el que interviene el solista y el coro general del pueblo:
"Alabad a Yahvé, porque es bueno, porque es grande su misericordia.
Diga la casa de Israel: Es eterna su misericordia.
Diga la casa de Aarón: Es eterna su misericordia."103
Con el canto alternaban los sonidos de los instrumentos músicos de la más diversa índole: de cuerda y de aire: harpas, cítaras, flautas, cuernos, tambores y címbalos. El salmista invita a todos los instrumentistas a tomar parte en la glorificación de Yahvé salvador en el templo:
"Alabadle al son de las trompetas, alabadle con el salterio y la cítara, alabadle con tímpanos y danzas, alabadle con las cuerdas y flautas, alabadle con címbalos resonantes, alabadle con címbalos de júbilo. Todo cuanto respira alabe a Yahvé. ‘Aleluya!"104
El pueblo se asociaba con danzas y movimientos rítmicos a esta manifestación bullanguera en honor de su Dios. Las gentes de mentalidad primaria son propensas a manifestar con músicas altisonantes sus afectos íntimos. El pueblo israelita se sentía dichoso en el templo en torno a su Dios, y la música le enardecía sobremanera. El "aleluya" era como un grito espontáneo de alabanza que salía de las gargantas del pueblo, agradecido a las bendiciones y bondades de su Dios. Otras veces respondía con la palabra de asentimiento, amén, a las alabanzas de los levitas y cantores oficiales 105.
En los himnos de alabanza, el poeta empieza con una invitación a los fieles yahvistas a unirse a sus alabanzas en torno al Dios de Israel; después expone los motivos de estas alabanzas, para terminar con una fórmula de glorificación aceptada acorde a la idionsicracia del pueblo. La perspectiva del salmista se extiende a todo Israel, a todas las criaturas, al universo, invitando incluso a los seres angélicos a entonar un himno de alabanza. En la parte central, no pocas veces se enumeran los motivos más diversos para entonar alabanzas a Dios: por ser Creador, por haber salvado a su pueblo de la opresión egipcia y haberle alimentado milagrosamente por el desierto 106. No pocas veces se canta el poder divino, manifestado en las fuerzas caóticas del mar tenebroso y sobre los monstruos marinos, como el Leviatán 107. La sucesión del día y la noche, la aparición de las fuentes y los ríos, son motivos de alabanza y expresión del poder y sabiduría divinos 10S. Su omnipotencia absoluta se pone a veces en contraposición a la impotencia de los ídolos 109.
Los israelitas tenían una concepción viviente de Dios, que manifiestan en la historia de su pueblo a la par que en la creación. Las vinculaciones históricas de Yahvé con Israel privan sobre las consideraciones de una pura teodicea natural. "Su experiencia religiosa era ante todo una experiencia salvífica, y toda la idea de Dios se apoya sobre una experiencia de ese mismo Dios. Se fundaba sobre los hechos de la historia de la salvación, en el hecho de que Dios estaba próximo a su pueblo. Más tarde va tomando cuerpo en una reflexión ulterior la conciencia de las relaciones entre Creador y criatura. La Biblia no se alza de la filosofía a la teología, sino que, partiendo de la experiencia religiosa, de la convicción de pertenecer al pueblo de Dios, de la plena conciencia de ser el pueblo elegido, llega, mediante reflexiones posteriores, a conclusiones precisas sobre el ser, el cosmos y la creación." 110 "La fe de Israel ha nacido de la experiencia espiritual del obrar de Dios con su pueblo y con cada individuo en particular. Israel ha captado a su Dios como un Dios viviente, que se revela en la historia del pueblo y en la vida de los individuos. Israel ha aprendido a conocer a Dios como a un Salvador y a un guía, como a un Dios Sanador. Israel no extrae de la naturaleza el conocimiento que tiene de Dios, como lo hacen los demás pueblos orientales antiguos, que arrancan de la naturaleza las imágenes de los dioses. A Israel le viene ese conocimiento de las intervenciones de Dios en la historia de su pueblo, como muy bien podrían apreciarlas a la luz de la revelación en Moisés y los profetas." 111 "También Israel podía conocer a Dios partiendo de la creación, pero de hecho lo ha conocido mejor y aún más íntimamente a través de las intervenciones divinas en la vida misma de Israel, en su historia. Yahvé se ha manifestado vivo y operante, se ha revelado a Israel, se ha dejado experimentar por Israel."112
Los salmistas tienen conciencia de esta elección excepcional de Israel, debida únicamente a la voluntad salvadora de Yahvé 113; y por eso cantan entusiasmados sus gestas antiguas liberación de la esclavitud faraónica, estancia en el desierto y conquista de Canaán , para dar confianza en los momentos críticos de la historia hebrea posterior. Las dificultades y la cautividad babilónica hacen suspirar por la urgente manifestación poderosa de Yahvé, como en otro tiempo contra los egipcios. El pasado del Éxodo se idealiza, y los poetas ansianas una nueva etapa de vida nacional bajo la égida de Yahvé.
Pero los autores de los Salmos saben que el Dios de Israel es también el Dios de la naturaleza y el Soberano de todas las gentes: "Israel empieza conociendo a Dios como Yahvé, el Dios de su pueblo, el Redentor. A medida que va familiarizándose con la acción redentora de Yahvé, aprende Israel a conocerle también como Creador. Los hechos que acaecen irán madurando la visión teológica de Israel. Yahvé no será ya simplemente el Elohim de Israel, su Dios. El gran hallazgo de Israel consiste precisamente en que El sea Elohim pura y simplemente."114
Llevados de su sentido religioso, los salmistas saben ver la mano de Dios en todas las manifestaciones de la naturaleza, particularmente en su providencia para con todos los seres vivientes, pues provee de comida y sustento a todos los animales 115 y, sobre todo, protege al hombre, haciendo que toda la naturaleza esté a su servicio 116. Dios no es un ser inmóvil, inerte, alejado del contacto con lo creado, sino el principio de toda vida:
"Ampáranse los hombres a la sombra de tus alas, sácianse de la abundancia de tu casa, y los abrevas en el torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente de la vida y en tu luz vemos la luz."117
No obstante, es el Rey majestuoso que dirige las manifestaciones cósmicas y atmosféricas 118. Justamente en la tempestad es donde mejor se refleja su poder, fulgurando rayos y conmoviendo con su voz los cimientos de los montes:
"Precédele fuego, que abrasa en derredor a sus enemigos. Sus rayos alumbran el mundo; tiembla la tierra al verle. Derrítense como cera los montes ante Yahvé, ante el Señor de toda la tierra."119
Dios es inaccesible, trascendente y santo 120; al mismo tiempo es eterno 121, omnisciente y todopoderoso 122, creador 123, providente 124, bondadoso y misericordioso 125. Lejos de ser un ser dominado por la fuerza incontrolada de su poder omnímodo, el Dios de los salmistas es justo y equitativo, obrando siempre conforme a las exigencias de su sabiduría y bondad.
2. Salmos eucarísticos.
En los himnos de alabanza se cantan las glorias de Dios y sus beneficios generales sobre las criaturas y sobre el Israel de la historia. Los salmos de acción de gracias, en cambio, giran en torno a un beneficio nuevo otorgado al salmista o al pueblo israelita como colectividad.
Después de una grave enfermedad o con ocasión de un beneficio obtenido por el fiel, éste iba al templo a ofrecer sacrificios eucarísticos, cumpliendo sus votos 126. La ceremonia era seguida del banquete comunitario a base de las partes de la víctima no quemadas sobre el altar, al que eran invitados los levitas y necesitados 127. En estos salmos de acción de gracias encontramos un esquema muy homogéneo: anuncio de la acción de gracias, relato de los beneficios recibidos y una invitación a los asistentes a sumarse al acto eucarístico 128. En la parte central se concreta el beneficio recibido; generalmente se alude a una postración física por la enfermedad o a un peligro de ser presa de los enemigos.
Siempre, pues, la mente del salmista se centra en torno a una "liberación," de un peligro. Por eso, con toda crudeza revive sus penalidades pasadas, y así, sus palabras tienen un sello también deprecativo, pues relata las súplicas que en los momentos de angustia hizo a Dios. Pero insiste en que ha mantenido incólume la confianza en su poder en los momentos más críticos. Finalmente, describe su liberación: "Es tan profundo el cambio, que se nota sin esfuerzo alguno. Se trata de un paso de la estrechez a la holgura, de las lágrimas a la risa, del triste llanto a la danza gozosa, del saco de penitencia a los vestidos de fiesta, de las puertas de la muerte a las puertas de la hija de Sión, de la oscura región de la muerte al país de los vivos. Se describe la fiesta actual: el salmista da gracias en hábitos de fiesta, ungido con óleo puro; el banquete está preparado; las copas, llenas de vino hasta el borde, están esperando a los comensales."129 No pocas veces la perspectiva del salmista se extiende anunciando la llegada de todas las gentes para participar en este banquete de acción de gracias. 130
La conciencia del salmista está íntimamente vinculada a la suerte de su nación; por eso, al lado de sus problemas personales afluyen las inquietudes colectivas. Sobre todo hay algunas composiciones eucarísticas del Salterio que llevan el sello nacional, pues están redactadas con motivo de alguna victoria 131 o con ocasión de una buena cosecha 132. La estructura de estos salmos es más bien hímnica; pero, por el contenido, estas composiciones son eminentemente eucarísticas.
3. Salmos deprecativos.
Como en el apartado anterior, deben distinguirse los salmos deprecativos de índole individual y los de proyección nacional. El ser humano es esencialmente débil y necesita en todo momento de la mano poderosa de Dios para sacarle de los momentos de angustia. Los salmistas, llevados de su profunda religiosidad, reconocen en sus desgracias personales la mano punitiva de Yahvé, y, confesando sus faltas, suplican el auxilio necesario para salvar una situación comprometida. En general, estos salmos deprecativos no nacen en el ambiente litúrgico, sino que son ocasionados por circunstancias personales, sobre todo a causa de un peligro de muerte. En la panorámica del salmista no cuenta todavía la vida dichosa en ultratumba, como encontramos enseñado en el libro de la Sabiduría 133, y por eso ansia prolongar los días en esta vida terrenal en compañía de su Dios, al que sólo es posible alabar entre los vivos. Yahvé es un Dios de vivos 134, y de ahí que la muerte prematura se considera como el castigo merecido por los impíos 135.
La estructura de esta serie de salmos es similar en todos: invocación, lamentación, súplica propiamente tal y motivos alegados para justificar esta demanda de auxilio. La invocación tiene el aire de una oración a Yahvé todopoderoso. El nombre del Dios de Israel es ya una garantía de asistencia y de fidelidad a sus promesas de auxilio hacia los justos. Después el salmista describe, generalmente con vivos colores, su sufrimientos físicos y morales 136. Sus palabras tienen la forma de lamentación angustiada. La súplica propiamente tal se caracteriza por su familiaridad confidencial con Dios. El salmista habla con el corazón en la mano. En algunos momentos se queja de que Yahvé le tiene olvidado, en contra de sus promesas. Por otra parte, la causa del justo doliente es la causa de Dios, y por ello debe salvarle, pues, de lo contrario, los impíos deducirán que es vana su fe, ya que Yahvé los abandona cuando están más necesitados. Para hacer fuerza a su oración, el salmista confiesa sus pecados y hace actos de penitencia.
Los salmos deprecativos de índole nacional surgen en los momentos de calamidades colectivas: una batalla perdida, una sequía pertinaz, una mala cosecha, una peste, una invasión de langostas. Los salmistas, en estas ocasiones de crisis nacional, apelan a las antiguas gestas de Yahvé, a sus antiguas promesas de protección y a la condición de Israel como pueblo elegido entre las naciones 13?
4. Salmos de peregrinación.
Las fiestas de peregrinación obligatoria entre los israelitas eran Pascua, Pentecostés y Tabernáculos 138. La primera era la fiesta de la luna llena, de origen pastoril: el cordero era el centro de su liturgia. La segunda era la de la cosecha de los cereales, y la tercera cerraba el ciclo agrícola con la recolección de los frutos. Pero, además, tenían un sentido histórico: la de la Pascua recordaba la liberación de la opresión egipcia; la de Pentecostés conmemoraba la legislación del Sinaí, y la de los Tabernáculos recordaba la estancia de Israel en el desierto. En estas conmemoraciones anuales se realzaba el sentido de solidaridad religiosa y nacional y la convicción de pertenecer al pueblo de Dios. Las solemnidades eran ruidosas, y los corazones estaban motivados por el júbilo espiritual que los embargaba. El salmista, interpretando la alegría íntima de los peregrinos, entonaba gozoso:
" ‘Cuan amables son tus moradas, Yahvé de los ejércitos! Mi alma anhela ardientemente ver los atrios de Yahvé. Mi corazón y mi carne saltan de júbilo por el Dios vivo. Halla una casa el pájaro, y la golondrina un nido donde poner sus polluelos. Yo he hallado tus altares, ‘oh Yahvé de los ejércitos, Rey mío y Dios mío!" 139
Los levitas enumeraban las condiciones que debía tener el peregrino para entrar en la casa de Yahvé:
"El de inocentes manos y el de puro corazón, el que no lleva su alma al fraude y no jura con mentira." 140
Después el director de coro invitaba a los peregrinos a tomar parte en las ceremonias sagradas:
"Servid a Dios con júbilo, venid gozosos a su presencia. Sabed que Yahvé es Dios, que El nos hizo y suyos somos, su pueblo y la grey de su pastizal. Entrad por su puerta dándole gracias, en sus atrios alabándole; dadle gracias y bendecid su nombre." 141
El pueblo respondía enardecido:
"Porque es bueno, y su misericordia es para siempre, y su fidelidad de generación en generación." 142
En la capital de la teocracia Jerusalén , el israelita se sentía en su propio hogar. En ella tenía su residencia oficial su Dios y su representante el rey. El templo era el punto de convergencia de todas las ansias religiosas del fiel yahvista: "Vale más un solo día en tus atrios que mil lejos de ellos" 143. Los desterrados de Babilonia sueñan con la reconstrucción del santuario y con las antiguas solemnidades litúrgicas 144.
5. Salmos procesionales.
La presencia de Yahvé se hacía sensible de un modo particular en el arca de la alianza y después en su santa morada del templo de Jerusalén. Los salmistas describen gozosos las procesiones en torno al santuario de Jerusalén:
"Delante van los cantores; los citaristas cierran el cortejo; en medio, las doncellas tocan los tamboriles... Allí va Benjamín, el más mozo de todos, en cabeza; príncipes de Judá con sus escuadras, los príncipes de Zabulón y de neptalí."145
Cuando llega la procesión al atrio del santuario, el salmista entona solemne:
"Alzad, ‘oh puertas! vuestros dinteles, porque entra el Rey de la gloria."
Una voz pregunta:
"ΏQuién es ese Rey de la gloria?" y la voz del salmista:
"Yahvé es fuerte y poderoso, Yahvé poderoso en la batalla..."146
6. Salmos de entronización.
No pocas composiciones del Salterio celebran la realeza de Yahvé sobre todo lo creado, y particularmente sobre los hombres. Su trono es eterno 147, y desde el cielo rige a todas las naciones:
"Porque El es el Rey sobre toda la tierra: cantadle un himno. Dios reina sobre las naciones, se sienta Dios sobre su santo trono..." 148
Ha sometido a todos los pueblos, pero se ha reservado a Israel como "heredad" particular 149. Domina las fuerzas cósmicas 15°. El salmista se dirige hacia un reconocimiento universal de la soberanía de Yahvé, y así, invita a todos los pueblos a reconocerle como Rey 151. "La proximidad de Dios y de su reino son los temas sobre los que versan los salmos procesionales y los de entronización. Toda la revelación tiende al establecimiento de una comunión íntima entre Dios y el hombre. Dios se aproxima al hombre. Establece su reinado en la humanidad. Ese dominio total de Dios no tiene otro fin sino elevar al hombre a la comunión con El mismo. Yahvé es Rey, pero su reino cabe los seres humanos se manifiesta progresivamente. A medida que se revela más claramente en la historia del pueblo elegido, éste lo va comprendiendo cada vez mejor. Yahvé es rey porque, gracias a su protección, Israel ha podido constituirse en pueblo independiente y triunfar así de sus enemigos. Los profetas contemplan esta realeza, hecha realidad plena en el reino de justicia, cuando venga el "juicio" de Yahvé sobre Israel y sobre los gentiles. Los profetas más recientes examinan la perspectiva de una nueva creación del mundo, mediante la cual Dios estará próximo al mundo nuevo. Los apocalipsis descubren el establecimiento de este reino mediante el desquiciamiento y la catástrofe cósmica. En la literatura sapiencial, el reino de Dios es el fruto de la realización progresiva de los planes de la sabiduría divina, infinita, sobre el mundo"152.
7. Salmos regios mesianicos.
Dada la mentalidad teocrática del pueblo israelita, el rey tenía un carácter sagrado, como lugarteniente de Yahvé. Por eso se le llama "ungido de Yahvé"153. Los salmistas, a través de las grandes manifestaciones de pompa de la corte israelita, sabían elevarse a la dimensión religiosa de la dinastía davídica, y por eso entonaban poemas áulicos, pero con un marcado sello religioso y mesiánico. El verdadero y único Rey de Israel era el propio Yahvé; el representante de la dinastía davídica era un simple delegado de sus derechos en la sociedad hebrea. "Cuando se honraba a este rey en el día de sus ascensión al trono o en el aniversario de su nacimiento y consagración; cuando se celebraban sus bodas; cuando un cortejo salía gozoso a su encuentro después de una victoria; cuando se pedía por su curación o por el buen resultado de una nueva campaña guerrera, nunca se echaba en olvido que el rey de Israel era, ante todo y sobre todo, el "ungido de Yahvé" y el portador de una brillante promesa de salvación. No era un simple jefe militar o político. Sobre él se había como concentrado el amor y la solicitud de Yahvé, y por él se habrían de realizar algún día, en favor de todo el pueblo, las promesas mesiánicas salvadoras" 154.
No pocos salmos aluden a estas ceremonias de entronización del rey en las que se canta la magnificencia del monarca y se le desea un "próspero reinado en nombre de Dios y en estilo oracular 155. El salmo 45, de carácter epitalámico, ensalza las cualidades físicas y morales del príncipe y las de la princesa que se va a unir en matrimonio con él. Pero, al mismo tiempo, se alude a las exigencias de justicia y de rectitud que deben presidir sus actos de soberano. Es el predilecto de Yahvé 156, y se hacen súplicas a Dios por su ventura personal y su prosperidad como rey 157.
Algunas veces se le considera como simple eslabón en la cadena dinástica hacia el Rey ideal, el Mesías de los tiempos de la teocracia anhelada y presentida en los vaticinios proféticos. Así, los poetas idealizan sus cualidades conforme al esquema mesiánico heredado de estos oráculos proféticos. Por ello, en el rey presente ven al tipo del Rey de los tiempos mesiánicos.
Con todo, hay dos salmos el 2 y el no en los que la mente inspirada y profética del salmista se proyecta directamente sobre la figura del Mesías personal en su sentido literal. En efecto, en el salmo 2 se habla de un lugarteniente de Yahvé (designado enfáticamente como Mashiaj: "Ungido"), al que deben reconocer todos los pueblos so pena de caer bajo el peso de la ira devastadora divina. En el día de su entronización real recibe una nueva "filiación" respecto de su Dios. Esta perspectiva regia y mesiánica del salmo 2 es completada por la sacerdotal anunciada en el salmo no. El Mesías será, pues, Rey Sacerdote "al modo de Melquisedec"; es decir, tendrá en sus manos la doble potestad civil y religiosa como en los tiempos patriarcales del sacerdote de Elyón y rey de Salem, que bendijo a Abraham y de él recibió los diezmos.
Esta perspectiva de un Mesías soberano sobre todos los pueblos está en conformidad con los vaticinios de los gloriosos tiempos de la monarquía davídica. Después del destierro superada la etapa nacionalista y acentuada la visión personalista de la religión como consecuencia de la crisis nacional surgida con motivo de la desaparición del reino de Judá surge un nuevo personaje ideal: el Justo doliente, que sufre y muere por su pueblo. En los famosos fragmentos del Deutero-Isaías encontramos una aproximación a la realidad del Calvario 158. El salmista también se hace eco de un justo que sufre desamparo de todos, el cual en su soledad es tipo de los sufrimientos del Mesías, que expira en la cruz abandonado de todos. El salmo 22 sintetiza las angustias de los fieles israelitas que sufren por ajustar su vida a la ley divina. El Justo doliente del salmo encuentra su plena culminación en el Mártir del Gólgota. Así, el mesianismo se perfila y concreta para preparar a las almas selectas al reconocimiento del verdadero Mesías de la historia 159.
8. Salmos imprecatorios.
No son pocas las composiciones del Salterio en las que el poeta parece respirar un manifiesto espíritu de venganza hacia sus enemigos 160.
A nuestra sensibilidad cristiana chocan ciertas expresiones inadmisibles dentro de la moralidad evangélica. Los Santos Padres han tratado de resolver esta dificultad apelando a ciertas teorías que no convencen al lector moderno, como cuando dice San Agustín que lo que expresa el salmista no son deseos de venganza, sino predicciones de unos hechos que han de tener lugar.
Para abordar el problema de las imprecaciones debemos tener en cuenta, en primer lugar, el género literario poético hiperbólico, tan corriente en la Biblia. Los escritores orientales suelen expresar sus ideas con frases radicales, sin medias tintas, sin matizar el pensamiento, para hacer más efecto psicológico en el lector. Esta exageración sistemática fruto de una imaginación ardiente y de un temperamento fogoso es muy corriente en los escritos bíblicos 161. Y, por tanto, al calibrar sus afirmaciones es preciso restar un gran tanto por ciento. En segundo lugar, debemos tomarlas como un desahogo psicológico del hagiógrafo, que se consume al ver que los impíos prosperan, mientras los inocentes sufren; y, sobre todo, dada su mentalidad teocrática y mesianista, las imprecaciones contra los enemigos del pueblo elegido llevan el sello de una invocación a la justicia divina para que ejerza sus legítimos derechos punitivos contra los que hacen caso omiso de su ley, patrimonio de Israel.
Se trata de resolver el problema distinguiendo en los pecadores su calidad de hombres como tales deben ser amados y de enemigos de la ley divina, y bajo este aspecto deben ser odiados: Y hablando de las imprecaciones, dice: "Estas imprecaciones pueden considerarse desde tres puntos desvista: primero, en cuanto predicciones, sin implicar deseo; y así, el significado de convertantur peccatores in infernum es conver-tentur. Segundo, en cuanto deseos, no del castigo de los hombres, sino de que se cumpla la justicia divina; así, en el salmo 58, "el justo se alegrará cuando vea la venganza," porque, aunque Dios castiga, "no se complace en la destrucción" del malvado (Sab 1), sino en su propia justicia, porque "el Señor es justo y ama la justicia" (Sal 10). En tercer lugar, el deseo de la destrucción de la culpa, sin inflicción de castigo, o sea, de destrucción del pecado, salvando al hombre."162
Esta solución del Aquinatense tiene aplicación en algunos textos, pero hemos de confesar que las imprecaciones responden a un estado moral muy lejano del ideal evangélico del perdón. Los salmistas son hijos de su tiempo y expresan sus ideas conforme a ciertas concepciones rudas de su época. Aunque representan lo más selecto de la sociedad israelita, no hemos de olvidar que vivían en la época del A. T., cuando el estadio de revelación era muy imperfecto en conformidad con las claridades del Evangelio. Debemos respetar los caminos secretos de la Providencia, que ha querido desarrollar las verdades de salvación en el orden dogmático y en el orden moral de un modo gradual y lento, "propter duritiam cordis eorum"163; y en lo moral del A.T. privaba la ley del tallón "ojo por ojo..." y era casi desconocida la ley del perdón de los enemigos. Es en el sermón de la Montaña cuando se da la gran revelación del amor a los enemigos, lo que señala la divisoria de la historia en las relaciones humanas. La antigua Ley era sumamente imperfecta, y el ideal religioso moral estaba en consonancia con las imperfecciones de esa Ley, que no hablaba de retribución en ultratumba ni de vida espiritual en el más allá. Por ello, el ideal del perdón de los enemigos resultaba inconcebible para una mentalidad que suponía que la justicia divina debía manifestarse necesariamente en esta vida 164.
Texto y versiones.
El texto masorético hebraico es hoy día, a pesar de sus lagunas, la mejor fuente para acercarnos al original de los Salmos. La versión de los LXX está hecha sobre un texto hebreo que no pocas veces difiere del masorético actual. Esta multiplicidad de recensiones hebraicas queda probada en los casos en que algunos fragmentos de los Salmos aparecen en otras partes de la Biblia. Así, el salmo 18 se lee en 2 Sam 22, pero con más de 70 pequeñas variantes; lo que prueba la libertad con que trabajaban los copistas antiguos. Como el texto se transcribía sin vocales, las confusiones de las palabras con las mismas consonantes se multiplicaban. Por otra parte, existía un afán de adaptación del lenguaje a los nuevos modismos, dando de lado a oscuros arcaísmos; y también muchas veces había cierto interés en abreviar el texto juntando diversos fragmentos en una sola pieza poética. Los retoques en función de la interpretación no son raros; así, a poemas de índole individual se les da una proyección nacional por razones litúrgicas. A esto hay que añadir ciertas doxologías intercaladas por exigencias del culto.
Versiones griegas.
La versión alejandrina llamada de los LXX parece datar de la mitad del siglo π antes de Cristo. Es obra de varios autores, algunos de los cuales no tenνan un conocimiento profundo y preciso del hebreo, sobre todo acerca del sentido de los tiempos de los verbos. Rehuyen los antropomorfismos, y muchas veces la versión es más bien una interpretación según la mentalidad judaica alejandrina. No obstante, la traducción no carece de valor ni está exenta de elegancia helénica. Refleja un original hebreo anterior al masorético, y bajo este aspecto es de extremo interés. Gracias a sus lecciones podemos reconstruir un texto a veces más aceptable que el actual masorético.
Además, tenemos fragmentos de otras tres versiones griegas hechas por tres judíos del siglo i después de Cristo: Aquila, Teodoción y Símaco. La primera se caracteriza por su literalismo extremo, lo que es de gran utilidad para reconstruir el texto hebreo que traducía. Teodoción tenía especial interés en mejorar la versión de los LXX. La traducción de Símaco se caracteriza por su claridad y elegancia. San Jerónimo la alaba, y la utiliza en su versión del Salterio directa del hebreo 165.
Versiones latinas.
En el siglo π surgiσ la Vetus Latina llamada por San Ambrosio ν
tala , calcada en la griega de los LXX. Es una versión anónima de procedencia geográfica desconocida. San Agustín la alaba por su fidelidad 166. Como las variantes se fueron multiplicando desmesuradamente, San Jerónimo, en el 383, por encargo de San Dámaso, corrigió dicha versión, aunque superficialmente ("licet cursim magna ex parte") 167, para no desorientar demasiado al lector 168. Este texto fue adoptado por el Salterio Romano 169. En 386, el propio San Jerónimo emprendió una nueva revisión más a fondo, utilizando el texto hexaplar de Orígenes. Es el texto actual adoptado en el rezo del Breviario, y que es llamado Salterio galicano 170. Más tarde, en 392, el solitario de Belén emprendió una nueva versión directa del hebreo (Psalterium iuxta hebraeos), que no ha sido adoptada para el uso litúrgico. Pero, por estar más en conformidad con el original hebreo, resultaba demasiado novedosa para los oídos, acostumbrados a la antigua versión vulgata.Recientemente ha surgido una nueva versión latina directa del hebreo, obra del Pontificio Instituto Bíblico. En 1944 salió a luz, y en 1945 fue autorizada públicamente por un "motu proprio" de Pío XII, por el que se permitía la nueva traducción en la recitación del Oficio divino. En realidad, la nueva versión había sido llevada a cabo por deseo expreso del Santo Padre 171. En general se impuso como criterio el adaptarse lo más posible al texto hebreo, conservando en lo posible todo lo aprovechable del texto recibido de la Vulgata. El resultado ha sido excelente, pues la nueva versión es más fiel al original hebreo, y aunque resulte a veces poco musical y dura en algunas expresiones latinas, esto se debe no a incorrección de la misma, sino a tener el oído acostumbrado y no pocas veces "viciado" a la versión tradicional.
Versiones siríacas.
La versión principal es la llamada Peshita ("sencilla," común, vulgata), hecha directamente de un texto hebreo a principios de la era cristiana, aunque parece que utiliza también la versión de los LXX. El texto hebreo que maneja parece ser muy similar al actual masorético. Además de esta versión, que era la común, hay otras tres siríacas de época posterior: la siro-palestinense, del siglo V; la filoxeniana, del siglo VI, y la sirohexaplar, del siglo VII. De ellas conservamos sólo fragmentos, de poca utilidad para reconstruir el texto original.
Targum arameo.
Esta traducción libre casi paráfrasis fue puesta por escrito en el siglo v, pero responde a una tradición oral mucho más antigua.
1 En heb, Sefer téhillim. Cf. orígenes, In Ps i: PG 12:1084; Eusebio, ffist. Eccl 6:25:2: PG 20:581; san jerónimo, Praef. In Ps iuxta hebraicam veritatem: PL 28:1124 (1184). 2 Cf. Le 20:42; Act 1:20. 3 Cf. Sal 57:9; 150:3. 4 Dz 784; EB 43- 5 Cf. j.B. Frey, De Psalmo 151 Apocrypho: VD 5 (1925) 200-202. 6 Hay gran diversidad, sobre todo, en la distribución de los salmos 94-100 y 116-119. 7 EB 345. Parece que deben unirse los salmos 42 (41) y 43 (42); 114 y 115 de la Vg forman el 116 del hebreo. Lo mismo pueden unirse los salmos 9 y 10 del heb. en el 9 de la Vg. En cambio, debe dividirse el 144 (143) en dos (i-u y 12-15). Algunos salmos aparecen dos veces en el Salterio: salmo 14 (13) y 53 (52). El salmo 108 (107) está formado a base del salmo 57 (56), 8-12 y el 6o (59), 6-14; el salmo 70 (69) es parte del 40 (39): los w.14-18. 8 Esta división quintopartita del Salterio es antigua, pues en i Par 16:36 se lee la doxología que aparece al final del libro cuarto (Sal 106 105], 48). 9 En el TM sólo hay 26 salmos que no tienen título alguno; por ello se les denomina en la tradición judía "huérfanos." En los LXX y Vg sólo dos carecen de título: el i y el 2. Esta diversidad indica el carácter convencional de estas indicaciones titulares del Salterio. 10 Cf. Is 23:16; Am 6:5. 11 Cf. Par 15:21. 12 Aparece esta indicación en 39 salmos atribuidos a David, en nueve de los hijos de Coré, en cinco de Asaf, en dos anónimos y en el canto de Habacuc. 13 Véase A. Vaccari, Pro octava multi inscribuntur Psalmi: VD 6 (1926) 141-146; ibid., 20 (1940) 1775. 14 El Targum lo explica diciendo que alude a un instrumento de ocho cuerdas. 15 Excepto en dos casos (Sal 140 y 143), aparece siempre en los tres primeros libros del Salterio (nueve en el primero, 17 en el segundo y n en el tercero). 16 Véase San Jerónimo, Comm. in Hab 3:3: PL 25:1310-1312 (1373-1375); Ad Mar-cellam ep.28:2-6: PL 22:433-435; San Agustín, Enarrat. in Ps. 4:4: PL 36:80. Véase J. Pa-Risot, Signification musicale de Sélah-Diapsalma: RB 8 (1899) 573-581. 17 Cf. 2 Par 23:18; 31:2; Neh I2:45s. 18 Cf. 2 Par 29:275; Eclo 50:185. 19 Así en los salmos 23.47.92.93. 20 Sal 30; cf. Mac 4:52-595 Jn 10:22. 21 Cf. Sal 38 (37) Y 70 (69). 22 Cf. Lev 24:7. 23 Cf. 1 Mac 4:59. 24 Así se declara en el Talmud, Soferim XVIII 3. 25 Cf. J. Calés, Le Psautier des Montees: "Rev. Se. Reí." 17 (1927) 287-313-434-444-532-537; 18 (1928) 326-344.489-499; 19 (1929) 49-55- 26 Son los salmos 184(ι
θ3)-187(106).111(110)-118(117).135(134)-136(135)·146(145)-15θ. 27 Cf. Mt 26:30. 28 Asν en los salmos 7-34-52.54-56.57-59-63-142. 29 Son los salmos 26.69.75.92.96.111.142.143. 30 Cf. EB 341-342. 31 Son los siguientes: Sal 3-9(10). 11-32.34-41.51-65.68-70.86.101-103.108-110.122.124. 131.133.138-145· 32 Talmud, Sebajim 1173; Baba Bathra 153. 33 Asν San Filastrio, Haer. 130: PL 12:12595; San Ambrosio, Enarr. in Ps 1: PL 14, 922s (965-67); San Agustνn, De civ. Dei 17:14: PL 41:547. 34 Cf. Ad Cypr. ep.14o,2.4: PL 22:1167.1169; tambiιn lo niega San Hilario, Tract. super Ps prσl. n.2s: PL 9:2335. 35 Cf. EB 340. 36 Die Psalmen (Leipzig 1894). 37 Die Psalmen (Heidelberg 1896). 38 The Book of Psalms I, LXI-LXIV. 39 Representan esta tendencia Wellhausen, Duhm y, entre los católicos, Podechard. 40 A. F. Kirkpatrick, The Book of Psalms (1921) XXXVs. 41 EB 340-346. 42 Cf. Sal 2 y Act 4:25; Sal 16(15) Y Act 2:255; 13:35; Sal 32(31) y Rom 4:6-8; Sal 69(68) y Act 1:16.20; Sal 109(108) y Act 1:20; Sal 110(109) y Mt 22:435; Me 12:35-37; Le 12:41-44; Act 2:34. 43 Los "hijos de Coré" aparecen organizando el culto en los tiempos de la monarquía (cf. Par 6:16-23; 917-I9; 2 Par 20:19; 31:14)· Asa/era cantor en los tiempos de David (cf. Par 6:18.24; 2 Par 5:12; 29:30). Los salmos atribuidos a Asaf se distinguen por su elevación moral, y con frecuencia en ellos se medita sobre la historia de Israel. 44 Entre no pocos críticos modernos hay una tendencia marcada a datar la mayor parte de las composiciones del Salterio en los tiempos de los Macabeos (s.II a.C.). Pero contra esta suposición se urge que en la versión de los LXX redactada antes del 130 a.G. aparecen ya los 150 salmos del actual Salterio. Además, el 79(78) es citado por 1 Mac 7:17 con la siguiente fórmula: "según la palabra escrita," expresión estereotipada para designar las Escrituras canónicas. 45 Son los salmos 8.18.19.23.24.27.29.30.33.34. 46 Salmos 1.14.15.32.36. 47 Salmos 2.16.22.40. 48 Yahvé aparece 278 veces, y Elohim 15 veces, 49 Elohim, 200 veces; Yahvé, 44. 50 Es la opinión de Y. Calés, o.c., I 21. 51 Cf. Sal 68. 52 Cf. Núm 16:1s; Par 25:1s. 53 J. Calés, o.c., I 24. 54 Así en los salmos 42-43.46-49. 55 Cf. Par 16:7; 25:1s; 2 Par 5:15. 56 Cf. Sal 78. 57 Sal 50.75.83. 53 Sal 86. 59 J. Calés, o.c., 25-26. 60 Sal 90.140-143. 61 Sal 91.101.112.119. 62 Sal no. 63 Sal 109. 64 Sal 137- 65 Sal 105-107. 66 Sal 124. 67 Sal 93.96-100: "Salmos del reino de Dios." 68 Se discute el sentido de esta denominación. Para unos significa simplemente que estos salmos se cantaban mientras subían los israelitas las "gradas" del templo. Cf. Mishna, tr. Suk-kah V 8; tr. Middóth II 6. Otros, en cambio, suponen que se cantaban cuando los peregrinos "subían" hacia Jerusalén. 69 Cf. Sal 121. 70 Sal 104-107.111-118.135-136.146-150. 71 Sal 113-118. 72 En la cena pascual se recitaban los salmos 113-114 mientras se bebía la segunda copa, y los salmos 115-118 mientras se bebía la cuarta, que era la última. 73 Cf. 2 Par 29:30. 74 P. Drijvers, Los Salmos (Barcelona 1962) 40-41. 75 id., ibid., 42. 76 A. Condamin, Poémes de la Bible 8. 77 Sal 37:1. 78 Sal 61:2. 79 Sal 20:8. 80 Sal 32:10. 81 Sal 42"2. 82 Sal 96:1. 83 Sal 135:16. 84 Es la hipótesis de San Jerónimo: PL 27:36; 28:1081. 85 Es el sistema del verso siríaco. Sostienen esta suposición Bickell, Le Hir, Giermann. 86 Cf. Sal 42-43.46. 87 Cf. Sal 8:2. 88 Cf. Sal 132:2-10. 89 Cf. Sal 121:4-5. 90 Cf. Sal 9-10 (Vg 9).37.119.25.34-145.111.112. 91 Sal 13:25. 92 Sal 118:10-12. 93 Sal 118:2-4. 94 Sal 42:6.12. 95 Ex 19:6. 96 P. Drijvers, o.c., 62-63. 97 Cf. Sal 96:8; 99:5; 118:19; 26:65; 68:25-26; 66:13. 98 P. Drijvers, o.c., 69. 99 M. Gasnier, Los Salmos, escuela de espiritualidad (Madrid 1960) 21-22. 100 Cf. Ex 15:1s. 101 Cf. Jue 5:3. 102 js 6:3 103 Sal n8:15; 135, 195 104 Sal 150:23. 105 Cf. Jue 15:12. 106 Cf. Sal 136:15. 107 Sal 89:9-13; 74:13-1? 108 Sal 74.I3S. 109 Cf. Sal 114:14-15. 110 P. Drijvers, o.c., 90-91- 111 th. C. Vriezen, Theologie des Alten Teslaments in Gmnzügen (Neukirchen 1956). 112 H. Renckens, Urgeschichte und Heilsgeschichte (Maguncia 1959) 56. Citado por Drijvers, o.c., 91. 113 Cf. Sal 136:23-24; 148:20; Dt 7:6-8. 114 Renckens, o.c., 58. 115 Cf. Sal 147:7-9- 116 Sal 33:138. 117 Sal 36:8-10. 118 Cf. Sal 93:1-2. 119 Sal 07- 5 120 15 67 ν 99 1-5 121 C 9slf60992 4; 102:26-28. 122 Sal 115:3; 717 9. 123 Cf. Sal 33:6.9- 124 Cf- Sal I04:27-30. 125 Cf. Sal 30:6; 36:6-7. 126 Cf. Sal 56:13; 54:8. 127 Cf. Sal 22:27. 128 Cf. Sal 66:1-5; 40.2S. 129 P. Drijvers, o.c., 117. 130 Cf. Sal 67:3. 131 Cf. Sal 46.48.76. 132 Cf. Sal 65.67. 133 Cf.Sabs.15. 134 Cf. Sal 102:25. 135 Cf. Sal 55:24. 136 Cf. Sal 10:15; 88:4; 40:3; 38:3- 137 Cf. Sal 44:13; 74:2; 78:1; 80:15-16. 138 Cf. Ex 23:17; 34:23; Dt 16:16. 139 Sal 84:26. 140 Sal 24:43. 141 Sal 100:28. 142 Ibid. 143 Sal 84:11. 144 JU.20. 145 Sal 68:18-24. 146 Sal 24:7-10. 147 Sal 93:2. 148 Sal 47:8-10. 149 Sal 47:4-5- 150 Sal 93:3-4 151 Sal 97:6-8. 152 P. Drijvers, o.c., 200-201. 153 Sal 28:8; 84:10; 132:10. 154 P. Drijvers, o.c., 209. 155 Cf. Sal 21 y 72. 156 Sal 144:10; 89:20-38. 157 Cf. Sal 20:3; 72:1-2; 45:5; 144:1s. 158 Cf. Is 42:1-7; 49:1-7; 50:4-9; 52:13-53:1-12. 159 "Si del múltiple testimonio de los sagrados libros del Nuevo Testamento y del consentimiento unánime de los Padres, confesándolo también los escritores del pueblo judío, han de ser reconocidos muchos salmos como proféticos y mesiánicos, que vaticinaron la venida, el reino, el sacerdocio, la pasión, la muerte y la resurrección del futuro Libertador, y, en consecuencia, ha de rechazarse totalmente la sentencia de aquellos que, pervirtiendo la índole profética y mesiánica de los Salmos, coartan esos mismos oráculos de Cristo a predecir solamente la suerte futura del pueblo elegido. Resp.: Afirmativamente a las dos partes (EB 347). Sobre el mesianismo en los Salmos véase S. Minocchi, Salmi messianici: RB 12 (1903) 190-211; M. J. Lagrange, Notes sur le Messianisme dans les Psaumes: RB (1905) 39-57.188-202; S. Tiefenthal, Novum Commentarium in Psalmos mere Messianicos (París 1912); A. Vac-Cari, De libris didacticis 104-124; G. M. Perrella, Salmi messianici: "Palestra del Clero" 18:1 (1939) 124-127.244-249-361-361; 18:2 (1939) 1-5.169-173.281-286; 19:1 (1940) 177-181.193-195. 160 Cf. Sal 38.52.88:11; 59.109.137:8 9. 161 El mismo Jesucristo utilizó este modo cíe hablar hiperbólico y extremoso: "El que dijere a su hermano fatuo, será reo de la gehenna del fuego" (Mt 5:21). "Es más fácil que un namejo entre Por ejemplo de una aguja que un rico en el reino de los cielos" (Mt 19:24). "No llaméis padre a nadie sobre la tierra, porque uno solo es vuestro Padre..." (Mt 23:9). 162 Summa Theol II-II 25:6. 163 Mt 19:8. 164 Sobre el problema de los salmos imprecatorios véanse los siguientes trabajos: A. Hatzmann, Psalm 108 (heb. 109). Ein Beitrag zur Exegese der Fluchpsalmen: "Zeitschrift für katholische Theologie," 20 (1896) 614-625; C. Martin, The imprecations in the Psalms: "The Princeton Theological Review," (1903) 537-559: F. Steinmetzer, Babylonische Parallelen zu den Fluchpsalmen: "Biblische Zeitschrift," 10 (1912) 133-142.363-369; S. Mo-Winckel, Psalmenstudien. V. Segen und Fluch in Israeh Kult und Psalmdichtung (Cristia-nía 1924); B. Santos Olivera, De' imprecationibus in Psalmis: VD 4 (1924) 143-148; T. Paf-Frath, Der Fluchpsalm 109: "Theol. und Glaube," 17 (1925) 357-362; O. M. Perrella, Le imprecazioni nei SViImi: "Palestra del Clero," 15:2 (1936) 289-294; H. Ubbelohde, Flvch-psalmen und altlestamentliche Sittlichkeit (Breslau 1938); H. Jumkf.r, Das Theologische Prp-Blem des Fluchpsalmen: "Pastor Bonus," 51 (1940) 65-74; M. De Tuya, El problema bíblico de las "imprecaciones." Principios de solución: CT 78 (1951) 171-192; 79 (*952) 3-29; A. Mil-Ler, Fluchpsalmen und israelitisches Recht: "Angelicum," 20 (1943) 92-101. 165 Estas tres versiones han sido conservadas fragmentariamente en las citas de los Santos Padres y en lo que conocemos de las "Hexaplas" de Orígenes. 166 Cf. De doctrina christiana II 15. 167 Praef. in Ps. iuxta LXX: PL 29:117 (121s). 168 "Ne nimia n0vitate lectoris studium terreremus" (Ad Sunniam et Fretelam Ep. 106:12: PL 22:843). 169 Actualmente se recita en la Basílica de San Pedro de Roma, en el rito ambrosiano de Milán, en el Misal romano y en el Imitatorio de maitines. 170 Se le llama así porque fue adoptado por San Gregorio de Tours y Carlomagno en las Dalias. Es el que actualmente se recita en el Oficio divino, después de la reforma litúrgica de San Pío V (1566-1572). 171 La comisión de traducción estaba integrada por los siguientes profesores del Instituto Bíblico: Bea, Vaccari, Zorell, Merk, Semkowski y Kóbert.
Salmo 1. Las dos Sendas: La del Justo y la del Impío.
E
ste salmo no tiene ninguna indicación cronológica ni título que lo vincule a un compositor determinado, y por ello es uno de los llamados por la tradición judía "huérfanos." Obra de un autor anónimo, parece que ha sido insertado en fecha tardía como introducción doctrinal lírica a todo el Salterio, pues en él se resume la idea, tantas veces inculcada en la literatura sapiencial, de la contraposición del camino del justo proyección hacia Dios y el del impío, que aspira a gobernarse según las exigencias de sus intereses materiales. Dios bendice la senda del hombre recto que se dirige por su Ley, mientras que castiga al que se aparta de ella: "Yahvé no dejará hambrear al justo, pero dejará insaciados los apetitos del malvado,"1 "la memoria del justo será bendecida, pero el nombre del impío será maldito." 2 Conforme a la moral pragmatista del A.T., la justicia divina se ejerce en la tierra: el justo prosperará, mientras que el pecador será privado de la protección divina, y, por tanto, le espera un triste destino.Esta composición salmódica expresa, pues, un principio general, sin referirse a la situación particular de una persona concreta, como ocurre en otros salmos. Por eso no es posible determinar las circLinstancias históricas y cronológicas de su composición. En el códice C de los Hechos de los Apóstoles, el salmo 2 es citado como si fuera el primero del Salterio: "como está escrito en el salmo primero" 3; lo que da a entender que existían colecciones del Salterio sin este salmo i del actual Salterio canónico. Como el tema del salmo es general, bien pudo ser insertado posteriormente como introducción doctrinal a todo el Salterio.
Parece obra de un "sabio" que medita la Ley y encarece su cumplimiento. Su estilo didáctico, pues, parece reflejar la mentalidad de los Hbros sapienciales de los siglos III-II a. C. La "sabiduría" consiste en el re'cto modo de conducirse en la vida, a la sombra de la divina Providencia. "El temor de Dios es el principio de la sabiduría" 4; por ello, el que quiera ser feliz debe amoldarse a las exigencias de la Ley divina, pues separarse de ella no trae sino la desgracia, la esterilidad y la desaprobación del Omnipotente. En el mundo existen dos generaciones, la de los justos y la de los impíos, que hacen burla de su Ley. El "sabio" pondera las ventajas del que escoge el camino de la virtud, y destaca el fin desgraciado del que, abandonando la Ley divina, se conduce conforme a sus caprichos y pasiones.
El salmo se divide en dos partes, una positiva, en la que se ponderan las excelencias del camino de la virtud (1-3), y otra negativa, en la que se destacan las desgracias del que se aparta de la Ley divina (4-5), terminando con una recapitulación y confirmación de la contraposición anterior (v.6).
El estilo es prosaico con gran libertad de ritmo; por tanto, desde el punto de vista literario no es de lo más selecto, pues priva la consideración didáctica "sapiencial" sobre la estructura lírica. La versificación, en general, se establece con tres o cuatro acentos sobre tres estrofas.
La senda del justo (1-3).
1
Bienaventurado el varón que no anda en consejo de impíos, ni en las sendas de los pecadores se detiene, ni se sienta en tertulia de mofadores 5. 2 Antes bien, tiene en la Ley de Yahvé su complacencia y en ella medita día y noche. 3 Será como árbol plantado a la vera del arroyo, que a su tiempo da su fruto, cuyas hojas no se marchitan. Cuanto emprenda tendrá buen suceso.La conducta del justo es descrita primero negativamente, en cuanto que se abstiene de tomar parte entre los impíos, pecadores y mofadores de la Ley. Los tres términos expresan enfáticamente los grados de oposición sistemática a Dios. Los impíos son los ateos, que no quieren reconocer la autoridad suprema de Dios. Los pecadores son los que no se preocupan de la observancia de sus leyes; y los mofadores son los "esprits forts," que consideran debilidad el dejarse llevar de sentimientos religiosos. Frente a todos ellos se levanta como una muralla inconmovible la conducta del varón justo, al que por ello se le saluda como bienaventurado 6, porque se halla seguro en su proceder. Frente a las ironías de los mofadores, que creen que el único modo de triunfar en la vida es aprovecharse sin escrúpulos de las buenas ocasiones prescindiendo de las exigencias de la Ley divina , el salmista recalca que la verdadera felicidad está en la conciencia tranquila y en la seguridad de la protección divina, pues con ella le vendrán toda clase de bendiciones, terminando por triunfar en la vida.
Es de notar la gradación y evolución del pensamiento en el empleo de los términos: no anda, no se detiene, no se sienta: "El justo es el hombre que no se deja influenciar por los consejos y máximas de los impíos, que no adopta el género de vida de los pecadores, y, con mayor razón, no toma parte en los ataques de los mofadores contra la religión y la moral"7.
En realidad, si el justo toma esta actitud lejos de los pecadores, es porque tiene bien enraizada la Ley de Yahvé en su corazón. Es el centro de su vida espiritual y moral, y por eso en ella encuentra su complacencia, y de día y de noche es el objeto de su meditación (v.2). Aquí Ley de Yahvé significa el conjunto de prescripciones por las que las regula la vida religiosa del justo. Conforme a las prescripciones del Deuteronomio, el buen israelita debe tener presente en su vida los preceptos del Señor: "cuando viajes, cuando te acuestes, cuando te levantes, habla siempre de ellos. Átalos a tus manos..., póntelos en la frente, entre tus ojos; escríbelos en los postes de tu casa y en tus puertas..."8 La Ley era la expresión de la voluntad de Yahvé, y, por eso, el fiel israelita debía meditar constantemente sobre sus prescripciones para descubrir sus insinuaciones más mínimas. Esta preocupación nomística caracteriza la literatura sapiencial posterior.
El premio a su solicitud por amoldar la conducta a la Ley son las bendiciones de todo orden, que harán prosperar al justo como árbol plantado a la vera del arroyo. En el A.T. se compara muchas veces al hombre con los árboles 9 e incluso con un jardín 10 bien regado n. El salmista aquí juega con el mismo símil. Como el árbol plantado junto a las corrientes de las aguas se desarrolla vigoroso y pronto en contraposición al plantado en tierra esteparia , así el justo, que confía y vive conforme a la Ley divina, es protegido y prospera por la bendición de Dios 12. Afincado en el camino de la virtud, da frutos ubérrimos a su tiempo, y su lozanía permanece largo tiempo sin marchitarse. En el salmo 91:13 se dice que el "justo florecerá como la palma y se multiplicará como el cedro del Líbano." La Ley de Yahvé da vigor espiritual y lozanía también en el orden material, pues colma de bendiciones a sus predilectos, que son los que van por su senda. En cambio, los impíos se marchitarán como paja llevada por el viento.
La senda del pecador (4-6).
4
No así los impíos 13, sino que son como paja que arrebata el viento 14. 5 Por eso no prevalecerán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. 6 Pues conoce Yahvé el camino de los justos, pero la senda de los pecadores acaba mal.La contraposición con la suerte de los justos es clara, pues los impíos llevarán una vida lánguida y sin sentido, empujados como paja arrebatada por el viento. El salmista aquí juega con otro símil: los justos son como el trigo que permanece en la era, mientras que los impíos, sin consistencia, son aventados como tamo de la era. En la literatura bíblica es corriente la comparación de los enemigos de Israel y de los pecadores con la paja arrebatada por el viento de la justicia divina 15.
La inconsistencia de los impíos se demostrará particularmente en el momento de presentarse ante el juicio discrirninador de Dios (ν. 5). La mente del salmista parece que se traslada a los tiempos mesiαnicos, precedidos del juicio solemne de Dios. Los pecadores no podrán salvar la gran prueba de este juicio y, por tanto, no prevalecerán ni tendrán acceso después a la congregación de los santos 10, es decir, no participarán de la nueva ciudadanía de la teocracia me-siánica, a la que tendrán acceso sólo los que han vivido conforme a la Ley de Dios. El juicio discriminatorio es el "día de Yahvé," del que tantas veces hablan los profetas 17, es decir, el día de la manifestación justiciera de Dios para purificar la sociedad israelita, de la que se salvará solo un "resto" 18, del que a su vez surgirá la nueva teocracia esplendente de los justos.
En definitiva, el juicio discriminatorio depende de la voluntad de Dios, que conoce, es decir, aprueba y se preocupa del camino de los justos19, mientras que desconoce o desaprueba la senda de los impíos, que necesariamente tendrán un fin desastroso. Dios termina por castigar al pecador y premiar al de recto proceder; sobre todo, los justos tendrán acceso al reino mesiánico, mientras que los impíos no podrán aguantar el juicio discriminador que le precederá. Esta perspectiva es netamente "sapiencial" y refleja la mentalidad de los últimos siglos del judaismo anterior a Cristo. "El autor depende, en su manera de exponer el problema moral, de los 'sabios que han escrito una parte del libro de los Proverbios 20; su doctrina de la retribución, con la mención del juicio y de la comunidad de los justos, es la de los profetas...; en fin, el color de legalismo que añade hace de su obra, tan corta, una especie de confluente al que se juntan tres corrientes que en esta época dominaban el pensamiento judío. Formado, por una parte, de fórmulas prestadas, el estilo no tiene nada de original y brillante... Pero esta composición un poco artificial tiene el mérito de resumir de manera clara y firme las grandes lecciones religiosas y morales que se deducen de los Salmos en general, y bajo este título era digno de constituir el prólogo de una de las colecciones, si no de la totalidad del Salterio." 21
Los Santos Padres han destacado el valor doctrinal del salmo, pues se encarece la justicia divina, que premia al justo y castiga al pecador. Si bien la perspectiva del salmista no se orienta hacia la retribución en ultratumba, sin embargo, conformándose con la concepción corriente en Israel, está seguro de que la justicia divina se manifestará en esta vida, sobre todo en los tiempos mesiánicos, a los que no tendrían acceso los impíos, pecadores y mofadores de la Ley divina. En el Oficio divino, este salmo abre el primer nocturno del oficio dominical, invitando al sacerdote a meditar y ser fiel a la Ley del Señor, ya dentro de la perspectiva trascendente evangélica. Los Salmos representan un estadio de revelación superado por el mensaje evangélico, pero pueden recibir un sentido superior conforme a la nueva perspectiva, y así servir de alimento espiritual a las almas.
1 Prov 10,3.7; 2:21.22. 2 Prov 10,7; 2:21. 3 Act 13:33- 4 Prov 1:7. 5 La Vg, siguiendo a los LXX, traduce "ín cathedra pestilentiae." 6 La expresión "bienaventurados" es corriente en el Salterio y en los Proverbios; Jesús la utiliza en el sermón de la Montaña (Mt 5:33). 7 E. Podechard, Le Psautier (Lyón 1949) 10. 8 Dt 6:75; 11:18s; Sal 19.83. 9 Cf. Jer 11:193; Ez 17:33; 19:19; Sal 52.10; 92.:13. 10 Is 58:11.
11 Job 29:13. 12 Gf. Dt 7,i2s. 13 Los LXX y la Vg repiten al final "no así," lo que da más fuerza a la frase; y por eso no pocos exegetas la retienen. 14 Los LXX y Vg añaden: "a facie terrae"; pero la adición recarga el ritmo. 15 Is 17:13; 29:5; 41:15s; Sal 13:3; 35:5; Job 21:18; Jer 4:11-12. 16 Cf. Is 65:8-10; 66:10-11.18-23; Mal 3:5. 17 Am 5:18.20; Sof 1:7-15; Is 34:8. 18 Am 5:15; Re 19:17. 19 Cf. Gen 18:19; Am 3:2; Sal 13:5; Nah 1:7. 20 Prov c. 10-22. 21 E. Podechard, O.C., 12.
T
ampoco este salmo tiene indicaciones cronológicas ni personales, y, sin embargo, es uno de los más importantes y vigorosos de todo el Salterio, porque en él encontramos la primera mención de un Mesías personal (la única vez en todo el A.T. en que al Príncipe de los tiempos mesiánicos se da el título de Mashiaj: "Ungido": Χριστόs), lugarteniente de Yahvι con dominio pleno sobre todos los pueblos y príncipes de la tierra. La persona del salmista desaparece por completo para dejar hablar en estilo profético-oracular al Vicario de Yahvé en la tierra. San Pedro conformándose con la opinión judaica corriente de su tiempo atribuye la composición del salmo al propio David, y conforme a este supuesto arguye para probar el carácter mesiánico del mismo1. Críticos modernos convienen en que esta composición es anterior al exilio, cuando Sión era el centro de la teocracia en todo su esplendor. Se señalan, no obstante, algunos arameísmos que empañan la pureza de la lengua de los tiempos davídicos y salomónicos 3. Como, por otra parte, el salmo tiene algunas expresiones de índole apocalíptica, no pocos autores procuran retrotraer la composición del mismo hasta los tiempos de los Macabeos 4.El estilo de esta composición salmódica es dramático y vigoroso, con una distribución en cuatro estrofas de siete esticos, con tres acentos cada una. El género literario es el profético-oracular. El salmista comienza ex abrupto presentando una insurrección general de todos los, pueblos contra el Ungido de Yahvé (1-3). Esto resulta ridículo, porque Dios, "que está en los cielos," se ríe de ellos y da el decreto de la entronización solemne de su Mesías (4-6), el cual, por ello mismo, adquiere una especial filiación respecto del propio Dios. Bajo este título se le da el dominio absoluto del universo (7-9)· En consecuencia, se invita a los reyes de la tierra que vuelvan a la cordura y se plieguen a la autoridad de su representante en la tierra (10-12); de lo contrario, tendrán que sufrir los rigores de su justicia implacable. El lenguaje es enérgico y entrecortado, para impresionar al lector, que realmente queda como sobrecogido ante la majestad de Dios y de su Ungido.
La confabulación de los reyes de la tierra contra el Ungido de Yahvé (1-3).
l
ΏPor qué se amotinan las gentes y trazan los pueblos planes vanos? 2 Se reúnen los reyes de la tierra, y a una se confabulan los príncipes contra Yahvé y contra su Ungido. 3 ‘Rompamos sus coyundas, arrojemos de nosotros sus ataduras!En tono dramático, el salmista presenta a los poderes de la tierra confabulados para oponerse a los designios mesiánicos del propio Dios, el cual ha determinado poner un representante suyo en la tierra. Esta insurrección es totalmente insensata, ya que no podrán contender contra la omnipotencia del que ha decretado establecer a su Ungido en la tierra. De ahí que el salmista pregunte asombrado: ΏPor qué se amotinan las gentes? (v.1). En realidad, las gentes no saben con quién van a contender, y por eso su actitud es insensata y suicida. Los profetas conciben la historia como el despliegue de dos ejércitos en lucha, el del bien y el del mal, el de los intereses de Yahvé representado en su pueblo elegido y el de los pueblos gentiles, que se oponen al triunfo de aquél en los tiempos mesiánicos. Los imperios se suceden, y en realidad son meros instrumentos de la justicia divina para preparar el advenimiento de los tiempos futuros, en los que triunfarán la justicia y la equidad bajo la égida de un Príncipe al que se le llama "Admirable Consejero, Dios fuerte, Príncipe de paz"5. En la perspectiva de Isaías, este Príncipe ideal dotado de cualidades excepcionales por recibir la fuerza carismática de Dios en su múltiple manifestación de "espíritu de inteligencia, de ciencia, de sabiduría, de consejo, de fortaleza y de temor"6 se sobrepondrá a los invasores asirios, que son los que en aquellos tiempos (s.VIII a.C.) comprometían los destinos histórico-mesiánicos de Israel. Daniel hablará de una sucesión de imperios babilónico, medo-persa, griego y seléucida que se oponen a la implantación del "reino de los santos."7 El salmista abarca en su perspectiva las insurrecciones periódicas que todos los reinos de la tierra organizan contra el establecimiento de los designios mesiánicos de Dios sobre su pueblo, y particularmente su mente se dirige al momento solemne en que se decide la inauguración de los tiempos mesiánicos.
Por primera vez en la Biblia encontramos el término Mashiaj ("ungido"), del que se derivará el vocablo Mesías, aplicado al lugarteniente de Yahvé en los tiempos mesiánicos. No es raro el término aplicado a los reyes 8, a los sacerdotes 9, es decir, a los personajes que, para ejercer una función especial, eran "ungidos" con el óleo del Señor. Incluso se aplica en sentido metafórico a algún rey extranjero, como Ciro, el cual cumple una misión especial de la Providencia divina en beneficio de su pueblo 10. Fundándose en este texto, la literatura apócrifa judaica, a partir de los "Salmos de Salomón" (s.II a.C.), reservó este título de Mashiaj al esperado representante de Yahvé en los tiempos de su manifestación mesiá-nica. En el ánimo de todos los israelitas estaba la creencia de que el Mesías recibiría una especial "unción" o consagración solemne de parte de Dios, y de ahí que el término mashiaj quedara reservado a El en un sentido especial mesiánico y aun escatológico. Así, el nombre común de mashiaj se convirtió en nombre propio aplicado a su persona. Es el Ungido, el Cristo del Señor. Conforme a esta acepción específica, el ángel anunció a los pastores de Belén que había nacido el Cristo Señor 11.
Los pueblos y príncipes de la tierra conspiran contra la denominación del que va a ser declarado enfáticamente Ungido e Hijo de Yahvé, como representante suyo, con plenos poderes delegados. Sienten ya sobre ellos su yugo, sus coyundas y ataduras, que quieren sacudir para seguir libres en sus planes de gobierno al margen de la Ley divina, que ha de imponer el Ungido de Yahvé (ν.3). El salmista, para expresar esta conspiraciσn universal, pudo inspirarse en los esfuerzos que los estados vasallos de Israel realizaron en los tiempos gloriosos de la dinastía davídica para lograr su plena libertad política12; pero su panorama ahora es más amplio, y concierne a los tiempos del dominio universal del Mesías en los tiempos futuros anhelados.
Esterilidad de los esfuerzos de los insurrectos contra el Ungido (4-6).
4
El que mora en los cielos se ríe, el Señor se burla de ellos. 5 A su tiempo les hablará en su ira y los consternará en su furor. 6 Yo he constituido mi rey 13 sobre Sión, mi monte santo.El salmista presenta a Yahvé morando en las alturas de los cielos1 y riéndose de los vanos y alocados planes de los que se confabulan contra su Ungido. En realidad, no tardarán en comprender sus despropósitos cuando hable manifestando su ira y siembre la consternación con su furor (ν.5). Yahvé es el Señor de los ejércitos, y, como tal, mueve los hilos secretos de la historia. Los reyes de la tierra son meros instrumentos de sus designios históricos sobre Israel, como pueblo elegido, y después sobre toda la humanidad, que había de ser "bendecida" en la "descendencia" de Abraham 14. Yahvé es el trascendente, el "santo," y desde los cielos contempla majestuoso los azares de la vida de los hombres y de los pueblos. Como Señor de los tiempos, en su perspectiva de eternidad, aguarda paciente e impasible el momento de sus manifestaciones justicieras, que pongan las cosas en su debido lugar, dando a cada hombre y a cada pueblo lo suyo: "Asiéntase Yahvé en su trono, firme por toda la eternidad. Establemente fundó su trono para juzgar, para regir justamente el orbe de la tierra, para gobernar con equidad"15. Haciendo uso de su poder omnímodo para establecer la justicia en la tierra, establece su rey sobre Sión, el monte santo. Allí está su santuario, donde tiene su especial residencia en la tierra, además de la propia en los "cielos de los cielos"16. Cerca del santuario está la morada del rey, su representante. El Ungido surgirá de la dinastía davídica, según promesa hecha por Dios a Natán 17, y se sentará en el monte santo, llamado así porque está santificado por la presencia del que es por excelencia Santo 18. En Sión tiene Yahvé su trono 19, y su colina sagrada será como un faro esplendente al elevarse sobre todos los montes para que todos los pueblos se dirijan y orienten hacia ella para ser instruidos en su Ley 20. Ahora Yahvé proclama que va a establecer a su Ungido-Mesías como Rey sobre la colina santa para inaugurar la nueva teocracia mesiánica. Para que se enteren todos los pueblos confabulados contra El, Yahvé va a pronunciar un decreto solemne, sellado por su boca, por el que se declara su especial vinculación con el Ungido.
El Mesías, Hijo de Yahvé y Señor del universo (7-9).
7
Voy a promulgar un decreto de Yahvé. El me ha dicho: 8 "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Pídeme, y haré de las gentes tu heredad, te daré en posesión los confines de la tierra. 9 Los regirás con cetro de hierro 21 y los romperás como vasija de alfarero."El salmista pone en boca del Mesías la promulgación del decreto de Yahvé por el que es constituido no sólo Rey sobre su monte santo, sino Hijo suyo de un modo particular. La expresión Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy, puede entenderse en sentido metafórico, en cuanto que el Ungido, el día de su entronización como lugarteniente de Yahvé, adquiere una filiación moral particular respecto del mismo Dios. En el A.T., la frase "hijo de Dios" se aplicaba al pueblo israelita, al que se le llamaba "primogénito" de Yahvé 22; a los reyes de la dinastía davídica 23 y al propio David 24. Los mismos ángeles son llamados "hijos de Dios." 25 En estos textos, la filiación equivale a vinculaciún especial con Dios por estar más cerca de El en el sentido afectivo. Por tanto, en el salmo que comentamos, la frase Tú eres mi Hijo puede tener este sentido de filiación moral conforme a la mentalidad común teológica de la revelación viejotestamentaria. Si se toma en este sentido amplio, la frase siguiente, Yo te he engendrado hoy, tendrá el mismo sentido de filiación metafórica moral. El Ungido, al ser declarado representante de Yahvé por el decreto divino, adquiere públicamente como una nueva naturaleza, en cuanto que desde ese momento es el Vicario de Dios y, como tal, goza de su especialísima protección. En la concepción teocrática oriental, el rey era especialmente "hijo de Dios." Aquí, pues, el salmista parece conformarse con esta mentalidad teocrática, y así concibe al Mesías como especialmente vinculado al Dios a quien representa 26.
No obstante, no pocos autores creen que en la expresión del salmo hay una insinuación de una verdadera filiación divina del Mesías en sentido natural. Así dice el P. Lagrange: "El Mesías será Hijo de Dios en un sentido natural" 27. Pero, de hecho, en la tradición judaica nunca se da esta interpretación de filiación en el sentido de que el Mesías participara de la naturaleza divina de Yahvé. Por eso, más bien parece que aquí nos encontramos con una filiación moral del Mesías 28, pues éste es engendrado justamente el día de su entronización como Ungido de Yahvé. Se hace Hijo de Yahvé al ser declarado Rey y sucesor de la dinastía davídica, adoptada por Yahvé 29. Se trata, pues, de una filiación adoptiva del Mesías el día de su entronización real 30.
La perspectiva mesiánica del salmista se declara en el anuncio de que Yahvé da las gentes por heredad al Ungido, y en toda su extensión, pues abarca los confines de la tierra (v.8b). Si el Mesías es el representante único de Yahvé, se sigue que todos los pueblos le serán sometidos como patrimonio propio 3l. No sabemos el alcance de los conocimientos geográficos del salmista, que pone en boca de Dios la expresión confines de la tierra; pero, aunque esta frase se aplica no pocas veces en la Biblia a los límites ideales del reino de Israel32, sin embargo, en la tradición de las profecías mesiánicas la palabra gentes tiene un sentido amplísimo, conforme a la promesa hecha a Abraham de que en su descendencia serían "bendecidas todas las gentes" 33. Así, pues, podemos sospechar que la panorámica del salmista es amplísima y abarca todas las naciones que se confabulan contra el Ungido, es decir, todos los pueblos que, fuera del alcance de la elección de Israel, se afanan por impedir la manifestación de los tiempos mesiánicos.
Como Vicario de Yahvé, el Mesías será el Señor de las naciones y las someterá y gobernará con fortaleza, con cetro de hierro, pues se obstinan en mantener su actitud de rebeldía. Isaías presenta al Príncipe ideal "hiriendo al tirano con los decretos de su boca y matando con su soplo al impío" 34. Las expresiones rudas y vigorosas han de interpretarse conforme al módulo literario de la hipérbole oriental, salpicada siempre de afirmaciones radicales y extremosas. Esta imagen del Mesías autocrático y violento contrasta con la del "Príncipe de paz" del libro de Isaías 35, y sobre todo con la descripción del "Siervo de Yahvé," que triunfa por el sufrimiento y la muerte 36. Son facetas diversas bajo las cuales se presenta al futuro Mesías, que tendrá el don de fortaleza, pero también el espíritu de justicia y de equidad. El salmista aquí en medio de la confabulación violenta de las naciones y reyes gentiles presenta al Ungido de Yahvé tratando duramente a los que no se sometan a su dominio ni quieran reconocer sus derechos de lugarteniente único de Yahvé.
El cumplimiento del vaticinio fue conforme al módulo de la última etapa de la revelación en el A.T., es decir, según la estampa del "Siervo" doliente, que es llevado al matadero como "cordero" sin protestar 37. Así, Jesús ante Pilato declara que su reino no es de este mundo 38. Pero San Pablo desentraña el sentido profundo de su humillación hasta la muerte, pues por ella "Dios le ensalzó y le dio un nombre sobre todo nombre, para que ante El doblen la rodilla los cielos, la tierra y los infiernos, y toda lengua confiese que Jesús es el Señor para gloria del Dios Padre" 39. Al despedirse de los Apóstoles, Jesús confiesa que es el Señor del universo: "Me fue dado todo poder en el cielo y en la tierra"40. San Pablo ve en la resurrección de Jesús el cumplimiento de la frase del salmo: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy"41. La humanidad glorificada de Jesús es el cumplimiento en su sentido pleno del oráculo del salmo.
Invitación a la sumisión al Ungido (10-12).
10
Ahora, pues, ‘oh reyes! obrad prudentemente; dejaos persuadir, rectores todos de la tierra. 11Servid a Yahvé con temor, rendidle homenaje con temblor 42. 12 No se aire y caigáis en la ruina, pues se inflama de pronto su ira. ‘Venturosos los que a él se confían!Esta invitación a la cordura la hace el salmista, el cual amonesta a los insurgentes, ya que es inútil mantenerse frente al que tiene poderes delegados del Omnipotente, Rey de las naciones y Juez de los pueblos43. Yahvé tiene arrebatos de ira cuando son conculcados sus derechos (v.12), y, por tanto, es peligroso incurrir en la ruina que pueda acarrear a los obstinados en la rebelión.
El salmista termina declarando que la verdadera felicidad está en entregarse confiadamente a la Providencia divina y a sus misteriosos designios sobre la tierra.
Sentido mesiánigo del salmo.
El P. Lagrange declara que esta composición es el "salmo mesiánico" por excelencia y el primer documento hebreo que contiene el término técnico de Mesías, aunque unido a Yahvé bajo la forma de "su Ungido."44 El "ungido" era el sumo sacerdote y el rey de Israel. Ahora se aplica el término al que iba a ser Sacerdote-Rey en la nueva teocracia, aunque no se afirme explícitamente esta doble dimensión sacral y cívica- del futuro Mesías, como se hará en el salmo no, que por su sentido mesiánico es paralelo a éste. "Con todo, la tradición judía ha considerado el salmo 2 como eminentemente mesiánico, como lo declara el rabí Rashi: "Nuestros doctores han entendido este salmo del Rey-Mesías, pero en sentido literal, y para responder a los herejes (cristianos) es preferible interpretarlo del propio David."45
Los Apóstoles utilizaron el salmo en sentido mesiánico en sus argumentaciones apologéticas46, aplicándolo a Cristo resucitado y triunfador. Los Santos Padres aducen con frecuencia el pasaje de la filiación divina del Mesías en las disputas arrianas47.
Por el contexto interno de la composición se ve que el salmista tiene una perspectiva mesiánica, pues habla del dominio del Ungido sobre todas las gentes hasta los confines de la tierra. La composición forma parte de la colección literaria llamada salmos regios, porque giran en torno al reino mesiánico, o especialmente sobre el Rey-Mesías. En el vaticinio de Jacob se anuncia que un descendiente de la tribu de Judá empuñará el cetro, dominando sobre las gentes48. A David se promete la perpetuidad de su dinastía49. Amos concibe los tiempos mesiánicos como una resurrección de la casa caída de David50; en el mismo sentido, a favor de la dinastía davídica se expresa Oseas51. Isaías presenta al "Emmanuel" naciendo de una virgen, adornado de cualidades excepcionales y procediendo de la casa de Jesé, padre de David52. Miqueas vaticina que ej "Dominador en Israel" nacerá en Belén, patria chica de David 53. Jeremías habla de un nuevo "Pastor" vinculado al propio David54; en el salmo 132:11 se alude a la promesa hecha a David de que habrá un retoño suyo sobre el trono de Judá. En este ambiente de expectación mesiánico-davídica debemos interpretar estos salmos regios. Los salmistas haciéndose eco de esta convicción tradicional muchas veces en el rey de su tiempo ven el eslabón de la cadena que desembocará en el Rey por excelencia, el Mesías, y en ese sentido, glorifican a la monarquía israelita y a los reyes históricos en función de su proyección hacia el futuro, en que se colmarán las ansias de felicidad y prosperidad del pueblo elegido, tantas veces probado por la adversidad. Otras veces, llevados de la inspiración divina, su mente se proyecta directamente sobre el personaje futuro ideal, síntesis de todas las ilusiones de todo buen israelita. Es el caso del salmo 2, en el que se destaca el poder omnímodo del Ungido de Yahvé.
1 Act 4:25. 2 EB 344- 3 Suponen la composición antes del exilio Sellin, Kittel, Gunkel, Kónig y, en general, lios autores católicos. 4 Mantienen esta opinión, entre otros, Duhm, Bertholet, Zapletal y Lagrange. Véase KB 14 (1905) 41-42. 5 Is 9:6-7. 6 Is 11:1s. 7 Dan e.? 8 Cf. Sam 12:3; 17:51; Re 1:39. 9 Cf. Lev 8:1s. 10 Cf. Is.45:1. 11 Lc 2:1 1.
12 Cf. 2 Sam 5:1s. 13 Así según el TM. Los LXX leen en pasivo nisakti, en vez de nasakti (kal), y la Vg sie esta lección: "constituías sum rex." Siguen la lección de los LXX Lagrange (RB 14 [1905] ), Peters Dnnf gue esta lección: "constituías sum rex." Siguen la lección de los LXX Lagrange (RB 14 [1905] 40), Peters, Dennefeld, Ceuppens. Siguen el texto masorético Vaccari, Zorell, Desnoyers, Kigaux, Schmidt. 14 Gen 12:1s. 15 Sal 9:8-9. 16 Sal 68:34. 18 Is 6:3. 17 2 Sam 7:11-17. 19 Sal 47:9; Is 8:18. 20 ls 2:2s; Miq 4:1s. 21 Así según los LXX, leyendo tir'em en vez de tero'em: "los romperás." 22 Cf. Ex 4:22; Dt 26:19; 28:1. 23 Cf. 2 Sam 7:14. 24 Sal 89:28. 25 Job 1:6; 38:7; Sal 29:1; 89:7. 26 Así interpretan Geuppens, Podechard, Knabenbauer, Peters, Dennefeld, Desnoyers. 27 M. J. Lagrange, Le Judaisme avant Jesús Christ (1931) 365; cf. RB (1905) 43. 28 Cf. 2 Sam 7:14; Sal 89:27-28. 29 Cf. 2 Sam 7:14; 23:5. 30 Véase E. Dhorme, La Religión assyro-babylonienne (París 1668). 31 Cf. Gal 4:7; Mt 21:38. 32 Cf. Dt 33:17; Sal 72:8; Eclo 44:21; Zac 9:10. 33 Gen 12:3. 34 Is 11:4. 35 Is 9:43. 36 Is 42:1-7; 49:1-7; 50:4-9; 52:13-53:12. 37 Is 53:7- 38 jn 1836. 39 Fil 2:8s. 40 Mt 28:18. 41 Act 13:33. 42 En el TM se añade "besad al hijo." Los LXX y Vg: "Apprehendite disciplinam." Símaco: "adorad puramente." Como recarga el ritmo y hay una palabra aramea para designar "hijo" (bar en vez del heb. ben), Lagrange y otros críticos creen que es glosa marginal. Cf. RB (1905) 40. Gunkel hace una ingeniosa trasposición de letras hebreas, y por razones de paralelismo lee: "besad los pies con temblor." En ese supuesto, se invita a prestar un homenaje al Mesías, besándole los pies, como signo de acatamiento y de deposición de la actitud hostil anterior. 43 Cf. Sal 76:13. 44 M. J. Lagrange: RB (1905) 41. 45 Citado por J. Calés, Le livre des Psaumes I (París 1936) 104. 46 Cf. Act 4:25-28; Heb 1:5; Ap 2:27; 19:15. 47 Cf. San Justino, Dial, cum Tryph. c.88: PG 6:687; Lactancio, Divin. Instit. 4:15: PL 6:491; San Hilario, De Trin. 8:25: PL 10,255; San Agustín, Confess. l.n c.is: PL 32, 815; San Juan Crisóstomo, Contra lud.: PG 48:818-819. 48 Gen 49:4-12. 49 2 Sam 23:1.5. 50 Am 9:11s. 51 Os 3:5 52 Is 11:18. 53 Miq 5:1-4; Mt 2:3. 54 Jer 37:21-28.
Salmo 3. Seguridad del Justo en la Persecución.
S
egún el título, este salmo fue compuesto por el propio David cuando huía de su hijo Absalón. Al sublevarse éste contra su padre, el rey se vio obligado a abandonar Jerusalén, encaminándose hacia Jericó, acompañado de su familia y de su guardia personal 1. Ya hemos indicado que estos títulos en. los que se atribuyen salmos a David no siempre responden a la verdad histórica; pero, con todo, sabiendo que el gran rey compuso muchas piezas salmódicas, bien puede ser ésta una de ellas, pues el lenguaje y el estilo poético no excluyen una composición preexílica2. La mención del "monte santo" (v.5) es un poco extraña, cuando aún no se había construido el templo en que habitaba Yahvé; pero ya en tiempos de David el arca de la alianza había sido trasladada a la colina de Sión, y su presencia bastaba para justificar la denominación de "monte santo" dada al lugar en que se guardaba. Así, pues, no hay razones fuertes para negar la paternidad davídica del salmo. Por otra parte, la tragedia de su huida precipitada ante los insurrectos, capitaneados por su hijo, justifica la alusión a los "millares del pueblo que en derredor se vuelven" contra él (v.7).El salmo se divide en cuatro estrofas: a) situación apurada del salmista (2-3); b) Yahvé, defensor del justo atribulado (4-5); c) reafirmación de la confianza en Dios (6-7); d) súplica de salvación (8-9). Cada estrofa tiene dos dísticos. En el texto encontramos tres selah, que parecen indicar alternancia de coros recitadores. La composición es una efusión lírico-dramática de los tristes sentimientos que embargan al salmista en una situación comprometida. Toda la oración está dominada por un sentimiento firme de confianza, porque tiene experiencia de la protección divina en vivencias difíciles anteriores.
Situación angustiada del justo perseguido (1-3).
1
Salmo de David al huir de Absalón, su hijo. 2 ‘Oh Yahvé, cómo se han multiplicado mis enemigos! Muchos son los que se alzan contra mí. 3 Muchos son los que de mi vida dicen: "‘No tiene ya en Dios salvación!" Selah.Encontramos aquí la palabra salmo (heb. mizmor), que es una pieza lírico-religiosa que ha de ser recitada acompañada de instrumentos músicos. El título es posterior a David, y debe de ser obra del compilador, que tiene en cuenta su uso litúrgico en el templo. El salmista se siente consternado ante la multitud de sus enemigos, que se alzan despiadados contra él. Si la composición refleja la situación que obligó a emprender la huida a David, se comprende bien la exclamación del rey, pues ciertamente fueron muchos los que se sumaron al hijo rebelde contra su legítimo poder4. Sus adversarios le consideran vencido y desamparado de Dios, el único que podía salvarle (v.3). En 2 Sam 16:8s se narran las maldiciones que uno de los seguidores de Absalón lanzó contra David, al que considera usurpador y sanguinario respecto de la casa de Saúl. La magnanimidad del rey quedó entonces manifiesta, pues no quiso que se impidieran estos desahogos de su enemigo. Esta situación pudo sugerir después al rey la composición del salmo, aunque, como hemos indicado, el salmista puede aludir a muchas otras situaciones en que se siente perseguido.
Yahvé defensor del justo perseguido (4-5).
4
Pero tú, ‘oh Yahvé! eres escudo en torno mío, mi gloria, el que me hace erguir la cabeza. 5 Clamaba con mi voz a Yahvé, y El me respondió de su monte santo. Selah.El salmista, en medio de la tribulación, se dirige a su Dios, que tantas veces le protegió contra sus enemigos, como si fuera su escudo invulnerable. En realidad, Yahvé es la gloria de su fiel perseguido, pues le ha levantado de peores situaciones, haciéndole erguir la cabeza cuando sus enemigos le daban por vencido Yahvé le hará salir ahora airoso de la difícil situación actual. En los momentos de peligro clamaba, y el Señor le respondía desde su morada, el monte santo, la colina bendita de Sión, donde estaba su tabernáculo 5. La expresión monte santo es muy usual después del exilio babilónico, pero se la empleaba también antes6.
Reafirmación de la confianza en Dios (6-7).
6
Yo me acostaba y yo me dormía, y despertaba, porque Yahvé me defendía. 7 No temo a los muchos millares del pueblo que en derredor mío acampan contra mí.Confiado en Yahvé como su escudo y defensor de sus intereses y de su honor, duerme tranquilo, como lo hizo en otros momentos apurados. Al fin podrá de nuevo despertar incólume a pesar de la hostilidad general. Es tal la confianza que tiene en su Dios, que puede entregarse al sueño reparador como si no existieran peligros grandes én su derredor. El salmista, pues, confiado en Yahvé, se entrega a sus actos de la vida ordinaria, acostándose y durmiendo sin sobresaltos ni angustias. Aunque sus enemigos son millares y acampan contra él como ejército invasor, sin embargo, confía en su Dios. Si el salmista alude a la situación angustiada de David, se comprende bien esta frase, pues eran millares los que seguían a su hijo rebelde, Absalón7. No obstante, en los salmos son frecuentes estas expresiones hiperbólicas en las que se habla de millares de enemigos que hostigan al justo perseguido 8.
Súplica de salvación (8-9).
8
Álzate, ‘oh Yahvé! Sálvame, ‘Dios mío! Tú hieres en la mejilla a todos mis enemigos, tú rompes los dientes a los impíos. 9 Tuya es, ‘oh Yahvé! la victoria. Venga sobre tu pueblo tu bendición. Selah.El salmista termina implorando auxilio a Yahvé para que, como en otro tiempo hirió a sus enemigos, vuelva ahora a salir por sus intereses, liberándole de los que hostilmente le rodean. Las expresiones son fuertes y rudas: en otro tiempo Yahvé quebrantó las quijadas de sus adversarios y los dientes de los impíos, hiriéndoles de frente. Los enemigos son comparados aquí a fieras que con la boca abierta, dispuestas a devorar la presa, le asedian 9. Quizá el salmista, al pedir que Dios hiera en el rostro a sus enemigos, aluda al deseo de que cesen sus palabras insidiosas y calumnias que lanzan contra él. La seguridad del justo perseguido es plena, pues sabe que de Yahvé es la victoria, como lo ha demostrado en lances semejantes. El salmista termina su composición pidiendo la bendición divina sobre el pueblo humilde, tantas veces perseguido y hollado (V.9). Si es realmente David el autor del salmo, el generoso rey se siente aquí identificado con los intereses de su pueblo, el cual, engañado por la facción rebelde, se ha ido de momento contra él, pero volverá de nuevo a asociarse a su legítimo soberano. En todo caso, los salmistas son los mejores intérpretes de las ansiedades y angustias del pueblo atribulado, y por eso, al desahogar su espíritu, asocian sus problemas íntimos con los del pueblo humilde, olvidado y postergado en sus intereses por las clases oligárquicas. Aquí, pues, el salmista une su tragedia íntima a la cotidiana de su pueblo, siempre en peligro de ser devorado por los desaprensivos de la clase dirigente, que son como fieras insaciables en su deseo de acumular riquezas 10.
En esta composición encontramos, dividiendo las estrofas, la palabra selah, que suele interpretarse como una indicación musical, y puede señalar un interludio musical, un cambio de tono en la ejecución del canto, una modulación especial en forma de antífona, o un cambio de coro en la recitación. Todas estas hipótesis se ofrecen para explicar el misterioso vocablo que aparece muchas veces en el Salterio.
1 2 Sam 15:1s. 2 Cf. E. Podechard, O.C., 22. 4 2 Sam 15.125. 5 Cf. 2 Sam 7:173. 6 Cf. Ez 20:40; Jer 31:23. 7 Cf. 2 Sam 15:1s. 8 Cf. Sal 27:3; 55:3- 9 Cf. Sal 58:7; Job 29:17. 10 Cf. Am 5:7.
Salmo 4. Oración del Justo Perseguido.
C
omo el anterior, este salmo es un canto de confianza en Yahvé, pero el peligro parece pasado; por eso no encontramos aquí demanda de auxilio contra enemigos que le asedian y ponen en peligro su vida. Según el título de la composición, también este salmo es de David. Los autores que sostienen que el anterior fue compuesto con motivo de la rebelión de Absalón, creen que esta composición es continuación de aquélla, y así reflejaría la situación espiritual del rey cuando se disponía a volver a Jerusalén después de la trágica muerte de su hijo Absalón, en el momento de la rebelión de Sebá el benjaminita, el cual invitó a los seguidores de Absalón a someterse al rey David: "‘Israel, a tus tiendas! ‘Cada uno a su casa!" Su grito insurreccional atrajo a sí a la mayor parte de las tribus del norte, quedando con David sólo la de Judá l.Algunos autores han supuesto que este salmo forma unidad literaria con el anterior, pero no es fácil hacer un solo poema de ambas composiciones, pues tienen diverso ritmo y aun difieren por el contenido ideológico, ya que reflejan situaciones psicológicas diversas. Algunas reminiscencias deuteronómicas hacen suponer a no pocos autores que el salmo es posterior a Jeremías (s.VII). Podemos distinguir tres partes en esta composición poética: a) preludio: súplica a Yahvé (v.2); b) amonestación a los magnates olvidados de Dios (3-6); c) confianza en Yahvé (7-9). La métrica y estrofas son irregulares, variando la distribución de dísticos en cada estrofa 2.
Preludio: súplica a Yahvé (1-2).
1
Al maestro de coro. Con instrumentos de cuerda. Salmo. De David 3. 2 Cuando yo grito, respóndeme, ‘Dios de mi, justicia! I En la apretura tú me diste holgura. Séme propicio y oye mi súplica.La indicación del v.1 refleja ya una organización del canto litúrgico en la que no faltan el maestro de coro y los instrumentos de cuerda para acompañar las composiciones salmódicas. Sabemos que David organizó ya turnos de cantores e instrumentistas para solemnizar el culto de Yahvé en su tabernáculo 4. Sus composiciones lírico-religiosas servían, pues, de tema central en las manifestaciones religiosas litúrgicas. Es el rey salmista por excelencia, y por eso, la tradición judaica le atribuye muchas composiciones salmódicas, de las cuales, sin duda, algunas son del gran rey organizador del "culto en Jerusalén.
El salmista alude aquí a la intervención divina en su favor en un momento difícil de su vida, sin concretar más. Yahvé es el que en tales lances angustiosos le da holgura de ánimo, pues hace valer su justicia y derechos ante sus enemigos. Consciente de tener a Dios a su lado, ahora el salmista le pide le sea una vez más propicio y responda a sus súplicas y ansiedades.
Amonestación a los magnates olvidados de Dios (3.-6)
3
ΏHasta cuándo, hidalgos, (convertís) mi gloria en ignominia? 5 ΏPor qué amáis la vanidad y buscáis la mentira? Selah. 4 Pues sabed que Dios distingue al que le es grato, que me oye Yahvé cuando le invoco. 5 Temblad y no pequéis 6. Meditad en vuestros corazones, en vuestros lechos guardad silencio7. 6Sacrificad sacrificios de justicia y confiad en Yahvé.El salmista se encara con sus enemigos, que pretenden empañar su gloria (Yahvé), con virtiéndola en ignominia al oponerse a sus designios sobre él. Si es David el autor y alude a las circunstancias de los nuevos rebeldes, que se oponían a su soberanía, se concibe bien esta llamada del rey a los magnates o hidalgos8. Si, al contrario, es un sabio representante de la religión tradicional , la invitación a los magnates o dirigentes de la sociedad parece aludir al deseo de que no se dejen guiar por los falsos caminos de los ídolos, cambiando a favor de ellos, que son la ignominia, lo que pertenece a Yahvé, que es la gloria de Israel, el único que los puede ayudar y proporcionar los bienes de la tierra que tanto ansian. Esta segunda interpretación parece más en consonancia con la queja siguiente de que aman la vanidad y buscan la mentira, es decir, los engañosos ídolos, que no pueden auxiliarles.
El salmista insiste en que Yahvé está con el que le es fiel y no va tras los ídolos, y, en consecuencia, le escucha siempre que le invoca (v.4). La verdadera seguridad la da la protección divina, que está siempre al servicio del que le es grato. Al contrario, es temible para el que se aparte de sus caminos. Por eso el salmista recuerda a los dirigentes del pueblo la responsabilidad que tienen en sus acciones desconsideradas: Temblad y no pequéis (ν.ξ). El temor de Dios es sano para dirigir la vida en paz y tranquilidad. Por eso deben los magnates reconsiderar su conducta: meditad en vuestros corazones; sobre todo, de noche es el tiempo de reflexionar en silencio sobre los secretos caminos de Dios y sobre la vida humana desconectada de su servicio. Llega la hora de rectificar y de sacrificar sacrificios de justicia, es decir, ofrecer los sacrificios exigidos por la Ley con toda escrupulosidad ritual 9, con espíritu de piedad y de justicia hacia Dios, Señor de todo. Entonces pueden confiar en Yahvé (v.6), pues se hallan en relaciones de amistad con El.
Los que mantienen la paternidad davídica del salmo explican estas invitaciones como hechas por el rey huido a los que trataban de continuar la rebeldía contra él. Los hidalgos en este caso serían los jefes militares que acaudillaban la rebelión y se iban tras del cabecilla Sebá, que quería dividir las fuerzas, separando parte del pueblo de la obediencia del rey de Jerusalén 10. El rey, siempre magnánimo, invita a la reconsideración fría del problema, haciendo ver que la actitud de ellos va contra los intereses de Yahvé. Y entonces ellos siguen la vanidad y la mentira. Fríamente, en el silencio de la noche, deben pensar en las consecuencias de su conducta insensata, pues Yahvé está siempre con el rey, que le es grato, como lo ha demostrado amparándole y dándole la victoria tantas veces. Sólo en esta actitud de aceptar los designios divinos sobre su rey pueden acercarse a ofrecer a Dios sacrificios de justicia, es decir, conforme al espíritu de la Ley tradicional de Israel,
Confianza en Yahvé (7-9).
7
Son muchos los que dicen: "ΏQuién nos hará ver la dicha? Alza sobre nosotros, ‘oh Yahvé! 11, la lumbre de tu rostro. 8 Diste a mi corazón más alegría que cuando abundan el trigo y el mosto 12. 9 En paz me duermo luego en cuanto me acuesto, porque tú solo, ‘oh Yahvé! me haces reposar confiadamente."Un sentimiento de escepticismo embarga a los que se deciden a seguir los caminos de Dios, pues no esperan poder gozar de la felicidad: ΏQuién nos hará ver la dicha? (v.7). El salmista responde a esta manifestación escéptica con una súplica para que Yahvé muestre su ayuda protectora: Alza sobre nosotros la lumbre de tu rostro (v.7b). La faz radiante de Dios simboliza los sentimientos de benevolencia para con el hombre 13. Un rostro alegre refleja simpatía y benevolencia. Aquí, pues, la manifestación radiante de la lumbre del rostro de Yahvé es el preludio de sus favores hacia los que le son fieles. Al contrario, el ocultamiento de la faz divina equivale a una maldición 14. En la bendición sacerdotal de Núm 6:245 se dice: "Que Yahvé te bendiga y te guarde; que haga resplandecer su faz sobre ti y te otorgue su gracia; que vuelva a ti su rostro y te dé la paz." Aquí, pues, la manifestación benévola del rostro de Yahvé equivale a traer como consecuencia la manifestación de su gracia y el otorgamiento de la paz. Son términos paralelos en el texto. El salmista se mueve dentro de la misma mentalidad, relacionando los bienes materiales con la manifestación radiante de Dios.
Esta manifestación radiante de la faz divina trae al corazón del fiel confiado a su providencia más alegría y felicidad que la que se tienen en los tiempos de abundancia del trigo y del mosto (v.8). Por eso, en cuanto se acuesta se entrega a un sueño reparador, pues descansa confiadamente en Dios, que vela por él (V.9). El salmista no abriga sentimientos de rencor para los que se apartan de Dios, los magnates, que eligen la ignominia (ídolos) en vez de la gloria (Yahvé), sino que, al contrario, trata de atraerlos al buen camino, presentándoles la tranquilidad y paz del que confiadamente se entrega a Dios después de haber caminado por sus sendas y haber ofrecido sacrificios de justicia.
1 Cf. 2 Sam 20:12s.
2 Véase J. Cales, o.c., I 118. 3 Comúnmente, los autores traducen el heb. larnnasscaj por maestro de coro (cf. Par 15:21; Esd 3:8). Los LXX leen lanesaj y traducen "hasta el fin," "para siempre." San Jerónimo: "victori." Los LXX y Vg leen también in carminibus en vez de instrumentos de cuerda (bin-ginot). 4 Cf. 2 Sam 1:17-27; 3:33-34; Am 6:5. 5 Así siguiendo el TM con Podechard. Los LXX y Vg: gravi corde, leyendo kibede (i) leb en vez del kebodi likelimmah del TM. 6 Los LXX y Vg traducen írascímim. El heb. rigzu más bien significa temblar, estremecerse, 7 Así siguiendo a Calés. Otros, como Kírkpatrick, traducen: "comunicad con vuestro corazón sobre vuestro lecho y callad." Podechard: "Que vuestros corazones comprendan. Sobre vuestro lecho reposad y confiaos a Yahvé." 8 En heb. lit. "hijos de varón" (bene-'ish; de clase elevada), en contraposición a bene-'adm ("hijos de un hombre" cualquiera). La contextura de la frase, pues, responde al "hijos de algo" de la literatura clásica española. De ahí "hidalgo." 9 Cf. Dt 33:19; Sal 51:21. Los autores que suponen que el salmo fue compuesto con ocasión de la rebelión de Absalón creen que aquí se alude a los sacrificios que éste quiso hacer en Hebrón. 10 Cf. 2 Sam 20, is. 11 Así según el TM, comúnmente seguido por los críticos. Los LXX y la Vg, leyendo nissah en vez de nesah, traducen: "signa íum esí lumen vultus tui," tomando el rostro de Yahvé como un estandarte de salvación. 12 El tiempo de la vendimia era ocasión de grandes manifestaciones de alegría (ct. Is 9:3; Jer 48:33). Los LXX y Vg añaden olei para completar la trilogía: trigo, mosto y aceite. 13 Cf. Sal 31:17; 44:4; 89:16; Job 29:24; Prov 16:15. 14 Job 24:15; 13:24; 36:32; Is 54:8; 64:7; Dt 31:17; 32:20.
Salmo 5. Oración Matinal del Justo contra los Impíos.
E
l título lo atribuye también a David. La mención del "santuario" (v.8) puede aplicarse al tabernáculo erigido por David en la colina de Sión antes de la erección del suntuoso templo de Salomón. En el título del salmo no se dan las circunstancias históricas de la vida del rey poeta en que hubiera sido compuesto, como en Sal 4. El salmo 5 es una composición surgida en un estado de ánimo dominado por el problema del choque en la sociedad de la conducta del justo y la del impío. Posteriormente ha sido adaptado al servicio litúrgico del templo, como lo prueba la indicación musical del título. El salmista vive a la sombra de la "casa de Yahvé," el templo o tabernáculo, sin que esto implique necesariamente que sea de la clase sacerdotal. Como no se alude a desvarios idolátricos de los impíos, no pocos críticos suponen que el salmo es postexílico, de la época persa, cuando había cierta lucha en torno a las prerrogativas cultuales del templo de Jerusalén 1.La forma poética es muy cuidada, aunque hay algunas alteraciones técnicas en el texto. El poema incluye cinco estrofas iguales, compuestas cada una de dos dísticos y un trístico. Los dísticos tienen la técnica de la qinah o elegía 2.
El pensamiento se desarrolla normalmente, sin grandes interrupciones lógicas. La composición tiene la forma de plegaria férvida y ardiente, entremezclada de quejas contra los impíos. Yahvé tiene que salir contra ellos, porque odia el mal. El salmista se considera mejor que sus enemigos, pero no confía tanto en sus méritos cuanto en la justicia y en la misericordia divinas. Yahvé salvará de las emboscadas de los enemigos al que le es fiel, y el justo se sentirá dichoso protegido por la providencia benévola de su Dios.
Podemos distinguir cinco secciones conforme a la distribución estrófica: a) preludio: invocación ardiente a Yahvé con ocasión del sacrificio matutino (1-4); b) confianza en Yahvé, que odia el mal (5-7); c) el salmista, huésped de Yahvé (8-9); d) perfidia de sus adversarios (10-11); e) felicidad del justo (12-13).
Preludio: invocación ardiente matinal (1-4).
1
Al maestro de coro. A la flauta. Salmo de David. 2 Apresta el oído a mis palabras, ‘oh Yahvé! atiende mis suspiros. 3 Atiende a las voces de mi súplica, Rey mío y Dios mío. 4 Porque a ti suplico, ‘oh Yahvé! De mañana tú escuchas mi voz; temprano me pongo ante ti y espero 3.La indicación musical, a la flauta, es problemática. Los LXX traducen: "para la heredera" (nejiloth). La Vg: "pro ea quae haeredi-tatem consequitur"; es decir, la sinagoga o la nación israelita, heredera de las promesas divinas. Los Santos Padres aplican este título a la Iglesia, heredera de la sinagoga judía.
El salmista declara que todos los días desde la mañana sin duda a la hora del sacrificio matinal inicia sus oraciones y súplicas confiadas a Yahvé, que es su Rey y su Dios. El estilo es vigoroso y entrecortado. Es un grito del salmista a su Dios en un momento en que no es comprendida su virtud. Yahvé es el Rey de Israel4 y del universo 5, pero particularmente de las almas justas que viven conforme a su Ley 6. Los fieles israelitas acudían de mañana a expresar sus deseos y angustias cotidianas a su Dios en su morada del templo 7, particularmente en los momentos comprometidos de su existencia, pues Yahvé es la única esperanza del que confía en El. El salmista tiene experiencia de la protección divina, que responde a sus súplicas matinales. Llevado de esta confianza, vuelve de mañana a su santuario a desahogar sus suspiros y a formular sus súplicas.
Confianza en Yahvé, que odia el mal (5-7).
5
Pues no eres tú Dios que se agrade del impío, ni será tu huésped el perverso. 6 No pueden los insensatos estar ante tus ojos; odias a todos los obradores de iniquidad. 7 Das a la perdición al mentiroso; al sanguinario, al fraudulento, los abomina Dios.El salmista tiene confianza en ser oído, pues sabe que Dios no ampara a los impíos. Dios es justo y santo, y, como tal, no puede complacerse en la iniquidad. Por tanto, no puede agradarse en el impío ni recibir como huésped honrado al perverso, que camina fuera de las sendas de la Ley divina. Los impíos no pueden ser huéspedes de Yahvé en su santuario, ni deben tomar parte en los banquetes sagrados, aspirando a ser oídos en sus súplicas. Quizá el salmista aluda aquí a la pugna que había dentro del templo por la distribución de los diversos servicios divinos. No faltaban los ambiciosos, que, llevados de las pingües ganancias del templo, procuraban apropiarse indebidamente funciones que pertenecían a otros que eran más dignos por su conducta. El salmista llama a estas gentes desaprensivas insensatos, obradores de iniquidad, mentirosos, fraudulentos y sanguinarios. Todos ellos son impíos, en los que Dios no puede agradarse, pues sistemáticamente abomina la iniquidad en sus diversas manifestaciones. Para conseguir sus beneficios, los impíos no dudan en derramar sangre inocente 8, falseando la ley para crearse derechos que no tienen. Pero estos tales no pueden prosperar ante los ojos de Yahvé (v.6), que gobierna con equidad y justicia; por eso terminará por entregarlos a la perdición.
El justo, huésped de Yahvé (8-9).
8
Mas yo, fiado en la muchedumbre de tu piedad, entro en tu morada y me prosterno ante tu santo templo, en tu temor, 9 Guíame, ‘oh Yahvé! en tu justicia, a causa de mis enemigos, y allana tus caminos ante mí.Enfáticamente, el salmista contrapone su confianza en la piedad de su Dios, que le fuerza a entrar en su morada para prosternarse ante El, lleno de temor por su majestad y las exigencias de su justicia. Los impíos no podían ser huéspedes de Yahvé en su santo templo, porque sus obras inicuas los apartaban de su Dios, puro y santo. Con todo, reconoce el salmista que, si puede entrar confiadamente en la casa de Yahvé, no es fiado en sus méritos, sino en la muchedumbre de su piedad o misericordia, siempre generosa para con los que le son fieles. Confiado en esta benevolencia especial de Yahvé para con los suyos, el salmista entra en su morada, no sólo para participar del espectáculo de las manifestaciones litúrgicas, sino para llevar una vida de íntima unión afectiva con El en la oración. La mención del ingreso en el templo no prueba necesariamente que el salmista sea de la clase sacerdotal, pues todos los israelitas tenían acceso a la santa morada. La preocupación del salmista es librarse de sus enemigos, que le ponen obstáculos en su vida. No concreta en qué consiste esta oposición de sus adversarios, pero debe de ser de índole espiritual, pues no se alude a persecuciones violentas, con peligro de perder la vida, como en otros salmos. Quizá la oposición viniera de la clase sacerdotal, que monopolizaba la vida litúrgica del templo. Con confianza total, el salmista pide a Dios que allane sus caminos, es decir, que le libre de los obstáculos que se oponen en su vida íntima religiosa en el santuario a la sombra de Dios. El norte de la vida del salmista es la justicia de Dios, es decir, sus preceptos luminosos, que se amoldan a las exigencias justas de la divinidad para con el ser humano, y particularmente con el israelita, que tiene especiales deberes de gratitud para con Yahvé, que los ha elegido entre los pueblos.
La perfidia de los enemigos del salmista (10-11).
10
Pues no hay en su boca sinceridad; su interior no es más que malicia; un sepulcro abierto es su garganta, halagan con sus lenguas. 11 Condénalos, ‘oh Yahvé! que fracasen en sus maquinaciones. Por sus muchos crímenes recházalos, ya que se rebelan contra ti.Los enemigos del salmista atacan con calumnias y mentiras; su garganta (su hablar) es como un sepulcro abierto, que exhala hedor de muerte 9. Jeremías dice de los babilonios invasores que su "aljaba es como un sepulcro abierto"10, en cuanto que siembra la muerte por doquier. El salmista contrapone los halagos de las lenguas de sus adversarios al efecto de muerte que producen con sus palabras calumniosas. Por eso pide a Dios que les condene haciendo fracasar sus maquinaciones contra él (v.11). En realidad, sus enemigos son los adversarios del propio Dios, pues se rebelan contra El y sus preceptos. El salmista encarna aquí al israelita fiel, perseguido precisamente por su fidelidad a la Ley de su Dios. Sus intereses, pues, son los de Yahvé, y en ese sentido pide que los condene o castigue, haciendo fracasar sus maliciosos planes contra él.
Yahvé, protector de los justos (12-13).
12
Y se alegrarán cuantos en ti confían, exultarán por siempre. Tú los protegerás y en ti jubilarán los que aman tu nombre. 13 Pues al justo, ‘oh Yahvé! tú le bendices y le rodeas de tu benevolencia como un escudo.El triunfo de la justicia divina, manifestada en el castigo de los pecadores,, será objeto de alegría por parte de los que confian en Dios y ajustan su vida a sus máximas. Yahvé, en realidad, es como un escudo protector de sus predilectos; los justos viven vinculados a El por el cumplimiento de la Ley. Estos aman su nombre, es decir, reconocen su soberanía, y ajustan su conducta a sus exigencias. El nombre en lenguaje bíblico equivale a la persona representada por el nombre. Aquí, pues, amar el nombre de Yahvé es amarle en lo que es, con todo lo que implica de subordinación hacia El. El nombre de Yahvé es el compendio de su ser y atributos que lo identifican. Y se revela en lo que es cuando se muestra fiel a sus promesas; entonces los justos le reconocen como tal, pues es la prenda de su salvación y su escudo protector 12.
1 Así opina E. Podechard, o.c., 30. 2 Véase J. Calés, o.c., 125. 3 Algunos autores traducen: "De mañana preparo (el sacrificio) y espero." 4 Ot 33:5; Sam 12:12; Is 33:22; 41:21; 43:15; 46:6; Sal 10:10. 5 Jer 10,7; Sal 47:3-7-9-
6 Sal 44:5; 84:4" 7 Sal 55:18; 59:171 88:14; 92:3; 119:147. 8 Cf. Sal 55:24; 26:9; 59:3; 139:19; Prov 29:10; 2 Sam 16:7-8. 9 Cf. Sal 69:14; i15:7; 149:6 10 Jer 5:16. 11 Cf. Sal 69:37; 119:132. 12 Sal 35:2; 91:4; Sam 17:7.
Salmo 6. Deprecación de un Justo enfermo.
E
sta súplica refleja las angustias de un justo postrado en el lecho del dolor, al que le afectan no sólo la enfermedad, sino los sufrimientos morales a causa de la hostilidad de unos enemigos anónimos que atenían contra su fama y vida espiritual. El título atribuye la paternidad literaria de la composición al propio David, como en otros anteriores. No sabemos que el rey haya estado próximo a la muerte en alguna circunstancia de su vida como consecuencia de una penosa enfermedad. Por otra parte, los lexicólogos descubren algunos términos que reflejan un hebreo posterior al exilio, y, sobre todo, ven cierta dependencia de la fraseología del salmista respecto de Jer 10:24; 45:31 Y por ello suponen que es de época posterior a este profeta l. Con todo, por el contenido de estos breves fragmentos líricos no es fácil determinar la época de composición. La tradición judía, siguiendo la indicación del título, ha considerado el salmo como obra de David; pero ya hemos indicado que esta atribución de las composiciones salmódicas al gran rey no prueba siempre la paternidad literaria davídica, ya que David había quedado como el salmista por excelencia, como Salomón era el "sabio" por antonomasia; y a ellos se atribuyen composiciones literarias por el procedimiento de la seudonimia, como lo prueba el libro de la Sabiduría, escrito en griego y atribuido al "sabio" por excelencia, Salomón. David era el "poeta" mayor de la historia de Israel, y por eso no tiene nada de particular que se le atribuyan composiciones poéticas posteriores al mismo, como ocurre en algunos salmos.En este salmo se contrapone de modo brusco la situación humilde y angustiada del justo que sufre una penosa enfermedad y que por ello es objeto de burla de sus enemigos, los impíos, los cuales le consideran abandonado de Dios, como pensaban los amigos de Job, y el grito de triunfo una vez que el salmista se ha sentido curado y protegido de su Dios. En las primeras estrofas, el tono es elegiaco, aunque no el ritmo. Pueden distinguirse cuatro estrofas, formadas cada una de un trístico y un dístico. Por el contenido podemos dividir la pieza en cuatro partes: a) imploración de la misericordia divina (2-3); b) súplica de ayuda (4-6); c) el enfermo a punto de expirar (7-8); d) grito de victoria (9-11).
Imploración de la misericordia divina (1-3).
1
Al maestro de coro. A la cuerda. Sobre la octava. Salmo de David. 2 ‘Oh Yahvé! no me castigues en tu ira, no me aflijas en tu indignación. 3 Ten piedad de mí, ‘oh Yahvé! pues estoy desfallecido. Sáname, Yahvé, pues tiemblan mis huesos.La indicación musical que hemos traducido Sobre la octava (en heb, sheminith), siguiendo a los LXX y Vg, es generalmente interpretada en el sentido de octava alta o baja en el canto. Algunos autores más bien creen que se alude a un instrumento de ocho cuerdas para acompañar el cántico, aunque quizá la palabra hebrea sea la primera de un cantar conocido de los lectores, a cuyo son se había de ajustar la recitación del salmo.
El salmista, afligido por alguna grave enfermedad, siente el peso de la justicia divina. Acostumbrados a asociar las enfermedades con pecados ocultos, suplica a Dios que le perdone, pues sólo supuesta la reconciliación podrá recuperar la salud y la amistad divina. El enfermo pide a Dios que no le trate conforme a las exigencias de su justicia e indignación, sino conforme a su piedad, siempre pronta a perdonar (v.3). Si ha de castigarlo, pide que no sea con ira, sino con equidad y mesura, de forma que la justicia quede atemperada por la piedad.
Súplica de ayuda (4-6).
4
Está mi alma conturbada sobremanera. Pero tú, Yahvé, Ώhasta cuándo? 5 Vuélvete, ‘oh Yahvé! y libra mi alma; sálvame en tu piedad. 6 Pues en la muerte no se hace memoria de ti, y en el "seol," Ώquién te alabará?El afligido salmista tiene conciencia de la misericordia y omnipotencia de Dios y tiene también experiencia de la protección divina. Por eso, en un momento de arranque, cuando su alma está conturbada y afligida por la enfermedad, apela a los intereses divinos. ΏQué ganará Yahvé con darle la muerte? Los muertos no se acuerdan de El, pues en la región tenebrosa del seol donde subsisten en estado de sombra y semipersonalidad los seres humanos nadie puede alabarle (v.6). Está como rota la comunicación de Yahvé con la región subterránea donde moraban los difuntos en una situación de languidez y de tedio total. El salmista no tiene luces sobre la retribución en ultratumba, y por eso su perspectiva de felicidad se termina con la presente vida. Según la mentalidad popular de los antiguos hebreos, los hombres al morir iban a habitar una región subterránea similar al hades de los griegos y al arallu de los babilonios. Los moradores de aquellas sombras, lejos de participar de las alegrías de la vida, llevaban una existencia triste, como en ectoplasma, sin consistencia ni vigor 2. Esta perspectiva es particularmente triste para el salmista, que gusta de participar de la presencia espiritual de su Dios, particularmente en la vida litúrgica del templo. Ahora, ante la proximidad de la muerte, hace una llamada a los propios intereses divinos. Si Yahvé quiere que le alabe, le tiene cuenta mantenerlo en esta vida, pues en la muerte nadie se acuerda de El, y en el Seol no hay posibilidad de alabarle (v.6).
El salmista, a panto de expirar (7-8).
7
Consumido estoy a fuerza de gemir, todas las noches inundo mi lecho y con mis lágrimas riego mi estrado. 8 Están consumidos mis ojos por la tristeza, envejecieron en medio de todos mis adversarios.Para conseguir la misericordia de Yahvé, el salmista se vuelve hacia su triste situación. Se siente agotado en su lecho de dolor, no sólo por sus debilidades físicas, sino por la hostilidad de sus adversarios (v.8). No concreta en qué consiste esta oposición, pero quizá aluda a calumnias injuriosas o a la satisfacción que ellos sienten ante los dolores del que se creía justo a buen recaudo de la Providencia divina. Los compañeros de Job le echan en cara sus supuestos pecados ocultos porque sufre "tocado" de la mano de Dios 3. Los enemigos del salmista sin duda que le echaban en cara su falsa piedad al verle postrado en el lecho de dolor. ‘Tantas veces había predicado la confianza en la justicia divina, que retribuye a cada uno según sus obras! Y ahora él se encontraba impotente a pesar de su supuesta inocencia y rectitud moral. Su enfermedad era una prueba de que sus esperanzas eran vanas. Ante estas verosímiles actitudes de sus enemigos, al salmista no le queda sino llorar en silencio amargamente en su lecho (v.7), en espera de que Yahvé salga a su favor y muestre que sabe salvar a los que en El confían. Sus dolores han sido tan agudos, que sus ojos se debilitaron y envejecieron prematuramente.
Grifo de victoria (9-11).
9
Apartaos de mí todos los obradores de la maldad, pues ha oído Yahvé la voz de mis llantos. 10 Ha escuchado Yahvé mis oraciones, ha acogido mi deprecación. 11 Se avergonzarán y serán vehementemente conturbados todos mis enemigos. Se volverán atrás confundidos súbitamente.Después del desahogo anterior, el salmista tiene certeza de que Yahvé le ha oído en su clamor, y lanza un súbito grito de victoria sobre sus enemigos, que se alegraban de verle imposibilitado en el lecho de muerte. La reacción es violenta: Apartaos de mí todos los obradores de la maldad (V.9). Su causa es la de Yahvé, y ahora ha mostrado de nuevo que no se olvida de los que le son fieles y a El se confían. Los adversarios del salmista serán por ello confundidos y avergonzados, pues la intervención de Yahvé en favor de él ha probado la legitimidad de sus esperanzas de salvación y de justa rehabilitación.
1 Así Podechard, O.C., 37. 2 Véase nuestro artículo La vida de ultratumba según la mentalidad popular de los antiguos hebreos: "Salmanticensis" 1 (1954) 343-364 cf. Sal 88:13-18; Job 10,20. 3 Cf. Job 4:6ss
.
Salmo 7. Deprecación del Justo Calumniado.
S
egún el título, este salmo fue compuesto por David con ocasión de unas palabras calumniosas de un tal Cus, para nosotros desconocido. La vida del gran rey fue muy azarosa durante su juventud antes de ser reconocido como soberano en Hebrón y después cuando trasladó la capital a Jerusalén. Por consiguiente, en su vida debieron de tener lugar muchos lances semejantes al supuesto por esta composición salmódica. Algunos autores suponen que Cus es uno de los cortesanos de Saúl que conspiraban contra el joven David porque iba teniendo más aceptación en el pueblo! Otros más bien creen que la situación del salmo se adapta a la vida azarosa de David, huyendo por el desierto de Judá cerca de Engadí, cuando se enfrentó a Saúl y le declaró que no eran verdaderas las calumnias que le atribuían los seguidores de aquél. En todo caso, estos títulos históricos de los salmos suelen ser postizos, obra de compiladores tardíos, que han tratado de vincular ciertas composiciones a la vida del rey poeta. Así, pues, no podemos considerarlos como base histórica segura para reconstruir el momento y ocasión de la composición del salmo. Por otra parte, los v. 15-18 son de carácter sapiencial, lo que parece indicar que el salmo es heterogéneo, compuesto de fragmentos de diversas épocas. Los v.7-9a son de índole escatológica y desconectan la ilación lógica de los v.6 y 9b. Así, pues, podemos suponer que un compilador de época tardía (s.III-II a. C.) yuxtapuso diversos fragmentos de distintos autores anónimos, amparados en la redacción final bajo el nombre del salmista por antonomasia, David.Esta pieza carece de ritmo regular y de distribución homogénea de estrofas, debido, sin duda, a su composición heterogénea 2. El salmo empieza con una súplica contra sus perseguidores y se continúa por una confesión enérgica de inocencia, apelando al juicio de Yahvá sobre todos los pueblos. Después el salmista pide a Dios que le haga-justicia frente a la maldad de sus adversarios, pues está seguro del cumplimiento de la justicia divina.
Súplica de auxilio a Yahvé (1-3).
1
Endecha de David, que cantó a Yahvé cuando lo de Cus, benjaminita. 2 Yahvé, mi Dios, a ti me acojo, sálvame de cuantos me persiguen, líbrame; 3no sea que como león desgarre alguno mi alma, arrebate y no haya quien (la) libre.En el título se caracteriza esta pieza como endecha, traduciendo así la misteriosa palabra heb. shiggayon, de sentido incierto. Los LXX y Vg traducen simplemente psalmus. Pero el tono del salmo es de tipo elegiaco, y entonces, relacionando la palabra hebrea con el asirio shegu, que significa "lamentación," tenemos como traducción probable endecha. El personaje Cus que aquí se cita nos es" desconocido. Se le ha relacionado con Cusai de 2 Sam 15:32, e incluso se le ha considerado como un esclavo originario de Cus (Etiopía); pero estas conjeturas son meras posibilidades, sin base alguna segura.
El salmista pide a Dios socorro contra un adversario que le hostiga como un león hambriento, deseoso de caer sobre la presa. Su alma o vida está en peligro, y en tal circunstancia, el único salvador es el propio Yahvé. David, perseguido por las huestes de Saúl, puede bien encarnar la situación de este justo perseguido 3; no obstante, en los salmos encontramos muchas veces dramatizada la situación de un justo al que le cercan los enemigos, que por su hostilidad descarada son comparados a fieras que acechan la presa codiciada. La vida del justo está siempre en terreno hostil, ya que son más los que viven fuera de la ley divina que los que se conforman a ella; y la hostilidad de los pecadores contra los buenos es un hecho universal en la historia de la humanidad. El fiel israelita, en particular, tenía que soportar las ironías y desprecios de los que vivían olvidados de su Dios.
Testificación de inocencia (4-6).
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Yahvé, mi Dios, si hice yo esto, si hay injusticia en mis manos, 5 si pagué con mal al que estaba en paz conmigo, si aun al enemigo le despojé sin razón, 6 persiga el enemigo mi alma, alcáncela y échela por tierra y haga habitar mi gloria en el polvo.David, huyendo por el desierto, declara a Saúl que es inocente de las falsas imputaciones que le atribuyen. "ΏQué crimen he hecho yo y de qué mal mi mano es culpable?" 4 Y, en prueba de que no atenta contra su vida, le devuelve su lanza, que le arrebató en un momento en que le pudo matar. El salmista declara que no ha cometido injusticia alguna, y, por tanto, que no le remuerde la conciencia. Nunca causó daño al que estaba en paz con él, es decir, al que gozaba de su amistad; y ni siquiera con sus enemigos se permitió ninguna acción fuera de la ley (v.5). En caso contrario, pide a Dios que el enemigo le persiga y humille, pisoteando su honor o gloria y arrojándole al polvo (v.6). ‘Tan seguro se siente de su conducta irreprochable!
Apelación al solemne juicio de Dios (7-8).
7
Álzate, Yahvé, en tu ira, yérguete contra la rabia de mis enemigos y despierta en mi favor, pues has decretado el juicio, 8 Rodéate del consejo de las naciones y siéntate en alto sobre él.Los v.7-12 tienen distinto ritmo, y por eso no pocos autores los consideran como incrustación adicional posterior. El estilo es brusco, y el pensamiento, más denso que en la sección anterior. También aquí se trata de un inocente que, injustamente acusado por sus adversarios, apela al juicio del Omnipotente, rodeado de todos los pueblos. No apela a la intervención normal de la Providencia divina, sino al juicio solemne escatológico y universal, que pondrá fin al pecado en la tierra. En el orden nuevo no habrá lugar para la maldad, y el justo será plenamente recompensado y reconocida su virtud, tanto tiempo vilipendiada 5. El salmista, pues, se proyecta hacia esta perspectiva gloriosa y apela al juicio solemne en que Yahvé, rodeado del consejo de las naciones, establezca su trono judicial en lo alto, es decir, en la cima de los cielos 6. Todos los pueblos y tribus formarán alrededor del Juez soberano para ser testigos de su veredicto definitivo en el juicio que ha decretado.
Imploración de justicia (9-10).
9
Es Yahvé quien juzga a los pueblos. Defiende, Yahvé, mi causa según la justicia y según la inocencia que hay en mí. 10 Acabe de una vez la malicia del impío, y confirma al justo, tú que escudriñas los corazones y los ríñones, Dios justo.Puesto que Yahvé es el supremo Juez de los pueblos, el salmista le pide confiado que salga en favor de su causa, avalada por su justicia y su inocencia. Ya es hora de que desaparezca la malicia del impío que domina la sociedad, para que se impongan los derechos del justo, tantas veces incomprendido. En realidad, Yahvé es el único que puede dar un veredicto equitativo, ya que conoce las complejidades del corazón del hombre, pues con su mirada penetrante escudriña los pensamientos de los corazones y los deseos de los ríñones. Según la mentalidad hebraica, el corazón era la sede de los pensamientos y afectos, mientras que el riñon lo era de los afectos y emociones7. Dios no juzga, como el hombre, por las apariencias, sino que llega a las intimidades de la conciencia humana, y, por tanto, puede medir el grado de inocencia que hay en la conducta ultrajada del salmista y el grado de culpabilidad en el proceder del impío. La perspectiva del salmista perseguido es muy amplia, pues piensa en el juicio discriminador que ha de preceder a la inauguración del reino de Dios, y, por tanto, a la plena manifestación de su justicia, a la que los impíos no tendrán acceso 8. Los justos del A.T. suspiraban por el nuevo orden de cosas, pues, en su perspectiva fuera de la panorámica de la retribución en ultratumba Dios tenía que hacer justicia al de recto corazón aquí en la tierra. La experiencia probaba que en el estado actual prevalecía la malicia del impío (v.10); pero ya era hora de que ésta se acabe para ser suplantada por la influencia del justo confirmado en su virtud por Yahvé, que le hace justicia.
Confianza en Dios, justo Juez (11-14).
11
Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón. 12 Dios es justo Juez; cada día los amenaza con su ira. 13 Si no se convierten, afila su espada, tiende su arco y apunta; 14 apareja los instrumentos de muerte, hace encendidas sus saetas.En medio de los peligros, el justo se siente seguro al amparo de su escudo, que es el Dios omnipotente, siempre al servicio de los rectos de corazón. Todos los días se ejerce en realidad su justicia, pues constantemente se manifiesta su ira sobre los culpables (v.1a). Esas frases parecen de un "sabio" que quiere calmar las ansias del advenimiento del juicio definitivo sobre los pecadores en sentido escatológico. El "sabio" responde a estas ansias del salmista angustiado, que debe considerar el curso normal de la Providencia, que castiga diariamente a los que no van por sus sendas, y así presenta a Dios como un guerrero implacable que lanza sus mortíferas saetas contra los impíos (v.14). No es necesario acudir al juicio solemne final de Dios, pues cada día ejerce su justicia. Esta es la enseñanza de este fragmento "sapiencial," incrustado en el salmo en respuesta a las impaciencias del justo atribulado, que suspira por la desaparición total del mal y la inauguración del reinado de justicia.
El pecador será víctima de su maldad (15-18).
15
El que concibió maldad, se preñó de iniquidad y pare el fraude. 16 El que cava y ahonda la cisterna, caerá en la hoya que él mismo hizo. 17 Recaerá sobre su cabeza su malicia, y su crimen sobre su mollera. 18 Yo alabaré a Yahvé por su justicia y cantaré el nombre del Señor.Siguen las sentencias del "sabio" para probar que la justicia divina se ejerce cada día de modo misterioso, pero seguro. Así el que maquina y concibe maldad para otros, será preso de la iniquidad, y el fruto de su obra será un fraude, una decepción, porque sufrirá el efecto pernicioso que maquinaba para otros (v.1s). Las frases que aquí se emplean son de tipo gnómico o proverbial y similares a otras que encontramos en la literatura "sapiencial" 9, lo que prueba el carácter adicional de estos versos. El pecador es como el cazador que cae en la fosa que cavó para su presunta presa (v.16) 10. Sus maquinaciones son como una piedra lanzada al aire, que termina por caer sobre la cabeza del que la tiró (v.17) 11.
El v.18 es una terminación netamente salmódica y resume la argumentación anterior: Si Yahvé es justo y da a cada uno según sus obras, el salmista atribulado debe confiarse a El y alabarle por su justicia, cantando sus glorias en honor del nombre del Señor.
1 Cf. 1 Saní 22:1. 2 E. Podechard distingue en esta composición dos salmos diferentes: a) v. 1-6.13-18;Y b) v.7-12. 3 Cf. Sam 24:10. 4 Sam 26:18-22. 5 Cf. Sal 97:10-12. 6 Cf. Sal 9:5.8. 7 Cf. Sal 25:2; Jer 11:20; 17:10; Sab 1:6. 8 Cf. Sal 82.93-96.97. 9 Cf. Job 15:35; Is 59:4; Os 8:7; 10:13; Job 4:8; Prov 22:8. 10 prov 26:27; Sal 9:16; 57:7; Eci 10,8; Éclo 27:26; Sal 35:7; 11 Prov 26:27; Eclo 27:25; Abd 15; 1 Re 2:32; Sal 28:4.s; Jer 18:20.22.
E
l salmista contempla las maravillas de la creación: el cielo estrellado, el reflejo plateado de la luna, los animales al servicio del hombre, y las bocas de los tiernos infantes, que, pendientes de los pechos de sus madres, proclaman la grandeza y providencia del Creador. Es como un comentario poético a la obra de la creación narrada en Genesis.. El ser humano es el representante de Dios en la obra de la creación. Todo ha sido creado al servicio del hombre, y éste al servicio de Dios, por estar hecho a "imagen y semejanza suya" 1. El salmista, lejos de reconocer como divinidades a los astros y a la misteriosa transmisión de la vida, lo presenta todo como obra del único Dios del universo, que gobierna todas las cosas con "número, peso y medida." 2 El poeta, extasiado ante tanta grandeza cósmica, se admira de que el Creador omnipotente se preocupe de un ser tan insignificante como el ser humano. Sin embargo, éste es el rey de la creación por llevar el sello de lo divino en su alma.El título atribuye esta composición también a David. Sin embargo, no pocos críticos, por razones estilísticas (empleo de la frase "nuestro Señor...", consideran el salmo de la época persa 3. La división estrófica es cuatripartita, teniendo cada estrofa dos dísticos.
La grandeza de Yahvé en toda la tierra (1-3).
1
Al maestro del coro. A la "getea." Salmo de David, 2 Yahvé, Señor nuestro, ‘cuan magnífico es tu nombre en toda la tierra! ‘Tú, cuya majestad es celebrada sobre los cielos! 4 3 Por la boca de los niños y de los que maman has dado argumento contra tus adversarios, i para reducir al silencio al enemigo y al rebelde 5.La Vg, siguiendo a los LXX, traduce: "In finem pro torculari-bus." En ese supuesto, este salmo se debía recitar al son de una conocida canción que se cantaba cuando se pisaban los racimos o aceitunas en el-lagar, o que empezaba con la palabra haggittoth, que significa "lagares" de vino o de aceite. Si se lee hagghittith, entonces puede aludirse a una canción de la ciudad filistea Geth o a un instrumento músico procedente de la misma.
El himno se abre con una antífona, cantada sin duda por un coro general en los oficios litúrgicos: los cielos y la tierra proclaman la grandeza de su ser personal6. Esta antífona introductoria parece ser adición redaccional litúrgica, pues aquí parece que habla la comunidad ("Señor nuestro"), mientras que en las estrofas siguientes es un individuo el que habla. Por otra parte, la estructuración estrófica del poema se organiza prescindiendo de esta antífona inicial (v.2a).
Esta gloria y magnificencia de Dios reflejada en los cielos y la tierra es tan manifiesta que hasta los mismos niños y aun los que maman se dan cuenta de ello, dando con ello un argumento o prueba de su existencia a los adversarios, que, confundidos ante este clamor universal, quedan reducidos al silencio. La expresión del salmista es hiperbólica, pero bien significativa para dar a entender la esplendorosa magnificencia de la obra de la creación, que a su vez es reflejo de la grandeza del Creador: hasta los niños de pecho se dan cuenta de ello. Fina ironía contra los "esprits forts" y autosuficientes de su tiempo, que cerraban los ojos a tanta grandeza. Jesús, al entrar triunfante en Jerusalén, recuerda este texto para confundir a los escribas y fariseos, que obcecados por el orgullo y sus intereses personales no sabían reconocer al Mesías, mientras lo proclamaban tal los niños de la calle 7.
Grandeza del firmamento y pequeñez del hombre (4.-5)
4
Cuando contemplo los cielos, obra de tus manos; la luna y las estrellas, que tú has establecido... 5 ΏQué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que de él te cuides?El poeta se extasía ante la grandeza de los cielos en una noche estrellada. La luna y las estrellas, lejos de ser divinidades, son unas simples lámparas puestas por Dios al servicio del hombre "para separar el día de la noche y servir de señales a estaciones, días y años..."8 Son un reflejo del poder y sabiduría divinos, puesto que las ha establecido con una finalidad concreta, que no han de traspasar. La belleza de una noche estrellada es el reflejo de la gloria y grandeza de Dios, que se asienta sobre los astros en los "cielos de los cielos" 9, desde donde contempla a los hombres, pequeños como "langostas"10. Y, sin embargo, el Dios omnipotente, que dirige el curso de los astros como "Dios de los ejércitos" siderales, se acuerda del hombre, que es todo debilidad e inconsistencia n. En Job 7:17-18 se recoge el mismo pensamiento, si bien se da una argumentación irónica: "ΏQué es el hombre para que en tanto le tengas y pongas en él tu atención, para que le visites cada día y a cada momento le pruebes?" Esto indica que esta consideración de la Providencia divina sobre el hombre era uno de los temas de los círculos sapienciales, de los que se hace eco aquí el salmista.
Grandeza del hombre frente al universo (6-7).
6
Y lo has hecho poco menor que Dios 12, le has coronado de gloria y honor. 7 Le diste el señorío sobre las obras de tus manos, todo lo has puesto debajo de sus pies.A pesar de su pequenez, Dios le ha asociado a su dominio sobre las criaturas, haciéndole poco menor que Dios. En Gen 1:26, el hagiógrafo pone en boca de Dios la siguiente afirmación: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven sobre ella." Dios, pues, creó al hombre como vicario suyo y representante por encima de todos los seres creados. En esto se funda su imagen y semejanza con el Creador, según la interpretación de los Padres griegos, aunque este poderío y semejanza con lo divino hay que buscarlo en su naturaleza racional, dotada de las facultades de dominio por excelencia, la inteligencia y la voluntad. Esta es la corona de honor y de gloria por la que se acerca a lo divino: hecho poco menor que Dios. La frase es hiperbólica, y en la mentalidad monoteística escrita del A.T. encuentra su sentido aproximativo dentro de una expresión entusiasta de un poeta. Como lugarteniente del mismo Dios en la creación, tiene el señorío sobre todo lo creado, pues todo ha sido puesto debajo de sus pies. Esto indica la grandeza espiritual del hombre frente a todo, a pesar de su insignificancia corporal13.
El reino animal bajo el dominio del hombre (8-10).
8
Las ovejas, los bueyes, todo juntamente, y todas las bestias del campo; 9 las aves del cielo, los peces del mar, todo cuanto corre por los senderos del mar. 10 Yahvé, Señor nuestro, ‘cuan magnífico es tu nombre en toda la tierra!Es una explicitación de la declaración anterior, pues se concreta en qué consiste el señorío o corona de gloria del hombre: su dominio sobre el reino animal que está a su servicio. Es la reiteración de la proclama solemne de Gen 1:28: "Creced y multiplicaos y henchid la tierra, sometedla, y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra."
Ante el despliegue grandioso de la Providencia divina sobre el hombre, rey de la creación, el salmista repite la antífona o estribillo con que se inició la composición: grande es el nombre de Dios en toda la tierra (v.10). La frase tiene el aire de adición o adaptación al servicio litúrgico, y parece reflejar la respuesta del coro o pueblo, que con esta proclamación solemne se unía al canto del salmista, desbordante de lirismo y religiosidad.
1 Gen 1:27.
2 Sab 11:21. 3 Así E. Podechard, o.c., 46. 4 Lit. el TM: "Tú que das tu alabanza sobre los cielos." 5 Podechard traduce: "Tu gloria sobre los cielos es cantada por la boca de los niños y de los que maman; tú has edificado una fortaleza a causa de tus agresores para reducir al enemigo y al rebelde." Así, más o menos, la Bib. de Jér. En este supuesto, fortaleza aludiría a la bóveda celeste, inaccesible a los enemigos de Dios, y, por tanto, es inexpugnable. De ahí la inutilidad de los esfuerzos de éstos por oponerse a Él. 6 Cf. Sal 148:73; 96:73; 97:6; 98:43. 7 Cf. Mt 21:15-16. 8 Gen 1:14. 9 Sal 113:16. 10 Is 40,22. 11 Las palabras heb. 'enosh ("hombre"), ben-'adam ("hijo de hombre"), aluden a su complexión débil, como formado de la arcilla ('adamah). 12 Los LXX y la Vg traducen 'elohim por "ángeles." En realidad, la palabra heb. 'elohim ne el sentido genérico de ser divino en general, y sólo cuando va acompañada de artículo igna al Dios verdadero de los hebreos. Sin artículo, en la Biblia puede designar "ángeles" u nombres, que por sus funciones públicas, como los jueces, representan a la divinidad 13 p45:17; 29:l 14 Cf. y autor de la EPístola a los Hebreos aplica el texto a Cristo, siguiendo la versión de 'S i-ΛΛ: Hicνstelo poco menor que a los ángeles".
L
a numeración de los salmos es a partir de éste diferente en el texto hebreo y en la versión de los LXX y Vg, pues mientras que éstas suponen una sola composición, el TM, seguido por la Peshitta y Targum, lo dividen en dos (21 versos en el primer salmo y 18 en el segundo). En realidad, en el TM no hay título alguno que preceda al salmo 10, como era de esperar (pues todos los salmos del 3 al 33 llevan algún título introductorio). Y, por otra parte, las dos composiciones tienen una estructuración alfabética seguida, aunque no falten excepciones en algunos versos. Sin embargo, no pocos autores insisten en la diferencia de tono y aun de tema de las dos composiciones salmódicas. En la primera parte prevalece el canto triunfal y de acción de gracias, mientras que en la segunda abundan las quejas por la impunidad de los impíos, y, en vez de un himno de acción de gracias, nos encontramos con una oración para conseguir la salvación del oprimido.Con todo, los críticos generalmente reconocen la unidad de autor de ambos fragmentos 1· por exigencias de estilo y de ideología. Según el título, David es el autor. Los comentaristas que mantienen la autenticidad davídica ven en esta composición un canto de acción de gracias por haber expulsado a los filisteos del norte del país, y una queja por los desórdenes que se siguieron al principio de su reinado. Sin embargo, no pocos autores prefieren retrasar la composición de este salmo hasta la época persa, lo que parecen avalar las indicaciones de un juicio escatológico.
La distribución estrófica acróstica del salmo 9 es bastante regular, aunque falte la estrofa daleth y otras estén intercambiadas y aun repetidas.
Alabanza a Yahvé (1-3).
1
Al maestro del coro. Al "Mutlaben." Salmo de David. 2 Alef. Yo te alabaré, Yahvé, con todo mi corazón 2 y cantaré todas tus maravillas. 3 Yo me alegraré y exultaré en ti y cantaré salmos a tu nombre, ‘oh Altísimo!La Vg, siguiendo a los LXX, traduce el título: "In finem pro occultis"3. En el TM, la palabra misteriosa Mutlaben significa literalmente "morir para el hijo." San Jerónimo traduce: "pro morte filii." No sabemos a qué se refiere, pero puede ser una alusión a alguna melodía conocida a la que debía ajustarse la composición salmódica al ser cantada.
Con acento lírico, el salmista anuncia que va a cantar los maravillosos portentos de Dios, con lo que su himno de acción de gracias tendrá un aire de alabanza al Dios Altísimo, pues sus proezas son un reflejo de la protección que tiene sobre los humildes, como los salmistas, que se ven acosados de enemigos impíos. Su confianza está en el Altísimo, o Dios trascendente e inaccesible, que, como tal, domina la historia de los hombres4.
Victoria sobre los enemigos (4-5).
4
Bet. Por haber retrocedido mis enemigos, por haber caído y perecido ante tu faz, 5 por haber tú defendido mi causa y mi derecho, sentándote en tu trono (como) justo juez.El salmista alaba y ensalza a Yahvé porque ha salido en su favor contra los que injustamente le atacaban, haciéndoles retroceder y aun caer ante su presencia. En el supuesto de que sea David el que habla, sus enemigos serían los filisteos, que habían atacado su reino, pero que al fin habían tenido que retroceder a su tierra después de haber sido vergonzosamente derrotados por las huestes de Yahvé, que defendían su territorio5. No obstante, no está claro que aquí los enemigos del salmista sean pueblos gentiles, sino que pueden ser los impíos, que le hostigan constantemente y procuran hacerle daño con calumnias y atropellos de toda índole. En los salmos constantemente se refleja la lucha sorda de justos y pecadores en la sociedad, lucha que se presenta dramatizada con fuertes trazos literarios. En realidad, Yahvé es el Juez justo, que siempre defiende los derechos de los que le son fieles. Su manifestación airada ha bastado para poner a sus enemigos en fuga.
Victoria sobre los gentiles y los impíos (6-7).
6
Guímel. Reprimiste a las gentes 6, hiciste perecer al impío, borrando para siempre jamás su nombre. 7 Los enemigos han sido destruidos; son perpetuas ruinas; destruíste las ciudades; pereció la memoria de ellos.En términos ponderativos se destaca la victoria de Yahvé sobre las gentes o pueblos gentiles y sobre los impíos. En la perspectiva del salmista, los enemigos tradicionales de Yahvé son las naciones gentiles, que conspiran contra su pueblo elegido, y los impíos, que trabajan sordamente en la sociedad contra los que quieren vivir conforme a la ley divina. La fraseología es vigorosa y se refiere a la historia de esta lucha a través de los siglos, de los enemigos de Yahvé contra Israel y de los malvados contra los justos y piadosos. En la historia del pueblo israelita se ha puesto de manifiesto la protección de Dios, que en muchas ocasiones críticas ha desbaratado las conjuras de las gentes contra Israel: los egipcios, los cananeos, los amonitas, moabitas y babilonios han sentido la mano justiciera de Yahvé, que con energía ha defendido los intereses de su pueblo: son perpetuas ruinas (v.7). Por otra parte, la mano punitiva de Dios se manifiesta cada día contra los impíos que conspiran contra los buenos.
Yahvé, Juez universal (8-9).
8
He. Asiéntase Yahvé para siempre, estableciendo su trono para juzgar, 9 para juzgar el orbe en justicia, para gobernar los pueblos con equidad.La perspectiva se alarga: Yahvé se halla no sólo sobre los destinos de Israel, sino que dirige y gobierna todos los pueblos del orbe. Todos los acontecimientos de la historia están sometidos a su dictamen, que siempre resulta conforme a justicia y equidad. Los profetas, desde el siglo VIII a.C., hablaban de un "día de Yahvé," el día de la manifestación justiciera de Dios sobre los impíos y sobre las naciones paganas 7. El salmista, después de hablar de la manifestación justiciera de Yahvé en la historia de Israel, proyecta su mente hacia los tiempos futuros en que Yahvé solemnemente hará la discriminación con vistas a la manifestación mesiánica. Todos los pueblos tendrán que comparecer ante su tribunal, que dará el veredicto de justicia y equidad. Las injusticias presentes de los pueblos impíos tendrán un día su retribución adecuada, y los justos, que viven conforme a la Ley, serán reconocidos públicamente por su Dios8.
Yahvé, refugio de los oprimidos (10-11).
10
Wau. Y será Yahvé un refugio para los oprimidos, un asilo en los tiempos de angustia. 11 Y se confiarán en El cuantos conocen su nombre, pues no abandonas, Yahvé, a los que te buscan.Supuesto este juicio definitivo de Yahvé sobre todo el mundo, el justo puede sentirse tranquilo, pues sabe que Yahvé será un refugio cuando se sienta oprimido. En los momentos de opresión y angustia resplandecerá siempre la esperanza de ser defendidos por el Juez supremo, que siempre acoge y no abandona a los que conocen su nombre, es decir, le reconocen como Dios y le siguen en sus preceptos, y por eso le buscan con ilusión para conocer mejor sus caminos de salvación.
Alabanza a Yahvé, Redentor de los afligidos (12-13).
12
Ζain. Cantad a Yahvé, que mora en Sión; anunciad a los pueblos sus proezas. 13 Porque como vengador de sangre se acordó de ellos y no se olvidó de los clamores de los oprimidos.Ese Dios juez y vengador mora en Sión, y, por tanto, el salmista invita a anunciar a los pueblos las proezas salvadoras de Yahvé. Los oprimidos tienen siempre a un vengador de la sangre injustamente derramada. Por eso, los clamores de los oprimidos están siempre pidiendo la intervención justiciera del que gobierna con equidad y justicia el universo. Esto debe dar confianza a los que le temen y siguen sus caminos, y también hacer temblar a los que se atreven a oprimir violentamente al prójimo.
El salmista, salvado de un peligro de muerte (14-15).
14
Jet. Yahvé tuvo piedad de mí y ha visto mi miseria9; El me ha elevado de las puertas de la muerte. 15 Para cantar todas sus alabanzas en las puertas de la hija de Sión y regocijarme por tu salvador auxilio.El salmista da un tono personal a su alabanza a Yahvé, porque le ha salvado de un peligro de muerte, pudiendo así continuar cantando las alabanzas en las puertas de la hija de Sión, es decir, en la propia Jerusalén, personificada en una doncella delicada y amada. Esta expresión, hija de Sión, para designar a la ciudad santa, es muy corriente en la literatura profética 10, pero en el Salterio sólo aparece en este lugar. El salmista contrapone las puertas de la hija de Sión, llenas de alegría y optimismo, a las tenebrosas puertas de la muerte, o dintel del sepulcro, frase usual en la literatura profética y sapiencial 11. La muerte es asemejada a una ciudad amurallada con sus puertas, que se abren para recibir al ser humano, pero después no vuelven a devolver su presa, porque detrás está el Seol, insaciable en su sed de vidas humanas 12. En esa región tenebrosa no se podía alabar a Yahvé; por eso los salmistas frecuentemente piden a Dios les permita vivir para continuar sus alabanzas entre los vivos, sobre todo en las reuniones litúrgicas del templo de Jerusalén 13.
Los impíos y gentiles, presos de sus propios. ardides (16-17)
16
Tet. Cayeron las gentes en la hoya que ellos mismos excavaron, enredáronse sus pies en la red que ocultamente tendieron. 17 Mostróse Yahvé; dio su juicio, quedó preso el impío en la obra de sus manos. Higayon. Selah.De nuevo la perspectiva general se abre ante los ojos del salmista. La historia de Israel es la historia de las derrotas de las gentes que conspiraron contra su vida nacional. En realidad, los pueblos que le atacaron cayeron en la hoya que excavaron: los imperios egipcio, asirio, babilónico, y aun los pueblos modestos, como los moabitas y amonitas, han sido víctimas de sus atrevidos ataques contra el pueblo elegido. En su ceguera no han sabido considerarse como instrumentos de la justicia divina para castigar y purificar a Israel de sus pecados, y se han extralimitado en su misión punitiva; por eso Yahvé, "vengador de sangres," sale de nuevo por los fueros de la justicia ultrajada, haciéndolos desaparecer víctimas de la red que ellos tendieron. Les ha ocurrido lo que a los cazadores, que han caído en la hoya y red que habían preparado para las fieras. Es un símil corriente en el.Salterio 14. Los impíos, como las gentes, fueron víctima de sus perversas maquinaciones: la obra de sus manos.
La palabra hebrea higayon suele interpretarse como una indicación musical para dar entrada a los instrumentos o para hacer una pausa. Un sentido similar se suele dar a la palabra selah que está a continuación.
Los impíos van a la región de los muertos (18-19).
18
Yod. ‘Que se vuelvan los impíos al "seol," todas las gentes que se olvidan de Dios 19Kaf. Que no ha de ser dado el indigente a perpetuo olvido 15, no ha de ser por siempre fallida la esperanza de los pobres.En contraposición a la suerte del salmista, que ha sido salvado de las puertas de la muerte, los impíos y las gentes están destinados a una muerte prematura, al seol, región tenebrosa y subterránea en la que los difuntos llevaban una vida lánguida de "sombras" (refaim) 16. Hasta el libro de la Sabiduría 17 no encontramos en el A.T. la esperanza de retribución en ultratumba: la vida en Dios de los justos y el penar eterno para los impíos. No obstante, en los salmos encontramos ansias de supervivencia en el más allá e intuiciones vagas de felicidad en unión con Dios 18: que no ha de ser fallida la esperanza de los pobres. Dios siempre tiene presente al indigente que humildemente implora su auxilio.
Plegaria a Yahvé para que haga justicia sobre los. orgullosos (20-21).
20
Qof. Álzate, ‘oh Yahvé! no prevalezca el hombre; sean juzgadas ante ti todas las gentes. 21 Arroja, ‘oh Yahvé! sobre ellos el terror: sepan las gentes que son hombres.De nuevo ante la mente excitada del salmista, ansioso de justicia, se dirige hacia el día del juicio de Yahvé sobre las gentes que no reconocen su señorío y derechos. El día del juicio de Yahvé seré el día de la rehabilitación de los justos; entonces reconocerán las gentes que son hombres débiles y mortales. La palabra empleada en hebreo ('enosh) dice relación a la debilidad y flaqueza del ser humano, en contraposición de la fortaleza y grandeza de Dios 19. Con esta súplica de justicia se cierra la parte primera del salmo en los LXX y en la Vg, lo que constituye el salmo 9 en el texto hebreo.
1 Cf. E. Podechard, O.C., p.$2. 2 En el TM falta te, que encontramos en los LXX. 3 Parece que los LXX leyeron en heb. ΆΙ-alumoth labben en vez de 'Al-math labben. 4 La palabra
hebrea que traducimos por Altísimo es 'elyon, epíteto que se da en la Biblia al dios de Melquisedec (Gen 14:14); pero es de significado incierto. Cf. M. Lagrange, £í et Jahve: RB 12 (1903) 265; W. Eichkodt, Theologie des A. Ύ. I (1933) 87. 5 Cf. 2 Sam 5:17-24. 6 Algunos autores, cambiando goyim en ghe'im, traducen, en vez de gentes, "orgullosos." 7 Cf. Am 5:16.19. 8 Cf. Sal 96:13; 98:9. 9 En el TM se lee en imperativo: "ten piedad," "mira." 10 Cf. Is 1:8; Lam 2:1; Is 37:22; 52:2; Zac 2:10; 9:9. 11 Cf. Sal 107:18; Job 38:17; Is 38:10; Mt 16:18. En Hornero se encuentra la frase equivalente: Άϊδαο ττύλαι (U. V 646). 12 Cf. Prov 27:20; 30,15-16. 13 Cf. Is 38:18-22; Sal 88:6; 115:16. 14 Cf. Sal 7:15; 35:7-8; 57:6. 15 Hay una anomalía en el sistema acróstico, pues en el v.19 se pone el kaf, que debiera iniciar el v.ao, en lugar del qof. Por eso, no pocos autores ordenan así los versos: 18.21.19.20. 16 Cf. Gen 37:35; Job 10,20; 17:13; Lam 3:6; Sal 88:13. Véase M. García Cordero, La vida de ultratumba según la mentalidad popular de los antiguos hebreos: "Salmanticensis," i1(i954) 343-364. 17 Sab 3:17s. 18 Véase M. garcía cordero, intuiciones de retribución en el más allá en la literatura sapiencial: XV Semana Bíblica Española (Madrid 1955) 59-78. 19 Cf. Is 51:12; Job 4:17; 2 Par 14:11.
Salmo 10 (Vg 9). La Conducta Perversa de los Impíos.
E
ste salmo 10, según la numeración masorética, empieza sin indicación circunstancial ni literaria alguna, lo que no deja de ser raro en medio de los otros salmos, que van precedidos de indicaciones musicales y aun eruditas sobre el autor de los mismos. Lo que parece ser un indicio de continuación del salmo 9, con el que forma unidad literaria, como se refleja en la numeración del texto griego alejandrino. El salmista se queja de la impunidad con que obran los pecadores frente a los justos, a los que no toca sino sufrir injusticias y atropellos.Súplica a Yahvé para que castigue a los opresores. (1-2)
1
Lam. ΏPor qué, ‘oh Yahvé! te mantienes tan alejado y te escondes al tiempo de la angustia? 2 Por la soberbia del impío son consumidos los infelices, sorprendidos en las intrigas que ellos tienden.El salmista se queja de que Dios se mantenga como simple espectador en la lejanía, cuando hay tantas opresiones de parte de los impíos, que no hacen sino envolver con intrigas a los que quieren seguir los caminos del Señor! Parece como si escondiera su rostro para no ver la angustia de los suyos. El rostro de Yahvé se manifiesta cuando protege abiertamente a los suyos, pero se oculta cuando deja actuar a los impíos en perjuicio de los celadores de su Ley 2.
Autosuficiencia del impío y avaro (3-4).
3
Mem. Pues se gloría el malvado en la ambición de su alma 3, y el avaro se felicita, con desprecio de Yahvé. 4 Nun. Y (dice) el impío en su fatuidad: "‘No atiende, no hay Dios!" Estas son sus cavilaciones.El impío se cree libre de las intervenciones justicieras de Yahvé, pues no atiende a lo que aquí pasa, como si no existiera. Por eso se siente fuerte en sus ambiciosas empresas, creyéndose suficiente y seguro contra todo evento. Sólo le interesa prosperar en los negocios, aun conculcando los mandamientos de Dios y pasando por encima de los derechos del prójimo. Los juicios divinos para ellos no cuentan.
Insolencia de los perversos (5-6).
5
Sus caminos en todo tiempo son asegurados; tus juicios son demasiado altos para él. A cuantos se le oponen, los aparta de un soplo. 6 Y se dice en su corazón: "‘No me moveré de generación en generación!" El que no está sujeto al mal, maldice 4.El salmista constata que los caminos del impío prosperan demasiado, y esto les hace considerarse seguros, sin pensar en los juicios de Dios, que son demasiado altos para él, pues en su insensibilidad moral y religiosa, movido siempre por intereses materiales, no sabe valorar las decisiones de Dios, que para él considera todavía lejanas. Todo el que quiera oponerse a sus caminos es rechazado altivamente, y con toda insolencia proclama que su situación próspera no cambiará: ‘No me moveré de generación en generación! Se cree seguro por mucho tiempo contra toda ruina. El salmista puntualiza que su situación próspera le hace maldecir a Dios, en vez de reconocer sus beneficios. Se considera libre del mal y, por tanto, cree no necesitar de la protección divina.
Insidias de los impíos contra los inocentes (7-8).
7
Pe. Su boca está llena de fraude y de violencia, bajo su lengua está la malicia y la perversidad. 8 Siéntase al acecho en las aldeas, en los lugares ocultos asesina al inocente, sus ojos espían al desgraciado.Los malvados no maquinan sino fraudes y engaños, sembrando la violencia, llegando hasta el bandidaje y al asesinato, esperando la víctima en los lugares más recónditos y apropiados junto a los poblados 5. Los salmistas frecuentemente aluden a estos asesinatos por causa de lucro 6. El bandidaje era frecuente en determinados momentos de anarquía política 7. Amos echa en cara a la clase alta de Samaría sus exacciones y aun sus atropellos cruentos contra los pobres indefensos8.
Las malas artes de los perversos (9-10).
9
Ayin. Se pone al acecho como el león en la madriguera, se pone al acecho para apoderarse del miserable; arrebata al indigente, arrastrándolo a su red. 10 Sade. Le espía y se arroja sobre él, y cae el infeliz en su poder.Continuando la idea anterior, presenta al malhechor como un león oculto en la espesura, dispuesto a caer sobre el miserable que, incauto, se acerca a ella. La descripción es viva, y refleja bien la situación de bandidaje que imperaba cuando el salmista redactaba esta composición.
Insolencia del opresor (11-13).
11
Y dice en su corazón: "No se acuerda Dios; ha escondido su rostro, no ve nada." 12 Qof. ‘Álzate, Señor Dios! ‘Alza tu mano! ‘No te olvides de los desvalidos! 13 ΏCómo puede el impío despreciar a Dios, y dice en su corazón: "El no se preocupa"?La conducta del malvado es un insulto constante a Dios, pues hace caso omiso de su presencia en la vida. Cree que ha escondido su rostro, desentendiéndose de sus exigencias de justicia y de la protección hacia el desamparado. Del hecho de que el impío puede impunemente atrepellar a los débiles deduce que se hallan fuera de la divina Providencia. Esta actitud insolente está clamando por la intervención justiciera del Omnipotente. Por eso el salmista acude ansioso a Dios para que salga en favor de los desvalidos y atropellados en sus legítimos derechos. Para moverle a actuar presenta, de un lado, la situación injusta en que se hallan los pobres, y por otro resalta el desprecio que ello importa para el mismo Dios. Está comprometida la misma providencia de Yahvé, y por ello debe salir por sus fueros frente a las insolencias de los impíos.
Yahvéy protector de los desvalidos (14-15).
14
Resh. Tú lo ves, porque miras las penas y los trabajos para retribuir con tu mano. A ti se te confía el miserable, tú eres el auxilio del huérfano. 15 Sin. Quebranta el brazo del impío y del malvado; buscarás su impiedad; no la encontrarás.El salmista acude a la providencia protectora de Yahvé, el cual tiene siempre ante sus ojos las penas y trabajos de los oprimidos para darles su paga merecida. Aunque la perspectiva del salmista no trascienda hacia la retribución en ultratumba, sin embargo, sabe que Dios es justo, y, como tal, tiene que salir valedor de los que injustamente son oprimidos. Al débil no le queda otro auxilio Y refugio que la mano protectora de Yahvé. Los profetas y los sabios de Israel constantemente exaltan la solicitud de Dios sobre los más desamparados de la sociedad, como los huérfanos, la viuda y el extranjero 9. Por eso el salmista pide a su Dios que rompa la fuerza y poder de los impíos y malvados, pues sólo El puede hacerlo. Y termina añorando una situación mejor en que prevalecía la virtud en la sociedad: Buscarás su impiedad y no la encontrarás. Esto es lo deseable para el futuro después de la intervención justiciera de Yahvé.
Yahvé, Rey de justicia (16-17).
16
Es Yahvé Rey por los siglos eternos; las gentes han sido borradas de su tierra. 17 Tau. Tú, ‘oh Yahvé! oyes los gritos de los humildes, fortaleces su corazón, les das oídos; 18 para hacer justicia al huérfano y al oprimido, para que no vuelva a aterrorizar el hombre de la tierra.La súplica termina con un canto de alabanza al que es Rey y Soberano de todo por los siglos. De nuevo el poeta se dirige al momento cumbre del juicio definitivo sobre las gentes. Yahvé oye los gritos angustiosos de los necesitados y los escucha, dando ánimos y fortaleciendo su corazón, para hacer justicia a los desamparados, de forma que no vuelva el insolente a sembrar terror entre ellos. La garantía de que esto se llevará a cabo es el pasado de Israel, en el que Yahvé ha borrado a las gentes de su tierra, es decir, ha extirpado a los cananeos. Igualmente serán exterminados los opresores de la sociedad, los que sembraban terror entre los desvalidos.
1 Cf. Sal 38:11; 22:11; Is 49:14; 35:22; 37:21; 71:12. 2 Cf. Is 1:15; Lam 3:56; Sal 55:1. 3 El TM dice lit.: "Porque el malvado se gloría de los malos deseos de su alma, y el hombre avaro bendice, desprecia a Yahvé." Bendice puede ser un eufemismo por "maldice." Cf. 1 Re 21:10.13; Job 1:5.11; 25:9. Así traduce la Bib. de Jér. 4 Texto oscuro. Nuestra traducción sigue la de la Bib. de Jér. 5 Cf. Os 6,g; 7:1. 6 Sal 37,i; 56:7; 59:4- 7 Cf. Jue 11:3; Sam 22:2. 8 Am 5:8. 9 Cf. Sal 108:9; Dt 2719; 10,18; Sal 145:9.
Salmo 11 (Vg 10): La Confianza En Dios.
E
n esta magnífica oda se canta la fe ciega en el Dios providente. El salmista, invitado a emprender la fuga por consejo de algunos amigos, que miraban la situación sólo desde el punto de vista humano, responde que tiene toda su confianza en el poder del que habita en lo alto, desde donde contempla las acciones de los seres humanos. Por eso hará justicia a los rectos de corazón, mientras que perderá a los impíos, que viven fuera de su ley santa.Según el título, el salmo es atribuido al propio David. En este supuesto, los antiguos autores creen que las circunstancias históricas de la composición se adaptan a la vida errante de David, perseguido por el rey Saúl. El joven David se resistió primero a abandonar la tierra de Yahvé, pero al fin tuvo que confinarse a territorio filisteo, después de haber buscado refugio para su familia en tierras de Moab, la patria de su abuela Rut 1. En estas circunstancias azarosas bien pudieron sus amigos aconsejarle que abandonara el territorio sometido a Saúl, y que él primero reaccionara negándose a ello, porque no quería alejarse de la tierra bendecida de su Dios.
Desde el punto de vista literario, este salmo es un diálogo dramatizado entre los amigos del salmista, pusilánimes y alarmados ante los peligros inminentes, y el salmista, confiado en la providencia de Yahvé. La división estrófica no es clara, y por eso los críticos no coinciden en la distribución de las diversas partes de la composición. Suponiendo que el v.7 es una adición posterior para el uso litúrgico 2, podemos distinguir dos secciones: a) invitación de los amigos a huir (1-3); b) respuesta del salmista, confiado en la protección divina (4-6). La métrica es libre, pues no hay regularidad en la distribución de los acentos.
Invitación a la huida (1-3).
1
Al maestro del coro. De David. Yo confío en Yahvé. ΏCómo, pues, decís a mi alma: "Vuela al monte (como) pájaro? 3 2Pues he aquí que entesan los impíos (su) arco, ajustan a la cuerda sus saetas, para tirar en las tinieblas sobre los de recto corazón. 3 Si los fundamentos se destruyen, Ώqué podrá hacer el justo?"Los amigos invitan al salmista a emprender la huida hacia las regiones montañosas, como pajaro amedrentado por los cazadores. En la espesura del bosque encontrará su refugio 4. David, huyendo de Saúl, se refugió en las montañas 5; y los Macabeos también se acogieron a la geografía montañosa cuando empezó la persecución seléucida 6. Los enemigos del salmista son gentes sin remordimientos y traidores y están espiando la ocasión de caer sobre él. Como cazadores expertos entesan el arco y ajustan las saetas, para dar certeramente en el blanco en la indefensa víctima que es el justo perseguido. Buscan las ocasiones propicias en la oscuridad de la noche, para cogerle desprevenido. La vida, pues, del salmista está en gran peligro, y por eso es aconsejable la huida a lugares apartados, como los montes. Cuando se han conculcado los fundamentos de la moral y se hace caso omiso de los valores religiosos, no hay nada que esperar de la sociedad, porque siempre los más desaprensivos están al acecho para caer sobre el de recto corazón. Contra ellos parece que nada puede hacer el justo, como el salmista. La argumentación es clara desde el punto de vista puramente humano, si se prescinde de la existencia de un Juez superior que da a cada uno según sus obras. La vida es lucha entre el bien y el mal, y no es aceptable como programa huir cuando hay peligro para los buenos. Esta es la idea que va a desarrollar el salmista ante sus pusilánimes amigos, demasiado alarmados ante la situación comprometida presente.
Yahvé, Juez supremo sobre los hombres (4-7).
4
Está Yahvé en su santo palacio, tiene Yahvé en los cielos su trono; sus ojos contemplan (la tierra habitada)7, sus párpados escudriñan a los hijos de los hombres. 5 Yahvé prueba al justo y al impío, y su alma aborrece al que ama la violencia. 6 Lloverá sobre los impíos carbones encendidos, fuego y azufre, y huracanado torbellino será la parte de su cáliz. 7 Porque justo es Yahvé y ama lo justo, y los rectos contemplarán su faz 8.Frente a todas las medidas de prudencia humana está la fe en un Ser superior, que está por encima de todos los hombres, pues tiene en los cielos su trono (v.3). Desde allí contempla la marcha de los acontecimientos entre los hombres 9. Su palacio es santo, porque se halla lejos de toda contaminación terrenal. El salmista destaca esta trascendencia y superioridad de Dios sobre los hombres para dar a entender a sus interlocutores lo pequeños que son sus enemigos al lado de EL Sus maquinaciones no se ocultan al que desde la atalaya celeste contempla a los hombres. Yahvé está allí entronizado no sólo como Rey de la creación, sino como Juez de la historia humana; por eso sus parpados escudriñan a los hijos de los hombres 10. Pero prueba al justo y al impío, para aquilatar el grado de virtud y de malicia en cada uno de ellos. Precisamente en la persecución y adversidad se mide el grado de virtud en los hombres. En el libro de Job, Dios prueba con la enfermedad y el infortunio al varón recto por excelencia; su desgracia dará la medida de su virtud n. Por eso Yahvé permite que el justo sea perseguido por los que son instrumento de este juicio discriminativo en la sociedad. Pero su providencia se mueve a impulsos de las exigencias de la justicia y la equidad, y, por tanto, no abandonará al justo que sufre ni dejará de castigar al que injustamente ataca al virtuoso. Por exigencias de su justicia odia la violencia (ν.5).
Y el salmista, recordando la catástrofe de Sodoma y Gomorra 12, declara que al fin habrá un juicio discriminador, pues Dios enviará un terrible castigo sobre los impíos. En la perspectiva de los profetas y salmistas está siempre la esperanza del futuro juicio que ha de preceder a la manifestación mesiánica para poner las cosas en su punto 13. La descripción está calcada en la desaparición de las dos ciudades malditas del mar Muerto; por tanto, no ha de tomarse al pie de la letra. Los profetas hablan también del juicio de Dios en términos cósmicos escalofriantes, conforme al módulo de una literatura apocalíptica en la que la imaginación tiene gran importancia 14. A los impíos les tocará, por parte o porción de su cáliz, la destrucción. En los escritos profeticos se habla del cáliz de la ira divina, que deben beber los pueblos opresores 15. El símil está basado en la costumbre de hacer pasar el jefe de familia un cáliz para que los convidados beban todos de él16. El salmista, pues, juega con esta comparación, y dice que la parte del cáliz que les corresponde es la desaparición total, como en otro tiempo Sodoma y Gomorra, en un torbellino de fuego y azufre 17.
Después de esta declaración de tipo escatológico-apocalíptico cambia el tono del salmo. El verso tiene todas las apariencias de ser una adición de tipo sapiencial, incrustada en el uso litúrgico para contraponer a la suerte trágica del impío la plácida del que vive conforme a la ley de Dios: Dios ama lo justo, y por eso, algún día, los rectos contemplarán su faz. En la literatura bíblica viejotestamentaria, la frase ver la faz de Dios equivale a servirle 18, a asistir a su culto en el santuario 19 o a participar de su benevolencia y protección 20. Este parece ser el sentido del contexto, sin que la expresión del salmo aluda a una retribución en ultratumba, es decir, a una visión facial de Dios, como se enseña en la revelación neotestamentaria 21.
1 Cf. Sam 22:3, 2 E. G. Briggs, The Book of Psalms I (ICC) (Edimburgo 1927) 89. Así según los LXX, Aquiía y San Jerónimo. 3 Cf. Lam 3:52; Sal 55:7; 124:7. 4 Cf. Sam 14:22; 23:14; 26:1. 6 1 Mac 2:28. 7 Así según Teodoreto, la versión siro-hexaplar y el papiro de Londres, seguida por la Dib. de Jér. La Vg, siguiendo a los LXX, traduce "in pauperem." El TM dice sólo: "sus ojos contemplan..." 8 Lit. el TM: "su faz contemplará el corazón recto." 9 Cf. Miq 1:2; Hab 2:20; Sal 18:7; 9:8; 102:13; 34:16-17. 10 Sal 33:13-
11 Job 1:11. 12 Cf. Gen 19:24. 13 Cf. Jl 3:2. 14 Cf. Is 34:15. 15 Cf. Is 51:17; Jer 49:12; Ez 23:23; Sal 23:5; 60:5. 16 Mt 20:22; 26:39; Áp 14:10; 16:19. 17 Cf. Gen 19:24. 18 Cf. Sal 17:15- 19 Cf. Ex 23:15; 34:23; Dt 16:16; 31:11; Sam 1:22; Is 1:12. 20 Sal 16:11; 36:10. 21 Cf. Mt 5:8; 1 Jn 3:2; Ap 22:4 .
Salmo 12 (Vg 11): Deprecación Contra los Impíos.
E
ste salmo es una lamentación colectiva, seguida de una súplica de intervención divina. Yahvé anuncia por un oráculo su intervención liberadora. El salmista termina expresando su confianza en la palabra y omnipotencia divinas. Los autores no están concordes al determinar si el salmista habla en nombre propio o de la comunidad de fieles que vivían asediados en medio de una sociedad corrompida por el engaño, la insolencia y la hipocresía.También el título introductorio lo atribuye a David, y en ese caso,se supone que el poeta regio reflejaría la situación religiosa precaria en la corte de Saúl, en la que no faltaban hombres sin escrúpulo que poco a poco iban pervirtiendo la mente del rey, incitándole contra el joven David i. En realidad estas quejas del salmista contra una sociedad corrompida encuentran su paralelo en las predicaciones de los grandes profetas, como Oseas, Amos, Isaías y Miqueas 2. Por razones lexicográficas, no pocos autores suponen que esta composición salmódica es posterior al exilio, de los tiempos de la literatura sapiencial 3. Literariamente, el salmo parece que se divide en cinco pequeñas estrofas: las dos primeras y la última, de dos esticos, mientras que la tercera y la cuarta son de un trístico cada una4.
Queja contra la corrupción general (1-3).
1
Al maestro del coro. A la octava. Salmo de David 5. 2 Salva tú, ‘oh Yahvé! porque no hay piadosos, ya no hay fieles entre los hijos de los hombres. 3 Engaña cada uno a su prójimo, hablan con labios fraudulentos y con doblado corazón.No hay fidelidad ni sinceridad en las relaciones sociales y humanas. Con palabras dolosas y dobles, cada uno procura engañar a su prójimo. El salmista piensa en los dirigentes de la sociedad, que en su autosuficiencia procuran organizar la vida sobre relaciones falsas (v.4-6). Es la misma acusación que los grandes profetas preexílicos lanzaban contra sus contemporáneos6. El salmista, llevado del pesimismo, llega a decir que ya no hay piadosos ni fieles, es decir, gentes que sigan escrupulosamente la Ley de Dios. Son afirmaciones hiperbólicas para encarecer la situación corrompida reinante; pero por ello no han de tomarse al pie de la letra. En la historia de Israel siempre ha habido un grupo selecto que ha transmitido la antorcha de la esperanza religiosa y mesiánica a través de los siglos. Primero los profetas y después los "sabios," gentes que vivían de la mejor tradición yahvista de Israel.
Súplica a Yahvé para que haga justicia (4-5).
4
Extermine Yahvé todo labio fraudulento, toda lengua jactanciosa; 5 a los que dicen: "Con nuestra lengua dominaremos; nuestros labios son con nosotros: Ώquién es nuestro amo?"El salmista pide intervenga Dios contra los que utilizan la lengua como medio de dominio sobre los demás. Con sus calumnias y engaños procuran imponerse a los débiles y desamparados 7. Y cínicamente proclaman el éxito de su palabrería fraudulenta: Con nuestra lengua dominaremos (v.5). En su insolencia, creen que están desligados de toda vinculación a un poder superior: Ώquién es nuestro amo? 8
Yahvé se alza en defensa de los oprimidos.
6
Por la opresión de los pobres, por los gemidos de los menesterosos, ahora mismo voy a levantarme, dice Yahvé, y les daré la salvación por la que suspiran.A la súplica anhelante del salmista responde Yahvé anunciando solemnemente un oráculo. Sus palabras son también una reacción contra los que insolentemente proclaman que no están sujetos a un poder superior, sino que con los artilugios de sus labios pueden triunfar en la sociedad. La declaración del oráculo salvador aparece en Is 33:10, donde se anuncia una intervención no sólo contra los enemigos de Israel, sino contra los pecadores de Sión. El salmista puede inspirarse en este texto para formular el oráculo de salvación, como ocurre otras veces en que se alude a las promesas mesiánicas 9. Yahvé es el protector de los oprimidos, y no puede ser indiferente a los gemidos de los menesterosos; por eso les promete la salvación tanto tiempo anhelada por ellos.
Indefectibilidad de las promesas divinas.
7
Las palabras de Yahvé son palabras limpias, son plata depurada en el crisol, siete veces purgada de tierra.El salmista quiere sembrar confianza en los lectores respecto de las promesas divinas; son limpias de todo error y mentira, en contraposición a las falsas de los hijos de los hombres antes mencionados (v.2-4) 10. Son como plata que ha sido acrisolada siete veces, número que indica multiplicidad indefinida H. Por tanto, los oráculos de Yahvé son dignos de todo crédito. La formulación de estos pensamientos tiene un carácter gnómico sapiencial, pero se adapta bien al contexto, y por eso no hay por qué dudar de su autenticidad.
Esperanza de salvación (8-9).
8
Tú, Yahvé, nos guardarás 12, tú nos protegerás para siempre de esta generación. 9 Paséanse en torno los impíos, prevalecen insolentes sobre los hijos de los hombres 13.Para terminar, el poeta pone toda su confianza en Dios omnipotente, pues es el único contra esta generación de insolentes que se pasean con displicencia y altanería, despreciando a los temerosos de Dios. Son una generación de impíos, que no saben alzar sus ojos hacia valores espirituales 14. Con este pensamiento se cierra el ciclo del salmo, justamente con la misma idea con que se inició.
1 Cf. Sam 26:19; 23:11.195.
2 Cf. Os 4:1-2; Miq 7:2; Is 57:1; Jer 7:28. 3 Así opina, entre otros, E. Podechard, o.c., 59. 4 Véase J. Calés, o.c., 173. 5 Sobre el sentido de estos títulos véase com. a Sal 6:1. 6 Cf. Miq 7:2; Jer 7:28.? Cf. Ex 2:24; Is 33:10. 8 Cf. Sant 3:5s. 9 Cf. Sal 21:95; 89:1-38; 132:11-13. 10 Cf. Sal 18:31 ; 119:140; Prov 30,5. 11 Cf. Gen 4:15.24; Sal 79:12; Prov 6:21. 12 Así según los LXX. El TM: "los guardarás." 13 El TM está oscuro y es muy diversamente interpretado. Los LXX: "según tu altura." La Vg: "multiplicasti." El NP: "Cum se extollunt villissimi hominum." La Bib. de Jér.: "la bajeza está en la cima entre los hijos de los hombres." Podechard: "Desde lo alto desafías a todos los hijos de los hombres." 14 Cf. Prov 30,11; Mt 17:17.
Salmo 13 (Vg 12): Suplica de Auxilio del Justo Atribulado.
L
a característica de este salmo es el tono deprecante confiado y doloroso de un justo en trance de muerte a causa de la prepotencia de sus enemigos. Está impaciente por recibir el esperado auxilio divino, y, con el alma angustiada, lanza un grito de auxilio a Dios, que parece haberle olvidado. No quiere que sus enemigos se burlen de él; pero tiene la seguridad de que Dios le ha de ayudar, confundiendo a sus enemigos.En el título se le adjudica a David; y, en ese supuesto, algunos autores creen encontrar las circunstancias apropiadas que motivaron su composición en la azarosa vida de fugitivo en medio de sobresaltos ante las asechanzas de los seguidores de Saúl*. Por el contexto interno no se puede concretar la época de su composición, ya que las plegarias de auxilio en momentos de graves peligros son corrientes en las composiciones del Salterio anteriores y posteriores al destierro. La división estrófica es regular.
Queja del justo que se considera abandonado (1-3).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. 2 ΏHasta cuándo, por fin, te olvidarás, Yahvé, de mí? ΏHasta cuándo esconderás de mí tu rostro? 3 ΏHasta cuándo tendré yo preocupaciones en mi alma y pesares diariamente en mi corazón? 2 ΏHasta cuándo mis enemigos prevalecerán sobre mí?El ansia de espera por la ayuda divina queda reflejada en este dramático Ώhasta cuando? que se repite cuatro veces. La ausencia tan larga de la presencia divina resulta lacerante para el alma angustiada, rodeada de enemigos que insolentemente amenazan con prevalecer sobre él. En estas frases entrecortadas hay un dejo de amargura, de reproche y de impaciencia. Parece que Dios le ha olvidado y ha ocultado su rostro de él, dejándole expuesto a los ataques injustos de sus enemigos 3. Esta ausencia de Dios crea en él preocupaciones y pesares que angustian su corazón. Sus enemigos, al verle desamparado de su Dios, creen prevalecer sobre él. Y todo esto es causa de profundo pesar en el alma atribulada del salmista.
Súplica de auxilio (4-6).
4
‘Mírame, respóndeme, Yahvé, Dios mío! Alumbra mis ojos, no me duerma en la muerte. 5 Que no pueda decir mi enemigo: "Le vencí." Mis enemigos se regocijarían si yo cayese. 6 Pero yo espero en tu piedad. Mi corazón se alegrará en tu salvación; cantaré a Yahvé, que me colmó de bienes.El salmista habla de sus sufrimientos ante un peligro de muerte. Por eso suplica a Yahvé que le responda y le libere de la situación. Se siente desfallecer ante el peligro, y pide a Dios que le otorgue seguir viviendo: Alumbra mis ojos, no me duerma en la muerte. En el lenguaje bíblico, "alumbrar los ojos" equivale a dar la vida4. Su muerte sería el triunfo de sus enemigos, que no ocultarían su regocijo por su desaparición. Sería confirmarles en la opinión de que Dios le ha abandonado. Sus ojos están como mortecinos por tanto llorar. Sólo la presencia de Yahvé puede alumbrarlos, dándoles vigor. Pero, como siempre, en medio de sus depresiones morales, siente una profunda confianza en la piedad de Dios, que no le ha de abandonar. Presiente que le ha de salvar, y ya su corazón se alegra ante el auxilio salvador presentido. Ilusionado con la ayuda divina, promete cantar y dar gracias al que le colma de bienes. Los salmistas son gentes de fe absoluta en Dios y representan lo más selecto de la piedad del A.T. En medio de las mayores tragedias saben que hay un Dios justo, protector de los desvalidos y piadosos.
1 Cf. Sam 27:1.
2 Los LXX: "día y noche." 3 Cf. Sal 10,12; Dt 31:18; Is 8:17; Sal 21:25. 4 Cf. Esd 9:8; Sam 14:27; Prov 29:13; Lam 5:17; Sal 38:11.
Salmo 14 (Vg 13): Corrupción General de la Sociedad.
E
ste salmo es idéntico al 53, y ambos tienen el texto muy oscuro y corrompido, en tal forma que no nos sirve una recensión para esclarecer la otra. Quizá ambas dependan de una fuente común que los escribas no han entendido bien y la han transmitido defectuosamente. Para tener un sentido probable de algunos versos, como 4-6, es preciso acudir a reconstrucciones hipotéticas más o menos verosímiles. De ahí que las versiones modernas no coincidan en los detalles.El salmista se hace eco de una corrupción religiosa y moral que domina descaradamente la sociedad de su tiempo (1-3), y apostrofa a los sacerdotes, a los que considera como principales responsables de esta luctuosa situación (v.4), lanzando contra ellos una terrible amenaza (5-6); y termina con una súplica a Yahvé para que se restablezca el buen sentido religioso y moral en la sociedad (v.7). La estructura literaria de la composición se asemeja a la del salmo n: dos estrofas iguales de tres versículos cada una, con una conclusión. Sustancialmente es un poema sapiencial que se cierra con una aspiración mesiánica 1. Según el título, la composición es del rey David. Pero, por no mencionarse la idolatría vicio capital antes del exilio en Israel , no pocos autores modernos creen que es de época posterior al destierro babilónico. El salmista arremete contra la clase sacerdotal, que tenía especial fuerza después del exilio; pero ya en los tiempos de los profetas de la monarquía los sacerdotes eran desenmascarados por extraviar al pueblo de los caminos tradicionales del yahvismo.
Ateísmo práctico.
1
Al maestro del coro. De David. Dice en su corazón el necio: "No hay Dios." Se han corrompido, hicieron cosas abominables, no hay quien haga el bien.El necio es el materialista, que cree encontrar la felicidad en las cosas de la vida, y por eso cree poder organizar su vida sin depender de Dios, y así piensa torpemente en su interior: No hay Dios. No cree en la existencia de un Dios remunerador de los actos virtuosos y vengador de las malas acciones 2. La frase hebrea "decir en su corazón" equivale a "pensar" 3. El salmista, pues, trata de reflejar los pensamientos íntimos del despreocupado en lo religioso, que no sabe mirar más arriba de lo material. Así, pues, el necio es el opuesto al sabio, que regula su vida conforme al gran axioma: "El principio de la sabiduría es el temor de Dios"4. Entre los semitas no se daba el ateo teórico, pero sí el práctico: no tiene en cuenta la acción de la Providencia en la vida de los hombres5. Los intereses materiales ahogan el pensamiento de un Dios juez y providente. En consecuencia, el necio al hacer caso omiso de la intervención de Dios en la vida prescinde de todo principio moral, buscando sólo lo que reporta más utilidad.
Yahvé busca hombres virtuosos (2-3).
2
Se inclina Yahvé desde los cielos hacia los hijos de los hombres para ver si hay algún cuerdo que busque a Dios. 3 Todos se han descarriado y a una se han corrompido; no hay quien haga el bien; no hay ni uno solo.Pero, a pesar del olvido del necio, la realidad es que Dios contempla desde la altura de los cielos la marcha de la historia y la vida de los hombres y presta atención a lo que hacen, inclinándose para mirar con atención, esperando encontrar alguno que busque a Dios 6. Es un antropomorfismo que refleja bien la solicitud divina por indagar los actos virtuosos de los hombres. Frente al necio, que vive apartado de El, inquiere al "sabio" que busque a Dios, es decir, que organice su vida conforme a los preceptos de la ley divina. Pero el resultado de esta indagación divina es negativo: todos se han descarriado..., no hay quien haga el bien (ν.3).
Yahvé, vengador de los justos (4-6).
4
ΏNo saben todos los obradores de iniquidad que comen mi pueblo como el pan 7, que no invocan a Yahvé? 8 5 Temblarán con temor grande 9, pues Yahvé está con la generación justa. 6 Queréis frustrar los consejos del desvalido, pero Yahvé es su refugio.El salmista arremete contra los representantes de la clase sacerdotal, que no hacen justicia al pueblo, protegiéndole y guiándole, sino que más bien lo devoran, como comen el pan del santuario que acompañaba a las ofrendas 10, y en estas circunstancias, aunque hagan sus oraciones, en realidad no invocan a Yahvé, es decir, no le pueden ser aceptas sus oraciones. Los profetas frecuentemente atacan a los sacerdotes porque se limitan a actos de culto, sin que sus oraciones vayan acompañadas de buenas acciones. Incluso se atreven a acercarse al templo con las manos manchadas en crímenes y exacciones 11. Pero llegará la hora del castigo, porque Yahvé está con la generación justa (v.5) y aprueba su conducta; en consecuencia, sale siempre en su defensa. Guando llegue la hora del juicio divino, los obradores de iniquidad, que oprimen al pueblo, temblaran con gran temor 12. Yahvé estará al lado del desvalido contra las maquinaciones de los opresores.
Ansias de salvación.
7
ΏQuién otorgará desde Sión la salvación a Israel? Al hacer retornar Yahvé a su pueblo, se alegrará Jacob, se gozará Israel.Este verso parece adición redaccional, ya que antes el salmista presentaba a Yahvé viviendo en los cielos y desde allí escudriñando las acciones humanas. Aquí, en cambio, se le presenta como morando en Sión, desde donde ha de salir la salvación para Israel 13. El salmista piensa en el retorno de la cautividad del pueblo de Yahvé, que será la causa de la alegría general en Israel. No obstante, la expresión hebrea shab shabut (lit. "retornar la vuelta"; Vg "averterit captivitatem.") puede tener el sentido general de volver las cosas al estado que antes tenían, sin aludir al retorno de la cautividad 14; y, en ese caso, el salmista suspiraría, no por el retorno de Israel del cautiverio, sino por la normalización religiosa de la vida social, que antes tanto recriminó. En ese supuesto, el v.7 es la conclusión normal del salmo, aunque métricamente parece superfluo.
1 Cf. J. Calés, o.c., I 186. 2 Cf. Jer 5:12; Sof 1:12; Sal 10,4.11; 36:2-3; 73,n. 3 Cf. Is 32:6-7. 4 Prov 1:7; cf. Dt 32:6.21; Job 2:10; 42:8; Sal 74:18.22; Is 32:5-6. 5 Cf. Sal 10,4; 73:11; Jer 5:12; Sof 1:12; Rom 1,28s. 6 Cf. Sal 33:13; Gen 6:12; Dt 26:15; Lam 3:50; Sal 102:20. 7 Así según los LXX. 8 Nuestra versión coincide sustancialmente con la del NP; pero, a causa de la oscuridad del texto, las traducciones son muy diversas: "ΏNo saben todos los malhechores? Comer a mi pueblo, he aquí el pan que comen; no invocan a Yahvé" (Bib de JérJ. 9 Los LXX y Vg añaden: "ubi non erat tremor." 10 Cf. Lev 21:6.17; Núm 28:2; Mal 1:7. 11 Cf. Is 28:7; Jer 2:8; 5:31; 6:13; Ez 22:26; Os 4:1-9; 6:9; Miq 3:11; Sof 3:4; Mal 2:1. 12 Cf. Is 30,5; Jer 2:26; 6:15; 46:24; Os 4:6. 13 Cf. Jl2:1; 4:17; Sal 2:6; 20,3. 14 Cf. Dhorme, Le livre de Job; com. a 42:10.
Salmo 15 (Vg 14): El Huésped de Yahvé.
E
n esta bellísima composición encontramos el código moral del fiel que aspira a vivir en intimidad con Dios en el santuario de Jerusalén. No se insiste en las purezas rituales levíticas, sino en las morales del corazón; "es como el ceremonial de corte exigido al que se propone entrar en intimidad con Yahvé." 1 Sólo el ser humano íntegro, justo y fiel puede tener acceso a la corte del Dios de Israel. La composición se cifra con una promesa de bendición. La exposición del tema es similar a Sal 24:3-6 y a Is 33:14-16. Por otra parte, el y se reproduce fielmente el precepto de Lev 25:37 (ley de santidad) y se parece a Dt 27:25. Por estas dependencias, no pocos autores suponen que el salmo es posterior al exilio 2. Según el título del mismo, sin embargo, se atribuye la composición al propio David, como los anteriores de esta primera colección del Salterio. Los autores que mantienen la paternidad davídica del salmo creen que el salmista lo compuso con motivo del traslado del arca a la colina de Sión 3, la "montaña santa."La composición tiene un aire sapiencial, y quizá se cantaba con ocasión de las peregrinaciones al santuario de Jerusalén. Rítmicamente parece dividida en dos estrofas, precedidas de un preludio y seguidas de un epifonema.
Condiciones para ser huésped de Yahvé en el templo (1-3).
1
Salmo de David, Yahvé, Ώquién es el que puede ser huésped de tu tabernáculo, quién podrá residir en tu monte santo? 2 El que anda en integridad y obra la justicia, el que en su corazón habla verdad, 3 el que con su lengua no detrae, el que no hace mal a su compañero ni a su prójimo infiere injuria.La distribución tiene un aire de composición dramática. Primero, en el preludio (v.1), una voz plantea un interrogante: ΏQuién puede ser huésped de Yahvé en su santuario? Dios es santo, y, por tanto, para acercarse a El es necesario cumplir determinadas condiciones que no le hagan indigno de la presencia del Altísimo. En Lev 11:44 se dice al pueblo de Israel: "Sed santos como yo soy santo." Nada contaminado puede entrar en relación con Yahvé, que vive en una atmósfera de santidad y pureza. Para acercarse a El es preciso "santificarse" con ritos especiales de purificación y, sobre todo, tener ciertas cualidades morales excepcionales. El salmista aquí no tiene preocupaciones de índole ritual y sólo exige la preparación moral para acercarse a Dios. La morada en el templo de Yahvé ha sido considerada siempre como una garantía de seguridad y de felicidad íntima espiritual4. El salmista no restringe su perspectiva a los sacerdotes y levitas funcionarios oficiales del recinto sagrado , sino que se refiere a todo el que se acerca a la casa de Dios. Para poder acercarse dignamente y ser huésped del santuario 5 se debe llevar una vida en conformidad con las prescripciones divinas, obrando con justicia y rectitud, lo que implica sinceridad en las relaciones con el prójimo, ausencia de engaño y abstención de todo lo que pueda causar daño o injuria al prójimo. Se enumeran diez condiciones para la integridad de la vida moral en su manifestación de palabra y obra.
Exigencias de fidelidad (4-5).
4
El que menosprecia con sus ojos al reprobo, pero honra a los temerosos de Yahvé; el que, jurando en daño suyo, no se retracta; 5 el que no da a usura su dinero y no admite cohecho para condenar al inocente. Al que tal hace, nadie jamás le hará vacilar.Para ser digno de Dios es necesario tener una valoración religiosa de los hombres; es decir, no se debe uno dejar llevar de las apariencias, honrando a los que triunfan en la sociedad a pesar de ser reprobos ante Dios. Los honores deben reservarse a los temerosos de Yahvé, los que conforman su vida a sus mandatos, sabiendo sacrificar muchas veces sus intereses materiales por seguir la ley de Dios. Los tiempos del salmista eran difíciles, y prevalecían los que hacían caso omiso de los preceptos divinos. Lo más fácil era adular a los poderosos que se habían creado una posición social por su carencia de escrúpulos morales. Estos, en realidad, son para el salmista reprobos ante Dios, y por eso deben ser menospreciados por el que pretenda ser huésped de Yahvé: Al contrario, los temerosos de Dios eran comúnmente despreciados, porque por sus escrúpulos religiosos y morales no habían logrado ascender en la escala social; sin embargo, ellos son los predilectos a los ojos divinos, y por eso deben ser honrados por el que aspira a ser amigo de Dios y entrar en su casa.
La integridad de vida exige también fidelidad a los juramentos prestados, aunque su cumplimiento sea en perjuicio propio (v.4c). La usura es también algo de lo que debe estar alejado el amigo de Dios. En hebreo, el préstamo a interés es llamado "mordedura," expresión gráfica del perjuicio que causa al que se ve obligado a recibir dinero a crédito. La usura estaba prohibida en la Ley cuando se hacía entre israelitas6, pero estaba permitida con los extranjeros 7. Aquí el salmista no distingue, pero en su perspectiva parece que se refiere a las relaciones con los connacionales. En realidad, a pesar de la Ley, la usura era una plaga en la sociedad hebrea, como nos lo dicen los profetas 8.
El salmista también prohíbe la venalidad en la administración de la justicia. Era corriente que los jueces dictaminaran por cohecho, en contra de los intereses de los más débiles económicamente 9. Vemos, pues, cómo al salmista no le preocupan los problemas de pureza ritual, sino los valores ético-religiosos, lo que está en consonancia con la predicación profética. El ideal que propone es muy alto, pero el premio por parte de Yahvé no se hará esperar: al que tal hace, nadie jamas le hará vacilar (ν.5). Tal es el epifonema con que se concluye esta bella composiciσn salmσdica. Probablemente es una adición de tipo litúrgico, cuando se adaptó el salmo al culto del templo. El que es fiel a Dios cumpliendo sus preceptos, será inconmovible, porque está anclado en lo eterno, que es el mismo Dios.
1 B. Ubach, E1 Psakeri I (1932) 8o. 2 Entre ellos E. Podechard, o.c., p.66.
3 Cf. 2 Sam 6:11. 4 Cf. Sal 23:5-6; 24:3-5; 26:8.12; 27:4-6; 36:8-9; 84:2-5; 92:14-15. 5 El peregrino de la Meca es llamado hoy huésped de Alá: dgar Aííah. En los textos fenicios encontramos las expresiones ghér Melkart (huésped de Melkart), ghér Ashtartah ("huésped de Astarté"), ghér héikal ("huésped del templo"). El TM emplea el v. ghur (ya-ghur) para expresar esta morada en el templo de Yahvé. 6 Cf. Ex 22:24; Lev 25:36; Dt 23:305 9 Cf! Ex 23:8; Dt 16:19; 27:5; Is 33, 6 Cf. Ex 22:24; Lev 25:36; Dt 23:305... 7 Dt 23:21. No sabemos el tipo de interés que se estilaba en la sociedad israelita, pero debía de ser muy alto. En el Código de Hammurabi se imponía un 20 por 100 para la plata V un 25 por ico para los cereales (cf. L. Delaporte, La Mésopotamie. Les civilisations baby-lonienne et assyrienne [París 1923] 139-142). Entre los romanos era el 12 por 100. 8 Cf Ez. 18:2, 13; 17; 22:12; Neh 5:2-12 9 Cf Ex 23:8; Dt 16:19; 27:5; Is 33:15
Salmo 16 (Vg 15): Ansias de Intimidad con Yahvé.
E
sta composición es una expansión confidencial del alma que encuentra su felicidad en vivir en compañía de Dios, porque El es la fuente única de todo bien. De aquí se sigue la simpatía por todos los que son fieles a su Dios y la aversión hacia los que se entregan a prácticas idolátricas. Los ídolos, lejos de otorgar la felicidad a los seguidores, son ocasión de grandes perversiones morales, de prácticas crueles e inhumanas, llegando hasta el derramamiento de sangre humana en sus libaciones. Al contrario, el que sigue a Yahvé ha encontrado su porción selecta. El salmista, consciente de este privilegio, tiene, de día y de noche, presente en su mente a su Dios y ansia y espera perpetuar esta intimidad espiritual de vida con su Dios aun por encima de la muerte.Como los salmos anteriores, también éste es atribuido en el título a David. San Pedro recoge esta tradición y arguye en ese supuesto para probar el sentido mesiánico del salmo 1. En realidad, el apóstol entonces no trataba de dilucidar exegéticamente el problema de la autenticidad crítica del salmo, sino de probar su relación con Cristo, y basa su argumento tomando como base la opinión común recibida. El P. Lagrange dice a este propósito: "No tiene importancia para la argumentación de Pedro que el autor del salmo sea David u otro. Si David ha muerto, con mucha más razón cualquier otro debe sufrir las consecuencias de la muerte, a no ser su Hijo, más grande que él." 2 Se mantiene la autenticidad davídica del salmo, basándose en esta cita de San Pedro 3. Con todo, por razones de crítica interna, no pocos autores, aun del campo católico, como Podechard, creen que el salmo es posterior al exilio babilónico, pues cree encontrar dependencias literarias del profeta Jeremías4.
Desde el punto de vista literario es un canto lírico de gran contenido teológico. La distribución rítmica es bastante regular, a base de cuatro estrofas, abundando los paralelismos sinónimos.
Adhesión del salmista a Yahvé (1-4).
1
Miletam. De David. Guárdame, Yahvé, pues a ti me acojo. 2 Yo dije a Yahvé: "Mi Señor eres tú, no hay dicha para mí fuera de ti" 5. 3 Cuanto a los santos que están en la tierra, "son mis príncipes en los que tengo mi complacencia" 6. 4 Multiplican sus dolores los que siguen a otros dioses 7; no derramaré yo sus libaciones de sangre y no pondré sus nombres en mis labios.La indicación introductoria de miktam aparece también en los salmos 56-60, que constituyen una colección atribuida también a David. Su desplazamiento resulta, pues, anómalo, quizá por el parecido conceptual que este salmo tiene con el siguiente. Parece ser una indicación musical de sentido incierto. La Vg, siguiendo a los LXX, traduce por "tituli inscriptio." Aquila, Símaco y San Jerónimo traducen por "el humilde, sincero e irreprochable," aplicándolo, como epíteto, a David. Los autores modernos más bien creen que es o una indicación musical o literaria, como si fuera una composición epigramática de sentido esotérico.
Sustancialmente, la idea central del poema es la de la confianza ciega en Dios. El salmista se acoge a la protección divina como única fuente de felicidad. Por eso lo proclama como Señor único, pues sólo en El encuentra su dicha (v.2). Llevado de esta su vinculación a Dios, sólo le interesan los que están en buenas relaciones con El, como los santos; en éstos tiene su complacencia, y son en realidad, a su estimación, los verdaderos principes preclaros (ν.3). Los autores que suponen que el salmo es de David, creen que el poeta regio expresa su fidelidad a Yahvι y a los suyos en el momento de ser expulsado a tierra de los filisteos 8. Esta expatriación forzosa habría de ser una invitación a la apostasía, ya que, en la mentalidad de los antiguos, cada región tenía sus dioses: "eius religio cuius et natío." David, al contrario, al salir del territorio de Yahvé, entonaría un himno de adhesión incondicional a Yahvé y a sus seguidores, los santos, llamados tales porque adoran al Santo por excelencia y habitan en la tierra "santificada" por su presencia en el tabernáculo. Para el salmista, los nobles o príncipes no son los que ocupan altos cargos sociales ni los que tienen bienes de fortuna conforme a la estimación popular, sino los que se amoldan a la vocación de Israel, que debe ser una "nación santa" 9; por eso, sus componentes cumplidores de la ley de Dios son considerados como santos. Esta interpretación es recta en el supuesto de la versión que hemos adoptado en el texto 10.
Pero no son pocos autores los que creen que las palabras santos y principes tienen aquí un sentido despectivo e irónico, cuanto que se aludiría a los apelativos que dan los idólatras a sus ídolos, los dioses cananeos H. El salmista, en todo caso, declara que no quiere participar en los cultos idolátricos, en los que no faltan las libaciones de sangre (v.4), aludiendo quizá a los sacrificios de seres humanos a los ídolos 12. Esta alusión a los sacrificios humanos parece avalar la antigüedad de la composición, ya que después del exilio no se daban estos sacrificios humanos en el culto idolátrico en Palestina. Pero quizá la expresión libaciones de sangre se refiera a la efusión normal de sangre animal en los sacrificios. En todo caso, el salmista no quiere tomar parte en los actos de culto a los ídolos, porque los que lo hacen multiplican sus dolores 13, ya que no les pueden ayudar en sus necesidades. Por eso no quiere ni nombrarlos: no pondré sus nombres en mis labios.
Yahvé es la porción selecta del justo (5-8).
5
Yahvé es la parte de mi heredad y mi cáliz; tú eres quien me garantiza mi lote. 6 Cayeron para mí las cuerdas en parajes amenos, y es mi heredad muy agradable para mí. 7 Bendeciré a Yahvé, que es quien me aconseja; aun de noche me reprenden mis ríñones. 8 Tengo siempre a Yahvé ante mí; porque está a mi diestra, no me moveré.El salmista no quiere tomar parte en los cultos idolátricos, porque no tiene más que un Dios, Yahvé, que es la parte de su heredad y su cáliz (ν.5). La metαfora alude a la distribución de la tierra de Canaán entre las doce tribus. A la de Leví no se le dio extensión territorial, porque su parte o hijuela fue el propio Yahvé. Debía estar dedicada exclusivamente al culto, por pertenecer de un modo especial a Dios, y por eso las otras tribus debían atender al sostén material de sus miembros 14. Yahvé es, pues, la porción y heredad especial de los levitas y sacerdotes 15; pero también lo era de Israel16, de las almas piadosas 17. Y el mismo Israel es la heredad de Yahvé 18. El símil expresa bien la vinculación mutua de Yahvé e Israel.
Una segunda metáfora confirma la idea de que Yahvé es el cáliz del salmista; alusión a la costumbre de dar el padre de familias a beber el cáliz común a sus hijos y huéspedes 19. Algunos autores creen que se alude a la costumbre de echar suertes en un cáliz o copa 20. En todo caso, se expresa la alegría del salmista, que se siente privilegiado al poder tener como heredad suya al propio Yahvé, el cual garantiza su lote, es decir, su íntimo bienestar y felicidad. Realmente ha sido afortunado en la distribución, pues las cuerdas cayeron para él en parajes amenos (v.6). Ahora el símil está calcado en la costumbre de medir con cuerdas las diversas partes para determinar la hijuela de cada miembro de la familia.
El ha sido afortunado, pues su parcela cayó en la parte más feraz del terreno 21.
Agradecido, el salmista quiere bendecir a Yahvé, que le aconseja y le hace ver que su verdadero bien está en el propio Yahvé, que le ha cabido en suerte; su conciencia (sus ríñones) le amonestan de noche, cuando medita secretamente en el lecho sobre la elección divina sobre él.-En la literatura bíblica del A.T., los ríñones son considerados como la sede de los afectos íntimos 22; aquí, pues, equivalen a la voz de la conciencia. En las horas tranquilas de la noche es cuando el salmista oye la voz de Dios reflejada en su conciencia.
Consecuencia de esta meditación profunda y secreta sobre su suerte privilegiada es su entrega sin reservas a Yahvé, al que tiene siempre ante su mente; y precisamente en esta su vinculación constante a su Dios está su seguridad inconmovible: no me moveré (v.8). Yahvé está siempre a su diestra, protegiéndole contra todo peligro.
El sendero de la vida (9-11).
9
Por eso se alegra mi corazón y jubila mi lengua24, y aun mi carne descansa segura, 10 pues no abandonarás mi alma al "seol" ni permitirás que tu fiel vea la fosa 25. 11 Tú me enseñarás el sendero de la vida, la hartura de alegría ante ti, las delicias a tu diestra para siempre.Este sentimiento de seguridad bajo la protección de Yahvé hace que el justo se entregue a transportes de alegría que penetran todo su ser: el corazón, la lengua y la carne. Esta triplicidad de términos resalta enfáticamente la gran alegría que embarga al salmista al sentirse bajo la protección divina. Con El descansa seguro 26, porque podrá hacer frente a todos los peligros. Movido de esta confianza, el salmista espera que su Dios no le dejará ir al Seol, o región subterránea donde están los difuntos, llevando una vida lánguida como de "sombras," sin dolores físicos, pero tampoco con alegrías y satisfacciones positivas. Es una concepción similar al "arallu" babilónico y al "hades"' de los griegos, del cual decía Aquiles a Ulises que era preferible ser pastor entre los hombres que rey entre los muertos 27. El salmista espera que su Dios protector le libre del peligro de muerte, de ver la fosa. Esta expresión equivale a morir, ser relegado al sepulcro 28. Así, fosa y Seol son dos términos paralelos para designar la muerte 29.
El salmista expresa su esperanza de librarse de la muerte por intervención divina, que le enseñará el sendero de la vida (v.11); es decir, le permitirá vivir en plenitud junto a El, gozando de la hartura de alegría y de las delicias a su diestra 30. Los salmistas encuentran su felicidad en vivir en intimidad litúrgica con Yahvé en su templo 31. El es el dispensador de toda felicidad, y sólo en vida es posible tener relaciones con Dios, ya que en el Seol no se le puede alabar 32, aunque la región tenebrosa está sometida a su dominio 33. En sus ansias de felicidad, el salmista aspira a convivir para siempre con su Dios; quizá en estas frases haya un presentimiento de otra vida en ultratumba en unión con Yahvé, como se declara en el libro de la Sabiduría34. En Prov 12:28, el "sendero de la vida" es el sendero de la justicia, y, como tal, se contrapone a los caminos que conducen al Seol y a la muerte 35. Creemos que, en la perspectiva del salmo, la antítesis "no está entre esta vida y la otra, sino entre la vida con Dios o sin Dios"36.
Carácter mesiánico del salmo.
Desde la época apostólica se ha dado al salmo un sentido marcadamente mesiánico, fundándose en la aplicación que hace San Pedro en su alocución el día de Pentecostés. Efectivamente, el apóstol toma pie de la afirmación del salmista según la versión de los LXX ("no permitirás que tu santo vea la corrupción") y ve en ella un anuncio de la resurrección de Jesucristo. Esta esperanza no se cumplió en David, porque murió y no resucitó; luego se cumplió en Jesús 37. San Pablo utiliza también el texto para probar la resurrección de Cristo38. Entre los Padres esta interpretación fue común. Así, cuando Teodoro de Mopsuestia propuso que el que hablaba en el salmo no era David, sino el pueblo israelita, y, por tanto, que se anunciaba la resurrección del pueblo, el concilio Constantino-politano II le condenó expresamente. Se mantiene el sentido mesiánico del salmo y su alusión a la resurrección 39. No determina si ese sentido mesiánico y esa relación del salmo con la resurrección de Cristo se ha de tomar en sentido literal o típico.
La dificultad para aplicar los textos del salmo a Cristo en sentido literal individual radica en ciertas expresiones de los v.1-7 del mismo salmo, que ciertamente no se pueden poner en labios de Cristo, pues se alude por parte del salmista al miedo de caer en la idolatría y apartarse de Yahvé. Por eso parece más razonable considerar el salmo como mesiánico en sentido típico. San Pedro ve en las expresiones del salmista un trasfondo de aplicación a la resurrección de Cristo, y su argumentación es concluyente para aquel auditorio que aceptaba la versión griega, en la que se habla de la liberación de la corrupción. San Pablo utilizará muchas veces argumentaciones de la versión alejandrina para probar su doctrina aun en textos que difieren grandemente del original hebreo 40. En la mentalidad biblista judaica era preciso colorear todas las ideas de expresiones bíblicas viejotestamentarias, y para ello se utiliza el texto sagrado en el modo más diverso, acudiendo a sus diversos sentidos, literal, típico y acomodaticio. En sus argumentaciones apologético-paneréticas no se trataba de aquilatar exegéticamente el sentido de cada texto, sino de utilizarlo según requerían las circunstancias prácticas y la calidad del auditorio. Así, San Pedro, hablando bajo impulsos del Espíritu Santo, establece también una relación entre las palabras del salmista y la realidad de la resurrección de Cristo41.
1 Act 2:25-31.
2 M. J. Lagrange, RB (1905) p.12a. 3 Cf. EB 11.340. 4 Podechard, o.c., 75, 5 La Vg, siguiendo a los LXX, añade: "quoniam bonorum meorum non eges." Nuestra traducción está basada en la versión de Símaco, el Talmud y San Jerónimo. El TM dice: "tú eres mi bien, nada sobre ti"; lectura que es seguida por la Bit," de }ér. 6 Texto oscuro; las versiones son muy diversas. La que hemos aceptado es seguida por NP, Ceuppens, Bib. de Jér. Calés. Podechard corrige: "malhechores son los santos,, y altos lugares están en el país." 7 También este verso es dificultoso. Nuestra versión coincide con la de Ceuppens, NS, Cales, Kirkpatrick. Bib. de/ér.: "Sus ídolos pululan, se camina tras ellos"; Podechard: "Porque los poderosos, en los que se complacen, multiplican sus sufrimientos, después (los ex- terminan)." 8 Cf. Sam 26:19. 9 Ex 19:6. 10 La siguen Ceuppens, Kirkpatrick, Calés. 1 Así Wellhausen, Lagrange, Podechard. 12 Cf. Is 57:6; 65:11. 13 Targum, Símaco y San Jerónimo traducen: "sus ídolos," leyendo 'atsabehem en vez del 'atsbotam del TM. Ceuppens sigue esta corrección. 14 Cf. Núm 18:20; Dt 10,9. Heredad.traduce la palabra griega kléronomía. Etimol. la palabra kléros designaba la piedrecita que se echaba a suertes. De ahí viene nuestra palabra clero, es decir, la heredad o porción de Yahvé: los levitas del N.T. 15 Cf. Núm 18:20. 16 jer 10,16; 51:19. 17 Sal 73:26; 142:6; 119:57. 18 Dt 32:9; Zac 2:10. 19 Véase Sal 11:6. 20 Así opina N. peters, Das Buch der Psalmen (Paderborn 1930) p.29. 21 Cf. Sal 27:4; 90,17; Prov 3J7; Jer 3:19. 22 Cf. Jer 12:2; Sal 63:21; Prov 33:16. 23 Cf. Sal 4:4; 17:3- 24 Así según los LXX. El TM dice "mi gloria" (kebodí, que algunos cambian en kebedi, "mi hígado"). 25 Los LXX, en lugar de fosa, traducen corrupción: διαφθοράν. Le sigue la Vg. En esta versiσn se basa la argumentación de San Pedro para aplicar el texto a la resurrección de Cristo. 26 Cf. Dt 33:12; Jer 23:6; 33:16; Prov 1:33. 27 Cf. Odisea XI 491- 28 Cf. Sal 49:10; Job 17:14; Sal 30,10; 103:4; 107:20; Jn 2:7. 29 Cf. Sal 30,4; 55:16; 89:19; Prov 5:5, 7:27; Gant 8:6. 30 Cf. Prov 2:19; 6:23; 10,17; 15:24. 31 Cf. Sal 47:8; 5:12-13; 21:7; 23:6; 27:4. 32 Cf. Sal 88:13; Is 38:18-22; Sal 88:6; Bar 2:17-18; Eclo 17:23-27. 33 Cf. Prov 15:12; Job 26:6; Sal 139:8. 34 gab 3:17s. 35 En Sal 30,4 se dice: "‘Oh Yahvé! has sacado mi alma del seoí, me has llamado a la vida de entre los que bajan a la fosa." La expresión es, pues, paralela a la de nuestro salmo: no abandonaras mi alma al seol.,., tú me enseñarás el sendero de la vida. En ambos casos parece que se trata de la liberación de un peligro de muerte, expresado en términos radicales hiperbólicos, como si el salmista hubiera ya entrado en el seol. Así interpretan J. Touzard: RB 7 (1898) 219; M. J. Lagrange: RB 14 (1905) 190; N. Peters, o.c. (1930) p.29. 36 Klrkpataick, O.C., 77. 37 Cf. Act 2:24-33- 38 ÁCt 13:35-37. 39 Cf. EB 529. 40 Caso típico de la argumentación a base de una lección incorrecta de los LXX en relación con el texto hebreo masorético es el de 1 Cor 15:54. El Apóstol aplica un texto de Os 13:14 a la victoria de Cristo sobre la muerte por la resurrección: "ΏDónde está, muerte, tu victoria? ΏDónde está tu aguijón?" En el contexto de Oseas no se alude para nada a la resurrección, sino que es una invocación a las fuerzas destructoras del seoí para que caigan sobre el infiel Efraím: "ΏDónde están, ‘oh muerte! tus plagas? ΏDónde está, ‘oh seol! tu azote?" Se trata, pues, de una acomodación, utilizando un texto incorrectamente traducido, pero que le daba pie para establecer una relación de semejanza con el triunfo de Cristo resucitado sobre la muerte. 41 El P. Lagrange concluye: "El punto más delicado sería admitir un salmo compuesto en la persona del Mesías, y que le haría hablar; la analogía del salmo 22 atenuaría un poco esta dificultad, pero parece más natural, leyendo el salmo, que su autor hable de sentimientos que él mismo ha experimentado. Se debe, pues, simplemente concluir que su esperanza no ha sido realizada absolutamente más que en Jesucristo, del que era figura" (RB [1905] 192). Sobre la interpretación de este salmo véanse: J. Touzard, La doctrine de l'immortalité dans Γ Anden Testament: RB 7 (1898) 219; H. Gunker, Das Buch der Psalmen (1926) 51; N. Peters, Das Buch der Psalmen (Paderborn 1930) p.29; W. E. Barnes, The Psalms II 535; A. F. Kirkpátrick, The Book of Psalms (Cambridge 1951) 76-78; ch. A. Briggs, The Book of Psalms (ICC) (Edimburgo 1927) I 117-126; J. Calés, Le livre des Psaumes (París) I 195-204; E. Podechard, La Psautier I (París 1949) 06-75; L. Arnaldich, Carácter mesiánico del salmo 16 (Vulg. 15),10-11 (Madrid 1946) 56; A. Vaccari, Antica e nova interpretazione del salmo 16 (Vulg. 15): Bíblica (1933) 314-325; G. Ricciotti, Biblia e non Biblia (1932) 156.
Salmo 17 (Vg 16): Confianza del Justo en el Juicio de Dios.
E
ste salmo es muy similar en algunos aspectos al anterior; en ambos se declara que la máxima felicidad consiste en vivir en comunidad espiritual con Dios 1. Pensamientos también similares los encontramos en los salmos 7 y 11. Sin embargo, en el salmo 17 encontramos más nerviosismo y ansiedad ante la inminencia de peligro. Es la plegaria confiada de un justo que no tiene conciencia de haber ofendido a su Dios, y que, sin embargo, es acosado por la calumnia u hostilidad de gentes impías. Consciente de su inocencia, pide protección a Dios para que le libre de sus injustos agresores. Confiado en la justicia divina, espera y pide el castigo para sus enemigos, mientras que él espera contemplar la faz de Dios, saciándose con los placeres íntimos espirituales que se derivan de su amistad bienhechora.El título del salmo lo atribuye a David, y, en ese supuesto, los autores antiguos creían que su composición tuvo lugar en los tiempos en que andaba huyendo de Saúl y sus seguidores, que le tendían emboscadas para quitarle la vida. Los peligros de muerte eran muchos, y la fe cálida de David le hacía expresar dramáticamente sus ansiedades y su confianza en el Dios que le había elegido para rey de Israel 2. Sin embargo, no pocos autores modernos, por razones de estilo, creen que el salmo es de la época persa 3.
Literariamente es una plegaria, en la que no faltan símiles originales y vigorosos para expresar la ferocidad de sus enemigos y su confianza en Dios, que le ha de "guardar como la pupila de "sus ojos" o como una avecilla tímida "a la sombra de sus alas." Rítmicamente es poco regular; sin embargo, se pueden distinguir seis estrofas de tres dísticos, excepto la última, que tiene dos dísticos y un trístico.
Súplica a Yahvé por la justicia (1-2).
1
Plegaria. De David. Oye, Yahvé, lo justo; atiende a mi grito suplicante; presta oído a mi plegaria, (proveniente) no de labios dolosos. 2 Que mi juicio salga de tu presencia y vean tus ojos lo que es recto.El calificativo de plegaria es reservado en el Salterio a este salmo y a otros cuatro 4. En realidad, la mayor parte de las composiciones salmódicas tienen el aire de oración, pero en éstas resalta particularmente su carácter deprecativo.
Yahvé es ante todo un Dios de justicia, que da a cada uno lo que es suyo 5, y por ello tiene que estar siempre atento al clamor de las almas justas, que en El tienen su único defensor. El salmista, antes de exponer sus ansiedades, declara que rechaza toda hipocresía en su conducta. Sus labios no son dolosos6, y, por tanto, las palabras que va a pronunciar son sinceras. Viviendo en un ambiente de falsedad y de calumnia, quiere que su causa judicial resplandezca ante los demás, y para ello pide, suplicante, que su juicio o sentencia favorable provenga del mismo Dios, de forma que su rectitud de vida quede públicamente vindicada, como corresponde al proceder de Yahvé, cuyos ojos ven siempre lo recto. Consecuente con su aprobación de lo que es recto, debe desplegar su poder para que la causa justa del salmista triunfe ante la estimación de los que le injurian y persiguen. La protección divina será la mejor prenda y confirmación de la conducta del salmista.
Declaración de inocencia (3-4).
3
Tú has sondeado mi corazón, lo visitaste de noche, me has pasado por el crisol, sin encontrar en mí malicia 7. Mi boca no ha cometido transgresión. 4 Respecto a las acciones humanas, conforme a las palabras de tus labios, yo me he guardado de procedimientos de violencia 8.Prueba de la sinceridad de sus palabras es que, a pesar de haber probado como en crisol su corazón, sondeando sus íntimos pensamientos, no ha encontrado en él nada reprochable 9. En el silencio de la noche, en los momentos de reflexión profunda, la conciencia del salmista se ha sentido libre de mácula ante su Dios 10. Su boca no ha dicho nada pecaminoso, y en su conducta con los demás ha procurado atenerse a la ley de Dios (la palabra de tus labios), evitando toda extorsión y violencia con el prójimo. El "camino del violento" se opone al "sendero de la vida," pues lleva a la muerte n. En la vida errante de David, perseguido por Saúl, hay muchos rasgos en los que aquél mostró su magnanimidad, respondiendo a la violencia con la mansedumbre, perdonando en alguna ocasión la vida a su perseguidor cuando le tenía en sus manos 12. Si el salmo es obra de él, refleja bien esta nobleza y sentimiento religioso del que no quería matar al "ungido de Yahvé." En todo caso, los salmistas reflejan en sus composiciones la situación espiritual de los justos perseguidos que se mantienen fieles a los preceptos del Señor, sin utilizar medios violentos de revancha.
Súplica de protección (5-6).
5
Afirma mis pies en tus senderos, paira que mis pasos no titubeen 13. 6 Yo clamo a ti, pues tú me responderás, ‘oh Dios! Inclina hacia mí tu oído, escucha mis palabras.Aunque no tiene conciencia de haber pecado, pide a su Dios que le confirme en el buen camino para que no titubeen sus pies. Las incitaciones al mal son muchas, y el salmista necesita del auxilio divino para mantenerse incólume en medio de tanta corrupción y hostilidad. Lejos de dejarse llevar de la presunción por haber triunfado hasta ahora, siente la necesidad de la respuesta divina.
Súplica de salvación (7-9).
7
Haz ostentación de tu magnífica piedad, tú que salvas a los que a tu diestra se acogen de los adversarios. 8 Guárdame como la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas 9 ante los malos, que pretenden oprimirme; ante mis enemigos, que furiosos me rodean.Consciente de la omnipotencia divina, el salmista pide manifieste su piedad salvadora para con él, ya que siempre es el protector de los que a El se acogen contra las incursiones de los adversarios. El justo debe ser preservado como la niña o pupila de los ojos, lo más caro y delicado del cuerpo humano 14, y como una avecilla tierna y tímida, bajo la sombra de las alas protectoras de Yahvé 15. Los ataques de los enemigos se hacen cada vez más insistentes, y por eso la ayuda divina es de urgente necesidad. El salmista se presenta rodeado de enemigos que furiosos tratan de atentar contra su vida 16.
Sistemática hostilidad contra el justo (10-12).
10
Cierran su duro corazón y hablan jactanciosamente con su boca. 11 Ya me cercan sus pasos, clavan sus ojos para echar (me) por tierra. 12 Parecen leones ávidos de desgarrar, cachorros de león que acechan en la madriguera.La descripción de los enemigos del salmista es vigorosa y dramática: tienen un corazón duro (lit. "cubierto de grasa"), insensible a los sufrimientos del prójimo, y jactanciosamente se creen superiores a todos. En sus puntos de vista no hay consideración alguna con la ley de Dios, que está sobre ellos. Por eso, su corazón es duro, está como recubierto de grasa, insensible para valorar todo lo espiritual17. En el lenguaje bíblico, el corazón es el asiento de la inteligencia y de los afectos. Los enemigos del salmista son obtusos de inteligencia y duros de corazón, carentes de toda sensibilidad espiritual. La prosperidad les ha cegado la mente 18; por eso no saben comprender la conducta del justo, que se conforma a la ley de Dios. Le acechan y atacan porque su conducta es una perenne acusación contra sus excesos, y por eso quieren hacerle desaparecer. Le atacan como leones, que ávidamente caen sobre su presa, o como leoncillos que acechan en su madriguera. El símil es corriente en los salmos, y expresa la ferocidad de los enemigos del justo.
Ansias de liberación (13-15).
13
Álzate, Yahvé; vete a su encuentro; derríbalos; con tu espada salva mi alma del impío, 14de los mortales, por tu mano, Yahvé; de los mortales que tienen el mundo por lote en esta vida20. Que tu tesoro llene su vientre, que se sacien los hijos y dejen el sobrante a sus pequeñuelos21. 15Yo en justicia contemplaré tu faz, y me saciaré, al despertar, de tu imagen.En medio de tanta hostilidad, el salmista clama a su Dios para que se manifieste su poder y eche a tierra a los que consideran que el mundo con sus riquezas es lote exclusivo de ellos. Llevado de sus ansias de rehabilitación, el justo perseguido pide a Dios que el tesoro de los castigos divinos, que Yahvé tiene reservados para el día de la desdicha 22, caigan sobre los impíos, sobre sus hijos y descendientes, llenando de maldición su vientre, ya que no piensan más que en atesorar riquezas para satisfacer sus concupiscencias carnales. Una interpretación más atenuada es la que supone que el salmista no tiene interés en verse colmado de bienes materiales, como los impíos; este lote lo deja para ellos, pues él prefiere los bienes espirituales, la vida íntima con Dios 23. Lo que le interesa es contemplar la cara de Yahvé, saciándose, al despertar, con su imagen o compañía (v.1s); es decir, tomar parte en los actos litúrgicos del templo al despuntar el día 24. El salmista quiere gozar de la amistad divina y participar de todas las bendiciones que de ella se derivan. Ver la faz de Dios y saciarse con su imagen o presencia equivale a "aparecer delante de El en el santuario." Moisés tuvo el privilegio único de "contemplar la faz de Yahvé," hablando con Él cara a cara 25; el salmista, en cambio, tiene que contentarse con asistir a las funciones litúrgicas del templo, donde encuentra su felicidad 26. Al despertar cada mañana, el salmista no tiene, pues, otra ilusión que reanudar su vida afectiva espiritual en el templo, estableciendo una comunicación íntima con Yahvé, que allí tiene su residencia sobre la tierra 27. No se alude, pues, aquí a una vida de unión con Dios después de la muerte; el salmista en los ν.5ss espera verse libre de los peligros de muerte en que se halla por la hostilidad de sus enemigos; por tanto, estα fuera de su perspectiva la esperanza de un despertar en el sentido de resucitar, como se dice en Is 26:19 y Dan 12:2.
El salmista vive absorto con el pensamiento de la compañía de su Dios, y quizá tuviera algún presentimiento de que esta comunión de vida con Dios se continuaría después de la muerte, pero no hay afirmaciones claras sobre ello en el salmo para poder concluir que el salmista tenía ya una perspectiva de ultratumba como la del autor del libro de la Sabiduría 28. La frase contemplar la faz de Yahvé y saciarse con su imagen puede explicarse sin acudir a perspectivas de ultratumba. Por otra parte, en las versiones antiguas no se alude al concepto de "resurrección" en este pasaje. Así, los LXX traducen: "seré satisfecho cuando aparezca tu gloria"; la versión siríaca: "cuando tu fidelidad aparezca"; Teodoción: "cuando aparezca tu mano diestra." Vemos, pues, que en estas otras versiones contemplar la faz de Dios equivale a gozar cíe su protección bienhechora.
La perspectiva del salmista, pues, parece que se limita a esta vida: "la contraposición en su mente no es entre este mundo y el otro, la vida presente y la vida futura, sino entre la falsa vida y la verdadera vida, entre la carne y el espíritu, entre el hombre natural, con sus concupiscencias sensuales, y el hombre espiritual, con sus deseos hacia Dios... El salmista está absorto con el pensamiento de la felicidad que proporciona la compañía con Dios." 29
1 Compárese: 17:3 y 16:7; 17:5 y 16:11; 17:6 y 16:1; 17:7 Y 16:1; 17:14 Y 16:5; 17:15 2 Cf. Sam 23:255.
3 Asi E. Podechard, o.c., 79. 4 Estos cuatro salmos son: 86.90.102.142. 5 Cf. Sal 7:17; 9:4- 6 Cf. Sal 5:6; 10,7. 7 Así según los LXX. El TM dice "mi pensar" (zammdthi en vez de zimmótht). 8 La Vg, siguiendo a los LXX, traduce "vías duras." Lit. el TM: "caminos del violento." 9 Cf. Sal 7:9; 11:4.5- ll Cf. Prov 1:19; 2,ns; Jer 7:11; Ez 18:1.0 10 Cf. Sal 36:4. 12 Cf. Sam 24,ios; 25:325; Sal 7:3s. 13 La Bib. de Jér.: "La palabra de tus labios yo la he guardado, ajustando mis pies a los senderos prescritos, a tus huellas; que mis pies no vacilen." 14 Cf. Dt 32:10; Prov 7:2; Zac 2:8. 15 Cf. Sal 36:8; 57:2; 61:5; 63:8; Is 30,2; Rut 2:12; Dt 32:11; Mt 23:27. 16 Cf. Sal 12:5; 27:12; 41:2. 17 Cf. Dt 8:12; 31:20; 32:15; Os 13:6; Job 15:27; Sal 73:7; 110,70. 18 Cf. Sal 73:7.8; Job 12:27. 19 Cf. Sal 7:3; 10,9; 22:14; 57:7; Larn 3:10. 20 Así, conformándonos lo más posible al TM. No pocos autores corrigen el texto. Po-dechard: "Con tu espada mátalos, quítalos del mundo, arráncalos de la vida." 2! Así según Podechard y la Bib. de Jér. 22 Cf. Job 21:19; Os 13:12. 23 Así se expone en la Bib. de Jér.; es la interpretación de muchos, como Calés. 24 Cf. Sal 27:4; 31:21; 36:8-9; 65:5; 84:2-5; 92:14-15. 25 Cf. Núm 12:6-8. 26 Cf. Sal 59:17; 139:18; Piov 6:22. 27 Cf Sal 10:11. 28 Cf. Sab 3:17. 29 A. F. Kirkpatrick, o.c., 83-84.
Salmo 18 (Vg 17): Canto Triunfal de Liberación.
E
ste himno de acción de gracias, puesto en boca de David, tiene el aire de una antología salmódica. Podemos dividirlo en tres partes principales, en las que no faltan incrustaciones más o menos artificiales de pensamientos que se repiten a través de todo el Salterio: a) Después de una breve introducción, el salmista describe la situación apurada en que se hallaba por efecto del ataque de sus enemigos. Una intervención milagrosa de Dios descrita con los tonos estereotipados de las teofanías bíblicas, en medio de conturbaciones cósmicas le salva del peligro, entregando en sus manos a sus enemigos (2-31). b) Yahvé le protege, porque siempre ha sido fiel a sus preceptos (21-31). c) Descripción del triunfo sobre los enemigos con la ayuda de Dios, al que da gracias (32-51).Según el título, el salmo fue compuesto por el propio David cuando se vio libre de todos los enemigos, sobre todo de Saúl, que sañudamente le persiguió por el desierto de Judá l. Esta misma pieza poética la encontramos en 2 Sam 22:2, donde se pone también en boca del Profeta Rey como himno de acción de gracias a Yahvé por los beneficios que le dispensó en su azarosa vida. Como rompe la ilación de 2 Sam 21:15-22 y 23:85, comúnmente creen los autores que es una incrustación artificial y postiza para cerrar la vida del glorioso rey con un himno, como se cerró la de Moisés con el himno de Dt 32. Así, pues, parece que el salmo 18 ha sido adaptado al texto de 2 Sam 22:2, después de haber tenido existencia literaria por separado.
Los críticos modernos distinguen diversos elementos y estratos literarios en la composición del salmo, que ciertamente tiene el aire de himno antológico, compuesto en general a base de tópicos literarios del Salterio. Pero esto no quita la gran belleza de conjunto y la gran elevación espiritual de la composición. Sobre todo, la descripción de la teofanía (8-16) tiene un aire dramático de epopeya, en la que abundan los crudos antropomorfismos conforme a la mejor tradición bíblica; se nota el eco de la teofanía del Sinaí, con sus explosiones huracanadas y la evocación de convulsiones atmosféricas, corno aparecen en el salmo 29. Desde el punto de vista rítmico se pueden distinguir ocho estrofas. No pocos autores creen que el salmo actual resulta de la yuxtaposión de dos composiciones poéticas diversas: la primera, del 2 al 28, y la segunda, lo restante.
Por razones de estilo y por las dependencias ideológicas que parece tiene el salmo respecto de la tradición deuteronómica, se supone que este ha sido compuesto después del siglo VIII. Un poeta de corte pondría en boca del rey un himno triunfal de acción de gracias similar al cántico de Moisés de Dt 32 2.
Exordio deprecativo (1-4).
l
Para el maestro del coro. Del siervo de Yahvé, David, que dirigió a Yahvé las palabras de este cántico cuando le hubo librado Yahvé de las manos de todos sus enemigos y de la mano de Saúl. 2 Dijo, pues: Yo te amo, Yahvé, fortaleza mía. 3 Yahvé es mi roca, mi ciudadela, mi libertador, mi Dios, mi roca, a quien me acojo; mi escudo, mi fuerza salvadora 3, mi asilo. 4 Alabándole, invoco a Yahvé, y de mis enemigos seré salvo.En el título se llama a David siervo de Yahvé, denominación que en el A.T. se da a los personajes especialmente vinculados a Dios, como Abraham, Moisés, Josué, Job 4.
El salmista expresa su confianza total en Dios, que es su refugio y fortaleza en las adversidades. Los símiles están tomados de la estrategia militar. Si el compositor es el propio David, como se afirma en el título, se entienden bien estos símiles en un poeta-guerrero que pasó gran parte de su vida luchando a la intemperie, aprovechando las irregularidades del terreno contra las incursiones de sus enemigos, más organizados, como eran las huestes de Saúl5; roca, cindadela, escudo... son nombres que encuentran su explicación en el trasfondo geográfico de la atormentada geografía del desierto de Judá 6. Estos símiles son corrientes en la literatura sal-módica 7. Yahvé es su fuerza salvadora o "cuerno de salvación," expresión que encontramos en Sal 28:7.8. El cuerno es símbolo de poder 8. Las primitivas divinidades mesopotámicas llevan una tiara formada a base de "cuernos" enroscados hacia arriba, tomados del uroc o toro salvaje primitivo, símbolo cié la fortaleza física incontrolada.
Consciente del poder omnímodo de Yahvé, el salmista le alaba e invoca, pues sabe que en él está la salvación contra sus enemigos 9. Esta confianza está basada en la experiencia, como lo demuestra la descripción siguiente.
Yahvé, protector del justo en los momentos de peligro (5-7).
5
Ya me rodeaban las olas de la muerte l0 y me aterrorizaban los torrentes de "belial"; 6 me aprisionaban las ataduras del seol 11, me habían sorprendido las redes de la muerte. 7 Y en mi angustia invoqué a Yahvé y lancé hacia mi Dios el ynto. El oyó mi voz desde su palacio, y mi clamor llegó a sus oídos.El salmista, con todo dramatismo, acumulando imágenes tradicionales en la literatura poética bíblica, describe el peligro de muerte en que se halló en otras circunstancias, del que le salvó siempre la mano omnipotente de Yahvé. Los peligros son poéticamente descritos como olas y torrentes que amenazan con inundarle y arrastrarle a la muerte. Son los torrentes de belial, o de la destrucción. En el lenguaje bíblico, belial significa principio de destrucción y de maldad moral. Por eso, la Vg, siguiendo a los LXX, traduce "iniquitatis"12. En el contexto aparece en paralelismo sinónimo con la muerte; por tanto, se ha de tomar en el primer sentido: las oías de la muerte y los torrentes desbordados de belial amenazan con anegar la vida del salmista. La misma idea se continúa con las metáforas siguientes: las ataduras del seol y las redes de la muerte conspiran contra su vida. Aquí el seol y la muerte son comparados a cazadores que tienden sus redes y lazos o ligaduras para hacer caer la presa, que es la vida del salmista 13. Según la concepción mesopotámica, la región subterránea del "arallu" (sinónima del seol hebreo), morada de los muertos, tenía sus emisarios, que eran las pestes y enfermedades, para coger en redes a los vivos, poblando así dicha región sometida a Nergal14. Aquí parece que el salmista juega con una concepción similiar, si bien desprovista de implicaciones politeístas.
El salmista, angustiado ante el mortal peligro, invocó a Yahvé, quien le oyó desde su palacio, es decir, desde su casa en los cielos 15. En los salmos encontramos constantemente este contrabalanceo del peligro y la salvación obrada por Yahvé.
La teofanía de Yahvé (8-10).
8
Conmovióse y tembló la tierra, vacilaron los fundamentos de los montes, se estremecieron ante Yahvé airado. 9Subía cíe sus narices humo, y de su boca fuego abrasador, carbones por El encendidos. 10 Abajó los cielos y descendió, negra nube tenía bajo sus pies.Es común en el A.T. describir las teofanías de Yahvé al modo de la famosa del Sinaí, en que Yahvé se manifestó en medio de fuego, relámpagos, humo y truenos 16, a las que se asocian convulsiones cósmicas, como terremotos y conmociones atmosféricas 17. Aquí el salmista, pues, trabaja con todos estos elementos poéticos tradicionales y presenta a Yahvé manifestándose para salvarle, de un modo airado y majestuoso, como en los momentos críticos de la nación israelita. Naturalmente, en toda esta descripción hay que ver una gran parte de hipérbole y despliegue de las cualidades poéticas del autor, que quiere impresionar a sus lectores acumulando símiles y frases estereotipadas de la literatura poética hebrea. Así, habla de un terremoto en el que se conmovieron hasta los fundamentos de los montes, símbolo de la máxima estabilidad 18. Según la concepción hebrea, la bóveda celeste descansaba sobre las cimas de los montes, que a su vez se asentaban sobre pilares inconmovibles sobre el mismo abismo 19. Toda la conmoción de la tierra se debe a la manifestación airada de Yahvé, que viene a hacer justicia a su siervo ultrajado 20. Para expresar la ira divina, presenta a Yahvé antropomórficamente, respirando aceleradamente y echando humo por sus narices y fuego por su boca (V.9). Este símil está calcado de la respiración entrecortada y humeante de los animales furiosos. Job nos presenta al cocodrilo resoplando, haciendo "hervir el abismo como olla y espumar como vasija de ungüentos, dejando en pos de sí blanco su camino, cual si fuese una cana cabellera" 21. La ira de Dios se manifestaba tradicionalmente bajo el símil del fuego, que lo consume todo 22. Aquí el salmista hace salir de su boca carbones encendidos, los rayos y relámpagos, que llevan la consternación por doquier, son los mensajeros de su venganza 23. Yahvé, rodeado de huracanadas y negras nubes, que sirven como de pavimento a sus pies 24, desciende majestuosamente para juzgar a los hombres: Abajó los cielos.,, negra nube tenia bajo sus pies (v.10). La oscuridad de la nube oculta su radiante majestad para no deslumbrar a los seres humanos 25.
Yahvé en medio de la tempestad (11-16).
11
Subió sobre los querubes y voló; voló sobre las alas de los vientos. 12 Hizo de las tinieblas un velo, formando en torno * a sí su tienda: calígine acuosa, densas nubes. 13 Ante el resplandor de su faz, las nubes se deshicieron: granizo y centellas de fuego. 14 Tronó Yahvé desde los cielos, el Altísimo hizo sonar su voz 26. 15 Lanzóles sus saetas y los desbarató, fulminó rayos y los consternó. 16 Y aparecieron arroyos de aguas 27, y quedaron al descubierto los fundamentos del orbe ante la ira increpadora de Yahvé, ante el soplo del huracán de su furor.El salmista, conforme a la tradición literaria poética, presenta a Yahvé volando sobre los querubes o seres celestiales, que aquí aparecen en paralelismo con las alas de los vientos 2δ. Los querubes cubrían con sus alas el arca de la alianza, símbolo de la presencia de Yahvé en el tabernáculo del desierto29. En Gen 3:24, los querubes son los guardianes del paraíso; en las visiones proféticas son como los asistentes de Dios 30. En Ez i:1s, los querubes tienen una cuádruple forma: de hombre, de león, de toro y de águila, abarcando el reino animal y el humano. Estos querubes están calcados de las kariku, o genios tutelares que guardaban los palacios babilónicos. En el salmo, como en Ez 1:1, los querubes son como el trono movible de Dios, que se traslada sobre las alas de los vientos 31. Los símiles son puramente poéticos y reflejan bien la extrema movilidad de Dios en su providencia. Yahvé avanza cubierto de tinieblas como de un velo protector que le sirve de tienda 32. Las comparaciones son bellísimas y plásticas para realzar el misterio de la presencia divina: la calígine acuosa y las densas nubes velan su majestad radiante (v.12) hasta el momento de su manifestación airada, que se traduce en granizo y centellas de fuego. Es la descripción de una tormenta, que poco a poco se va preparando, cargándose de negras nubes, para deshacerse en relámpagos, rayos y truenos. Ningún fenómeno atmosférico se prestaba mejor para simbolizar la manifestación airada y majestuosa del Dios de justicia. El granizo fue una de las plagas de Egipto 33 y contribuyó a la derrota de los cananeos en tiempos de Josué 34. En el salmo va acompañado de rayos y truenos, que son la voz del Altísimo (v.14) 35. A Yahvé se le llama aquí Altísimo para resaltar su majestad; pero este nombre divino es raro en el Salterio 36.
Por efecto de la tormenta vino la inundación con arroyos de aguas y se descubrieron los fundamentos del orbe (v.16), hipérbole que refleja bien la conmoción causada por la manifestación airada de Yahvé. Al removerse las aguas, aparecieron las bases de las montañas, que son los fundamentos del orbe, pues le dan estabilidad. El huracán desencadenado ha cambiado todo, poniendo al descubierto los cimientos de las montañas, que se tambalean por efecto del furor divino 37.
La liberación (17-20).
17
Y extendió desde lo alto su mano, y me cogió, me sacó de la muchedumbre de las aguas. 18 Me arrancó de mi poderoso enemigo, de los que me aborrecían y eran más fuertes que yo. 19 Querían asaltarme en día para mí fatal, pero fue Yahvé mi fortaleza 20 y me sacó a lugar holgado, salvándome, porque se agradó en mí.Descrita la manifestación airada de Yahvé en medio de una conmovedora tempestad, el salmista deja el tono heroico y dramático de la teofanía, para hablar de su prodigiosa liberación de las insidias de sus enemigos. Se presenta como anegado por muchedumbre de aguas; tal es el cúmulo de adversidades que han caído sobre él 38. Pero Yahvé extendió desde el cielo su mano y le levantó de lo profundo de sus angustias. A pesar de que Yahvé habita en lo alto, en los cielos, sin embargo, vela por la suerte de sus fieles perseguidos y temporalmente sumergidos en la adversidad. La intervención divina le liberó de los enemigos que ferozmente le asaltaban, saliendo él de la estrechez angustiosa a lugar holgado, es decir, a la libertad y seguridad. Y todo ello porque encontró en él su complacencia (v.20).
La liberación es el premio a la virtud del justo (21.-24)
21
Me ha remunerado Yahvé según mi justicia, conforme a la pureza de mis manos me ha pagado. 22 Porque yo he guardado los caminos de Yahvé, y no me había impíamente apartado de mi Dios, 23 pues tenía ante mí todos sus juicios y no apartaba de mí sus estatutos, 24 sino que con El fui íntegro y me guardé de la iniquidad.Después de afirmar que Yahvé le ha salvado, el salmista declara por qué ha mostrado tanta benevolencia con él. En realidad, Dios no abandona a los que viven según su ley, y el salmista no tiene conciencia de haberse separado de sus estatutos. Las afirmaciones del salmista reflejan sentencias de estilo sapiencial. La justicia o rectitud del justo consiste en guardar los caminos de Yahvé, sus juicios y estatutos, lo que implicaba apartarse de la iniquidad para vivir íntegro en el temor de Dios.
Yahvé corresponde a la conducta de sus fieles (25.-28)
25
Y me retribuyó Yahvé conforme a mi justicia y según la limpieza de mis manos a sus ojos. 26 Con el piadoso muéstrase piadoso, íntegro con el íntegro, 27 sincero con el sincero, y sagaz con el perverso astuto. 28 Pues tú salvas al humilde y humillas los ojos altaneros.Existe una justa reciprocidad entre las acciones del ser humano y las de Dios para con él. El salmista cree que la salvación que le otorgó obedece a su conducta de justicia o rectitud, pues siente sus manos limpias ante Dios. Aunque no especifica, en esta frase se incluye su conducta recta con el prójimo y con Dios. Yahvé será piadoso y benevolente con el piadoso, sincero con el sincero, pero sagaz con el de caminos tortuosos, frustrando sus planes inicuos y castigando su maldad 39. Dios está siempre dispuesto a prestar auxilio al humilde, que reconoce su dependencia de Dios y se ajusta a sus caminos, mientras qur humilla al soberbio, de los altaneros. El orgullo es una de las siete cosas abominables para Dios, según declara el "sabio"40. Los profetas hablan en el mismo sentido 41.
Yahvé es la fortaleza del salmista (29-35).
29
Pues tú haces lucir mi lámpara, joh Yahvé! tú, mi Dios, que iluminas mis tinieblas. 30 Gracias a ti puedo embestir a un tropel (de enemigos); y con mi Dios traspaso la muralla. 31 Irreprochable es el camino de Dios, acrisolada es la palabra de Yahvé. 32 Porque Ώqué Dios hay fuera de Yahvé? ΏQué roca fuera de nuestro Dios? 33 Es el Dios que me ciñó de vigor e hizo irreprochable mi camino; 34 que me igualó mis pies a los del ciervo y me ha reafirmado sobre las alturas; 35 que adiestró mis manos para la batalla y mis brazos para entesar el arco de bronce.Yahvé era para el salmista como una lampara luminosa que le señalaba el camino de la esperanza en las tinieblas de la opresión y de la angustia en que se hallaba. La metáfora parece estar tomada de la costumbre de tener siempre una lámpara encendida en la tienda del beduino. Aquí la lámpara es símbolo de luz y de bienestar. La presencia de Yahvé en su alma es la fuente de todos sus íntimos bienes espirituales42. El salmista se siente seguro con la compañía de Yahvé, y con El se atreve a hacer frente a un tropel o escuadrón de enemigos que están dispuestos a asaltarle. Si el autor del salmo es David, se explican bien estos símiles guerreros; él ha logrado escalar y traspasar los muros de la fortaleza de Sión43: con mi Dios traspaso la muralla (v.30). Esta fortaleza superada por el salmista puede ser una metáfora para expresar en términos bélicos el cúmulo de dificultades y adversidades que tiene que vencer frente a sus enemigos, que le hostigan incesantemente por doquier 44. La fuerza del justo está en Dios, que no puede faltar a sus promesas de ayuda, pues su conducta o camino es irreprochable, y sus palabras, fieles, acrisoladas, de forma que no hay en ellas ninguna doblez45.
La seguridad del salmista radica en que Yahvé es el Dios único (v.32) y, como tal, es la única roca segura46; como tal, le ha dado vigor para vencer todos los obstáculos en su marcha en la vida, para que no se tercíese, siendo así su camino irreprochable 47. Su buena conducta se debe, pues, principalmente a Yahvé, que le ha dirigido e iluminado como una lámpara en su vida, dándole fuerza y vigor para hacer frente a sus enemigos. En la lucha le ha dado la agilidad del ciervo, y le ha colocado en situación de privilegio para la lucha al afirmarlo sobre las α/turas48. El salmista juega con las metáforas de la guerra para declarar la lucha espiritual que ha tenido que mantener por ser fiel a sus principios de fidelidad a Yahvé. En una guerra, la ocupación de los altozanos que dominan el campo de batalla son ya una garantía de victoria49. El salmista sigue con el símil de la guerra, y declara que es Yahvé quien le ha aleccionado en el camino de la virtud, en la lucha por mantener su integridad moral y espiritual: adiestro mis manos para la batalla. Si es David el autor del salmo, estas palabras tienen un sentido histórico real, ya que toda su vida fue un despliegue guerrero, primero para llegar a ser rey y después para defenderse de los enemigos exteriores e interiores. No pocos autores modernos creen que el salmista canta las victorias guerreras de un rey posterior al propio David. El estilo de la última parte del salmo es heroico, obra quizá de un poeta áulico que exaltaría las proezas de su rey.
Victoria sobre los enemigos (36-40).
36
Tú me entregaste tu salvador escudo, tu diestra me fortaleció y tu solicitud me engrandeció. 37 Me hacías correr a largos pasos, sin que se cansaran mis rodillas. 38 Perseguía a mis enemigos, y los alcanzaba, y no volvía sin haberlos desbaratado. 39 Los machacaba sin que pudieran resurgir; caían bajo mis pies. 40 Me ceñiste de fortaleza para la guerra, sometiste a los que se alzaban contra mí.En los momentos de la lucha, Yahvé ha sido su defensor y le ha dado fuerzas para acelerar sus pasos en persecución de los enemigos. Los términos con que se describe la victoria sobre los enemigos son duros y en consonancia con la rudeza de costumbres de los tiempos del A.T. El salmista se halla todavía lejos de la sensibilidad moral exigida por la revelación evangélica.
Sometimiento total de los enemigos (41-46).
41
Obligaste a mis enemigos a darme la espalda, a los que me odian los exterminaste 50. 42 Vociferaban, pero nadie los libraba; (clamaban) a Yahvé, pero no los oía, 43 y los dispersaba cual polvo cara al viento, y cual lodo de las plazas los hollaba. 44 Me libraste de las sediciones del pueblo y me pusiste a la cabeza de las gentes; pueblos que tío conocí 45, me servían. 45 Al oír hablar me obedecían. Los extraños me lisonjeaban. 46 Los extranjeros palidecían y salían temblorosos de sus fuertes.La descripción cíe la victoria sobre los enemigos y su sometimiento general tiene su mejor explicación en David victorioso sobre todos sus enemigos, reinando pacíficamente sobre su pueblo después de haber vencido sediciones internas51 y haber sometido a los enemigos exteriores: filisteos, amonitas y moabitas52. Por eso puede decir que fue constituido en cabeza de las gentes (v.44) 53. No pocos extranjeros, al conocer las victorias de David, ofrecían su alianza 54. Sus enemigos vencidos palidecían (v.46), entregándose incondicionalmente a la generosidad del vencedor: salían temblorosos de sus fuertes55.
Acción de gracias (47-51).
47
‘Viva Yahvé y bendita sea mi Roca, sea ensalzado Dios, mi Salvador! 48 E1 Dios que me otorga la venganza y me somete los pueblos. 49 E1 que me libra de mis enemigos, el que me hace superar a los que se alzan contra mí, el que me libra del hombre violento. 50 Por eso te alabaré, ‘oh Yahvé! entre las gentes, y cantaré salmos en tu honor. 51 El que da grandes victorias a su rey, el que hace misericordia a su ungido, a David, y a su descendencia por siempre.La exposición de las victorias se cierra con un himno de acción de gracias al que se las otorgó de modo tan munificente. Yahvé es, en realidad, su Roca y fortaleza, y confiando en El ha logrado la plena victoria sobre sus enemigos. David logró vengarse de sus enemigos 56 y ser reconocido como rey. Esta venganza es atribuida a Dios, que le dio la victoria. La perspectiva es en consonancia con la sensibilidad espiritual ruda del A.T. Con todo, se nota la confianza total en Yahvé y la gratitud hacia El. En su mentalidad netamente religiosa, el salmista atribuye las victorias exclusivamente a Yahvé. Por eso le alabará entre las gentes (ν.50). La sumisiσn de los pueblos extranjeros sirve para que ιstos conozcan las proezas del único y verdadero Dios. Las victorias de Yahvé proclaman su poder. San Pablo trae estas palabras para probar que la admisión de los gentiles al mensaje de salvación estaba anunciada en el A.T.57 El rey de Israel es su ungido (meshijó). Esta expresión se aplicaba a los sacerdotes y reyes que habían recibido la unción de Yahvé 58. En el salmo 2 se aplica al Ungido por excelencia o Mesías, que iba a ser el lugarteniente de Yahvé y la culminación de la dinastía davídica.
1 Cf. Sam 24:1s. 2 Véase E. Podeci-Iard, o.c., 90. 3 Lit. "cuerno de mi salvación." El "cuerno" es símbolo del poder y de la divinidad en la literatura antigua oriental. 4 Cf. Gen 26:24; Dt 9:27; Núm 12:7; 2 Sam 7:8; Ez 34:23; 37:24; Zac 3:8. 5 Cf. Sam 22:4; 23:14.19.29; 24.22; 1 Par 11:15. 6 Cf. Sam 24:2.
7 Cf. Sal 19:14; 28:1; 94:22; 33:17; 28:7. 8 Cf. Dt 33:17;.Le 1:69; Sal 28:7.8. 9 Cf. Sal 56:9; 48:1; 96:4; 13:3; 145:3- 10 Así según la recensión de 2 Saín 22, El TM del salmo dice 'lazos de muerte·." 11 Los LXX y Vg: "dolores mortis," confundiendo hébel (dolor) con jebe/ (cuerda). 12 Cf. Sam 1:16; 2:12; 2 Sam 16:7; 1 Re 21:10. 13 Cf. Sal 32:6; 66:12; 69:25; véase RB (1907) 64. 14 Cf. E. Dhorme, Choix des textes religieux assyro-babyloniennes p,321; Ep. Gilga-mesh t.i2 col.II 29. 15 Cf. Sal 11:4. 16 Cf. Ex 19:16-18; 24:15-18; Sal 68:8-9; 77:17-20; 114; Jue 5:4-5; 1 Re 19:11-12; Is 24:18-20; 29:6; 30,27-30; 63:19-64:3; 66:15-16; jl 2:10-11; 4:16; Nah 1:3-7; Hab 3:6; Sal 50:3; 97:2-5; Eclo 16:16. 17 Cf. Sal 68:7.8-68:16-18. 18 Cf. Is 24:18; Hab 3:6. 19 Cf. Job 26:11. 20 Cf. Ap 6:16.17. 21 Job 41:19-21. 22 Cf. 15:7-Dt 32:22; Sal 107:3; Mal. 11 23 Ct. Sal 140,10. 24 Nah 1:3; Gen 11:7; 15:31; Is 64:1. 25 Cf, Ex ig.ió; 20,21; 1 Re 8,12; Sal 197:25, 26 El TM añade "granizo y carbones de fuego," que no aparece en 2 Sam 22 ni en los LXX; lo que indica que es glosa. 27 Lit. en heb. "lechos de aguas*, pero en 2 Sam 22 "lechos del mar," seguido por muchos autores. Entonces la idea sería que, al conmoverse los cimientos del orbe, se secó el mar, pareciendo desnudo su lecho, como se dice del mar Rojo en Ex 15:8. Cf. Sal 106:9; Nah 1:4. 28 Cf. Sal 82:2; 99, 1 Sam 4:4; 2 Sam 6:2. 29 Cf. Ex 25:17-22; 26:1; 1 Re 6:235; 7:29.36. 30 Cf. Ez 10:1s; 1s 6:1s; Ap 4:1s. 31 Cf. Dt 28:49; Jer 48:40; 49:22. 32 Cf. Ex 19:9; Dt 4:1 ; Job 22:135; Sal 97:2. 33 Cf. Ex 9:23s. 34 Cf. Jos 10,11. 35 Cf. Job 37:2- 5; Sal 29:35. 36 Cf. Núrn 24:16; Dt 32:8; Sam 2:10. 37 Cf. Job 38:4-6; Sal 75:4; 104:5; 46:3-4; Ex 20,4. 38 Cf, Sal 3.1:6; 66:12; 69:2:3. 39 Cf. Lev 26:23.24; Job 5:12.13; Is 29:95; Prov 3:34; Rom 1:28; Ap 22:11. 40 Cf. Prov 6:17. 41 Cf. Is 2:11.12.17- 42 Cf. Job 18:6; Prov 13:9. 43 Cf. 2 Sam 5:6-8. 44 Cf. Job 19:81 "ha amurallado mi camino y no puedo pasar; sobre mis senderos ha derramado tinieblas"; Lam 3:7: "ha puesto un muro en torno a mí y no puedo pasar." 45 Cf. Dt 32:4; Sal 19:7; 119:40. · 46 Cf. Dt 33:31; Sam 2:3; 7:22, 47 Cf. Sal 93:1. 48 Cf. Dt 32:13; 2 Sam 1:23. 49 Cf. Hab 3:19. 50 Así según los LXX y Vg. El TM: "los exterminé." 51 Cf. 2 Sam 8:95. 52 Cf. 2 Sam 10:1s. 53 Cf. 2 Sam 8:6; 10,19. 54 Cf. 2 Sam 8:9s. 55 Cf. Sam 14:11; Miq 7:17. 56 Cf. Sam 24:12; 25:39. 57 Cf. Rom 15:9; Dt 32:43; Sal 117:1; Is 11:10. 58 Cf. Sam 12:3; 17:51; 1 Re 1:39; Lev 8:1s; Is 45.
Salmo 19 (Vg 18): La Gloria de Dios, Manifestada en el Cosmos.
E
n este salmo encontramos, en realidad, dos composiciones poéticas totalmente diversas, que sin duda tuvieron distinto origen. El contenido, la forma poética y el ritmo son diversos en ambassecciones. Los v.2-7 constituyen un himno al Creador, cuya grandeza se manifiesta en los misterios del cosmos. Todo es armonía y sucesión sincronizada en la marcha de la creación, porque todo obedece a una inteligencia superior. Esta parte del salmo se caracteriza por el lirismo más subido y arrebatador. La segunda sección tiene el aire de un poema didáctico, que se divide en dos partes: a) excelencias de la ley divina, que es fuente de felicidad para el que la observa (8-11); b) parte deprecativa: súplica de perdón por las infracciones, petición para no caer en la apostasía y, finalmente, súplica de que su oración sea escuchada.El compilador de ambos poemas parece que ha querido poner en paralelo la armonía y belleza del cosmos, obra del Creador, y la de las prescripciones de la Ley, que se deben al mismo Dios, que formó el universo 1. En la primera parte se emplea el nombre divino de El, mientras que en la segunda se usa el específico de Yahvé. El primero dice relación con el universo creado, mientras que el segundo dice relación con la elección de Israel, al que fue destinada la Ley. Así, pues, la segunda parte parece una adición de un autor de la escuela "sapiencial" que quiso establecer un paralelo entre la maravillosa obra de la creación del mundo y su "segunda creación," la Ley mosaica, expresión de su voluntad y, a la vez, módulo y troquel del alma religiosa israelita. La Ley es un reflejo de la sabiduría y santidad divinas y el espejo en que debe mirarse el alma israelita para reconocer su defectibilidad y dependencia de Dios.
Según el título, el salmo tiene por autor al propio David, como los anteriores. Ya hemos adelantado que el estilo y perspectiva poética y doctrinal de las dos secciones reflejan autor diverso. La primera parte, más lírica, puede reflejar el temperamento poético del Rey Profeta; pero la segunda delata a un autor "sapiencial" enamorado de la Toráh después de los tiempos de Esdras. Los críticos descubren, incluso en la primera parte, arameísmos tardíos de la época postexílica 2.
El himno de los cielos a la gloria de Dios (1-5).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. 2 Los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 3 El día transmite el mensaje al día, y la noche a la noche pasa la noticia. 4 No son discursos ni palabras cuya voz deje de oírse. 5 Su pregón sale por toda la tierra, y sus palabras llegan hasta los confines del orbe.Los cielos límpidos de Oriente son de una belleza incomparable; por eso, mejor que en ninguna otra parte, se destacan las miríadas de luminarias que proclaman la grandeza, la omnipotencia y la sabiduría de Dios, que las gobierna. El salmista se extasía ante esta maravilla única de la creación, y declara que los cielos entonan un himno mudo y silencioso al Creador, pero no por ello menos elocuente. La gloria de Dios se refleja en esta obra grandiosa. Se manifestó en la presencia luminosa que dirigió al pueblo israelita por el desierto. Es la revelación de sí mismo. En la literatura rabínica, esta presencia o morada de Dios se llamó shekinah 3. El salmista considera aquí la gloria de Dios como la manifestación radiante de su poder y sabiduría en la creación. La creación en el fondo es una revelación de Dios. El firmamento, o bóveda maciza celeste, según la concepción de los antiguos hebreos, era la muestra palmaria de la magnificencia divina, al aparecer tachonada de estrellas y astros luminosos 4.
Y este clamor mudo de la creación no se interrumpe. El día y la noche, lejos de anularse mutuamente en la proclamación de la gloria de Dios, se completan, ya que se suceden como dos centinelas de turno que se transmiten el mensaje o consigna: la gloria de Dios. A la luz del día se manifiestan los portentos del reino natural y animal: los valles de verde esmeralda, las cumbres nevadas de las montañas, las ocres mesetas de cereales, las rocas calcáreas, los mares; todo es un despliegue deslumbrante de las posibilidades de Dios en la creación. Así, pues, el día y la noche son como dos coros que alternativamente proclaman la grandeza de Dios5. Estas afirmaciones del salmista tienen particular relieve en unos tiempos en que los pueblos gentiles egipcios, mesopotámicos, fenicios adoraban los astros como seres divinos. En su perspectiva son obras de Dios que tienen una finalidad en orden al ser humano 6. El lenguaje mudo de los cielos y del firmamento no es perceptible por los sentidos, pero no por eso es menos elocuente. San Pablo dirá que el Dios invisible puede ser rastreado a través de sus obras visibles 7. Toda la tierra pregona la grandeza y gloria de Dios (v.5).
La trayectoria del sol (5b-7).
5b
Puso en ellos una tienda para el sol, 6 el cual, semejante al esposo que sale de su tálamo, se lanza alegre, como valiente, a recorrer su camino. 7 Sale de un extremo de los cielos, y su curso llega hasta sus confines, y nada se oculta a su calor.Llevado de su inspiración poética, concibe al sol como un príncipe que habita suntuosamente en su palacio o tienda y que sale de mañana de refresco de su tálamo, como el esposo, a emprender su diaria tarea. El sol tiene ante sí un gran cometido: recorrer la inmensidad que se extiende desde los confines de los cielos a los más recónditos extremos de la tierra, de forma que nada quede oculto a su acción benéfica de dar calor y vida a los seres. He aquí cómo se expresa un himno asirio: "‘Oh Shamash! (dios solar), cuando tú sales de la gran montaña..., cuando tú sales del fundamento del cielo, donde se reúnen el cielo y la tierra..."8. El salmista juega con dos símiles: el del radiante esposo que sale, lleno de alegría y optimismo, ataviado con sus mejores prendas; rebosante de belleza y juventud, el esposo es símbolo de la felicidad y del optimismo. Pero, como el camino que ha de recorrer es inmenso, entonces el salmista lo presenta como un héroe vigoroso y animoso que se lanza a su carrera como un joven atleta. Como el guerrero valiente, afronta con vigor y resolución la lucha con sus enemigos, que en el caso del sol son las tinieblas, que tiene que disipar, y el frío, que trae la muerte a la naturaleza. Luz y calor son los dos grandes beneficios del astro rey, que sale radiante de su magnífico palacio para diariamente luchar con los enemigos de la vida en la naturaleza. En otro himno asirio-babilónico encontramos una concepción parecida: "(Shamash) se muestra cada día en el horizonte con un vigor y una juventud nuevas. Dios de la luz, tiene que luchar contra las tinieblas de la noche. Dios del calor, debe vencer el frío del invierno. También es el valiente entre los valientes, el qurudu, es decir, el guerrero y el héroe" 9. El poeta israelita pudo utilizar estos símiles, e incluso conocer algún himno al sol, adaptándolo a su concepción monoteísta.
Panegírico de la Ley.
El tono del salmo cambia totalmente; desaparece el arrebato lírico grandioso y le sucede un gotear cansino de epítetos aplicados a la Ley, conforme a la tradición de las escuelas "sapienciales" que florecieron después del exilio. Este carácter esencialmente didáctico, totalmente diverso del lírico anterior, revela una nueva mano redaccional. No sabemos por qué este nuevo salmo fue yuxtapuesto al anterior. Quizá se deba al deseo de poner en paralelo la magnificencia de la Ley, que en la estimación rabínica era la "nueva creación" de Dios al servicio de su pueblo. El nombre de El (Señor de la creación, del orbe) es sustituido por Yahvé, el nombre que en la tradición israelita refleja la vinculación al pueblo de las promesas.
La Ley es sin mácula, verídica y recta (8-10).
8
La Ley de Yahvé es perfecta: restaura el alma; el testimonio de Yahvé es fiel: hace sabio al simple. 9 Los preceptos de Yahvé son rectos: alegran el corazón; los mandatos de Yahvé son limpios: esclarecen los ojos. 10 El temor de Yahvé es puro: permanece por siempre; los juicios de Yahvé son verdad: del todo justos.Los pensamientos se desarrollan por paralelismos conceptuales, de forma que el pensamiento se va completando en cada estico. La Ley ha de tomarse aquí en sentido amplio, no sólo en su parte preceptiva, sino aun exhortativa, con sus promesas y amenazas. La felicidad del hombre está en conformarse con la voluntad de Dios y ésta se manifiesta en la Toráh, que es perfecta, de forma que el que camine según sus preceptos no se desvía del camino recto y da satisfacción plena al hombre: restaura el alma, confortando al hombre y dándole vigor, como el agua al sediento 10. Se la llama testimonio de Yahvé, en cuanto que refleja la voluntad divina ll; es fiel, porque nunca deja decepcionado al que se amolda a ella. Con sus prescripciones hace sabio al simple. Todo hombre puede dirigirse por el camino de la virtud o del vicio: el que escoge la primera senda es el sabio, mientras que el que sigue los senderos que se apartan de Yahvé es el simple o necio 12. El principio de la sabiduría está en el temor de Dios 13, y éste se refleja en el cumplimiento de la Ley, expresión de la voluntad divina.
La Ley se concreta en los preceptos, y, éstos son rectos, porque se amoldan al querer divino; con ellos se alegra el corazón, pues se siente la satisfacción moral de vivir en consonancia con el Dios omnipotente y dispensador de toda gracia. Esta alegría del corazón se refleja en la luminosidad radiante del rostro: esclarecen los ojos. "La Ley es luz" 14, y da luz y vida 15. Esa luminosidad procede de que sus preceptos son limpios y transparentes, y, como tales, no empañan la tranquilidad de conciencia. El temor de Yahvé reconocimiento de la Ley divina es puro, libre de toda contaminación; permanece para siempre, pues responde a las exigencias del Dios inmutable. Los juicios o decisiones de Yahvé son justos y verdaderos porque responden a los postulados de justicia que implica la divinidad, y, como tales, no engañan.
Valor de los juicios divinos (11-12).
11
Son más estimables que el oro acrisolado, más dulces que la miel, que el jugo de los panales. 12 También tu siervo es iluminado por ellos, y en guardarlos halla gran provecho.Los juicios de Dios en cuanto sirven para dirigir al hombre en la vida son de más valor que el mejor oro. La comparación es un tópico en la literatura sapiencial16. Por el fruto que producen resultan más sabrosos y dulces que la miel, que sale directamente de los mismos panales sin haber sufrido adulteración 17. El salmista sabe reconocer su valor, y procura sacar provecho al dejarse iluminar por ellos.
Súplica de perdón por las faltas involuntarias (13-15).
13
ΏQuién será capaz de conocer los deslices? Limpíame de los que se me ocultan. 14 Retrae también a tu siervo de los movimientos de soberbia l8, no se adueñen de mí; entonces seré irreprochable y purificado del gran pecado. 15 Séante gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón. ‘Yahvé, mi Roca y mi Redentor!Penetrado de la perfección de la Ley divina, se siente culpable de muchos deslices o infracciones. Particularmente le preocupan las inadvertencias ocultas. Tiene miedo de no corresponder al gran tesoro que para él es la Ley de Yahvé. Las faltas que se hacen por error 19 se contraponen a las realizadas deliberadamente "con mano alzada"20. El salmista quiere expiar todas las posibles transgresiones para no empañar la amistad que con Yahvé tiene por el cumplimiento fiel de la Ley, que es la revelación de Dios. La Ley mosaica había determinado concretas expiaciones para librarse de la secuela de las faltas cometidas por error o inadvertencia21. El salmista desea también verse libre de los movimientos de soberbia o presunción (v.14). Tiene conciencia de su debilidad, y teme rebelarse contra los caminos de Dios 22. Con la ayuda divina espera verse libre del gran pecado, es decir, de la apostasía o la rebelión espiritual contra su Dios 23.
Con estos sentimientos de humildad y compunción, el salmista espera que sus palabras sean gratas a Dios, y lo mismo sus consideraciones o meditación del corazón. Yahvé es el único apoyo para su alma, ansiosa de vivir en comunidad con El a través de la Ley. Yahvé es su Roca, en la que se siente segura, y es su Redentor, el vengador oficial de las ofensas 24.
1 Cf. Am 4:13; 5:7.8.
2 Véase A. Podechard, o.c., I 94. 3 Cf. Ex 16:7; 10; 33:22; Rom 9:4. 4 Cf. Gen i,6s; Job 37:18. 5 Véase Cicerón, De natura deorum II 37.95. 6 Cf. Gen 1:14-15. 7 Cf. Rom 1:19. 8 P. Dhorme, Choíx des textes religieux assyro-babyloniennes 61:1.19:1.9 nota. 9 Cf. P. Dhorme, o.c., XXI; 211:1.43; 285:1.23; 299:1.9. 10 Cf. Lam 1:11.19. n Cf. Ex 25:16.21. 12 Cf. Sal 119:130; 2 Tim 3:15. 13 Ecle 1:16. 14 Prov 6:23. 15 Cf. Sal 119:105.130; Ef 1:18. 16 Cf. Sal 119:72.127; Prov 3:14; 8:10; Job 28:15-19. 17 Cf. Prov 16:24. 18 Los LXX: "de (dioses) extranjeros"; el TM lit. "de los orgullosos"; cf. Jer 3:13. 19 Cf. Lev 4:2. 20 Cf. Núm 15:30; Núm 15:22-31. 21 Cf. Lev 4:15.13; Núm 15:22. 22 Cf. Sal 119:121. 23 Cf. Is 1:2. 24 Cf. Job 19:25; Larn 3:58.
Salmo 20 (Vg 19): Oración por el Rey que va a la Guerra.
E
ste salmo constituye, con el siguiente, una unidad literaria, pues ambos fueron compuestos con ocasión de una expedición guerrera del rey de Jerusalén contra enemigos extranjeros. En este salmo, "el tono es deprecativo, mientras que el siguiente tiene el aire de acción de gracias por la victoria. Probablemente ambas piezas son del mismo autor. El salmo 20 presenta al rey ofreciendo un sacrificio público en el templo antes de marchar al lugar de la batalla para impetrar su auxilio en el duro trance, como era costumbre en Israel cuando el rey salía a campaña! Mientras el rey ofrece el sacrificio, una voz salida de en medio de la multitud le augura éxitos con la ayuda de Yahvé (2-5); la multitud responde pidiendo protección y victoria para el rey (v.6); y éste, o un sacerdote, declara que ha sido aceptado el sacrificio, y que, por tanto, la victoria será segura (6-8); la multitud se asocia a estas declaraciones y vuelve a impetrar el auxilio divino (v.10).Según el título, el salmo es del propio David; y, en ese supuesto, las circunstancias de su composición habría que buscarlas cuando salió en expediciones militares contra los amonitas y sirios 2. Ciertamente, la composición es anterior al destierro babilónico, pues gira en torno a la persona del rey, que se apresta a la guerra. Cualquiera que haya sido su origen, es muy probable que el salmo se haya recitado en las funciones litúrgicas, siempre que un rey de Israel salía en campaña.
Rítmicamente el salmo es muy regular, distinguiéndose dos estrofas, la primera con paralelismos sinónimos, mientras que la segunda se caracteriza por los paralelismos sintéticos.
Súplica de victoria a Yahvé (1-6).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. 2 ‘Óigate Yahvé en el día de la angustia, protéjate el nombre del Dios de Jacob! 3 Envíete su auxilio desde su santuario, sosténgate desde Sión! 4 ‘Acuérdese de todas tus oblaciones y encuentre suculento tu holocausto! Selah. 5 ‘Que El te otorgue según tu corazón y cumpla todos tus designios! 6 ‘Que podamos cantar tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios enarbolemos la bandera! ‘Que Yahvé cumpla todas tus demandas!Los críticos señalan la pureza de dicción del salmo, en la que no se dan frases arcaicas. Por eso, aunque suponen que es de los tiempos de la monarquía, se resisten a atribuirlo a David, aunque la pieza primitiva pudo ser retocada. El salmista pone en boca de la asamblea, reunida en el santuario o templo con motivo de un sacrificio del rey que se dispone a salir en campaña, la manifestación de los mejores augurios para la empresa difícil, no exenta de peligro, que se avecina, el día de la angustia, es decir, del choque armado con los ejércitos enemigos. Garantía de la protección divina será el nombre del Dios de Jacob (v.2). La expresión Dios de Jacob es sinónima muchas veces de "Dios de Israel," pero aquí parece que el salmista alude a la especialísima protección que Dios tuvo sobre el patriarca hebreo cuando su destierro a Aram y, sobre todo, en el lance apurado del encuentro con su hermano airado Esaú 3. El propio Jacob, cuando volvía enriquecido de Siria, proclamó en Betel: "Vamos a alzar allí un altar al Dios que me oyó en el tiempo de la angustia"4. El salmista piensa ahora en el poder del antiguo Dios de los patriarcas, que ahora tiene su residencia en el santuario o templo de Jerusalén (v.3). Desde allí ha de salir ahora el auxilio y el sostén para el guerrero 5. Cuando está el rey ofreciendo su holocausto y oblaciones para impetrar la protección, es el momento de pedir que le sea grato el sacrificio, de forma que se acuerde de él cuando llegue el momento de dispensar su protección. Las oblaciones eran ofrendas a base de harina, aceite e incienso6, mientras que los holocaustos, como su nombre indica (όλον καίω, quemar totalmente), eran sacrificios cruentos en los que se quemaba toda la vνctima; por ello eran los mαs aceptos a Dios: "ofrenda encendida de suave olor a Yahvé"7. El sacerdote solía quemar sobre el altar parte de la ofrenda de harina; era el memorial o recuerdo en honor de Yahvé 8. En todo caso, el salmista desea que Yahvé encuentre suculento ("de suave olor") el sacrificio; expresión primitivista para desear que le sea grato y aceptable.
Supuesta esta aceptación benévola, la asamblea desea para su rey el cumplimiento de sus designios de victoria (v.5). Segura del triunfo, la multitud sueña ya con enarbolar la bandera de la victoria cuando vuelva de su expedición militar (v.6). El rey era el instrumento de Yahvé, como lugarteniente suyo en la sociedad teocrática de Israel; por eso su victoria era la del propio Yahvé 9.
Confianza en la victoria con la ayuda de Yahvé (7-10).
7
Ahora sé que otorga Yahvé la victoria a su ungido, que le responde desde su santo cielo con las proezas salvadoras de su diestra. 8 Estos en carros, aquéllos en caballos, pero nosotros nos acordamos del nombre de Yahvé, nuestro Dios 10. 9 Ellos vacilaron y cayeron, pero nosotros nos alzamos y resistimos. 10 Salvad al rey, ‘oh Yahvé! ‘Respóndenos en el día que te invocamos! 11A los deseos de la multitud, que implora victoria para el rey, una voz oracular anuncia, en nombre de Dios, que la victoria está concedida por Yahvé a su ungido o rey. Como ungido o consagrado por Dios, tiene un particular título a ser oído en los momentos críticos de su vida 12. Yahvé habita en los cielos, calificados de santos, en cuanto que están "santificados" con su presencia. Todo en derredor de Dios respira santidad. La morada propia del Dios de Israel son los cielos, pero en Jerusalén tiene su morada especial en la tierra, como Señor de su pueblo, especialmente vinculado a El13. Los gentiles confían en sus carros y en sus caballos, como los egipcios y los asirios 14; en cambio, la seguridad de Israel está en el nombre de Yahvé, que tantas veces los salvó milagrosamente, primero del poder del faraón 15 y después del ejército de Senaquerib 16. Estos hechos quedaron en la épica religiosa popular de Israel como modelo de la protección de Yahvé sobre su pueblo en los trances más difíciles de su historia. El salmista ahora recuerda que es Yahvé el sostén de Israel, a pesar de que carezca de medios materiales militares como los gentiles. Basado en la protección dispensada por Dios a su pueblo, se atreve ahora a anunciar la derrota de los enemigos: vacilaron y cayeron (v.8), mientras que ellos se mantendrán firmes resistiendo a todo ataque. El salmo termina con una invocación en demanda de auxilio para el rey (v.10).
1 Cf. Sam 7:4. 2 Cf. 2 Sam 10:1s. 3 Cf. Gen 33, 1 s. 4 Gen 35:3; Os 12:4:5. 5 Cf. Sal 3:4; 14:71 6 Cf. Lev 2:1s. 7 Cf. Lev 1:1s.
8 Cf. Lev. 2:2.9.16; Act 10,4. 9 Cf. 2 Sam 3:18. 10 Así según el TM. Los LXX: "nos engrandecemos." 11 Así coa los LXX y San Jerónimo. 12 Cf. Hab 3:13. 13 Cf. Ex 19:6. 14 Cf. Is 37, 1s. Ramsés II relata así la victoria en Cades: "...pero yo encuentro que Arnon vale más para mí que un millón de soldados, que cien mil carros..., porque el número de los hombres.no hace nada, pero Amón vale más que ellos" (Cf. ch. Jean, Le Milieu Bibli-"jwe avant Jésus-Christ II 323). 15 Cf. Ex 15,1s. 16 2 Re 19:1s.
Salmo 21 (Vg 20): Canto de Acción de Gracias por Haber Protegido al Rey.
E
ste salmo es lógica continuación del anterior. El tono deprecativo es sustituido por el de acción de gracias por el auxilio prestado al rey. Ahora aparece el rey en el templo ofreciendo sacrificios a Dios por la victoria conseguida.Podemos distinguir dos partes en la composición salmódica: a) en la primera se felicita al rey por la victoria conseguida contra los enemigos del pueblo de Yahvé (2-8); b) en la segunda (9-14) se auguran nuevos triunfos sobre los enemigos en las futuras expediciones militares. En la mentalidad teocrática de Israel, el rey representaba a Dios, y por eso los poetas áulicos recargaban sus epítetos entusiastas en favor del que sintetizaba las esperanzas nacionales. Las victorias de Israel eran las victorias de Yahvé. En torno a esta idea surgió una literatura cortesana, de la que encontramos muchos ejemplos en el Salterio. El salmista escenifica en nuestro salmo las explosiones de júbilo y la esperanza de la asamblea israelita, reunida con motivo de una fiesta en torno a su rey.
Por el estilo parece que el salmo es obra de los poetas áulicos o de los cantores del templo. Las expresiones del mismo pueden adaptarse a una asamblea religiosa con motivo de un sacrificio del rey o de una fiesta de coronación real. Las fórmulas son bastante generales y pueden adaptarse a distintas circunstancias y reyes. Como la dicción es muy correcta, exenta de arcaísmos, los críticos consideran el salmo obra de un poeta de los siglos VIII-VII; ciertamente es anterior al exilio, aunque no falta algún crítico extremista que rebaje la época de composición a los tiempos de los asmoneos en el siglo u; pero la ausencia de arameísmos y helenismos parece excluir fecha tan tardía.
Acción de gracias por las victorias obtenidas (1-8).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. 2 En tu poder, ‘oh Yahvé! se goza el rey. ‘Cuan jubiloso está de tu socorro! 3 Le diste cuanto su corazón deseaba, no le negaste la petición de sus labios. Seldh. 4 Más bien te adelantaste con faustas bendiciones y pusiste en su cabeza la diadema de oro puro. 5 Te pidió vida, y se la diste: días que se prolongan para siempre jamás. 6 Por tu protección es grande su gloria, le has revestido de esplendor y magnificencia. 7 Tú le otorgas bendiciones para siempre y le colmas de alegría ante tu faz. 8 Porque en Yahvé confía el rey, y por el favor del Altísimo permanecerá inconmovible.En el salmo anterior se pedía protección para el rey que salía en campaña; ahora, al volver victorioso, se dan gracias a Dios por el triunfo. La petición de sus labios era, sin duda, la súplica de victoria expresada en el salmo anterior, pero incluye también sus deseos de verse coronado y agasajado de su pueblo y colmado de días. Las expresiones son hiperbólicas y enfáticas, y así, para indicar una larga duración de su reinado, el poeta habla de días que se prolongan para siempre.Los poetas de corte siempre se han distinguido por la tendencia a halagar al rey. Aquí el salmista considera al soberano como representante de los intereses de Yahvé, y por eso desea que continúe en su trono, que es símbolo de la protección que Dios otorga a su pueblo. En las promesas de la Ley mosaica se anunciaba larga vida para los que fueran fieles a Dios. Aquí el salmista se hace eco de ellas, y espera que el rey fiel a la Ley tenga una larga vida, colmada de bendiciones 1. La vida del rey se desarrollará alegre ante la faz de Yahvé, es decir, en íntima comunión espiritual de afectos, lo que para el salmista constituye la mayor felicidad en esta vida. La amistad con Dios trae protección y bendiciones de toda índole. Gracias al favor del Altísimo, el soberano continuará seguro e inconmovible en su trono para bien de él y de su pueblo.
Deseos de victoria total sobre los enemigos (9-14).
9
‘Que tu mano alcance a todos tus enemigos y que tu diestra sorprenda a cuantos te aborrecen! 10 Tú los pondrás como en un horno de fuego en el día de tu faz 2: Yahvé los consumirá en su ira, el fuego los abrasará. 11 Borrarás de la tierra su progenie, su descendencia de entre los hijos de los hombres, 12 Si algo malo trazan contra ti, si maquinan engaños, no prevalecerán. 13 Les harás volver el dorso, tendiendo contra su rostro las cuerdas de tu arco. 14 ‘Ensálzate, Yahvé, en tu fortaleza! ‘Cantemos y celebremos tus proezas!La victoria obtenida es una prenda de otras que traerán la exterminación definitiva de los enemigos. Las expresiones del salmista se vuelven duras y escalofriantes, conforme a la ruda mentalidad del A.Τ. En realidad, para ιl los enemigos del rey son los enemigos de la causa de Dios. Llevado de su arrebato patriσtico y de su celo por la gloria de Yahvé, el poeta desea el exterminio total de los enemigos que constantemente conspiran contra los intereses del pueblo de Dios. Las frases son radicales y han de ser entendidas teniendo en cuenta el arranque oratorio del poeta y la mentalidad extremista de los orientales. El propio rey David se mostró a veces muy cruel con los vencidos. Así, después de la victoria sobre los amonitas, se dice que "a los habitantes los sacó de la ciudad, los puso a las sierras, a los trillos herrados, a las hachas y a los molinos y a los hornos de ladrillos" 3. Quizá la frase del salmista los pondrás en horno de fuego aluda a esta bárbara costumbre de echar a los vencidos a hornos ardiendo 4.
El día de la faz de Yahvé es el día de su manifestación airada contra los enemigos de Israel. Era el día del triunfo del propio Yahvé; por eso el salmista le pide que se manifieste y ensalce, mostrando su fortaleza. Las victorias de los israelitas eran un motivo de admiración hacia su Dios de parte de las poblaciones gentiles; por eso, otorgar el triunfo al pueblo cíe Israel era ensalzarse a sí mismo, mostrando su poder y justicia. Sus proezas o victorias sobre los enemigos de Israel serán así ocasión de ser celebradas por el pueblo elegido, que verá en El su escudo y protección. Por este aire de triunfo general sobre los enemigos, la tradición rabínica ha querido ver aquí a la persona del Mesías vencedor de todos los enemigos de Israel. En la tradición cristiana, algunos Padres le han dado este sentido; pero el contexto no favorece la interpretación mesiánica, ya que las frases del salmista pueden explicarse como explosión entusiasta en favor del rey en un momento solemne de su vida, como el día de la coronación o al volver triunfante de una campaña militar.
1 Cf. Ex 23:26; 1 Re 3:11; Prov 3:2. 2 Algunos autores ven en las frases de este verso una alusión escatológica al juicio cíe Yahvé sobre las naciones al fin de los tiempos, antes de la inauguración mesiánica; pero no está clara esta insinuación en el contexto. 3 2 Sam 12:31. 4 Cf. Dan 3:18s.
Salmo 22 (Vg 21): El Justo Doliente y Perseguido.
E
sta bellísima pieza poética se divide en dos partes atendiendo a su contenido ideológico: a) Elegía de un justo que se siente abandonado de su Dios y se queja de su abandono, que considera inmerecido. Rodeado de enemigos, está a punto de morir; por ello implora auxilio a su Dios, que parece ha ocultado su rostro a sus sufrimientos (2-22). b) Himno eucarístico: lograda la liberación del peligro en que se hallaba, el salmista da gracias a Dios y promete proclamar su salvación solemnemente en la asamblea del pueblo.El título del salmo lo adscribe a David, como los precedentes; pero los críticos sorprenden no pocos arameísmos y locuciones tardías, no anteriores a los escritos de Jeremías J. En los escritos del N.T., este salmo es citado muchas veces 2, pero nunca es atribuido a David en los autores neotestamentarios. Los autores que sostienen la autenticidad davídica del salmo, creen que fue compuesto cuando el Profeta Rey andaba, perseguido por Saúl, rodeado de enemigos 3, o en ocasión de la rebelión de su hijo Absalón, el momento más amargo de la vida cíe David4.
Rítmicamente, la primera parte del salmo (2=22) se divide en dos secciones, con cuatro estrofas en total. En la primera sección se destacan los dolores morales y espirituales del alma, que se siente abandonada de Dios; en la segunda se alude, sobre todo, a los dolores físicos y a los tormentos corporales. Las expresiones de dolor son gráficas y muy radicales, en las que no falta la hipérbole orienta! Hay juegos de paralelismos, antitéticos, sintéticos y sinónimos, impidos probablemente a una estructura coral en función de las exigencias litúrgicas. En la segunda parte del salmo (acción de gracias) podemos distinguir también dos secciones: a) glorificación de Yahvé en Israel; b) extensión universal del reino de Dios. El estilo es vigoroso en toda la composición, lleno de trágica sinceridad en la primera parte y de transparencia espiritual en la segunda. Algunos críticos modernos han conjeturado que son dos salmos diferentes que han sido yuxtapuestos posteriormente por exigencias del servicio litúrgico 5.
El salmista, abandonado de Dios (1-6).
1
Al maestro del coro. Sobre la cierva de la aurora. Salmo de David. 2 ‘Dios mío, Dios mío! ΏPor qué me has abandonado? Lejos estás de mi socorro, de las palabras de mi gemido 6. 3 ‘Dios mío! Clamo de día, y no me respondes; de noche, y tú no me atiendes 7. 4 Con todo, tú eres el Santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel8. 5 En ti esperaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste. 6 A ti clamaron, y fueron liberados; en ti confiaron, y no fueron confundidos.En el título musical parece que se alude a una canción conocida, a cuya melodía debía ajustarse el canto del salmo: en hebreo 'ayyeleth hashajar, "la cierva de la aurora."
El salmista empieza ex abrupto lanzando un grito de queja: ‘Dios mío! ΏPor qué me has abandonado? Es la voz del justo, que en momentos de depresión moral se siente como separado de su Dios, al que tanto ama. Lejos de ser un grito de desesperación, es un arranque de queja y de confianza hacia su Dios, en quien había puesto toda su confianza; es una manifestación espontánea hacia el amigo y familiar que creía siempre había de tener a su lado 9. Se siente abandonado y lejos de su Dios; por eso, las palabras de su gemido resultan casi sin eco en la lejanía en que se halla Dios, en otro tiempo su protector 10.
Estas palabras angustiadas del salmista doliente fueron pronunciadas por Jesús agonizante en la cruz. Mt y Me nos consignan incluso el texto semítico de la frase, si bien el primero en hebreo, Eli', mientras que Me en arameo, Elohí 12. Pero en ambos evangelistas el verbo es arameo (sabajthani, y no 'azabthani del TM). Seguramente que Cristo al morir recitaba este salmo, porque se adaptaba a su situación doliente y reflejaba su soledad psicológica frente al Padre para apurar el cáliz hasta la muerte. Teniendo en cuenta que recitaba el salmo, desaparece el problema teológico del supuesto abandono de Jesús por parte del Padre.
Día y noche clama el justo doliente a Dios, y no recibe respuesta favorable; a pesar de ello, le reconoce como Santo, el Santo de Israel. Para los hebreos, lo que caracterizaba a Yahvé era ante todo la santidad, en el sentido de incontaminación, separación y trascendencia. Dios está por encima de todas las cosas, pero en la historia ha establecido lazos de amistad con las almas justas. Su santidad exige correspondencia y fidelidad a las promesas de protección a los que se guían por su Ley. El salmista, abandonado y solitario en su dolor, huérfano de la presencia de su Dios, apela a su carácter de Santo, para que se acuerde de sus vinculaciones con los justos. Además, Yahvé mora en el templo de Jerusalén entre las alabanzas de Israel (v.4); es el lugar de culto oficial, único en toda la tierra; por tanto, las preces allí dirigidas a El tienen una exigencia especial para ser oídas. En el caso presente, la oración del salmista atribulado debe ser atendida con prontitud. Para reforzar su petición, el salmista recuerda a su Dios que los antepasados, sus padres, en momentos de aflicción confiaron y esperaron la ayuda de Dios, y no fueron defraudados, sino que fueron milagrosamente liberados. Lejos de ser confundidos y avergonzados ante sus enemigos, vieron sus preces y fe confirmadas por la ayuda omnipotente de Yahvé.
Despreciado de los hombres (7-11).
7
Pero yo soy un gusano, no un hombre; el oprobio de los hombres y el desecho del pueblo. 8 Búrlanse de mí cuantos me ven, abren los labios y mueven la cabeza. 9 "Se encomendó a Yahvé dicen ; líbrele, sálvele El, pues dice que le es grato." 10 Y en verdad tú eres el que me sacaste del vientre, el que me inspirabas confianza desde los pechos de mi madre 13. 11 Desde el útero fui entregado a ti, desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios.En contraste con los patriarcas, que no fueron defraudados en sus esperanzas de socorro de parte de Dios, el salmista es la abyección de todos. Despreciado como vil gusano y sin defensa, es la irrisión y el oprobio de los hombres y el desecho del pueblo (v.7). Las expresiones encuentran su paralelo en los "cánticos del Siervo de Yahvé" del libro de Isaías, donde éste es presentado como "menospreciado y abominado de las gentes"14; "desfigurado su rostro, no parecía ser de hombre"15; "despreciado, desecho de los hombres, varón de dolores, conocedor de todos los quebrantos..., menospreciado, estimado en nada" ^6. Gráficamente describe el salmista los movimientos de burla y desprecio: mueven las cabezas, abren los labios..., justamente lo que hacían los enemigos de Cristo a los pies de la cruz 17. Los gestos son de desprecio y de horror 18.
Ante esta actitud despectiva, el salmista renueva su confianza en Dios, que providencialmente ha tenido cuidado de él desde el seno materno. Todo el pasado fue para él una prueba de la predilección de Yahvé por él19. Desde el nacimiento ha sido entregado al cuidado de Yahvé 20. Según la costumbre oriental, el padre recibía sobre sus rodillas al recién nacido para reconocerle como suyo. El salmista parece que juega con esta costumbre y declara que ha sido entregado a la mano acogedora y providencial de su Dios 21. Enfáticamente, el salmista recalca a los que se burlen de él que, en efecto, Yahvé es su Dios desde el vientre de su madre.
Perseguido de los enemigos (12-19).
12
No estés alejado de mí, que estoy angustiado; acércate, pues nadie viene en mi ayuda. 13 Rodéanme toros en gran número, cércanme novillos de Basan. 14 Abren sus bocas contra mí cual león rapaz y rugiente. 15 Me derramo como agua; todos mis huesos están dislocados. Mi corazón es como cera, que se derrite dentro de mis entrañas. 16 Seco está como un tejón mi paladar, mi lengua está pegada a las fauces, y me han echado al polvo de la muerte. 17 Me rodean como perros, me cerca una turba de malvados; han taladrado mis manos y mis pies 18 y puedo contar todos mis huesos. Ellos me miran y contemplan. 19 Se han repartido mis vestidos y echan suertes sobre mi túnica.De nuevo el salmista se queja de que Yahvé, su protector, que le ha protegido desde el seno materno, se mantenga alejado ahora que se halla sin auxilio en medio de sus enemigos. Con todo realismo describe a sus enemigos como toros y novillos de Basan, la región del norte de TransJordania, famosa por sus praderíos, bosques y ganados 22. Los novillos de Basan, pues, eran los más robustos y agresivos; por eso se prestan a la comparación con los enemigos del salmista, que ferozmente le atacan y abren sus bocas como leones rugientes (v.14), ansiosos de caer sobre la presa23.
Al lado de las persecuciones están los dolores físicos del salmista; quizá esté postrado en el lecho del dolor a causa de una enfermedad o encarcelado; pero sus palabras reflejan un estado de agotamiento físico total, aunque las frases gráficas que emplea pueden entenderse en sentido metafórico, para indicar su estado de postración moral. Oprimido por su estado de ansiedad espiritual, se siente agotado, como en estado delicuescente: me derramo como agua (ν.15), se dislocan mis huesos, su corazón se derrite como cera en su interior; sediento, tiene la lengua pegada al paladar, consumido por la fiebre; se considera ya entregado al polvo de la muerte, enterrado con los difuntos. De nuevo alude a la hostilidad y mal trato que le dan sus perseguidores, lo que parece que las frases alusivas a su agotamiento físico tienen, sobre todo, un sentido moral: le rodean como perros hambrientos, deseosos de saciar su hambre; esos malvados forajidos le han maltratado, dejándole con las manos y los pies traspasados. Convertido en un esqueleto viviente, puede la víctima contar todos sus huesos (v.18) 24. Satisfechos de haberle maltratado, esa turba de malvados se complacen maliciosamente al ver tendida e indefensa, a su víctima: me miran y contemplan (v.18), y, para mayor escarnio, ante sus ojos mortecinos se han repartido sus vestiduras y echan suertes sobre su túnica. Los evangelistas consideraran estas palabras del salmista y las aplicarán al caso de la crucifixión de Jesús, en la que literalmente se han cumplido 25.
Súplica de salvación (20-22).
20
Tú, pues, Yahvé, no estés lejos, fuerza mía; ‘apresúrate a venir en mi auxilio! 21 Libra mi alma de la espada, y mi vida de la garra de los perros 26. 22 Sálvame de la boca del león y de los cuernos de los toros salvajes mi pobre (vida) 27.Rodeado de sus feroces enemigos y a punto de expirar, el salmista pide de nuevo a Yahvé que no le abandone permaneciendo lejos; es su única fuerza y auxilio, y, por tanto, es la hora de salir por sus intereses. De nuevo acude a metáforas atrevidas y gráficas: su alma está a merced de la espada, y su vida, única y amada, se halla entre las garras de los perros (v.21). Su pobre vida se halla en las fauces del león y entre los cuernos de los toros salvajes, que furiosamente le atacan.
Acción de gracias por la liberación (23-27).
23
Yo anunciaré tu nombre a mis hermanos y te alabare en medio de la asamblea. 24 Los que teméis a Yahvé, ‘alabadle! ] Descendencia toda de Jacob, ‘glorificadle! ‘Temblad delante de El toda la progenie de Israel! 25 Porque no desdeñó ni despreció la miseria del desgraciado ni apartó de él su rostro, antes oyó al que imploraba su socorro. 26 Contigo será mi alabanza en la gran asamblea, cumpliré mis votos delante de los que le temen. 27 Comerán los pobres, y se saciarán, y alabarán a Yahvé los que le buscan: "‘Viva vuestro corazón siempre!"La perspectiva cambia totalmente. El salmista ha sido liberado de la situación angustiosa en que se hallaba, y se encuentra ahora presente en la asamblea solemne del pueblo con ocasión de algún líicío público. Profundamente agradecido a sus beneficios, el judio liberado quiere hacer partícipes de sus sentimientos a sus hermanos υ correligionarios, los israelitas, que usufructϊan las mismas promesas religiosas. El nombre de Yahvé, es decir, sus proezas, deben ser conocidas públicamente de la asamblea de los fieles, Llevado de su entusiasmo, invita a todos los que teman a Dios, es decir, a la descendencia de Jacob, la progenie de Israel (v.24): los herederos de las promesas divinas 28. Como tales, deben participar de la alegría del que milagrosamente ha sido liberado de un peligro mortal. Yahvé no se ha desentendido del desgraciado, sino que benévolamente le escuchó, y, lejos de ocultar su rostro, le prestó auxilio salvador 29. El salmista proclama su alabanza en la asamblea y se dispone a cumplir los votos hechos en tiempos de angustia 30. Y después invita a los pobres a participar del banquete de acción de gracias que se seguía a base de las partes de las víctimas no quemadas en el altar; éstas debían ser comidas el mismo día del sacrificio o en la mañana siguiente 31. En el Deuteronomio se exhorta al oferente a que invitara a los pobres y levitas a tomar parte en el convite sacrificial 32, para que se sacien 33 y alaben a Yahvé. El oferente se siente feliz entre sus invitados y les exhorta a regocijarse en el Señor: ‘Viva vuestro corazón siempre! (v.27). Los Santos Padres han aplicado las palabras de este salmo de acción de gracias al banquete eucarístico del N.T.
Conversión de las naciones (28-32).
28
Se acordarán y se convertirán a Yahvé todos los confines de la tierra, y se postrarán delante de El todas las familias de las gentes, 29 Porque de Yahvé es el reino, y El dominará a las gentes. 30 Comerán y se prosternarán ante El todos los grandes de la tierra; se curvarán los que al polvo descienden. Mi alma vivirá para El34. 31 Mi posteridad le servirá 35, hablará del Señor a las generaciones venideras 36. ·32 Υ precliearαn su justicia al pueblo que ha de nacer, por haberlo hecho Yahvι.La perspectiva del salmista se alarga; no sólo la progenie de Jacob conocerá su liberación y se gozará en Yahvé, sino las familias de todas las gentes (v.28). No pocos críticos suponen que esta sección es adición posterior al salmo, debida a exigencias litúrgicas. La conversión de las gentes y el reino universal de Yahvé es el tema de no pocos salmos postexílicos37. Con todo, se puede establecer un crescendo en el salmo, manteniendo su unidad literaria sustancial: primero el salmista habla de sus problemas personales, después ve la proyección nacional hacia Israel, y, finalmente, la perspectiva se extiende hacia todas las naciones y a las generaciones del futuro. Pero hemos de notar que, a diferencia de lo que se dice en los poemas del "Siervo de Yahvé" del libro de Isaías 38, en el salmo no se establece relación entre los sufrimientos del justo perseguido y el reinado de Dios en el mundo; éste no es fruto de los dolores de aquél. El contexto más bien insinúa que la milagrosa liberación del justo de sus sufrimientos y persecuciones es ocasión de que la gloria de Dios se manifieste primero a Israel y después a los gentiles, si es que el último fragmento (28-32) pertenece a este salmo desde su redacción primera.
Según las antiguas promesas en la descendencia de Abraham, serían bendecidas todas las familias de las gentes 39; el salmista se sitúa en esta amplísima perspectiva. Todos los pueblos reconocerán la soberanía de Yahvé en todas las naciones. También los gentiles tendrán acceso al convite espiritual, como los pobres en el templo de Jerusalén invitados por el salmista: comerán y se prosternarán todos los grandes de la tierra (v.3o) 40. Los grandes de la tierra, al reconocer la soberanía de Yahvé, depondrán su autosuficiencia y orgullo y no tendrán inconveniente en tomar parte con los humildes en el banquete eucarístico organizado por el salmista para celebrar su portentosa liberación. Los que descienden al polvo, es decir, los mortales en general, o quizá mejor los que, asociados por la necesidad, se hallan al pie del sepulcro, como antes el salmista, se sumarán alegres a este convite con los poderosos en comunidad con los israelitas que temen a Dios.
Finalmente, el propio salmista se asocia a la glorificación de Dios con su descendencia. En muchos salmos se habla de anunciar la gloria y fidelidad a Yahvé de las generaciones futuras 41. Los israelitas tenían un gran sentido de solidaridad comunitaria, en cuanto que esperaban un día en su descendencia asistir a los tiempos mesiánicos. Todos vivían ilusionados con la gran manifestación de Yahvé en los tiempos anhelados. Su vida espiritual giraba en torno a las esperanzas mesiánicas. Sobre todo, los piadosos vivían obsesionados con una época en que Dios fuera realmente el centro de los corazones42. Aquí el salmista se alegra al pensar que su posteridad servirá a su Dios, como su alma vivirá para El.
Sentido mesiánico del salmo.
Los evangelistas citan textos del salmo como cumplidos en la pasión de Jesús43. Los Santos Padres lo aplican comúnmente a Cristo Mesías 44. En el concilio Constantinopolitano II se condeno la proposición de Teodoro de Mopsuestia, que negaba la aplicación de este salmo a Jesús45. El osado exegeta antioqueno decía que en el salmo se trataba únicamente de los sufrimientos del propio David. En la tradición judía nunca se da al salmo sentido mesiánico, pues no podían los judíos concebir a un Mesías doliente. Así suponían que el sujeto al que se aplicaban las frases del salmo eran David, Isaías o Ester46.
Los autores católicos no convienen al determinar el sentido mesiánico del salmo, pues mientras unos sostienen que se trata literalmente de Cristo, de forma que el salmista no hablara en nombre propio de sus sufrimientos, sino directamente profetizaría los de Cristo muriendo en la cruz47, otros suponen que literal y directamente el salmo se refiere a la experiencia personal dolor osa del salmista, aunque este justo doliente es tipo de los sufrimientos de Cristo; y sus frases pueden aplicarse, en sentido espiritual, a Cristo sufriendo en la cruz 48. Los que admiten un sentido literal mesiánico urgen el hecho de que lo que se dice en los v.15-19 se cumplió literalmente en la pasión de Cristo: tormento de la sed, persecución de los enemigos, perforación de las manos y de los pies, división por suertes de los vestidos. Por otra parte, no sabemos de ningún personaje histórico del A.T. en el que se hayan dado estas circunstancias. Además, la relación que se establece entre la liberación del salmista doliente y la vuelta de las gentes a Yahvé no encuentra explicación sino en la persona del Mesías.
Por consiguiente, el salmista, iluminado por el Espíritu Santo, profetizó la realidad de la pasión del Mesías doliente, aplicándole una serie de detalles que tuvieron cumplimiento histórico en la muerte de Cristo en la cruz. Los patrocinadores del sentido típico (el salmista hablaría de sus sufrimientos personales, pero en ellos era el tipo del Mesías sufriente) insisten en que hay determinados versos del salmo que no se pueden aplicar directamente a Cristo: en el v.ai pide que se le libre de la muerte; en el v.3 declara que día y noche ha clamado para que se le liberara de los dolores, lo que no es aplicable a Cristo. Las frases de los v.15-i9 en sí no tienen ninguna proyección mesiánica, aunque tuvieron aplicación literal al caso de Jesús muriendo en la cruz; la semejanza de situaciones justifica la similitud de las expresiones.
Tampoco parece que puedan ponerse en boca de Cristo expirando en la cruz, con el perdón en los labios para sus enemigos, las duras frases del salmista en las que describe a los enemigos como "toros salvajes," "leones," etc. (v.13-14). Por otra parte, las expresiones "han taladrado mis manos y mis pies," etc., pueden explicarse como locuciones hiperbólicas de índole metafórica para expresar el gran dolor físico que soportaba el salmista. Finalmente, el salmista, en medio de los tormentos, espera que Dios le libre de ellos, mientras que Jesús, lejos de esperar verse libre de la cruz, la acepta con plena conciencia de su misión de Redentor. La frase alusiva al reparto de los vestidos por suertes se explica fácilmente teniendo en cuenta que era costumbre en la antigüedad expoliar al asesinado de sus vestiduras si eran de valor. En este supuesto, el salmista hablaría de sus sufrimientos, pero seria tipo de los sufrimientos del Mesías, en cuanto que, por disposición profética del Espíritu Santo, sus palabras tendrían un especial cumplimiento en la muerte del Justo por excelencia, que es Jesús-Mesías. Este mesianismo típico parece que es el que mejor se adapta a las exigencias del contexto y es suficiente para mantenerse dentro de la línea interpretativa de la tradición evangélica y cristiana 49.
Algunos críticos prefieren ver en el salmo un sentido colectivo; es decir, el salmista reflejaría los sufrimientos de la colectividad israelita en el exilio babilónico. Pero en el salmo encontramos demasiados rasgos de tipo personal para darle un sentido colectivo.
1 Cf. E. Podechard, O.C., I 109. 2 Cf. Me 15:20-41; Mt 27:31-56; Lc 23:26.33-49; Jn 19:23-30. 3 Cf. Sam 23:255.
4 2 Sam 15:13. 5 Cf. J. Cales, o.c., I 269. 6 Otros prefieren traducir el texto ambiguo hebreo: "lejos de mi salvación las palabras de mí gemido" (Geuppens). Nuestra traducción es semejante a la de NP, Calés y Kirkpatrick. 7 Así siguiendo una reconstrucción basada en la versión siríaca Peshitta y en la etiópica. Los LXX y Vg: "ad insipientianv). El TM lit.: "no hay silencio para mí"; así la Bib. de JΏr., Ceuppens. Nuestra traducción parece exigida por el paralelismo sinónimo. 8 Lit. el'TM: "Tú santo que habitas entre las alabanzas de Israel." Los LXX y Vg versión se conforma más al TM y es sostenida por Kirkpatrick, Ceuppens, Bib. de Jér. 9 Los LXX y la Vg añaden: "réspice in me," que falta en el TM. 10 Los LXX y la Vg, en vez de palabras de mi gemido, leen: "verba delictorum meorurn," que no aparecen en el TM ni en Símaco y Teodoción. 11 Mt 27:46. En absoluto Eli piu forma abreviada de Eloí. 12 Mc 15:34. 13 La Bib. dejér.: "confiado a los pechos de mi madre." El TM dice literalmente: "el que me hacía confiar sobre los pechos de mi madre." Nuestra traducción se inspira en parte en los LXX, y la escogemos porque hace paralelismo con el estilo anterior. 14 ls 4Q.7· 15 ls 52:14. 16 ts 53:2-3. 17 Cf. Lc 3:35. 18 Cf. Lam 2:15; Sal 109:25; Job 16:4. 19 Cf. Sal 71:5-6. 20 Cf. Sal 55:22; 71:6. 21 Cf. Gen 30:3; 50:23. 22 Dt 32:14; Es. 39:18; Am 4:1; Núm 32:13. 23 Cf. Sal 7:2; Lam 2:16; 3:46. 24 El TM K-e: "como un león." Niirf.tra Irudiuvíón ("han traspasado^ sé basa en Tos1 ΏXX y íVshiHu, cambiando Mana en baVu. 25 Cf. Jn 19.23.27; JVIt 26 Lít, "mí única; cf', Sal 35:17. 27 El TM lít.: "respóndeme." La Vg, siguiendo a los LXX, "humilitatem meanv, leyendo 'anavathi en vez de 'anithani. La Bib. de Jér.: "mi pobre alma." Fodechard pretiere hacer una reconstrucción, y lee "defiéndeme." 28 Cf. Is 45:19; Jer 33:26; 2 Re 17:20; Is 45:25; Jer 31:36; Neh 9:2. 29 Cf. Sal ιο,ι ι; 12:1; 79:33- 30 Cf. Sal 66:13; 116:14.18. 31 Cf. Lev 7:16; Núm 15:3. 32 Cf. Dt 14:29; 26:12. 33 Cf. Dt 26:12. 34 Así según los LXX y Vg. El TM: "su alma no vida," lo que no hace sentido. Cambiando el lo (no) en lo (para él), nos da la pista para la lección de los LXX. 3 5 Leemos con los LXX mi posteridad, en vez de "posteridad" del TM. 36 La 3ib. de Jér.: "Se anunciará el Señor a las generaciones futuras." 37 Cf, Sal 96-100. 38 Cf. Is 53:1-12. 39 Cf. Gen 12:3; 28:14. 40 Así según el TM. Leyendo 'ak lo en vez de 'aklü, no pocos traducen: "Ciertamente, ante él se prosternarán." Así la Bib. de Jér., Cales, NP y Podechard. 41 Cf. Sal 71:18; 78:5-6; 102:19. 42 Cf. Jer 31.31. 43 Cf. Mt 27:35; Jn 19:24. 44 Cf. San Justino, Dial, curn Triph, 97: PG 6:706; Tertuliano, Aclv. Marcionem 3:19: PL 2:376; San Atanasio, De Incarnatione 35: PG 25:155; San Jerónimo, In Psalmos 2:1: PL 26:931-937; San Agustín, Enarrat. 2 in Psalm. Ώi: PL 36:167.182. 45 Cf. Ací. Conc. Constantinopol. II coll.4 n.22-23: Mansi, IX 211-213. 46 H. Strack-Bíllerbeck, Kommentar zum Neuen Testament aus Talmud und Midtasch II (Munich 1924) 574. 47 Es la opinión de J. Corluy, Knabenbauer, A. Vaccari, Zorell, Dennefeld, Charrue, Calés, Van Steenkiste. 48 Así opinan Lagrange, Peters, Desnoyers. 49 Sobre la interpretación de este salmo puede verse: J. corluy, De Christi satisfactione vicaria, Ps. 21(22) 2 (1884) 111-133; P. V. rose, Psaurne XXII: RB 4 (1895) 411-420; M. J. Lagrange, Notes sur les Psaumes messianiques: RB 14 (1905) 52-53; L. Dennefeld, Messianisme: DTC 10 (1929) 1505-1506; A. Vaccari, De libris didacticis V.T. (1929). Ps. 21(22) 118-124; L. Desnoyers, Histoire du peuple hebrea III (1930) 321; A. Charrue, Le triomphe du grana délaissé. Ps. 22 (Vulg. 21)'· Cali. Namurc. 25 (1931) 273-288.
Salmo 23 (Vg 22): Dios, Pastor del Justo.
E
n este bello poema idílico, el salmista juega con dos símiles alegóricos: a) el buen pastor (1-4); b) el padre de familias, que hace gala de espléndida y generosa hospitalidad. Bajo estos símiles, el salmista expresa la confianza ciega del justo en la providencia solícita de su Dios. Nada le puede turbar. El tono es marcadamente personal; por tanto, no se presta a una interpretación colectiva, como quiere el Targum, como si se tratara de la solicitud de Yahvé por la comunidad israelita.Como en los salmos anteriores de esta primera colección del Salterio, se atribuye esta magnífica pieza poética al propio David. Realmente, ninguno mejor que David sabía lo que era la vida del pastor y su solicitud por las ovejas, pues era su profesión en los tiempos de su niñez. Sin embargo, como en el v.6 se alude a la "casa de Yahvé," el templo de Jerusalén, parece que la composición es posterior a Salomón, constructor del santuario. Por ello, no pocos críticos creen que el salmo fue compuesto en la época persa l.
Métricamente podemos distinguir dos estrofas formadas a base de dísticos de tipo elegiaco 2. Desde el punto de vista doctrinal, el salmo es una lección de confianza tranquila en Dios, solícito Pastor y Padre de familias, que protege al huésped de todo peligro y le provee abundantemente de todo.
Yahvéy buen pastor (1-4).
1
Salmo de David. Es Yahvé mi pastor; nada me falta. 2 Me hace recostar en verdes pastos y me lleva a frescas aguas. 3 Recrea mi alma, me guía por las rectas sendas por amor de su nombre. 4 Aunque haya de pasar por un valle tenebroso, no temo mal alguno, porque tú estás conmigo. Tu clava y tu cayado son mis consuelos.Bellísimamente, el salmista compara su Dios al pastor solícito, que se preocupa de sus ovejas. Como tal, busca los mejores pastos para su rebaño y las frescas aguas. En tierras semiesteparias como las de Palestina, los pequeños oasis y praderías son codiciosamente buscados por los pastores. En los salmos es frecuente la afirmación cíe que Yahvé es el Pastor de Israel, su pueblo 3. Ya Jacob hablaba del "Dios que le pastoreaba" 4; en la literatura profética es frecuente este símil aplicado a Yahvé 5. A David se le había llamado "pastor" 6, pero este título estaba especialmente reservado al futuro Mesías7. Jesucristo se lo apropiará en la bellísima parábola del Buen Pastor 8.
El salmista, a la sombra del Pastor solícito, siente que nada le falta. En el Deuteronomio se le prometía a Israel que nada le faltaría, como nada le había faltado hasta ahora 9. El profeta Jeremías utiliza la alegoría del pastor para reflejar la solicitud del futuro Mesías sobre Israel: "Todavía habrá en estos lugares desiertos... majadas donde los pastores apriscarán sus rebaños..., todavía pasará el ganado bajo la mano del que lo cuenta, palabra de Yahvé"10. Yahvé es para el salmista el pastor que le hace ir hacia los lugares frescos y jugosos, llevándole por las rectas sendas para que allí se recree su alma, como descansan las ovejas en el oasis después de haber caminado bajo los ardores del sol del desierto. También en la vida el justo tiene que atravesar zonas áridas, en las que priva el vicio y el desprecio sistemático a la virtud heroica de aquél. Sólo con la ayuda de Yahvé encuentra la satisfacción íntima, las frescas aguas de la vida litúrgica en el templo y los verdes pastos de sus promesas consoladoras.
El nombre de Yahvé es garantía de triunfo y de protección en la vida contra todas las adversidades (ν.3). Yahvι se manifiesta en sus obras, y su nombre glorioso es reflejo de sus logros. Es tal la confianza que tiene en El, que, aunque tenga que andar por parajes peligrosos, valles profundos en los que moran las fieras, se siente seguro bajo la protección de tal Pastor. El salmista juega con el símil de pastor que tiene que atravesar zonas peligrosas antes de llegar a los oasis seguros. En la vida, los valles tenebrosos son la oposición sistemática de parte de los impíos a la conducta del fiel yahvista, que no quiere separarse de la Ley de su Dios. La clava y el cayado del pastor son suficiente garantía para sentirse seguro ante los peligros. El pastor va delante del rebaño, abriendo camino, con su clava preparada contra cualquiera fiera que quiera asaltarlo, y con el cayado señalando el camino a las indefensas ovejas.
Yahvé hospitalario (5-6).
5
Tú dispones ante mí una mesa enfrente de mis enemigos. Derramas el óleo sobre mi cabeza, y mi cáliz rebosa. 6 Sólo bondad y benevolencia me acompañan todos los días de mi vida; y moraré en la casa de Yahvé por dilatados días.Un nuevo símil para expresar la providencia solícita de Yahvé para con el salmista. Antes era el buen Pastor que le defendía contra los peligros y le llevaba a ubérrimos pastizales, ahora es el bondadoso padre de familia o el jeque que recibe amorosamente al justo en su tienda, prodigándole todas las atenciones que son de ley en la tradicional hospitalidad oriental n. Frente a los enemigos del salmista, para dar una sensación más de favor, Yahvé dispone una mesa bien abastecida a su huésped honrado, y, conforme al rito de las grandes casas señoriales, le derrama el óleo sobre su cabeza (v.5); en los banquetes orientales no puede faltar la unción perfumada 12. El anfitrión, además, ofrece personalmente la copa rebosante de bebida al huésped: mi cáliz rebosa. Todo es generosidad y señorío en la casa de Yahvé, que honra delicadamente al salmista. Su cáliz, es decir, la amistad íntima del salmista con su Dios, rebosa sin medida ante la envidia y despecho de sus enemigos, que son testigos de las larguezas del Señor del justo. Al lado de su Dios se siente seguro, porque experimenta diariamente su bondad y benevolencia. Como es ley en los salmos, el justo encuentra su máxima felicidad en vivir en la casa de Yahvé (v.6), participando de sus solemnidades litúrgicas, en las que se manifiesta diariamente la "faz del Señor." Quizá el salmista sea de la clase levítica o sacerdotal, y entonces la casa de Yahvé tiene para él un sentido especial, ya que es el huésped cualificado de la misma por prescripción oficial de la Ley.
1 Cf, Podechard, O.C., I I 2.
2 Cf. J. Calés, O.C., I 28θ. 3 Cf. Sal 28:9; 79:3! 80,2; 95:7; 4 Gen 48:15; 49.24- 5 Cf. Ez 34:11-16; Is 63:11.14- 6 Cf. 2 Sam 5.2'. 7:7-100,3. 7 Cf. Jer 33:15s; Ez 34:23-31- 8 Cf. Jn 10,1-16. 9 Cf. Dt 2:7; 8:9; Heb 13:20; 1 Pe 2:25. 10 Jer 31:10· 11 Cf. Gen 43:16; 2 Sam 9:75; 19:33; 1 Re 4:27; Sal 5:5; 15:1. 12 Cf. Am 6:6; Ecl 9:8; Lc 7:46.
Salmo 24 (Vg 23): Canto Procesional.
P
odemos distinguir en esta composición poética tres partes: a) himno al Creador (1-2); b) condiciones que ha de tener el que pretenda acercarse al monte santo de Sión (3-6); c) himno procesional en forma dialogada, en el que se celebra la entrada triunfal de Yahvé en su templo (7-10). Los críticos no concuerdan al estudiar la unidad literaria del salmo, pues no son pocos los que creen que se trata de tres composiciones salmódicas diferentes, unidas después por exigencias del servicio litúrgico en el templo.Según la indicación del título, el salmo es del propio David; y en ese supuesto habría sido compuesto con motivo del traslado del arca de Cariatiarim al monte de Sión 1. De hecho los v.7-10 tienen un aire de arcaísmo que bien puede llevarnos a los tiempos de David 2.
Yahvé Creador y Soberano del universo (1-2).
1
Salmo de David. De Yahvé es la tierra y cuanto la llena, el orbe de la tierra y cuantos la habitan. 2 Pues El es quien la fundó sobre los mares y sobre los ríos la estableció.El salmista proclama el señorío de Yahvé sobre todo el orbe, y basa sus derechos legítimos en su calidad de Creador de todo. Conforme a la mentalidad de los antiguos hebreos, la tierra está asentada sobre los mares. Del hecho de que el agua proceda de fuentes y pozos subterráneos deducía la sabiduría popular que la parte sólida descansaba sobre otra líquida. Esto es una maravilla, pues Dios hace descansar la tierra inmóvil sobre algo tan móvil y poco resistente como el agua 3. En ello se manifiesta también la omnipotencia del Creador. Al ser humano no le toca, pues, sino reconocer la soberanía del que ha hecho la tierra y cuanto la llena (v.1). En las religiones paganas, las diversas obras eran atribuidas a distintas divinidades; el salmista proclama la soberanía total de Yahvé sobre todas las manifestaciones de la naturaleza y sobre todos los seres vivientes del orbe: cuantos la habitan. No cabe afirmación monoteística más clara. Todo depende de El en su ser y en su manifestación vital.
Condiciones morales para acercarse a Yahvé en el templo (3-6).
3
ΏQuién subirá al monte de Yahvé? ΏQuién se mantendrá erecto en su santo lugar? 4 El de limpias manos y de puro corazón, el que no alzó su alma a cosas vanas y no juró con mentira. 5 Ese alcanzará de Yahvé bendición, y justicia de Dios, su Salvador. 6 Esa es la raza de los que le buscan, de los que buscan la faz del Dios de Jacob 4. Selah.Después de declarar enfáticamente la soberanía absoluta de Yahvé sobre todo, implícitamente se deduce la obligación de reconocerla por parte del hombre. Los v.1-2 anteriores tienen el carácter de una oda triunfal fragmentaria que ha sido unida a una composición de tipo didáctico sapiencial, constituida por los v.3-6, como introducción un tanto artificial. El acento es similar al del salmo 15. La santidad del templo de Yahvé exige una pureza moral en consonancia con la santidad de Yahvé, que en él habita. Sólo podrá subir al templo de Jerusalén, y mucho más mantenerse digno ante su Dios, el que cumpla un ideal de perfección moral mínimo que le haga acepto a los ojos de Yahvé. Los habitantes de Bet-Semes se sentían sobrecogidos ante la presencia del arca de Yahvé, que se hallaba en su territorio, y decían: "ΏQuién puede estar firme delante de Yahvé, este Dios santo?" 5 La santidad es una fuerza secreta aislante y peligrosa, que mata al que se acerque indebidamente a Yahvé; por eso el sumo sacerdote debía llevar unas campanillas en sus vestidos, que avisaran su presencia para que no se acercaran a él, pues había peligro de muerte al "santificarlos"6. Yahvé habita en su santo lugar, que es el monte de Sión, "santificado" con la presencia del Omnipotente7.
Y el salmista recita en estilo sapiencial las condiciones que debe tener el que pretenda acercarse al santuario nacional. Es el enunciado del ideal moral de su tiempo dentro de los círculos "sapienciales." Lo primero que se exige es tener limpias las manos, libres de toda acción violenta y atropello, y el corazón puro, es decir, exento de turbias intenciones 8. Además, debe estar exento de toda veleidad idolátrica, sin haber alzado su alma a las cosas vanas, e.d., los ídolos, permaneciendo siempre fiel a Yahvé. Dentro de esta línea de pureza moral está el abstenerse de juramentos dolosos contra el prójimo 9.
El que se acerque a Yahvé con estas mínimas condiciones morales conseguirá la bendición y justicia o salvación de su Dios10. Yahvé se manifiesta al justo como el "Dios de su salvación" o Salvador 11; y esta "salvación" es el premio y reconocimiento de su recto obrar 12. Los fieles israelitas que se acerquen en estas condiciones morales, constituyen la raza o generación de los que verdaderamente le buscan afanosamente y aspiran a ver su cara, o manifestación radiante y benevolente,-en las solemnidades del templo. Los salmistas tienen la obsesión litúrgica, pues en el templo encuentran la felicidad de su alma al entrar en relaciones íntimas afectivas con su Dios; allí realmente contemplan su faz.
Entrada triunfal de Yahvé en el templo (7-10).
7
Alzad, ‘oh puertas! vuestros dinteles; levantaos, jetemos portales! para que entre el Rey de la gloria. 8 ΏQuién es ese Rey de la gloría? Es Yahvé, el Fuerte, el Héroe; Yahvé el Héroe del combate. 9 Alzad, ‘oh puertas! vuestros dinteles; levantaos, ‘eternos portales! para que entre el Rey de la gloria. 10 ΏQuién es este Rey de la gloria? Es Yahvé, el Dios de los ejércitos. ‘Ese es el Rey de la gloria! Selah.El tono del salmo cambia inesperadamente. El salmista asiste a una procesión -quizá con el arca de la alianza y, entusiasmado ante la manifestación de religiosidad y sobrecogido por la majestad del Dios que no cabe en los cielos, según declara el propio Salomón en su oración el día de la inauguración del templo 13, pide enfáticamente a las puertas del santuario que ensanchen sus dinteles para que pueda entrar el Rey de la gloria, el Rey glorioso por excelencia. Es la única vez en que se da ese título a Yahvé en el A.T. Son los portales eternos porque son renombrados por su antigüedad o están destinados a un porvenir prolongado. A la invitación enfática, con acentos de prosopopeya, del salmista, que reclama más altura para que entre el Rey de la gloria, contestan las mismas puertas del templo: ΏQuién es ese Rey de la gloria? Y la respuesta es retadora: Es Yahvé... el Héroe en el combate (v.8). Estas son las credenciales del que entra triunfalmente en el templo. Como tal viene a que públicamente se le reconozca su soberanía. La expresión recuerda ‘a del cántico de Moisés: "Yahvé es un hombre guerrero" 14, y como tal "reinará por siempre" 15. En la literatura bíblica, Yahvé aparece muchas veces como el Dios de los ejércitos, que en los momentos decisivos de las batallas con los enemigos de Israel salva a su pueblo 16. El título de Dios héroe no es raro en los escritos bíblicos 17, aunque menos corriente que la fórmula estereotipada Dios de los ejércitos, expresión que primeramente designaba a Dios como Señor de las constelaciones siderales, que se mueven armónicamente como un ejército, y después se aplicó a Dios como Señor del ejército de la creación; finalmente, se le dio el sentido guerrero de Dios de los ejércitos de Israel18, su protector y generalísimo. En la estructura del salmo, la expresión Dios de los ejércitos representa como el climax de la gradación conceptual ascendente. Es la primera vez que aparece esta denominación en el Salterio. El salmista recalca la grandeza del Soberano que entra simbólicamente en el templo; y por eso considera pequeñas las puertas antiguas o eternas y las invita a ensanchar sus dinteles, pues son incapaces de acoger al Rey de la gloria, al Héroe del combate, al Dios de los ejércitos, títulos todos sobrecogedorés que reflejan la grandeza del Dios de Israel,
1 Cf. 2 Sam 6:1s. 2 Admiten el carácter arcaico de este salmo Briggs, Kittel, Kirkpatnck y Podechard (cf. su obra, p.117). 3 Cf. Ex 20:4; Sal 136:6; Job 26:7; 38:4"; Prov 8:28-29; Gen 1:4; 7:11 ; 49:25; Dt 3.3:131 Sal 104:6. 4 Así según la Vg y los LXX. El TM lit.: "que buscan tu faz, Jacob"; lo que resulta in- completo. 5 Cf. Sam 6:20.
6 Cf. Ex 20:37; 30,2; Kz 44:19. 7 Cf. Sal 2:6; 3:4; Cf 4:1:31 Is 2:2-3. 8 Cf. Sal 18:20-24; Mt 5:8. 9 La Vg, siguiendo a los LXX, añade "próximo suo." 10 Cf. Is 46:13; 51:6-8; 54:17. 11 Sal 25:5; 27:9. 12 Cf. Sam 26:23; Sal 18:20.24. 13 Cf. 1 Re 8:27. 14 Cf. Ex 15:3 15 Ex 15:18. 16 Cf. Ex 15:3; Núm 10,35; 21:14; Sam 18:17; 25:28; 2 Sam 5:23-24; Gen 2:1; 1 Re 22, 19, 17 Cf. Dt 10:17; Jer 32:18; Is 10:21; Neh 0:32. 15 Cf. Sam 17:45; Sal 44:9; 60:10,
Salmo 25 (Vg 24): Confianza del Justo en el Señor.
E
ste salmo tiene una estructura especial, ya que se presenta como una colección de jaculatorias, de consideraciones morales y de súplicas en forma sentenciosa, unidas entre sí por el artificio de la distribución alfabética. Se puede dividir en tres partes la composición heterogénea: a) súplica de protección y guía (1-7); b) reflexiones sobre Dios y sus relaciones con los que le temen (8-14); c) nueva súplica de liberación de una situación angustiada (15-21).Literariamente, el salmo se caracteriza, más que por los arrebatos líricos y recursos poéticos, por la profunda fe que preside el alma del salmista. Abundan los paralelismos sintéticos y no faltan los antitéticos y sinónimos. La sucesión ideológica muchas veces no es muy clara, pues la unión de los dísticos obedece más bien a las exigencias de la distribución acróstica.
Según el título, el salmo es de David; pero el estilo refleja más bien la época sapiencial posterior al exilio babilónico l.
Súplica de protección y de perdón (1-7).
1
De David. 2 Alef. A ti elevo mi alma, Yahvé, mi Dios. Bet. En ti confío, no sea confundido, no se gocen de mí mis enemigos 2. 3 Guímel. No; quien espera en ti, no es confundido; serán confundidos los que en balde faltan a la fidelidad. 4Dalet. Muéstrame, Yahvé, tus caminos, adiéstrame en tus sendas. 5 He. Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres mi Dios, mi Salvador, y en ti espero todos los días. 6 Zain. Acuérdate, ‘oh Yahvé! de tus misericordias y de tus gracias, pues son desde antiguo. 7 Jet. No te acuerdes de los pecados de mi mocedad y de mis transgresiones. Acuérdate de mí conforme a tu benevolencia y según tu bondad, ‘oh Yahvé!El salmista se dirige a Dios pidiéndole protección para no ser burlado de sus enemigos. La causa del justo es la causa de Yahvé; por eso, si los impíos prevalecen sobre aquél, en el fondo es una victoria contra Yahvé, ya que, en la mentalidad de los pecadores, Dios es impotente para hacer salir airoso a su protegido. En la tradición israelita está demostrado que el que confía y espera en Yahvé no queda defraudado en sus esperanzas, y, por tanto, no es avergonzado o confundido ante sus enemigos. Al contrario, serán confundidos y puestos en evidencia los que abandonan a Yahvé, faltando a Infidelidad a El debida (v.3). El salmista habla conforme a la mentalidad de su época. Para él penetrado del sentimiento de la justicia divina existe una ecuación entre la virtud y la felicidad, el pecado y la desgracia. Es la tesis de los amigos de Job, que es discutida por el protagonista del libro de Job y por el autor del Ecle-siastés. Los justos del A.T., sin perspectiva sobre la retribución en ultratumba, tienen fe ciega en la justicia de Dios, que se ha de manifestar en esta vida, de forma que su virtud sea reconocida, y la maldad de los pecadores, castigada 3.
Obsesionado con la idea de ser fiel a su Dios, le pide encarecidamente que le enseñe sus caminos, sus mandamientos, para no desviarse de ellos y asegurar así la protección divina. Moisés había pedido a Yahvé que le mostrara su camino para acomodarse a sus exigencias 4. El salmista, sin duda que por caminos y sendas de Yahvé entiende no sólo los preceptos escritos de la Ley, sino los secretos de su providencia respecto de su vida personal para responder mejor a sus insinuaciones 5.
El módulo de la vida práctica del salmista lo constituyen las exigencias de la verdad de Yahvé, vinculadas a las promesas de protección al que se conforma a sus leyes. No se trata sólo de la verdad especulativa sobre la realidad divina, sino de sus relaciones a las almas justas tal como se habían manifestado en la historia de Israel, el pueblo elegido. Yahvé siempre se ha manifestado como Salvador de las almas justas angustiadas. La verdad, pues, de Yahvé va vinculada a su fidelidad a las promesas 6. Por eso el salmista pide a su Dios que se acuerde de sus misericordias, que desde tiempos antiguos se han manifestado sobre los justos en Israel. Yahvé es inmutable a través de los siglos 7, y, por tanto, las misericordias antiguas o eternas pueden ponerse ahora a favor del salmista atribulado. El amor de Yahvé de los tiempos antiguos no se ha agotado 8, y es ahora cuando debe manifestarlo para que los enemigos del justo lo reconozcan. Llevado de este espíritu de confianza y de la fe en la misericordia tradicional de Yahvé, el salmista se atreve a pedir perdón por los pecados de su mocedad, sus fragilidades y transgresiones, cometidas en los años de irreflexión y de fogosidad juvenil; como tales, son más excusables 9. Lejos de aplicarle la medida de su justicia punitiva respecto de sus lejanas transgresiones, pide que le aplique la medida de su bondad y benevolencia (v.7). En la Sagrada Escritura constantemente se realza la misericordia divina, que prevalece sobre la justicia, pues Yahvé castiga hasta la cuarta generación y premia hasta la milésima 10.
Yahvé es bueno y bienhechor para con los que le temen (8-14).
8
Tet. Bueno y recto es Yahvé; por eso señala a los errados el camino 11. 9 Yod. Y guía a los humildes por la justicia y adoctrina a los pobres en sus sendas. 10 Caf. Todas las sendas de Yahvé son benevolencia y verdad para los que guardan su alianza y sus mandamientos. 11 Lámed. Por amor de tu nombre, oh Yahvé! perdona mis ofensas, por grandes que sean. 12 Mem. ΏQuién es el hombre temeroso de Dios? El le enseñará el camino que ha de elegir. 13 Nun. Su alma morará en el bienestar, y su descendencia heredará la tierra. 14 Sámec. Los secretos de Yahvé son para los que le temen, que les dará a conocer su alianza.Sigue la exposición sentenciosa de las buenas cualidades de Yahvé en sus relaciones con los que son fieles a sus preceptos. Su bondad llega hasta orientar a loa extraviados hacia el buen camino de su Ley. Sus preferencias están por los humildes y lo;s pobres, guiándolos por el camino de la justicia o de la rectitud moral. La palabra pobres, en la literatura sapiencial y rabínica posterior, equivale a "piadosos" o fieles a la Ley de Dios 12, que se caracterizan por su espíritu de humildad y pequenez ante Dios. Las maneras de obrar de Yahvé, para con ellos, están dirigidas por las exigencias de su benevolencia y verdad o fidelidad a sus promesas. Pero estas relaciones amorosas están condicionadas a la fidelidad a su alianza y sus mandamientos. Su alianza fue sancionada primero con la circuncisión, impuesta a Abraham y su descendencia 13 y después renovada solemnemente y concretada en el Sinaí14. Signo externo de ella era el arca con las tablas de la Ley 15. Por eso junta aquí la alianza y los mandamientos de Yahvé, que son la base de sus relaciones con los fieles.
De nuevo el salmista se acuerda de sus pecados, y confía en que por el nombre de Dios, es decir, a causa de las cualidades de la bondad y fidelidad inherentes al nombre glorioso de Yahvé, sean perdonadas sus ofensas (v.11). Consciente de su culpabilidad, declara que la felicidad consiste en temer a Dios, pues entonces El le mostrará el camino conveniente que ha de elegir en las encrucijadas de la vida para adaptarse a los misteriosos designios de su providencia. El "temor del Señor" es el "camino de la sabiduría" l6. Al amparo de la Providencia encontrará el justo su bienestar, y, dejando numerosa descendencia, heredara la tierra, conforme a las promesas hechas a Abraham 17 y a Israel18. Como siempre, la perspectiva del salmista no trasciende a la retribución en ultratumba. Sólo en esta vida podrá el fiel encontrar su recompensa, bien personalmente, disfrutando de los bienes temporales otorgados por Yahvé, o en su descendencia 19. Los temerosos de Yahvé son, en realidad, los iniciados en los secretos divinos, pues al amoldarse a sus preceptos descubren los caminos secretos de la Providencia en la vida de los hombres y en la historia de Israel 20. A ellos da a conocer su alianza, es decir, su contenido íntimo en lo que implica de bendiciones y protección en esta vida.
Súplica de liberación (15-22).
15
Ayin. Mis ojos siempre están en Yahvé, porque es quien saca mis pies de la red. l6 Pe. Vuélvete a mí y ten de mi piedad, que estoy solo y afligido. 17 Tsade. Ensancha mi angustiado corazón y sácame de mis estrechuras. 18 Qof. Mira mi miseria y mi pena y perdona todos mis pecados. 19 Res. Mira cuan numerosos son mis enemigos. Me odian con odio violento. 20Sin. Guarda mi vida y sálvame, no tenga que confundirme de haberme acogido a ti. 21 Tau. Protéjanme la integridad y la rectitud, pues que en ti espero, Yahvé. 22 Redime, ‘oh Dios! a Israel de todas sus tribulaciones.Después de las afirmaciones sentenciosas didácticas de tipo sapiencial, el salmista urge su situación personal de peligro. Yahvé no sólo perdona, sino que salva a los justos de los momentos de peligro. Sus enemigos le han tendido redes para hacerle caer en la apostasía, amenazando su vida; y sólo Yahvé le puede librar de ellos 2l. El salmista tiene siempre los ojos expectantes y pendientes de las reacciones favorables de Yahvé: vuélvete a mi (v.16). Cuando Yahvé abandona a alguno, aparta su rostro de él 22; en cambio, cuando quiere protegerle lo vuelve amorosamente hacia él 22 El salmista se siente solo y afligido, y en su triste soledad aspira a sentir la presencia amistosa de su Dios, con lo que se ensanchara su angustiado corazón. Yahvé, para auxiliarle, no debe pensar tanto en sus pecados cuanto en su estado de miseria y postración; sus enemigos son muchos y le odian encarnizadamente. Después de haber descrito su precaria situación, el salmista perseguido acude a un último argumento para mover la omnipotencia divina. Está comprometido en ello el honor divino, ya que, si prevalecen sus enemigos, éstos deducirán la impotencia de su protector, y entonces el salmista se verá confundido de haberse acogido a Yahvé (v.20) 24. El salmista es consciente de que la mejor defensa para él es estar en buenas relaciones con su Dios, y por eso cree que, para su seguridad, los mejores guardianes son la integridad moral y la rectitud de vida, con lo que se asegurará el auxilio protector divino. Sabe que Dios, justo, no abandona a los suyos, y en razón de su conducta fiel a su Ley y por exigencias del honor divino será liberado del peligro.
La petición del v.22 en favor de Israel como colectividad es una adición litúrgica, pues, aparte de estar después de la última letra del alefato, su contenido ideológico de índole colectiva no se acopla al personalismo del salmo. Los organizadores del culto, al emplear el salmo, creyeron hacer alusión a las tribulaciones de Israel, del que sólo podía redimirle el propio Yahvé, como en el caso del salmista 25.
1 Cf. Podechard, O.C., I 124. 2 Este v. Alef está incompleto. El TM dice lit.: "Hacia ti, ‘oh Yahvé! elevo mí alma, mi Dios..." Podechard completa: "En ti, Yahvé, espero, elevo mi alma hacia mi Dios." 3 Véase sobre el tema nuestro artículo La tesis de la sanción moral y la esperanza de la resurrección en el libro de Job: XII Semana Bíblica Española (Madrid 1952) P-573-594' 4 Cf. EX 33:13- 5 Cf. Sal 27:11; 93:8. 6 Cf. Sal 26:3. 7 Cf. Mal 3:6. 8 Cf.Jer2:2;31:3. 9 Cf. Job 13:26; Ez 23:21; Is 43:25; Jer 31:34; Ez 18:22; 33:16; Sal 79:8-9. 10 Ex 20:5-6. 11 El TM dice lit.: "los pecadores." Con un ligero cambio de letras tenemos "errados," lección aceptada por Bib, de Jér. y Podechard. 12 Véase A. Gelin, Les pauvres de Yahvé (París 1953) P-41ss. 13 Cf. Gen I7:2s.
14 Cf. Ex 19:5; 24:7.8, 15 Cf. Núm 10,33. 16 Eclo 1:16. 17 Cf. Gen 15:8. 18 Cf. Ex 20,12; Lev 26:33; Dt 4:1.40. l9 Cf. Sal 37:9-13; la 57:13; 60,21. 20 Cf. Prov 3:32; Sal 111:10; Prov 1:7; Mt 11:25. 21 Cf. Sal 9:15; 31:4. 22 Cf. Sal 22:24. 23 Cf. Sal 86:16; 119:32. 24 Cf. Sal 7:2; 2:13. 25 En la distribución acróstica falta el wau y el qof; y el verso adicional (v.22) empieza con pe. Estas irregularidades reaparecen en el salmo 34.
Salmo 26 (Vg 25): Oración Confiada del Justo.
E
l salmista, en un momento grave de su vida sea por hostilidad de los enemigos o por efecto de una enfermedad , pide a Dios que le salve del peligro. Seguro de su inocencia, ruega a Yahvé que examine escrupulosamente su conducta para comprobar su fidelidad total a la Ley divina (1-3). Nunca ha querido tomar parte con los impíos (4-5), y, por otra parte, ha participado activamente en las solemnidades litúrgicas (6-8). Por todo ello espera verse libre de una muerte prematura, lo que en su mentalidad sólo puede tener lugar como castigo por los pecados (9-10). Finalmente, hace promesa de continuar su adhesión a la ley divina, con lo que está seguro de ser atendido en su oración.Conforme a la indicación del título, el salmo es de David; algunos autores suponen que habría sido compuesto con motivo de alguna epidemia o calamidad pública 1. Como el salmista no atribuye a los impíos veleidades idolátricas, parece que vive en tiempos posteriores al exilio. Por otra parte, sus sentencias y afirmaciones tienen una marcada relación con la doctrina de los profetas; todo ello parece insinuar un origen post-davídico 2.
Conciencia de fidelidad a Yahvé (1-2).
1
De David. Hazme justicia, Yahvé, porque yo he andado en integridad y he confiado en Yahvé sin vacilar. 2 Ponme a prueba, ‘oh Yahvé! y examíname, acrisola mis ríñones y mi corazón.El salmista está seguro de no morir, porque tiene conciencia de ser inocente ante su Dios, y, por otra parte, siempre ha confiado en la justicia divina. Su integridad en el obrar y su confianza ciega en Yahvé son la mejor garantía contra todos los peligros. Pero quiere que se le haga justicia y reconozca su virtud, lo que implicaba necesariamente la protección divina. Ansia que la justicia divina se manifieste abiertamente en favor del justo y contra el impío, para que quede clara la vindicación de los caminos de Dios. Consciente de su inocencia, invita a su Dios a que le examine atentamente en lo más íntimo de su ser. Enfáticamente pide que le examine, le pruebe y le acrisole. Estas afirmaciones, que pudieran reflejar jactancia y orgullo, expresan, sobre todo, su íntima convicción de inocencia. En el salmo anterior pedía perdón por sus faltas de la mocedad; aquí no se alude para nada a este sentimiento de penitencia. Los ríñones y el corazón son en la mentalidad del salmista el asiento de la inteligencia y de los afectos: el mundo del espíritu y el de las pasiones 3. El salmista invita a Yahvé a que explore cuidadosamente todo este complicado mundo para ver si hay algo pecaminoso.
Apartamiento de los impíos (3-5).
3
Porque tengo ante mis ojos tu benevolencia y ando en tu verdad. 4 No me siento con hombres falsos ni me acompaño de los fingidos. 5 Aborrezco el consorcio de los malignos, y con impíos no me siento.Deseoso de probar su inocencia, declara que su vida siempre ha discurrido conforme a los postulados de la benevolencia y la verdad o fidelidad divinas. En realidad sabe que Dios se conduce por imperativos de su benevolencia para con los justos, y por eso se atreve a invitarle a hacer ήη examen de su conducta. Ante todo evita, la compañía de los perversos, hipócritas y desleales. La sociedad se divide en grupos buenos o malos, y el salmista declara que procura separarse de los que viven fuera de la ley divina4.
Celo por la casa de Dios (6-8).
6
Yo lavaré mis manos en la inocencia y andaré en derredor de tu altar, ‘oh Yahvé! 7 haciendo resonar cantos de alabanza y pregonando todos tus prodigios. 8 ‘Oh Yahvé! yo amo la morada de tu casa, el lugar en que se asienta tu gloria.Después de declarar negativamente su buena conducta al separarse de los que viven fuera de la Ley de Dios, afirma su fidelidad asidua al culto de Yahvé en el templo. Lava las manos en la inocencia, no sólo manteniéndolas ritualmente puras 5, sino también en sentido moral, practicando el bien con el prójimo. Además tiene la fidelidad al culto, dando vueltas procesionales en torno al altar y tomando parte en el canto litúrgico. Según la Mishna, los siete días de las fiestas de los Tabernáculos se hacía un giro procesional en torno al altar 6; quizá el salmista alude a este rito. Probablemente el salmista era de la clase levítica, que tenía un particular acceso al altar7; como tal, tiene una especial predilección por la casa de Yahvé, en la que reside su gloria o manifestación gloriosa 8.
Súplica de salvación (9-12).
9
No juntes con los pecadores mi alma, ni mi vida con los sanguinarios, 10 en cuyas manos hay crímenes, cuyas diestras están llenas de sobornos, 11 Yo, por el contrario, marcharé en mi integridad; rescátame, Yahvé! y séme propicio. 12 Ya están mis pies en tierra firme. Bendeciré en la asamblea a Yahvé.Según la mentalidad viejotestamentaria, los malvados son presa de una muerte prematura 9; por eso aquí el salmista pide encarecidamente a Yahvé que no le iguale en la suerte con los pecadores, dignos de un fin trágico. Estos son asesinos que tienen las manos manchadas en sangre, y, además, se dan al soborno para hacer valer sus pretendidos derechos, pervirtiendo la justicia 10. Frente a esta conducta criminal, el salmista resalta su integridad moral, permaneciendo fiel a los preceptos divinos. Sin embargo, se siente en un peligro de muerte, y pide a Dios que le rescate y sea propicio, respondiendo a sus oraciones. En el contexto no se insinúa aquí que sea objeto de persecución de los enemigos, como en otros salmos.
Después de la súplica de salvación, el salmista declara abiertamente que se siente seguro, pues sus pies están en tierra firme, la de las plomeas divinas a los justos, Seguro de la justicia divina, da por descontada su salvación del peligro en que se halla, y promete, como en otros casos similares de los salmos, dar gracias a Yahvé en la asamblea pública del pueblo cuando se halle reunido con motivo de alguna festividad litúrgica 11.
1 Cf. Sal 28:1. 2 Así Podechard, O.C., I 128. 3 Cf. Sal 7:9; 11:4. 6 Mis/jná, Sukka IV,5. 7 Cf. Eclo 50,11-13. 4 Cf. Sal i,i;Prov i,ios. 5 Cf. Ex 20,17-21. 8 Cf. Ex 16:10; Sal 24:7-10; 85:10; Es. 44:4- 9 Cf. Sal 5:7; 7:17; 28:3; 31:18; 36:12; 37:2.35; 52:7-8; 54:6-71 55:23-24; 73:18-19. 10 Cf. Dt 27:25; Sam 8:3; Ez 22:12. 11 Cf. Sal 7:18; 13:6; 22:23-53.
Salmo 27 (Vg 26): Confianza del Justo en Medio del Peligro.
E
sta composición salmódica tiene dos partes bien definidas: a) confianza y alegría del justo por haber triunfado de los enemigos (1-6); b) súplica a Yahvé para que tenga piedad de él por sentirse abandonado y calumniado (7-14). La situación psicológica del salmista, pues, en ambas partes es diversa; por eso el problema que se plantea desde el punto de vista crítico es si nos hallamos ante dos salmos yuxtapuestos por razones prácticas litúrgicas o ante un salmo con dos partes totalmente diversas. La opinión más probable es la primera.Según el título, el salmo es de David; pero el arameísmo del v.4 parece reflejar una época de composición postexílica. Las alusiones de participación en el culto litúrgico revelan un autor de la clase levítica, cuya vida se desarrolla en torno al santuario.
Yahvé, protector contra los enemigos (1-3).
1
De David. Yahvé es mi luz y mi salvación: Ώa quién temer? Yahvé es el baluarte de mi vida: Ώante quién temblar? 2 Cuando los malignos me asaltan para devorar mis carnes, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que vacilan y caen. 3 Aunque acampe contra mí un ejército, no temerá mi corazón. Aunque se alzare en guerra contra mí, aun entonces estaré tranquilo.El Dios del salmista ilumina su vida en los momentos de ansiedad y de peligro y le salva de las situaciones comprometidas 1. Contra los ataques de los enemigos, Yahvé es el baluarte que defiende su vida 2. Por tanto, no tiene que temer a nadie. Ante la omnipotencia de Yahvé se quiebran todos los poderes terrenos. Sus asaltantes son como fieras que se lanzan sobre él para devorar sus carnes, pero en el momento del ataque caen vacilantes, sin poder consumar sus siniestros designios. Ni un ejército entero que acampara contra él podría prevalecer. Al menos el corazón del salmista permanecerá tranquilo, esperando la intervención divina salvadora.
Ansias de vivir con Yahvé en el templo (4-6).
4
Una cosa pido a Yahvé, ésa procuro: habitar en la casa de Yahvé todos los días de mi vida, para contemplar el encanto de Yahvé y visitar su santuario. 5 Pues El me pondrá en seguro en su tienda el día de la desventura, me tendrá a cubierto en su pabellón, me pondrá en alto sobre su roca. 6Y ahora mi cabeza se alza sobre mis enemigos, que me cercan, y ofreceré en su tienda sacrificios de júbilo, cantando y salmodiando a Yahvé.Yahvé es el centro de toda la vida y de las aspiraciones del salmista; con El no teme a un escuadrón de enemigos que se le opongan; pero, además, su seguridad encuentra su complemento en la vida litúrgica del santuario, contemplar el encanto de Yahvé, es decir, habitar en su templo; su deseo supremo es ser huésped permanente de su Dios en su santuario, que es la morada que el Señor de los cielos tiene en la tierra para convivir con sus fieles, preocupándose de sus problemas e inquietudes. Allí está el encanto de Yahvé, es decir, la disposición benevolente de Dios hacia los que saben gustar de su compañía espiritual 3. Sobre todo, allí encontrará el salmista su plena seguridad el día de la desventura; allí se sentirá a buen recaudo, como el arca del testamento en el tabernáculo o pabellón del desierto. Al lado de Yahvé se sentirá lejos de sus enemigos, dominándolos como desde una elevada roca y manteniendo erguida su cabeza sobre ellos. Es el triunfo material y moral sobre ellos, conseguido gracias a la protección de Yahvé, que mora en el templo, inaccesible al malvado 4.
Llevado del agradecimiento a su protector y salvador, el salmista ofrecerá en el templo sacrificios de júbilo o de alabanza a Yahvé. La expresión puede significar sacrificios cruentos en acción de gracias o simples manifestaciones de alabanza con ocasión de los sacrificios que se ofrecían en el templo 5; esta última acepción parece ser insinuada por lo que dice a continuación: cantando y salmodiando a Yahvé (v.6).
Súplica de auxilio (7-10).
7
Oye, Yahvé, el clamor con que te invoco, ten piedad de mí y escúchame. 8 De ti mi corazón ha dicho: "Busca su faz" 6; y yo, Yahvé, tu rostro buscaré. 9 No me escondas tu rostro, no rechaces con ira a tu siervo,. Sé. mi socorro, no me rechaces, no rne abandones, ‘oh Dios, mi Salvador! 10 Aunque me abandonaran mi padre y mi madre, Yahvé me acogerá.El tono del salmo cambia bruscamente, y el acento de seguridad y de paz es sustituido por otro en el que predomina la ansiosa inseguridad y la súplica de salvación de un peligro concreto. Esto arguye una nueva composición salmódica escrita en diferentes circunstancias históricas. El salmista, en una situación de abandono general, se dirige a su Dios, siguiendo los impulsos ciegos y certeros de su corazón, que le dicen: busca su faz, es decir, la manifestación benevolente del que tiene todo poder. A esta invitación ciega del corazón lacerado responde el salmista con decisión: tu rostro bascaré (v.8) 7. Por eso pide ansiosamente a Yahvé que responda a esta búsqueda de su faz o protección: no me escondas tu rostro. En el lenguaje bíblico sapiencial, "buscar la faz de Yahvé" equivale a suspirar por su protección, y, al contrario, "ocultar su faz" equivale a negar el auxilio pedido 8. Esta idea es explicitada en la declaración siguiente del salmista: no rechaces con ira a tu siervo (v.3b), y tres veces repite lo mismo. Yahvé ha sido para él siempre su Salvador, y, por tanto, no le puede abandonar en este momento de peligro 9. Tiene tal fe y confianza en su ayuda, que la considera más segura que la solicitud que por él habrían de manifestar sus padres 10. Probablemente, la frase aunque me abandonaran mi padre y mi madre... era un proverbio utilizado aquí para mostrar que la vinculación de Yahvé con los justos es más fuerte que la basada en las mismas leyes del instinto paternal y maternal 11.
Confianza en la protección divina (11-14).
11
Muéstrame, joh Yahvé! tus caminos, guíame por la recta senda a causa de mis enemigos. 12 No me entregues a la rabia de mis adversarios, pues se alzan contra mí falsos testigos respirando violencia12. 13 ‘Ay! ‘Si no creyera que he de contemplar la bondad de Yahvé en la tierra de los vivientes!. 14Espera en Yahvé, esfuérzate; ten gran valor y espera en Yahvé.El salmista, después de manifestar su total confianza en su Dios Salvador, pide ansiosamente conocer sus caminos, que son la recta senda que lleva a su protección. Los enemigos son muchos y le acechan constantemente 13; y por ello necesita que se le señale su ruta clara para no desviarse de los preceptos divinos, lo que le atraería la aversión divina, y, por tanto, la desgracia ante sus enemigos, que espían sus debilidades y defecciones. Consciente del peligro, pide que su camino sea por lugares llanos y abiertos, no por encrucijadas llenas de salteadores 14, pues sus adversarios conspiran y se confabulan contra él con falsos testigos (ν.12) y respiran inocencia contra él. Están ansiosos de hacerle desaparecer. Pero está seguro de su causa justa y de la protección divina, y por eso espera contemplar la bondad de Yahvé, es decir, recibir el auxilio benevolente de su Protector 15, y esto le fuerza para continuar viviendo. En sus perspectivas no hay esperanza de retribución en el más allá, sino que aspira a recibir de su Dios el premio a su virtud en la tierra de los vivientes, en la vida actual, en oposición a la de los muertos de la región subterránea del Seol 16.
El ν. 14 es una exhortaciσn
a la confianza en Yahvé y parece una adición para el uso litúrgico, para animar a los que sufren a tener confianza en Dios, como la tuvo el propio salmista.1 Cf. Sal 4:6; 18:28; 36:9; 43:3; 84:11; 2 Cf. Sal 18:2; 31:2:3.10,17; Miq 7:8; Ex 15:2. 3 Cf. Sal 16:11; 90,17; Prov 3:17. 4 Cf. Sal 3:4.
5 Cf. Sal 50,14; 69:31; 549. 6 El TM dice: "buscad mi faz." Los LXX: "Yo he buscado tu faz; tu faz, Señor, yo la buscaré." Vg: "exquisivit te facies mea." La Bib. de Jér. y Podechard traducen como arriba hemos propuesto. El NP: "Tibí loquitur cor meum; te quaerit facies mea," lo que da buen sentido, aunque haya que retocar el TM. 7 Cf. Dt 4:29; Mt 7:7s. 8 Cf. Sal 22:24; 13:2; 24:6. 9 Cf. Job 24:4; Is 10,2. 10 Cf. Is 49:15; Sal 103:13. 11 Cf. Sal 35:12. 12 La Vg, siguiendo a los LXX, "mentita est iniquitas sibi," lo que supone una confusión en la lectura del original. 13 Cf. Sal 5:9; 25:4-5.8-9.12. 14 Cf. Sal 26:12. 15 Cf. Sal 16:11; 23:6; 27:4; 65:4. 16 Cf. Sal 52:7; 116:9; 142:6; Is 38:8; Jer 11:19; Ez 32:32; Job 28:13.
Salmo 28 (Vg 27): Suplica a Yahvé Para que Manifieste Su Justicia.
E
l salmo es parecido al anterior, por el aire de confianza y súplica anhelante que en él impera. Tiene conciencia, de su inocencia, y por eso no quiere que se le reserve la suerte que corresponde a los impíos, es decir, la muerte prematura. Estos son gentes desaprensivas, que no reconocen las obras de Dios y, por tanto, merecen el más duro castigo. Seguro de que su justicia se manifiesta en esta vida, bendice a Dios, porque le ha de sacar de la situación angustiada en que se halla. Profundamente vinculado a los intereses de su pueblo y de su rey, pide a Dios que los proteja y bendiga.Como los salmos anteriores, éste es atribuido al propio David; pero la mención del templo en el v.2 parece indicar que su composición es posterior a la erección de éste por Salomón. El estilo y léxico avalan su arcaísmo, y, por ello, los críticos modernos no tienen inconveniente en considerarlo de la época anterior al exilio, lo que está avalado por la alusión al "ungido" de Yahvé, el rey, símbolo de la nación elegida de Dios.
Súplica de auxilio a Yahvé (1-2).
1
De David. A ti clamo, ‘oh Yahvé! mi roca. No te desentiendas de mí *, no sea que, haciéndote el mudo respecto de mí, me asemeje a los que bajan a la fosa. 2 Oye la voz de mis súplicas cuando clamo a ti y elevo mis manos a tu santo recinto.Estos dos versos tienen el aire de una introducción suplicante para destacar la urgencia de la intervención divina en favor del salmista en un momento angustioso de su vida. Yahvé ha sido siempre la roca inaccesible en la que siempre ha encontrado salvación contra los enemigos; pero ahora la situación es muy grave, y, si se desentiende de él, sucumbirá, yendo a parar a la fosa o sepulcro. La palabra hebrea puede designar también la región subterránea de los muertos, el seol 2. Quizá el salmista se halla en peligro de muerte por una enfermedad o por hostilidad de sus enemigos. En su impotencia no le queda sino dirigir sus súplicas a Dios y elevar sus manos hacia el templo o recinto sagrado de Yahvé, donde se hallaba presente de un modo especial para remediar y auxiliar a sus devotos 3. Este gesto de elevar las manos para orar es característico de las religiones antiguas, tanto en Israel como en Egipto y Asiría4. Simboliza, el ansia ascensional del alma hacia Dios, que habita en lo alto. Entre los israelitas, el templo era punto de convergencia de la vida religiosa, y aun cuando estaban fuera de él, procuraban orar en dirección al lugar en que se asentaba; así lo hacían los exilados de Babilonia5; y, dentro del templo, los orantes miraban hacia el santo de los santos, que era la parte más sagrada del conjunto de construcciones del templo salomónico. El salmista, pues, piensa en este recinto sagrado, objeto de sus ilusiones litúrgicas. Allí estaba el arca, símbolo de la presencia sensible de Yahvé en su pueblo 6.
Reproches contra los impíos (3-5).
3
No me arrebates juntamente con los malvados, con los obradores de iniquidad, los que hablan paz a su prójimo, mientras está su corazón lleno de maldad. 4 Retribuyelos conforme a sus obras, conforme a la malicia de sus acciones; págales conforme a la obra de sus manos, dales su merecido. 5 Porque no atienden a las obras de Yahvé, a la obra de sus manos. Los derribará y no los reedificará.El salmista, que tiene conciencia de su fidelidad a su Dios, no quiere sufrir la suerte de los impíos, es decir, morir con muerte prematura, que en la mentalidad del A.T. era el castigo propio de los que se apartaban de la ley divina. Dios da aquí a cada uno conforme a sus obras no hay esperanza de retribución en ultratumba , y por eso los justos ansian vivir largos días en amistad con su Dios. Probablemente el salmista se hallaba en peligro de muerte por efecto de una enfermedad o una epidemia aunque no la menciona y.pide a su Dios que, conforme a sus obras, no le deje bajar al sepulcro. Esto es lo que merecen los obradores de iniquidad. Son gentes hipócritas, pues mientras exteriormente dan el saludo de paz (aún hoy día entre los judíos y árabes el saludo es el deseo de la paz), en su corazón maquinan maldad contra el prójimo7. Por ello, el salmista, en un arranque de sentimiento de justicia, pide a Dios que les dé su merecido. Todavía estamos muy lejos de la perspectiva evangélica del perdón y del amor al prójimo, incluso con los enemigos8. La moral del A.T. es muy baja en comparación con la de la plena revelación del Evangelio. Por eso no debemos sorprendernos de estos desahogos vindicativos de espíritus rectos que no tenían todavía la panorámica de la retribución en ultratumba. Los salmistas quieren, en consecuencia, que la justicia divina se manifieste en esta vida, para que todos vean que Dios protege y premia la virtud, mientras que castiga inexorablemente el pecado. En realidad, los impíos son ateos prácticos, pues no atienden a las obras de Yahvé (ν.5), es decir, no reconocen la intervenciσn de la Providencia en el mundo, y, por tanto, niegan que premie la virtud y castigue el pecado. Las obras de Yahvé (providencia y retribución en esta vida, con la protección al virtuoso) están en oposición a las obras de las manos de los malvados, que actúan con falsía en sus relaciones con el prójimo (v.4) 9. Pero su proceder impío no puede prosperar, pues Yahvé los derribará y no permitirá que vuelvan a reedificar su vida sobre su mala conducta. Es una confesión de fe en la justicia divina en este mundo.
Acción de gracias (6-9).
6
‘Bendito sea Yahvé, porque ha escuchado la voz de mis súplicas! 7 Yahvé es mi fortaleza y mi escudo; en El confió mi corazón y fui socorrido; y mi corazón salta de gozo, y le alabaré con mis cánticos. 8 Es Yahvé la fortaleza de su pueblo, es el salvador escudo de su ungido. 9 ‘Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, sé su pastor y levántalos por siempre!Un nuevo estado psicológico del salmista: después de solicitar auxilio para no verse envuelto en la suerte de los impíos, destinados al sepulcro, reacciona confiado en su fe en la justicia divina, y tiene conciencia de haber sido escuchado en su súplica de auxilio. En los salmos no es raro este cambio brusco psicológico de súplica anhelante a la acción de gracias por el beneficio obtenido. Los salmistas dramatizan como poetas las situaciones, y así, describiendo una pasada angustia y liberación, la presentan como actual para lograr un mayor efecto literario. Así, aquí primero refleja sus momentos de angustia, y a continuación su liberación gracias a la intervención divina. Una vez más Yahvé le ha escuchado, y por ello se siente espiritual y físicamente rejuvenecido en su corazón, que salta de gozo (v.7). Yahvé es su protector, y por ello prorrumpe en cantos de alabanza 10.
Inesperadamente desaparece el problema personal del salmista, y se presenta a Yahvé como el defensor de su pueblo y salvador de su ungido, el rey (v.8). Todo esto parece adición posterior para el servicio litúrgico en el templo. El director de coro ha creído necesario hacer una aplicación a la salvación de Israel. La protección dispensada al salmista en un momento angustiado de su vida es prenda de la protección que Yahvé dispensará siempre a su pueblo, que es su heredad, y el símbolo de los intereses del pueblo israelita es el ungido de Yahvé, su rey 12. En realidad, Yahvé se halla vinculado de un modo particular con su heredad, pues es su Pastor 13, y, como tal, lo levantará en brazos juntamente con su ungido, como lo hace el pastor con las ovejas débiles en las marchas agota-] doras por la estepa. Israel es como un niño delicado que Yahvé HeJ va en sus brazos l4. El salmista, pues, parece jugar con este doble símil, y pide a Dios que levante en sus brazos a Israel y a su rey!
1 Lit. en heb. "no permanezcas silencioso frente a mí." 2 Cf. Sal 22:29; 88:4; Prov 1:12. 3 Cf. Sal 63:4; 141:2; Lam 2:19; 3:41; i Tim 2:8. 4 Véase P. Dhorme, L'emploi métaphorique des parís du corp 145. 5 Cf. Dan 6:11.
6 Cf. 1 Re 6:16s; 8:6. 7 Cf. Os 9:14; Jer 32:19; Is 3:11; Sal 7:15-17; 18:27-28; 54:7. 8 Cf. Mt S.441 Lc 6:27.35 9 Cf. Is 1:16; 3:8-11; 5:12.19; 22:11. 10 Cf. Sal 5:11 Sararí. 11 Cf. Dt 4:20; 0,26; Sal 74:2, 12 Cf. Sal 72:15; 61:7-8; 84:10; Hab 3:13; Sam 2:10; Sal 63:12. 13 Cf. Sal 23:1; Is 40,11. 14 Cf. Is 40:11; Dt 1:31; Is 46:3.4; 63:9; Ex 19:4; Dt 32:11.
Salmo 29 (Vg 28): Manifestación Majestuosa de Yahvé en la Tempestad.
E
l salmista entona un himno a la majestad y poder de Dios, que se manifiesta en el desencadenamiento de una horrísona tempestad en medio de truenos y relámpagos. Las expresiones son bellísimas y extremadamente vigorosas. Primeramente invita a los ángeles a dar gloria a Dios; después empieza a describir la tempestad que se forma en occidente sobre el Mediterráneo y se dirige hacia el Líbano, donde descarga sobre los orgullosos cedros. Sobre su cima, como sobre la del Hermón, suenan los truenos majestuosos (la voz de Yahvé) y brillan los relámpagos o llamas de fuego. Desde los macizos del Líbano y el Antilíbano, la tormenta toma dos direcciones, una hacia TransJordania, y otra, por la cordillera de montañas de Palestina, desciende hasta la zona esteparia de Cades. La borrasca arranca de cuajo encinas y las retuerce, mostrando así el poder de Yahvé. Mientras en la tierra cruje el rayo y retumban los truenos, allá arriba en los cielos está majestuoso en su trono como Rey eterno, objeto de las alabanzas de los seres angélicos.La descripción es maravillosa y está lograda con gran simplicidad de medios. Para impresionar más, el poeta no aparece en escena, y con voz anónima invita a los ángeles a entonar un himno de alabanza a Yahvé. Por su parte, el poeta se hace eco de su gloria, manifestada en la tormenta; las frases se repiten; siete veces se habla de la voz de Yahvé, que es el trueno J; "en toda la pieza reina una monotonía solemne, que forma armonía imitativa con el ruido incesante de la tempestad," que ruge sobre las grandes aguas, estalla con poder; la voz de Yahvé parece sacudir las montañas, rompe los cedros; el huracán sacude el desierto, y hace abortar a los animales y despoja a los bosques. Y después de este desencadenamiento, que parece trastornar los fenómenos más poderosos de la naturaleza, Yahvé aparece de repente sentado majestuosamente en su trono y ejerciendo, tranquilo, su eterna realeza, mientras que alrededor todo grita: Gloria!. El salmo comienza con un "gloria in excelsis" y termina con un "pax in térra" 2.
Métricamente se distinguen cinco estrofas; los paralelismos sinónimos abundan. El estilo arcaico del poema, las concepciones de Yahvé habitando en los cielos y manifestándose en la tempestad 3, nos llevan a una época antigua de composición; y no hay dificultades serias que oponer a la autenticidad davídica que se declara en el título del salmo. El rey poeta, en sus tiempos de vida de pastor, sin duda que fue testigo de estas tormentas terroríficas que de vez en cuando se desatan sobre el campo.
"Gloria in excelsis Deo" (1-2).
1
De David, Dad a Yahvé, hijos de Dios, dad a Yahvé la gloria y el poder 4. 2 Dad a Yahvé la gloria (debida) a su nombre, postraos ante Yahvé con sacros ornamentos.Los israelitas, fieles a su tradición, tenían una visión esencialmente religiosa de la naturaleza en sus diversas manifestaciones; en todo veían la mano justiciera o misericordiosa del Dios supremo, que habitaba en los "cielos de los cielos" rodeado de su coro de seres angélicos, pero que intervenía misteriosamente en todo el orbe creado. Aquí el salmista, antes de cantar un himno de alabanza a la manifestación majestuosa de Yahvé, que se despliega en medio de la tempestad, invita a los hijos de Dios, o ángeles, que le hacen su escolta de honor en el cielo, a darle gloria y poder, es decir, reconocer su omnipotencia gloriosa en el sagrado recinto de los cielos, pues de cantar su manifestación arrebatadora en el mundo visible se encarga él en esta composición salmódica que va a iniciar 5. En la visión inaugural del profeta Isaías, los serafines, que hacen la escolta de honor del Santo por excelencia, proclaman que "la tierra está llena de su gloria"6. La esencia de la divinidad está sintetizada en su nombre, Yahvé ("el que es"), con toda la indeterminación y misterio que implica7.
El salmista presenta a los seres angélicos en un acto litúrgico de adoración, con sus sacros ornamentos (v.2), como se hacía en el templo de Jerusalén; es una escenificación dramatizada que traslada al recinto celestial las escenas litúrgicas del templo jerosolimitano. El autor del Apocalipsis hará otro tanto para expresar la glorificación del Cordero s. Los salmistas son gentes en su mayor parte de la tribu levítica, dedicada al culto sagrado, y tienen una mentalidad cultual que se refleja constantemente en sus expresiones. Para ellos, la mayor felicidad es tomar parte en los actos litúrgicos del santuario de Yahvé; por ello presentan a los ángeles desplegando su acción litúrgica en honor de Yahvé en los cielos, su templo verdadero, ya que el de Jerusalén no era sino un pálido reflejo del celestial.
Manifestación de Yahvé en la tempestad (3-9).
1
‘La voz de Yahvé sobre las aguas! Truena el Dios de la gloria: Yahvé sobre la inmensidad de las aguas. 4 La voz de Yahvé (resuena) con fuerza; la voz de Yahvé (retumba) con majestad. 5 La voz de Yahvé rompe los cedros, troncha Yahvé los cedros del Líbano, 6 y hace saltar al Líbano como un ternero, y al Sarión como cría de búfalo. 7 La voz de Yahvé hace estallar llamas de fuego; 8 la voz de Yahvé sacude el desierto, hace temblar Yahvé el desierto de Cades. 9La voz de Yahvé retuerce las encinas 9, despoja las selvas.El Dios majestuoso que se asienta en los cielos rodeado de su escolta angélica hace su aparición solemne sobre la tierra cuando desencadena una tempestad. La voz de Yahvé es el trueno que retumba en los cielos sobre las nubes caliginosas o aguas de abajo, de que se habla en el relato de la creación. Dios separó las aguas de arriba de las de abajo por medio del firmamento 10. Las primeras constituyen las reservas para los días de la inundación, como en el diluvio, cuando se abrieron las cataratas del cielo ll, y las segundas son las que periódicamente envían la lluvia. El hagiógrafo, al no saber que la lluvia viene por la condensación del agua acumulada por la evaporación, se acomoda al modo de pensar de la época. Del mismo modo, por ignorar que el trueno es una descarga eléctrica, lo presenta como la voz tonante del Omnipotente. Los griegos lo atribuían también al padre de los dioses, Júpiter. El dios Adad Rammam de los sirios era el que presidía la tempestad y tenía en sus manos los rayos fulgurantes. Estas divinidades temibles en la tempestad son las que dan, por otra parte, la lluvia fecundante de los campos; por eso sus devotos procuraban aplacarlos con ritos y, al mismo tiempo, les suplicaban su protección. En la tradición bíblica, a Yahvé se le presentaba manifestándose en el fragor de la tormenta, entre rayos y truenos, en el Sinaí12. Por ello, en la literatura salmódica, el trueno es la voz de Yahvé, los rayos son sus flechas; los vientos, sus mensajeros, y las nubes, su carro, en el que se traslada de un lugar a otro 13.
Conforme a esta mentalidad bíblica, el salmista presenta aquí a Yahvé planeando sobre las aguas o nubes cargadas de agua, tronando majestuosamente, con lo que se manifiesta como Dios de la gloria. No hay cosa más impresionante y sobrecogedora que el trueno; para los antiguos, que tenían una idea majestuosa y terrible del Dios lejano e intransigente del Sinaí, el trueno era el mejor reflejo de la voz de Dios. Las escenas del Sinaí en las que aparece Yahvé hablando a Moisés en medio de truenos y relámpagos, quedaron estereotipadas en la literatura bíblica y sirven constantemente para describir las nuevas teofanías de Yahvé en la histoiia. Yahvé se manifiesta ahora sobre la inmensidad de las aguas, que pueden ser el mar Mediterráneo, el "mar grande" de la literatura hebrea i4 o las aguas superiores sobre las que habita Yahvé 15.
La tempestad parece que se prepara en el Mediterráneo y va ja descargar sobre los bosques del Líbano y del Hermón. El salmista refleja el destrozo que causa la tormenta, que tiene los caracteres de un ciclón devastador: se rompen los cedros los árboles más gigantescos del Líbano , mientras que los mismos montes parecen conmoverse en sus cimientos: el Líbano salta ligero como un ternero, y el Sarión nombre que los fenicios daban al Hermón, que formaba parte de la cadena de montañas del Antilíbano, paralelo a las del Líbano 16 se agita como una cría de búfalo o toro salvaje 17. La imaginación oriental del poeta exagera sistemáticamente para destacar la impresión horrísona de la voz de Yahvé, que hace temblar y conmoverse hasta las mismas montañas majestuosas que cerraban por el norte el horizonte de Palestina. Los montes del Líbano y del Hermón tenían un particular sentido sagrado entre los fenicios, pues eran la encarnación de las divinidades que presidían los juramentos 18; pero, en la perspectiva del salmista, todo esto no cuenta nada. Sólo quiere destacar que, a pesar de su masa imponente y sus cimientos profundos, se conmueven como ternerillos ante la voz huracanada de Yahvé. Con los truenos fulguran los rayos o llamas de fuego (v.7). Y el eco de la voz de Yahvé no se circunscribe en su efecto terrorífico a la parte septentrional de Palestina Líbano y Hermón , sino que resuena en la parte meridional, en el desierto de Cades, lugar famoso en la historia de Israel por haber sido el lugar en que estuvieron los hebreos durante la mayor parte de la estancia en el desierto 19. El turbión desencadenado por Yahvé siembra la ruina y la desolación, retorciendo las encinas y despojando las selvas (v.6); los árboles se desgajan por efecto del tifón huracanado, reflejado en la voz de Yahvé.
Gloria a Yahvé y paz a su pueblo (9c-ll).
9c
Y en su templo todo dice: "‘Gloria!" 10 Siéntase Yahvé sobre aguas diluviales, siéntase como Rey eterno. 11 Yahvé dará fortaleza a su pueblo, Yahvé bendecirá a su pueblo con la paz.El salmista vuelve a su punto de partida: Yahvé, aunque se manifestó terrorífico con su voz en la tempestad, sigue impasible en su templo celestial; allí los hijos de Dios, o seres angélicos, continúan el himno que proclama la gloria de su Dios 20. Yahvé se sienta majestuoso por encima de las aguas diluviales, o aguas superiores que están sobre el firmamento 21, y que Dios suelta de vez en cuando en lluvias torrenciales, como en el caso del diluvio universal 22. Sobre ellas Yahvé se instala como Rey eterno y Juez supremo, que de tiempo en tiempo envía las aguas diluviales para mostrar su poder judicial y soberano sobre todo 23.
El v.11 parece una adición para el uso litúrgico. Después de cantar el poder y majestad de Yahvé, manifestada en la tempestad, el salmista, que organiza el culto del templo, recuerda a la asamblea que esa omnipotencia divina protege a Israel, al que bendice y otorga fortaleza en los momentos particularmente decisivos de su vida nacional 24. Aunque Yahvé aparezca en la tempestad como Dios del terror devastador, sin embargo, en sus relaciones con su pueblo es el Dios de la paz y de la benevolencia. "Esta palabra final, con la paz, es como el arco iris que cierra el salmo. El principio del salmo nos muestra los cielos abiertos y el trono de Dios en medio de los cantos angélicos de alabanza, mientras que su conclusión nos muestra a su pueblo victorioso sobre la tierra, bendecido con la paz en medio de la manifestación de su ira. Gloria in excelsis es el principio, y pax in ierris la conclusión" 25.
1 Cf. Ap 10,3-4.
2 J. Calés, o.c., I 326. 3 Cf. Ex 19:11; Jue 5:4-5. 4 La Vg, siguiendo a los LXX, lee: "Afferte Domino filias arieíwn"; traducción peregrina que se basa en la confusión de bene'elim ("hijos de dioses") y bene-'e(y)Uim (de 'ayií: "carnero"). 5 Esta denominación de "hijos de Dios" aplicada a los ángeles aparece en Job 1:6; 2, 1 ; 38:7; Sal 89:6. 6 Is 6:3, 7 Véase Biblia comentada I p.404-408. 8 Cf. 0.5. 9 Lít. el TM dice: "hace parir a las ciervas"; es decir, el susto que con los truenos reciben las ciervas hace que aborten, pariendo prematuramente. Leyendo 'eloth (encinas o terebintos) en vez de 'avvaloth (ciervas), tenemos la traducción arriba propuesta, seguida por la nib. de Jér. 10 Cf. Gen 1:7. 11 Gen 7:11. 12 ex 19:16. 13 Cf. Sal 17:11; 103:3. 14 Cf. Ez 27:26; Sal 96:4; 17:15. 15 Cf. Gen 1:7; 7:11; Sal 104:3; 18:14; 97:3-4. 16 Cf. Dt 3:9; Sal 114:4-6; i8:7s. 17 Cf. Sal 22:21. 18 Cf. E. Dhorme, Religión des Hébreux nómades p. 170.172: RB (1929) 132 115 1(1930) 177. 19 Cf. Núm 20,16. 20 Cf. Is 6:3. 21 Cf. Gen 1:7. 22 Gen 7:14. 23 Cf. Sal 9:7. 24 Cf. Sal 28:8.9; 46:1-3. 25 fr. Delitzsch, citado por A. F. Kirkpatrick, o.c., I, 151.
Salmo 30 (Vg 29): Acción de Gracias después de una Enfermedad grave.
E
ste salmo es un himno eucarístico de un justo que, después de hallarse postrado en el lecho del dolor, fue liberado, gracias a la intervención divina, de la muerte segura. Después de invitar a los piadosos a gozarse con él por el favor conseguido, ensalzando la bondad de Yahvé, relata cómo, a causa de un acto de presunción, apartó su rostro de él, privándole de su protección y dejándolo en un estado de postración física y de peligro de muerte. Angustiado, clamó a El, quien le salvó de aquella situación comprometida. Por ello, su duelo se cambió en alegría, pues se veía ya a las puertas del sepulcro. Agradecido, cantará eternamente las alabanzas de su Dios.El valor literario de esta composición es grande dentro de su simplicidad; aunque sus pensamientos no sean muy originales, pues aparecen en otros salmos, sin embargo, la expresión es sobria y vigorosa: "Abunda en figuras poéticas expresivas, ya vigorosas, ya llenas de frescor. El alma del salmista remonta la ruta del seol; recupera la vida en medio de los cadáveres que se lleva a la tumba... A la tarde, el llanto viene como un huésped a pasar la noche. Pero, desde la aurora, los gritos de alegría resuenan. Al canto del duelo sucede el ruido alegre de la danza; al lúgubre cilicio, un cinturón de fiesta..."1. La distribución estrófica es regular, y el texto ha llegado a nosotros bastante correcto.
Según el título, este canto fue compuesto para la consagración de la casa de Yahvé, y se atribuye a David. Como canto (shir), se ejecutaba con acompañamiento de instrumentos músicos. Los que mantienen la paternidad davídica suponen que fue compuesto con motivo de la inauguración de su palacio en Sión 2, de la dedicación del lugar del futuro templo 3, después de la plaga que asoló el país; en ese caso, las alusiones al peligro de muerte se referirían no sólo a la suerte personal del salmista, sino a la de todo el pueblo. En general, los críticos modernos, por razones de estilo y léxico, se inclinan por una época tardía de composición no anterior al exilio 4. Hay mucha analogía, por su contenido, con el salmo 6, que parece de composición reciente. Generalmente se considera la alusión a la consagración de la casa o templo como adición litúrgica para adaptarlo a la fiesta de la janukkáh, o "dedicación," instituida por Judas Macabeo en 165 a.C., cuando purificó el templo, profanado por los sirios bajo Antíoco IV Epífanes5. Algunos autores prefieren ver aquí una alusión a la dedicación del segundo templo en tiempos de Esdras6.
Acción de gracias por la salud otorgada (1-4).
1
Canto para la consagración del templo. Salmo de David. 2 Quiero ensalzarte, ‘oh Yahvé! porque me has puesto en salvo 7 y no has alegrado a mis enemigos por causa mía. 3 Yahvé, mi Dios, clamé a ti, y tú me curaste. 4 ‘Oh Yahvé! has sacado mi alma del seol, me has hecho revivir de entre los que bajan a la fosa.El salmista prorrumpe en un himno de acción de gracias al sentirse libre de un peligro inminente de muerte. Con ello se habrían alegrado sus enemigos 8, pues hubieran deducido de su desaparición que Yahvé no era ya su protector. El salmista se siente tan próximo a la muerte, que supone, por licencia poética, que ha visitado ya su alma la región tenebrosa del seol, donde están las sombras de. los muertos 9. Por ello ahora se siente como resucitado de entre los que bajan a la fosa o sepulcro. Se daba ya por difunto, pero la intervención divina le devolvió la vida 10.
Invitación a los piadosos a celebrar su curación (5.-8)
5
Cantad a Yahvé vosotros, sus piadosos, y ensalzad su santo recuerdo. 6 Porque un instante dura su cólera, y su benevolencia es de por vida. Alberga la tarde llantos, mas a la mañana está la exultación. 7 Yo dije en mi prosperidad: "No seré jamás conmovido." 8 Tú, ‘oh Yahvé! por tu benevolencia me asegurabas honor y fortaleza, Apenas escondiste tu rostro, fui conturbado.Radiante de alegría por la recuperación de la salud, el salmista invita a los piadosos, que saben apreciar los secretos caminos de la Providencia en la vida de los justos, a entonar un himno en acción de gracias en honor del santo recuerdo de Yahvé, es decir, sus proezas y favores extraordinariosn. En ellas se manifiesta su "nombre" o gloria; por eso en los salmos la expresión "celebrad su santo recuerdo"12 equivale a "alabar su nombre sagrado"13; el nombre de Yahvé, su acción gloriosa, ha dejado un santo recuerdo en la historia en favor de Israel y de sus fieles. Su "nombre" sintetiza su naturaleza y sus acciones gloriosas 14. Y el salmista concreta en qué consiste el santo recuerdo o la huella del Dios santísimo en la vida: su providencia se guía por las exigencias de sus justicias y de su misericordia; pero en su proceder prevalece siempre la benevolencia, pues mientras su cólera dura un instante para castigar justamente las transgresiones, su benevolencia tiene un efecto permanente durante toda la vida (v,6). La protección de Yahvé hacia los justos es permanente, y sólo es interrumpida momentáneamente por alguna falta cometida 15. Las pruebas a que son sometidos los justos son transitorias, mientras que la amistad benevolente de Yahvé permanece por toda la vida. Para probar su afirmación, el salmista trae a colación un proverbio: Alberga la tarde llantos, mas a la mañana esta la exultación (v.6b). El duelo y los llantos son como un huésped inoportuno, al que se le da hospedaje a regañadientes, pero después al día siguiente se convierte en motivo de exultación 10. En realidad, el llanto para el justo es un peregrino que a lo sumo pasa una noche con él; pero al día siguiente cambia la situación, y con la luz del día renace la alegría y bienestar.
El salmista confiesa haber tenido un pecado de presunción, pues viviendo en una situación de prosperidad, creyó que esta situación había de continuar indefinidamente: no seré jamás conmovido (v.7). Esta afirmación parece hacer caso omiso de los caminos secretos de la Providencia y se aproxima a la postura de los ateos prácticos y autosuficientes, que creen poder gobernar su vida con sus propios recursos. Por ello, Dios ha querido probarlo, y si antes, en su benevolencia, le aseguraba honor y fortaleza, ahora ha querido desampararlo escondiendo su rostro, es decir, le ha privado de su protección y auxilio 17, y entonces el salmista, reducido a sus propias fuerzas, quedó conturbado.
...
. ^Súplica de salvación (943).
9
A ti clamé, ‘oh Yahvé! y a Yahvé pedí piedad. 10 ΏQué provecho hay en mi sangre, en que yo descienda a la fosa? ΏTe alabará el polvo? ΏCantará tu fidelidad? 11 Escúchame, Yahvé, y ten piedad de mí. Vino Yahvé en mi socorro. 12 Mudaste mi lamentación en júbilo, desataste mi saco y me ceñiste de exultación. 13 Por eso cantaré tu gloria y no callaré, y te alabaré, Yahvé, Dios mío, por la eternidad.Postrado y abandonado a sus fuerzas, el salmista clama ansioso a Yahvé para que tenga piedad de él. Y su argumentación en favor de su liberación de la muerte está en consonancia con la mentalidad viejotestamentaria, cuando aún no había luces sobre la vida en ultratumba al lacio de Dios. En realidad, la muerte del salmista no reporta ningún provecho o ganancia a Dios, pues, convertido en polvo, no podrá alabarle ni cantar su fidelidad con los justos 1S. Según la mentalidad del A.T., Dios premiaba en esta vida los actos de virtud, y el primer don era una larga vida hasta ver los hijos de los hijos en la tercera o cuarta generación. Quitar la vida a uno, entregándole a una muerte prematura, era un castigo reservado a los impíos; equivalía a matarle, derramar su sangre (v.10). La muerte significaba, en realidad, para los justos del A.T., la interrupción de una vida de amistad con Dios; por eso, al morir, no se podía continuar las alabanzas de Yahvé. Por ello, el salmista ansiosamente pide a su Dios que le escuche y le salve de la situación de peligro en que se halla de descender a la fosa o sepulcro.
Conforme a la dramatización literaria habitual en el estilo salmódico, el justo se presenta ya con la salud recuperada, cambiando su lamentación en júbilo (v.1a). Ha pasado la hora del duelo, porque el mismo Yahvé le ha desatado el saco, o signo externo de penitencia y dolor 19, y le ha ceñido del vestido alegre de la exultación, del atuendo de los días de fiesta y de triunfo 20. Por ello, el salmista entona un himno de alabanza a la gloria de Yahvé, que ha de perdurar por siempre. La expresión por la eternidad es enfática e hiperbólica, para recalcar su decisión de alabar constantemente al Dios Salvador.
1. Calés, o.c., I 335. 2 Cf. 2 Sam 5:11. 3 Cf. 1 Par 21:26; 22:1. 4 Cf. E. Podechard, O.C., I 142. 5 Cf. 1 Mac 4:52s; 2 Mac 10:1s. 6 Cf. Esd 6:16. 7 Lit. "me has sacado" de la fosa del sepulcro. 8 Cf. Sal 35:19; 37:16; Lam 2:17. 9 Cf. Sal 6:5; Sam 2:6. 10 Cf. Sal 9:13; 87,4s. 11 Cf. Ex 3:15.
12 Qf. Sal 97:12. 13 Cf. Sal 106:47. 14 Cf. Sal 97:12; 122:4. 15 cf. Sal 26:9. 16 Cf. Is 17:14; 54:7-8; Miq 7:18; Sal 103:8-9. 17 Cf. Is 54:8; Sal 104:29. 18 Cf. Job 22:3; Is 38:18-19; Sal 7:5; SS.ios; 115:17. 19 Cf. Sal 35.13; 69:12; Lam 5:15.
Salmo 31 (Vg 30): Plegaria de un Justo Angustiado.
T
res partes comprende este salmo: a) cántico de confianza en Yahvé (2-9); b) descripción en tono elegiaco de la situación angustiada del justo (10-19); c) acción de gracias por haber conseguido la salvación ansiada. Los críticos no concuerdan al determinar si estas tres partes integran una composición salmódica única o bien si ésta está constituida por la yuxtaposición de tres fragmentos diversos, agrupados por razones prácticas del culto litúrgico. La primera y tercera parte contienen frases que se encuentran en otros salmos, y tienen por ello un carácter antológico de mosaico literario, como el cántico de Joñas l. La segunda parte tiene muchos conceptos similares a los expresados en el libro de Jeremías; de ahí el problema de la mutua dependencia: Ώquién es anterior? La generalidad de los críticos; supone que e! salmista depende conceptualmente del profeta de Anatot; por ello se considera el salmo como posterior al destierro babilónico2. No faltan autores que suponen que la segunda parte del salmo (10-19) es del propio Jeremías, que lo habría insertado a las otras dos, que serían de origen davídico 3.Desde el punto de vista de la unidad literaria del salmo es difícil mantener que la segunda parte (2-9) sea del mismo autor; más bien las otras dos se ensamblan con regularidad lógica. Así, el v.20 puede seguir normalmente al V.9: plegaria confiada y acción de gracias. Los v. 10-19 parecen inserción artificial posterior. Desde el punto de vista de la inspiración poética, el salmo, en su conjunto, aunque no es muy original por las ideas expuestas, es de gran piedad religiosa.
Confianza en Yahvé (1-6).
1
Al director del coro. Salmo de David. 2 En ti, ‘oh Yahvé! confío; i no sea yo nunca confundido, líbrame en tu justicia. 3 Inclina a mí tus oídos, apresúrate a librarme; sé para mí roca inexpugnable, ciudadela para mi salvación. 4 Pues tú eres mi roca, mi ciudadela; por mor de tu nombre tú me guiarás y conducirás. 5 Me sacarás de la red que me han tendido, porque tú eres mi fortaleza, 6 En tus manos encomiendo mi espíritu. Tú me has rescatado, Yahvé, Dios fiel.El salmista dirige una oración confiada a Yahvé apoyándose en los atributos de la misericordia y justicia divinas. Para él, Yahvé es su protector; y multiplica las metáforas corrientes en muchos salmos para expresar la seguridad que le otorga la amistad con su Dios. Invoca a la justicia divina, lo que implica en él una conciencia de propia inocencia; no quiere ser confundido o avergonzado ante sus adversarios al ser desatendido en su súplica. Los justos basaban su conducta en la idea de que Dios premia en esta vida la virtud; por tanto, si Yahvé le abandona en este instante de angustia, daría la razón a sus enemigos, que creen que Dios no se preocupa de los que siguen sus mandatos4. No quiere, pues, el salmista ser descalificado en su camino de la virtud ante sus adversarios 5. Por eso pide a Yahvé que por amor de su nombre, es decir, por su fama de justicia y rectitud, reflejada en su nombre, le guie en estos momentos difíciles de su vida6. Yahvé es su roca inexpugnable, en la que encuentra su salvación como en ciudadela segura7. Sus enemigos son como cazadores que tienen su red para tomarlo; pero Yahvé le saca de esta situación de peligro 8. Seguro de la protección divina, el salmista encomienda a Yahvé su espíritu, como si fuera un tesoro precioso 9; aquí se alude al deseo de conservar la vida, que se manifiesta en el espíritu o hálito vital (rúaj), Nuestro Señor en la cruz pronunció estas palabras, dándoles un sentido de entrega de su vida al Padre, una vez cumplida su trayectoria terrestre 10. El salmista tiene experiencia de la protección que Yahvé le ha dispensado en circunstancias análogas, en las que le rescató del peligro, mostrando así su carácter de Dios fiel a sus promesas de auxilio a los justos que confían en El.
Yahvé, Salvador del justo (7-9).
7
Tú aborreces a los servidores de los vanos ídolos ll, pero yo a Yahvé me confío. 8 Me alegraré y me gozaré en tu piedad, pues has visto mi aflicción y has considerado las aflicciones de mi alma. 9 No me entregaste en manos del enemigo, afirmaste mis pies en la anchura.El salmista, en conformidad con la voluntad divina, no admite el culto a los vanos ídolos, que, como tales, son algo sin consistencia, en contraposición a Yahvé, el Dios viviente 12; por ello sólo confia en Yahvé, que es el único que puede auxiliarle en los momentos de angustia y de peligro. Seguro de la protección divina, el salmista prevé su futura alegría por ser testigo de la piedad de su Dios, que ha visto su aflicción, salvándole del peligro, pues no lo entregó al poder de sus enemigos 13. De la aflicción y situación comprometida a causa de la hostilidad de sus enemigos ha pasado, por el auxilio divino, a la libertad plena de movimientos y a la seguridad total: afirmaste mis pies en la anchura (v.6). Su situación desahogada después de la liberación del peligro le parece una gracia inestimable de su Dios 14.
Situación angustiada del salmista (10-14).
10
Ten piedad de mí, ‘oh Yahvé! porque estoy angustiado. La tristeza consume mis ojos, mi alma y mis entrañas. Pues mi vida se consume en el dolor, y mis años en gemidos. 11Mi vigor enflaquece por la aflicción, y mis huesos se consumen. 12 Soy el oprobio de todos mis opresores, objeto de terror para mis vecinos y de espanto para cuantos me conocen. Los que me ven en la calle, huyen de mí. 13 Como muerto he sido olvidado en los corazones, soy como una vasija de desecho. 14 Pues he oído el murmurar de muchos, espanto en derredor, cuando a una se confabulaban contra mí y tramaban arrebatarme la vida.La perspectiva alegre de liberación y de acción de gracias se cambia aquí en sentimiento de abatimiento y de aflicción. La situación es totalmente diferente; por eso podemos suponer que nos encontramos con un nuevo fragmento que ha sido incrustado en este salmo por exigencias del culto en el templo. Por el tono se parece esta composición al salmo 6 y a las lamentaciones de Jeremías o de Job. El salmista se consume en el dolor; sus ojos languidecen, y su salud física se desvanece; hasta sus huesos sienten la consunción por tanto dolor 15. Al lado de sus debilidades físicas agotamiento por la enfermedad están los sufrimientos morales: in-comprendido de todos, es la befa y el oprobio de sus enemigos y opresores, y hasta sus vecinos y conocidos huyen de él como si fuera un objeto maldito, que inspira terror y espanto 16. Los enemigos le insultan como un maldito de Dios, y sus convecinos le consideran como algo contagioso, del que hay que separarse. Es el caso del justo Job, aislado de la sociedad, consumiéndose en el dolor, incomprendido de sus amigos, que le consideran maldito de Dios 17. Tan aislado está de la sociedad, que es como un muerto, al que, por no verle, se le olvida en la estimación de los corazones (v.13) 18. Es como una vasija de desecho, que por inútil se la arroja, sin parar ya mientes en ella 19.
El v.14 parece calcado en los escritos de Jeremías: "Oigo maldiciones, y por todas partes me amenazan: ‘Delatadle!"20; y la frase "espanto por doquier" aparece reiteradamente en sus oráculos cuando alude a la oposición violenta de sus enemigos contra él 21. El salmista utiliza estas mismas frases para expresar su situación de abandono por efecto de la hostilidad y desprecio de sus enemigos. No contentos con aislarle, tramaban arrebatarme la vida, frase que encuentra su paralelo en Jer 11:19: "Habían tramado una conjura contra mí:... le raeremos de la tierra de los vivos." El salmista, consciente de estas confabulaciones (el murmurar de muchos...), se dirige a Yahvé en espera de auxilio.
Confianza en Dios del justo perseguido (15-19).
15
Pero yo a ti me confío, oh Yahvé! yo digo: Tú eres mi Dios. 16 En tus manos están mis destinos 22. Líbrame de las manos de mis enemigos y de mis perseguidores. 17 Haz resplandecer tu faz sobre tu siervo y sálvame en tu piedad. 18 Yahvé, que no sea yo confundido, pues te invoco. Confundidos sean los malvados, y mudos (bajen) al seol. 19 Que callen los labios mentirosos, que, soberbios y despectivos, dicen insolencias contra el justo.Despreciado y hostigado de todos, al salmista no le queda, sino confiar en Yahvé, que ahora más que nunca es su Dios. Es en los momentos difíciles cuando se debe probar la fidelidad a Yahvé. A pesar de que está como.abandonado de su Dios, el justo reacciona con su fe, sabiendo que, al fin, su Dios le ha de hacer Justina frente a sus enemigos. En realidad, la Providencia divina es misteriosa, y en sus manos están los destinos de los hombres, y sobre todo del que les es fiel. Las vicisitudes de la vida están bajo su control directo, y por eso el justo, que vive de la fe, debe esperar ser rehabilitado por el que es Dios de justicia. El salmista, confiado en los designios salvadores de su Dios, le pide que le Ubre de sus enemigos, que impudentemente le hostilizan y persiguen (v.16). Ansiosamente le pide que haga resplandecer su faz sobre él, es decir, mostrar su rostro radiante y protector al que ahora está abandonado y perseguido. Cuando Yahvé abandona a alguno, "oculta su faz de él," mientras que, cuando le dispensa ayuda y protección, le muestra su rostro benevolente; es un modo antropomórfico de hablar 23. Esta manifestación de su rostro sobre su siervo debe tener la contrapartida de confundir a sus enemigos; éstos esperaban que el salmista quedara confundido y avergonzado al quedar huérfano de la asistencia divina, como él esperaba; pero el justo atribulado está seguro de que será asistido en su necesidad, y además desea y pide que sean confundidos y avergonzados ante la sociedad los impíos, ateos prácticos, que se atreven impudentemente a burlarse de los planes de la Providencia divina. En su deseo de ver el cumplimiento de la justicia divina, el salmista desea que desaparezcan y, mudos y cabizbajos, bajen a la región tenebrosa del seol, morada de los muertos 24. Sus labios son mentirosos y reflejan un espíritu despectivo y altanero, manifestado en insolencias contra el justo 2.
Acción de gracias por la liberación (20-25).
20
Qué grande es tu bondad, oh Yahvé!26, que guardas para los que te temen, que muestras a los que a ti se acogen delante de los hijos de los hombres. 21 Tú los guardas, al amparo de tu rostro 27, de las altanerías de los hombres, y como en una tienda los pones a cubierto de las lenguas pendencieras. 22 ‘Bendito sea Yahvé, que en mí hace admirable su piedad como en ciudad fortificada! 23 Pero yo dije en mi turbación: "He sido arrojado de ante tus ojos," Pero tú has oído mi voz suplicante cuando a ti clamé, 24 Amad a Dios vosotros, todos sus piadosos; a los fieles guarda Yahvé, y paga con creces a los soberbios. 25 Esforzaos y fortaleced vuestro corazón todos cuantos esperáis en Yahvé.La última parte del salmo es un himno de acción de gracias por haber salido de una situación angustiosa. En la vida del salmista se ha revelado especialmente la bondad de Yahvé, que siempre está a disposición de los que le temen. Esa bondad divina es como un tesoro cuidadosamente guardado para ponerlo al servicio de los fieles en el tiempo oportuno; y Yahvé lo muestra en favor de ellos delante de los hijos de los hombres, para hacer brillar su providencia y la virtud de los suyos 2y. Bajo el amparo del rostro de Yahvé se hallan seguros, pues están como bajo una tienda protectora, al abrigo de las calumnias de las lenguas pendencieras 29. El salmista ha comprobado personalmente la protección divina, pues gracias a su piedad y benevolencia se halla seguro como en ciudad fortificada, inaccesible a las maquinaciones de sus enemigos30.
Pero confiesa que en un momento se sintió como abatido y abandonado en medio de la aflicción: he sido arrojado de ante tus ojos (v.23). Por unos momentos, impresionado por el dolor, creyó estar fuera de la providencia protectora de Yahvé, fuera de su órbita bienhechora31. Pero a su súplica respondió Yahvé librándolo. Por ello hace una invitación a los piadosos, o fieles a la Ley divina, a confiar en Yahvé, pues los guarda con amoroso cuidado, mientras que paga sobreabundantemente las demasías de los soberbios y altaneros, que creen poder trazar su vida sin dependencia de Dios y oprimen a los fieles 32. La exhortación termina invitando a los que esperan en Yahvé a mantenerse firmes en el camino de la virtud, pues nunca serán desamparados a la hora de la aflicción, como prueba la experiencia del propio salmista. 31
1 Cf. Is 3:34; 4L3. Jon c,a, 2 Cf. E. Podechard, O.C., I 147. 3 Así opina J. Calés, o.c., I 346. 4 Cf. Sal 7:1; 11:1; 16:1; 25:20. 5 Cf. Sal 25:2.20; 22:5. 6 Cf. Sal 23:2.3. 7 Cf. Sal 18:2. 8 Cf. Sal 9:15; 25:15. 9 Cf, Job 10:12; 17:1. 10 Lc 23:46 11 Así siguiendo a los LXX, Vg, Sir., San Jerónimo. El TM: "yo he "diadna los servidores " Pero la contraposición del estico siguiente exige nuestra lectura; etc.
12 Cf. Dt 32:4-21; Jer 8:19; Os 4:10. 13 Cf. Dt 32:30; Sam 23:11.12. 14 Cf. Sal 4:1; 18:19; 26:12. 15 Cf. Sal 13:2; Jer 8:18; Sal 6:6. 16 Cf. Sal 22:6.7; Jer 20:7-8. 17 Cf. 22:6-7; Jer 20:7-8. 18 Cf. Job 19:14. 19 Cf. Jer 22:28. 20 Cf. Jer 20:10. 21 Cf. Jer 6:25; 20:3; 46:5; 49:29; Lam 2:22. 22 Lit. en heb. "mis tiempos." 23 Cf. Sal 4:6; 80:3-7-19. 24 Cf. Sal 25:2.3; Jer 17:18. 25 Cf. Sal 12:3; 94:4 26 En el ΎΜ falta ΅oh Yahvι!" pero es exigido por el contexto y está en las versiones. 27 Lit,:los escondes en el secreto de tu faz." 28 Cf. Sal 23:5. 29 Cf. Sal 27:5. 30 Cf. Sal 28:6, 31 Cf. Sal 30:6; 116:11; Jon 2:4. 32 Cf. Sal 10:2; 31:19; 36:12; 73:6. 33 Cf. Ex 34:7; Sal 30,4; 27:14; 32:11.
Salmo 32 (Vg 31): La Confesión de los Pecados.
E
sta composición lírico-didáctica gira en torno a la felicidad del pecador que ha logrado la amistad con Dios por la confesión y reconocimiento de sus pecados. Castigado por Dios a causa de una falta grave, el salmista declara que, al decidirse a confesarlo ante El, se sintió liberado bajo la protección de su Dios. El hombre no debe dejarse llevar de la insensatez y estulticia, como las bestias, en el camino de la vida, porque la justicia divina castiga inexorablemente al impío. Al contrario, su misericordia será la corona del que se dirige por sus caminos de sabiduría. El salmo, pues, es además de una acción de gracias por el perdón otorgado, una lección de sabiduría.Según el título, el salmo es de David; los autores que mantienen la paternidad davídica de la composición creen que fue redactado después del pecado de adulterio cometido con Betsabé y del asesinato de Urías l. El Profeta Rey tardó en reconocer su pecado; pero, gracias a la intervención del profeta Natán, midió el alcance de su tropelía. Se mantiene la autenticidad davídica del salmo por ser citado por los autores inspirados como de David2. No obstante, no pocos críticos, por razones de estilo sapiencial y por algunos arameísmos, conjeturan que el salmo no es anterior al exilio 3. En la liturgia de la Iglesia, este salmo es el segundo de los llamados "penitenciales."
En el título del salmo encontramos la palabra misteriosa hebrea maskil, que generalmente se traduce por "didáctico"; en ese sentido es una instrucción de tipo "sapiencial," lo que se amolda bien al contenido de la composición, que también tiene sus arrebatos líricos.
Introducción sapiencial (1-2).
1
De David. Maskil. Bienaventurado a quien le ha sido perdonada su transgresión, a quien le ha sido remitido su pecado. 2 Bienaventurado aquel a quien no imputa Yahvé su iniquidad y en cuyo espíritu no hay falsedad.El Salterio se abre deseando albricias al hombre recto que camina por el camino de Yahvé, sin tomar parte en las asambleas de los pecadores4; este salmo llama dichoso al pecador que ha logrado recuperar la amistad divina por el perdón de sus pecados. Puesto que "no hay hombre que no peque"5, este segundo movimiento de penitencia en el corazón humano es totalmente necesario para rehabilitarse en los senderos de la vida. El salmista llama dichosos a los que han logrado que sus pecados fueran borrados por Dios. Las palabras empleadas para indicar las faltas no son sinónimas, sino que tienen un matiz concreto: transgresión alude a la rebelión o ruptura con Dios; el pecado significa extravío, o mejor, no dar en el blanco debido; iniquidad indica una depravación moral. La condonación de las faltas está expresada también con términos que indican "descargar," "cubrir" para no herir los ojos de Dios y "cancelar" una deuda. Todos estos términos, paralelos a los que expresan faltas, se repiten para resaltar la virtud perdonadera de Dios. San Pablo citará estos versos para probar que la remisión de los pecados, la justificación, es un don gratuito de Dios, fruto de su misericordia y no de la Ley mosaica 6.
Confesión y perdón (3-5).
3
Mientras callé, consumíanse mis huesos, gimiendo durante todo el día. 4 Pues día y noche tu mano pesaba sobre mí, y tornóse mi vigor en sequedades del estío. Selah. 5 Te confesé mi pecado y no oculté mi iniquidad. Dije: "Confesaré a Yahvé mi pecado," y tú perdonaste la culpa de mi pecado. Sdáh.El sufrimiento y la enfermedad han servido para abrir los ojos al salmista y concentrarse, reconociendo así sus debilidades y transgresiones. Según la mentalidad del A.T., las enfermedades eran consecuencia de pecados perpetrados más o menos conscientemente. Tocado por la mano de Yahvé, que pesaba sobre él sin duda enviándole una grave enfermedad , empezó a pensar en los posibles pecados que hubieran acarreado tal desventura 7. Al principio se sentía reacio a reconocer sus faltas pasadas, y así, mientras callaba, la enfermedad seguía avanzando, y sus huesos se consumían mientras él gemía día y noche (v.3)8; pero, al no sentir arrepentimiento por sus pecados, estos gemidos no le servían de nada. Debilitado constantemente, su vigor juvenil de primavera se fue convirtiendo en saquedad de estío al consumirse por la fiebre 9.
Pasada esta primera situación recalcitrante cerrada con el signo musical seláh, que probablemente indica cambio de coro o de instrumentación en el canto litúrgico , el salmista piensa profundamente sobre su situación, y decide confesar y reconocer sus pecados, que pudieran ser causa de su enfermedad. Reconocido y confesado su pecado con sinceridad, al punto siente que se le ha perdonado, lo que representa el principio de su rehabilitación física y espiritual: "Vox nondum est in ore, et vulnus sanatur" 10. Dios acoge siempre al corazón contrito y arrepentido.
Yahvé9 refugio del justo angustiado (6-7).
6
Por eso te invocarán todos los piadosos al tiempo propicio, y la inundación de las copiosas aguas no llegará a ellos, 7 Tú eres mi asilo; de la angustia me guardas, de cantos de liberación me rodeas, Seldh ll.La lección del salmista tendrá repercusión en los piadosos, pues de él aprenderán a confesar a tiempo su pecado, reconociendo sus infidelidades y culpabilidad; de este modo se verán libres del desbordamiento de muchas aguas que amenazan anegarles, es decir, del peligro de muerte, bajo cualquier forma que se presente. Este símil es corriente en la literatura sapiencial para reflejar la situación apurada en determinados momentos graves de la vida 12; el que confiese sus pecados se verá a salvo de la inundación de muchas aguas, pues, apegado a Yahvé, se hallará como en roca inaccesible!3. Los piadosos sabrán así invocar a Yahvé en el tiempo propicio de su manifestación benevolente y perdonadora 14. El salmista se apropia estas consideraciones y proclama a Yahvé como refugio suyo en los momentos de angustia 15, pues cambia las situaciones de peligro en momentos de triunfo, en los que no faltan los cantos de liberación o de gozo por la salvación conseguida gracias a su protección.
El camino de la sabiduría (8-10).
8
Yo te enseñaré y te instruiré en el camino que debes seguir; seré tu consejero y estarán mis ojos sobre ti. 9 No seas sin entendimiento, como el caballo y el mulo: con la brida y el freno hay que sujetar su ímpetu 16; de lo contrario, no se acercan a ti" 10 Muchos son los dolores del impío, pero la piedad cercará al que se confía a Yahvé. 11 ‘Alegraos en Yahvé y regocijaos, justos! Saltad de gozo todos los rectos de corazón.Los V.8-Q parecen ser los consejos de un sabio a su discípulo, que han sido insertados en el salmo, y en ellos se trata de hacer ver que el camino de la impiedad lleva a la desazón, mientras que la fidelidad a Yahvé le trae los beneficios de su piedad (v.10). El que se empeñe en seguir sus caminos alejado de Dios, será como las bestias, sin entendimiento, a las que hay que embridar con el freno para sujetar su ímpetu. Dios se encargará de domarlos por el sufrimiento y la desgracia, para que, arrepentidos, se acerquen a El (V.9) 17. El impío tendrá que seguir la senda del dolor, mientras que el que confia en Yahvé se verá cercado, no del castigo y sufrimiento medios que utiliza Dios para volverlos al buen camino, tirándoles del freno y de la brida, como a los animales , sino de la benevolencia y piedad divinas (v.10) 18.
El salmo se cierra con una invitación para que todos los rectos de corazón se alegren con la liberación del justo de su situación angustiada. Este v.11 tiene un aire de interpelación litúrgica en la asamblea de los fieles en el templo, para que éstos se percaten de los caminos secretos de la Providencia, que por la confesión de los pecados otorga el perdón y devuelve a los pecadores la amistad divina.
1 Cf. 2 Sam 11:1s. 2 Cf. EB 344. 3 Así E. Podechard, o.c., 4 Cf. Sal 1:1s. 5 1 Re 8:46. 6 Cf. Rom 4:7-8, 7 Cf. Job 33:16s; Sal 38:2; 39:10. 8 Cf. Sal 22:1; 38:8; Os 7:14; Sal 6:2. 9 Cf. Sal 22:15; Prov 17:22. 10 San Agustín, citado por Kírkpatrick, o.c,, 163. 11 Así la Bib. de Jér., Kirkpatrick y NP. 12 Cf. Sal 18:5-6.17; 69:2.16; Job 27:20; Is 28:2. 13 Cf. Nah 1:8; Is 30,28; Sal 27:5. 14 Cf. Sal 69:13; Dt 4:29; Jer 20,13, 15 Cf. Sal 12:7; 25:21; 31:23. 16 Así siguiendo a la Bib. de Jér., que traduce la palabra hebrea correspondiente a ímpetu, relacionándola con el árabe; lo que hace perfecto sentido. Así traduce también el NP. 17 Cf. Jer 10,14.21; Sal 49:10.12.20; Prov 26:3. 18 Cf. Job 33:19; Sal 31:7.16; 33:5.18.22.
Salmo 33 (Vg 32): Yahvé, Creador del Universo y Protector de los Fieles.
E
ste poema es un himno a la omnipotencia y justicia de Yahvé. Se canta el señorío de Dios sobre el universo como Creador y su fidelidad hacia su pueblo elegido, Israel, y a los que le son fieles. En este sentido, la composición es como una justificación de la exhortación a alegrarse en Yahvé con que se cerraba el salmo anterior; y con estas palabras de exhortación se inicia esta misma composición salmódica; pero el estilo de la composición es diverso, ya que el anterior era una instrucción basada en la experiencia personal de un salmista liberado de la situación angustiosa en que se hallaba, mientras que aquí nos encontramos con un himno compuesto con motivo de alguna victoria nacional sobre los enemigos de Israel.La estructura del salmo es simétrica, y notable por la lógica distribución de las ideas. El estilo es majestuoso y solemne: la invitación introductoria a alabar a Yahvé (1-3) corresponde a la conclusión, en que se hace profesión de confianza en El (20-22). En el cuerpo del salmo se enumeran los motivos por los que Yahvé es digno de especial alabanza y confianza: por sus atributos morales (4-5), por su omnipotencia creadora (6-9), por su providencia (10-11), por la elección de Israel (12-15), del que es Protector (16-19).
La distribución estrófica es bastante regular; los 22 versículos del salmo corresponden a las 22 letras del alefato hebreo, pero no es propiamente acróstico, pues cada verso no comienza con una letra del alefato, como hemos visto en otras composiciones salmódicas. Ideológicamente, este salmo es un poema sapiencial, si bien en forma de himno litúrgico a Dios Creador, Providente y Salvador. El estilo es límpido y elevado, si bien los pensamientos no son muy originales, pues se repiten constantemente en la literatura sapiencial.
En contra de lo que es ley en la colección salmódica que vamos estudiando, este salmo es "huérfano," es decir, no tiene título introductorio alguno. Los LXX lo atribuyen a David. Razones estilísticas parecen no favorecer la paternidad davídica. Teodoro de Mopsuestia supone que fue redactado por Ezequías con motivo de la liberación milagrosa de Jerusalén de los ejércitos de Senaquerib 1. Los críticos modernos encuentran expresiones similares a las del libro de Isaías 2, y, como abundan las sentencias de tipo sapiencial, suponen que el salmo no es anterior al exilio 3.
Invitación a alabar al Dios justo (1-5).
1
Aclamad, justos, a Yahvé; bien está a los rectos la alabanza, 2 Alabad a Yahvé con la cítara, ensalzadle con el arpa de diez cuerdas. 3 Cantadle un cántico nuevo y tañed bien con júbilo la lira 4. 4 Porque es recta la palabra de Yahvé, y toda su obra conforme a verdad. 5 El ama la justicia y el derecho, y de la bondad de Yahvé está llena la tierra.Los justos son los más obligados a alabar a Yahvé, pues son el objeto predilecto de su providencia en la historia; el salmista quiere que acompañen sus cánticos con toda clase de instrumentos: cítara, arpa y lira. Y con ellos deben entonar un nuevo canto de acción de gracias por los beneficios nuevos que cada uno recibe en su vida del Omnipotente. Yahvé es fiel a su palabra, y todas sus acciones llevan el sello de la verdad y de la fidelidad a sus promesas de protección a los justos y cumplidores de su Ley. Toda su providencia está gobernada por las exigencias de la justicia y del derecho, que es la aplicación de aquélla en cada acto 5. Toda la tierra rebosa de la bondad y piedad de Yahvé 6.
La palabra creadora de Dios (6-9).
6
Por la palabra de Yahvé fueron hechos los cielos, y todo su ejército por el aliento de su boca. 7 El reúne como en odre las aguas del mar y hace estanques de los abismos. 8 Tema a Yahvé toda la tierra, témanla todos los habitantes del universo, 9 porque dijo El, y fue hecho; mandó, y así fue.El salmista se remonta al primer momento de la creación para declarar la omnipotencia divina. Los cielos inmensos son el efecto de su palabra creadora, y todo su ejército, o maravillosas constelaciones ordenadas de los astros, son obra del aliento de su boca7. La expresión es enérgica. La omnipotencia divina no tiene límites, y por ello las obras más portentosas de la creación son realizadas por Dios con la facilidad con que se expresan por la palabra. Los pueblos paganos consideraban los astros como divinidades poderosas; aquí el salmista declara que son obra del único Dios y que dependen en su existencia del aliento de su boca. No se puede formular el monoteísmo estricto en palabras más vigorosas8. El salmo aquí depende del relato del Génesis, donde enfáticamente se dice: "Dijo, y fue hecho." En las cosmogonías de la antigüedad, las divinidades tienen que luchar con las fuerzas cósmicas de las que ellas mismas proceden para plasmar las maravillas del orbe 9. El Elohim de la Biblia es un ser excepcional que existe antes, fuera y sobre todas las cosas, y, como tal, no está sujeto a nada y obra conforme a su omnímoda voluntad, que a su vez está sujeta a su inteligencia ordenadora, que crea todas las cosas con una finalidad concreta: "y vio que la luz era buena."10 Esta concepción trascendente de Dios es la base de todas las creencias del pueblo hebreo. 4 Por ellas, la religión de Israel se halla a una distancia casi infinita de las concepciones religiosas de los otros pueblos de la antigüedad.
Siguiendo el relato del Génesis, el salmista proclama que Dios reúne las inmensas aguas del mar en un recipiente con la facilidad con que se llena un odre; y las inmensas aguas de los abismos las distribuye en estanques o diversos mares y océanos. El inmenso lecho del océano es para la omnipotencia divina como un modesto odre que llena a su antojo n. Los grandes depósitos del abismo sobre los que descansa la tierra son para El como estanques 12. Todo esto predica el poder inmenso del Creador; por ello se invita a la misma tierra y a sus habitantes a temerle y reverenciarle. ΏQuién puede ponerse frente a El? Con un solo fiat formó todas las cosas: Dijo El, y fue hecho; mandó, y así fue 13. Las cosas fueron surgiendo obedientes a la voz de Dios.
La providencia divina sobre los hombres (10-15).
10
Frustra Yahvé el consejo de las gentes y anula las maquinaciones de los pueblos. 11 El consejo de Yahvé permanece para siempre; los designios de su corazón, de generación en generación. 12 Venturoso el pueblo cuyo Dios es Yahvé, el pueblo que El se eligió por heredad. 13 Mira Yahvé desde los cielos, contempla a todos los hijos de los hombres. 14 Desde la morada en que se asienta observa todos los habitantes de la tierra. 15 El ha plasmado todos los corazones y conoce a fondo todas sus obras.El poder de Yahvé no se extiende sólo a la creación de las cosas, sino que controla la marcha de la historia humana. En sus designios secretos sobre la humanidad, observa los actos de los hombres para juzgarlos conforme a las exigencias de su justicia y bondad. Los pueblos pueden maquinar y agitarse, pero por encima de sus cálculos están los planes divinos; por eso muchas veces frustra el consejo de las gentes, o naciones paganas, y sale al paso de las maquinaciones de los pueblos. La perspectiva del salmista se extiende a la lucha sorda entre el bien y el mal en la historia. Toda la trama bíblica gira en torno a un drama, que es la pugna entre los que representan los intereses de Dios y tratan de plasmar sus designios en la historia y los que se oponen a esa marcha religiosa de la historia. En esa realización de los designios divinos en la historia ocupa un lugar predilecto el pueblo israelita, que es el vehículo de transmisión de la esperanza de salvación a través de los tiempos hasta los tiempos mesiánicos. El salmista se sitúa en esta perspectiva de elección de su pueblo y presenta a las gentes maquinando contra los intereses de Yahvé, que son los de Israel como colectividad. Frente a sus designios perversos está el consejo de Dios, que permanece para siempre; es decir, sus designios misteriosos sobre la historia humana, que se plasman de generación en generación (v.11). Sus designios son firmes como la obra de la creación 14.
Por eso Israel es venturoso, por ser el pueblo de Yahvé, que lo eligió como su heredad. Ningún pueblo tiene a sus dioses tan cerca de él como lo tiene Israel15. Es el instrumento de los designios divinos entre los pueblos, como "reino sacerdotal y nación santa" 16. Es el "primogénito" entre los pueblos, y, como tal, el confidente de los secretos designios de Dios en la historia 17. Su Dios es el Soberano del universo, y desde los cielos contempla a todos los hijos de los hombres (y. 1:3). Desde su alta atalaya celestial asiste al desarrollo de la historia humana. A su omnipotencia se junta su omnisciencia, pues El conoce lo más recóndito del espíritu humano, pues ha plasmado todos los corazones, que en la mentalidad semítica y hebraica son el asiento de los movimientos afectivos, pasionales y aun intelectivos. Dios ha dado al ser humano la vida del espíritu y la de los afectos, y, por tanto, no puede desentenderse de él. El profeta Zacarías sintetiza así la obra de Dios: "Tiende los cielos, funda la tierra y forma el aliento del hombre dentro de él"18. Si Yahvé asiste al desarrollo de las maquinaciones de las naciones como colectividades, también está atento a las interioridades de los individuos en orden a establecer las exigencias de su justicia retributiva.
Yahvé, único salvador (16-22).
16
No es la muchedumbre de los ejércitos lo que salva al rey, ni se libra el guerrero por su mucha fuerza. 17 Vano es para la victoria el caballo, pues con todo su vigor no libra. 18 He aquí que los ojos de Yahvé están sobre los que le temen, sobre los que esperan en su piedad, 19 para salvar sus almas de la muerte, para hacerlos vivir en (tiempo de) hambre. 20 Nuestra alma espera en Yahvé; El es nuestro auxilio y nuestro escudo. 21 Pues en El se regocija nuestro corazón, en su santo nombre está nuestra confianza. 22 Sea, Yahvé, sobre nosotros tu piedad, como esperamos en ti.Supuesta la providencia especialísima de Yahvé, es inútil hacer puros cálculos de fuerzas materiales para conseguir la victoria sobre los enemigos. En tiempos pasados, el poder militar del faraón nada pudo contra el pueblo hebreo, confiado a Dios19; en tiempos de la monarquía israelita, los reyes procuraron formar un ejército poderoso con ánimos defensivos y ofensivos. Los profetas se oponían a todo este aparato militar, porque veían en ello una desconfianza en Yahvé, el único que podía salvar a Israel. El salmista se sitúa en la misma línea: de nada sirven los caballos al guerrero si no tiene el auxilio de Yahvé 20: "éstos en sus carros, aquéllos en sus caballos; pero nosotros en el nombre de Yahvé, nuestro Dios, somos fuertes." 21 Es lo que declarará Judas Macabeo: "No está en la muchedumbre del ejército la victoria en la guerra: del cielo viene la fuerza." 22 La mirada benevolente de Yahvé se dirige a los que le temen y aceptan sus caminos y se confían a su piedad (v.18). La omnipotencia divina está al servicio del justo, objeto de sus complacencias 23; por eso, en las horas del infortunio y de la miseria, los libra de la muerte violenta y del hambre 24.
Los v.20-21 sacan la conclusión de la doctrina expuesta: si Yahvé es el único que da la salvación y la victoria, el alma del justo debe confiarse a El como único auxilio y escudo protector 25.
Esta seguridad de estar bajo la protección de Yahvé crea en el alma un íntimo regocijo, pues su nombre, lleno de misterio, es también prenda de salvación 26. El salmo se termina con el deseo de ser objeto benévolo de la piedad divina. El salmista se asocia a los intereses de su pueblo, necesitado de la protección del Omnipotente.
1 Cf. Is 37:36. 2 Cf. Is 9:6; 29:7; 17:12s; 31:17. 3 Cf. E. Podechard, O.C., I 154. 4 La Bib. de Jér.: "Con vuestro arte acompañad la oración*. NP: "Bene canite ei cum clangore." 5 Cf. Sal 36:6; 103:6.
6 Cf. Sal 119:64. 7 Cf. Gen 2:1; Neh 9:6; Is 40,26. 8 Cf. Gen 1:3. ; 9 Cf. Biblia comentada 493. 10 Gen 1:4. 11 Cf. Ex 15:8; Jos 3:13; Sal 78:13; Is 40,12.5; Job 38:37 12 Gen 7:11; Job 26:8.' 13 Cf. Sal 148:5; 119:90.91; Ts 48:13. 14 Cf. Jer 33:20.21; Is 7:10; 19:17; 46:10. 15 Cf. Dt 4:6-8; 33:29. 16 Cf. Ex 19:5; Dt 4:20; 9:26; 32:9; Is 19:35; Ter 10:16; Sal 28:9. 17 Cf. Ex 3:73. 18 Cf. Zac 12:1. 19 Cf. Ex 14:17; 15:4. 20 Cf. Sal 20,8; 44:3s; 60:11s; 21:1; Prov 21:31; Is 31:1-3; 17:12-14. 21 Sal 20,8. 22! Mac 3:19. 23 Cf. Sal 37:19; 32:8; 34:15; Esd 5:5; Job 36:7. 24 Cf. Sal 37:19- 25 Cf. Dt 33:29; Sal 3:3; 28:7; 115:9. 26 Cf. Sal 30:4.
Salmo 34 (Vg 33): Yahvé, Protector de los Justos.
E
sta composición es similar al salmo 25, y, como éste, es acróstica, de forma que cada verso empieza con una letra del alefato. El contenido ideológico es heterogéneo, pues está formado a base de un mosaico de sentencias que podemos agrupar en dos secciones: a) acción de gracias por haber salido de un peligro (2-11); b) en forma sentenciosa didáctica se declara la protección de Yahvé sobre los justos (12-22). Como en el salmo 25, en la distribución alfabética falta el verso correspondiente a la letra wau, y se repite, en cambio, la pe. Ambos salmos tienen muchas afinidades estilísticas con el libro de los Proverbios. La parte primera (2-11) es más lírica, mientras que la segunda es sapiencial (12-23). La distribución métrica es bastante regular. Las exigencias de la alfabetización son un obstáculo a los vuelos líricos, pues el poeta está sujeto a un módulo artificial, que le impide libertad imaginativa.En el título se atribuye esta composición al propio David, y se cita la circunstancia histórica que dio ocasión a su redacción: al huir del rey de Gat fingiéndose loco 1. Ya sabemos que estos títulos de tipo histórico tienen los visos de ser adiciones redaccionales debidas a los escribas, que han querido buscar las circunstancias históricas de la composición de determinados salmos en la vida de David, tomando las indicaciones de los libros de Samuel. Hoy los críticos están acordes en suponer que el salmo es de la época sapiencial, es decir, posterior al exilio. Las exigencias de estilo y de léxico exigen esta conclusión 2.
Exhortación a Reconocer la Protección Divina (1-11).
1
De David, cuando se fingió loco ante Abimelec, que le echó de sí, pudiendo así escapar. 2 Alef. Yo bendeciré a Yahvé en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. 3 Bet. En Yahvé se gloriará mi alma; lo oirán los humildes, y se alegrarán. 4 Guímel. ‘Engrandeced conmigo a Yahvé, ensalcemos a una su nombre! 5 Ddlet. Yo he buscado a Yahvé, y El me ha respondido, librándome de todos mis terrores. 6 He. Volveos todos a El y seréis iluminados, y vuestros rostros no serán confundidos. 7 Zain. Clamó este pobre, y Yahvé escuchó y le salvó de todas sus angustias. 8Jet. Acampa el ángel de Yahvé en derredor de los que le temen y los salva. 9Tet. Gustad y ved cuan bueno es Yahvé. Bienaventurado el varón que a El se acoge. 10 Yod. Temed a Yahvé vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. 11 Kaf. Empobrecen los ricos y pasan hambre 3, pero a los que buscan a Yahvé no les falta bien alguno. Seldh.El salmista inicia un himno de alabanza a Yahvé para que los que le escuchan se asocien a El. Los humildes serán los primeros que se asociarán a su alabanza, porque serán los primeros en reconocer la mano protectora de Yahvé en sus vidas de sufrimiento4. Humildes aquí no significa tanto los que practican la virtud de la humildad cuanto los "piadosos" o seguidores incondicionales de Yahvé por sus preceptos, y, como tales, muestran espíritu de obediencia y docilidad; son los yahvistas fervorosos, que por lo general eran de las clases sociales modestas5. Estos serían los que mejor entenderían los favores otorgados al salmista. Por ello les invita a magnificar a Yahvé, reconociendo su grandeza y celebrando su soberanía sobre todo 6. Tiene una experiencia personal de su protección, que le libró de sus terrores (v.5). Dios es la fuente de la luz y de la vida; de El procede la vida espiritual y la física, y, por tanto, la felicidad; por ello, el salmista invita a que los humildes, que saben valorar las íntimas alegrías de la amistad divina, se dirijan hacia El, pues serán iluminados, en cuanto que sus rostros volverán radiantes de alegría y de optimismo ante la vida, porque saben que tienen a Dios a su lado (v.6). Nunca serán confundidos o avergonzados de haber confiado en Yahvé, pues en la hora difícil les tenderá la mano. El salmista habla por propia experiencia, pues Yahvé le salvó de todas sus angustias (v.7). En realidad, el pobre afligido, temeroso de Dios, no se halla solo y desamparado, pues en torno suyo acampa el ángel de Yahvé para protegerle y salvarle7.
Consciente de esta seguridad que proporciona la amistad divina, porque pone a disposición de los suyos sus ejércitos angélicos, el salmista invita a gustar de la bondad divina, que se manifiesta a los que le temen 8. Por ello proclama bienaventurado al que se acoge a su protección (v.6b). Los que se precian de ser santos o consagrados a Dios en su vida de entrega a la Ley, deben temer a Yahvé, ya que El retribuye con largueza, sin que nada les falte, a los que le temen. La denominación de santo se aplica en el A.T. a Israel como nación 9, y a los ciudadanos de la comunidad teocrática en los vaticinios de Daniel 10. Aquí el salmista piensa que los israelitas, por pertenecer a una nación santa como pueblo y heredad de Dios deben ser santos, en el sentido de incontaminados con los impuros, que viven moralmente apartados de Yahvé. En realidad, la fidelidad a los mandatos divinos es compensada por la largueza divina; al contrario, los ricos, que forman su fortuna sin preocuparse de la Ley divina, al final pasarán hambre. El salmista piensa siempre en la manifestación retributiva de la justicia divina en esta vida, pues no tiene luces sobre la vida del justo en el más allá.
Invitación a seguir el camino de la virtud (12-23).
12
Lamed. Venid, hijos, y oídme, y os enseñaré el temor de Yahvé. 13 Mem. ΏQuién es el hombre que ama la vida y desea ver días felices? 14 Nun. Preserva del mal tu lengua, tus labios de palabras mentirosas. 15 Sámec. Aléjate del mal y haz el bien, busca y persigue la paz. 16 Ayin. Los ojos de Yahvé están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus clamores. 17 Pe. La faz de Yahvé contra los que hacen el mal, para borrar de la tierra su memoria. 18 Sade. Clamaron (los justos), y Yahvé los oyó y los libró de todas sus angustias. 19 Qpf. Yahvé está próximo a los contritos de corazón y salva a los de espíritu abatido. 20 Resh. Muchas son las calamidades del justo, pero de todas ellas le libra Yahvé. 21 Shin. Toma a su cuidado todos sus huesos, y ni uno solo de ellos será roto. 22 Tau. La malicia matará al impío, y los que aborrecen al justo expiarán. 23 Yahvé redime el alma de sus siervos, y no expiarán cuantos a El se acogen.Este fragmento tiene un carácter marcadamente sapiencial y es muy similar al del libro de los Proverbios n. Los "sabios," o rabís, suelen utilizar el título de hijo para designar al discípulo aventajado 12; para ellos, el temor de Dios es la base de toda buena orientación en la vida y el núcleo doctrinal de la enseñanza sapiencial13. Así, el salmista-sabio invita a sus oyentes a que se plieguen a sus enseñanzas, centradas en torno al temor de Yahvé 14, que es el quicio de la vida moral, pues incluye el sometimiento a sus misteriosos designios en la vida, plasmados en los mandatos de la Ley. El que desee ver días felices y gozar de la vida en sentido verdadero, debe organizar su existencia conforme a las exigencias de la voluntad divina, ya que así se asegura la protección del Omnipotente, que puede otorgar larga y dichosa vida 15. Siempre el salmista se mueve en la perspectiva de la retribución terrena. Sobre todo para ser grato a Dios hay que evitar el mal, y en primer lugar debe abstenerse el hombre de sembrar calumnias y engaños (v.14). Es un tema muy socorrido en la literatura gnómica sapiencial16. El que sigue el camino del bien, consigue la paz consigo mismo, con el prójimo y con Dios. El salmista invita a llegar a este estado de felicidad en la vida: busca y persigue la paz 17.
La felicidad proviene realmente de la práctica del bien, porque entonces se logra vivir bajo la protección omnipotente divina, pues los ojos de Yahvé están sobre los justos 18; en cambio, su faz está contra los que obran el mal. Aquí faz es sinónimo de manifestación airada y justiciera 19. Así, en Ex 14:24 se dice: "Miró Yahvé desde la nube de fuego al ejército egipcio y lo conturbó." La simple mirada del Señor basta para aniquilar a los malvados, borrando de la tierra su memoria, es decir, su nombre y el de sus descendientes, que pudieran recordarlo ante la sociedad 20. La justicia divina sorprende a los impíos, enviándoles una muerte prematura, mientras que a la generación de los justos la perpetúa a través de la historia, colmándola de bendiciones. Yahvé no se desentiende de la situación angustiosa de los que le son fieles; por eso, cuando los justos claman por su ayuda, les atiende, librándoles de sus aflicciones. Ellos siempre se hallan en disposición de contritos de corazón 21, arrepentidos de sus faltas y afligidos por los sufrimientos íntimos, pues aspiran a la íntima amistad con su Dios22.
Yahvé está siempre próximo a los de espíritu abatido, ya sea por la compunción o por la angustiosa necesidad. En esos momentos, Yahvé se manifiesta como único Salvador. En realidad, la vida del justo está amasada de calamidades, pues es víctima de los que sin conciencia organizan su vida en la sociedad; pero esos sufrimientos tienen un límite, pues al fin Yahvé siempre los salva. En su providencia tiene cuenta de todos los huesos del justo, para que ninguno sea roto. Aquí parece que alude a las torturas morales, simbolizadas en la rotura de huesos; pero la frase tiene también aplicación a los casos en que el justo se halla postrado en el lecho del dolor 23. En realidad, las calamidades que sufre el justo son pasajeras, pues al fin siempre lo salva Yahvé, mientras que el impío por estar abandonado de Dios y ser blanco de su faz airada y justiciera sufrirá el castigo de su malicia, que le matará, pues, tarde o temprano, la mano punitiva de Dios le alcanzará; con ello, los que aborrecen al justo terminarán por expiar su pésima conducta.
El y.23 está fuera de la serie alfabética; por eso puede considerarse como adición litúrgica; y, como en el caso del salmo 25:22, empieza por Pe. Los judíos no querían que los textos litúrgicos terminaran con amenazas, y por eso, el compilador litúrgico añade este pensamiento esperanzador: los justos siempre serán redimidos por la mano poderosa de Yahvé cuando se hallan en situaciones difíciles y comprometidas, y no tendrán que expiar como los impíos con castigos divinos.
1 En realidad, el rey del que huyó David es Aquis de Gat, rey filisteo (cf. Sam 21,iis); el nombre de Abimelec, pues, es erróneo, y, sin duda, hay confusión con el rey de Guerar, Abimelec, de la historia patriarcal (cf. Gen 20,as). 2 Cf. E. Pcdechard, O.C., I p.ISS. 3 Así siguiendo a los LXX y Vg: "divites," que leyeron kabbirim (poderosos) en vez de Rejinm (leoncillos) del TM. 4 Cf. Sal 5:11; 9:12. 5 Véase A. Gelin, Les pauvres de Yahvé (París 1953) 133. 6 Cf. Dt 32:3; Sal 30,1. 7 Cf. Gen 32:2; 2 Re 6:16s; Ex 23:205; Sal 35:5; 91:11; Zac 9:8. 8 Cf. Sal 27:13.
9 Cf. Ex 19:6; Dt 7:6; 14:2.21; 26:19. 10 Cf. Dan 7:22. 11 Cf. Prov 1:7; 5:7; 8:32; 9:10. 12 Cf. Prov 4:1. 13 Cf. Sal 8:13; 9:10; Is 1:2. 14 Cf. Prov 1:5; 2:5. 15 Cf. Sal 14:27; 19:23; 22:4; Prov 3:2; 10,27. 16 Cf. Prov 4:24; 13:3.5; 21:23; Eclo 28:13-15; Prov 16:17; Job 28:28. 17 Cf. Prov 21:21; Is 51:1; Rom 14:19; Heb 12:14. 18 Cf. Sal 23:18. 19 Cf. Sal 9:3; Núm 6:25. 20 Cf. Sal 33:18; Eclo 15:19; Sal 9:5.6; Job 18:17. 21 Cf. Sal 147:3; Is 61:1; Jer 33:9; Is 57:15; Sal 51:19. 22 Cf. Sal-51:19. 23 Cf. Sal 31:11; 42:11; 51:8; Is 38:13; Miq 3:3; Jn 19:36.
Salmo 35 (Vg 34): Plegaria del Justo contra los Perseguidores.
Este salmo es un mosaico de expresiones que ya hemos encontrado en otras composiciones de esta colección atribuida a David. En el fondo es una súplica individual de un justo que se siente enfermo, perseguido y acusado por sus adversarios. Puede dividirse bien esta composición en dos partes, terminando cada una de ellas con una promesa de acción de gracias: a) súplica de castigo sobre los enemigos perseguidores (i-ίο); b) maquinaciones injustas de los adversarios del salmista (11-28). Esta segunda parte puede dividirse en dos fragmentos: las acusaciones de los enemigos del salmista son injustas (11-18); deseos de que se manifieste la justicia divina sobre ellos (19-28). En la primera parte se insiste sobre la injusticia del odio que le tienen; en la segunda, en la ingratitud de sus adversarios, y en la tercera, sobre la crueldad y alegría maligna de los que se gozan de sus males. En este sentido se puede hablar de cierta unidad de tema, que se desarrolla gradualmente.
La métrica no es fácil de establecer, y el estilo es oscuro y monótono, aunque no carente de expresión vigorosa. Según el título, es de David; y en este supuesto se buscan las circunstancias de la persecución sañuda de Saúl o de su hijo Absalón como sugeridoras de este poema salmódico 1. Los críticos modernos ven en este salmo dependencias literarias de Isaías y Jeremías, y por ello creen que es de la época sapiencial postexílica 2.
Invocación contra los perseguidores injustos (1-10).
l
De David. Contiende, ‘oh Yahvé! con mis contrincantes, combate a los que luchan contra mí. 2 Empuña el escudo y la adarga y álzate en ayuda mía. 3 Enristra la lanza y cierra al encuentro de mis enemigos; di a mi alma: "Yo soy tu salvación." 4Sean confundidos y avergonzados los que buscan mi vida. Retrocedan, cubiertos de ignominia, los que maquinan el mal. 5 Sean como paja al viento; persígalos el ángel de Yahvé. 6 Sea su camino tiniebla y resbaladero, y el ángel de Yahvé los acose. 7Porque sin causa me tendieron la red, sin motivo cavaron una fosa a mi alma 3. 8 Sorpréndalos inesperadamente la ruina, y sean capturados en la red que tendieron, y caigan en la fosa que cavaron. 9 Y mi alma se alegrará en Yahvé y se gozará en su salvación. 10 Todos mis huesos dirán: ΏQuién semejante a ti, ‘oh Yahvé! que libras al desvalido del poderoso, al pobre y al afligido de quien le despoja?En estilo vigoroso y metafórico, el salmista, acosado por sus adversarios, pide a Yahvé que se levante en su ayuda como invencible guerrero y campeón de la justicia, reivindicando los derechos de los afligidos. Su causa se decide en el campo de batalla y en la sala de juicio4, Es necesario que resplandezca la razón del injustamente perseguido; y para ello, si es preciso, Yahvé debe intervenir violentamente con sus adversarios. Las metáforas son bellas y atrevidas, conforme a la mejor tradición de la literatura poética bíblica. Yahvé es presentado como un hombre de guerra que sale en defensa de los suyos5; es el mejor modo de decir a su alma que El es su salvación.
Después de pedir el auxilio divino, el salmista se desahoga, conforme al módulo vindicativo de la literatura punitiva del A.T., contra sus enemigos, a los que desea ver confundidos, presa de la justicia divina6; incluso desea la intervención justiciera del ángel de Yahvé. En Sal 34:8 se decía que el ángel de Yahvé acampa en torno a los justos para defenderlos contra sus adversarios; aquí el salmista desea que no sólo le defienda, sino que ataque y acose a sus enemigos, lanzándolos lejos como paja al viento 7, llevada sin consistencia en todas las direcciones. Su camino sea lleno de tinieblas, para que a causa de sus obstáculos se les convierta en verdadero resbaladero (v.6), cayendo a cada paso bajo el peso del infortunio. En Jer 23:12 encontramos expresiones semejantes: "sus caminos se les van a volver en resbaladeros en medio de tinieblas. Serán empujados por él y caerán, pues voy a hacer sobrevenir sobre ellos males el año de la cuenta, dice el Señor." La dependencia literaria de este fragmento es clara por parte del salmista. A nosotros nos resultan duras estas expresiones, porque vivimos en un estadio de revelación muy superior, cual es el de la moral evangélica, basada en el perdón de las injurias y en el amor al enemigo; pero hemos de tener en cuenta que el nivel moral y espiritual de lo más selecto del A.T. está muy lejos del ideal evangélico, y, por tanto, sus reacciones morales son más primarias. Por otra parte, no debemos perder de vista que las frases son radicales y extremosas, conforme al módulo literario de los autores orientales; y, además, el salmista ve en su causa la del propio Dios de justicia; por ello desea que en su caso se manifieste la justicia divina contra los enemigos del orden moral.
Los impíos se han portado dolosamente con el salmista, pues, como cazadores expertos, se han dedicado a tender la red para que caiga en ella como en traidora fosa. También aquí encontramos dependencia del estilo de Jeremías: "Me cavan una hoya..., me han cavado una trampa donde cogerme y tendieron a mis pies lazos ocultos" 8. Sin embargo, este símil no es raro en el Salterio 9. El salmista pide a Dios que sus enemigos caigan en las trampas que le tienden en pago a sus malignas maquinaciones 10. Quizá el salmista en estos desahogos representa no sólo su situación personal, sino la colectividad de los justos perseguidos en la sociedad israelita.
El castigo de los enemigos perseguidores será ocasión de alegría en el justo perseguido, porque en su salvación verá la manifestación de la justicia divina, en la que tanto tiempo confió frente a las burlas de sus adversarios H. Sus mismos huesos es decir, todo su cuerpo participarán de esta íntima alegría, pues en su salvación se manifestará la omnipotencia de Yahvé, que no tiene par cuando se trata de hacer justicia y librar al desvalido y afligido frente a su despojador 12. Quizá en la palabra huesos haya una alusión a un estado de postración física del salmista como consecuencia de su enfermedad 13, pero puede ser una metáfora para recalcar la gran alegría que recibirá al ser liberado.
Los perseguidores del salmista son crueles e ingratos (11-18).
11
Alzáronse testigos violentos para demandarme lo que no sabía. 12 Pagáronme mal por bien para abatir mi alma. 13 Yo, empero, cuando ellos estuvieron enfermos, me vestí de saco, afligiendo con el ayuno mi alma, y repetía en mi pecho las plegarias. 14Me porté (con ellos) como con un amigo, como con un hermano; como si llevase luto por mi madre, (andaba) sombrío y encorvado. 15Pero ellos se alegraban de mi vacilación y se confabulaban y reunían contra mí, hiriéndome sin yo saberlo, gritando sin descanso14. 16Se burlan de mí, haciendo mofa. y rechinan contra mí sus dientes. 17ΏHasta cuándo, ‘oh Señor! estarás de espectador? Libra mi alma de los que rugen 15, mi única de los cachorros de león. 18 Te alabaré en medio de la gran asamblea, te ensalzaré en medio de un pueblo poderoso.En esta segunda parte parece que se insinúa que los adversarios del salmista han lanzado contra él falsos testimonios, comprometiendo su fama y su situación social. Le achacan acciones de las que él no tiene conciencia. Son gentes violentas, que no tienen consideración con las exigencias de la justicia 16; por ello no tienen inconveniente en atrepellar violentamente al justo. Los que suponen que el salmo es de David, creen que aquí se alude a las maquinaciones de sus enemigos en la corte de Saúl, que le acusaban de conspirar contra el rey 17. En realidad, la afirmación del salmista puede aplicarse a cualquier situación de un inocente injustamente acusado. Esta conducta maligna tiene la agravante de su ingratitud, pues pagaron al salmista mal por bien (v.12) 18. Y a continuación explica su conducta anterior con sus actuales enemigos: cuando estaban enfermos, oró fervorosamente por ellos a Dios, sin ahorrar ayunos y demostraciones externas de penitencia, como el vestirse de saco 19. En su exceso de compasión se mostraba con vestidos de luto, como si fuera un familiar querido 20. A esta conducta generosa y desinteresada han respondido ellos alegrándose de su vacilación o infortunio en la vida, ya sea una enfermedad o una desgracia 21; y, además, se confabulaban conspirando contra él, considerándole como un desamparado y maldito de Dios 22. Como a tal le calumnian y atacan, rechinando los dientes contra él, como la fiera que se apresta a lanzarse sobre la presa 23. Así acosado, el salmista se considera rodeado de leones rugientes, ávidos de caer sobre su única, es decir, su vida, que constituye su único bien 24. Por ello pide ansiosamente a Dios que le libre de sus enemigos, prometiendo expresar solemnemente sus gracias en la gran asamblea del pueblo, reunido sin duda en el templo 25.
Súplica ardiente para que se reconozca su inocencia (19-29).
19
No se alegren de mí mis falsarios enemigos, no se guiñen el ojo los que sin motivo me aborrecen. 20 Pues tú tienes palabras de paz, y contra los mansos de la tierra traman palabras fraudulentas. 21 Abren contra mí sus bocas, diciendo: "‘Ah, ah! Lo vieron nuestros ojos." 22 ΏNo lo ves, Yahvé? ‘No calles! ‘Señor mío, no te alejes de mí! 23 ‘Despierta y álzate en favor de mi derecho, Dios mío y Señor mío, (sal) en mi defensa! 24 Júzgame según tu justicia, Yahvé, Señor mío, y no se alegren de mí. 25 Que no puedan decir en su corazón: "‘Eah! (Este era) nuestro deseo." Que no digan: "‘Lo hemos devorado!" 26 Sean juntamente confundidos y avergonzados cuantos se gozan de mi mal. 27 Sean cubiertos de vergüenza y confusión los que se muestran arrogantes contra mí. 28 Exulten y alégrense los que aman mi justicia, y digan siempre: "‘Ensalzado sea Yahvé, que se deleita en la paz de su siervo!" 29 Y mi lengua proclamará tu justicia, todo el día tu alabanza.El salmista pide ser librado de las manos de los que fraudulentamente se confabulan contra él, inventando falsos testimonios; maliciosamente guiñan el ojo en signo de inteligencia contra el afligido justo 26, mostrando su satisfacción al verle abandonado y postrado. Inquietos y ambiciosos, conspiran contra los mansos de la tierra, que pacíficamente se entregan a su vida, respetando los derechos de los demás. Satisfechos de ver arruinado al piadoso, abren la boca en signo de desprecio 27, y se sienten dichosos al ver cumplido lo que tanto deseaban: Lo vieron nuestros ojos (v.21). El salmista, ante esta cínica actitud, clama a su Dios para que se decida a intervenir: ΏNo lo ves?. Es el único Salvador, y, por tanto, ansiosamente le pide que no permanezca más como simple y mudo espectador ante tanta injusticia:‘No calles...! ‘No te alejes de mí! 28 Consciente de su inocencia, le pide que salga a favor de su derecho y le juzgue conforme a su justicia 29; sabe que Dios da a cada uno lo suyo, y, por tanto, en su caso tiene que hacer brillar sus derechos y su inocencia ultrajada.
Sus enemigos son como fieras, que quieren hacerle desaparecer devorándolo o borrando todas las huellas de su existencia. En Lam 2:16 encontramos una frase similar: "Todos tus enemigos abren la boca contra ti, silban y dentellean contra ti, y dicen: Lo hemos devorado, es el día que esperábamos, ya llegó, ya lo vimos." 30 El salmista víctima de esta encarnizada hostilidad pide a Yahvé que se haga justicia sobre sus opresores, que se gozan de su mal; en su arrogancia, pretenden monopolizar el derecho frente al justo, que ahora por su estado de postración se halla como alejado de su Dios. En realidad, sus cálculos no pueden prosperar, porque por encima de ellos está el Dios de justicia, y llegará la hora en que serán confundidos y avergonzados al ver que en definitiva es Yahvé quien dice la última palabra en favor de sus fieles 31. Frente a esta legión de malvados se levantan los que aman la justicia, y, como tales, saben apreciar la situación de inocencia del salmista; éstos se llenarán de gozo al ver que Yahvé proporciona la paz a su siervo. La liberación del salmista será, en realidad, la manifestación de la justicia de Yahvé (v.28), y, por ello, aquél entonará un himno de alabanza perpetua a su Dios. Es la acción de gracias que cierra la mayor parte de las composiciones salmódicas que giran en torno a las aflicciones de los justos 32.
1 Cf. Sam 19:5; 20,1; 24:9.11; 26:18.19. 2 Cf. E. Podechard, O.C., I 102. 3 Así teniendo en cuenta una corrección de la versión siríaca, comúnmente seguida por los críticos. 4 Cf. Sal 9:4; Sam 24:15; 25:39. 5 Cf. Is 49:25; Ex 15:3; Dt 32:41s. 6 Cf. Sal 40:15; 38:13. 7 Cf. Sai 1:4. 8 Jer 18:22. 9 Cf. Sal 7:16; 9:16. 10 Cf. Sal 7:16; 9:16; 47:7- 11 Cf. Ex 15:11-12; Sal 18:34; 71:20; 86:9. 12 Cf. Ex 15:11 ;Miq 7:18.
13 Cf. Sal 6:4; 31:12. 14 Lit. el TM "heridos." Leyendo qor'u en vez de qor'u (desgarraron), tenemos gritaron. 15 Así leyendo misho'agim (rugientes) en vez de misho'e(y)hem (sus mentiras). 16 Cf. Ex 23:1; Dt 19:16; Sal 27:13. 17 Cf. 1 Sam24:9. 18 Sal 38:11; 109:4-5; Jer 18:20. 19 Cf. Sal 30,12. 20 Cf. 2 Sarn 12:15-23; Sal 69:11-12; Neh 1:4; Est 4:153. 21 Cf. Sal 38:18; Jer 20,10. 22 Cf. Sal 38:18; Os 13:8. 23 Cf. Sal 37:12; 112:10; Job 16:9; Lam 2:16. 24 Cf. Sal 22:21; 22:14-22. 25 Cf. Sal 22:22.25; 40,9.10. 26 Cf. Prov 6:12-14; Eclo 27:22; Prov 10,10. 27 Cf. Is 57:4. 28 Cf. Sal 28:1; 29:13; 22:12. 29 Cf. Sal 7:9; 26:1. 30 Cf. Sal 124:3; Prov 1:12. 31 Cf. Sal 40,16; 50,3-5; 109:29. 32 Cf. Sal 71:8.15.24.
Salmo 36 (Vg 35): La Impiedad del Malvado y la Bondad de Dios.
E
ste salmo puede dividirse en dos partes: a) descripción de la maldad del impío, que no maquina sino obras de iniquidad (2-5); b) bondad de Dios hacia el ser humano (6-10). Contrapuestas estas dos conductas la del pecador y la de Dios , el salmista termina pidiendo protección a Dios para los justos y afirmando el fin luctuoso de los impíos (11-13).La primera parte es de tipo sapiencial, y no pocos críticos modernos suponen que originariamente fue un poema diferente del resto del actual salmo 1. Incluso se ha destacado el carácter antológico de toda la composición, hecha a base de la mera yuxtaposición de fragmentos originariamente diversos. La primera parte es más didáctica, mientras que la segunda es más bien lírica. Las metáforas abundan, y el estilo es fresco y vigoroso: los montes, el abismo, los pájaros que guardan a sus polluelos bajo las alas, el convite en la casa del padre..., todas estas imágenes sirven para expresar la bondad y providencia divina. En la segunda parte predomina el paralelismo sinónimo.
Según el título, el salmo es también de David, como es ley en toda la primera colección del Salterio; pero las dependencias literarias de los escritos de Jeremías y de otros escritos de índole sapiencial sugieren que esta composición mixta salmódica lírico-sapiencial es de época posterior al exilio.
La maldad de los impíos (1-5).
l
Al maestro del coro. De David, siervo de Yahvé. 2 Oráculo de malicia tiene el impío en lo íntimo de su corazón; no hay ante sus ojos temor de Dios. 3Pues lisonjéase a sus propios ojos demasiado para descubrir y odiar su pecado2. 4 Las palabras de su boca son falsedad y fraude; ha renunciado a ser cuerdo y a obrar bien. 5 En su lecho maquina iniquidad, emprende caminos no buenos, no rechaza el mal.La malicia parece consustancial al impío; y ello deriva de su ateísmo práctico, pues no reconoce el temor de Dios como norte de su vida ni teme los juicios divinos. En el texto hebreo se emplea la palabra pajad, que designa el "terror" que debe inspirar la justicia divina al pecador 3. El impío se traza su vida sin plantearse el problema de que está sometido a la justicia punitiva del Omnipotente 4. La malicia está, pues, apegada a lo íntimo de su corazón, como una segunda naturaleza, en tal forma que sus reacciones instintivas tienen para él la fuerza de un oráculo. La palabra hebrea empleada, ne'um, podría traducirse por "susurro" íntimo. En la Biblia suele emplearse para la transmisión de las comunicaciones oraculares de Dios a los profetas5, aunque algunas veces aparece teniendo por sujeto al ser humano6.
El impío encuentra razones especiosas y se lisonjea demasiado a sí mismo, condescendiendo con sus concupiscencias, para poder reconocer en él algo pecaminoso y, en consecuencia, detestarlo (v.2). Piensa: "Peccavi, et quid accidit mihi triste."7 No ve la conexión de sus acciones desarregladas con la justicia punitiva divina. En consecuencia, sus palabras son fraudulentas, sin temor a hacer dañó al prójimo, y emprende el camino de la necedad; no es inteligente ni cuerdo, pues no conoce la consecuencia grave de sus propios actos y verdaderos intereses y no se da cuenta de que el pecado, a la larga, acarrea la desgracia8. Obcecado en su malicia, aun en la tranquilidad de su lecho maquina la iniquidad 9. Durante las horas de quietud, su espíritu no piensa sino en planear acciones inicuas para el día siguiente. Las horas de quietud nocturna, en vez de ser horas de recapacitación, de arrepentimiento por las transgresiones diurnas10, son para el impío ocasión para calcular mejor sus iniquidades para el día siguiente. Tiene la conciencia encallecida y sólo piensa en el mal.
Providencia divina sobre los justos (6-10).
6
‘Oh Yahvé! tu piedad (se levanta) hasta los cielos, tu fidelidad hasta las nubes. 7 Tu justicia es como los montes de Dios, tus juicios son un inmenso abismo. Hombres y bestias tú socorres, ‘oh Yahvé! 8 ‘Cuan preciosa es, oh Dios, tu piedad Los hijos de los hombres a la sombra de tus alas se acogen. 9 Sácianse de la abundancia de tu casa y los abrevas en el torrente de tus delicias; 10 porque en ti está la fuente de la vida, en tu luz vemos la luz.Esta pieza poética tiene el aire de un himno a la bondad divina, reflejada en la providencia cotidiana sobre hombres y animales. El salmista no encuentra términos para encomiar la magnitud de esa piedad divina, que se extiende indefinidamente hasta lo más alto de los cielos; por ello resulta inconmensurable. La metáfora es corriente en la literatura sapiencial U. Su justicia es comparable, por su magnitud, a las montañas de Dios; expresión bíblica que indica las más altas montañas 12. Según la mitología babilónica, los dioses tenían sus reuniones en las cimas de las montañas más elevadas 13. Quizá de esta concepción popular haya surgido la expresión montañas de Dios. Los montes son símbolo de la firmeza y estabilidad por su mayestática presencia inconmovible 14. Son obras de Dios y reflejan sus atributos de inmutabilidad y grandeza. Los juicios de Dios, sus misteriosos designios sobre los hombres, son tan insondables como el inmenso abismo (v.7). El abismo aquí es el tehom, o depósito de aguas subterráneas sobre las que se asienta la tierra 15; es el paralelo del tiamat de la literatura babilónica.
La providencia divina se extiende a todos: a los hombres y a las bestias, pues todos son criaturas suyas 16; a todos socorre, proveyéndoles de los medios de vida 17. Particularmente los hijos de los hombres encuentran en El su protección, como los pajarillos bajo las alas de la madre. Este símil es corriente en la literatura salmódica 18. En los monumentos de arte egipcio se representa al faraón bajo las alas protectoras de alguna divinidad, como Horus, en forma de gavilán 19. La panorámica de la Providencia divina se extiende a todos los hombres, y por eso se llaman aquí hijos de los hombres, y se evita el nombre de Yahvé símbolo de las relaciones del Dios nacional con Israel, su pueblo y, en su lugar, conforme a esta perspectiva universalista, se emplea el nombre genérico de Dios, que es soberano y protector de todos los pueblos.
Particularmente los israelitas participan de la generosidad de su Dios; para ellos es un generoso anfitrión que los invita a losbanquetes de su templo, saciándolos con la abundancia de su casa, expresión que primeramente designa los convites sagrados que se tenían con motivo de determinados sacrificios como los pacíficos y de acción de gracias , en los que participaban los oferentes y sus invitados 20. Todos éstos son como invitados a la mesa de Yahvé. Pero el salmista piensa, sobre todo, en los bienes espirituales que proporciona la amistad divina y la participación en los oficios litúrgicos. Dios se convierte en ese caso en torrente de delicias del que participan sus fieles predilectos. El profeta Ezequiel habla de un río que saldrá del templo en los tiempos mesiánicos para regar la tierra desértica de la zona del mar Muerto21. El salmista, sin embargo, parece que juega con la tradición de los ríos del paraíso 22. En Sal 16:11 se expresa el deseo de vivir en el santuario junto a Yahvé, donde se encuentra el alimento espiritual: "Tú me enseñarás el camino de la vida, la hartura de tus bienes junto a ti, las eternas delicias junto a tu diestra." La amistad con Dios es fuente de felicidad y de hartura espiritual, porque es el torrente de delicias, que en el contexto del salmo es paralelo a la abundancia o grosura de tu casa: el fiel yahvista no sólo se deleita en la "grosura" de las víctimas sacrificadas en honor de su Dios, sino que encuentra otro banquete espiritual más reflectivo, pues en Yahvé está la fuente de la vida (v. 10), que es el "camino de la vida" de Sal 16:11. Los israelitas, carentes de luces sobre la retribución en el más allá, esperaban que su vida se prolongara muchos años, bendecida por Yahvé. Aquí el salmista declara que la fuente de una νida colmada de bienes está sólo en su Dios 23; por eso, el mejor modo de asegurar una larga y dichosa vida es permanecer fiel a El 24. Sin embargo, la palabra ν ida en boca del salmista tiene también un sentido más espiritual, aunque no trascienda a ultratumba. Yahvé es fuente de vida física, pero también es fuente de la verdadera vida, basada en la comunión espiritual con El; por eso aquí parece sinónima de luz: en tu luz vemos la luz, expresión que equivale a vivir25. La luz de Yahvé es la manifestación radiante de su rostro, con lo que ello implica de Benevolencia y bendición hacia sus fieles 26. El salmista, pues, al contemplar la luz radiante del rostro benévolo y condescendiente de su Dios, siente revivir su ser, recibiendo nueva luz espiritual. En Prov 16:15 se dice: "En la alegría del rostro del rey está la vida, y su favor es como nube preñada de lluvia primaveral." El sabio piensa aquí en la mirada benevolente del rey que otorga favores a sus subditos. En Sal 4:7 se suplica protección y ayuda a Yahvé: "Alza sobre nosotros, ‘oh Yahvé! tu serena faz"; lo que se explícita mejor en Sal 31:17: "Haz resplandecer tu faz sobre tu siervo y sálvame en tu misericordia"; en Sal 44:14: "No les dio su brazo la victoria; fue tu. diestra, tu brazo, la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos."
La manifestación radiante de la faz de Yahvé implica complacencia y misericordia para con sus fieles servidores: "Apiádase Dios de nosotros, haga resplandecer su faz sobre nosotros." "‘Oh Dios! haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos" 27. Los textos se pueden multiplicar para demostrar que, en el lenguaje poético de los salmos, ver la faz de Yahvé y ser objeto del resplandor de su faz equivalen a participar de su protección y beneficios en todos los órdenes. La frase, pues, del salmista en tu luz vemos o veremos la luz, como traduce la Vg, no indica la esperanza de una vida bienaventurada con Dios en ultratumba, sino simplemente la esperanza de participar de la protección y bendición divinas en el orden material y espiritual en esta vida, pues, en la mentalidad viejotestamentaria, la amistad con Dios otorgaba vida larga y satisfacción íntima en el orden espiritual, ya que el fiel era como el confidente de su Dios, en cuya amistad encontraba la plena realizacion de su personalidad.
La justicia divina castigará a los impíos (11-13).
11
Extiende tu piedad a los que te conocen y tu justicia a los rectos de corazón. 12 No me pise el pie del soberbio ni me eche fuera la mano del impío. 13 Allí han caído los obradores de iniquidad, están postrados, sin poder levantarse.El salmista, consciente de su calidad de amigo de su Dios, le pide que muestre su misericordia para con los que le conocen, es decir, los que reconocen su autoridad aceptando sus preceptos 28. En correspondencia a esta conducta de sumisión a su voluntad, pide el salmista que la justicia divina fiel a sus promesas de protección a los justos se manifieste sobre los rectos de corazón, que no claudican a pesar de que muchas veces en la vida tienen que sufrir reveses de toda índole 29. La piedad de Yahvé, pues, se da la mano con la justicia, ya que, de un lado, ésta debe hacer honor a sus exigencias basadas en las promesas divinas , y del otro, Dios siempre se halla por encima de toda exigencia del ser humano, pues éste le debe todo lo que tiene.
Pero el salmista sabe que, en la vida, muchas veces al justo le toca la peor parte; por ello suplica que no le pise el pie del soberbio, que cree poder imponer su voluntad en contra de toda norma superior divina. Los impíos se desentienden de Dios y conculcan los derechos de los que le son fieles; parece que el salmista se halla en una difícil situación e implora auxilio a su Protector divino como única salvación posible. Teme ser desplazado de la vida social por los insolentes y desaprensivos 30, y se aferra a su roca de salvación. Pero, confiado en las promesas divinas, reacciona, declarando que los obradores de iniquidad caerán postrados, sin poder levantarse. Tan cierto está de su castigo, que lo da ya por hecho, empleando el perfecto profetice: han caído..., están postrados (v.13) 31. Su caída es definitiva, pues los juicios de Dios no tienen réplica posible, ya que dice la última palabra: el justo triunfa por su auxilio y ve a sus enemigos derrotados, sin posibilidad de volver a levantarse.
1 Así, entre otros, E. Podechard, o.c., I 163. 2 Nuestra traducción se acerca a la de Bib. de Jér. y parece reflejar con aproximación el texto oscuro hebreo. 3 Cf. Is 2:10.19.21.
4 Cf. Sal 10,4.13; 14:1 5 Cf. Gen 22:16, 6 Cf. Núm 24:35; 2 Sam 23:1; Prov 30:1. 7 Cf. Eclo 5:4. 8 Cf. Sal 14:2; Jer 4:22; Sal 14:2. 9 Cf. Miq 2:1s. 10 Cf. Sal 4:4; 63:6. 11 Cf. Job 11:8; 22:12; 35:5; Sal 57:10; 103:11; Ef 3:18. 12 Cf. Sal 68:16; 80,11; 104:16. 13 Véase P. Dhorme, La religión assyro-babylonienne p.72.101. 14 Cf. Sal 104:16; 65:9; 80:10. 15 Cf. Gen 7:11; Sal 33:8; №28:14; 38:16; Rom 11:33. 16 Cf. Sal 104:14; 147:10; Jon 4:11; Mt 6:26s,;io,2Qs. 17 Cf. Sal 104:14; 136:25. 18 Cf. Sal 17:8; 57:2; 63:8; 61:5; 9:14; Rut 2:12. 19 Cf. G. Jequier, Histoire de la civilisation egyptienne 127. 20 Cf. Is 43:24; Jer 31:14; Sal 23:6; 27:4; 45:5; Lev 7:15. 21 Cf. Ez 47:1-12; Zac 14:8; Sal 46:5. 22 Cf. Gen 2:105. 23 Cf. Sal 34:13; Jer 2:13; 17:13; Sal 4:7. 24 Cf. Prov 10,11; 13:14; 14:47; 16:22. 25 Cf. Sal 49:20; 56:14; Job 3:16; 33:30. 26 Cf. Núm 6:25; Sal 89:16; 119:35. 27 Sal 80,4.8.20; 67:2. 28 Cf. Sal 9:11; 79:6; 87:4; Ex 5:2. 29 Cf. Sal 7:101 11:2; 22:11. 30 Cf. Miq 2:9; Job 15:23; Sal 109:11. 31 Cf. Prov 14:32; Sal 56:14; 116:8; 118:13.
Salmo 37 (Vg 36): Los Caminos de la Providencia sobre los Hombres.
E
ste salmo es acróstico y versa sobre los secretos caminos de la Providencia en la vida de los hombres. Los justos despreciados no comprenden por qué prosperan los impíos en esta vida, mientras que ellos se consumen en la incomprensión y el ostracismo en la sociedad. Es el mismo problema planteado por el libro de Job. La solución está en los secretos designios divinos sobre la humanidad, pues aunque de momento parece que los impíos prosperan, en realidad, los justos serán los que al fin saldrán victoriosos y reconocidos en su virtud. El salmista no desarrolla lógicamente el pensamiento, sino que se limita a hacer afirmaciones sobre la aparente prosperidad de los impíos y sobre el futuro dichoso del justo que se confía en Dios. El estilo se asemeja en parte a las reflexiones del libro de los Proverbios, y la distribución alfabética de las veintidós estrofas conforme al número del alefato hebreo fuerza y ata el encadenamiento lógico del salmista, el cual se limita a yuxtaponer sentencias más o menos conexas entre sí, pero lógicas dentro del tema general del salmo: los justos al fin prosperarán, mientras que los impíos serán desenraizados de la tierra.Tertuliano califica a esta composición salmódica de "Providentiae speculum," y San Isidoro, "potio contra murmur." En realidad, la perspectiva del salmista no se extiende a la retribución en ultratumba, que es la idea clave para descifrar el misterio de la Providencia divina respecto de los hombres; para el cristiano, la verdadera vida está en el más allá, y ésta, con sus sufrimientos y contrariedades, es la escuela para conseguir aquélla. Pero estas ideas no aparecen en el A.T. hasta el siglo n en el libro de la Sabiduría; de ahí que, tanto en el Salterio como en el libro de Job, la solución al problema de los sufrimientos del justo se limita a declarar que los caminos de la Providencia son misteriosos y, por tanto, que el hombre debe someterse humildemente a ellos. La solución es: confianza en Dios y esperar el tiempo de su manifestación justiciera con los impíos y de retribución al justo en esta vida. Naturalmente, estos principios se basan en el sentido de solidaridad que existía en el A.T. La justicia de Dios, si no se manifestaba en vida del justo, se manifestaría algún día en su descendencia; y esto era ya una satisfacción y un consuelo para el justo atribulado. Al fin, el veredicto de la historia y de la Providencia a través de los tiempos estaría a su favor. El hombre vive en su posteridad, que le representará en la sociedad cuando él desaparezca.
Desde el punto de vista literario, este salmo tiene mucho de parecido con el libro de los Proverbios; es medio lírico y medio didáctico dentro del estilo de la literatura sapiencial i. La distribución estrófica según las distintas letras del alefato hebreo es normal, pero la característica literaria es la de un poema sapiencial. El salmista es como el "sabio" lleno de experiencia, que da consejos a los que se sienten inquietos por el triunfo de los impíos en la vida. Las sentencias no suelen tener orden riguroso lógico, sino que están sometidas a las exigencias de la alfabetización de la primera palabra de cada estrofa. Muchas veces las sentencias se juntan por asociación de ideas, y no pocas veces se repiten con frases algo diferentes. Abundan los paralelismos sinónimos y no faltan los antitéticos, contraponiendo la suerte del malvado y la del justo.
Como es ley en esta primera colección del Salterio, el salmo es atribuido a David, pero el estilo sapiencial exige una época posterior al exilio; no hay en él frases que lleven el sello arcaizante de los tiempos davídicos.
El justo no debe impacientarse por el éxito temporal del impío (1-6).
1
De David. Alef. No te impacientes por los malvados, no envidies a los que hacen el mal, 2 porque, como el heno, presto se mustiarán, y cual la hierba verde se agostarán. 3 Bet. Tú confía en Yahvé y obra el bien; habita en la tierra y apaciéntate de seguridad. 4 Haz de Yahvé tus delicias, y te dará lo que tu corazón desea. 5 Guímel. Encomienda a Yahvé tus caminos, confía en El, y El obrará. 6 Y hará salir como la luz tu justicia, y tu derecho como el mediodía.La prosperidad de los impíos plantea un problema a ciertos yahvistas, que no ven la manifestación de la justicia divina, castigando a los pecadores y premiando a los justos, según se prometía en la Ley 2. El salmista quiere salir al paso de esta perplejidad de espíritu, haciendo consideraciones sobre la vasta panorámica de la providencia de Yahvé en la historia de los hombres. El hombre ni ve ni entiende más que lo que le es inmediato, mientras que Dios dispone las cosas conforme a un módulo de valoración más amplio en el tiempo. En realidad, los que hacen el mal tendrán una prosperidad efímera, ya que a la hora de la cuenta se mustiaran como el heno, que ahora aparece lozano y verde 3. La hierba verde es símbolo en la literatura salmódica de lo perecedero4. No se debe dejar llevar de las apariencias el justo, pues el brillo y prosperidad de los impíos es pasajero5; al contrario, debe esperar pacientemente la hora de la justicia divina, que dirá su última palabra. Por eso se invita al justo a habitar la tierra y disfrutar de ella en seguridad; la tierra es la de Canaán, que pertenece a Yahvé y a su "heredad," Israel. El justo debe usufructuar sus productos en seguridad, es decir, con la certeza de que Yahvé un día saldrá por sus derechos conculcados. Sobre todo debe centrar su vida en torno a Yahvé, haciendo de él sus delicias, pues así conseguirá lo que desea (v.4).
Supuesto que sólo en Yahvé se encuentra la verdadera felicidad, debe el justo confiar en El sus caminos, es decir, sus destinos en la vida, todas las ansiedades e inquietudes en las encrucijadas de la vida6, pues llegará el momento en que Yahvé obrara, saliendo en su favor en los momentos comprometidos; al fin brillará su justicia como la luz; aunque de momento aparezca oculta en la oscuridad, llegará un momento en que la noche se convertirá en mediodía y su derecho será plenamente reconocido por todos7.
Dios hará justicia sobre los impíos (7-11).
7
Ddlet. Aquiétate en Yahvé y espera en El; no te impacientes por la prosperidad de sus caminos, de los que obran la iniquidad. 8 He. Depon el enojo y deja la cólera. No te excites, que a mal sólo conduce. 9 Porque los malvados serán exterminados, pero los que esperan en Yahvé poseerán la tierra. 10 Wau. Aún un poco, y el impío ya no será; le buscarás en su lugar, y no estará. 11 Los afligidos poseerán la tierra y gozarán de gran paz.No debe el justo enjuiciar demasiado pronto la situación, sino confiarse a Yahvé, aquietándose y esperando el momento de su intervención justiciera para poner las cosas en su punto. No debe impacientarse y dejarse llevar del enojo, que sólo conduce al mal, pues corre el riesgo de interpretar indebidamente los caminos secretos de la Providencia 8. A la hora de la verdad cuando intervenga la justicia Adivina , los malvados serán exterminados de muerte violenta o prematura, mientras que los que esperan en Yahvé, los afligidos, poseerán la tierra. Como en el pasado los gentiles fueron arrojados de la tierra de Canaán para dejar lugar a los israelitas 9, así llegará la hora en que desaparecerán los malvados e insolentes, para dejar solos a los afligidos, a los predilectos de Yahvé. El pensamiento del salmista juega con la esperanza de los tiempos mesiánicos, en los que desaparecerá todo vestigio de pecado 10. Nadie disputará entonces los derechos de los fieles yahvistas, por tanto tiempo postergados. Entonces podrán gozar de una inmensa paz, ya que, por más que se busque a los impíos, ya no estarán (v.11).
Jesús nos da un nuevo sentido espiritual, del texto del salmo, según la versión de los LXX: "Los mansos poseerán la tierra"11; en la perspectiva evangélica no se trata ya de gozar materialmente de una paz paradisíaca en los tiempos mesiánicos, siendo los justos colmados de bienes materiales de la tierra, sino de la íntima satisfacción de los que siguen el mensaje de Jesús, los cuales, en expresión del Apóstol, pueden decir que "nihil habentes et omnia possidentes"12; el que tiene la paz interior, tiene la verdadera paz consigo mismo y con los demás; es un rey en la sociedad, pues no se deja llevar del vaivén de inquietudes pasajeras: posee la tierra en "un reino que no es de este mundo"13. El salmista está lejos de esta perspectiva exclusivamente espiritualista, y por eso por carecer de luces sobre la retribución en el más allá espera que la felicidad de los justos, libres de la compañía inquietante de los malvados, se dará en esta vida.
Las maquinaciones de los impíos contra los justos serán vanas (12-17).
12
Zain. Maquina el impío contra el justo y rechina sus dientes contra él. 13 El Señor se ríe de él, porque ve que viene su día. 14Jet. Desenvainaron los malvados su espada, entesaron su arco para abatir al pobre y al miserable, para asesinar a los de camino recto. 15 Su espada penetrará en su corazón, y se quebrantarán sus arcos. 16 Tet. Mejor le es al justo lo poco que la gran opulencia de los impíos 14, 17 Porque los brazos de los impíos serán rotos, mientras que Yahvé sostiene a los justos.En la sociedad actual existe una continua maquinación de los malvados contra el justo, que sigue la Ley de Dios. La hostilidad es permanente y le acosa como una fiera que rechina sus dientes para lanzarse sobre él15. En realidad, el impío no piensa que llegará su día, es decir, el de la manifestación de la justicia divina sobre su pésima conducta; pero Yahvé, que sabe el destino que le espera, se ríe de sus maquinaciones 16. La Providencia divina tiene señaladas sus intervenciones en la historia, y todo llegará inexorablemente conforme a su plan prefijado de antemano. Los malvados atacan abiertamente al justo como enemigos que desenvainan la espada y entesan el arco 17; la hostilidad contra los pobres y devotos de Yahvé es constante y muchas veces violenta 18; el camino de rectitud de estos fieles yahvistas es una constante recriminación y acusación contra su pésima conducta 19. Pero, a la hora del castigo divino, su espada penetrará en su corazón, es decir, sus maquinaciones se volverán contra ellos, y todas sus hostilidades o arcos serán quebrantados 20.
En realidad, al justo le basta con poco para hacer frente a la opulencia de los impíos, porque tiene consigo a Dios, que dirá la última palabra21. Es lo que se expresa en Tob 12:8: "Un poco con rectitud es mejor que mucho con iniquidad." Los impíos, por muchos que sean, serán quebrantados, y de nada les valdrán sus bracos 22, pues Yahvé está con los justos, sosteniéndolos contra todos los ataques.25
Yahvé vela por la suerte de los justos (18-22).
18
Yod. Conoce Yahvé los días de los íntegros, y su posesión será por siempre. 19 No serán confundidos al tiempo malo, y en los días de hambre serán saciados. 20 Kaf. Pues los impíos perecerán, y los enemigos de Yahvé, como la lozanía de los prados, se marchitarán, se desvanecerán como el humo. 21 Lamed. Pide prestado el impío y no puede pagar, el justo se compadece y da. 22 Pues los benditos de Yahvé heredarán la tierra, mientras que sus malditos serán exterminados.Yahvé conoce y aprueba la vida de los que le son fieles e intachables: en su omnisciencia sabe que sus días están dedicados a su servicio; por eso, su posesión o "heredad" en Israel continuará para siempre en su persona o en sus descendientes, mientras que la posteridad del malvado perecerá 24. Cuando lleguen los tiempos de calamidad, los justos no serán abandonados ni confundidos en sus esperanzas ante la estimación de la opinión social, sino que en los días de hambre y escasez serán saciados. Es lo que se dice en Job 5:20: "En tiempo de hambre te salvará de la muerte; en tiempo de guerra, de los golpes de la espada." En cambio, la suerte de los impíos, ahora próspera, será muy otra, pues en la hora de la prueba perecerán, y su esplendor aparente se marchitará como la lozanía de los prados o se desvanecerá como el humo, que se pierde en la atmósfera.
La situación del justo será tan próspera, que le sobrará para dar prestado al impío, que le falta lo necesario (v.21). Es la concreción de la promesa hecha a Israel: "Porque Yahvé, tu Dios, te bendecirá... y prestarás a muchos pueblos, y no tendrás que tomar prestado de nadie; dominarás a muchas naciones, y ellas no te dominarán a ti" 25. Al contrario, si es infiel a los mandatos de Yahvé, se anuncia la miseria: "el extranjero te prestará, pero tú no le prestarás; el vendrá a ser cabeza, y tú cola" 26. En el nuevo orden de cosas entrevisto por el salmista, el justo abundará en riquezas, con lo que podrá prestar al impío, de forma que éste le esté sometido. Es el cambio total de la situación actual, en que predomina el malvado en la sociedad. En el nuevo orden de cosas, los benditos de Yahvé heredarán la tierra (v.22), mientras que sus malditos serán exterminados de muerte violenta o con muerte prematura 27.
La protección de Yahvé sobre los justos (23-28).
23
Mem. Por Yahvé se afirman los pasos del varón cuyo camino le place. 24 Si cayere, no permanecerá postrado, porque Yahvé le sostiene su mano. 25 Nun. Mozo fui y ya soy viejo, y no vi abandonado al justo, ni a su prole mendigar el pan. 26 Todos los días se compadece y presta, y es bendecida su posteridad. 27 Samec. Apártate del mal y haz el bien, y habitarás por siempie. 28 Porque ama Yahvé el juicio y no desampara a sus piadosos. Ayin, Serán guardados para siempre 28. La progenie de los impíos será extirpada.La vida del justo está bajo la especial providencia de Yahvé, que afirma y sostiene sus pasos de forma que no desfallezca ni resbale; y si cayere, al punto le ofrece su mano para levantarlo 29. No se trata de las caídas morales, o pecados, sino de los infortunios que pueden sobrevenir al justo, en cuyo camino o conducta Dios tiene sus complacencias. Las pruebas siempre serán para él pasajeras, pues tiene a su lado la mano del Omnipotente para levantarle de la situación de postración en que se halle. La experiencia de la larga vida del salmista le dice que nunca vio al justo desamparado ni a su prole mendigando el pan 30. Sus necesidades han sido pasajeras y no tales que les faltase lo necesario. Aun les sobra para prestar a los impíos, como se declara en el v.21; su posteridad con ello es bendecida por Yahvé y por los que serán testigos de su protección providencial.
El salmista, testigo por tantos años de la protección divina sobre el que camina por las sendas de la virtud, invita a su discípulo a apartarse del mal, que le atraería el alejamiento de su benevolencia; al contrario, el camino de la virtud y del bien es prenda segura de aprobación divina, con lo que esto incluye de bendiciones de todo género; mientras se mantenga en el camino de la fidelidad a Yahvé, el ser humano puede habitar por siempre en la tierra de Yahvé, la tierra de las promesas divinas 31, pues Yahvé ama todo lo equitativo que esté conforme al juicio o mandato de la Ley, y, por otra parte, nunca desampara a los que le son fieles, los piadosos, que procuran amoldarse hasta en los más mínimos detalles a su voluntad, expresada en los preceptos de la Ley.
Los justos poseerán la tierra (29-33).
29
Los justos poseerán la tierra y morarán en ella por siempre. 30 Pe. La boca del justo medita sabiduría, y su lengua proclama el derecho. 31 La ley de su Dios está en su corazón, sus pasos no vacilan. 32 Sade. El malvado espía al justo y busca cómo darle muerte. 33 Yahvé no le abandonará a su mano y no permitirá que sea condenado en el juicio.En contraposición a la suerte de los impíos, los justos serán los verdaderos herederos de la tierra, y en ella se establecerán por siempre, sin miedo a perder su heredad. El justo, por estar dentro de los caminos de Dios, siempre está meditando sabiduría, pues el "principio de la sabiduría es el temor de Dios." 32 Conformarse con sus caminos secretos, expresados en la Ley y en los designios secretos de su providencia, es la verdadera sabiduría, pues entonces el hombre encuentra su centro en la vida. Como el justo se halla dentro de la órbita de la verdad, su boca proclama el derecho, es decir, la recta vinculación a Dios y al prójimo a través de determinados deberes fundamentales. El centro de su corazón es la Ley divina, y por eso en su vida nunca se muestra vacilante. Sabe cuál es su norte, y se amolda cuidadosamente a sus exigencias. No vacilar en el lenguaje del Salterio es no caer en la desgracia 33 Con la protección divina, el justo camina seguro en la vida.
A pesar de que el malvado está constantemente espiando y conspirando contra el justo para hacerle caer en la desgracia y aun para darle muerte, no prevalecerá, pues Yahvé no lo entregará a sus manos ni permitirá que sea condenado cuando se plantee causa judicial contra él. El salmista aquí parece aludir a determinadas acusaciones calumniosas lanzadas contra el justo que pudieran acarrearle la muerte decretada por un tribunal. Pero Yahvé hará brillar la justicia en favor de su fiel servidor.
Los malvados desaparecerán sin esperanza (34-40).
34
Qpf· Confía en Yahvé y guarda sus caminos, y El te ensalzará para que poseas la tierra, y verás la exterminación de los impíos. 35 Resh. He visto al impío prepotente y extenderse como cedro del Líbano 34; 36y he pasado, y ya no era 35; le busqué, y no le hallé 36. 37 Sin. Guarda la integridad y practica el derecho 37, pues hay porvenir para el hombre pacífico. 38 Pero los impíos a una serán exterminados, y la posteridad de los malvados será extirpada. 39 Tau. De Yahvé viene la salvación de los justos, es su refugio al tiempo de la angustia. 40 Yahvé los socorre y los libra; del impío los libra y los salva, porque se acogen a El.De nuevo el salmista toma un tono de maestro que da consejos a su (discípulo, conforme a la tradición "sapiencial": la guarda de sus caminos o mandamientos conduce a la posesión de la tierra libre del dominio de los impíos; llegará el momento en que verá la vindicación pública de sus derechos y el castigo inexorable de los malvados 38. El salmista, para confirmar su sentencia anterior, acude a su experiencia personal: muchas veces ha sido testigo de la prosperidad de los impíos, que se han extendido prepotentes como cedro frondoso del Líbano, insolentes en su magnificencia y esplendor; pero al poco tiempo toda su opulencia se había disipado: he pasado, y ya no era (ν.36).
La integridad de costumbres, la fidelidad a la Ley divina, el reconocimiento del derecho que de ella se deriva para con Dios y el prójimo, es el mejor modo de asegurar un porvenir o posteridad en el futuro. Pues Yahvé bendice y protege al hombre pacífico, en buenas relaciones con todos en la sociedad 39. En cambio, el futuro reservado a los impíos no puede ser más desolador, pues serán exterminados, y con ellos su posteridad. Porque, en definitiva, de Yahvé viene la salvación para los justos que se hallan en la ansiedad y la angustia.
1 Cf. Prov 24:19; 3:31; 23:17; 24:1; 15:16; 16:8. 2 Cf. Dt 4:1s. 3 Cf. Gen 41:6.23; Is 40:7; Ez 17:10; Sant 1:11. 4 Cf. 2 Re 19:26; Sal 92:8; 102:5; 129:6; 103:165; Is 40:63. 5 Cf. Prov 24:19; 3:31; 23:17; 24:1. 6 Cf. Prov 16:3; 1 Pe 5:7 7Cf. Job 11:17; Prov 4:18; Is 58:10; Mt 13:43. 8 Cf. Sal 39:2; 73:2-3. 9 Cf. Dt 12:29; 19:1; Sal 25:13. 10 Cf. Job 8:15; 20:9; Dan 9:24. 11 Mt 5:5. 12 2 Cor 6:10.
13 Jn 18:36. 14 Lit. el TM: "la opulencia de muchos impíos." 15 Cf. Sal 35:16. 16 Cf. Sal 2:4. 17 Cf. Prov i.ios; Sal 7:13; 11:2; 58:8; 64:4. 18 Cf. Prov 1:105. 19 Cf. Sal 9:12.18; Am 8:4; Is 32:7; Jer 22:16. 20 Cf. Sal 119:1. 21 Cf. Prov 10,2.16; 15:15; 16:8; Ecl 5:9. 22 Cf. Sal 10,15; Prov 38:15. 23 Cf. Sal 3:5; 54:4; 71:6. 24 Cf. Ex 31:24. 25 Cf. Dt 15:6. 26 Cf. Dt 28:44. 27 Cf. Ex 31:14. 28 Así según el TM. Como era de esperar una palabra que empezara por Ajyin, se ha supuesto que el texto primitivo decía 'awelim nishmadú: "los malvados serán destruidos," en vez de nishmarü ("serán guardados") del TM, que tendría por sujeto a los piadosos. 29 Cf. Jer 10,23; Prov 20,24; Sal 145:14; Prov 24:16. 30 Cf. Gen 28:15; Sal 9:10. 31 cf. Prov 10,30. 32 prov Is7; 10,31; Sal 40,4. 33 Cf. Sal 15:5; 18:37; 21:8; 26:1. 34 Así según los LXX. El TM: "extendiéndose como un árbol indígena verdegueante." La Bib. de Jér. sigue la lección griega. 35 Lit. el TM: "ha pasado." Los LXX, Sir. y Vg: "he pasado." 36 Lit. "no fue hallado." 37 Lit. el TM: "observa al perfecto y guarda al leal." Nuestra traducción se basa en los LXX. Bib. de Jér.: "observa al perfecto y mira al hombre recto." Así NP. 38 Cf. Sal 52:55; Job 8:16s. 39 Cf. Sal 34:15; 35:20; 120,7; Is 59:8.
Salmo 38 (Vg 37): Oración de un Pecador Arrepentido.
E
l salmista, apesadumbrado por sus pecados, angustiado profundamente por dolores morales, incomprendido de sus amigos, que se alejan de él, pide a Yahvé ayuda. No se concreta en qué consiste el castigo que pesa sobre él como consecuencia de sus pecados; el contexto parece sugerir la lepra, pues sus enemigos se apartan de él. Por su contenido, el salmo se parece bastante a los salmos 6 y 39. El mejor paralelo del salmo es, en realidad, el poema didáctico del libro de Job, aunque las expresiones moderadas del salmista contrastan con las explosiones radicales del varón de Hus, injustamente castigado a su parecer por la mano de Dios.En la liturgia, este salmo forma parte de la serie de los siete penitenciales. Por su forma literaria externa se le puede considerar corno "alefatizado," aunque no acróstico; es decir, sus estrofas se distribuyen conforme al número de las letras del alefato. Podemos distinguir dos partes por su contenido: a) descripción de los sufrimientos provenientes directamente del mismo Dios (1-11); b) los provenientes de los hombres, amigos o enemigos (12-23). Abundan las frases estereotipadas tomadas de otras obras literarias o de fórmulas usuales de lamentaciones en los duelos.
En el título se atribuye la composición al propio David, que ciertamente manifestó públicamente su arrepentimiento por sus pecados. Con todo, los críticos modernos, aunque encuentran frases de sabor arcaico, creen que es posterior a la era davídica, ya que abundan las dependencias literarias de otros escritos viejotes-tamentarios.
El salmista, víctima de la justicia de Dios (1-11).
1
Salmo de David. Para la memoria. 2 No me reprendas, Yahvé, en tu furor, ni me corrijas en tu ira. 3 Pues tus saetas han penetrado en mí y pesa sobre mi tu mano. 4 Nada hay sano en mi carne a causa de tu ira; nada íntegro en mis huesos a causa de mis pecados. 5 Pues mis iniquidades pasan sobre mi cabeza, pesan sobre mí como pesada carga. 6 Mis llagas son fétidas y purulentas a causa de mi locura. 7 Estoy encorvado y en gran manera abatido, en luto camino todo el día. 8 Pues mis lomos están llenos de ardores y no hay en mi carne parte sana. 9 Estoy desfallecido y sobremanera acabado y doy rugidos por la conmoción de mi corazón. 10 Señor, ante ti están todos mis deseos y no se te ocultan mis gemidos. 11 Mi corazón palpita, me abandona mi fuerza, y hasta la luz de mis ojos no está conmigo.El salmista, consciente de su culpabilidad, pide a Yahvé que no le castigue con furor, sino con moderación, aliviando sus sufrimientos físicos y morales. La invocación inicial (no me reprendas en tu furor...) es idéntica a la de Sal 6:1. Quiere que Dios se manifieste más como Padre que como Juez airado 2. En realidad, los sufrimientos ya han dejado mella en su cuerpo, pues han penetrado en él como saetas (ν.3). Las enfermedades y juicios punitivos de Dios son como saetas punzantes que ponen al vivo la naturaleza del paciente 3. Es la mano justiciera de Yahvé, que descarga para castigar los pecados de los hombres 4. El salmista siente su cuerpo macerado y purulento de heridas en todas sus partes 5. Conforme a la mentalidad del A.T., ve en sus enfermedades y achaques el castigo por sus pecados; el orden moral y el físico están íntimamente unidos en su mente. Este es consecuencia de aquél; de este modo se daba razón teológica de la existencia del mal. El autor del libro de Job se plantea este problema, y rechaza esta opinión tradicional como injusta, pues muchas veces gentes totalmente inocentes sufren en su cuerpo y en su alma. El salmista, pues, participa de la tesis tradicional entre la ecuación del sufrimiento y el pecado; sus iniquidades pasan sobre su cabeza como un diluvio que todo lo anega 6 y como una carga que le aplasta 7.
Después describe su enfermedad con detalles que indican una enfermedad de la piel; quizá se trata del terrible azote de la lepra que hacía estragos en Oriente en la antigüedad. Humildemente reconoce que esta enfermedad le ha venido por su locura o culpabilidad moral, ya que el pecado es en el fondo una locura, pues es salirse de los caminos protectores de la Providencia 8. Como consecuencia de su debilidad física, se halla como encorvado y abatido, triste y macilento como el que cumple un rito de luto (v.7). A sus desgarramientos en la piel se junta la fiebre general que invade su cuerpo: mis lomos están llenos de ardores. Es como un fuego interior que consume y devora al enfermo 9. En su desfallecimiento, sus gemidos son desgarradores, como rugidos de león, que salen de un corazón que, desesperado, lucha por existir 10.
En realidad, Dios no ignora esta situación, y conoce bien sus deseos de salvación y sus ansias de supervivencia, manifestadas en sus gemidos lacerantes H; se halla a punto de expirar porque le falla el corazón, que palpita dando los últimos estertores, mientras que le abandona el vigor físico y se nublan los ojos, lánguidos por el sufrimiento 12.
El abandono de los amigos y la persecución de los. enemigos (12-21)
12
Mis amigos y mis compañeros se estacionan lejos de mis llagas, mis allegados se mantienen lejos. 13 Tiéndenme lazos los que buscan mi vida, y los que buscan mi mal dicen desventuras; todo el día están maquinando engaños. 14 Pero yo, como sordo, no oigo, y soy como mudo, que no abre la boca. 15 Soy como hombre que no oye, y en cuya boca no hay respuesta. 16 Porque es en ti, Yahvé, en quien confío, y Tú, Señor, Dios mío, serás quien responde. 17 Porque digo: "Qué no se gocen de mi (mal) ni se engrían contra mí cuando resbale mi pie." 18 Pues yo estoy para caer, y mi dolor está constantemente ante mí. 19 Porque confieso mi culpa y estoy acongojado por mi pecado. 20 Y mis enemigos vivientes son poderosos 13, y se multiplican los que injustamente me odian. 21 Y los que vuelven mal por bien me hostigan por seguir el bien.Los amigos del salmista desventurado se apartan de él, porque le consideran como maldito de Dios, quizá huyendo de su enfermedad, la lepra, que se consideraba como el grave castigo que enviaba Dios al hombre 14. Sus mismos allegados no se atreven a acercarse. Por otra parte, los enemigos declarados maquinan contra su vida, y, reunidos en conciliábulos, dicen contra él desventuras o calumnias. Se le considera culpable y quieren quitarle la vida 15; prueba de su culpabilidad es la enfermedad humillante que le devora. Pero el salmista, consciente de su inocencia, calla y deja correr el tiempo para que Dios hable en su favor, curándole y confundiendo a sus enemigos. Por ello se hace sistemáticamente el sordo y el mudo ante los insultos y juicios desfavorables que sobre él emiten. Es inútil hablarles, y por eso encomienda su causa a Yahvé, en quien confía, esperando que al fin responda debidamente a tantas injurias e injusticias.
Los enemigos se alegran de los sufrimientos del salmista, viendo en ellos el castigo divino por sus pecados. Este desamparo de Dios les causa una satisfacción maligna, y el salmista pide a su Dios que intervenga salvándole, para que no canten victoria sobre él (v.1y) 16. Por otra parte, está a punto de sucumbir bajo el peso del dolor, y, en consecuencia, urge la intervención divina; de lo contrario, su ruina será definitiva. Humildemente y compungido, confiesa que sus sufrimientos provienen de sus pecados; por ello confiesa su culpabilidad, esperando ser rehabilitado en su salud quebrantada. El pensamiento de sus pecados le tiene apesadumbrado sobremanera. En su mentalidad viejotestamentaria, escruta su pasado para ver las causas de su enfermedad, y por todas partes ve caídas y transgresiones.
Ante sus ojos mortecinos y a punto de expirar aparecen sus enemigos, fuertes y poderosos, haciéndole frente y olvidando los beneficios que les ha otorgado en otro tiempo. En su maldad devuelven mal por bien. Contrasta el vigor de sus adversarios y su debilidad, a pesar de que aquéllos son más pecadores que él17.
Súplica final (22-23).
22
‘No me abandones, oh Yahvé; Dios mío, no estés alejado de mí! 23 ‘Corre en mi auxilio, Señor mío, mi salvación!Como en otros salmos en que se describe la angustia del justo lacerado, también éste se cierra con una súplica de salvación, pues únicamente Yahvé puede salvar al salmista enfermo y hostigado por los enemigos, que se alegran de su situación penosa y casi desesperada 18. Las composiciones salmódicas se distinguen por esta nota de confianza ciega en el Todopoderoso. Los salmistas son gentes piadosas, yahvistas íntegros, que procuran vivir vinculados a su Dios en medio de una sociedad corrompida y olvidada de sus deberes religiosos. Son los continuadores de los profetas, que mantenían la antorcha de la fe en medio de una sociedad semipaganizada.
1 En hebreo, lo que traducimos para la memoria se dice lehazkír: "para hacer recordar." Generalmente se ve aquí una indicación litúrgica alusiva a la 'azkaráh o "memorial," término técnico del ritual levítico para ciertas ofrendas de harina con aceite quemadas con incienso sobre el altar (Lev 2:2) y para el incienso colocado en los panes de la proposición (Lev 24:7). Véase Biblia comentada I ad locum. 2 Cf. Jer 10:24; Sal 25:18; 31:10; 39:10s; 40:12. 3 Cf. Sal 7:12; Dt 32:23; Job 6:4; 16:12; Lam2:12. 4 Cf. Sal 32:4; 39:11.
5 Cf. Is 1:6. 6 Cf. Sal 69:2-3; 24:4- 7 Cf. Gen 4:13. 8 Cf. Sal 69:6; 107:17. 9 Cf. Sal 39:4; 102:4; Job 30,30. 10 Cf. Sal 22:1; 32:3; Job 3:24- 11 Cf. Sal 10:17; Mt 6:8. 12 Cf. Sal 6:7; 13:23; 31:9; Job 17:7; Lam 2:1. 13 Muchos autores, en vez de jayim (vivientes) del TM, leen jinndm (sin motivo). Así s, Podechard, NP y Bib, de }ér. 14 Cf. Is 53:40; Lev 13:3; Sal 31:11-13; 69:8; 88, 18; Job 19:133. 15 Cf. Sal 41:6-9; 35:4.26. 16 La frase resbalar el pie significa tener una desgracia en cualquier orden (cf. Sal 13:4). 17 Cf. Sal 35:12-13. 18 Cf. Sal 22:1; 10:1; 35:22; 71:12; 48:49-2; 71:12; 141:1.
Salmo 39 (Vg 38): Deprecación del Justo Atribulado.
E
sta composición tiene el aire de una elegía bellísima y original. La ilación lógica de las ideas no es fácil captarla muchas veces, porque el texto ha llegado a nosotros en un estado desordenado. Se pueden distinguir dos partes netas en el salmo: a) exposición apasionada de un justo afligido que busca el consuelo en la bondad de un Dios justo y condescendiente (2-7); b) súplica ardiente a Dios para que le dé reposo y felicidad en esta vida. Según la mentalidad del A.T., la enfermedad era un castigo por el pecado, y la muerte representaba la interrupción de la amistad con Dios. Por el contenido ideológico y aun por las expresiones empleadas, el salmo tiene mucho de parecido con el anterior y con el salmo 62. En ambos se destaca la esperanza en Dios y la vanidad de la vida. No faltan paralelos con el libro de Job.Desde el punto de vista literario, este salmo es de gran valor. Ewald afirmaba de él que era "incontestablemente la más bella de todas las elegías del Salterio." Se refleja en él la melancolía profunda y la sinceridad y lealtad del alma angustiada. El estilo es vigoroso y fresco, con gran riqueza de coloridos y matices. La distribución estrófica es difícil, ya que el texto ha sido muy retocado.
También en el título se atribuye a David, pero las analogías con otros escritos sapienciales, como el libro de Job y aun el Eclesiástico, hacen pensar que su redacción es postexílica.
Deseos de sufrir en silencio las contrariedades (1-4).
1
Al maestro de coro. De Iditún. Salmo de David1. 2 Yo me dije: Velaré sobre mi conducta 2 para no pecar con mi lengua; pondré freno a mi boca mientras tenga al impío frente a mí. 3 Quedé silencioso, mudo; del bien me abstuve, pero mi dolor se exacerbaba. 4 Me ardía el corazón en mi interior, se encendía el fuego en mi meditación y prorrumpí con mi lengua.El problema del salmo es el de la retribución moral. El salmista se halla en una situación de agotamiento a causa de los sufrimientos físicos y no ve el término de esta enfermedad; angustiado, está a punto de desahogar su queja contra el trato que le da su Dios, pero teme que, al criticar los caminos de la Providencia, dé pie a sus enemigos, los impíos, a burlarse de sus creencias de que Yahvé se ocupa del gobierno del mundo y, sobre todo, de los fieles a su religión 3. Por ello decide callar, al menos mientras estuviera presente el malvado 4. Teme pecar contra la Providencia al contrastar su situación deplorable con la prosperidad de los impíos5. Frente a él está la prosperidad del impío, lo que resulta escandaloso para sus creencias sobre la retribución moral; pero, con todo, cree que lo más prudente es callar: quedé silencioso (v.3).
Pero, después de mucho ahogar sus palabras meditando sobre los caminos de la Providencia, su dolor se ha sobreexcitado, pues le falta el desahogo de sus palabras. Su silencio, lejos de darle la paz, le punzaba, pues con su pensamiento se entregaba a la meditación sobre la prosperidad de los pecadores y la miseria de los justos, y entonces ardía su corazón. La descripción es muy psicológica. Sus cavilaciones no le permitían callar, y por eso, al fin su lengua prorrumpe en súplicas ardientes a su Dios para que abrevie su situación casi desesperada. Su silencio agriaba su vida; se había abstenido de todo: de decir bien o mal 6; pero este mutismo absoluto no aliviaba su situación interior, y, por otra parte, parecía como si Dios le tuviera olvidado, sin valorar este mutismo calculado. Por eso se encendía el fuego en su interior 7.
La efímera vida del hombre (5-7).
5
Dame a conocer, ‘oh Yahvé! mi fin y cuál sea la medida de mis días; que sepa cuan caduco soy. 6 Has reducido a un palmo mis días, y mi existencia delante de ti es la nada; no dura más que un soplo todo hombre. 7 Pasa el hombre como una sombra, por un soplo solo se afana; amontona sin saber para quién.La brevedad y fragilidad de la vida es un tema corriente en la literatura salmódica y sapiencial 8. El salmista debe de ser ya de edad provecta, y, por tanto, sabe que le queda poco para ver la justicia de Dios 9. Sus días son un palmo, medida que correspondía a cuatro dedos, unos siete centímetros10. Todo esto es una insignificancia ante la duración eterna de Dios. La vida del hombre es como un soplo o una sombra pasajera, y, además, sus afanes no tienen sentido, pues no sabe el hombre para quién amontona y deja sus ahorros n; los usufructuarán gentes que no conoce: "Mi fortuna, Ώquién la verá? ΏVa a bajar detrás de mí al sepulcro?"12 El Eclesiástés es más explícito: "Aborrecí todo cuanto había hecho bajo el sol, porque todo tendré que dejarlo a quien venga después de mí. ΏY quién sabe si ése será sabio o necio? Y, con todo, dispondrá de todo mi trabajo, de lo que me costó estudio y fatiga debajo del sol... y desesperé en mi corazón de todo el trabajo que he hecho debajo del sol, porque quien trabajó con conocimiento, con pericia y buen suceso, tiene después que dejárselo todo a quien nada hizo en ello... Pues Ώqué le queda al ser humano de todo su afanarse y fatigarse con que debajo del sol se afanó?"13. El salmista recalca también la vanidad del trabajo humano, ya que la vida es una sombra que pasa, y por ello el ser humano no puede disfrutar de sus trabajos, ni sabe quién los usufructuará.
Oración para obtener la misericordia (8-12).
8
Y ahora, Ώqué puedo esperar, Señor? Mi esperanza está en ti. 9 Líbrame de todas mis iniquidades, no me hagas objeto de escarnio de los insensatos. 10 Enmudezco, no abro mi boca, porque tú eres el que obras. 11Desvía de mí tu azote; el rigor de tu mano me consume. 12 Tú corriges al hombre castigando la iniquidad, y consumes, como la polilla, lo que le es más querido. Cierto que todo hombre es un soplo. Seldh.Supuesta la brevedad y futilidad de la vida humana, no queda más esperanza que el propio Yahvé. Sólo El le puede librar de los males. Es lo único seguro y estable a lo que se puede acoger el hombre. Consciente de su culpabilidad moral, pide primero que le perdone sus iniquidades, que son causa de que hagan burla de él los insensatos o ateos prácticos, que ven en su desgracia una prueba de que Dios no está con El, a pesar de gloriarse de ser su amigo. No comprende el salmista que Yahvé dé la razón a sus adversarios, que lo son de Dios, los cuales de su situación angustiada deducen que no tiene providencia sobre los suyos 14. Sabe que sufre por sus pecados, pero pide se le perdonen y muestre su misericordia salvándole de la angustiosa situación 15.
Confiado en la misericordia divina, el salmista se calla y no vuelve a repetir su súplica, pues al fin Yahvé ha de obrar y sacarle de sus angustias. Su silencio es un acto de sumisión a Dios, pues reconoce que la enfermedad que sufre viene fundamentalmente de sus pecados. Espera en silencio la intervención divina. No quiere discutir con su Dios sus derechos y se confía a su intervención 16. Pero, apesadumbrado por el dolor, vuelve a rogar que se aparte de él el azote divino, la enfermedad que le consume (v.11). Está a punto de morir, víctima del rigor de la mano de su Dios. No pretende criticar los caminos de la Providencia, pues sabe que en el fondo de estos reveses hay un castigo por alguna iniquidad pasada. Con las pruebas y castigos corrige al hombre y le hace volver al buen camino. Su intervención punitiva consume, como la polilla, lo que constituye motivo de orgullo para el hombre, su fuerza física, su vigor y sus mejores cualidades humanas, porque, en
realidad, la vida del hombre es un soplo 17, y en su fragilidad es un juguete del Omnipotente 18.
Súplica final (13-14).
13
Oye, ‘oh Yahvé! mi plegaria; da oídos a mis clamores; no seas insensible a mis lágrimas. 14 Porque yo no soy más que un extranjero para ti, un advenedizo, como todos mis padres. Aparta de mí tu mirada (airada), para que yo respire antes de que me vaya y ya no sea.De nuevo insiste en su plegaria de salvación; su situación precaria no permite esperar más, pues se acerca el trágico desenlace de su vida, con lo que cantarán victoria sus adversarios, que niegan la Providencia divina en la vida de los seres humanos . Confiesa que, como todo israelita, es un extranjero ante Yahvé y un advenedizo en la posesión de la tierra de Canaán, que pertenecía, en realidad, únicamente a Dios. Sus mismos antepasados sus padres tampoco tenían especial derecho a vivir permanentemente y en propiedad sobre la tierra de Yahvé 19. Pero, aunque sea un extranjero, un peregrino, un huésped, tiene derecho a cierta hospitalidad pasajera, y por eso insiste en que le prolongue la vida, librándole del peligro inminente de muerte. En consecuencia, le pide que al menos le trate como huésped en su tierra, con capacidad de gozar de su generosa hospitalidad, de su amistad. San Pedro aplica el texto a los cristianos, que deben considerarse como peregrinos en este mundo 20. El salmista termina su composición rogando a Dios que aparte de él su mirada justiciera y no le imponga el castigo que merece por sus muchas faltas. Así podrá tener un respiro en la vida, gozando de ella antes de desaparecer para siempre de la escena de este mundo 21. La falta de perspectiva de una vida con Dios en ultratumba hace a los salmistas suspirar por la prolongación de ésta para gozar de la amistad divina.
1 En los salmos 62 y 67 se lee'al-yedúthún en vez del lidithún de este salmo. Yedutun parece ser un nombre propio. Efectivamente, conocemos a un jefe de coro con este nombre, que aparece juntamente con Hernán y Asaf (cf. 1 Par 16:45; 25:1s; 2 Par 5:12; 35:15). 2 Lit. "guardaré mis caminos."
3 Cf. Sal 36:2-3; 73:11. 4 Cf. Hab 1:3. 5 Cf. Sal 37:7; Eclo 20:29. 6 Cf. Gen 31:25. 7 Cf. Sal 32:4. Ovidio: "Strangulat inclusus dolor atque exaestuat intus" (Trist. V 1.63·) 8 Cf. Sal 62:10; 90:3-6; 102:12; 103:14-16; 144:4; Job 7:6-10. 9 Cf. Sal 119:84; Job 6:11-12. 10 Cf. Jer 52:25. 11 Cf. Sal 49:11; Eclo 2:18-22; 4:7-8; Ecl 14:15. 12 Job 17:15-16. l3 Ecl 2:18-22. 14 Cf. Job 10:2s. 15 Cf. Sal 130,3; 90:3-9I Job 14:1-4. 16 Cf. Job 10:28; Is 53:2; Os 5:12; Job 13:28; Is 50,9; 51:8. 17 Cf. Os 5:12. 18 Job 4:19. 19 Cf. Gen 23:4; 35:27; 47:9; Lev 25:23. 20 Cf. 1 Pe 2:11; Heb 11:13. 21 Cf. Job 7:19; 14:6; 10:20-21; 7:8.
Salmo 40 (Vg 41): Acción de Gracias por el Auxilio Recibido.
E
ste salmo es doble: a) acción de gracias individual (2-12); b) súplica de auxilio (14-18). Esta segunda parte es igual al salmo 70. El v. 13 parece ser la soldadura artificial de ambas secciones, introducida por el redactor o compilador de la composición actual. La primera parte, de acción de gracias, supone la liberación de un peligro de muerte gracias a la intervención providencial de Dios (v.2-5), y, en consecuencia, el salmista entona un himno eucarístico, invitando a los oyentes a adherirse a Yahvé, que protege a sus fieles, y recordando los favores que otorga a los suyos (v.4-6). Más que ofrecer sacrificios de acción de gracias, Yahvé prefiere que se publiquen sus bendiciones y se acate su voluntad (v.7-11).Los críticos suelen destacar la superioridad y originalidad literaria de las expresiones de la primera parte, mientras insisten en que la segunda parte está tejida a base de frases e ideas corrientes tomadas de otros salmos. La unión de ambas secciones, caracterizadas, respectivamente, según expresión de Delitzsch, por el tono del Magníficat y De profundis, debe tener su origen en las exigencias litúrgicas. Abundan los paralelismos sintéticos y no faltan los sinónimos.
La fecha de composición no es fácilmente determinable. Como es ley en esta primera serie del Salterio, el título atribuye el salmo al propio David, y en ese supuesto se buscan las circunstancias de la vida del Profeta Rey, que pudieran dar pie a esta composición salmódica; y así se barajan los días azarosos en que era perseguido por Saúl por el desierto de Judá, y los otros no menos angustiosos de la rebelión de Absalón1. No obstante, los críticos modernos, por razones estilísticas, prefieren rebajar la composición del salmo a tiempos postexílicos 2.
La liberación de un peligro de muerte (1-3).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. 2 Confiadamente esperé en Yahvé, y El se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. 3 Y me sacó de una horrible hoya, de fangosa charca. Y afirmó mis pies sobre roca y afianzó mis pasos.El salmista alude a una situación de peligro para su vida, sin determinar si se trata de una enfermedad grave o un accidente mortal. Por otra parte, no alude, como en otros salmos, a amenazas de muerte de parte de sus enemigos. Yahvé acudió a su súplica cuando se hallaba al borde del abismo. Se consideraba ya en el sepulcro u horrible hoya3, que describe como charca fangosa o cisterna en la que se echaba a los prisioneros4. La situación parecía desesperada, pero intervino la mano protectora de Yahvé, y al punto su vida se cambió, y del peligro pasó a la máxima seguridad, pues Yahvé afirmó sus pies sobre roca, afianzando sus pasos. El símil es corriente en la literatura salmódica5, y refleja bien la situación del náufrago que, después de nadar, encuentra la salvadora e inconmovible roca 6, o el perseguido por los enemigos que al fin llega a una prominencia rocosa, desde donde los domina como desde ciudadela inaccesible 7. El salmista se siente seguro, y sus pies no vacilan en el suelo fangoso, sino que sus pasos se afianzan, caminando por superficie firme como las rocas.
Himno de acción de gracias (4-6).
4
Puso en mi boca un cántico nuevo, una alabanza a nuestro Dios. Que lo vean muchos y teman y confíen en Yahvé. 5 Bienaventurado el varón que en Yahvé puso su confianza y no se vuelve a los soberbios ni mentirosos apóstatas. 6 Tú, ‘oh Yahvé! Dios mío, has multiplicado tus maravillas y tus designios en favor nuestro. Nadie hay semejante a ti. Yo quisiera anunciarlas, hablar de ellas, pero sobrepasan todo número.La liberación súbita del peligro de muerte por obra de Yahvé hace que se vea forzado a entonar un cántico de alabanza en su honor. En su entusiasmo quiere que se asocien a su desahogo lírico los que le rodean, los cuales se han de ver sobrecogidos de temor reverencial ante el que obra tales prodigios; y también los invita a confiar en El. El salmista tiene siempre un sentido comunitario de solidaridad de los que pertenecen al pueblo de Yahvé, y anhela el reconocimiento por parte de todos de sus beneficios a favor de uno de ellos, en este caso el propio salmista 8. Por eso habla en plural: nuestro Dios. El caso suyo es uno de tantos en que se refleja la particular providencia que Yahvé tiene de los que a El se confían 9. Por eso considera bienaventurado al que tiene confianza ciega en Dios, apartándose de lo que dicen los apóstatas o ateos prácticos, que no admiten la providencia divina en la vida de los hombres y, en su soberbia, se permiten afirmar mentirosamente que sólo su poder basta para gobernarse en la vida l1.
El salmista frente a esta actitud de autosuficiencia y de orgullo declara que muchas veces ha sido testigo de las maravillas y prodigios que reflejan los designios salvadores y benevolentes de Yahvé hacia los suyos 11. Son tantas que no es posible anunciarlas todas 12.
Yahvé se agrada más en la obediencia que en los sacrificios (7-11).
7
No te complaces tú en el sacrificio y la ofrenda; me has dado oído abierto 13; no pides ni holocausto ni sacrificio expiatorio 14. 8 Entonces dije: "‘He aquí que vengo!" En el rollo del libro me está prescrito 15 9 hacer tu complacencia; Dios mío, (ello) me es grato, y tu Ley está en medio de mis entrañas. 10 He proclamado la justicia en la gran asamblea, he aquí que no he cerrado mis labios; Yahvé, tú lo sabes. 11 No he tenido encerrada tu justicia en mi corazón, he anunciado tu fidelidad y tu salvación; no he ocultado tu piedad y tu fidelidad a la numerosa asamblea.Al expresar la acción de gracias, normalmente el fiel israelita ofrecía sacrificios específicos en reconocimiento al favor recibido de Yahvé 16. El sacrificio característico de acción de gracias se componía de un sacrificio "pacífico y una oblación" 17. El salmista en este caso los considera innecesarios, pues cree que Dios exige ante todo obediencia y conformidad a su Ley 18. Bajo este aspecto no hace sino hacerse eco de la predicación de los grandes profetas: "Cuando saqué de Egipto a vuestros padres, no fue de holocaustos y de sacrificios de lo que les hablé ni lo que les mandé, sino que les ordené: oíd mi voz y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo..."19. Es el comentario a la famosa frase de Samuel: "ΏNo quiere mejor Yahvé la obediencia a los mandatos que no los holocaustos y las víctimas? Mejor es la obediencia que las víctimas." 20 Los sacrificios y ofrendas materiales poco valen si no van acompañadas de la entrega íntima del corazón del oferente a los preceptos, que sdrí la expresión de la voluntad divina. Es lo que enfáticamente declara el pirofeta Oseas: "Prefiero la misericordia al sacrificio, y el conocimiento de Dios al holocausto." 21 El salmista acepta esta doctrina y declara que Yahvé le ha sugerido lo mejor, dándole oído abierto, es decir, docilidad a sus preceptos expresión de su voluntad , lo que prefiere a los holocaustos y sacrificios expiatorios, que pueden ofrecerse sin compunción de corazón y sin ánimo de seguir su Ley 22.
Conforme a esta exigencia de Yahvé, el salmista se ofrece para secundar sus indicaciones: ‘Heme aquí que vengo! (v.8). Con toda generosidad se ofrece, como en otro tiempo al pequeño Samuel 23, para seguir sus preceptos tal como está escrito en el rollo del libro de la Ley 24; está totalmente a su disposición para hacer su complacencia. San Pablo aplica estas palabras a Cristo, Sacerdote y Mediador por los seres humanos, citándolas según la versión de los LXX: "Por lo cual, entrando en este mundo, dice: No quisiste sacrificios y oblaciones, pero me has preparado un cuerpo (el TM del salmo: "me has perforado los oídos"). Los holocaustos y sacrificios por el pecado no los recibiste. Entonces yo dije: Heme aquí que vengo en el volumen del libro está escrito de mi (TM: "me está prescrito") para hacer, ‘oh Dios! tu voluntad." 25 Es uno de tantos textos acomodaticios traídos en la argumentación de la Epístola a los Hebreos según la versión de los LXX. La fuerza argumentativa es válida para los lectores que admitían la versión de los LXX como auténtica.
El salmista declara su plena adhesión a la voluntad divina al decir que lleva la Ley escrita en lo más profundo de sus entrañas. Es el cumplimiento del mandamiento deuteronómico: "Llevarás muy dentro de tu corazón todos estos mandamientos que yo hoy te doy." 26 Jeremías habla de una nueva alianza escrita en los corazones 27. El salmista no sólo se acomoda a los preceptos divinos, sino que proclama públicamente en la asamblea solemne la justicia y fidelidad de Yahvé a sus promesas, mostrada en su milagrosa salvación del peligro de muerte. Con ello ha probado que no abandona a los suyos. En su acción de gracias tiene más importancia el reconocimiento de los favores recibidos de Yahvé que los sacrificios y ofrendas suntuosos de los que otros hacían ostentación. En su vida se ha manifestado su justicia, piedad y fidelidad, atributos todos al servicio de su providencia excepcional para con los que le son fieles28.
Súplica de salvación (12-18).
12
No apartes de mí, ‘oh Yahvé! tu misericordia; i tu piedad y tu fidelidad me guardarán por siempre. 13 Porque me rodean males sin número, se me echan encima mis iniquidades, y no puedo levantar la vista 29. Superan en número a los cabellos de mi cabeza, y me falla el corazón. 14 Agrádate en librarme, ‘oh Yahvé; corre, ‘oh Yahvé! en mi ayuda. 15 Sean confundidos y avergonzados a una los que buscan mi vida para perderla. Vuelvan las espaldas, llenos de vergüenza, los que en mi mal se solazan. 16 Estremézcanse de ignominia los que me gritan: ‘Ea, ea! 17 Salten de gozo y alégrense en ti todos los que te buscan, digan siempre: "‘Ensalzado sea Yahvé!" Los que aman tu salvación. 18 Cuanto a mí, pobre y menesteroso, mi Señor cuidará de mí. Tú eres mi socorro y mi libertador. ‘Dios mío, no tardes!En esta segunda parte del salmo se refleja la ansiedad del justo en peligro; por ello, las exigencias del contexto hacen suponer que nos hallamos ante otra situación diferente a la anterior, en la que se destacaba la acción de gracias por la liberación de un peligro de muerte. El salmista ahora pide auxilio en su difícil situación, y recuerda que siempre ha estado bajo el amparo de la misericordia, piedad y fidelidad de su Dios, que nunca abandona a los que le son fieles 30. Consciente y seguro de la protección divina en los momentos críticos, apela a El ahora en que se echan sobre él muchos males, que después concreta en la hostilidad sistemática de los que buscan quitarle la vida. En la sección anterior del salmo, el peligro del que había sido rescatado era una enfermedad mortal que le puso a la vera del sepulcro. Ahora, en cambio, le hostigan sus adversarios. También reconoce ahora humildemente que esta nueva situación de peligro es merecida, pues es consecuencia de sus iniquidades, que, como pesada carga, se le echan encima y le apesadumbran (v.13)3l. Agobiado por su culpabilidad, no se atreve a levantar la vista 32. Sus transgresiones son más numerosas que los cabellos de su cabeza, y esto le agobia en tal manera que hasta le falla el corazón 33. Consciente de la justicia divina, no le queda sino encomendarse a su misericordia. Y, lleno de optimismo por la confianza que tiene en la piedad de su Dios, se atreve animoso a implorar su liberación y ayuda 34.
Su liberación milagrosa servirá para confundir y avergonzar a los que tramen contra su vida 35. Se solazan maliciosamente en la situación angustiosa en que se halla el salmista, e impudentemente le grita: ‘Ea, ea! Es una expresión burlona y sarcástica, porque le consideran abandonado de Dios, en el que confiaba 36. Al contrario, la liberación del justo angustiado será ocasión de alegría general entre los que buscan a Dios, porque en ello han visto desplegado su omnímodo poder, del que procede toda salvación. En la liberación del justo perseguido, los fieles a Yahvé ven en ello una confirmación de su providencia sobre los que siguen su Ley, y, al mismo tiempo, la manifestación de su poder contra los pecadores.
El salmista termina haciendo un acto de confianza ciega en su Señor, y está seguro de que, aunque ahora se siente pobre y menesteroso, no está fuera de la órbita de la solícita providencia divina, pues en realidad Yahvé es su Libertador. Seguro de ello, suplica que no tarde en manifestar su poder salvador en su favor.
1 Así opinan Kirkpatrick, o.c., 208. 2 Cf. E. Podechard, O.C., I 182. 3 Cf. Sal 28:1;'88:5.6. 4 Cf. Lam3:53.55; Jer 38:6. 5 Cf. Sal 17:5; 18:37; 37:31. <5 Cf. Sal 69:3. 7 Cf. Sal 27:6; 17:6; 27:32. 8 Cf. Is 41:5; 45:14; Sal 22.24S. 9 Cf. Sal 34:91 52:8; Jer 17:7 10 Cf. Jer 17:5; Sal 146:3. 11 Cf. Sal 06, 6. 12 Cf. Sal 104:24; 106:2; Eclo 18:4. 13 Lít. "has perforado mis orejas." 14 Lit. "sacrificio y pecado." 15 Los LXX: "está escrito a propósito de mí." 16 Cf. Lev 27, lis; Sal 27:6. 17 Cf. Lev 7:12s. 18 Cf. Dt 6:6; Jer 31:33; Sal 37:32. 19 Cf. Jer 7:21-22. 20 Sam 15:22. 21 Os 6:6. 22 El salmista distingue bien los sacrificios cruentos y las ofrendas u oblaciones de sustancias vegetales, como harina, miel y aceite (cf. Lev 2:1s). 23 Cf. Sam 3:4; 2 Sam 19:20; Núm 22:38. 24 Cf. Jer 36:2; Es. 2:9; Esd 6:2; Is 34:4. 25 Hcb 10.5-6. 26 Dt. 6:6. 27 Cf. Jer 31:33- 28 Cf. Sal 36:6-10; 25:6. 29 Lit.: "no puedo mirar." 30 Cf. Sal 138:8; 89:5; 98.
31 Cf. Sal 38:5; Dt 28:15; Job 8:4; Prov 5:22. 32 Cf. Sal 38:11; 69l4. 33 Cf. Sal 38:11. 34 Sal 69:5; 22 15 35 Cf. Sal 35:5.27; 38:13. 36 Cf. Sal 35:22.26.'
Salmo 41 (Vg 40): Oración de un Enfermo Grave.
E
l salmista refleja la situación angustiada de un enfermo postrado en el lecho del dolor con peligro inminente de muerte. Sus adversarios le visitan, pero interiormente están deseosos de que se acelere el fatal desenlace. En esta situación de incomprensión y abandono, al doliente no le queda sino encomendarse a su Dios, implorando la salvación. Las expresiones del salmista pueden entenderse como reflejando una experiencia actual o como ya pasada, pero recordada después por el mismo.La exposición va precedida de un prólogo de tipo "sapiencial" sobre la felicidad y las recompensas de los que se preocupan de los desgraciados y necesitados. Es la introducción, que abarca la primera estrofa (1-4). Los v.5-10 constituyen otras dos estrofas (5-7 y 8-10), en las que se reflejan las intrigas y malicia de los adversarios que conspiran contra el salmista. Finalmente, la estrofa final (11-14) es una súplica de salvación a Yahvé, que se cierra con una doxología.
Predomina el paralelismo sintético. En cuanto a la época de composición, los autores no están de acuerdo, pues mientras unos no tienen inconveniente en atribuirlo a David, como se dice en el título de la colección, otros, en cambio, rebajan la fecha a los tiempos de la literatura sapiencial.
Yahvé premia la piedad para con los indigentes (1-4).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. 2 Bienaventurado el que se preocupa por el necesitado y el desvalido ; en el día malo le librará Yahvé. 3 Le guardará Yahvé y le dará vida. Será dichoso sobre la tierra y no lo entregará a la animosidad de sus enemigos. 4 Le sostendrá Yahvé en el lecho del dolor; le aliviará sobre su lecho en su enfermedad 2.El salmista inicia su composición declarando que el que se interesa por los indigentes será premiado cuando le llegue la hora de la desventura 3. En la literatura profética y sapiencial del A.T., el tema del pobre es muy frecuente. Yahvé se preocupa especialmente de los desvalidos, como el huérfano, el extranjero y la viuda4; quiere que los que le sean fieles muestren su espíritu de comprensión hacia los que han sido lanzados por la resaca de la vida. Para todo mortal hay días sombríos de dolor y tristeza, y, en esos momentos de abatimiento y abandono, el que haya sido compasivo con los demás sentirá la mano protectora de Yahvé, que le confortará y reanimará cuando se halle postrado en el lecho del dolor 5. Volverá a disfrutar de las nobles alegrías de la vida en la tierra, sin temor a caer en manos de los que animosamente le hostigan6. Por falta de perspectiva de retribución en ultratumba, el salmista, confiado en la justicia divina, proclama que Yahvé premiará al misericordioso y compasivo con su protección, que no le ha de faltar en los momentos más difíciles de su vida.
La hostilidad de los enemigos (5-10).
5
Yo digo: ‘Oh Yahvé, ten piedad de mí! ‘Sana mi alma, porque pequé contra ti! 6 Mis enemigos hablan hostilmente contra mí: "ΏCuándo se morirá y perecerá su nombre?" 7Si vienen a verme, hablan mentirosamente; su corazón rezuma maldad, y, saliendo fuera, se desahogan en palabras. 8 Reunidos los que me odian, murmuran contra mí y maquinan el mal contra mí: 9"Un mal infernal se ceba en él; se acostó para no volver a levantarse." 10Aun el que tenía paz conmigo, aquel en quien me confiaba y comía mi pan, alzó contra mí su calcañal.Después de la introducción sapiencial, en la que se destaca la dicha venturosa reservada al que se ocupa de las desgracias, el salmista pasa a narrar su tragedia personal. Inicia su exposición con una súplica de piedad7, reconociendo su culpabilidad, pues, según la mentalidad viejotestamentaria, atribuye su triste situación a sus pecados 8. Se siente culpable ante Dios, aunque inocente a los ojos de los hombres 9. Todo hombre es pecador y, consciente o inconscientemente, es culpable ante Dios °. Por eso, en la enfermedad descubren los justos posibles faltas que hayan traído como consecuencia el infortunio. Yahvé es un Dios justo, y, por tanto, si envía el mal contra los suyos, es porque éstos no son del todo inocentes. Todo lo que sucede en el orden material y moral viene de Dios. Como es ley en los autores semitas, éstos poseídos de un concepto religioso de la vida atribuyen todo directamente a Dios, prescindiendo de lo que en filosofía se llaman causas segundas o agentes creados, que son los causantes directos de las realidades de este mundo y de los hechos de la historia. El salmista, pues, consciente de su culpabilidad, pide a su Dios que le aparte el mal que le ha enviado, sanando su alma o vida y devolviéndole la salud quebrantada ll.
A su enfermedad se junta una tragedia moral, pues sus enemigos se alegran de su mal y conspiran maliciosamente contra él. Por el hecho de estar enfermo, ellos suponen que está abandonado de su Dios, en el que tanto confiaba; y, por supuesto, se le considera culpable 12. Se sienten impacientes porque se retarda el fatal desenlace, deseando que se extinga su nombre o posteridad 13. Incluso se toman la libertad de ir a visitarle, como era usual en la sociedad israelita 14. En realidad, lo que quieren es comprobar con sus ojos que la vida del enfermo se extingue, y aunque al enfermo hablan mentirosamente, fingiendo interesarse por su salud (v.7), por dentro rezuman maldad, pues se alegran de la grave situación del salmista. Saliendo Afuera, comentan satisfechos el estado desesperado de salud del que tanto odian: el enfermo es presa de un mal infernal, literalmente una "peste de Belial"; su enfermedad es incurable: se acostó para no volver a levantarse (v.6). Aun los que se presentaban como amigos, teniendo paz con él, y se sentaban a su mesa, ahora se muestran ingratos, hostigándole: alzan contra mi el calcañal. Jesús en la última cena aplica estas palabras a la traición de Judas, que literalmente había tomado parte en la mesa con El15.
Súplica de curación (11-14).
11
Pero tú, ‘oh Yahvé! ten piedad de mí; haz que me levante, y entonces les daré su merecido. 12 En esto conoceré que te complaces en mí, en que no triunfe mi enemigo sobre mí; 13 y tú me mantendrás incólume 16 y me guardarás por siempre en tu presencia. 14 ‘Bendito sea Yahvé, Dios de Israel, por los siglos de los siglos! Amén. Amén.Siempre confiado en el poder y favor de Yahvé, implora su auxilio para que se manifieste en su favor y le salve de tan crítica situación, pues ansia, además de recuperar su salud, dar el pago merecido a sus enemigos, que esperan su muerte. La desaparición prematura del salmista hubiera dado la razón a sus adversarios, que le consideran abandonado de Yahvé. Su curación será la prueba clara de que están equivocados y de que aún disfruta de la amistad divina. Se trata de una rehabilitación moral más que de una acción vindicativa física contra los que hostilmente se acercan a él y se complacen en su enfermedad. Si se salva del peligro de muerte" sus enemigos recibirán una gran humillación moral. Al contrario, si es arrebatado por la muerte prematura, ellos consideran esto como una victoria sobre él y una confirmación concreta de que Yahvé no protege a los que presumen de fidelidad a El. Siempre encontramos en los salmos reflejada la pugna entre los justos y los malvados en la sociedad. El salmista, al no esperar un premio a su virtud y fidelidad en la otra vida, declara que la prueba concreta de que su Dios se complace en él es la liberación de la muerte, con lo que no prevalecerán sobre él sus enemigos, que esperan la extinción de su vida y posteridad 17. A pesar de su crítica situación actual, redobla su confianza en Yahvé, que le ha de sacar incólume del peligro mortal, permaneciendo él y su posteridad en presencia de El. Es la esperanza de ser rehabilitado en su salud y la seguridad cíe continuar él y su descendencia por siempre bajo la protección bienhechora de su Dios 18. La recuperación de su salud será la prueba tangible de que ha recuperado también plenamente la amistad divina, quebrantada por sus pecados, que han sido causa de sus infortunios físicos.
El v. 14 es una doxologia litúrgica que cierra el primer libro o colección del Salterio, la parte atribuida por la tradición al Profeta Rey. Los dirigentes de las asambleas litúrgicas responderían a los deseos de salvación del salmista asociándolo a los destinos del propio pueblo Israel, vinculado en sus destinos históricos, pasados y futuros, a Yahvé como propio Dios nacional19. Y el pueblo responde aprobando los deseos del dirigente del coro: Amén, Amén, expresión hebrea que los LXX y la Vg traducen por "fiat, fíat," pero propiamente indican el asentimiento a lo antes declarado20.
1 Así según los LXX, pues en el TM falta el desvalido. 2 Verso oscuro en el original. El TM lit. dice: "y todo su lecho lo volverás en su enfermedad." La Bib. de Jer. corrige: "tú alivias todo el lecho en que languidece." 3 Cf. Sal 35:14-15; Sant 1:27. 4 Cf. Dt 24:17; 27:19; Prov 15:25; Ex 22:22; Dt 10:18. 5 Cf. Sal 18:36. 6 Cf. Job 19:11; Sal 72:18; 37:4. 7 Cf. Sal 5:2; 6:2; 13:2; Jer 17:14. 8 Cf. Sal 31:11; 51:5; Os 6:1. 9 Cf. Sal 19:13; 38:4.21. 10 Cf. Sal 51:7; 32:3-5 11 Cf. Sal 6:3-4; Jer 17:14. 12 Cf. Sal 28:3; 31:14; 35:11- 13 Cf. Sal 109:13; 2 Sam 18:18; Sal 9:6. 14 Cf, 2. Sam 13:5-6; 2 Re 8:29; Job 2:11s; 35:11. 15 Cf. Jn 13:18. 16 La Bib. de ]ér.: "y yo, a quien tú sostienes, me mantendré incólume'). 17 Cf. Sal 18:20; 22:9; 35:28; 2 Sam 15:26; Sal 30,2; 35:20; 38:17. 18 Cf. Sal 11:8; 16:12; 17:15; 61:8. 19 Cf. 1 Re 1:48; 1 Par 20,11; Esd 7:27; Neh 9:5. 20 Cf. 1 Par 16:36; Neh 8:6; Sal 106:48. Sobre el amén véase DBV I 475.
Salmos 42-43 (Vg 41-42): La Nostalgia de la Vida Litúrgica en el Templo.
C
omúnmente, los autores suponen que estas dos composiciones salmódicas constituyeron primitivamente un solo salmo, que fue disociado por razones prácticas de distribución del canto litúrgico. El tema, el estilo, el ritmo y el epodo repetido a intervalos regulares 1, juntamente con la ausencia de título en el encabezamiento del salmo 43, avalan esta presunción. El autor parece ser un levita exilado forzosamente y que habita en TransJordania, cerca del Hermón, y que siente nostalgia de las manifestaciones litúrgicas del templo de Jerusalén.Puede dividirse el salmo (doble) en tres partes: a) anhelo ardiente de asistir y tomar parte en las solemnidades litúrgicas (2-6); b) queja por su triste situación en el desierto (7-12); c) súplica de liberación para poder volver a Jerusalén y allí tomar parte en los actos litúrgicos del templo (43:1-5). Esta deprecación es el complemento lógico de los sentimientos expresados en el salmo 42. No obstante, la división de la composición lírica en dos salmos es muy antigua, pues aparece en la mayoría de los manuscritos del TM y en todas las antiguas versiones, incluida la de los LXX. Por falta de título en el salmo 43 en algunos manuscritos hebreos, han sido unidos. La ausencia de título en este último salmo prueba que la división en dos salmos es posterior a la formación de la colección elohistica, que comprende los salmos 42-72. Como en el título se adscribe la composición a la colección de los hijos de Coré, que era de la familia levítica, el autor parece ser un sacerdote habituado a las manifestaciones litúrgicas del templo jerosolimitano.
Este salmo tiene muchas analogías con el 84. Algunas expresiones coinciden con las del libro de Joel y aun con la oración de Jonas. Por ello no convienen los autores al determinar la época de composición del salmo. Así, algunos lo ponen en los tiempos anteriores al destierro 2, mientras que no pocos lo consideran de época postexílica 3. Las expresiones son netamente de la época del buen hebreo clásico, y, por tanto, la lengua no se opone a un origen anterior al destierro 4.
La forma métrica está constituida a base de dísticos elegiacos, agrupados de dos en dos para formar pequeñas cuartetas, las cuales, a su vez, están reunidas en tres estrofas separadas por un estribillo. Hay algunas irregularidades en el ritmo, sin duda debidas a la mala conservación del texto. Generalmente los críticos consideran esta composición salmódica como una de las mejores del Salterio y ha sido calificada de "perla poética del Antiguo Testamento." El pensamiento es profundo; las imágenes, originales y brillantes, dentro de una "gran sencillez y limpidez de composición y dicción."5
Con este salmo se abre el segundo libro del Salterio (42-72), en el que prevalece el nombre Elohim para designar a Dios, frente al libro primero, en el que era más usual el nombre de Yahvé. Por eso la nueva colección se llama elohística. Es obra de un compilador que ha recogido y seleccionado salmos de tres fuentes diversas: a) levítica o de los hijos de Coré; b) davídica, es decir, salmos que llevan en el título el nombre de David; c) asáfica: de la familia de Asaf. Los cinco primeros salmos de este segundo libro pertenecen a la colección de los hijos de Coré, nieto de Leví, que se rebeló contra Moisés y murió trágicamente engullido por la tierra 6. Descendientes de Coré aparecen en la vida de David 7, y eran los encargados de guardar las puertas del templo 8, oficio que volvieron a tener después del retorno del exilio babilónico 9. En general, los salmos de la colección coreíta se caracterizan por su devoción al templo y sus solemnidades litúrgicas 10 y a la Ciudad Santa, en la que moraba Yahvé 11. El estilo suele ser expresivo y patético, con un profundo sentido nacional.
Deseo ardiente de participar en las solemnidades. litúrgicas (1-6)
l
Al maestro del coro. MaskiL (Salmo) de los hijos de Coré. 2 Como anhela la cierva las corrientes de las aguas, así te anhela mi alma, ‘oh Dios! 3 Mi alma está sedienta de Dios, del Dios vivo: ΏCuándo iré y veré la faz de Dios? 4 Mis lágrimas son día y noche mi pan cuando me dicen cada día: "ΏDónde está tu Dios?" 5 Lo recuerdo, y mi alma se expansiona, pues atravesaba yo por medio de los nobles 12 hacia la casa de Dios entre los gritos de alegría y alabanza en festiva algazara. 6 ΏPor qué te abates, alma mía? ΏPor qué te turbas contra mí? Espera en Dios, que aún le alabaré; es la salvación de mi faz y mi Dios 13.Con una bellísima comparación expresa el salmista sus ardientes anhelos de vivir a la sombra de su Dios. Su alma es como la cierva sedienta poco habituada al calor en busca de aguas refrescantes.
En Jl 1:20 se habla también de las bestias sedientas en busca de aguas en tiempos de pertinaces sequías 14. En Sal 63:2 encontramos la misma idea: "Sedienta de ti (Dios) está mi alma; mi carne te desea como tierra árida, sedienta, sin aguas." El profeta Amos habla también de un hambre espiritual en los tiempos mesiánicos: los mancebos y las doncellas andarán macilentos en busca de la palabra de Dios l5. El salmista, en su sensibilidad extrema religiosa, cultivada cuidadosamente al pie del santuario de Jerusalén, siente una sed abrasadora de la presencia litúrgica de Yahvé al encontrarse en tierra extraña. Es la "fuente de la vida"l6, y en ella encuentra sus delicias 17. Yahvé es el Dios vivo en contraposición a los ídolos inertes, que no pueden dar vida ·, y por eso sólo a su sombra es posible vivir una vida digna humana 18; pero esa vida espiritual sólo es posible en el recinto del templo jerosolimitano; por eso suspira por ver la cara de Dios en él, asistiendo a las manifestaciones litúrgicas, en las que el propio Dios se comunicaba de un modo particular a sus fieles devotos 19.
Triste y apesadumbrado, el salmista medita en su condición de expatriado, fuera del centro litúrgico, único lugar donde se podía entrar en relaciones íntimas con su Dios; en su soledad y desventura derrama lágrimas sin cesar, de forma que puede decir que constituyen su pan y alimento cotidiano. Es justamente la expresión del poeta latino: "Cura dolorque animi lacrimaeque alimenta fuere."20 Su dolor se acrecienta con las preguntas irónicas que le dicen los impíos al verle en su situación de expatriado: ΏDónde está tu Dios? (v.4). Su actual estado parece probar a los ateos prácticos y paganos que su Dios le tiene abandonado 21. Estos sarcasmos de los que no comprenden su situación avivan su nostalgia de las manifestaciones litúrgicas en el templo de Jerusalén. Su alma se expansiona y derrite de pena al recordar el pasado dichoso cuando él dirigía la entrada de las peregrinaciones y las procesiones jubilosas en torno al santuario de su Dios; un cortejo solemne avanzaba en medio de los gritos de júbilo de los peregrinos, yendo él en medio caminando hacia la casa de Dios 22.
Contra el pesimismo y la nostalgia deprimente reacciona el salmista: ΏPor qué te abates, alma mía? ΏPor qué te turbas contra mí? (v.6). Todavía hay lugar a la esperanza de volver a tomar parte en las manifestaciones religiosas de Jerusalén23, pues Dios no le abandonará definitivamente, porque es la salvación de su faz, es decir, de su persona 24.
La amargura del desterrado (7-12).
7
Abatida está mi alma. Por eso me acuerdo de ti desde la tierra del Jordán, desde las cumbres del Hermón y del monte Misar. 8 Un remolino llama a otro remolino con el rumor de tus cascadas 25, todas tus ondas y tus olas pasan sobre mi. 9 De día dispensa Yahvé su gracia, y de noche me acompaña su cántico, una oración al Dios de mi vida. 10 Digo a Dios: ‘oh Roca mía! ΏPor qué te has olvidado de mí? ΏPor qué he de andar en luto bajo la opresión del enemigo? 11 Mientras quebrantan mis huesos, mis opresores se burlan de mí, diciéndome continuamente: "ΏDónde está tu Dios?" 12 ΏPor qué te abates, alma mía? ΏPor qué te turbas contra mí? Espera en Dios, que aún le alabaré. El es la salvación de mi rostro, y mi Dios.De nuevo el salmista se deja vencer por la nostalgia de la patria y del templo jerosolimitano; se siente abatido en su calidad de desterrado en TransJordania o en los parajes del norte palestiniano junto a las fuentes del Jordán, cerca de la actual Banias (la Cesárea de Filipo de los evangelios), donde el río nace de las estribaciones del Hermán (v.7). El monte Misar debe de ser el nombre de alguna colina de esta cadena de montañas del Antilíbano, de la que formaba parte el propio Hermón. Cerca de Banias hay una localidad con el nombre de Seora, que puede relacionarse con el Misar del salmo. El salmista parece situarse idealmente sobre las cimas del monte más alto para desde allí dirigir su mirada nostálgica hacia Jerusalén, donde estaba el santuario de Yahvé, meta ideal de sus aspiraciones religiosas.
Apesadumbrado con negros pensamientos de pesimismo, el poeta se presenta como anegado por un turbión o diluvio en el que los remolinos, las ondas y las olas se suceden ininterrumpidamente, sin dejarle levantar la cabeza. Los infortunios se suceden. Quizás el símil esté tomado de los torrentes que en la época del deshielo bajan impetuosos del Hermón 26. "En esta región, en la época de las lluvias y en el deshielo de las nieves, los arroyos y torrentes se precipitan en las gargantas profundas de los roquedales de basalto negro, en cascadas imponentes y ruidosas, de forma que parecen llamarse unas a otras. Su rumor temible y melancólico recuerda al poeta las calamidades terribles que se abaten sobre él." 27
Sin embargo, el salmista reacciona de nuevo, porque sabe que Yahvé no olvida a los suyos y constantemente les dispensa su gracia; por ello, de noche le dedica cánticos de alabanza (V.9). Sabe que puede liberarle de la situación presente, y por ello le dirige su oración, al Dios que es el centro de su vida. Dios es, en realidad, su Roca o refugio inconmovible y seguro, desde el que se halla fuera del alcance de sus enemigos 28. No obstante, parece que por el momento se ha olvidado de él 29. Su situación es la del que lleva luto y continente triste de duelo, a causa de la hostilidad de sus enemigos. No concreta más la animosidad de éstos; pero, dada su situación de exilado forzoso, sin duda que alude a los que le obligaron a salir del territorio bendito de Yahvé, aunque, por lo que dice a continuación, el salmista piensa también en los que actualmente le rodean y se burlan de su situación, pues le juzgan abandonado de su Dios (v.11). Sus sufrimientos morales han tenido repercusión en su estado físico, y así se siente con los huesos quebrantados, efecto del agotamiento y desgaste moral. Los huesos, en el lenguaje poético hebreo, designan muchas veces el organismo físico en general, porque es la armazón del cuerpo humano. Así se dice en Lam 3:4: "Ha hecho envejecer mi carne y mi piel; ha quebrantado mis huesos." 30
No obstante, el salmista vuelve de nuevo a expresar su esperanza de rehabilitación corporal y moral, pues cree que podrá de nuevo alabar y presentarse ante Yahvé, que es la salvación de su rostro, es decir, su Salvador, que le da la alegría cíe la reanudación de su vida de amistad con Él.
1 Cf. Sal 42:6.12; 43:5
2 Opinión, entre otros, de Deliztsch. 3 Así Ewald, Hitzig y Cheyne rebajan la época de composición a los tiempos de los Macabeos. 4 Cf Podechard, o.c., I 189. 5 J. Calés, o.c., I 455· 6 Cf. Núm c.16; 26:11. 7 Cf. 1 Par 12:16. 8 Cf. 1 Par 9:17; 7:11-17 9 Cf. Esd 11:19. 10 Cf. Sal 42-43; 84. 11 Cf. Sal.6:8; 87. 12 El TM es oscuro e inseguro. La Vg, siguiendo a los LXX: "quoniam tranáibó ad locura tabernacníi adrmrabilis usque ad dornum Dei', NP: "Quomodo inces-íerim in turba, praecesserim eos ad domum Dei." Bib. de Jér.: "Yo voy a la tienda admirable hasta la Casa de Dios entre los gritos de regocijo y de alabanza y la turba jubilosa." 13 Lit. en heb. "las salvaciones de su faz." Nuestra traducción se basa en los LXX. 14 Cf. Sal 63:2; Jer 2:13; 17:13. 15 Cf. Am 8:11-13. 16 Jer 2:13. 17 Cf. Sal 36:9-10. 18 Cf. Sal 3:10; 84:3; Os 1:10; Dt 5:26; Sam 17:26.36; 2 Re 19:4.16; Is 37:4-17; Jer 10.10; 23:36. 19 Cf. Ex 23:15; 34:20; Dt 31:11; Is 1:12; Sal 11:8;'17:16; 63:3. 20 Ovio., Metamorph. X 75. 21 Cf. Sal 79:10; 115:3; Jl 2:17; Miq 7:10. 22 Cf. Sal 43:6; 131:3; 142:4; Lam 3:20; Job 30,16; Jer 7:18. 23 Cf. Sal 103:1; 116:7. 24 Cf. Dt 7:12; 2 Sam 17:11; Prov7:15. 25 Lit. el TM dice: "un abismo llama a otro abismo"; es el tehom, o depósito de aguas abismales sobre las que se asienta la tierra. No pocos autores creen que el salmista alude a este texto de Gen 1:2 y a Gen 7:11; 8:2, donde se habla del diluvio como efecto de haberse abierto las compuertas que cerraban los depósitos de las aguas. Así se aludiría a que las aguas superiores y las inferiores se llaman mutuamente para anegar la tierra. E. Podechard, o.c., 187. 26 Cf. Jon 2:8. 27 J. Calés, o.c., I 454. 28 Cf. Sal 18:3; 3L4; 7L4; 2 Sam 32:2. 29 Cf. Sal 13:2; 22:2; 77:10; 88:15; 35:15; 38:7; Job 30,28. 30 Is 38:13.
Súplica de auxilio y de repatriación (1-5).
júzgame, ‘oh Dios! y defiende mi causa; líbrame-de esta gente sin piedad, del hombre pérfido y malvado. 2Pues que eres tú mi refugio, Ώpor qué me rechazas? ΏPor qué he de andar en luto bajo la opresión del enemigo? 3 Manda tu luz y verdad; ellas me guiarán i y me llevarán a tu monte santo, a tus tabernáculos. 4‘Oh si pudiera acercarme al altar de Dios, al Dios de mi alegría, y cantarle a la cítara, oh Dios, Dios mío! 5ΏPor qué te abates, alma mía? ΏPor qué te turbas contra mí? Espera en Dios, que aún le alabaré. ‘El es la salvación de mi rostro y mi Dios!
Ahora concreta más el salmista su condición de perseguido. Por ello encomienda su causa judicial al único que le puede ayudar y defender, su Dios. Pide que le juzgue, porque sabe que en ese caso quedará vindicada su inocencia ante la sociedad, que no le comprende y acusa 1. Sus enemigos son gentes sin piedad, pues le han exilado de su tierra, alejándole del santuario de Yahvé, en el que encontraba sus íntimas alegrías. Con toda perfidia le han expulsado los malvados. El salmista no explica por qué han tomado esta injusta actitud con él; pero es de suponer que sea víctima de gentes materialistas e irreligiosas, que no soportaban la presencia del que procuraba vivir vinculado a Yahvé. Quizá se deba a intrigas de elementos de la familia levítica, que por intereses creados le han alejado de la casa de Yahvé por considerar importuna su presencia en ella, pues con su vida religiosa era una acusación permanente contra su modo de vivir al margen de la ley divina.
Ante esta actitud de hostilidad e incomprensión, el salmista acude a su Dios, que siempre ha sido su refugio, pero que ahora le rechaza incomprensiblemente 2. Al carecer del valor redentivo y expiativo del dolor con vistas a la retribución en ultratumba, el justo del A.T. no comprende los caminos secretos de la Providencia divina. La vida del salmista resulta así una existencia de luto triste, siempre acosado por la opresión del enemigo. En el caso actual pide ante todo que se clarifique su causa judicial, y por eso ruega a su Dios que dé luz y verdad sobre su conducta calumniada. La luz y verdad, cuando provienen de Yahvé, suponen aprobación y complacencia, y, por tanto, son garantía de salvación y de liberación en las situaciones comprometidas. Es justamente lo que desea el salmista exilado: volver a su antigua situación de huésped de Yahvé en su templo, acercándose a su altar, al monte santo, al tabernáculo sagrado. La expresión plural tabernáculos, aplicada al templo, tiene aquí el sentido amplificativo o intensivo para recalcar la dignidad del santuario de Yahvé, en el que no faltaban diversos atrios y compartimientos sagrados, santificados por la presencia divina 3. El salmista ansia ardientemente volver al templo jerosolimitano, asentado en el monte santificado por la presencia de Yahvé, para allí darle gracias y alabarle con acompañamiento de cítara. Ante esta perspectiva reacciona contra la depresión moral: ΏPor qué te abates, alma mía? (ν.5). Por delante aún queda la esperanza de volver a alabar y contemplar el rostro salvador de Yahvé, es decir, de gozar de su benevolencia en la intimidad litúrgica del santuario.
1
Cf. Sal 7:9; 26:2; 35:2.25. 2 Cf. Sal 44.9-24. 3 Cf. Sal 26:9; 46:5; 84:2.
Salmo 44 (Vg 43): Lamentación y Suplica por la Nación Ultrajada.
E
n esta composición salmódica podemos distinguir tres partes netas: a) himno en el que se cantan las gestas históricas de Yahvé en favor de su pueblo y afirmación de confiar en El en los momentos críticos de guerra (2-9); b) lamentación colectiva por la situación deprimente de la nación, que atraviesa una crisis como consecuencia de una derrota militar (10-17); c) súplica de protección y ayuda sobre la nación (18-27). La distribución conceptual es análoga a la del salmo 89. En Neh 9:6-37 encontramos un desarrollo de ideas similar, y en la oración de Josafat 1.Literalmente el salmo tiene la forma de un discurso, en el que se recuerdan los motivos históricos que hay para forzar su intervención en la situación crítica actual de la nación. En realidad, su portentosa protección de otro tiempo parece contrastar con el actual abandono en que tiene a su pueblo, presa de sus enemigos, como "ovejas destinadas al matadero" (v.23). Por otra parte, esta actitud de Dios es extraña, ya que ahora el pueblo está más adherido a su Dios que nunca. Rítmicamente pueden distinguirse seis estrofas, dos en cada parte del salmo.
Respecto de la fecha de composición no concuerdan los autores, aunque está muy generalizada la opinión de que este salmo refleja la situación de opresión en tiempo de los Macabeos. Ya San Juan Crisóstomo se atrevía a decir, siguiendo la opinión de la escuela antioquena: "El profeta profiere el salmo, pero lo dice no en su propio nombre, sino en nombre de los Macabeos, describiendo y prediciendo lo que había de ocurrir en ese tiempo." Bossuet sigue esta opinión, que supone que la composición es anterior a la guerra de los Macabeos en el siglo u, pero que predice proféticamente esta terrible lucha por los fueros religiosos del pueblo elegido. Los mantenedores actuales de la fecha de composición en tiempos de los Macabeos insisten en que en el salmo se alude a las intervenciones armadas de Israel (v.10-1), lo que supone que tenía ejército regular, inexistente desde los tiempos de la catástrofe del 586, en que Jerusalén fue tomada por las tropas de Nabucodonosor. La persecución por motivos religiosos, a que se alude en el v.23, encuentra su mejor explicación en los atropellos perpetrados por los secuaces de Antíoco IV Epífanes contra el pueblo judío, que era fiel a sus tradiciones 2. Por otra parte, en la heroica lucha sostenida por el ejército dirigido por Judas Macabeo no faltaron duras derrotas de los judíos 3, y a ellas puede aludir el salmista al decir "nos has hecho huir ante el enemigo..., nos has dispersado entre las gentes" (v.12).
No obstante, los patrocinadores de una fecha más antigua del salmo urgen que no son concebibles las afirmaciones de fidelidad a Dios de los v. 18-23 en un tiempo en que gran parte de la nación había secundado las consignas de helenización preconizadas por los reyes seléucidas, con abandono de las tradiciones patrias, aun en gentes de gran representación social y religiosa 4. Además, la lengua de la composición no tiene el sello de la época decadente del siglo π. Finalmente, en tiempo de los Macabeos, la depresión moral de la nación había sido superada por un espíritu de lucha y de cruzada en tensión heroica como jamás se había visto en la historia de Israel. Por ello, no pocos autores prefieren datar el salmo en los tiempos de la monarquía israelita, en ocasión de derrotas nacionales, ya · sea por efecto de incursiones de los pueblos vecinos, como edomitas, sirios o moabitas 5, o en tiempos de las incursiones de los ejércitos asirios 6.
Las antiguas gestas de Dios en favor de Israel (1-4).
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Al maestro del coro. Maskil. De los hijos de Coré 7. 2 Con nuestro oído, ‘oh Dios! hemos oído; nos contaron nuestros padres la obra que tú hiciste en sus días, en los tiempos antiguos. 3 Tú con tu mano desposeíste a las gentes y los plantaste a ellos. Afligiste a los pueblos y los arrojaste. 4 Pues no se apoderaron de la tierra por su espada, ni les dio su brazo la victoria8, sino tu diestra, tu brazo, la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.El poeta, recogiendo el sentir del pueblo, se hace eco de las antiguas proezas de Yahvé en favor de Israel cuando entró en tierra de Canaán, e insiste en la voz común de la tradición recibida de los padres 9 para autorizarse en sus explosiones líricas y justificar su queja ante el propio Dios. La tradición enseñaba que Dios había desposeído a los cananeos para plantar en su lugar a los israelitas. No alude el salmista a los grandes esfuerzos militares que tuvieron que desplegar las huestes de Josué para conquistar la tierra de Canaán; en su concepción teológica de la historia, todo fue obra del brazo de Yahvé 10. En efecto, con su propia mano plantó a Israel en Canaán; el símil de plantar es corrientemente empleado en la Biblia para designar el establecimiento del pueblo hebreo en la tierra de promisión 11, y explica bien metafóricamente la solicitud de Dios, que plantó cuidadosamente a su pueblo, como árbol delicado, en la tierra "que manaba leche y miel,"12 pues para la mentalidad semibeduina de los israelitas del desierto constituía como un feraz vergel. Israel, pues, es comparado a un árbol cuidadosamente regado, que termina por echar ramas frondosas, haciendo sombra a las otras poblaciones cananeas que aún quedaban en la tierra después de la ocupación. En su labor preliminar a la plantación de Israel, su Dios arrojó a los cananeos, causándoles la aflicción y la ruina (v.3).
La victoria sobre las poblaciones de Canaán fue exclusivamente debida a la diestra vengadora de Dios, que fue para los israelitas como la luz de su rostro, es decir, su manifestación radiante y benevolente a favor de él, según se declara a Aarón por boca de Moisés: "Que Yahvé te bendiga y te guarde; que haga resplandecer su faz sobre ti y te otorgue su gracia; que vuelva a ti su rostro y te dé la paz"13. Esta manifestación benevolente del rostro o providencia divina se mostró en la complacencia o elección gratuita de que fue objeto Israel por parte de su Dios. Es lo que declara el deuteronomista: "Porque amó a tus padres, eligió después de ellos a su descendencia; y con su asistencia, con su gran poder, te sacó de Egipto, arrojó de ante ti a pueblos más numerosos y más fuertes que tú, para darte entrada en esa tierra y dártela en heredad, como hoy lo ves."14
Dios da la victoria sobre los enemigos (5-9).
5
Tú, ‘oh Dios! eres mi Rey, tú das victorias a Jacob. 6 Por ti batiremos a nuestros enemigos, en tu nombre pisotearemos a nuestros adversarios. 7 Pues no confío en mi arco, ni mi espada me dará la victoria. 8 Pues eres tú el que nos salvas de nuestros opresores y el que confundes a cuantos nos odian. 9 Nosotros nos gloriaremos en Yahvé todos los días y alabaremos por siempre tu nombre. Selah.Después de aludir a las gestas de Dios en el pasado en favor de Israel, el salmista hace, en nombre del pueblo elegido, una confesión de su fidelidad a El. La protección dispensada por Dios sobre Israel en el pasado es una garantía de que no lo va a abandonar ahora, sino que también en los momentos críticos dará la victoria a su pueblo, pues es, en realidad, el Rey que siempre ha dado el triunfo a Jacob. El salmista habla en nombre de la nación, y por eso llama a Dios mi Rey 15; y el título es una alusión a la misión que debe tomar, pues uno de los oficios del rey es defender a su pueblo 16. Como soberano de su pueblo, no tiene más que dar la orden de combate para ser al punto obedecido. Con su auxilio, la derrota de los enemigos será segura (v.6). El nombre del Dios de Israel es la garantía de la victoria, porque resume su esencia y poder, manifestado tantas veces en favor de su pueblo. Su nombre glorioso es como un lábaro de victoria 17 y la única prenda de salvación, pues el arco y la espada de Israel son insuficientes para vencer a los enemigos si Yahvé no los auxilia. El salmista unas veces habla en singular (no confío...) y otras en plural (batiremos...), representando los intereses de la colectividad israelita18. Judas Macabeo declara el mismo pensamiento: "No está en la muchedumbre del ejército la victoria en la guerra: del cielo viene la fuerza."19 La historia demuestra que es Dios el que salva a su pueblo de los opresores, confundiendo al derrotarlos a sus enemigos. Por eso, en caso de victoria, el salmista declara en nombre de su pueblo que se gloriará, no en las propias fuerzas, sino en el nombre y protección de Yahvé, que los ha salvado; por ello entonarán un canto de alabanza por siempre.
Israel, abandonado de Dios (10-13).
10
Pero ahora nos has rechazado y nos has hecho caer en la ignominia, no sales ya con nuestros ejércitos. ll Nos has hecho volver la espalda ante el opresor, y los que nos aborrecían nos han expoliado 20. 12 Nos has entregado como ovejas destinadas al matadero y nos has dispersado entre las gentes. 13 Has vendido de balde a tu pueblo, y no ganaste mucho con su venta.El pasado glorioso de protección divina sobre Israel contrasta con la triste situación presente, pues el pueblo elegido se siente solo, como abandonado de su Dios, y cubierto de ignominia, como consecuencia de sus derrotas21. En otros tiempos, Yahvé salía simbolizado en el arca de la alianza con los combatientes al campo de batalla como signo de protección 22; pero ahora ya no sale con sus ejércitos. La guerra tenía en la antigüedad como un carácter sagrado, porque Yahvé acompañaba a su pueblo; pero ahora se desentiende de él, dejándolo expuesto al peligro frente al enemigo 23. A causa de este abandono de Yahvé, el ejército de Israel ha vuelto la espalda, emprendiendo la huida en el combate, y, como consecuencia de la derrota, los enemigos tradicionales de Israel edomitas, moabitas, sirios se han lanzado al pillaje más despiadado24. Los ciudadanos israelitas han quedado en la situación de ovejas destinadas al matadero, expuestos a la venganza sangrienta de los vencedores y al destierro 25. Yahvé ha vendido de balde a su pueblo, con lo que no ha hecho un buen negocio, pues ha perdido al pueblo que le reconocía como Dios 26. La queja es amarga y atrevida, pero expresa bien la situación de desamparo en que se halla el pueblo elegido como consecuencia de una invasión o de una derrota militar.
Israel, escarnecido por los gentiles (14-17).
14
Nos has hecho el oprobio de nuestros vecinos, el ludibrio y la mofa de cuantos nos rodean. 15 Nos has hecho la fábula de las gentes: meneo de cabeza entre los pueblos. 16 Mi ignominia está todo el día delante de mí; cubre mi rostro la vergüenza 17 ante los gritos de insulto y de blasfemia, ante el enemigo ávido de venganza.Los israelitas, que tenían conciencia de ser el pueblo de Dios, sentían una especial susceptibilidad ante las mofas de sus enemigos, que en sus derrotas verían comprobado que no eran un pueblo privilegiado, como suponían, sino que, como los demás pueblos, tenían que sujetarse a las alternativas violentas de la historia 27. Particularmente, los amonitas, moabitas y edomitas, que muchas veces habían sido vencidos por los hebreos, siendo sometidos a su dominio, sentían una especial satisfacción por la derrota del para ellos insolente pueblo hebreo 28. El salmista se queja ahora de que el pueblo de Yahvé se haya convertido en fábula o locución proverbial entre los pueblos gentiles. Es lo que profetiza el deuteronomista a Israel si no es fiel a la Ley de Dios: "y serás objeto de pasmo, de fábula y de burla en todos los pueblos a que Yahvé te llevará" 29. Israel quedará como modelo proverbial del pueblo abandonado de su Dios, y será objeto de frases irónicas acompañadas de meneos de cabeza 30. Mover la cabeza podía tener el sentido de compasión 31 y de sarcasmo despectivo: "cuando pasen por ella (la tierra asolada de Judá), se asombrarán (los gentiles) y moverán la cabeza." 32
El salmista no puede apartar el pensamiento de vergüenza e ignominia que insistentemente se presenta ante él 33 y que cubre su rostro como si fuera un vestido que oculta toda otra realidad de la vida 34, pues sus oídos perciben constantemente gritos de insulto y blasfemia o de burla contra la impotencia del supuesto Dios protector de Israel 35. En su sensibilidad religiosa, estas burlas contra su Dios laceran su alma y le avergüenzan ante la sociedad, porque no sabe qué responder al enemigo ávido de venganza. No comprende el abandono de Dios a su pueblo, comprometiendo así su buen renombre entre las gentes.
Fidelidad de Israel a su Dios (18-22).
18
Todo esto ha venido sin haberte olvidado ni haber roto tu alianza. 19 No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni se salieron de tu camino nuestros pasos 20 Pues tú nos aplastaste en lugar de chacales y nos cubriste de sombras de muerte. 21 Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios, si hubiéramos tendido nuestras palmas a dioses extraños, 22 Ώno habría de saberlo Dios, que conoce los secretos del corazón?Esta actitud de olvido de parte del Dios de Israel es un misterio, pues el pueblo elegido ha permanecido fiel a la alianza con El pactada. Los profetas suelen insistir en las transgresiones de Israel para justificar las manifestaciones punitivas de Yahvé; particularmente la propensión a la idolatría desencadenaba la ira divina. El salmista aquí parece reflejar una situación en que la idolatría no tiene adeptos en el pueblo hebreo, lo que nos lleva a los tiempos posteriores al destierro. Antes del exilio, el pueblo israelita, en su mayoría, prevaricaba en los lugares de culto cananeos; al volver de Babilonia, gracias a la labor formativa de Ezequiel y su escuela, representada por Esdras, el pueblo judío perdió su vicio inveterado. A esta situación de fidelidad a Dios parece aludir el salmista, lo que insinúa que el salmo es de la época postexílica, como la mayor parte de las composiciones del Salterio.
Dios había hecho una alianza primero con Abraham, prometiendo su bendición a su posteridad 37, la cual fue concretada y confirmada en el Sinaí 38. El símbolo de la primera era la circuncisión 39, y el de la segunda, el arca de la alianza40; las estipulaciones se concretaron en el Decálogo41, y la bendición y auxilio divino estaban condicionados a la fidelidad a dichos preceptos. El salmista afirma que el pueblo de su tiempo permanece fiel a esta alianza (v.18), y concreta la idea diciendo que su corazón no se ha apartado de Dios ni sus pasos se salieron de su camino o Ley. Las frases tienen una clara dependencia deuteronómica42. A pesar de esta fidelidad, Dios los ha abandonado, aplastando al pueblo y entregándolo a un campo de chacales, expresión proverbial para indicar ruina y desolación: la nación ha quedado convertida en un desierto asolado, donde sólo habitan los chacales43. Los autores que suponen que el salmo refleja los calamitosos tiempos de la persecución seléucida, creen que aquí el salmista alude a la carnicería de los judíos que huyeron al desierto en tiempo de Antíoco44. De hecho en el salmo se alude a una mortandad, pues dice que el pueblo fue cubierto de sombras de muerte45, lo que refleja un luto general como consecuencia de una derrota militar. No obstante, no es fácil determinar a qué hecho alude, pues la historia que va desde la reconstrucción de la nación bajo Nehemías hasta los Macabeos nos es mal conocida, y, por tanto, no es difícil que en ese tiempo haya habido incursiones militares de los pueblos vecinos enemigos de los judíos.
Hubiera sido inútil querer ocultar una conducta pecaminosa al margen de la ley divina, pues Dios conoce los secretos del corazón. Todas las veleidades idolátricas hubieran estado presentes al que todo lo sabe. El salmista declara que su afirmación de fidelidad a Dios es cierta, pues hubiera sido ridículo ocultar las malas acciones, como el tender las palmas a dioses extraños (v.21), que era el gesto de adoración común en muchos pueblos de la antigüedad, y entre ellos el pueblo hebreo46. No pocos autores consideran esta reflexión del v.21-22 como adición posterior, pues desentona del estilo incisivo del resto del salmo. Parece un paréntesis del glosista, que tenía interés en destacar la omnisciencia divina.
Súplica de liberación (23-27).
23
Antes por tu causa somos degollados cada día y somos considerados como ovejas para el matadero. 24 ‘Despierta! ΏPor qué estás dormido, Señor? ‘Desperézate! ‘No nos abandones para siempre! 25 ΏPor qué escondes tu rostro, olvidándote de nuestra miseria y opresión? 26 Pues está nuestra alma postrada en el polvo, y nuestro vientre pegado a la tierra. 27 ‘Levántate y ayúdanos! ‘Rescátanos por tu piedad!El salmista no sólo declara que la nación es inocente, sino que el propio Dios es causa de la degollina que sufren; es decir, por serle rieles, son objeto de sañuda persecución, siendo tratados como orejas destinadas al sacrificio. Esta situación tiene particular explicación en tiempo de la persecución seléucida contra los judíos en el siglo u, aunque puede aludir a otras situaciones críticas similares47. Este v.23 es citado por San Pablo en Rom 8:36 para animar a los neófitos a afrontar incluso el peligro de muerte por causa de Cristo. Los justos de todos los tiempos del A.T. y N.T. han tenido que sufrir por mantener su ideal religioso en una sociedad paganizada; por ello, el texto del salmo se adapta bien a la nueva situación de los cristianos, que no "deben conformarse con el ideal de este siglo."48
Después de declarar la inocencia de los perseguidos, el salmista pide ardientemente a su Dios que despierte de esta somnolencia en que parece estar respecto del pueblo que particularmente es su "propiedad" 49. La frase del salmo es atrevida: ΏPor qué estas dormido?. En otros salmos se pide a Yahvé que despierte y se levante en favor de su pueblo 50, pero sólo aquí se usa de un tan crudo antropomorfismo. Los autores bíblicos como orientales suelen tener preferencia por las expresiones antropomórficas y concretas, a pesar de tener un alto concepto de la trascendencia divina. En Sal 121:4 se dice de Dios: "no dormirá tu custodio, Yahvé es tu protector "51 Pero ahora el salmista siente la orfandad de su Dios en un momento en que el pueblo es injustamente conculcado por sus enemigos y opresores, y no comprende la ausencia divina. Parece como si Dios hubiera escondido su rostro a Israel, privándole de la protección que le prometió tantas veces y desentendiéndose de sus agudos problemas52. El pueblo oprimido se halla en una actitud de duelo permanente, postrado en el polvo y con el cuerpo a tierra. Estas son expresiones estereotipadas para designar el estado de postración moral en que se halla la nación judía 53. Por eso, en un arranque final, el salmista vuelve a pedir a Dios que se levante, redimiéndolos por su piedad 54. Dejando a un lado las exigencias de justicia conforme a las antiguas promesas , ahora apela sólo a la bondad y misericordia divinas.
1 Cf. 2 Par 20:6-12. 2 Cf. 1 Mac 5:56. 3 Cf. 1 Mac 6:1s.
4 Cf. 1 Mac 1:11s. 5 Así Delitzsch. 6 Opinión de Lagarde. 7 Sobre el significado de estos títulos véase com. a Sal 4:1; 32:1; 42:1. 8 Lit. "los salvó." En la literatura poética, muchas veces "salvación" y victoria son equivalentes. 9 Cf. Ex 10,2; 12:265; 13:8; Dt 6:20; Jos 4:6.21; Jue 6:13; Sal 78:3. 10 Cf. Sal 60,5; Jos 4:24. 11 Cf. Ex 15:17; 2 Sam 7:10. 12 Cf. Ex 3:8; 17:13; 33:3; Lev 20:24. 14 13 Num 6:245; cf. Sal 4:7; 31:17; 80:4, 8, 20. Dt 4:37; 8:17-18; 9:4.6. 15 Cf. Sal 10:16; 29:10; 24:7; 7:7; 74:13; Sam 12:13. 16 Cf. Sam 10:19. 17 Cf. Sal 5:12; 20:2; 54:3; 89:25. 18 Cf. Sal 60,11; 68:25; 74:12; 89:51. 19 1 Mac 3:18. 20 Así según el Sir., Targum, Jerón. El TM lit.: "han expoliado para él." 21 En Sal 6o, n encontramos casi las mismas palabras. 22 Cf. Núm 10,35; Jos 6:6; Sam 4:3; 2 Sam 11:11; Jue 6:14; 2 Sam 5:24. 23 Cf. Núm 21:14. 24 Cf. Ez 35:5; Abd 10s; Lam 4:21; Sal 137:8. 25 Cf. Dt 32:30; Jue 2:14; Is 50:1. 26 Cf. Sal 30,10. 27 Este verso aparece repetido en Sal 79:5; cf. 80,7. 28 Cf. Sal 22:6-9; 35:27; 83:1-9- 29 Dt 18:37. 30 1 Re 9:7; Jer 24:9; Jl 2:17; Sal 22:8. 31 Cf, Job 2:11. 32 Jer 18:16; Job 16:4; Lam 2:15. 33 Cf. Sal 38:18. 34 Cf. Job 8:22; Sal 35:27; 69:8; 132:18. 35 Cf. Sal 42:10; 74:10; 79:4.12; Sam 17:10s. 36 Lit. "lugar de monstruos" o "dragones." Los LXX y la Vg "in loco afflictionis," leyendo íe'um'm en lugar de tanim. Esta lectura es seguida por NP. 37 Cf. Gen 17:7. 38 Cf. Ex 19:5; 24:7-8. 39 Cf. Gen 17:2s. 40 Cf. Núm 10:33. 41 Cf. Dt 9:9.42 Cf. Dt 9:12; Is 30.11; Job 31:7. 43 Cf. Is 13:22; 34:13; JerQ.n; 10,22. 44 Cf. 1 Mac 2:27-38. 45 Así según la vocalización del TM (tsalmaweth). Hoy día generalmente se lee tsalmúth (oscuridad densa). 46 Cf. Sal 143:6; 1 Re 8:22.38.54; Is 1:15; Ex 9:29.33; Sal 28:2; Job 11:13; Esd 9:5. 47 Cf. Sal 69:8; Jer 15:16. 48 Rom 12:2. 49 Cf. Núm 18:20; 1 Re 8:51. 50 Cf. Sal 35:23; 59:5-6; 78:65; Is 43:13. 51 Según el Talmud, en tiempos de Juan Hircano (135-107), ciertos levitas, llamados "despertadores," decían diariamente en el templo: "Despiértate; Ώpor qué duermes, Señor?" Pero el sumo sacerdote lo prohibió, diciendo que el "que guarda a Israel no duerme" (citado por Kirkpatrick, o.c., 242). 52 Cf. Sal 10:1; 22:5; 80:4. 53 Cf. Dt 9:18; 2 Sam 12:16; Jud 4:11; Sal 119:26. 54 Cf. Sal 3:8; 7:7; 35:2.23.
Salmo 45 (Vg 44): Canto Nupcial.
E
sta composición epitalámica celebra las bodas de un rey de la dinastía de David con una princesa extranjera. El poema consta de dos partes: a) dedicada al novio, en la que se exaltan sus cualidades físicas y se le invita a gobernar con justicia y verdad, defendiendo a su pueblo en la batalla contra los enemigos (2-9); b) dedicada a la novia, en la que se exalta su hermosura y atuendo nupcial, destacándose en medio de un cortejo de vírgenes (10-16). Esto constituye el nervio de la composición, que se cierra con una conclusión (17-18) en la que se desea próspera y bendita progenie a los nuevos esposos. Quizá esta distribución estrófica se adapta al antiguo rito de bodas en Oriente. Primero el novio va a casa de la novia; ésta sale a su encuentro acompañada de un cortejo nupcial de amigas y doncellas. Ambos cortejos retornan a la casa del futuro esposo. La ceremonia se terminaba con la introducción de ambos novios en la cámara nupcial.Los autores difieren al determinar la fecha de composición del salmo, pues mientras unos suponen que se celebran las bodas de Salomón con la hija del faraón i, otros creen que se alude a un rey de la época helenística, como Ptolomeo Filadelfo 2. Entre estas dos fechas se barajan otros nombres posibles anteriores al destierro babilónico o de la época persa 3. Los lexicólogos hacen notar que el vocabulario está lleno de términos árameos y neo-hebraicos4; de lo que se deduce que la composición es de la época persa 5.
La tradición judea cristiana ha dado a esta composición un sentido mesiánico.
Título y preludio lírico (1-2).
1
Al maestro del coro. A los lirios. Maskil. De los hijos de Coré. Canto de amor. 2 Bulle en mi corazón un bello discurso: al rey dedico mi poema 6. Es mi lengua como cálamo de veloz escriba.El encabezamiento del título trae como novedad, sobre los salmos anteriores, la determinación musical que hemos traducido por a los lirios, que es la versión del shoshanim del TM. Sin duda es una canción popular que empezaba con estas palabras, y a la que debía adaptarse la melodía del salmo7. Además, se dice que es epitalámico: canto de amor, lo que ciertamente caracteriza esta magnífica pieza poética.
El preludio es bellísimo y refleja bien el estado psíquico de entusiasmo del poeta, que se dispone a cantar las bellezas de los futuros esposos, considerándolos en su dimensión regia, es decir, destinados a dirigir al pueblo de Israel. El canto nupcial tiene en el fondo un marcado sello comunitario nacional, ya que a los dos esposos se les considera vinculados a los destinos del pueblo elegido. El corazón del salmista en este momento siempre considerando los acontecimientos con una visión profético-nacionales ahora como una fuente de la que sale agua a borbotones. Son tantas las cosas bellas que se le ocurren, que quiere que su pluma discurra con toda rapidez, como la de veloz escriba, para no perder nada de ellas. Elihú, el amigo de Job, se expresa en términos parecidos: "Me siento lleno de cosas que decir...; mi interior está como vino encerrado, como odre nuevo pronto a estallar."8 El salmista no necesita recapacitar, pues se siente pletórico de improvisación, llevado de su entusiasmo por los regios consortes. La dignidad del tema que va a cantar le inspira de modo desbordante, y su pluma va a correr como la del diestro escriba, habituado a tomar por escrito las palabras de otro 9.
Las cualidades excelentes del nuevo esposo (3-6).
3
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; en tus labios la gracia se ha derramado; por eso te bendijo Dios para siempre. 4 Cíñete tu espada sobre el muslo, ‘oh héroe! tus galas y preseas. 5 Y marcha, cabalga por la verdad y la justicia 10; enséñete tu diestra portentosas hazañas. 6 Agudas son tus saetas; ante ti caerán los pueblos; desfallecen los corazones de los enemigos del rey.La loa se inicia ensalzando las cualidades físicas del augusto novio. El salmista, entusiasmado al ver en el rey la encarnación de la gloriosa monarquía davídica, que habría de culminar en la aparición del futuro Rey Mesías, no encuentra palabras para ponderar su belleza. Esto explica que le destaque más que a la propia novia, a la que por ley habían de reservarse los epítetos de máxima belleza n. Los hagiógrafos tienen propensión a alabar las cualidades atractivas del jefe i2, con lo que ganaba prestancia, aun física, sobre sus subordinados. En sus labios resalta la gracia o la sonrisa atrayente. Es lo que dice el sabio: "el que tiene graciosos labios, el rey será su amigo" 13. Para el salmista, la apostura y belleza singular de su héroe es una prueba manifiesta de que Dios le bendijo para siempre. En su visión teológica de la historia, el poeta piensa en la bendición que Yahvé otorgó a la dinastía davídica, a la que pertenecía el esposo-rey 14.
En su idealización poética, el salmista le contempla ya ceñido de la espada y con sus insignias reales cabalgando en defensa de la verdad y de la justicia, como representante de Dios en la sociedad. La vista del cortejo nupcial evoca en el salmista al guerrero que sale apuesto en su caballo al combate para luchar por la causa justa de su pueblo 15. Como representante de una sociedad teocrática,, el rey tiene que batirse por la verdad y la justicia, conforme a las exigencias morales del Dios de Israel16. El lugarteniente de Dios debe salir por los fueros de la justicia en favor de los humildes y defenderlos según la verdad de sus derechos en la sociedad 17. Y cuando se trate de defender a la nación contra los enemigos exteriores,, su diestra o fortaleza y coraje deben enseñarle a realizar portentosas hazañas. Por la mente del poeta pasan las distintas facetas de la misión del rey (gobernar con justicia y verdad, defender al pueblo contra los enemigos), y todo esto aflora a su pluma de veloz escriba en el momento solemne de iniciarse el cortejo nupcial que acompañaba al joven rey camino de la casa donde estaba la futura reina. En un derroche de entusiasmo le contempla desbaratando a los enemigos, que caen fulminados por sus agudas saetas; su sola presencia basta para que pierdan ánimo todos sus enemigos (v.6).
La justicia y la equidad son el verdadero adorno del. rey (7-10)
7
Tu trono subsistirá por siempre jamás 18, cetro de equidad es el cetro de tu reino. 8 Amas la justicia y aborreces la iniquidad; por eso Yahvé, tu Dios, te ha ungido 19 con el óleo de la alegría más que a tus compañeros. 9 Mirra, áloe, casia, (exhalan) tus vestidos; desde los palacios de marfil los instrumentos de cuerda te alegran. 10 Hijas de reyes vienen a tu encuentro 20, y a tu diestra está la reina con oro de Ofir.Después de haber expresado las alabanzas sobre la apostura y arrogancia del rey, el salmista se permite insinuar unos consejos de índole moral que sirvan de norma a su reinado. No sólo debe ser valiente y salir al frente del ejército frente a los enemigos, sino que en el gobierno interior debe tener en cuenta que su cetro debe ser símbolo del gobierno equitativo, y en ese supuesto está garantizada su subsistencia o permanencia a través de los siglos, porque tendrá el favor divino. En la expresión del salmista hay una alusión a la promesa hecha a David sobre la permanencia de su dinastía a través de los siglos21. El nuevo rey, como representante de Yahvé, debe ejercer su poder con equidad y rectitud 22.
Dios le ha ungido como rey precisamente porque ama la justicia y aborrece la iniquidad. El óleo de la alegría es una frase proverbial para indicar la exultación y placer que acompañan ahora al rey en el momento de tomar esposa. En todas las ocasiones festivas se perfumaba con aceite oloroso a los invitados 23. El salmista alude a esta práctica y quiere dar a entender que al rey le ha cabido una mayor alegría en este momento que a sus compañeros, los otros reyes anteriores, o quizá los componentes de su séquito nupcial. Las más exquisitas especias, como la mirra, el áloe y la casia, perfumes selectísimos de la India y de Arabia 24, se mezclan con el óleo que unge al rey. Los vestidos del nuevo esposo exhalan los más exquisitos perfumes, y el salmista los resalta como parte importante del deslumbrante festejo nupcial.
Después de describir con las más cálidas expresiones el cortejo en el que avanza el novio real, el poeta repara en la llegada del cortejo de la novia, que sale de su casa a su encuentro acompañada de ricas doncellas: Hijas de reyes vienen a tu encuentro; quizá son hijas de reyes vecinos que vienen a la boda real, o hijas del harén real paterno, y, por tanto, medio hermanas del nuevo esposo. Todas ellas forman el cortejo nupcial de la novia, que sale de su palacio de marfil, o adornado con incrustaciones de marfil, como el de Omrí de Samaría25. Los instrumentos de cuerda solemnizan la marcha nupcial. Entre todas las doncellas se destaca la reina con vestidos recamados de oro de Ofir (v.10), que era el más selecto y buscado según la tradición bíblica26. No coinciden los autores en la localización de Ofir, pero se supone que está en Arabia o la India 27.
Saludos y cumplimientos a la nueva esposa (11-16).
11
Oye, hija, y mira; inclina tu oído: olvida tu pueblo y la casa de tu padre. 12 Prendado está el rey de tu hermosura; pues que él es tu señor, póstrate ante él. 13 La hija de Tiro viene con dones28, los ricos del pueblo te halagarán29. 14Toda radiante de gloria entra la hija del rey; su vestido está tejido de oro. 15 Entre brocados es llevada al rey. Detrás de ella, las vírgenes, sus compañeras, son introducidas a ti. 16Con alegría y algazara son conducidas, entran en el palacio del rey.Al unirse los dos cortejos frente al palacio real culminación de la ceremonia nupcial , el poeta se permite dar unos consejos insinuantes a la que iba a ser reina de Israel. Con toda delicadeza pide le preste atención, pues es importante lo que le va a comunicar. Sabe que, como extranjera, tiene nostalgia de su pueblo y de la casa de su padre (v.10); para combatir este recuerdo, debe persuadirse que el rey está totalmente prendado de su hermosura, y debe corresponder a este amor. Por tanto, debe adaptarse plenamente a la nueva situación, olvidando sus antiguas costumbres, y corresponder de lleno a su calidad de reina del pueblo. Ante todo, debe reconocer a su esposo como su señor, siendo sumisa a él, como hombre público, pues es el rey del pueblo. Quizá el salmista, en estas insinuaciones, llenas de delicadeza, y en tono amonestativo, al estilo de los "sabios"30, quiere indicar que debe sobre todo olvidar sus costumbres idolátricas, adaptándose a la nueva situación de un pueblo monoteísta. Sin duda que al salmista le preocupaban, sobre todo, los valores religiosos, y, por tanto, al ver entrar en el palacio real a una princesa extranjera, pensaba en los peligros de infiltración idolátrica que se cernían sobre la alta sociedad israelita, dominada por la presencia de una reina gentil, como ocurrió en los tiempos de Salomón 31. Con todo, expresamente no se alude a este problema, pero parece implícito en su recomendación de olvidarse de su pueblo natal.
Para hacer olvidar la nostalgia de la nueva reina, el poeta le recuerda que en su nuevo estado recibirá el homenaje generoso de la hija de Tiro, es decir, la ciudad de Tiro, el gran emporio comercial de Oriente. Quizá la nueva reina fuera de la casa real tiria, y entonces se comprende esta mención; pero probablemente aquí Tiro es símbolo de la opulencia de las naciones gentílicas, que se apresurarán a llevar dones a la nueva reina. En esto hay una cierta alusión mesiánica, coincidiendo con los vaticinios de los profetas, que anuncian para el futuro mesiánico la afluencia de dones de todos los pueblos gentílicos de los que Tiro, como emporio comercial, sería el símbolo a Jerusalén (la reina), como centro de las naciones 32. Los salmistas y hagiógrafos siempre ven los acontecimientos de la vida israelita con una dimensión mesiánica, en función de su panorámica teológica de la historia. En nuestro caso, el mesianismo sería sólo en sentido típico, pues el canto es epitalámico y se dirige a los nuevos esposos reales, que a su vez representan los destinos de Israel en un momento determinado de la historia, que no es sino un eslabón hacia los tiempos venturosos mesiánicos. Así, el salmista declara a la reina que los poderosos y magnates ricos del pueblo buscarán su favor, reconociendo su superioridad como consorte del rey. El poeta procura insinuar un futuro agradable y placentero a la nueva reina, para que olvide su casa y su pueblo y se consagre a su nuevo pueblo de adopción.
Después describe el suntuoso cortejo que avanza hacia el palacio real, donde es entregada a su nuevo esposo. Revestida de brocados y pedrería, se destaca en medio de su cortejo de vírgenes y doncellas 33, las cuales, entre músicas y algazara, entran en el palacio del rey 34. Es el momento culminante de la ceremonia, pues es entonces cuando la reina pertenece al rey.
El futuro glorioso de la descendencia del rey (17-18).
17
A tus padres sucederán tus hijos, los constituirás por príncipes de toda la tierra. 18 Yo quisiera recordar tu nombre de generación en generación 35.Por eso los pueblos te ala barán por siempre jamás.Una vez que el cortejo nupcial hizo entrada solemne en el palacio, el poeta hace un último "envío dedicatorio," deseando una próspera descendencia a los nuevos consortes. La gloriosa prosapia representada en los antepasados padres será superada por la nueva generación de hijos, que serán constituidos en príncipes en toda la tierra; serán sus hijos los gobernadores de las diversas partes de la tierra a él sometida como a rey 36. Quizá en la expresión toda la tierra haya una insinuación mesiánica, aludiendo a las profecías en que se proclama que todos los pueblos estarán sometidos a Judá: "no faltará de Judá el cetro, ni de entre sus pies el báculo, hasta que venga aquel cuyo es, y a él darán obediencia las gentes" 37. La panorámica del salmista juega constantemente con la vinculación de la dinastía real a los tiempos ideales mesiánicos, meta ansiada de todo fiel israelita, que vivía de las grandes promesas hechas por Dios a la dinastía davídica 38. Por eso, el nombre del rey se perpetuará en su descendencia por generaciones, y los pueblos, a través de las edades, le alabaran.
1 Cf. 1 Re 3:1.
2 Opinión de Cheyne. 3 Se citan a Acab casado con Jezabel, Joram con Atalía, Alejandro Balas con Cleopatra. 4 Véase la lista en E. Podechard, o.c., I 201. 5 Cf. M. Lagrange: RB (1905) 55 nota. 6 Lit. "digo mi obra," que es justamente lo que significa poterna en griego. 7 La Vg, siguiendo a los LXX, traduce: "pro iis qui commutabantur," leyendo sheskonim en vez de shoshanim. 8 Job 32:18-20. 9 Cf. Esd 7:6. 10 Texto oscuro e incorrecto en el TM. La Dib de Jér.: "vete y cabalga por la causa de la verdad." 11 Cf. Sal 19:6; 2 Sam 14:25. 12 Cf. Sam 9:2; 10,23; 16:12. 13 Prov 22:11; cf. Ecl 10,12; Le 4:22. 14 Cf. 2 Sam 7:13.16.25.29; Sal 18:51; 89:33. 15 Cf. 2 Sam 1:10; 1 Re 22:30. 16 Cf. Sal 96:7; 104:2. 17 Cf. Is 11:1-5; 29:19; Sof 2:3; Sal 37:12; 76:10. 18 Traducimos subsistirá por exigencias del contexto, siguiendo la hipótesis de Bruston, adoptada por Kirkpatrick y Podechard, que suponen que, en lugar del Elohim del TM, habría que leer Yahueh, según la conocida tendencia de esta colección de salmos a cambiar este nombre divino por el de Elohim. En ese supuesto, el copista habría leído yhweh en vez de yhyh (será, subsistirá). Los que siguen la lección del TM creen que elohim aquí se aplicaría al rey en sentido amplio, en cuanto que era el representante de Elohim; corno ocurre en Sal 8:6 (aplicado a los ángeles); Sal 58:2 (a los jueces); Ex 4:16; 7:1 (a Moisés); Sam 28:13 (al espectro de Samuel); Zac 12:8 (a la casa de David); Is 9:5 (al Mesías: El gibhor). Los que tornan el salmo en sentido directo mesiánico ven en este elohim la naturaleza divina del Mesías. 19 En el TM se dice: "Elohim, tu Dios." Siguiendo la tendencia a cambiar el nombre de Yahvé, podemos traducir Yahré, tu Dios, frase estereotipada; cf. Sal 43:5; 50,8. 20 El TM: "entre tus preciosidades." La Vg, siguiendo a los LXX, "in honore tuo." Leyendo liqer'atekha en lugar de biqaratekha del TM, tenemos: a tu encuentro; lo que se amolda bien al contexto. Así lee NP: "obviam veniunt tibí." 21 Cf. 2 Sam 7:13.16; Sal 89; 21:5; 72:6. 22 Cf. Sal 67:5; 89:15; Is 9:7; 11:45; Sal 72:35. 23 Cf. Sal 23:6; 104:15; Is 61:3; 2 Sam 12:20; 14:2; Mt 6:17; 26:7; Le 7:46. 24 Sobre estas especias véanse los artículos correspondientes, Myrrhe, Aloes, Casse, en DBV; cf. Cant 4:14. 25 Cf. 1 Re 22:39; Am 3:15; 1 Re 10.18.22; Cant 5:14; 7:4; Am 6:4; Ez 27:6.15; Homero, Otiis. IV 72; Virgilio, Eneid. X 1355; Horacio, Odas II 18:2. 26 Cf. 1 Re 9:28; 10:11; Job 22:24; 28:16; Is 13:12; 1 Par 29:4; Eclo 7:18. 27 Cf. 1 Re 9:28; 10:1-1; Job 22:24; 28:16. 28 En el TM falta un verbo, que hemos suplido por viene. Así el NP. Los LXX traducen: "se prosternarán con dones:..." Así Cales, o.c., I 469. 29 Lit. en heb.: "halagarán tu rostro," es decir, buscarán tu favor. Así traduce NP. 30 Cf. Prov 1:8. 31 Cf. 1 Re u, 1-13; 16:31-33. 32 Cf, Is 60:5-16. 33 Cf. Ex 28:6s; 29:2s. Véase art. Broderie en DBV. 34 Cf. 1 Mac 9:37s. 35 Los LXX: "recordarán tu nombre..." 36 Cf. 1 Re 4:1 s 37 Gen 49:12. 38 Cf, 2 Sarn 7:11-17. 39 Cf, L. Reinke, Die Messian_ Psalmen I 351. 40 Cf. San Juan Crisóstomo, hxpos. in Ps, 4-1; PG 55:183; San Agustín, De di, Dei 17, 1.2: PL 41:548-550; cf. Heb 1:5-14. 41 Opinión de Knabenbauer, Corluy, Zorell, Dennefeld. 42 Así M. J. Lagrange, Peters, Vaccari. 43 Sobre la interpretación mesiánica del salmo véanse: J. Corluy, Étiide ‘‘ttéraire ilu Psawne 45 (Vg 44): RB 5 (1896) 56-74; S. Minochi, Jf salmi messianici: RB 12 (1903) 198; M. J. Lagrange, Notes sur le messianisme dans le Psaumes: RB 14 (1905) 54; J. Cales, Les Psaumes des fils de Coré, Ps. 45: "Rech. Se. Reí." 13 (1923) 313-322; E. Podechard, Notes sur les Psaumes: Ps 45: RB 32 (1923) 28-38; L. Dür, Ursprung und Ausban (Berlín 1925) 77-8o; L. Dennefeld: Dthc.10,1456-1457; L. Desnoyers, tíist. du peuple hébreu III (París 1930) 40-43; C. Reinke, Die messian. Psalmen I 3505; Vaccarí, libri poetici (Roma 1925) 109.
L
a tradición judía ha dado al salmo un sentido mesiánico, al menos en el Targum 39; y el autor de la Epístola a los Hebreos aplica los v.7-S a Cristo (Tu trono subsistirá por los siglos de los siglos...), probando con ellos la superioridad de El sobre los ángeles. Los Santos Padres, basándose en esta cita, mantienen el sentido mesiánico del salmo40. Los exegetas católicos, en consecuencia, mantienen el mesianismo del mismo, si bien no convienen en el modo de concretar este carácter mesiánico; y así, mientras unos ven en él una dramatización epitalámica de los amores de Dios e Israel, tipo del amor de Cristo a la Iglesia41, otros admiten sólo un sentido mesiánico típico o espiritual42. No es posible mantener un mesianismo literal, ya que se habla de la esposa y de los hijos del nuevo rey, lo que no es aplicable a Cristo-Mesías. Por eso creemos que el carácter mesiánico del salmo se ha de medir por la proyección general mesiánica de la perspectiva de los salmistas. Para ellos, cada rey era un anillo nuevo de la cadena que llevaba hacia la culminación de la dinastía davídica en la persona del Mesías. Por eso, con motivo de una entronización o una boda real, idealizan la situación, considerando al nuevo rey como tipo aseensional hacia la gran figura anhelada del Mesías. La historia de Israel, para ellos, tiene un sentido eminentemente teológico, y por eso, en las diversas vicisitudes de su pueblo, ven la mano de Dios, que prepara el advenimiento de la futura sociedad teocrática mesiánica, hacia la que converge inexorablemente la historia del pueblo elegido por imperativo de las antiguas promesas divinas, que arranca desde la época patriarcal.43
Salmo 46 (Vg 45): Dios, Protector de Su Pueblo.
L
os salmos 46, 47 y 48 tienen una relación íntima por su contenido ideológico. En el 46 se destaca, sobre todo, la presencia de Yahvé en medio de su pueblo, juntamente con el sentimiento de seguridad a su sombra protectora. Fundamentalmente es un canto de triunfo y de confianza en Yahvé por haber liberado a su pueblo de poderosos enemigos. Se divide en tres estrofas, separadas por un estribillo que se repite regularmente (v.4b.8 y 12). En la primera (2-4) se canta la fe absoluta en Dios; en la segunda (5-8) se destaca la solicitud de Dios, que ha manifestado su poder liberando a su pueblo de un enemigo implacable; en la tercera (9-12) se invita a reconocer las gestas de Yahvé en favor de su pueblo.Literariamente, esta composición se destaca por su vigor expresivo y por la abundancia de metáforas. Kittel la define como "Cantar de los Cantares de la fe." Por encima de todas las conmociones cósmicas está el inconmovible Dios de Israell.
Los antiguos autores suponían que este himno, de confianza absoluta en la omnipotencia divina, fue compuesto después de la liberación de Jerusalén del ejército de Senaqueríb en 701 2. Incluso no pocos creen que es el mismo Isaías el autor de esta magnífica pieza literaria, pues no faltan concomitancias conceptuales con los escritos del gran profeta de Judá. Los críticos modernos, en cambio, ven en esta composición salmódica no pocas expresiones escatoló-gicas de índole cósmica: temblor de la tierra y del mar, ataque de las naciones paganas contra Jerusalén, victoria de Yahvé, establecimiento de la paz en el mundo y entronización final de Yahvé como soberano del universo 3. Todos estos rasgos escatológicos hacen pensar que el salmo es de época posterior al exilio, cuando estaban de moda los escritos escatológico-apocalípticos. Pero muchas de estas transformaciones cósmicas, acompañando a las teofanías de Yahvé, aparecen ya en textos primitivos de la Biblia 4. No implican, pues, necesariamente expectación escatológica. Por tanto, no hay razón para rebajar la fecha de composición a los tiempos de la literatura escatológica. El contexto del salmo puede reflejar la situación de alivio en Israel después de un peligro de una invasión enemiga, provocada por los asirios, los babilonios, los moabitas, los amonitas, los sirios o los escitas.
La presencia de Dios, garantía de victoria (1-4).
1
Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Para voces altas. Cántico. 2 Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, una ayuda muy asequible en las tribulaciones. 3 Por eso no hemos de temer aunque tiemble la tierra, aunque se conmuevan los montes en el seno del mar, 4 y se agiten y espumen sus olas, y retiemblen los montes a su empuje. Seláh. (Yahvé de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestra Roca) 5.En el título encontramos la indicación musical 'Al-'álamoth, que literalmente significa "doncellas." De esto se ha deducido que la indicación musical aludía al canto de voces blancas; conforme a ello, traducimos para voces altas. Los LXX, sin duda leyendo 'al-'alumóth, traducen: "sobre las cosas ocultas." Así la Vg: "pro arcanis." Símaco: "sobre las cosas eternas." Aquila y San Jerónimo: "pro iuventutibus." Probablemente es una alusión a una canción popular que empezaba con "a las doncellas," conforme a la cual había de amoldarse el ritmo del canto 6.
El salmista empieza cantando la seguridad que le da la protección de Dios, que en cualquier momento es asequible, particularmente en las tribulaciones 7. La experiencia de la ayuda divina es una garantía de que en todo momento los ha de salvar. Aunque ocurra un cataclismo y tiemble la tierra y se conmuevan los montes en el seno del mar terremotos y maremotos , el Dios de los ejércitos estaría siempre con los suyos.
Yahvé habita en Sión y la protege (5-8).
5
Un río con sus brazos alegra la ciudad de Dios, el santuario donde mora el Altísimo 7. 6 En medio de ella está Dios: no será conmovida. Dios la socorrerá desde el clarear de la mañana, 7 Túrbanse las naciones, vacilan los reinos; dio su voz, se derrite la tierra. 8 Yahvé de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestra ciudadela. Seláh.El poder omnímodo de Dios llega hasta domar las fuerzas del mar alborotado, haciendo salir de él un rio que, lejos de traer la desolación y la ruina, trae la bendición, alegrando la ciudad de Dios. Los autores que suponen que el salmo es de Isaías, creen que aquí río alude al canal de Ezequías. En Is 8:6 se habla de "las aguas de Siloé, que descienden mansamente" símbolo del gobierno paternal y suave de Dios, que habita en el templo, teniendo bajo su sombra protectora a la ciudad de Sión, en contraposición al río impetuoso de Asiría, que todo lo anega, sembrando la desolación , y en Is 33:21 se dice que Yahvé es para los israelitas "río y anchos canales" que protege y rodea a su ciudad santa. Podemos considerar la frase del salmo Un río con sus brazos alegra la ciudad de Dios como una explicación del texto isaiano, si bien insistiendo, más que en la idea de protección, en la de fuente de fertilidad y alegría. La ciudad de Dios es Jerusalén, santificada con la presencia divina, lo que es una garantía de permanencia 8. Allí mora el Altísimo, expresión poética arcaizante para designar al Dios de Israel 9; por eso, aunque se conmueva toda la naturaleza, no será movida. La derrota del ejército de Senaquerib era una prueba de la especial protección divina sobre ella 10. La liberación milagrosa es como la aurora o clarear de la mañana, que sucede a la noche tenebrosa de la opresión y el peligro. También en la frase del salmista encontramos como un eco de Is 17:12-14: "Ruido de muchedumbres innumerables, como el estruendo del mar; tumulto de naciones, como el estrépito de aguas copiosísimas. Los amenaza él, y huyen lejos, ahuyentados como el tamo de los limpiadores, arrebatado del viento, como el polvo arrebatado por el huracanado torbellino. A la hora de la tarde será el espanto, y a la mañana habrán desaparecido." El salmista juega con el doble símil del ataque de los ejércitos de las naciones, que hostigan al pueblo elegido, y la conmoción de la naturaleza. Todo parece trastrocarse: se turban las naciones, vacilan los reinos...; pero interviene Dios, y todo se calma, como, cuando se conmueven las fuerzas cósmicas, da su voz, su trueno, y se derrite la tierra por sus rayos fulgurantes y abrasadores ll. El pueblo israelita puede estar tranquilo en medio de esta conmoción de pueblos y de la naturaleza, porque Yahvé de los ejércitos alusión a su señorío sobre las constelaciones celestes, que se mueven a su mando con precisión militar; a su dominio sobre todas las cosas y, sobre todo, a su intervención en favor de Israel en la historia contra sus enemigos 12 está con él. Es el título característico de la literatura pro-fética, especialmente en los escritos de Isaías. El redactor del salmo mantiene la expresión estereotipada a pesar de estar dentro de la colección "eiohística" del Salterio. Yahvé es el Dios de Jacob, expresión que alude primero a la protección prestada al patriarca en su vida azarosa huyendo de su hermano Saúl, y después a su descendencia, a Israel como nación. Esta expresión aparece también en Isaías y algunos salmos 13. Su vinculación a la descendencia del patriarca es una garantía de protección incondicional en los momentos críticos de su historia: es su ciudadela.
Yahvé es Dios de paz (9-12).
9
Venid y ved las proezas de Yahvé, los prodigios que obró sobre la tierra. 10 El es quien hace cesar la guerra hasta los confines de la tierra. El rompe el arco, troncha la lanza y hace arder los escudos en el fuego. 11"Cesad y reconoced que yo soy Dios, excelso entre las gentes, exaltado en la tierra." 12 Yahvé de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestra ciudadela. Seláh.Después de presentar a Yahvé dominando las fuerzas cósmicas y las grandes conmociones históricas en beneficio de su pueblo, el poeta hace una invitación a reflexionar sobre las proezas y gestas de Yahvé, obra de su omnipotencia. La invitación se dirige a todos 14, pero especialmente a las naciones gentílicas, que deben recibir una lección de los hechos ocurridos (v.11). La intervención divina acabará por imponer la paz universal, haciendo cesar la guerra hasta los confines de la tierra. La perspectiva del salmista, como la de los profetas en general, se ensancha y proyecta hacia los tiempos mesiánicos, idealizando el futuro conforme a las ansias de paz que hay en el corazón del hombre. En Is 2:4 se habla de una época venturosa futura en la que "de espadas se harán rejas de arado, y de las lanzas, hoces. No alzarán la espada gente contra gente, ni se ejercitarán para la guerra." El salmista se sitúa en la misma panorámica deslumbradora: El (Yahvé) rompe el arco, troncha la lanza y hace arder los escudos en el fuego (v.10b). Es el mismo pensamiento de Is 9:4: "Y han sido echados al fuego y devorados por las llamas los zapatos jactanciosos del guerrero y el manto manchado en sangre." Es la obra del Emmanuel ("Dios con nosotros"). Justamente en el salmo se repite el estribillo de que Yahvé de los ejércitos hará la liberación porque está con nosotros (Immanu 9El). La dependencia del salmo de los escritos isaianos es tan estrecha, que bien podemos ver en ello una relación con los grandes vaticinios liberadores del profeta. La perspectiva de la paz mesiánica futura era la estrella polar de los angustiados corazones israelitas, tantas veces probados por los sobresaltos bélicos. Así, el salmista, después de aludir a una portentosa liberación de Jerusalén de una invasión de pueblos enemigos, anuncia a sus contemporáneos que esto será el símbolo de otra liberación más amplia y definitiva, cuando desaparezcan todos los instrumentos de guerra. Zacarías se hace eco de esta ansia universal de paz: "Extirpará los carros de guerra de Efraím, y los caballos en Jerusalén, y será roto el arco de guerra, y promulgará a las gentes la paz " 15
Finalmente, el salmista pone en boca de Yahvé una amonestación a las naciones para que entren en cordura y reconozcan su señorío como Dios, y, en consecuencia, desistan de atacar a su pueblo, pues, de lo contrario, tendrán que vérselas con su omnipotencia: Cesad y reconoced que yo soy Dios... Tiene señorío sobre las gentes y naciones, y, por tanto, no se pueden librar de su manifestación punitiva, ya que El domina toda la tierra (v.11). Es una amonestación similar a la de Sal 2:10: "Ahora, pues, ‘oh reyes! obrad prudentemente; dejaos persuadir, rectores todos de la tierra. Servid a Yahvé con temor, rendidle homenaje con temblor. No se aire y caigáis en la ruina, pues se inflama de pronto su ira."
El estribillo final repite la confianza en la protección de Dios, que es el Señor de los ejércitos, y, al mismo tiempo, Dios de Jacob, vinculado a su descendencia por un pacto.
1 Cf. Horacio: (Si fractus illabitur orbis, Impavidum fenervt ruinae·) (Carm. III 3). 2 Cf. 2 Re 18:13-16.
Salmo 47 (Vg 46): Invitación a las Gentes a Reconocer la Soberanía de Yahvé.
E
sta composición tiene el aire de un himno de alabanza a Yahvé, que muestra su majestad y poder indomable sobre todos los pueblos y su protección sobre Israel. No pocos autores consideran este salmo como continuación conceptual del anterior, y por ello compuesto en la misma ocasión de una liberación milagrosa del pueblo elegido, que estuvo a punto de ser anegado por una conmoción de pueblos coligados contra él. Se invita a todas las naciones de la tierra a participar en este homenaje solemne al que triunfa sobre todos los pueblos. El poeta escenifica enfáticamente el triunfo de Yahvé, que, después de bajar a la tierra a pelear por su pueblo, sube a su morada celeste entre las aclamaciones de los pueblos del orbe, brillando así su gloria y majestad. Desde allí gobernará sobre todos los pueblos, cuyos príncipes serán sus vasallos. Esta predicción de la sumisión de todos los reyes de la tierra a Yahvé tiene el sello de las profecías mesiánicas. Los salmistas como en general los profetas vivían de la esperanza en el establecimiento de la futura teocracia mesiáni-ca, y por eso su imaginación se dirige constantemente a esta panorámica maravillosa caracterizada por el triunfo total de Yahvé y el reconocimiento de su soberanía por todos los pueblos 1.El salmo se divide en dos estrofas paralelas. Los críticos modernos insisten en el carácter escatológico del mismo, y por ello suponen que es de época reciente. No obstante, la alusión a la entronización de Yahvé como Soberano de todas las naciones gentílicas se puede concebir como una idealización de un poeta con sentido profético, que ya en los tiempos gloriosos de la monarquía, cuando Israel dominaba sobre otros pueblos, como moabitas, sirios, amonitas y filisteos2, se columbraba una etapa futura de triunfo universal, conforme a las promesas hechas a los patriarcas sobre la bendición de todas las gentes en la estirpe de Abraham. Los hagiógrafos tienen un sentido profético de la historia, y su mente se dirige siempre a la culminación de la etapa en que se cumplirán estas promesas.
Yahvé someterá las naciones a Israel (1-6).
1
Al maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo. 2 ‘Oh pueblos todos! batid palmas, aclamad a Dios con voces jubilosas, 3 Porque es Yahvé el Altísimo, el terrible, el gran Rey sobre toda la tierra. 4 El nos someterá a los pueblos y pondrá las naciones bajo nuestros pies, 5 El nos ha elegido como su heredad 3, el orgullo de Jacob, a quien El amó. Seláh. 6Se eleva Dios entre aclamaciones, Yahvé (se alza) al son de las trompetas,Se invita a todas las naciones a asociarse al triunfo espectacular de Yahvé como Soberano de todos los pueblos 4. Es el gran rey no sólo de Israel, sino de todas las gentes. En los textos cuneiformes asirios, el soberano se da el título arrogante de "gran rey." Aquí el salmista aplica este título a Yahvé, único Señor de los hombres todos5. Para destacar su carácter superior y trascendente se le llama el Altísimo, traducción no segura del Elyon, nombre que en Gen 14:18 se da al dios de Melquisedec, reconocido como tal por el propio Abraham, que le ofrece los diezmos. En la literatura poética arcaizante no es raro este nombre para designar al Dios de Israel6. Aquí se le da, además, el epíteto de terrible, pues tiene a disposición la omnipotencia, y nadie puede hacerle frente7. La divinidad es concebida como una fuerza temible, que puede dar la muerte al que indignamente se acerque a ella o trate de empañar sus derechos. La misma "santidad" es concebida como una fuerza aislante de lo divino, que lo protege contra toda contaminación indigna 8. Aquí el salmista da a Yahvé el epíteto de terrible para hacer reflexionar a las naciones que puedan oponerse al reconocimiento de su soberanía.
Si bien Yahvé es el Señor de todos los pueblos- y, en consecuencia4, todas las naciones y gentes deben reconocer su soberanía , está particularmente vinculado en los destinos históricos a Israel, que ha elegido como heredad (ν.5), su porción selecta entre los pueblos 9; por eso a él los someterá, poniéndolos a su servicio (v.4). Es la concepción nacionalista que encontramos en muchos vaticinios profetices 10. Los hagiógrafos del A.T., al no tener luces sobre la retribución en el más allá, esperan una era de prosperidad material para la sociedad israelita, tantas veces conculcada y afligida por la invasión de los ejércitos extranjeros. Cuando veían a éstos pasar y dominar su país, surgía, por contraste, la idealización de los tiempos futuros, en que Israel habría de ser la nación soberana sobre todos los pueblos, por ser la heredad particular del Señor del universo. Es el orgullo de Jacob o el "primogénito" de Yahvé 11.
La tierra de Canaán fue entregada por decreto divino a Israel, y constituye por eso el orgullo de los descendientes de Jacob. Jeremías pone en boca de Yahvé estas palabras: "ΏCómo voy a contarte entre mis hijos y darte una tierra escogida, una magnífica heredad, preciosa entre las preciosas de todas las gentes?" 12 Israel, como colectividad nacional, nace en las estepas del Sinaí, y, en comparación con las regiones desérticas de esta península, Canaán resultaba para las mentalidades semibeduinas hebreas como una "tierra que mana leche y miel"13. Este país de feracidad excepcional que en realidad no podía compararse a la de los pueblos mesopotámicos, fenicios y egipcios fue cantado por los poetas de Israel como la tierra más deliciosa del orbe; es el orgullo o magnificencia de Jacob. La elección de Israel por Dios se debe al amor que le tuvo, no a los méritos de aquél: Jacob, a quien amo 14.
Yahvé ha tomado posesión de su tierra santa y de su pueblo, como lo hizo al manifestarse sensiblemente el día de la inauguración del templo salomónico 15; ha descendido a auxiliar a su pueblo en momentos críticos, y ahora se eleva a su morada celeste entre aclamaciones y al son de las trompetas (v.7). Durante los primeros tiempos de la monarquía y antes en el desierto, el arca era el símbolo de la presencia de Yahvé en su pueblo; en torno a ella, la multitud mostraba su devoción al Dios de Israel; cuando procesional -mente subía las gradas del templo, se simbolizaba su entrada triunfal también en la morada celeste, el "cielo de los cielos," en la cúspide del firmamento, desde donde contemplaba a los hombres y gobernaba los pueblos 16. El salmista parece ahora aludir a esta entronización solemne de Yahvé, que asciende, glorificado por las aclamaciones populares, a sus mansión empírea.
Yahvé, Rey del universo (7-10).
7
‘Cantad a Dios, cantadle! ‘Cantad a nuestro Rey, cantadle! 8 Porque es el Rey de toda la tierra, cantad a Dios con maestría. 9 Reina Dios sobre las gentes, se sienta Dios en su santo trono. 10 Los príncipes de los pueblos se han reunido con el pueblo del Dios de Abraham; pues de Dios son los grandes de la tierra 11, ensalzado sobremanera.El salmista se dirige a Israel y a los príncipes de las naciones que (se han sumado a esta aclamación jubilosa del Dios de Israel, que se eleva majestuoso a tomar posesión de su trono celestial como soberano único del orbe y de los pueblos. El reinado de Yahvé no se limita a Israel, sino que se extiende a las gentes o naciones paganas, y el poeta quiere que éstas reconozcan su soberanía. Desde antiguo, su reinado fue reconocido por Israel18; pero llega la hora de que se le aclame como Rey de todos los pueblos, cuando se siente en su santo trono celestial para juzgar a todos los seres humanos 19. Su morada en el templo de Jerusalén es un símbolo de la otra celestial. Idealizando la situación, el salmista presenta ya a los príncipes de los pueblos reunidos en torno al pueblo elegido, el pueblo del Dios de Abraham. Es el cumplimiento de la promesa hecha al gran patriarca de que en él serían bendecidas todas las gentes 20. En los vaticinios mesiánicos no faltan alusiones a esta adhesión de las naciones a la religión de Israel, formando sus ciudadanos una categoría subordinada a la de los propios israelitas, que serán ciudadanos por derecho propio en la nueva teocracia 21. Se les admite al culto, pero no constituyen propiamente el "pueblo de Dios," título reservado a Israel, "primogénito" de Yahvé 22. El título Dios de Abraham recuerda las promesas hechas al gran patriarca sobre la gloria de su descendencia, multiplicada como las arenas del mar 23. Los príncipes y grandes le pertenecen y le están sometidos, y bajo este aspecto también están sometidos al pueblo que es su heredad particular entre todas las naciones.
1 Cf. Is 2:2-4; 60:1s. 2 Cf. 2 Sam 8:9-12; 1 Re 5:1. 3 Así siguiendo a los LXX. El TM: "El nos ha elegido para nuestra heredad," lo que no hace sentido.-· 4 Sobre el batir palmas como signo de alegría y aprobación véanse Is 55:12; Ez 25:6; Nah 3:19; Sal 98:3; 2 Re 11:12. 5 Cf. Is 36:4.
6 Cf. Sal 17:14; 45:5: 82:19; 86:5. 7 Cf. Sal 76:8; 13; Ex 15:11; Dt 7:21; 10,17. 8 Véase P. Van Imschoot, Thénlogie de I'Anden Testament I (Tournai 1954) 43-44· 9 Cf. 1 Re 8:51; Jer 12:8; Lam 5:2. 10 Cf. Is 11:105; Miq 4:13.6-8; Is 49:23; 61:55. 11 Cf. Ex 15:17; Dt 4.21-38; Ter 3:19. 12 Jer 3:16; Mal 1:2. 13 Cf. Ex 13:5; Dt 6:3; 26:9; 27:3; Jos 5:6. 14 Cf. Mal 1:2; Jer 3:19. 15 Cf. 2 Sam 6:12-15. 16 Cf. Is 66:1; Sal 113:16. 17 Lit. el TM dice "los escudos de la tierra." liemos seguido la traducción de los LXX: "los fuertes de la tierra." Así la Vg. 18 Cf. Ex 15:18; Dt 33:5; Sam 12:12; Is 6:2. 19 Cf. 1 Re 22:19; Is 66:1; Sal 11:4; 29:10; 89:7. 20 Cf. Gen 12:1s. 21 Cf. Is 2:2s; 11:10; 56:6s; 60,3$; Zac 8:203. 22 Sin embargo, en Is 19:25 se llama a Egipto "pueblo mío." 23 Cf. Gen 1:2; 17:6; 22:17; 32:12.
Salmo 48 (Vg 47): Himno a la Gloria de Jerusalén.
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ste salmo parece la contrapartida del 46: "en éste, la presencia de Dios en medio de Sión es la garantía de su seguridad, mientras que en el salmo 47 la seguridad de Sión es el resultado de esta presencia."1 Es una composición dirigida a los peregrinos que vienen a Jerusalén, a los que se invita a considerar la magnificencia de la ciudad y de su templo, y se les recuerda la milagrosa liberación de la ciudad santa de un ataque enemigo. Aunque por su contenido este salmo tiene mucho de parecido con el 46, sin embargo, el tono es más suave: "el salmo 46 parece compuesto para guerreros y avanza con4un movimiento poderoso y majestuoso; el salmo 47, en cambio, destinado a peregrinos, es de un tono más dulce, aunque no desprovisto de fuerza y vivacidad, y tiene el ritmo de una elegía." 2Podemos dividir la composición en dos partes netas, con dos estrofas cada una: a) alabanza de Yahvé y de Sión (2-4) y descripción de la liberación de Sión por Yahvé (5-8); b) acción de gracias en el templo (10-12) e invitación a visitar detenidamente la ciudad santa (13-15). El v.9 parece un estribillo de unión.
Después de Teodoreto se ha propuesto como fecha de composición del salmo la inmediata a la liberación de Jerusalén del ataque del ejército de Senaquerib en 701 a.C. Esta portentosa derrota del ejército asirio dejó eco en la literatura y tradición popular bíblica, y bien pudo dar lugar a composiciones salmódicas como la presente. Por otra parte, las concomitancias literarias que el salmo tiene con los escritos isaianos de esta época avalan esta suposición. No hay indicios seguros de alusiones escatológicas, como pretenden algunos autores, que suponen que el salmo es del siglo II antes de Cristo.
Sión, ciudad del gran Rey (1-4).
1
Cántico. Salmo de los hijos de Coré. 2 Grande es Yahvé y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, su monte santo. 3 Bello promontorio, alegría de toda la tierra, el monte de Sión, en los confines del aquilón, es la ciudad del gran Rey. 4 Dios en sus alcázares se dio a conocer como ciudadela.Como es habitual en otros himnos, el salmista empieza ex abrupto, sin introducción, destacando la alabanza de Yahvé y de su morada, el templo jerosolimitano 3. Por sus proezas en favor de la ciudad santa, Yahvé es digno de alabanza en grado sumo4. Jerusalén es la ciudad de nuestro Dios, porque en ella tiene su residencia oficial en la tierra, y está particularmente unido a sus destinos históricos5. Su monte santo, la colina de Sión, es la alegría de toda la tierra. Sobre las ruinas humeantes de la ciudad después de la catástrofe del 586 dirán burlonamente los transeúntes: "ΏEs ésta la ciudad que decía del todo hermosa, la delicia de toda la tierra?"6 El profeta anuncia la restauración de la ciudad santa en estos términos: "De abandonada que eras..., yo te haré eterno prodigio, delicia de los siglos."7 En la perspectiva de los hagiógrafos que vivían de las gloriosas promesas mesiánicas , Jerusalén era el centro de toda la tierra, de forma que todos los pueblos habrían de acudir a ella para adoctrinarse en la Ley y encontrar la paz y concordia 8.
Es más, como morada permanente de la divinidad, Sión se halla en los confines del aquilón, sobrepasando a las montañas sagradas, en las que, según las mitologías orientales, moraban los dioses. En Ras Shamra se ha encontrado un "baal Safon" (señor del aquilón) 9. En Is 14:13 se dice de la arrogancia del rey de Babilonia: "Tú, que decías: Subiré a los cielos; en lo alto, sobre las estrellas de Dios, elevaré mi trono, me instalaré en el monte santo, en las profundidades del aquilón." Es el monte Nisir, donde según la mitología meso-potámica tenían su morada los dioses, como los númenes helénicos en el Olimpo. El profeta se acomoda a estas concepciones populares, dando un nuevo sentido. El salmista también juega con estas concepciones folklóricas ambientales, y coloca al monte santo, Sión, morada de Yahvé, en los confines del aquilón. El profeta Eze-quiel contempla el nuevo templo de Jerusalén sobre un. "monte altísimo" 10; es la idealización de la modesta colina de Sión, que en el futuro "será establecida por cabeza de montes y será ensalzada sobre los collados, y correrán a él todas las gentes "11 Allí está la ciudad del gran Rey, el centro de la teocracia hebraica. El título de gran Rey corriente en los documentos cuneiformes aplicado a los reyes de Asiría 12 aparece en los salmos también aplicado a Yahvé 13. Aquí se le presenta habitando en sus alcázares el templo , desde donde dispensa su protección a la ciudadela de Jerusalén (v.4).
Victoria de Yahvé sobre los enemigos de Sión (5-9).
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Pues he aquí que los reyes se habían aliado, y unidos avanzaban. 6 En cuanto la vieron, quedaron espantados, y, aterrados, se dieron a la fuga. 7 Apoderóse de ellos el terror, una angustia como de mujer en parto; 8 como viento solano 14, que destroza las naves de Tarsis. 9 Como lo habíamos oído, así lo hemos visto en la ciudad de Yahvé de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios. Dios la hará subsistir por siempre. Selah.El salmista se hace eco de una coalición de reyes que avanzan hostilmente contra Jerusalén, la capital de la teocracia, donde mora Yahvé. Sabemos que en 734, en tiempos de Acaz, los reyes coligados de Damasco y Samaría pusieron cerco a la ciudad santa. Es la ocasión en que Isaías profirió el famoso vaticinio del "Emmanuel," símbolo de liberación y de castigo a la vez. En 701, el ejército de Senaquerib puso de nuevo sitio a Jerusalén, en tiempo de Ezequías; y el rey de Asiría, Senaquerib, se gloría de que sus capitanes subordinados tienen categoría regia: "Mis lugartenientes, Ώno son reyes?"15 Quizá en el salmo la palabra reyes se ha de tomar en este sentido amplío, en el supuesto de que fuera redactado con ocasión de este asedio de los asir ios. Estos, lejos de apoderarse de la ciudad santa, al verla quedaron espantados, y se retiraron descorazonados. No concreta el poeta la razón de esta fuga vergonzosa; pero atribuye la derrota de los asediantes a una milagrosa intervención divina. El poeta dramatiza la situación militar desesperada: vieron.,., espantados..., se dieron a la fuga. Es justamente lo contrario del "veni, vidi, vici" de César.
El temblor y espanto de los fugitivos es comparado a los dolores de la mujer en parto, símil muy usual en la Biblia para designar los dolores más agudos 16. La intervención divina ha tenido el efecto del huracanado viento solano, que destroza hasta las naves de Tarsis, los navios de mayor tonelaje de la época, por ser las que tenían un recorrido más largo, hasta los extremos de Occidente, hasta la Tartesos" de los griegos, en la desembocadura del Guadalquivir 17.
Esta derrota de los enemigos del pueblo de Dios estaba predi -cha; y así, los testigos oculares confiesan: como lo habíamos oído, así lo hemos visto (V.9). En la tradición popular israelita flotaban las gestas de Yahvé en beneficio de su pueblo desde los tiempos del éxodo. Estos prodigios de salvación del pueblo israelita los han vuelto a ver los contemporáneos del salmista 18. La experiencia ha confirmado la tradición sobre la protección divina sobre Israel. Esto funda las mejores esperanzas sobre la permanencia y subsistencia de la ciudad santa por siempre, ya que Yahvé la protegerá y defenderá contra todos los enemigos. Esta confianza ciega en la permanencia de Jerusalén frente a todo embate se convirtió en una razón talismánica para no aceptar como posible la entrada de las tropas de Nabucodonosor en ella. Contra esta falsa presunción tuvo que luchar denodadamente Ezequiel en el exilio.
Acción de gracias por la victoria (10-12).
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Considerarnos, ‘oh Dios! tu piedad en medio de tu templo. 11 Como tu nombre, ‘oh Dios! así tu alabanza llega hasta los confines de la tierra; tu diestra está llena de justicia. 12 Alégrese el monte de Sión, salten de júbilo las hijas de Judá por tus juicios.A la vista de tales portentos, los fieles reconocen la piedad de Dios y meditan en ella, dando gracias en el templo y considerando el sentido verdadero de estos acontecimientos, en los que se ve la protección divina.El nombre del Dios de Israel, es decir, sus prodigios en favor de su pueblo, llenan de alabanzas los confines de la tierra. La imaginación profético-rnesiánica del salmista se lanza en seguida hacia los tiempos en que todos los pueblos reconozcan los designios y caminos de la omnipotencia divina, puesta a disposición de los destinos históricos de Israel como nación elegida entre todas para manifestarse a las gentes. La diestra de Dios obra siempre conforme a justicia, y, por tanto, el auxilio milagrosamente prestado prueba la justicia de los intereses de Israel en la historia. En consecuencia, debe alegrarse el monte de Sión, y a esta alegría deben sumarse las hijas de Judá, es decir, las ciudades menores de Judá, que habían también sufrido de la incursión del enemigo 19. La victoria de la capital es el triunfo de ellas contra el invasor. Con ello se han manifestado los juicios de Dios, que vela siempre por la causa de la justicia.
Invitación a visitar minuciosamente la ciudad (13.-15)
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Dad vueltas a Sión, girad en torno; contad sus torres. 14 Poned atención a sus murallas; considerad sus alcázares, para poder contarlo a las generaciones venideras. 15 Porque éste es Dios, nuestro Dios por siempre jamás; El es quien nos guía. Al muth.El salmista cierra su composición invitando a los peregrinos a admirar personalmente las maravillosas construcciones de la ciudad santa, para que cuenten sus maravillas a las nuevas generaciones. Deben comprobar que está intacta, sin sufrir del asedio gracias a la intervención salvadora de Yahvé. Las maravillosas construcciones tienen para ellos un mensaje religioso. Quizá la invitación no sea dirigida a los peregrinos, sino a los habitantes de Jerusalén, para que salgan de sus escondrijos y estrecheces del asedio para inspeccionar sin miedo las distintas construcciones sobresalientes de la ciudad y vean que no han sufrido nada 20. Deben narrarlo a las nuevas generaciones, para que se percaten de la fortaleza y fidelidad del Dios de Israel, que guía a su pueblo a través de todas las vicisitudes históricas.
1 A. F. Kirkpatrick, o.c., 262.
2 J. Calés, o.c., I 490. 3 Cf. Sal 46; 76; 84; 87; 12? 4 Cf. Sal 47:10; Dt 10:21; Sal 22:4; 96:5. 5 Cf. Jer 17:12-13; Sal 84; 87; 122; Jer 22:8; Neh 7:4. 6 Lam 2:15. 7 Is 60,15. 8 Cf. Is 2:2-4. 9 Véase RB (1932) 641; Zatw (1933) 97; R. Dussaud, Les découvertes de Ras Shamra et l'A.T. (1937) 69; E. Dhorme, La religión des Hcbreux nómades 323. 10 Cf. Ez 40,2. 11 Is 2:3. 12 Cf. 2 Re 18:19; Os 5:13; 10,6. 13 Cf. Sal 47:3; 95:3: Mal 1:4; Mt 5:35. 14 Así leyendo kerúaj en vez de berúaj del TM. 15 Is 10:8. 16 Cf, Is 33:14; Ex 15:14; Is 42:14; Miq 4:10; Jer 30:6; 48:41; 6:24. 17 Cf. Is 2:16; Job 27:21; Is 27:8; Jer 18:17; Ez 27:26. 18 Cf. Is 41:26.27; 43:9-12; 44:7-8; Sal 44:2-4. 19 Cf. Núm 21:25; Jos 17:16; Sal 69:36. 20 Cf. Is 33:20.
Salmo 49 (Vg 48): El Enigma de la Providencia.
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n este salmo didáctico-sapienciai se plantea el gran problema de la retribución en esta vida: ΏPor qué prosperan los impíos, mientras los justos llevan vida dura y miserable? Este problema es el tema central del libro de Job y de algunos otros salmos, como el 39, 73, 90 Y 139- La solución está en los caminos misteriosos de la Providencia, que son inescrutables al humano entendimiento. Al hombre, por tanto, no le queda sino acatar estos misteriosos designios divinos y procurar, con todo, amoldarse a las exigencias de su Ley.El autor del salmo es un moralista de la escuela de los "sabios," que insiste en el hecho de que las riquezas no acompañan al impío a la otra vida. Por otra parte, tiene seguridad de que el justo triunfará sobre el impío y que Dios le premiará su virtud (v.1s) librándole del seol, o morada de los muertos (v.16). El estilo sentencioso con que se expone el tema tiene muchas afinidades con el del libro de los Proverbios. El salmo puede dividirse en dos partes, cada una de ellas con dos estrofas, precedidas de un preludio (1-5). Las dos secciones del salmo (v.6-12 y 14-20) se cierran con un estribillo (v.13 y 21) que predica la caducidad de las riquezas humanas. El estilo sapiencial y sus analogías de expresión con el salmo 73 hacen pensar que el salmo 49 es de composición tardía, no anterior al siglo III a.C. l
Preludio: invitación a prestar atención (1-5).
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Al maestro de coro. Salmo de los hijos de Coré 2. 2 ‘Oíd esto, pueblos todos! ‘Prestad oído todos los moradores del orbe: 3 plebeyos y nobles, ricos y pobres juntamente! 4 Mi boca va a proferir (sentencias) sabias, y la meditación de mi corazón, (palabras) sensatas. 5 Tenderé mis oídos al proverbio, y al arpa expondré mi enigma.Con todo énfasis, el poeta pide atención a sus oyentes, pues va a dilucidar un problema difícil y a aportar luz a un misterio. Sus palabras se dirigen a los pueblos todos, porque va a tratar de un interrogante que angustia a todas las conciencias: el problema de la justa retribución y compensación en esta vida por las buenas o malas obras realizadas. Por ello, el tema de su discurso es de interés general para todos los moradores del Universo. La literatura "sapiencial" se caracteriza por abordar problemas humanos en toda su universalidad; así, en el libro de Job se plantea con crudeza el problema de la ecuación entre la virtud y la prosperidad en esta vida, y en el libro del Eclesiastés se aborda la realidad de la variedad de las cosas y quehaceres humanos, analizando las inquietudes del hombre sin restricción de fronteras ni razas. El salmista se sitúa en la misma perspectiva universalista: trata del misterio de la Providencia en la vida de los seres humanos como tales, prescindiendo de su pertenencia o vinculación a Israel.
Los críticos resaltan la analogía literaria de este preludio y la introducción al libro de los Proverbios 3 y el exordio del discurso de Elihú en el libro de Job4. En Miq 1:2 encontramos también una introducción enfática y solemne similar a la del salmo: "‘Escuchad, pueblos todos!."5 El salmista especifica su auditorio (plebeyos y nobles, ricos y pobres...), para insinuar el matiz cíe su discurso. En el contexto del salmo, rico viene a ser sinónimo de impío, y pobre equivalente a justo. La experiencia dice que los impíos se enriquecen, mientras los justos llevan vida pobre y despreciable6. Ahora el salmista quiere probar con sus sentencias sabias y sus palabras sensatas que, en el fondo, la felicidad está al lado del justo, aunque ahora le toque sufrir, pues a la hora de la verdad tendrá la rehabilitación plena, mientras que el impío tendrá que dejar sus riquezas después de la muerte sin compensación alguna. Con todo, su exposición tendrá mucho de enigma. El salmista va a exponer, pues, de modo proverbial y enigmático su solución al problema (ν.5), inteligible sσlo al que tenga perspicacia mental 7.
La prosperidad de los impíos es sólo transitoria (6.-13)
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ΏPor qué he de temer los días de desventura, cuando la iniquidad de los que pisan mis talones me cerca 8, 7 los que confían en su opulencia y se glorían de la abundancia de sus riquezas? 8 Nadie puede rescatar al hombre de la muerte, nadie puede dar a Dios su rescate; 9 pues muy caro es el precio de rescate de la vida, y ha de renunciar por siempre 10 a continuar viviendo indefinidamente sin ver la fosa 11 Pues verá cómo los sabios mueren, desaparecen juntamente el necio y el exulto y dejan a otros sus haciendas. 12Las tumbas son sus casas para siempre, sus moradas de generación en generación, aunque dieron sus nombres a las tierras. 13Pero el hombre no perdura en su esplendor 10, es semejante a las bestias, que perecen.El salmista sale al paso de los justos que vacilan en sus caminos al contemplar la prosperidad de los malvados y la propia miseria. En realidad, los fieles a la Ley divina están constantemente hostilizados por los que viven fuera de toda ley, los cuales van pisando los talones del justo, poniéndole añagazas y haciendo ostentación de su opulencia y riquezas, para hacerle ver que el único modo de medrar en la vida es no tener escrúpulos religiosos y morales (v.7) 11. Pero, en realidad, su presunción se basa en un supuesto falso, ya que sus riquezas bastarán para rescatarle de la muerte, pues Dios es el único dueño de la vida y de la muerte y no permite que se rescate por dinero su vida; las mayores riquezas no son suficientes para servir de rescate de la vida de un hombre 12. Según la legislación mosaica, en determinados casos se podía redimir y rescatar la vida con dinero i3. Pero nadie puede creer que ha de continuar viviendo indefinidamente, pues el precio del rescate de su vida es tan caro, que no hay dinero suficiente para librar de la muerte. La experiencia muestra que todos, sabios o necios, mueren. Al sabio de nada le sirven sus conocimientos para librarse de la muerte; al final, su suerte es como la del necio o ignorante 14, pues tiene que dejar a otros sus haciendas y contentarse con sus tumbas como moradas permanentes 15. Aunque anteriormente hubieran dado sus nombres a las tierras que poseían, ahora tendrán que contentarse con dar nombre a un sepulcro, a unos pies de tierra. Esta es la gran realidad de la muerte, que evapora todas las falsas ilusiones de la vida. Es inútil que el hombre espere perdurar en su esplendor y triunfo, pues al fin desaparece como las bestias, que perecen (v. 13).
Contraposición de la suerte final de los impíos y de. los justos (14-21)
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Tal es el camino de los que confían en sí mismos, y el fin de los que se complacen en su boca 16. Selah. 15 Como rebaño son echados al "seol," la muerte los pastorea, los justos los dominan. A la mañana, su figura se desvanece en el "seol," lejos de su morada 17. 16 Pero Dios rescatará mi alma de las manos del "seol," pues me tomará. Seláh. 17 No temas, pues, cuando un hombre se enriquece y se acrecienta la gloria de su casa. 18 Porque a su muerte nada se llevará consigo, ni le seguirá su gloria. 19 Aunque se haya halagado durante su vida: "Te alabarán porque te trataste bien"18, 20 tendrá que irse a la morada de sus padres para no ver jamás la luz. 21El hombre en esplendor no perdura, y se asemeja a las bestias, que perecen.Los autosuficientes, que creen que no deben confiar sino en sus riquezas, olvidándose de Dios, tendrán un fin desastroso, pues serán visitados por la mano justiciera de Dios, que les enviará la muerte; ésta los gobernará y pastoreará su rebaño en la región tenebrosa del seol, la morada de los muertos. Esta personificación de la muerte es irónica: los impíos, que no han querido someterse al gobierno paternal de la Providencia divina, serán tratados como rebaño destinado al matadero y pastoreado por la muerte. En una noche desaparecen, y a la mañana su figura se desvanece. Los justos, en cambio, despiertan triunfantes sobre los opresores caídos (v.1s): "ha pasado la noche de la opresión para venir la mañana de la liberación"19; es el alborear (mañana) del día justiciero de Yahvé del que habla el profeta: "He aquí que viene el día ardiente como horno, y serán entonces los soberbios y los obradores de iniquidad la paja, y el día que viene la prenderá fuego... Mas para vosotros, los que teméis mi nombre, se alzará un sol de justicia que traerá en sus alas la salud..., y pisotearéis a los malvados, que serán como polvo bajo la planta de vuestros pies..." 20
El salmista supone que, en el día de la manifestación justiciera de Yahvé sobre los pecadores, los justos los dominarán; es la misma idea del vaticinio profetice, expresada con menos radicalismo. Ante la perspectiva del profeta y del salmista, el "día de Yahvé" es el día de la manifestación de su justicia antes de la inauguración mesiánica. En Sal 1:5 se dice que "no prevalecerán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos, porque conoce Yahvé el camino de los justos, pero la senda de los pecadores acaba mal." En efecto, el camino de los que insensatamente confian en si mismos (v.14) llevará a la perdición en la hora de la verdad, que es la de la intervención justiciera de Yahvé. Entonces los impíos serán como un rebaño destinado al sacrificio, a la muerte, que será su "pastor." 21
En cambio, la situación del justo será muy diversa en la hora de la prueba definitiva, ya que Dios le rescatará del seol, es decir, le liberará de la muerte afrentosa que espera a los impíos; en el momentó crítico de la manifestación justiciera, Dios le tomará a sí (v.16). En cambio, los pecadores son presa, del seol, donde su figura se desvanece, pues es la región de las "sombras," en la que los difuntos llevan una vida lánguida como en ectoplasma, sin el vigor físico que caracteriza a la corporal de la tierra 22. Al contrario, los justos serán objeto de una particular providencia divina, pues serán preservados de la muerte que amenaza a aquéllos. La perspectiva es escatológica, y parece aludir al juicio divino antes de la manifestación mesiánica y la implantación de la nueva teocracia, a la que sólo tendrán acceso los justos. Según la mentalidad del A.T., Dios envía a los pecadores una muerte prematura, mientras que a los que le son fieles les otorga una vida larga 23. Según el salmista, las riquezas de los impíos no tendrán valor para rescatar su vida a la hora de la muerte, mientras que las obras buenas y la fidelidad del justo contribuirán a que Dios rescate su alma o vida (v.16) de la muerte. En los salmos son corrientes las frases alusivas al rescate de la vida del justo de una muerte inminente 24. En el momento crítico, Dios le tomará para que no vaya a engrosar el rebaño de los impíos, que están destinados a la muerte. En Gen 5:24 se dice de Henoc que Dios "le tomó," librándole de la muerte corporal. Quizá en las ansias de supervivencia del salmista haya una remota esperanza de ser preservado de la muerte de modo milagroso, pero en el contexto no hay indicios claros para esta suposición.
En el contexto no encontramos la expresión clara de la esperanza de supervivencia en la otra vida en intimidad con Dios, como se supone en el libro de la Sabiduría 25; ni menos la esperanza de resurrección; pero en las palabras del salmista hay unos deseos incoercibles de permanecer viviendo a la sombra protectora de Yahvé, y, en este sentido, sus afirmaciones llevan el germen de la futura doctrina sobre la retribución en ultratumba, lo que es más verosímil suponiendo que el salmo sea de la época tardía sapiencial, cuando los problemas individuales privaban sobre los de la colectividad, conforme a la nueva vía abierta por Ezequiel sobre la responsabilidad personal 26. No obstante, si el salmista hubiera afirmado abiertamente la vida dichosa del justo después de la muerte, habría dado una solución más clara al problema de la desigualdad del impío y del justo en esta vida. Aquí parece que la compañía y las buenas relaciones con Dios son la mejor garantía para el justo contra la muerte, al tener menos probabilidades de ser arrebatado en muerte prematura como el impío 27.
Consecuencia de esta doctrina es que no se debe tener envidia del que prospera en esta vida, pues sus riquezas no le servirán para después de la muerte, y más bien aceleraran el fin del que las posee si no vive según la ley divina (v.18). Es lo que declara el sabio en Ecl 5:13: "Piérdense las riquezas...; como desnudo salió del seno de su madre, desnudo se tornará..., y nada podrá tomar de sus fatigas para llevárselo consigo "8 El vate latino refleja este mismo pensamiento: "Haud ullas portabis opes Acherontis acl undas: Nudus ad inferna, stulte, vehere, rate" 29. Durante su vida se halagaba a sí mismo, creyendo que había triunfado en ella al poder satisfacer sus caprichos y considerándose al abrigo del infortunio 30; pero llegará la hora de dejarlo todo, para ir a la morada de sus padres, la región tenebrosa del seol 31. Según la mentalidad viejotestamentaria, los difuntos se reunían por familias en la región de las sombras, imitando así de algún modo la vida anterior en la tierra 32; pero el seol es una región de "sombras" y en ella no se ve la luz (v.20). El que ha entrado en esta región oscura no podrá volver de nuevo a la vida luminosa de la tierra 33 El salmista termina repitiendo el estribillo de que el esplendor del ser humano es transitorio, y al fin muere como las bestias (v.21).
1 Cf. E. Püdechard, O.C., I 222. 2 Sobre el significado del título véase com, a Sal 4:1; 42:1. 3 Cf. Prov 1:1s.
4 Cf. Job 34:2. 5 Cf. Miq 1:2. 6 En hebreo tenemos las expresiones bene-'adam ("hijo de hombre" en general, el άνθρω-Ττός del griego) ybene-'ish ("hijo de varón":'άνήρ). La primera expresiσn designa a un hombre cualquiera, mientras que la segunda alucie a los de alta alcurnia. 7 Cf. Is 14:4; Jue I4:12s; 1 Re 10:1. 8 La Bib. de Jér.r "la malicia me pisa el talón y me cerca. Orígenes leía aquba.v (espías) en vez de aqebay (talones) del Tivl. 9 Texto oscuro. Las traducciones no concucrdan: "Debe renunciar por siempre a vivir aún. ΏNo vería al fin el sepulcro"? NP: "Nimio constat liberado animae eius, ñeque unquaní sufficiet ut vivat ultra in aeternum nec videat interitum." 10 Los LXX y Vg "non intelligit." En este supuesto, el salmista quería insistir en que el hombre ciego por las riquezas es tan ininteligente como las bestias. 11 Cf. Sal 12:36; 73:3-0. l2 Cf. Job 33:23* 13 Cf. Ex 21:30. 14 Lo:3 triiumu·. "Sabio·," oneció," "insensato," son muy propios del libro de los Proverbio." 15 Cf. Ecl 12:5; Tob 3:6; Is 22:16. 16 Este verso es muy diversamente traducido, aunque el sentido general es claro: Bib. de Jér.; "Así van ellos: confianza en sí mismos; y detrás de ellos, a su voz, se acude." NP: "Hace vía eorum, qui stulte confidunt, et hic finís eorum, qui sorte sua delectantur." 17 También este verso es oscuro, y las traducciones difieren: Bib. de Jér.: "a la mañana se desvanece su imagen; el.seol, hr aquí su morada." Así también el NP. Nuestra traducción coincide con la de (Jale·;. 18 Bib. de Jei.: *su alma, que en bu vida se bendecía (se te alaba de haber tenido cuidado de ti)...") Podechard: "Si durante su vida se felicita su alma y la alaba por las satisfacciones que se da..." 19 A. F. Kirkpatrick, o.c., 273- 20 Mal 4:1-3 21 Cf. Is 14:2; Sal 104:36. 22 Cf. M. García Cordero, La vida de ultratumba según la mentalidad popular de los antiguos hebreos: "Salmanticensis," 1 (1954) 343-364. 23 Cf. Dt 5:16; 30,16. 24 Cf? Sal 30,4; 33:19s; 86:14; 103:5; 138:8; 139:49- 25 Sab3:17. 26 Cf. Ez 18:2s. 27 Los autores no convienen al determinar el sentido preciso del v.16, pues unos, como Konig, ven aquí la fe en la inmortalidad del alma y su reunión con Dios; Kittel cree que el salmista espera ser librado de la muerte, como Henoc, y ser llevado a Dios. Podechard admite la idea de la inmortalidad: "La verdadera novedad del salmo respecto de los pecadores es que la morada perpetua en el seol les es exclusivamente reservada, en lugar de ser, corno antes, el patrimonio de todos los mortales. Para ellos se convierte en una prisión perpetua en razón de las privaciones que esta morada entraña: privación de todas las alegrías de la vida presente, de la riqueza, de los goces que procura, y, sobre todo, ausencia de toda esperanza de no volver a vivir y ver la luz. Mas para el justo, del que el salmista no es más que el tipo, es seguro que por una intervención divina será preservado del seol y recibido junto a Dios. Es la revelación solemnemente anunciada en los vv.2-5." (Le Psautier I 220). 28 Cf. Job 1:21; i Tim6:7. 29 Propercio IV.5.I3. 30 Cf. Dt 29:19; Le 12:19. 31 Compárese la conocida frase bíblica: "fue a reunirse con sus padres" (Gen 15:15); "reunirse con su pueblo" (Gen 25:7; 35:39; 49:29.33; Núm 20:24.26; Dt 32:50; Núm 27, 13; 31:2). 32 Véase M. García Cordero, a.c., 3575. 33 Cf. Sal 58:9; Job 3:16; Ecl 6:5.
Salmo 50 (Vg 49): El Culto Aceptable a Dios.
E
sta composición salmódica es, por su contenido, muy afín al de la predicación profética: se rechaza el formalismo externo del culto cuando va desprovisto de un espíritu de compunción y de fidelidad a la Ley, con sus preceptos relativos a los derechos de Dios y del prójimo 1. El salmo se divide en tres partes: a) preludio: el poeta describe una teofanía de Yahvé, que se manifiesta en su majestad aterradora para destacar más la urgencia de cumplir lo que va a comunicar (1-6); b) el culto formalista externo no tiene valor si no va acompañado de sentimientos religiosos internos, respetando los derechos de Dios (7-15); c) deben guardarse, ante todo, los preceptos de justicia y caridad con el prójimo (16-23).El estilo es el de los oráculos profetices, haciendo hablar al propio Dios. La introducción recuerda la teofanías del Sinaí, que quedaron como modelo literario estereotipado para describir las terroríficas apariciones del Dios de Israel 2. Se apostrofa a los cielos y a la tierra, se interroga, amenaza, todo lo cual está dentro del estilo característico de los profetas. Es, pues, este salmo una composición didáctico-profética. "El salmo anterior, 49, era un eco del "sabio," mientras que éste lo es de los profetas; conforme al método característico "sapiencial," el autor se dirige a "todos los pueblos"; aquí, según el característico método profético, se dirige al "pueblo de Yahvé" 3. La doctrina versa sobre los deberes hacia Dios y hacia el prójimo, conforme a la distribución general del Decálogo. Ya a Samuel se había dicho que Dios prefiere la "bondad a los sacrificios, y la obediencia a los holocaustos."4 La doctrina del salmo se relaciona con lo expuesto en Is 1:11s y Miq 6:6s. Esta verdad aparece después en la literatura sapiencial5. El valor de los sacrificios es inferior a los deberes morales, y, sobre todo, aquéllos no tienen valor sin el cumplimiento de éstos.
En el título el salmo se atribuye a Asa/, que era músico de David 6. Como hay cierta dependencia literaria respecto de los grandes profetas, hemos de suponer que es posterior al rey-poeta; así, puede ser eco cíe la predicación profética del siglo VIII al VI a.C. No pocos críticos prefieren rebajar la época de composición a los tiempos posteriores al destierro babilónico en razón de algunos supuestos arameísmos7.
Introducción: teofanía de Yahvé, que viene a juzgar. a Israel (1-6)
1
Salmo de Asaf. El Dios de dioses, Yahvé, habla, convoca a la tierra desde el levante al poniente. 2 Desde Sión, dechado de hermosura, Dios se mostró esplendoroso. 3Viene nuestro Dios, y no en silencio; le precede un fuego devorador, en su derredor cruje furiosa tempestad, 4 Convoca desde arriba a los cielos y a la tierra para juzgar a su pueblo: 5 "‘Reunid a mis piadosos, que sellaron con un sacrificio mi alianza!" 6 Que los cielos promulguen su justicia, porque es Dios el que juzga.En esta teofanía de Yahvé se le presenta viniendo del centro de la teocracia, Sión, y mostrándose en su majestad fulgurante como en el Sinaí 8. Es presentado a los lectores de modo sobrecogedor para conseguir un efecto psicológico de temblor: la misma tierra es invitada a comparecer ante el Juez soberano, Yahvé, Dios de dioses. Los nombres de la divinidad se acumulan para impresionar más a los destinatarios: Yahvé es, bajo este nombre, el Dios vinculado a los destinos de Israel como colectividad nacional; con su nombre de Elohim, que traducimos por el genérico de Dios, dice relación a toda la obra de la creación y a toda la humanidad. El mismo Dios de la alianza- Yahvé- es el Creador y Soberano de la historia humana 9. Como tal, está por encima de todos los supuestos dioses de las gentes. Para el salmista, el Dios nacional Yahvé es la realidad suprema de las cosas, que ahora se le manifiesta para juzgar al pueblo elegido por sus infidelidades. Su morada oficial en la tierra es Sión, a la que se califica como aechada de hermosura, es la "delicia de toda la tierra" de Sal 48:3 10. En 1 Mac 2:12, el templo es llamado "nuestra beldad y nuestra gloria." Yahvé habita en el templo, sobre los querubines 11, y de esa morada oficial sale ahora, revestido de majestad y fulgor, a juzgar a su pueblo prevaricador. Y convoca a toda la tierra en toda su latitud desde el levante al poniente para que sea testigo de este juicio que va a hacer sobre el pueblo elegido.
La manifestación de Dios no es en silencio, sino ruidosa en extremo, pues lleva por escolta el fuego abrasador y la furiosa tempestad, sembrando el terror por doquier 12 y barriendo con sus rayos a todos los que se opongan a su paso. El profeta Habacuc describe así la teofanía de Yahvé: "Su majestad cubre los cielos, y la tierra se llena de su gloria. Su resplandor es como la luz: de sus manos salen rayos, con que vela su poder. Delante de él va la mortandad, y a su zaga el azote. Si se detiene, hace temblar la tierra, y si mira, conmueve las naciones. Los montes eternos se resquebrajan, se abajan los eternos collados, sus antiguos caminos"13. Pero el salmista no hace venir a Yahvé del Sinaí, como es ley en esta literatura cíe teofanías, sino del propio templo de Jerusalén, para mostrar que, si bien mora en medio de ellos y los gobierna plácidamente, "como mansamente descienden las aguas de Siloé" 14, cuando llega el momento de la justicia, sale de su templo a castigar a los transgresores.
Por exigencias de su naturaleza tiene que vivir en una atmósfera de "santidad," y por ser el "Santo de Israel" no puede tolerar habitar en medio de un ambiente de infidelidad religiosa 15. Los cielos y la tierra deben ser testigos de su intervención judicial, pues toda la creación debe apercibirse de las exigencias de su justicia ultrajada; y, en concreto, los cielos y la tierra han sido testigos de las defecciones de Israel a través de la historia 16. El poeta, en un arranque oratorio, invita a la naturaleza muda a asistir al juicio contra el pueblo pecador. En el cántico de Moisés 17 se toma a los cielos y a la tierra como testigos de las acusaciones que el profeta va a lanzar. Isaías invita también a los cielos y a la tierra a escuchar las palabras de Yahvé, ya que su pueblo no quiere escuchar 1S. El salmista da a los cielos y a la tierra.categoría de jueces, pues cita a los acusados ante ellos y les pide que den sentencia conforme a las exigencias de Dios (v.6).
Como a jueces, pide a los cielos y a la tierra que hagan comparecer a los piadosos que sellaron con un sacrificio la alianza (ν.5), es decir, a los israelitas, que, como tales, estαn teσricamente vinculados a Dios y son objeto de su especial providencia y protección. Desde los tiempos del Sinaí, Israel quedó obligado a su Dios, y sus deberes quedaron sancionados por el sacrificio de la alianza 19. Esta práctica se repitió a través de las nuevas generaciones: los sacrificios del templo eran como una reiteración implícita de la alianza y de sus obligaciones. En el "Libro de la alianza" se sancionó la práctica ritual de los sacrificios como expresión de reconocimiento de la soberanía del Dios de Israel 2°. Yahvé aquí, en el salmo, recuerda este rito para hacer ver la obligación que tienen los israelitas de cumplir sus preceptos, que formaban parte esencial de la alianza sellada con el sacrificio.
El poeta pone de nuevo por testigos a los ciélos para que den su veredicto (promulguen su justicia...) sobre la conducta infiel de los que se habían comprometido con una alianza solemne sellada con sacrificios. Los cielos son la morada por excelencia de la divinidad, y, por tanto, aparecen asociados al Dios que juzga, el único que en realidad puede dar un veredicto de justicia (v.6).
Los sacrificios externos solos no son aceptos a. Dios (7-15)
7
‘Oye, pueblo mío, que te hablo yo; que testimonio contra ti, oh Israel! Yo soy Elohim, tu Dios. 8 No te reprendo por tus sacrificios ni por tus holocaustos, que están siempre ante mí. 9 No tomaré becerros de tu casa, n1 Machos cabríos de tus apriscos; 10 porque mías son todas las bestias de la selva y los miles de animales de los montes. 11Yo conozco todas las aves de los cielos 21, y todo lo que en el campo se mueve me pertenece. 12 Si tuviera hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y cuanto lo llena. 13 ΏComo yo acaso la carne de los toros? ΏBebo acaso la sangre de los cabritos? 14 Ofrece a Dios sacrificios de alabanza y cumple tus votos al Altísimo. 15 E invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me glorificarás.Como en los oráculos proféticos, Yahvé pide aquí atención a sus palabras, enunciando su contenido general 22. Dios es aquí el acusador y el juez, como en el exordio anterior los cielos y la tierra eran a la vez testigos y jueces. En los esquemas literarios son posibles estas aparentes anomalías jurídicas, porque los autores juegan con diversos planes de enfoque del tema, y según el matiz de cada uno dramatizan el desarrollo de las ideas. Así, enfáticamente, Yahvé se presenta como el Dios nacional de Israel, con lo que insinúa sus derechos a ser atendido, no sólo como Creador, sino como plasmador en la historia de la conciencia nacional israelita dentro de una organización teocrática solemnemente sancionada con una alianza. Yahvé habla aquí a Israel como colectividad histórica, como pueblo elegido con una misión concreta. Por eso testimonia contra su conducta; Yahvé es, pues, a la vez testigo, acusador, fiscal y juez 23.
Su requisitoria empieza con la declaración de que no se queja por la falta de sacrificios ofrecidos, que diariamente están ante El (v.8). En la legislación se imponían ciertos sacrificios como homenaje a Yahvé, pero en el supuesto de que estos actos de culto externo incluyeran la obediencia a sus mandatos. Ahora los israelitas cumplen sólo la primera parte: la ofrenda de sacrificios. Por ello no les reprende bajo este aspecto, sino por la falta de religión interior y de moral. Mañana y tarde se ofrecían sacrificios en el templo 24, y esta práctica subsistió hasta la destrucción del recinto sagrado y aun después de su reconstrucción.
Pero este cumplimiento de la Ley en lo referente a los sacrificios es lo menos importante en la apreciación divina, ya que Yahvé no tiene necesidad de nada, pues de El son todas las bestias y animales del campo. Los sacrificios, unos eran públicos y otros de devoción privada. En los holocaustos se quemaba toda la víctima en el altar, y por ello eran los más perfectos 25. Al lado de éstos estaban los pacíficos y los expiatorios por el delito y por el pecado 26. Los israelitas, por su cuenta, hacían sacrificios de diversa índole según las circunstancias lo reclamaran. Aquí Yahvé supone que los israelitas cumplen normalmente con sus obligaciones sacrificiales particulares, aparte cíe los sacrificios públicos el cotidiano por la mañana y por la tarde, y otros en los novilunios y fiestas de Pascua, Pentecostés y Tabernáculos , que ofrecía oficialmente la clase sacerdotal en nombre de la nación 27. El salmista no concreta el tipo de sacrificios a que alude, pero no interesa para resaltar la idea general de que Dios no se queja del incumplimiento de la obligación de ofrecer sacrificios (v.8).
Los v.9-13 insisten sobre el hecho de que Dios no necesita víctimas sacrificiales, pues suyos son todos los vivientes que pueden servir para el altar. No se quiere condenar los sacrificios culturales del templo en el v.5 se afirma el valor de la alianza santificada por los sacrificios, y en los v.14 y 23 se recomiendan los sacrificios eucarísticos , sino destacar que son algo accesorio en comparación a las exigencias del código religioso y moral del Decálogo. La sustancia de la alianza del pueblo con Yahvé radica en el cumplimiento de las cláusulas de la misma en sus líneas esenciales ético-religiosas. Los israelitas creían que Yahvé estaba irritado con ellos porque no le ofrecían suficientes sacrificios que tuvieran la virtud de aplacarle, pero Dios sale al paso de esta conjetura, diciendo que no está irritado con ellos por falta de sacrificios, pues no los reprende sino por la falta de la entrega íntima y sincera del corazón 28.
Los espíritus simplistas creían que Yahvé tenía necesidad de las víctimas, como si tuviera hambre, como los seres humanos. Si así fuera, le bastaría echar mano de los animales de la selva, que le pertenecen (y. 12). Según los pueblos gentiles, sus divinidades tenían necesidad de alimentos materiales. El salmista reacciona contra esta concepción burda, que parece tenía eco en el pueblo, contagiado por los otros cultos idolátricos: los sacrificios no son alimento de Yahvé (ν.13), sino un mero reconocimiento externo de su soberanía, pero en el supuesto de que la conducta moral vaya en consonancia con esta manifestación exterior de acatamiento a la soberanía divina 29. En ese supuesto, se invita a los israelitas a ofrecer sacrificios de alabanza o de acción de gracias, cumpliendo puntualmente los votos hechos al Altísimo (v.14). Esto supone en la perspectiva del salmista un reflejo de mayor interioridad del alma 30. En todo caso, aun sin sacrificios, Yahvé está dispuesto a ayudar a los suyos cuando le invocan en los momentos de angustia31; después de ser liberado de esa situación, debe glorificar a Yahvé, reconociendo sus beneficios. La panorámica del salmista es muy espiritualista, y, sin rechazar los sacrificios cruentos, no les otorga un valor talismánico para aplacar a Dios; al contrario, cree que hay otras manifestaciones religiosas más íntimas y aceptas al Altísimo.
Contra la hipocresía religiosa (16-23).
16
Pero al impío di cele Dios: ΏQuién eres tú para enumerar mis mandamientos y tomar en tu boca mi alianza, 17tú que aborreces la disciplina y echas a la espalda mis palabras? 8 Si ves a un ladrón, corres con él, y tienes tu parte con el adúltero. 19 Abandonas tu boca al mal, y tu lengua urde el engaño. 20 Sentado hablas contra tu hermano, y contra el hijo de tu madre esparces la calumnia. 2l Esto haces, y Ώvoy a callarme? ΏCreíste que era yo como tú? Yo quisiera corregirte, poniendo esto ante tus ojos. 22 Entended, pues, los que os olvidáis de Dios, no sea que os destroce, sin que haya quien os libre. 23 El que me ofrece sacrificios de alabanza me glorifica; y a quien sigue el camino, le mostraré la salvación de Dios.En esta sección segunda, el salmista considera las relaciones con el prójimo, como en la anterior se hablaba de las relaciones del israelita con Dios. El que hace caso omiso de los mandamientos de Dios no tiene derecho a hacer gala de ellos, repitiéndolos con hipocresía ante los demás (v.16). Ellos son las palabras de Dios, y la síntesis de su alianza 32. El salmista tiene en su mente a los que se dedican a estudiar la Ley divina, pero que hacen caso omiso sistemáticamente de ella; es el eterno divorcio del dogma y la moral en la vida práctica de una sociedad que padece inflación religiosa, como en la teocrática de Israel. El credo religioso impone una disciplina y modo de obrar en consonancia con los principios teóricos aceptados. En la sección anterior se reprobaba el formulismo litúrgico externo, vaciado de vida interior; ahora se declara la inconsecuencia del que hipócritamente hace gala de su religión y hace tabla rasa de los mandamientos divinos, y se enumeran las transgresiones contra los preceptos de la segunda tabla del Decálogo, relativos a los deberes con el prójimo 33: robo, adulterio, difamación... Ni se respetan las relaciones de sangre, pues se difama al hermano 34. ‘A tal estado de degeneración ha llegado la sociedad! Todo esto está clamando por la intervención justiciera de Yahvé, que no puede callarse (v.21). Dios no es un juez venal, que se deja comprar por dádivas los sacrificios , para cerrar los ojos a todos los desórdenes morales de los que hipócritamente invocan sus palabras. Ante todo están las exigencias de su justicia insobornable, y por eso tiene que corregir, declarando ante los ojos de los malvados su falsa conciencia. En consecuencia, si viven olvidados de Dios, su intervención punitiva terminará por destrozarlos, sin posibilidad de salvación. Aquí Dios es comparado a una fiera salvaje, que ataca a la presa y la desgarra despiadadamente 35. El salmista termina por declarar las dos condiciones necesarias para conseguir la salvación de parte de Dios: ofrecer sacrificios de alabanza o de acción de gracias (los sacrificios "pacíficos," que iban seguidos de un convite de comunión con la divinidad) 36, y seguir el camino trazado por sus preceptos relativos a los deberes para con el prójimo (v.2s).
1 Cf. Is 1:10-20; Jer 7:3-28; Ain 5:21. 2 Cf. Ex 9; Dt 33:3; Jue 5:4; Hab 3:3-6; Job 38:1; 40:6; Sal 18:8-13. 3 A. F. Kirkpatrick, o.c., 276.
4 Sam 15:22. 5 Cf. Prov 21:3; Eclo 35:1-7; Sal 40:7; 41:17s; 69:31s; 15; 24:25. 6 Cf. 2 Par 29:30: se le considera como profeta. Los asuj'itas eran cantores y timbalistas leí templo (cf. 2 Par 35:15; Esd 2:41; 3:10). Doce salmos se atribuyen a Asaf, de familia evítica. levítica. 7 Cf. E. Podechard, O.C., 229. 8 Cf. Ex 13:16s. 9 En Jos 22:22 encontramos la misma combinación de nombres divinos (cf. Dt4:31; Gen 33:20; 46:3; Dt 6:15; 7:9). 10 Cf. Lam2,rs. 11 Cf. Sal 80,2. 12 Cf. Dt 4:24; 9:3; Heb 12:29; Sal 58:10; Is 29:5; Ex 19:16.18; Sal 18:8s; 97:35. 13 Rab 3:4s. 14 Is 8:6. 15 Cf. Is 6:2s. 16 Cf. Dt 4:26.32; 31:28; 32:1; Is 1:2; Miq 1:2, 6:1-2. 17 Cf. Dt 31:28. i" Is 1:2. 19 Cf. Ex 24:53. 20 Cf. Ex 20,245. 21 El TM dice "aves de los montes." Los LXX y antiguas versiones dicen "aves del cielo," lo que se adapta mejor al contexto. 22 Cf. Is 1:10; 28:14; 44:1; 48:1; 51:1; Jer 2:4; Miq 3:1; Gen 15:7; Ex 3:6. 23 Cf. 8l,9. 24 Cf. Núm 28:35. 25 Cf. Lev 1:1s. 26 Cf. Lev 4:1 s. 27 Cf. Levó.is. 28 En la tradición popular se medía la piedad religiosa por el número de los sacrificios (cf. 2 Sam 6:13.17; 1 Re 8:5.62-65; 1 Par 15:2; 16:1; Esd 6:17; Neh 10:33-40). 29 Cf. Sal 69:305; Os 14:2. 30 Cf. Lev 7:16; Sal 61:7. 31 Cf. Sal 20:2. 32Cf. Ex 20:1 ; Dt 5:19. 33 Cf. Miq 7:6; Jer 9:4. 34 Gen 27:29. 35 Cf. Sal 7:3. 36 Cf. Lev 7:19-21.
Salmo 51 (Vg 50): Confesión de los Pecados.
E
l Miserere es el salmo de penitencia por excelencia en la liturgia, porque en él se destacan el sentimiento de compunción sincera y la súplica ardiente de rehabilitación ante el Dios ofendido. Consciente de su inclinación inveterada al mal, el salmista pide fuerzas a Dios para seguir por sus caminos. El desarrollo de la composición sigue, más que las reglas de la lógica, las del sentimiento y de los afectos del corazón, por lo que no se puede hacer una división conceptual marcada en la composición salmódica. El estilo es sencillo y límpido; apenas hay metáforas, y todo lleva el sello de lo natural.Según el título, el salmo fue compuesto por el propio David en ocasión en que el profeta Natán le recriminó por el adulterio con Betsabé, con el consiguiente asesinato de Urías 1. Según el relato bíblico, David, al oír las amenazas del profeta por sus pecados, reaccionó compungido: "He pecado contra Yahvé" 2. El Miserere sería, pues, como la expresión literaria de su espíritu compungido y arrepentido ante su Dios. Sin embargo, los modernos exegetas admiten difícilmente la paternidad davídica del salmo por razones de crítica interna: en los v.20-21 se alude a la reconstrucción de los muros de Jerusalén, lo que nos lleva a los tiempos calamitosos de Nehemías, en que afanosamente se trabajaba en la rehabilitación del culto sobre las ruinas del antiguo templo. Por otra parte, existe una relación conceptual estrecha del salmo con fragmentos del libro de Isaías en sus estratos literarios más recientes (Deutero y Tritoisaías)3. Además, la elevación de sentimientos del salmo parece desbordar la situación psicológico-religiosa de David al reconocer su pecado contra Dios y su homicidio: "El sentimiento religioso es más elevado, y la penitencia del salmista es de otra cualidad que la descrita en 2 Sam 12:1s, por sincera que sea "4
Desde los tiempos de Teodoro de Mopsuestia no han faltado autores que interpretan el salmo en sentido colectivo, es decir, como si fuera expresión del alma nacional arrepentida, y no el desahogo personal de un individuo; en ese supuesto, en el salmo encontraríamos los sentimientos de la nación israelita en el exilio, reconociendo sus pecados, que le causaron su ruina 5. No obstante, la composición tiene demasiados sellos personalistas para colectivizarla, y por eso parece más conforme al contexto suponer que es obra de un justo arrepentido, consciente de sus pecados personales, que impedía la amistad con su Dios.
Invocación: súplica de misericordia (1-4).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. 2 Cuando fue a él el profeta Natán después que pecó con Betsabé 6. 3 Apiádate de mí, ‘oh Dios! según tu benignidad. Por vuestra gran misericordia borra mi iniquidad7. 4 Lávame enteramente de mi iniquidad y limpíame de mi pecado.El salmista, obsesionado con su conciencia de culpabilidad ante Dios, acude a su bondad como único medio de tranquilizar su espíritu, pues sólo el Dios ofendido puede rehabilitarle en su antigua amistad con El. Sus transgresiones están escritas en el libro en que Dios lleva el registro de las acciones de los hombres 8; por eso, el primer deseo del salmista es que su iniquidad sea borrada de tal libro. Para ello no cuenta más que con la benignidad y piedad del mismo Dios, pues no tiene títulos para exigir su perdón. Toda su vida aparece ante sus ojos como nublada por la gran mácula de su pecado, que no especifica, pero que debe de ser el sentido de culpabilidad moral como consecuencia de muchas transgresiones en la vida 9. A pesar de sus pecados, tiene conciencia de la gran misericordia de su Dios 10. Moisés define a Yahvé como "Dios misericordioso y clemente, tardo a la ira, rico en misericordia y fiel, que mantiene su gracia por mil generaciones y perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero no los deja impunes " 11 La justicia y la misericordia son los dos atributos divinos que resplandecen en la historia de Israel, pero los hagiógrafos insisten en que la misericordia prevalece sobre la justicia: "Yahvé es un Dios celoso, que castiga en los hijos las iniquidades de los padres hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, y hago misericordia hasta mil generaciones de los que me aman y guardan mis mandamientos" 12. Conforme a esta doctrina, el salmista apela a la misericordia divina, a pesar de sentirse doblegado por el peso de la culpabilidad. En Ex 34:7 se especifican las diversas defecciones de la Ley divina: maldad (awon), transgresión (pesha') y pecado (jatta1), que implican, respectivamennte, la idea de defección o rebelión contra Dios, la de perversión del derecho y conducta depravada, y el error, o alejamiento del camino que lleva a la meta debida 13. El salmista, en su composición, juega con todos estos términos de sentido más o menos sinónimo, en cuanto que son todos una lesión de los derechos divinos.
El pecado debe ser borrado, pues es una deuda en el libro de la Vida que tiene Dios 14; pero, además, es una mancha en la conciencia, y por eso el salmista pide que se le limpie de toda iniquidad 15. El leproso, al ser curado, estaba sujeto a un proceso de purificación ritual hasta que quedara confirmada la curación 16; el salmista quiere también que Dios le someta a un lavado general para sentirse de nuevo en relaciones de amistad con El,
Reconocimiento del pecado (5-7).
5
Pues reconozco mi transgresión, y mi pecado está siempre delante de mí. 6 Contra ti, contra ti sólo he pecado, he hecho lo malo a tus ojos, para que seas reconocido justo en tu sentencia 17 y seas irreprochable en tu juicio. 7 He aquí que en maldad fui formado y en pecado me concibió mi madre.El primer efecto de la conciencia de culpabilidad y el primer requisito para conseguir la rehabilitación ante Dios, es el reconocimiento de los pecados, que han causado tan triste estado de separación del fiel respecto de su Dios. Dotado de especial sensibilidad religiosa, el salmista encuentra su situación espiritual anormal, porque delante de él esta siempre el pecado como una constante y terrible acusación. El remordimiento de conciencia le consume, y no puede apartar el pensamiento de su culpabilidad ante su Dios, al que tantos beneficios le debe. Es lo que dice el profeta en nombre del pueblo pecador: "gruñimos como osos, gemimos como palomas... Son ante ti muy numerosos nuestros pecados, y nuestros crímenes dan testimonio contra nosotros. Presentes nos están nuestros crímenes, y conocemos nuestras iniquidades "18 La conciencia de pecado es el primer paso hacia la penitencia: los pecados son conocidos del Dios ofendido, pero debe reconocerlos el pecador para implorar el perdón. Es la reacción del salmista atribulado: en la tragedia del pecado, ante todo, hay una ofensa contra Dios: contra ti solo he pecado (v.6). No alude para nada a un pecado u ofensa contra el prójimo; no siente remordimiento de haber herido los derechos del prójimo lo que no se compagina con la suposición de que el salmo haya sido compuesto como reacción de compunción y de penitencia por el adulterio y el homicidio contra el esposo de Betsabé , sino de haber hecho el mal ante los ojos de Dios (v.6) l9, apartándose de su Ley.
El reconocimiento del pecado trae como consecuencia la justificación de la sentencia divina para que brille su irreprochable juicio. En el supuesto de que el salmo fuera de David, estas palabras aludirían a la sentencia de castigo que le anunció el profeta Natán en nombre de su Dios: su hijo concebido de Betsabé moriría inexorablemente. El poeta real querría en ese caso justificar ante la opinión la sentencia divina. Los que no admiten que el salmo sea de David creen que el salmista alude a una situación crítica en que éste se halla por efecto de una transgresión, quizá una enfermedad. Humildemente reconocería aquí la causa cíe su infortunio, para que Dios fuera reconocido justo en su sentencia punitiva. Los caminos de la Providencia son siempre justos, aunque misteriosos; y en el caso del salmista debe quedar claro que es culpable, para que brille esa justicia de Dios y su conducta irreprochable con los seres humanos 20.
Esta culpabilidad tiene en el salmista profundas raíces, ya que desde su concepción se siente inclinado a la maldad, y al nacer parece ya como envuelto en pecado (v.7). Para entender el pensamiento del salmista debemos tener en cuenta la mentalidad semítica y bíblica, que considera las relaciones sexuales como fuente de impureza ritual 21; y, por tanto, el fruto de las mismas aparece como ya contaminado desde su concepción. El origen de esta creencia habrá que buscarlo en fondos atávicos tribales, que dejaron su sello en no pocos artículos de la legislación levítica; pero, con todo, es un hecho que lo relacionado con lo sexual aparece en una atmósfera de contaminación e impureza ritual. No se condenan las relaciones conyugales legítimas, pero éstas tienen siempre un sello de flaqueza humana, sin duda en relación con el desahogo de la libido del hombre, que lleva fácilmente al desarreglo moral. El salmista se mueve dentro de esta órbita conceptual, y no alude para nada al hecho de un pecado de un antepasado que se transmita por generación, como es el caso del pecado original.
San Pablo será el primero en proponer esta doctrina, relacionándola con la transgresión de los primeros padres22. "Las expresiones (del salmista) orientan primero hacia las impurezas relacionadas inevitablemente con la generación; nada prueba que el autor haya ido más lejos en la búsqueda de sus causas. Expresa una primera aprehensión global, en la que el dolor de sentirse lejos de Dios predomina con mucho sobre el análisis abstracto de la situación. Se podría relacionar con Job 14:4: "ΏQuién sacará lo puro de lo impuro?."23 Con esta mentalidad pesimista del salmista coinciden otros textos bíblicos: "tu nombre es prevaricador desde el seno,"24 "los malvados están pervertidos desde el seno (materno); los mentirosos están extraviados desde las entrañas" 25. En Jn 3:6 encontramos un eco de esta idea de contaminación: "lo que es nacido de la carne es carne," con lo que esto implica de inclinación al pecado, y que, por tanto, necesita ser regenerado por el agua y el Espíritu.
En el A.T. se destaca la tendencia innata al mal del hombre. El mismo Yahvé envía el diluvio porque la "maldad del hombre era grande sobre la tierra, y todo designio de los pensamientos de su corazón no era más que mal en todo tiempo" 26. Consecuencia de esta tendencia innata al mal es la multiplicación de los pecados sobre la tierra, lo que justificaba el diluvio exterminador. En Gen 4:6 se presenta al pecado como una fiera que está al acecho para caer sobre Caín. Después del diluvio, Yahvé renuncia a enviar otro castigo similar, porque "el deseo del corazón del ser humano es malo desde su infancia." 27 En la literatura sapiencial abundan los textos sobre la propensión innata del hombre al mal: "ΏQué hay más brillante que el sol? Sin embargo, se eclipsa. Así es malo el deseo de la carne y del espíritu" 28. Todos estos textos sirven para ilustrar el pensamiento del salmista sobre su culpabilidad innata, pues tiene conciencia de ser pecador desde su concepción. Aunque él no apunte a la razón teológica de esta triste situación pecaminosa del ser humano, sin embargo, sus expresiones son como un anticipo inconsciente de una verdad que desentrañará por primera vez San Pablo 29. Pero no debemos trasladar concepciones neotestamentarias al estadio de revelación más limitado de la época del salmista 30.
Ansias de purificación espiritual (8-11).
8
Puesto que amas la verdad en lo íntimo, ‘instruyeme en el secreto de la sabiduría! 9‘Rocíame con hisopo, y seré puro; lávame, y seré más blanco que la nieve! 10 ‘Hazme escuchar el gozo y la alegría, y saltarán de gozo los huesos que trituraste! 11 ‘Aparta tu faz de mis pecados y borra todas mis iniquidades!Consciente de su culpabilidad, siente la necesidad de una purificación profunda, ya que las miradas divinas llegan hasta lo más íntimo del ser humano, y el salmista pide luces para conocer más las reconditeces de su ser pecaminoso. Sabe que desde el nacimiento es propenso al mal, como todos los hombres 31, y por eso siente la necesidad de una purificación de su ser a fondo a manos del propio Dios. Dios ama la verdad y la fidelidad en su sentido más puro y profundo, y ésta sólo se descubre por la sabiduría o modo de obrar en la vida conforme a las exigencias divinas. La sabiduría se basa en el temor de Dios 32, lo que implica guardar su Ley y apartarse del mal 33. Este proceder conforme a los caminos divinos debe reflejarse no sólo en las apariencias, sino en lo íntimo; es decir, debe basarse en la convicción y entrega del corazón a Dios. El salmista pide humildemente a Dios que le instruya en las profundidades de esta sabiduría, que implica la fidelidad total a los preceptos divinos. Frente a la inclinación al mal anteriormente confesada, Dios "exige la virtud en los más profundos repliegues del alma, en las inclinaciones y disposiciones del corazón"34.
Llevado de esta sinceridad, pide a Dios que le purifique y lave, para tener una conciencia más blanca que la nieve. La intervención purificadera de Yahvé es semejante al rito de aspersión por el hisopo en las purificaciones legales, como la del curado de la lepra 35. La expresión del salmista es figurada, pues alude al lavado y aspersión espiritual de su alma por la mano purificadora de Dios para quedar más blanco que la nieve. Isaías dice a propósito de los pecados inveterados de Judá invitando a la penitencia: "Venid y entendámonos, dice Yahvé: aunque vuestros pecados fuesen como la grana, quedarían blancos como la nieve. Aunque fuesen rojos como la púrpura, vendrían a ser como la lana blanca." 36
Después de confesar su culpabilidad, el salmista pide la curación de una misteriosa enfermedad que le aflige, y que ha servido para meditar sobre las transgresiones de su vida. Todo ha sido efecto del pecado, pero desea el restablecimiento para escuchar de nuevo la voz del gozo y de la alegría (v.10); es decir, aspira a asistir a las manifestaciones religiosas en intimidad con Dios 37.
Sus huesos han quedado molidos y triturados por la enfermedad, pero después de recuperar la salud volverán a sentir la íntima satisfacción del restablecimiento: saltaran de gozo 38 como cervatillos en libertad. Pero, para conseguir la curación, Dios debe olvidar sus pecados, apartando de ellos su rostro 39, pues el salmista está seguro de que la enfermedad tiene por causa última su infidelidad a Dios, sus múltiples transgresiones de todo género, que ahora, probado por la adversidad, ha descubierto en el lecho del dolor. Es preciso que Yahvé borre sus iniquidades y haga cuenta nueva para poder recuperar su amistad, y con ello su salud, efecto de su sombra protectora.
Súplica de renovación espiritual (12-15).
12
Crea en mí, ‘oh Dios! un corazón puro y renueva dentro de mí un espíritu recto. 13No me arrojes de tu presencia y no quites de mí tu santo espíritu. 14 Devuélveme el gozo de tu salvación, sosténgame un espíritu generoso. 15 Yo enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti.Consciente de su debilidad inveterada, pide a Dios le otorgue un corazón puro y un espíritu recto o firme, para emprender una vida en consonancia con sus máximas, de forma que no vuelva a pecar y a merecer el castigo que ahora sufre. Antes había dicho que tenía una propensión al pecado desde su concepción en el seno materno (v.7); por ello pide que se obre en su interior como una nueva creación, una renovación total en su corazón y espíritu, asiento de su actividad espiritual. No sólo quiere no volver a las faltas pasadas, sino que ansia como una regeneración de todo su ser por obra del mismo Dios; sólo así se sentirá seguro de no volver a perder su amistad 40. Jeremías augura para los tiempos mesiánicos un cambio interior de los israelitas: "y les daré un corazón capaz de conocerme..., pues se convertirán a mí de todo corazón"41. En la nueva alianza, la ley estará escrita en el corazón42. Ezequiel es más explícito: "y les daré otro corazón, y pondré en ellos un espíritu nuevo "43 El espiritualismo del salmista enlaza, pues, con las mejores tradiciones proféticas, y quizá dependa de sus escritos.
La suerte espiritual y material del salmista está pendiente de la benevolencia divina; por ello pide encarecidamente que no le arroje de su presencia, echándole al olvido 44. Dios es el dispensador de todo bien; por eso ruega que no se retire de él el espíritu, santo de Dios, expresión que aparece sólo en Is 63:8-14, donde está en paralelo con el "ángel de su presencia" (v.9), o manifestación sensible de Yahvé como guía de Israel por el desierto. El salmista, pues, parece que en el santo espíritu de Dios ve la concreción de su presencia sensible en su alma para iluminarle por los caminos de la salvación (v. 13). En Sal 143:10 se menciona el "espíritu bueno de Yhave," que es sinónimo de las buenas inspiraciones de Dios en la vida del justo 4:S.
La presencia del santo espíritu de Dios le devolverá la salvación o liberación de la postración física actual; después pide que le dé, junto con la salud, un espíritu generoso para seguir las insinuaciones del espíritu santo de Dios. Los v. 12-15 responden a la estrofa de los V.9-11. En ésta se pedía la purificación, la curación y la alegría juntamente con el olvido de los pecados; en aquélla se cala más hondo, pues se pide una renovación interior y gozar de la amistad permanente de Dios.
Supuesta su curación, promete el salmista publicar las maravillas que Dios ha obrado con él, enseñando a los transgresores sus caminos para que se conviertan a Dios (v.15). La experiencia del salmista será ocasión de que muchos abandonen el pecado y entren por los caminos de la Ley divina. Después de una curación se ofrecía un sacrificio de acción de gracias para publicar el beneficio recibido 46. Con ello, los oyentes quedaban aleccionados en las vías de la Providencia 47. El pensamiento del salmista es semejante al expresado en Sal 22:26-28. La liberación del justo atribulado es la ocasión de que se reconozca la protección divina sobre los suyos, y así se conviertan a El los pecadores.
El sacrificio grato a Dios es un corazón contrito (16.-19)
16
Líbrame de la sangre, Elohirn, Dios de mi salvación, y cantará mi lengua tu justicia. 17 Abre tú, Señor, mis labios, y cantará mi boca tus alabanzas. 18 Porque no es sacrificio lo que tú quieres; si te ofreciera un holocausto, no lo aceptarías. 19 Mi sacrificio, ‘oh Dios! es un espíritu contrito 48. Un corazón contrito y humillado, ‘oh Dios! no lo desprecias.En una última súplica pide a Dios que le Ubre de la sangre o de la muerte, ya que es un Dios de salvación, o Salvador. Con ello su lengua podrá predicar la justicia o manifestación punitiva de Yahvé por los pecados. En la muerte nadie puede alabar a Dios, y, por tanto, sólo permaneciendo en vida puede predicar la piedad que tiene con los suyos. Si Dios la abre los labios, otorgándole la curación, podrá su boca cantar tus alabanzas. El salmista es como un leproso que ha sido declarado limpio y que puede ya tomar parte en las alabanzas públicas en las asambleas.
Dios, más que sacrificios cruentos, busca la contrición del corazón; ni siquiera los sacrificios más perfectos, como el holocausto en el que se quemaba toda la víctima en el altar , pueden igualarse al espíritu contrito y al corazón humillado. El salmista se sitúa en el plan ético-espiritual, que es lo que realmente interesa a la divinidad, como hemos visto en el salmo anterior. Los sacrificios valen en la medida en que reflejan un espíritu de entrega a Dios. No es que el salmista rechace teóricamente los sacrificios, sino que su valor lo pospone al del culto interior del corazón; el sacrificio de obediencia49. Es la misma perspectiva de los antiguos profetas: "más vale obediencia que sacrificios."50
Oración por la reconstrucción de Jerusalén (20-21).
20
Sé benévolo en tu complacencia hacia Sión y edifica los muros de Jerusalén. 21 Entonces te agradarás de los sacrificios legales 51, de los holocaustos y oblaciones; entonces ofrecerán becerros sobre tu altar 52.Estos dos versos, en los que se habla de la reconstrucción de los muros de Jerusalén, parecen indicar que el salmo es posterior a la destrucción de la ciudad por los ejércitos de Nabucodonosor en el 586 a.C. No pocos críticos modernos sostienen, sin embargo, que ambos versos son una adición posterior53; un compilador posterior los habría añadido para quitar el efecto que podían dejar las afirmaciones de los v. 18-19, en los que se subestima el valor de los sacrificios cruentos, incluso los holocaustos. La ciudad había sido profanada por la invasión pagana; pero, una vez que se reconstruyeran sus muros y templo, los sacrificios volverían a ser aceptos a Yahvé como legales o legítimos (v.21). Pero de hecho sabemos que antes de la reconstrucción del templo se ofrecían sacrificios en el altar de los holocaustos 54. El autor más bien parece un desterrado en Babilonia que ansia volver a la ciudad santa para reanudar el culto solemne y legítimo en el templo reconstruido; incluso volverán a ofrecerse los sacrificios más costosos, como los de los becerros, lo que era más agradable a Dios, porque suponían más sacrificio. El salmista, pues, suspira en el exilio por la reconstrucción de la ciudad santa para que en ella se reanude el culto solemne y legítimo a Yahvé, ya que en tierra extraña, y fuera de Jerusalén, no era lícito ofrecer sacrificios a Yahvé, aunque hubo algunas desviaciones cismáticas sobre esto entre las colonias judías de Egipto, sobre todo en la isla de Elefantina55.
1 Cf. 2 Sam 12:1s. 2 2 Sam 12:13. 3 Compárese Sal 51:3 con Is
63:7; ν.5 con Is 59:12; v.11 con Is 43:25; v.13 conls 43:10. 11; v.19 con Is 57:15; 61:1; 66:2. 4 E. Podechard, O.C., I 238. 5 Asν opinan Robertson, Driver, Cheyne y otros. 6 Cf. 2 Sam 11:1s. 7 El TM lit.: "mis transgresiones" 8 Cf. Sal 69:29; Is 43:25. 9 Cf. Ex 34:6; Sal 76:16; Jl 2:13. 10 Cf. Sal 35:7; Is 43:7; Lam 3:32; 1 Pe 1:3. 11 Ex 36:4, 12 Cf.Ex 20:5. 13 Véase Λ. F. Kirkpatrigk, o.c., 288. 14 Cf. Ex 32:32; Núm 5:23; Sal 32:3; 2 Re 21:13. 15 Cf. Ex 19:10; 22:14; Jer 2:22; 4:14. 16 Cf. Lev 13:6.34; 2 Re 5:10.13.14. 17 Leyendo biabare (y)ka, en lugar del TM bdobreka. Vg, siguiendo a los LXX: "in ser-monibus tuis." NP: "in sententia tua." Así la Bib. de Jér. y Podechard. 18 Is 59:12. 19 Cf. 2 Sam 11:27; 12:9. 20 Cf. 2 Sam 24:1; Is 6:10; Sal 63:18; Jue 9:23; Sam 16:14; 18:10; 19:9; 1 Re 22:21. 21 Cf. Lev 15:1s. 22 Cf. Rom 5:12-21. 23 A.-M. Dubarle, Le peché uriginel dans l'Ecriture (París 1958) 21. 24 Is 48:8. 26 Gen 6:5. 28 Eclo 17:31· 25 Sal 58:4. 27 Gen 8:21. 29 Cf. Rom 5:12-21. 30 Sobre el sentido del salmo véase A. Feuillet, Le verset 7 du Miserere et le peché ori-ginel: "Rev. Se. Reí.," 32 (1944) 5-26; J. Guillet, Themes bibliques (París 1951) 100-116; O. Procksch, Theologie des Alien Teslament (1950) 640-653. 31 Cf. 1 Re 8:46: "no hay hombre que no peque"; 2 Par 6:36; Ecl: <(no hay sobre la tierra hombre justo que haga el bien y no peque"; Sal 14:2-3: <(no hay quien haga el bien, ni uno solo"; Sal 143:2. 32 Cf. Prov 1:7; 9:10; Job 28:28; Saiit 3:17. 33 Cf. Sal 111:10; Prov 15:33. 34 Sal. Podechard, o.c., I 233. 35 Cf. Ex 12:22; Lev I4:4s; Núm 19:65; Heb 9:19. Véase palabra hysópe en DBV. 36 Is 1:18. 37 Cf. Is 58:11; 66:14 38 Cf. Sal 42:11; 32:4- 39 Cf. Sal 10:11; 69:18; 32:2; 90,9. 40 Cf. E? 18:31; 36:26. 41 Jer 24:7. 42 Cf. Jer 31:33- 43 Ez 11:19. 44 Cf. Sal 27:9; 71:9; Job 3:4- 45 En sentido contrario, el "espíritu malo" de Yahvé: Sam 16:1-5; 18:10; 19:9. 46 Cf. Sal 22:27; 54.8. 47 Cf. Sal 32:6-11; 34:6-23; 107:42; Dt32:6; 26:5-10; 31:9-13. 48 El TM dice "sacrificios de Elohirn"; pero, leyendo zibejí en vez de zlbejéy, tenemos *mi sacrificio," corrección generalmente admitida por los críticos. 49 Cf. Jer 23:9; Ez 6:9; Sal 34.19- 50 Cf. Sam 15:22; Is i.ns; Miq 6:6s. 51 Lit. "sacrificios justos" o de justicia, que pueden significar hechos con el espíritu debido (cf. Sal 4:6; Dt 33:19) o según las determinaciones de la Ley, legales. 52 Sacrificios y oblaciones (o lit. "sacrificio completo"): probablemente es glosa. 53 Así opinan, entre otros, Gunkel, Hupfeld, Olschausen; sin embargo, mantienen la unidad de autor Graetz, Cheyne, Jacob, Menes, etc. 54 Cf. Esd 3:1-5. 55 Véase A. Vincent, La Religión des Judéo-Araméens d'Eléphantine 383.
Salmo 52 (Vg 51): Dios Castiga al Malvado.
E
ste Salmo Refleja La Situación Psicológica De Un Miembro De la clase sacerdotal que es perseguido y calumniado por alguno de su misma casta levítica. Es una expresión de confianza en la justicia retributiva divina. El tono no es didáctico ni tampoco elegiaco, sino de desahogo confidencial. Es una enérgica denuncia contra gentes poderosas que han sido la causa de la ruina de gentes inocentes. El salmista habla en representación de los oprimidos, alegrándose de la caída del opresor por efecto de la intervención divina. El tono de la denuncia es vigoroso y autoritario 1, y parece dirigido contra alguno que ocupa un puesto relevante en la sociedad. Es una verdadera invectiva al estilo de la de Isaías contra el cortesano Sibna 2. Como poema maskil, lleva el sello sapiencial, contraponiéndose la suerte del justo y el malvado, como en el salmo primero 3. El estilo es vigoroso y vivido, abundando las metáforas más variadas.Podemos dividir el salmo en tres estrofas, cada una de cuatro versos; en el hebreo encontramos dos veces la palabra selah, que parece ser indicación musical, sugiriendo quizá alternancia de coros. El paralelismo suele ser antitético.
Según el título, el salmo es davídico, y se da como ocasión de la composición la denuncia pérfida del idumeo Doeg contra David 4. Como ocurre en general con los títulos de los salmos, éste resulta postizo, y parece tener su origen en la glosa de algún erudito que ha querido relacionar las composiciones del Salterio con determinados hechos de la vida de David, tomando las indicaciones de los libros históricos del A.T. Así, creemos, siguiendo a no pocos críticos, que "el caso de Doeg fue tomado como ocasión para escribir un maskil, una instrucción general, contra los crímenes de una lengua perversa" 5. Desde el punto de vista literario hay concomitancias con algunos escritos profetices. Parece que el autor es un levita que4 reacciona contra las intrigas y calumnias de un alto funcionario del templo 6. Como el salmista supone la existencia del templo (v.10) y como no hay arameísmos en las expresiones, no hay inconveniente en admitir un origen preexílico del salmo 7.
Las maquinaciones del perverso (1-6).
1
Al maestro del coro. Maskil. De David 8. 2 Cuando Doeg, idumeo, fue a informar a Saúl, diciendo: David ha ido a casa de Abimelec 9. 3 ΏPor qué te glorías en tu maldad, héroe de iniquidad?10 4 Todo el día tu lengua maquina injusticias, como afilada navaja, artífice de engaños. 5 ‘Amas el mal más que el bien, la mentira más que la justicia 11; 6 estimas toda palabra perniciosa, lengua falaz!El malvado se siente eufórico triunfando en la vida con sus ardides injustos y falaces. Lejos de sentir remordimiento, se ufana de sus tropelías con la mayor insolencia; y esto exaspera las conciencias de los fieles a la Ley divina. Su vida es una continua maquinación, pues es un verdadero dechado de malicia. El salmista le llama irónicamente héroe de iniquidad (v.3). Isaías proclama irónicamente: "‘Ay de los que son valientes para beber vino y fuertes para mezclar licores!" 12 La valentía de los malvados se muestra en el atrevimiento para levantar calumnias y falsedades contra el prójimo!·*; su lengua es como navaja afilada, que penetra y dilacera la fama de la víctima. En los salmos, frecuentemente las insidias y falsedades son comparadas a espadas y dardos, que hieren de muerte a la víctima inocente 14. Es tal la malicia de los calumniadores, que ya han perdido toda conciencia moral, prefiriendo el mal al bien; y esto de modo sistemático, como conducta normal. Es lo que se dice en Miq 3:2: "aborrecen el bien y el mal; desuellan, arrancan la carne de sobre los huesos, y luego de haberse comido la carne de mi pueblo (calumniar), y de haberle arrancado la piel, y haberle roto los huesos, y haberle descuartizado como carne para la olla.". La perversión moral lleva al impío a sentir gusto en hacer mal contra las mismas inclinaciones naturales que tienden al bien.
Los justos serán testigos del castigo de los impíos (7-9).
7
También Dios te destruirá para siempre; te abatirá y te arrancará de la tienda, te desarraigará de la tierra de los vivos. 8 Verán esto los justos y temerán, y se reirán de él: 9 "He ahí al hombre que no ha puesto a Dios por fortaleza suya, confiando en sus muchas riquezas, haciéndose fuerte en su maldad." Selah.La vida desarreglada e insolente del malvado no puede quedar impune, pues llegará el momento de la intervención divina, punitiva para restablecer las exigencias de la justicia. Existe una retribución en este mundo, según la perspectiva del salmista, y por eso los triunfos del pecador son efímeros y provisionales; a la hora de la verdad desaparecerán 15: será arrancado de la tienda, o morada terrestre, desapareciendo como planta desarraigada cíe la tierra de los vivos 16. Los justos entonces se sentirán sobrecogidos de temblor reverencial al ver la intervención justiciera e inexorable de su Dios 17; pero esto les llenará de alegría y satisfacción al ver que sus puntos de vista religiosos quedan confirmados: la Providencia divina tiene siempre la última palabra en la vida. El que pretenda organizar su vida prescindiendo de Dios, al fin caerá como edificio edificado sobre arena: no ha puesto a Dios por fortaleza suya (v.6). Las riquezas les han cegado, pues han creído que bastaban ellas para seguir firmes en la vida, y así se han hecho firmes en su maldad: sus falsas convicciones les han confirmado en la maldad. El castigo de los impíos ha sido una prueba de la retribución en esta vida. Por eso los justos, al ver al malvado castigado, sienten fortalecer su fe, pues la prosperidad de los impíos les desconcertaba; la intervención punitiva de Dios ha sido en el fondo una vindicación de su justicia ante la sociedad, y esto llena de gozo a los justos, pues en el fondo es el triunfo de la causa de Dios 18.
La suerte dichosa del justo (10-11).
10
Mas yo, como olivo verde, (moraré) en la casa de Dios, confiando en la piedad de Dios por siempre jamás. Yo te alabaré (Dios) siempre por lo que has hecho, y esperaré en tu nombre, porque es bueno en la presencia de tus piadosos.En contraposición a la suerte oprobiosa del malvado, el justo simbolizado en el salmista prosperará siempre en vigor juvenil como el olivo verde, morando en la casa de Dios, el templo de Jerusalén. En estas palabras se revela la condición levítica del salmista. Toda su ilusión es la de vivir a la sombra del santuario, desarrollándose con pujanza, como el verde olivo, en íntima comunidad espiritual con Yahvé 19. Su suerte será muy diversa de la del impío, que será desenraizado, como árbol maldito, de la presencia divina. El piadoso, en cambio, esperara en el nombre de su Dios, que es garantía y prenda de protección y salvación. El salmista termina prometiendo un canto de acción de gracias en las asambleas religiosas públicas, en presencia de tus piadosos 20. La vida del justo está siempre en íntima relación con las manifestaciones litúrgicas del templo, y por eso el templo suele ser siempre el eco de sus sucesos y problemas personales. Las angustias y vicisitudes de los salmistas suelen ser la encarnación y el símbolo de los problemas de la clase piadosa de la sociedad judía; la indiferencia religiosa y la positiva hostilidad de los malvados se ceba en los que permanecen como minoría selecta fieles a los postulados de la Ley divina.
1 Cf Jér 20,3s; 28:55.
2 Cf. Ts 22.155. 3 Cf. sal 26. 4 Cf. 1 Saín c.21-27. 5 J. Calés, o.c., I 524. 6 Sal 5:5.8; 23:6; 02:2-4.13-14. 7 (E. Püdechard, O.C., I;· 41. 8 Sobre el sentido de estos tirulo. cf, com, a Sal 4:1;32:1. 9 Cf. Sam 21:1-9; 22:6-9. 10 Así según los LXX. El TM lee: "héroe de piedad de Dios." Leyendo titgabbeel-jasid en vez de haggibór jesed'el del TM, tenemos la lección de los LXX. 10 Cf. Jer 11:19. 11 Lit. en el ΤΓΜ: mαs que decir lo justo." 12 ls Cf 2; cf. Jer 9:3. 13 Cf, Sal 5:10; 10,8; 12:33; Miq 6:13; 14 Cf. Sal 55:2; 57:5; 56.8; 64:4; Pio v 26:1.8. 15 Cf. Is 22:187; Dt 28:63; Prov 2:22; Job 18:14. 16 Cf 21:7; 27:5; 15 17 Cf. Sal 40:4; 64:10; 65:9; 67:8. 18 Cf. Sal 69:9; 40:4; 58,105; 64:83; 5:12. 19 Cf. Jer 11:16; Os 14:8; Sal 1:4; 92:11s; 20 Cf. Is 21:8; Sal 22:26; 54:7.
Salmo 53 (Vg 52): Perversión General en la Sociedad Israelita.
E
ste salmo es una nueva recensión del salmo 14, con ligeras diferencias; sistemáticamente se sustituye el nombre divino Yahvé por el de Elohím, sin duda debido a preocupaciones teológicas tardías que tendían a rodear de misterio el sagrado tetragrammaton revelado en el Sinaí 1.1
Al maestro del coro. A la flauta. Maskil. De David. 2 Dice en su corazón el necio: "No hay Dios." Se han corrompido, hicieron cosas abominables, no hay quien haga el bien. 3 Se inclina Dios desde los cielos hacia los hijos de los hombres í para ver si hay algún cuerdo que busque a Dios. 4 Todos se han descarriado y a una se han corrompido, no hay quien haga el bien; no hay ni uno solo. 5 ΏNo saben todos los obradores de iniquidad que comen mi pueblo como comen el pan, que no invocan a Dios? ó Tiemblan de miedo donde no hay que temer, porque Dios esparcirá los huesos del que te asedia 2; y tú los cubrirás de ignominia, porque Dios los rechazó. 7 ΏQuién otorgará desde Sión la salvación de Israel? Al hacer retornar Dios a su pueblo, se alegrará Jacob, se gozará Israel.Sobre el sentido y las dificultades del texto véase el salmo 14. En el v.6 encontramos una diferencia con el correspondiente de dicho salmo, cuyo texto está bastante alterado. La lectura de 53:6 parece aludir al castigo divino infligido por Dios al que asedia al justo o a la ciudad santa. El mayor castigo para los antiguos era quedar insepultos, expuestos a las fieras y a las aves rapaces. Algunos autores creen que es una alusión al asedio de Jerusalén por los ejércitos de Senaquerib; pero nada en el contexto avala esta alusión histórica. El salmo es de tipo "sapiencial," y en él se habla del castigo divino sobre los que viven olvidados de la Ley del Señor, ateos prácticos que se burlan de los que son fieles a Dios. Estos van a ser dispersados y avergonzados ante la intervención divina punitiva 4.
1 Sobre el tema y estructura del salmo véase el com. al salmo 14. 2 Sobre el sentido dudoso de este verso y su comparación con el correspondiente del salmo 14 véase la excelente explicación de Podechard, o.c., I, Notes critiques (París 1049) 64-65. 3 Cf, Ez 6:5,
4 Cf. Is 30:5; Jer 2:26; 6:15; 46:24; Sal 89:11.
Salmo 54 (Vg 53): Oración Contra los Enemigos Insolentes.
E
sta composición poética es esencialmente una lamentación individual en el sentido clásico de otras análogas del Salterio. Puede dividirse en dos partes: a) súplica de ayuda contra unos despiadados enemigos que le atacan insolentemente, poniendo en peligro su vida (1-5); b) afirmación de fe y confianza en Yahvé, que le ha de defender y vindicar sus derechos, con promesa de ofrecer sacrificios de acción de gracias (6-9). Ambas partes están separadas por la palabra Seláh, de probable significación musical.Según el título, este salmo fue compuesto por el propio David en ocasión de la traición de los moradores de Zif, que le denunciaron a Saúl, que sañudamente le perseguía 1. Como otros títulos del Salterio, hay que atribuir estas indicaciones cronológicas a preocupaciones eruditas de algún glosista posterior que buscaba ambientar ante sus lectores la composición de los salmos. Por el contenido no podemos determinar la época de la composición, que bien puede ser anterior al exilio.
Súplica de ayuda contra los enemigos (1-5).
1
Al maestro del coro. A las cuerdas. Maskil. De David 2. 2 Cuando vinieron los de Zif a decir a Saúl: "ΏEs que David no está escondido entre nosotros?"3 3 Sálvame, ‘oh Dios! por tu nombre, por tu poder hazme justicia. 4 Oye, ‘oh Dios! mi oración, da oídos a las palabras de mi boca. 5 Porque los soberbios se han levantado contra mí 4 y violentos buscan mi vida. No ponen a Dios ante ellos. Seláh.El nombre de Dios es la garantía de salvación para los justos atribulados, porque simboliza al mismo Dios en sus atributos de justicia y fidelidad para con los suyos. Según la mentalidad israelita, el propio Dios estaba ligado con unas promesas de auxilio a los que cumplían sus mandamientos 5, y por eso la invocación de su nombre era ya un anticipo de victoria6. El nombre, pues, de Dios era como el signo externo que sintetizaba su misteriosa naturaleza. Conforme a las preocupaciones teológicas de esta colección del Salterio, el salmista evita transcribir el nombre de Yahvé, que es el que en realidad refleja las promesas de protección del Sinaí 7. El salmista, consciente de la realidad de las promesas divinas, pide que abra ponga a disposición su poder para hacer brillar su justicia, pues se siente injustamente perseguido 8.
Los enemigos perseguidores del justo atribulado son calificados como soberbios y violentos, sin escrúpulos religiosos, ya que no ponen a Dios ante ellos. Ateos prácticos, prescinden de la realidad de la Providencia divina, que dirige el curso de los acontecimientos y las vidas de los hombres, dando a cada uno lo merecido por sus actos virtuosos o pecaminosos 9. Los piadosos y justos en la sociedad son siempre una minoría y tienen que sufrir de la insolencia de los indiferentes e irreligiosos. El salmista simboliza en su persona esta clase de fieles a la Ley, perseguidos por los impíos.
Profesión de fe y confianza en Dios (6-9).
6
He aquí que Dios viene en mi ayuda; es el Señor el sostén de mi vida I0. 7 Vuelve el mal contra mis adversarios. ‘Por tu fidelidad, extermínalos! 8 Gustoso yo te ofreceré sacrificios; alabaré tu nombre, ‘oh Yahvé! porque es bueno. 9 Me libra de toda angustia, y mis ojos han visto a mis enemigos (humillados).Como es ley en estos salmos deprecatorios, el poeta pasa de la súplica angustiosa y ardiente al estado de confianza en la salvación, pues Dios está siempre para ayudar a los suyos y no los abandona en los momentos críticos. El salmista declara enfáticamente que Dios es el sostén de su vida, lo que da plena seguridad de salir de la situación de opresión actual. Llevado de este sentimiento de confianza, se atreve a pedir a su Dios que despliegue su poder enviando el mal contra sus adversarios, es decir, que intervenga castigando su insolencia y presunción. Y en un arranque de su espíritu atribulado, pide el exterminio para los que le procuran el mal (v.7), apelando a la fidelidad de su Dios para moverle a este castigo devastador contra los enemigos. Yahvé había prometido exterminar a los enemigos de Israel, si le eran fieles, introduciéndolos en la tierra de Canaán 11. El salmista simbolizando a la clase perseguida apela a la justicia divina y a sus promesas de castigo de los impíos para que intervenga ahora contra los que le oprimen. Su frase extermínalos choca con nuestra sensibilidad evangélica, pero debe tomarse como desahogo oratorio para expresar la opresión en que se halla. Por otra parte, no hemos de perder de vista que los hagiógrafos y justos del A.T. estaban muy lejos de la panorámica de caridad del Evangelio. Las costumbres entonces eran mucho más rudas, y conforme al ambiente cultural-religioso de la época expresan sus ideas. La causa de ellos era la del propio Dios, y al pedir justicia a favor suyo, intentaban hacer brillar los atributos de la Providencia divina en la sociedad olvidada de Yahvé.
Como en otros salmos, el poeta termina prometiendo sacrificios de acción de gracias por la milagrosa liberación (v.8) 12. En la asamblea pública religiosa alabará a Yahvé, porque se ha mostrado bueno con él al librarle de toda angustia y concederle poder contemplar a sus enemigos vencidos y humillados. La vindicación de los derechos del justo atribulado es la manifestación de la justicia divina, que castiga inexorablemente al impío que persiste en su pecado. Es una prueba de la manifestación providencialista en favor de los suyos.
1 Cf. Sam 23:19. 2 Sobre los títulos introductorios véase com. a Sal 4:1; 32:1. 3 Cf. 1 Sám 23:19; 26:1. 4 El TM dice "extranjeros" (zarim). Pero este verso aparece en Sal 86:14, leyendo zedim (soberbios), lo que se adapta bien al contexto del Sal 54:5. Por ello, comúnmente los críticos admiten esta traducción de sobe.rbios, que tiene, además, en su aval algunos manuscritos hebreos y el Targum, aunque las versiones antiguas lean "extranjeros," como el TM. 5 Cf. Dt 4:1.
6 cf. Sal 5:12; 20:2.8; 9:11. 7 Véase sobre el nombre de Yahvé "Biblia comentada," I 403-408. 8 Cf. ι Sarn 24.15; Sal?(H; 9:5; 26:2; 35:25; 43:2. 9 Cf. Sal 44:21; 118:93. 10 Lit. en heb. "mi alma," 11 Cf. Dt 6:105. 12 Cf. Sal 22:26; 35:18.
Salmo 55 (Vg 54): Suplica del Justo Perseguido.
E
ste salmo, paralelo al 41, refleja las angustias de un alma atribulada en extremo, al ser objeto de traición de gentes que antes consideraba amigas. El salmista parece ser un miembro de la clase levítica, víctima de los manejos innobles de representantes de la misma sociedad levítica, los cuales pugnaban por el ejercicio de determinadas funciones más honrosas del templo l. Los sentimientos más encontrados aparecen en esta composición salmódica: tristeza, indignación, fe, esperanza, mezcladas con súplicas ardientes. "El autor es un alma tierna, poética, impresionable. No tiene nada de combativo. Es un Jeremías destinado a sufrir en medio de un mundo en el que la intriga y la injusticia aseguran el éxito" 2. El salmo es a la vez una plegaria y una lamentación. A pesar de la imperfecta e incorrecta conservación del texto original, podemos "descubrir una composición cuidada y verdaderamente artística... Hay muchas estrofas de gran efecto: la del vuelo de la paloma recuerda el encanto poético y melancólico de ciertos salmos de los hijos de Coré; el apostrofe emocionante al amigo convertido en traidor, la exclamación súbita sobre su hipocresía, la descripción punzante del triste estado de la ciudad, son pequeñas obras maestras... Y en todo hay que destacar la rapidez y los bruscos sobresaltos de movimiento lírico, los impresionantes contrastes que de ello resultan, la sinceridad de sentimientos y el estilo." 3El salmo se divide en dos partes con cuatro estrofas cada una:
a) el salmista, objeto de persecución de sus enemigos (1-15);
b) desahogo pasional contra los malvados; confianza en la justicia divina (16-24).
El título atribuye esta composición al propio rey David, pero nacía sugiere en el salmo que su autor tenga atribuciones reales. Los que mantienen la autenticidad davídica suponen que la ocasión que dio lugar a esta composición fue la traición de Aquitofel4; pero nada en el contexto lo avala. No faltan quienes supongan que el autor es el profeta Jeremías, traicionado por Pasjur 5; las semejanzas de lenguaje dan más probabilidades a esta opinión6. Los críticos modernos en razón de los numerosos arameísmos del salmo se inclinan por una composición postexílica, aunque admiten la posibilidad de una pieza preexílica que haya sido retocada después en los tiempos que siguieron al retorno a la patria.
Invocación: súplica a Yahvé (1-3).
1
Al maestro del coro. A las cuerdas. Maskil. De David 7. 2 Da oídos, ‘oh Dios! a mi oración, no te escondas a mi súplica. 3 Atiende y respóndeme. Estoy abatido en mi tristeza y conturbado.Conforme al módulo de otros salmos, el poeta inicia su composición invocando a Dios para que preste atención a las angustias que va a describir 8. Es la hora de mostrar su protección hacia el desvalido, y, por tanto, ruega que no esconda su rostro, desentendiéndose de su plegaria, llena de ansiedad 9. Su situación es penosa, pues se siente abatido y lleno de tristeza ante los ataques injustos de sus adversarios y amigos, como después declarará.
El justo perseguido (4-6).
4
Estoy aturdido por los gritos del enemigo, ante la opresión del malvado, pues me echan encima el infortunio y me persiguen con furor. 5 Me tiembla el corazón dentro del pecho, asáltanme terrores de muerte. 6 Me invade el temblor y el terror, me envuelve el espanto.Los enemigos del salmista le aturden con sus insultos, calumnias y amenazas, y le oprimen injustamente. Ellos son la causa de que el infortunio caiga sobre el justo como una pesada piedra 10. En sus ataques persisten despiadadamente, persiguiéndole con furor y saña; y el salmista refleja poéticamente su situación angustiosa en medio de tanto terror. Las expresiones son fuertes y encuentran su paralelo en otras similares del libro de Job, Isaías y Ezequiel u. Insistentemente se repiten los términos de temblor, terror, espanto, para reflejar el ánimo sobrecogido del justo atribulado. En Is 21:3-4 encontramos expresiones similares al describir la invasión de Babilonia: "Mis entrañas se han llenado de angustia y soy presa de dolores como de parturienta. Aturdido, ya no oigo; espantado, ya no veo. Pasmóse mi corazón, el terror me invadió, la plácida noche me llena de espanto." El paciente Job desahoga poéticamente su íntima tragedia: "se han clavado en mí las saetas del Omnipotente, y me ha dado a beber su veneno, y los terrores de Dios combaten contra mí"12.
Ansias de liberación (7-9).
7
Y yo digo: ‘Quién me diera alas como de paloma, y volaría y descansaría! 8 ‘Ciertamente huiría lejos y moraría en el desierto! Seláh. 9 ‘Apresuraríame a salvarme del viento impetuoso y de la tempestad!Hastiado de tanta hostilidad, el poeta desea salir, volando con la rapidez de la paloma, hacia el desierto, para allí encontrarse a sus anchas, libre de todas las apreturas sociales y maquinaciones siniestras. El profeta Jeremías, cansado de sufrir incomprendido, ansia también aislarse en el desierto en un "albergue de viandantes." "‘Ojalá tuviera en el desierto un albergue de caminantes, y dejaría a mi pueblo y me iría lejos de ellos, pues todos son adúlteros, gavilla de ladrones; tensan su lengua como un arco... Amontonan iniquidad sobre iniquidad y a mí me desprecian... Guárdese cada uno de su amigo y nadie confíe en su hermano, pues todos los hermanos engañan siempre, todos los amigos calumnian..." 13 Esta atmósfera de doblez e incomprensión en la sociedad es lo que atosiga al salmista. Solo en el desierto, aislado de todos, encontraría reposo su alma angustiada. El símil de paloma puede aludir a la timidez e inocencia del justo perseguido en una sociedad corrompida, en la que las diversas facciones y partidismos viento tempestuoso y tempestad parecen ahogar toda tranquilidad y paz.
La ciudad dominada por la insidia y el fraude (10-12).
10
Confunde, Señor, divide sus lenguas, porque veo en la ciudad la violencia y la discordia. 11 Día y noche giran en torno a sus murallas, y en medio de ella la iniquidad y la maldad. 12 Dentro de ella la insidia; de sus plazas no se apartan la mentira y el fraude.La situación moral de la ciudad no puede ser más caótica, ya que campea la violencia y la discordia. Es como una pequeña Babel, donde impera el engaño y la iniquidad. Quizá aludiendo al texto de Gen 11:9, pide a su Dios que intervenga confundiendo sus lenguas, para que no puedan entenderse para el mal. Las reuniones no tienen otra finalidad que maquinar el mal. Se entienden demasiado bien para conspirar contra el justo: la violencia y la discordia son como dos centinelas que giran en torno a las murallas; pero, en vez de sembrar paz y seguridad, como era de esperar de los centinelas nocturnos de guardia, trabajan para que en medio de la ciudad triunfen la iniquidad y la maldad (ν.11) 14. Υ en las plazas lugares de transacciones comerciales y de concentraciones populares reinan la mentira y el fraude 15. En la ciudad santa, en la que debía imperar la Ley divina, no hay más que vicios y extorsiones.
Conducta traidora del amigo (13-15).
13
Que no es un enemigo quien me afrenta, pues lo soportaría. No es uno de los que me aborrecen el que se insolenta contra mí; me ocultaría de él. 14 Pero eres tú, un hombre como yo, mi familiar y mi conocido, 15 con quien gustaba de secretas confidencias; íbamos juntos entre la turba a la casa de Dios.Lo más doloroso para el salmista es que entre los intrigantes contra su persona hay gentes de su intimidad, algunos colegas con los que había convivido en el templo, intimando con ellos en secretas confidencias (ν.15); sin duda que alude a compañeros levitas familiarizados con las funciones cultuales, que injustamente habían calumniado y postergado al salmista. La traición de un amigo siempre es más dolorosa que la persecución del enemigo, pues en los duros lances de la vida siempre se cuenta con la fidelidad de los íntimos. Ante el enemigo declarado cabe tomar medidas de defensa, ocultándose de sus insidias (ν.13); pero la puρalada del amigo traidor coge desprevenida a la vνctima, y, por tanto, el choque psicológico es más real, pues no estaba preparada para este trance. Es el caso del salmista traicionado. También en esto encontramos un eco de los oráculos jeremianos: "guárdese cada uno de su amigo, y nadie confíe en su hermano, pues todos los hermanos engañan siempre, todos los amigos calumnian."16 El salmista recuerda con nostalgia los momentos de intimidad en que con sus colegas avanzaba procesionalmente entre la turba o manifestación popular festiva hacia la casa de Dios 17. Esta comunidad de vida litúrgica debía garantizar contra toda ruptura de relaciones de amistad, pues a los valores humanos de intimidad antigua se juntan las exigencias religiosas de la casa de Dios.
Castigo de los impíos y salvación del justo (16-20).
16
Los sorprenderá la muerte, descenderán vivos al seol, porque no hay sino maldad en sus moradas, dentro de ellos. 17 Yo, empero, invocaré a Dios, y Yahvé me salvará. 18 A la tarde, a la mañana, al mediodía, yo me quejo y conturbo, y El oirá mi voz. 19 Rescatará mi alma en paz de los que me acosan, pues son muchos contra mí. 20 Dios oirá y los humillará 18, El que está sentado desde la eternidad. Selah. Porque ellos no se enmiendan y no temen a Dios.Ante esta conducta hostil, el salmista reacciona apelando a los justos juicios divinos, que indefectiblemente se han de cumplir, porque Dios no ha de permitir el triunfo de la maldad! Al fin les sorprenderá la muerte prematura, que es el castigo normal anunciado contra los infieles a la Ley divina. Como Coré y sus cómplices, descenderán pronto al seol, o morada subterránea de los muertos, para allí llevar una vida lánguida sin esperanza 19. La muerte prematura será el castigo merecido a sus múltiples impiedades 20. Su malicia los domina totalmente, y dentro de ellos y en su morada no hay sino maldad. Contrapuesta a esta triste suerte está la del salmista, que por efecto de su invocación a Dios se salvará (v.14). Siempre ha confiado en su providencia, y ahora está seguro de que le ha de liberar de la opresión y hostilidad de sus enemigos. La desaparición de éstos de la vida será la hora de la salvación del justo atribulado. Las horas oficiales de oración son la tarde, la mañana y el mediodía21. El día litúrgico comenzaba por la tarde, y de ahí que se mencione la tarde en primer lugar 22. Los tres tiempos de oración significaban prácticamente que el salmista atribulado estaba continuamente en actitud de súplica angustiosa a su Dios. Seguro de la eficacia de su plegaria, declara que Dios rescatará su alma, o vida, frente a la hostilidad de los que le acosan, a pesar de que son muchos los que le cercan.
Al fin los humillará, porque como Juez universal está sentado desde la eternidad, asistiendo al desarrollo de los acontecimientos para dar el veredicto conforme a las exigencias de su justicia 23. El salmista insiste en la majestad del Dios inmutable, que está sentado en su tribunal celeste, inaccesible a las pequeneces humanas e insobornable en sus decisiones. Durante siglos desde la eternidad Oíos permite temporalmente el triunfo del impío en la vida, pero al fin enviará inexorablemente su castigo, porque no se enmiendan ni le temen, viviendo como ateos prácticos, sin pensar que por encima de sus cálculos está la mano del Eterno.
La muerte prematura de los malvados (21-24).
21
Tiende sus manos contra los que con él están en paz, viola su pacto. 22 Es blanda su boca más que la manteca, pero lleva la guerra en su corazón. Son sus palabras más untuosas que el aceite, pero son espadas desenvainadas, 23 Encomienda a Yahvé tu destino 24, y El te sostendrá, pues no permitirá jamás que el justo vacile. 24 Pero tú, ‘oh Dios! los harás descender a la fosa de la corrupción. Hombres sanguinarios y dolosos, no llegarán a la mitad de sus días, mas yo confiaré en ti.El salmista describe ahora al amigo traidor con frases expresivas y metáforas sangrantes. Todo en él rezuma doblez e hipocresía calculada: tiende la mano afectuosamente a los que son sus amigos: los que con él están en paz (v.21). Entre todos los enemigos, el salmista "piensa, sobre todo, en el que le traicionó, y no encuentra palabras para calificar su baja acción. Mientras tiende la mano viola su pacto, es decir, las obligaciones sagradas de la amistad 25. En sus palabras es meloso e insinuante, pero en su corazón trama la guerra contra el amigo (v.22); aunque son untuosas como el aceite 26, sin embargo, en realidad son afiladas y crueles como espadas desenvainadas, que penetran hasta el corazón 27.
Ante la realidad de la Providencia divina, el salmista recomienda la confianza en Yahvé, que es el dueño de nuestro destino y, por ello, sostendrá al que a El se confía, dándole fuerzas para sobrellevar sus contrariedades 28, y, al fin, la victoria, pues no permitirá que el justo vacile, siendo descalificado definitivamente ante la sociedad 29. En cambio, los impíos serán lanzados al sepulcro, víctimas de una muerte prematura 30. El salmista confía en Yahvé, esperando verse libre de esta triste suerte de los sanguinarios y dolosos. Está seguro de que la providencia protectora de Yahvé dirá la última palabra en favor de sus fieles probados en la tribulación.
Muchos Santos Padres han dado un sentido mesiánico a este salmo del justo perseguido, viendo su cumplimiento en Cristo. En realidad, nada en el salmo insinúa un carácter mesiánico, pero muchos rasgos del salmista atribulado y perseguido pueden aplicarse en sentido típico a Cristo 31.
1 Cf. Sal 5.
2 E. Podéchard, o.c., I 247. 3 J. Calés, o.c., I40. 5 Cf. Jer 20:1s. 4 Cf. 2 Sam 15:37; 16:17. 6 Cf. Jer 9:25, y Sal 55:8. 7 Sobre el sentido de estos títulos véase com. a Sal 4:1; 54:1; 32:1. 8 Cf. Sal 54:3. 9 Cf. Sal 10,2; Lam 3:56. 10 Cf. Sal 140,11; 21:12; 2 Sam 15:14. 11 Cf. Job 21:6; Is 21:4; Ez 7:18. 12 Job 6:14. 13 Jerg,2. 14 Sobre los centinelas que hacen la guardia nocturna de ronda véase Cant 3:3; cf. Sal 43:3; 8q,15. 15 Cf. Dt 13:17; Jer 5:1; Neh 8:16; 2 Par 32:6. 16 Jer 0,2. 17 Cf. Sal 43:5. 18 Lit. el TM dice: "les responderá." Nuestra traducción sigue la versión de los LXX, de Símaco y San Jerónimo, que leyeron wi'annemó en vez del weva'anem del TM. 19 Cf. Núm 16:30.33- 20 Cf. Sal 35:9; 124:4; Prov Í,i2. 21 Cf. Dan 6:11. 22 Cf. Lev 23:32. 23 Cf. Dt 33:27; Sal 9:8-10; 29:11; 74:13; Hab 1:12. 24 Lit. "arroja a Yahvé tu solicitud." 25 Cf. Sam 26:9; Sal 7:5; 41:10; Jer 20,10; 38:22. 26 Cf. Prov 5:3- 27 Cf. Sal 52:3. 28 Cf. Sal 22:9; 37:6. 29 Cf. Sal 10,7; 13:5; 30,7. 30 Sobre la frase "descender a la fosa" véase la ilustración arqueológica en H. Vincent, Canaan d'aprés la exploration recente 215; cf. Jer 17:11; Sal 102:25; Prov 10,27. 31 Cf. Eusebio, Dem. Evang. X: PG 22:730; Com. in Ps.: PG 23:4705; San Atanasio: PG 27:2505; Teodoreto: PG 80,1267; San Hilario: PL 9:347; San Agustín: PL 26:630.
Salmo 56 (Vg 55): Firme Confianza en Dios.
T
ambién este poema tiene el aire de lamentación de un justo perseguido que pone toda su confianza en la protección divina. Bajo este aspecto, este salmo tiene gran similitud con el que sigue, ya que en ambos la confianza en Dios es la nota dominante. A pesar de los peligros graves inminentes, la fe en la liberación permanece en el ánimo del salmista.Podemos dividir esta composición poética en tres partes: a) lamentación y confianza en Dios (1-5); b) lamentación y plegaria (6-9); c) actitud confiada y promesa de acción de gracias (10-14). Cada parte tiene dos estrofas. El estilo es vigoroso, aunque se repiten muchas frases estereotipadas, predominando el paralelismo sintético.
El título asigna este poema también a David y da como circunstancia histórica su huida a la tierra de los filisteos, en tierra de Gat1. En ese supuesto, el poeta, futuro rey de Jerusalén, se dirigiría desde la tierra extranjera a su Dios, lamentándose de la persecución injusta de que es objeto y pidiendo la victoria y la liberación. Sin embargo, aunque por la lengua y el estilo puede sostenerse que es anterior al exilio, no pocos críticos modernos creen que es abiertamente postexílico 2. Como otros salmos, éste está compuesto después de la liberación de un peligro, y por ficción literaria poética se describe como presente la angustia pasada. Todo esto no es más que un pretexto para cantar la providencia divina en la asamblea litúrgica de los fieles. La experiencia personal del salmista es que Yahvé no abandona a los suyos, y, por eso, en una ceremonia de acción de gracias, lo declara para edificación de los fieles también postergados por su fidelidad a la Ley de Yahvé.
Lamentación y confianza en Yahvé (1-5).
1
Al maestro del coro. Sobre "la paloma muda de las lejanías." De David, Miktam: cuando los filisteos le prendieron en Gat3. 2Apiádate de mí, ‘oh Dios! porque me persiguen los hombres, me oprimen y combaten constantemente. 3 Sin cesar me persiguen mis enemigos, pues son muchos los que me combaten. 4 Oh Altísimo Cuando yo temo4, en ti confío. 5Con el favor de Dios celebraré su promesa, en Dios me confío y nada temo, ΏQué podrá hacer un hombre contra mí? 5Como en otros salmos, el poeta inicia su exposición apelando al poder de Dios para que le libre de la hostilidad de los muchos que le persiguen. Algunos autores pretenden que este poema se ha de entender en sentido colectivo, como si el salmista expresara los sentimientos de Israel como nación cercada de enemigos; pero todo el contexto del salmo insinúa que es un problema personal, y todas las alusiones a combates se han de tomar en sentido metafórico. La hostilidad contra el justo es sistemática y constante, como la de fieras que están al acecho 6; pero, con todo, la confianza en Dios se aumenta en los momentos de peligro, porque está seguro el salmista perseguido que llegará a celebrar el cumplimiento de la promesa de liberación 7. Dios no puede desamparar a los suyos en los momentos críticos, y, en ese supuesto, no hay hombre que pueda oponerse al justo (v.5). Sus maquinaciones humanas están condenadas al fracaso, porque no cuentan con la ayuda del Omnipotente, que está a disposición del justo. El ser humano es sólo "carne" frágil y perecedera y no puede competir con el que es eterno y omnipotente 8.
Lamentación y plegaria (6-9).
6
Todo el día abominan mis palabras 9, contra mí sus maquinaciones van al mal. 7 Se conjuran, están al acecho, espían mis pasos, como esperando (acabar con) mi vida. 8 Pésalos, ‘oh Dios! en la medida de su iniquidad 10, tú que abates a los pueblos en tu cólera. 9 Tú que tienes cuenta de mi vida errante, pon mis lágrimas en tu redoma. ΏNo están (escritas) en tu libro?En torno al salmista hay una conjura organizada. Calumniadores sistemáticos, interpretan mal o abominan de sus palabras 11. Morosamente describe el salmista las tentativas hostiles de sus adversarios, aunque no concreta la causa de esta animadversión sistemática e injusta. Están al acecho como cazadores dispuestos a caer sobre la presa; incluso buscan ocasión para quitarle la vida a traición 12. En un arranque vindicativo, el justo asediado pide a Dios que los castigue según merecen: pésalos en la medida de su iniquidad (v.8). Yahvé es el Juez supremo y está sobre todos los pueblos, a los que abate según sus altos e inescrutables designios, que exigen también la manifestación de su cólera. Parece como si el salmista atribulado apelara al juicio general sobre todos los pueblos y pecadores, conforme a la expectación general de los últimos tiempos del A.T. La justicia de Dios había de manifestarse solemnemente antes de la inauguración mesiánica 13, y las almas justas perseguidas suspiraban por este día de vindicación de la virtud de los fieles yahvistas. Conforme a esta perspectiva, el salmista une su causa a la de los justos perseguidos y apela al Dios del juicio sobre los pueblos y pecadores para que adelante la manifestación de su justicia y castigue a los impíos que le persiguen.
El salmista perseguido lleva una vida errante, y esta situación angustiosa es bien conocida del propio Dios. Por eso pide que sus lágrimas no sean echadas en olvido, sino guardadas cuidadosamente en la redoma en que Dios guarda lo más precioso. El salmista juega con la creencia de que Dios lleva el registro de los actos humanos en el Libro de la Vida 14, y, conforme a ello, supone metafóricamente que tiene también un recipiente para recoger las lágrimas de los justos perseguidos 15, para acordarse de ellos y hacerles justicia. San Bernardo dirá bellísimamente, dentro ya de la perspectiva evangélica: "Lacrimae paenitentium vinum angelorum." Del mismo modo, las lágrimas de los justos perseguidos del A.T. son guardadas cuidadosamente, porque ellas claman a Dios por la justicia y muestran la fidelidad de los suyos; por eso son cuidadosamente guardadas, de modo que no se pierdan.
Confianza en Dios y promesa de acción de gracias (10-14).
10
Entonces volverán la espalda mis enemigos, en el día en que te invoque; así sabré que Dios está en mi favor 16. 11 Con (el favor) de Dios celebraré su promesa 17, con la ayuda de Yahvé alabaré su palabra. 12 En Dios me confío y nada temo. ΏQué podrá hacer un hombre contra mí? 13 Yo te debo, ‘oh Dios! mis ofrendas votivas, te ofreceré ofrendas de alabanza, 14 Porque libraste mi vida de la muerte, y mis pies de la caída 18, para que pueda andar en la presencia de Dios, en la luz de los vivientes.Después de implorar la intervención justiciera de Dios sobre los impíos, el salmista expresa su seguridad en la afrentosa derrota de ellos. Ello será una confirmación de que tiene a Dios a su favor (v.10) 19. Entonces llegará el momento de la acción de gracias por el cumplimiento de su promesa, o "palabra" solemnemente empeñada, de ayudar a los que le son fieles 20. Cumplirá sus ofrendas votivas y sacrificios de alabanza o de acción de gracias: durante sus horas de opresión ha hecho votos a su Dios, y ahora llega el momento de cumplirlos 21. Yahvé le ha otorgado el mayor de los dones, pues le ha librado de la muerte, de forma que pueda continuar en la presencia de Dios, disfrutando de la luz de los vivientes, en contraposición a la región tenebrosa del Seol, adonde hubiera ido si hubiera muerto 22. Aunque los muertos estaban sujetos al dominio de Yahvé 23, sin embargo, no había comunicación afectiva entre ellos y su Dios, y sólo entre los vivos se podía alabar a Dios 24. Por eso habla el salmista de andar en la presencia de Dios, es decir, participar de las intimidades de la vida litúrgica en el templo, donde Yahvé se manifiesta de un modo particular a sus fieles 25. El mejor comentario dentro de la nueva perspectiva evangélica son las palabras de Jesús: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" 26.
1 Cf. Sam 21:10s.
2 Así E. Podechard, o.c., I 249. 3 El título que traducimos "sobre la paloma..." debe aludir a alguna canción que empezara por estas palabras en hebreo. La Vg, siguiendo a los LXX: "Pro populo, qui a sanctis longe factus est." Sobre las otras indicaciones véase com. a Sal 4:1; 16:1; Sam 21:10-15; 27:23. 4 La palabra que traducimos por "Altísimo" es marom del verso anterior. Así NP. 5 Lit. "ΏQué me hará la carne?" Aquí carne es sinónimo de hombre frágil y perecedero. 6 Cf. Sal 57:4; 9:20; 10,19; 42:10. 7 Cf. Sal 130,6; 44:9. 8 Cf. Sal 78:40; Gen 6:3; Job 10:4; Is 40,5-6; Jer 17:5. 9 Verso oscuro. Nuestra traducción se aproxima a la de los LXX. Lit. el TM: "angustian mis palabras." 10 Verso oscuro, muy diversamente traducido. El TM: "Por encima de su iniquidad, Ώsalud para ellos?" La Vg, siguiendo a los LXX: "pro nihilo salvos facies illos" (lee 'ein en vez de 'awen). Nuestra traducción, muy generalizada entre los críticos, se basa en el cambio de pallet (salvar) en palles (pesar, medir). Así NP. 11 Cf. Sal 7:45. Btb. de Jer.: "desfiguran mis palabras." 12 Cf. Sal 119:96; Sam 23:22; Sal 59:4; 10:9. 13 Cf. Jl3:1s. 14 Cf. Ex 32:32; Sal 69:29; 139:17; Mal 3:16. 15 Cf. Jos 9:34; Sam 16:20; Sal 119:84. 16 Kirkpatrick: "Cuando clame, mis enemigos se volverán atrás; esto lo sé, pues Dios está a mi favor." 17 Lit. "palabra." La segunda parte del verso es considerada como repetición innecesaria de un glosista que quería mantener el nombre de Yahvé. 18 Lit el TM: "ΏNo (has librado) mis pies?" 19 Cf. Sal 9:4; 118:7. 20 Cf Prov 13:13; 16:20. 21 Cf. Sal 66:4; Aet 21:23. 22 Cf. Job 33:28-30; Ecl 4:15; 6:5; 1:1:7; 18:18; Lam 3:6. 23 Cf. Job 26:6; Prov 27:20. 24 Cf. Sal 88:12. 25 Cf. Sal 36:10; 16:11. 26 Jn 8:12.
Salmo 57 (Vg 56): Oración Confiada del Justo.
E
ste poema es muy semejante al anterior por el argumento y la disposición general de sus partes. En él expansiona sus sentimientos un alma atribulada e incomprendida que, además, es hostigada por feroces enemigos, que se abalanzan como fieras ansiosas de su vida."Como el salmo anterior, éste también refleja la profunda confianza del justo perseguido, el cual está seguro de que Dios no le ha de abandonar en el peligro en que se halla. El acento tiene un matiz de triunfo que no encontramos en la composición poética anterior. También aquí aparecen sistemáticamente repetidas determinadas palabras, sin duda para recalcar más las ideas, aun a costa de la monotonía. El poema contiene dos estrofas, predominando el ritmo del paralelismo sintético.Los v.8-12 (acción de gracias) coinciden con los v.2-8 del salmo 108, lo que parece sugerir que este segundo fragmento del salmo tuvo existencia independiente antes de ser juntado a la primera parte (2-7). Con todo, es difícil determinar la época de composición del salmo actual. Según el título, el poema se debe al propio David, perseguido y oculto en la gruta de Adullam 1. Los críticos modernos suponen un origen más tardío de la composición.
Súplica confiada a Dios (1-6).
1
Al maestro del canto. Sobre "No destruyas." Miktam. De David, cuando huyó delante de Saúl en la caverna 2. 2 Ten piedad de mí, ‘oh Dios! ten piedad de mí, porque a ti he confiado mi alma y me ampararé a la sombra de tus alas mientras pasa la desgracia. 3Yo invocaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece 3. 4 El mandará de los cielos y me salvará, y confundirá a los que me acosan. Seláh 4. Mandará Dios su gracia y verdad. 5 Mi alma está en medio de leones, yazgo entre hombres encendidos (en furor) 5, cuyos dientes son lanzas y saetas, cuya lengua es tajante espada 6 Álzate, joh Dios! allá en lo alto de los cielos y haz esplender sobre toda la tierra tu gloria.Como en el salmo anterior, el poeta pide la ayuda de Dios en los críticos momentos de angustia en que se halla. La súplica tiene un aire marcado de confianza. Siempre ha estado al abrigo de las alas protectoras de Yahvé, que, como sombra bienhechora, le libra de las inclemencias de la vida. El salmista concibe aquí a su Dios como un ave que maternalmente esconde a sus polluelos bajo sus alas. Cuando sobreviene algún peligro, éstos acuden a su refugio seguro. Este símil es muy corriente en la literatura bíblica 6. El salmista, pues, mientras pasa la desgracia, acude al refugio seguro, que es su Dios providente y fiel a sus promesas de protección al que se le confía.
Su poder está garantizado, porque es el Altísimo 7, que habita en la cúspide de los cielos y desde allí gobierna el mundo y controla los acontecimientos de las vidas de los hombres. Desde su atalaya domina la panorámica de la historia, y nada se oculta a sus ojos, que escudriñan lo más secreto de los corazones 8. Particularmente está atento a las vicisitudes de los que son sus íntimos, sus fieles cumplidores de la Ley; a éstos les favorece, y, a pesar de hallarse en la cúspide de la morada celestial sobre la bóveda celeste, la región empírea de los griegos , está atento a las necesidades de los suyos. Por eso, en el momento oportuno mandará su ayuda para salvar al justo atribulado (v.4.) y confundir y avergonzar a los enemigos que le acosan. Los emisarios del Dios providente serán su gracía y verdad, que constituyen la garantía de la fidelidad de Dios a las promesas de ayudar al que le sea fiel.
Con toda viveza describe a sus enemigos, que le acechan como leones ávidos de la presa 9. Sus dientes son como mortales saetas; sus calumnias c insolencias hieren y penetran en el corazón del angustiado justo perseguido 10. En medio de tanta hostilidad que le circunda, sus ojos se levantan al Dios que habita en lo más alto de los cielos y desde allí contempla el ataque de sus enemigos; en sus ansias de salvación y de justicia, pide a Dios que se manifieste en su plena majestad y muestre esplendorosamente su gloria, castigando tanta insolencia 11. La manifestación de su justicia redundará en su propia gloria, pues todos serán testigos de su poder y protección a la virtud.
Liberación: acción de gracias (7-12).
7
Tendieron una red a mis pies para que sucumbiera 12; cavaron ante mí una fosa; fueron ellos los que cayeron en ella. Seláh. 8 Pronto está mi corazón, ‘oh Dios! está mi corazón dispuesto a cantar y entonar salmos. 9 ‘Despierta, gloria mía; despierta, salterio y cítara, y despertaré a la aurora! 10 Te alabaré entre los pueblos, ‘oh Señor! te cantaré salmos entre las naciones. 11 Porque sobrepasa a los cielos tu benignidad, y a las nubes tu fidelidad. 12 Álzate, ‘oh Dios! en lo alto de los cielos; haz esplender en toda la tierra tu gloria.Conforme al esquema estereotipado de estos salmos deprecatorios, después de solicitar la ayuda del Omnipotente, el poeta describe la realización de sus esperanzas. Son composiciones hechas "post factum," y por eso el cambio de situaciones se sucede artificialmente como en un film cinematográfico. La actualización dramática de las escenas pasadas sirve de ocasión para destacar ante las asambleas litúrgicas del pueblo la protección divina sobre sus fieles amigos. En efecto, el salmista destacó cómo se manifestó la justicia divina, haciendo caer a sus enemigos en las redes que le habían tendido y en la fosa que le habían cavado. Antes había declarado que le espiaban y estaban al acecho, y ahora, siguiendo el símil de los cazadores, que preparan emboscadas a la presa, proclama la derrota definitiva de los que han sido burlados en sus planes por la intervención de Dios 13. El corazón del salmista se esponja ante la derrota de sus adversarios, y se dispone a entonar salmos de acción de gracias a su Salvador. Poéticamente invita a su alma gloria mía a entonar cantos de júbilo al son del salterio y de la citara (V.9). Poéticamente declara que está dispuesto a despertar a la misma aurora con sus instrumentos musicales. De ordinario, la aurora es la que despierta al poeta para que entone cánticos en honor de Yahvé; aquí es el poeta el que se adelanta a la aurora, porque no puede retener el júbilo que le embarga. El poeta romano llamaba al gallo despertador de la aurora: "Vigilales... evocat auro-ram" 14; el salmista ahora es el despertador del nuevo día que se anuncia de triunfo por haber sido salvado del peligro. Job habla de los "parpadeos de la aurora"15; esta personificación del albor del día es corriente en la literatura poética bíblica 16.
La perspectiva del salmista se ensancha, pues no sólo quiere cantar los portentos de su Dios Salvador en medio de su pueblo, sino que aspira a darlos a conocer a los pueblos y naciones gentílicas (v.10). Aunque en estas frases no hay alusiones claras mesiánicas, sin embargo, su entusiasmo lírico se desborda y empalma con otras tradiciones universalistas de la literatura profética y sapiencial17. En realidad, la concepción monoteísta estricta llevaba lógicamente al universalismo, ya que el Dios de Israel es el Señor de toda la creación y de todos los pueblos; aquí el salmista declara que su benignidad sobrepasa a los cielos, y su fidelidad a las nubes. No sólo llenan la tierra, sino que traspasan el horizonte cósmico del hombre. Esta amplitud de la grandeza divina exige un canto que desborde también todos los ámbitos nacionales. Conforme a esta perspectiva, el salmista repite de nuevo el estribillo, pidiendo que se manifieste en lo alto de los cielos, haciendo esplender su gloria en toda la tierra. En el v.6 era una súplica para manifestar su justicia punitiva sobre sus enemigos que le cercan; ahora, en cambio, la panorámica se ensancha, pues pide que la gloria o manifestación gloriosa y rutilante de Yahvé llene toda la tierra, después de haber manifestado su justicia vengadora sobre los impíos.
1 Cf. Sam 22:1s. 2 Cf. Sam 22:1s; 24:1-8. El No destruyas debe de ser el principio de una canción conocida. Sobre las demás indicaciones véase com. a Sal 4:1; 10.1. 3 Así según los LXX. El TM lit.: "que cumple sobre mí." 4 La Vg y los LXX: "dedit in opprobrium conculcantes me." El TM lit.: "el que busca atraparme, blasfema." Bib. de Jér.: "Que Dios confunda al que me hostiga." NP: "Opprobriis afficiat eos qui me persequuntur." 5 Lit. el TM: "Yo estoy echado entre gentes que lanzan llamas..." Bib. de Jér.: "Mi alma está echada entre leones, que devoran los hijos de los hombres." 6 Cf. Sal 17:9; 36:8; 41:5; 43:8; 91:5; Rut 2:12; Mt 23:37. 7 Cf. Sal 7:18; 78:36; 83:19. 8 Cf. 1 Par 28:9; Jér 17:10. 9 Cf. Sal 7:3; 10:10; 17:13. 10 Cf. Sal 42:11; 52:3; 58:7; 64:4; Prov 30,14. 11 Cf. Sal 11:55; 36:63; 21:14; Is 2:11s. 12 Lit. el TM: "se ha encorvado mi alma." Los LXX y Vg: "incurvaverunt animam meam." Bib. de Jér.: "Mi alma ha sido encorvada." NP: "Depresserunt animam meam." 13 Cf. Sal 7:16; 9:163; 35:8; Ez 19:4; Ecl 10,8. 14 Ovidio, Metamorph. XI 597; el juglar del Mío Cid viene a decir lo mismo: "apriesa cantan los gallos e quieren crebar albores..." (I 14). 15 Job 3:9. 16 Cf. Is 14:12; Job 41:10; Sal 139:9.
17 Cf. Sal 36:6; Ef 3:18.Salmo 58 (Vg 57): Imprecación Contra los Jueces Injustos.
E
l poeta, en tono fulminante profético, se encara con los jueces inicuos, que con sus decisiones arbitrarias siembran el malestar y la injusticia en la sociedad. En el fondo, el problema que se plantea el salmista es el de la retribución: Ώpor qué en la tierra dominan y triunfan los prevaricadores? El estilo es enérgico y la diatriba es furibunda. Empieza con un apostrofe sangrante y sarcástico (2-3), para describir, después su perversa conducta (4-6), lanzando rudas imprecaciones (7-10), para terminar cantando la alegría que sentirá el justo cuando vea la manifestación justiciera de su Dios y sea reconocida su virtud (10-12),El estilo es vigoroso y atrevido, con un marcado sello profetice: denuncia abierta de los abusos de la clase dirigente y anuncio de su caída. Destaca en esta composición salmódica, por el vigor y brillo del estilo, la originalidad y lo pintores de sus imágenes, la libertad y, a la vez, la regularidad clásica de su desarrollo: apostrofe indignado a los malos jueces; reflexión sobre la profundidad de su perversidad congénita e incurable; plegaria para que no puedan dañar; predicción profética de su próximo aniquilamiento; cálculo de los resultados que se han de esperar de este castigo bien merecido." 1
El título atribuye a David la paternidad de este salmo, como es ley en gran número de salmos; pero es difícil suponer en boca de David esta diatriba contra los jueces injustos, pudiendo él tomar las medidas pertinentes para corregir los abusos como responsable de la vida político-judicial de la nación. Por otra parte, los abusos que aquí se denuncian coinciden con los fustigados por la predicación de los grandes profetas: Amos, Oseas, Isaías y Jeremías 2; incluso parece que hay concomitancias literarias con textos del Deutero-Isaías 3; todo lo cual aboga por una composición postdavídica del poema. Algunos autores creen sorprender alusiones de índole escatológica. Se trataría, no de las injusticias de los jueces de Israel, sino de la pugna entre el bien y el mal en el mundo, y así nos encontraríamos con un diálogo teológico dramatizado en el que intervienen el sentido providencialista de la historia y los obstáculos que se oponen a la implantación del reinado de justicia y equidad en la sociedad humana. En ese supuesto, los elohim o "dioses," que comúnmente se identifican con los jueces de la sociedad israelita, serían más bien los espíritus perversos demoníacos, que se oponen al triunfo de la virtud en la sociedad. En ese caso, el salmo 58 sería paralelo al 82, donde se plantea el problema de la permisión de la injusticia en la vida social. Si, efectivamente, los elohim de ambos salmos (en Sal 82:1 forman el cortejo de Dios) son fuerzas superiores que se oponen a la implantación de la justicia en el mundo, nos encontraríamos aquí con una dramatización de fuerzas al estilo de la escenificación propuesta por el autor del libro de Daniel, donde aparecen los representantes de los intereses de Persia y Grecia oponiéndose a la implantación del "reino de los santos" (Israel) en la historia 4. Si admitimos esta interpretación del salmo, no cabe duda que en él hay implicaciones de índole escatológica, y su composición habría que retrasarla a los últimos siglos del judaismo del A.T. 5
Los jueces prevaricadores (1-6).
1
Al maestro del coro. Sobre: "No destruyas." Miktam. De David 6. 2 ΏHacéis justicia en verdad, oh jueces? 7 ΏJuzgáis rectamente a los hijos de los hombres? 3 Más bien a sabiendas obráis la iniquidad 8; vuestras manos hacen que en la tierra domine la violencia 9. 4 los impíos se han desviado desde el seno (materno); los mentirosos se han extraviado desde el vientre. 5 Tienen veneno como de serpientes, cual áspid sordo, que cierra su oído 6 para no oír la voz de los encantadores, del encantador hábil en encantaciones.El salmista inicia su reprimenda ex abrupto, apostrofando a gentes aviesas y malignas, como en Sal 52:3. Generalmente, los autores modernos interpretan la palabra hebrea 'elim o elohim por jueces, como se les llama en otros lugares de la Biblia 10. Los jueces, como representantes de Dios, reciben este nombre de elohim, común en las lenguas cananeas para designar los seres divinos 11. Sin embargo, no faltan autores que en el salmo dan a la palabra el sentido de ser supranatural, equivalente de algún modo a "ángel" 12. Al menos, la palabra elohim tiene no pocas veces este sentido de colaborador de Dios en el gobierno del mundo 13. En este supuesto, el salmista se encararía con una especie de seres suprahu-manos que, en lugar de colaborar con Dios en la implantación de la justicia en la sociedad, no hacen sino estorbar su acción providente y benéfica. El contexto, sin embargo, parece favorecer la primera interpretación; es decir, el salmista apostrofa a los jueces representantes de Dios en la administración de la justicia por haber pervertido el derecho sistemáticamente, haciendo caso omiso de la ley divina. En realidad, el término puede aplicarse en general a los representantes de Dios en la sociedad: reyes, jueces, gobernadores, responsables de la dirección de la vida social, que debe asentarse sobre las bases de la justicia.
Los jueces inicuos, lejos de obrar con rectitud, fomentan la iniquidad, pues no castigan a los malvados, que triunfan con sus ardides sin escrúpulos morales y religiosos. Como consecuencia de esta falta, de administración de la justicia, en la tierra domina la violencia (ν.5). Miqueas apostrofa asν a los injustos directores de la sociedad: " ΅Ay de los que en sus lechos maquinan la iniquidad, que se preparan a ejecutar en amaneciendo, porque tienen en sus manos el poder!"14 En realidad, esta maldad es innata en los jueces inicuos, pues se han desviado desde el seno (v.4) 15. Son malos por constitución, como las serpientes son venenosas por naturaleza. Su malicia no parece, pues, desenraizable, pues les es congénita. Como el áspid cierra sus oídos al canto de los encantadores, así ellos no hacen caso de las amonestaciones de los que les hablan en nombre de Dios, como son los profetas 16.
Imprecaciones contra los impíos y rehabilitación del justo (7-12).
7
Quiébrales, ‘oh Dios! los dientes en la boca; rompe, ‘oh Yahvé! las quijadas de estos leoncillos. 8 Desaparezcan como agua que se va, que se marchiten como musgo que se pisa 17; 9 sean como el caracol, que se deslíe caminando; como aborto de mujer, que no ve el sol. 10 Antes que vuestras calderas sientan el fuego de las espinas, verdes o secas, lléveselas el torbellino 18. 11 Se alegrará el justo al ver el castigo, bañará sus pies en la sangre del impío. 12 Y dirá cada uno: "‘Hay premio para el justo, hay un Dios que hace justicia sobre la tierra!"Ante tanta perversión, ya congénita y sin remedio, el poeta llevado del celo por el reinado de la justicia en la sociedad pide a Dios que intervenga e inutilice las artimañas de los malvados. Los compara a leoncillos que están ávidos de la presa (los justos indefensos) 19, y, siguiendo la metáfora, pide que se les rompan los dientes y quijadas, para que sean inofensivos. Por su insidia, antes los comparó a la serpiente; ahora, por su ferocidad, los asemeja a fieras salvajes 20. Con nuevas metáforas expresa el deseo de que desaparezcan los malvados de la sociedad: como agua que se va filtrada o por evaporación, o como torrente que dura sólo bajo el efecto de una súbita tormenta de agua y se pierde pronto por los despeñaderos, quedando seco de nuevo el lecho o "wady"; como musgo, que se marchita pisado por el caminante; como caracol, que se deslíe caminando, pues, según la estimación popular, parece que se deshace en baba al caminar, perdiendo energías constantemente a medida que avanza; como aborto, que muere antes de ver el sol 21. La última metáfora es más difícil de explicar, pues el texto original es oscuro; pero, suponiendo la traducción que hemos adoptado y tomando la frase como un proverbio popular, parece que el sentido es el siguiente: el beduino reúne hojarasca y zarzas como combustible para cocer la comida en la olla; pero, cuando las ramas están empezando a calentar la caldera, viene una ráfaga de aire en turbión y lo lleva todo por delante, sin que pueda aprovecharse nada de lo preparado. Así, el salmista desea que el turbión de la ira divina lleve a los jueces impíos antes de que pongan en práctica sus aviesos designios 22.
El castigo y la desaparición de los malvados directores de la sociedad representará el triunfo y la liberación del justo atribulado y arrinconado: se alegrara el justo, porque ello significa también la manifestación de la justicia divina ultrajada. La mortandad será tal, que el justo podrá bañar sus pies en la sangre del impío (v.11). La frase es estremecedora, y ha de entenderse dentro del género literario hiperbólico oriental, tan usado en la Biblia 23. La causa del salmista es la de Dios; pero, en su mentalidad viejotestamentaria, su sensibilidad humana no ha llegado a las alturas del mensaje evangélico, que gira en torno al perdón de los enemigos. El justo atribulado del A.T. tiene ansias de revancha, mientras que el justo del N.T., cuanto más sufre, más perdona al que le hace sufrir. Es una nueva perspectiva abierta por la frase de Cristo en la cruz: "Perdónalos, porque no saben lo que hacen" 24. El protomártir del cristianismo, el diácono Esteban, cierra sus ojos a la vida con esta frase sublime en sus labios: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado" 25. Pero esto es explicable sólo a la luz cegadora de la revelación evangélica. No debemos, por tanto, exigir esta elevación de miras en un estadio de revelación muy inferior, como era el del A.T. La rudeza de costumbres de la época y la falta de una esperanza de retribución en ultratumba hacían que los justos del A.T. compartieran puntos de mira que hoy después de la revelación evangélica no podemos admitir. Pero tampoco es justo juzgar la moralidad del A.T. conforme a la mayor sensibilidad religiosa del N.T. El castigo de los malvados será la prueba de que existe una retribución y un premio para el justo en esta vida. Todos reconocerán que en efecto existe una Providencia en la vida que hace justicia sobre la tierra (v.1a). Esta confianza en la manifestación de la justicia divina en la vida aparece constantemente en el Salterio 26. Carentes de luces sobre el más allá, los justos del A.T. esperaban la retribución a su virtud en esta vida, bien en sus personas o en sus descendientes 27.
1 J. Calés, o.c., I 564. 2 Cf Is 1:23; 5:23; 56:10; Jer 5:27; Ez 22:27; Am 5:7; 6:12; Miq 5, 11 Sof 3:3; Hab 1:4; Ecl 3:16.
3 Cf. Is 44:6-9; 45:5-7. 4 Cf. Dan 10,13.20-21; 12:1. 5 Véase la argumentación de E. Podechard, I 254-55, que parece inclinarse por esta interpretación. 6 Sobre el sentido de estos títulos véase com. a Sal 4:1; 57:1· 7 El TM lee 'elem, que significa "mudo." Así el Targum traducía: "ΏEs que quedando mudos es como juzgáis?" Los LXX y Vg: "veré" (leen 'ülám). Los exegetas modernos unánimemente leen 'eíím (dioses: elohim); cf. Sal 82,ib. 8 Lit. "cometéis iniquidades en el corazón." En la Biblia, el corazón es el asiento de la conciencia, de la reflexión y de las afecciones. 9 El TM lit.: "Vosotros pesáis la violencia con vuestras manos." 10 Así opinan Nowack, Graetz, Delitzsch, Baethgen, Duhm, Satárk, Kittel, Kónig, lierkenne, Calés, Kirkpatrick, etc. 11 Cf. M. J. Lagrange, Eí et Jahvé: RB 12 (1903) 265; id., Études sur les religions sémitiques (París 1905) 70-83; Biblia comentada I (1960) 47-48. Cf. Ex 21:6: 22 7-8·2 Sam 14:17; Zac 12:8; Ez 28:12-14. 12 Así opinan Wellhausen, Gunkel, Bertholet, Schmidt, Podechard. 13 Cf. Jos 5:14; Is 26:7-11; Dt 4:19-23; 34:25; 32:8-9 (t.gr.); Eclo 17:17; Job 1:6-12; 2:1s; Sal 8:6; 29:1-2; 95:3; 97:7; 103:20; 148:2. 14 Cf. Miq 2:1. 15 Cf. Jue 13:7; Gen 8:21. 16 Cf. Sal 140,4; Is 3:3; Jer 8:17; Ecl 10,11; Eclo 12:13; Dt 18:11. Véase el art. Char-meurs en DBV. 17 Lit. el TM: "él tensará su flecha" (kethib) o "sus flechas" (qeré). Los LXX: "extenderá su arco hasta que los impíos sean abatidos." Nuestra traducción se basa en una corrección del texto seguida por Podechard, Calés, Bit," efe Jer. 18 El TM es intraducibie: "Antes que vuestras calderas sientan la zarza, tanto al viviente como el enojo lo llevará en un torbellino." Los LXX:_ "Antes que vuestras espinas hayan podido comprender la zarza, se os engullirá como vivientes, como en un movimiento de cólera." Así la Vg. Nuestra traducción se basa sustancialmente en una reconstrucción propuesta por Duhm y seguida por muchos autores modernos. Bib de Jer.: "Antes que broten las espinas como la zarza: verde o quemado, que lo lleve la cólera tempestuosa." NP: "Prius-quam ollae vestrae senserint veprem, dum est viridis, aestus turbinis abripiat eum." 19 Cf. Sal 3:8; Job 4:10; Prov 30,14. 20 Cf. Sal 17:12; 34:11; 91:13. 21 Cf. Job 3:18; Sal 1:4; Ecl 6:3-5. 22 Cf. Os 7:4s; Is 33:12; Ecl 7:6; Job 27:21. 23 Cf. Sal 41:11-12; 68:24; Job 29:6. 24 Lc 23:34. 25 Cf. Act 7:60. 26 Cf. Sal 8:12s; g,8s; 11:55; Lc 18:8s. 27 Sobre este problema véase E. Sutcliffe, Dios y el sufrimiento en el Antiguo y Nuevo Testamento (Barcelona 1959) 94-136; M. García Cordero, La tesis de la sanción moral y la esperanza de la resurrección en el libro de Job: XII Semana Bíblica Española (Madrid 1952) 573-594.
Salmo 59 (Vg 58): Suplica de Auxilio de un Justo Perseguido.
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ambién este poema tiene el aire de una lamentación individual a causa de peligros que sobre el salmista se ciernen. Se divide en dos partes (i-n y 12-18) que terminan con un estribillo. Cada una tiene dos estrofas, separadas por un selah. Literariamente es una mezcla de plegaria confiada a Dios y de enérgica imprecación contra los enemigos"l. El estilo es vigoroso y original, aunque algunas veces las frases resultan oscuras por la mala conservación del texto. El salmista no tiene conciencia de haber ofendido a sus enemigos; éstos le atacan injustamente movidos de su malicia y deslealtad e insolencia. Son gentes que no tienen temor de Dios, y así calumnian al que procura vivir según la ley divina. Pero su hostilidad quedará sin efecto, porque por encima de ellos está el Omnipotente, que es el refugio seguro del atribulado justo. La confianza, pues, del salmista es plena, exige justicia, y sabe que se le hará. También aquí la perspectiva es viejotestamentaria, y por ello la postura del justo doliente y perseguido está por debajo de las exigencias del mensaje evangélico.También este salmo es atribuido a David en la indicación preliminar actual; y se da como circunstancia histórica de su composición el envío de gentes por Saúl para vigilarle 2. Como en otras indicaciones cronológicas, ésta ha de atribuirse al glosista erudito, que ha procurado relacionar gran parte del Salterio con la vida azarosa del gran rey, que había sido también gran poeta. Nada en el salmo nos obliga a mantener una época tardía de composición, pero tampoco nada insinúa que pueda relacionarse con la vida de David.
Súplica de auxilio (1-6).
1
Al maestro del coro. Sobre "No destruyas." Miktam. De David cuando mandó Saúl vigilar la casa para matarle 3. 2 ‘Líbrame de mis enemigos, Dios mío! ‘Protégeme contra los que se alzan contra mí! 3 ‘Líbrame de los que obran iniquidad, sálvame de los hombres sanguinarios! 4 Porque he aquí que ponen asechanzas a mi vida y se conjuran contra mí los poderosos; 5 sin crimen ni pecado de parte mía, ‘oh Yahvé! sin culpa (mía) corren y se preparan. ‘Despierta, ven a mi encuentro y mira! 6 Porque Tú, ‘oh Yahvé de los ejércitos! eres Dios de Israel. Despierta para castigar a todas las gentes, no tengas piedad de los que obran pérfidamente. Seldh.El tono con que el salmista inicia su súplica y lamentación da a entender que se halla en grave peligro de perder la vida en manos de sus enemigos 4. Yahvé es el único refugio contra tales adversarios5, que son descritos como sanguinarios y fraudulentos. Muchas veces han tramado asechanzas y conjuras contra él, pero ahora parece que se preparan para un ataque definitivo y abierto 6. Por otra parte, esta hostilidad no tiene justificación, pues el salmista perseguido no tiene conciencia de haberles herido en sus derechos7. Consciente de su inocencia y de la justicia de su causa, urge a Dios para que-salga a su encuentro a ser testigo de la opresión injusta de que es objeto: ‘Despierta..., mira! (v.5b). Yahvé de los ejércitos es el Juez supremo y, además, Dios de Israel. El salmista ensancha la perspectiva, y pide no sólo el castigo de los impíos que le persiguen, sino la intervención justiciera sobre los que comprometen los destinos históricos de Israel corno nación. Este tránsito de lo personal a los problemas colectivos no es raro en determinados salmos, bien sea porque el salmista sienta su vida vinculada a una sociedad con proyección universal, o bien porque algún glosista o compilador haya interpretado sus problemas personales en sentido colectivo nacional. Los salmos han sido muy retocados según las exigencias litúrgicas, y los redactores posteriores se han permitido muchas veces adaptar un salmo de índole personal a los problemas análogos angustiosos de toda la nación.
La hostilidad de los malvados (7-10).
7
Vuelven por la tarde ladrando como perros y dan vueltas en torno a la ciudad. 8 He aquí que están borbotando a boca llena, y en sus labios tienen espadas: "ΏQuién oye?" 9 Pero tú, ‘oh Yahvé! te ríes de ellos, haces burla de todas las gentes. 10 A ti recurro, fortaleza mía, porque, tú, Dios, eres mi refugio.El salmista compara a sus enemigos a perros hambrientos que andan merodeando todas las tardes por los alrededores de la ciudad en busca de los desperdicios; la hostilidad es permanente, y día tras día vuelven a la carga en busca de la víctima inocente. En su insolencia borbotan palabras insultantes a boca llena. Sus labios son como tajantes espadas, e impudentemente se permiten decir que Dios no les oye y tiene abandonado a su fiel servidor: ΏQuién oye?. Es la exclamación del necio: "ΏDónde está tu Dios?"8 Pero el justo se siente seguro, porque Yahvé está por encima de ellos, inaccesible a sus ataques; desde la altura de los cielos se ríe de ellos 9. De nuevo el salmista asocia a sus enemigos personales a las gentes que hostigan a Israel. La perspectiva personal y la nacional se junta y aun mezcla; porque el justo perseguido es el tipo del pueblo elegido Israel , incomprendido y hostigado por los pueblos gentiles. Su suerte va unida en su mente a la de la sociedad israelita en su parte más selecta, la de los yahvistas, fieles a la Ley. Con toda confianza recurre a Dios como único refugio. Su alma profundamente religiosa no encuentra otra salvación segura que la sombra protectora de Yahvé 10.
Imprecaciones contra los perversos (11-14).
11
La merced de mi Dios me precederá 11; Dios me hará ver a mis enemigos (humillados). 12 No los mates, para que mi pueblo no olvide; hazlos andar vagabundos por tu poder 12 y abátelos, ‘oh Señor, escudo nuestro! 13 Cada palabra de sus labios es un pecado en su boca. Pero quedarán presos en su arrogancia y en las maldiciones y mentiras que profieren. 14 Acábalos en tu furor, acábalos y dejen de ser, y sepan que hay un Dios que domina en Jacob hasta los confines de la tierra. Seláh.Conforme a la dramatización literaria corriente en estos salmos deprecatorios, el poeta pasa de la súplica a la expresión de confianza en el cumplimiento de sus deseos. Está seguro de que Yahvé le prestará ayuda, de forma que su merced y benevolencia le irán abriendo camino, como precursoras del triunfo: me precederá. El justo hostigado tendrá la satisfacción de ver a sus enemigos abatidos 13. No quiere que sean destruidos súbitamente, sino lentamente, para que el pueblo tome lección de la intervención justiciera de Yahvé: No los mates, para que mi pueblo no olvide... (v.1a). Para lección permanente de su pueblo propenso al olvido , desea que anden vagabundos impulsados por el poder de Dios 14, para caer después abatidos y humillados. Por sus múltiples pecados son acreedores a esta triste suerte. Ahora, en pago a su arrogancia y a causa de sus insolencias y mentiras, serán presos en sus propias redes de pecado: la justicia divina les dará el merecido.
Así, con todo énfasis, el poeta urge a Dios para que lleve a cabo la obra de exterminio de los pecadores: ‘acábalos...! Su castigo será la ocasión de que los demás sepan que hay un Dios en Jacob o pueblo israelita, cuyo dominio se extiende hasta los confines de la tierra (v.14). Es justamente lo que dice David a Goliat: "Hoy sabrá toda la tierra que Israel tiene un Dios" 15. La frase toda la tierra tiene en la Biblia un sentido hiperbólico para indicar muchos pueblos y tierras. Los israelitas tenían conciencia de su elección como pueblo, y sabían que Yahvé era el Dios del universo, aunque estaba especialmente vinculado a Israel por un pacto 16; por eso en los salmos y escritos profetices abundan estas proyecciones de los hechos dturridos en Israel hacia toda la tierra. Israel es el quicio de la historia universal, y lo que en este pueblo sucede tiene repercusión en los demás según la perspectiva teológica de los escritores del A.T. Así, pues, el salmista ve en el castigo de los impíos una lección no sólo para los israelitas, sino para todas las gentes.
El triunfo de la causa del justo (15-18).
15
Vuelven por la tarde, ladrando como perros, y dan vueltas en torno a la ciudad. 16 Andan errantes aquí y allá en busca de comida; si no se sacian, aullan. 17 Mas yo cantaré tu poder y de mañana alabaré tu benevolencia, porque fuiste mi refugio y mi amparo en el día de la angustia. 18 A ti, fortaleza mía, te cantaré salmos, porque eres, ‘oh Dios! mi refugio. Dios mío, todo benevolencia para mí.El v.15 es una repetición del v.7. Por artificio literario, el poeta repite la actitud hostil de sus adversarios, que le andan rondando como perros hambrientos en torno a la ciudad todas las tardes, para contrastarla con su triunfo y liberación, expresada en su acción de gracias a Dios, su Salvador. Los enemigos del salmista le buscan ansiosamente como los canes hambrientos, que andan errantes de un lado para otro buscando saciar su necesidad, y si no lo logran, aullan y refunfuñan protestando. La descripción es realista y sangrante. El salmista termina cantando su liberación, prometiendo alabar a Dios cada mañana a la hora, de la oración.
1
J. Calés, o.c., I 572. 2 Cf. Sam 19:8$. 3 Cf. Sam 19:11-17. Sobre el sentido de los otros títulos véase com. a Sal 4:1; 57:1; 16:1. 4 Cf. Sal 72. 5 Cf. Sal 18:3; 46:8.11. 6 Cf. Prov i.ii; Miq 7:2; Sal 54:4ί 56:8.u. 7 Cf. Sam 20,1; 24:11. 8 Cf. Sal 10,5.12; 64:6; 73:12; 94:8. 9 Cf. Sal 2:5; 37:141 Is 37:22. 10 Cf. Sal 17:3; 30.4; 31:7; Jer 16:19. 11 Asν según el qeré. El kethib lee: "Mi Dios (con) su merced me precederá." Así los LXX y Vg. 12 Así según el texto hebreo, seguido de los LXX y Vg. Muchos críticos modernos, para sintonizar el contexto con lo que se dice en el v.14, 13 El rey Mesa de Moab, en su famosa estela, dice que erige el altar a Gamos "porque ha permitido ver mí deseo por encima de todos los que me odian." 14 En algunos textos, la palabra hebrea jeil, que traducimos por poder, significa el ejército de los seres celestiales al servicio de los designios divinos en el mundo. Cf. Jl 2:25; 3:11; Sal 35:6-7. Algunos autores, por ello, suponen que aquí el poder de Dios, que lanza a los pecadores como vagabundos, es el ejército celestial. 15 Sam 17:46. 16 Cf. Ex 24:15. 17 Cf. Sal 5:41 57:91 92:3.
Salmo 60 (Vg 59): Petición de Victorias después de Una Derrota.
E
ste poema tiene el aire de una oración litúrgica después de una fuerte derrota de los ejércitos de Israel. El salmista se queja de la prueba a que se ha sometido al pueblo de Dios, pidiendo que se remedien las consecuencias de esta trágica calamidad nacional (3-7); a pesar de las promesas de victoria (8-10), los acontecimientos no parecen corresponder a estas optimistas promesas (11-12), y termina declarando la plena confianza en Dios (13-14). No pocos autores creen que el oráculo de los v.8-io sobre las victorias es inserción posterior a las súplicas de victoria que encontramos en v.3~7 y 11-14! por el contenido, este salmo es paralelo al 44, aunque de tono menos sombrío. El estilo es conciso y apretado, no exento de belleza literaria.Como es ley en esta colección, se atribuye también este salmo a David, y se da la ocasión de su victoria sobre los árameos y edomitas 2. Esta suposición se compagina mal con el contenido del salmo, que habla de una derrota y no de una victoria. Para salvar esta incongruencia, algunos autores conservadores suponen que, mientras David dirigía la guerra en la parte septentrional contra los árameos, los edomitas atacaron por el sur, y de momento derrotaron a los israelitas, los cuales, gracias a la intervención de Joab, enviado para hacer frente a este peligro, habría logrado una victoria. El salmo habría sido compuesto justamente cuando David recibió la noticia de la derrota de su ejército antes de enviar a Joab 3. Los autores modernos, sin embargo, suponen que el salmo es de época posterior a David, aunque no parece que deba ponerse después del exilio4. El oráculo de los v.8-10 parece ser anterior a las lamentaciones de los v.2-7 y 11-14. El salmista o compilador lo habría insertado al conjunto deprecativo para dar más ánimos y esperanzas basadas en las promesas divinas.
Terrible derrota del pueblo elegido (1-7).
1
Al maestro del coro. Sobre "los lirios del testimonio." Miktam de David. Para ser aprendido 5. 2 Cuando venció a Aram Naharayim y a Aram de Soba, y se volvió Joab, y derrotó en el Valle de la Sal a doce mil edomitas 6. 3Tú, ‘oh Dios! nos rechazaste y nos destrozaste. Te airaste. ‘Restituyenos! 4 Hiciste temblar nuestra tierra y la quebraste. Sana sus quiebras, porque vacila. 5 Hiciste ver a tu pueblo cosas duras, nos diste a beber el vino del vértigo; 6 has dado una señal a los que te temen para que se recojan ante el arco. 7 Para que sean liberados tus dilectos, sálvanos con tu diestra y óyenos.Como en otros fragmentos deprecativos, alternan las quejas y las súplicas. El salmista atribuye la derrota de la nación a la manifestación airada de Yahvé. Los hagiógrafos tienen un sentido profundo de la teología de la historia, de tal forma que lo que sucede es siempre en función de la intervención justiciera o misericordiosa de Dios. Así, ahora, después de ser rechazado y destrozado el pueblo israelita por la ira de Yahvé, se le pide con urgencia y confianza que lo vuelva a rehacer: ‘Restituyenos! (v.3). Todo es obra de Dios: la destrucción y la reconstrucción de la nación. Es inútil que los seres humanos intenten por sus solas fuerzas oponerse a los planes destructores o reconstructores del que dirige los hilos de la historia universal, y particularmente de la del pueblo elegido, su "porción" selecta, su "heredad"7. Tomando la metáfora del terremoto, el salmista declara cómo la tierra de Israel ha sido sacudida y quebrada bajo la manifestación airada de Yahvé. Israel ha quedado como una casa removida en los cimientos y con grandes resquebrajaduras; sólo la intervención benévola de Dios puede restañar sus quiebras (v.4). En la literatura salmódica y profética, la metáfora del terremoto es símbolo del juicio divino, que conmueve la sociedad y las naciones hasta los cimientos 8. La suerte que les cupo es amarga: han tenido que beber del cáliz embriagador de la ira divina 9, que los hace vacilar y caer: el vino del vértigo (ν.5). Los juicios punitivos de Dios son presentados con frecuencia bajo el símil de una copa de vino embriagador, que hace perder el sentido y caer. Así, en Is 51:17 dice Yahvé a su pueblo: "Despierta, levántate, Jerusalén, tú que has bebido de la mano de Yahvé el cáliz de su ira; tú que has apurado hasta las heces el cáliz que aturde..." El salmista proclama que, a causa de este cáliz de vértigo, o embriagador, el pueblo escogido ha tenido que sufrir cosas duras, calamitosas, difíciles de llevar. La derrota ha sido tal, que la única salvación está en la señal de huida dada por Dios para que se recojan ante el arco (v.6) 10. Ante esta negra perspectiva, el salmista recurre a Dios como última instancia: sálvanos con tu diestra, puesto que los israelitas son sus dilectos 11. Si el castigo ha venido de Dios, sólo El puede restablecerlos. Con toda intención, el poeta llama a los ciudadanos de Israel los dilectos de Dios, como una apelación implícita a las exigencias de sus promesas antiguas. El amor de Dios por Israel mostrado desde su elección como pueblo en el desierto es la única esperanza para contrarrestar las exigencias de justicia y furor.
Promesa oracular de victoria (8-10).
8
Dijo Dios por su santidad: "Yo exultaré a Siquem y mediré el valle de Sucot. 9 Mío es Galaad y mío es Manases, y Efraím es el yelmo de mi cabeza; Judá, mi cetro. 10 Moab es la bacía para lavarme; sobre Edom arrojaré mi calzado, y sobre Filistea cantaré yo victoria."El oráculo se pone en boca de Yahvé, si bien habla en nombre de su pueblo. La expresión hablar por su santidad equivale a declarar una promesa con juramento, pues la santidad es el atributo específico de la divinidad según la mentalidad del A.T. Dios es el Santo, es decir, el incontaminado, el inaccesible, el trascendente. La santidad se concibe como una especie de atmósfera aislante que santifica o depura todo lo que toca 12. Cuando Dios habla apelando a su santidad, sugiere que pone en juego lo más específico e íntimo de su esencia, y, por tanto, sus palabras tienen el carácter de un juramento y de una promesa 13. La santidad de Dios incluye su naturaleza en su aspecto moral, y, por tanto, lo anunciado por su santidad lleva el sello de lo intocable y permanente. La expresión "jurar por su santidad" es sinónima no pocas veces de "jurar por El mismo"14.
El contenido de esta promesa, solemnemente declarada y garantizada por la santidad divina, es la seguridad de la victoria sobre los pueblos vecinos a Israel: Moab, Edom y Filistea. El vencedor es Yahvé, que conquistó Canaán y sus aledaños para su pueblo elegido, Israel. Las palabras, aunque puestas en boca de Dios, en realidad pueden aplicarse a la nación israelita como colectividad. El poeta dramatiza la victoria y, con claros antropomorfismos, presenta a Dios como un guerrero que ocupa y somete a las naciones enemigas de Israel. Ante la victoria segura, exulta y se dispone a repartir la región de Siquem, es decir, la franja de terreno situada en Cisjor-dania. El valle de Sucot es la región conquistada en Transjordania 15. Quizá estas dos localidades se nombran porque aparecen en la historia del gran patriarca Jacob 16. Así Dios cumple la promesa de dar a su descendencia el territorio donde había acampado en su azarosa vida. Galaad y Manases son los territorios del norte de TransJordania 17. Estas zonas territoriales, pues, pertenecen al pueblo de Yahvé; pero el centro de ellas lo constituyen Efraím, que es el yelmo de su cabeza, porque la tribu de Efraím se distinguió siempre por su espíritu belicista y aguerrido 18, y Judá su cetro, o territorio donde radicaba la capital con su templo, morada de su majestad en la tierra. Por ello tenía la supremacía jurídica y gubernativa sobre el resto de las tribus. Es un eco del vaticinio de Jacob: "No faltará de Judá el cetro ni de entre sus pies el báculo hasta que venga aquel cuyo es, y a él darán obediencia los pueblos..."19
Aquí se declara la pertenencia de los territorios de estas diversas tribus a Yahvé como porción especial de El; pero, además, serán sometidos como estados vasallos Moab, Edom y Filistea 20. Los términos en que se expresa esta idea son despectivos y humillantes, en contraposición a la declaración de pertenencia de los territorios anteriores que integraban la "heredad" de Yahvé. Moab es la bada en la que se lava sus pies, Edom es el esclavo a quien se confía llevar el calzado 21, y Filistea oirá los cantos de triunfo del Vencedor, sin poder oponerse a su victoria. Esta es la panorámica de triunfo que el salmista pone en boca de Yahvé para dar ánimos a los decaídos israelitas por las derrotas actuales. Esta perspectiva de victoria coincide con los oráculos proféticos 22.
Ansias de victoria sobre los edomitas (11-14).
11
ΏQuién me conducirá a la ciudad fortificada? ΏQuién me llevará a Edom? 12 ΏNo serás tú, oh Dios! que nos has rechazado, tú que no sales con nuestros ejércitos? 13 Danos tu auxilio contra el enemigo, pues vano es el auxilio del hombre. 14 Con Dios haremos proezas, y El aplastará a nuestros enemigos.Terminado el paréntesis oracular sin duda intercalado posteriormente al salmo deprecativo, aunque originariamente sea de composición anterior , el salmista, sopesando el ambiente de postración y derrota de su pueblo, clama a su Dios para que los ayude a reconquistar el territorio edomita y dar el merecido al arrogante Edom, actualmente vencedor 23. En el v.6 hablaba de la huida como único medio de salvación; ahora espera el poder de Yahvé para reconstruir el poder militar de la nación. Nadie puede darles la victoria sino el propio Dios. El salmista ansia llegar con su ejército a la ciudad fortificada, sin duda Petra o Sela, capital de Edom. Se consideraba inexpugnable porque estaba construida en una superficie irregular rocosa, inaccesible al invasor 24. En realidad, las guerras de Israel son las guerras de Dios, al que está vinculado por una alianza 25, y aunque ahora parece que los ha rechazado y no sale con sus ejércitos al campo de batalla, sin embargo, es el único que puede prestar auxilio (v.12). El abandono de Yahvé tiene que ser sólo momentáneo, pues al fin tendrá que salir por los fueros de su pueblo. Esta es la confianza del salmista síntesis de las aspiraciones de su pueblo derrotado ; por eso habla en primera persona: "ΏQuién me conducirá...?"
Todo auxilio humano no tiene valor alguno en estas circunstancias, y sólo con la ayuda divina será posible obrar las proezas de reconstruirse y aun de entrar en territorio del ahora vencedor. Yahvé es el guerrero de Israel y terminará por aplastar a sus enemigos 26. Esta confianza en la victoria con la ayuda de Dios es la característica de todos los salmos deprecatorios.
1 Así opina, entre otros, E. Podechard, o.c., I 260. 2 Cf. 2 Sam 8:138.
3 Cf. 1 Par 18:12. 4 Algunos autores suponen que el salmo es del tiempo de los Macabeos (cf. fl. Josefo, Ant. lud. XIII 8-9; Beda El Venerable: PL 93:792). Pero contra esta época tan tardía se opone el hecho de que aparezca ya en la versión de los LXX. 5 Como en otros salmos, este título "sobre los lirios del testimonio" debe de ser el principio de alguna canción conocida a la que debía ajustarse el canto del salmo. El otro título, que traducirnos para ser aprendido (Lelammedh), puede significar que debe ser conservado en la posteridad (cf. 2 Sam 1:18). Sobre las otras indicaciones, cf. Sam 14:17; Sal 4:1; 16:1. 6 Cf. 2 Sam 8:3; 10:6s. 7 Cf. 1 Re 8:51; Est 10:12. 8 Cf. Sal 15:8; 46:4.7; Is 24:18s. 9 Cf. Sal 75:9; Jer 25:165; Ez 23:32-33. 10 Cf. Is31:8; 5:26; 13:2; Jer 4:6. 11 Cf. Dt 33:12; Jer 11:15. 12 Véase P. Van Imschoot, Théologie de ['Anden Testament I (Tournai 1954) 43s. 13 Cf. Sal 89:36; Am 4:2. 14 Cf. Am 6:8; Heb 6:13.17. 15 Cf. Jos 13:27. 16 Cf. Gen 33:17-18. 17 Cf. Núm 32:1s. 18 Cf. Gen 49:22s; Jos 17:14-18; Jue 6:2-6. 19 Gen 49:8-10. 20 Cf. 2 Re 17:24; Esd 4:9-10. 21 Cf. Abd 3s; Mt 3:11. 22 Cf. Is 11:13-14; Ez 37:15-28; Zac 10:6; Jer 50:19; Miq 7:14. 23 Cf. Am 9:11; Abd 18; Sof 2:4-9; Is 11:14. 24 Abd 3s. 25 Cf. Ex 243. 26 Cf. Sal 44:6; 18:13; Núm 24:18; Sal 118:16; Jer 17:5; Jue 7:4.7.
Salmo 61 (Vg 60): Oración de un Exilado.
E
ste poema refleja el estado de ánimo de un fiel yahvista que habita fuera de la tierra de Yahvé, y que aspira a volver a la ciudad santa para permanecer al amparo de su Dios, a la sombra de su tabernáculo. Aunque tiene conciencia de haber sido atendido en sus deseos por Dios, sin embargo, suspira por el cumplimiento del más ansiado de todos: el retorno a la ciudad santa. Todo esto revela a un levita que no encuentra su sitio fuera de la tierra santificada por la presencia de Yahvé. En su exilio parece que está hostigado por enemigos, y, en su mentalidad teocrática, pide a su Dios que proteja a su rey, estrechamente ligado a la suerte de su pueblo elegido. La oración del salmista es confiada y filial, pero lleva el sello de la melancolía del desterrado. Los atributos de Dios, su experiencia del pasado y las promesas divinas sobre los destinos de Israel, le dan fe y confianza para mantener ilusiones sobre su porvenir y el de su pueblo. Sólo en la tierra de Yahvé es posible la comunicación íntima espiritual, y de ahí sus ansias incoercibles de volver a la ciudad santificada por la presencia permanente de su Dios.Parece que este salmo está formado de dos fragmentos distintos: a) súplica de repatriación del exilado (2-5); b) conseguido el retorno a la patria, el salmista ruega por la suerte del rey y promete entonar himnos de acción de gracias por las mercedes recibidas (6-9). La primera parte se cierra con el signo musical selah. Estas dos plegarias tienen cada una una estrofa. El estilo es de mucho colorido y de gran sencillez. Abundan los paralelismos sinónimos.
También este salmo es atribuido a David en el título, aunque sin dar la circunstancia histórica de su composición. Los que mantienen la autenticidad davídica de la composición suponen que fue redactado cuando se hallaba fuera de Jerusalén a causa de la rebelión de Absalón 1. Los críticos modernos, en general, suponen que es de la época de la monarquía, y, por tanto, anterior al exilio babilónico. Razones lexicográficas parecen avalar este origen preexílico.
Ansias de retorno a la tierra de Yahvé (1-5).
1
Al maestro del coro. Sobre las cuerdas. Salmo de David. 2 Oye, ‘oh Dios! mi clamor, atiende a mi oración. 3 Desde el cabo de la tierra clamo a ti cuando se angustia mi corazón. Elévame sobre la roca y dame el reposo 2, 4 pues tú eres mi refugio, la torre fortificada frente al enemigo. 5 Sea yo tu huésped por siempre en tu tabernáculo, me acogeré al amparo de tus alas. Selah.El salmista se siente lejos del santuario de su Dios, y desde el cabo de la tierra lugar extremo de la tierra santa o en territorio extranjero lanza un grito deprecatorio hacia El 3. Para el piadoso yahvista, Jerusalén es el centro de la tierra como morada de Yahvé, Señor del universo. Lejos de la ciudad santa y de su templo, el salmista se siente como exilado, fuera de la mirada protectora de su Dios, que es el centro de su corazón. Como levita, siente nostalgia de la vida litúrgica del templo y ansia volver a pisar los sagrados dinteles del santuario. Allí está la roca o promontorio de Sión en que se asienta la casa de Dios4. El yahvista exilado, o lejos del templo, cree que a la sombra de éste encontrará su reposo (v.3b). En los salmos es frecuente llamar a Dios la Roca de salvación, en cuanto que a su amparo el fiel es inaccesible a los ataques de sus enemigos 5. Con un nuevo símil, el poeta destaca el carácter protector de Yahvé: es la torre fortificada desde la que se puede hacer frente al enemigo. El salmista tiene experiencia personal de esta protección divina, y por eso acude a su Dios como único y seguro refugio 6. Por ello ansia ser su huésped permanente en su tabernáculo o templo, pues allí, al amparo de sus alas, se sentirá seguro como el polluelo bajo las alas de su madre 7.
Súplica por el rey y promesa de acción de gracias (6-9).
6
Pues tú, ‘oh Dios! has escuchado mis votos y me diste la heredad de los que temen tu nombre. 7 Añade días a los días del rey, y sus años (duren) de generación en generación. 8 Siéntese siempre a la presencia de Dios y guárdenle la benevolencia y la fidelidad. 9 Así podré cantar siempre tu nombre, cumpliendo mis votos cada día.La situación psicológica del salmista cambia totalmente: el momento de angustia ha pasado y ahora puede disfrutar de la heredad o tierra prometida en la que viven todos los que temen su nombre 8. Aunque no pocos autores supongan que éste sea un nuevo fragmento salmódico adaptado, por razones litúrgicas, a la sección anterior, sin embargo, este cambio de perspectiva del salmista puede explicarse suponiendo como ocurre en otros salmos que ha compuesto el poema después que ha pasado el peligro, aunque, para dar viveza a las ideas, dramatiza la situación y la describe como presente. Este es un artificio literario muy común en el Salterio y en los escritos profetices, y explica las brusquedades y cambios de pensamiento, que reflejan distinta situación ambiental.
El salmista alude al cumplimiento de sus deseos o plegarias acompañadas de votos, y, lleno de euforia y optimismo, se considera ya plenamente restablecido en la sociedad israelita presidida por el rey, representante de Yahvé. Por eso, sus mejores deseos se dirigen para el que encarna los intereses de su Dios en la sociedad teocrática. Por ello, le desea larga vida, incluso que se prolongue sobre la normal de los hombres: de generación en generación 9. La frase es hiperbólica, conforme a la usual estereotipada de las salutaciones solemnes: "‘Que el rey viva por siempre!"10 La mayor bendición que Yahvé podía otorgar a una persona era una larga vida, esto era una señal de especial benevolencia para el que llegaba a una edad avanzada. Tratándose del rey, su vida aparece vinculada a los destinos de su pueblo, y, por tanto, la permanencia del monarca representa una fuente de felicidad para la sociedad israelita.
Algunos Santos Padres han visto en este verso una alusión a la permanencia eterna del Mesías 12, pero nada en el contexto favorece esta interpretación. Únicamente que en la perspectiva teológica de los hagiógrafos los reyes eran el eslabón de la cadena dinástica que culminaba en la aparición del Mesías. Y bajo este aspecto, se puede hablar de un sentido típico mesiánico. Los salmistas, a través de las figuras históricas de los reyes contemporáneos, se trasladaban mentalmente a la futura teocracia mesiánica, presidida por el gran Rey Mesías.
Conforme al estilo áulico ditirámbico, el poeta expresa los mejores deseos para su monarca, que ha de sentarse a la presencia de Dios, es decir, gozará de su favor y protección 13; y en su trono será escoltado por la benevolencia y la fidelidad 14, los dos atributos que garantizarán la permanencia del rey, pues Yahvé ha de ser fiel a sus promesas de protección a los representantes de la dinastía davídica 15, y por eso dispensará su benevolencia y gracia hacia el eslabón que encarna la cadena real que lleva al Mesías. Así, la benevolencia y la fidelidad divinas serán como los ángeles custodios del vastago real, objeto de las bendiciones del salmista.
Como es ley en estos salmos deprecatorios, el poeta termina prometiendo alabar a su Dios por los beneficios recibidos, cantando públicamente en honor de su nombre y cumpliendo sus votos en las manifestaciones litúrgicas del templo. Sus ansias de desterrado se han cumplido, y ahora, a la sombra del santuario, se asocia a la vida litúrgica, pidiendo por su rey y manifestando su agradecimiento al Dios que le otorgó lo pedido en sus oraciones votivas.
1 Cf. 2 Sam 15:25. 2 Lit. el TM: "Sobre una roca que se levanta más que yo, condúceme." La Vg, siguiendo a los LXX; "in petra exaltasti me; deduxisti me..." Símaco: "cuando un fuerte se eleve contra mí." Bib. de Jér.: "a la roca, demasiado alta para mí, condúceme." 3 Cf. Jer 12:12; Ex 16:35; Dt 28:49; Is 5:26. 4 Cf. Sal 27:5.
5 Cf. Sal 62:2.6.7. 6 Cf. Sal 7:2; 11:2; 16:2. 7 Cf. Sal 31:21; Dt 32:11; Is 31:5; Rut 2:12. 8 Cf. Dt 2:19; 3:18; Sal 37:10.23.35. 9 Cf. 2 Re 20,6. 10 1 Re 1:31; Neh 2:3. 11 Cf. Ex 23:26; 1 Re 3:11; Prov 3:2. 12 Véase San Atanasio: PG 27:273; Teodoreto: PG 80,1324-28; San Beda: PL 93:798. 13 Cf. 2 Sam 7:16.26.29; Sal 21:7; 89:37; 72:5.17. 14 Cf. Sal 40:12; 89:25; Prov 20,28; 2 Sam 15:20. 15 Cf. 2 Sam 7:11-17.
Salmo 62 (Vg 61): Solo En Dios Hay que Esperar.
Como en el salmo 4, se expresa aquí la más ciega confianza en el Dios único, verdadero valedor para el salmista, incomprendido y hostilizado por doquier. El título lo atribuye a David, y, en ese supuesto, las circunstancias de la rebelión de Absalón o de Sebál darían pie para esta bella composición poética, en la que se exhorta al pueblo a poner su confianza, no en las riquezas ni en los medios terrenos, sino sólo en Dios, fuente de justicia y de poder. En medio de las intrigas y asechanzas, sólo queda la esperanza de la protección de Yahvé. No pocos autores ven en este salmo un marcado sello de acción de gracias, con no pocas concomitancias con los salmos de tipo sapiencial 2.
Podemos dividirlo en tres partes: a) confianza en Dios frente a las asechanzas e hipocresías de los enemigos (2-5); b) exhortación a confiar en Dios y no en los seres humanos (6-10); c) el poder está únicamente en Dios, y no en las riquezas (11-13). A pesar de las persecuciones, el alma del salmista se siente segura, porque sabe que tiene la protección divina. Con toda valentía echa en cara a sus enemigos sus hipocresías y conjuras, que no han de tener efecto, porque sobre ellos está la omnipotencia de Yahvé, que le defiende.
Las dos primeras estrofas están precedidas de un refrán que repite la misma idea (2-3 y 6-7): el alma del salmista se siente segura en Yahvé, que es su "ciudadela" y su "roca," inaccesible a los enemigos. Una vez declarada la seguridad de su alma y su quietud de espíritu, invita a los demás a refugiarse confiadamente en el que todo lo puede. La primera estrofa se cierra con un selah. En el v.6 vuelve a aparecer este signo, que podía cerrar la nueva estrofa; pero el v.10 parece un complemento lógico del anterior. El estilo es rico en metáforas vigorosas, que dan colorido a la composición.
Desde' el punto de vista estilístico no hay objeciones serias contra su supuesto origen davídico, aunque no pocos críticos modernos retrasen su composición a la época sapiencial.
Confianza en Dios (1-5).
1
Al maestro el coro. Sobre Yedutún. Salmo de David 3. 2 Sólo en Dios se aquieta mi alma, pues de El (viene) mi salvación. 3 El sólo es mi roca y mi salvación, mi ciudadela: no vacilaré jamás. 4 ΏHasta cuándo habéis de ensañaros contra un hombre, golpeando todos en brecha como contra pared inclinada, como contra muro ruinoso? 5 Sólo buscan derribarle; se deleitan con la mentira; bendicen con su boca, y en su corazón maldicen. Seldh.Antes de protestar por las añagazas de sus enemigos, el salmista declara que su confianza plena está en su Dios, y en El encuentra reposo, ya que tiene la experiencia de haberle liberado de situaciones más comprometidas. Adherido a Yahvé, se siente como en una roca o ciudadela inaccesible, desde la que puede desafiar todos los injustos ataques de sus adversarios; por eso no vacilará un momento, pues tiene el pie en lugar seguro.
Se siente perseguido, y este ataque es sistemático y reiterado, ya que se unen contra él como hombres que juntos fuerzan una pared inclinada en la que se ha abierto ya brecha (v.4). No concreta el género de hostilidad de que es objeto, pero el contexto insinúa que se trata de asechanzas malévolas y traidoras, quizá porque les da en rostro su virtud. En su proceder doble, salvan las apariencias bendiciéndole con la boca, pero odiándole y maldiciéndole en su corazón (ν.5) 4. Hipócritas redomados, creen engañarle con su aduladora conducta cuando están tramando su ruina.
Exhortación a confiar en Dios y no en los hombres (6-10).
6
Sólo en Dios aquiétate, alma mía, porque de El (viene) lo que espero. 7 El solo es mi roca y mi salvación, mi ciudadela: no vacilaré. 8 En Dios está mi salvación y mi gloria; Dios es mi fuerte roca y mi asilo. 9 Confía en El, ‘oh pueblo! en todo tiempo. Derramad ante El vuestros corazones, porque Dios es nuestro asilo. 10 Como un soplo son los hijos del vulgo 5, una mentira los de abolengo 6. Puestos en balanza suben, juntos pesan menos que un soplo.De nuevo se declara la total confianza en el que le otorga protección segura. Llevado de su experiencia al amparo de Dios, invita el poeta al pueblo a mostrarse también confiado contra toda adversidad. Parece que aquí el salmista habla al pueblo, reunido en asamblea, para que exprese sus sentimientos de gratitud al Señor en una generosa efusión de sus corazones, pues siempre encontrarán defensa y asilo en la mano poderosa de Yahvé (V.9).
Nadie puede competir en poder con Yahvé: tanto los de la clase baja como los de la clase alta de la sociedad son como un soplo, y, puestos en una balanza, no pueden contrapesar con sus promesas y mentiras, sino que suben y desaparecen como un soplo (v.10) por no tener fuerza y sustancia que les dé lastre frente a Dios. Sus asechanzas, pues, y sus cavilaciones no deben amedrentar al que confía en Dios.
No se debe confiar en las riquezas, sino sólo en. Dios (11-13)
11
No confiéis en la violencia, ni en la rapiña os gloriéis. Si abundan las riquezas, no apeguéis vuestro corazón. 12 Una vez habló Dios, y estas dos cosas le oí: que sólo en Dios está el poder. 13 Y en ti, Señor, está la piedad, pues das a cada uno segun sus obras.Los fuertes procuran aumentar sus riquezas recurriendo a la violencia y a la opresión del débil. La opulencia conseguida con injusticias es inconsistente, ya que no tiene la bendición divina, y, por tanto, está expuesta a las mayores decepciones El corazón del ser humano debe estar por encima de todas las riquezas, ya que encuentra su único centro en Dios.. Sólo El puede aquietar sus profundas ansias espirituales. El salmista ha oído la voz de Dios en la conciencia, que le dice que el poder proviene únicamente del Omnipotente, quien, por otra parte, retribuye a cada uno según sus obras (ν.13). El camino de la rectitud es el único que lleva a la felicidad, pues el ser humano virtuoso camina bajo la protección y bendición de Dios7.
1 Cf. 2 Sarn 15:1s. 2 Cf. Sal 37:3-5-7; 31:24; 34:10; 49:5; 73:17. 3 En griego, el nombre de Yedutún aparece bajo la forma de Iditún. Sobre su colección véase com. a Sal 30,1, Según i Par 25:1-3, Idutún era uno de los levitas encargados del culto. La expresión Sobre Yedutún parece tener el sentido de "sobre el modo o aire de Idutún." 4 Cf. Sal 12:3; 28:4; 55:22.
5 Lit. "los hijos de Adán." 6 Lit. "los hijos de varón." Sobre el sentido clase baja y clase alta véase com. a 49:3. 7 San Pablo, en Rom 2:6s, desarrolla el pensamiento del v.1ab.
Salmo63 (Vg 62): La Sed de Dios.
E
l salmista, perseguido y alejado del centro teocrático de la nación, siente nostalgia de la compañía de Dios, que moraba en el templo de Jerusalén. El recuerdo del santuario punzaba el alma del levita exilado, que no podía participar de las solemnidades litúrgicas. Las expresiones efusivas se repiten y reflejan la profundidad de un alma religiosa que encuentra su única felicidad en la comunicación afectiva con Yahvé dentro de su casa, el templo de Jerusalén. Sus enemigos, que le forzaron a un destierro doloroso, recibirán su castigo de manos del propio Yahvé, que vela por la vida e intereses de sus fieles.El estilo es sentimental, sin mayor orden lógico, ya que fluye de la efusión afectiva del corazón más que de las consideraciones de la mente: el poeta ansia vivir "a la sombra de las alas" de su Dios, seguro de que con su protección le dará el triunfo de su causa. La distribución estrófica es regular, aunque el ritmo métrico es bastante libre. Abundan los paralelismos sinónimo y sintético. Las expresiones de la primera parte, que se dirigen directamente a Dios, llevan el sello insinuante de un alma delicada; en cambio, cuando habla de sus enemigos aparecen las formulaciones enérgicas, conforme a la mentalidad viejotestamentaria, que sabe menos del perdón que del espíritu de revancha.
El título atribuye el salmo a David, quien lo habría compuesto cuando andaba fugitivo por el "desierto de Judá," sin duda con ocasión de la rebelión de su hijo Absalón 1, aunque ya antes de ser rey de Jerusalén había sido perseguido por las huestes de Saúl por las zonas esteparias del sudeste de Palestina2. El v.1a alude al rey, lo que supone que el salmo está compuesto en tiempos de la monarquía. Esto nos hace suponer que esta bella composición es anterior al exilio babilónico.
Podemos dividirla en tres estrofas: a) ansias de vivir con Dios (2-5); b) propósitos de alabanza continua al Señor (6-8); c) castigo de los enemigos y glorificación del rey (9-12).
Ansias de vivir en comunicación con Dios (1-5).
1
Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Judá 3. 2 Elohim, tú eres mi Dios; a ti te busco solícito; sedienta de ti está mi alma; mi carne languidece en pos de ti como tierra árida, sedienta, sin aguas. 3 ‘Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! 4 Porque es tu piedad mejor que la vida. Te alabarán mis labios. 5 Así te bendeciré toda mi vida, y en tu nombre alzaré mis manos.Dios es el centro del alma del salmista, que busca desde la aurora la presencia del que constituye las delicias de su alma y aun de su cuerpo, que languidece fuera de la órbita sagrada del templo en que mora Yahvé. Se siente como árbol plantado en tierra desierta y árida, que está ansioso del riego del agua. La presencia de Dios vivifica el alma, y el salmista se considera alejado del santuario de Yahvé, donde en otro tiempo contemplaba la fuerza esplendorosa de su Dios, manifestada en las solemnidades litúrgicas, que reflejaban su gloria (v.3). Su vida no tiene sentido sino a la sombra de la piedad del Omnipotente; por ello, en su exilio forzado promete alabarle, alzando las manos en señal de acatamiento y acción de gracias 4. Toda su vida será una bendición continuada del que le dispensa su auxilio y alegría íntima.
Propósitos de alabanza continua (6-8).
6
Como de medula y de grosura se saciará mi alma, y mi boca te cantará con labios jubilosos. 7 Aun en mi lecho me acuerdo de ti; en ti medito en las vigilias, 8 pues tú eres mi auxilio, y salto de gozo a la sombra de tus alas.La mente del poeta se traslada al momento en que podrá entonar himnos de alabanza en el templo, donde su alma se saciará plenamente, como los que asisten a los convites sagrados se sacian de medula y grosura 5. El pensamiento de la presencia de su Dios le persigue también durante la noche, pues medita en sus misericordias, y tiene la experiencia de su protección; y el pensamiento de sentirse seguro, como el pajarito bajo la sombra de las alas de Yahvé, le hace exultar 6.
Castigo de los enemigos y glorificación del rey (9-12).
9
Mi alma está apegada a ti, y tu diestra me sostiene. 10 Pero los que buscan perder mi alma irán a las profundidades de la tierra. 11 Serán dados a la espada, serán pasto de chacales. 12 Y el rey se gozará en Dios, se gloriarán los que juran en El, pues la boca de los mentirosos se cerrará.De nuevo una confesión de adhesión incondicional a Dios, pues sabe que en los momentos críticos le sostiene su diestra (V.9). Yahvé ha sido su apoyo en todo momento, y no le ha de faltar en este momento en que es hostilizado por sus enemigos. En realidad, éstos recibirán su merecido la muerte , yendo a las profundidades de la tierra, es decir, al seol, o región subterránea tenebrosa de los difuntos. Y sus cuerpos serán pasto de las fieras salvajes (v.11)7.
Al ser restablecido en su vida social y muertos sus enemigos, el rey y los fieles a Yahvé que juran por El alabarán a Dios, pues ha premiado la virtud y cerrado la boca de los mentirosos 8,
1 Cf. 2 Sam 15:1ss.
2 Cf. Sam 23:145. 3 Véase Sal 3:1. 4 Las oraciones iban acompañadas de la elevación suplicante de las manos (cf. 1 Re 8:22; Sal 28:2; 141:2; Lam 2:19; 3:41; 2 Mac 14:341 Is 1:15; Sal 88:10). 5 Cf. Dt 14:29; 16:11; 26:11; Jer 31:14; Sal 36:9. 6 La "sombra de las alas de Yahvé" es la protección debida a la presencia de Yahvé en el santuario (cf. Sal 61:9). 7 Cf. 2 Sam 21:10-14; 2 Re 2:9-10; Jer 16:4. 8 Cf. Sal 4:3; 42:4.
Salmo 64 (Vg 63): Castigo de los Calumniadores.
E
l salmista, asediado por una turba de malvados que le ponen asechanzas para quitarle la vida y la fama en la sociedad, recurre a Dios para que despliegue su poder en su favor, como en otras ocasiones, y, en un arranque psicológico, lanza duras imprecaciones contra los que injustamente le persiguen.Podemos dividir esta composición en tres partes: a) oración a Dios para que le libre de sus obstinados enemigos (2-5); b) insidias de sus detractores (6-7); c) el castigo inexorable de Dios, lo que supondrá la rehabilitación del justo perseguido (8-n). Como en otros salmos, aquí el poeta es el símbolo de todos los hombres virtuosos, que son incomprendidos y vilipendiados por seguir el camino de la justicia y del temor de Dios.
Aunque el salmo es una plegaria, no falta en él un cierto carácter sapiencial, pues de su caso particular el salmista se ha elevado a la doctrina general del juicio de Dios sobre los pecadores. La división estrófica no es regular. Alternan los paralelismos sinónimos y los sintéticos, conforme a los conocidos esquemas de la literatura sapiencial. El estilo es vigoroso, no exento de originalidad. El v.11 cierra la composición con un marcado sello eucarístico, lo que implica la seguridad del triunfo de la virtud. Conforme al esquema doctrinal de otros salmos, el poeta declara que los impíos parecen triunfar momentáneamente; pero la última palabra está reservada a la justicia divina, que estará al lado del perseguido y fiel a su voluntad.
Según el título, también esta composición sería de origen davídico, aunque no se dan las circunstancias históricas de su composición. Los críticos modernos más bien se inclinan por su origen postexílico, aunque esta conclusión está lejos de ser avalada por argumentos concretos estilísticos definitivos. La lucha en la sociedad de los impíos contra los piadosos se da ya en los tiempos de los profetas anteriores al destierro babilónico, y se continúa en la época sapiencial. Por consiguiente, las alusiones del salmo no nos llevan necesariamente a los tiempos en que surgían las facciones de los "piadosos," o jasidim de los tiempos macabeicos.
Súplica a Dios para ser liberado de los detractores. injustos (1-5)
1
Al maestro del coro. Salmo de David. 2 Oye, ‘oh Dios! la voz de mis quejas, defiende mi vida del terrible enemigo; 3 protégeme de la conjuración de los malvados, de la conspiración de los obradores de iniquidad, 4 que afilan como espada su lengua y lanzan como flechas amargas palabras, 5 para tirar en secreto contra el inocente y asaetearle de improviso sin temor.El salmista símbolo de los justos perseguidos clama a su Dios como único refugio contra las insidias de un terrible enemigo que organiza conciliábulos contra él para poner en peligro su vida. Sus asechanzas son mortíferas, como espada desenvainada o como flechas envenenadas. Su lengua y sus palabras están al servicio de la calumnia más desvergonzada, comprometiendo así la reputación del justo en la sociedad 1. Sus insidias son más peligrosas por ser tramadas en secreto y por proceder de gentes que no tienen temor de Dios, y, en consecuencia, no existen para ellos escrúpulos morales 2.
Insidiosos conciliábulos contra el justo (6-7).
6
Obstínanse en sus malvados designios, se conciertan para tender ocultamente lazos, diciendo: "ΏQuién los verá 7 y escrutará nuestros secretos?" Los escruta el que conoce el interior del hombre, el corazón profundo 3.Los enemigos del salmista se consideran a salvo de toda responsabilidad social, porque sus tramas son ocultas y pasan inadvertidas a los contemporáneos; con todo cinismo ponen lazos al justo para que caiga desprevenido en ellos. Pero no piensan que para Dios no hay nada oculto, ya que conoce el interior del ser humano y escruta lo más profundo del corazón humano 4.
El castigo inexorable de Dios sobre los pecadores (8-11).
8
Pero disparará Dios contra ellos una saeta, y de improviso serán heridos. 9 Su lengua se volverá contra ellos, y cuantos los vean moverán su cabeza, 10 y temerán todos los hombres, y proclamarán la obra de Dios, y comprenderán su modo de obrar; 11y el justo se regocijará en Yahvé, y en El confiará, y se felicitarán todos los rectos de corazón.No se puede conculcar la justicia divina impunemente, pues Yahvé vigila por los derechos de los suyos, y, por eso, de improviso, cuando menos lo piense, lanzará su saeta de invencible guerrero sobre los que se confabulan contra los fieles a su ley. Cuando las asechanzas ocultas parecían dar su fruto, interviene la justicia divina, haciéndoles caer en los lazos que habían tendido contra los suyos; es decir, las calumnias tramadas por su lengua desvergonzada caerán sobre ellos 5, y quedarán desacreditadas públicamente: los que los vean moverán la cabeza irónicamente 6, pues serán testigos de la intervención punitiva de Yahvé. El paralelismo literario del salmo es manifiesto: frente a las saetas de los confabulados surge la saeta mortífera de la justicia vengadora divina. Todos comprenderán entonces la obra de Dios, es decir, su modo de actuar en favor de los que le son fieles y en contra de los que cínicamente hostilizan el camino de la virtud. Es el momento de la rehabilitación del justo, que se regocijará triunfante, pues Dios no le ha abandonado, en el momento crítico, quedando así patente la justicia de la Providencia divina, que al fin dice la última palabra. Por ello, al final se felicitarán los rectos de corazón, pues, como esperaban, Dios termina por hacerles justicia, protegiéndolos contra los que se obstinan en vivir al margen de la ley divina.
1 Sobre la metáfora de la espada aplicada a la lengua véase Sal 57:5; 59:8; 104:4; Y sobre la de la. flecha para designar la lengua perniciosa, cf. Sal 7:13-14; 57.5· 2 Cf. Sal 10:4.11.13; 73:11 94:7. 3 Así siguiendo a la Bib. de Jér. El TM dice literalmente: "escrutan crímenes; nosotros estamos prestos, una disimulación disimulada; y el fondo." 4 Cf. Sal 10:4-11; 73:11. 5 Cf. Sal 7:16-17; 9:16-17; 35:8; 37:15; 94:22. 6 Cf. Jer 48:27; Sal 44:14-15.
Salmo 65 (Vg 64): Himno de Acción de Gracias a Dios por Su Munificencia.
E
ste cántico eucarístico parece fue compuesto en ocasión de cesar una persistente y asoladora sequía. Al menos la segunda parte alude a los beneficios de una abundante y desbordadora cosecha. La primera, en cambio, se limita a ponderar la munificencia divina, manifestada en las diversas obras de la creación y en la elección del pueblo de Israel. La benevolencia de Yahvé se muestra en ser propicio a los que le invocan, en aceptar los sacrificios que le ofrecen, en perdonar los pecados del que arrepentido se acerca a El y en atraer a sus predilectos al templo para colmarlos de beneficios. Como Señor y regulador supremo de todos los fenómenos de la naturaleza y de los acontecimientos de la historia, se le debe especial acatamiento y veneración. Todas las riquezas de los campos son fruto de su bendición; las cosechas, los abundantes pastos, la multiplicación de los ganados, pregonan su munificencia, al par que su especial providencia sobre su pueblo necesitado. Todo esto parece suponer que el presente himno fue compuesto para ser recitado en una solemnidad en que se daba gracias a Dios por las abundantes cosechas.Por su contenido ideológico, podemos dividir esta composición poética en tres partes: a) acción de gracias por la remisión de los pecados de los que se acercan al templo a reconocer su soberanía (2-5); b) alabanza de Dios como Soberano de la naturaleza y de la historia (6-9); c) acción de gracias por la fertilidad de los campos (10-14).
Este salmo es una mezcla de himno y de plegaria eucarística. Se distinguen bien tres estrofas, conforme a la triple división que acabamos de exponer. Las dos primeras tienen un ritmo regular y perfecto, a base de dísticos; la tercera, en cambio, es más libre, alternando dísticos y trísticos. El estilo es brillante, con marcado ritmo musical, a base de no pocas asonancias, y con un gran sentido intuitivo de las bellezas de la naturaleza. Bajo este aspecto, el himno es grandioso y lleno de resonancias poéticas de primer orden.
Según el título, también este salmo es de David; pero los autores modernos se inclinan por una fecha de composición más tardía, pues se supone la existencia del templo salomónico. No pocos críticos suponen que esta composición salmódica tiene un doble origen: la segunda parte, más antigua, habría sido yuxtapuesta, por razones litúrgicas, a un himno de alabanza a Dios, que por su sello universalista nos llevaría a los tiempos posteriores al exilio 1.
Alabanza al Dios que escucha a los suyos en el templo (1-5).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. Cántico 2. 2 A ti, ‘oh Dios! se te debe la alabanza en Sión 3, y a ti el cumplimiento de los votos; 3 a ti, que escuchas las plegarias, a ti recurren todos los hombres. 4 Prevalecen sobre nosotros las obras de iniquidad, y nuestras transgresiones tú las perdonas. 5 ‘Bienaventurado aquel a quien eliges para estar cerca de ti, habitando en tus atrios! Nos saciaremos de los bienes de tu casa, de la santidad de tu templo.En vez de invitar a la alabanza directamente, el poeta declara que Dios es digno de ser glorificado, y como a Señor se le debe el cumplimiento de los votos sobre la colina de Sión, donde se halla su morada habitual en medio de su pueblo elegido; en su santuario está siempre presto a escuchar las plegarias de los que confiadamente se acercan a El. Sobre todo, Yahvé espera a los suyos en su casa para remitirles sus pecados. Conscientes de su culpabilidad, los devotos se acercan al templo a cumplir votos y sacrificios expiatorios, seguros de que les ha de escuchar y perdonar 4; es la primera condición para entrar en relaciones normales con el que es la misma santidad. El salmista envidia al sacerdote o levita, que tiene el privilegio de vivir cerca de su Dios en sus atrios sagrados5. Son los predilectos de Yahvé, su "porción" selecta. No obstante, todo buen israelita que se acercaba a la casa de su Dios se sentía saciado de la presencia divina, fuente de todos los beneficios que le habría de acordar. El templo está todo penetrado de la santidad de Yahvé, de esa fuerza misteriosa que rodea a la divinidad, y que la separa de todo lo común y profano. La visita al templo era para el israelita la prueba palpable de su pertenencia al pueblo elegido de Dios, que moraba en medio de ellos, y la participación en las solemnes fiestas con sus banquetes sagrados los bienes de tu casa simbolizaba la comunión con la divinidad, a la que se ofrecían realmente los sacrificios6.
Yahvé, soberano de la naturaleza y de la historia (6-9).
6
Tú nos respondes fielmente con portentos, ‘oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los confines de la tierra y de las islas lejanas! 7 7Con tu fuerza afirmas los montes, ceñido de tu poder; 8aplacas el furor de los mares, y el estrépito de las olas, y el tumulto de los pueblos. 9Temen tus prodigios los habitantes de los confines, y haces exultar las salidas de la mañana y de la tarde.Yahvé, como Dios Salvador de su pueblo, responde a sus plegarias con portentos; su poder se extiende hasta los confines de la tierra. La historia de Israel es la historia del despliegue de la Providencia divina en su favor en los momentos críticos de su vida nacional. Todas las gentes oyeron sus prodigios en favor de su pueblo. La perspectiva del salmista parece se extiende a la diáspora del pueblo judío, disperso por los cuatro ángulos del orbe; todos han sentido la mano providente de su Dios, y, en este sentido, Yahvé es la esperanza de todos los confines de la tierra, es decir, de todos los que ansiosamente se confían a El, incluso en las islas lejanas del Mediterráneo (v.6).
Su poder se manifiesta en la consolidación de los montes, que en la poesía hebrea son símbolo de la estabilidad y de la permanencia 8; las mismas fuerzas caóticas del mar están sometidas a su beneplácito 9, y las naciones y pueblos le están sujetos en sus manifestaciones históricas 10. Para el salmista, que considera todas las cosas desde el ángulo religioso, no tienen importancia lo que nosotros llamamos "causas segundas," pues Dios dirige y gobierna directamente toda la naturaleza y el corazón del hombre. Todos los acontecimientos y manifestaciones de la naturaleza y la vida de los pueblos son expresión de su voluntad positiva o permisiva, según nuestra nomenclatura exacta teológica , y en ese sentido declaran la omnipotencia divina.
Los prodigios de la naturaleza tormentas y demás fenómenos atmosféricos causan un temor reverencial en todos los habitantes del orbe hacia el que todo lo puede; y la misma aparición de cada día con las ininterrumpidas salidas de la mañana y de la tarde llena de gozo a los que han de disfrutar de los beneficios consecuentes a la aparición de la luz. Esta es el símbolo del orden y de la alegría, pues, al aparecer ella, desaparecen los malhechores, que se amparan en las tinieblas para sus tropelías 11.
Himno a la munificencia divina manifestada en la fertilidad de los campos (10-14).
10
Tú visitas la tierra y la colmas, en mil maneras la enriqueces. Con grandes ríos y abundantes aguas 12 preparas sus trigos. Pues así lo dispones: 11 regando sus surcos, allanando sus terrones, temperándola con la lluvia y bendiciendo sus gérmenes. 12 Coronas la añada con toda suerte de bienes, y tus sendas destilan abundancia. 13 Chorrean los pastizales del desierto, y los collados se ciñen de alegría. 14 Vístense las praderías de rebaños de ovejas, y los valles se cubren de mieses, se lanzan gritos de júbilo y se canta.En esta segunda parte del salmo se canta la munificencia divina, que da la fecundidad a la tierra, regándola con copiosas aguas. La visita de Dios a la tierra va acompañada de toda clase de bendiciones materiales: con sus lluvias abundantes13 ha preparado la tierra para que produzca ubérrima mies. Morosamente se describe el efecto bienhechor de la lluvia: los surcos regados, que son después cuidadosamente allanados por el arado, sembrando de bendición sus gérmenes, de los que brotará la abundante cosecha. El poeta piensa, sin duda, en la lluvia otoñal, que se requiere para una buena sementera, que, al fin, es coronada con una buena cosecha debida a la abundancia de lluvias. Hasta los pastizales del desierto se vuelven ubérrimos, destilando frescor y humedad; los collados se cubren de un verde alegre y prometedor (v. 13); y, en consecuencia, los rebaños pululan por sus laderas, mientras los valles se cubren de mieses. El año agrícola ha sido completo para los cereales y los pastos; por eso los labradores y ganaderos lanzan gritos de júbilo y las canciones alegres se oyen por doquier.
1 Así opina E. Podechard, o.c., I 280. 2 Sobre el sentido de los diversos títulos véase com. a Sal 4:1; 3:1; 46:1. 3 El TM: "el silencio es para ti una alabanza." Nuestra corrección se basa en el Targum y es comúnmente aceptada por los autores. 4 Cf. Is 59:1s; Jl 2:12-17. 5 Cf. Sal 36:8-10; 63:2; 84:5. 6 Cf. Sal 15:2; 23:6s; 27:55; 36:9; 63:6. 7 Islas: corrección según el Targum: el TM: "mar La Biblia comentada 4 8 Cf. Am 4:13; 5:8; 9:5-6. 9 Cf. ler 5:22. 10 Cf. Sal 46:2s; Is 17:12-14. 11 Cf. Job 37:8; Sal 104:22. 12 Lit. el TM: "El arroyo cíe Elohirn lle equivale a río grande. 13 No pocos autores traducen "arroyo de Elohim" por lluvias torrenciales (cf. Gen 1:7; Sal 7:11-12; Job 38:25-27).
Salmo 66 (Vg 65): Gracias por Una Liberación Milagrosa.
E
ste salmo se divide netamente en tres partes: a) himno de alabanza a Yahvé (1-7); b) acción de gracias colectiva (8-12); c) acción de gracias individual (13-20). En las dos primeras partes se destaca el aire colectivo de la composición: el poeta invita a todos los pueblos a alegrarse por los antiguos portentos realizados por Yahvé en favor de su pueblo paso del mar Rojo y paso del Jordán, que habían quedado en la épica popular de Israel como símbolo del poder de Dios desplegado en favor del pueblo elegido y por haberles recientemente otorgado la liberación de un poderoso enemigo. La nación se hallaba en una situación crítica, con amenaza de su existencia como pueblo.En la tercera parte, en cambio, habla un individuo con sus problemas personales. Por ello, no pocos críticos suponen que esta sección es un segundo salmo que ha sido yuxtapuesto al primero, de índole colectiva! Los que mantienen la unidad primitiva de todo el salmo suponen que en esta última parte habla el jefe del pueblo, lo que explicaría bien los abundantes sacrificios de "bueyes y machos cabríos," conforme a las prescripciones mosaicas 2.
ΏEn qué circunstancia histórica fue redactado este salmo? En el título no se atribuye a David, y el contenido supone que el pueblo ha sido liberado de una gran catástrofe nacional. No pocos autores suponen, por ello, que fue redactado con ocasión de la liberación de Jerusalén de las tropas de Senaquerib en el 701 a.C.; y, en ese supuesto, el jefe que ofrece en nombre del pueblo sacrificios a Dios sería el propio rey Ezequías. En la oración de este rey pidiendo la liberación se expresa el deseo de que "todos los reinos de la tierra reconozcan que Yahvé es el único Señor" 3. El universalismo del salmo reflejaría así la predicación de Isaías en unos tiempos en que el reino de Judá tenía relaciones con todos los pueblos del Antiguo Oriente 4. Sin embargo, muchos autores prefieren retrasar la época de composición del salmo a los tiempos postexílicos, empalmando su contenido universalista con la panorámica de la segunda parte de Isaías 5.
Literalmente "se puede distinguir en el poema, primero, un preludio o invitatorio, separado del resto por un seláh (Ώindicación de alternancia de coro?); después dos partes simétricas, subdivididas cada una en dos estrofas, separadas una de otra por un selah". Abundan los paralelismos sinónimos y sintéticos.
Preludio: Invitación a alabar a Dios (1-4).
1
Al maestro del coro. Cántico 7. 2 ‘Aclamad a Dios la tierra toda Salmodiad la gloria de su nombre, dadle la gloria de alabanza. 3 Decid a Dios: ‘Cuan admirables son tus obras! 8 Por la grandeza de tu poder te lisonjearán tus enemigos. 4 Póstrese toda la tierra ante ti y entone salmos a tu nombre. Seláh.Como en otras composiciones salmódicas 9, el poeta invita a toda la tierra a asociarse en la alabanza del Dios poderoso, que obra prodigios sin cuento. Sus obras reflejan su inmenso poder, ante el que tienen que plegarse sus enemigos, es decir, los que se oponen al pueblo de Dios en sus designios providenciales históricos. La omnipotencia divina ha domeñado y sometido a los que se oponían a sus designios sobre su pueblo; si ellos quieren subsistir, tienen que humillarse y reconocer su superioridad, lisonjeándole para atraer su benevolencia. La expresión es antropomóríica y está tomada de la costumbre de adular los pueblos vencidos al vencedor. En realidad, toda la tierra ha sido testigo de los prodigios obrados por Yahvé, y, por tanto, también ella por sus habitantes debe sumarse a la glorificación de su nombre, es decir, de la manifestación de su gloria entre todas las gentes, ya que su nombre es el símbolo del poder supremo de la divinidad. Yahvé está vinculado por un pacto al pueblo de Israel, y el nombre de Yahvé con sus manifestaciones portentosas constituye el timbre de gloria del pueblo elegido.
Los prodigios de Yahvé (5-7).
5
Venid y ved las maravillas de Dios, admirables gestas en favor de los hijos del hombrel0: 6 El transformó el mar en tierra seca, atravesaron el río a pie enjuto. Alegrémonos de ello. 7 El con su poder domina por la eternidad; sus ojos observan a las gentes, a los rebeldes, para que no se levanten contra El. Seláh.Muchas son las gestas de Dios en favor de los hombres aquí el pueblo elegido , pero en la épica popular de la historia de Israel destacaban los portentos del paso del mar Rojo 11 y del Jordán 12. El poeta recuerda ambos portentos como prenda de aún mayores o similares actos de protección hacia su pueblo, como es en el caso presente, que declarará a continuación i3. En realidad, Yahvé es siempre el misino, pues domina por la eternidad, y, en consecuencia, siempre está dispuesto Ώi desplegar su poder contra las gentes que, atacando al pueblo elegido, se oponen a sus designios históricos (v.7). Con su omnisciencia observa las reacciones de las gentes 14, conculcando a los rebeldes que se levantan contra El o su pueblo. Todos los acontecimientos de la historia están sometidos a la marcha impuesta por el Omnipotente, conforme a su inescrutable sabiduría.
La liberación del pueblo de Yahvé (8-12).
8
Bendecid, ‘oh pueblos! a nuestro Dios; haced oír la voz de sus alabanzas. 9 El ha conservado en vida nuestra alma, no ha dejado que vacilaran nuestros pies. 10 Pues tú, ‘oh Dios! nos has probado, nos has probado como se prueba la plata; 11 Nos hiciste caer en la red, pusiste grave peso sobre nuestros lomos. 12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas. Pasamos por el fuego y por el agua, pero nos sacaste a refrigerio.Después de cantar las glorias pasadas de Yahvé en beneficio de Israel, el poeta invita de nuevo a todos los pueblos a asociarse a las alabanzas del Señor, que acaba de obrar otro inaudito portento al salvar al pueblo elegido de una situación crítica que no determina, pero que puede ser la liberación de Jerusalén del ejército de Senaquerib, o cualquier otro momento de confabulación de los enemigos de Judá contra el pueblo de Dios. Estando a punto de desaparecer como nación, el pueblo elegido ha conservado su existencia como colectividad gracias a la intervención milagrosa de Yahvé (v.6). La prueba ha sido dura, pues Dios los ha acrisolado como a plata 15 para purificarlos (v.10). Los profetas explican los desastres de Israel como un medio que utiliza Dios para castigar sus infidelidades y hacerle ver que sólo en El encuentra su felicidad. El salmista se sitúa, en la misma perspectiva teológica y atribuye a Dios el desastre nacional. Ha sido una pesada carga, pues los ha entregado a los enemigos, los cuales los han pisoteado y humillado hasta el extremo. El poeta utiliza el símil del ejército invasor que con sus caballos pasa por encima de los vencidos (v.12) l6. El pueblo elegido ha sido sometido a las pruebas extremas, teniendo que pasar por el fuego y el agua, expresión proverbial para significar las penalidades máximas 17. Las pruebas del exilio babilónico explicarían bien estas alusiones del salmista. La liberación en tiempo de Giro sería entonces el refrigerio ansiado de los deportados.
Sacrificios de acción de gracias (13-15).
13
Entraré en tu casa con holocaustos, te cumpliré mis votos, 14 los que pronunciaron mis labios y profirió mi boca en mi angustia, 15 Te ofreceré en holocausto víctimas pingües con perfume de carneros; te sacrificaré bueyes y machos cabrios, Selah.El tono colectivo desaparece, para ser reemplazado por la oración individual. Si es que no es un nuevo fragmento de otro salmo, tenemos que suponer aquí que un jefe toma la palabra en una solemne asamblea para ofrecer sus sacrificios como representante de la comunidad, aunque las palabras lleven el sello personal. Después de la liberación es necesario cumplir los fotos proferidos en momentos de angustia (v.14). Las víctimas que ofrecen son las propias de un príncipe o jefe de la colectividad: carneros y machos cabríos 18, que se ofrecían en acción de gracias o sacrificios pacíficos.
Dios escucha la súplica de los que a El se dirigen (16-20).
16
Vosotros todos cuantos teméis a Dios, venid y escuchad, y os contaré cuanto ha hecho por mí. 17 Le invocaré con mi boca, le cantaré himnos con mi lengua. 18 Si hubiera tenido iniquidad en mi corazón, no me hubiera escuchado el Señor. 19 Pero me oyó Dios y atendió a la voz de mi plegaria. 20 ‘Bendito sea Dios, que no desechó mi oración ni me negó su piedad!La experiencia de haber sido salvado por Yahvé le fuerza a declarar su gratitud hacia El, para que los conciudadanos se acojan a El en los momentos de angustia. Públicamente, en la asamblea solemne, quiere relatar el beneficio recibido para que sirva de esperanza y estímulo a los que se hallen en similar situación. El v.18 parece sugerir que el que habla se refiere a una situación personal y no a la colectividad de un pueblo, ya que no tiene conciencia de culpabilidad moral, lo que no es concebible aplicado al pueblo prevaricador israelita de todos los tiempos. Dios le escuchó porque vio la sinceridad de su corazón; en ello se manifestó una vez más su piedad para con sus fieles.
1 Así Ewald.
2 Cf. Ex 29:18; Núm 7:173. 3 Is 37:20. 4 Suponen que es de esta época Delitzsch, Kirkpatrick, Lesétre y Calés. 5 Así opina E. Podkcharu, o,c., 6 j.Galés, o.c., I 926. 7 Cf. Sal 4:1; 46:1; 3:1. 8 Bib. de Jér.: "Decid a Dios: Tú eres temible." 9 Cf. Sal 67; 96; 97; 98; ico. 10 Bib. de Jér.: "temible por las gestas en favor de los hijos de los hombres," 11 Cf. Ex 13:173. 12 Cf. Jos3:1s. 13 Cf. 15 11:15; Sal 74:12; 88:12. 14 Cf. Sal 11:4; 33:13-14; 113:4-6; 9:6-7, 15 Para la metáfora comp. Sal 12:7; 26:2; Is 48:10; Zac 13:9. 16 Cf. Is 51:23. 17 Cf. 1343:2. 18 Cf. Núm 7:173.
Salmo 67 (Vg 66): Conozcan a Dios todos los Pueblos.
E
ste salmo de tres estrofas con estribillo intercalado parece un comentario poético a la bendición sacerdotal de Núm 6:24-27: "Que Yahvé te bendiga y te guarde; que haga resplandecer su faz sobre ti y te otorgue su gracia; que vuelva a ti su rostro y te dé la paz." Parece que fue compuesto como acción de gracias con motivo de la cosecha. Quizá se cantara en el templo con motivo de las tres grandes fiestas anuales Pascua, Pentecostés y Tabernáculos , en las que se daba gracias por las primicias de las cosechas y por la terminación de la recolección de los frutos 1.El salmista sabe elevarse de las bendiciones temporales otorgadas a Israel a la bendición universal sobre todas las gentes, como fue predicho a Abraham 2: todos los pueblos deben alegrarse y felicitarse por el gobierno justo de Dios sobre todo el universo. Estas alabanzas que ahora dirige a Yahvé el pueblo escogido, deben repetirse por gentes de todas las naciones; la perspectiva es universal y mesiánica.
Por el contenido de ideas netamente universalistas, la mayor parte de los comentaristas modernos suponen que esta composición poético-litúrgica es de los tiempos posteriores al exilio.
Israel, misionero de la salvación entre los pueblos (1-4).
l
Al maestro del coro. A las cuerdas. Salmo. Cántico 2 Apiádese Dios de nosotros y bendíganos, haga resplandecer su faz sobre nosotros. Selah. 3 Para que se conozcan en la tierra tus caminos y tu salvación entre todas las gentes. 4 Alábente, ‘oh Dios! los pueblos, celébrente los pueblos todos.El salmista inicia su poema comentando la bendición sacerdotal de Núm 6:24-25, dando una proyección universalista. La benevolencia divina se manifiesta en el resplandor de la faz de Yahvé sobre los suyos4; se dice de Dios que "aparta su faz" cuando priva a alguno de su protección; y, al contrario, cuando dispensa a alguno su ayuda y protección se dice que su faz brilla sobre él. El salmista aquí considera al pueblo elegido como vehículo para dar a conocer los caminos o modos de proceder de Dios para con los pueblos. La protección dispensada a Israel será como una lámpara que atraerá la atención de todas las gentes hacia Dios. La glorificación del pueblo elegido será una prueba de que Dios protege a los que le son fieles, y en ese sentido es un reclamo para dar a conocer sus caminos 5.
El v.4 es un estribillo que señala la división de las estrofas, sin duda cantando con alternancia de coros; y en el se invita a los pueblos a alabar a Yahvé, La perspectiva del salmista es netamente universalista; como en las profecías mesiánicas de Isaías, se considera a Israel el centro de todos los pueblos: la protección de Dios y elevación religiosa y moral de su Ley será una invitación a las gentes para acercarse al pueblo que ha sido objeto de las predilecciones divinas 6.
El reconocimiento del gobierno equitativo de Dios. (5-6)
5
Alégrense las naciones y salten de gozo, porque tú gobiernas a los pueblos con equidad y riges a las naciones de la tierra. Selah. 6 Alábenle, ioh Dios! los pueblos, celébrente los pueblos todos.Todas las gentes deben sentirse felices y exultantes, porque es el propio Dios quien lleva las riendas del gobierno en el mundo, y, en consecuencia, sus decisiones tienen que llevar el sello de la equidad y de la justicia. Ello debe dar seguridad a sus fieles que se conforman a las exigencias de su Ley. Esto que se manifiesta en la historia de Israel, debe ser reconocido por todas las naciones, vinculadas al pueblo elegido en virtud de la bendición de Dios a Abraham sobre todas las gentes7. Por eso se invita a todos los pueblos a unirse en alabanza del Dios omnipotente y justo, que gobierna el mundo conforme a sus designios salvadores.
Acción de gracias por la cosecha (7-8).
7
Dio la tierra sus frutos. Que EIohim, nuestro Dios, nos bendiga. 8 Bendíganos Dios, y témanle todos los confines de la tierra.La benevolencia divina se ha manifestado concretamente en la abundancia de los frutos de la tierra 8. El salmista, agradecido por los beneficios recibidos, vuelve a implorar la bendición divina para su pueblo. Todos los habitantes de la tierra, desde sus más remotos confines, deben reconocer reverencialmente este poder superior de Dios, que gobierna el mundo con equidad (v.8).
1 Cf.Exa3:15s. 2 Cf Gen 12:3. 3 Sobre los títulos véase com. a Sal 4:1; 54:1; 46:1. 4 Cf. Sal 31:17; 44:4; 80:4; 8; 20; 119:135; Prov 16:15. 5 Cf. Is 55:6-91; 65:13-15,
6 Cf. Is 2:2-4. 7 Cf. Gen 12:2. 8 Cf. Lev 26:4; Ez 34:27; Sal 85:13.
Salmo 68 (Vg 67): Canto Triunfal: Las Gestas de Yahve.
E
ste salmo tiene un marcado sello de himno de alabanza y de acción de gracias de índole colectiva y nacional, y parece haber sido compuesto con motivo de la liberación de una situación crítica del pueblo, oprimido por una potencia extranjera. El pensamiento fluctúa entre lo épico y lo lírico, y, así, tan pronto se presenta a Yahvé como Guerrero libertador, como Señor de la naturaleza que protege a su pueblo a través de la historia. El Dios de Israel habita en el santuario y desde allí dispensa su protección a los desvalidos. Los pensamientos se suceden de modo heterogéneo, sin que falten las perspectivas mesiánicas al anunciar la venida de las naciones extranjeras ante Yahvé. Parece que restarnos en presencia de un himno con ocasión de la liberación de deportados o prisioneros; se celebra a grandes rasgos la historia del pasado de Yahvé en relación con la vida de Israel, y se apela a su historia futura, su triunfo sobre las naciones hostiles y aun su glorificación por los reinos de la tierra en general 1.Desde el punto de vista de interpretación, este salmo es quizá el más oscuro y heterogéneo del Salterio: desconexión del pensamiento de no pocos versículos, alusiones d. hechos desconocidos, expresiones oscuras sumamente originales y peregrinas. Por eso no es fácil captar el sentido literal inmediato de no pocas secciones, y las hipótesis interpretativas se multiplican con cada autor. Λ Dios se le designa con los nombres de EIohim, El, Yahvé, Yah, Adoiiai, Shadday, lo que acentúa la complejidad del origen literario de esta composición salmódica. Algún autor lo ha definido como "un salmo al estilo de Débora, moviéndose sobre la más alta cima del sentimiento y de la presentación lírica. La dicción es atrevida y tan idiomática, que no se encuentran menos de trece palabras no usadas fuera de aquí." 2
No obstante, podemos seguir el sentido general. Parece ser un canto procesional en estilo de oda triunfal -en torno al santuario de Jerusalén. Por eso se ensalza a Yahvé, que ha preferido el monte de Sión para habitar en él a otras montañas más elevadas, como las de Basan. Desde el punto de vista rítmico literario, podernos distinguir dos partes una relativa al pasado y otra referente al presente y al futuro , incluyendo cuatro estrofas.
Aunque en el título se asigne este salmo a David, sin embargo, son pocos los autores que mantienen la paternidad davídica del mismo. Se supone la existencia del templo. Por ciertas afinidades conceptuales con la segunda parte del libro de Isaías, no pocos críticos modernos infieren que esta composición es postexílica, de los tiempos de la opresión seléucida, y así creen que fue compuesta con motivo de la repatriación de los judíos de Egipto en tiempos de Ptolomeo Filadelfo (285-274 a.C.), y3 aun otros rebajan la época de composición a los tiempos macabaicos: se aludiría a la liberación de los judíos llevados en cautividad a Galaad en tiempo de Judas Macabeo (año 164 a.C.)4. Una tercera posición es la de los que suponen que el salmo es de origen davídico, pero que fue aumentando progresivamente por exigencias del culto litúrgico, con nuevas adiciones poéticas más o menos en consonancia con el esquema primitivo general del salmo5.
Preludio: La manifestación victoriosa de Yahvé (1-3).
1
Al maestro del coro. Salmo de David. Cántico 6. 2 ‘Alzase Dios! Se dispersan sus enemigos y huyen a su vista los que le odian. 3 Se desvanecen como se desvanece el humo; como al fuego se funde la cera, perecen los impíos ante la presencia de Dios.Al iniciarse la solemne procesión, el poeta declara el poder absoluto dé Dios sobre sus enemigos, que son los del pueblo de Israel. En realidad, este pensamiento está calcado sobre las palabras que repetía Moisés al ponerse en marcha el arca de la alianza por el desierto: "Levántate, Yahvé; dispérsense tus enemigos y huyan ante ti los que te aborrecen."7 Las palabras del salmista pueden entenderse en sentido optativo, como traducen no pocos comentaristas 8. La historia de Israel es la historia de los triunfos de Yahvé sobre sus enemigos. Estos no han podido resistir ante el empuje del Omnipotente. Con metáforas muy realistas expresa el poeta la débil resistencia que oponen a Yahvé: se desvanecen como humo y se derriten como cera al fuego 9.
La protección de Dios sobre los desvalidos (4-7).
4
‘Alégrense, por el contrario, los justos y exulten, salten de de júbilo en presencia de Dios! 5 Cantad a Dios, ensalzad su nombre, allanad el camino al que viene cabalgando por el desierto: Yahvé es su nombre; exultad ante El. 6 El padre de los huérfanos, el defensor de las viudas, es Dios en su santo tabernáculo. 7 Dios, que da casa a los desamparados, que pone al libertad a los cautivos. Sólo los rebeldes se quedarán al seco.El poder omnímodo de Yahvé debe ser causa de confianza y alegría para los justos que le son fieles. Nada deben temer, y, al contrario, todo lo pueden esperar del que les dispensa su protección con amplia generosidad. Son los amigos de Dios, y, en consecuencia, deben alegrarse por los triunfos de la justicia divina, manifestada en el castigo sobre los que viven fuera de la Ley. Yahvé se ha manifestado a través de la historia acompañando a su pueblo por las estepas del Sinaí; por eso, el poeta invita a los temerosos de Dios a preparar el camino del que avanza majestuoso en cortejo triunfal, cabalgando por el desierto (ν.5). En Is 40,3 se invita a abrir una gran avenida por el desierto para que pase el cortejo solemne de Yahvι con sus exilados de Babilonia, que vuelven alegres a su patria 10, Aquí el salmista habla en sentido metafórico e invita a los fieles a Yahvé a vivir conforme a su Ley, preparando así el nuevo advenimiento espiritual del Omnipotente al santuario de Jerusalen. Y con todo énfasis declara el nombre de su Dios: Yahvé, el tetragrammaton misterioso que había sido revelado a Moisés en las estepas del Sinaí, y que resumía la protección que en los días del éxodo había dispensado a su pueblo; las gestas de Yahvé en el pasado son una garantía y una prenda de su nueva intervención en favor de los que le son fieles en medio de una sociedad hostil y materializada n.
Pero Yahvé no sólo es el Dios de las grandes gestas en favor de su pueblo, sino el Padre amoroso que se preocupa de los desvalidos: los huérfanos y las viudas (v.6) 12. Prueba de su solicitud por los humildes y desamparados es su presencia habitual en su santo tabernáculo de Jerusalén, desde donde atiende a las súplicas de sus fieles necesitados 13. Yahvé es la única protección para los desamparados, a los que otorga casa, a la par que da la libertad a los cautivos. Su solicitud abarca a todos los menesterosos; sólo los que le son rebeldes quedan a la intemperie, desamparados de toda protección (v.7). Esta providencia especial que Yahvé tiene de los individuos necesitados la tiene también de Israel como colectividad; en los grandes momentos críticos, la omnipotencia divina ha estado al servicio de los intereses del pueblo elegido, liberándolos de Egipto, estableciéndolos en Canaán y, finalmente, libertándoles de la cautividad babilónica.
Las gestas de Yahvé en la estepa del Sinaí (8-11).
8
‘Oh Dios! Cuando tú salías a la cabeza de tu pueblo, cuando avanzabas por el desierto, Selah, 9 tembló la tierra, y los cielos se derritieron; tembló el Sinaí ante Dios, el Dios de Israel. 10 Tú hacías llover, ‘oh Dios! una lluvia generosa sobre tu heredad, y cuando ésta desfallecía, tú la sostenías. 11 Tu familia habitó en ella; tú preparaste, ‘oh Dios! tus bienes a los menesterosos.El poeta pasa revista a la historia accidentada de Israel y alude a las teofanías del Sinaí y a la entrada en Canaán con palabras tomadas del canto de Débora: "Cuando tú, ‘oh Yahvé! salías de Seir, cuando subías desde los campos de Edom, tembló ante ti la tierra; destilaron los cielos, y las nubes se deshicieron en agua; derritiéronse los montes a la presencia de Yahvé, a la presencia del Dios de Israel." 14 La presencia sensible de Yahvé en medio de su pueblo durante las etapas duras del Sinaí fue la razón de su triunfo; y sus teofanías, acompañadas de conmociones atmosféricas, testificaban al pueblo su superior grandeza sobre los supuestos dioses de los otros pueblos 15. Y no sólo le conducía por tierras inhóspitas, sino que le proporcionaba el maná y las codornices la lluvia generosa que habían de alimentar a su heredad 16. Y su providencia se extendió hasta asentar a Israel su familia en Canaán, donde los israelitas menesterosos encontraron los bienes prometidos por su Dios (v.11).
La conquista gloriosa de Canaán (12-15).
12
Da su voz cíe mando el Señor: vienen en tropel los Cortadores cíe buenas nuevas: 13 "Huyen los reyes de los ejércitos, huyen; aun la mujer casera participa en el botín." 14 Y mientras vosotros reposáis entre los oviles, las alas de la paloma se han cubierto de plata, y sus plumas, de oro brillante. 15 Al dispersar el Omnipotente por ella a los reyes, cayó la nieve sobre el Selmón.El salmista alude ahora a determinados hechos gloriosos de armas que nos son desconocidos. Sus expresiones parece que están calcadas sobre las victorias antiguas de Débora y Barac en tiempo de los jueces 17. Al dar Yahvé la voz de mando, al punto vienen los mensajeros con las buenas nuevas de la victoria: los reyes huyen desordenadamente, y el botín es tan abundante que hasta la mujer casera toma parte en la recogida del botín 18. El poeta se encara ahora con los israelitas cobardes que no han querido tomar parte en la batalla como en otro tiempo las tribus de Rubén, Gad, Dan y Aser no quisieron luchar con Débora y Barac 19 , y les dice irónicamente: mientras reposáis en los oviles (como bestias indolentes y sin ilusiones de gloria), los mejores representantes de Israel la paloma, designación cariñosa que aparece en Sal 75:19 se han vuelto cargados de botín: sus alas se han cubierto de plata, y sus plumas, de oro brillante (v.14) 20. La valentía de los aguerridos israelitas fue premiada con la intervención del Omnipotente, que dispersó a los reyes, haciendo caer copiosa nieve sobre el Selmón, nombre que se da a un monte cerca de Siquem 21, aunque quizá sea una cima de la cordillera del Haurán 22. Tal vez el poeta aluda a la victoria sobre Og, rey de Basan, en la TransJordania septentrional 23.
La colina de Sión, elegida por Yahvé (16-19).
16
Monte de Dios es el monte de Basan; montaña rica en cumbres la montaña de Basan. 17 ΏPor qué miráis con envidia, montes encumbrados, al monte que eligió Dios para morada suya, en el que por siempre habitará Yahvé? 18 Los carros de Dios son millares de millares; viene entre ellos Yahvé del Sinaí a su santuario. 19 Subiste a lo alto, apresando cautivos, recibiendo hombres como presentes, aun a los rebeldes contra la morada de Yahvé Dios.A pesar de que en Basan estaban las cumbres más elevadas, Yahvé no las escogió como morada permanente suya, sino que fijó los ojos en la modesta colina de Sión. El monte Hermón, cubierto de nieves, es la cima más alta de los montes de Basan, y domina todo el panorama de Palestina y TransJordania. Su majestad parece en consonancia con las exigencias de la majestad divina, y, sin embargo, Yahvé no puso los ojos en él para establecer su tabernáculo 24. Por su elevación excepcional se le llama monte de Dios 25. El salmista, con gran belleza poética, presenta a las cimas de Basan envidiosas de la situación privilegiada de la modesta colina de Sión, donde mora Dios (v.17). Pero la elección de Yahvé es irrevocable: allí habitará por siempre.
Yahvé ha entrado triunfalmente como un guerrero en el monte de Sión, escoltado de un ejército de millares. Su marcha desde el Sinaí no ha podido ser más triunfal; los vencidos son sin número, pues sometió a los recalcitrantes y rebeldes cananeos y jebuseos que se oponían al establecimiento de Yahvé en la colina de Sión (v. 19)
Yahvé, vengador de los enemigos de Israel (20-24).
20
Bendito sea todos los días el Señor; El lleva nuestra carga, es el Dios de nuestra salvación. Selah. 21 Dios es Dios nuestro para salvar, y a Yahvé, nuestro Señor, pertenecen las salidas de la muerte, 22 pues Dios rompe la cabeza a sus enemigos y el cráneo cabelludo al que persiste en su maldad. 23 Dijo el Señor: "Haré volver de Basan, yo haré volver de las profundidades del mar, 24 para que puedas lavar tus pies en la sangre, y que la lengua de tus perros tenga parte en los enemigos."Poro la protección de Dios sobre su pueblo no pertenece sólo al pasado, sino que se muestra con viveza en la actualidad, pues en todo momento es el Dios de salvación de los que le son fieles. En realidad, sólo El tiene poder sobre la muerte, y por eso, en los momentos de máximo peligro, sabe encontrar las salidas de la muerte, la liberación 26.
Nadie se puede oponer a Yahvé, que, como un guerrero indómito, es capaz de abatir a los enemigos más fuertes (v.22) 27. Aunque éstos se refugiaran en lo más tupido de los montes de Basan o en las profundidades del mar, Yahvé los haría reaparecer para que su pueblo pudiera lavar sus pies en la sangre 28. La expresión es feroz, conforme a la mentalidad vengativa del A.T., cuando aún no habían aparecido las claridades de amor del mensaje de Cristo. El estadio de revelación del A.T. es sumamente imperfecto, y por eso algunas expresiones radicales de los hagiógrafos chocan con nuestra sensibilidad cristiana superior; pero debemos medirlas a la luz del genio extremista oriental, propenso a la hipérbole y a la frase descarnada, y teniendo en. cuenta el estadio imperfecto de la revelación. Para los hagiógrafos, los enemigos de Israel son los enemigos de Dios, y por eso, llevados del celo de la justicia divina, ansian no pocas veces que ésta descargue despiadadamente sobre los que se oponen a los designios de Yahvé sobre su pueblo 29.
La descripción de la solemne procesión (25-28).
25
Aparece tu cortejo, ‘oh Dios! el cortejo de mi Dios, cíe mi Rey, en el santuario. 26 Preceden los cantores, detrás los músicos, en medio las vírgenes con címbalos. 27 Bendecid a Dios en las asambleas, al Señor de la fuente de Israel30. 28 Allí está Benjamín, el más joven, a la cabeza; allí los príncipes de Judá en muchedumbre, allí los príncipes de Zabulón y los de Neftalí.El salmista ahora se entusiasma ante la marcha solemne de la procesión en honor del Dios que les ha dado la victoria en tantas ocasiones: cantores, músicos y coro de vírgenes contribuyen al esplendor de la manifestación religiosa. Todas las principales tribus tienen su representación: desde la más pequeña Benjamín hasta la más numerosa y cargada de gloria Judá , sin que falten las más septentrionales, como la de Zabulón y la de Neftalí. Las dos primeras representan las meridionales, mientras que las otras dos las septentrionales; quizá sean mencionadas por su heroico comportamiento, relatado en el cántico de Débora, del que depende en gran parte este salmo 31.
Súplica por el advenimiento de los tiempos mesiánicos ( 29-32 ).
29
Manda, oh Dios! conforme a tu poder; confirma, ‘oh Dios! lo que has hecho por nosotros. 30 Por tu templo en Jerusalén, te ofrecerán dones los reyes. 31 Espanta a las fieras del cañaveral, la manada de los toros con los novillos de los pueblos; prostérnense con barras de plata; dispersa a los pueblos que se deleitan en la guerra. 32 Vendrán príncipes de Egipto, y Etiopía se apresurará a presentar sus manos a Dios.El glorioso pasado debe ser confirmado en el presente y en el futuro, ya que el poder de Dios siempre es el mismo. En la mente de todos los fieles israelitas está la esperanza de los tiempos mesiánicos; por eso le pide que acelere el cumplimiento de las antiguas promesas. Su presencia en el templo es una garantía de que no abandonará a su pueblo. El salmista pide en nombre del pueblo que Yahvé haga frente a los enemigos de Israel, espantando a la fiera del cañaveral el hipopótamo, símbolo de Egipto, opresor del pueblo elegido 32 y a los toros o príncipes que se oponen con sus auxiliares novillos al cumplimiento de las antiguas promesas sobre Israel (ν.3ΐ) 33. Según éstas, todos los príncipes extranjeros deben ser vasallos del pueblo elegido, y, por eso, el poeta desea que se presenten, en señal de acatamiento, con ofertas cuantiosas de barras de plata, y que desaparezcan todos los que mueven la guerra, comprometiendo la existencia del pueblo de Israel. Llevado de! entusiasmo de los vaticinios mesiánicos, el salmista anuncia la llegada de los príncipes de Egipto y de Etiopía, que se presentan como vasallos al Dios de Jerusalén 34.
Invitación a todos los pueblos a rendir homenaje a Dios (33-36).
33
Reinos de la tierra, cantad a Dios, entonad salmos al Señor. Selah. 34 Al que cabalga sobre los cielos eternos, al que hace oír su voz, su voz potente. 35 Dad a Dios el poder; su majestad está sobre Israel, y su poder sobre las nubes. 36 Eres terrible, ‘oh Dios! en tu santuario. Es el Dios de Israel, el que da a su pueblo poder y fuerza. ‘Bendito sea Dios.El salmo procesional se termina con una invitación a todos los reinos a asociarse al reconocimiento del único Dios, que habita en Jerusalén, en medio de su pueblo, pero que a la vez es el mismo que cabalga sobre los cielos eternos y en las tormentas hace oír su potente voz 35. Con todo, su providencia se extiende a toda la historia de Israel, mostrando su majestad y poder sobre los enemigos. Es terrible en sus manifestaciones punitivas, pero, al mismo tiempo, es el sostén y poder de su pueblo en los momentos difíciles y críticos de la historia.
1 E. Podechard, O.C., I p.295. 2 Es la opinión de Delitzsch. 3 Cf. fl. Josefo, Arit. lud. XII 1.6-9; Contra Apió I 210; 11 45- 4 Cf. 1 Mac 5:1s. 5 Es la opinión de Calés, siguiendo a Kirkpatrick. 6 Sobre los títulos véase com. a 4:1; 3:1; 46:1. 7 Núm. 10,35. 8 Así traducen la Bib. de Jér. y Podechard. 9 Cf. Sal 37:20; 102:4; Müj 1:4; Sal 97:5. 10 Cf. Is 57:14; 62:10. 11 Cf, Kx 15:3.
l2 Cf. Ex 22:22s; Mal 3:5; Is 1:17.23, 13 Cf. Jer 25:30; Zac 2:13; 2 Par 30,27- 14 Cf. Jue 5:4-5. 15 Cf. Ex 19:16s; Sal 18:6s; Hab 3:33. 16 Cf. Ex 15:17; Jer 2:7. 17 Cf. Jue 5:1s. 18 Cf. Jue 5:30; 2 Sam 1:24. 19 Cf. Jue 5:16-18. 20 Hemos traducido así según el TM; es sustancialmente la versión de la Bib. de Jér. y de Podechard. 21 Cf. Jue 9:14. 22 Ptolomeo cita un monte llamado Asalmonos en el Haurán. 23 Cf. Núm 21:33-35; Dt 3.1-n; Sal 135:10-11; 136:20. 24 Cf. Sal 78:68; 87:1:2-5; 125:1; 132:13. 25 Cf. Sal 36:7; 80:11; 1 Par 12:22. 26 Cf. 1 Cor 10:13. 27 La expresión cráneo cabellado es sinónimo de cabeza; es la expresión paralela a la de "cabezas negras" de los textos cuneiformes para designar a los hombres. 28 Cf. Sal 58:11; 1 Re 21:19; 22:38. 29 El poeta pone en boca de Dios el pensamiento que quiere expresar, pero esto es un artificio literario para dar más viveza al lenguaje. 30 Algunos autores, leyendo mimmqora e (i) en vez de mimmmqore(l), traducen: "elegidos." 31 Cf. Jue 5:14-18. 32 Cf. Job 40:15-24 33 Cf. Jer 46:20-21; Ez 39:18. 34 Cf. Is 11:11; Jer 44:1.15; Ez 29:14; 30:14; Is 18:7; 19:21-22; 45:14; 60:3-7; Sof 3:9-10; Zac 14:16-19. 35 Cf. Dt 33:26; Sal 46:5; 39:28.
Salmo 69 (Vg 68): Suplica del Justo Perseguido.
P
odemos distinguir tres partes en esta composición, caracterizada por el tono de lamentación individual: a) súplica de liberación en una situación de peligro creada por la hostilidad de gentes impías que conspiran contra su piedad (2-13); b) confianza en la misericordia divina e imprecaciones contra los enemigos (14-29); c) promesa de acción de gracias por la liberación y restablecimiento de Jerusalén.El salmista perseguido confiesa su culpabilidad y hace penitencia, esperando ser oído de Dios y rehabilitado en sus plenos derechos; tiene celo extremo por todo lo concerniente a la casa de Dios y se consume por la indiferencia de los pecadores respecto de los derechos divinos.
La distribución métrica del salmo no es regular, al menos en las dos primeras partes. "El poema es notable más bien por la profundidad y fuerza de la emoción que por la perfección exterior de la forma. Recuerda bastante el estilo de Jeremías." 1
Según el título, también esta composición es de origen davídico. Como San Pablo lo cita como de David2. Como existen afinidades estilísticas entre este salmo y los oráculos de Jeremías, no pocos autores creen que el gran profeta de Anatot es el autor del mismo 3. Como se alude a la reconstrucción del templo (v.10), la generalidad de críticos modernos se inclinan por un origen postexílico del salmo4.
Los evangelistas citan este salmo con ocasión de la expulsión de los vendedores del templo y al expirar Jesús en la cruz 5. Con todo, no podemos decir que sea mesiánico en sentido directo, ya que no se comprenden las imprecaciones en labios de Cristo; pero, como justo doliente e injustamente perseguido, el salmista es tipo del Mesías doliente y celoso de la casa de Dios.
Situación angustiosa del justo perseguido (1-6).
1
Al maestro del coro. Sobre los "lirios." De David 6. 2 Sálvame, ‘oh Dios! porque las aguas han entrado hasta el alma. 3 Húndeme en profundo cieno, donde no puedo hacer pie; me sumerjo en aguas profundas, y me arrastra la corriente. 4 Cansado estoy de clamar, se abrasa mi garganta y desfallecen mis ojos en espera de mi Dios. 5 Son más que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me aborrecen; más fuertes que mis huesos los que injustamente me combaten, y tengo que pagar lo que nunca robé. 6 Tú, ‘oh Dios! conoces mi estulticia y no se te ocultan mis pecados.Es corriente en la literatura salmódica presentar la muerte como una inundación de aguas que se lleva a los vivientes 7, porque se concebía la región de los muertos el seol debajo de la tierra 8 y aun debajo del fondo de los mares 9; en este supuesto, las olas son los proveedores naturales de la región de las sombras 10. El salmista se considera, pues, a las puertas de la muerte, porque las aguas han entrado hasta el alma, hasta lo más profundo de su ser n. Se siente como ahogado por la inundación de calamidades que sobre él han caído. Con otra metáfora expresa su inseguridad: se halla como el que en terreno cenagoso no puede hacer pie y es arrastrado por la corriente (v.3).
Es tan angustiosa su situación, que no le queda sino clamar al Omnipotente, que es el único que le puede salvar 12; sus ojos están cansados de mirar en espera de su Dios. Su garganta está abrasada de tanto gritar 13. El paciente se siente rodeado de enemigos numerosos que le exigen cuenta de lo que no ha cometido: tiene que pagar lo que no ha robado; la expresión es proverbial, para indicar las exigencias extremas de los que injustamente le imputan faltas no cometidas 14. Sólo Dios conoce sus deficiencias estulticia y sus pecados, el grado de su culpabilidad. Reconoce humildemente sus transgresiones 15, pero no son sus enemigos los llamados a pedirle cuentas, sino solamente Dios.
El paciente, escarnecido por los impíos (7-13).
7
No sean confundidos por mi causa los que en ti esperan, ‘oh Señor Yahvé de los ejércitos! No sean por mí contundidos los que a ti te buscan, ‘oh Dios de Israel! 8 Pues por ti sufro afrentas y cubre mi rostro la vergüenza, 9 He venido a ser extraño para mis hermanos, y extranjero para los hijos de mi madre. 10 Porque me consume el celo de tu casa; los denuestos de los que te vituperan caen sobre mí. 11 Cuando lloro y ayuno, toman pretexto para insultarme. 12 Por vestido me cubro de saco, y he venido a ser fábula para ellos. 13 Cuchichean contra mí los que se sientan en las puertas; soy la cantilena de los bebedores de licores.El salmista perseguido sabe que su causa está íntimamente ligada a la de los justos en general; éstos serán confundidos y avergonzados ante la sociedad si Dios desampara al paciente en esta hora crítica. En sus cálculos de piedad pesa mucho la seguridad de que Dios los protege en los momentos graves de la vida, porque Dios premia en definitiva a la virtud, mientras castiga indefectiblemente el mal. Ahora bien, si en el caso actual el justo paciente sucumbe, la tesis de los piadosos y fieles a Dios queda desmentida, y con ello quedan defraudados en sus esperanzas 16. Será un triunfo de los escépticos y una decepción de los justos. Se pone en juego, pues, el honor de Yahvé en esta prueba del paciente injustamente perseguido 17.
En realidad, la causa del salmista perseguido es la de Dios, pues por El sufre las afrentas, ya que le hostilizan para ridiculizar su piedad y su fidelidad a su Ley (v.8). Sus más íntimos familiares han tomado parte contra él, considerándole como extraño18, y precisamente la hostilidad surge por su celo extremado por la casa de Dios, su santuario en Jerusalén. Esto parece sugerir que el salmista es un levita postergado por los de su misma clase, los cuales, más escépticos y positivistas, consideran excesivo el celo de su colega y familiar, quizá porque les echaba en cara los abusos mercantilistas que tenían lugar con motivo de los sacrificios. El evangelista aplica el texto a Jesús cuando expulsó a los mercaderes i9. El v.10 es citado por San Pablo para destacar los ultrajes inmerecidos sufridos por Cristo 20. El paciente del salmo es el tipo del Mesías, celoso de las cosas de Dios.
Los actos de piedad del justo son también acremente ironizados por los espíritus materialistas de la sociedad (v.11). Se ha convertido en objeto de burla, en proverbio o fábula de los que impúdicamente se entregan a las bebidas (ν.13)21. La espiritualidad del salmista no es apreciada por los que se dejan llevar de la sensualidad y de la vida fácil. En las puertas lugar de reunión de ociosos , los mofadores se permiten cuchichear y hacer burla de la piedad estéril del justo que espera en Dios. Sus apreciaciones son sangrantes y atenían contra la dignidad del piadoso yahvista, que tiene la esperanza puesta en Dios.
Súplica de auxilio (14-20).
14
Yo por eso oro a ti, ‘oh Yahvé! i en tiempo oportuno, joh Dios! Por tu inmensa piedad, escúchame, por la verdad de tu salvación. 15 Sácame del lodo para que no me sumerja, y sea librado de los que me aborrecen y de lo profundo de las aguas. 16 No me anegue el ímpetu de las aguas, no me trague la hondura, no cierre el pozo su boca sobre mí. 17 Óyeme, Yahvé, que es benigna tu piedad; mírame según la muchedumbre de tus misericordias. 18 No escondas de tu siervo tu rostro, porque estoy en angustia: apresúrate a oírme. 19 Acércate a mi alma y redímela; líbrame por causa de mis enemigos. 20 Tú conoces el oprobio, el vituperio, la afrenta que se me hace; todos mis opresores los tienes a tu vista.Ante tanta animosidad de sus enemigos confabulados, al paciente justo no le queda sino acudir suplicante a Yahvé, que vela por sus intereses. Ahora es el momento oportuno de manifestar su poder conforme a sus promesas. Dios no puede faltar a la verdad de su salvación, es decir, a la realidad salvadora de su presencia en favor de los que le son fieles, porque es "abundante en longanimidad y verdad" 22. Consciente de la fidelidad divina a los suyos, pide el salmista le salve de la angustiosa situación actual, jugando con las mismas metáforas que hemos visto al principio del poema (v.16). La misericordia y la piedad son las características del proceder divino con los justos atribulados; por tanto, en el momento de peligro no puede esconder su rostro, abandonándolos, porque sería contradecir a sus promesas de protección 23. Con toda confianza, pues, le pide el justo atribulado que redima su alma, es decir, que salve su vida en peligro (v.19). Nadie como el propio Dios conoce la situación de oprobio en que se encuentra en medio de sus opresores.
Imprecaciones contra los enemigos (21-29).
21
El oprobio me destroza el corazón y desfallezco; esperé que alguien se compadeciese, y no hubo nadie; alguien que me consolase, y no lo hallé. 22 Diéronme a comer veneno, y en mi sed me dieron a beber vinagre. 23 Sea para ellos su mesa lazo, y tropiezo para sus amigos24. 24Oscurézcanse sus ojos y no vean, y que sus lomos vacilen siempre, 25 Derrama sobre ellos tu ira; alcáncelos el furor de tu cólera; 26 asoladas sean sus moradas, y no haya quien habite sus tiendas. 27 Porque persiguieron al que tú habías herido y acrecentaron el dolor del que tú llagaste. 2S Añade esta iniquidad a sus iniquidades, y no tengan parte en tu justicia. 29 Que sean borrados del libro de la vida y no sean inscritos con los justos.La situación del paciente es desesperada, ya que no encuentra consuelo alguno entre sus familiares. Estos, en vez de curar su llaga espiritual, han aumentado su dolor, como al enfermo que, en vez de darle medicinas, le han propinado veneno, o como al sediento que, en vez de agua, le han ofrecido vinagre 25. Este v.22 es citado por los evangelistas a propósito de la bebida ofrecida por los soldados romanos a Jesús en la cruz 26. El salmista paciente es el tipo de Cristo doliente en el Calvario; no obstante, no se deduce de estas analogías de palabras y de situaciones un mesianismo directo en el salmo, ya que las imprecaciones que siguen son ininteligibles en boca de Jesús, que perdonó a sus enemigos.
Indignado por el trato que recibe, el salmista desea los mayores males para los que injustamente le tratan: que su mesa, lejos de proporcionarles alegría y placer, les sea ocasión de caer en manos de los enemigos (v.23). Las imprecaciones son rudas y explicables sólo en la mentalidad primaria de las gentes del A.T. Aún no había sido proclamada la doctrina del perdón de los enemigos, y por eso la moralidad de los espíritus del A.T. estaba muy lejos del ideal de fraternidad del Evangelio. Los enemigos del salmista tienen doble culpabilidad, porque, viéndole herido por Dios postrado en el lecho del dolor , lejos de compadecerse, han acumulado calamidades sobre él (v.27). Esta es una nueva iniquidad, que debe ser tenida en cuenta con las anteriores para que no tengan acceso a la justicia divina, es decir, a sus designios salvadores, puesto que justicia en el A.T. no pocas veces es sinónimo de "salvación" 27. Dios tiene escritos los destinos de cada uno y tiene inscritos en el libro de la vida a los que están destinados a sobrevivir, es decir, a los justos, objeto de su beneplácito 28. Todos los otros están destinados a la muerte: es el deseo del justo atribulado en momentos de desahogo psicológico y llevado de una noción de justicia muy a lo humano (v.29). El ideal evangélico tendrá muchos reparos que oponer a estos desahogos desconsolados, pero no exijamos la perfección evangélica a almas que vivían todavía bajo otro estadio de revelación más imperfecto.
Promesa de acción de gracias (30-37).
30
En verdad que estoy afligido y dolorido; sosténgame, ‘oh Dios! tu ayuda, 31 y cantaré cánticos al nombre de Dios y le ensalzaré con alabanzas. 32 Más gratas a Dios que un becerro, más que un toro de cuernos y uñas. 33 Lo verán los afligidos y se alegrarán, y que viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios. 34 Porque oye Yahvé a los indigentes y no desdeña a sus cautivos. 35 Alábenle los cielos y la tierra, los mares y cuanto en ellos se mueve, 36 pues salvará Dios a Sión y reedificará las ciudades de Judá, y habitarán allí y la poseerán. 37 Y la heredará la descendencia de tus siervos, y morarán en ella los que aman su nombre.El salmista afligido se dirige de nuevo a Dios para que le sostenga, con la certeza de que conseguirá la salvación. Por ello, promete entonar cánticos de acción de gracias públicamente, para que todos sean testigos de la merced conseguida y puedan regocijarse con ellos los justos, pues una vez más se demostrará que Dios no abandona a los que le son fieles. Todas las súplicas de los salmos suelen terminarse por una acción de gracias 29. Los salmistas suelen componer estas piezas deprecatorias después que ha pasado el peligro, y por eso junta las súplicas ardientes con las acciones de gracias. Las alabanzas del alma agradecida son más gratas a Dios que los sacrificios de pingües toros con cuernos y uñas (v.32). El salmista, pobre, no podía ofrecer sacrificios tan costosos de reses ya bien cebadas y desarrolladas 30. Si, además, era levita, su imposibilidad era radical 31. Pero Dios mira al corazón, y quiere ante todo un corazón compungido y agradecido, y por eso no desdeña la voz de los indigentes (v.34), y mucho menos a sus cautivos, que sufren por él en manos de sus enemigos. Aquí parece que se alude a la cautividad babilónica o a otra de los tiempos de los seléucidas.
Como es ley en muchos salmos deprecatorios, el poeta proyecta su caso particular hacia los problemas generales de angustia de la nación; y así, después de invitar a entonar himnos al Señor de la creación, anuncia que Dios restablecerá las ciudades destruidas de Judá para que puedan habitar en ellas los que aman su nombre (v.37). Estas alusiones a la reedificación de las ciudades nos hace pensar en los tiempos calamitosos que siguieron a la cautividad o a los de los tiempos de las guerras de los Macabeos. Los que mantienen la autenticidad davídica suponen que estos versos son adiciones posteriores alusivas a la nueva situación postexílica.
1 J. Calés, o.c., I p.664. 2 Cf, Rom 11:9-10; véase EB 344. 3 Cf. Jer 11:18s; 12:1s; 15:103. 4 Véase E. Podechard, o.c., I 304. 5 Cf. Jn 15:25; 2:17; 19:285; Mt 27:34.48. 6 Sobre el sentido de los diversos títulos véase com. a Sal 4:1; 45:1. 7 Cf. Is 8:8; Sal 18:5-6.17; 40:3; 42:8; Lam 3:54. 8 Cf. Núm 16:30; Sal 63:10; Job 26:5. 9 Cf. Job 38:16-17.
10 Cf. Jon 2.4:6-7; Sal 17:5.16; 144:7. 11 Cf. Jer 4:10.18; Jon 2:5. 12 Cf. Sal 18:7; 102:3; 131:1. 13 Cf. Sal 22:1.14; 6:6; Jer 45:3; Sal 119:81.122; Lam 2:11; 4:17. 14 Cf. Ex 21:37; 2Sam 12:6. 15 El pecado es llamado estulticia en Sal 38:4; 68:20. 16 Cf. Jer 15:15; Sal 44:14. 17 Cf. Sal 35:24-26. 18 Cf. Sal 38:10; Job 19:133; Jer 12:6. 19 Cf. Jn 2:17. 20 Rom 15:3. 21 Cf. Sal 9:13; Jer 17:10s; Lam 3:14; Job 30,9; Ts 5:11.12.22; Am6:43. 22 Cf. Ex 34:6. 23 Cf. Sal 25:15; 119:131. 24 El TMM para los que están en seguridad"; con un ligero cambio de letras tenemos nuestra traducción, El Targum lee: "y sus sacrificios pacíficos," lo que también da sentido en el contexto. 25 Cf. Lam 3:15. propiamente una planta venenosa del tipo de la cicuta. Aquí ‘?e loma en sentido metafórico (cf. Jer 8:14; 9:15; 23:15) 26 Cf. Mt 27:48; Lc 23:36; Jn 19:26. 27 Cf. Sal 5:7; 71:1.14-18.24. 28 Cf. Ex 32:32; Is 4:3; Dan 12:1. 29 Cf. Sal 40,10; 51:17- 30 Cf. Sam 1:24; Virgilio, Égloga III; Eneida IX; Juvenal, Sátira XII. 31 Cf. Dt 12:13; 14:27; 16:11; 26:11; 1 Par 23:30-31.
Salmo 70 (Vg 69): Ardiente Petición de Socorro.
E
ste salmo es idéntico, con ligeras variantes, al 40:14-18. Se ha cambiado el nombre de Yahvé en Elohim, conforme al criterio de la colección "elohística" del Salterio. Para el sentido general del salmo véase la introducción al 40:14-18.1
Al maestro del coro. De David. Para memoria. 2 Ven, ‘oh Dios! a librarme; apresúrate, ‘oh Yahvé! a socorrerme. 3 Sean confundidos y avergonzados los que buscan mi vida, puestos en huida y cubiertos de ignominia los que se alegran de mi mal. 4 Vuelvan avergonzados la espalda los que gritan: ‘Ea! ‘Ea! 5 Alégrense y regocíjense en ti cuantos te buscan, y sin cesar repitan: "Sea Dios engrandecido," los que aman tu salvación. 6 Yo soy un pobre menesteroso. Apresúrate, ‘oh Dios! a prestarme auxilio; tú eres mi ayuda y mi libertador; ‘oh Yahvé! no tardes.El salmista se siente angustiado y pide a Dios le preste ayuda para confundir a los que se alegran de su mal y para que se alegren los justos que le buscan, pues con su liberación verán cumplidas las promesas de protección a los que son fieles a Dios. Es el tema general de los salmos deprecatorios.
Salmo 71 (Vg 70): Oración de un Justo Perseguido.
E
ste salmo no tiene encabezamiento alguno en el texto hebreo, aunque sí en el griego de los LXX 2. El tema es el conocido deprecatorio del justo que sufre persecución injusta de parte de los impíos. El paciente aparece ya como un hombre entrado en años que ha procurado ser fiel a Dios en todo y que espera no le abandone en los tristes días de la ancianidad. Como en las plegarias anteriores, también ésta va seguida de una promesa de acción de gracias. Hay bastantes reminiscencias de otros fragmentos salmodíeos 3.El poema se" divide en dos partes iguales: a) plegaria ardiente del perseguido pidiendo a Dios no le abandone (1-13); b) promesa de acción de gracias y de alabanza (14-24). Ambas partes se terminan con el deseo de que sean confundidos los enemigos. El ritmo métrico no es uniforme, con abundantes paralelismos conceptuales de toda índole: sinónimos, sintéticos y antitéticos. El estilo es sencillo y sobrio.
El autor parece ser un cantor del templo, conocedor de la colección salmódica. Los críticos modernos se inclinan por una época tardía de composición.
Súplica de salvación (1-6).
1
A ti, Yahvé, me acojo; no sea jamás confundido. 2 en tu justicia líbrame y sálvame, inclina a mí tus oídos y sálvame. 3 Sé para mí roca de refugio donde pueda ampararme. Tú has resuelto mi salvación, porque eres mi baluarte y mi fortaleza. 4 Sálvame, Dios mío, de las manos del malvado, de las manos del perverso y del violento. 5 Porque tú, ‘oh Señor! eres mi esperanza, mi confianza desde mi juventud. 6 Sobre ti me apoyé desde el seno, desde las entrañas de mi madre tú fuiste mi apoyo; yo siempre te alabaré.Los tres primeros versos están tomados de Sal 31:2-4: el fiel perseguido apela a la justicia divina para que acuda en su ayuda. Yahvé es el refugio inexpugnable del salmista, que tiene experiencia de la protección divina. La fidelidad de Dios a sus promesas será la garantía de su salud. La experiencia de otras situaciones le ha confirmado en la esperanza que ha puesto en El desde su juventud. La solicitud divina se extiende hasta los primeros días de su existencia. Esto es una garantía de que continuará dispensándole su ayuda hasta su ancianidad, que ya ve próxima.
Los enemigos se confabulan contra el justo (7-13).
7
He sido para muchos objeto de asombro, pero tú fuiste mi poderoso asilo. 8 Llénese mi boca de tus alabanzas, de tu gloria continuamente. 9 No me rechaces en el tiempo de la vejez; cuando se debiliten mis fuerzas, no me abandones, 10 Porque hablan contra mí mis enemigos, y los que me espían se conjuran entre sí, J1 diciendo: "Dios le ha dejado; perseguidle y cegedle, que no habrá quien le libre." 12 ‘Oh Dios! no te alejes de mí; acude presto, ‘Dios mío! en mi socorro. 13 Sean confundidos y exterminados mis enemigos; cúbranse de vergüenza y de ignominia los que buscan mi mal.El salmista perseguido ha sido objeto de asombro por los sufrimientos a que ha sido sometido; parece como si fuera un castigado por la ira divina. Aparece ante la estimación popular como un maldito de Dios4. Con todo, el justo paciente sabe que no ha perdido la amistad divina y que en todo tiempo ha sido su asilo. Por ello quiere alabarle en todo momento. Pero ese apoyo que le ha proporcionado en tantas ocasiones, debe continuar precisamente en los días tristes de la vejez, en que se debilitan las fuerzas y el espíritu se entrega a la nostalgia y al pensamiento triste de la muerte 5. Sus enemigos conspiran contra él y le consideran como abandonado de Dios (v.11). En esta situación no le queda sino la intervención favorable de Dios para mostrar que no le ha abandonado (v.12). Será entonces la ocasión de que los enemigos sean confundidos y avergonzados en sus viles planes de hostilidad contra él.
Promesas de acción de gracias (14-19).
14
Yo siempre esperaré, y a tus alabanzas añadiré nuevas alabanzas. 15 Proclamará mi boca tu justicia, todos los días tu salvación, porque no conozco (su) número 6. 16 Entraré en las proezas del Señor; recordaré, ‘oh Yahvé! sólo tu justicia. 17 Tú, ‘oh Dios, me adoctrinaste desde mi juventud, y hasta ahora he pregonado tus prodigios. l8 No me abandones, pues, ‘oh Dios! en la vejez y en la canicie: f hasta que anuncie tu poderío 7 a esta generación y tus proezas a la venidera, 19 y tu justicia, ‘oh Dios! tan excelsa, porque tú haces grandes cosas. ΏQuién, ‘oh Dios! como tú?El justo tiene constantemente su esperanza en Yahvé, y por eso está siempre dispuesto a alabarle sin cesar. Toda su historia está salpicada de beneficios divinos, y en la situación actual tiene la seguridad de que no le ha de abandonar. Como es de ley en los salmos deprecatorios, el poeta promete proclamar la nueva gracia salvadora, su justicia (manifestación en favor del inocente y castigo de los pecadores que le hostigan) 8, que para él tiene caracteres de verdadera salvación. Las intervenciones salvadoras de Dios en su favor son sin número, y por eso tiene que manifestar incesantemente su gratitud. Entre las proezas del Señor están, sobre todo, las manifestaciones de su justicia salvadora.
Desde su juventud tiene el salmista experiencia de las intervenciones divinas en su favor, y por eso siempre ha pregonado sus gestas admirables (v.17) 9. Pero ansia que esta conducta benevolente de Dios para con él continúe en los tiempos tristes de la vejez y de la canicie, para dar a conocer los prodigios de Yahvé a la generación presente y a la futura 10. Nadie puede medirse en fortaleza y justicia con el Dios de Israel.
La alegría de la liberación (20-24).
20
Tú me has hecho probar muchas angustias y calamidades, pero de nuevo me darás vida y de nuevo me harás subir de los abismos de la tierra. 21 Acrecienta mi magnificencia y vuelve a consolarme, 22 y yo alabaré, ‘Dios mío! al sonido del arpa, tu fidelidad; te salmodiaré a la cítara, ‘oh Santo de Israel! 23 Te cantarán mis labios entonando salmos, y mi alma,-por ti rescatada. 24 Mi lengua ensalzará tu justicia todo el día por haber confundido y avergonzado a los que buscan mi mal.De nuevo el poeta refleja su situación de angustia presente sintiéndose cercano a la muerte los abismos de la tierra: la región tenebrosa del Seol, que se encuentra debajo de las aguas del mar 11 ; pero tiene confianza en que Dios le hará remontar este peligro como tantos otros pasados. Se siente ya en las profundidades de la región de los muertos y desea subir a la luz de los vivientes (v.20). Con ello brillará su magnificencia al ser rehabilitado en la sociedad, pues sus enemigos le creían abandonado de su Dios. Entonces entonará himnos de reconocimiento y de alabanza al Santo de Israel, denominación frecuente en Isaías 12, que destaca, de un lado, la trascendencia de Yahvé, y de otro, su vinculación histórica por una alianza con Israel l3. El poeta se siente aquí solidario con la comunidad de justos del pueblo elegido: su suerte tiene repercusión en su vida, ya que, si es liberado, quedará probada la esperanza que ellos tienen en el Dios de la justicia.
1 Sobre el sentido de los títulos véase com. a Sal 4:1; 38:1. 2 Dice así el título de los LXX: "De David; de los hijos de Jonadab y de los primeros cautivos." 3 Cf. v.1-3 y 31.2-4; v.6 y 22:10-11; v.13 y 35:4.26; v.12 y 40:14. 4 Cf. Dt 28:45-46; Is 53:3-4- 5 Cf. Dt 29:28; Jer 7:15. 6 Lit. el TM: "no he sabido leer las letras." 7 Lit. "tu brazo." 8 Cf. Sal 7:17; 35:0-28; 40:6; 59:17; 10; 3O. 9
Cf, Sal 75:3; 96:3; 105:2.5; I45:5· 10 Cf. Sal 22:31-32; 102.ΤΟ. 11 Cf. Job 38:16-17; Sal 18:5-6, 12 Vιase nuestro art. Eí Sanio de Israel en "Mélanges Bibliques A. Robert" (París 1958) p.165-173. 13 Véase la expresión en Sal 78:40; 89:17; Jer 50:29; 51:5; Ez 39:7; Os 11:9; Hab 1:12.
Salmo 72 (Vg 71): Los Días Venturosos del Mesías.
L
a ocasión de composición de este bello poema parece ser la entronización de algún rey. El poeta desea al nuevo soberano los mejores augurios, y en sus expresiones se reflejan las esperanzas mesiánicas del pueblo israelita, que veía en los reyes de la dinastía los eslabones que llevaban al gran Rey de los tiempos ansiados del futuro ideal y glorioso. Por eso, en la perspectiva del salmista se mezcla la realidad presente y la del futuro mesiánico. Las frases son por ello hiperbólicas, y las situaciones se idealizan. En este sentido, el salmo es sólo indirectamente mesiánico, en cuanto que el poeta ve en el nuevo rey entronizado el eslabón que lleva hacia la culminación de la dinastía davídíca en la persona del Mesías.Podemos distinguir cuatro partes en este salmo: a) deseo para el rey de una justicia perfecta y una paz indefectible (1-4); b) descripción del reino eterno y universal mesiánico (5-11); c) especial solicitud con los humildes y menesterosos (12-15); d) fertilidad edénica y gloria del rey (16-17). Finalmente, se añade la doxología a la colección de salmos davídicos (18-19).
Literariamente, el poema es una mezcla de plegaria y de manifestaciones oraculares sobre el futuro mesiánico, y así, los verbos oscilan entre el optativo y el futuro. El estilo es vivido, salpicado de matáforas frescas y expresivas; pero el ritmo es poco regular.
El título lo atribuye a Salomón. Como hay concomitancias con diversos textos bíblicos de diferentes épocas1, los autores más bien retrasan la composición del poema, aunque en general no hay dificultad en admitir un núcleo primitivo anterior al exilio, cuando la monarquía israelita sintetizaba las esperanzas de grandeza del pueblo elegido.
La justicia perfecta y la paz indefectible (1-4).
1
De Salomón. Otorga, ‘oh Dios! al rey tu juicio, y tu justicia al hijo del rey, 2 para que juzgue a tu pueblo con justicia, y a tus oprimidos con equidad. 3 Aporten los montes la paz para el pueblo, y los collados la justicia. 4 Haga justicia a los oprimidos del pueblo, salve a los hijos del menesteroso y quebrante a los opresores.Al desfilar el cortejo de la entronización de un nuevo rey, el poeta llevado de los íntimos sentimientos que embargan a las almas justas desea en nombre del pueblo lo más ansiado del corazón humano: justicia y paz. El rey, como representante de Dios, es el encargado de dar a cada uno lo que le pertenece, juzgando con equidad y protegiendo contra los opresores a los menesterosos y desvalidos de la sociedad 2. El salmista, pues, pide a Dios que otorgue al joven soberano el sentido de la equidad. Consecuencia de la justicia es la paz: el orden que surge del equilibrio de derechos y deberes entre los ciudadanos; el poeta ansia que esta paz y esta justicia broten como floración espontánea y abundante en las laderas de las colinas de Judá. Los hagiógrafos con gran sentido poético de la naturaleza- suelen asociar las manifestaciones de ésta a la vida social de su pueblo. En los tiempos mesiánicos, todo se transformará en beneficio de los ciudadanos de la nueva teocracia 3. El salmista ansia que la paz y la justicia surjan espontáneamente como un producto natural del suelo4. Las expresiones son poéticas, pero incluyen un sentido profundo moral, ya que expresan las ansias de equidad y de tranquilidad del pueblo, que serán características de los tiempos mesiánicos5. En Is 11:3-9 se dice del Mesías: "No juzgará por vista de ojos ni argüirá por oídas de oídos, sino que juzgará en justicia al pobre y en equidad a los humildes de la tierra. Y herirá al tirano con los decretos de su boca, y con su aliento matará al impío. La justicia será el cinturón de sus lomos, y la fidelidad el ceñidor de su cintura." El salmista, pues, se hace eco de estas esperanzas de justicia, tan arraigadas en el corazón del hombre y en las ansias de rehabilitación del pueblo oprimido. Sus versos son así una invitación al nuevo rey a reflexionar sobre sus deberes primordiales como juez del pueblo y representante de Yahvé. En su actuar debe acercarse al ideal de los tiempos mesiánicos.
La idealización del reino mesiánico (5-11).
5
Que dure tanto como el sol y (permanezca) ante la luna de generación en generación. 6 Que descienda como la lluvia sobre el césped, como aguaceros que riegan la tierra. 7 Florezca en sus días la justicia y haya mucha paz mientras dure la luna, 8 Que domine de mar a mar, del río hasta los confines de la tierra6. 9 Ante El se inclinarán los habitantes del desierto7 y sus enemigos morderán el polvo. 10Los reyes de Tarsis y de las islas le ofrecerán sus dones, y los soberanos de Sheba y de Sabá le pagarán tributo. 11 Postraránse ante él todos los reyes y le servirán todos los pueblos.El entusiasmo del poema le hace desear al nuevo soberano largos días de vida, tantos como el sol y la luna 8. Las expresiones son hiperbólicas y encajan dentro del estilo áulico poético de las conmemoraciones solemnes de la vida del rey. Pero la mente del salmista que tiene una visión teológica de la historia de su pueblo y ve en el actual nuevo rey un paso hacia el Rey ideal de los tiempos mesiánicos se proyecta hacia la etapa definitiva del pueblo elegido, y su imaginación oriental se dispara incontrolada para describir idealmente la futura época tanto tiempo anhelada por los yahvistas, que vivían de las promesas divinas: abundantes lluvias, paz edénica duradera, conforme a los vaticinios de los profetas 9; su dominio se extenderá de mar a mar (desde el mar Muerto al Mediterráneo) 10 y desde el río (el Eufrates) n hasta los confines de la tierra. La perspectiva se amplía, y la mente del salmista se proyecta sobre el universalismo de los tiempos del Mesías. Los pueblos paganos bestias del desierto le rendirán pleitesía, y los que se obstinen en hacerle oposición tendrán que morder el polvo 12. Los reyes de la lejana Tarsis en la desembocadura del Guadalquivir: Tartessos de los griegos 13 y los de las islas o ciudades costeras del Mediterráneo 14, juntamente con los soberanos árabes de Sheba y Soba 15, vendrán a entregar sus tributos. Es justamente lo que se anuncia en los vaticinios gloriosos de la segunda parte del libro de Isaías: el reconocimiento universal de la preeminencia mesiánica del pueblo judío, simbolizado en su Rey ideal, el Mesías.
Especial solicitud por los menesterosos (12-15).
12
Porque salvará al indigente que implora y al pobre que no tiene quien le ayude. 13 Tendrá piedad del débil y del menesteroso y salvará las almas de los pobres. 14 Rescatará sus almas de la opresión y de la violencia, y será preciosa su sangre a los ojos de él. 15 Que viva, pues, y désele oro de Sheba; que se ore por él continuamente y que se le bendiga todo el día.Llevado del sentido de la equidad, el Rey ideal sabrá salir por los derechos de los desvalidos 16; no será altanero, a pesar de sentirse honrado por todos los reyes de la tierra, sino que, al contrario, estará al servicio de los más necesitados de la sociedad. Su brazo estará siempre dispuesto a salvar ‘as almas o las vidas de los necesitados (v.13), librándolos de los opresores y exactores. Los déspotas orientales favorecen a los ricos que les adulan y ofrecen presentes; en cambio, el Rey futuro de Israel se preocupará justamente de los que no pueden ofrecerle nada. No permitirá que se les oprima, y menos que se les quite la vida, porque será preciosa su sangre, ante sus ojos l7, y no permitirá que se derrame impunemente 18. Con esta su conducta magnánima y generosa, el Rey se granjeará la estimación de los humildes, los cuales oraran por él incesantemente y le bendecirán 19.
Fertilidad edénica y gloriosa del rey (16-17).
16
Habrá abundancia de trigo en el país; en las cimas de los montes ondularán las mieses como (árboles del) Líbano y florecerán en las ciudades como la hierba de la tierra" 17 Será su nombre bendito por siempre; durará mientras dure el sol, i y se bendecirán en él todas las familias de la tierra 20, y todas las naciones le aclamarán bienaventurado.Los vaticinios profetices hablan de abundancia de cosechas en los tiempos mesiánicos21. El salmista recoge esta tradición y, con bella hipérbole, presenta los trigos altos como árboles del Líbano, dominando las colinas y valles, mientras la población se multiplicará en las ciudades como la hierba de la tierra.
Todos se sentirán felices en la nueva situación y bendecirán al que atrae la excepcional protección de Dios sobre el pueblo; y en él se bendecirán todas las familias de la tierra, según la antigua promesa hecha a Abraham 22. Nadie se sentirá ajeno a la felicidad de los tiempos mesiánicos.
Doxología final (18-20).
18
Sea bendito el nombre de Yahvé, Dios de Israel, el único que hace maravillas. 19 Y bendito sea por siempre su glorioso nombre, y llénese de su gloria toda la tierra. Amén. Amén. 20 Aquí acaban las preces de David, hijo de Jesé.Esta es la doxología acostumbrada, que cierra cuatro libros o colecciones del Salterio, y por eso se considera añadida al salmo. Con ella se cierra el segundo libro o colección de salmos, davídicos en su mayor parte 23.
Yahvé es el Dios único, que, como tal, hace portentos y maravillas en favor de su pueblo y de los que le son fieles 24. Su nombre glorioso es el reflejo de su majestad y es prenda de salvación para el que en El se confía. Toda la tierra debe dejarse penetrar e invadir de su. gloria o manifestación esplendente de su poder y magnificencia. A estas aclamaciones del coro respondia el pueblo; Amén. Amén, que incluyen la idea de asentimiento y entrega 25.
El compilador añade: Aquí acaban las preces de David, sin duda para distinguirlas de los salmos que siguen, adscritos a la familia de Asaf. En los libros cuarto y quinto vuelven a aparecer salmos da vícheos;
La tradición judeo-cristiana ha entendido este salmo en sentido mesiánico. Así se declara en el Targum26. Los Santos Padres comúnmente ven en este rey cantado en el salmo al Mesías 27. Los autores católicos, sin embargo, no convienen en determinar si ha de entenderse su mensaje mesiánico en sentido directo literal o indirecto típico 28. Por nuestra parte, creemos que el salmista, con ocasión de la entronización de un nuevo rey, ha proyectado sus esperanzas mesiánicas, conforme a la tradición de los vaticinios proféticos, viendo en él la continuación de la dinastía davídica, que habría de culminar en la aparición del Mesías, el Rey por excelencia, a quien únicamente se pueden aplicar las expresiones universalistas del poema.
1 Cf, Gen 12:3; 18:16; 22:18; Ex 23:31; Job 29:12; Is 32:1; 60:6-9; Zae 9:10. 2 Cf. Is-11 3s; 32:1s. En el prólogo del Código de Hammurabi dice éste: "Entonces El y Bel me llamaron... para promover el bien de los hombres, para hacer valer el derecho en el país, para exít uuinar al prrverso, para impedir que t-l podrioso oprima al débil, para aparecer ante los hombre3 Cf, )1 4:111; Ara 9:11.
5 Cf, Is 2:4; 9:5-6; 11:7 ; 12:15-20; Zac 9:10, 4 Cf. Is 45:8; 65:11; Sal 85:12. c Cf. Zac 9:10. 7 Lit. el TM: <'Las bestias del desierto." LXX y Vg: "Aetiopes." Cf. Is 13:21; 34:14; Jer 50,39; Ez 34:28: en estos textos se aplica a los estados vencidos paganos. 8 Cf. 1 Re 1:31: "‘Viva el rey por siempre!"; fraseología áulica asirobabilónica encontramos frases similares: "... Que Asaradón viva largos días...; tía a su trono la solidez de la roca, mientras que existan el cielo y Id tierra haz estable bu reino" (C. Jean, Le Milieu Biblique II p.soy). Cf. ibid., p.395. 9 Cf. Os 6:3; Is 55:10-11; Dt 32:2; Job 29:22-23. 10 Cf. Ex 23:31- 11 Cf. Gen 15.18; 1 Re 5:1.4; Zar ojo; Fíelo 44:21. 12 Cf. Is 4g,23; Miq 7:17. 13 Cf. A, Vaccari (Roma 1025) p.135, 14 Cf. Is 23:6; Sal 96:1; Is 42:4; Sof 2:11; Jer 31:10. 15 Cf. Gen 10:7; 1 Re 10:1s; Is 60:6; Jer 6:2; Ez 27:22; Is 43:3; 45:14. 16 Cf. Sal 40:2; 82:4; Is 10:2; Am 4:1. 17 Los LXX, Teod. y Vg leen su nombre en vez de su sangre (cf. Sal 9,τ). 18 Cf. Sal 116:14; Sam 26:21; 2 Re 1:13. 19 Cf. Sal 20:1s; 61:7-8; 63:12. 20 "Familias de la tierra" falta en el Ttvf, pero está en los LXX. 21 Cf. Is 30:23; Ex 34:26; Os 2:23-14; Jl 4,T8;'Am 9:13. 22 Cf. Gen 12:3. 23 Cf. Sal 41:14; Sq.qr; 106:47. 24 Cf. Sal 86:9; 136:3; Job 9:1 25 Cf. Sal 106:47. 26 Véase Paráfrasis caldea, com. al v.1. 27 Cf. San Atanasio, Expos. in Ps. 71: PG 27:323; San Jerónimo, In Ps. 71: PL 26, 1089; San Agustín, Enarrat. in Ps, 71: PL 36:901. 28 Véase M. J. Lagrance: RB 14 (1905) 45; L. Dennefeld: DTCh X (1929) 1456; E. Ceuppens, De prophetiis messianicis in Λ.Τ. (Roma 1935) 417; J. Calιs, o.c., I 687; E. Po-Dechard, O.C., í 313.
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a mayor parte de esta nueva colección de salmos lleva el nombre de Asaf, que era uno de los músicos levitas de los tiempos de David 1. En general, se caracterizan por ser poco personales, pues se interesan, sobre todo, por lo común de la nación. Además, tienen un marcado sello profetico, con lo que implica esto de vida interior no formalista: Dios es el Juez que gobierna la historia de los pueblos. Se destaca el esquema teológico de la historia de Israel, sin aludir mucho a la legislación sinaítica. Yahvé es el Pastor de Israel. Como tal, le condujo a través de la estepa y le guía después como nación organizada. Suspira por la unión de todas las tribus* para constituir de nuevo el único rebano de Yahvé.
Salmo 73 (Vg 72): El Enigma de la Felicidad de los Malvados.
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n este salmo se plantea el gran escándalo para las almas justas del A.T.: ΏPor qué prosperan los impíos en esta vida? ΏCómo es que Dios no les da el merecido según sus obras? El salmista aborda el problema y lo resuelve a las luces del A.T., cuando aún no había esperanza de retribución en ultratumba: el triunfo de los impíos es efímero, pues cuando más eufóricos están les llega leí hora del castigo fulminante divino. El poema, de tipo sapiencial, se divide en cinco secciones netas: a) prosperidad de los malvados (1-5); b) sus malas acciones son un escándalo para los justos (6-11); c) los sufrimientos del justo (12-17); d) la suerte desgraciada de finiüva de los perversos (18-22); e) la suerte del justo: unión con Dios (23-28).El problema planteado en este salmo es semejante al del libro de Job y al de los salmos 38 y 49. El salmista muestra su inquietud por la anomalía de la prosperidad de los impíos; es una piedra de escándalo que está a punto de hacer debilitar su fe. Por razones estilísticas, los críticos comúnmente suponen que este poema sapiencial es de época tardía: su lenguaje es poco clásico y abundan los arameísmos.
La escandalosa prosperidad de los malvados (1-5).
1
Salmo de Asaf. Ciertamente Dios es bueno para el hombre recto 2, para los limpios de corazón! 2 Estaban a punto de deslizarse mis pies, por nada resbalaban mis pasos, 3 pues tuve envidia de los insensatos viendo la paz de los impíos. 4 Pues no hay para ellos tormentos; están sanos y rollizos. 5No tienen parte en las humanas aflicciones y no son atribulados como los otros hombres.Antes de iniciar la descripción de la prosperidad del pecador, el salmista da la clave final de solución al problema, declarando que Dios es bueno para el que le es fiel, que será la tesis de todo el salmo. A pesar de las apariencias que va a exponer, Dios es bondadoso con los justos. Sólo exige pureza de corazón y rectitud íntima para otorgar su favor al hombre 3.
Con tocia sinceridad, el poeta declara que ha estado a punto de perder su fe en la Providencia al ser testigo de la prosperidad de los malvados, pues ha llegado hasta tener envidia de su situación prevalente en la sociedad. Su paz y bienestar contrastan con la inquietud del justo4. Gozan de buena salud y parecen libres de las tribulaciones que afectan al común de los hombres (v.5).
Desvergonzada insolencia de los impíos (6-11).
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Por eso la soberbia los ciñe como collar, y los cubre la violencia como vestido. 7 Sus ojos se les saltan de puro gordos 5 y dejan traslucir los antojos del corazón. 8 Motejan y hablan malignamente, y altaneramente declaran sus propósitos perversos. Q Ponen su boca en el cielo, y su lengua se agita por la tierra. 10 Por eso el pueblo se vuelve tras ellos, y e sorben ά boca, llena esas aguas, 11Y dicen: "ΏLo sabe acaso Dios, lo conoce el Altísimo?"Consecuencia de esa prosperidad desbordante es la insolencia y orgullo que los caracteriza ante la sociedad. Se creen con derecho, en su prepotencia, para violentar y oprimir a los demás6. Con una bella metáfora, el poeta describe la soberbia de los impíos, que se destaca en ellos como un collar brillante o como un vestido llamativo. En su mirada altiva y saltona se reflejan las demasías y antojos injustos de su corazón (v.7). Lejos de ocultar sus perversos pensamientos, los declaran con altanería para herir a los demás. Con toda insolencia se atreven a hablar contra Dios ponen su boca en el cielo y contra los hombres en la tierra. Como consecuencia, la masa del pueblo los sigue y acepta sus juicios superficiales y blasfemos (v.10). La prosperidad de los malvados atrae a las gentes irreflexivas, y aceptan sus modos de obrar prescindiendo de la Ley divina. Para ellos, Dios no se preocupa de las cosas que aquí pasan, y, en consecuencia, no tiene providencia de los seres humanos (v.11). Es inútil, pues, seguir el camino de la virtud, ya que en esta vida triunfan los oportunistas sin escrúpulos de conciencia.
La inquietud del salmista (12-17).
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Helos ahí: son impíos, pero tranquilos constantemente aumentan la fortuna. 13 En vano, pues, he conservado limpio mi corazón y he lavado mis manos en la inocencia; 14 y fui flagelado de continuo y castigado cada mañana. 15 Pero si dijere: "Hablaré como ellos," renegaría de la generación de tus hijos. l6 Púseme a pensar para entender esto, pues era cosa ardua a mis ojos; 17 hasta que penetré en el misterio de Dios 7 y puse atención a sus postrimerías.El gran escándalo: a pesar de ser impíos, prosperan y viven tranquilos, acumulando riquezas sin cuento8. Esta realidad le turbó al principio, pues cree que su vida de virtud no sólo no le reporta ventaja alguna, sino que le trae calamidades cada mañana. El ser fiel a Dios y a su Ley supone gran sacrificio, pues es exponerse a la pobreza y a la incomprensión 9. Aparentemente, la piedad no le ha traído sino incomprensiones sin cuento. Esta es la realidad de cada día.
Pero la reacción del salmista es mucho más profunda: si se dejara llevar de las apariencias, aceptando sus juicios superficiales apartándose de Dios , sería traidor a los de su comunidad de yahvistas fervorosos 10. El pueblo israelita, vinculado a Yahvé por un pacto solemne, es llamado "hijo de Dios." 11 El salmista se siente íntimamente relacionado con los destinos de la familia de Dios, y por eso, reflexionando más sobre el problema, creyó llegar a la solución verdadera del enigma penetrando en el misterio de Dios: la clave del problema, está en la consideración de las postrimerías del pecador, el fin siniestro que le espera (ν.17). Su prosperidad es momentαnea, pues a la hora de la verdad se encontrará con la justicia divina.
La inestable prosperidad de los impíos (18-22).
18
Ciertamente los pones tú en resbaladero y los precipitas en la ruina. 19 ‘Cómo en un punto son asolados! Acaban, y son consumidos por el espanto. 20 Son como sueño del que se despierta; y tú, Señor, cuando despertares, despreciarás su apariencia. 21 Cuando se exacerbaba mi corazón y sentía un aguijón en mis riñones, 22 es porque era un necio y no sabía nada; era para ti como un bruto animal.La prosperidad cíe los malvados, en realidad, es un resbaladero, un camino engañoso que los lleva a la ruina total, a la muerte afrentosa. Es la vía más expedita para la ruina, aunque aparentemente parece lo contrario. Cuando están más desprevenidos, les sobreviene la muerte, y entonces toda su prosperidad les resulta como un sueño, del que no queda más que la apariencia: un fantasma sin consistencia.
Esta es la gran realidad que se impone después de la madura reflexión. Por eso, los sentimientos de envidia que el salmista tenía por la prosperidad de los malvados resultaba fruto de la irreflexión. Las impaciencias e inquietudes 12 antes sentidas eran fruto de un espíritu poco inteligente, pues reaccionaba como un bruto animal (v.22).
Confesión de fidelidad a Dios (23-28).
23
Pero yo estaré siempre a tu lado, pues tú me has tomado de la diestra. 24 Me gobiernas con tu consejo y al fin me acogerás en gloria. 25 ΏA quién tengo yo en los cielos? Fuera de ti, en nada me complazco sobre la tierra. 26 Desfallece mi carne y mi corazón; la roca de mi corazón y mi porción es Dios por siempre. 27 Porque los que se alejan de ti perecerán; arruinas a cuantos te son infieles. 28 Pero mi bien es estar apegado a Dios, tener en el Señor Yahvé refugio para poder anunciar todas tus obras (en las puertas de la hija de Sión) 13.Frente a toda veleidad posible por la prosperidad momentánea del pecador, el salmista declara mantenerse fiel siempre a su Dios. Esta fidelidad probada al Señor tendrá por resultado que al fin será acogido en gloriat es decir, se reconocerá su virtud y se la premiará, siendo así "glorificado" ante la comunidad social. No encontramos aquí declarada la esperanza de la glorificación en la otra vida como nosotros la entendemos en la perspectiva cristiana; ésta es, en realidad, la clave para resolver el enigma de los sufrimientos del justo en esta vida, pero no la encontramos hasta el libro de la Sabiduría 14. Si el salmista hubiera llegado a estas claridades, de seguro que hubiera sido más explícito en el planteamiento del problema sobre la inestabilidad de la prosperidad de los pecadores. El pensamiento central del salmo versa sobre el hecho de que esta prosperidad es momentánea, pues Dios se la quitará cuando menos lo piensen. No va más lejos la perspectiva del hagiógrafo. La palabra gloria tiene aquí, como en otros lugares, el sentido de "honor" 15, y no el de glorificación espiritual después de la muerte en el sentido de la teología cristiana.
El salmista declara su adhesión inquebrantable al que está en los cielos, y fuera de El no encuentra nada digno de su amor, porque Dios es el centro de su corazón. Fuera de El no hay seguridad; por eso los impíos perecerán inexorablemente. Bajo su protección espera el salmista vivir tranquilamente para poder anunciar las obras maravillosas de Dios a sus contemporáneos.
1 Cf. 1Par 15:16-19; 16:4.5.7.37:41:43; 2 Par 5:12. 2 El TM lee: "para Israel." Así la Bib. de ]ér. No obstante, no pocos autores Cales, Podechard, Herkenne corrigen "para el recto," leyendo layyáshar El en vez de leyi$ráel. 3 Cf. Sal 24:3s. 4 Cf. Job 21:7s; Sal 37:1; Prov 3:31; 23:17; 24:1.19. 5 La Bib. de Jet,: "La malicia les sale de la grosura*, Así los LXX y Podechard. 6 Cf. Sal 10,2-4; Prov 1:9; Sal 109:17. 7 Lit. el TM: "santuarios de Dios." No pocos autores lo entienden del templo de Jerusa-lén, en cuyos atrios habría el salmista entendido el enigma cíe la prosperidad de lúa impíos, 8 Cf. Job 3:26; 12.7 9 Cf. Sal 39:9; 10; Job 7:18.
10 cf. Dt 14:1; Os 2,t. 11 Cf. Ex 4:32; Gal 3:2:6. 12 Los ríñones son considerados como centro de emociones (cf. Sal 7:8). 13 Falta en el TM, pero está en los LXX. 14 Sab 3:1s. 15 Cf. Sal 62:6; 84:10; 112:8; 149:4.
Salmo 74 (Vg 73): La Desolación del Templo Destruido.
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sta lamentación colectiva responde a la tragedia del pueblo escogido: la ciudad en ruinas y el templo de Dios profanado. El poeta evoca las glorias del pasado; parece como si Yahvé hubiera abandonado a su grey; incluso ya no se oye la voz reconfortante de los profetas, que comunicaban los oráculos de parte de Dios, que es el Creador de todo y ha elegido a Israel como pueblo suyo; pero ahora parece que se ha olvidado de las antiguas promesas. ΏValía la pena haberlo rescatado de Egipto para ahora dejarle abandonado, sin culto ni vida religiosa? ΏEs que no tiene el poder mostrado en otras ocasiones en favor de Israel? Por otra parte, las maravillas de la creación pregonan su omnímodo poder para hacer los mayores portentos no sólo en la naturaleza, sino también en la historia de los pueblos y de los hombres.El poema se divide netamente en cuatro estrofas, aunque la distribución rítmica es desigual.
Respecto de la fecha de composición del salmo, los críticos no convienen en sus opiniones, ya que, mientras unos autores creen que fue redactado después de la destrucción de Jerusalén por el ejército de Nabucodonosor en el 586 a.C., otros, en cambio, creen que la situación refleja más bien la persecución de los tiempos macabeos, aludiéndose a la profanación del templo por los emisarios de Antíoco IV Epífanes (en el 168 a.C.) 1. Una tercera opinión de compromiso supone que, sustancialmente, el salmo es de la época de la cautividad babilónica, pero que fue retocado con adiciones posteriores. Así se explican las alusiones a la existencia de las sinagogas y la afirmación de que ya no hay profetas, cosa difícilmente inteligible en los tiempos de Jeremías y Ezequiel.
La profanación del santuario de Yahvé (1-8).
1
Maskil de Asaf. ΏPor qué, ‘oh Dios! nos has rechazado para siempre? ΏPor qué arde tu furor contra las ovejas de tu redil 2 Acuérdate de tu comunidad, que desde antiguo adquiriste, la que redimiste como tribu de tu heredad; del monte Sión, en que pusiste tu morada. 3 Dirige tus pisadas hacia estas ruinas sin fin. El enemigo lo ha saqueado todo en el santuario. 4 Rugían tus enemigos en el lugar de tu asamblea y pusieron allí por trofeos sus enseñas. 5 Parecían como gente que alza el hacha en medio de tupido bosque. 6 Y hasta las esculturas a una destruyeron con hachas y martillos. 7 Prendieron fuego a tu santuario y echaron a tierra y profanaron la morada de tu nombre. 8 Decían en sus corazones: "Destruyámoslos de un golpe." Han quemado todos los lugares de asamblea de Dios en el país.La actitud de Yahvé es desconcertante para las almas justas: ΏLos ha abandonado definitivamente? ΏNo son los israelitas las ovejas de su redil? 3 ΏPuede un pastor abandonar totalmente a su rebaño? Estos son los interrogantes que el salmista eco de la parte más religiosa de la sociedad judía se plantea ante la destrucción y profanación de lo más sagrado: el templo de Yahvé. Si Israel es el rebaño de Dios, tiene derecho a ser guardado y protegido4. Por otra parte, Yahvé lo ha comprado para ser su porción y heredad 5, y ha establecido su morada en Sión. No puede, pues, abandonarla y permitir que sus enemigos la profanen impunemente. ; De modo patético describe las ruinas humeantes de la ciudad y del santuario e invita al Señor para que las visite y tome las decisiones pertinentes (v.3). Las enseñas militares del ejército pagano han sido colocadas en el templo (v.4). Quizá se aluda aquí a la erección de las divinidades paganas por los emisarios de Antíoco IV Epífanes 6. El ejército invasor talaba y destrozaba todo como leñadores en el bosque 7; todo fue pasto del fuego, quedando así profanada la morada que se honraba con el nombre de Yahvé (v.7) 8. Y no sólo se ensañaron con el templo de Jerusalén, sino que también destruyeron las sinagogas o lugares de asamblea religiosa del país 9.
ΏIsrael abandonado de Dios? (9-17).
9
Ya no vemos señales prodigiosas a favor nuestro; ya no hay ningún profeta, ni nadie entre nosotros que sepa hasta cuándo. 10 ΏHasta cuándo, ‘oh Dios! insultará el opresor y sin cesar blasfemará tu nombre el enemigo? 11 ΏPor qué retraes tu mano y retienes tu diestra en el seno? 12 Pues Dios es ya de antiguo mi rey, el que obra salvaciones en la tierra. 13 Con tu poder dividiste el mar y rompiste en las aguas las cabezas de los monstruos. 14 Tú aplastaste la cabeza del Leviatán y le diste en pasto a las fieras del desierto. 15 Tú hiciste brotar fuentes y torrentes y secaste ríos caudalosos 10. 16 Tuyo es el día, tuya es la noche; tú estableciste la luna y el sol. 17 Tú marcaste los límites a la tierra; tú fijaste el verano y el invierno.La situación se torna angustiosa, porque no hay indicios de que Dios les muestre su solícita protección, como en otro tiempo en los momentos críticos. No hay señales prodigiosas que muestren el interés divino por su causa. Para colmo, faltan los profetas, que pudieron comunicar hasta cuándo se extiende esta situación desesperada n. Esto tiene mejor explicación en los tiempos macabeos, cuando había desaparecido la institución profética; pero ya el autor de las Lamentaciones clamaba sobre las ruinas humeantes de Jerusalén después de la invasión babilónica: "Los profetas no reciben visión de Yahvé."12
El salmista se encara con Dios, y, apelando a sus intereses divinos, le declara que ahora domina el opresor, que blasfema de su nombre. Por su propia dignidad y honor debe, pues, salvar esta situación crítica (v.10). El no intervenir a favor de su pueblo puede interpretarse como impotencia por su parte, y entonces sus enemigos blasfemarán insolentemente contra El13. El salmista, en cambio, está seguro de que Dios es omnipotente ahora, como lo fue en la antigüedad, cuando mostró su poder contra los enemigos de Israel. ΏPor qué ahora retrae su mano y no interviene castigando a los que le insultan y pisotean a su pueblo? Su diestra, en otro tiempo extendida contra los egipcios 14, parece ahora paralizada y oculta en el seno.
Sin embargo, Yahvé es el rey de su pueblo y en todo momento obra salvaciones y portentos para liberar a los suyos. A pesar de su actual inactividad, sigue siendo el soberano único de Israel. Su omnipotencia se mostró en otro tiempo en el paso del mar Rojo, dividiendo las aguas y aplastando la cabeza del Leviatán el poder faraónico 15 , descuartizándolo y entregándolo a las fieras del desierto (v.14). El poeta juega en estas metáforas con dos tradiciones antiguas: una folklórica, relativa a la leyenda de la lucha de Dios con los monstruos marinos y con el abismo primitivo para imponer el orden en el cosmos recién creado 16, y otra épica popular: la liberación milagrosa de Egipto con la victoria sobre el faraón y su ejército, simbolizado en el Leviatán, monstruo marino que aparece en los escritos bíblicos simbolizando a Egipto 17 y también en los textos de Ras Shamra 18. El poder de Yahvé se mostró al matar al monstruo marino sacándolo a tierra, para que fuera pasto de las fieras salvajes. El poder de Dios se manifestó también en la formación de las fuentes y torrentes, así como en la desecación de los ríos. Nada resiste a su fuerza: domina los elementos líquidos, alimentando misteriosamente a las fuentes de donde nacen los ríos; pero también muestra su poder secando a éstos, como lo hizo en el Jordán para que pasaran los israelitas a pie enjuto 19. Con la misma facilidad había hecho salir agua de la roca en el desierto 20.
La omnipotencia divina se extiende hasta determinar la distinción del día de la noche, haciendo aparecer el sol o la luna según su beneplácito. Las leyes que rigen la naturaleza son expresión de la voluntad divina. Con su omnipotencia señaló los límites de la tierra frente al mar tumultuoso 21 y la distinción de las estaciones del año (v.17).
Súplica angustiada de auxilio contra el insolente enemigo (18-23 ).
18
Acuérdate de esto: el enemigo blasfema de Yahvé, y un pueblo insensato ultraja tu nombre. 19 No entregues a las fieras el alma de tu tortolilla, no tengas por tanto tiempo en olvido a tus afligidos. 20 Mira a tu alianza, pues está la desdichada tierra llena de violencias. 21 Que no se vea confuso el afligido, y el pobre y el menesteroso alaben tu nombre. 22 Álzate, ‘oh Dios! y defiende tu causa. Acuérdate de los ultrajes que continuamente te hace el insensato. 23 No olvides los gritos de tus enemigos, el tumulto siempre creciente de los que se alzan contra ti.Una vez declarada la omnipotencia divina, manifestada en las leyes de la naturaleza y en los prodigios de la historia en favor de Israel, el poeta vuelve a suplicar a Yahvé que intervenga para acallar las voces blasfemas de sus enemigos, que se creen vencedores y fuera del alcance de su omnipotencia. Él pueblo elegido ahora es como una tímida tortolilla que es perseguida por todos y cuya alma o vida está en peligro (v.19). Por otra parte está la antigua alianza con los patriarcas 22 y con el pueblo en el Sinaí 23, que reclama las promesas de protección solemnemente selladas por Dios. La corrupción y la violencia dominan la tierra; nadie puede salir por el pobre y menesteroso sino el propio Yahvé 24.
Está en juego la causa de Dios, ya que, si no sale en favor de los suyos, los impíos quedarán como triunfadores burlándose de la supuesta protección divina prometida a los que son fieles a su Ley (v.22). El insensato el impío y descreído ultraja impunemente a Dios y a los suyos; la hostilidad de sus enemigos aumenta constantemente, y, por tanto, urge la inmediata intervención de la justicia divina en favor de los suyos.
1 Cf. 1 Mac 1:21-24; 4:38; 2 Mac 5:16.21; 1:8; 8:33. 2 Maskil es generalmente interpretado en el sentido de "didáctico." 3 Cf. Jer 23:1; Ez 24:31; Sal 79:13; 95:7; 100,3. 4 Cf. Sal 80,1; 77:19; Jer 31:10; Éz 34:1ss.
5 Cf. Ex 15:13.16; Sal 77:141 Dt 32:6. 6 Cf. 1 Mac 1:45-49-54; 59; 3:48. 7 Cf. 1 Re 6:20-35; 14:26; 2 Re 14:14; 16:5; 18:23. 8 Cf. 2 Re 25:9; Lam 2:2-3. 9 Cf. Lam 1:4; 2:6. 10 Lit. "ríos eternos," es decir, perennes, que no se secan. 11 Cf. Ez 30,12. 12 Lam 2:9; Ez 7:26. 13 Cf. Is 10:1-1; 36:18; Dan 7:25; 11:36. 14 Cf. Sal 78:42; 89:12; Job 27:11; Jer 16:21. 15 Cf. Is 37:1; 51:9; Ez 29:3. 16 Cf. C. Jean, Le Milieu Biblique II p.86-93; P. dhorme, Choix des textes reí. assyro-bdbyloniens p.15-i7. 17 Cf. Is 37:1. En Job 40,105 se le identifica con el cocodrilo, característico de Egipto. 18 Cf. R. Dussaud, Les découvertes de Ras Shamra et l'A.T. (1937) P-75- 19 Cf. Jos 3.1s; 4:23. 20 Cf. Ex 17:6; Núm 20:8; Sal 78:14; Is 48:21. 21 Cf. Sal 104:8; Job 38:85; Jer 5:22. 22 Cf. Gen 17:25. 23 Cf. Ex 24:8. 24 Cf. Sal 9:8; 10:17.
Salmo 75 (Vg 74): Dios, Juez y Arbitro Supremo.
F
rente a la insolencia de los malvados, que creen tener vía libre para obrar tropelías, se alza el oráculo de Yahvé, que anuncia su intervención justiciera sobre ellos. Este salmo incluye: a) oráculo de Yahvé (3-5); b) comentario del salmista a las palabras divinas, insistiendo en el carácter de Dios como Juez (6-9); d) expresiones de acción de gracias (v.2 y 10-11).Dios gobierna el mundo con sentido de equidad; por tanto, los justos no deben desanimarse cuando ven la prosperidad del impío; y los malvados, al contrario, no deben insolentarse al verse momentáneamente con las manos libres para sus extorsiones y demasías, porque Yahvé, al fin, tendrá la palabra y dará a cada uno según sus obras, castigando al impío y premiando al que le es fiel. La historia del mundo y del hombre está en las manos firmes del Todopoderoso, y, por tanto, su justicia terminará por imponerse. La perspectiva del salmista se proyecta sobre el juicio general de Dios en la historia, sin que del contexto se deduzcan concreciones claras alusivas a un juicio escatológico.
Literariamente, la composición es mixta: el prólogo y el epílogo son un himno de acción de gracias; después sigue una comunicación oracular de tipo profético, y, finalmente, un comentario sapiencial. El estilo es dramático y entrecortado. Parece que hay yuxtaposición de fragmentos de diversos poemas. Del contexto no se puede deducir la época de composición. El fragmento oracular tiene relación con textos proféticos 1, mientras que el sapiencial parece reflejar una época más tardía.
El juicio severo de Dios (1-6).
1
Al maestro de coro· Al tasjet. Salmo de Asaf. Cántico2. 2Dárnoste gracias, ‘oh Dios! dárnoste gracias; invocamos tu nombre y narramos tus proezas3. 3"Cuando me tome el tiempo (oportuno), juzgaré justamente. 4Aunque la tierra vacile con todos sus habitantes, yo afirmaría sus columnas. Selah. 5 Yo dije a los arrogantes: No os ensoberbezcáis, y a los impíos: No irgáis vuestra cabeza4. 6No levantéis en alto vuestras frentes, no habléis con erguida cerviz."El v.2 enmarca litúrgicamente el oráculo que va a seguir, invitando el coro del templo a dar gracias a Dios por sus beneficios, entre los que está el juicio divino sobre los malvados. Después se hace oír una voz la del propio Yahvé en que se declara su intención de intervenir punitivamente en el tiempo oportuno. Los impíos hacen cálculos despreocupados pensando que Dios no ha de intervenir por defender sus derechos; pero se engañan, ya que todo se desarrolla conforme a un esquema de su voluntad: todo tiene un límite y un término fijado de antemano, pues Yahvé tiene determinada su hora5, y cuando llegue intervendrá inexorablemente. En el orden de la naturaleza, Dios ha establecido el orden en el caos 6, y, aunque la tierra vacilara y amenazara derrumbarse, la intervención de su mano reafirmaría sus columnas. En el orden moral pasa otro tanto; aunque ahora parece que todo es caos y desorden, porque los impíos dominan y prosperan en la sociedad, sin embargo, la intervención súbita de Yahvé pondrá las cosas en su sitio (v"4). En consecuencia, los fieles a su Ley deben esperar confiados a que se les haga justicia.
Por eso, enfáticamente se declara a los autosuficientes y orgullosos que depongan toda actitud de arrogancia, pues les llegará la hora del castigo y de la humillación. Son unos insensatos, ya que no reflexionan sobre lo que les espera, entregándose al goce superficial de la vida; y en su ceguera se atreven a levantar la cabeza lít. "el cuerno;·" 7, blasfemando de Dios y de los caminos de su providencia. Su insolencia es un desafío al poder divino.
El Cáliz de la Colera Divina (7-9).
7
Ciertamente, ni de oriente ni de occidente, ni del desierto ni de las montañas (vendrá la salvación). 8 Pues Dios es quien juzga, y a unos humilla y ensalza a otros. 9 Pues tiene Yahvé en su mano el cáliz del espumoso vino lleno de mixtura, y lo derrama sobre unos y otros8; beberán hasta las heces, beberán todos los impíos de la tierra.Cuando llegue la hora fatídica, los impíos no podrán esperar auxilio de ninguno de los cuatro puntos cardinales 9, porque nadie podrá oponerse al Omnipotente; y sólo Dios es quien juzga. A El, pues, únicamente le compete dar la sentencia y ejecutarla 10. Este juicio es punitivo: es la copa de la ira divina que los impíos habrán de beber hasta embriagarse n. Por eso el vino va cargado de mixturas aromáticas que favorezcan la pérdida del juicio: "Quos vult perderé Júpiter, dementat." Es, en sustancia, el pensamiento del hagiógrafo. Los impíos caerán bajo los golpes de la cólera divina como dementes y ebrios, que no podrán defenderse. Es la hora de su castigo inexorable.
Promesa de acción de gracias (10-11).
10
Mientras que yo siempre cantaré y entonaré salmos al Dios de Jacob. 11 Yo quebrantaré toda la fuerza de los impíos, y se acrecentará el poder de los justos 12.El castigo de los malvados señala el triunfo de los justos, tanto tiempo postergados; por eso, el salmista entona cánticos de agradecimiento al Dios que ha puesto las cosas en su punto, rehabilitando la virtud y castigando el vicio 13. Y el poeta encarnando a Israel se siente fuerte para, en nombre de Dios, humillar la fuerza de los impíos, manifestándose así el poder de los justos. Los que han sido fieles a su Dios recuperarán su fuerza y prestigio moral a expensas de los detractores, justamente vencidos por el poder divino. Este v.1 i puede entenderse también en boca de Dios, que reitera su declaración anterior de vencer y humillar a los pecadores.
1 Cf. Hab 2:3; Sal 46:11; 53:2; 73:8. 2 El título 'al tasjet ("no destruyas") parece ser el principio de alguna canción conocida. 3 Lit. el TM: "Está próximo tu nombre; se cuentan maravillas." Nuestra traducción se basa en la versión de los LXX. 4 Lit.: "No levantes el cuerno," símbolo de la fuerza y del poder. 5 Cf. H^b 2:3. 6 Cf. Sam 2:8; Sal 24:2; 74:13-17; Job 9:6; Sal 96:10. 7 Cf. Dt 33:17; Jer 48:25. El "cuerno" es símbolo de poder y agresividad. 8 Así siguiendo a los LXX. 9 El desierto es el sur, y las montañas septentrionales de Siria el norte. 10 Cf. Sam 2:7; Is 33:22. 11 Este mismo símil aparece en Is 51:17.21-23; Jer 25:15-29; 49:17; Lam 4:21; Ez 23:31; Hab 2:15-16; Sal 60:5. 12 Lit. "los cuernos de los pecadores" y "los cuernos del justo." 13 Cf. Miq 4:13; Zac 1:18s.
Salmo 76 (Vg 75): Canto Triunfal Después de la Victoria.
E
ste poema refleja la euforia nacional y épica después de una singular victoria reportada sobre un poderoso enemigo. El contexto no da pie suficiente para la identificación de éste. En el título de los LXX se alude a los asirios; y, en ese caso, la ocasión apropiada sería la victoria sobre el ejército de Senaquerib, que en el 701 tuvo que abandonar el cerco de Jerusalén l. Sin embargo, los críticos modernos, por razones estilísticas, prefieren retrasar la época de composición a una época más reciente.El estilo literario es el de oda triunfal. El lenguaje es vivido y pintoresco: se canta la majestad de Yahvé, que habita en Jerusalén, y su excelso poder para quebrantar a los enemigos. Se divide en cuatro estrofas: a) Yahvé se manifiesta en toda su majestad en Sión (2-4); b) manifestación de su poder venciendo a los enemigos de Judá (5-7); d) nadie puede resistir a su poder (8-10); e) reconocimiento de su poder (11-13).
Yahvé se manifiesta en Jerusalén (1-4).
1
Al maestro del coro. A las cuerdas. Salmo de Asaf. Cántico 2. 2 Dios se da a conocer en Judá, grande es su nombre en Israel. 3 Tiene en Salem su tabernáculo, su morada en Sión. 4 Allí rompe los rayos del arco, el escudo, la espada y todo aparato bélico.Dios muestra su poder y majestad, sobre todo, en Judá, su "heredad," poniendo al servicio de su pueblo toda su omnipotencia. Nadie, pues, puede atentar contra el baluarte de Yahvé, que es Israel, ni empañar su nombre, que sintetiza la protección que a través de las edades ha dispensado al pueblo elegido 3. El poeta considera estrechamente vinculados los reinos de Judá e Israel, como formando una misma entidad nacional y religiosa en los planes de su Dios. Separadas incidentalmente después de la muerte de Salomón4, están destinados a unirse y constituir el pueblo de Yahvé en su integridad. Estas ansias de unión se reflejan en los tiempos profetices, y el salmista se hace eco de ellas. En Salem - abreviación de Jerusalén tiene su morada permanente, porque allí está su tabernáculo, su templo 5. Desde su morada defiende a su pueblo contra todos los ataques. Frente a su poder nada son los rayos fulgurantes de las saetas, ni la espada, ni todo lo que sirve de instrumento bélico. Con toda facilidad los rompe y desmenuza 6.
Victoria sobre los enemigos (5-7).
5
Eras resplandeciente y majestuoso más que los montes eternos7. 6Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño, y no encontraron los hombres de guerra sus manos. 7 A tu amenaza, Dios de Jacob, quedaron pasmados carros y caballos.El salmista se refiere aquí a una victoria resonante sobre los enemigos de Judá. El recuerdo de la derrota del ejército de Senaquerib quedó en la épica popular como ejemplo de la brillante intervención divina en favor de su pueblo: el ángel exterminador había matado 185.000 asirios. Estos se vieron sorprendidos, sin poder echar mano de sus armas para defenderse: durmieron y no despertaron. El poeta, utilizando este glorioso recuerdo de la historia de Israel, canta la victoria del Dios de Jacob sobre los enemigos de su pueblo. La intervención divina paralizó los carros y los caballos, y el pueblo escogido salvó una vez más su destino histórico gracias a la protección de Yahvé.
Es inútil resistir al poder divino (8-10).
8
Eres terrible, y Ώquién puede mantenerse ante ti frente a la violencia de tu cólera? 9 Desde los cielos, tú haces oír la sentencia, y la tierra se estremece y calla. 10 Cuando se levanta Dios para juzgar, para salvar a todos los oprimidos de la tierra. Seldh.Nadie puede oponerse a la decisión divina 8. Dios es el supremo Juez, que habita en los cielos, y no hay apelación posible por encima de El. Por otra parte, su cólera desatada siembra el terror por doquier, y hasta la tierra se estremece y enmudece a su voz. El poeta juega con las manifestaciones de Dios en las tormentas, que dejan oír su voz, el trueno 9. La sentencia divina no es una decisión jurídica teórica, sino que al punto se cumple para salvar a los injustamente oprimidos. La reciente victoria contra los opresores de Israel es una simple manifestación de estas intervenciones justicieras de Dios en la historia. El Dios de justicia no puede olvidar a los oprimidos, en el sentido colectivo nación israelita o individual; los justos vilipendiados en la sociedad.
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Aun el furor del hombre redunda en tu alabanza, y de los salvados de la cólera te ceñirás10. 12Haced votos a Yahvé, vuestro Dios, y cumplidlos; cuantos están en derredor traigan dones al Terrible, 13pues él abate el coraje de los príncipes 11 y es terrible a los reyes de la tierra.La rebelión de los hombres contra Dios redunda, al final, en su gloria, pues es la ocasión de manifestar su poder soberano y de ceñir la corona gloriosa de los salvados de la cólera, los rescatados de Sión, libertados por su intervención justiciera (v.11). Estos constituirán como una guirnalda de honor para su salvador.
El salmista exhorta después a ofrecer votos al Dios terrible y poderoso a todos los israelitas y aun pueblos circunvecinos. Instintivamente dado su esquema mesiánico de la historia los hagiógrafos se proyectan hacia los tiempos futuros; y en su perspectiva mesiánica conciben a los príncipes de todos los pueblos afluyendo con dones a rendir homenaje al Dios de Israel (v.13) 12. Impresionados los reyes de la tierra por la derrota sufrida, se les invita a reconocer la soberanía del Omnipotente y terrible, pues es inútil querer resistir a su voluntad.
1 Cf. 2 Re 18:13-19.37; Is 36:1-37.38.
2 Sobre los títulos cf. Sal 75:1; 73:1. 3 Cf. Sal 48:18. 4 Cf. 1 Re i2:1s. 5 Cf. Gen 14:18; Sal no.is. Salem es designación arcaica poética. 6 Cf. Sal 48:7; Os 2:18; Is 9:4; Jer 49:35. 7 Así según los LXX; cf. Hab 3:6. 8 Cf. Sal 90.11; Nah 1:6; Mal 3:2. 9 Cf. Sal 46:7. 10 Asi según el TM. Los LXX leen "te hará fiesta." No pocos críticos modernos creen que en este extraño texto se mencionan pueblos circunvecinos, y así, cambiando un tanto las letras, Icen: "Porque Hamat de Ararn te alabará, y el resto de Hamat temblará (Graetz). En cambio, Konig lee: "La cólera de Edom te alabará y el resto de Hamat te festejará." Hipótesis seguida por Calés y Podechard. 11 Lit. "reprime el soplo de los príncipes". 12 Cf. Sal 68:30; Is 18:7.
Salmo 77 (Vg 76): Las Antiguas proezas de Yahve en Favor de Su Pueblo.
E
ste salmo tiene un marcado sello elegiaco, ya que el poeta contrapone las antiguas maravillas obradas por Yahvé en favor de Israel y el abandono actual. Aunque aparentemente es una lamentación individual, en el fondo es colectiva, pues gira en torno a los destinos de la nación como tal. El salmista se siente abatido por el abandono prolongado en que Yahvé tiene actualmente a su pueblo; pero, recordando las solicitudes pasadas, tiene esperanza cíe que esta situación actual habrá de tener próximo fin. La fidelidad de Dios a sus promesas exige su intervención favorable.Literariamente varía el estilo en la primera parte (2-16) y en la segunda (17-21), pues mientras que en aquélla prevalece la monotonía del apesadumbrado con la tragedia de su pueblo, en la otra el lirismo se va destacando, y las descripciones se hacen más vigorosas y brillantes. Los críticos suponen que el poeta trata de imitar el estilo grandioso del cántico de Habacuc 1.
Comúnmente se sostiene que el salmo fue compuesto en tiempos de la cautividad babilónica, cuando la terrible prueba de Israel se prolongaba sin esperanzas inmediatas de liberación. Parece que los ν. 17-21 formaron parte de un himno anterior utilizado por el salmista o el compilador para redondear con un estilo brillante la lamentación deprimente anterior. El uso litúrgico de estos salmos explica muchas de las yuxtaposiciones de fragmentos literarios diversos que encontrarnos en no pocas composiciones del Salterio.
ΏHa abandonado Yahvé a su pueblo? (1-10).
1
Al maestro del coro. Para Iditún. Salmo de Asaf2. 2 Yo alzo mi voz a Dios y clamo, alzo mi voz a Dios y El me escucha. 3 En el día de mi tribulación yo busqué al Señor, y se alzaban a El mis manos sin descanso por la noche. 4 Me acuerdo de Dios y gimo; medito, y languidece mi espíritu. Selah. 5 Tú mantienes abiertos los párpados de mis ojos, y me siento turbado y sin palabras. 6 Pienso en los días antiguos, recuerdo los años lejanos. 7 Medito por la noche en mi corazón, reflexiono e inquiero en mi espíritu: 8 "ΏAcaso el Señor (nos) rechazará por los siglos y no volverá a sernos de nuevo favorable? 9 ΏCesó para siempre su piedad? ΏSe acabó lo que prometió para generaciones y generaciones? 10 ΏSe ha olvidado Dios de hacer clemencia? ΏCerró airado su misericordia?" Selah.El salmista, angustiado, acude a Yahvé para que le dé esperanzas, sobre la triste situación de su pueblo. Durante día y noche se consume en la oración, alzando las manos, en espera de un alivio para su sufrimiento moral 3. En su meditación compara las hazañas de Yahvé en los días antiguos en favor de Israel con el abandono en que actualmente se halla su pueblo. ΏEs que esta situación ha de durar siempre? La historia de Israel se basaba en las promesas divinas de un futuro mesiánico, pero ahora parece que no se acuerda de ellas. En el pasado, Yahvé siempre mostró piedad y clemencia hacia su pueblo; pero ahora parece que sólo obra conforme a las exigencias de su justicia: Ώcerró airado su misericordia? El destierro babilónico fue la ocasión de un examen de conciencia a fondo de las almas selectas. El salmista es una de ellas, y, con toda sinceridad, se pregunta por el cambio de conducta de Yahvé respecto de Israel. ΏSe habrá cerrado el ciclo de su misericordia, para entrar en el de su justicia? ΏRenegará de su pueblo?
Las antiguas proezas de Yahvé (11-16).
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Me digo: "Mi dolor es éste: que se ha mudado la diestra del Altísimo." 12 Me acuerdo de las obras portentosas de Yahvé, recuerdo tus antiguas maravillas. 13 Medito en todas tus obras y reflexiono sobre tus hazañas. 14 ‘Oh Dios! santos son tus caminos. ΏQué dios es grande como nuestro Dios? 15 Tú eres el Dios que obras prodigios; tú mostraste tu poder entre los pueblos; 16 con tu brazo rescataste a tu pueblo: a los hijos de Jacob y de José.La gran realidad es que ha cambiado el modo de actuar del Dios de Israel; parece como si la diestra poderosa del Altísimo hubiera dejado de proteger a su pueblo como en otro tiempo. El espíritu del salmista se recrea en la consideración de las antiguas maravillas obradas por Yahvé en favor de Israel. Reconoce que Dios es inaccesible y trascendente, y, por tanto, sus caminos o modos de proceder son ininteligibles al hombre: son santos, es decir, no tienen nada que ver con nuestras apreciaciones humanas (v.14)4. Ningún pueblo puede presentar un Dios tan poderoso y grande como Yahvé. Lo ha mostrado bien al rescatar a Israel, liberándolo de la esclavitud egipcia5. Pero estos portentos parecen pertenecer al pasado, ya que ahora Dios no se digna dispensar su protección incondicional, como en otro tiempo.
Las teofantas del éxodo (17-21).
17
Viéronte las aguas, ‘oh Dios! viéronte las aguas y se turbaron, y temblaron los mismos abismos. 18 Arrojaron las nubes las aguas, y dieron los nublados su voz, y tus saetas se dispararon. 19 Estalló tu trueno en el torbellino, alumbraron los relámpagos el orbe, y, sacudida, tembló la tierra. 20 Fue el mar tu camino, y tu senda la inmensidad de las aguas, sin que tus huellas fuesen conocidas. 21 Condujiste como grey a tu pueblo por mano de Moisés y de Aarón.Este nuevo fragmento que por muchos críticos es considerado como proveniente de un himno anterior parece quiere imitar el estilo vigoroso y deslumbrador de Habacuc. El poeta describe el paso del mar Rojo: las aguas se apartaron turbadas al ver pasar a Yahvé por medio de ellas6. En el Sinaí, la presencia de Dios fue acompañada de terroríficas manifestaciones atmosféricas: truenos, rayos y relámpagos. La mente del poeta tan pronto alude a los hechos portentosos del desierto sinaítico y del mar Rojo como a la obra de la creación, en la que Dios fue sembrando el orden en medio de las conmociones caóticas. Es frecuente en los salmos trabajar con estos dos planos: Yahvé Creador del universo y Señor de su pueblo, particularmente en los tiempos de su formación como colectividad nacional: es la victoria de Dios sobre los elementos de la naturaleza y sobre los enemigos de su pueblo. Majestuosamente pasó por el mar Rojo, sin que quedaran sus huellas reconocibles 7; pero para su pueblo fue como un Pastor solícito, que condujo a su grey utilizando como intermediarios a Moisés y a Aarón 8. La historia de los primeros días de Israel es la historia de la providencia paternal divina, que se preocupaba de proveer a todas sus necesidades colectivas.
1 Cf. Hab 5.is. 2 Sobre los títulos véase corn, a 75:1; 73:1. Iditún era uno de los directores de coro en el templo (cf. 1 Par 16:41:42). 3 Cf... 37.35; Jet 31:15; Job 6:7; Sal 47:6:12; 43:5- 4 Sanio en el A.T. incluye la idea de incontaminación, separación y trascendencia. Véase P. Van Imschoot, Théologie de
Γ A.T. (Parνs 1954) I p.46s. 5 Cf. Ex 15:2. 6 Cf. Ex 15:5-8; Kab 3:10; Sal 114:3.5. 7 Cf. Hab 3:15; Sal 29:3; Ex 14:27. 8 Cf. Núm 33:1; Miq 6:4; Ex 15:13; Sal 74:1; 78:52.
Salmo 78 (Vg 77): La Historia de los Padres, Enseñanzas para los Hijos.
E
ste salmo es un poema sapiencial de tipo didáctico, sin grandes pretensiones líricas. La historia maravillosa de Israel es una gran lección para las generaciones presentes: los portentos obrados por Yahvé en favor de su pueblo, de un lado, y el espíritu recalcitrante y rebelde del pueblo israelita, del otro, deben hacer pensar a las nuevas generaciones para no incurrir en las manifestaciones punitivas del Omnipotente. La historia del éxodo, el establecimiento de Israel en Canaán y después la historia de las tribus deben aleccionar al pueblo para vivir en conformidad con la Ley divina. Entre todas las tribus se distinguió por su rebeldía la belicosa Efraím. El salmista declara que Dios ha abandonado el santuario de Silo para trasladarlo a Jerusalén en beneficio de la tribu de Judá, a la que pertenecía el admirable rey David. En realidad, fue un castigo de Efraím por sus infidelidades. Estas son las lecciones de este poema sapiencial que resume la historia de Israel.No concuerdan los autores al determinar la fecha de composición del salmo, y así, mientras unos lo ponen en tiempos de David! y otros bajo Salomón 2, la mayor parte de los críticos suponen que es de época posterior al exilio 3. Sin embargo, no hay ningún indicio claro para rebajar tanto la fecha de composición. Quizá, dado el espíritu deuteronomístico que se refleja en el salmo, la época más apropiada para su composición sea la de Josías, a fines del siglo VII a. C. 4
Introducción: el pasado, lección para el presente (1-8).
1
MaskiL De Asaf5. Atiende, pueblo mío, a mi enseñanza, dad vuestros oídos a las palabras de mi boca. 2Abriré en sentencias mi boca, evocaré los arcanos del pasado: 3lo que hemos oído y sabemos, lo que nos contaron nuestros padres, 4No lo encubriremos a sus hijos, contando a las generaciones posteriores las glorias de Yahvé y su poderío y los nuestros padres enseñar a sus hijos, 6para que las conociese la generación venidera, y los hijos que habían de nacer se las contasen a sus propios hijos; 7para que éstos pusieran en Dios su confianza, y no olvidasen las gestas de Dios, y guardasen sus mandatos, 8y no se hiciesen como sus padres, gente contumaz y rebelde, generación de corazón inconstante y de espíritu infiel a su Dios.El poeta quiere emplear el lenguaje sentencioso de los libros sapienciales para atraer la atención y fijar mejor sus ideas. Con todo énfasis llama la atención de su pueblo, al que quiere dar una lección de historia religiosa y de bien vivir 6. Moisés había ordenado que los padres transmitieran a los hijos las maravillas de que habían sido testigos en la azarosa vida del desierto 7. Conocía la propensión al olvido y la indocilidad de su pueblo, y por eso invita a hacer memoria sobre el pasado. El salmista quiere, según este espíritu mosaico, descifrar a las generaciones de su tiempo los arcanos del pasado, los misterios de las gestas de Yahvé en favor de su pueblo, que, lejos de corresponder con fidelidad, se mostró siempre contumaz y rebelde. En realidad, el poeta-sabio no hace sino hacerse eco de la tradición: lo que hemos oído (ν.5).
Israel es un pueblo excepcional que gira en torno a una ley establecida por el propio Dios (v.5): el deber de transmitir a las generaciones venideras los grandes hechos de la historia de Israel 8. La nación hebrea gira sobre el quicio de unas revelaciones históricas de Dios, y, por tanto, no puede volver las espaldas al pasado si quiere permanecer como pueblo elegido entre todas las naciones. Sin embargo, la historia prueba que Israel ha sido infiel a su Dios, y las generaciones pasadas han sido de corazón contumaz y versátil. El salmista quiere, por ello, adoctrinar a la presente para que no vuelva a reincidir en los yerros del pasado.
La apostasía de los efraimitas infieles a Yahvé (9-16).
9
Los hijos de Efraím, muy diestros arqueros, volvieron la espalda el día del combate. 10No guardaron la alianza de Dios y rehusaron seguir su ley. 11 Dieron al olvido sus gestas y las maravillas que les hizo ver. 12 Ante sus padres habría obrado portentos en la tierra de Egipto, en el campo cíe Tanis. 13Hendió el mar para darles paso, y paró las aguas corno si les pusiera un dique. 14Los guiaba de día en la nube, y durante toda la noche con resplandor de fuego. 15 Hendió las rocas en el desierto y les dio a beber copiosas aguas9. 16Hizo salir arroyos de la piedra, hizo correr las aguas como ríos.Los antepasados de Israel han sido versátiles; como los arqueros de Efraím, volvieron la espalda en el momento del combate. No sabemos a qué hecho alude el salmista, aunque quizá piense en la falta de decisión de los efraimitas en la expulsión de los cananeos, conviviendo con ellos 10, quedando así en plan de inferioridad respecto de la tribu de Judá, que expulsó a los habitantes de la región a ella asignada n. En el salmo hay una preocupación por anteponer la tribu de Judá de la que era oriundo David a la de Efraím, que con su espíritu belicoso había logrado prevalecer sobre las tribus del norte. Por eso pone a los efraimitas como ejemplo de desobediencia a Dios, por lo que no se hicieron dignos de conservar el arca en el santuario de Silo. Por eso dice de ellos que fueron infieles a la alianza de Dios, viviendo al margen de su Ley (v.10) y olvidando las gestas de Yahvé en Egipto y en el desierto. El campo de Tanis o de Soan, según el TM (la actual San, al NE. del Delta), aparece en los documentos egipcios; era la residencia del faraón del éxodo 12.
El poeta describe después el paso del mar Rojo conforme a la narración tradicional13; Yahvé los siguió acompañando en forma de nube y de fuego 14, proporcionándoles milagrosamente agua de la roca 15.
El maná y las codornices (17-31).
17
Y, con todo, volvieron a pecar contra El y a rebelarse contra el Altísimo en el desierto. 18 Tentaron a Dios en su corazón y pidieron comida a su gusto. 19 Hablaron contra Dios, diciendo: "ΏPodrá Dios preparar mesa en el desierto?" 20 Hirió la peña, y brotaron las aguas y fluyeron torrentes. "Pero Ώpodrá también darnos pan y preparar en el desierto carne a su pueblo?" 21 Oyólo Yahvé y se indignó, y fuego se encendió contra Jacob y subió la ira contra Israel. 22 Porque no creían en Dios y no confiaban en su salvación. 23 Dio orden a las nubes en lo alto, abrió las puertas del cielo. 24 Y llovió sobre ellos el maná para que comieran, dándoles trigo de los cielos. 25 Comió el hombre pan de fuertes 16, y les dio comida hasta la saciedad. 26 Hizo soplar en el cielo el viento solano, y con su poder hizo venir el austro, 27 y llover como polvo sobre ellos la carne, como arenas del mar aves aladas. 28 Hízolas caer dentro del campamento y en derredor de las tiendas de éste. 29 Y comieron y se hartaron del todo, y así les dio lo que ansiaban. 30 Pero apenas habían acabado de saciar su avidez y aún tenían en su boca la comida, 31 cuando montó en cólera Dios contra ellos, e hirió de muerte a los robustos y abatió a la flor de Israel17.Sigue el salmista contando los incidentes de la estancia en el desierto, con los consiguientes portentos divinos y las rebeldías de Israel. A pesar del agua milagrosa, volvieron los israelitas a dudar de la omnipotencia divina18, tentándole descaradamente.
El v.21 parece traspuesto y alude al castigo de Dios narrado en Núm 11:1-3. El relato sobre el mana y las codornices se inspira en Ex :1 y Núm 11:15s. Se llama a aquél trigo del cielo porque procede de lo alto 19, y pan de los fuertes o de los "ángeles" (según los LXX) porque por su procedencia se suponía poéticamente que era el alimento de los seres angélicos 20. La carne de las codornices traídas por viento solano del sudeste de Arabia sació su voracidad, pero fue ocasión del castigo divino, por no haber reconocido la intervención divina y haberse entregado a la glotonería21. El salmista recuerda estas terribles correcciones de Yahvé para que el pueblo se percate de que no debe tentar a Dios, olvidándose de sus beneficios y dudando de su omnipotencia.
La Inconstancia de los Israelitas en el Desierto (32-39).
32
Con todo, volvieron a pecar y no dieron crédito a sus maravillas. 33 Y consumió en un soplo sus días, y sus años con súbitos terrores. 34 Cuando los hería de muerte, le buscaban, se convertían y se apresuraban hacia Dios, 35 acordándose que era Dios su roca, y el Altísimo su redentor. 36 Y le halagaban con su boca, pero con su lengua le mentían, 37 y su corazón no era constante hacia El, ni eran fieles a su alianza. 38 Pero es misericordioso y perdonaba la iniquidad, y no los exterminó, refrenando muchas veces su ira para que no se desfogara su cólera. 39 Se acordó de que eran carne, un soplo que pasa y no vuelve.Por haber sido rebeldes a Yahvé a pesar de los prodigios obrados por Yahvé, los israelitas fueron condenados a morir en el desierto 22 hasta que surgiera una nueva generación. Sólo cuando Dios los castigaba le reconocían como Soberano, pero después se alejaban de El 23. Sobre todo no había sinceridad en su conducta, ya que, mientras le halagaban y reconocían su soberanía con la boca, su corazón estaba lejos de ello 24. Si se salvaron algunos, fue debido a la pura misericordia divina, que refrenó su ira 25; por otra parte, tuvo Yahvé en cuenta la debilidad innata del ser humano que es por temperamento carnal 26. La fragilidad humana es un atenuante para el hagiógrafo cuando se trata de enjuiciar la conducta contumaz de las generaciones del desierto.
Ingratitud y rebelión obstinada: las plagas de Egipto y entrada en Canaán (40-55).
40
‘Cuántas veces le provocaron en el desierto y le contristaron en la soledad! 41 Volvieron a tentar a Dios y enojaron al Santo de Israel. 42 No se acordaban de su mano ni del día en que los redimió de la opresión, 43 ni de cómo obró en Egipto sus prodigios, y sus portentos en la región de Tanis, 44 mudando sus ríos en sangre para que no pudieran beber de sus canales; 45 mandando contra ellos tábanos que los devorasen y ranas que los infestasen; 46 dando sus cosechas al pulgón, y los frutos de sus fatigas a la langosta; 47 devastando con el granizo sus viñas, y sus sicómoros con la piedra; 48 dando al pedrisco sus ganados, y al rayo sus rebaños. 49 Derramó sobre ellos el ardor de su cólera, la ira, el furor, la angustia, como un tropel de malignos espíritus. 50 Dio vía libre a su enojo; ni substrajo sus almas a la muerte, y abandonó sus vidas a la peste, 51e hirió a todos los primogénitos de Egipto, a las primicias viriles en las tiendas de Cam. 52En cambio, sacó a su pueblo como un rebaño y los condujo como grey por el desierto, 53 guiándolos seguros y sin temor, mientras cubría el mar a sus enemigos. 54 Los llevó hasta su santa frontera, al monte este que su diestra conquistó. 55 Arrojó ante ellos a las naciones, y, dividiendo en lotes su heredad, hizo habitar en las tiendas de aquéllos a las tribus de Israel.El salmista repite que la generación del desierto no fue digna de los portentos de que fue testigo, porque se mostró constantemente con espíritu recalcitrante e incrédulo; todo lo cual contristaba a Dios en la soledad del desierto (v.40). Con toda intención, el poeta da a Yahvé el título de Santo de Israel, expresión corriente en Isaías, que se encuentra en algunos salmos 27, y que destaca, de un lado, el carácter trascendente e incontaminado de Yahvé, y del otro, su vinculación histórica al pueblo de las promesas. Pero esa su misma santidad que implica separación e incontaminación exigía el castigo severo de los transgresores. Los israelitas del desierto pronto se olvidaron de la prodigiosa liberación de la opresión faraónica obrada por la mano poderosa de Yahvé (v.42) y de los prodigios obrados en Egipto para convencer al faraón de que dejara salir a los hebreos.
Después el salmista enumera alguna de las plagas, si bien no según el orden del relato del Éxodo. La primera es la de la conversión del -agua en sangre 28, después la de los tábanos 29, la de las ranas 30, la de la langosta 31, la del granizo, si bien el poeta, que vive en Canaán, describe sus efectos sobre los productos característicos de esta región, como la viña y los sicómoros (v.47). La última plaga mencionada es la de las ñebres de los ganados 32.
Fueron tantas las calamidades enviadas contra los opresores egipcios, que el salmista presenta a Yahvé enviando un tropel de malignos espíritus sobre ellos. Según la mentalidad popular antigua, las enfermedades y desgracias eran enviadas por espíritus malignos, aunque aquí bien pueden ser simples personificaciones poéticas de los mismos flagelos (v.49). En el libro de Job se presenta a Satán enviando personalmente las calamidades sobre el varón de Hus 33, y en Ex 12:23 se habla del ángel "exterminador." La décima plaga y la más terrible es la de la muerte de los primogénitos 34. Cam es una designación poética de Egipto 35. El salmista contrapone la terrible suerte de los castigados egipcios y la de los israelitas salidos bajo la protección de Yahvé, Pastor de su rebaño 36. Los poetas idealizan el pasado conforme a la tradición épica nacional, y, en vez de describir a los israelitas como fugitivos amedrentados, escapando del ejército del faraón, los presenta caminando tranquilamente bajo el cayado pastoril de Yahvé, que los conducía a mejores pastos. Así, los llevó hasta la frontera santa, la tierra de Canaán, la tierra prometida, donde estaba el monte Sión, conquistado por la diestra de Yahvé (v.54). Es el eco del cántico de Moisés: "Tú los introdujiste y los plantaste en el monte de tu heredad, ‘oh Yahvé! en el santuario que fundaron tus manos."37 Para asentarlos en la tierra de Canaán, Yahvé expulsó antes a sus habitantes, repartiendo la heredad en lotes, como se dice en Jos 23:4.
Las infidelidades de los efraimitas (56-64).
56
Pero tentaron e irritaron al Dios Altísimo y no guardaron sus mandatos. 57 Se extraviaron y fueron infieles como sus padres, y se volvieron como arco engañoso. 58 Le irritaron con sus altos y le provocaron con sus esculturas. 59 Lo oyó Dios y se indignó, tomando gran aversión a Israel. 60 Y abandonó el tabernáculo de Silo, la tienda de su morada entre los hombres. 61 Entregó a la cautividad su fuerza, y su magnificencia a las manos del opresor. 62 Entregó su pueblo a la espada y se enfureció contra su heredad. 63 Devoró el fuego a sus jóvenes, y sus vírgenes no tuvieron canto nupcial. 64 Sus sacerdotes cayeron bajo la espada, sin que los lloraran sus viudas.Los israelitas establecidos ya en la tierra de promisión no se comportaron mejor que la generación del desierto. Durante la época de los jueces, Israel se dejó contaminar con los cultos cananeos, olvidándose de Dios y de sus mandatos (v.56). Los santuarios en los lugares altos o bamot tenían poco del yahvismo tradicional. El deuteronomista reprocha estos mismos pecados a Israel en los tiempos de la monarquía 38. Aquí el salmista se refiere a las prevaricaciones de los israelitas de las tribus septentrionales, entre las que destacaba la de Efraím. Silo estaba enclavado en el territorio de esta belicosa tribu y era el santuario en que estaba el arca de la alianza, y, por ende, era lugar de peregrinación de las otras tribus 39. En la guerra contra los filisteos fue capturada el arca, lo que se consideró como la mayor catástrofe para los hebreos40. El salmista atribuye esta desgracia nacional a la protervia de los efraimitas, que fueron como arco engañoso, que hace que la flecha se vuelva contra el que la dispara (v.57). Yahvé permitió que su fuerza y magnificencia el arca fuera entregada a los filisteos (v.61)41. En ella se manifestaba sensiblemente a su pueblo. Desengañado de su pueblo, lo entregó a la espada, permitiendo que su heredad Israel fuera conculcada42. La guerra devoró a la flor de la juventud, y las ceremonias de duelo y las nupciales quedaron desterradas por mucho tiempo de su pueblo (v.63)43. Él v.64 parece aludir a la suerte de los hijos de Helí, sumo sacerdote, que murieron trágicamente, sin recibir honores funerarios de sus esposas.44
La elección de Sión como centro religioso de Israel (65-72).
65
Mas despertóse entonces el Señor corno quien duerme, corno el valiente dominado por el vino, 66 e hirió a sus opresores por la espalda, cubriéndoles de eterna ignominia. 67 Y tomó aversión a la tienda de José, y no eligió a la tribu de Efraím, 68 sino que escogió a la tribu de Judá, el monte de Sión, monte de su predilección. 69 Edificó su santuario alto como los cielos y (firme) como la tierra, que cimentó por los siglos. 70 γ eligió a David, su siervo, y le tomó de las majadas de las ovejas; 71 de tras de las ovejas de cría le tomó para que apacentase a Jacob, su pueblo; a Israel, su heredad. 72 Y él con corazón íntegro los apacentó, y las condujo con la prudencia de sus manos.Cuando la situación de Israel había llegado a un punto crítico y angustioso, interviene Yahvé para salvarlo, como en otro tiempo, de la esclavitud egipcia. Dios estaba como dormido, despreocupado de la suerte de su pueblo por sus infidelidades, pero sus promesas son eternas; y por eso, cuando llegó el momento en que se comprometía la existencia de Israel, salió en su defensa, derrotando a los enemigos y cubriéndolos de ignominia sin par45. Yahvé salió de su pasividad como el valiente o gigante que está adormilado por el vino, el cual reacciona violentamente al despertar. El símil es atrevido y no exento de vigoroso frescor arcaizante.
Aunque Yahvé salvó a su pueblo, quitó la hegemonía de Efraím sobre las otras tribus, pasándola a la de Judá. Aquélla como directora era la principal responsable de la catástrofe nacional, y con sus desvarios idolátricos se había atraído la aversión divina (v.67). En adelante, el centro religioso no será Silo, sino la colina de Sión, lugar predilecto de Yahvé por establecer en ella su morada: el templo46. El poeta idealiza la situación del santuario de Yahvé, que presenta tocando a los cielos y firmemente establecido y cimentado en la tierra, de forma que no se conmoverá47. Permanecerá, pues, como subsistirán los cielos y la tierra por los siglos de los siglos. Por otra parte, Yahvé está vinculado con una promesa a la familia davídica: de ella salió el gran pastor de Israel, David, objeto de las predilecciones divinas, elegido inesperadamente cuando guardaba los ganados de su padre48. Esto prueba el carácter gratuito de la elección, la omnipotencia divina, que escoge lo más humilde para las misiones más elevadas, como la de apacentar a Jacob como "heredad" suya49. David fue el rey ideal, por haberse conformado a las directrices divinas en su gobierno, haciendo uso de su prudencia y de la rectitud de corazón (v.72)50.
1 Así opina Zorell.
2 Opinión de Herkenne. 3 Así opinan Kittel, Gunkel y Baethgen 4 Opinión de Schmidt y de Podechard. 5 Sobre el sentido de los títulos véase com. a Sal 74:1; 73:1. 6 Cf. Provs.i; S,i í 13:6. 7 Cf. Ex 10,2; 12:26-27; 13:8; 14-15. 8 Cf. Dt 4:9; 6:205; 2 Tim 2:2. 9 Lit. "abismos en abundancia." 10 Cf. Jüe 1:29. 11 Cf. Jue i,33. No pocos autores consideran este verso como glosa que anticipa lo del v.57 sobre Efraím. 12 Cf. Núm 13:22; Is 19:11.13; 30,4. Tanis o Soan, embellecida por Ramsés II, fue residencia de los faraones de la dinastía xxi (s.X a.C.) y xxm (s.VIII a.C.). 13 Cf. Ex 15:8; 14:22. 14 Cf. Ex 13:21-22. 15 Cf. Ex 17:1-7; Núm 20,2-11. 16 Los LXX: "pan de ángeles." 17 Lit. "a los jóvenes de Israel." 18 Cf. Ex 17:3-4; Núm 20:2-11. 19 Véase Sab 16:20; 1 Cor 10:3; Jn 6:31-33. Sobre el milagro del desierto véase Biblia comentada I (Madrid 1960) p.469-474. 20 Cf. Sab 16:20. 21 Cf. Núm 11:33; Sal 106:15. 22 Cf. Núm 14:21-23.26-38. 24 Cf. Is 29:13; Jer 12:2. 23 Cf. Ez 20,18-19; Am 5:25-26, 25 Cf. Núm 14:18-19; Sal 103:8; Ez 20:21-23. 26 Qf. Sal 103:14-16; Gen 6:3; Job 7:75. 27 Cf. Is 1:4; Sal 71:22; 89:19. 28 Cf. Ex 7:17-24. 29 Cf. Ex 8:16-38; Sal 105:31. 30 Cf. Ex 7:26-8:11; Sal 105:30. 31 Cf. Ex 10,1-20. Sobre el sentido de todas estas plagas véase Biblia comentada I (Madrid 1960) p.424-441. 32 Cf. Ex 9:15. 33 Cf. Job 1:53; 33:22; 2 Sam 24:165; 2 Re 19:35. 34 Cf. Ex 11:1-10; 12:29-30; Sal 105:36. 35 Cf. Sal 105:23.27; Gen 5:32; 10:6. 36 Cf. Ex 12:42; 13:17-18. 37 En Dt 3:25, la montaña designa simplemente Canaán, región montañosa. Quizá tenga aquí este sentido y no el de colina de Sión. 38 Cf. Dt 32:15-18. 39 Cf. Jos 18:1; 19:51. 40 Cf. 1 Sam 4:1s. 41 Cf. Sal 132:8; 96:6. 43 Cf. Jer 16:4; Ez 24:16-24; Job 27:15. 42 Cf. Dt 32:9. 44 Cf. Sam 4:11-19-22. 45 Probable alusión irónica a la vergonzosa enfermedad de los filisteos de que se habla en Sam 5:6-12. 46 Cf. Sal 47:5; 87:22. 47 Cf. Sal 89:30; 68:17; 104:5; 125:1. 49 Cf. 1 Re 8:51; Sal 15:6; Jer 12:8; Est 10,12. 48 Cf. Sam 16:6-13; 2 Sam 7:8. 50 Cf. 1 Re 9:4; Ez 34:23; Zac 11:1s.
Salmo 79 (Vg 78): Restauración de la Nación Devastada.
T
ambién este salmo es una lamentación colectiva por la triste situación de la nación, presa de los enemigos, que se han ensañado con lo mejor de sus habitantes. Llevados de la visión religiosa de las vicisitudes de su época, los salmistas ven en la tragedia nacional el castigo merecido por las prevaricaciones reiteradas del pueblo elegido. Yahvé es un Dios celoso de sus derechos, y por eso se ha dejado llevar de la explosión de su cólera para castigar a los que se han apartado de El. Con todo, Israel es el patrimonio de Yahvé, y el templo su morada habitual en la tierra. Por ello, no puede olvidar a su pueblo definitivamente.El salmo se divide en dos partes netas: a) queja por la triste situación de la nación depredada y abandonada (1-7); b) plegaria a Dios para que dé término a este estado de cosas (8-13). Yahvé debe atender no a las exigencias de su justicia por las múltiples prevaricaciones de Israel, sino a la riqueza inagotable de su misericordia. Por otra parte, las naciones gentílicas son peores que Israel, y, por tanto, no tienen derecho a conculcar los derechos del pueblo elegido. El honor del nombre divino exige la pronta rehabilitación de Israel, ya que, de lo contrario, los enemigos de Yahvé sacarán en consecuencia que es inútil acudir a El en demanda de auxilio. Urge la intervención divina para mostrar que no se puede derramar la sangre de sus servidores y fieles.
El ritmo métrico predominante es el de la qinah, o lamentación elegiaca. La división estrófica es irregular, predominando el paralelismo sintético. El estilo es agitado y lleno de emoción entrecortada.
Hay grandes analogías literarias entre este salmo y el 74 l por otra parte, abundan las reminiscencias de otros salmos 2 y de los escritos profetices 3. Teniendo en cuenta esto, los críticos modernos distinguen diversos estratos literarios, y suponen que un núcleo primero fue escrito con motivo de la destrucción de Jerusalén por los babilonios en el 586 a.C., pero que fue amplificado después con motivo de otras invasiones, como las de los seléucidas en el siglo II a.C. 4 Esto explicaría las concomitancias literarias con otras composiciones del Salterio.
Queja elegiaca sobre la situación de la nación (1-7).
1
Salmo de Asaf 5. ‘Oh Dios! han entrado las gentes en tu heredad, han profanado tu santo recinto y han reducido a Jerusalén a un montón de escombros. 2 Dieron los cadáveres de tus siervos por pasto a las aves del cielo, y la carne de tus piadosos a las fieras de la tierra. 3 Derramaron como agua su sangre en los alrededores de Jerusalén, sin que hubiese quien les diera sepultura. 4 Somos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y el ludibrio de los que nos rodean. 5 ΏHasta cuándo, ‘oh Yahvé! habrás de estar airado para siempre? ΏArderá como fuego tu celo? 6 Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, sobre los reinos que no invocan tu nombre; 7porque han devorado a Jacob, han asolado sus moradas.El salmista se sitúa, como Jeremías, frente a las ruinas de Jerusalén y declara la luctuosa situación: los gentiles han entrado en la heredad de Yahvé 6 y han profanado impudentemente su santuario, el lugar más sagrado de la tierra. La ciudad ha quedado convertida en ruinas, y los piadosos han sido pasados a la espada, y sus cadáveres abandonados a las aves de rapiña y a los chacales de la estepa 7. Por su parte, los pueblos vecinos edomitas, moabitas se han alegrado de la destrucción de la que había sido su soberana 8. Con toda impudicicia escarnecen a los vencidos, abandonados de su Dios.
Ante esta situación de angustia y de escarnio nacional, el salmista pide a Yahvé que intervenga y deponga su ira 9. Si los israelitas son merecedores del actual castigo, mucho más lo son las gentes que no le conocen ni invocan su nombre 10. En realidad, Jacob el pueblo de Dios ha sido devorado por los invasores, y esto redunda en deshonor del propio Yahvé, pues se compromete su omnipotencia en la apreciación de los gentiles.
Súplica angustiosa de auxilio (8-13).
8
No recuerdes para nuestro mal las iniquidades de antaño; apresúrate y sálgannos al encuentro tus misericordias, que estamos abatidos sobremanera. 9 Socórrenos, ‘oh Dios, Salvador nuestro! por la gloria de tu nombre, líbranos y perdona nuestros pecados por tu nombre. 10 ΏPor qué van a decir las gentes: "Dónde está su Dios"? Sea notoria a las gentes y a nuestros ojos la venganza de la sangre derramada de tus siervos. 11 Llegue a tu presencia el gemido de los cautivos; conforme a la grandeza de tu brazo, conserva a los condenados a muerte. 12 Haz recaer sobre nuestros vecinos el séptuplo en su seno, la afrenta con que te escarnecieron, ‘oh Señor! 13 Pero nosotros, tu pueblo, grey de tu pastizal, te alabaremos eternamente y narraremos tus alabanzas de generación en generación.Consciente de la culpabilidad de su pueblo, el salmista reconoce las iniquidades atávicas de sus conciudadanos; pero Yahvé no debe guiarse por las exigencias de su justicia, sino por las de su insondable misericordia, pues el abatimiento de la nación ha llegado al extremo. El castigo ha sido tan duro, que está en peligro de perderse la conciencia nacional y religiosa. Por otra parte, está en juego la gloria del nombre de Yahvé, ya que los paganos dirán irónicamente: ΏDónde está tu Dios? 11. Según la mentalidad de los antiguos, la victoria de un pueblo suponía la victoria de sus dioses sobre los del vencido. En este caso, si Yahvé no muestra su poder rehabilitando a Israel y castigando a sus enemigos, éstos creerán que sus propias divinidades son superiores al Yahvé de los hebreos, del que tantos portentos se contaban en los tiempos de antaño.
Llevado de un sentimiento ciego de revancha, el salmista pide justicia contra los que derramaron la sangre de sus compatriotas (v.10). Muchos de ellos aún gimen cautivos y están condenados a muerte; y sólo la omnipotencia divina puede salvarlos: es hora de manifestar la grandeza de su brazo como en los tiempos gloriosos del éxodo 12. Los que han ultrajado a Israel y a su Dios deben recibir el séptuplo de lo que hicieron; es la venganza digna de sus tropelías13. Todavía estamos lejos del perdón de Cristo hasta "setenta veces siete."14 ‘Sólo un Dios muriendo en la cruz pudo enseñar a los hombres a perdonar a los enemigos! El ideal moral del salmista estaba todavía muy lejos de las alturas del cristianismo, y por eso la reacción humana instintiva se trasluce en sus palabras airadas.
La súplica angustiosa termina con la promesa de alabanza por la esperada liberación. Yahvé no puede olvidar a Israel, porque es su grey, que El mismo apacienta en pingües pastizales 15. En consecuencia, no puede estar condenado al ostracismo y a la postración indefinida.
1 Cf. Sal 79:1 y 74:3.7; 79:5 Y 74:1-10; 79:13 y 74:1; 79:2 y 74:14-19. 2 Cf. 79:4 Y 44:14; 79:5 V 89:47 3 Cf. Sal 79:6-7 y Jer 10:25. 4 Es la opinión, entre otros, de Briggs. Duhm y Baethgen, siguiendo a Teodoro de Mop-suestia, suponen que el salmo es de la época macabea. En cambio, Gunkel y Schmidt más bien se inclinan por la época persa, entre Esdras y Alejandro M. 5 Cf. Sal 73:1.
6 Cf. Dt 4:20; 9:26; Sal 28:9; 74:2. 7 La mayor desgracia era ser privado de sepultura (cf. Dt 28:26). Según la mentalidad babilónica, el espíritu del cadáver que no había sido sepultado andaba errante en busca de comida por las calles de la ciudad (véase P. dhorme, Choix des textes reí assyrobabyl p-325). 8 Cf. Sal 44:14; Jer 19:8; Sal 31:12. 9 Cf. Sal 13:2-3. 10 Cf. Jer 10,25. 11 Cf. Sal 42:4; 115:2; Dt 9:285. 12 Cf. Ex 15:16; Sal 44:3. 13 Cf. Gen 4:15-24; Is 65:6; Jer 32:18; Lc 6:38. 14 Cf. Mt 18:22. 15 Cf. Is 49:9; Sal 74, Is.
Salmo 80 (Vg 79): Oración por el pueblo Perseguido.
L
as tribus del norte Efraím, Benjamín y Manases fueron llevadas en cautividad por los asirios al ser conquistada Samaría en el 721. Esta desaparición de las tribus septentrionales dejó gran impresión en los ánimos del reino de Judá, que por otra parte estaba amenazado del mismo peligro, pues el ejército de Sargón amenazaba con devastar también el reino de Ezequías. El salmista piensa en la triste suerte de sus hermanos llevados en cautividad y en la desaparición de las tribus que descendían también del glorioso patriarca Jacob.Dios habita en el cielo, pero desde allí contempla y dirige las cosas de la tierra. Supuesta esta su providencia, el salmista pide ansiosamente que se preocupe de Israel su "viña" , que ha sido devastada y desolada. Como Dios de los ejércitos, con un simple acto de benevolencia puede salvar la actual situación de postración del pueblo elegido. Aunque Israel ha pecado, sin embargo, los portentos obrados en el éxodo y después en la conquista de Ca-naán dan ánimos al poeta para suplicar la intervención del Omnipotente y resolver la nueva crítica situación.
El poema contiene cinco estrofas: a) súplica para el restablecimiento de las tribus del norte (1-4); b) Israel, vilipendiado por los enemigos de Dios (5-8); c) la viña de Yahvé, trasplantada de Egipto a Canaán (9-12); d) la viña devastada (13-16); e) súplica de protección sobre Israel (17-20).
Por las alusiones del salmo podemos colegir que ha sido redactado cuando los asirios habían invadido el territorio septentrional de Israel y estaba a punto de caer Samaría o ya había sucumbido en manos de los ejércitos de Salmanasar V (727-722). Sin embargo, no pocos críticos creen que el salmo fue compuesto después de la desaparición del reino de Judá en el 586 a.C. l El título de los LXX "acerca del Asirio" avala la primera opinión, que parece más en consonancia con las exigencias del contexto.
Súplica por el restablecimiento de las tribus. septentrionales (1 -4 )
1
Al maestro del coro. Sobre "los lirios del testimonio." Salmo de Asaf 2. 2‘Oh Pastor de Israel! apresta el oído. Tú que conduces a José como un rebaño, que te sientas sobre los querubines, muéstrate esplendoroso 3 ante Efraím, Benjamín y Manases. Despierta tu poder, ven y sálvanos. 4 ‘Oh Dios! restaúranos, haz esplender tu rostro, y seremos salvos.El poeta apela a las dos condiciones de Yahvé para que salga en favor de Israel: su calidad de Pastor solícito, que se preocupa de José reino del norte como de su propio rebaño 3, y su categoría de Dios, que majestuosamente tiene su trono entre los querubines 4. Como tal, debe mostrarse esplendoroso, haciendo uso de su poder en beneficio de Efraím, Benjamín y Manases, las tres tribus que están a punto de desaparecer por efecto de la invasión asiría (v.3). Benjamín era hermano uterino de José, cuyos hijos eran Efraím y Manases5; quizá por ello aparezca asociado a estas dos tribus, aunque Benjamín estuviera en la frontera con Judá y más vinculada históricamente a ésta que a las del norte. De ella había salido el primer rey Saúl6. Sin embargo, parte de la tribu de Benjamín estuvo unida al reino cismático del norte 7. El salmista pide ansioso a Yahvé que salve estas tribus, y con ellas a todo Israel: restaúranos. Debe manifestarse benevolente haz esplender tu rostro , otorgando su protección decisiva en estos trágicos momentos nacionales 8.
Israel, vilipendiado por las naciones vecinas (5-8).
5
‘Oh Yahvé, Dios de los ejércitos! ΏHasta cuándo estarás enojado contra la oración de tu pueblo? 6 Les das a comer pan de lágrimas, les haces beber lágrimas en abundancia; 7nos has hecho objeto de contienda para nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros. 8Dios de los ejércitos, restaúranos; haz esplender tu rostro y seremos salvos.Apelando al poder omnímodo del Dios de los ejércitos Señor de las constelaciones celestes, del cosmos, y valedor de los intereses de Israel en las batallas , el salmista pide angustiadamente que cese su enojo contra su pueblo y acceda a su oración confiada. La situación de la nación es tan triste, que puede decirse que se alimenta de pan de lágrimas 9. Al perder la independencia, sin autoridad representativa, sus enemigos levantan contienda contra ellos, exigiendo nuevos límites fronterizos; los edomitas y moabitas ocupan territorios israelitas y levantan querellas contra ellos, y, lo que es peor, se burlan del pueblo elegido, humillado y abandonado de su Dios 10.
Israel es la viña trasplantada de Egipto a Canaán (9-12).
9
Tú arrancaste de Egipto una vid, arrojaste a las gentes y la trasplantaste. 10 Le pusiste en derredor una albarrada, y extendió sus raíces y llenó la tierra. 11 Cubriéronse los montes de su sombra, y sus sarmientos llegaron a ser como los cedros de Dios; 12 extendió sus ramas hasta el mar, y hasta el río sus retoños.Con toda delicadeza, y recurriendo a resortes psicológicos, el salmista recuerda la extrema solicitud que Yahvé ha mostrado, a través de la historia, a favor de Israel, sacándolo de Egipto y trasplantándolo a la tierra de Canaán después de haber arrojado a sus habitantes. El símil cíe la viña es corriente en la literatura bíblica 1], y se comprende bien en un país como Palestina, en la que abundan las viñas. Egipto no es país del vino, pero el salmista, que vive en Canaán, presenta a Israel como una viña naciendo en Egipto para después ser injertado en Canaán. Con toda solicitud Yahvé la cuidó, rodeándola de una albarrada. El resultado fue que se desarrolló con pujanza, extendiéndose por los montes, y, con hipérbole oriental, compara sus sarmientos a los cedros más robustos del Líbano 12. En Armenia lugar primitivo del cultivo de la viña , las ramas de la vid son enroscadas a los árboles, y aun en Palestina a las higueras 13. La nación israelita simbolizada en. la viña se extendió hasta el mar y hasta el río Eufrates, los límites ideales de los escritos profetices 14.
La viña abandonada y devastada (13-16).
13
ΏPor qué has derribado su albarrada y la vendimian los que pasan por el camino? 14La devastan los jabalíes del monte y pastan en ella las bestias del campo. 15‘Dios de los ejércitos! vuélvete ya, mira desde los cielos y contempla y visita esta viña. 16 Esta viña que ha plantado tu diestra, el renuevo que tú hiciste fuerte 15.Dios abandonó a su viña y la dejó indefensa, cayendo su albarrada y quedando abierta a todos los viandantes y expuesta a los jabalíes y bestias del campo 16. El salmista vuelve a pulsar los resortes psicológicos: Ώpara qué haber empleado tanto trabajo y solicitud en plantarla y cercarla, si al fin la deja abandonada? Dios habita en los cielos, pero desde allí contempla la historia de los hombres y de los pueblos. Israel ha sido formado por Yahvé y se ha engrandecido gracias a su protección; por tanto, tiene derecho ahora a que ponga sus ojos en la viña que tan amorosamente plantó su diestra 17.
Súplica final (17-20).
17
Los que la abrasan por el fuego y la asolan perezcan por el enojo de tu faz. 18 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo de hombre a quien para ti corroboraste; 19 y no nos apartaremos más de ti; nos darás la vida e invocaremos tu nombre. 20 Yahvé, Dios de los ejércitos, restaúranos; haz esplender tu faz sobre nosotros, y seremos salvos.Como es ley en estos salmos, el poeta pide justicia contra los devastadores de la viña de Israel, suplicando protección sobre la nación: el varón de tu diestra. Parece que juega con el nombre de Benjamín ("hijo de la derecha"), y quizá aluda a Saúl, primer rey de Israel18. Estar "a la diestra" significa participar del poder de Dios 19. La expresión hijo del hombre que para ti corroboraste puede aplicarse a Israel como colectividad, al que en Ex 4:22-23 se le llama "mi hijo, mi primogénito" 21. No parece que se aluda directamente al Mesías como persona, sino a Israel con sus destinos históricos, que está lanzado hacia los tiempos mesiánicos.
El salmista termina haciendo promesas de fidelidad y reconociendo que es Yahvé quien les da la vida; por tanto, sólo por El podrá Israel recuperar su vida plena nacional. El estribillo final que cierra cada estrofa, sintetiza las ansias de salvación del poeta, que se hace eco de las angustias de su pueblo.
1 Opinión de Briggs, Kittel y~Stárk. 2 Sobre los lirios ('Al Shoshaním) parece ser el principio de una canción conocida a la que debía ajustarse la melodía del salmo. 3 Cf. Gen 48:15; 49:24; Sal 77:21; 81:6. 4 Cf. Sal 18:11; Ez 1:1s; Sam 4:4; 2 Sam 6:2. 5 Cf. Gen 35:10s; 48:13. 6 Cf. Sam 9.1-2. 7 Cf. 1 Re 12:21; 2 Par 11:3.23. 8 Cf. Núm 6:25; Sal 4:5; 31:17: "brillar la faz de Yahvé" significa mostrarse benevolente. 9 Cf. Sal 102:10; 42:4. 10 Cf. Jer 15:10; Sal 79:4. 11 Cf. Is 5:1-7; Ez 17:1s; Jer 2:2; Os 10,6; Is 27:2-6; Me 12:9. 12 Cedros de Dios: expresión para indicar su fortaleza; cf. "montañas de Dios" (Sal 36:5). 13 Cf. 1 Re 5:5; 2 Re 18:31; Jer 8:13; Hab 3:17; Sal 105:33. 14 Cf. Dt 11:24; Sal 72:8; 1 Re 5:1; Is 16:8; 2 Sam 8:6. 15 Esto ultimo está sólo en el TM, y parece anticipación de i8b. Por eso muchos traductores lo suprimen. 16 Abundan los jabalíes en los boscajes del Jordán. Cf. Abel, Géog. de la Palestine I p.221. 17 El Targum aplica al Mesías el verso: "Y sobre el Mesías rey, que tú has hecho fuerte para ti..." 18 Cf. 1 Sam 6:1. 19 Cf. Sal 110:1; 1 Re 2:19; Sal 45:10; Mt 20:21; 26.64; Mc 10:37. 20 Jer 31:20.
Salmo 81 (Vg 80): Exhortación a Celebrar Dignamente la Pascua.
E
ste salmo consta de dos partes claramente distintas: a) hirnno-invitación a celebrar una de las fiestas anuales; b) oráculo profetice (6-17) en el que Dios recrimina a su pueblo. Algunos autores suponen que se trata de dos salmos yuxtapuestos! pero bien pudo el salmista tomar pie de una fiesta anual para lanzar un oráculo de estilo profético 2. Tomando ocasión de la reunión de las gentes en una de las solemnidades del año ΏPascua, Pentecostés o novilunios? , el poeta recuerda la ley fundamental de la Toráh (9-11), les recrimina su infidelidad (12-13) y los invita a cambiar su conducta para poder vencer a los enemigos y prosperar en la vida nacional (14-17). A pesar de la elección divina, Israel se ha mostrado rebelde a las cláusulas de la ley. Por eso, Dios le ha castigado y abandonado, y es preciso volver a El para poder disfrutar de su amistad y benevolencia.El salmo 81 se adapta, en sus dos partes, a la doble fase de las fiestas de Tishri o Etanim (sep.-oct.). Estas empezaban por las alegrías del día del año y se terminaban habitando en tiendas; pero en el intervalo se insertaban las tristezas de la expiación y del recuerdo de las infidelidades a la Ley. De ahí el tono lírico y gozoso del pequeño himno ole los seis versículos primeros; después, el acento severo y amenazador del discurso profético y didáctico, que forma la continuación y llega hasta el fin del poema 3.
Ningún indicio claro del salmo nos da la época de su composición. Generalmente se supone que es de los últimos tiempos de la monarquía, poco antes del exilio 4, porque se alude a la propensión a la idolatría y se supone el culto en el templo. Sin embargo, esto puede explicarse también en la época persa5 y aun helenística6.
Himno litúrgico (1-6).
1
Al maestro del coro. Sobre "la gotea"7. De Asaf. 2 Saltad de júbilo en honor de Dios, nuestra fuerza; aclamad al Dios de Jacob. 3 Entonad un cántico, tocad los címbalos, la dulce cítara y el arpa. 4 Haced resonar en el novilunio la trompeta, en el plenilunio, en nuestra fiesta. 5 Porque ésta es la Ley de Israel, el precepto del Dios de Jacob; 6 un testimonio impuesto a José cuando salió de la tierra de Egipto.Con ocasión de una clamorosa fiesta probablemente la de los Tabernáculos , el poeta invita a tomar parte en las celebraciones litúrgicas con acompañamiento de toda clase de instrumentos. Sin duda que estas invitaciones van dirigidas a los levitas encargados de la orquestación del templo 8. A los sacerdotes les exhorta a hacer sonar la trompeta para convocar a la fiesta 9. Generalmente los autores creen que el salmista alude a la fiesta de los Tabernáculos, que era la fiesta por excelencia 10, y se celebraba el día 15 del séptimo mes n. Se caracterizaba por la explosión de alegría popular 12. Sin embargo, no pocos autores se inclinan por la fiesta de la Pascua 13, que se celebraba el 15 del primer mes, Nisán 14. El texto del salmo no hace referencia alguna a la recolección de los frutos, que era característica de la fiesta de los Tabernáculos, ni a la estancia en el desierto de la que era un recuerdo , sino a la salida de Egipto (v.6,11), cuyo hecho rememoraba la Pascua15.
Después, el salmista declara que la celebración de esta fiesta es una ley en Israel, la cual, a su vez, era un testimonio de la solicitud de Dios por José aquí en paralelo con Jacob-Israel , es decir, para con las tribus del pueblo elegido.
Amonestación oracular de Yahvé (6-17).
6c
Oí un lenguaje que no conocía: 7 "Te he quitado la carga de sobre el hombro; tus manos cesaron de cargar con los cestos. 8 Me gritaste en la tribulación y te liberé, y te respondí oculto entre los truenos, te probé en las aguas de Meribá. 9 Oye, pueblo mío, que quiero amonestarte. ‘Oh Israel, si tú me escucharas! 10 No haya en ti dios ajeno, no adores a ningún dios extranjero. n Yo soy Yahvé, tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; ensancha tu boca, y yo la llenaré. 12 Pero no oyó mi pueblo mi voz, no me obedeció. 13Y lo abandoné a su obstinado corazón que siguieran sus consejos. 14‘Oh si mi pueblo me oyera y marchara Israel por mis caminos! 15presto humillaría yo a sus enemigos y volvería mi mano contra sus opresores. 16 Le adularían los que aborrecen a Dios, y su tiempo habría pasado para siempre; I7los mantendría de la flor del trigo y de miel (salida) de la roca los saciaría.El v.11c parece que debe seguir a 6c: "Oí un lenguaje que no conocía: ensancha tu boca y yo la llenaré"16. Es el anuncio de un oráculo de parte de Dios en estilo profetice 17. El salmista adopta el lenguaje de los profetas para invitar al pueblo a volver a su Dios si quiere participar de sus bendiciones y protección. Yahvé recuerda los antiguos beneficios otorgados a Israel: le ha liberado de la penosa carga de la servidumbre de Egipto 18; los hebreos tenían que llevar sobre sus espaldas los cestos de arcilla para las construcciones 19. Luego se recuerdan las teofanías de Yahvé respondiendo a las peticiones del pueblo y a sus necesidades, como en el caso de las aguas de Meribá, convertidas de salobres en potables 20.
Después el salmista anuncia el precepto fundamental de la religión hebraica: No hay más Dios que Yahvé; en consecuencia, queda prohibido el culto a las divinidades de otros pueblos, a las que los israelitas eran tan aficionados. Los profetas tienen que luchar contra esta propensión atávica hacia el politeísmo 21. El salmista parece, pues, reflejar la preocupación de los tiempos anteriores al exilio, ya que este pecado de la idolatría desapareció casi totalmente después de la repatriación. En el salmo se reitera que el pueblo ha desobedecido al precepto fundamental22, siguiendo sus inclinaciones y gustos religiosos. Dios le ha dejado ir tras sus caminos para que probara el fruto amargo de sus desvarios 23.
Pero siempre la misericordia divina se sobrepone a la justicia en sus relaciones con Israel, y por eso se invita al pueblo escogido a volver por los caminos del que puede ofrecerle la rehabilitación y la prosperidad, humillando a sus enemigos y opresores, que terminarán por adularle y prestarle homenaje de vasallaje y reconocimiento 24. El tiempo de la opresión habrá pasado para siempre (v.16). Y en contrapartida les dará la más ubérrima prosperidad. Las metáforas flor de trigo y miel de la roca 24 expresan bien esa felicidad edénica que los profetas reservan para los tiempos mesiánicos en la plenitud de la historia de Israel. El salmista se sitúa en la misma línea ideológica que los profetas y procura despertar las esperanzas de grandeza que se basan en las antiguas promesas de Yahvé.
1 Opinión de Briggs y Olshausen.
2 Hipótesis de Gunkel, Stark y Podechard. 3 J. Calés, o.c., II p.?8. 4 Hipótesis de Gunkel, Herkenne, Baethgen, Podechard. 5 Opinión de Briggs. 6 Suposición de Hitzig. 7 En hebreo al-hagittit: quizá una canción que empezaba con estas palabras. 8 Cf. Sal 68:26; 2 Par 5:12s; Esd 3:10. 9 Cf. 2.Par 5:12-13; Sal 47:6; 98:6. 10 Opinión ya recogida en el Talmud (Rosh ha-Shana). Cf. 1 Re 8:2.65. Siguen esta opinión Baethgen, Duhm, Kittel, Strak, Schmidt, Herkenne. 11 Cf. Lev 23:25; Núm 29:1.12. 12 Cf. Lev 2 5:9- 13 Es la hipótesis de Graetz, Delitzsch, Briggs, Gunkel y K6nig. 14 Cf. Lev 23:58. 15 Cf. Ex 12:433. 16 Proponen esta transposición, entre otros, Podechard. 17 Cf. Núm 24:4.16; Job 4:12-15; Sam 23:2-3; Is 5:9; 22:14; Ez_2:8; Jer 15:16. 18 Cf. Ex. 3:7-9;,5. 19 Cf. Ex 1:11-14; 2:1-1; 5:4-5; 6:6-7. 20 Cf. Ex 14:19-20; 12:12-14; 13:21; 19:163; 40,36-38; Núm 1:1; 9:15-17 21 Cf. Dt 4:1; 6.4; Jer 19:20; 22:2; Ez 6:3; 13:2; 21:3; Sal 50:7; Ex 20:3; 22 Cf. Is 1:24; 47:17-18; Jer 7:24. 23 Cf. Jer 7:24; 11:8; 13:10; 16:12; 18:12; 23:17. 24 Cf. Núm 18:12; Dt 32:14; Sal 147:14; Dt 32:13.
Salmo 82 (Vg 81): Declaración Divina contra los Jueces Inicuos.
D
e modo dramático presenta el poeta a Dios presidiendo un consejo de jueces subsidiarios, delegados suyos en la administración de la justicia en la tierra. El Juez divino les echa en cara su venalidad y acepción de personas y les invita a preocuparse de los desvalidos y necesitados, tan preteridos en la sociedad. Los profetas protestan constantemente contra la corrupción administrativa de las clases directoras de Israel, y particularmente contra los jueces inicuos, que no se atienen a las exigencias del derecho y de la equidad social! Como representantes de Dios, su traición a la justicia es, en el fondo, una traición al mismo Dios. El salmista testigo de la mala administración de justicia de su tiempo pone en boca del Juez supremo la denuncia de los abusos de los jueces contemporáneos, recordándoles que, si bien son sus representantes, y en este sentido son "dioses," sin embargo, son mortales y sujetos a su justicia punitiva en caso de infidelidad.El salmo es paralelo al 58 y tiene muchas analogías con los oráculos proféticos, particularmente con Is 3:13-15. Así, el poeta dramatiza el pensamiento estableciendo un diálogo entre Dios y los jueces inicuos: se les acusa y condena. Algunos autores creen que Dios se dirige aquí, no a los jueces prevaricadores de Israel, sino a los de las naciones paganas o a sus jefes políticos, e incluso no faltan quienes suponen que su oráculo se dirige a las divinidades de otros pueblos o a los ángeles tutelares de los diversos pueblos 2. La tesis más comúnmente aceptada es la que supone que Dios habla a los jueces injustos, principalmente a los de Israel 3. En todo caso, en el salmo se pone de manifiesto que Elohim es el Dios único, que está sobre todos los jueces de la tierra, que reciben su potestad judiciaria de El; en este sentido se les llama "dioses." En calidad de delegados de Dios, no pueden tener acepción de personas, y, sobre todo, deben preocuparse de los problemas de los pobres y desvalidos de la sociedad. Supuesta la corrupción administrativa de estos jueces, el salmista termina pidiendo a Dios que juzgue personalmente la tierra. En esta expresión hay una alusión subconsciente a los tiempos mesiánicos, en los que se implantará un reinado de justicia y de equidad. La existencia de injusticias hace suspirar al poeta por una nueva época en que los ciudadanos estarán bajo la égida inmediata del Juez supremo.
Por el contenido del salmo no es posible determinar la época de composición del mismo. Las opiniones de los críticos se escalonan desde los tiempos davídicos4 hasta la de los Macabeos5, pasando por la profética preexílica 6 y la persa 7.
Invitación a juzgar con equidad (1-4).
1
Salmo de Asaf. Está Dios en el consejo divino8, en medio de los dioses juzga: 2"ΏHasta cuándo juzgaréis falsamente, haciendo con los impíos acepción de personas?" Selah. 3 Haced justicia al débil y al huérfano; tratad justamente al desvalido y al menesteroso; 4librad al débil y al pobre, sacadlo de las garras del impío.Según la concepción bíblica, Yahvé está rodeado de seres angélicos "hijos de Dios" , que forman su corte de honor y su consejo de gobierno sobre el mundo 9. Aquí el contexto parece suponer que son jueces humanos, ya que en el v.2 se les echa en cara el ser parciales, olvidando los derechos de los desvalidos 10. Por eso, la expresión dioses se ha de tomar en el sentido de participantes de poderes divinos. Dios les encarga que, como tales, hagan justicia, respetando los derechos de los más olvidados de la sociedad 11.
Dios juzgará castigando a los prevaricadores (5-8).
5
Pero no saben ni entienden, andan en tinieblas; vacilan todos los cimientos de la tierra. 6 Yo dije: "Sois dioses, todos vosotros sois hijos del Altísimo; 7 pero moriréis como hombres, caeréis como cualquiera de los príncipes." 8Levántate, ‘oh Dios! juzga la tierra, pues dominas sobre todas las gentes.El mismo Dios se hace la reflexión de que, a pesar de la invitación que les acaba de hacer, los jueces o autoridades se muestran obtusos, pues se dejan llevar sólo de las inmediatas ganancias, sin pensar que hay un Juez supremo, que los ha de castigar. Su conducta es la del ciego, que no ve la luz; y, como consecuencia de sus desvarios morales, hasta la misma tierra se siente conmovida y trastornada. En Sal 96:10 se dice que Dios gobierna los pueblos con justicia, y por ello el mundo no se tambalea. El poeta asocia con facilidad el orden físico expresión de la voluntad y sabiduría divinas al orden moral, que se mueve también sobre el quicio de las determinaciones divinas. En Sal 75:3-4 se dice que Yahvé, al juzgar con justicia, reafirma las columnas de la tierra; y en Is 24 se dice que, por efecto del desorden moral de los hombres, la tierra se conmueve. San Pablo dirá que las criaturas están en estado violento, como en dolores de parto, esperando la rehabilitación de los hijos de Dios 12. Al servir para el pecado, están fuera de la órbita divina y esperan volver a encontrar su centro sirviendo al hombre, regenerado por la gracia de Cristo.
Solemnemente se contrapone la dignidad de representantes de Dios: sois dioses e hijos del Altísimo (v.6) 13; pero eso no los exime de la suerte común de todos los hombres: moriréis como hombres. Su suerte no ha de ser diferente de la de los príncipes famosos históricos, que también han bajado a la tumba 14 Jesús cita este texto del salmo para justificar su título de "hijo de Dios"15; aunque la argumentación de Jesús aparentemente no concluye, porque su filiación divina es natural y no moral metafórica, como es el caso de los jueces del salmo, sin embargo, ante la estimación del auditorio judío resultaba un argumento eficaz, difícil de rebatir.
El salmista, finalmente, en vista de que los jueces humanos son impotentes para imponer la justicia a causa de su perversión, pide a Dios que intervenga judicialmente en la tierra para imponer sus exigencias de justicia sobre todas las gentes (v.8). La perspectiva es mesiánico-escatológica: el juicio definitivo sobre las naciones forma parte de las promesas mesiánicas. El salmista, consciente de la incapacidad moral de los jueces de Israel para imponer la equidad, pide a Yahvé que intervenga personalmente en la dirección judicial de Israel y del mundo. No se alude a la persona del Mesías, representante de Yahvé, como en Sal 2:8; pero el trasfondo mesiánico general del anhelo del salmista no es difícil de descubrir.
1 Cf. Is 1:23; 3:15; Jer 5:28; Zac 7:10-12; Ex 23:3.6-7; Lev 19:15; Dt 1:16-17. 2 Es la opinión de Wellhausen, Gunkel, Bertholet, Schmidt y Podechard. 3 Así piensan Graetz, Deliztsch, Briggs, fialévy, Duhm, Kittel, Kónig, Herkenne, Calés. 4 Deltizsch.
5 Hitzig, Duhm. 6 Graetz. 7 Gunkel. 8 Los LXX: "reunión de dioses." 9 Cf. 1 Re 22:19; Job i,6s; 2:1; 15:8; Sal 89:6-9; Dan 4:14; 7:10. 10 Cf. Is 3:15; Jer 2:5; Miq 6:2; Ex 10:3; 16:28; Núm 14:11. 11 Cf. Is 1:23; 5.23; 10:1-2; 56:10-11; Jer 5:27-30; Ez 22:27; Am 5:7; Miq 3:11; Hab 1:4. 12 Cf. Rom 8:22. 13 Podechard interpreta las palabras divinas como dirigidas a los espíritus celestes encargados del gobierno del mundo, y, por tanto, responsables de las injusticias que se cometen. Se basa en Dt 4:19-20, donde se dice que Yahvé se reservó la "heredad" de Israel, entregando los otros pueblos a los ejércitos celestes; cf. Dt 29:25; Eclo 17:15; Sal 89:6-9; 95:3; 97:7; 29:1; Dan 10:13:20-21; Job 4:18; 15:15. 14 Cf. Os 7:7. 15 Jo 10:3-43.
Salmo 83 (Vg 82): Deprecación Contra los Enemigos de Israel.
E
sta composición salmódica tiene el aire de una súplica colectiva en un momento en que Israel es hostigado por una coalición de pueblos enemigos vecinos: Edom, Moab, Amón y Amalee. El salmista expresa primero el gran peligro en que se halla Israel como nación ante tales enemigos (2-9), contra los que pide la intervención asoladora divina, como en otro tiempo contra Madián. Las imprecaciónes son rudas, conforme a la mentalidad del A.T., y han de entenderse dentro del estadio imperfecto de revelación que caracteriza estos tiempos anteriores al cristianismo.El salmista declara que Yahvé es el Dios de Israel; por tanto, atacarle es ir contra los derechos divinos. La historia prueba que Yahvé estuvo con Israel en los momentos difíciles, como en los tiempos de Débora. Esta persuasión debe ser compartida también en las circunstancias actuales, en que el pueblo de Dios está sometido a una presión hostil de parte de numerosos enemigos confabulados. Yahvé es también el Señor del universo y dominador de las fuerzas de la naturaleza. No se puede atacar a su santa morada sin incurrir en su cólera. Aunque momentáneamente parece que Yahvé tiene abandonado a su pueblo, en realidad lo está probando, y terminará por ponerse a su lado para salvarlo.
Los autores no se muestran unánimes al determinar la fecha de composición del salmo; y, así, mientras unos suponen que fue compuesto con motivo de la coalición de edomitas, moabitas y amonitas contra Judá en tiempos de Josafat (873-849) 1, otros más bien piensan que el salmista alude a los hechos ocurridos en tiempo de los Macabeos 2. No faltan quienes supongan, por el contrario, que se alude a la hostigación sistemática contra los judíos en tiempos de Nehemías 3, Todo esto prueba que por el contenido del salmo no se puede determinar la época precisa de su composición, máxime teniendo en cuenta que estos salmos han sido retocados y amplificados en el correr de los tiempos.
Confabulación de enemigos contra Israel (1-9).
1
Cántico. Salmo de Asaf4. 2 No permanezcas silencioso, ‘oh Dios! no enmudezcas, no te aquietes, ‘oh Dios! 3 Mira que bravean tus enemigos y yerguen la cabeza los que te aborrecen. 4 Tienden asechanzas a tu pueblo y se conjuran contra tus protegidos. 5 Dicen: "Venid y borrémoslos de entre las naciones; no haya más memoria del nombre de Israel." 6 Pues todos a una se han confabulado, se han ligado estrechamente contra ti: 7 las tiendas de Edom y los ismaelitas, Moab y los agarenos, 8 Gebal, Amón y Amalee, los filisteos con los habitantes de Tiro. 9 También se ha unido a ellos Asur, dando su brazo a los hijos de Lot. Seláh.El Dios de Israel parece desinteresarse de los problemas de su pueblo, pues en un momento de común hostilidad contra él de parte de los pueblos vecinos no muestra su poder, protegiéndole y castigando a sus enemigos. El salmista invita suplicante a su Dios que salga de este desconcertante mutismo, porque la situación es crítica en grado sumo 5, ya que los enemigos amenazan insolentemente yerguen la cabeza caer sobre Israel. En realidad, éstos son los que aborrecen a Dios, ya que Israel le pertenece por derecho propio como su "heredad" peculiar entre las naciones6. Teóricamente, los israelitas son sus protegidos, pues ha prometido ayudarles; llega, pues, la hora del cumplimiento de tales promesas.
El salmista dramatiza la confabulación de los enemigos de Israel: quieren borrarlo del concierto de las naciones para que no quede ni el recuerdo de su nombre7. Durante siglos, Yahvé había sido su protector y había realizado portentos en su favor; pero ahora parece que lo tiene olvidado, y, en consecuencia, es el momento de atacar masivamente para hacerlo desaparecer como nación. Después el salmista enumera los pueblos que se confabulan contra el pueblo de Dios: Edom: los nómadas (tiendas de Edom) al sudeste de Palestina, entre el mar Muerto y el golfo de Akaba. Los ismaelitas, al noroeste de Arabia8. Los agarenos: tribus arabo-arameas, al este de Moab 9. Moab: al este del mar Muerto. Geballa:"Gabalene" de Plinio, en la parte septentrional de Edom, cerca de Petra. Amón ocupaba el territorio al norte de Moab hasta el río Yaboc. Amalee es el enemigo más antiguo de Israel, que se opuso a su paso por el desierto al salir de Egipto, y habitaba en el Negueb o sur de Palestina 10.
Los filisteos se extendían por la costa de Canaán, donde se habían establecido en el siglo XI a. C; no eran semitas, sino más bien de procedencia indoeuropea. Los habitantes de Tiro: los fenicios, que en Am 1:6-9 aparecen aliados con los filisteos y Edom contra Judá 11. Amón: al norte de Moab. Asur: generalmente en la Biblia designa el imperio asirio, pero después se confunde con el nombre de sirio y aun con el de babilónico o mesopotámico en general. Pero en Gen 25:3 se habla de los Asurin, tribus nómadas al oeste de la península sinaítica. El salmista pudo recoger de la tradición bíblica todos estos nombres para juntarlos más o menos artificialmente y dar así la impresión de que todos los pueblos conspiran en este momento contra el pueblo de Yahvé, lo que exige la inmediata intervención divina si Israel se ha de salvar como colectividad nacional. Los. hijos de Lot son los moabitas y amonitas 12.
Imprecaciones contra los enemigos de Israel (10-19).
10
Hazles como hiciste a Madián, a Sisara, a Yabín en el to -rrente Cisón, n que fueron exterminados en Endor y vinieron a ser estiércol de la tierra. 12 Trata a éstos y a sus jefes como a Oreb y a Zeb, corno a Zebaj y a Salmaná y a todos sus príncipes, 13 que dijeron: "‘Apoderémonos de las moradas de Dios!" 14 Trátalos, Dios mío, como a hoja arrastrada por el torbellino, como a pajuela llevada por el viento; 15 como abrasa el fuego la selva y como quema la llama los montes, 16 persigúelos así con tu tormenta, atérralos con tu huracán. 17 Cubre su rostro de ignominia y busquen tu nombre, ‘oh Yahvé! 18 Sean para siempre confundidos y aterrados, sean llenos de vergüenza y perezcan, 19 y reconozcan que tu nombre es Yahvé y que sólo eres el Altísimo sobre toda la tierra.Las antiguas victorias de las tribus israelitas fueron obra de Yahvé; entre ellas destacan las conseguidas en los tiempos de los jueces: la de Barac, vencedor de Sisara 13, y la de los hijos de Israel vencedores de Yabín 14. El salmista toma pie de estos recuerdos épicos para pedir a Dios que repita sus resonantes victorias. Isaías alude a la victoria de Gedeón sobre los madianitas, amalecitas y árabes como gesta memorable de Yahvé 15. El torrente Cisón fue el lugar de la derrota de Sisara, cerca del monte Carmelo 16. Endor es una localidad al sur del Tabor, donde acampó Barac antes de atacar a Sisara 17. La derrota de los madianitas tuvo lugar en En-Ha-rod 18. Los cadáveres de los enemigos, al no recibir sepultura, sirvieron para estiércol de la tierra; es la mayor humillación que se podía inferir al enemigo 19. Los generales vencidos se llamaban Oreb y Zeb 20. Zebaj y Salmand son los jefes madianitas vencidos por Gedeón 21.
El salmista, basado en la gloriosa historia de Israel, pide a Yahvé que castigue con dureza a los que ahora se coaligan contra su pueblo para apoderarse de las moradas de Dios (v.1s), el territorio donde habita Yahvé, Dios de Israel 22. Con metáforas fuertes, el poeta desea que la ira divina haga presa sobre sus enemigos, como la llama en el bosque, y para que huyan despavoridos como hoja arrastrada por el torbellino, aterrados por el huracán de su cólera. Los símiles se multiplican para recalcar las ansias de revancha sobre los que injustamente se confabulan contra Israel. Sólo así serán confundidos y reconocerán el poder del nombre del Dios de Israel, sometiéndose al Altísimo, que gobierna toda la tierra.
1 Cf. 2 Par 20, 1 s. Opinión de Delitzsch, Lesétre, Kónig. 2 Cf. 1 Mac 5:1s. Hipótesis de Hitzig, Kittel, Bertholet. 3 Cf. Neh 4:s; 6:1-14; 2:19. Suponen esta fecha Ewald y Briggs. 4 Sobre los títulos véase com. a Sal 73:1. 5 Cf. Is 63:5; Sal 28:1; 35:22; 39:13- 6 Cf. 1 Re 8:51, Sal 16:6; Jer 12:8. 7 Cf. Jer 48:2; Sal 74:7; 1 Mac 5:2. 9 Cf. 1 Par 5:10.18. 8 Cf. Gen 25:13-15.
10 Cf. Gen 36:12; Ex 17:8. 11 Los filisteos y habitantes de Tiro no aparecen en la coalición contra Judá de los tiempos de Josafat (cf. 2 Par 20:1s). 12 Cf. Gen 19:30-38; Dt 2:9-19; 2 Par 20:1. 13 Cf. Jue 413-22. 14 Cf. Jue 4:2.13.23-24; 15 Cf. Is 9:4; 10:26. 16-Cf. Jues,2T. 17 Cf. Jue 4:6, 12, 14. 18 Cf. Jue 7:1. 19 Cf. Sal 79:3; Jer 8:2; 16:4; 25:33. 20 Cf. Jue 7:25, 21 Cf. Jue 8:4-21. 22 Algunos autores, como Podechard, traducen "praderías de Yahvé."
Salmo 84 (Vg 83): Presencia de Dios en el Templo.
E
l yahvista fervoroso tenía toda su ilusión en vivir a la sombra del templo, participando de la familiaridad con su Dios en la asistencia a las funciones litúrgicas. Este salmo es similar a los salmos 42 y 43. En éstos se refleja la nostalgia del levita que no puede asistir a la vida de culto del templo; en este salmo 84 se dan gracias a Dios y se entona un himno de alabanza por haberle otorgado el inmenso beneficio de poder tener acceso al santuario. Es la voz agradecida del peregrino que puede acercarse a la morada de Yahvé y vivir en intimidad espiritual con su Dios.El salmo es lírico y no didáctico, y canta a Yahvé corno Dios viviente, Señor de las jerarquías angélicas. Soberano de los ejércitos astrales, Israel es el pueblo escogido por este Dios omnipotente, y tiene su morada en el templo de Sión. El peregrino que llega a él se siente feliz, pues más vale un día en la casa del Señor que mil fuera de su recinto sagrado. Con toda ingenuidad muestra envidia de los sacerdotes y levitas, que pueden vivir permanentemente en los atrios del Señor. Consciente de su vinculación a la nación privilegiada, el salmista ruega por el ungido de Yahvé, el rey, que es el eslabón que conduce al Ungido por excelencia: el Mesías. Así, la oración del salmista es colectiva, pues se asocia a los intereses generales de la nación.
Por las alusiones al templo y al rey hemos de suponer que el salmo es anterior al exilio. Los reyes Ezequías y Josías, profundamente piadosos, habían fomentado las peregrinaciones al templo con motivo de la Pascua *. Quizá el salmista refleje aquí una de estas circunstancias históricas de los tiempos gloriosos de la monarquía israelita.
La dicha del que habita en los atrios del Señor (1-5).
1
Al maestro del coro. Sobre la "getea." Salmo de los hijos de Coré 2. 2‘Cuan amables son tus moradas, oh Yahvé de los ejércitos! 3 Mi alma ha suspirado hasta desfallecer por los atrios de Yahvé, mi corazón y mi carne saltan de júbilo por el Dios vivo. 4 Halla una casa el pájaro, y la golondrina donde poner sus polluelos; cerca de tus altares, ‘oh Yahvé de los ejércitos, Rey mío y Dios mío! 5 Bienaventurados los que moran en tu casa y continuamente te alaban. Seldh.El salmista ansia vivir junto a las moradas de Yahvé, el templo de Jerusalén. Todo su ser alma, corazón y carne se estremece ante la perspectiva de poner los pies en los atrios del recinto sagrado, santificados por la presencia del Altísimo. Bajo este aspecto, el poeta siente envidia de los paj arillos, que pueden anidar cerca de los altares del tabernáculo de Yahvé, el Dios viviente, que como tal infunde vida espiritual fe y esperanza al que se acerca a El. Por eso considera bienaventurados a los que habitualmente pueden tener su morada en su casa y alabarle incesantemente, viviendo en una atmósfera de santidad.
El peregrino de Yahvé (6-8).
6
Bienaventurado el hombre que tiene en ti su fortaleza y anhela tus senderos 3; 7 aun pasando por el valle de las balsameras 4, lo convertirán en fuente, como cubierto de las bendiciones de la lluvia otoñal; 8 y marcharán cada vez más animosos para ver al Dios de los dioses en Sión.Ahora el salmista piensa en el peregrino que avanza penosamente hacia el santuario bendito. A pesar de su duro caminar, el. poeta siente envidia de él, pues se acerca a la morada de Dios, y este pensamiento endulza su camino. Aunque tenga que pasar por lugares áridos donde nacen las balsameras, el pensamiento de que se acerca a Jerusalén convertirá el lugar en delicioso, como si fuera un oasis en el que no falta la fuente y el verde césped surgido a merced de las ansiadas primeras lluvias otoñales. El pensamiento de ver al Dios de los dioses asistir a las manifestaciones del culto de Yahvé en el templo de Sión le hace caminar más animoso.
Súplica final (9-13).
9
Oye mi oración, ‘oh Yahvé de los ejércitos! apresta el oído, ‘oh Dios de Jacob! Selah. 10 Escudo nuestro, Dios, mira y contempla el rostro de tu ungido; J1 porque más que mil vale un día en tus atrios, y prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios a morar en las tiendas del impío. 12 Porque sol y escudo es Yahvé, Dios, y da Yahvé la gracia y la gloria y no niega los bienes a los que caminan en integridad. 13 ‘Oh Yahvé de los ejércitos! ‘Bienaventurado el hombre que en ti confía!Los V.9-10 intercalan una oración por el ungido de Dios, el rey 5. El salmista piensa en el representante de Yahvé y se siente vinculado espiritualmente a él, porque, en su concepción teocrática, el rey representa los intereses de su pueblo y la garantía de continuidad hacia los tiempos mesiánicos. Yahvé es el escudo protector de su pueblo, y, en calidad de tal, debe tener especial solicitud por su ungido. Su protección no se limita a defender, sino que es fuente de vida y energía como el sol, pues de El proviene la gracia manifestación benevolente hacia, sus fieles y la gloria: el honor y la prosperidad 6. El salmista termina declarando dichoso al que se entrega incondicionalmente a su Dios.
El v.11 está desplazado y tiene su lugar propio después del v-3, donde se habla de la felicidad del que mora en los atrios del Señor. El permanecer un día en la casa de Yahvé compensa las penalidades de la dura peregrinación; y es preferible estar en el umbral del templo, expuesto a las inclemencias del tiempo, a morar confortablemente en las tiendas del impío 7.
1 Cf. 2 Par 30:1; 35:1. 2 Cf. Sal 16:8; 73:26; 1 Tes 5:23. 3 Así el TM. Los LXX: "las subidas," la ascensión hacia Jerusalén. Cf. Sal 120. 4 El TM: "pasando por el valle de Baca, hacen un lugar de fuente. Aun de bendiciones la reviste la lluvia otoñal." Los LXX: "valle de las lágrimas." Cf. Juc 2:5. Se supone que este valle estaba cerca del de la Gehenna en Jerusalén, siendo así la última etapa de la peregrinación. La alusión a las lluvias otoñales parece suponer que se trata de los peregrinos que suben con motivo de la fiesta de los Tabernáculos. Cf. Ex 23:14. 5 Cf. Sal 28:8-9; 61:7-8; 2:2; 18:51; 89:39.52; 132:10. La expresión "Dios de Jacob" aparece en Sal 20:2; 24:6; 46:8.12; 75:10; 76:7; 81:2; 84:9; 94:7; 132:2.5. 6 Cf. Sal 85:8; 1 Re 3,Π· 7 Cf. Sal 120:4.
Salmo 85 (Vg 84): Oración por la Salvación del Pueblo.
L
a repatriación de los exilados de Babilonia no fue tan gloriosa como habían anunciado los profetas. Λ pesar de que las penalidades de la cautividad eran ya sólo un recuerdo, la reconstrucción de la vida nacional y religiosa en la tierra de Yahvé fue penosa y lenta, debido a la penuria de medios y a la hostilidad de las poblaciones vecinas. El salmista parece reflejar esta situación de desánimo de los repatriados, y, como los profetas Ageo y Zacarías, trata de infundir ánimos, pidiendo a Dios que complete la obra de liberación, olvidando el pasado pecaminoso de Israel y ofreciendo un futuro más esperanzador.El salmo se divide en tres partes, que responden a tres momentos psicológicos: a) reconocimiento de la liberación pasada (2-4); b) súplica de plena restauración (5-8); c) oráculo profetice sobre un futuro esperanzador lleno de felicidad (9-14): la plena rehabilitación de los tiempos mesiánicos. La restauración que siguió al exilio fue sólo el preludio de otra futura que colmará las ansias de paz y de felicidad de los afligidos israelitas.
No pocos críticos ven en esta triple distribución una alternancia de coros y solistas, conforme a las exigencias del culto litúrgico. Lo que sí es claro es la necesidad de distinguir los diversos momentos psicológicos del poeta, que se adaptan a las tres partes del salmo: pasado, presente y futuro. En este supuesto desaparece la confusión y aun contraposición de ideas en el mismo plano conceptual.
La alusión a la larga prueba de postración del pueblo israelita supone que el salmista vive después del exilio babilónico, cuando aún no se habían salvado los primeros grandes obstáculos para la reconstrucción nacional. El estilo de la lengua es clásico. No hay motivos para retrasar su composición hasta los tiempos macabaicos.
La liberación pasada (1-4).
1
Al maestro de coro. Salmo de los hijos de Corél. 2Has sido complaciente con tu tierra, ‘oh Yahvé! Has hecho volver a los cautivos de Jacob. 3 Has perdonado la iniquidad de tu pueblo y has ocultado todos sus pecados. 4 Has apartado todo tu furor y has alejado el ardor de tu cólera.El salmista reconoce los beneficios de Yahvé antes de formular nuevas súplicas. Por su poder han vuelto los cautivos israelitas, haciendo caso omiso de los pecados de su pueblo. Israel hubiera merecido un castigo más severo por sus infidelidades, pero la misericordia y magnanimidad divinas se han sobrepuesto a las exigencias de la estricta justicia.
Súplica de plena restauración (5-8).
5
Vuélvete a nosotros, Dios de nuestra salvación, y haz cesar tu resentimiento contra nosotros. 6 ΏVas a estar irritado siempre contra nosotros y vas a prolongar tu cólera de generación en generación? 7ΏNo vas a devolvernos la vida para que tu pueblo pueda gozarse en ti? 8Haznos ver, ‘oh Yahvé! tu piedad y danos tu ayuda salvadora.Después de reconocer la benevolencia divina en el pasado, el poeta avanza en el pensamiento y se fija en la situación presente, tan deplorable. La obra de Yahvé ha quedado a medias, porque Israel aún no ha alcanzado la plena restauración, y, por tanto, es preciso que continúe ayudándole, deponiendo su enojo y resentimiento contra él. Es preciso que devuelva la vida a la nación, conforme a las antiguas profecías mesiánicas 2. Sólo así el pueblo de Yahvé podrá gozarse plenamente en su Dios. La plenitud de la vida nacional será la mejor prueba de la manifestación de la piedad de Yahvé para con su pueblo. En un arranque de confianza, el salmista clama por la ayuda salvadora del Omnipotente, Señor de Israel.
El glorioso futuro mesiánico (9-14).
9
Yo escucho lo que dice Dios, Yahvé; que sus palabras son paz para su pueblo y para sus piadosos y para cuantos se vuelven a El de corazón3. 10Sí, su salvación está cercana de los que le temen, para habitar la gloria en nuestra tierra. 11 Se han encontrado la piedad y la fidelidad, se han dado el abrazo la justicia y la paz; 12 brota de la tierra la fidelidad y mira la justicia desde los cielos. 13 Yahvé mismo otorgará el bien, y nuestra tierra dará sus frutos. 14 Va delante de su faz la justicia, y la paz seguirá sus pasos 4.En estilo profético-oracular, el salmista anuncia que Dios va a dar una palabra de esperanza en contestación a su ansiada súplica. Después de tantos sinsabores, Dios les va a hablar de paz, pero sólo participarán de esta promesa los que se vuelvan a El de corazón. La hora de la ira y del resentimiento ha pasado para traer la salvación a los que le temen. La gloria de Yahvé su manifestación esplendente en el templo se va a manifestar en la tierra5. Hasta ahora Yahvé mantenía una actitud de reserva y mutismo respecto de su pueblo; pero ahora va a colmarlo de favores. Como consecuencia de su intervención divina se van a encontrar (la formulación está en perfecto profético) la piedad y la fidelidad: la fidelidad de los hombres va a corresponder a la piedad de Yahvé; y como consecuencia de su justicia salvadora se implantará la paz y la reconciliación definitiva. Llega la hora en que la fidelidad brotará en la sociedad como un fruto espontáneo de la tierra, correspondiendo a la justicia - salvación de Dios, que está en los cielos 6, No sólo cu el orden moral se dará una transformación total, sino que también en el material la tierra se mostrará feraz, dando sus frutos en correspondencia a la benevolencia de Yahvé, que otorga el bien y la bendición. El salmista se sitúa en las perspectivas de los vaticinios proféticos mesiánicos7. Con una vigorosa personificación presenta a Yahvé habitando en medio de su pueblo, llevando como acompañantes a la justicia y a la paz 8; son su guardia de honor 9. Con esta perspectiva esperanzadora cierra el salmista su composición, llena de emotivos sentimientos y de resonancias mesiánicas.
1 Cf. Sal 75 1; 84:1. 2 Cf. Os 6:2; Hab 2:4; Ez 37:3s; Sal 71:20; 80,18. 3 Así según los LXX. El TM: "para que no caigan en su presunción"; seguido por la Bib. de Jér. 4 El TM: "colocará sobre el camino sus pasos." Nuestra versión es similar a la de la Bib. de Jér., que supone una ligera corrección. 5 Cf. Sal 26:8; Ez 1:28; 43:2-5. 6 Cf. Saf 72:3; Is 45:8; Sal 33:12-15; 53:3 7 Cf. Is 4:2; 3:23; Jér 31:12.14; Sal 72:16; Lev 26:4. 8 Cf. Sal 89:15; 97:2; Is 40:10; 58:8; 62:11. 9 En Hab 3:5 se presenta a Yahvé escoltado por los flagelos de la desolación.
Salmo 86 (Vg 85): Petición de Auxilio Divino.
E
sta composición salmódica puede caracterizarse como una lamentación individual de un perseguido que confía su desesperada causa a Yahvé. Sus desahogos llevan el sello de la sencillez y de la humildad más subidas. Sus frases están salpicadas de reminiscencias de otros salmos. La composición se divide en tres partes netas: a) súplica confiada a Yahvé (1-7); b) acción de gracias (8-13); c) nueva súplica, pidiendo la liberación de los enemigos que injustamente le atacan (14-17).La anomalía de esta distribución ha hecho pensar a muchos críticos que en este salmo encontramos al menos dos fragmentos de origen diverso que han sido yuxtapuestos 1. Debido a las numerosas referencias a otros salmos y a otras partes de las Escrituras, los comentaristas comúnmente suponen que el salmo es de composición tardía, ciertamente posterior al exilio. No obstante, el título lo atribuye a David, lo que resulta anómalo en esta colección "elohístiea", El estilo es sobrio, sin apenas metáforas.
Súplica confiada a Dios (1-7).
1
Oración. De David. Inclina, Yahvé, tus oídos y óyeme, porque estoy afligido y soy un menesteroso. 2 Guarda mi alma, pues que soy tu devoto; salva, mi Dios, a tu siervo, que en ti confía. 3 Ten piedad de mí, ‘oh Yahvé! pues te invoco todo el día. 4 Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, ‘Señor! alzo mi alma. 5 Pues tú eres, Señor, indulgente y bueno y de gran piedad para los que te invocan. 6 Escucha, ‘oh Yahvé! mi oración y atiende a la voz de mi plegaria. 7 En el día de mi angustia te llamo, porque me has de escuchar.Con frases estereotipadas en el Salterio, el autor expresa sus ideas y deprecaciones 2. Todo el salmo es un mosaico de frases que conocemos por otras composiciones, pero que expresan bien el estado de adicción y de confiada súplica del devoto de Yahvé. Este se siente con derecho a procurarse la protección del que es el centro de su vida espiritual. Su misma vida de piedad es una causa suficiente para atraer su atención 3. Angustiado por las contradicciones, el salmista se siente profundamente abatido, y pide que se levanten sus ánimos. Yahvé es indulgente y está más pronto a perdonar que a castigar 4; por eso tiene completa confianza en que ha de ser escuchado 5.
Promesa de acción de gracias (8-13).
8
No hay, Señor, en los dioses semejante a ti, y nada hay que iguale tus obras. 9 Todas las gentes que tú hiciste, vengan, Señor, a postrarse ante ti y honren tu nombre. 10 Pues que tú eres grande y obras maravillas, tú eres el solo Dios. ll Enséñame, ‘oh Dios! tus caminos, para que ande yo en tu fidelidad y mi corazón únicamente tema tu nombre. 12 Yo te alabaré, Señor, Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre por siempre. 13 Pues tu piedad ha sido grande para mí por haber liberado mi alma del fondo del averno.Agradecido por haber sido salvado de un peligro de muerte (v.13), el salmista entona un himno de alabanza a Yahvé, que no tiene igual entre los dioses de los otros pueblos. La frase tiene su antecedente bíblico en textos arcaicos 6, y no prueba que el salmista admita la existencia real de otros dioses, pues en el v.10 declara paladinamente que sólo Yahvé es Dios. Siguiendo con su propensión a utilizar frases hechas bíblicas, el poeta expresa su admiración por Yahvé, ante el que no pueden contender los supuestos dioses de otras naciones. Llevado de su entusiasmo por la grandeza de su Dios, invita a todas las gentes a reconocer su soberanía, ya que todos son obra suya7. Por otra parte, su trascendencia es absoluta, y sólo Yahvé merece los honores de la divinidad (v.10) 8.
Supuesta esta grandeza única de Yahvé, el salmista le pide que le muestre sus caminos su voluntad para no separarse en nada de El, de forma que su corazón permanezca centrado en torno a El y le siga con toda fidelidad (v.11). En su experiencia personal ha sentido la mano del Todopoderoso, y por eso promete una alabanza constante al que ha liberado a su alma su vida de las tenebrosidades de la región de los muertos, el seol o averno (v.1s).
Nueva súplica de liberación (14-17).
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‘Oh Dios! gentes soberbias se alzan contra mí, una banda de violentos buscan mi alma, y no te prestan ninguna atención9. 15Pero tú, Señor, eres Dios clemente y compasivo, magnánimo y de gran piedad y fidelidad10. 16Vuélvete hacia mí y ten piedad de mí; fortalece a tu siervo y salva al hijo de tu esclava. 17Haz conmigo un signo de bondad, y, viéndolo, confúndanse los que me odian; pues tú eres Yahvé, que me socorres y me consuelas.Esta sección parece más adaptada al contexto de la sección primera (1-7), pues en ella se determinan las causas de la gran angustia que embarga el alma del salmista: gentes soberbias y sin escrúpulos religiosos atentan contra su vida H. Pero, con todo, el piadoso sabe que tiene a su lado a Yahvé, pues es siempre compasivo y está dispuesto a perdonar sus posibles faltas que hayan causado la actual hostilidad contra él12. Por ello, con toda confianza suplica a Dios que le salve de la crítica situación en que se halla: es su esclavo, entregado a su servicio, como el nacido de la esclava de la casa 13. Por ello puede estar seguro de su fidelidad. Confiado en su magnanimidad, le pide un signo en que muestre su bondad en su favor, quedando así avergonzados y confundidos los que injustamente conspiran contra él. La asistencia extraordinaria de Yahvé sería una prueba de que el salmista perseguido tenía el beneplácito y la aprobación divinas 14.
1 Ewald sugiere que los v.14-17 constituían un poema independiente, semejante a la primera sección. Schrnidt, en cambio, cree que el salmo primitivamente estaba constituido por los v.1-7 y 14-17. Es la opinión de Podechard, 2 Cf. Sal 31:8a; 711:2b; 102:3b; 53:3a; 35:10; 37 141 40:1sa, 3 Cf. Sal 25:203; 57:2-3. 4 Cf. Ex 20:6; 35:6; Núm 14:18. 5 Cf. Sal 5:2-3; 28:2; 130,2; 17:6; 77:3. 6 Cf. Ex 15:1 s; Sal 89:7; Dt 3:24. 7 Cf. Sal 22:28-29; 66:4; 102:16. 8 Cf. Sal 83:19; 2 Re 19:15. 9 Líf. el TM 10 Lit, nardo a la ira" (magnanimo).
11 Cf. Sal 54:6. 12 Sal 103.8; m 4; 111.; 2 Par 30 9, 13 Cf. Ex 21:2s; Sal 116:16; 25:16a. 14 Algún autor piensa en la señal de Dios en una ordalía del templo (Mowinckel).
Salmo 87 (Vg 86): La Gloria de la Jerusalén Mesianica.
E
sta composición tiene el aire de un himno procesional, en el que intervienen las voces de los peregrinos que se sienten dichosos al pisar el suelo sagrado de la ciudad santificada por la presencia de Yahvé y centro de la comunidad teocrática israelita. Iluminados por los antiguos vaticinios mesiánicos, la ciudad aparece a sus ojos como centro de la nueva teocracia futura mesiánica, a la que tendrán acceso gentes nacidas en Mesopotamia, Egipto, Filistea y Etiopía. Las expresiones tienen un aire profético, y se distinguen por el estilo vigoroso, lleno de lirismo arrebatador. "Es terso, abrupto, enigmático, semejante a un oráculo profético..."1 Sión es presentada como la metrópoli del reino universal de Yahvé, al que los miembros de todas las naciones tienen acceso como ciudadanos de la teocracia gloriosa: la ciudadanía de Sión es conferida a todos como si hubieran sido nacidos en la ciudad santa. La perspectiva, pues, del salmista empalma con las grandes profecías universalistas mesiánicas 2.Los eternos rivales de Israel reconocerán la soberanía de Yahvé y se sentirán dichosos de formar parte de la nueva teocracia, con Sión por capital. Jerusalén se convierte así en la ciudad de Dios y madre de los pueblos: la orgullosa Egipto, la antigua Babilonia, Tiro, la reina del comercio, y hasta la lejana Etiopía se sentirán llamadas a formar parte del nuevo orden de cosas. Este universalismo empalma con las más brillantes profecías mesiánicas. Aunque no pocos críticos modernos traten de minimizar este horizonte universalista, proponiendo que el salmista piensa sólo en los judíos de la diáspora, sin embargo, la mención de Etiopía y de Tiro parecen más bien suponer que el pensamiento del hagiógrafo se dirige a los gentiles de estas regiones, en otro tiempo hostiles al pueblo de Dios,
En los vaticinios de la última parte del libro de Isaías se alude a esta vinculación de todos los pueblos a Sión como madre de todas las naciones; es la perspectiva del salmo, cuya composición habrá de ponerse en la época persa, justamente en los tiempos en que fueron redactados los vaticinios del Trito-Isaías. El universalismo se va abriendo paso frente al particularismo judaico, como se reflejará en la literatura sapiencial didáctica de los últimos tiempos del judaísmo.
Sión, ciudad de Dios y madre de los pueblos.
1
De los hijos de Coré. Salmo-cántico 3. Fundación suya sobre los santos montes. 2Ama Yahvé las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. 3Muy gloriosas cosas se han dicho de ti, ciudad de Dios. Selah. 4 Contaré a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen; he aquí a la Filistea y a Tiro juntamente con Etiopía. ‘Estos allí nacieron! 5 Y Sión dirá: "Este y el otro han nacido en ella4, y es el Altísimo el que la sostiene." 6Inscribirá Yahvé en el libro de los pueblos: "Este nació allí." Selah. 7Y cantarán saltando de júbilo: "En ti están mis fuentes todas."Jerusalén tiene un título único de honor: ha sido fundada por el propio Dios sobre los montes santos, las colinas de Sión y Moría, sobre las que se asentaba la primitiva ciudad 5. Para el salmista, la vida de la ciudad santa comienza con el establecimiento de Yahvé en la colina de Sión6. Jerusalén, en realidad, es una ciudad muy antigua, que en las cartas de Tell Amarna (s.XV a.C.) se la llama "Urusalimu." Al ser tomada a los jebuseos por David, se le cambió el nombre en "ciudad de David."7 Después de la edificación del templo de Salomón, se convirtió en centro religioso excepcional para todos los israelitas. Más tarde, en el 621 a.C., Josías lo declaró
santuario único nacional 8.
El salmista desahoga líricamente sus sentimientos de devoción para con la ciudad santa por excelencia, y contempla las puertas de Sión rebosantes de peregrinos procedentes de todas partes. Es en ellas en las que Yahvé tiene sus complacencias por encima de todas las moradas o localidades de Jacob-Israel.
Es la ciudad de Dios, que tiene los destinos más gloriosos, conforme a lo que se dice en Sal 48:3: "El monte de Sión, delicia de toda la tierra, se yergue bello al lado del aquilón de la ciudad del gran rey." El salmista piensa en las profecías mesiánicas que hablan del esplendor de la futura Jerusalén 9, y por eso dice con énfasis: Muy gloriosas cosas se han dicho de ti, pues es la ciudad de Dios 10. Siguiendo el estilo oracular profético, habla Dios, declarando la universalidad de las gentes que acuden a la ciudad santa. De todas partes le conocen y admiten su soberanía: de Egipto, designado con el nombre de Rahab monstruo marino que personificaba a la nación del Nilo 11 ; de Babilonia, de Fenicia (Filistea y Tiro) y de Etiopía se acercarán a Sión para rendir homenaje a Yahvé como único Dios. Es el eco de los vaticinios mesiánicos universalistas de los profetas 12. Yahvé los reconoce solemnemente como nacidos en Sión: Estos allí nacieron (v.4c). Por este decreto adquieren todos los derechos y privilegios de los oriundos de Jerusalén: son ciudadanos de Sión.
El salmista, haciéndose eco de las palabras divinas antes formuladas, comenta el gran honor que han recibido todos: Este y el otro han nacido en ella. Esta nueva ciudadanía es obra del propio Dios, y por ello indestructible, como la misma ciudad: es el Altísimo el que la sostiene (ν.5). Para que nadie pueda disputar los derechos a los nuevos ciudadanos, Yahvé los inscribirá en el registro de los pueblos: Este nació allí (v.6). Con un bello antropomorfismo, el poeta presenta a Dios haciendo cuidadosamente el censo de los pueblos y declarando públicamente el cambio de ciudadanía de los prosélitos que se. acercan a Sión para recibir los derechos de los nacidos en ella. Uno detrás de otro, escribe: Este nació allí13.
Los nuevos ciudadanos responden a esta iniciativa de Dios con un canto de alabanza: En ti están mis fuentes todas (v.7). La expresión es enigmática, y hay que relacionarla con las "fuentes de salvación" de Is 12:3 14 Yahvé, y por El la ciudad santa, es la fuente de alegría y de felicidad de los que se acercan a El y le reconocen como Soberano. La expresión de los nuevos ciudadanos tiene eco en los peregrinos de todos los tiempos, que se suman a las manifestaciones profesionales y cantan la gloria de Jerusalén, morada de Yahvé.
1 A. F. Kirkpatrick, o.c., 518. 2 Cf. Is 2:2-4; Miq 4:1-3; Ts ττ,το; 18:7; 19,tos; 44:5; 6o:1s; Sof 2:2; 3,ο-το; Zac 2:11; 8.20-23. 3 Sobre el sentido de los Tν
tulos véase ccm. a 84:1; 73:1; 75:1, 4 La.s /i/6. de Jet., siguiendo a los J_XX: "Mas a Sión le dirá cada uno: Madre, porque en ella es nacido cada uno." Calés: "A Sión se dirá: Madre, ‘cuántos hombres han nacido!" 5 Quizá santos montes sea un plural poético para designar al monte por excelencia, Sión. 6 Cf. 2 Sam 6:1. 7 Cf. 2 Sam 5:1s. 8 Cf. 2 Re 23:1s; Sal 68:17; 132:13; 48:2-3; 76:3. 9 Cf. Is 2:2s; 51:9; 11:10; 16:205; Sal 6o:1s. 10 Cf. Sal 48:3. 11 Cf. Is 30:7. Rahab es símbolo también del caos primitivo (Sal 89:11), 12 La conversión de las gentes ha sido anunciada en Is 2:2-4; Miq 4:1-2; Is ιι,ιο; 19:25; 44:5; 49.12.21. 13 Sobre los registros de los ciudadanos vιase Sal 69:27; Is 4:3; Ez 13:9; Esd 2:62. 14 Cf. Sal 36:8s; 84:5; Ez 47:1; Jl 3:18; Zac 14:8.
Salmo 88 (Vg 87): Oración de un Afligido en Peligro de Muerte.
E
l salmista es un fiel piadoso atacado de una grave enfermedad desde su juventud, y por ello aislado de la vida social y aun cíe sus allegados y amigos íntimos. En tono deprecatorio y con no poca resignación expone el doliente su triste situación, apelando a un milagro de la omnipotencia divina que le libre de la muerte segura. Tiene conciencia de que la enfermedad le ha sido enviada por Dios; sin embargo, no hay quejas contra este modo de proceder de la Providencia. Para mover a Yahvé a que le libre de la muerte, recuerda que en la región tenebrosa de los muertos no podrá continuar alabándole.Se ha dicho de este salmo que es el "más triste de todo el Salterio. Es un grito patético del que sufre sin alivio. En otros salmos la luz penetra a través de las nubes al fin; aquí la bruma es más oscura al final. Es sintomático que la última palabra es oscuridad."1 No protesta como Job, alegando su inocencia; pero tampoco tiene conciencia de pecado; únicamente expone su situación, sin averiguar las causas morales de su enfermedad. Llevado de su ardiente fe, pide una curación milagrosa, pues sus esperanzas de ultratumba son sombrías: los difuntos están abandonados en la región del Seol, de la que no es posible salir y en la que no hay comunicación afectiva con Dios, que constituye su centro espiritual.
Podemos dividir la composición en tres partes: a) el doliente está al borde del sepulcro, abandonado de sus amigos (2-8); b) ΏNo hará Yahvé un milagro para salvarlo? (9-13); c) ΏPor qué Dios le rechaza? (14-19). Algunos autores han sugerido que el doliente es el tipo de Israel sufriendo en el exilio, y, por tanto, que sus quejas tienen un carácter nacional colectivo 2; sin embargo, nada insinúa de modo concreto que el salmo tenga este sentido colectivo; generalmente se le interpreta como una lamentación individual al estilo de otros salmos. No hay reacciones fuertes, como en el libro de Job; ni deseos de venganza, ni expresiones desesperadas. Es difícil determinar la época de su composición. Como hay alguna palabra aramea, los críticos en general se inclinan por un origen postexílico.
Al borde del sepulcro, abandonado de todos (1-8).
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Al maestro del coro. Cántico de los hijos de Coré. Sobre la "enfermedad." Para la "aflicción." Maskil. De Ernán ezraíta 3. 2‘Oh Yahvé, Dios mi Salvador! Grito de día y gimo de noche ante ti. 3Llegue mi oración a tu presencia, inclina tu oído a mi clamor. 4Pues harta de males está mi alma, y mi vida al borde del sepulcro. 5Ya me cuentan entre los que bajan a la fosa; soy ya hombre sin fuerzas. 6Abandonado entre los muertos 4, como los traspasados que yacen en el sepulcro, de quienes ya no te acuerdas, y que fueron arrancados a tus manos. 7Hasme puesto en lo profundo de la hoya, í entre las tinieblas, las sombras abismales. 8 Pesa tu ira sobre mí y has desencadenado contra mí todos tus furores 5.Utilizando frases estereotipadas del Salterio, el poeta declara su situación angustiosa6. Día y noche suspira por la ayuda divina. Víctima de una grave enfermedad Ώlepra, parálisis? , el salmista se siente al borde del sepulcro7. Como su mal es incurable, nadie hace nada por remediarlo, contándolo ya entre los que bajan a la fosa 8. Destinado a una muerte prematura, se considera como los traspasados por la espada, que ya en el seol están como fuera del alcance de su providencia 9. En aquella región tenebrosa de sombras abismales, el difunto siente la orfandad de Dios. El salmista paciente se siente ya cerca de esta triste situación, porque Yahvé ha derramado sobre él todos sus furores, que le anegan como olas devastadoras 10.
ΏNo puede Yahvé hacer un milagro y salvarle? (9-13).
9
Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos abominable; estoy encerrado y no tengo salida. 10 Mis ojos languidecen por la aflicción; te invoco, ‘oh Yahvé! todo el día, y tiendo mis manos hacia ti. 11 ΏHarás tú ya prodigio alguno para los muertos? ΏSe levantarán las sombras para alabarte? 12 ΏContará alguno en el sepulcro tu piedad y en el averno tu fidelidad? 11. 13 ΏSerá conocido prodigio alguno tuyo en las tinieblas, ni tu justicia en la tierra del olvido?Como Job, el paciente se siente abandonado de sus allegados 12; le consideran maldito de Dios, y bajo este aspecto les resulta abominable. Si la enfermedad que sufría era la lepra, se comprende bien este clima de separación, impuesto por exigencias higiénicas 13. Se siente como un prisionero sin salida, agarrotado por la enfermedad, mientras que languidecen sus ojos, agotados por el sufrimiento. Por otra parte, el pensamiento de ultratumba le aterra, ya que en el seol no puede alabar a su Dios. Conforme a la mentalidad de la época, piensa que Dios no se preocupa de los que moran en la región de los muertos, y, por tanto, no es concebible un prodigio en favor de ellos. Por eso ansia que Dios le cure milagrosamente antes de cerrar los ojos a la vida, ya que no es concebible que Yahvé le vuelva a resucitar una vez que ha entrado en la región tenebrosa. Allí las sombras en heb. refaim: espíritus débiles, sin consistencia, como en ectoplasma no pueden proclamar las alabanzas de Dios 14. Aquélla es la tierra del olvido por excelencia 15, y no se conciben relaciones amorosas recíprocas de Yahvé y las sombras.
ΏPor qué Dios le rechaza? (14-19).
14
A ti clamo, pues, ‘oh Yahvé! y mis plegarias van a ti desde la mañana. 15 ΏPor qué, ‘oh Yahvé! me rechazas y me escondes tu rostro? 16 Soy un mísero afligido y lánguido desde mi mocedad, soportando tus terrores hasta desfallecer. 17 Derrámanse sobre mí tus furores y me aniquilan tus espantos. 18 Todo el día me rodean como aguas, y todas a una me envuelven. 19 Has alejado de mí amigos y compañeros, y son mis parientes las tinieblas.Sumido en la mayor soledad, no le queda al paciente otra cosa que clamar a su Dios implorando auxilio. No tiene conciencia de culpabilidad y se pregunta por qué le ha entregado a tal situación, ocultando su rostro y abandonándole 16. Toda su vida, desde sus tiernos años, ha sufrido incesantemente, víctima de los terrores mortales enviados por Yahvé 17. Parece como si Dios le cercara con sus furores y desahogos coléricos (v.17). Dada la mentalidad religiosa de los antiguos hebreos, todo ocurre porque Dios lo quiere, pues en su filosofía de la vida no tienen importancia las causas segundas. No distinguen entre voluntad positiva y permisiva divina, y todo lo engloban, atribuyéndolo directamente a Dios. El salmista se siente así como un náufrago a punto de ahogarse en medio de las aguas u olas amenazadoras de Yahvé (v.18)18. Sus consideraciones se cierran con un pensamiento sombrío: se siente solo y no tiene otros consoladores y parientes que las tinieblas: ‘se siente abandonado de sus amigos, de sus familiares y de Dios! Job había declarado: "Diré a la podredumbre: ‘Tú eres mi padre! y a los gusanos: ‘Mi madre y mis hermanos!" 19; pero al final recupera la salud y es rehabilitado en la sociedad. En cambio, el salmista cierra ex abrupto su composición sin luces de esperanza, lo que es único en las deprecaciones del Salterio. Por eso son muchos los autores que suponen que falta algún fragmento alusivo al auxilio divino librándole de la muerte, como es ley en otras composiciones salmódicas similares.
1 A. F. Kirkpatrick, o.c., 523. 2 Hipótesis de Teodoro de Mopsuestia, Calmet, Wethe, Gheyne, Briggs. 3 Sobre el sentido de los títulos véase com. a Sal 75:1; 73:1; 84:1. Enfermedad: traducción problemática del hebreo almajlat. Aflicción: en hebreo le annoth, que puede significar "para responder," corno si aludiera a alternancia de coros. Ernán ezraítat probablemente es el levita músico que aparece en i Par 15:17; r Re 4:31. 4 Abandonado: es inseguro el sentido de la palabra hebrea. En los LXX se traduce por "libre." La Bib. de Jér.: "Excluido entre los muertos." 5 LitVel TM: "quebrantamientos" u olas rompientes. 6 Cf. Sal 22:3; 17:6. 7 Cf. Sal 107:18; Prov 2:18; 5:5; 7:29.
8 Cf. Sal 28:1; 30,4; 143:7. 9 Cf. Is 38:1"; Sal 6:6; 30,10; 63:10; 86:13; Εκ 32:24. 10 Cf.Sal42:8. 11 En hebreo Abaddón (perdición), nombre del seol (cf. Job 26:6; 28:22; 31:12; Prov 15:11; 17:20; Ap 9:11). 12 Cf. Job 19:135; Sal 31:10; 38:12. 13 Cf. Lev 13.46; 2 Par 26:21; Job 31:34. 14 Cf. Is 26:14; 38.18; Sal 6:6; 30,10; 31:13; 115:17; Job 14:21. 15 Cf. Ecl 9.s-6,10; Eclo 14:16; 17:22-23. Sobre el seol véase M. G., Cordero, La vida de ultratumba según la mentalidad popular de los antiguos hebreos: "Salmanticensis," 1 (1954) p.343-364. 16 Cf. Sal 74:1; 10,1.11. 17 Cf. Sal 55:6; Job 20:25. 18 Cf. Sal 18:5-17; Lam 3:54; Jon 2:4. 19 Job 17:14.
Salmo 89 (Vg 88): Quejas por la Humillación del Rey.
P
odíamos distinguir cinco secciones en este salmo, de contenido bastante heterogéneo: a) exposición sumaria de la promesa de protección a la dinastía davídica (1-5); b) himno de alabanza a la omnipotencia y fidelidad divinas (6-19); c) comentario poético a la promesa divina sobre la dinastía de David (20-38); d) quejas por la actual humillación de la dinastía davídica (39-46); e) plegaria por el restablecimiento pleno de Israel como nación (47-52).El poeta se plantea el problema de la compatibilidad de las antiguas promesas divinas sobre la perennidad de la dinastía davídica y la realidad cruel de su actual postergación humillante como consecuencia de una guerra devastadora, que muy bien puede ser la invasión de los babilonios que terminó con la destrucción de la ciudad en el 586 a. C. El salmista parece que vive en el exilio o forma parte de los repatriados que asisten a la lenta restauración de la nación.
La sección de los v.2-19 quizá sea un himno anterior cíe los tiempos gloriosos de la dinastía, utilizado por el poeta para contraponerlo a la triste situación actual. El estilo brillante de la primera parte (2-19) contrasta con el oscuro y deslavazado del resto del salmo. Con todo, se adapta a la marcha general del pensamiento: "majestad y esplendor en el himno; elegancia y claridad en el oráculo; en la elegía, a la vez vehemencia y audacia familiar, melancolía y languidez..."1
Preludio: la promesa divina a David (1-5).
1
Maskil. De Etán ezraíta 2. 2 Cantaré siempre lats piedades cíe Yahvé y daré a conocer por mi boca de generación en generación tu fidelidad. 3Porque dijiste: "La piedad es eterna." Cimentaste en los cielos tu fidelidad. 4 "He hecho alianza con mi elegido, he jurado a David, mi siervo: 5 Afirmaré por siempre tu prole y estableceré tu trono por generaciones." Seláh.Antes de abordar el tema de la promesa divina hecha a David y su descendencia, el poeta declara solemnemente que las relaciones de Yahvé con su pueblo y sus fieles se desarrollan siempre conforme a las exigencias de su piedad y fidelidad: Dios es tardo a la ira y pronto a la misericordia, castigo hasta la cuarta generación, pero perdona, hasta la milésima 3. Este modo de proceder de Yahvé da ánimos al salmista para abordar el problema de las relaciones históricas de su Dios con Israel, su pueblo. La piedad y la fidelidad son dos atributos de Yahvé que permanecen por siempre, y, por tanto, son indefectibles y aplicables a todas las situaciones. Yahvé es el mismo de los tiempos antiguos, cuando protegía a su pueblo; por consiguiente, no puede abandonarlo cuando éste se halle en situaciones críticas. La fidelidad de Yahvé a sus promesas tiene sus cimientos en los cielos, que son inconmovibles; por eso, sus promesas llevan el sello de la estabilidad inalterable. Y entre ellas sobresale la declarada a David.
Los v.4-5, redactados en estilo oracular profetice, son un paréntesis en este himno, que se continúa en el v.6. La formulación divina está calcada en el relato de 2 Sam 7:5.8.26, aunque no es cita directa, ya que en el libro de Samuel no se menciona la alianza y el juramento. El poeta, pues, dramatiza el relato histórico sobre la promesa hecha a David, a través de Natán, sobre la perennidad de su dinastía: "Suscitaré a tu linaje después de ti... y afirmaré tu reino... Yo estableceré su trono por siempre."4 Yahvé ha empeñado, pues, su palabra de garantizar la permanencia de la dinastía davídica, y esto llena de esperanza al salmista, porque sabe que las palabras de su Dios son inconmovibles. Los destinos, pues, del pueblo israelita están en buenas manos, y asegura la permanencia de la dinastía davídica.
Himno a Yahvé, Creador del universo y Rey de Israel (6-19).
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Los cielos cantan tus maravillas, ‘oh Yahvé I, y tu fideli-dad en la asamblea de los santos. 7 ΏQuién sobre las nubes comparable a Yahvé, quién semejante a Yahvé entre los hijos de Dios? 8 Terrible es Dios en el consejo de los santos, grande y formidable sobre todos los que le rodean. 9 Yahvé, Dios de los ejércitos, Ώquién como tú? Eres poderoso, oh Yahvé! ceñido de tu fidelidad. 10 Tú dominas la soberbia del mar; cuando se embravecen sus olas, tú las contienes. 11 Tú hollaste a Rahab como a un traspasado, y con la fuerza de tu brazo dispersaste a tus enemigos. 12 Tuyos son los cielos, tuya la tierra; el orbe y cuanto lo llena tú lo formaste, 13Tú creaste el aquilón y el austro; el Tabor y el Hermón saltan (al oír) tu nombre. 14 Tú tienes un brazo lleno de vigor; fuerte es tu mano, y excelsa tu diestra. 15 La justicia y el juicio son el sostén de tu trono, y la piedad y la verdad tus heraldos, 16Bienaventurado el pueblo que sabe exclamar: andará, ‘oh Yahvé! a la luz de tu faz. 17 Se alegrarán cada día en tu nombre y se enorgullecerán en tu justicia. 18 Porque tú eres el esplendor de nuestra fuerza, y por tu benevolencia se acrecienta nuestro poderío. 19 Pues de Yahvé es nuestro escudo, y nuestro rey del Santo de Israel.La grandeza de Dios es declarada en todas las maravillas de la naturaleza, y su fidelidad reconocida por el consejo de los santos, los seres angélicos que forman su corte de honor y su consejo en el gobierno del mundo 5. Nadie puede medirse con El entre los que habitan sobre las nubes los ángeles , a los que enfáticamente se denomina hijos de Dios, es decir, estrechamente vinculados a El6. La presencia de Dios en la corte celestial infunde temor y reverencia, porque no tiene igual entre los espíritus celestiales que constituyen el consejo de los santos. Características suyas son el poder y la fidelidad a sus promesas. Estas son indefectibles, pues se basan en la omnipotencia divina.
Y el poder divino se manifiesta en el dominio de las fuerzas de la naturaleza y en la dirección de la historia de la humanidad, imponiendo su voluntad a los pueblos más soberbios. La fuerza del Creador se hizo patente en la domesticación del mar, sujetando sus olas y poniendo orden en el caos primitivo con la victoria total sobre Rahab, el monstruo marino, símbolo de las fuerzas caóticas del océano7. Rahab simboliza también a Egipto 8, y sin duda que el salmista alude al poder de Dios, manifestado no sólo en la obra de la creación, sino en la derrota de los egipcios en el mar Rojo al liberar a los israelitas de la esclavitud faraónica: hollaste a Rahab... y dispersaste a tus enemigos (v.11).
El mundo pertenece a Dios por ser Creador: los cielos, la tierra y todo lo que constituye su ornato: lo que lo llena 9. La naturaleza misma parece reconocer esta soberanía indiscutible de Dios. El poeta presenta a los dos montes Tabor y Hermán dando saltos de júbilo para celebrar la gloria del nombre de Dios. Son los dos montes que más se destacan en la Palestina septentrional: el primero sobresale en la llanura de Esdrelón, y el segundo, en Siria, siempre con nieves perpetuas, cerraba el horizonte de la tierra santa de Yahvé 10.
Pero este poder de Yahvé no es ciego, sino que se rige por los atributos de su justicia y fidelidad, juntamente con la piedad, que van delante de El como heraldos de su majestad (v.1) 11. Por eso, el salmista declara dichoso al pueblo que puede andar a la luz de su faz, siendo objeto de su benevolencia y protección 12 y reconociéndole con aclamaciones desbordantes 13. La manifestación del poder de Yahvé es fuente de alegría y de satisfacción, porque todos se sentirán orgullosos de las manifestaciones de su justicia. Gracias a su protección pueden los israelitas sentirse orgullosos, y en ese sentido Yahvé es el esplendor de la fuerza de su pueblo (v.18). Esta vinculación a Yahvé se da principalmente en el representante de la nación, el rey, el escudo o defensor del pueblo 14. Como representante de Dios, el rey pertenece de un modo especial al Santo de Israel, es decir, al Ser trascendente, aunque vinculado por un pacto histórico al pueblo elegido 15.
La alianza indisoluble de Yahvé con la dinastía davídica (20-38).
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Tú en otro tiempo hablaste en visión a tus piadosos, y dijiste: "He dado mi ayuda a un valiente, he exaltado a un elegido del pueblo; 21 he hallado a David, mi siervo; le he ungido con mi óleo consagrado, 22 al que mi mano sostendrá constantemente y mi brazo fortalecerá. 23 No le sorprenderá enemigo ni le abatirá el inicuo. 24 Exterminará ante él a sus opresores y quebrantará a los que le aborrecen. 25 Serán con él mi fidelidad y mi piedad, y en mi nombre se alzara su poder 16. 26 Pondré su mano en el mar, y su diestra en los ríos. 27 El me invocará, diciendo: "Tú eres mi padre, mi Dios y la Roca de mi salvación." 28 Y yo le haré mi primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. 29 Yo guardaré con él eternamente mi piedad, y mi alianza con él será fiel. 30 Haré subsistir por siempre su descendencia, ( y su trono como los días del cielo. 31 Si traspasan sus hijos mi Ley y no caminan según mis juicios, 32 si violan mis preceptos y no guardan mis mandamientos, 33 castigaré con la vara sus transgresiones y con azotes sus iniquidades. 34 Pero no apartaré de él mi piedad ni faltaré a mi fidelidad. 35 No quebrantaré mi alianza y no retractaré cuanto ha salido de mis labios. 36 Una cosa he jurado por mi santidad, no engañaré a David. 37 Su descendencia durará eternamente, y su trono (permanecerá) ante mí cuanto el sol, 38 y como la luna subsistirá eternamente, y será testigo fiel en la nube."El poeta, basándose en los relatos bíblicos sobre la elección de David y en la promesa hecha a su dinastía 17, pone en boca de Yahvé la decisión de protegerle contra todos los enemigos. El piadoso a quien se dirigen las palabras divinas puede ser el profeta Natán, que recibió la revelación divina sobre la permanencia del trono davídico 18, o el propio David, objeto de la promesa. En todo caso, éste es el elegido del pueblo por intermedio del profeta Samuel, que lo ungió como rey en nombre de Dios 19, Por eso se le llama siervo de Dios y ungido 20. Como consecuencia de esta elección divina está la protección constante que experimentará toda su vida 21 frente a los ataques de los enemigos 22. En virtud del auxilio divino llegará a dominar desde el mar (el Mediterráneo) hasta los ríos (Eufrates, el río por excelencia): los límites de la tierra santa según las antiguas promesas 23.
En lenguaje poético expresa el salmista lo que se dice en 2 Sam 7:14a: "Yo le seré a él Padre, y él me será mi hijo. Si obrare el mal, yo le castigaré con varas de hombres y con azotes de hijos de hombres; pero no apartaré de él mi misericordia... Permanente será tu casa para siempre ante mi rostro, y tu trono estable por la eternidad." El salmo expresa estos mismos pensamientos con circunlocuciones bellísimas, que destacan las relaciones paternales de Yahvé con la dinastía davídica. David se convierte así en el primogénito de Yahvé, y, en consecuencia, se halla exaltado sobre todos los reyes de la tierra 24. La alianza hecha a su persona se continuará en su posteridad, que mantendrá la realeza por siempre, mientras duren los cielos (ν.30) 25.
Es tal la alianza que ha hecho Yahvé con David, que no abandonará a su posteridad aunque sean infieles a la Ley y a los preceptos del Señor sus descendientes: los castigará por sus transgresiones, pero la promesa de proteger a la dinastía permanecerá (v.35) 26. Yahvé ha empeñado su palabra y no puede retractarla, ni engañar a David con una promesa vana: su descendencia permanecerá por siempre, y su trono subsistirá mientras dure el sol y la luna (ν.36). Esta serα testigo del cumplimiento de las palabras del Señor 27.
Quejas por la actual humillación de la dinastía davídica (39-46).
39
Pero, con todo, has rechazado, despreciado, y te has irritado contra tu ungido. 40 Has roto la alianza con tu siervo, has profanado, (echando) a tierra, su diadema. 41 Has abierto brechas en todas las murallas, has reducido a escombros sus fortalezas. 42 Cuantos pasan por el camino la saquean; es el oprobio de sus vecinos. 43 Has robustecido la diestra de sus opresores, has alegrado a todos sus adversarios. 44 Has embotado el filo de su espada y no le has socorrido en el combate. 45 Has hecho desvanecer su brillo, echando por tierra su trono. 46 Has acortado los días de su juventud y le has cubierto de oprobio.Frente a las espléndidas promesas de protección solemnemente juradas por Yahvé respecto de la dinastía davídica, está la cruel realidad presente, pues el ungido de Yahvé el rey ha sido vilipendiado, quedando así quebrada la alianza que antes había hecho con su pueblo. Las expresiones son audaces, pero no insultantes; es el reflejo de la tragedia de un alma piadosa que tiene fe en la palabra divina, pero que no ve su cumplimiento en la realidad. Para el salmista, la actual postración de la realeza se debe únicamente a Dios, que ha permitido la victoria de los enemigos; por eso dice con toda crudeza: has profanado su diadema. En su perspectiva teológica no tienen relieve lo que nosotros llamamos causas segundas: para él la voluntad permisiva y positiva de Dios tienen el mismo valor práctico. Los enemigos, inducidos por él, han destruido la ciudad 28, y así la ciudad santa es el oprobio de sus vecinos, que irónicamente comentan el abandono de la misma por su Dios 29. Probablemente alude el salmista a los edomitas, samaritanos, moabi-tas y árabes, que se aprovechaban de la derrota de Judá para obtener lucros indebidos. Todo ello es obra de Yahvé, que ha robustecido a sus enemigos, negando, en cambio, el auxilio al pueblo elegido en el momento de la batalla y embotando el filo de su espada (v.44) 30. La queja no puede ser más sangrienta. ΏDónde está, pues, la antigua, promesa de protección incondícionada? El antiguo brillo del cetro de David se ha enmohecido, y su trono glorioso echado a tierra. Y, sobre todo, el fin trágico del rey ha colmado la amargura de los fieles yahvistas: destronado en plena juventud y llevado en cautividad, cubierto de oprobio (v.46). El salmista parece aludir a la triste suerte de Jeconías, llevado en cautividad en el 598 31, o a Sedéelas, último rey de Judá, hecho prisionero por las tropas de Nabucodonosor en el 586 a. C., cuando huía hacia Jericó 32.
Súplica de auxilio y de liberación (47-53).
47
ΏHasta cuándo, Yahvé, estarás siempre escondido y arderá tu ira como fuego? 48 Acuérdate de cuan breve es la vida 33 y de cuan para poco hiciste a todos los hijos de los hombres. 49 ΏQuién es el hombre que viva y no haya de ver la muerte? ΏQuién puede librar su alma del poder del "seol"? 50 ΏDónde están tus antiguas piedades, ‘oh Señor! las que por tu fidelidad juraste a David? 51 Acuérdate, Señor, del oprobio de tus siervos y de cómo llevo yo en mi seno las afrentas de los pueblos 34, 52las que arrojan tus enemigos, oh Yahvé! sobre los pasos de tu ungido. 53 Bendito sea Yahvé por siempre. Amén. Amén.En tono suplicante, el salmista interpela a su Dios, pues no comprende su conducta para con su pueblo: Ώpor qué permanece enojado, sin acordarse de las antiguas promesas? 35 Para mover a piedad a Yahvé, recuerda la brevedad de la vida 36 y el triste destino del hombre en ultratumba, en la región tenebrosa del seol 37. Teniendo en cuenta esta triste situación del hombre, debe Yahvé acelerar el restablecimiento de la nación, para que sus ciudadanos la vean y puedan disfrutar de una paz agradable en los pocos años que les quedan de vida.
Con espíritu de compunción y humildad, el salmista recurre a Yahvé, pues está en juego la suerte de sus sierros, cubiertos ahora de oprobio; por otra parte, los enemigos del pueblo elegido son los enemigos de Dios. El rey es el ungido de Yahvé, que es afrentado inconsideradamente. Todo esto debe mover al Dios de Israel a manifestar su poder en favor de los suyos.
El v.53 cierra con la consabida doxología el libro tercero del Salterio, y es adición del compilador general de los salmos.
1 J. Cales, o.c., II p.i4O. 2 Sobre el título véase com. a Sal 74:1. Etán: 1 Re 4:31. 3 Cf. Ex 20:5-6. 4 2 Sam 7:12.
5 Cf. Job 2:1; 15:15; Zac 14:5; Dan 8:13. 6 Cf. Job ι,ι; 2:1s; Is 6:1s; Sal 29:13. 7 Cf. Is 51:9-10; Sal 74:12-15; véase A. lods, Quelques remarques sur les poémes my-thologiques de Ras Shamra et leurs rapports avec V A.T.: "Rev. d'Hist. et Phil. reí." (1936) p. 113-no; p.dhorme, Choix des textes reí Assyro-babüoniens p.53-7· 8 Cf. com. a Sal 87:3. 9 Cf. Sal 76:16-17; 24:1-2. 10 Cf. Sal 98:8; Is 44:23; Jer 46:18; 19:1; 65:11-12. 11 Cf. Sal 85:14; 61:8; Prov 16:12; 25:5. 12 Cf. Sal 4:7; 31:17; 44:4; 67:2; 80,4-8. 13 Cf. Sal 27:5; 33:2; 81:1; 95:1. 14 Cf. Sal 47:8; 61:7-8; 63:12; 84:10; Sam 2:10. 15 Cf. Sal 71:21. 16 Lit. "su cuerno," símbolo del poder. 17 Cf. 2 Sam 7:4-17. 18 Cf. 2 Sam 7:17. 19 Cf. Sam 16:1-12s. 20 Cf. 2 Sam 3:18; 7:5-8; Sal 78:69. 21 Cf. Sam 18:12.14; 2 Sam 5:10. 22 Cf. 2 Sam 23:5; Jer 33:20-22; Sal 132:11-12. 23 Cf. 1 Re 5:1; Dt 11:24; Gen 15:18; Ex 23:31; Sal 72:7; 80:10. 24 Israel es llamado "primogénito" de Yahvé (Ex 4:22; Jer 31:9; Dt 26:19; 28:1). 25 Cf. Dt 11:21; Bar 1:11; Eclo 45:15. 26 Cf. Núm 30:12; Dt 23:23. 27 Cf. Jer 31:35-36; 33:203.25. Algunos autores entienden la palabra testigo de Dios, que habita sobre las nubes. 28 Cf. Sal 80,13; Lara 1:12; 2:15. 29 Cf. Sal 4-M4-15 30 Lit.: "haces volver el filo de la espada." 31 Cf. 2 Re 24:8. 32 Cf. 2 Re 25:1s. 33 El TM: "acuérdate, yo, qué vida." Los LXX: "Acuérdate cuál es mi sustancia" o base. 34 TM: "yo llevo en mi seno todos los numerosos pueblos." Los LXX: "el oprobio llevo en mi seno de parte de todos los numerosos pueblos." 35 Cf. Sal 13:2. 36 Cf. Sal 39:5; 78:39; 119:84. 37 Cf. Sal 30:4-10; 49:15.20; 86:13; 115:17.
Salmo 90(Vg 89): Meditación Sobre la Vida Humana.
C
omúnmente se admite la existencia de dos poemas, originalmente diversos, en este salmo: a) contraposición de la eternidad de Dios y brevedad de la vida humana; b) relaciones de Dios e Israel: plegaria pidiendo la rehabilitación de la nación, postrada en la aflicción.En estilo bellísimo y pintoresco, con abundancia de metáforas, el salmista canta en la primera parte la grandeza de Dios, Señor del universo, anterior a la formación de los montes, para quien mil años son como un día. Frente a esta grandeza divina está la pequenez e indigencia del hombre, hecho de la tierra, sin consistencia, y cubierto de pecados, que excitan la ira divina. Por sus faltas, la vida humana transcurre triste y en constante turbación. "Es un canto emotivo, de elevación casi único. A la seriedad del pensamiento sobre la pequenez de la vida humana corresponde la solemnidad y tonalidad grave de expresión. Pero, aunque esté bajo el golpe del dolor y de una punzante melancolía, el poeta no se deja arrastrar por ella fuera de Dios ni de la confianza en El... Su manera es demasiado viril para entregarse a estériles lamentaciones..." 1
Según el título, este salmo es de Moisés, al que se le llama "varón de Dios," como en Dt 33:1 2. Entre los antiguos Padres ya se discutió la verosimilitud del título, y aunque la mayoría de ellos lo atribuyen a Moisés 3, San Agustín cree que es de David, puesto en labios de Moisés por ficción literaria 4, Los críticos modernos piensan que el salmo es de composición múltiple, y en el fragmento de los v.8-12 descubren un marcado sello sapiencial con no poco parecido con Job 4:17-21 5. El último fragmento (13-17) es considerado generalmente como posterior al exilio, mientras que el primer poema tiene un marcado sello arcaizante, que nos lleva a los tiempos primeros de la monarquía.
La eternidad de Dios y la pequenez del hombre (1-6).
1
Oración de Moisés, varón de Dios. Señor, tú has sido refugio para nosotros de generación en generación. 2 Antes de ser engendrados los montes y de ser formada la tierra y el orbe eres tú, ‘oh Dios! desde la eternidad y para siempre. 3 Haces volver al hombre al polvo, diciendo: "Volved, hijos de Adán!" 4Porque mil años son a tus ojos como el día de ayer, que pasó; como una vigilia de la noche. 5 Los arrebatas; son como un sueño mañanero, como hierba que se marchita: 6 a la mañana florece y crece, a la tarde se corta y se seca.El ν. ι parece adiciσn redaccional del compilador, que ha pretendido unir el contenido del primer poema (2-12) con el se
gundo (13-17), en que se trata de Israel bajo la protección divina.A Dios es anterior a la misma constitución de los montes, que en la literatura bíblica son símbolo de la máxima estabilidad y antigüedad6. A esta eternidad aplastante de la divinidad, el poeta opone la realidad de la vida humana, efímera, y ello por decreto del mismo Dios (v.3). Por imperativo superior, el hombre tiene que volver al polvo, lo que es un eco del castigo divino impuesto a la primera pareja humana después del pecado 7. El salmista no alude a la tragedia del pecado original, pero supone que la muerte ha sido impuesta al hombre por la voluntad del Creador.
La eternidad de Dios se mide por milenios, que para El cuentan como un día 8, o aún menos, como una vigilia de la noche: un tercio de la misma 9. La vida del hombre, en cambio, es pasajera, como un sueño mañanero 10, o como musgo, que brota por la mañana y por la tarde se seca 11. Las metáforas son bellas y reflejan bien el carácter efímero de la vida humana, que no es más que una ilusión.
La cólera divina y los pecados del hombre (7-12).
7
Pues nos consume tu ira y nos conturba tu indignación. 8 Has puesto nuestras iniquidades frente a ti, nuestros (pecados) secretos a la luz de tu faz, 9Pues todos nuestros días transcurren bajo tu ira, y acaban nuestros años como un suspiro. 10La duración de nuestros años es de setenta, y óchenla en los más robustos; pero en su mayor parte no son más que penas y vaciedad, porque pasan veloces, y volamos. 11ΏQuién conoce el poder de tu cólera y tu indignación en lo que debes ser temido? 12 Enséñanos, pues, a contar nuestros días para que lleguemos a tener un corazón sabio.La brevedad de la vida es un misterio, y el salmista encuentra la razón de ello en los pecados del hombre, que excitan la ira divina. Las iniquidades del hombre están siempre desafiando a la justicia divina, y aun los pecados más secretos resaltan ante su faz. Por eso, la vida del hombre no sobrepasa los ochenta años 12, y aun éstos están llenos de amarguras y penalidades, en las que se siente la vaciedad y el disgusto. Por otra parte, los hombres no miden el alcance de la cólera divina, y así se entregan alegremente al pecado, sin pensar que en ello les va la vida. El salmista suplica, en este supuesto, que Dios le dé a entender la brevedad de la vida para saber vivir con la conciencia de su limitación, y, en consecuencia, organizándola conforme a las exigencias del temor de Dios, que es el principio de la sabiduría 13.
Ansias de rehabilitación nacional (13-17).
13
Vuélvete, ‘oh Yahvé! Ώhasta cuándo?., y ten compasión de tus siervos. 14 Sacíanos, desde la mañana, de tu gracia, para que exultemos y nos alegremos todos los días. 15 Alégranos por tantos días que nos humillaste, por tantos años como probamos la desgracia. 16 Que tu obra sea vista de tus siervos, y tu magnificencia (brille) sobre sus hijos. 17 Sea sobre nosotros la suavidad de Yahvé, nuestro Dios, y confirma la obra de nuestras manos a nuestro favor. Sí, afianza la labor de nuestras manos.En la sección anterior, el salmista trataba de las relaciones de Dios con el ser humano en su proyección humana, sin restricción alguna; en cambio, ahora la perspectiva se estrecha y se consideran las relaciones de Yahvé con sus siervos, los pertenecientes al pueblo elegido. El tono es más confiado: desaparece el Dios lejano, sumido en la eternidad, para aparecer el Yahvé providente que se preocupa de los problemas de su pueblo. El salmista se hace eco de una tragedia nacional: los que forman el pueblo de Dios han sido humillados y afligidos. Y, en un arranque de impaciencia, el poeta exlama: ΏHasta cuándo?14 No concibe que su Dios permanezca mucho tiempo apartado de su pueblo, y con tono confiado le dice: Vuélvete. Siente el vacío de su presencia, y por eso pide que muy pronto, desde la mañana, haga sentir su gracia, es decir, su comunicación benevolente y protectora, sembrando así la alegría y la confianza en sus siervos, que están desolados. No comprende el alejamiento sistemático del que es su Protector desde los tiempos antiguos.
Los años de humillación y de postración nacional exigen ahora una compensación proporcionada de alegría en la intimidad con Yahvé (v. 15). No concreta las circunstancias de la desgracia nacional, pero bien puede ser el exilio babilónico o la penosa situación que siguió a la repatriación. Llevado de su fe ciega en Dios, le pide que manifieste su obra, es decir, su intervención milagrosa en favor de ellos, brillando así su magnificencia como Dios omnipotente y Señor de la historia'. La oración termina con el deseo de que la suavidad o benevolencia de Yahvé bendiga y confirme el trabajo cotidiano de los que luchan por salir de una difícil situación económica como consecuencia de una postración nacional.
1 R. Kittel, citado por J. Calés, o.c., II 155.
2 Cf. Jos 14:6. 3 Así opinan Eusebio: PG 23:1124; San Atanasio: PG 27:396; San Jerónimo: PL 22:1169. 4 San Agustín: PL 38:1141.1149. Siguen esta opinión San Belarmino y Calmet. 5 Cf. Sal 111:10; Prov 1:7; 2:1s. 6 Cf. Dt 33:155; Sal 65:7; 104:8; Job 15:7; Prov 8:255. 7 Cf. Gen 3:16. 8 Cf. 2 Pe 3:8; Sal 102:13.25-28. 9 Cf. Jue 7:19. 10 Cf. Sal 76:6; Jer 51:39 11 Cf. Is 40:6-8; Sal 103:15; Job 14:1-2; Eclo 14:18. 12 Cf. 2 Sam 19:33. En Eclo 18:8 se eleva el tope a cien años. 13 Sal 111:10; Prov 1:7; Tob 4:17-21. 14 Cf. Sal 6:4.
Salmo 91 (Vg 90): A la Sombra del Todopoderoso.
E
ste poema tiene un marcado carácter didáctico y canta la protección qué dispensa Dios al que se confía a su providencia. Se divide en dos partes netas: a) seguridades conferidas al que se confía a Dios (1-13): habla el salmista dirigiendo la palabra al fiel; b) confirmación de las declaraciones anteriores por un oráculo divino (14-16): habla directamente Dios. La primera parte se caracteriza por el estilo brillante con atrevidas metáforas: el salmista enumera las ventajas de confiarse al Altísimo. Las expresiones son muchas veces hiperbólicas, y, por tanto, no se han de tomar al pie de la letra, como si el fiel tuviera un procedimiento talismánico de evitar las calamidades de la vida. La confianza en Dios no evitará al justo morir de la peste, la guerra y el hambre, ni estará al abrigo necesariamente de las desgracias de la vida. Pero el salmista quiere recalcar que la Providencia divina vela paternalmente por el fiel que a ella se confía, y, en consecuencia, le salvará cíe muchas situaciones de peligro.El lenguaje del salmo tiene muchas analogías con Dt 32 y con otras composiciones sapienciales 1. La doctrina del poema se resume en la frase de San Pablo: Si Dios está con nosotros, Ώquién estará contra nosotros? 2 El fiel se encuentra a la sombra de la protección divina como el huésped en casa bien abastecida y segura. Se halla como el pajarillo bajo las alas de la madre, como el soldado apostado en inexpugnable fortaleza. El Omnipotente pone a disposición de sus fieles a los ángeles para que les guíen y protejan. Dios no abandona a los suyos. En la perspectiva del salmista no está la retribución en ultratumba, y por eso urge la necesidad de que la protección divina se extienda en esta vida al fiel. En la perspectiva cristiana, esta vida está condicionada a las exigencias de la eterna, y, por tanto, Dios puede permitir que sus fieles sufran aquí toda clase de calamidades, con tal de preservarlos incólumes para el más allá. La panorámica neotestamentaria difiere grandemente de la del A.T., aun en los espíritus más selectos desde el punto de vista religioso, como son los salmistas.
No es posible determinar la época de composición del salmo. Las concomitancias literarias que tiene con el Deuteronomio hace pensar que sea posterior a este libro (redactado probablemente en el siglo VIII a.C.) 3. El poema parece traslucir una situación de paz sin grandes contorsiones político-sociales, y, por tanto, bien puede atribuirse a los mejores tiempos de la monarquía israelita.
Las ventajas de confiarse a Dios (1-13).
1
El que habita al amparo del Altísimo y mora a la sombra del Todopoderoso, 2 diga a Dios: "Tú eres mi refugio y mi ciudadela, mi Dios, en quien confío." 3 Pues El te librará de la red del cazador y de la peste extermin adora 4; 4 te cubrirá con sus plumas, hallarás seguro bajo sus alas, y su fidelidad te será escudo y adarga. 5 No tendrás que temer los espantos nocturnos, ni las saetas que vuelan de día, 6 ni la pestilencia que vaga en las tinieblas, ni la mortandad que devasta en pleno día. 7 Caerán a tu lado mil, y a tu derecha diez mil; a ti no te tocará. 8 Con tus mismos ojos mirarás, y verás el castigo de los impíos. 9 Teniendo a Yahvé por refugio tuyo, al Altísimo por tu asilo 5, 10 no te llegará la calamidad ni nc acercará la plaga a tu tienda. 11 Pues te encomendará a sus ángeles para que te guarden en todos tus caminos, 12 y ellos te levantarán en sus palmas para que tus pies no tropiecen en las piedras; 13 pisarás sobre áspides y víboras y hollarás al leoncillo y al dragón.Algunos autores suponen que el salmo comenzaba con la frase consabida: "Bienaventurado el que habita...," como en otras piezas del Salterio6. Sin embargo, hace sentido tal como está ahora el principio del salmo. El poeta invita al fiel que se halla bajo la protección del Altísimo a que estreche más sus relaciones afectivas con El, reconociéndole como único sostén de su vida. Los vocablos Altísimo (en heb. Elyon) y Todopoderoso (en heb. Shadday) son arcaizantes y muy del gusto de los poetas aún recientes 7; por eso, de suyo no prueban arcaísmo de la composición. La metáfora de la sombra aplicada a Dios es corriente en la Biblia 8, lo mismo que la de la ciudadela 9. Son símiles muy expresivos para reflejar la confianza que inspira la protección divina.
Después el salmista enumera los diversos peligros que pueden sobrevenir al hombre; y en primer lugar la hostilidad de los que buscan su ruina. Estos son comparados a cazadores que colocan la red para capturarlo como a ingenuo pajarillo 10. La peste exterminadora vuelve a aparecer en el v.6 como uno de los grandes peligros que acechan al hombre. Si se lee según los LXX, "de la palabra nociva," se aludiría a las calumnias de los enemigos que conspiran contra el justo, y haría perfecto paralelismo con el estilo anterior, exactamente como se dice en Sal 38:18: "Tiénden me lazos los que buscan mi vida..., todo el día están maquinando engaños."
Con una nueva metáfora, el salmista enseña que el que se confía a Yahvé está en la situación del pajarillo bajo las alas de la madre n. La fidelidad de Yahvé a sus promesas de protección será siempre como un escudo protector contra toda eventualidad 12. Y especifica.a continuación los posibles peligros imprevistos: los espantos nocturnos, provenientes, o bien de un ataque enemigo por sorpresa en las altas horas de la noche, o las pesadillas perniciosas durante el sueño. Las saetas que vuelan de día pueden ser las flechas del enemigo que ataca en pleno día, o, metafóricamente, los rayos solares, que en pleno día fomentan la transmisión de las epidemias 13, las cuales pueden ser enviadas por el mismo Dios 14. El salmista, quizá, inspirándose en el relato sobre la mortandad de los asirios durante la noche cuando asediaban Jerusalén 15, habla de los estragos nocturnos y diurnos de las epidemias.
El poeta parece trabajar sobre el "Cántico de Moisés," donde se anuncian los terribles castigos a los incumplidores de la Ley: "Amontonaré sobre ellos males y males, lanzaré contra ellos todas mis saetas, los consumirá el hambre, los devorará la fiebre y la nauseabunda pestilencia. Mandaré contra ellos los dientes de las fieras y el veneno de los reptiles, que se arrastran por el polvo; a los que fuera estén los matará la espada, y a los de dentro el espanto."16 Vemos que, en este fragmento lírico, las saetas (hambre, fiebre y pestilencia), el espanto y el peligro de fieras y de animales venenosos son castigos enviados por Dios. Son justamente los términos que utiliza el salmista para describir los diversos peligros que amenazan al hombre, contra los que es buen conjuro el confiarse a Yahvé. Las plagas y pestilencias son personificadas poéticamente en ángeles exterminadores mandatarios de Yahvé 17.
Para insistir más en el grado de seguridad conferida al fiel, el poeta presenta a éste en medio de la batalla, en la que cruje el venablo y caen las saetas por doquier, haciendo miles de víctimas, pero sin alcanzarle a él (v.7). Por otra parte, el justo tendrá la satisfacción de ver a sus enemigos, los impíos, cayendo bajo los golpes mortíferos de Dios, conforme a la teoría de la retribución en esta vida comúnmente aceptada en el A.T. 18 El salmista insiste en que, contando con la protección divina, el fiel yahvista está libre de calamidades y plagas (v.10). La Providencia divina llega hasta poner a sus angeles como custodios de los suyos para que no les alcance ningún mal. La expresión del poeta es bellísima: los ángeles levantarán en sus manos a los fieles para que al andar no tropiecen y caigan 19. Es más, el que está bajo la protección divina podrá caminar pisando animales venenosos sin ser mordido 20. La expresión ha de entenderse en sentido hiperbólico, para encarecer el cuidado excepcional que Yahvé tiene de los suyos.
Oráculo divino confirmatorio (14-16).
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"Porque se adhirió a mí, yo le libertaré; yo le defenderé, porque conoce mi nombre. 15 Me invocará él, y yo le responderé; estaré con él en la tribulación, le libertaré y le glorificaré. 16 Le saciaré de días y le haré ver mi salvación."Sin indicación alguna se introduce un oráculo divino para confirmar las declaraciones anteriores del salmista 21: Yahvé se siente obligado a libertar y proteger al que en todas las circunstancias permanece adherido a El, reconociéndole como Dios: conoce mi nombre, expresión que equivale a hacer profesión de yahvismo 22. Por eso le invoca en la tribulación, seguro de que su Dios no le dejará abandonado. Yahvé promete escucharle y liberarle, rehabilitándole socialmente y glorificándole ante los que han sido testigos del auxilio divino prestado 23. Finalmente, otorgará al fiel el mayor bien anhelado en el A.T.: una vida prolongada y feliz 24, cumpliendo así las antiguas promesas a los que fueran fieles a la Ley 25. La perspectiva es netamente viejotestamentaria, y no encontramos en el salmo atisbos mesiánicos. El ideal es la áurea mediocridad que caracteriza no pocos escritos sapienciales del A.T.
1 Cf. Job 5:19-26; Prov 3:23-26; Sal 121:1s. 2 Cf. Rom 8:31. 3 Los LXX tienen por título del salmo: "Alabanzas del cántico de David." 4 Los LXX y Vg: "palabra," leyendo mimddebar en lugar del middéber del TM. 5 Asilo. Así según los LXX. El TM: "morada." 6 Cf. Sal 11, 32; 41; 112; 119; 128. 7 Cf. Gén 17:1; 28:3; 35:11; 43:14; Ex 6:5. 8 Cf. Sal 17:8; 36:8; 57:2; 61:5; 63:8. 9 Cf. Sal 18:3; 31:4; 71:3; 144:2; 14:6; 46:2; 61:4; 68:8-Q. 10 Cf. Sal 124:7; Os 9:8; Sal 7:16; Jer 18:22. 11 Para el símil cf. Sal 17:8; Dt 32:11; Mt 23:37. 12 Cf. Sal 5:13; 35:2; 84:12. 13 Cf. Sal 121:6; 2 Re 14:185. 14 Cf. Sal 38:3; Job 33:18; Lam 3:123. 15 Cf. 37:36; Ex 12:29, muerte de los primogénitos. 16 Cf. Dt 32:233. 17 Cf. Is 37:36. Entre los babilonios existía la creencia de que Namtaru, mensajero de Nergal, dios de la región de los muertos, traía las pestilencias a los vivientes para poblar el Araliu." Cf. P. Dhorme, La religión assyrobabylonienne p.?6. 18 Cf. Sal 37:34. 19 Este texto es aducido por el tentador de Cristo en el desierto. Cf. Mt 4:6. 20 Cf. Is 11:8; Lc 10,19.
21 Cf. Sal 12:6; 75:3; 95:8; 20:7-9; 85:93. 22 Cf. Sal 9:11. 23 Cf. Sal 50:1. 24 Cf 30:20; Prov 3:3.16; Sal 50:23. 25 Cf fix 20:12; 23:26.
Salmo 92 (Vg 91): Alabanza de la Providencia Divina.
E
n estilo altamente lírico, el poeta canta las glorias de Yahvé, su proceder providencialista, premiando a los buenos y castigando a los impíos. Este tema de la retribución moral es abordado aquí, pero no en estilo sapiencial, como en otras composiciones salmodicas 1. El salmista exulta gozoso por el recto gobierno divino en la historia. Los impíos no perciben que su prosperidad es efímera y que, al fin, recibirán el merecido. Los justos se alegrarán al ver la manifestación esplendente de la justicia divina. El salmista habla en nombre de la comunidad de fieles yahvistas, que viven de las promesas de su Dios, y por eso alaba al justo, que prosperará como árbol frondoso a la sombra del Omnipotente.Desde el punto de vista literario, el salmo es una mezcla de himno de alabanza y de acción de gracias, con concesiones al estilo didáctico. El paralelismo sinónimo es frecuente con un ritmo bastante regular. El estilo es vigoroso, lleno de frescura y concisión.
Respecto de la fecha de composición del salmo, nada se puede afirmar con seguridad, pues, de un lado, la lengua es clásica y, por otra parte, hay ciertas concomitancias literarias con fragmentos bíblicos de la época sapiencial.
Yahvé es digno de ser alabado (1-7).
1
Salmo. Cántico. Para el día del sábado 2. 2 Bueno es alabar a Yahvé y cantar a tu nombre, ‘oh Altísimo! 3 publicar de mañana tu piedad y de noche tu fidelidad, 4 al salterio decacordio y a la lira, con las melodías del arpa. 5 Pues me has alegrado, ‘oh Yahvé! con tus hechos, y me gozo en las obras de tus manos. 6 ‘Qué magníficas son tus obras, oh Yahvé! ‘Cuan profundos son tus pensamientos! 7 No conoce esto el hombre necio, no entiende esto el insipiente.Conforme al módulo literario de los himnos, el poeta declara la conveniencia de publicar las grandezas de su Dios 3. El nombre de Yahvé resume la historia de protección del Altísimo hacia el pueblo de Israel y para con sus fieles. Por eso, a las horas del sacrificio de la mañana y de la tarde, es necesario publicar la piedad y fidelidad de Yahvé, que son los dos atributos que le caracterizan en relación con el pueblo elegido. Por pura misericordia lo ha escogido entre los pueblos, y, en virtud de la fidelidad a las promesas dadas en la alianza sinaítica 4, se revela constantemente como protector del mismo. El salmista ha sentido personalmente la mano bienhechora de su Dios, y por eso se ha alegrado con sus hechos y portentos 5. Meditando en sus misteriosas acciones providenciales, el fiel yahvista comprende la magnificencia de las obras divinas y de sus misteriosos pensamientos, que guían el hilo cíe la historia de cada alma y de los pueblos (v.6). Pero no es dado a todos conocer los misterios de la Providencia, pues la arrogancia se cierra a los altos pensamientos6. El ser humano que no tiene sensibilidad moral y espiritual no puede comprender la mano de Dios en la vida humana (v.7).
La desastrosa suerte de los impíos y la dicha de los. rectos (8-16)
8
Si germinan los impíos como la hierba y florecen todos los obradores de iniquidad, es para ser destruidos por siempre jamás. 9 Pero tú eres excelso por la eternidad, ‘oh Yahvé! 10 Pues he aquí que tus enemigos, ‘oh Yahvé! perecerán 7, y serán dispersados todos los que obran el mal. ll Pero exaltarás mi cuerno como el del búfalo y me ungirás de fresco óleo, 12 y mis ojos contemplarán a mis enemigos8, y mis oídos oirán a los malvados que se alzan contra mí. 13 Florecerá el justo como la palmera, crecerá como el cedro del Líbano. 14 Plantado en la casa de Yahvé, florecerá en los atrios de nuestro Dios. 15 Fructificarán aun en la senectud, y estarán llenos de savia y verdor 16 para anunciar cuan recto es Yahvé, mi Roca, en el que no hay iniquidad.Entre las cosas que no entiende el estulto es que la prosperidad de los impíos es efímera; florecen como la hierba, pero al fin se secan 9. Por encima de ellos está Yahvé, excelso por la eternidad; por tanto, inmutable en sus designios de justicia y equidad. Sus enemigos tendrán un triste fin, mientras que el justo verá exaltado su poder su cuerno como el del búfalo 10 , y Dios le ungirá misteriosamente con la alegría del triunfo 11: la hora de ver a sus enemigos perecer recibiendo su merecido 12.
La suerte del fiel yahvista es envidiable, pues florecerá como la palmera y como el vigoroso cedro del Líbano, árboles ambos centenarios, mientras que la vida de los impíos es efímera y se seca como hierba que nace en la mañana. El salmo termina con una frase calcada en Dt 32:4: "El es la Roca. Sus obras son perfectas, "no hay en lil iniquidad."
1 Cf. Sal 37; 49; 73 2 La indicación es litúrgica, y, sin duda, añadida por el compilador levítico. El Talmud dice que se cantaba el sábado por la mañana al inmolarse el cordero. 3 Cf. Sal 105; 106; 22:2-is.
5 Cf. Sal 143:1. 4 Cf. Sal 89:1; 5:2; 63:5. 6 Cf, Sal 40,11; 73:22; 84:8; 73:11.21-·; 7 un el TM se repite por díptografía este estiro. 8 El verso está confuso en la redacción, pero la idea general es clara. 9 Cf. Sal 37:1-2.7.9.20. 10 Cf. Sal 22:22; 89:18; 148:14; Sam 2:1; Dt 33:17. 11 Cf. Sal 23:5; 45:8. 12 Cf. Sal 37:34; 54:9; 91-8.
Salmo 93 (Vg 92): Yahvé, Rey de la Creación.
E
s éste un himno grandioso en el que se canta la magnificencia de Dios como Soberano del universo. A pesar de ser sumamente breve, impresiona su lenguaje, lleno de la más altísima teodicea. Los salmistas han sabido captar el mensaje divino de la creación, que es un reflejo de la grandeza de Yahvé. Por esta soberanía superior deben ser acatados sus testimonios y mandamientos. Pero, además, Yahvé tiene su morada en Israel, y ésta es fuente de santidad para los que a ella se acercan.No convienen los autores al determinar la fecha de composición de este magnífico himno, y así, mientras unos lo adjudican a la época de Salomón l, otros lo retrasan hasta el tiempo de los Macabeos 2. Se citan supuestas dependencias de la fraseología del Deutero-Isaías 3, pero el salmo es tan>breve, que no se pueden probar estas concomitancias literarias.
"El estilo, rápido y sonoro, con su armonía imitativa y sus repeticiones jadeantes, su pasaje precipitado de la tercera a la segunda persona, sus figuras brillantes y atrevidas, hacen del minúsculo poema una deliciosa pequeña obra maestra"4.
1
Reina Yahvé, se vistió de majestad, vistióse de poder Yahvé y se ciñó; cimentó el orbe: no se conmoverá. 2 Firme tu trono desde el principio, desde la eternidad eres tú. 3 Alzan los ríos, ‘oh Yahvé! elevan los ríos su voz, alzan los ríos su estrépito. 4 Más que los bramidos de las aguas tumultuosas, más que los furores del mar 5 es magnífico Yahvé en la alturas. 5 Tus testimonios son verídicos en grado sumo; conviene a tu casa la santidad, ‘oh Yahvé! por el transcurso de los días.En la obra de la creación se manifestó el poder de Yahvé, al poner orden en el caos primitivo y al sujetar las fuerzas indómitas de los mares. Una de las maravillas de la obra divina es haber cimentado el orbe en una masa acuosa movible sin que el orbe se conmueva.-.Según las ideas cosmológicas hebraicas, la tierra descansaba en unos pilares sobre el abismo de aguas saladas. La obra de Dios es, pues, un prodigio de equilibrio, digno de su sabiduría y omnipotencia6. Como Soberano del universo, tiene Yahvé su trono firme descansando en la bóveda celeste, sobre las cimas de las montañas7. Y esta permanencia del trono divino es desde la eternidad: antes que se organizara el cosmos.
Asentado en su trono celeste, Yahvé domina las fuerzas del mar 8, cuyos oleajes y ríos no llegan hasta EL El ruido ensordecedor de sus olas, lejos de empañar su magnificencia, es un himno a su poder superior.
El v.5 parece una adición litúrgica: la perspectiva conceptual cambia, pues el poeta habla ahora de las vinculaciones de Yahvé con su pueblo a través de su santuario de Jerusalén. Sus leyes son, en realidad, testimonios verídicos de su voluntad 9; sus promesas son, por ello, indefectibles; y su presencia en la casa de santidad el templo jerosolimitano es una prenda de fidelidad a sus promesas de protección a su pueblo y a los que sigan sus mandatos, y esto, no momentáneamente, sino por el transcurso de los días, presentes y futuros: por siempre.
1 Opinión de Herkenne. 2 Así Hitzig y Olshausen. 3 Hipótesis de Briggs. 4 J. Calés, o.c., II p.179· 5 Lit. "los rompientes (u olas) del mar1." 6 Cf. Gen 1:2.9-12. 7 Cf. Sal 11:4; 14:2; 18:7-10; 19:5; 24:21; 65:7-8; 74:13-14. 8 Cf. Job 38:8-11; Sal 24:2; 104:5-9; Is 51:9-10; Sal 74:12-14; 9 Cf. Sal 19:8; 111:8.
Salmo 94 (Vg 93): Invocación a Dios como Juez.
C
omo en otros salmos, en éste se plantea el problema de la retribución moral,1 aunque concretando el problema a las relaciones de Yahvé con los israelitas 2. El salmista se hace eco de una situación lastimosa de Israel oprimido, sin determinar si ello obedece a una invasión extranjera o a la conducta desaprensiva de jueces y gobernadores inicuos de la nación. En un arranque cíe sentimiento de justicia, el poeta pide la intervención divina para castigar tanta insolencia y soberbia insoportables. Esta idea domina la primera parte del salmo (1-11). En la segunda, en cambio, en nombre de Israel y en nombre propio, fomenta los sentimientos de confianza y de fe en Yahvé como protector de los justos y castigador de los inicuos (12-23). El salmista tiene experiencias propias sobre esta conducta retributiva de Dios, y basa, sobre todo, sus convicciones en la fe en la justicia divina indefectible. Como es ley en estas composiciones sapienciales, el salmista termina lanzando imprecaciones contra los impíos.Desde el punto de vista literario, se mezclan el tono deprecativo, imprecativo y aun didáctico sapiencial, sobre todo en la segunda parte. El estilo es variado y vigoroso, sin amaneramientos convencionales.
Según el título de la versión griega, esta composición es obra de David, y así lo supone algún autor antiguo 3; pero los críticos modernos niegan comúnmente esta paternidad davídica; y, corno en la mayor parte de los salmos, clan lechas muy divergentes sobre su composición: época de Manases (s.VII a.C.)4, época persa5, época de los Macabeos 6. Las concomitancias conceptuales con algunos libros sapienciales, como Job y Proverbios, hacen pensar que el salmo fue redactado en época posterior al destierro babilónico.
Apelación a Yahvé contra los opresores (1-11).
1
‘Dios de las venganzas, Yahvé; Dios de las venganzas, muéstrate! 2 Álzate, Juez de la tierra; da a los soberbios su merecido. 3 ΏHasta cuándo los impíos, ‘oh Yahvé! hasta cuándo los impíos triunfarán, 4 hablarán proterva y jactanciosamente y discursearán con arrogancia todos los obradores de iniquidad? 5 Aplastan, Yahvé, a tu pueblo, oprimen a tu heredad. 6 Asesinan a la viuda y al peregrino, y a los huérfanos dan muerte. 7 Y se dicen: "No ve Yahvé, no entiende el Dios de Jacob." 8 Entended, necios del pueblo; vosotros, fatuos, Ώcuándo seréis cuerdos? 9 El que hizo el oído, Ώno va a oír? 7; y el que formó el ojo, Ώno va a ver? 10El que instruye a las gentes, Ώno va a reprender? El que enseña al hombre la sabiduría... 11 Conoce Yahvé los pensamientos de los hombres (y sabe) cuan vanos son.En tono enfático, no exento de nerviosismo e inquietud, el poeta se dirige directamente a Yahvé, al que define como Dios de las venganzas, expresión que equivale a Dios justiciero. A El compete castigar al impío y manifestar su justicia en favor de sus fieles 8. Para la sensibilidad religiosa del salmista, la moral ha sido ultrajada en extremo, y es precisa la intervención punitiva del Juez de la tierra 9. Los malvados se enorgullecen insolentemente de sus crímenes y atropellos, y esta situación está clamando por la intervención justiciera del Omnipotente l0. El tono cíe protervia y arrogancia de los que impunemente pasan por encima de todas las exigencias de la equidad exaspera al alma del justo atribulado e in-comprendido. La maldad domina por doquier; el pueblo israelita, la heredad de Yahvé11, es atropellado inconsideradamente;. y las víctimas son precisamente las de las clases desheredadas: viudas, peregrinos y huérfanos, la trilogía habitual en las recriminaciones proféticas 12. Esto clama por la venganza divina inmediata.
Por otra parte, la insolencia va unida al cinismo y ateísmo práctico más descarado, pues con toda impudencia declaran los malvados que Yahvé no se preocupa de lo que pasa en la sociedad, pues no entiende (v.7). Del hecho de que no intervenga castigándolos, deducen la consecuencia de que está ausente de la vida humana 13. Para ellos, pues, resulta pueril la postura de los yahvistas fieles, que se sacrifican por mantener su integridad moral y espiritual. El salmista, ante tanta estolidez, hace una llamada a la cordura (v.8), ya que Dios contempla todo desde arriba, y su intervención justiciera será inexorable cuando llegue el momento oportuno señalado por su providencia.
En estilo sapiencial discursivo, el poeta recuerda que por necesidad tiene Yahvé que estar presente a las cosas de los hombres; si El ha formado los órganos visuales y auditivos, no va a estar privado de ellos 14. Y, por otra parte, el que impone reglas de vida a los hombres, instruyéndoles en sus caminos, no va a desinteresarse de su cumplimiento (v.10). El argumento es parecido al de Abraham en el coloquio con Dios sobre el destino de Sodoma: "El juez de la tierra toda, Ώno va a hacer justicia?"15 De modo similar, si Yahvé ha impuesto unas normas de vida, necesariamente ha de reprender a los incumplidores de ellas, pues contrarían a su expresa voluntad. Por otra parte, a Dios no se le escapa la vaciedad de los pensamientos humanos (v.11), y, por tanto, puede calibrar el grado de culpabilidad de cada uno.
Yahvé instruye y sostiene a los justos en las pruebas (12-23).
12
Bienaventurado el hombre a quien tú educas, ‘oh Yahvé! al que instruyes por tu ley, 13 para que esté tranquilo en los días aciagos, en tanto que se cava para el impío la fosa. i4 Pues no abandona Yahvé a su pueblo, no desampara su heredad, ] 5 sino que devolverá la justicia al juicio, y en pos de ella (irán) los rectos de corazón. 16 ΏQuién se levantará por mí contra los malvados? ΏQuién estará conmigo contra los obradores de iniquidad? 17 Si Yahvé no me hubiera ayudado, por poco habitaría ya mi alma en la morada del silencio. 18 Apenas decía yo: "Vacilan mis pies," tu piedad, ‘oh Yahvé! me sostenía. l9 Y en las muchas angustias de mi corazón, alegraban mi alma tus consuelos. 20 ΏPuede ser acaso. aliado tuyo el tribunal de malvados que forja la iniquidad bajo pretexto de ley? 2l Conspiran contra el alma del justo y condenan la sangre inocente. 22 Pero Yahvé es para mí una ciudadela, y mi Dios es la Roca de mi salvación. 23 El arrojará sobre ellos su misma perversidad, y con su misma malicia los aniquilará; los hará perecer Yahvé, nuestro Dios.El salmista se consuela y consuela a los yahvistas declarando que son los predilectos cíe Yahvé, al ser educados conforme a sus preceptos salvadores. Sólo viviendo conforme a la ley divina puede el hombre encontrar la tranquilidad en los días aciagos, pues sabe que a su lado está Dios con su omnipotencia salvadora. Al contrario, la prosperidad del impío es aparente, pues sin darse cuenta se le está cavando la fosa (ν.13). El sνmil es el de los cazadores que preparan la fosa y la cubren para que en ella caiga la presa 16. La seguridad del justo se basa en las promesas de Yahvé, que nunca abandonará a su pueblo ni a sus fieles 17. Israel es su heredad 18, y, en consecuencia, no puede desinteresarse de sus destinos históricos. Por eso, aunque ahora la administración de la justicia esté en manos de jueces corrompidos, llegará el momento en que volverá la justicia al juicio, es decir, la equidad volverá a presidir los tribunales judiciales para bien del pueblo sufrido. Entonces llegará la hora de los rectos de corazón, que la seguirán ilusionados (v.15).
Hablando en nombre propio, el salmista expone su situación personal, reconociendo la intervención divina en su favor. Frente a los malvados está Yahvé (v.16). En situaciones críticas ha sentido su providencia salvadora, pues sin su intervención, ahora estaría en la morada del silencio, la región tenebrosa de los muertos 19. Cuando sentía sus pies resbalar, el apoyo divino le sostenía, y la asistencia divina era el único consuelo en sus horas amargas.
Dios no puede aliarse con los que conspiran contra su ley 20, conspiran contra el inocente, derramando su sangre. En cambio, está siempre con el justo para salvarlo; y al final terminará por hacer justicia sobre los impíos, lo que para los fieles yahvistas es una satisfacción, ya que se ven rehabilitados en el reconocimiento de su virtud y de sus esperanzas en Yahvé Salvador 21.
1 Cf. Sal 49; 73. 2 Cf, 1Sarn 12:33; Eclo 32:22-23; 33:1-3; 47:22. 3:10-11; 96:10. 3 teodoreto de ciro: PG 80,1629. 4 Así Háfevy.
5 Hipótesis de Hitzig, Duhm, Briggs. 6 Opinión de Podechard, 7 Hizo: el TM "plantó." 8 Cf. Dt 33:2; Sal 50:2; Nah 1:2; Rom 12:19; Sal 80:2. 9 Cf. Gen 18:25; Sal 9:20; 50:6; 75:8. 10 Cf. Sal 74:10; 82:2; 90:13. 11 Cf. Sal 14:4; 28:9; 78:71; 83:4. 12 Cf. Dt 11:18-19; 12:29; 16:11-14; 24:17-21; 27:19; Zac 7:10; Sal 10:14:18; 68:5,- 13 Cf, Sal 58:9; 73:11. 14 Cf. Sal 33:13-15; Prov 20:12; Ex 4:11, 15 Gen 18:25. 16 Cf. Sal. 7:16; 35:8: 57:7. 17 Cf, i Sara 12:22; Jer 1:7; Rom 11:1-3. 18 Cf. Ex 19:5. 19 Cf. Sal 115:17; 9:18. 20 Cf. Sal 31:14; 35:1s; 55:19. 21 Cf. Sal 9:10; 18:3; 34:9; 40:3; 48:4; 59:10.
Salmo 95 (Vg 94): Exhortación a la Alabanza y Obediencia de Yahvé.
E
ste salmo se divide en dos partes netas: a) himno de alabanza a Yahvé, Creador del mundo y protector de Israel (1-7c); b) oráculo divino sobre la incredulidad e indocilidad de los israelitas (7d-11). El salmista invita a no imitar a la generación perversa del desierto. Bajo este aspecto, esta composición tiene semejanzas con Sal 81. En la primera parte se destaca el carácter litúrgico procesional del himno, que ha sido compuesto para alguna festividad religiosa solemne. En el transcurso de la procesión, un levita invita a no ser rebeldes como los antepasados, que excitaron la ira de Yahvé en el desierto.En la versión de los LXX, también este salmo es adjudicado a David, y así es aceptado por el autor de la Epístola a los Hebreos 1, que no hacía sino acomodarse a lo que decía el título del texto griego que manejaba. Pero el estilo del lenguaje no es arcaico. Generalmente, los críticos se inclinan por una fecha de composición postexílica en razón de la dependencia literaria de la segunda parte de Isaías (c.44). Las nuevas generaciones que volvían del exilio estaban defraudadas con los modestos comienzos de la restauración, muy diversos de las idealizaciones proféticas de Is 40-52. El salmista parece responder a este estado de descontento y depresión nacional.
Himno de Alabanza al Creador (1-7c).
1
‘Venid, cantemos jubilosamente a Yahvé! Cantemos golosos a la Roca de nuestra salvación! 2 Lleguémonos a El con alabanzas, aclamémosle con salmos. 3 Porque Dios grande es Yahvé, Rey grande sobre todos los dioses, 4 que tiene en sus manos las profundidades de la tierra y suyas son también las cumbres de los montes. 5 Suyo es el mar, pues El lo hizo; suya la tierra, formada por sus manos. 6 Venid, póstremenos en presencia de El, doblemos nuestra rodilla ante Yahvé, nuestro Hacedor. 7 Porque El es nuestro Dios, y nosotros el pueblo que El apacienta y el rebaño que El guía.Como es de ley en los himnos, el poeta invita a sus compatriotas a asociarse a sus alabanzas en honor del que constituye la salvación del pueblo 2. La historia de Israel es la historia de las manifestaciones protectoras de Yahvé. El salmista aprovecha la ocasión de una asamblea solemne para invitar al pueblo a tomar parte en esta manifestación gozosa de reconocimiento a Yahvé. En primer lugar, es digno de toda alabanza por ser el Creador, que a su vez está por encima de todos los dioses o seres angélicos, que constituyen su corte de honor·3. Todo le pertenece desde las profundidades de la tierra a las cimas de los montes, el mar y la tierra seca 4. Todo es obra de sus manos. El ser humano no puede explorar las profundidades de la tierra 5 ni las del mar 6, Sólo el supremo Hacedor puede llegar hasta sus escondites.
Pero este Dios universal, Señor de la naturaleza, es también Dios de Israel, en cuanto que está vinculado a él por una alianza histórica: es su pueblo, que apacienta como Pastor7. Es el símil más apropiado para reflejar las relaciones históricas de Yahvé con el pueblo hebreo.
Invitación a la docilidad espiritual (7b-ll).
7b
Si pudierais hoy oír su voz: 8 "No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto, 9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron a pesar de haber visto mis obras. 10 Cuarenta años anduve desabrido de aquella generación, y tuve que decirme: Este es un pueblo de extraviado corazón, que desconoce mis caminos. 11 Por eso les juré en mi ira que no entrarían en mi reposo."El salmista, dramatizando el canto procesional, invita a oír la voz de Dios y a mostrarse más dóciles que la generación del desierto. Una voz oracular quiere prevenirlos contra la exigencia de tentar a Dios pidiendo manifestaciones portentosas, como hicieron los antepasados en las estepas sinaíticas. Estos, a pesar de haber sido testigos de los prodigios al salir de Egipto 8, exigieron un milagro en Meribá y en Masa. Ambos nombres son simbólicos: el primero significa "querella," porque en Rafidim se "querelló" Israel a Yahvé porque no les daba agua. Y allí hizo un milagro, proporcionándoles agua de la roca 9. El mismo milagro volvió a repetirse en la zona de Cades 10. Masa significa "tentación," porque los israelitas "tentaron" a Yahvé reclamando un milagro: me probaron a pesar de haber visto mis obras de salvación de la esclavitud faraónica. Esta actitud de desconfianza y rebeldía persistió durante los cuarenta años de estancia en el desierto 11. El resultado fue que Yahvé se disgustó de esta generación y decidió que no entrara en la tierra de Canaán: el reposo.
Por su corazón extraviado no supieron captar el valor de los caminos y preceptos de su Dios 12. Fueron por ello excluidos de la tierra de promisión, el reposo conferido por Yahvé a los hijos de Israel. El salmista recuerda esta trágica historia para que sus contemporáneos se guardaran de tentar a Yahvé como la generación del desierto, para no ser reprobados como estos desdichados antepasados. La invitación es puesta en boca de Dios para hacer más impresión en el auditorio.
1 Heb 3:7-4:13. 2 Cf, Dt 32:15; Sal 62:3.7; 89:27. 3 Cf. Ex 15:11; Sal 47:3; 96:4-5; 77:14; 97:9; 136:2. Quizá el.salmista alude a los supuestos dioses de otros pueblos, sobre los que está Yahvé. 4 Cf. Job 34:8s; Jer 31:37; Sal 24:2; 89:12.
5 Cf. Job 38:16. 6 Sal 24:2. 7 Cf. Jer 23:1; Ez 34-31; Sal 74:1. 8 Cf. Ex 17:2.7; Sal 78:19.57. 9 Cf. Ex 17:1-7. 10 Cf. Núm 20:2-13. 11 Cf. Núm 14:22-35; Dt 1:345; Sal 106:24-27. 12 Cf. Sal 58:4; Is 29:24; 53:6.
Salmo 96 (Vg 95): Alabanza al Señor, Único Dios y Rey del Universo.
E
ste salmo se divide netamente en tres secciones: a) invitación a Israel para que le alabe en el santuario como Dios único (1-6); b) invitación a las naciones a asociarse a estas alabanzas, porque ha creado el mundo y gobierna los pueblos con equidad (7-10); c) invitación a la naturaleza a regocijarse ante Yahvé, que rige el mundo con justicia (11-13). Este himno de alabanza forma parte del cántico que se inserta en i Par 16:23-33, y que, según el relato, fue compuesto para David con motivo del traslado del arca a Jerusalén. No obstante, los críticos modernos consideran este cántico como una pieza postiza insertada por un compilador posterior, por tanto, no se debe deducir de él el origen davídico de nuestro salmo.El universalismo que se respira en este salmo parece un eco de los vaticinios de la segunda parte del libro de Isaías (c.40-66). El establecimiento del reinado universal de justicia sobre todos los pueblos domina el pensamiento del salmista como el del profeta isaiano. Abundan las reminiscencias de otros salmos 1 que se sitúan en la misma panorámica. El estilo es florido y lleno de lirismos. Desde el punto de vista doctrinal, encontramos un verdadero esquema de teodicea: afirmación de su monoteísmo y enumeración de sus atributos.
Los LXX adjudican también este salmo a David: "Cántico de David cuando se edificó la casa después de la cautividad," lo que históricamente no es imaginable. Algunos autores tratan de arreglar esta aparente contradicción diciendo que es de David, pero que fue cantado en la inauguración del templo segundo de Zorobabel. Pero el poema no tiene nada de arcaico, ni en el fondo ideológico ni en la forma literaria. Como, por otra parte, no son pocas las concomitancias literarias y conceptuales con la segunda parte del libro de Isaías, los comentaristas modernos suponen comúnmente que el salmo es postexílico, aunque no posterior al siglo ni, ya que aparece en el fragmento de los Paralipómenos.
Invitación a los israelitas a alabar a Yahvé (1-6).
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Cantad a Yahvé un cántico nuevo, cantad a Yahvé la tierra toda. 2 Cantad a Yahvé y bendecid su nombre, anunciad de día en día su salvación. 3 Contad su gloria entre las gentes, en todos los pueblos sus maravillas. 4 Porque grande es Yahvé y digno de toda alabanza, terrible sobre todos los dioses, 5 pues todos los dioses de los pueblos son vanos ídolos; pero Yahvé hizo los cielos. 6 Delante de El la majestad y la magnificencia, en su santuario la fortaleza y el esplendor.Las nuevas gracias que Yahvé otorga constantemente a su pueblo, y, en general, a las criaturas, requieren que se le entone un cántico nuevo: expresiones frescas de alabanza y de acción de gracias. El salmista se dirige primeramente a los israelitas, según se deduce de la mención del santuario en el v.6; pero asocia inmediatamente a toda la tierra a las alabanzas que va a proferir. Yahvé tiene una dimensión universal, pues aunque esté vinculado especialmente a Israel, sigue siendo el Soberano de todo el orbe creado 2. Los fieles deben recordar cada día la salvación obrada por Yahvé en favor de su pueblo y de todos los que a El se acogen. Las perspectivas nacionalista y universalista se entrelazan en la mente del poeta, que considera el santuario de Jerusalén como morada de Yahvé en la tierra, punto de atracción de las miradas de todos los pueblos 3. La historia de Israel es la historia de la manifestación salvadora de Yahvé: primero al sacarlo de la esclavitud faraónica, y después liberándolo de la cautividad babilónica.
Todos los pueblos deben conocer las maravillas en favor de su pueblo, pues redundan en su gloria4. Como ser trascendente destaca sobre todos los supuestos dioses de los otros pueblos, los cuales son, en realidad, vanos ídolos sin vida 5. Con sus gestas ha demostrado que sólo El es el Dios viviente, capaz de proteger a su pueblo, mientras que las divinidades de los otros pueblos son impotentes para salvarlos. Yahvé tiene un título único de poder: hizo los cielos, lo más excelso de la creación. El mundo es su obra, y, por tanto, sólo El puede intervenir en la historia de la humanidad6. Como Rey soberano del universo, lleva de escolta de honor a su majestad y magnificencia, juntamente con su fortaleza y esplendor (v.6). Estos atributos se manifiestan en su santuario, los cielos morada permanente de Yahvé como ser trascendente y el templo de Jerusalén, lugar santificado con su presencia como "Santo de Israel," es decir, vinculado a los destinos históricos del pueblo elegido, el cual, por otra parte, es instrumento suyo para dar a conocer su salvación a los otros pueblos. Por eso se invita a narrar sus proezas entre las gentes.
Invitación a las naciones a asociarse a las alabanzas a Yahvé (7-10).
7
Dad a Yahvé, oh familias de los pueblos! dad a Yahvé la gloria y el poderío. 8 Dad a Yahvé la gloria de su nombre, tomad ofrendas y venid a sus atrios. 9 Inclinaos ante Yahvé con ornamentos santos. ‘Tema ante El toda la tierra! 10 Decid entre las gentes: "‘Reina Yahvé!" Pues El afirmó el orbe, y no se conmueve. Juzga con equidad a los pueblos.Supuesta su divinidad y su carácter de Creador, todos los pueblos están obligados a darle gloria y reconocer su poderío. Por ello deben acudir con sus ofrendas a los atrios del templo de Jerusalén, donde tiene· su morada terrestre. La invitación supone la perspectiva universalista que encontramos ya en Is 2:2-4: todos los pueblos confluyen hacia Sión para ser adoctrinados en la ley de Yahvé. Aquí, conforme a las perspectivas de la segunda parte del libro de Isaías, se les invita a traer sus ofrendas de reconocimiento. Todos deben acercarse con ornamentos santos o vestidos de ceremonia para participar en su culto, como lo hacen los sacerdotes7. Todos deben acatar la realeza de Yahvé, que reina sobre todos los pueblos y gobierna con sentido de equidad y de justicia. Como el orbe, cimentado por Yahvé, no se conmueve, así todo encuentra su sitio cuando es Yahvé el que dirige las riendas de la vida social.
Invitación a la naturaleza a alabar a Yahvé (11-13).
11
Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, truene el mar y cuanto en él se contiene. 12 Salte de júbilo el campo y cuanto hay en él, y exulten todos los árboles de la selva 13 ante la presencia de Yahvé, que viene, porque viene a juzgar la tierra" Regirá el orbe con justicia, y a los pueblos con equidad.Toda la naturaleza debe participar en esta alegría sonora en honor del Creador: la tierra, el mar, el campo y los arboles de la selva 8. Estas apelaciones a la naturaleza para asociarse a la gloria de los repatriados en la nueva teocracia son características de la segunda parte del libro de Isaías 9. Toda la creación debe entonar un himno de alabanza, que sea como el eco del himno de los seres humanos, que se asocian al culto de Yahvé en Jerusalén en un preludio de la inauguración de los tiempos mesiánicos: ante la presencia de Yahvé, que viene a juzgar la tierra. El horizonte es netamente escatológico: se acerca el gobierno de Yahvé sobre toda la sociedad humana 10. Con El viene el reinado de la justicia y de la equidad. Es el cumplimiento de los antiguos vaticinios mesiánicos 11.
1 Cf. Sal 33:3; 40,4: 47:2; 98:1; I49.I4 Is 42:10; Sal 9:12; 105:1; 95.3! 48:2; 29:1; 9:9- 2 Cf. Is 66:18; Sal 9:1; 98:15; 96.18,
3 Cf. Is 2:2-4. 4 Sal 98:1-3; Is 42:10s; 43:1-8; 45:1s. 5 Cf. Is 40:183; 44:93. 6 Cf. Is 45:25-26; 45:14-17; 46:1s; 43:3; 85:10-12; 89:15. 7 Cf. Sal 29:3. 8 Cf. Sal 98:7. 9 Cf. Is 44:23; 49.13- 10 Cf. Sal 2:10; 9:9; 98:10. 11 Cf. Is 42:10s; 44:23; 49:23; 55.12
Salmo 97 (Vg 96): La Manifestación Gloriosa de Yahvé.
E
ste salmo empalma, por el contenido, con el precedente, y en él se destaca la perspectiva escatológica: Yahvé vendrá a imponer un reinado de justicia y de equidad. El poeta, en estilo dramático y entrecortado, presenta ya a Yahvé a punto de ejercer sus funciones judiciarias para dar un veredicto equitativo y justo.Podemos distinguir bien dos secciones en el salino: a) profecía de índole escatológica (1-7): se acerca el fin del estado actual de cosas para nacer un nuevo mundo, inaugurado por Yahvé, que va a establecer su reino en toda su plenitud, en el que se destacarán los valores de justicia y fidelidad; b) invitación a la general alegría por tan importante acontecimiento. Como en el salmo anterior, encontramos aquí predicado el monoteísmo más estricto, juntamente con el anuncio de un nuevo estado de cosas que se asemeja al anunciado en los vaticinios mesiánicos. La naturaleza, con sus grandiosas manifestaciones, le rinde homenaje; los mismos dioses de los otros pueblos se postran ante él. Esto señala el triunfo de los fieles, que ven así cumplidos sus más íntimos anhelos.
El valor literario de esta composición es juzgado así por un comentarista: "El autor de este salmo no era un poeta muy original, pero era un maestro himnógrafo. Apenas tiene una frase en el salmo que no haya sido tomada de prestado; pero del lenguaje de los salmistas y de los profetas anteriores ha compuesto un precioso mosaico que es digno de las circunstancias "1 Particularmente parece depender de la segunda parte de Isaías y de otras composiciones salmódicas 2.
En la versión alejandrina se atribuye también este salmo a David, pero las analogías literarias con los fragmentos deutero-isaianos y con otras composiciones del Salterio nos obligan a retrasar la composición del mismo a los tiempos que siguieron a la cautividad babilónica.
La majestuosa teofanía de Yahvé-Rey (1-7).
1
Yahvé reina! Gócese la tierra, alégrense las muchas islas. 2 Hay en torno de El nube y calígine; la justicia y el juicio son la base de su trono. 3 Precédele fuego, que abrasa en derredor a todos sus adversarios; 4 sus rayos alumbran el mundo; tiembla la tierra al verle. 5 Derrítense como cera los montes ante Yahvé, ante el Señor de toda la tierra. 6 Anuncian los cielos su justicia, y todos los pueblos ven su gloria. 7 Quedan confundidos todos los adoradores de los simulacros, los que se glorían de sus ídolos. Se postran ante El todos los dioses.Ante el nuevo orden moral, basado en el equilibrio y la equidad, debe la naturaleza tomar parte en el regocijo general; toda la tierra va a participar de las consecuencias benéficas del reinado de Yahvé, y por eso debe saludar alborozada la aparición del Rey de justicia 3. Hasta las lejanas islas países costeros del Mediterráneo deben sentirse dichosas de la aparición del Soberano de la tierra.
Conforme al módulo tradicional, el poeta describe la aparición de Yahvé envuelto en nube y calígine para velar su majestad, pero precedido del fuego, que es el símbolo de la atmósfera aislante de santidad que rodea al Dios de Israel4. El fuego purifica y aisla; por ello simboliza bien la zona de separación entre el Creador y la criatura, entre el Dios santo y la criatura contaminada. El salmista presenta al fuego abrasando a los adversarios de su Dios. Nadie puede oponerse a su acción justiciera. Como Rey omnipotente, va sembrando el terror por doquier, fulgurando los rayos que con su resplandor alumbran la tierra, que se estremece a su paso. La teofanía está calcada en la tradicional del Sinaí: Yahvé hablando desde la cima del monte en medio de relámpagos y truenos para impresionar al pueblo, reunido al pie de la montaña sagrada 5. A su paso se derriten los montes, que constituyen la parte más sólida de la tierra. El salmista parece inspirarse en el cántico de Habacuc: "Llega Dios de Teman... Su majestad cubre los cielos, y la tierra se llena de su gloria. Su resplandor es como la luz; de sus manos salen rayos. Delante de El va la mortandad, y a su zaga el azote.
Si se detiene, hace temblar la tierra, y si mira, conmueve las naciones. Los montes eternos se resquebrajan, se abajan los eternos collados..."6
Pero esta manifestación majestuosa de Yahvé no es preludio de cosas siniestras, sino la alborada de una época de justicia; por ello los cielos la anuncian alborozados, mientras que, abajo, los pueblos asisten a la manifestación esplendente de su gloria (v.6). El triunfo de Yahvé señala, por otra parte, el fin de la idolatría. Es la hora de la decepción de los que se arrodillaban ante los ídolos 7. Y el poeta presenta a los simulacros de los gentiles postrados en signo de acatamiento ante el Dios de Israel (v.7) 8.
El regocijo de los santos por la manifestación de la justicia divina (8-12).
8
Oyó Sión y se alegró; regocijáronse las hijas de Judá por tus juicios, ‘oh Yahvé! 9 Porque tú eres, Yahvé, el Altísimo sobre toda la tierra, inmensamente ensalzado sobre todos los dioses. 10 Aborreced el mal los que amáis a Yahvé, que El guarda las almas de los piadosos, librándolos de la mano de los impíos. 11 Ya alumbra la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. 12 Alegraos en Yahvé, ‘oh justos! y alabad su santo recuerdo.El poeta canta en esta segunda parte la impresión agradable sentida por los que han sido fieles a Yahvé al asistir a la manifestación de su justicia retributiva. Sión, testigo de tantas injusticias y atropellos, se estremeció de alegría al anunciarse el cumplimiento de los juicios de Yahvé. Con la capital se alegraron las ciudades filiales: las hijas de Judá 9. Yahvé es el Altísimo título del dios de Melquisedec y de Baal en Ras Shamra sobre toda la tierra. Las divinidades de los otros pueblos pretendían gobernar sobre el territorio de su nación; pero Yahvé domina la panorámica del universo, por ser el Creador. Está por encima de todos los dioses 10, lo que no implica reconocimiento de la existencia de éstos, sino simplemente es una declaración de que los supuestos dioses de los otros pueblos no pueden medir su fuerza y dominio con el Dios de Israel. En el v.6 se les llama despectivamente simulacros o elilim (ídolos en el sentido de "vacíos," sin vida).
Supuesta la grandeza del Dios de Israel, el salmista invita a los fieles yahvistas a no seguir las sendas del mal y del pecado. Yahvé tiene especial providencia de las almas o vidas de los piadosos, que a El se confían. En los momentos de peligro los salva de las artimañas de los impíos n. Ha llegado la luz o felicidad para el justo; con ella se colma la alegría de los rectos de corazón, porque se manifiesta Yahvé protegiendo a los suyos y castigando a los malvados 12. El poema termina con una exhortación a los justos para que se alegren por el triunfo de su Dios, alabando su nombre. Lit.: "su santo recuerdo." El nombre divino expresa la esencia de la divinidad, y bajo este aspecto es como un eco o recuerdo de su presencia entre los hombres 13.
1 A. F. Klrkpatrigk, O.C., 579. 2 Cf. v.1 y Sal 93; 99; 96:10-11; Is 42:10-12; 5L5; Sal 89:153; Sal 48:12; 93:19; 32:11. 3 Cf. Is 49:13; Sal 96:11; Is 42:1-12; 51:5. 4 Cf. Ex 19:16; 20,21; Dt 5:22; Ex 33:10; Sal 18:8-16; 85:14; 89:15. 5 Cf. Ex 19:8; 24:153. 6 Hab 3:3s. 7 Cf. Is 42:17; 45:16-17. 8 Los LXX traducen "ángeles" en vez de dioses. 9 Cf. Núm 21:25.32; Jos 14:45 ; Jue 11:25; Sal 48:12. 10 Cf. Sal 47:3; 83:19; 95:2.
11 Cf. Sal 37:29; 34:21. 12 Cf. Sal 27:2; 36:10; Is 5:30; 42:16; Sal 112:4; Job 12:25. 13 Cf. Ex 3:15; Sal 135:14.
Salmo 98 (Vg 97): Canto de Alabanza a Dios después de la Liberación.
E
n este brevísimo salmo encontramos dos fragmentos salmodíeos de distinta procedencia: a) acción de gracias por una liberación (1-3); b) anuncio del reino escatológico de Yahvé, siguiendo la perspectiva de los dos salmos anteriores (4-9). La versificación es diferente en ambas secciones, y el contenido ideológico también diverso. La primera parte parece hacerse eco de la liberación de la cautividad babilónica, que es el nuevo gran portento de Yahvé en favor de su pueblo, como el paso del mar Rojo lo había sido en la antigüedad al formarse la nación israelita. Todos los pueblos han sido testigos de las últimas maravillas del Dios de Israel. Esto indica que Yahvé sigue siendo el Dios poderoso de los primeros tiempos y ha mostrado la fidelidad a sus promesas salvadoras sobre su pueblo.En la segunda parte se invita a toda la tierra a exultar porque se acerca el advenimiento de Yahvé como Juez para inaugurar un reinado de justicia y equidad, como se declaraba en los salmos anteriores. Será una intervención deslumbrante que ofuscará a los prodigios del pasado.
También en este salmo son muchas las citas implícitas de textos de la segunda parte del libro de Isaías y de otras composiciones del Salterio. Todo esto hace pensar que ha sido compuesto, yuxtaponiendo dos fragmentos diversos que al principio tenían vida independiente, por un autor que vive después del exilio.
Acción de gracias por una liberación (1-3).
1
Salmo. Cantad a Yahvé un cántico nuevo, porque El ha hecho maravillas; han vencido su diestra y su santo brazo. 2 Ha manifestado Yahvé su salvación y ha revelado su justicia a los ojos de las gentes. 3 Se ha acordado de su benignidad y de su fidelidad a la casa de Israel; todos los confines de la tierra vieron la victoria de nuestro Dios.Las. proezas nuevas de Yahvé exigen entonar un nuevo cántico que refresque el eco de los antiguos portentos. De nuevo se ha manifestado victoriosamente su diestra invencible y su santo brazo o poder sagrado. Característica de la divinidad es la trascendencia, que para los hebreos se reflejaba en la idea de santidad, que incluía incontaminación y separación. Por eso, la expresión santo brazo equivale aquí a omnipotencia desbordante, fuera de toda comparación con lo humano 2. La nueva salvación obrada por Yahvé ha servido para manifestar la justicia divina ante las gentes (v.2). El verso está calcado en Is 52:10: "Yahvé ha descubierto su santo brazo a los ojos de todas las gentes, y todas las extremidades de la tierra verán la salvación de nuestro Dios." En el v.3 se resume Sal 106:44-46. Esta victoria salvadora de Yahvé ha tenido lugar porque Yahvé se ha acordado de los compromisos con su pueblo, manteniendo así su fidelidad como en otras memorables ocasiones. Todos los pueblos son testigos de esta manifestación salvadora del Dios de Israel.
El advenimiento de Yahvé como Jaez (4-9).
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Saltad de júbilo ante Yahvé toda la tierra, haced resonar los gritos, las ovaciones y los salmos. 5 Cantad a Yahvé con la cítara, con el arpa y con voces de cantos. 6 Con las trompetas y sones de bocina, saltad de júbilo ante el rey Yahvé. 7 Resuene el mar y cuanto él contiene, el mundo y todos sus habitantes. 8 Batan palmas los ríos, regocíjense a su vez los montes 9 delante de Yahvé, que viene a juzgar la tierra, y juzgará el mundo con justicia y a los pueblos con equidad.Con frases estereotipadas, el salmista invita a todos los habitantes del orbe a mostrarse exultantes por el advenimiento próximo del Juez de la tierra. No se alude para nada a la liberación de Israel. La perspectiva es más amplia. A este júbilo de los habitantes de la tierra debe responder la exultación de la naturaleza inanimada: el mar, los ríos y los montes 3. Yahvé va a inaugurar los tiempos mesiánicos, gobernando con justicia y equidad. Esto es algo nuevo en la historia, y por eso la misma naturaleza inanimada debe asociarse al triunfo moral que va a dominar la sociedad en el nuevo orden de cosas4.
1 Cf. Is 42:10; 43:5-8, 2 Cf. Sal 111:9. 3 Cf. Sal 96:12; Is 55:12; Hab 3.10. 4 Cf. Is 11:7s.
Salmo 99 (Vg 98): Gloria del Señor en Su Santo Monte.
E
ste salmo se divide en dos partes netas, separadas por un estribillo: a) grandeza de Yahvé, que mora en Sión (1-5); b) la santidad del Dios de Israel (6-9). También aquí encontramos la idea de un reinado de Yahvé. El anuncio de su advenimiento debe hacer temblar a todos los que se acerquen a El, pues ante todo es el Santo y trascendente, incompatible con el pecado. Esto exige que el que quiera vivir bajo su égida debe también "santificarse" purificando sus costumbres y viviendo conforme a las normas de equidad y justicia que presidirán el nuevo orden de cosas.Desde el punto de vista literario podemos caracterizar este salmo como un himno de alabanza, con exhortaciones a la observancia de la ley. Las expresiones son altamente líricas. Su composición data probablemente de los tiempos postexílicos. Por su contenido encuadra dentro de los salmos sobre el "reino de Dios."
Yahvé, Rey soberano, amigo de la rectitud (1-5).
1
‘Yahvé reina! ‘Tiemblen los pueblos! Se asienta entre los querubines; la tierra vacila. 2 Grande es Dios en Sión y excelso sobre todos los pueblos. 3 Que alaben tu nombre, grande y temible: es el Santo. 4 Y tú eres el Rey poderoso que ama la justicia: tú estableciste la rectitud y el derecho, tú hiciste en Jacob justicia. 5 Ensalzad a Yahvé, nuestro Dios, y postraos ante el escabel de sus pies: ‘es el Santo!En los salmos anteriores, la idea del reinado de Dios evocaba la consiguiente exultación, ya que iba a inaugurar el triunfo de la equidad y de la justicia. Pero ahora el salmista insiste en la trascendencia y majestad divina de Yahvé, que se asienta entre los querubines. La fórmula es estereotipada en la literatura bíblica para ponderar la grandeza de Yahvé 1. Desde allí domina todo el panorama del universo y preside la historia humana 2.
Supuesta la soberanía de Yahvé sobre el Universo, el salmista indica que, a pesar de su residencia permanente en los cielos, también habita en Sión; y en la colina sagrada se muestra grande y excelso con sus portentos a favor de su pueblo. Desde ella preside también a todos los pueblos, ya que a través de Israel lanza un mensaje de salvación a todas las gentes. Yahvé es ante todo el Santo, con todo lo que implica este adjetivo de trascendencia e incontaminación 3. Como tal, ama la justicia y la establece en Jacob, su pueblo elegido. El salmista piensa en la historia de Israel y en su Ley, centro de su vida teocrática. Bajo este aspecto, el pueblo hebreo es un faro luminoso, ante las naciones.
Yahvé escachó y protegió a sus fieles siervos (6-9).
6
Moisés y Aarón (fueron) entre sus sacerdotes, y Samuel con los que invocan su nombre; invocaban a Yahvé, y El los respondía. 7 Les hablaba en columna de nube, y guardaban sus testimonios y la Ley que les dio. 8‘Oh Yahvé, Dios nuestro Tú los escuchabas, y fuiste para ellos un Dios indulgente, aunque castigaste sus pecados. 9Ensalzad a Yahvé, nuestro Dios, y postraos ante su monte santo, porque Santo es Yahvé, nuestro Dios.El salmista destaca en esta segunda parte las relaciones especiales de Yahvé con los dirigentes de la clase sacerdotal, no insistiendo sobre su calidad de oferentes de sacrificios, sino en su oficio de mediadores4: invocaban y les respondía. Yahvé les hablaba desde la nube que velaba su majestad5; a Samuel le hablaba desde el arca de la alianza, sobre la que planeaba la gloria de Dios 6. Moisés no fue sacerdote en sentido estricto, pero en nombre de Dios consagró a Aarón y a sus hijos 7, aspersionó al pueblo con la sangre de las víctimas al hacerse la alianza sinaítica 8 e intercedió por el pueblo en el monte sagrado 9. Aarón fue el verdadero sacerdote, y, como tal, intercedió por su pueblo pecador 10. Samuel fue famoso por la eficacia de su oración 11. En Jer 15:1, Dios cita a Moisés y a Samuel como modelos de intercesión.
El salmista, pues, se hace eco de esta tradición y la recuerda para aleccionamiento de sus contemporáneos. Ellos recibieron los testimonios de Yahvé, plasmados en la Ley, que debían cuidadosamente guardar. No obstante, el salmista recuerda también las faltas de esos amigos de Dios, por las que les castigó severamente. Parece aludir a la falta de confianza expresada por Moisés y Aarón a propósito de las aguas milagrosas 12. Por ella fueron privados de entrar en la tierra de promisión 13. De Samuel no se narra en la Biblia ninguna falta por la que haya sido castigado ni reprendido.
El salmo se termina con una exhortación a prestar homenaje a Yahvé, pero en su santo monte de Sión. A pesar de ser el Creador y tener su morada habitual entre los querubines en el cielo, Yahvé tiene sus preferencias por Israel, y por eso se muestra propicio especialmente en el santuario de Jerusalén. Allí está el sacerdocio legítimo, sucesor de Aarón, y allí radicaba la capital de la monarquía presidida por la dinastía davídica, que había sido consagrada por el propio Samuel.
1 Cf. Sal 93:1; 18:8-10; 2 Sam 6:2; Sam 4:4; 2 Re 19:15